PIRAMIDES,SUS MISTERIOS

PIRAMIDES : (RECOPILACION)

MISTERIOS DE LA PIRAMIDE Y OTROS-PIRAMIDES,UNAS NOTAS (F.R)-LOS ESPIRITUS DE LAS PIRÁMIDES :-LA GRAN PIRÁMIDE-EL MISTERIO DE LAS PIRAMIDES-PIRAMIDES EN TODOS LADOS-PIRAMIDES,EL MISTERIO CONTINUA-PIRAMIDES,CONSTRUCTORES EGIPCIOS ?-LOS DIOSES QUE BAJARON DE SIRIO-PIRAMIDES Y MAS MISTERIOS DE EGIPTO-EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDES DE EGIPTO-EL EXTRAÑO PODER DE LAS PIRÁMIDES-PIRAMIDES QUE APUNTAN AL CIELO-PIRAMIDES,UN TEMPLO ESTELAR-LA TEORIA PIRAMIDAL DE MORACCI BAUVIER-LAS PIRÁMIDES Y STONEHENGE (P.SINNET)-PIRAMIDES,ARQUITECTURA MAGICA-ENERGIA ELECTROMAGNETICA,PIRAMIDES Y MISTERIOS (SABATIEL)-PIRAMIDES EN MARTE-PIRAMIDES SEGUN UN ESOTERISTA (I.SZALAY)-EGIPTO CON CIENCIA DE AVANZADA (I.SZALAY)-PIRAMIDES,MISTERIO RESUELTO-NAPOLEON INICIADO EN LA GRAN PIRAMIDE-PIRAMIDE-PARA QUE SE HIZO,SEGUN PALEOASTRONAUTICA-ORIENTACION ESTELAR DE PIRAMIDES-PIRAMIDES,CONSTRUCCION Y APLICACIONES PRACTICAS-PIRAMIDE,MISTERIOS Y RESPUESTAS EN SU CONSTRUCCION-PIRAMIDES,SU FINALIDAD (A.LOPEZ)-LOS TEOREMAS METRICOS MATEMATICOS (A.LOPEZ)-ONDAS Y ENERGIA PIRAMIDAL (SALAS Y CANO)-EXPERIMENTOS E INVESTIGACIONES PIRAMIDALES-LA ENERGIA PIRAMIDAL : (SALAS Y CANO)-LA ARQUITECTURA SAGRADA (SALAS Y CANO)-LA ENERGIA SAGRADA (SALAS Y CANO)-CONSTRUCCION DE PIRAMIDES : (SALAS Y CANO)-USO Y APLICACION DE LAS PIRAMIDES (G.FERNANDEZ)


MISTERIOS DE LA PIRAMIDE Y OTROS :

* LA PIRÁMIDE EXTRAÑA :


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LOS jeroglíficos egipcios han hablado desde hace largo tiempo; pero en la vieja tierra de los faraones hay muchos monumentos que guardan aún sus secretos.

Entre ellos, las famosas pirámides de Gizeh siguen intrigando a los hombres. Para situarlas en el tiempo, recordemos que fueron construidas hace mas de cinco mil años por los reyes constructores de la cuarta dinastía que reinó en el antiguo imperio de 2895 a 2360.

Esos reyes se llamaban Snefru, Cheops, Quefrén y Micerino. Las pirámides de Gizeh son las tumbas de los tres últimos reyes citados. Pero como ninguna inscripción de esos faraones se ha encontrado, los acontecimientos de sus reinados son casi del todo desconocidos.. Unicamente las pi-rámides, como asimismo sus estatuas, dan testimonio de su poderío.

La más grande pirámide construida hacia 2620 a. C. es la del rey Cheops. Echada a sus pies, la enigmática Esfin-ge sonríe extrañamente como si fuese la única conocedora del secreto de ese geométrico monumento de piedra cuyo peso supera 'largamente los seis mil millones y medio de kilos. Intacto, el monumento tendría ciento cuarenta y siete metros ochenta centímetros de alto. Hoy tiene ciento treinta y siete, pues la punta ha sido mellada por los siglos.

Cuando Napoleón -que también se decía grande llegó ante el monumento, no pronunció la famosa frase histórica que le atribuyen; dijo simplemente:

-Lindo trabajo. ¿Cómo pudo hacerlo esa gente?

Hoy nos hacemos la misma pregunta. El primer misterio de la pirámide es el de su construcción.

Se calcula generalmente el número de bloques que constituyen la gran pirámide en 2.300.000, lo que represen-a más de 2.800.000 metros cúbicos de piedra.

¿De dónde venían los materiales? La piedra blanca calcárea fue tomada de las canteras de Tura, frente a Gizeh, al otro lado del Nilo. En cuanto al granito, proviene de las canteras lejanísimas situadas al sur del país, especialmente en Asuán, que está a ochocientos kilómetros. Los enormes bloques, que pesaban hasta quinientas toneladas, eran trabajados primero a cincel, luego aislados de su lecho, tal vez por cuñas húmedas.

Los bloques eran amarrados en barcos de fondo plano, y en el verano, en el momento de la crecida del Nilo -es decir, de julio a septiembre-, llegaban a Gizeh.

¿Pero cómo se ensamblaron esos bloques inmensos? ¿Cómo se levantaron sobre las pirámides en construcción?

La pirámide no tiene fundamentos. En su base, cada lado tiene doscientos veintisiete metros de largo y el primer cimiento de bloque está colocado simplemente en el suelo apisonado. Este cimiento soporta doscientos veinte bloques, de altura decreciente hasta cincuenta y cinco centímetros en la cima. Allí, en el cuadrado forjado, se posó el último bloque en forma de pirámide. Este bloque último, llamado "piramidión", ha desaparecido hace mucho tiempo.

Herodoto nos da indicaciones sobre la construcción de la obra:

"La pirámide fue construida en forma de peldaños.

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Cuando se comenzó a construir de. esta manera, se alzaban las demás piedras con ayuda de máquinas hechas de cortas piezas de madera y se las subía sobre la primera fila de los fundamentos. Cuando se lograba esto con una piedra, se la ponía en otra máquina que se hallaba en el peldaño anterior; de ahí se la subía por medio de otra máquina, pues había tantas como peldaños. Tal vez los obreros no tuvieran, sin embargo, sino una sola máquina, fácil de transportar de escalón en escalón cada vez que se movía la piedra. Cuento la cosa de las dos maneras en que la he oído contar. Se comenzaba en seguida a revestir y perfeccionar lo alto de la pirámide; luego bajaban a las partes vecinas y después a las inferiores y a las que tocaban la tierra..."

Herodoto, que vivió en el siglo V a. C., se hallaba obligado, como vemos, a conjeturar simplemente.

Es verosímil que se emplearan rampas. Consolidadas por vigas y ladrillos, eran alzadas a medida que progresaban los trabajos, permitiendo así levantar los bloques hasta la altura deseada. El arqueólogo Holscher ha encontrado algunos vestigios en la fachada sur de Quefrén, demostrando que la rampa era perpendicular a la cara de la pirámide. El problema parece, pues, resuelto; pero con tales aparatos de alzamiento sería falsa la hipótesis de Herodoto. Acaso los dos procedimientos se utilizaran a la vez...

El interior de la pirámide está formado de cubos calcáreos amarillos de Gizeh. Están amontonados los unos so-bre los otros sin mezcla alguna.

Se ha dicho erradamente que no había un solo gramo de mortero en toda la pirámide.

La inmensa escalera de piedra fue en seguida "vestida" por bloques de revestimiento de piedra calcárea blanca en número de ciento quince mil y de altura variable según los espacios ocupados. Estos bloques perfectamente lisos eran levantados con el mayor cuidado, mientras los bloques interiores sólo eran escuadrados. La faz visible era tallada ahí mismo, haciendo un ángti lo exterior de cincuenta y dos grados. Un mortero extremadamente líquido los ligaba con asombrosa precisión que alcanzaba al cuarto de milímetro. Así revestida, la pirámide parecía perfectamente lisa.

Tras el problema de las piedras, el de los hombres. Herodoto nos dice que se emplearon cien mil hombres durante tres meses. Se ha interpretado mal su frase y a menudo se escribe que un, ejército de, cien mil hombres, renovado cada tres meses, trabajó en esa obra titánica. No. Cien mil hombres trabajaban sólo tres meses en el año, en la época de la crecida del Nilo, que permitía disponer de mano de obra. Eso duró treinta años.

Cheops, también llamado Kufu, pasa por haber sido un tirano que despobló las provincias, reclutando hasta viejos y niños. ¡Nuevo debate! ¿Habrá de creérsele a Weigall que asegura que los egipcios cumplieron su obra con buena voluntad, orgullosos de trabajar en la edificación del templo destinado a su rey-dios?

¿Fecha de la construcción? Muy imprecisa. Sólo se la puede situar entre 3100 y 2700 a. C.

Cuando terminó la gigantesca faena, los artesanos se retiraron por un pozo secreto y tapiaron la entrada con el mayor cuidado.

En el año 820 d. C., o sea unos 2.000 áños después, el califa Al Mamun, movido por la curiosidad, quiso visitar el interior del enorme monumento. En verdad, pretendía encontrar algún tesoro. Sus hombres empezaron a cavar inmediatamente en la piedra un túnel en dirección al sur. Al cabo de varias semanas de trabajo habían avanzado unos treinta metros. Entonces oyeron la caída de un bloque del lado del este. Trabajaron en esa dirección y terminaron por llegar, al pasillo descendente que conduce a la cámara subte-rránea, situada bajo el nivel del suelo.

En este pasillo descendente parte el corredor ascendente que lleva a la cámara del rey y fue la losa que ocultaba la abertura de ese corredor la que, al caer, llamó la atención de los trabajadores.

Estos no se dedicaron a trabajár en los bloques de granito que obstruían el corredor ascendente. Prefirieron con-tornearlo cavando en las piedras calcáreas. Y de este modo llegaron al corredor ascendente y a la cámara del rey.

¿Qué encontraron? Se adivina. ¿Y el tesoro? Nada se sabe, salvo el que la operación debió costarle una buena fortuna al califa Al Mamun. Nadie puede decir si ésta fue rentable. Los arqueólogos que vinieron mucho más tarde a la cámara del rey no encontraron sino un sarcófago de granito rosa.

El segundo enigma de las pirámides, después del de la construcción, es el de la iluminación. En techo alguno, en ningún muro se ha encontrado la menor huella negra de humo, que revele el paso de una antorcha o de una lámpara de aceite; tampoco se ha hallado esto en ninguna tumba. Entonces, ¿cómo se alumbraban los hombres que pe-netraban en los monumentos funerarios, los artistas que los decoraban?

Acerca del misterio de la manera de alumbrarse se han emitido las ideas más peregrinas: cuerpos hoy desaparecidos y que tenían la propiedad de brillar en la obscuridad, un juego de espejos capaz de traer la luz solar hasta el corazón del monumento, una especie de electricidad natural domi-nada por los sacerdotes... Confesemos que no sabemos nada.

Tampoco sabemos si las pirámides fueron erguidas por los reyes de la cuarta dinastía para dejarnos un mensaje...colocado antes de la construcción de los pasillos? Esto nos parece imposible.

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¿Y para qué sirve esa cámara subterránea situada bajo el nivel del suelo de en torno, al extremo del corredor des. cendente?

