La Justicia Imparcial, ¿dónde está?


La noche del lunes 11 de febrero de 2008, se perpetró una operación de exterminio (genocidio) instruida desde las más altas esferas del poder en Baja California Sur y ejecutada por el regidor del ayuntamiento de Los Cabos, César Uzcanga Amador amparado por toda la fuerza del estado

 

Esta operación de exterminio, que guarda muchas similitudes con la matanza de “Acteal” en Chiapas, fue dirigida contra hombres, mujeres y niños con el saldo de decenas de heridos, daños materiales incuantificables y la desaparición de dos personas de nombre: Ramón Abad Martínez y Julio César Valenzuela Padilla.

 

Hemos creado este sitio con amplia documentación gráfica, hasta que las autoridades estatales y federales concluyan con la investigación de estos graves hechos a los que hemos dado en llamar: Genocidio en Los Cabos.

Involucrados

 

Regidor César Uzcanga Amador

Autor Intelectual del ataque

Plano del ataque

Algunos de los involucrados

 

"TEO", coordinó junto con su pareja Yolanda Ramos García el ataque con bombas molotov

Yolanda Ramos García, reconocida pirómana y fabricante de bombas molotov utilizadas en el ataque.

Modesta de Jesús Chávez

Marisol Méndez Paz

Concepción Merino Acosta

Dolores Ríos Torres

Sandra de Ojeda, esposa de Manuel Ojeda, uno de los operadores principales del ataque.

Filimón (Sic) Gil Rodríguez, peligroso sicario que disparó un arma calibre .380 por órdenes del regidor César Uzcanga.

Mansión del regidor Uzcanga en la colonia Magisterial de San José del Cabo. Lugar donde se planearon los asesinatos.

Uno de los videos en You Tube.

Amparo de agredidos

Cuando se hizo la primera incursión policiaca, obtuvimos el amparo de la justicia federal.

62/2008-II, concedio por el Juez Segundo de Distrito en la ciudad de La Paz, B.C.S.

El fraude

Denuncié públicamente al regidor César Uzcanga de haber recibido más de 15 millones de pesos en su cuenta personal o550242019 de Banorte.

Amenaza en medios

Por la denuncia, el regidor públicamente amenazó con lincharme a mí y a mis compañeros en los medios de comunicación.

Tal y como se puede leer en "El Sudcaliforniano", sección Los Cabos del 23 enero de 2008

El ataque

Así fue reseñado la mañana del martes 12 de febrero de 2008 por medios de comunicación.

Cuauhtémoc Morgan, uno de los heridos.

Angélica Ceseña llegó golpeada a instalaciones de la Procuraduría de Justicia a pedir ayuda. Nunca fue escuchada.

La seguridad municipal estuvo afuera y a cinco cuadras de distancia solo para escuchar gritos de ayuda y nunca intervenir.

Por esa razón tuvieron que intervenir las fuerzas federales en apoyo a las familias que se encontraban secuestradas ya en peligro en el interior.

Fuerzas federales observan la devastación.

Detalle del ingreso de unidades militares.

El ejército toma posiciones en el interior del predio "La Ballena".

Buscan víctimas entre los restos.

Familiares reunidos se abrazan luego del rescate de secuestrados.

Otra imagen de la desvastación de la noche del lunes 11 de febrero de 2008.

Camioneta Pick Up Toyota propiedad de Francisco Hermosillo.

Otro detalle de la destrucción ordenada por el regidor César Uzcanga Amador.

Hermelinda Vargas.

Arden las viviendas. (Foto Tribuna de Los Cabos).

Así quedaron los automóviles incendiados. (Foto Tribuna de Los Cabos).

Detalle de una de las viviendas, antes del ataque.

Así quedó la vivienda de la foto de arriba, destrozada con una saña nunca antes vista en BCS. (Foto Tribuna de Los Cabos).

Al día siguiente, maquinaria pesada borró las evidencias de la carnicería. Hubo todo el tiempo de hacerlo, pues se trató de un genocidio donde se utilizó toda la fuerza del estado.

El director de la Policía Municipal, nunca supo dar una explicación convincente sobre la actuación cobarde de sus elementos en este caso.

