ACUARELA



Ignacio Beteta.




Pintor acuarelista.






          El Dr. Atl y el  maestro Beteta 


Después de  su  participación  en  la Revolución mexicana  Ignacio Beteta  regresó  a la Academia de  San Carlos 

para   experimentar  nuevas   técnicas   pictóricas,  entonces  conoció  la  acuarela  y  encontró  en  esta  técnica  

plástica  tanta afinidad con su  temperamento  que inmediatamente se volvió su medio favorito de expresión.


Texto de Karla Pantoja.

"La técnica de la acuarela exige del artista una resolución precisa, un trazo seguro y firme, el trabajo  acuarelista 

del General Beteta  va muy acorde con su  carácter de gran e inusitado creador, la exactitud de  formas 
que consiguió ejecutar en rápidos  pincelazos es fruto de un  conocimiento profundo, de largos  años de  estudios 
sobre la forma y la figura.


Sin embargo no basta con dominar la  técnica de la acuarela a la perfección, es necesario si se  desea  crear  una 

verdadera obra de arte ser capaz de transmitir con el pincel, con los colores y las formas sensaciones, emociones 

únicas que sólo es posible producir a través del  arte.













La  pintura  del  General  Beteta 

abarca  los  sentidos   las  luces 

del  atardecer  en el Puente  de 

Londres bañan  el cuadro de tal 

luminosidad   que  el espectador 

vibrara  con  los  colores,  siente  

el  calor  y  el  color  del  sol  en 

ese atardecer". 






Puente de Londres




El  General Beteta  estudio  detenidamente la pintura, no hubo día en que los  pinceles no  mojaran  los  colores 

plasmándolos   con  habilidad   en   el  papel.  Su  producción   plástica   es  copiosa,  trabajó  en  su  estudio y 

frecuentemente realizó viajes al extranjero y al interior de la República con el  deseo de  plasmar en el  papel el 

paisaje que recorre su mirada sensible y que captura en el cuadro para volver ese instante inmortal.






La obra acuarelista del General Beteta se  difundió en todo  el 

mundo  con  la intención  de  dar  a  conocer  la  belleza  y  el 

sentimiento  que el  paisaje mexicano contiene  en su sol, sus 

playas, campos y ciudades. 





Maestro Beteta



A continuación  presentamos  cuadros del maestro Beteta que acompañamos con reportajes  de  críticos  de  arte, 

escritores y periodistas.

Al hablar de  la obra del  pintor Margarita  Nelken, una de las críticas más autorizadas, dice:

 


 


"No queremos dejar de subrayar 

la suave poesía que muchas  de 

estas estampas desprenden, del 

amor con que el pintor se inclina 

hacia las piedras seculares y los 

rincones   románticos   de     un 

México,  que   todavía  conserva 

para quien sabe  acercársele  en 

su verdadero, real   sentimiento, 

insuperable  encanto.


Y así es Ignacio M. Beteta supo 

hallar la poesía escondida donde 

muchos pasaron sin descubrirla. 



La Antigua Estación de San Lázaro



Y su pincel supo también reproducir esos paisajes ya luminosos, ya grises, pero todos llenos de belleza. 


Los pequeños y humildes pueblecitos, con sus jacales de adobe y sus calles retorcidas en las que  crece uno  que 

otro árbol escuálido o la magnificencia de la gran ciudad en toda su lujosa  perspectiva, con  sus  altos  edificios, 

sus calles asfaltadas, sus jardines floridos y sus fuentes que dejan caer el chorro cristalino del agua.




Ahí está San Miguel Allende, envuelto en el encanto de los siglos que la respetaron dejando intactos sus edificios 

de piedra, sus rejas y sus templos. Y donde quiera que los ojo miren, encuentran algo digno  de ser  contemplado 

y elogiado".


              
Ahora presentamos un video documental donde el maestro Beteta nos comentó acerca de su propuesta plástica.



El General Beteta habla de su propuesta plástica






 Este texto lo escribe Juan Jose Crespo de la Serna 

 "Una  cosecha  llena  de  frescura  y  sentimiento la de  este  excelente  pintor. Logra  muy   satisfactoriamente 

sorprender el carácter de cada motivo, esto probablemente por su fidelidad al modelo y su interpretación sentida 

de cada tema.

Cuadros en los que el neófito puede darse cuenta del manejo perfecto de la acuarela. Impresiones impresionistas 

del paisaje urbano y rural hechas con honradez y gusto de un sello muy personal."


Ahora citamos la crítica de arte Alma Reed.