Confesemos que los arquitectos de la cuarta dinastía nos plantean, a cuarenta y siete siglos de distancia, muchos problemas.

¿Conocían ya el número pi (3,1416), sólo descubierto cuatro mil años después? Ese número, como se sabe, indica la relación entre el círculo y su diámetro.

¿O es que somos demasiado imaginativos?

Las unidades empleadas por los constructores egipcios eran el "codo sagrado" que valía 0,635ó m. y el "pulgar piramidal" de 0,0094 m. El abate Moreaux calculó que mul-tiplicando el pulgar piramidal por cien mil millones se obtiene la extensión del recorrido de la Tierra sobre su órbita en veinticuatro horas, o sea, novecientos cuarenta mil mi-llones de kilómetros. Y el codo sagrado representa la diez millonésima parte del radio polar terrestre.

¿Son realmente las pirámides un libro de aritmética?

Ya hemos visto que tienen vínculos evidentes con la astronomía. Pero no convendría llevar mucho más allá las cosas. Coincidencias extrañas, seguramente, pero simples coincidencias...

Ni eso siquiera. Las longitudes medidas hoy -no hay que olvidarlo- no son las longitudes iniciales, pues la gran pirámide perdió su revestimiento. ¿Cuál era su exacto espesor? Se ignora. ¿Por qué todos esos cálculos, entonces, si un centímetro de más o de menos basta para invalidarlos?

Admiremos a los egipcios y la perfección de su obra y pensemos tan sólo que no tenían otro fin que el de conservar sus cuerpos durante milenios, después de la muerte, para"que el "alma" eterna pueda encontrarlos en cualquier momento y en buen estado.

* UN HONGO DESTRUYE UNA MALDICION :

Aprovechemos nuestra estada en Egipto para dar una vuelta por el famoso Valle de los Reyes, donde, en 1922, se encontró la tumba de.Tutankamón, el yerno de Amenofis

IV, que fue el último representante de la decimoctava dinastía, hacia 1350 a. C.

Desde hacía más de treinta años se hablaba de la maledición de los sacerdotes de Amón. El suegro de Tutankamón no se interesaba por los asuntos públicos. Prefirió convertirse en el propagandista de una religión nueva que substituía el culto de Atón a la divinidad tebana Amón, figurada ya con cabeza de carnero, ya con rostro humano que poseía cuernos de carnero.

Ante el influjo creciente del clero de Amón, Ameno-fis IV fundó El-Amarna y entronizó como dios imperial el disco solar Atón.

Preteridos los sacerdotes de Amón, juraron, parece, vengarse y, en efecto, bajo el reinado de Amenof is IV se preparó la ruina del imperio egipcio. Pero los sortilegios de los sacerdotes no se detuvieron allí. La maldición debía burlarse de los siglos y cuando. un cálido día de 1922 el "fellah" que alquilara sus servicios a Lord Carnavon percibió el sello de Tutankamón en la puerta de granito que trataba de abrir a golpes de pico, comenzó a temblar, dejó su instrumento y subió diciendo:

-No deseo morir ahí...

En todo el Valle de los Reyes, y más allá, la tumba pa-saba por maldita. Carnavon, que terminaba las excavacio-nes, se había asegurado la ayuda del egiptólogo Howard Carter. Durante dieciséis años, ambos hombres habían cavado en vano todo el barranco y cuando ya Carnavon iba a renunciar, vino la victoria el 6 de noviembre de 1922.

Los dieciséis peldaños de la tumba llevaban a una sala que debía escombrarse. De ahí partía un corredor que llevaba a una segunda puerta de piedra con dos sellos, uno de los cuales estaba intacto. La tumba debía haber sido profa-nada por saqueadores, como tantas necrópolis egipcias; pero el sello intacto -el del "Príncipe del Oeste", guardia de las tumbas reales- atestiguaba que nadie había puesto allí el pie desde hacía dos .milenios.

Al reconocer el sello roto de Tutankamón, el fellah dio media vuelta. Otro tomó su lugar. Impaciente, Howard Carter le ayudó y tomó un pico minero.

¡Estos fellahs son estúpidos! --.exclamó-... Le temen a un cadáver de treinta y tres siglos...

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Por el orificio que se logró hacer, Carter percibió por fin las dos inmensas estatuas de madera que llevan en la frente la serpientesagrada y que custodian una tercera puerta sellada, tras la cual se encuentra la tumba del faraón, muerto a los dieciocho años.

El 17 de febrero de 1923 la puerta fue derribada en presencia de veinte personas. Alguien había leído en voz alta esta inscripción a la entrada: "La muerte rozará con sus alas a quien perturbe el sueño del faraón".

Un sepulcro de oro ocupaba casi toda la pieza. Lord Carnavon y Howard Carter levantaron la pesada cubierta.

Apareció ante ellos un segundo cofre y cuando vieron intacto el sello no pudieron ocultar su dicha. Eso les compensaba los dieciséis años de esfuerzos. Había sido por milagro cómo Carter había encontrado las gradas de piedra de la tumba, justamente bajo la cabaña en que los fellahs amontonaban sus instrumentos.

Se dejó para más tarde la apertura del segundo cofre. Cuando salía de la sala, Lord Carnavon fue picado por una mosca en la mejilla izquierda. Esa misma noche, con fiebre, se echó a la cama. Seis semanas después moría a la edad de cincuenta y siete años repitiendo la frase leída en la última puerta.

¿Proseguía la maldición de los sacerdotes de Amón? Meses después, el hermano menor de Lord Carnavon moría también, y luego la enfermera que lo había cuidado.

La prensa de todo el mundo se preocupó del asunto. Howárd Carter, sin embargo, había seguido valientemente su tarea. Había abierto el segundo cofre y en el tercer ataúd, en que el rostro del faraón estaba modelado en oro puro, encontró el sencillo ramillete de flores silvestres que la viuda del muerto cogiera treinta y tres siglos antes en los campos de Tebas. Las flores, secas, cayeron hechas polvo en cuanto sus dedos las tocaron.

Carter abrió el segundo ataúd y retiró la momia. En la mejilla izquierda, exactamente donde Lord Carnavon había sido picado, Tutankamón tenía las huellas de una herida. ¿Acaso de eso había muerto?

Cuantos en ese instante se inclinaban. sobre la momia no pudieron impedirse el recuerdo de la maldición. Y to-dos murieron después más o menos trágicamente.

Esto comenzó -o más bien, continuó- por Richard Bethel, el secretario de Howard Carter, y luego con otros colaboradores de éste. El sabio Arthur Mace hubo de echar-se a la cama para morir, tras haber horadado el muro de la cámara mortuoria. Otro, Evelyn White, se ahorcó. Lord Westbury, que participó en las excavaciones, se acostó un día lleno de salud y no despertó más; su padre saltó desde un séptimo piso a la calle.

Archibald Douglas Reid murió súbitamente en Londres en los precisos momentos en que radiografiaba una momia.

Así perecieron veintitrés sabios. Unicamente Howard Carter, para sorpresa de todos, escapó a la maldición. Nunca había creído en ella y murió de muerte natural en

1939...

¿Qué se ha de pensar ante tal hecatombe? ... ¿Coincidencia? ... ¿Maldición?.... Todavía sería cosa de preguntarlo si el doctor Dean, en Rhodesia del Sur, no hubiera si

do llamado a cuidar a un geólogo que cayó gravemente enfermo tras un reconocimiento en una.caverna donde se hallaban enormes depósitos --de guano de murciélagos. 'Pudo diagnosticar una enfermedad muy rara:, la histoplasmosis que mata lentamente.

El doctor Dean relacionó esto con el asunto, del Valle de los Reyes. En la tumba de Tutankamón no había murciélagos; pero había gérmenes de ese mal, y son sin duda

los hongos subterráneos muy numerosos los que lo transmitieron a los sabios.

¿Pero cómo escapó Carter?

-Simplemente -explicó el doctor Dean- porque también contrajo la enfermedad, pero en forma benigna. Y eso le inmunizó.

Todo el mundo no está de acuerdo. Esa herida en la mejilla derecha, idéntica en el lord y el faraón, ¿cómo explicarla?

¿No se cuenta que en 1939, para celebrar el nuevo año mahometano, la radio de El Cairo tuvo la idea de valerse de las trompetas guerreras de Tutankamón que yacían hacía diecisiete años en el museo de la capital? El vehículo que las transportaba cayó en un barranco y el chofer se mató... Poco después, el músico que, ante el micrófono, se apres taba a tocar la trompeta real, no alcanzó a lanzar una sola nota. Cayó fulminado en el preciso instante en que sus labios tocaban el instrumento.

PIRAMIDES,UNAS NOTAS (F.R)

 
QUERIA,APROVECHAR,PARA DEJAR,DE PASO ALGUNAS OBSERVACIONES,PARA MI LAS PIRAMIDES SON COMO UN VIEJO AMOR DE JUVENTUD,HACIA LOS 14,POR UN TRABAJAO DE LA ESCUELA,CONOCI ALGO DE LOS MISTERIOS QUE LO INVOLUCRAN,DE SU RELACION CON LA ENSÑAZNA DE LOS MISTERIOS DE LOS SACERDOTES EGIPCIOS O 
KHERI-HERBS Y ESO ME ACERCO A CONOCER E INSCRIBIRME EN LA ORDEN ROSACRUZ,Y ROMANCE CON LAS
PIRAMIDES,HA DURADO SIEMPRE.
AL POCO TIEMPO,SALE EL ALBUM DE MUSICA DE ALAN PARSONS PROJECT,PIRAMIDE,EXTRAORDINARIO Y MUY 
SUGERENTE,

EN EL SIMBOLISMO ESOTERICO,LA PIRAMIDE UNE LOS 3 PRINCIPLES SIMBOLOS,EL CIRCULO ALREDEDOR DEL 
CUADRADO,SU BASE,ADEMAS QUE ESTA ASENTADA Y ORIENTADA DE ACUERDO A LOS 4 PUNTOS CARDINALES,EL 3 
,DE SUS LADOS LATERALES,ES EL ALMA,SIMBOLICAMENTE,ASI SERIA EL CIRCULO,O EL ESPIRITU,CONTENIDO EN UN 1 CUADRADO,QUE ES LA BASE Y ES EL 4 DE LA NATURALEZA O LA MATERIA Y LOS 3 LADOS DEL TRIANGULO ES EL ALMA,ASI QUE EL SIGNIFICADO ES QUE LA EVOLUCION ESPIRITUAL,SUCEDE EN LA MATERIA,A TRAVES DEL ALMA.

ADEMAS LAS MATEMATICAS ENVUELTAS EN EL DISEÑO Y PROPORCIONES INVOLCURADAS ES TREMENDA,EL 
CONOCIMIENTO DE ARQUITECTURA NECESARIO Y APLICADO ES INMENSO,MATEMATICAS SIMBOLICAS Y CON 
PROPORCIONES ASTRONOMICAS ADEMAS.

