LSR

Los sentidos de la realidad o semiótica de la realidad o semiótica cultural o semiótica de los discursos sociales no es otra cosa que un análisis de los discursos para indagar qué sentidos les damos a los signos.

Los artículos aquí escritos, a julio de 2015, surgieron de mi interés por los discursos sociales. En este momento estoy pensando en darle forma al siguiente proyecto:
Pensar la modernidad a través de algunas palabras "clave".
Lo escrito hasta aquí aborda algunas: posmodernidad; gastar/invertir; lo histórico; trueque.
Mientras, tengo en borrador, sin finalizar, un texto sobre el concepto de "competencia", que incluirá el concepto de "carrera".
Entonces me pregunté qué palabras debiera analizar para pensar la modernidad.
Algunas que quizás haya que incluir:
-Medios de comunicación (una definición tecnológica o una definición social)
-Pensamiento crítico

Cuidado: ¡Discurso satírico!

publicado a la‎(s)‎ 22 feb. 2017 20:35 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 22 feb. 2017 20:59 ]

Hace unos años, para una cátedra de la facultad, nos pidieron hacer un trabajo práctico grupal sobre el programa Peter Capusotto y sus videos. El objetivo era analizar a las audiencias, a través de entrevistas y análisis de los comentarios en la web.
Cuando promediábamos el trabajo, se me ocurrió que habíamos pasado por alto algo importante: no nos había importado determinar ni evaluar el género discursivo. Como ya habíamos hecho entrevistas y había que entregar a tiempo, no había más que hacer que seguir adelante.

Empero, ¿por qué el género discursivo hubiera sido importante?
Desde el punto de vista de las audiencias, las expectativas y las reacciones del público serían diferentes si entienden cuál es el género discursivo con el que entran en contacto, que si no lo entienden. Y sería difícil hacer un análisis de las audiencias sin tener eso en cuenta.

Pero además, hay otra razón. Ciertos tipos de humor, ¿discriminan?
Debe considerarse que es posible que desde el punto de vista del emisor, no sea esa la intención, pero que paralelamente, para las audiencias, sí.

Y esa disonancia puede deberse al punto anterior: a que no hay acuerdo implícito respecto del género discursivo.

Antes de continuar, algunos elementos básicos para luego proseguir:
1-Si mentir suele estar mal considerado, hay al menos una excepción (seguramente muchas otras):
La mentira no es en realidad tal, si tanto el emisor como el receptor lo saben.

2-Un discurso de ficción no es una mentira, en tanto el emisor no tenga esa intención, aunque a veces los falsos documentales pueden ser vistos de ese modo. Sin embargo, nadie piensa que nos han mentido al hacernos creer que existe Superman. 

3-Cuando fuimos a ver Superman en ningún momento y de modo explícito, fácilmente visible y contundente, se nos dijo (de manera directa) que estábamos por ver una película de ficción. Ni el cine ni la literatura tienen la exigencia de explicitar el género discursivo.

4-Sobre el humor:
Si el humor es un recurso que se utiliza en géneros como la comedia, hay diferentes tipos de comedia y de humor. Desde la antigüedad tenemos problemas para entender el humor porque a veces, así como causa gracia, puede causar daño.
La sátira, ironía, sarcasmo, parodia y el absurdo son recursos que se usan para ciertos tipos de humor que bien podrían considerarse un género tanto cinematográfico, literario como televisivo.
Peter Capusotto... podría clasificarse como un programa de TV satírico que puede incluir los diferentes recursos antes mencionados.
También se podría considerar que ese tipo de programas son de humor trasgresor.

Estos recursos también se usan en otras situaciones, aunque generalmente en situaciones o pasos de comedia: es frecuente que los presentadores de Talks Shows (o late night shows) hagan un monólogo al principio o final del programa y que incluyan estos recursos para referirse a diferentes noticias o aspectos de la actualidad.

5-El humor trasgresor
En una sociedad puede haber uno o varios discursos (sobre diferentes temáticas) que podrían considerarse "dominantes" o "políticamente correctos", así como hay otros que se los considera "incorrectos".
El concepto de discurso dominante tiene al menos un problema: nadie hace encuestas que permitan medir cuantitativamente si tal o cual tipo de discurso (desde el punto de vista temático-ideológico) es más o menos frecuente que otros. La "dominación" es por tanto una percepción subjetiva que bien puede coincidir con una realidad objetiva (o no).
Por otro lado, discurso no es igual a pensamiento. Podría ocurrir una "espiral de silencio" si consideramos como "dominantes" los discursos en los llamados medios masivos: es decir un discurso que en la sociedad quizás es minoritario o no abrumadoramente mayoritario, pero que quienes lo utilizan tengan acceso a los medios, mientras que quienes no lo expresan pasarán desapercibidos.

El humor trasgresor es aquel por el cual el emisor se rebela contra los discursos aparentemente dominantes o políticamente correctos, no porque piense lo contrario, sino porque decir lo que está "prohibido" causa gracia, al igual que ocurre con las malas palabras.

Si esto no lo logramos entender (y los géneros requieren un acuerdo tácito, no explícito), entonces habrá un ruido en la comunicación. Dejemos en claro que no existe la ambigüedad cero.

No entender el género, es ver Superman y salir del cine creyendo que existe (como si hubiéramos visto un documental).

6- Relación entre pensamiento, discurso y acción
Bien podemos decir que todo lo que hacemos las personas, sean textos o hechos, son acciones. Para distinguir unas de otras podemos pensar que las primeras son discursos enunciativos y las segundas son discursos fácticos.
Todo discurso es consecuencia del pensamiento. Pero, ¿cómo surge el pensamiento? El pensamiento surge por nuestro contacto con los discursos.

Frente a los discursos podemos adherir (pensar igual que lo que dice el emisor) o no adherir.
Es posible que hagamos lo primero si confiamos en el emisor, por ejemplo si consideramos que para confiar alcanza con que el emisor sea un "experto" en algo. Cuando vamos al médico, normalmente le creemos, confiamos en el facultativo, no porque hayamos medido su conocimiento, sino porque es un profesional titulado. Incluso, damos por hecho que lo es porque trabaja en tal o cual institución que consideramos prestigiosa y no miramos ni verificamos su título.

Por tanto, los discursos de la realidad nos hacen formar la idea de que el médico, sabe. Y por eso, confiamos. Si el médico nos dice que la culebrilla se cura con tinta china, lo repetimos. Es decir, transformamos idea en discurso.

Los discursos forman ideas, las ideas forman discursos.

Por tanto, la comunicación no es inocua.

7-Ideas y signos
Si antes señalé que no existe la ambigüedad cero es porque creemos que al comunicarnos transmitimos ideas, pero las ideas no se pueden transmitir, sólo los signos se pueden comunicar, a través de formas discursivas.
Los signos no son contenedores, no tienen nada adentro, no tienen un sentido o significado en su interior. Las palabras no tienen interior.
El sentido de las palabras o cualquier otro signo no está adentro de la palabra. Los sentidos (en plural) son interdiscursivos, son relaciones.

En la siguiente frase, ¿qué significa la palabra /azul/?
 "Azul queda a 200 km de Buenos Aires"

Alguien dirá: Azul significa ciudad. ¿Cómo lo sabe? Respuesta: Por el significado "contextual".
El significado contextual no existe, porque eso supondría que el significado está "adentro del texto". Adentro del texto no dice en ningún lado que Azul es una ciudad (ni que Bs As lo es también) ni que "km" son kilómetros. Todo eso lo sabemos por algo que no está "adentro" de ningún lado.

Y si no sabíamos (antes o después) que Azul es una ciudad, le hubiéramos dado otro sentido a la frase.

Del mismo modo, si no sé qué es un discurso satírico o humor trasgresor, le vamos a dar otro sentido a ese discurso. El discurso no se identifica, no dice en ningún lado qué es.

8-El humor trasgresor hace humor con cualquier cosa que esté "bien vista" por algunos. Y como la misma cosa puede estar bien vista por unos, pero mal vista por otros, entonces la elección de la temática no es ideológica, sino metodológica. Es un método para hacer humor.
Quien hace chistes de gallegos no necesariamente piensa que todos los españoles son de Galicia ni que todos los oriundos de esa región son "cuadrados".
Quien hace chistes con negros no necesariamente está diciendo que piensa de ese modo, ni del modo contrario (ironía). Podría ocurrir que sí se quiera decir alguna de estas dos cosas, pero también que no, sino sencillamente usar a los negros para hacer humor o porque está bien visto o porque está mal visto, de allí lo de trasgredir.
Para el DRAE trasgredir es 1. tr. Quebrantarviolar un preceptoley o estatuto.

De ese sentido pasamos a otro muy similar: romper reglas sociales (aunque no sean leyes o estatutos o preceptos escritos o normas institucionalizadas).

Es, por tanto, un espacio "liberador", que rompe con ataduras sociales provisoriamente y en forma enunciativa, caricaturizando la realidad sin emitir opinión.

Si no entendemos esto, es difícil darle sentido a Peter Capusotto... ya que si se considera que su discurso es "crítico" de la realidad, el problema es que parece hacer crítica casi con cualquier cosa: el peronismo, la burguesía, la izquierda, la iglesia católica, el judaísmo, el evangelismo, el anarquismo, el terrorismo, las corporaciones, los desempleados, los comerciantes, los jóvenes, los viejos, la clase media, la clase alta, la clase baja, el rock, el tango, el folclore, etc.
Entonces las audiencias no lo entienden, a menos que hayan captado que se trata de un género de humor transgresor.

De hecho, los videos del título del programa, son videos musicales principalmente de rock y géneros musicales asociados. El rock ha estado asociado desde sus inicios con la rebeldía.

Peter Capusotto hace humor con los tabúes, con lo que está bien visto o mal visto (por diferentes sectores). Empero, también es posible decir que no hace humor con cualquier cosa, al menos hay ciertas temáticas o al menos instituciones o personas que parecen estar exentas de la mirada mordaz. Los que rompen tabúes también tienen sus tabúes. 

9-Sátira y discriminación
El discurso del absurdo, satírico, paródico, caricaturesco, ¿puede entenderse como una forma de discriminación enunciativa?
Si en un tipo de discurso encontramos que los recursos humorísticos tienen a dirigirse al mismo sector social y hay varios elementos en tal sentido, es posible que allí haya un sesgo ideológico que esté diciendo cómo piensa el emisor.
Pero dentro de un marco de humor transgresor en el que el emisor no es un "experto", que no está diciendo cómo opina, cómo es la realidad o qué es lo que hay que hacer, sino que está rompiendo con reglas del bien decir con el único objetivo de hacer reír, es difícil pensarlo como discriminación.
Pero ocurre que no alcanza con las intenciones del emisor. El sentido que tenga el emisor no es necesariamente el que se va a formar el receptor, ya que lo que se transmiten no son ideas, sino signos.
De allí la importancia del género y de la percepción del género por parte de las audiencias.

10-No existen las soluciones mágicas y fáciles en ningún ámbito y, reitero, no se puede alcanzar la ambigüedad nula. Pero se podría reducir el ruido si al comenzar un programa de estas características hubiera alguna aclaración en pantalla del tipo:
"Este programa usa recursos de humor satíricos y paródicos que no reflejan la opinión del elenco y los productores, así como tampoco la opinión contraria. Son recursos para divertir y no deben ser considerados válidos fuera de este contexto".

Por cierto, si las audiencias leen o no tal cartel, es otra cosa. Si lo leen y saben o no saben qué es el humor satírico y paródico, es otra cosa. Son dos muestras de que el mero cartel no "soluciona", pero puede ser al menos una identificación de intenciones por parte de los emisores.

En algún texto escrito consideré explicitar un recurso, al indicar "Ironía: Mode On" y al final "Ironía: Modo Off".
Se me dirá que si tengo que aclarar es porque no tengo la capacidad de redactar de forma tal que la audiencia pueda percatarse por sí mismo. Es posible. Pero debe aclararse que no existe LA audiencia, sino que son LAS audiencias. He allí el problema. 

Nota: lo mismo se pude decir de revistas impresas como Barcelona, la vieja revista Humor o Charlie hebdo.

Tronar el escarmiento

publicado a la‎(s)‎ 3 may. 2016 5:55 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 3 may. 2016 6:00 ]

Quiero dejar aquí algunos archivos cuyo análisis haré en otro momento.
Diario La Prensa 23-04-2013 Tapa y pág. 22.

En principio es llamativo que un título sea una pregunta. Pero además es rara la pregunta en relación al contenido.
Una rápida asociación es posible con la famosa frase de Perón. Pero, incluso en ese caso, ¿de dónde viene o a qué remite esa frase?
Una posible conclusión es que tronar viene de trueno y escarmiento es castigo, por tanto, aquel que castiga con el trueno es...Júpiter-Zeuz, es decir, Dios. De modo que se podría reformular la pregunta ¿Nos estará castigando Dios? 
Hay quienes consideran que la Naturaleza es un ente vivo, que reacciona a las acciones del ser humano, que responde, que castiga. ¿Será ese es sentido que se le quiso dar a la frase? Si lo fuese, es digno de un periódico del siglo XV...
Como en la nota se habla de un "estruendo" (y en la misma línea, un "temblor"), es posible que el título haya "jugado" con la relación entre estruendo-tronar, a pesar de lo cual, es insostenible suponer que es un "chiste" o si lo es, no tiene "remate".