“Encontramos en cada acuarela un verdadero acento lírico sobrecargado en  vitalidad  luminosa, mientras  que  el 

impacto del grupo evocó en nosotros la clara magia del paisaje mexicano."



 

Árboles de Chapultepec



A continuación citamos un reportaje que se publicó en el suplemento cultural de Novedades.







"Ignacio Beteta en sus paisajes, 

especialmente  aquellos  en  los 

que  interpreta  la bruma de  un 

día lluvioso, no tienen nada que 

los empañe. 


Es un maestro del difícil arte de 

la  acuarela  con  la  que   logró 

imágenes   impresionistas   con 

deleite.






Paisaje de Francia



Beteta acaso con mayor denuedo y vigor incide en  transportar escenarios urbanos o  campestres al papel, en  los 

que interpreta fielmente el ambiente y el tono general de cada tema.

Viajero constante y alerta de sus impresiones gráficas, estos viajes reflejan un espíritu que se compenetra con la 

vida y la naturaleza y las recrea sin deformaciones con un colorido siempre luminoso.

La finura y el amor del oficio se transparentan en el menor de los detalles. Sus veladuras imprimen una luz difusa 

y poética al paisaje, tenía una mano firme, sin titubeos y un ojo que sabía captar lo esencial, sus paisajes."


 

El crítico Ignacio Martínez y Espinosa escribió sobre la obra del maestro Beteta:


"Indiscutiblemente  México  es  uno  de los países  donde en  la  actualidad  se practica con  mayor entusiasmo  y 

dedicación la acuarela. Esta como ya lo hemos manifestado en ocasiones anteriores es una de las actividades que 

tienen más adeptos pues los trabajos acuosos son los que contienen la esencia sutil, para lo que hay que  poseer 

un espíritu delicado, sentimental que sea capaz de lograr los mejores aciertos. Por esta razón todos los coloristas 

sensibles se dedican a la acuarela, pues  encuentran en ella  exigencias  que no se  interponen al  manejar  otros 

materiales.

Uno de los acuarelistas más competentes de la época, de los que se han destacado no solamente en el país sino 

también en el extranjero es Ignacio María Beteta.

 


Ignacio  Beteta es  un  paisajista 

consumado  él  tiene  la maestría 

para captar  los montes lluviosos, 

los  valles, olas, playas  bañadas 

por el sol o, bien, las  callejuelas 

románticas. 


Esto lo  comprueban  quienes  se 

sitúan frente a  los  cuadros  que   

se  refieren  a  los  paisajes   de 

tantos lugares que subyugan con 

su ambiente. 



Atardecer Playa


Lo mismo podemos decir de las obras tomadas en la ciudad con sus muchedumbres, en las azoteas  cubiertas  de 

melancolía y en las costas mexicanas."






 





Ahora presentamos un vídeo done el General Beteta comentó sobre la difícil técnica de la acuarela.



El General Beteta habla sobre la técnica de la acuarela





El siguiente texto, que citamos lo escribió David Gris. 


SUTIL PROCEDIMIENTO ARTÍSTICO QUE ENTRAÑA EL MISTERIO DE LA REVELACIÓN

"Decir que un gran pintor no desdeña la  acuarela, es un  término  injusto por  cuanto la  acuarela  es  por  todos 

conceptos una técnica completa cuyos alcances plásticos bastan y sobran para realizar la obra de arte.

Con más justicia podría decirse que es la acuarela la que desdeña a muchos maestros de la pintura ya que éstos, 

aunque sean notables en el manejo del óleo o del fresco o de  otros  procedimientos  pictóricos, parece  que  les 

está  vedado  penetrar  en  el  secreto  de  la  técnica  acuarelística. Los  casos  no  son  raros  aun  en  pintores 

extraordinariamente dotados.








En   alguna  ocasión,  conversando  con  el  maestro   

Ignacio  M.  Beteta, expresamos  la  idea de que  la 

acuarela  si   bien   tenía  una   técnica  definida   y  

académica y  se  podía  estudiar  y  perfeccionar, no   

basta  su conocimiento  y   ejercicio  más  o  menos  

atinado    para   formar   lo   que, en  términos   de  

honda  sensibilidad  artística, se   pueda  llamar  un 

acuarelista. 


Es accesible su técnica, pero  su   procedimiento   y 

sentido profundo nace de una revelación. Ni más  ni 

menos.






Mujer de espalda


Queremos subrayar con esto que el acuarelista tiene su lugar especial en el arte y que la acuarela, la obra de arte 

realizada por el procedimiento de la acuarela, posee también un lugar aparte para la sensibilidad artística  de  los 

conocedores. En   nuestro   concepto   resulta   inútil   compararla   con   obras   plásticas  ejecutadas  con  otros 

procedimientos.

