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Contra-revolución

publicado a la‎(s)‎ 23 jun. 2017 14:52 por Gerardo Blanco
Todo tipo de Estado (Capitalista o Socialista), todo régimen y todo Gobierno, tendrá siempre enemigos.
Sin embargo, en líneas generales, quienes tienen poder, no salen a la calle, no se movilizan, sino que -como generales en guerra- se esconden detrás de las primeras líneas.
Lo vemos actualmente cuando el Estado Capitalista reprime por ejemplo a los manteros que, en general, son empleados (en negro) de capitalistas que no van a la calle a vender nada. El Estado reprime a laburantes que defienden su ingreso, mientras el capitalista rápidamente sale a contratar a otro empleado para que venda la mercancía en los trenes.
Esto mismo debe entenderse cuando el estado se postula como un presunto "socialismo siglo XXI", caso Venezuela; o bien en el hipotético caso de un verdadero socialismo futuro. Porque en los ejemplos históricos encontraremos eso: que en en nombre de impedir la "contra-revolución" se termina reprimiendo a laburantes, a todo el mundo. El sueño deviene pesadilla en treinta segundos.

El caso Venezuela merece un estudio aparte, pero en cualquier caso, este régimen populista, progre, seudo-socialista, tanto como el de Norcorea, no tiene nada de socialismo. Quizás se lo pueda catalogar como capitalismo Burocrático Estatista, pero cualquiera sea la caracterización que se haga, no se puede negar que un régimen que ha perdido apoyo popular porque nunca se logró ni se quiso lograr un desarrollo clasista de la clase obrera, ahora intenta sostenerse para no admitir la derrota, a costa de balas a todo el mundo.

Son estos seudo socialismos los que más han hecho para acabar con el sueño de un mundo equitativo. Han hecho más daño que los "neoliberalismos" que generalmente no producen "esperanza", mientras que con un discurso engañoso, los populismos burgueses atraen a los trabajadores hacia una alternativa que en realidad es un callejón sin salida.

En todo verdadero socialismo habrá contra-revolucionarios que deberán ser detenidos en sus objetivos. Pero no se puede reprimir a trabajadores que protestan porque se mueren de hambre, munidos quizás con algunas piedras, pero reprimidos con balas de plomo. Mientras, el capital hace sus negocios con el petróleo, en una Venezuela arrasada.

Que la clase obrera madure significa todo lo contrario de apoyar al tirano que habla con pajaritos.


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