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Lo igual y lo diferente

publicado a la‎(s)‎ 16 jun. 2017 14:54 por Gerardo Blanco   [ actualizado el 16 jun. 2017 15:03 ]
Queda en evidencia que todavía cierta gente no logra aprehender aquello de "son lo mismo", slogan de campaña de la izquierda argentina en las elecciones 2015 en referencia a Macri, Scioli y Massa. Así se vislumbra en el artículo del 14-6 en Rebelión: La izquierda actual y el gran capital concentrado y centralizado mundial de Carlos A. Larriera (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227896).

De modo que haré mi análisis, el mismo que hacía en 2015.

Tres elementos para un análisis
1-Dentro del Estado Capitalista hay al menos tres tipos de regímenes: progre o reformista; bonapartista o burocrático; reaccionario.

a-El régimen progre amplía derechos de los más humildes con pequeñas dádivas económicas y beneficios civiles a través de leyes. Generalmente esto requiere un capital político legislativo importante y recursos económicos, que suelen "ampliar" también al Estado con recursos económicos que no vienen de los sectores concentrados, sino de la población general, sea a través de impuestos o a través de la emisión-inflación.

b-El régimen burocrático o Bonapartista implica discontinuar las reformas de un régimen progre anterior, no para deshacerlas, sino para no profundizarlas. Implica dejar las cosas como están en ese momento.

b-El régimen reaccionario es también reformista en dirección opuesta e implica deshacer algunas de las reformas concretadas en algún período anterior bajo la excusa de bajar el déficit, con recorte de gasto social, aumento de tarifas y de deuda externa.

2-Los regímenes deben pensarse en la dualidad intención-recursos. Se puede tener la intención de ser progre y no tener los recursos económicos para hacerlo o se puede intentar ser reaccionario y no tener los recursos políticos para hacerlo.

3-Cambios y diferencias de grado y de categoría
Entre un alumno de 1º grado y otro de 2º grado del nivel inicial hay una diferencia de 1 grado. Entre uno de 1º y 7º una diferencia de 6 grados. Entre uno de 1º grado y otro de 1º año de secundario hay una diferencia de 7 grados y una categoría.
Empero, entre un alumno de 7º grado y uno de 1º año de secundario también existe una diferencia de categoría con una diferencia de grado de 1. Por tanto, en este último ejemplo, la diferencia es casi la misma que en el primer ejemplo. 

Con estos tres elementos, remontémonos a 2015, primera vuelta.

El PRO de Macri podría ser catalogado como reaccionario por las intenciones enunciativas. El FpV de Scioli como Bonapartista. Macri decía que había que arreglar con los fondos buitres rápido, salir del cepo, quitar subsidios a las empresas (lo que implicaba aumento de tarifas con igual presión tributaria para los ciudadanos), achicar el estado (despedir empleados públicos).

El FpV de Scioli decía que había que arreglar con los fondos buitres, pero con una solución "soberana", lo que quizás implicara más tiempo; mantener las reformas sociales de CFK, pero quitar retenciones al campo "en beneficio de las economías regionales" y limitar la protesta social (que venía creciendo. Berni iba con Scioli). Los subsidios había que ir quitándolos gradualmente (incluso CFK había iniciado ya esa medida).

Massa hacía de equilibrista con propuestas referidas a Ganancias, el 82% y otras.

Empero, más allá de las intenciones, ¿cuáles eran los recursos políticos y económicos de ambos?
Macri tenía pocos apoyos sindicales (Moyano, Venegas, Barrionuevo), mientras a Scioli lo acompañaba gran parte del sindicalismo. 
Macri, empero, contaba con un descontento popular o "hartazgo" por diferentes razones, en sectores apolíticos: la mentira del Indec, la "sensación" de inseguridad, los casos de corrupción, generaban un espacio de apoyo a Macri no por convicción, sino por no encontrar otra "oposición".
Scioli, con gran aceptación de imagen, era visto como un Macri K y Massa como un Scioli M.

Para recortar no hacen falta grandes recursos económicos, pero sí políticos. Si Macri recortara en forma de "shock" la presión social y sindical lo llevaría a irse en helicóptero a los dos años.

Para mantener sí hacen falta recursos económicos que Scioli no tenía. Al igual que Macri iba a devaluar. Quizás en forma más "gradual".