Creemos sinceramente que Ignacio M. Beteta es un acuarelista por revelación. Con ello queremos significar que la 

acuarela es su medio natural de expresión artística y que  su  técnica  y  sentido  estético, aunque  naturalmente 

afinado por el estudio y la observación, nace en él de una manera natural y en tales términos que su obra parece 

surgida sin esfuerzo, en forma espontánea, con la difícil facilidad del maestro. 


Ignacio Beteta no usa la acuarela para apuntar o documentar un cuadro que después realizará con distinta técnica 

sino como algo completo y perfecto que encierra en sí todos los matices que la constituyen como obra de arte."








Nota escrita por Karla Pantoja.

El cuadro que observamos fue creado por el maestro Beteta en 1982, la obra capta regiones del norte de España. 

Este paisaje demuestra el  dominio  en  la  técnica  de  la  acuarela  que  poseía  el  artista  quien  logra  definir 

claramente las formas de la naturaleza, montes perfectamente delineados marcan el fondo  del cuadro para  lucir 

un día luminoso. La paleta que utilizó el maestro Beteta juega con los colores desde el verde  hasta  el  café  en 

diferentes grados de transparencias.



ESPAÑA


El crítico de arte Alfonso de  Nauvillate dijo de este pintor:


 “Ignacio  María   Beteta  ha  logrado  maestría  en este  género  de la plástica y bien  podemos  afirmar  que  no  

sólo figura entre los  grandes acuarelistas mexicanos sino del mundo entero.


La fecundidad de este artista no se constriñe a la sola reproducción naturalista del paisaje nacional  sino que  va 

más  allá, capta e inventa y recrea la esencia misma de las regiones que su  pincel va desarrollando, además  de 

darle un cierto sabor y una atmósfera de melancolía a todo lo que recrea.


El poder de captación de Beteta como la fuerza con que ha  interpretado  las  determinadas  regiones  que  pinta, 

hacen de este artista un verdadero creador de situaciones o estados del alma como se le ha  llamado  al  paisaje. 

Teotihuacán es exactamente eso, lo mismo que Puebla lo mismo que las iglesias y  las  casas. Da  a  cada  lugar, 

cada objeto, cada elemento de la naturaleza adquiere un carácter recio que es nada menos  que  la  personalidad 

del creador.

Es por tanto, un artista que en su madurez está creando  una  obra  con  sólidos  valores  plásticos  y que  aporta 

nuevas luces nuevos aciertos y nuevas composiciones para la historia del paisajismo  mexicano primordialmente y 

que  está  desarrollando  una  serie de  pinturas que  con  el  tiempo, por  ser  momentos  de la gran  urbe, serán 

documentos de gran importancia como en el siglo pasado lo fueron las litografías de la ciudad de México."







Venecia, Italia                                                             La Catedral De San Lorenzo, Italia



El Suplemento Cultural Hoy publicó esta nota sobre la obra del General Beteta:








"Con su cada vez más perfecta pincelada  libérrima, 

haciendo  alardes  de  buen  gusto en  cuanto a  la 

selección    temática,  conformando   sus   edificios 

estéticos   desde   la   realidad    obsesiva   y  las 

obsesiones de los realismos Beteta hace del género 

del paisaje, de las unidades  cromáticas  soluciones 

para  su  elocuencia. La  acuarela  es  paralela  a la 

literatura ya  que  constituyen  ambas  dos  medios 

para alcanzar identicas  finalidades  y  básicamente 

para   dejar  el   testimonio,  documento,   dato   e 

historicidad de lo que en su momento  fue  historia, 

legado, testigo mudo de lo que  el hombre  tenía  a 

su   alrededor   lo  que  construyó   y  terminó   por 

destruirlo.




Guanajuato


Ignacio Beteta es  un  hechicero  de  las  formas  acuáticas, sus  conjunciones, ramilletes  de  verdes,  amarillos, 

magenta, ocres simulan con la magia del arte ser veras, auténticas hojarascas, calles, perspectivas  de  ciudades 

del tamaño de un dedal y medio con un detalle, un grafismo repentino pone lo que es después deambula por  los 

jardines pueblerinos o los que conducen las carretas, sus bestias de cargo que van al descanso después de ardua 

labor.



Ignacio Beteta deja su fiel testimonio plástico con estas acuarelas, en ellas existe su deseo de trascendencia, su 

idea de lo que debe ser lo artístico y fundamentalmente su trayectoria muy noble y muy leal sobre la belleza  que 

es la naturaleza y con su manto todo lo envuelve con el frenesí de lo polínico."