 

  


Los sueños y la síntesis

publicado a la‎(s)‎ 13 feb. 2016 18:54 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 14 feb. 2016 22:41 ]


¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
La vida es sueño, Calderón de la Barca, acto segundo, soliloquio de Segismundo.



Introducción
Hay dos ideas que vengo desarrollando en mi cabeza desde hace un tiempo y como existe una conexión entre ellas, consideré escribirlas juntas, a pesar de sus diferencias.
La primera idea es sobre los conceptos de síntesis y resumen, a partir de la obra "El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura.
La segunda es sobre los sueños y la realidad, a partir de la película El origen, de Christopher Nolan.

1-Síntesis y Resumen
Sin consultar el DRAE, bien podríamos decir que un resumen es una manera de reducir, achicar o abreviar un discurso. Muchas veces consideramos que una síntesis es lo mismo. Pero una síntesis es una composición del todo por sus partes. Si el resumen se parece a la operación matemática de la resta, la síntesis se parece a la suma.

Desde el punto de vista de la dialéctica, una síntesis es una superación de la contradicción entre tesis y antítesis. Tal superación contiene elementos de ambas, pero no en forma equitativa: o bien predomina la tesis o bien predomina la antítesis. Si una resta supone una menor complejidad (o mayor simpleza, que no es lo mismo que simplismo), una suma implicaría una mayor complejidad en la que el todo es mayor a la suma de las partes.

La novela "El hombre que amaba a los perros", de Padura narra un período histórico vinculado a la revolución rusa post-Lenin, es decir, Estalinista, a través de dos personas (y no sólo personajes de novela, sino históricos) como fueron Trotsky y Mercader. "Mi vida", de Trotsky narra algo similar, con mayor amplitud histórica.

Pero la obra de Bronstein se parece más a un resumen, aunque tenga 700 páginas. Lo es, a pesar de la cantidad de hojas, ya que la historia es mucho más compleja, repleta de hechos y eventos significativos durante casi cinco décadas. Contar todo lo ocurrido en ese período es ciertamente un resumen, aunque tiene elementos de síntesis.

La novela histórica de Padura, tiene más de síntesis que de resumen. Ya que además de las voces (en tercera persona del singular) de los personajes históricos antes citados, hay otra, la del narrador, que une ambas historias a partir de su encuentro  en una playa cubana con un sujeto oscuro que paseaba a sus borzoi (galgos rusos) y que le contó una historia. Al final hay una cuarta voz, pero lo importante es que el narrador principal relata cómo se fue dando cuenta de que ese López que ama a sus perros y los pasea alegremente, no es quien dice ser, sino, en verdad, el sujeto (sujetado) que fue la herramienta del Buró para clavar un piolet en la cabeza al "enemigo número 1".

Ese narrador (Iván Cárdenas), que bien se podría pensar que es autobiográfico (alguna pista deja Padura en las notas del final y ciertamente se le parece, ya que es un escritor cubano), y que según la novela estaba a favor de la revolución de la Utopía, empieza a "despertarse" de un largo sueño que, finalmente, empieza a percatarse de que fue una verdadera pesadilla. El relato en su conjunto da como síntesis esa compleja contradicción entre la necesidad de cambiar el mundo a favor de las masas desprovistas que inspiró grandes esperanzas, y el derrumbe total de esos ideales en el socialismo tergiversado que efectivamente se llevó a cabo.
Y digo que es un claro ejemplo de síntesis porque aunque pueda percibirse mayor cantidad de decepción (como si pudiera medirse), ese sentimiento que linda con la resignación es producto, al mismo tiempo, de una esperanza que aún, a pesar de todo, no se pierde. Es la combinación de ambas sensaciones, pensamientos y análisis lo que da por resultado algo que es complejamente contradictorio, y contrario al reduccionismo.
A pesar del fracaso efectivo e histórico de esos sueños devenidos pesadilla, el sueño permanece, aunque herido y desconcertado.

En un nivel más profundo, podría decirse que la novela plantea la compleja contradicción entre muy distintos ideales, pero que, al mismo tiempo, son parecidos. Al fin y al cabo, Trotsky y Stalin eran comunistas. El hombre que amaba a los perros (borzoi) era el asesino, aunque la portada del libro muestra al asesinado con dos perros. En definitiva, tal como señala la obra, al exiliado también le gustaban los perros, particularmente los galgos rusos.
Como en el juego literario de matices de sinonimia, en los que es posible pasar de "blanco" a "negro" usando sólo sinónimos, podríamos caer en la consideración literal (¿positivista?) de que por transición, blanco y negro son lo mismo, ya que si a=c y c=b, entonces, a=b. Pero los sinónimos no son palabras iguales. Son parecidas. Y a medida que los usamos incrementalmente, se suman esas pequeñas diferencias en un proceso de divergencia.

De allí la importancia de volver a un viejo problema: ¿cómo distinguir lo igual de lo diferente? Ya Platón abordaba la cuestión en su "El sofista o del ser". Esta cuestión de fondo es medular al momento de diferenciar lo real de lo onírico.

2-Los sueños y El origen.
Ciertamente, la novela de Padura tiene que ver con los sueños, en un sentido de esa palabra.
La película de Nolan, usa el concepto psicoanalítico de sueño, proponiendo la posibilidad de realizar "sueños compartidos" en los que una persona (o varias) se meten en el sueño de otra. El nudo de la película reside en el concepto de "origen" que se devela mejor al final: el personaje de Leonardo DiCaprio y el de Marion Cotillard (que hacen de pareja), realizan un sueño compartido mucho tiempo. En ese sueño crean una "realidad soñada", al punto de que ella no quiere salir de ese sueño, al que pasa a considerar la realidad. 
La dificultad en diferenciar sueño y realidad viene de lejos, como se indica al inicio de esta nota al referir al texto de Calderón de la Barca.

Para que su mujer salga de ese sueño, DiCaprio hace un "origen": Insemina en ella la idea de que eso que cree real es un sueño y que sólo se sale de él, suicidándose, ya que en los sueños eso permite despertar a la realidad. Lo hacen y vuelven al mundo real. Pero la idea permanece en ella, que por tanto piensa que esa realidad (que ahora sí sería real) es un sueño y que sólo se sale de él, suicidándose para poder despertar. Y se mata (pero esta vez de verdad, ya que no era un sueño). El final de la película deja un interrogante abierto.

Me permito comparar esta trama con el capitalismo y el socialismo.

El socialismo moderno, el de Marx y Engels, despertó a varias generaciones de un sueño, aunque muchos nunca despertaron. El socialismo enseña que el capitalismo es un sueño, una ilusión. No gobiernan los que saben, los mejores, los que están por encima del resto, no forman parte de una casta especial. Gobiernan los que poseen los medios de producción que explotan a los que no los poseen, extrayéndoles la plusvalía.
El capitalismo se presenta  como una superación. Lo fue, sin dudas, respecto del Antiguo Régimen feudal-medieval. Pero se presenta también como la última superación, la máxima cúspide humana que no puede ser superada. La enseñanza capitalista oficial enseña (adoctrina) que el Estado está por encima de las contradicciones sociales, pero que no hay una lucha de clases entre poseedores y desposeídos, sino una relación recíproca "equitativa" que asegura el "progreso".

El socialismo nos permitió despertar de un histórico letargo.

Pero ese socialismo teórico marxiano fue luego llevado a la práctica. Primero en la Comuna de París, luego un primer atisbo en la rusia zarista de 1905 para explotar finalmente en 1917 (hace casi un siglo), primero por una burguesía y luego por el proletariado.
Aquel socialismo histórico cayó en lo mismo que el capitalismo, en un sentido, al considerarse la última superación posible. No por nada La internacional canta:  "La Tierra será el paraíso, patria de la Humanidad"

Si el socialismo se considera la máxima superación de todas, aquella que elimina para siempre toda contradicción social (que al mismo tiempo se piensa como el motor de la historia), lo que supondría que se llegará a un estado (Estado) perfecto, sin imperfecciones ni contradicciones de ninguna clase, entonces se cae en otra ilusión en nombre de la cual se cometen todo tipo de fechorías.
Tales fechorías nacen de este concepto llevado a la práctica por Stalin, pero no surgieron por generación espontánea. Las purgas y censuras durante el período de Lenin, así como la masacre de Kronstadt, han sido interpretados luego como las semillas que permitieron la degeneración total.

El socialismo nos permitió salir de un sueño, pero nos metió en otro. Ahora, ¿cuáles son las alternativas?
Están los "arrepentidos" que consideran que si todo fue un sueño, entonces el capitalismo es real y no una ilusión. Como en Matrix, la traición de Cypher debe entenderse como aquella ideología por la cual para ser feliz es menester desconocer la realidad, guiándose por las apariencias. Ojos que no ven...

Están los "cabeza dura", es decir, los que consideran que hay que volver a intentarlo, de la misma manera. Por tanto, a todo aquel que se oponga a la política del Partido, aunque no se lo asesine (como hacía "El padre de los pueblos"), se lo ignora, aísla, desconoce, en actitud facciosa. El impedimento de los debates internos es el puntapié para la censura y el pensamiento único. La falta de autocrítica (que no es lo mismo que la culpa, sino un balance que permite corregir), es otro. El autobombo y la autoproclamación ("Nosotros sabemos cuál es el camino correcto y los demás son enemigos"), intentan impedir las divisiones y contradicciones que realmente existen, imponiéndose la política del Buró en nombre del cual hay que actuar sin preguntar demasiado. 

Si el marxismo se ha pensado como la anti-ideología, ya que se consideró que las ideologías fueron y son una manera de justificar la lucha de clases, entonces el socialismo histórico cambió una ideología por otra.

No sé exactamente qué piensa Padura. Pero hay bases suficientes para entender que es cierto que el socialismo permite despertar de una ilusión. En este sentido, no hay marcha atrás para algunos de nosotros. 

¿Qué nos queda? Nos queda la teoría, pero también la praxis, de la cual hay que aprender. Todavía hoy se postula que -cual Escila y Caribdis- hay que elegir entre fascismo y stalinismo. Coincido con aquellos que entienden que es una falsa elección ya que en ninguno de los dos casos se logra una superación, sino un retroceso. Pero hay que tener cuidado, porque entre las minoritarias filas de aquellos que así pensamos, también hay elementos divisionistas, egocéntricos, electoralistas, sin autocrítica genuina y con algo de autoproclamación.

Además de la Revolución Permanente, hace falta la Discusión Permanente. Sin esa libertad de acción y expresión, el tótem girará sin detenerse despertando el ladrido de los galgos rusos en nuestras playas.

El Estado en Puente de Espías

publicado a la‎(s)‎ 13 feb. 2016 17:44 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 14 feb. 2016 3:33 ]

En la película Puente de Espías, protagonizada por Tom Hanks, se cuenta una historia con base verídica.
En USA detienen a una persona acusada de ser espía soviético.
Todo el mundo, (todos los "americanos") quieren que se lo condene a la silla eléctrica. Quieren una condena sin juicio previo.
Pero ESO sería contrario a lo que se supone que "debe ser": el Estado, supuestamente, está para asegurarle a todos los ciudadanos igualdad ante la ley. 
Si no se llevara a cabo el famoso "debido proceso" quedaría explícitamente demostrado que para el Estado tal concepto, así como el de "principio de inocencia" son aplicados sólo en los casos en los que al Estado le conviene. Por tanto, el Estado no busca la verdad y la justicia, sino sólo cuando esas verdades no chocan con sus intereses.
Implicaría que el Estado NO es lo que nos enseñaron que era.
De modo tal que se convence a un abogado (Tom Hanks) que es muy bueno en lo suyo, aunque está especializado en seguros.
Como se lo considera un extraordinario profesional, serio, nadie entonces pondría en duda la "neutralidad" del Estado. Acto seguido, el abogado va a ver al juez. Quiere una prórroga. El juez, sin ambages, le dice que una cosa es que se quiera hacer pasar al juicio por objetivo y otra cosa es darle ventaja a un comunista. (No estoy usando frases literales de la película.)
El juicio se lleva a cabo y, como es de esperar, el espía pierde. Enseguida diremos algo más al respecto.
Pero vale mencionar que entonces, el personaje de Hanks considera que debe apelarse. La cámara de abogados que lo contrató, sin embargo, no está de acuerdo. En realidad era toda una puesta en escena y hasta ahí había llegado. Con eso bastaba para tratar de "parecer" que existía un debido proceso y una neutralidad estatal. Apelar sería coherente con lo establecido en la ley (por el poder legislativo del Estado y que el poder judicial debe cumplir), pero no hace falta llegar a tanto. Al fin de cuentas, iba a ser condenado desde un primer momento y todo era una fantochada.
En el juicio, Hanks logra convencer que no debía matarse al culpable ya que si los rusos capturaran a un prisionero con información (un espía yanki) quedarían a su merced. En cambio, mantener al ruso vivo permitiría un intercambio. 
Y como la película cumple en mostrar de entrada, paralelamente a la captura del ruso, se produce otra inversa, de un estadounidense en las filas enemigas.
Por tanto, a partir de aquí, Hanks será el encargado de tal negociación.