Portada del Semanario Jornal que se edita en La Paz, B.C.S.

Las denuncias de este caso hechas por Hermelinda Vargas han llegado incluso al Congreso de la Unión.

Caricatura publicada en el semanario Jornal de La Paz, B.C.S., Febrero 2008.

 

Denuncia en la PGJE

Los hechos, tal y como los relato aquí, fueron denunciados ante la Procuaduría General de Justicia del Estado y ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Hasta el momento nada se ha hecho.

Denunciamos hechos a los medios en el D.F.

VIDEO EXPLICATIVO

VIDEO DE YOU TUBE CLICK AQUI

El supuesto dueño 

Martín Ceseña Cosío, se hace pasar como el propietario, pues se dice apoderado y representante de los herederos. En los hechos, vendió a César Uzcanga una tierra que legalmente no le pertenece.

Martín Ceseña y Hermelinda Vargas señalando el predio "La Ballena".

´Martín Ceseña y Cuauhtémoc Morgan.

Ex alcalde de Los Cabos Luis Armando Díaz, bebiendo licor con pandilleros.

Narciso Agúndez y su compadre César Uzcanga, promotores de invasión en "Los Cangrejos" de Cabo S. Lucas.

Dominga "La Chona" Zumaya, promotora de invasión en "Los Cangrejos" de Cabo S. Lucas.

VIDEOS DE LA AGRESIÓN

VIDEO 1

VIDEO 2

ENLACES DE INTERES

TERRORISMO, NUEVA ACUSACION CONTRA REGIDOR CESAR UZCANGA

DOS VECINOS DE "LA BALLENA" DESAPARECIDOS

DINERO CAUSA DIVISION EN TERRENOS EJIDALES

RELATO DE IVONNE BASSO EN MILENIO

EL LINCHAMIENTO EN LOS CABOS

DIFUNDIDO POR TV AZTECA

MIENTE JESUS DRUK; MIENTE EL PRD

PUBLICADO EN TIJUANA PERIODICO "EL MEXICANO"

PUBLICADO EN ENSENADA, B.C.

PIDE LIBERAR UZCANGA A UN DETENIDO A NOMBRE DEL GOBERNADOR NARCISO AGUNDEZ

 

 

 

EL ORIGEN

El 17 de noviembre del año pasado, un grupo de familias con necesidad de terreno convocadas por el regidor César Uzcanga Amador, a nombre de la Unión de Colonos Independientes, ingresaron al predio conocido como “Las Praderas”, con una extensión de 1750 hectáreas en la población de San José Viejo, a un costado del Aeropuerto Internacional de Los Cabos.

 

El ingreso ocurre luego de tres meses de juntas realizadas en la casa del citado regidor, ubicada en la colonia Magisterial de San José del Cabo, donde se le requirió a cada uno de los solicitantes de predios un depósito de 2 mil pesos a la cuenta personal del regidor No. 0550242019 en Banorte, como enganche de un terreno que tendría un costo de 40 a 50 mil pesos.

 

Para reunir a solicitantes de predios, se comisionó a Hermelinda Vargas Espino y a su grupo de comisionadas integrado por: Juana Jiménez, Carmen Murillo, Zoila Amador Davis, Modesta de Jesús Chávez, Alejandra de Ramírez, Marisol Méndez Paz, Dolores Ríos Torres, Alida de Mirelles, Concepción Merino Acosta, Jaqueline Díaz Aulis, Aurora Vargas Espino, Esperanza de Jesús Santiago, entre otras, quienes tuvieron la misión de acomodar a la gente en los lotes de la primera etapa en esta ocupación de tierra.

 

Otro grupo fue operado por la señora Yolanda Ramos García, su esposo apodado “El Teo”, Marisela (a) “La Chapis, Manuel (a) “El Meño y su hijo apodado “Manuelillo”.

 

La maquinaria que se utilizó para limpiar el predio es propiedad de Erick Rosales, yerno del regidor César Uzcanga Amador y Manuel Ojeda.

 

El trazo topográfico y realización de planos estuvo a cargo de Ramón Cota Camacho, asignando una superficie de 10 x 20 metros a cada terreno habitable.