Esta obra se titula Barrio de Djakarta y  fue  creada en  Indonesia  por  el  maestro  Beteta en  el  año  1962.  En 

esta pintura el  artista  utilizó una paleta de un color predominante en este caso el rojo, otro reflejo del  dominio 

de la técnica de la acuarela en el arte del maestro Beteta.






Un barrio de Djakarta, Indonesia





La siguiente nota se publicó en el suplemento México en la Cultura:






"Ignacio  Beteta  en  este   género  la   acuarela,  ha 

mostrado   lo   mejor   de   su  espíritu.  Sus   obras,   

realizadas  día    a   día    con   mayor   destreza    y    

mediante    un    sentido  estético   cada   vez   más 

profundo, constituyen  en el  actual concierto de  las    

artes plásticas de nuestro país, el depurado ejemplo  

de lo que un  artista  es  capaz  de  logra  con  esos 

medios expresivos.




En   plena  madurez   creadora, reconocido  como  el 

acuarelista mexicano por antonomasia Beteta recoge 

admirablemente en su trabajo el singular  resplandor 

que su mirada perspicaz percibe en el mundo que  lo 

rodea.





Retrato


Lo mismo el paisaje que el rostro humano, las figuras en movimiento, los objetos inmóviles, y todo  lo  capta  su 

pincel de acuerdo con una concepción artística en que la magia derivada de las formas, se convierte en juegos de 

luces que mantienen vívido lo representado. La belleza de estas acuarelas así lo testimonia y  justifica  el  sólido 

prestigio de su autor."




Ahora citamos un escrito del crítico Alfonso de Neuvillate.
 
"Ignacio  Beteta  con  su  magistral  técnica, con  sus  constantes  asombros  poéticos, con  lo  apacible  de   sus 

inquietudes y  por  sobre  todo, con  su  sensibilidad, hace  de  cada  paisaje  un  estado  anímico, una  serie  de 

emotividades y reflejos del carácter jovial que es perdurabilidad y acto trascendente. 

Ignacio Beteta aprehendiendo los estados naturales, los espejismos de las vivencias y del oneirismo junto con la 

fantasía de todo lo verdadero; trazando los planos definitivos  introduciendo  halos, después  de  su  observación 

analítica, arboleda, montes que se desvanecen en los confines de la atmósfera  y  pequeñas  poblaciones  con  el 

mar en lontananza.






Ignacio   Beteta   es   admirable 

acuarelista de los realismos que 

se aferran a  la  nostalgia, a  la 

evocación   y  dentro   de   este 

género es valiosa la  actitud  el 

resultado fundamentalmente del 

artista que  en  la  caza  de  los

prodigios  reales, de  los  dones 


del Dios, los eleva a  jerarquías 


mayores y  concientiza  la  idea 


del paisaje, de  la  especulación 


con    los    territorios   de    los 


realismos y  señala  los  rumbos 


académicos   impresionistas  de 


su 

quehacer. 

Ignacio  Beteta es 

artista  de  los  artificios, de  la 

pintura".
Atardecer en la playa







HONGKONG





Ahora presentamos un escrito de Luis Meza India.

"Ignacio Beteta sobreponiéndose al lugar común  gracias al maestría técnica y creativa de los pinceles, los juegos 

de luz, la dura pero cromática aspereza de los ahuehuetes  renuevan sus matices  y temas que  en  otras   manos   

naufragarían,  llegan airosos a puerto seguro.








Las  obras  del  artista  baste decir que conserva  su 

calidad, su talento  y lo colocan en la  primera  línea   

de los acuarelistas mexicanos.

 



Se  pueden admirar en su  obra  magníficos  retratos 

y desnudos  al carbón y sanguínas, grandes estudios 

y bocetos que  constatan  la  calidad  del  dibujo,  el   

trazo,  la   fina  línea,   perspectivas  y  dimensiones 

logradas. La apreciación  de la obra del artista es  la 

valorización del mismo pintor dedicado plenamente a 

la tarea que le ha consagrado mundialmente.










Estudio de hombre.



El Sr. Beteta es uno de esos  pintores ya formados  que han  logrado adquirir un sitial y una  fama reconocida  en  

el mundo de la acuarela.

Más  por  lo  que respecta a esta exposición en particular, debemos reconocer que una  buena parte de  las  obras 

recientes del señor Beteta, son sumamente agradables y dignas de encomio. Necesario es reconocer  la  habilidad 

compositiva, el dominio técnico, el buen gusto cromático, la limpieza de factura y  la  sensibilidad  para  captar  y 

comunicar ciertos ambientes, cuando el pincel no se aferra tenazmente a la realidad, sino  que  corre  libremente, 

interpretando líricamente ciertos aspectos de esa misma realidad inmediata."