EL TEMA DE LA CONSTRUCCION,LA ALINEACION CON LOS 3 PLANETAS DEL SISTEMA SOLAR,CON LA ESTRELLA
SIRIO DE ORION,LA GRAN PIRAMIDE ESTA ORIENTADA A LOS 4 PUNTOS CARDINALES Y SU BASE INVOLUCRA AL 
NUMERO PI,SU SISTEMA DE CAMARAS Y PASADIZOS,SIMBLIZA EL CRUCE O EVOLUCION DEL ALMA DESDE LO 
ESPIRITUAL EN LA NATURALEZA,LA PSIQUE Y EL REGRESO A LO DIVINO,ADEMAS PARECE HABERSE UTILIZADO EN 
LA ASOMBROSA CEREMONIA DEL HE-SEB O CHESED DE LA CABALA,LA REINTEGRACION O REGENERACIN DEL
FARAON-INICIADO,EN SU INTERIOR RECOGE LA MISTERIOSA ENEGRIA DEL DJED,LA ENERGIA 
NEUTRONICA-ELECTRONICA DEL ESCARABAJO COPRI,DEL VIENTO SOLAR,RAYOS COSMICOS,PRANA O CHI.

SON UN MOJON DE LA HISTORIA COLECTIVA,UN FARO DE ENERGIA COSMICA,QUE ARMONIZA LA ENERGIA 
TELURICA,ELEMENTAL Y PERMITE APROVECHARLO ENTRE LOS HOMBRES,ADEMAS ES UNA MAQUINA QUE ATRAE 
ENERGIAS SUTILES DE LAS ESTRELLAS COMO ORION,LA OSA POLAR Y PLEYADES,PARA VOLCARSE Y DESARROLLAR 
LA PSIQUIS HUMANA EN FORMA COLECTIVA.

LAS LOZAS QUE RECUBRIAN LA PIRAMIDE,ERAN DE MAS DE MILLON Y MEDIO,CADA UNA MAS PULIDA QUE EL 
ESPEJO DEL MONTE PALOMAR,DE USO EN ASTRONOMIA,FACILMENTE LA PIRAMIDE PERMITIA CANALIZAR ENERGIAS 
DESDE LO ALTO Y CONDENSARLAS EN UNA ASOMBROSA MAQUINARIA ORGONICA GIGANTE.

UN PREDOMINIO DE LOS VERTICES,LA MITOLOGIA DE H.P.LOVECRAFT QUE NOS HABLA DE LOS ANGULOS Y LOS 
CIRCULOS Y LAS EXTRAÑAS CRIATURAS QUE MENCIONA EL NECRONOMICON.

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YA EN LOS 60,LOS GRUPOS ESOTERICOS DECIAN QUE LAS PIRAMIDES ERAN MAQUINAS PARA TRABAJAR CON LAS 
FUERZAS SUBCONCIENTES COLECTIVAS,ALINEANDOLAS CON LAS FEURZAS TELURICAS DE LOS ELEMENTOS Y LA 
PROYECCION O CONCIERTO DE FUERZAS DE RAYOS COSMICOS SUTILES QUE ALINEAN A SU VEZ CON LO 
SUPERIOR,POR ESTO VEMOS QUE LA PIRAMIDE CUMPLE EL TEOREMA DE LA TABLA DE ESMERALDA,DE ARRIBA COMO 
ES ABAJO,LOS RELACIONA,UNA MAQUINA QUE SIRVE COMO MEDIADORA ENTRE AMBOS ASPECTOS,LOS ESPIRITUALES 
Y ELEMENTALES DE LA NATURALEZA,VOLCADOS EN LA CONCIENCIA,TRAVES DE ESTADOS EXPANDIDOS DE 
CONCIENCIA QUE LOS INICIADOS ESTARIAN EN CONDICIONES DE UTILIZAR Y EN LOS QUE PODRIAN APOYARSE.

EL MISMO SIGNIFICADO DE LA PALABRA,PIRAMIDE,VIENE DE PYR,QUE SIGNIFICA FUEGO Y AMID,,QUE SIGNIFICA EN EL CENTRO,LOS CENTRO DE FUEGO O EL CENTRO DEL FUEGO,SERIA SU TRADUCCION.

,LA CEREMONIA DELHE-SEB EN QUE EL INICIADO SE SUMERGE EN EL LABERINTO,DONDE EN EL MAR DE ENERGIAS EN MEDIO DE LA NOCHE COSMICA SUCEDE LA PARODIA SAGRADA DE LA CRUCIFIXION,EL CRUCE DE LA TIERRA SOBRE EL ZODIACO 
EN LA ECLIPTICA,Y ALLI EL ALMA DEL INICIADO ES RENOVADA Y TRASFORMADA Y SU CONCIENCIA DEJA DE SER 
INDIVIDUAL AL SALIR,PARA PASAR A ACTUAR EN FORMA CONJUNTA CON LAS FUERZAS UNIVERSALES.
ESTE CEREMONIA,DE LA CRUCIFIXION EN LA NOCHE OSCURA DEL ALMA,ES LA CEREMONIA DE LA MUERTE DEL 
MAESTRO EN EL SARCOFAGO,EL MAESTRO QUE HACE SU TESTAMENTO O REVISION DE SU KARMA,Y ALLI EN ESA 
CAMARA DE REFLEXION,EN LA OSCURIDAD,VISLUMBRA LA PERLA DE LUZ ESCONDIDA EN LO PROFUNDO DE SU 
ALMA,LA MISMA QUE SOLO APARECE EN LA MAS PROFUNDA OSCURIDAD,LA LUZ DE LOS ESPIRITUAL,BUDHI QUE 
REFLEJA LOS DONES Y EL ESPIRITU EN LA CONCIENCIA,EL MAESTRO QUE SE MANIFIESTA EN LA MENTE,TRAS EL 
DESCENSO A LO PROFUNDIDAD DEL SUBCONCIENTE O EL REGRESO AL UTERO MATERNO,LA GRUTA DE LAS SOMBRAS 
DE PLATON,DONDE LA NATURALEZA ES ANALIZADA EN LA AUTOPSIA O REVISION INTERNA Y RENOVADA POR EL 
FUEGO DE LA CONCIENCIA,ESTO ESTA SIGNIFICADO POR LA FORMULA INRI,QUE SIGNIFICA EL FUEGO 
TRANSFORMA LA NATURALEZA RENOVANDOLA.

EL MANEJO DE ENERGIAS QUE PARECAIN TENER,ES INCONCEBIBLE,PRODUCIAN PERFUMES QUE AFECTABAN LA 
CONCIENCIA Y DECIAN AFECTAR A LAS VIDAS POSTERIORES EN QUE REENCARNABAN,LAS MALDICIONES EGIPCIAS 
SON TEMA SUFICIENTEMENTE TRATADO PARA DARNOS CUENTA QUE SU PODER ERA NOTABLE.
EL USO DE ENERGIAS VITALES COMBINADAS CON FUERZAS ELEMENTALES ACTIVADAS POR FORMAS 
GEOMETRICAS,ANTICIPO LO QUE SERIA LA MERCAVAH Y LA RADIONICA,SABEMOS QUE LA ENERGIA DE LOS 
GATOS,MAGNETICA ERA MUY APRECIADA ENTRE ELLOS Y SAGRADOS,USADOS EN SU MAGIA Y UNA DE SUS DIOSES 
TENIA FORMA DE GATO,BHAAST,SIMBOLIZABA LA VISION DIVINA Y ERA PROTECTORA DE LOS INICIADOS.
LAS MOMIAS MISMAS ERAN UN TRABAJO CON ENERGIAS ETEREAS DE LOS CUERPOS Y ALMAS,DICEN QUE EL
EMBALSAMAMIENTO DE LAS MOMIAS,SERIAN,EN REALIDAD PARA CONSERVAR LA ENERGIA ETEREA Y ANIMICA EN 
ELPLANO TERRESTRE,EN VEZ DE DEJARLO PARTIR A SU MUERTE,LO ENVASABAN Y PARECIAN PODER UTILIZARLO 
PARA ALIMENTAR SU MAGIA Y PODER,ME HAN DICHO QUE EGIPTO QUE COMO IMPERIO DURO MAS DE 2 MIL 
AÑOS,DURO EN SUS DINASTIAS,MAS QUE NINGUN OTRO IMPERIO,Y ESTO GRACIAS A LA ENERGIA ENCERRADA DE 
LAS MOMIAS QUE ALIMENTO EL PODER O EGREGARIO EGIPCIO Y LE PERMITIO TAN ELEVADA DURACION.

OTROS DILEMAS,EL ACARREO DE PIEDRAS DESDE TAN LEJOS,LA POCA CANTIDAD DE ESCLAVOS QUE SE USARON 
REALMENTE,EL CORTE PRECISO DE LAS PIEDRAS,LOS RESTOS DE AGUA DE MAR QUE SE HALLARON EN LAS 
PIRAMIDES Y LA ESFINGE Y DELATAN UN DILUVIO O AVANCE DEL OCEANO HACIA EL CONTINENTE.

LOS TREPANOS USADOS PARA TALADRAR SON AUN HOY INIGUALABLES,PERO OTROS MONUMENTOS COMPARTEN ESA 
CIENCIA SAGRADA DE LA EDIFICACION SIMBOLICA,QUE SE REPITE EN OTRAS PIRAMIDES Y EN LAS CATEDRALES 
EUROPEAS,LA MISMA ARQUITECTURA SIMBOLICA DE LA TRANSFORMACION DEL ALMA,QUE LOS MASONES ESTUDIAN 
EN SUS GRADOS Y LITURGIAS,EL MISMO PADRE DE JESUS ERA UN TEKTON Y ESTA CIENCIA,UTILIZADA EN EPOCA 
DE SALOMON,YA,CON EL MAESTRO FENICIO HIRAM,QUE JUSTAMENTE DA ORIGEN AL DRAMA Y SIMBOLISMO 
MASONICO DEL MAESTRO ASESINADO,OCULTO Y PERDIDO EN LA NATURALEZA,SIMBOLO DEL GERMEN ESPIRITUAL 
QUE PERMANECE EN BRUMAS,RESULTADO DEL CAOS DEL DESCENSO DE LO ESPIRITUAL A LOS ELEMENTOS DE LA 
NATURALEZA Y EL CLIMA DE DOLOR EN QUE VIVE ENVUELTO,DEBIDO AL OLVIDO Y PERDIDA DE LA PALABRA,DEL 
MAESTRO O DE LA CONCIENCIA DE LO ESPIRITUAL PERDIDA,LA CONCIENCIA ENVUELTA Y FRAGMENTADA EN LA 
ILUSION DE LA MULTIPLICIDAD,LA MAYA DE LOS ORIENTALES Y LA MATRIX DE LA NUEVA FISICA COSMICA. 

LAS PIRAMIDES SON 3,COMO LOS GRADOS INICIATICOS DE APRENDIZ,COMPAÑERO Y MAESTRO,SIMBOLO A SU VEZ 
DE LOS 3 ASPECTOS DE SUPERIOR,MEDIO E INFERIOR,QUE INVOLUCRAN AL CEREBRO,EL CORAZON Y EL SEXO,Y 
LA REVELACION DEL MISTERIO DE LA NTURALEZA Y SUS FUERZAS,EN LA ESFINGE QUE SIMBOLIZA LOS 4 
ELEMENTOS EN LOS SERES DE HOMBRE,TORO,LEON Y AGUILA QUE LO INTEGRAN.