Lo importante de la película es que la noción de justicia del Estado es una puesta en escena.

Es interesante porque no es una cuestión meramente ficticia. El debate sobre los "juicios en ausencia" que ya se empezó a debatir hace un par de años y que ahora vuelve a la palestra debiera analizarse en este marco.
véase: Juicio en ausencia, el debate que viene en el Congreso

EL ESTADO
En la página http://www.sociedad-estado.com.ar/ que es un sitio de esa materia de la UBA hay una pestaña con bibliografía entre la que se encuentra la referencia:
Saborido, Jorge (2002) - El Estado: definición y fundamentos de su legitimidad En: Estado, Nación: Una aproximación conceptual. EUDEBA. Buenos Aires.

Y se indica el siguiente enlace a un breve texto de una página en PDF:

Invito a leer ese breve texto.

Bien podríamos decir que lo que se enseña, de manera formal en el colegio y la universidad, y de manera informal a través de casos particulares conocidos a través de los medios de comunicación y nuestra experiencia personal y colectiva es que el Estado es un conjunto de instituciones integradas por personas que están por encima de las contradicciones sociales.

¿A qué contradicciones me refiero?
Podríamos poner diferentes ejemplos: unos roban y otros son robados; unos trabajan y otros viven de los que trabajan.

Tomemos este último ejemplo: las paritarias suponen que empresarios y trabajadores deben ponerse de acuerdo, a pesar de su contradicción: unos quieren ganar un mayor salario; otros quieren tener una mayor ganancia (y como la ganancia proviene del salario, desean que el salario sea lo menor posible). Si el acuerdo es entre esos dos grupos sociales, ¿por qué interviene el Estado?
Recientemente el Gobierno (como lo hizo de modo análogo el gobierno anterior) entabla negociaciones con los empresarios y con los sindicalistas.
Digamos que los sindicalistas NO son trabajadores.

La idea es que ambos grupos (empresarios y sindicalistas) estarían en pugna (cosa que NO es cierta) y que el Estado debe intervenir porque está por encima de esta contradicción.

Supone que las personas que integran las instituciones estatales son "objetivas y neutras" para determinar lo que es mejor para todos, en forma ecuánime.

Cuando los trabajadores de Lear o los de Cresta Roja cortan una ruta, lo hacen porque los empresarios los despiden o vacían las empresas, como ahora sigue ocurriendo, por ejemplo con los trabajadores de Tiempo Argentino.

E interviene el Estado, para poder decidir frente a la explícita contradicción entre empresarios y trabajadores, en virtud de que se concede que el Estado está por encima de todos.

En la antigüedad, el monarca o el faraón decían estar por encima de las demás capas sociales porque eran representantes de la divinidad. Ahora no se dice eso. Se dice que el poder emana del pueblo que los votó por mayoría y porque están capacitados.
Lo que significa que tales cualidades les permitirían estar por encima de los seres humanos comunes y corrientes. Si antes se suponía que faraones y monarcas eran semi-dioses, ahora no se postula algo muy distinto, ya que en definitiva son personas que, a diferencia del resto, pueden estar por encima de los demás. Serían una clase especial de personas. Capaces. Con Equipo. Ordenadas, objetivas, superiores.

¿Si hay una gran enorme cantidad de personas que creen en Dios, por qué tales personas no habrían de creer también en semejante falacia?

NO hay personas superiores o castas especiales, como lo muestra claramente la película de Hanks.

La realidad se encarga de demostrar, en verdad, que esto es así:
En las negociaciones paritarias, el mismo gobierno que reconoce un aumento generalizado de precios de más del 30%, ofrece a los docentes el 22% y luego el 24%.

El mismo gobierno que hasta hace tres meses consideraba que la inflación era populista (y lo era) ahora devalúa, aumenta tarifas y permite otros aumentos de precios, solicitando "mesura" a los empresarios.

Está claro que es un gobierno (como el anterior) claramente a favor de un sector. Pero ese sector NO es sólo el de los empresarios. También el de los sindicalistas, sin los cuales no habría "gobernabilidad". Macri aprendió del peronismo y negocia con los sindicatos la entrega de fondos de obras sociales.

Así, los empresarios y sindicatos se llevan lo suyo, a cambio de que arreglen paritarias a la baja (con un número que no empiece con "3") tal como lo hizo Kicillof.

A los trabajadores, en cambio, les queda un menor ingreso y palazos. ESO es el estado. La dictadura de una clase social sobre otra.



Terapia de Shock

publicado a la‎(s)‎ 9 feb. 2016 15:06 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 14 feb. 2016 15:41 ]

En este espacio quisiera analizar la serie de TV conocida en latinoamérica como Terapia de Shock.
Iré guardando aquí alguna información mientras realizo tal análisis.
 
Antes, habría que decir algunas cosas:
1-La TV no "crea" la realidad. Como veremos, esta serie da cuenta de lo que parecen ser "programas educativos" de los condados de USA que existirían aunque nunca se hubiera realizado la serie. Es decir, la serie no creó esos "programas", sino que a eso que ya existía lo convirtió en un negocio televisivo.

2-Esos programas de TV expanden la "llegada" de los programas previamente existentes, como también veremos. Es una forma de "educar" a través del terror (¿el Leviatán?). Ese miedo que se genera in situ en los participantes de esos programas se expande a los televidentes.

3-Los programas de TV dicen algo de cómo percibimos la realidad, aunque no compartamos esa interpretación. 

Este programa se emite en Argentina a través de A&E, señal que también emitió Barter Kings y emite actualmente otros programas similares como Guerra de envíos, ¿Quién da más?, Duck Dinasty, y otros.

La serie parece basarse en el documental Scared Straight, por eso el título original de la serie es Beyond Scared Straigth. En IMDB figura la ficha de esta serie que se emite desde 2011. Es interesante las reseñas que hizo el público sobre esta serie en ese sitio: http://www.imdb.com/title/tt1707374/reviews?ref_=tt_urv

Aquí comentaré sobre la serie basándome fuertemente en un capítulo, a saber:

Beyond Scared Straight Season 3 Episode 13 - Floyd County, GA, que se puede ver, en inglés, en DailyMotion:

En el sitio del Canal A&E hay algunos videos en español que incluyen reseñas sobre de qué se trata la serie.

Inspirada en el homónimo documental ganador del Oscar, esta serie recorre diversos correccionales en busca de jóvenes y jovencitas que deseen romper el ciclo de violencia, drogas y crimen que amenaza con convertirles en la masa delictiva del futuro. Cada episodio muestra las dificultades a las que deben enfrentarse los chicos del siglo XXI.

Esta serie, inspirada en el premiado documental ScaredStraight, se enfoca en la búsqueda de jóvenes inmersos en el mundo de la violencia, las drogas y el crimen. En Terapia de Shock estos jóvenes ingresarán a prisión por un día para enfrentarse a la realidad de la vida tras las rejas y evitar convertirse en la masa delictiva del futuro....

Notas:
Como se indica al inicio de este capítulo, existe un "programa" del Condado Floyd llamado "Turning point":

En el sitio del canal, en inglés, figura esta nota "detrás de cámara": Behind the bars: Week 12
Donde Tracy Santomarco, productora, cuenta que los protagonistas de este capítulo y de la serie, no son dobles, sino que, por tanto, es una "serie documental", entre otras consideraciones interesantes.

En el mismo micrositio con material exclusivo sobre esta serie (metadiscursos) el productor Paul Coyne cuenta sobre el final de la serie y cómo al principio les costaba conseguir cárceles, pero también aclara que esos programas son realizados por los Condados y no por los productores de TV (es decir, lo que indiqué al principio).


A considerar:
¿Cómo indican los protagonistas (padres, policías, jóvenes) qué es lo bueno y lo malo?
¿Qué injerencia tiene el discurso religioso, cómo se menciona a Dios? (Notar la remera de uno de los padres en el video embebido en esta página)
¿Qué indica el lenguaje usado por los policías en la serie sobre xenofobia-racismo, homofobia, machismo?
¿Qué es -explítica e implícitamente- para los protagonistas el Estado?

¿Cuáles son los objetivos de los policías (Estados, condados de USA) y los padres de los jóvenes?
¿Qué referencias hay en la serie sobre la "Guerra de todos contra todos", "la suerte del más fuerte", la justificación-injustificación de las violencias?
¿Qué dice y qué no dice la serie sobre violencias económico-sociales?

Floyd County es un condado al noroeste del Estado de Georgia, en la costa este de USA. Según Wikipedia, de acuerdo al censo de 2000, había menos de 100 mil personas en tal condado.

Dos días, un infierno

publicado a la‎(s)‎ 5 dic. 2015 17:12 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 5 dic. 2015 17:25 ]



La conciencia de clase en un fin de semana de terror.
Deux Jours, une nuit (Dos días, una noche) es una película de los hermanos Dardenne estrenada en 2014 en Cannes, que se vio aquí en cines un año después y que yo acabo de ver vía torrent, aunque todavía la dan en el BAMA.









El argumento, según Wikipedia:

En Seraing, una ciudad industrial de Liège en Bélgica, Sandra (Marion Cotillard) es una joven esposa y madre, que trabaja en una pequeña fábrica de paneles solares. Ella sufre una crisis nerviosa y se ve obligada a tomar un tiempo libre en su trabajo. Durante su ausencia, sus compañeros de trabajo se dan cuenta de que son capaces de cubrir sus turnos de trabajo por horas ligeramente más largas y la gestión propone un bono de 1.000 a todo el personal si están de acuerdo para hacer a Sandra redundante. Sandra más tarde vuelve al trabajo y descubre que su destino está en manos de sus 16 compañeros de trabajo, y ella tiene que visitar cada uno de ellos en el transcurso de un fin de semana de persuadirlos para rechazar la bonificación monetaria. Sin embargo, la mayoría de los compañeros de trabajo necesitan el bono propuesto para sus propias familias y Sandra se enfrenta a una batalla cuesta arriba para mantener su puesto de trabajo antes de la votación crucial el lunes por la mañana.

Redundante=innecesaria.

"La gestión" es la patronal que no hace otra cosa que imponer una extorsión.

Sandra visitará durante el sábado y el domingo a sus compañeros para saber si votarán para que ella se quede, lo que implicaría rechazar el bono. El primero de ellos le dirá que sí, lo que le da impulso a continuar, pero rápidamente se acumularán las negativas. Es de destacar que la actitud del personaje de Sandra frente a la negativa de sus compañeros no es la del reproche, sino que dice entenderlos, ya que la bonificación es mucho dinero y sabe que ellos lo necesitan.
Y lo necesitan porque, en definitiva, tienen un salario miserable.

Uno de sus compañeros le aclara que desde que ella se fue se dieron cuenta que podían hacer lo mismo, sin ella. Sandra responde que sabe que estuvieron haciendo horas extra. Y su compañero le dice que les viene bien, porque es más dinero.
Lo que revela que era falso que con una persona menos se puede hacer el mismo trabajo y que ese dinero extra les viene bien, nuevamente, porque tienen un salario miserable.

No se me ocurre un modo más explícito de mostrar cuál es el resultado del concepto de propiedad privada de los medios de producción en manos de una clase social. Es obvio que indefectiblemente tal sistema económico descansa en la opresión.
Tampoco se me ocurre que se pueda ser más explícito en mostrar que la fuerza de los trabajadores radica en su unión y organización, en contra de las patronales y en contra de la burocracia sindical.

Sin embargo, repasemos las reseñas de los medios y encontraremos que se intrepreta la película de otras maneras, licuando lo antes dicho y transformándolo en un relato mínimo, aunque emotivo: La cuarta referencia usada en la entrada en Wikipedia es de un sitio que curiosamente se llama Fin de la historia y allí se indica:

Dentro de la filmografía de los Dardenne, es curioso comprobar comoDos días, una noche podría catalogarse tanto como puro cine social del que los hermanos llevan haciendo desde La promesa (La promesse, 1996) o como su película más accesible hasta la fecha, dejando la temática social apartada en un segundo plano. Si bien es cierto que la sombra del paro y de la retención económica de nuestros días planea sobre el personaje de Sandra, al fin y al cabo el largometraje no es más que una simple aunque muy inteligente película de supervivencia, una fábula (sí, con moraleja y todo) sobre la determinación del ser humano y sobre el esfuerzo.