 

El cobro de dinero en efectivo la hizo José Luis Gutiérrez a quien dentro del terreno se le conoce como el “contador”.

 

El acceso de los predios fue vigilado por una guardia permanente integrada, en su mayoría, por maleantes y drogadictos contratados de manera directa por la señora Yolanda Ramos García, con la anuencia del regidor César Uzcanga Amador quien entregaba el dinero para el pago de nómina.

 

La conclusión de la primera etapa se logró una vez que se dio cauce a más de 2 mil solicitantes que hicieron depósito en la referida cuenta bancaria.

 

A partir del 5 de diciembre se inicia con el registro de solicitantes para una segunda etapa, a los que se requiere el deposito (enganche) de cuatro mil pesos. Así se logran ingresar más de 15 millones de pesos de los cuales la mayor parte se depositó en la cuenta personal del regidor César Uzcanga Amador y el resto fue de dinero en efectivo que la misma gente entregó.

 

LA DIVISIÓN DE LOS GRUPOS

Una vez que se fue entregando la tierra, se nos entregaron a cada uno de los comisionados los contratos para que fueran llenados y firmados por los solicitantes. Sin embargo en estos contratos no se precisó nunca el precio de los terrenos y el regidor César Uzcanga Amador, como presidente de la Unión de Colonos Independientes (UCI), no firmó ninguno de los documentos, en tanto la gente y las comisionadas sí confiaron y firmaron.

 

Otro hecho irregular es que siendo la Unión de Colonos Independientes una Asociación Civil legalmente constituida, jamás se presentó a sus miembros activos, mesa directiva, vocales.

 

Otra situación no clara, fue que en los recibos de la UCI entregados a quienes hicieron depósitos, nunca se especificó el concepto de manera clara, sólo dice “anticipo”.

 

Al haberse depositado anticipos de dos mil y cuatro mil pesos por un monto que sobrepasa los 15 millones de pesos en la cuenta bancaria personal No. 0550242019 de Banorte, del regidor César Uzcanga Amador, se genera la sospecha de que la Unión de Colonos Independientes carece de registro ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

A partir del mes de enero del presente año se fue generando cada vez mayor inquietud entre la gente, misma que fue canalizada a través de las comisionadas a Hermelinda Vargas Espino, quien a su vez reclama al presidente de la UCI la razón por la que no firmaba dichos contratos.

 

Esto sólo ocasionó el enojo del regidor César Uzcanga Amador y desde entonces inició un hostigamiento en mi contra. El 23 de enero se iniciaba con el depósito de las mensualidades de los lotes que fueron fijadas en mil pesos por cada uno de los beneficiarios, pero yo le pedí a la gente que ya no siguiera depositando más dinero a una cuenta personal porque se advertía un problema mayor.

 

César Uzcanga Amador inició una serie de amenazas contra mi persona, alardeando siempre de su amistad tanto con el gobernador, como con el presidente municipal, cuyos nombres siempre citaba cuando se disponía a organizar actos de intimidación.

 

EL PRIMER OPERATIVO POLICIACO

El martes 22 de enero por la mañana ingresaron al predio alrededor de 60 elementos tanto de la policía Ministerial como de la Policía Municipal con la intención de detenerme. El pretexto  que utilizaron fue de que yo y mis ayudantes, teníamos en posesión armas de fuego.

 

En esos momentos estaba ausente, pero mi casa, oficina y automóvil fueron registrados de manera violenta. El personal que me apoyaba y que se encontraba en mi oficina también fue registrado y no se encontró ni drogas ni armas.

 

Pero el personal policiaco que participó en el citado operativo, encontró en posesión de tres armas de fuego de uso reservado al ejército a David Salas Liévano, originario del estado de Guerrero, sicario y guarura personal del regidor César Uzcanga Amador, quien fue detenido junto con otras seis personas y remitidos a los separos de la Policía Ministerial en San José del Cabo.

