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Cuidado: ¡Discurso satírico!

publicado a la‎(s)‎ 22 feb. 2017 20:35 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 22 feb. 2017 20:59 ]
Hace unos años, para una cátedra de la facultad, nos pidieron hacer un trabajo práctico grupal sobre el programa Peter Capusotto y sus videos. El objetivo era analizar a las audiencias, a través de entrevistas y análisis de los comentarios en la web.
Cuando promediábamos el trabajo, se me ocurrió que habíamos pasado por alto algo importante: no nos había importado determinar ni evaluar el género discursivo. Como ya habíamos hecho entrevistas y había que entregar a tiempo, no había más que hacer que seguir adelante.

Empero, ¿por qué el género discursivo hubiera sido importante?
Desde el punto de vista de las audiencias, las expectativas y las reacciones del público serían diferentes si entienden cuál es el género discursivo con el que entran en contacto, que si no lo entienden. Y sería difícil hacer un análisis de las audiencias sin tener eso en cuenta.

Pero además, hay otra razón. Ciertos tipos de humor, ¿discriminan?
Debe considerarse que es posible que desde el punto de vista del emisor, no sea esa la intención, pero que paralelamente, para las audiencias, sí.

Y esa disonancia puede deberse al punto anterior: a que no hay acuerdo implícito respecto del género discursivo.

Antes de continuar, algunos elementos básicos para luego proseguir:
1-Si mentir suele estar mal considerado, hay al menos una excepción (seguramente muchas otras):
La mentira no es en realidad tal, si tanto el emisor como el receptor lo saben.

2-Un discurso de ficción no es una mentira, en tanto el emisor no tenga esa intención, aunque a veces los falsos documentales pueden ser vistos de ese modo. Sin embargo, nadie piensa que nos han mentido al hacernos creer que existe Superman. 

3-Cuando fuimos a ver Superman en ningún momento y de modo explícito, fácilmente visible y contundente, se nos dijo (de manera directa) que estábamos por ver una película de ficción. Ni el cine ni la literatura tienen la exigencia de explicitar el género discursivo.

4-Sobre el humor:
Si el humor es un recurso que se utiliza en géneros como la comedia, hay diferentes tipos de comedia y de humor. Desde la antigüedad tenemos problemas para entender el humor porque a veces, así como causa gracia, puede causar daño.
La sátira, ironía, sarcasmo, parodia y el absurdo son recursos que se usan para ciertos tipos de humor que bien podrían considerarse un género tanto cinematográfico, literario como televisivo.
Peter Capusotto... podría clasificarse como un programa de TV satírico que puede incluir los diferentes recursos antes mencionados.
También se podría considerar que ese tipo de programas son de humor trasgresor.

Estos recursos también se usan en otras situaciones, aunque generalmente en situaciones o pasos de comedia: es frecuente que los presentadores de Talks Shows (o late night shows) hagan un monólogo al principio o final del programa y que incluyan estos recursos para referirse a diferentes noticias o aspectos de la actualidad.

5-El humor trasgresor
En una sociedad puede haber uno o varios discursos (sobre diferentes temáticas) que podrían considerarse "dominantes" o "políticamente correctos", así como hay otros que se los considera "incorrectos".
El concepto de discurso dominante tiene al menos un problema: nadie hace encuestas que permitan medir cuantitativamente si tal o cual tipo de discurso (desde el punto de vista temático-ideológico) es más o menos frecuente que otros. La "dominación" es por tanto una percepción subjetiva que bien puede coincidir con una realidad objetiva (o no).
Por otro lado, discurso no es igual a pensamiento. Podría ocurrir una "espiral de silencio" si consideramos como "dominantes" los discursos en los llamados medios masivos: es decir un discurso que en la sociedad quizás es minoritario o no abrumadoramente mayoritario, pero que quienes lo utilizan tengan acceso a los medios, mientras que quienes no lo expresan pasarán desapercibidos.

El humor trasgresor es aquel por el cual el emisor se rebela contra los discursos aparentemente dominantes o políticamente correctos, no porque piense lo contrario, sino porque decir lo que está "prohibido" causa gracia, al igual que ocurre con las malas palabras.

Si esto no lo logramos entender (y los géneros requieren un acuerdo tácito, no explícito), entonces habrá un ruido en la comunicación. Dejemos en claro que no existe la ambigüedad cero.

No entender el género, es ver Superman y salir del cine creyendo que existe (como si hubiéramos visto un documental).

6- Relación entre pensamiento, discurso y acción
Bien podemos decir que todo lo que hacemos las personas, sean textos o hechos, son acciones. Para distinguir unas de otras podemos pensar que las primeras son discursos enunciativos y las segundas son discursos fácticos.
Todo discurso es consecuencia del pensamiento. Pero, ¿cómo surge el pensamiento? El pensamiento surge por nuestro contacto con los discursos.

Frente a los discursos podemos adherir (pensar igual que lo que dice el emisor) o no adherir.
Es posible que hagamos lo primero si confiamos en el emisor, por ejemplo si consideramos que para confiar alcanza con que el emisor sea un "experto" en algo. Cuando vamos al médico, normalmente le creemos, confiamos en el facultativo, no porque hayamos medido su conocimiento, sino porque es un profesional titulado. Incluso, damos por hecho que lo es porque trabaja en tal o cual institución que consideramos prestigiosa y no miramos ni verificamos su título.

Por tanto, los discursos de la realidad nos hacen formar la idea de que el médico, sabe. Y por eso, confiamos. Si el médico nos dice que la culebrilla se cura con tinta china, lo repetimos. Es decir, transformamos idea en discurso.

Los discursos forman ideas, las ideas forman discursos.

Por tanto, la comunicación no es inocua.