Veamos lo que dice Clarín:

El tema no es sólo ser solidario, es pelear y poner en juego y adelante de todo los derechos, lo primordial, los ideales.

Pero no todo tiene que ver con la pérdida o no de la fuente laboral. La película también trata sobre la felicidad de Sandra. Sus desequilibrios -mentales y anímicos- la llevan de pasar de una depresión a un estado de optimismo medido. Es la manera que tienen los Dardenne de subrayar que, llamémosle los principios, el alma, la integridad de una persona nace de adentro hacia afuera.

Como cantaba Charly García, te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella (la libertad) siempre está.

Y La Nación:

La película va de lo social a lo íntimo, sin juzgar a nadie, sin dividir el mundo entre villanos y héroes, dándole voz a todas las posturas (incluso a las de quienes se niegan a ayudar a la víctima), ofreciendo los múltiples puntos de vista para comprender la situación en toda su dimensión y complejidad. Un cine inteligente. Un cine de resistencia.

Página/12:

Podrá pensarse que tal situación resulta un tanto forzada y que, en líneas generales, las empresas –grandes o chicas– no se andan usualmente con tantos rodeos para dejar en la calle a sus empleados. Incluso es posible preguntarse si ese planteo posee una lógica financiera que permita sostenerla. De nuevo, el concepto, que puede entenderse en el mejor de los casos como metáfora. Aunque en un cine fuertemente marcado por su impronta (hiper)realista, esa génesis narrativa introduce un poco de ruido en la señal. Y son varios los “olvidos” o abdicaciones que el guión incorpora sin demasiadas consideraciones, inimaginables en films anteriores, como poner en pantalla el alta hospitalaria más veloz de la historia o el hecho mismo de que la historia no transcurra en dos días y una noche. Como si en pos de alcanzar el objetivo de máxima: hacer chocar los intereses de la protagonista y su familia con los del resto de la sociedad –representada por el ámbito laboral y comunitario cercano y la patronal– los realizadores se llevaran por delante la minuciosa elaboración artesanal del material que era una marca notoria de su arte. (Las negritas son mías)

Sería posible decir que para los críticos, se trata de una muy buena película porque está bien hecha, bien pensada y actuada, es verosímil y el tópico es "progre". Y si lo que se narra está basado en algo que ocurre, frecuentemente aunque de diversos modos, en todos los casos parece entenderse el fenómeno casi como natural, o naturalizado.

En una entrevista a Página/12, los cineastas explican que no intentaron mostrar a los compañeros de Sandra como victimarios. El epígrafe de la foto publicada en el diario dice: Los hermanos Dardenne afirman que no plantearon Dos días, una noche con víctima y victimarios.

Sin embargo, sí hay víctimas y victimarios. Los últimos no serán sus compañeros, pero sí la patronal. Pero las empresas hacen en la medida en que se lo permiten. Y allí está -siempre está- el Estado.

Es curioso, pero en en este rápido sondeo no encuentro alguna reseña que se pregunte por el título, excepto Página que lo entiende como un error, un olvido, en la reseña. En cambio, como introducción a la entrevista a los cineastas, el artículo dice: Dos días y una noche es todo con lo que cuenta la mujer para convencer a sus compañeros de que no den el OK a la propuesta patronal.

Sin embargo, no es posible que eso sea cierto: desde el viernes a la tarde hasta el lunes a la mañana, es decir, desde que se habilita a una nueva votación hasta que se efectiviza, es el rango de tiempo en el que transcurre el argumento. Si las visitas de Sandra se desarrollan entre el sábado a la mañana y el domingo a la noche (momento en que va a ver a Alphonse, que es claramente de noche) entonces trascurrieron dos días y dos noches.
Pero el título podría entenderse en otro sentido, no cronológico, sino metafórico. En esos dos días (dos jornadas, sábado y domingo) transcurre la noche de los tiempos modernos caracterizada por la lucha de clases y cómo la clase dominante se perpetúa generando grietas (verdaderas grietas) en la clase dominada, a través de la extorsión. Un infierno embriagador.




Posmodernidad

publicado a la‎(s)‎ 16 jun. 2015 18:17 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 11 jul. 2015 0:55 ]

¿Existe la posmodernidad y el posmodernismo? Según algunos autores, el primer término se refiere a los cambios históricos, sociales, ideológicos de una sociedad; mientras el segundo se relaciona a las marcas estéticas, a las manifestaciones artísticas surgidas de ese contexto histórico.
Esos autores caracterizan a la posmodernidad situándola vagamente en espacio y tiempo. Para algunos es algo que ocurre globalmente desde la década de 1990; para otros comenzó a finales de la II Guerra Mundial; otros indican como límite el Mayo Francés (1968). Caracterizan a la posmodernidad en base al fin de los "Grandes Relatos", el fin de las ideologías, la historia y la Verdad.
La caracterización es, además de imprecisa, poco convincente. Es por eso que es posible señalar sin ruborizarse que la posmodernidad no existe, al menos en un sentido. Veamos por qué.

Ejemplo 1:
Cuando pensamos en el estilo de arte Barroco no pensamos en una cosa única, rígida, estática. Hablamos de marcas estéticas surgidas de nuevos modos de pensar la realidad, en Europa, a fines del Siglo XVII, principios del XVIII. Pero hablamos de un Barroco francés, de otro barroco italiano, de un barroco español. Esos barrocos tienen diferencias, pero serían el mismo estilo de arte.

Sin embargo, se nos ha querido convencer de que hay una modernidad y una posmodernidad, lo que implicaría a la vez que la modernidad terminó y empezó "algo distinto". Pero, ¿cuán distinto? ¿Distinto en qué sentido?

Ejemplo 2:
Un gato blanco es distinto de un gato negro, pero no por eso deja de ser gato.

Los grandes relatos se han puesto en duda, es cierto. ¿En 1945, en 1968, en 1989? ¿O podemos rastrear tal ruptura hacia fines del siglo XVII, digamos desde Copérnico?

Se caracteriza al posmodernismo como un estilo de arte "collage", que mezcla recursos y es abstracto. ¿Acaso no podríamos decir eso de las vanguardias del Siglo XX?

Se caracteriza al posmodernismo por ser un estilo de arte no rígido, sino realizado a través de técnicas de azar, que intenta oponerse a lo esquemático y riguroso. ¿No hay algo de eso ya en el romanticismo que se opone al racionalismo de la ilustración?

De modo que bien podríamos encontrar argumentos sólidos para sostener que no hay tal posmodernidad ni posmodernismo, sino que son diferencias dentro de la modernidad y el modernismo.

Así como el barroco no era un estilo rígido, único, siempre igual, podemos encontrar distinciones dentro de la modernidad y el modernismo.

Bien podríamos postular que los estilos de arte poseen sus contradicciones internas, así como los períodos históricos y sociales.

La modernidad se caracteriza por la racionalidad científica y por tanto el desarrollo industrial y tecnológico. Pero también por la llegada al poder de la clase burguesa a partir de la Revolución Francesa. Es decir, la modernidad parió al Capitalismo que es el dominio de la burguesía que usa la racionalidad para satisfacer sus deseos e intereses de clase.

A esa racionalidad se le opuso el romanticismo que bien podría considerarse como parte de las vanguardias de lo que luego se llamará vanguardismo. Es una crítica a la modernidad. Es una crítica moderna a la modernidad. Es una crítica idealista, abstracta, de la modernidad.

Claramente los males del mundo no radican en el racionalismo. Los seres humanos no seríamos tales sin racionalidad, seríamos lobos, animales salvajes. Sin emocionalidad, por contrario, seríamos robots, autómatas. 
Por otro lado, la racionalidad nos permite comprender la realidad y cambiarla. 

La burguesía sabe eso y pretende comprender la realidad para cambiarla según sus intereses de clase. 
Desde esa perspectiva surgirá en el siglo XIX la verdadera crítica a la modernidad, que es la crítica al capitalismo.

La crítica al capitalismo es también una crítica moderna, pero realista o "científica".

Esta perspectiva no desconoce que desde el siglo XVIII la modernidad y el capitalismo han sufrido cambios económicos, sociales, tecnológicos. Vivimos en un mundo más virtual, con un sistema financiero global que supone nuevas formas de dominación económica por parte de las grandes potencias. Se ha desarrollado la tecnología espacial y de telecomunicaciones e informática. Al mismo tiempo, la tensión capitalismo-socialismo se ha diluido, en particular desde la caída del Muro de Berlín. Sin embargo en todas partes del mundo los obreros siguen siendo explotados por el capital, siguen existiendo procesos de lucha, huelgas, crisis, hambre, desocupación.

Parece cierto que las personas hoy no votan partidos, sino personas o "imágenes". Que hay una ciudadanía más despolitizada que en décadas anteriores. El concepto de posmaterialismo de Ronald Inglehart podría usarse para entender las nuevas preocupaciones de la población (más específicamente de la "clase media").

También es posible pensar que los estilos de arte, más allá de sus diferencias culturales, por zonas geográficas, pueden pensarse como cambiantes en el tiempo y así considerar un modernismo temprano, medio y tardío. Jameson usa el concepto de capitalismo tardío.

Para decidir si existe o no la posmodernidad y el posmodernismo, cabría entonces hacer una lista de sus diferencias y similitudes con la modernidad y el modernismo, para analizar si sus similitudes son estructurales o no, de la misma forma que las similitudes entre un gato blanco y un gato negro son "estructurales". Pero para eso habría que salir de la lógica binaria que supone que la modernidad es una única cosa, para entender que es un período de cambios sociales que surgen de las contradicciones sociales y que esas contradicciones no desaparecen por la modernidad.

Un caso de estudio ha sido el de los zapatos (pinturas de Van Gogh y Warhol). Veamos lo que se opina en la web triplearte:

Por un lado la firmante dice que: El artista posmoderno, que nace precisamente con Warhol, es libre de todo tipo de perjuicios (sic) y condiciones históricas.
Y luego "el artista no es ajeno a la época en la cual le toca vivir".
La segunda afirmación contradice a la primera. 

Un par de zapatos de Van Gogh es de 1886. Zapatos de polvo de diamante, de Warhol, de 1980. Varios autores han tomado esta comparación para abordar el supuesto posmodernismo, como el caso de Jameson.
No caben dudas de que a lo largo de ese siglo entre pinturas el mundo cambió. Desde el capitalismo que conoció Marx, al capitalismo que sufrimos nosotros hay un siglo apenas y muchos cambios, pero el mismo sistema económico. 

¿Acaso esto supone que los estilos de arte y los cambios en las relaciones sociales e ideologías sólo cambian cuando cambia el sistema económico? No se trata de caer en un pensamiento meramente economicista, sino de considerar que la organización económica es también una organización política (no hay una cosa sin la otra) y que eso repercute en el conjunto de las relaciones sociales. Los avances científicos y corrientes filosóficas, las nuevas técnicas y modos de representación, forman un todo interdependiente.
Según Wikipedia, el concepto de modernidad es inseparable del de capitalismo (y al mismo tiempo, este último vinculado al descubrimiento de América, la imprenta, las revoluciones científica, industrial y francesa, el surgimiento de nuevas clases sociales, etc.) Bien podríamos citar aquí el famoso capítulo XXIV de El Capital.

Si comparamos un auto de 1900 y un auto de 2015 encontraremos diferencias muy importantes. Hallaremos mucha tecnología en los segundos, confort, incluso lujo. Encontraremos que los sistemas de producción han cambiado hacia una gran robotización o automatización, más allá de la fordización industrial. Pero el sistema de producción, en el fondo, es el mismo.

Los zapatos de Van Gogh difícilmente puedan pensarse como una "denuncia del sistema económico" o de crítica a la situación del campesinado, sino más bien como el intento de darle importancia artística a objetos comunes, como los zapatos del labriego. ¿No hay en Warhol algo parecido? Sin embargo, entre ambas obras hay una contradicción, al menos en su representación: Los zapatos del neerlandés son pintados desde una perspectiva "humana", mientras los de del estadounidense son pintados como si fueran vistos con rayos-X. En el primer caso, sin dejar de ser una representación, son más "reales" y sólo por eso es posible darle un sentido de denuncia que el autor no quiso, aparentemente, darle.
También es posible decir que si entre ambas miradas hay una similitud en buscar nuevas maneras de representar objetos comunes, al mismo tiempo en el pintor europeo la mirada se pone sobre una clase social, y la del estadounidense, sobre otra, aunque ninguna de las dos sea "crítica".

De modo que es posible pensar en una modernidad progresista (la modernidad burguesa subida al caballo del progreso para la clase dominante, aunque muchas veces apoyada por los trabajadores, en particular la llamada "clase media"); una modernidad crítica idealista (neorománticos, anti-racionalistas, naturalistas, ecologistas o veganos que objetan en parte la industrialización y la racionalidad, pero no la opresión de los trabajadores por parte de la clase dominante, por tanto es una crítica no revolucionaria, una crítica reformista); y la crítica revolucionaria a la modernidad.