EL USO DE PIRAMIDES EN MEDITACION Y MAGIA PSICOTRONICA,ESTA AMPLIAMENTE TRATADO Y DESARROLLADO,YO 
COMENCE A PROBARLAS A MEDIADOS DE LOS 80,ALGUNAS COSAS NOTABLES OBSERVE,PARECEN TENER ALGUNA 
RELACION O EFECTO CON ESTADOS ANIMICOS Y EL EQUILIBRIO DE ENERGIAS ENTRE LA PERSONA Y EL 
ENTORNO.SUMADOS AL COLOR Y ORIENTACION,PARECEN SER EFECTIVO,PERO SU ACCION REQUIERE UN TIEMPO 
MEDIANO DE ESPERA,SI BIEN ALGUNOS EXPERIMENTOS A LAGRO PLAZO,HAN PERMITIDO CAMBIOS NOTABLES,PERO 
EXIGE BASTANTE TRABAJO MENTAL,AUN ASI,LAS PIRAMIDES PARECER SE ACUMULADORES O CONDENSADORES DE 
ENERGIA MENTAL Y TELURICA-COSMICA Y ESA ENERGIA PUEDE USARSE SEGUN CIERTOS ESTADOS DE CONCIENCIA 
EN NUESTRAS ACTIVIDADES.

PIRAMIDES Y CUARZO EN CRISTAL ES OTRA ALIANZA VIEJA Y PROBADA,ASI COMO LA COMBINACION CON 
COBRE,QUE CONDENSA Y EQUILIBRA LAS ENERGIAS INTERVINIENTES.
HAY TODAVIA TANTO PARA DECIR,PERO LOS DEJO AQUI CON AUTENTICOS EXPERTOS QUE HAN DEDICADO MUCHO 
TIEMPO Y ESFUERZO A ESTUDIAR LAS PIRAMIDES Y SUS EFECTOS,LUEGO RETOMAREMOS EN UAN ACTUALIZACION POSTERIOR.


LOS ESPIRITUS DE LAS PIRÁMIDES :


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El Antiguo Egipto fascina tanto a los turistas como a los científicos porque lejos de las asépticas cifras y datos que suministra la arqueología, se vislumbra una cultura misteriosa como ninguna, capaz de trabajar con técnicas que aún se desconocen, quién sabe si fruto de sus contactos con seres procedentes de otros niveles de la realidad, tal y como muchos sugieren.

Son numerosos los historiadores que desde la antigüedad han referido la presencia de entes custodios, de formas cuya luminiscencia irradiaba en la oscuridad de la noche y de objetos cuya transparencia dejaba ver tras ellos las pirámides de las que procedían.

Podemos encontrar narraciones de este tipo en la biblioteca del Museo de El Cairo, sobre todo en los volúmenes de las llamadas Leyendas árabes, recogidas en los siglos VIII al XV, procedentes de informaciones transmitidas oralmente, generación tras generación, y que se remontan al propio nacimiento de la civilización faraónica. Rodeadas de ese halo mágico que caracteriza la literatura oriental, entre líneas ofrecen datos reveladores. Son las lagunas cuya sola presencia aterra, porque su estudio nos lleva a plantear otras bases distintas a las que, hoy por hoy, sustentan la historia.

El 8 de enero de 1897, el Instituto Egipcio recibió una carta firmada por William Groff, que había sido redactada en los siguientes términos: "Hace unas semanas, tuve la ocasión de pasar la noche en el desierto de Giza con nuestro vicepresidente, el doctor Abate Bajá. Por la tarde observamos una luz que parecía girar lentamente alrededor de la tercera pirámide, más o menos a la mitad de su altura; era como una pequeña llama que daba la impresión de rodear tres veces la pirámide, después de lo cual desapareció.

Vigilé atentamente esta pirámide durante buena parte de la noche. Hacia las once, volví a ver otra luz; esta vez era de color azul pálido; ascendió lentamente, casi en línea recta, y al llegar a cierta altura sobre la cúspide de la pirámide, desapareció, extinguiéndose. He pasado muchas noches en el desierto cerca de las pirámides de Giza, y he visto alrededor de ellas luces, aunque al principio no me planteé cuál era su origen.

Luego fui prestando mayor atención al asunto e hice algunas averiguaciones; la primera de ellas, que estas luces no se ven con mucha frecuencia. Sospecho que son debidas a emanaciones procedentes del interior de la pirámide. Este aire es más cálido que la atmósfera del desierto provocando corrientes térmicas que arrastran consigo esas emanaciones, que son - o se vuelven- luminosas".

La tesis de Groff y del Abate Bajá dista mucho de explicar el fenómeno, ya que, en primer lugar, las pirámides son herméticas y no permiten corrientes de aire, como cualquiera puede comprobar, motivo por el cual se han tenido que realizar trabajos que permitan renovar el aire en su interior.

En segundo término, nos enfrentamos al problema de interpretar por qué estas luces suben, bajan o dan varias vueltas a las pirámides. La parte positiva es que su exposición nada tiene que ver con una posible sugestión producida por el lugar y los monumentos que produciría la visión subjetiva de cierto tipo de espectros, lo que da veracidad a la narración.

La aparición de estas luces es un hecho constatado pudiendo incluso fotografiarse. Los documentos gráficos no ofrecen dudas. Egipto y, en especial, las pirámides de Giza guardan el secreto de luces que surcan la noche o que aparecen en cualquier sala de los templos para asombro de quien las contempla. Como Groff, se puede jugar con hipótesis que justifiquen su presencia.

La energía piramidal, tan veraz como desconocida, podría tener parte de culpa. Las fotografías realizadas con película infrarroja muestran una especie de llamarada de color verde que sale por el ápice de pirámides hechas a escala, de un modo y con una tonalidad que pueden apreciar los videntes.

Pero, de todas formas, la energía debería quedar únicamente en esas manifestaciones. El problema es que estos fenómenos lumínicos en muchas ocasiones parecen tener vida propia, con comportamientos inteligentes y acompañando a otros tipos de manifestaciones de más compleja explicación.

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El investigador Emilio Bourgón ha comprobado varias veces la presencia de una pequeña esfera luminosa de color rojizo en el templo de Ramsés II de Abu Simbel. Dicha bola aparecía súbitamente, siempre en ocasiones precisas y relacionadas con la sanación. Es en este templo donde se produce anualmente el llamado "Milagro del Sol".

Todos los días 21 de octubre, el del nacimiento de Ra, y únicamente en esta fecha, el sol del amanecer incide exactamente en la puerta del templo para llegar con su luz al Sancta Sanctorum, una capilla que alberga al faraón divinizado, a los dioses Osiris, Horus y Ptah. La luz se va desplazando en un espectáculo extraordinario e ilumina a los tres primeros, pero nunca al dios Ptah. Pues éste es el dios de la oscuridad, el dios de los antepasados del antiguo Aha Men ptah, el Amenti.

Flanqueando esta capilla, a derecha e izquierda, hay otras dos de reducidas dimensiones. En su interior no hay nada, ni relieves ni jeroglíficos, lo que en principio resulta raro, pues todo el templo se halla perfectamente decorado y esculpido. Un examen más detallado indica todo lo contrario. El pasado verano pudimos visitar el templo en dos ocasiones. En la primera, realicé un hallazgo que sugiere la existencia de un tipo de información subliminal. El descubrimiento fue puramente casual, al relajar la vista en un momento determinado.

El no mirar a un punto concreto me permitió ver algo que en condiciones normales no habría sido perceptible. Seguro que todos conocen los ejercicios de vista propuestos en libros como El ojo mágico; es decir, la mirada se desenfoca hasta conseguir visualizar en un dibujo abstracto de dos dimensiones otras figuras que aparecen en tres dimensiones. En las cámaras anexas a la principal del templo aparecieron de esta forma figuras y dibujos insospechados hasta entonces.
 
En la capilla de la derecha pudimos distinguir claramente una gran calavera que dominaba todo el conjunto. Por otro lado veíamos líneas que simulaban un mar embravecido sobre el que se hundía un gran barco cuyos tripulantes saltaban por la borda podría sugerir una relación de los dibujos con la desaparición de la Atlántida, de la que, según algunos, Ptah era su dios.

En la capilla visualizamos unos dibujos concéntricos que se hundían hacia el infinito. Precisamente de esa en otras ocasiones se había Una vez ante un hombre sufría un ataque de ciática, se curó al momento. En otra ocasión, la beneficiada fue una turista que acababa de hacerse en un pie un profundo corte del que manaba abundante hemorragia.

La bola luminosa envolvió el pie herido y, ante el estupor de los presentes, el corte cerró inmediatamente sin que quedara cicatriz visible. El hecho de que el fenómeno se produzca en raras ocasiones, de la misma manera y con los mismos fines, es un gran misterio añadido al bienestar psicofísico que produce la meditación en ese templo.

Sin duda, los antiguos egipcios lo sabían, pues sobre el dintel de la entrada a esta capilla dejaron representada una bola roja con dos extrañas nervaduras serpenteantes a los lados. Aparentemente, es un sol alado sin terminar de esculpir, pero los soles se representan en amarillo, y no en rojo. En cualquier caso, la esfera vibra y vuela. Quién sabe si el propio Ramsés II propiciaba su existencia.

LA GRAN PIRÁMIDE :


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En un paisaje monocromático de tonos ocres, emergiendo de la arena del desierto, se levantan orgullosos más de dos millones y medio de bloques de piedra que pesan entre dos y sesenta toneladas cada uno.

Hoy, para su transporte, harían falta 800.000 camiones de gran tonelaje, que puestos en fila llegarían desde Cadiz hasta Siberia. En el área que ocupa la Gran Pirámide cabrían ocho campos de fútbol y su altura es la de un edificio de 50 pisos. Y, pese a tan colosales proporciones, sus errores de nivel, angulación, orientación y simetría se cuentan solo por milimetros. Para muchos, su precisión sólo puede explicarse porque fue construida por los mismos dioses.

Cuando el presidente norteamericano Ulysses S.Grant visitó la llamada Pirámide de Keops con ocasión de un viaje alrededor del mundo con otras personalidades, un antiguo daguerrotipo inmortalizó a tan ilustres turistas, que propusieron allí mismo una resolución aprobada -por unanimidad- en estos términos: "

Si bien este montón de piedras supera a cuanto hemos visto en cuestiones de construcción y monumentos en todo nuestro gran viaje por el mundo envejecido y gastado, calculamos que el rey Keops, su constructor , ha tenido que ser un tirano tan horrible y tan cruel opresor del pueblo que aquí queda resuelto por nosotros, libres e independientes ciudadanos de los Estados Unidos, que no le vamos a dedicar un solo aplauso".

Pero retrocedamos en el tiempo. Plinio dijo, refiriéndose a la Gran Pirámide, que ésta era una estúpida y loca exhibición de riqueza real, idea que prevaleció en el pasado y que aún hoy muchos mantienen. Sin embargo, en el año 1257 de nuestra era, el cadí Fajr el-Din el Uahab el-Masri ya dejó escrito lo que muchos hemos sentido al contemplar esta construcción:

" En el corazón de quien la ve, brota el deseo de comprender su lenguaje".

Por su parte, los viajeros de la época clásica ya manifestaron su sorpresa ante la ausencia total de dispositivos tecnológicos en relación con la construcción de las pirámides. La Arqueología, desconocedora a veces de la Física, la Geometría o las Matemáticas, ha intentado, con poco acierto, explicar los cómos y porqués de tan ciclópea construcción.