 

De acuerdo a los datos publicados por la prensa al día siguiente, el regidor César Uzcanga Amador se presentó muy molesto en los separos de la Policía Ministerial para solicitar a nombre del gobernador “la liberación de un tal Salas” (David Salas Liévano), orden que fue obedecida por los funcionarios de la Procuraduría de Justicia, por lo que se infiere que al citado sujeto y sus acompañantes no se les aplicaron las pruebas de radiozonato de sodio o parafina, no se tomó ni se investigó la matrícula de las armas, mucho menos se turnó el caso a la Procuraduría General de la República, tal y como lo marca el procedimiento.

 

Además, en entrevistas anexas a este expediente y realizadas por la prensa, el regidor al enterarse que dicho operativo policiaco se le revirtió, anuncia que me va a linchar a mí y a uno de mis compañeros de nombre Abraham Ramírez Cano a quien acusa sin sustento de ser un “secuestrador”, cosa que tampoco ha demostrado. Este linchamiento también anuncia que estará dirigido contra mi hermana Aurora Vargas Espino.

 

Por ese motivo solicité el amparo de la Justicia Federal, contra actos del ministerio público, policía ministerial y municipal mismo que me fue concedido por el Juez II de Distrito bajo el número 62/2008-II. Decidí romper definitivamente con la UCI y formé mi propia organización denominada Alianza de Ejidatarios, Colonos y Posesionarios de Baja California Sur, A.C.

  

PREPARA CÉSAR UZCANGA UN GENOCIDIO

A partir de entonces, con ofertas de dinero en efectivo, “compró” a la mitad de las 16 comisionadas que me acompañaron desde el inicio en la entrega de terrenos y comenzó a contratar a delincuentes profesionales para perpetrar un genocidio dirigido contra mi persona y mis ayudantes.

 

Para tal efecto, conforme transcurrieron los días a partir del 25 de enero, modificó los accesos al predio, colocó una gigantesca puerta y, frente a mi oficina, instaló vigilantes permanentes para que identificaran a las personas que cotidianamente nos visitaban por amistad o para plantear asuntos diversos.

 

Con maquinaria pesada fueron sellados los accesos posteriores del terreno, en tanto de manera cotidiana se permitió la venta y consumo de drogas en la entrada al predio, a manera de estímulo a los delincuentes contratados por el regidor César Uzcanga Amador, lo que generó otro ingreso adicional a la fortuna del edil.

 

EL ATAQUE

De acuerdo a informes recabados, el lunes 11 de febrero citó a las 9 de la mañana en su domicilio a las siguientes personas: Ramón Cota Camacho, José Luis Gutiérrez, Yolanda Ramos García, José Manuel Ojeda, Modesta de Jesús Chávez, Carmen Murillo, Erick Rosales, Concepción Merino Acosta, Pedro Méndez Lagunes, Juana Jiménez Hernández, Marisol Méndez Paz, David Salas Liévano, Héctor Godoy Teodosio y Filimon (sic) Gil Rodríguez, entre otros.

 

A todos ellos les anunció que ya estaba preparado el operativo para erradicarme del predio, aunque en el fondo y objetivo principal se planteó mi asesinato y el linchamiento de mis compañeros, de parte de un grupo contratado para llevarlo a cabo de entre 100 y 150 personas ajenas al predio para dificultar su identificación.

 

Sin embargo se solicitó el respaldo para que dicho operativo fuera exitoso, para mantenerse atentos instalando un cerco de seguridad que evitara el escape de Hermelinda Vargas, Aurora Vargas, Amador Pérez y Abraham Ramírez Cano.

 

Para tal efecto y por datos que se me han hecho llegar he obtenido la siguiente información sobre este operativo, cuyo autor intelectual es el regidor César Uzcanga Amador.

 

POLICÍA MINISTERIAL Y POLICÍA MUNICIPAL: Ubicarse en la parte exterior del predio para detener y regresar a quienes pretendieran escapar.

 

CUERPOS DE EMERGENCIA Y PROTECCIÓN CIVIL: Intervenir en caso de que la situación se saliera de control.

 

DIRECTOR DE LA OPERACIÓN: Ramón Cota Camacho.

 

SELLAMIENTO DEL PREDIO: Estuvo a cargo de Pedro Méndez Lagunas y Yolanda Ramos García.