7-Ideas y signos
Si antes señalé que no existe la ambigüedad cero es porque creemos que al comunicarnos transmitimos ideas, pero las ideas no se pueden transmitir, sólo los signos se pueden comunicar, a través de formas discursivas.
Los signos no son contenedores, no tienen nada adentro, no tienen un sentido o significado en su interior. Las palabras no tienen interior.
El sentido de las palabras o cualquier otro signo no está adentro de la palabra. Los sentidos (en plural) son interdiscursivos, son relaciones.

En la siguiente frase, ¿qué significa la palabra /azul/?
 "Azul queda a 200 km de Buenos Aires"

Alguien dirá: Azul significa ciudad. ¿Cómo lo sabe? Respuesta: Por el significado "contextual".
El significado contextual no existe, porque eso supondría que el significado está "adentro del texto". Adentro del texto no dice en ningún lado que Azul es una ciudad (ni que Bs As lo es también) ni que "km" son kilómetros. Todo eso lo sabemos por algo que no está "adentro" de ningún lado.

Y si no sabíamos (antes o después) que Azul es una ciudad, le hubiéramos dado otro sentido a la frase.

Del mismo modo, si no sé qué es un discurso satírico o humor trasgresor, le vamos a dar otro sentido a ese discurso. El discurso no se identifica, no dice en ningún lado qué es.

8-El humor trasgresor hace humor con cualquier cosa que esté "bien vista" por algunos. Y como la misma cosa puede estar bien vista por unos, pero mal vista por otros, entonces la elección de la temática no es ideológica, sino metodológica. Es un método para hacer humor.
Quien hace chistes de gallegos no necesariamente piensa que todos los españoles son de Galicia ni que todos los oriundos de esa región son "cuadrados".
Quien hace chistes con negros no necesariamente está diciendo que piensa de ese modo, ni del modo contrario (ironía). Podría ocurrir que sí se quiera decir alguna de estas dos cosas, pero también que no, sino sencillamente usar a los negros para hacer humor o porque está bien visto o porque está mal visto, de allí lo de trasgredir.
Para el DRAE trasgredir es 1. tr. Quebrantarviolar un preceptoley o estatuto.

De ese sentido pasamos a otro muy similar: romper reglas sociales (aunque no sean leyes o estatutos o preceptos escritos o normas institucionalizadas).

Es, por tanto, un espacio "liberador", que rompe con ataduras sociales provisoriamente y en forma enunciativa, caricaturizando la realidad sin emitir opinión.

Si no entendemos esto, es difícil darle sentido a Peter Capusotto... ya que si se considera que su discurso es "crítico" de la realidad, el problema es que parece hacer crítica casi con cualquier cosa: el peronismo, la burguesía, la izquierda, la iglesia católica, el judaísmo, el evangelismo, el anarquismo, el terrorismo, las corporaciones, los desempleados, los comerciantes, los jóvenes, los viejos, la clase media, la clase alta, la clase baja, el rock, el tango, el folclore, etc.
Entonces las audiencias no lo entienden, a menos que hayan captado que se trata de un género de humor transgresor.

De hecho, los videos del título del programa, son videos musicales principalmente de rock y géneros musicales asociados. El rock ha estado asociado desde sus inicios con la rebeldía.

Peter Capusotto hace humor con los tabúes, con lo que está bien visto o mal visto (por diferentes sectores). Empero, también es posible decir que no hace humor con cualquier cosa, al menos hay ciertas temáticas o al menos instituciones o personas que parecen estar exentas de la mirada mordaz. Los que rompen tabúes también tienen sus tabúes. 

9-Sátira y discriminación
El discurso del absurdo, satírico, paródico, caricaturesco, ¿puede entenderse como una forma de discriminación enunciativa?
Si en un tipo de discurso encontramos que los recursos humorísticos tienen a dirigirse al mismo sector social y hay varios elementos en tal sentido, es posible que allí haya un sesgo ideológico que esté diciendo cómo piensa el emisor.
Pero dentro de un marco de humor transgresor en el que el emisor no es un "experto", que no está diciendo cómo opina, cómo es la realidad o qué es lo que hay que hacer, sino que está rompiendo con reglas del bien decir con el único objetivo de hacer reír, es difícil pensarlo como discriminación.
Pero ocurre que no alcanza con las intenciones del emisor. El sentido que tenga el emisor no es necesariamente el que se va a formar el receptor, ya que lo que se transmiten no son ideas, sino signos.
De allí la importancia del género y de la percepción del género por parte de las audiencias.

10-No existen las soluciones mágicas y fáciles en ningún ámbito y, reitero, no se puede alcanzar la ambigüedad nula. Pero se podría reducir el ruido si al comenzar un programa de estas características hubiera alguna aclaración en pantalla del tipo:
"Este programa usa recursos de humor satíricos y paródicos que no reflejan la opinión del elenco y los productores, así como tampoco la opinión contraria. Son recursos para divertir y no deben ser considerados válidos fuera de este contexto".

Por cierto, si las audiencias leen o no tal cartel, es otra cosa. Si lo leen y saben o no saben qué es el humor satírico y paródico, es otra cosa. Son dos muestras de que el mero cartel no "soluciona", pero puede ser al menos una identificación de intenciones por parte de los emisores.

En algún texto escrito consideré explicitar un recurso, al indicar "Ironía: Mode On" y al final "Ironía: Modo Off".
Se me dirá que si tengo que aclarar es porque no tengo la capacidad de redactar de forma tal que la audiencia pueda percatarse por sí mismo. Es posible. Pero debe aclararse que no existe LA audiencia, sino que son LAS audiencias. He allí el problema. 

Nota: lo mismo se pude decir de revistas impresas como Barcelona, la vieja revista Humor o Charlie hebdo.
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