¿HUBO O NO DESARROLLO TECNOLÓGICO EN EL ANTIGUO EGIPTO?

La ausencia total de referencias a cuestiones científicas en textos hallados en excavaciones, inscripciones y textos egipcios, ha sido interpretada como prueba de que aquel pueblo no poseyó ningún tipo de tecnología y vivió en una ignorancia científica total.Y es una conclusión obligada si se tiene en cuenta que la primera rueda aparece en la XII Dinastía, el primer " mrjt" (mira de observación de caña de palma) - lo mismo que la primera plomada ("tj"}- en la XVIII Dinastía: los primeros textos astronómicos surgen en sarcófagos de la XI Dinastía y corresponden, inclusive, a una Astronomía incipiente que, como observa Hawkes, desconocía la existencia de los eclipses:

las primeras representaciones de los meridianos se plasman en el Templo de Dendera (época ptolemaica), conjuntamente con indicaciones sobre la operación del "tendido de la cuerda" y la determinación del meridiano por las estrellas de la Osa   Mayor.

El Papiro Rhind de la Dinastía XIII, tiene un nivel científico correspondiente a un segundo curso de escuela elemental; el vidrio aparece en la Dinastía XIV y los primeros cuchillos de hierro en la XXVI. Solamente en la época ptolemaica (200 a.C.) parece que existieran en Egipto conocimientos matemáticos y astronómicos de un cierto nivel.

Así, la documentación arqueológica nos muestra a una civilización que avanza dificultosamente por el camino de la Ciencia y que, al cabo de 3.000 años de evolución, debe importar de Grecia los pocos conocimientos que llegó a poseer. Y esta documentación arqueológica nos muestra una civilización que avanza dificultosamente por el camino de la Ciencia y que, al cabo de 3000 años de evolución, debe importar de Grecia los pocos conocimientos que llegó a poseer. Y esta documentación no admite excepciones: es el material a través del cual el arqueólogo obtiene información sobre la vida y los conocimientos del Antiguo Egipto.

Sin embargo, como realización tecnológica de alta precisión no existe nada en el mundo entero que iguale el revestimiento calcáreo de la Gran Pirámide. Y es de lamentar la destrucción de este revestimiento de mármol, pues no sólo se nos ha privado del placer estético de su contemplación, sino también de una obra que podemos, con toda seguridad, considerar la más grande creación tecnológica de todos los tiempos, una obra que poseía superficies planas de más de tres metros cuadrados, que muestra un paralelismo, a lo largo de sus aristas -de casi dos metros- del orden de las cinco centésimas de milímetro; es decir, en íntimo contacto, y cuya apertura media de la junta es del orden de 5 décimas de milímetro. Además, para mayor asombro, utilizaron en las juntas yeso de rápido fraguado.

La tarea parece imposible. Flinders Petrie constató que no existían en el pavimento huellas de arrastre de los bloques, ni tampoco puntos de engarce para grúas o cuerdas.

Además, para mayor asombro, pusieron en las juntas yeso de rápido fraguado, que obligaba a colocar el bloque al primer intento, sin posibilidad de posteriores movimientos. Y estamos hablando únicamente de la primera fila de las más de 200 que tiene la pirámide hasta la cumbre.

Las representaciones que aparecen en el Templo solar de Niuserre (V Dinastía), y que coinciden con los textos del Templo de Edfú, en las cuales aparece el rey y las sacerdotisas con una maza, estacas y la cuerda de arpentar determinando la orientación de un templo, no puede tomarse al pie de la letra.

Puesto que en inscripciones y manuscritos no se desprende el menor atisbo de conocimiento geodésico, la conclusión del análisis arqueológico está, pues, basada en hechos; por eso algunos egiptólogos consideran que la exacta orientación geodésica de las pirámides tiene que ser producto del azar.



LAS SORPRESAS NO TERMINAN

Cuando pasamos a estudiar la goniometría egipcia nos encontramos con la sorpresa de que aquellos tecnólogos medían ángulos con la precisión de un segundo de arco; lo que debe considerarse casi como sobrenatural, pues trasciende ampliamente la capacidad del ojo humano, que es como aseguran que fue orientada la pirámide.

Otro interesante problema lo constituye la perfecta euclicidad y horizontalidad del plano de la base de la Gran Pirámide. El problema es altamente atractivo, porque la nivelación debió efectuarse prescindiendo de las direcciones diagonales, ya que en el centro los constructores dejaron sin tocar la piedra de la meseta y solamente rebajaron el perímetro.

Este mismo mogote central dificulta, como sabe todo agrimensor, las operaciones de cuadración del perímetro de la base, que debió ser efectuada por medios puramente ópticos.

Pero si nos adentramos en el tema observando el grado de perfección de los instrumentos tecnológicos en las diversas épocas, vemos que los máximos exponentes corresponden a las dinastías más antiguas.

Los mejores tornos de punta con herramienta automática son los que aparecen entre la segunda y la tercera dinastías. En el caso de los trépanos, los ejemplares más logrados corresponden a la l Dinastía. En cuanto al trabajo de alta precisión, no aparecen obras comparables a la avanzada goniometría hasta después de la IV Dinastía.

Este conjunto de circunstancias nos presentan un panorama de involución ascendente que pareciera ser uno de los principios cardinales de la arqueología. Porque lo que surge repentinamente en los periodos iniciales de Egipto pudiera no ser el producto de una "generación espontánea", sino el final de una trayectoria de siglos de tradición.

Admitir que existe un largo itinerario cultural desconocido para nosotros resulta más ajustado a la realidad de los hechos históricos que suponer la creación de evolucionadas técnicas científicas y perfeccionados instrumentos que, de repente, por arte de magia, hacen su aparición en el escenario del Nilo.



LA ENCICLOPEDIA PÉTREA

No existen datos históricos sobre el aspecto que presentaba la Gran Pirámide cuando se terminó de construir. Únicamente algunas leyendas cuentan los colores con los que estuvo pintada y los símbolos escritos en sus caras exteriores. Abd-al-Latif, historiador árabe del siglo XIII, dijo que en ella estuvieron grabados, en caracteres ininteligibles, un número tan grande de inscripciones que podrían llenar diez mil páginas.

Herodoto, quien contempló la pirámide hacia el año 440 a.C., comenta los mismos signos. Su interpretación era para él tan desconocida como para el guía que le acompañaba, quien le comentó que escritura tan arcana representaba el importe que el constructor gastó en rábanos, cebollas y ajos para dar de comer a los trabajadores, ascendiendo, exactamente, a la cantidad de 1.600 talentos de plata. Y es que interpretaciones en torno a esta construcción siempre las ha habido para todos los gustos. 



NI TUMBA....

En todos los libros de texto podemos leer que la Gran Pirámide es la tumba del faraón Keops. Todas aquellas otras manifestaciones que afirmen lo contrario se consideran carentes de fundamento científico, una manipulación de datos reales o un exceso de fantasía falto de todo rigor. Pero es precisamente ese rigor el que ha obligado a muchos a prescindir de la ortodoxia y, asumiendo humildemente su ignorancia, partir de cero en busca de explicaciones menos "científicas" y más acordes con la realidad.

En ninguna de las 108 pirámides censadas en Egipto, en ninguna, se han encontrado jamás los restos de un faraón. Solamente en dos de ellas aparecieron restos humanos: En la pirámide de Zoser, en Saquara, se encontró junto al sarcófago vacío del faraón el cadáver de un niño, y en la pirámide de Micerinos, en Giza, se encontró a una mujer muerta que correspondía a la época romana y de la que incluso se conoce su nombre: Rodopis. En ninguno de los dos casos los hallazgos justifican que esas pirámides se levantaran con la misión de servir de tumbas.

Los arqueólogos atribuyen la ausencia de momias a los profanadores y su sistemático saqueo de las pretendidas tumbas, sin embargo, han sido varias las pirámides que se han encontrado invioladas y, pese a ello, sin cadáver alguno. Fue en 1954 cuando el arqueólogo alemán Zacarías Goneim descubrió en Saquara la pirámide de Sekhen-Khet. Los sellos se encontraron intactos y el sarcófago estaba cerrado e, incluso, con la resina que pusieron para que quedara hermético. Sobre la tapa se encontró un ramo de flores dejado piadosamente por alguien. Alrededor, como mejor confirmación de que no hubo profanación, había algunas joyas.

El día preparado para la apertura de la tapa del sarcófago se reunieron allí autoridades y prensa, conscientes de que iban a participar en un acontecimiento histórico. No todos los días se abría una tumba inviolada. Sin embargo, de lo que todos participaron fue de una tremenda decepción: ¡EI sarcófago estaba vacío! Los análisis de laboratorio del polvo que había en su interior demostraron la ausencia de materia orgánica.

Es conocido el hecho, además, de que la arqueología asigna a casi todos los faraones de las primeras dinastías dos o más pirámides. A Snefru, padre de Keops, se le atribuyen tres pirámides, una en Meidum y dos en Dashur. De acuerdo a ello, ¿con qué rigor se puede afirmar que las pirámides son tumbas?
 


NI KEOPS....

Una estatuilla, una sola estatuilla, es todo lo que se ha encontrado del faraón Keops, el supuesto constructor del mayor monumento sobre la Tierra. Es desproporcionado. Una talla en piedra de menos de 15 centímetros de alto frente a los dos millones y medio de bloques de dos toneladas y media cada uno y otros muchos que superan las cincuenta toneladas. 15 centímetros insignificantes de piedra, encontrados en Abydos, que parecen avalar la existencia del faraón a quien Herodoto atribuyó la edificación del mausoleo.

El problema de la edificación de la Gran Pirámide se maneja en una atmósfera de incertidumbre y oscuridad. Como lo señalan numerosos arqueólogos (Meyer, Driotton, etc.) la IV Dinastía nos es totalmente desconocida y de la misma no sólo carecemos de información general, sino que ni siquiera podemos estar seguros de la sucesión de sus reyes.

Se conocen numerosas listas de faraones egipcios, pero no coinciden entre ellas, por lo que la confusión es aquí total. Por una sorprendente paradoja, se conocen bastante bien la vida y hechos de faraones de la I, II y III Dinastías. Reyes como Narmer, Udimu, etc., correspondientes a la I Dinastía, son perfectamente conocidos por los egiptólogos.

Respecto a la historia de Keops, el vacío arqueológico es tan grande que podría decirse de él que es un perfecto desconocido. El único documento histórico que atribuye la construcción de la Gran Pirámide a Keops es el "Euterpe" de Herodoto.

En uno de sus pasajes el viajero recoge las más diversas opiniones, y no precisamente la de los sacerdotes, pues dice expresamente que éstos eran reticentes en mencionar los nombres de los reyes que edificaron las pirámides de Giza, y que cuando se referían a ellas lo hacían como "las pirámides del pastor Filitis", por ser ese pastor, aclara Herodoto, el que apacentaba sus ovejas en el lugar donde se edificaron.

La arqueología no tiene confirmación alguna de tal hecho y ha tenido que confiar, por falta de información, en la veracidad de Herodoto, quien, como puede comprobarse en sus obras, era incapaz de distinguir entre historia y mitología, lo que le hizo ganarse el apelativo de "charlatán" por parte de Plutarco; además, no se trata de hechos precisamente contemporáneos al impropiamente llamado "padre de la historia". de nuestros días a la época de Herodoto hay menos tiempo que de Herodoto a Keops.