 

MAQUINARIA PESADA PARA DESTRUIR VIVIENDAS: Erick Rosales y José Manuel Ojeda.

 

SICARIOS CON ARMAS DE FUEGO: Filimón (sic) Gil Rodríguez y David Salas Liévano.

 

BOMBAS MOLOTOV: Héctor Godoy Teodosio y Yolanda Ramos García y un sujeto conocido como "Teo"

 

SELLAMIENTO: Concepción Merino Acosta, Modesta de Jesús Chávez, Sandra de Ojeda, Dolores Ríos Torres, Mónica Flores, Carmen Murillo, Marisol Méndez y Juana Jiménez.

 

GRUPO DE CHOQUE: Amado Bravo Martínez, Manuel Solórzano Lara, Adelaido Gil Villalba, Saturnino Tolentino Villanueva, Román Mendoza Cortez, Nerbo Gil Rodríguez, Pablo Solórzano Lara, Antonio Gil Cortez, Jaime Gil Hernández, Alonso Escobar de la Cruz, Ismael Ramos Pérez, Maribel Lorenzo Chávez, Prisco Cuautle Martínez, Samuel Lorenzo Chávez, Agripino Zamora García, Israel Tapia Gordiano, Marvin Yobani de León de León, Simón Becerril Martínez, Manuel de Jesús Romero Sarabia, Juan González García, Juan González Caballero, Abel Navarrete Bolaños, José María Pérez García, José Luis Torres Ceja, Víctor Ramón González, Cristóbal Chacón Quezada y un grupo de 130 vándalos contratados de las colonias Guaymitas, Vista Hermosa, Pablo L. Martínez y Buenos Aires.

 

INICIA LA AGRESIÓN

Aproximadamente a las 7 de la noche del lunes 11 de febrero, me encontraba en mi oficina atendiendo a varias personas junto con el señor Ramón Abad. En el área de cocina estaba Julio César Valenzuela Padilla y Carlos Reyes Rangel, Aurora Vargas Espino, Angélica Ceseña y sus dos pequeños hijos. En la parte exterior platicaban Cuauhtémoc Morgan, Ulises Gómez Ruíz, Christian González y el niño Amador Pérez, mientras la señora Ivonne Bassó atendía una llamada telefónica.

 

Fue cuando el grupo aproximado de entre 100 y 150 vándalos enmascarados con una formación de herradura atacaron con a pedradas mi oficina y armados con tubos, garrotes, machetes, cuchillos gritaban: “salgan, los vamos a matar a todos”. Uno de los primeros agredidos fue mi esposo Cuauhtémoc Morgan, quien fue derribado a garrotazos y golpeado salvajemente por cinco personas, en tanto David Salas Liévano y Filimón Gil Rodríguez, a quienes pude reconocer, accionaron contra mi oficina sus armas de fuego con disparos que rozaban los techos de lámina.

 

Las mujeres y niños que ahí se encontraban fueron a refugiarse en un pequeño baño, otras más se escondían detrás de los vehículos estacionados y otras intentaban huir ante la cobarde agresión que no cesaba.

 

Uno de los grupos rompió los cristales a los automóviles estacionados y otros más arrojaron bombas molotov para incendiarlos, en tanto la maquinaria pesada derribaba y aplastaba mi vivienda.

 

Ante el vil ataque, muchas personas desesperadas a través del teléfono celular solicitaron la presencia de la policía, en tanto otras más quisieron salir de los terrenos pero los accesos ya habían sido sellados previamente. Para entonces todo estaba oscuro y solo iluminaban las explosiones de las bombas molotov y los disparos de armas de fuego. Cuando el pequeño grupo de mujeres se encontraban refugiadas dentro del baño, protegidas por uno de los hombres presentes, se acercó un enmascarado con un arma de fuego preguntando “donde está Meli” (así me llaman desde niña). No le dieron la información y jaló el gatillo pero el arma, por fortuna se trabó, por lo que en medio de la refriega retrocedió el agresor.

 

En esos momentos estalló uno de los automóviles y el caos y la confusión aumentaron, entre los gritos de las mujeres y niños, pues a pesar de eso no cesaban los disparos de armas de fuego de parte de los agresores, ni la lluvia de piedras y bombas molotov que alcanzaron a una pequeña niña cuyo destino aún se desconoce.