Si los primeros son muchas veces considerados "de derecha" y los segundos "de centro", los terceros serán los de "izquierda".
El concepto de posmodernidad y posmodernismo suele asociarse con los segundos, los neorománticos, los idealistas, los críticos reformistas.
Para los primeros, el concepto de posmodernismo resulta funcional a sus intereses porque aunque incluya una crítica, no es una crítica revolucionaria, no implica una pérdida de poder por parte de los que lo poseen. Y es muy fácil lidiar con tal crítica a partir de limosnas porque lo que se reclama es muy poquito. Por eso a los segundos también se los considera "conformistas" o "resignados".

Los estilos y corrientes del arte (gótico, barroco, renacimiento, romanticismo, neoclásico, modernismo) son emergentes de los cambios histórico-sociales. Otros emergentes son el concepto de Estado, de Iglesia, de familia. El pensamiento (en realidad los discursos humanos) que conocemos a través de la filosofía, también emergen de una sociedad en la que hay luchas de clases. Si tales sociedades contienen una contradicción interna, sus emergentes, también. Así, los barrocos muestran una "unidad" con diferencias, producto de su contradicción interna. Con la modernidad y el modernismo pasa algo similar, aunque las clases en pugna hayan cambiado. Estas contradicciones no afectan sólo a un sector de la sociedad. El concepto de vanguardia (usado en forma ideológica en la izquierda) no supone un sector que esté indemne de la lucha de clases y, por tanto, posee también sus contradicciones.

Posmodernismo de izquierda
Lo último no impide que también haya un "posmodernismo de izquierda". En particular es posible que exista un posmodernismo (como marcas sígnicas, estilo de arte, marcas como la fusión de géneros, la superposición de imágenes, etc) que se use para expresar ideas revolucionarias.
Por otro lado, si desde las izquierdas se desconfía de la ciencia moderna, no por objeción al racionalismo (aunque sí al positivismo) sino por objeción de la clase dominante que hace uso de la ciencia, vamos a encontrar personas con un pensamiento de izquierda que por objeción a la "ciencia burguesa" terminan adhiriendo a cierta forma de pensamiento mágico.

Relación causal y escisión de ideología y marcas estéticas
Es posible pensar, además, que aunque se establece una relación causal entre desarrollo social contradictorio y emergencia de estilos de arte, con el tiempo, las marcas estéticas asociadas a una corriente o movimiento artístico se van diluyendo en su "propiedad", a fuerza de costumbre.

Así, un militante "revolucionario" nacido en la década de 1970, que vivió su adolescencia en la década de 1980, habrá "naturalizado" ciertas marcas estéticas como las relacionadas con el "estilo MTV": mezclas de estilos anteriores a veces antagónicos (¿surrealismo?), búsqueda de experimentación, apelaciones simbólicas a otros discursos (interdiscursividad). Veremos por ejemplo un "barroquismo" visual con un discurso verbal y gestual (letras de las canciones y ritmos) que bien pueden considerarse "simplistas". Véase por ejemplo el artículo Lady Gaga, el vídeo clip musical y la cultura postmoderna, de Gemma San Cornelio.
Una persona "embebida" en tales marcas estéticas, aunque hayan surgido de una forma de pensar distinta que la que desarrolla esa persona, de carácter "revolucionario", o para decirlo de otra manera, si esas formas estéticas son producto de la necesidad de "revolucionar las formas" y el pensamiento de izquierda con el objetivo de "revolucionar las bases", es posible que esa persona no pueda evitar el uso de algunas de esas marcas estéticas con las que creció y con las que, a pesar de su cambio de pensamiento, se sigue identificando.
De esta manera, las marcas estéticas, aunque emergentes de un proceso histórico y asociadas a maneras de comprender la realidad, luego se desprenden de tales orígenes. Un ejemplo es la obra de Mondrian: el neoplasticismo tiene su origen en una filosofía que está en contra de lo individual y a favor de lo universal, intenta expresar totalidad, exclusión de elementos que no sean elementales, es un estilo racional (aunque nacido de la teosofía...).
Esto no lo sabemos al ver la obra de Mondrian. Sólo lo sabemos al acceder a metadiscursos, como el famoso manifiesto.
Por eso, hoy, que circula todavía la obra del holandés, pero escindida de tal Manifiesto, se la usa para cualquier cosa. Por ejemplo, recientemente se usaron en los túneles de la Ciudad de Buenos Aires para colectivos del Metrobus (véase foto Twitter)
Hay un lavadero de autos en Buenos Aires que usa la obra de Mondrian como isologo ya que lo asocia a la prolijidad y cuidado de los detalles (según ellos mismos dicen). También vamos a encontrar este "estilo" usado como en el caso del túnel, como decoración, pero de interiores o de lámparas. El "mensaje" que portaba a principios de siglo XX quedó diluido (aunque ya originalmente fuese ambiguo).
Es posible que alguien considere que en Mondrian hay una "liberación de las formas" y que eso sea compatible con la "liberación del proletariado" en Marx y entonces use a Mondrian para expresar un pensamiento de izquierda radical, tanto como que a alguien le guste la disposición de formas y colores (fáciles de imitar, estandarizada, no elitista) y la use, al margen de su "origen".
A pesar de estas escisiones del origen ideológico de las marcas estéticas y su diversidad de usos, su aplicación concreta plantea limitaciones. Las formas de Mondrian, aunque son "fijas y claras", son también "ambiguas". Si un artista quisiera expresarse en forma de crítica y denunciar por ejemplo el sistema económico, ¿la obra de Mondrian sería la indicada? 

Dado que a los signos les damos múltiples sentidos y que algunos de ellos pueden tener mayor circulación, por tanto, generar un sentido preferencial, y que tales sentidos pueden ser distintos de sus sentidos originales, se produce un alejamiento entre sentido de origen y sentidos de uso a lo largo de la historia. Por tanto, relacionar "formas de pensar la realidad" con "marcas estéticas", aunque es posible porque existe una relación, debe pensarse desde esta perspectiva, para evitar los pre-juicios.

Izquierda

publicado a la‎(s)‎ 18 feb. 2015 8:10 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 11 jul. 2015 2:36 ]

¿Qué es ser de izquierda hoy?
Para algunos, ser de izquierda es adherir a una suerte de capitalismo nacional o nacionalismo capitalista, supuestamente opuesto al neoliberalismo. 
Para otros ser de izquierda es ser socialista. O bien comunista.

Binner dice ser socialista.
El Partido Comunista Argentino es aliado del Gobierno K.

Recientemente alguien me preguntó: Gerardo, ¿cómo puede ser que vos, que sos inteligente, estés de acuerdo con el comunismo, que es una forma de totalitarismo? La persona que me hizo esta pregunta, previamente, decía ser crítica del capitalismo.

La pregunta es válida, sin embargo. Y contiene una falacia.
La pregunta supone que, como el comunismo que efectivamente se dio en la historia, no el teórico, terminó siendo totalitario, entonces todo comunismo que efectivamente se de en la historia futura, también lo será.

Es una falacia que se ilustra de este modo.
Los hermanos Wright seguramente hicieron muchos intentos antes de lograr un aeroplano. Supongamos que hicieron 99 intentos fallidos. Hagamos el ejercicio mental de ir a visitar a los Wright en el intento 50. ¿Les diríamos que como lo que efectivamente ocurrió en 50 ocasiones fue un fracaso, entonces todos los demás intentos también lo serán?

Estaríamos equivocados porque, como sabemos, ERA POSIBLE. Pero difícil.

Lo imposible no se puede dar en la historia efectiva. Por ejemplo, el móvil perpetuo. Inténtelo 1, 100, 1000 veces y no lo logrará.

Pero esta relación entre Lo-Imposible>no-se-dio-en-la-historia no es inversa.
Lo que no se dio en la historia admite más de una causa probable, a saber:
1-Que sea imposible
2-Que no se haya intentado
3-Que se haya intentado, pero que sea difícil de lograr.

El caso 3 explica el ejemplo de los Wright. Y también el comunismo.

SOCIALISMO/COMUNISMO
Aunque se entienden muchas cosas por ambas palabras, voy a definir socialismo como el sistema político-económico que se propone superador del capitalismo y cuyo objetivo es llegar al comunismo. Es un proceso histórico-social transitorio que permite salir de un capitalismo hacia un comunismo. El objetivo del socialismo es llegar al comunismo.

Comunismo es un sistema político-económico basado en la igualdad. ¿A qué se le llama aquí igualdad? Lo veremos luego.

Lo posible y lo imposible
Si el objetivo es llegar a un sistema igualitario, entonces el capitalismo es como un móvil perpetuo. Lo podremos intentar 1, 100, un millón de veces, sin lograrlo. El capitalismo está basado en la desigualdad, la requiere, por tanto, es ilógico que así vayamos a lograr el objetivo. Es imposible desde lo lógico.

Ejemplos de imposibilidad lógica: si hago una máquina para viajar al pasado y quisiera poner allí a un niño recién nacido y enviarlo 100 años atrás para que se encuentre consigo mismo es lógicamente imposible. Es ilógico. No tiene sentido siquiera intentarlo. Si es ilógico entonces también es imposible desde lo empírico y desde lo técnico.
La relación no es inversa.
Algo puede ser técnicamente imposible, pero empírica y lógicamente posible. Por ejemplo, en estos tiempos, es imposible desde el punto de vista técnico, viajar a otro sistema estelar. Pero no hay impedimento lógico ni empírico. Los impedimentos empíricos serían los relacionados con las Leyes de la naturaleza.

Así como es imposible llegar a una igualdad con el capitalismo, no lo es con un socialismo-comunismo, a menos que alguien pruebe lo contrario. Si podemos mostrar que dado que el dado que el capitalismo está basado en la desigualdad, entonces es imposible lograr una igualdad, del mismo modo podríamos tratar de mostrar que es imposible lograr la igualdad con el socialismo. Estamos esperando a alguien que lo demuestre.

Lo que la historia muestra, no es que es imposible, sino que es difícil. Lo que no supone bajar los brazos, sino continuar hasta lograrlo, porque es el único camino que vale la pena. Vale la pena (en el sentido "estricto" del dicho, dado que todo cambio radical es traumático, sobre todo para algunos).

IGUALDAD
Se nos enseña en el colegio de la Revolución Francesa y su lema: Liberté, egalité, fraternité (libertad, igualdad, fraternidad). El socialismo busca eso mismo, pero de verdad.
A quienes LUCHARON por tal lema, que pusieron su vida, pero también QUITARON OTRAS VIDAS, los consideramos (cuando estamos en el colegio) grandes "héroes", muy valientes ellos.
LUCHARON en contra del régimen dominante: el feudalismo.

Si no fuera por esos valientes, hoy estaríamos cosechando papas bajo el dominio feudal. No es así porque hubo una REVOLUCIÓN. 
Los argentinos, además, somos hijos de otra revolución, la de Mayo. Queramos o no, somos revolucionarios. O aceptamos la revolución que triunfó en el Siglo XVIII o somos revolucionarios porque queremos cambiar lo generado por esa revolución.

La mentada igualdad de la Revolución Francesa estaba dada en que los Reyes de entonces, absolutos, eran una única autoridad omnímoda en una sociedad estamental dividida en clases como la nobleza, el clero y los comunes.

La burguesía como clase social nueva combatió ese Antiguo Régimen a SU favor, no a favor de los campesinos, sino que fue una disputa entre burguesía y nobleza-clero.

De modo que la igualdad, libertad y fraternidad de la Revolución Francesa debe entenderse en esos términos, lemas válidos para una clase social por SOBRE OTRA.

Lo que se impuso tras la Revolución de Francia fue una división de clases entre Burguesía y proletariado.

DESIGUALDAD
La desigualdad de poder, de clase, existe entre los seres humanos desde la aparición del excedente. Antes de eso, no había esclavitud, no podía haberla. Lo que las personas lograban recolectar o cazar era lo mínimo indispensable para mantenerse vivos. Quitarles algo era casi una sentencia de muerte.
La esclavitud es un sistema económico, es una relación recíproca no equitativa, es decir, que requiere que se mantenga. Sólo fue posible cuando los homos sapiens nos asentamos y desarrollamos la agricultura. Entonces, el agricultor podía generar un poco más de alimento (riqueza) de la que necesitaba para vivir con lo mínimo. A eso de más se lo conoce como excedente. Si tomamos el excedente de una persona, como ésta todavía tiene lo mínimo necesario para vivir, entonces no muere y sigue produciendo.
¿Cómo es posible que una minoría se haga del excedente producido por una mayoría, sin que la mayoría reaccione? Buena pregunta, sobre todo porque hoy sigue ocurriendo.
A través de un sistema político-ideológico que intentará justificar y oscurecer las relaciones de poder, la opresión.