Por otra parte, hay arqueólogos que no admiten sus afirmaciones, alegando que "vio en su viaje a Egipto tantas cosas que no existían, que le impidieron ver cosas allí existentes". Efectivamente, no menciona en ningún momento la presencia de la Esfinge ni de otros monumentos imposibles de camuflar. Es, pues, más que cuestionable su aserto de que la Gran Pirámide fuera mandada constuir por Keops.

El historiador griego Diodoro de Sicilia atribuye la construcción de las tres pirámides a Armaeus, Amosis e Inarón, aunque admite el alto riesgo de equivocación por falta de pruebas. Con tan frágiles fundamentos, volviendo al rigor histórico, es lícito admitir una duda razonable sobre la persona que hizo construir el monumento y, por lo mismo, sobre su fecha de edificación.

Cuenta Herodoto, refiriéndose a la pirámide de Kefrén: "Ni tampoco posee la isleta que riega un canal derivado del Nilo y en donde, según dicen, están enterrados los restos de Keops".

Así mismo Diodoro dice: " Aunque los reyes que hicieron construir estas pirámides tuvieron el propósito de que sirvieran de tumbas, ninguno encontró sepultura en ellas por la irritación de los pueblos que juraron retirar de ellas sus momias y reducirlas a pedazos. Los reyes fueron informados a tiempo e hicieron que sus amigos los enterraran en secreto y en lugar desconocido". Sin embargo, nos siguen contando que la Gran Pirámide de Giza es la tumba del faraón Keops.
 


LA PRIMERA MARAVILLA DEL MUNDO

Cierto sector de arqueólogos, que con tanto entusiasmo señalan el "papiro Rhind" (Pi = 3,40) para afirmar que los egipcios no conocían con precisión la geometría y la matemática, parecen olvidarse de una inscripción poco conocida (seguramente porque no interesa divulgarla) llamada "Estela del Inventario, en la que puede leerse que las tres pirámides ya existían cuando tuvo lugar la historia referida en ella.

Según la inscripción, Keops construyó su pirámide al lado de la Gran Pirámide, conocida en esa época como Templo de Isis, y luego construyó otra pirámide para su hija, también al lado de este templo. Como las pirámides de Giza estaban rodeadas de agua, es fácil deducir que la pirámide construida por Keops estaría rodeada de agua, a modo de isleta, cosa que confirmaría lo que dijo Herodoto.

No sólo no hay constancia de que la Gran Pirámide fuese construida por Keops, sino tampoco de que fuese su tumba, ni que, incluso, fuese edificada en la IV Dinastía. Además no tiene que ver con el resto de las pirámides de Egipto, que carecen de su compleja estructura y están construidas con adobes y cascotes, siendo sólo pétreo su tosco revestimiento.

En la Gran Pirámide no hay ningún tipo de inscripción con la que pueda datarse (el ayudante del Coronel Vyse reconoció que fueron ellos los que pintaron los jeroglíficos de las cámaras de descarga) en comparación con las pirámides de las primeras Dinastías, algunas profusamente decoradas, y, sobre todo, las mediciones hechas por Sir W M. Flinders Petrie y por José Alvarez López determinan irrevocablemente que los arquitectos y obreros conocían una técnica que se ajusta en todas sus medidas a las más modernas normas de precisión. Obstáculos que están ahí, a todos aquellos que quieran verlos y tomarse el trabajo de hacer las oportunas comprobaciones.

Al Sr. Gantenbrink hay que otorgarle, sin lugar a dudas, el reconocimiento de haber descubierto algo que hasta ahora no se sabía. No creo que en esa gratitud ha a que valorar sus grados de conocimiento sobre el antiguo Egipto, ni siql liera si tenía permiso o no para realizarlo.
 
El hecho indiscutible es que se ha descubierto la primera y única materia metálica (los pomos de cobre ) de la Gran Pirámide, que existen evidencias de que hay un rastro de polvo no proveniente de la piedra y que están sin respuesta una serie de preguntas, entre ellas, la muy evidente de por qué se ha colocado u la piedra labrada con tiradores dentro de un conducto cuadrado de 22 cm , a sesenta metros de la Cámara de la Reina y a 25 metros de la cara sur de la pirámide.



LA EXTRAÑA RELACIÓN ENTRE El TEMPLO DE SAHURE Y LA GRAN PIRÁMIDE 

Userkaf, el primer faraón de la V Dinastía, inmediatamente posterior a los grandes reyes de la IV, se hizo construir su pirámide en Sakkara. Ninguno de los bloques de esta construcción -que carece de revestimiento alguno- supera la media tonelada y su altura debió resultar irrisoria para un pueblo que, supuestamente, había visto levantar las obras de Gizéh. A menos que el orgullo del faraón no se sintiera resentido por saber que, en realidad, las grandes pirámides no fueron alzadas por los egipcios.

Lo más significativo de las pirámides egipcias es el hecho de que, mientras en el interior de las construidas durante la III, V y VI Dinastía se han encontrado restos de ceremonias e inscripciones jeroglíficas que las sitúan en el contexto histórico del Antiguo Egipto, en las de la IV Dinastía no existe el más mínimo dato que resuelva su origen. Pero, además, dado su elevado nivel tecnológico, estas construcciones resultan absolutamente anacrónicas si hacemos caso de la arqueología oficial cuando asegura que fueron erigidas durante la IV Dinastía.

Desde hace tres años el Ministerio de Antigüedades Egipcias está efectuando trabajos de desescombro y restauración en Abusir. Todas las construcciones de la zona, realizadas durante la V Dinastía, no son hoy más que informes masas donde se mezclan la piedra y la arena y cuyos perfiles originales hay que "intuir".

Todas menos el templo del faraón Sahure, adosado a su pirámide, que alberga otro de los grandes misterios de Egipto, pues presenta en su construcción elementos que resultan, una vez más, anacrónicos para la época en que supuestamente se erigió, elementos que, además, le relacionan con la Gran Pirámide.

En la Gran Pirámide los arqueólogos no han encontrado restos de templo alguno adosado a ella. Algo resulta inexplicable, pues el resto de las pirámides similares a ella -las de Snefru, Kefrén y Micerinos- sí los poseen. Es lógico suponer, por tanto, que Keops -supuesto artífice de la Gran Pirámide- siguiera la tradición de su padre.

Por tanto, debió erigir, o apropiarse, de construcciones anejas a la pirámide destinadas a ser recinto de su propio templo. Pero de ello no queda rastro alguno. Pues bien, lo más probable es que parte de este templo se encuentre diseminado por otras construcciones del Antiguo Imperio y, en especial, en el templo de Sahure. Hay datos que así lo apuntan.

EL MISTERIO DE LAS PIRAMIDES :


¿ Qué misterio rodea a las pirámides para que existan tantas controversias entre arqueólogos y astrónomos ?

Ya en películas como "Star-Gate" y "El Quinto Elemento" se nos plantea una visión diferente de la función de las pirámides de Egipto.

Desde hace varios años se ha descubierto la posibilidad de que estas pirámides sean la representación terrestre del cinturón de la constelación de Orión (conocido popularmente como "Las Tres Marías"). En ese caso la mayor de las pirámides (Keops), correspondería con la estrella más brillante del cinturón (Zeta Orionis); y las más pequeña de las pirámides (Micerinos), con la menos brillante (Delta). Pero esto no resulta así actualmente, y aquí es donde comienzan las interrogantes. Los arqueólogos ubican las pirámides alrededor del 2500 a.C. aproximadamente; pero la correlación más parecida entre los tamaños y brillo de las pirámides y la constelación se data aproximadamente en el 10000 a.C., lo que supondría que las pirámides ya estaban diseñadas cuando todavía no estaba formado Egipto como tal, siempre y cuando los datos arqueólogicos del carbono 14, no sean fallidos, lo que es algo bastante improbable. Además, el río Nilo parece ser que representaría en este caso a la Vía Láctea, que por estas fechas coincidiría en su nacimiento por el horizonte donde se pierde dicho río.

Si esto fuera verdad, ¿ quién diseño los planos con tanta perfección ? ¿ sirven las pirámides para algo más que enterramientos ? ...



21 de Febrero de 1998


Comentario de Jorge jorge@cotelcam.com.ar (22-02-99): si bien la construcción de las pirámides es atribuida a los egipcios y estos acostumbraban pintar cuanta piedra encontraban a su paso y en esas pinturas se alude a rituales, cosechas, entierros y otras actividades egipcias, ¿por qué las pirámides no poseen ningún grabado, ni pintura? y si en cambio encontramos referencias matemáticas como la distancia de la tierra al sol, la circunferencia de la tierra y otros tantos e importantes datos como que sus paredes presentan una concavidad que en una determinada época del año indica el cambio de estación al iluminarse solo la mitad de la cara y al minuto siguiente la otra mitad.

Respuesta de Mundo Místico (28-02-99): sin duda alguna las pirámides están rodeadas de misterio. Es cierto a lo que usted alude con respecto a las pinturas en casi todos los monumentos egipcios. Si bien se tiene constancia de la posibilidad de que la gran pirámide en su cumbre estuviera cubierta con una fina capa de oro, simbolizando al corazón del Sol.

Comentario de Andrés (19-02-99): ¿realmente quién HIZO las pirámides y lo peor de todo es quién o cómo pusieron una piedra encima de otra, para que quedaran tan estables y durar (según los arqueólogos) muchos, pero que muchos años ?

Respuesta de Mundo Místico (21-02-99): interesante pregunta la que dejas en el aire, pues podemos decirte que hace unos años se intento emular lo que sería construir dichas pirámides con la tecnología de los contemporáneos a las mismas; y se observó que incluso hoy con tecnología punta resulta impresionantemente difícil.

Comentario de Ulmaysee (05-07-98): estoy de acuerdo con todo lo que se dice en el articulo, salvo en como está formulada la última pregunta: "¿sirven las pirámides para algo más que enterramientos ?"

En las más de cien pirámides que se llevan investigadas JAMÁS se han encontrado restos mortales de nadie. No se sabe todavía cómo y para qué se usaban las pirámides, pero lo que sí podemos afirmar es que no eran tumbas.