 

Julio César Valenzuela Padilla, quien actualmente se encuentra desaparecido, fue golpeado de manera salvaje a pesar de ser discapacitado y herido en el cuello. Solo se sabe que fue arrastrado por dos de sus agresores con destino aún desconocido.

 

Algunos de los presentes, al observar la agresión contra personas indefensas, apoyaron de manera voluntaria para evacuar a los niños y mujeres, ante la inacción de los elementos de la policía municipal y ministerial que ya se encontraban cumpliendo con su papel afuera de la puerta principal y otros más estacionados a cinco cuadras de distancia. A pesar de los gritos de ayuda, jamás ingresaron.

 

Héctor Godoy Teodosio, otro de los agresores, golpeó con un garrote a la señora Angélica Ceseña y su pequeño hijo. Mientras yo fui auxiliada por otras personas más para alejarme de esa barbarie y a lo lejos ví como la maquinaria pesada (tractor D-9) derrumbaba mi oficina y destruían mi vivienda con un trascabo.

 

La noche se iluminó cuando explotaron dos tanques de gas, que fueron alcanzados por los disparos hechos por Filimón Gil (pistola calibre .22) y David Salas Liévano (pistola calibre .380), identificadas por los casquillos que quedaron en el sitio.

 

Algunos quisieron escapar y no lo lograron, pues los accesos fueron sellados. El principal con dos tractores enormes.

 

Había transcurrido una hora. Afuera los oficiales de la municipal encabezados por el director de la corporación Jorge Joel Cota Ruíz, sólo se limitaban a observar complacientes esa carnicería y el linchamiento en contra mía y de mis compañeros.

 

Los sicarios que asignaron para asesinarme, me buscaban entre los automóviles incendiados. A lo lejos pude distinguir a Ramón Abad Martínez, otro de los desaparecidos, como intentaba contener el fuego a cubetadas de agua.

 

Los gritos fueron cesando poco a poco, pero el fuego fue creciendo iluminando la noche. Los mismos vándalos, al ver que no había resistencia, fueron incendiando los automóviles y mis pertenencias.

 

Afuera la desesperación de decenas de personas que deseaban ingresar, gritos desesperados desde el interior solicitando ingreso de la policía, confusión total que me cubrió a mi junto a mi hermana Aurora Vargas Espino y una niña que nos acompañaba.

 

A lo largo de las siguientes horas, varias brigadas de búsqueda organizadas por Yolanda Ramos García, su esposo apodado “El Teo”, Pedro Méndez Lagunas y los sicarios Filimón Gil Rodríguez y David Salas Liévano, recorrieron cuadra por cuadra registrando las viviendas con perros preguntando: “¿Dónde está Meli?”.

 

A lo lejos se escuchaban gritos de desesperación: “Meli, te vamos a matar”. Cuestionaron desesperados en cada vivienda: “¿Ustedes son gente de Meli?”.

 

Al presentarse a la puerta de entrada Francisco Javier Hermosillo Esparza a preguntar por su esposa, que se encontraba en el interior, fue capturado por un grupo de enmascarados, lo introdujeron a una de las casetas de vigilancia, le amarraron manos y pies con cinchos de plástico y fue sometido a un interrogatorio por Yolanda Ramos García que le preguntaba con desesperación: “¿Donde está Meli?, Dime donde está porque si no te enciendo en este momento”. Al ocurrir esto, Javier Hermosillo era amenazado con cuchillos por dos personas que lo sentaron en una silla. Una hora después fue liberado por instrucciones de Ramón Cota Camacho.

 

Yo, Hermelinda Vargas Espino, mi hermana Aurora Vargas Espino, la niña que nos acompañaba, fuimos rescatadas a las 3 la madrugada del martes 12 por fuerzas federales.

 

Ahí fue cuando conocí la magnitud de la agresión.

 

Negligencia de la Procuraduría General de Justicia del Estado, pues nunca hizo un levantamiento pericial ni tomó nota de estos hechos.