Hasta el Siglo XVIII la ideología que justificó los sistemas económicos tenía una base religiosa. El poder estaba en manos de un ser divino o representante de la divinidad. Esta autoridad fija las leyes, las normas de esa sociedad, y además educa. Los nacidos bajo ese régimen son educados en esa ideología que justifica las cosas como están y viven en una sociedad reglada a tal fin.

En el Siglo XVII-XVIII esto cambia por la revolución científica y así cambian los argumentos ideológicos.
Con el advenimiento del siglo XIX y luego el XX la ideología pasó a ser científica: el darwinismo social y el utilitarismo clásico, que por cierto, no son más que falacias.

En el capitalismo esta desigualdad está dada en que los capitalistas que son los que poseen los medios de producción se quedan con una parte de lo producido por los trabajadores, sin trabajar.

Entonces hay una clase de personas que no trabajan y se quedan con una suculenta ganancia, producida exclusivamente por los que trabajan a quienes se expropia.

Este sistema económico se ha justificado a través de una ideología y un sistema político. El ESTADO moderno nos es enseñado como si fuera un conjunto de instituciones que están más allá del bien y del mal, neutro, más allá de la lucha de clases.
Es falso. Como antaño, el Estado es un conjunto de instituciones creadas por el poder de turno, la clase dominante, para fijar leyes que les convengan (a esa clase) y educar a la población en ese sistema.

Por eso nos educan para que nos sometamos a la ley (aunque perjudique a los trabajadores, ya que permite y alienta que los capitalistas se queden con lo producido por los trabajadores) y se nos enseña que trabajar dignifica (sin reflexionar sobre en qué condiciones se trabaja).

¿Es posible algo diferente?
Ha sido posible algo diferente, tal y como lo demuestra la historia. El capitalismo es una superación del feudalismo. Hemos creado mucha más riqueza que antes. Ahora hay algo que repartir.

Si fue posible tal superación, entonces hay dos posibilidades:
-Que esta sea la cúspide de la creación político-económico humana, lo que significaría que jamás será posible la igualdad de clase
-Que no sea la cúspide y que por tanto, para lograr una nueva superación haya que pasar otra vez por una revolución social, pero esta vez con el objetivo de lograr una igualdad REAL.

EL CAMINO DEL SOCIALISMO-COMUNISMO
En breve, el socialismo es un sistema provisorio hacia el comunismo. Supone tomar el poder por asalto. ¿Quiénes? Los trabajadores, es decir, la clase dominada.
En tal momento del proceso, seguirá habiendo una desigualdad. Será la imposición de la clase del proletariado sobre la burguesía (en sentido inverso a como ocurre hoy). Si a eso se le llama Dictadura del proletariado es justamente porque es una clase sobre otra, una imposición. Una imposición inversa a la que hoy OCURRE: la dictadura de la burguesía.

Tal imposición, en el socialismo, es provisoria porque son los trabajadores los únicos que pueden cambiar las cosas. La burguesía quiere dejar las cosas como están.
A los trabajadores lo único que los beneficia es que no haya capitalistas, que no haya lucha de clases, que sólo haya trabajadores.
Para eso no se propone matar a los capitalistas, sino quitarles lo que les da poder: los medios de producción.
En vez de que tales medios estén en manos de unos pocos, deberán estar en manos de muchos.

¿Es posible eso? Es posible a través de un Estado, que seguirá existiendo, pero tendrá otras características diferentes de los estados capitalistas, sean democracias, monarquías parlamentarias u otras formas de gobierno.
La característica central de tal Estado es cambiar las relaciones sociales a favor de los trabajadores en busca de un comunismo.
Esto implicaría un Estado que ya no esté formado por una clase especial de personas, como hasta ahora. Serán trabajadores los funcionarios, cobrarán como cualquier trabajador, con mandato revocable y rotativo.

Para que esto sea posible los trabajadores tienen que estar unidos, comprender la situación y saber qué hacer. Es necesaria una dirección del proletariado a través de partidos políticos.

En el artículo de Wikipedia sobre totalitarismo se dice: En las dictaduras de tipo marxista el fenómeno totalitario no es parte intrínseca de la doctrina que las determina pero sí parece ser una consecuencia necesaria de su aplicación práctica.

COMUNISMO NO TOTALITARIO
Para saber si es posible, entonces, un comunismo no totalitario, primero hay que reconocer que HOY una clase se apropia de lo producido por otra. La mentada "libertad" NO es tal.
Que el comunismo haya sido totalitario es posible aceptarlo en tanto no sólo se confiscaron los bienes de la burguesía limitando su poder, sino que los socialismos-comunismos modernos han oprimido también a los trabajadores, a través de una burocracia que condena el desarrollo de las fuerzas productivas. Y entonces, lógicamente, se produce una nueva Revolución.

¿Es esto inevitable? No. Esto ha ocurrido, pero NO puede ser el único camino. Es, claramente, un camino difícil en tanto cambia radicalmente las cosas como están y además puede degenerar como ha ocurrido efectivamente en la historia. Así como es difícil hacer aviones.

EL CONOCIMIENTO DE LAS SOCIEDADES
A diferencia de algunas ciencias naturales, en las que se pueden hacer experimentos en el laboratorio, con el desarrollo social no podemos hacer lo mismo.
El comunismo ruso se dio entre dos guerras mundiales, el ascenso del fascismo y la extrema pobreza en ese país. Es difícil determinar si una de todas estas variables ha tenido más peso que las otras, pues en la realidad se dan todas juntas. A diferencia de otras ciencias, no se puede replicar el experimento con el objetivo de aislar variables.
En astronomía, por ejemplo, tampoco se pueden hacer muchos experimentos (sí algunos) y debemos conformarnos con estudiar lo que realmente se da en la naturaleza. Pero como lo que se da es variado, nos ayuda a entender y es una forma de "aislar variables".
Pero los seres humanos no somos bolas de fuego, somos mucho más complejos.

Cuba desarrolló también una revolución socialista. No entre dos guerras mundiales, sin ascenso del fascismo. Pero con otras variables: Primero son colonizados por España. Cuando se los sacan de encima, un poco tarde, les cae Estados Unidos, en medio de la Guerra Fría. Bloqueo mediante, se alían con URSS que fue en picada hasta su disolución. Es díficil decir qué hubiera ocurrido si...
Hoy en Cuba no gobierna "el pueblo" sino la familia Castro. Es un socialismo que se burocratizó (producto seguramente de los condicionamientos capitalistas). No es el objetivo que quisiéramos alcanzar, pero sí ha sido una experiencia loable, al igual que la Revolución Rusa o la Comuna de París.

EL COMUNISMO
La disolución, el cambio radical, de las relaciones humanas en un comunismo supone que no haya más clases sociales. Que todos trabajemos.
Y aquí podemos evaluar el concepto de igualdad: en la Crítica al programa de Gotha, Marx dice (la negrita es mía):

En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!

Hay quienes suponen que igualdad supondría un igualitarismo extremo: que todos pensemos igual, que todos nos vistamos igual, que escuchemos la misma música, que todos trabajemos lo mismo y ganemos la misma cantidad.
No: el niño, el abuelo, el que tiene capacidades diferentes, todo hombre, toda mujer trabajarán según sus capacidades. Si convenimos que los niños, mujeres embarazadas, abuelos, no deben trabajar porque no tienen la capacidad, entonces no trabajarán.
Si yo sé más de matemáticas (o soy más intelectual) y no tengo fuerza, entonces no llevaré bolsas al puerto. Lo que no significa que yo deba ganar más o menos según lo que hago. Debo ganar lo necesario para vivir una vida digna, no con lo mínimo indispensable para vivir, sino una vida plena: comida digna, vivienda digna, vestimenta digna, salud digna, educación digna.

Comer dignamente no supone comer caviar cada cinco minutos. Es completamente innecesario. Hoy está repleto de personas que viven la vida loca mientras hay quienes no tienen nada, ni tierra, ni ropa ni comida ni educación ni salud dignas. Hay personas que se mueren de desnutrición. Empero, vivimos en una sociedad global que ha producido muchas más riquezas de las necesarias. No tendría que haber una sola persona en condiciones indignas. Es ominoso el sistema capitalista.

Hay que superarlo y no utópicamente, sino estudiando científicamente la realidad social. No alcanza con las apariencias, con la educación que recibimos del Estado porque es justamente a ese Estado que hay que combatir. Destruir al Estado no es poner bombas, es cambiar las relaciones sociales. Esa es la tarea.

Quienes se oponen son como los señores feudales, convencidos de que lo que ELLOS habían creado era lo mejor, para ellos.

Dialéctica II

publicado a la‎(s)‎ 3 oct. 2014 19:57 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 11 jul. 2015 2:34 ]

Estoy leyendo Valencias de la dialéctica de Fredric Jameson. ¿Qué sentido le da el autor a la dialéctica?
Puedo, luego del artículo anterior, pensar la dialéctica en forma más puntillosa.

He llegado a las siguientes conclusiones:
1-La dialéctica no puede ser opuesta al Principio de no contradicción.
2-Hay al menos dos sentidos preferenciales -en la semiosis social- de la palabra: una dialéctica "fuerte" y otras "débiles".

1-Dialéctica y principio de no contradicción
Se podría expresar el Principio de No Contradicción (PNC) como: No se puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido.
O estoy acá (p) o no estoy acá (no p, ¬p). Por tanto: A v ¬A.

Hegel planteó lo que podría entenderse por lo opuesto: A ⋀ ¬A.

¿Es así, es opuesto?
Pongamos ejemplos:
I. Una gallina pone un huevo. 21 días después sale un pollito.
El día 1 tengo un huevo. El huevo es una "unidad".
El día 21 tengo un pollito. Un pollito es un no-huevo.
¿Cuándo apareció el pollito? ¿El día 21? ¿Surgió de la nada?
No, el pollito estaba en el huevo, en forma de embrión.
El huevo es una unidad porque: el huevo para "ser" necesita del embrión y de la cáscara. No hay cáscara sin embrión ni embrión sin cáscara. Tal unidad se basa en necesidad y dependencia.

Entonces, ¿sería correcto decir que el día 1 tengo huevo y ninguna otra cosa? Ocurre que desde que se puso el huevo, éste contiene en su INTERIOR aquello que transformará al huevo en un no-huevo.

Lo que plantea Hegel es una filosofía del cambio y la transformación, del movimiento.
Tales "cosas" en el interior del pollito no son "espíritus". Hegel era idealista, pero podemos superar el idealismo y conservar esta idea general. Y como es una idea general, es filosofía, no decimos que tales "fuerzas internas" sean biológicas, físicas o químicas porque no estamos pensando en animales, plantas o estrellas. Esos cambios en cada caso, en cada ámbito de estudio científico se designará de distintas maneras. La forma del cambio será distinta. Pero lo que se plantea es, aparentemente, universal: todo está en proceso de cambio.

Tal proceso de cambio, requiere, en principio, pensar tal cambio a partir de la "lucha de contrarios" que, insisto, en principio, la podríamos pensar como "interna", sea biológica, física, química.

Un niño nace. Años después el infante es un adolescente. Aquello que hizo del infante un adolescente estaba DENTRO del infante.

Una estrella nace de la interacción de gravedad con polvo e hidrógeno. La gravedad forja un proceso de compresión del hidrógeno que aumenta su densidad, temperatura y presión. Si la gravedad contrae, la presión actúa en sentido inverso. Es tal "lucha de contrarios" la que mantiene al objeto en equilibrio hidroestático durante millones o miles de millones de años. Luego, una de esas dos fuerzas se impone. Aquí lo "interno" ya no será biológico, pero la idea general se mantiene.

Sin embargo, ¿puede lo interno explicar completamente los procesos de cambio?
No.
Para que el pollito nazca no sólo hace falta algo interno. Para que el niño se transforme en un adolescente no sólo hace falta algo interno. El desarrollo de una estrella no se puede comprender sólo por procesos internos.

La gallina pone el huevo que internamente se modificará dadas ciertas circunstancias, por ejemplo de temperatura. Tomemos el huevo de la gallina y llevémoslo a otro ambiente y el pollito no saldrá. Viene el zorro, rompe el huevo y el pollito no saldrá.
Lo interno depende de lo externo.
Y si hasta aquí lo interno y externo se puede pensar en términos físicos, químicos y biológicos, ¿qué diremos del niño?

El sujeto no es sino fruto de las circunstancias (histórico-sociales). Un niño en una familia "tipo" devengará en cierto adolescente, distinto del que surgirá de otro entorno familiar.

Lo "externo" es también causa de lo "interno": hace frío, me enfermo. Leo un libro, pienso algo.
Lo "interno" es también causa de lo "externo": porque estoy enfermo, no voy a trabajar. Porque leí un libro y pienso algo, digo algo.

Vilem Flusser dice que la realidad es caótica y las personas "sacamos fotos" para racionalizar la realidad. Detenemos, cortamos la realidad para aprehenderla. Pero la realidad es "continua" (o si es discreta, nos aparece como continua, en permanente cambio y transformación).