Respuesta de Mundo Místico (06-07-98): muchas gracias por su apreciada observación, y desde luego que tiene usted razón. Pues la pregunta del final como muy bien dice no está bien enfocada, ya que lo que nos comenta es totalmente cierto. Nunca se ha encontrado ningún resto humando dentro de las pirámides, todos han sido hallados en el bien conocido Valle de los Reyes. Y es que nos han inculcado desde siempre la idea de que son tumbas nada más; pero lo que debiera ser la prueba fundamental de ello (o sea un cuerpo) no ha aparecido. Pues la teoría se basa en una caja rectangular encontrada en la Gran Pirámide que hace sospechar a los científicos que podría haber sido un sarcófago y lo justifican diciendo que no se encuentra el cuerpo porque habría sido robado durante los numerosos saqueos que sufrió. Por otro lado se estableció el paralelismo entre las numerosas pirámides de las generaciones siguientes de Faraones que sí intentaron construírlas para conservar allí su cuerpo. Lo misterioso del caso es que estas nuevas generaciones jamás fueron capaces de construír unas pirámides tan perfectas como las de Keóps, Kefrén y Micerinos. De echo la mayoría de ellas se derrumbaron tras su construcción


PIRAMIDES EN TODOS LADOS :

Por Selva Mara Luque


Hace siglos que el hombre ha tratado de develar el misterio que 
involucra a las pirámides, protagonistas o testigos de vaya a saber que 
arcanos. 
¿Sencillamente monumentales tumbas? ¿Libros de piedra sin 
descifrar aún, contenedores del Conocimiento Divino? ¿Capricho de Faraones 
y Reyes? 
Las respuestas, o mejor dicho las hipótesis, pueden ser muchas, 
algunas más verosímiles que otras, pero hipótesis al fin. 
No está en nuestras manos aclarar el punto, pero si podemos 
analizar los hechos que se producen con el uso de las pirámides y comenzar 
a sacar conclusiones. 
Comencemos con un dato etimológico: la palabra "pirámide" 
proviene de "P R MIT" en los simbolismos egipcios. En un principio se 
tradujo este término como "Morada de los Lamentos - Casa de los Muertos", 
teniendo en cuenta solo el hecho de que sirviera como tumba. Con el 
devenir de las investigaciones, ya que hay comprobaciones ciertas de que 
pudieron utilizarse además con otros fines, se creyó mucho más apropiado 
traducir "Morada de las Meditaciones - Casa del Espíritu", lo cual es 
mucho más coherente, teniendo en cuenta la filosofía que animaba la 
religión y la vida de los egipcios: creyentes en la vida eterna del 
espíritu y no adoradores de la muerte, como podría pensarse por sus 
magníficas "tumbas". 
Partiendo de esta base, podemos decir que son construcciones que 
funcionan como filtros y generadores de energía. Quizás algún día podamos 
saber que decían los bloques que recubrían las pirámides. Donde están y 
porqué fueron destruidos... 
De todos modos, no deja de causarnos asombro que la Gran 
Pirámide encierra, entre otras cosas, la constante "Pi" ya que si tomamos 
el perímetro de su base y lo dividimos por su altura, y este resultado por 
dos, nos dará 3.1416 
También la altura elevada a la décima, o sea multiplicando por 
1.000.000, nos da la distancia de la Tierra al Sol. Monumentales 
enciclopedias, que no casualmente figuran en la moneda que maneja al 
mundo: el dólar. Tómese un billete de un dólar y se observará que en el 
extremo izquierdo hay una pirámide, ¡con trece escalones! y truncada por 
el Ojo de Dios. Para pensar. 
Otro dato: no sólo Egipto posee pirámides. Las hay en América, 
descubiertas y ocultas (no se ha podido llegar hasta ellas, pero hay 
fotografías aéreas de una serie de pirámides en la selva amazónica), y 
también en Marte (si no, consultar el libro "Cosmos" de Carl Sagan que 
muestra fotos tomadas por el Mariner Ross, lanzado por la NASA). 
Aquí y allá, antes y ahora, las pirámides siguen ejerciendo su 
atracción. Acaso esperan que descubramos su verdadera naturaleza por 
nuestros propios medios, utilizándolas como elementos aliados de nuestra 
propia energía. 
En la próxima entrega, veremos cómo comenzar a incorporarlas a 
nuestra vida, como se construyen, con qué materiales y con qué fines.


PIRAMIDES,EL MISTERIO CONTINUA :

Los turistas contienen la respiración cuando se encuentran ante la pirámide de Cheops, que se levanta en la altiplanicie de Gizeh, 8 km al sudoeste de la actual El Cairo. Una estructura gigantesca, tan alta como un edificio de 40 pisos, se eleva ante sus ojos sobre la amarillenta arena del desierto. Su punta parece chocar en línea recta con el cielo. Se dice que esta impresión fue proyectada a propósito. Las pirámides no solamente debían servir para proteger las momias de los reyes, sino también para mostrarles el camino celestial hacia el más allá. 

La pirámide de Cheops, de 147 m de altura, tiene una longitud lateral de 230 metros y, por lo tanto, ocupa una superficie de casi 5 ha. Es lo suficientemente grande como para albergar la iglesia de San Pedro en Roma, las catedrales de Milán y Florencia y las catedrales de San Pablo y Westminster en Londres. Está compuesta de más de 2'3 millones de grandes bloques de piedra que tuvieron que ser cortados, desbastados, transportados y colocados en la estructura con precisión milimétrica. 

¿Cómo lo consiguieron? Hay personas que afirman que en teoría los egipcios no pudieron de ningún modo ejecutar esta tarea gigantesca. El historiador griego Herodoto, que visitó Egipto en el año 450 a. de C. informa que en la construcción de la pirámide trabajaron 100.000 personas durante tres meses por un espacio de 20 años, sin contar los diez años previos de preparativos para la construcción de un camino por el que se pudieran transportar las piedras. 

La solución técnica de la construcción de las pirámides apenas si nos debería presentar problemas en la actualidad. 

Sin embargo, los únicos medios mecánicos con que contaban los constructores egipcios fueron la palanca y el rodillo. 

Todavía no conocían la polea. Cada uno de los bloques de piedra, de 2,5 toneladas de peso, fue cortado con instrumentos de cobre y provisto de su indicación de origen. Una vez cortados se llevaban hasta la pirámide sobre vehículos similares a trineos. 

Existe una amplísima literatura sobre la cuestión de cómo pudieron los egipcios transportar 2'3 millones de bloques de piedra, de 2,5 toneladas de peso cada uno y colocarlos incluso en las zonas más altas de la estructura. Ermann, por ejemplo, afirma que no se utilizaron ninguna clase de medios técnicos de ayuda, sino que las piedras fueron elevadas por la fuerza del hombre. Herodoto ha transmitido que las piedras eran elevadas de escalón en escalón con ayuda de un instrumento de elevación, sobre cuya construcción no dice nada más detallado. Diodoro habló de una rampa, dispuesta perpendicularmente sobre una de las líneas laterales. Otros autores de libros técnicos se deciden por una rampa que rodeaba la estructura de la pirámide, como un sendero de montaña. Posiblemente, los egipcios combinaron varios métodos. 

También encontró oposición la afirmación de Herodoto de que en todo momento habían trabajado 100.000 personas en la construcción de la pirámide. Paul Rieppel declaró que no hubiera sido posible ocupar en la pirámide a más de 6000 a 8000 trabajadores a la vez. Los alojamientos situados en las cercanías del lugar de construcción estaban calculados, incluso, para sólo unas 4000 personas. Erich von Dániken partió de la base de un rendimiento diario de diez bloques de piedra, y calculó que a este ritmo la construcción de la pirámide hubiera durado 664 años. 

Las pirámides eran monumentos funerarios y mausoleos. ¿O acaso no? En la pirámide de Cheops sólo se encuentra un sarcófago de piedra vacío. Se halla en el suelo de la cámara real de la pirámide, de 10'5 m de longitud, 5 m de anchura y 5'5 m de altura, a 42 m sobre el nivel del desierto. Sobre esta cámara se encuentran otras cinco más. 

Los bloques del techo están cuidadosamente pulimentados en todas ellas, mientras que los suelos son bastos y desiguales. 

¿Acaso no se terminó la pirámide o es que la imperfección de los suelos tiene un sentido más profundo? Y aún otra pregunta: ¿Cómo se introdujo el sarcófago de piedra en la cámara real? 

Todos los pasos, galerías y fosos son demasiado estrechos para haberlo hecho pasar por ellos. 

Estas y otras preguntas hicieron que generaciones enteras de matemáticos y místicos de las pirámides, pensaran sobre el verdadero significado de la pirámide de Cheops. Si no es un monumento funerario, ¿qué es entonces? ¿Un gigantesco documento de la Astronomía y las Matemáticas egipcias, altamente desarrolladas? Los ingleses Taylor y Smith descubrieron que el doble de la altura de la pirámide tiene con su perímetro la misma relación que la del diámetro respecto a la circunferencia. 

¿Conocían, pues, los arquitectos egipcios el número pi (3,14159) hasta su quinto decimal y hace ya más de 4.000 años? Como quiera que algunas cuentas no coincidían, Taylor y Smith inventaron un metro especial para utilizar en la pirámide y explicaron que la longitud lateral de la pirámide correspondía al número de días de un año, multiplicándolo con el metro de la pirámide. Además de esto, la longitud lateral de la pirámide resultó ser una diezmillonésima parte de la mitad del eje terrestre. ¿Conocían los egipcios la forma redonda de la tierra mucho antes que Pitágoras? 

¿Y qué ocurre con la no menos enigmática pirámide de Kefrén, la segunda en altura de las de Gizeh, y que en contraposición a las demás sólo posee una pequeña estructura interior, muy pocas entradas y una sola cámara funeraria vacía, que además es muy fácil de encontrar? ¿O es que Kefrén hizo colocar su tumba tan hábilmente que no se la ha podido hallar hasta hoy? 

Los especialistas se ocuparon de tomar radiografías de la pirámide, pero no se desveló su secreto ni siquiera con ayuda de un análisis a base de rayos de protones. 

¿Y sobre qué influencias se basa la pirámide de 2.700 años de antigüedad y 30 m de altura que fue descubierta en México, en la isla La Venta? En contraposición a todas las pirámides conocidas hasta ahora no posee un contorno triangular, sino circular, con 73 m de diámetro. Thor Heyerdahl, investigador noruego famoso por su Kon-Tiki, hizo construir un bote de papiro de 15 m de longitud y 5 m de anchura. De este modo quería convencerse a sí mismo sobre la posibilidad de que los antiguos egipcios hubieran atravesado el Atlántico en dirección a México, exportando allí su arte de constructores de pirámides. 

Pero la Esfinge continúa sonriendo.


PIRAMIDES,CONSTRUCTORES EGIPCIOS ? :

Los turistas que van a Egipto y pasean, montados en camellos, por las doradas arenas de los desiertos, no están obligados, naturalmente, a sentir la atracción del misterio que parece estar todavía aposentado en las milenarias piedras y pedruscos de aquellas tierras. Si se detienen en el lugar donde está la famosa Esfinge, la contemplan, sí, con alguna curiosidad, propia de viajeros a la busca de impresiones nuevas, y hasta harán algunas preguntas, tontas a veces, al guía, pero nada más. 

Un periodista y explorador que había estado varias veces en el Sahara, me contaba aquí en Barcelona, el año pasado, sobre las penalidades y los rigores del clima de allá: en algunos parajes el termómetro descendía a 0° por las noches, para alcanzar los 60 grados sobre cero a eso del mediodía. Información ciertamente interesante, pero yo esperaba informaciones de otra clase que, a pesar de mis preguntas, no pude conseguir de él. 

Clima y alimentación, acaso un poquito de historia también, y otras cosas por el estilo. Las la información que suele darse, igualmente, a los modernos turistas con cámara y transistor, ocupados luego, a su regreso; con ordenar y clasificar pequeñas fotos en las que han quedado fijadas las frías imágenes. Pero la cámara no ha captado su misterio. 

¿Y cómo podría ser de otro modo? 

El misterio se siente, se descubre, se descubre, se ve, sólo si se está dispuesto a verlo. 

Y en Egipto existen todavía preciosos vestigios de pequeños y grandes misterios. 