 

Urge encontrar

 

DESAPARECIDOS

Hasta el momento se encuentran desaparecidos y se teme por las vidas de los señores Julio César Valenzuela Padilla y Ramón Abad Martínez.

 

DAÑOS MATERIALES (PÉRDIDAS TOTALES)

 

Automóvil Mazda sedán, propiedad de Ivonne Bassó.

Pick Up Mazda 82, propietario desconocido

Automóvil Ford Escape 2003, propiedad de Hermelinda Vargas Espino.

Automóvil Ford Expedition 2004, propiedad de Aurora Vargas Espino.

Pick Up Toyota 88, propiedad de Francisco Javier Hermosillo Esparza

Casa habitación de Norma Angélica Ceseña

Casa habitación y oficina de Hermelinda Vargas Espino, construida con madera y techo de lámina.

Cocina

Vivienda de Ulises Gómez Ruiz.

Vivienda de Ivonne Bassó

Y tres viviendas más.

 

Otras pérdidas materiales

1 computadora personal de escritorio

1 computadora lap top (empaquetada)

Televisión Samsung Tantus

DVD marca genérica

Tanque de gas de 30 Kg.

Tanque de gas de 45 Kg.

Caja con 153 mil pesos en efectivo

Documentos de identidad

Documentación diversa

Cámara de video Sony

Cámara de video Samsung

Etc.

 

 

 Preguntas sin respuesta

 

C. Lic. Fernando González Rubio Cerecer

Procurador de Justicia de Baja California Sur

 

¿Por qué nunca intervinieron tus elementos en la emergencia que aquí narro?

¿Por qué no se tomó en cuenta la advertencia del regidor César Uzcanga, quien a través de la prensa anunció mi linchamiento?

¿Por qué no se hicieron dictámenes periciales?

¿Por qué no se ha iniciado una investigación al respecto?

Si tenían el antecedente, pues fue detenido por elementos de la policía ministerial en posesión de armas de fuego el anterior martes 23 de enero, ¿por qué permitiste la liberación de David Salas Liévano ordenada por el regidor César Uzcanga Amador?

¿Harás algo a pesar de la evidencia que te estoy presentando?

¿Por qué tus agentes participan en un operativo ordenado por el regidor César Uzcanga ingresando al predio (23 de enero) y el lunes pasado ante la emergencia y los gritos de auxilio se negaron a hacerlo?

¿De dónde salieron tantas armas de fuego?

¿Dónde están mis amigos Ramón Abad y Julio César Valenzuela Padilla que hasta el momento se encuentran desaparecidos?

¿A quién le rindes cuentas, al gobernador o al regidor César Uzcanga Amador?

 

C. Jorge Joel Cota Ruiz

Director de Seguridad Pública en Los Cabos

 

¿Por qué nunca intervinieron tus elementos en la emergencia que aquí narro?

¿Por qué permaneciste a cinco cuadras de distancia con tus elementos, a pesar de los gritos de ayuda en el interior?

¿Tuviste algo que ver con esta carnicería?

¿De quién recibes órdenes, del alcalde o del regidor César Uzcanga Amador?

 

 

A LA SOCIEDAD EN GENERAL:

La inseguridad en el municipio de Los Cabos es un tema de todos los días. Con órganos de seguridad tan ineficientes y conducidos por personas que no tienen el perfil necesario, jamás habrá progresos.

 

La gente que no es delincuente ni infringe los reglamentos, como es mi caso, es víctima de los altos grados de corrupción y de protección de intereses de políticos corruptos por parte de los cuerpos de seguridad pública.

 

¿Hasta cuándo los cabeños vamos a ser víctimas de estas ineficiencias?

¿Por qué se permite que los intereses políticos y mercenarios como es el caso de César Uzcanga Amador, se impongan y manipulen a su antojo a los organismos de seguridad?

 

Gracias a la intervención de una fuerza federal que impidió un genocidio ordenado por el regidor César Uzcanga Amador, hoy estoy viva.

 

 

 

A T E N T A M E N T E

 

 

María Hermelinda Alma Vargas Espino

 

Tel: 624 11 71450 

hermelindavargas@gmail.com