La vida de los hongos
 
 

1-¿Qué son los hongos?

Los hongos en sentido general constituyen el 5º Reino de seres vivos junto con los Protistas, Moneras, Metafitas y Metazoos. Son seres vivos que no pueden aprovechar la energía de la luz como las plantas (Metafitas) y algunos Protistas y Moneras que disponen de clorofila, lo que les obliga a obtener los materiales necesarios y la energía de otra materia orgánica, es decir, de plantas o animales, vivos o muertos. De manera general los hongos están constituidos por células, la mayoría alargadas y formando filamentos, como hilos de algodón, que se conocen como hifas y que solo se pueden ver si usamos un microscopio. Éstos filamentos o hifas desarrollan entre las células de plantas o animales o entre sus restos y se multiplican llegando a veces a hacerse visibles a simple vista como una masa algodonosa, un “moho”, que se conoce como micelio.

 

2- ¿  De qué se alimentan?

Los hongos no tienen verdadera raíces como las plantas, ni mucho menos una boca como nosotros los animales por lo que su alimentación es un poco peculiar. Sus células segregan unas sustancias, encimas, similares a las que producen nuestro estómago, que atacan y descomponen la materia orgánica que rodea que se vuelve así blanda y oscura, se pudre, y suelta finas partículas alimenticias que son las que absorben directamente las hifas o células del hongo, saprofitismo. Esta alimentación puede dar lugar a trastornos en la plantas o animales si están vivos dando lugar a sí a una relación de parasitismo o bien puede dar lugar a trastornos que a su vez son beneficiosos para la planta, como puede ser una proliferación de las raíces que mejora la alimentación de la planta o una provisión de nitrógeno procedente a su vez del metabolismo del hongos, a esta relación se llama micorriza.

 

3- Sus necesidades ambientales

Por consiguiente para que pueden vivir hongos en un lugar hace falta que exista materia orgánica, viva o muerta, procedente de plantas o animales y para poder absorber los nutrientes derivados de la descomposición de los restos orgánicos los hongos necesitan abundante humedad ambiental que disuelva estas substancias y una temperatura adecuada que favorezca las reacciones metabólicas y que viene a ser alrededor de 18º.

 

 

4- Su reproducción

Todo ser vivo necesita perpetuarse ya que de lo contrario esa especie desaparecería con su muerte. Los hongos pueden reproducirse sexualmente, pero también asexualmente, como no podemos hacer nosotros. Cuando las condiciones ambientales son favorables, hay humedad, buena temperatura y abundante materia orgánica para alimentarse los hongos se reproducen asexualmente mediante pequeñas porciones del micelio que se desprenden y son arrastrados por el viento, el agua, los animales o de otras maneras sencillas hasta otro lugar donde vuelven a crecer y originar un nuevo micelio y un nuevo hongo. A veces en vez de trozos de micelio son simples esporas asexuales, un polvillo, que produce el micelio el que se desprende y luego germina dando nuevos hongos.

Sin embargo antes del verano o antes del invierno cuando van a llegar condiciones adversas por exceso de calor, frío o falta de humedad, los hongos se reproducen sexualmente y es entonces cuando producen las fructificaciones o carpóforos que nosotros consumimos y las que conocemos como setas y “hongos”. Para ello dos células del hongo se fusionan y posteriormente se multiplican dando  lugar a un nuevo micelio, de igual apariencia a los anteriores, pero fértil. Este micelio crece y en su seno comienzan a formarse pequeñas yemas o abultamientos que crecerán en horas o en días dando lugar a unas estructuras más o menos grandes que son las que conocemos como setas, hongos, champiñones, morillas, zizas, etc.