Paisaje



Ahora presentamos un escrito de Alejandro Gómez.

EL ALMA DEL PAISAJE EN LAS ACUARELAS DE IGNACIO BETETA.

"La pintura que plasma el General Beteta casi mimétricamente  pero a su vez  inventando  lo  real, apasionada  y 

pormenorizadamente, los contornos, los esquemas, las apariencias, el alma misma, las  construcciones, -testigos 

ópticos del acaecer- tanto de las ciudades como de sus personajes.

La pintura urbana o citadina, más que simple pintura de género es documento fidedigno que, con el tiempo, cobra 

valor; además del que posee por sus cualidades meramente plásticas.

En esos paisajes reveladores se  amalgaman situaciones y emociones que de  pronto inmersas en  su  verdad lo 

representan todo y también es historia plástica de lugres, gentes, trato y cumplimiento.

A  esta  rama  de  artistas pertenece el General Ignacio  Beteta, quien a lo largo  de sus muchas exposiciones  ha 

demostrado a la sociedad que posee profundo dominio de la técnica que emplea, por lo  contrario es de los  pocos 

que en la actualidad vuelve los ojos a un  medio difícil, de  repentina ejecución, de  perfección en el trazo  por no 

decir en el dibujo elemental y en la idea preconcebida.

Beteta  subraya  ciertas  alusiones  a  la  realidad  pero  la  luz  que  consigue, el  reflejo  de  los rayos de un sol 

intensísimo, lo diáfano del paisaje más lo que se  limita  a  sugerir  esto  es  el  misterio, lo  concretan  como  de 
 
aquellos artistas genuinos que plasman estados anímicos en aguda sensibilidad.



Salina Cruz, Oaxaca




Sus acuarelas no son copias de la naturaleza  sino que es una naturaleza inventada, tomando como  pretexto  las 

situaciones específicas de belleza para la finalidad ideal es decir la copia, de determinados aspectos de las  urbes 

españolas, mexicanas, yugoslavas, el Oriente, las circunscribe a un factor esencial, la luz que irradia sentimientos 

y sensaciones distantes.





Por eso  además  del   testimonio 

visual, de la crónica objetiva  que 

encierran sus  obras hay  además 

la    eterna    reconstrucción,    la 

rigurosa    construcción   de    los 

detalles amables, de los rincones 

escondidos, del momento, en  fin 

que no escapa para el ojo  atento 

y para la sensibilidad creadora.







El Muelle en la capital de Manila



Ignacio Beteta es a no dudarlo  un genuino hacedor de arte, un artista que  para consumar su finalidad se vale de 

las imágenes aptas para la especulación.

Su   quehacer  plástico  va  unido  a   un espíritu   selectivo,  ese   que  decanta  que  sublima  los  temas  y  las 

ideas que después se convierten en obras de arte.

Beteta es paisajista y es  cronista, es impresionista y  es contemporáneo pinta poesía  con atmósferas  realistas, 

une lo puramente subjetivo con lo objetivo y su resultado es un arte auténtico y de sincera evocación.










El   dominio  de  la  técnica,  los 

tonos  suaves  de   intencionada 

ambientación, el  dibujo   básico 

así como las formas diluidas  de 

las construcciones  son  algunos 

de sus factores fundamentales.

Pero en sus acuarelas no  puede 

hacerse el deslinde de lo técnico 

con  lo   resultante  puesto  que 

ambos aspectos se funda  en  el 

todo, en la obra que  es  mezcla 

de ideas y de formas amén de la 

dedicación.




Paisaje de Oaxaca









Artistas  como Beteta, que en la madurez muestran su vocación son importantes ya  que imprimen su experiencia 

humana en la creación de los sentimientos estéticos.

Su testimonio  plástico de  México y de España sin dudarlo  portan la esencia de la constancia, el  querer dejar su 

testimonio de arte ante la realidad descubierta otra vez.


Ignacio Beteta  compone a la manera clásica, pero es  moderno por  sus  conceptos estéticos que  imprime a  sus 

creaciones.







Este   acuarelista   deja  en   sus 

papeles las formas y  sugerencias 

del pasado anterior  del  presente 

y del futuro próximo a suceder. 



Su  labor es  encomiable   porque 

es  fiel a  su vocación  sus metas 

impuestas."











Catedral de San Lorenzo, Roma