Ni uno ni otro había gobernado muy distinto en sus territorios. Ninguno tenía un fuerte lazo con las políticas de DD.HH. Ninguno toleraba la protesta social. Ambos se basaban en la innovación, la inversión y el "desarrollo". Ambos eran financiados por el capital que presionaría para que concretaran sus programas.

Por tanto: Macri tendría una gran presión para shockear la economía y al mismo tiempo gobernar sin mayoría automática, sin apoyo sindical significativo. Con 5 paros estaría afuera. Como conclusión, si no quería ser De la Rúa, debería moderar su recorte.

Scioli quería mantener las cosas con leves cambios, con amparo político, pero no de los sectores económicos que lo financiaban que presionaría a una reforma "reaccionaria" mayor.

Aunque en las intenciones se vislumbrara una diferencia de Categoría, en los hechos sería una diferencia de Grado.

ESO significa que eran "iguales".


Las elecciones
Se ha dicho y repetido que la izquierda fue "funcional" a Macri al llamar a votar en blanco.
Los números dicen otra cosa. Aunque la izquierda obtuvo el 3.5% de votos, los que votaron el blanco fueron sólo el 1% (lo que habla mal de la izquierda).
Macri no ganó por la izquierda, sino porque el FpV que en 2011 obtuvo el 54%, cuatro años más tarde perdió 15%. La izquierda no ganó ese porcentaje. Hablen con Massa.

La izquierda considera que como el ajuste vendría de todos modos (más o menos gradual según el caso y las circunstancias) en vez de elegir entre el peor y el mejor, es necesario construir una alternativa de los trabajadores. No se trata sólo de querer vivir mejor. Se trata de acabar con la explotación. 


Postelección
Pasados ya dos años de 2015 este diagnóstico se confirma con algunas diferencias respecto de lo esperado. 
Macri tuvo mayor apoyo político del teórico, justamente por parte del peronismo que luego de perder el balotaje se escindió en 20 pedazos. Los Urtubey, Pichetto y compañía, así como Massa y Stolbizer ampararon a Macri que pudo ser más reaccionario de lo que hubiera sido. Algo similar ocurrió a nivel sindical, el más notable quizás, ya que no sólo los Moyano y Venegas, sino casi todo el sindicalismo peronista cubrió a Macri hasta que el único paro masivo que se hizo hasta ahora tuvo lugar, a regañadientes de la CGT. Si Scioli hubiera tenido mucho más amparo político ¿qué podría haber hecho?

A pesar de esto, a medida que pasaron los meses la población comenzó a reaccionar y las movilizaciones por diferentes motivos se hicieron sentir, mostrando las limitaciones de Cambiemos en llevar adelante su programa. El reciente episodio de recorte a discapacitados muestra eso con claridad. 

En este tiempo, el Gobierno ha ido perdiendo apoyo político, incluso dentro de su propio armado y fundamentalmente en los apolíticos ciudadanos que lo votaron y ahora ven que la cosa no funciona. Es una población que no objeta la explotación capitalista, objeta la torpeza y la "falta de sensibilidad".

El peronismo K se intenta rearmar y en alguna medida limitará un poco más el accionar de Macri, con las contradicciones que implica el doble discurso sobre la inflación, inseguridad y beneficios a sectores empresariales que ocurrió también durante la docena de años K. De igual manera con la protesta social, condenada explícitamente por CFK, en especial hacia los docentes.

La izquierda sigue teniendo sus limitaciones internas graves y se resigna a consignas "coyunturales" en vez de señalar lo necesario: Los empresarios, por definición, no trabajan, viven a costa de los trabajadores. Y eso ocurre en toda clase de capitalismo. Ocurre en todas partes. El capitalista no tiene país, ni patria, ni frontera. El capitalista forma parte de una clase en contra de otra. De allí que los nacionalismos sean una postura capitalista con culpa y sin solución.

Con lo que hay que acabar es con un Estado que ampara a los que no trabajan para que vivan a costa de los trabajadores. La única verdadera meritocracia se logrará cuando todos trabajen y tengan las mismas posibilidades. Eso es equidad, no igualitarismo. La meritocracia actual es una fábula, una utopía.
En esta visión, se puede apoyar algún régimen capitalista en contra de otro, en tanto sean regímenes diferentes en grado-categoría significativa, y en forma parcial, provisoria y estratégica. No eran esas las opciones en 2015. Eran más de lo mismo.



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