Esto NO SIGNIFICA que yo estoy acá ahora y no estoy acá ahora, simultáneamente y en el mismo sentido.
La diferencia radica en que el principio de no contradicción se aplica a los recortes de la realidad. Y el principio de contradicción se aplica a la integración de esa realidad.

Yo estoy acá ahora y no en otro lado. Pero inevitablemente no estaré aquí siempre. Hay causas internas para eso (tendré que ir al baño o tendré hambre) y causas externas.

Tales nociones de algo "interno" y "externo" son maneras de racionalizar la realidad, del mismo modo que en comunicación pensamos y hablamos de "emisor" y "receptor" aunque los roles varíen. Porque de esta manera podemos apreciar la realidad como procesos graduales -discretos- de cambio continuo.

Claro que esto es difícil de expresar en forma lógica y sistemática. No alcanza con la fórmula ⋀ ¬A.
PERO el principio de no contradicción, en esta perspectiva, TAMPOCO alcanza.

Una idea central de esta perspectiva, dialéctica, es que las cosas (objetos y sujetos) no se pueden definir per se, sino en relación a los demás.
Un niño, un hombre, una mujer, un ser humano "es" en tanto otros objetos y sujetos, como parte de un proceso de cambio y transformación, histórico y social y natural. 

De aquí se desprenden, me parece, dos "acepciones" de dialéctica.

2.1-La acepción "fuerte" es aquella que más se usa en relación al discurso hegeliano-marxiano y supone cierto tipo de interacciones y cierto tipo de contradicciones, a mi modo de ver, basadas en necesidad y dependencia.
Es aquella interacción entre el amo y el esclavo (A-E) o entre el propietario de medios de producción y trabajador (B-P, burguesía-proletariado).

El amo y el esclavo se necesitan mutuamente y por tanto constituyen una unidad. No hay tal unidad sin amo o sin esclavo. No hay amo sin esclavo ni esclavo sin amo. Hay aquí necesidad y dependencia. Se me dirá que ambos conceptos son similares, idénticos. Los diferencio a propósito.

En la dialéctica B-P dirá Marx lo mismo. No hay B sin P y viceversa. Por tanto, B-P constituyen una unidad. Una unidad que contiene una tensión, una lucha de contrarios.
Luego podríamos rever si tal lucha tiene un único final posible, si tal final es lineal o si no lo es.

Sin embargo, este tipo de relaciones, así definida, ¿puede explicar toda la realidad? ¿Existen acaso otras relaciones? ¿Encontramos otras relaciones "dialécticas" que no sigan al pie de la letra este esquema?

2.2. Podríamos pensar varias "dialécticas débiles" cuando se dan relaciones recíprocas, mutuas, no necesariamente equitativas, que posean o no y en distinto grado, necesidad y dependencia.
Un ejemplo que se me ocurre es pensar la relación ser humano-naturaleza. Para simplificar, la relación SH (ser humano) - árbol.

Los SH necesitamos a los árboles y sin ellos no podríamos vivir. Hay allí necesidad y dependencia.
Los árboles existen ANTES que los SH. Por tanto no nos necesitan. Científicamente sabemos que no hace falta que existan SH para que existan árboles. Un árbol NO necesita que un SH lo mire para existir, a pesar de Berkeley.

El árbol sí necesita otras cosas, como el suelo, por tanto el planeta, el agua. Pero no a los SH.

Empero, los SH podemos dañar a los árboles o influir su existencia, contaminando ríos. En ese sentido, los árboles dependen de los SH. Por eso separé los términos necesidad y dependencia.

De esta forma podemos pensar una "dialéctica" árboles-SH, a pesar de que no sigue el mismo esquema AE o BP.

Conclusión
Por tanto hace falta redefinir "dialéctica" en términos más amplios, pero más específicos. Parece difícil, así, una formalización, pero no es necesariamente imposible, considerando que sí hemos podido formalizar el principio de no contradicción, dentro de ciertos límites. Si por formalizar se entiende quitar todo tipo de ambigüedad, entonces es que no se entiende nada de comunicación.

Para tal tarea, entonces, haría falta también redefinir "contradicción" en términos de relaciones recíprocas no equitativas, vinculadas por diferentes combinaciones de necesidad y dependencia.

Por ejemplo, los SH necesitamos comer, pero no dependemos para tal fin de las vacas. Empero, en ciertas sociedades, los usos y costumbres establecen "dependencias", sea de vacas o de dispositivos electrónicos. Tales dependencias serán entonces "culturales".

El sentido general de dialéctica entonces lo podríamos vincular a la manera de interpretar la realidad en base a relaciones recíprocas (mutuas, no necesariamente equitativas) que se podrían dar de distintos modos. A tales modos, más que pensarlos como Leyes Universales, cabría pensarlos como Operaciones que en cada ámbito se pueden dar de diversas maneras o modos.

Esta interpretación o manera de interpretar la realidad integra los conocimientos o debería integrar los conocimientos de las distintas ciencias, físicas, químicas, biológicas, así como sociales, históricas, antropológicas, psicológicas o semióticas.

El concepto de "espíritu" aquí no tendría lugar, en tanto esta dialéctica es materialista y lo es porque aunque no hemos encontrado un modo único de definir materia, hemos asociado tal término al cambio y la transformación, mientras que lo espiritual lo asociamos a lo perfecto, puro, y por tanto inmutable o inamovible, ajeno a procesos de cambio internos y externos.

Finalmente, esta manera de abordar el término dialéctica no deja afuera al sentido más antiguo que se me ocurre rastreable en la semiosis occidental: el sentido socrático, vinculado al diálogo entre dos personas que supone cierto tipo de "contradicción" y catarsis. Que supone el contraste de tesis (negación de la negación) en pos de una síntesis.

Sobre lo /histórico/

publicado a la‎(s)‎ 31 ago. 2014 14:49 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 11 jul. 2015 2:17 ]

Decir que estoy en contra del reduccionismo es válido, pero ambiguo. Entendemos distintas cosas por reduccionismo. Puede ser una herramienta conceptual por la cual pensamos a un objeto real o un concepto como subsumido en otro, como un elemento que forma parte de un conjunto. En este sentido toda definición es un reduccionismo al pensar conjuntos a partir de algunos rasgos comunes entre diferentes elementos. Por ejemplo, para el DRAE, un gato es:

Mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, digitígrado, doméstico, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decímetros aproximadamente. Tiene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Es muy útil en las casas como cazador de ratones.

Tal definición no ignora por completo rasgos como el color o la forma de la cabeza, pero ocurre que "reduce" el color del pelaje de los gatos a una gama muy corta. Mi gato no es ni blanco, ni gris, ni pardo, ni rojizo ni negro. Mi gato, Rey, no tiene la cabeza "redonda". Al menos, no con la forma de un globo.

Este herramienta conceptual no es ni buena ni mala en sí misma, pero tiene sus problemas, en particular si estas definiciones ignoran completamente aquello que dejan afuera.

Otra forma de reduccionismo la podemos entrever con el siguiente ejemplo:
Todos los objetos y todos los sujetos existentes en el mundo son "agentes de cambio" pues todos ellos, al margen de sus diferencias individuales o colectivas, poseen dos rasgos en común: cada objeto-sujeto sufre cambios influidos por otros objetos-sujetos e influyen en los demás. Es decir, que causan cambio en los demás y sufren cambios por los demás.

En estos enunciados estaría reduciendo a todo lo que existe a una noción general de "agentes de cambio" a partir de rasgos en común. Si yo pensara o dijera que lo único importante es eso e ignorara que entre objetos y sujetos existen diferencias notables, estaría cayendo en un "reduccionismo" mal entendido.

Estoy en contra de ESOS reduccionismos. Es decir, aquellos que reducen problemas complejos a variables simples, no resolviendo esas complejidades, sino sólo ignorándolas, no provisoriamente, sino definitivamente.

Para explicar esto mismo, de otro modo, diré que esto a lo que le llamamos reduccionismo, también lo podemos pensar de otro modo: es el problema de los corchetes.

Los corchetes son signos gráficos usados en la lengua escrita, por ejemplo en literatura, pero también en matemática. En esta última se usan corchetes o corchetes y paréntesis para indicar intervalos.
Un intervalo es algo así como un segmento de una recta. En esos corchetes indicaríamos dónde empieza y termina ese segmento.
Estos intervalos pueden ser conceptuales o numéricos, espaciales o temporales, por ejemplo.
Cuando decimos que la Gran Guerra ocurrió entre 1914 y 1918, estamos "pensando" en esos corchetes, aunque no los usemos en forma gráfica. Cuando escribimos en una biografía los datos de un autor fallecido, solemos colocar entre corchetes su fecha de nacimiento, guión, fecha de muerte. 
Los corchetes, entonces, indicarían el inicio y el final de algo, temporal, espacial, conceptual, relacional.

Las líneas de punto, en un mapa, hacen lo propio. Por tanto, no estoy pensando en corchetes de manera literal y exclusivamente matemática, sino en forma alegórica, como una marca de inicios y finales, formas de delimitar la realidad.

Pero la alegoría matemática (y también la geográfica) son poderosas por una razón:
Argentina empieza y termina en ciertos lugares marcados en los mapas por líneas punteadas, pero es un límite conceptual, político, a veces también geográfico, pero "abstracto".

En un intervalo matemático, tales intervalos no suponen que antes o después de los intervalos no hay nada, sino que estamos tomando sólo aquello entre corchetes con un fin, lo que no implica que todo lo que se excluya no exista. Empero, lo que excluimos no lo vamos a tener en cuenta, que en algunos casos, es lo mismo que pensar que no existe o sencillamente ignorarlo.

Este problema de los corchetes lo podríamos notar tanto en los discursos artísticos, científicos, sociales. Pero mi preocupación está más vinculada a los discursos "sociales" que a los discursos vinculados exclusivamente a "objetos".

En particular, me resulta importante abordar el problema de los corchetes a partir de ciertas nociones-discursos como que "todo tiene que ver con todo", que posee ciertas raíces científicas (por aquello de que todo lo que existe está compuesto por átomos forjados en las estrellas) pero que también tiene o se le han asignado sentidos "metafísicos".

No abordaré aquí, en este texto, esa problemática particular. Empezaré con otra, de muy distinto calibre, pero que en el fondo está relacionada por contener el mismo tipo de problema: el de los corchetes.

El problema de los corchetes y la palabra "histórico"
Algo que me viene molestando es el uso de la palabra /histórico/ en los discursos sociales masivos.
Voy a Google Noticias, busco tal palabra hoy (31-8-2014) y encuentro estos ejemplos, entre otros:

1-Histórico triunfo de Belgrano sobre Chancay (Uno San Rafael)
2-Entusiasmo en Bariloche ante el “hito histórico” del traslado del Arsat1 para su lanzamiento  (Télam)
3-Argentina debutó con un histórico triunfo ante Puerto Rico (El Siglo de Tucumán)
4-Triunfo histórico para parejas del mismo sexo (Semana.com)
5-El dólar ilegal alcanzó un nuevo récord histórico (Infobae.com)

Son cinco ejemplos de noticias que incluyen la palabra en cuestión publicadas en la última semana de agosto.

Es muy habitual en eventos deportivos, como el primer y tercer caso. Lo que tienen en común estos cinco casos es que, supuestamente, son casos infrecuentes.

Según el DRAE, la tercera acepción de la palabra /histórico/ es: 
3. adj. Digno, por la trascendencia que se le atribuye, de figurar en la historia.

Aparentemente entonces existe una historia "digna" compuesta por hechos que por la trascendencia que se le atribuyen (¿quiénes?) son dignos; y una historia "no digna" que quizá sea toda la historia restante.
La primera historia estaría compuesta por un conjunto de pocos hechos "destacables" por su infrecuencia.

Sin embargo, todo hecho puede ser entendido como /histórico/ en tanto forme parte de historia. Aquí tendríamos que pensar a qué le llamamos /historia/: una forma sería el conjunto de todos los sucesos. Otra, el conjunto de los sucesos registrados.

En ninguna de estas dos acepciones podríamos entender que UN partido de fútbol es /histórico/. En el primer caso porque todos los demás partidos también ocurrieron y por eso, forman parte de la historia. Y en la segunda no es que se registran sólo los partidos "importantes", también se registran los partidos anteriores y posteriores aunque no sean considerados /históricos/, por lo cual, sólo por ser registrados o sólo por ocurrir, son históricos.

De forma tal que el apelativo es una forma de catalogar, discernir, diferenciar entre todos los eventos que ocurren y se registran. Algunos serán considerados históricos. ¿Con qué criterio?
Como dije, el criterio parecer ser su infrecuencia. Sin embargo, este criterio no parece ser el único que se pone en juego. En algunos partidos de fútbol (pocos en relación al total) ha ingresado algún perro a la cancha. Por tal motivo, es decir, la infrecuencia del hecho, deberíamos considerar a tales partidos como históricos, y sin embargo no son esos a los que se considera de tal forma.
El otro criterio es cuantitativo, estadístico, numérico: el único partido en que ocurrió tal cosa es un criterio, pero no cualquier cosa, sino, en general, algo vinculado al RESULTADO.
Así, que un equipo llegue a la final de la Copa Melba podría ser considerado histórico si tal equipo es la primera vez que logra tal..."hito". Si el mismo equipo, además de llegar a la final, la gana, ESE partido será considerado histórico, independientemente de si el resultado es o no abultado cuantitativamente.

