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El banquete romano


Por lo que sabemos, a  los romanos les gustaba el placer de la comida. Para ellos, era un ritual muy importante que se celebraba en una de las dependencias más grandes de la casa patricia o domus. Esta sala llamada triclinium, era amplia y en ella se situaban varios lechos adornados con cojines y telas, donde los comensales se recostaban sobre su lado izquierdo y descalzaban, como símbolo de distinción social.La disposición de los comensales seguía un orden jeraquizado reflejo del estatus social de los invitados.Todo estaba colocado en torno a una mesa (tabulae), donde se servían las viandas y también habia candelabros para alumbrar la sala. 
El banquete, que en su definición se refiere a una comida con ostentación a modo de fiesta, era ante todo, una reunión de familiares y amigos que seguía una estricta ceremonia ritual. Por ejemplo, antes de comenzar, se realizaba una libación a los lares de la casa (dioses protectores) y los comensales debían lavar sus manos. Hay que tener en cuenta que los romanos comen con las manos y en pocas ocasiones utilizan algún utensilio, como la cuchara. Durante el banquete estaba permitido eructar, aunque nos parezca sorprendente y además por orden imperial, los comensales podían emitir gases. Era frecuente provocar el vómito para seguir comiendo y para ello se colocaban recipientes bajos los lechos.
 

Colocación de los comensales en un banquete
File:Zaragoza - Museo - Triclinio de la calle Añón 02.jpg
Reconstrucción de un triclinium (Zaragoza)
Sabemos que los romanos comían de tres a cuatro veces al día: el desayuno (ientaculum) consistía en un trozo de pan mojado en leche, huevo y aceitunas; en el almuerzo (prandium) que podía ser de pie, se suelen comer platos fríos; luego vendría la merienda (merenda) y por último, la cena (cena). Ésta comida al final del día, era la más importante y se divide en varias ceremonias: el gustus o aperitivo a base de frutas, pescado, ostras,...; la prima mesa que consiste en cuatro sevicios, es el plato fuerte de carnes como pollo o cabrito, o incluso podía incluir marisco que gustaba mucho a los romanos, finalmente llegaría la secundae mensae que corresponde a los postres, suelen realizarse con frutos secos o a base de miel.
Al final de la cena, se organiza la llamada commisattio, degustación de vinos presidida por un comensal que se encargaba de servirlos.En muchos casos, los comensales solían terminar borrachos después de tanto exceso.
Los productos que podían formar el banquete en casa de un rico patricio podían ser bastante exóticos, incluso para nuestra época. Se traían viandas desde los lugares más alejados del imperio, así por ejemplo, los faisanes llegaban de Guinea, los pavos de la India, los mejillones del Ática o los conejos de Hispania. 
Los platos se sirven con abundante vino caliente, aunque estaba prohibido para las mujeres y los hombes menores de 30 aós. Casi siempre era aguado o con especias para disimular el sabor agrio porque era frecuente que se estropeara, mientras que el vino puro sin mezclar, se dejaba para las ceremonias religiosas. Esta cultura del vino sigue siendo una de las aportaciones más destacadas de la presencia de Roma en todo el área mediterránea.
 
Bodegón con fruta (Pompeya, siglo I a.C)
 
File:PompeijKueche.jpg
Mostrador de una tienda en Pompeya (Italia)

Otros productos eran el pescado fresco considerado una comida de lujo que era sólo accesible en las zonas de costa, y entre las carnes, se consume sobre todo el cerdo, que se aliña para su conservación con especias como el comino, la miel, la salvia o la menta. También era frecuente la carne de caza (ciervo, jabalí) así como la carne de pollos, gallinas y ocas. A todos ellos se les engordaba con harina y aguamiel o con pan empapado en vino dulce, que además le aportaban gran sabor.
En los banquetes romanos se comentían todo tipo de excesos culinarios, podían alargarse hasta altas horas de la noche incluso hasta el día siguiente según el poder adquisitivo del anfitrión. 
Sin embargo, aquellos que no podian pagar tales manjares, debían conformarse con productos más básicos como el llamado "puls", una especie de torta de harina de trigo similar a las gachas que se consumen en época de escasez.En algunas ocasiones, el puls podía incluir otros ingredientes como las ostras hervidas, sesos y vino especiado, dándo lugar al puls iuliano. La polenta era otro de los platos pobres más frecuentes, estaban realizadas con harina de cebada.
Por lo general, cereales, las legumbres y las hortalizas, formaban la dieta principal de un simple plebeyo. Hay que tener en cuenta, que el reparto de cereal gratuito a la plebe fue algo frecuente en Roma, a este procedimiento se le denominó annona y era la forma que utilizaron muchos emperadores a partir del siglo I d.C para tener contenta a la plebe y paliar las frecuentes hambrunas.
Con el trigo se elaboraba pan que era muy consumido en todo el imperio, lo habían aprendido  por influencia griega a partir del siglo II a.C y realizaban todo tipo de panes: pan ácimo, fermentado, con especias, con miel o con hierbas aromáticas.Sabemos que en Roma llegaron a existir hasta 300 hornos de pan.
En las viviendas de la plebe (insulae) no había hornos por miedo a los incendios, así que sólo podían elaborar comida fría. Los productos más caros como el pescado, suelen tomarlos en mojamas y salazón, y la carne era una excepción en su dieta. Sólo a partir del siglo III d.C, se hizo más frecuente cuando el emperador Aureliano comenzó el reparto gratuito de carne de burro.
La comida formaba parte importante en la vida de un romano, así las ciudades estaban llenas de tiendas de todo tipo donde poder comer. Es el caso de las cuppediae, tienas de comidas exquisitas frecuentadas por los más ricos, o las popinae, frecuentadas por gentes más humildes donde servían platos calientes para llevar o consumir dentro. También existen tabernas donde beber y comer sentados, incluso se utilizaban como hostales. 
Del arte culinario en época romana tenemos el testimonio de Marco Gavio Apicio (Caius Apicius) gastrónomo romano del siglo I d.C, autor de la obra culinaria "De re coquinaria libri decem" compuesto por diez libros donde recoge todo tipo de tradicionales y exquisitas recetas.

Para terminar, aquí os dejo alguna de las recetas romanas que han llegado a nuestro días...

Garum
Se maceran los despojos de pescado (huevas, sangre, agallas...) en una mezcla de sal. Se pueden juntar peces pequeños y grandes (atún, esturión, melva, boquerón...) e incluso moluscos, ostras o almejas. Sale una combinación de sabores muy fuerte pero muy apreciada por los romanos, que llegaron a pagar ricas sumas de dinero por este producto. Petronio en su obra "Satiricón" describe el proceso que alternaba hierbas aromáticas, con las vísceras de pescados en capas sucesivas dentro de una vasija que al final se cubría con sal. Se dejaba reposar al sol durante siete días y se removía durante veinte más. El jugo resultante de la mezcla es lo que se denominaba "garum" mientras que los posos que quedaban dentro de la vasija son el "allec", producto menos refinado y de peor calidad.
Los garum más exquisitos fueron los de atún (garum a la sangre) y los de caballa (garum negro o garum sociorum).

Cochinillo asado en salsa de vino según Apicio en su libro VIII:
Preparar el cochinillo para asar al horno con un poco de aceite de oliva y mucha pimienta. Cuando esté asado acompañar de una salsa elaborada con la siguiente mezcla: vino hervido, caldo, cebolla picada, ajo, ruda y, si se quiere, otras especias. Hervir y reducir. Después verter la salsa sobre el cochinillo junto con unas yemas de huevos cocidas.