Pero ocurre que aquí notaríamos una forma de reduccionismo, ya que se consideraría histórico a ESE último partido, pero no a los anteriores. Y si lo que se considerara histórico no fuese sólo el último encuentro, sino a todos los encuentros disputados por ese equipo en esa copa, el reduccionismo sería menor, pero persistiría, al ignorarse que probablemente para que tal equipo haya logrado participar de tal torneo, tuvo que haber logrado antes algo, como una cantidad de puntos en otro torneo, local, que pasaría desapercibido, como poco importante, aunque en realidad fue NECESARIO.

Es por eso que a estos reduccionismos los podemos pensar como el problema de los corchetes. ¿Dónde ponemos los corchetes de lo importante o histórico, de lo valioso?:
[Último partido]
[Todos los partidos de esta copa]
[Los partidos anteriores a esta copa+Los partidos de la copa+El último partido]

Está claro que si vamos extendiendo los paréntesis, a medida que disminuimos la reducción, ampliamos el intervalo que en algunos casos, por no decir en todos los casos, se harían infinitos o extremadamente "lejanos".

Por eso, poner corchetes es un problema.

Tomemos el caso de la noticia 2: Entusiasmo en Bariloche ante el “hito histórico” del traslado del Arsat1 para su lanzamiento  (Télam)

Si el hito histórico es el traslado, es decir, [Traslado del arsat-1], dejamos afuera un montón de eventos (históricos en tanto ocurrieron realmente y están documentados) que parecieran no tener importancia o ser menos importantes que el lanzamiento. Es cierto que todos esos hechos se realizaron con objetivo de lanzar el satélite. Pero es falso que tal sea el objetivo final, ya que se lanzará PARA otra cosa, por ejemplo brindar ciertas coberturas en telecomunicaciones y que eso se hace PARA otra cosa, como disminuir las inequidades comunicativas-tecnológicas en el territorio nacional, etc.

El primer problema de los corchetes es que pensamos en eventos y no en procesos históricos.
El segundo problema es que aun cuando denotemos procesos, éstos se cercenen o se presenten como desligados de hechos anteriores relevantes.
Esto último es muy común cuando hablamos de guerras que sin dudas son procesos históricos. Antes me referí a la I Guerra mundial [1914-1918] que no fue UN hecho, sino un conjunto dado a lo largo de un tiempo. Empero, ¿la Gran guerra empezó en 1914? ¿NASA llegó a la luna el 20-7-1969? Ocurre que en ambos casos, para que ocurran esos hechos que consideramos iniciales, fueron necesarios otros anteriores. Si consideramos que la Primera Guerra empezó en 1914 y ANTES no ocurrió nada relacionado, caemos en un reduccionismo. 

No hay, que yo sepa, una fórmula para poner corchetes. Podríamos ensayar esta: el corchete inicial habría que colocarlo cuando encontremos hechos significantes en relación a los posteriores en vistas a ciertos objetivos discursivos.
Por ejemplo, podríamos tomar el discurso de JFK en la Universidad Rice (septiembre de 1962) como el "puntapié" del programa espacial. Empero, ¿por qué JFK impulsó tal programa, por qué realizó tal discuso? La NASA se había creado cuatro años antes. Y en septiembre de 1959 hubo un hecho que podría considerarse, para la mentalidad de entonces en ese contexto /histórico/ como "desafiante".

Si en vez de hacer esto, contamos las llegadas de los astronautas estadounidenses a la Luna ignorando todo lo demás, estaremos cayendo en un reduccionismo.

Pero ¿por qué estaría bien y no sería un reduccionismo, contar esa historia a partir de 1958 y no desde antes?
Aquí vemos la contracara del problema. Pero este problema tiene una mínima solución:
Hacer un racconto general de hechos anteriores.

Por ejemplo, si quisiéramos responder a la pregunta ¿cuándo comenzó el capitalismo? deberíamos dar cuenta de un conjunto de procesos: enfermedades en Europa, la imprenta, el descubrimiento de América (extracción de minerales), la revolución industrial, la revolución francesa, los cambios en el arrendamiento de tierras feudales, la migración de los sectores rurales a los burgos, el arado, etc.

Evidentemente no sería posible seguir indefinidamente hacia el pasado. No tendría sentido ni sería potable comenzar a contar toda historia a partir del big bang, ni del paleolítico, para explicar el capitalismo. Empero, sí tiene sentido dar una idea general de los sistemas económicos pre-existentes: economía natural (cazadores y recolectores), feudalismo, sistema romano. Porque si no pareciera que las cosas ocurren de la nada, como por arte de magia.

Pero lo que es peor es que caemos en falacias.
El problema de los corchetes lo encontraremos también en otros ámbitos o discursos sociales como en el tema de la pobreza. Si pensamos que la pobreza existe porque los sistemas coercitivos (la Ley) no se aplican eficientemente, estamos pensando más en las consecuencias que en las causas. El intervalo es estrecho.

Dónde pongamos los corchetes puede ser, entonces, marca de una ideología.

Síntesis
Estoy tratando de pensar los usos que le damos a la palabra /histórico/. Al analizar sus usos encuentro contradicciones.
1-Usamos el término para referirnos a aquellos que efectivamente tuvo lugar en la historia, es un hecho, no un supuesto o una fantasía. Podríamos decir que "la producción de mitos es histórica" en tanto nos referimos al mito como un relato, un discurso efectivamente producido, no porque estemos diciendo que lo que el mito refiere sea /histórico/.
2-Por otro lado, usamos la palabra para hacer referencia a algo que ha ocurrido reiteradamente a lo largo de la historia, una tradición, una costumbre. En el ejemplo anterior tenemos ese uso. 
3-También usamos el vocablo para denotar algo único, irrepetible, infrecuente.
Entre el uso 2 y el uso 3 hay una contradicción.

Como intenté señalar antes, en el uso 2 tenemos también un sub-sentido: a-aquello que se dio reiteradamente a lo largo de la historia y b-aquello que sólo se explica a través de un proceso que se produjo a lo largo de la historia.

Tomemos el término /revolución/
1-Las revoluciones son hechos de la realidad, se concretan operativamente, no son una fantasía.
La revolución mexicana de 1910 es histórica, no imaginaria.

2-Las revoluciones se ha dado varias veces a lo largo de la historia.
a-Cuando las fuerzas productivas no se corresponden con el modo de producción, cuando una clase ve limitado el desarrollo de sus fuerzas productivas, se produce una revolución. Es histórico. 
Es decir, se comprueba esta afirmación a través de la historia, así ha sido hasta ahora.

Las revoluciones no son un hecho surgido de la nada, es más no son "UN hecho", sino que forman parte de un proceso.
b-La revolución de octubre de 1917 fue histórica, no espontánea.
Por supuesto que esto nos lleva a la definición de espontaneidad que no necesariamente está relacionada a algo que ocurre sin motivo, de la nada. En la frase anterior se contrapone lo histórico (lo que se da como parte de un proceso) a lo "espontáneo", considerándose el sentido más "puro" de espontaneidad, que no es el único que podemos darle.

3-Las revoluciones, por más que se han repetido, son procesos de cambio que no se dan todos los días. Por otra parte, l palabra revolución (aunque también le damos otros sentidos) alude a cambios de fondo, radicales y no de mera forma. Por tanto, son destacables.
La revolución de 1905 fue histórica.

Con este último sentido nos referimos no sólo a hechos y procesos realmente destacables, de cambios profundos, sino también a la obtención de un récord por parte de un deportista, que en muchos casos es efímero, como los récords olímpicos que muchas veces son superados con poco tiempo de diferencia y quizás por los mismos deportistas.

Si por estos días (julio 2015) buscamos en internet las palabras "papa histórico" encontraremos que casi todo lo que hace o dice el papa es considerado /histórico/. Algo similar ocurrirá si buscamos "Messi histórico" o "Maravilla Martínez histórico".

Por supuesto que esto responde a una lógica como la de los corchetes, antes expuesta.
Si tomamos [la carrera de Maravilla Martínez] habrá en todo ese proceso que se dio en la historia, algunos hechos sobresalientes sobre los demás. Serán [hechos históricos -relevantes- en la carrera del ahora exboxeador].
Si tomamos [la carrera de Messi], lo mismo.

Para cada corchete, para cada porción de las prácticas humanas encontraremos [hechos destacables]. Así, son tantas las cosas que se vuelven destacables, que el sentido de relevancia se desvanece, se diluye.

Por otro lado, veremos que en muchos casos se alude a "hechos" y no a procesos. 

(A propósito, el término "carrera" para referirnos a la trayectoria, historia de una persona o institución, ¿qué nos dice?)

Es por esto, que aquello a lo que llamemos "histórico" es una marca ideológica. Sin embargo...

LO HISTÓRICO Y LO IDEOLÓGICO
En unos días una nave de la NASA llegará a su máxima aproximación a Plutón, en los confines del Sistema Solar. Por ser un hecho destacable e infrecuente lo podemos considerar /histórico/. ¿Esto que dice de nuestra ideología?
No mucho. Es una afirmación que puede ser realizada tanto por una persona con ideas de izquierda como por una persona con ideas de derecha. Es cierto, en cualquier caso, que es un hecho de la realidad, no una fantasía. Que es parte de un proceso (aquí el corchete puede extenderse a enero de 2006 cuando se lanzó la nave o a un período anterior, pero no es sólo el "evento" puntual lo relevante) y que todo este proceso, en términos de la exploración espacial, es destacable.
Por tanto, ¿qué relación hay entre el uso de la palabra /histórico/ y el sustrato ideológico?
Para encontrar esa relación no alcanza con analizar un único uso de la palabra. 
En todo caso, si un emisor usa la palabra para considerar de tal modo, cada uno de los récords de Messi, cada uno de los rounds de Maravilla Martínez, cada discurso del papa, cada paso en el "reestablecimiento" de las relaciones entre EE.UU y Cuba; pero no considera de la misma manera la lucha de los aceiteros de Santa Fe, allí podremos empezar a rastrear el sustrato ideológico.

Veamos: En La Izquierda Diario dicen: (...)En esta huelga histórica fueron grandes las muestras de solidaridad (...)
La frase se ubica en el quinto párrafo, pero además el copete es "Huelga Histórica".

En la Prensa Obrera, explicanEl reclamo de los aceiteros tiene una enorme virtud educativa para el movimiento obrero, pues viene siguiendo una metodología que reivindica una tradición histórica de la clase obrera: la defensa de un salario básico igual a la canasta familiar para la categoría inicial.

Como vemos, el concepto de lo /histórico/ no está asociado sólo a "grandes logros de la humanidad". Podría pensarse que aquí lo /histórico/ es algo más "mundano". En realidad, tan mundano como la llegada de New Horizons a Plutón en tanto hechos humanos, pero menos mundano en tanto la huelga se da aquí en la Tierra, en este mundo. Podría pensarse además que la huelga de los aceiteros es más efímera. Lo es. Los acuerdos logrados se esfumarán rápido porque los problemas de salario, fundamentalmente, son emergentes de una política, no es una mera cuestión sindical. Pero es /histórica/ porque es infrecuente y muy valorable. Los trabajadores tienen -tenemos- múltiples obstáculos para lograr nuestras reivindicaciones, múltiples palos en la rueda. La ley -obligación conciliatoria- está en contra. La sociedad, está en contra. Los trabajadores, que usualmente se quejan de sus jefes y trabajos, cuando hay una huelga general o paro, ese día sí quieren ir a trabajar y están en contra de sus propios intereses. El Estado fija un techo, directa o indirectamente, a los reclamos, en sintonía con las patronales que harán todo lo posible para evitar el paro y para derrotarlo. Porque el triunfo del paro, es una derrota para los empresarios, aunque luego tengan múltiples modos -empresarios y Estado- de recuperar lo perdido, sea través de la inflación, la flexibilidad laboral, impuestos, etc. El hilo siempre se corta por lo más fino.

Busquemos ahora en la web: "Histórico y aceiteros" y veremos que los resultados son muy distintos de los anteriores. Los medios que consideraron /histórico/ a los récords de Messi y los discursos papales, no consideran del mismo modo al paro de los aceiteros.
He allí el sustrato ideológico. A las empresas, en este caso mediáticas, no les gusta nada que luego de 20 días de paro los aceiteros hayan conseguido el 36% de aumento y un piso de más de $14 mil. A ver si todavía alguien se contagia. Es una metodología -hacer visible permanentemente lo poco importante para ocultar lo que sí vale la pena- que sigue una larga tradición. Es histórico.

1-10 of 13