El primer gran enigma con que nos encontramos allí, es incuestionable la Esfinge. ¿Cuándo, cómo, y con qué objeto fue ésta construida? 

Según el articulista Hermann Medinger, la Esfinge egipcia fue erigida unos 11.000 años antes de Jesucristo, cuando el punto equinoccial de la primavera pasó del signo de Virgo al signo del León. Y señala que esa Esfinge tiene cuerpo de león y cabeza de mujer. 

Resulta difícil creer que eso sea mera casualidad. El paso del signo de virgo al signo de Leo debió, sin duda, ser un importante acontecimiento que habría de abrir nuevas rutas para la humanidad. 

Si en esa época, diez u once mil años antes de Jesucristo, se alzaba en la tierra de Egipto el pétreo enigma de la Esfinge, otros enigmas en piedra y en oro surgían también allá en América, en la entonces floreciente ciudad de Tiahuanaco, 

Significa todo ello una evolución que puede ser muy lenta, si asignamos a cada signo o era cósmica la duración de 2.160 años. Y acaso los «dioses», los extraterrestres, previendo eso, los altibajos a que estaban fatalmente sujetos los hombres por la rotación zodiacal, les sugirieran la construcción de monolitos y otros monumentos de piedra u oro como obras recordativas, para que no se perdiera todo. 

Sí, todos esos maravillosos vestigios que empiezan ya a estudiar seriamente los sabios y los arqueólogos, pueden no ser simplemente indicios de un anhelo de poder y de riquezas. Es muy posible que hubiera ahí algo más que eso; que aquellos antiguos artistas construyeran v edificaran también con miras al futuro. 

La estructura, los ángulos y orientación de las pirámides de Egipto, evidencian un conocimiento de las matemáticas y la astronomía como apenas cabe imaginar en los hombres de aquella lejana época. 

¿Quién enseñó a los egipcios? 

Esa pregunta, que se hace también Alan Landsburg en su libro « In Search of Ancient Mysteries», sigue siendo un inquietador interrogante. 

Y el citado autor, dice al respecto: 

... -«La recién unificada nación (egipcia) pasó de un salto de la cultura de la Edad de Piedra a una original y brillante civilización. 

»Mientras leía su historia, me parecía que esa civilización no se desarrolló, que era sólo un simple acaecimiento. Herramientas, técnicas, arquitectura, ingeniería, medicina, ciencia, y grandes ciudades bien organizadas, todo eso se materializó en el espacio de un siglo o dos -casi como si esas cosas hubieran sido importadas de otra parte. 

»Fui a Sqqara porque yo me preguntaba si los primitivos egipcios habían recibido una «infusión de civilización» de uno o más astronautas antiguos. Pronto me apercibí de que la primera persona real en la historia conocida (de ese país) fue el maestro de los que edificaron Saqqara.» 

Un gran hombre llamado Imhotep, que era un artista y un científico, y al que «la posteridad hizo igual a un dios». Y el autor citado se pregunta aquí si no podría él haber venido del espacio exterior. 

Porque, cosa extraña, se nos dice que todos los arqueólogos que trabajaban cerca de Saqqara buscaron en vano su tumba, y que nunca se halló ni siquiera mención de su muerte. Lo que hace pensar al autor de quien hemos citado lo que antecede, que Imhotep podría haber sido uno de esos hombres-dioses como Viracocha, Quetzacoaltl, Kukulcán, etc., que simplemente «Se fueron», pero que no habían muerto y sido puestos en una tumba. 

La base para la creencia en antiguos instructores de la humanidad que vinieron del espacio y retornaron a él, sin duda para volver a su punto de origen, la encuentran algunos en los antiguos libros sagrados de la India y hasta en oscuros pasajes de la Biblia, donde se hace mención de extrañas cosas que parecen ser artefactos, figuras de animales con ruedas, etc., como en la misteriosa visión de Ezequiel, y que han sido interpretadas como vehículos o naves de alguna clase. 

Pero, y, por si esto fuera poco, ahí está lo verdaderamente asombroso, lo que hace pensar en algo extraordinario, en planes y proyectos no formados en los cerebros de los humanos y, por decirlo así, «fuera de programa»: el salto formidable a una cultura de un orden superior, así, como por arte de magia, de naciones que, prácticamente, se hallaban en la oscura Edad de Piedra. ¿Quién puede explicarlo? 

Natura non facit saltus. 

Si la Naturaleza no da saltos, tenemos, pues, que buscar la causa en los dominios de lo «sobrenatural», entendiendo por esto sólo lo que para nosotros los humanos está fuera de lo normal. 

¿Serán acaso los extraterrestres, los que por esa especie de «infusión de civilización» hayan hecho el milagro?


LOS DIOSES QUE BAJARON DE SIRIO :

El reciente descubrimiento de que Sirio es, en verdad, un sistema estelar triple, está levantando todo tipo de controversias. Y es que, lo que nuestra astronomía acaba de reconocer, era ya sabido por pueblos antiguos como los egipcios o la tribu de los dogones en Malí. Y lo sabían, al parecer, porque un día descendieron unos "dioses instructores" de ese sistema y se lo contaron.

La noticia nos sobrecogió. Dos investigadores franceses, D. Benest y J.L.Duvent, hacían público hace escasas semanas el resultado de sus últimas investigaciones en torno a la estrella, la más brillante del firmamento y ubicada a unos 8,7 años luz de la Tierra. Según sus conclusiones Sirio es, en verdad, un sistema estelar formado por tres estrellas y no por dos, como desde mediados del siglo pasado asegura nuestra astronomía; y lo pudieron averiguar al estudiar con detenimiento las variaciones en la órbita del sistema de Sirio desde 1862 hasta nuestros días, lo que les llevó a pensar que un tercer cuerpo estelar estaba influyendo en su recorrido.

Benest y Duvent dedujeron, además, que la nueva Sirio C es una nenana roja, una clase de estrella quinientas veces menos masiva que el Sol y muy poco brillante, para cuyo descubrimiento óptico -que todavía no se ha confirmado- ser necesario utilizar los más potentes telescopios en un futuro inmediato.

Pero lo que realmente nos sobrecogió de la noticia fue que la conclusión a la que han llegado estos dos investigadores galos recientemente, era ya de sobra conocida por algunos de los pueblos más antiguos de África, como los egipcios y los dogones. Estos últimos, que actualmente viven en la planície de Bandiagara, en las montafias Hambori de Mali veneran desde tiempos inmemoriales a la estrella Sirio a la que parecen conocer hasta en sus detalles más íntimos.

En 1931 el antropólogo francés Marcel Griaule visitó por primera vez a esta tribu, descubriendo que en sus tradiciones más sagradas y secretas se hablaba de una estrella compañera de Sirio, a la que llamaban Po Tolo, y de la que sabían que tarda cincuenta años en completar una órbita en torno a ésta y que, además, es extraordinariamente densa, lo que es rigurosamente cierto.

Por si esto fuera poco, los dogones sabían de la existencia una tercera estrella a la que llaman Emme Ya (y que corresponde a la recién descubierta Sirio C), de la que dicen es "cuatro veces más ligera que Po Tolo aunque que tarda el mismo tiempo que ésta en completar su órbita alrededor de Sirio A.

Aquellos conocimientos, que Griaule completó quince años más tarde con otras investigaciones de campo que realizó junto a la etnóloga Cermaine Dieterlen, fueron considerados en principio pura mitología; pero aún con todo, en medios académicos, escépticos como E.C. Krupp, director del Observatorio Criffith de Los Ángeles y uno de los m s reconocidos especialistas mundiales en arqueoastronomía, reconocieron que -además de su conocimiento sobre Sirio- era difícil explicar cómo conocían también los anillos de Saturno o las cuatro lunas galileas de ]úpiter, descubiertas por Galileo Galilei siglos después de que los dogones hablasen de ellas, gracias a su primer telescopio.



LOS ORIGENES DEL SABER

Además de los dogones, otros pueblos vecinos como los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala, comparten desde tiempos inmemoriales idénticos conocimientos sobre Sirio, en torno a cuyo sistema gira buena parte de la vida ritual de estas gentes.

Cada cincuenta años, por ejemplo, y cumpliendo estrictamente con el "ciclo u ¢rbita de Sirio B alrededor de Sirio A, estas tribus celebran sus ritos de renovación a los que llaman Fiestas Sigui, en honor a Sigui Tolo que es como conocen a Sirio A.

Es entonces cuando elaboran complejas máscaras de madera para celebrar la entrada del nuevo ciclo, que después almacenan en un lugar sagrado y donde los arqueólogos han podido encontrar piezas que datan, al menos, del siglo XV Ahora bien, ¿de dónde obtuvieron los dogones en ‚ época tan remota sus precisos conocimientos astronómicos?

Griaule y Dieterlen prefirieron limitarse a describir aquello que les fue transmitido por los hogon, o jefes de cada pueblo iniciados en el secreto de Sirio, sin hacer una valoración de sus hallazgos. Pero en 1970 Cenevieve Calame-Griaule publicó en un libro que tituló Génesis Negro, algunas de las notas que su padre Marcel no se atrevió a dar a la luz.

En ellas se describía c¢mo los dogones creían en un dios hacedor del Universo al que llaman Amma, que mandó a nuestro planeta a un dios menor, al que conocen como Nommo, para que sembrara la vida aquí. Nommo descendi¢ a la Tierra y trajo semillas de plantas -describe una de las tradiciones recogidas por Griaule de boca de un hogon llamado Ogotemmeli-, que habían ya crecido en campos celestes...

Después de crear la Tierra, las plantas y los animales, Nommo creó a la primera pareja de humanos, de los que más tarde surgirían ocho ancestros humanos, que vivieron hasta edades increíbles.



LA CONEXION EGIPCIA

De Nommo, los dogones dicen también que era una criatura anfibia -probablemente muy parecida al dios babil¢nico Oannes-, y que regresó al cielo en un arca roja como el fuego después de cumplir con su tarea. Pues bien, con todos estos datos, en 1976 Robert K.C. Temple, un lingüista norteamericano miembro de la Royal Astronomical Society británica y afincado en Londres, publicó un osado libro que tituló El Misterio de Sirio, en el que aventuró que Nommo fue un extraterrestre que dejó en la Tierra, hace entre siete y diez mil años, toda clase de pistas sobre su origen estelar.

"Cualquier otra interpretaci¢n de las citadas pruebas no tendría sentido, concluyó Temple. Y quizás no le faltase raz¢n, pues sus argumentos,lejos de haber sido refutados con el tiempo, se ven reforzados por descubrimientos como el de Sirio C que ya anunció en su obra hace casi veinte años. Pero el conocimiento del sistema triple de Sirio no fue patrimonio exclusivo de los dogones y de los pueblos vecinos, lo cual nos obliga a abrir aún más el radio de esa supuesta influencia extraterrestre en el pasado. Los antiguos egipcios, por ejemplo, mostraban una gran veneración hacia la "estrella del Perro o Sirio, que se encuentra en la constelación del Can Mayor.

Fue sir Norman Lockyer, astronómo británico fundador de la revista Nature, el primero en darse cuenta de que muchos templos egipcios estaban alineados hacia Sirio, cuya aparición y desaparición en los cielos sirvió como base a uno de los dos calendarios usados en Egipto. El primero de ellos era de uso popular y de escasa complejidad matemática estableciendo la duración del año en 365 días exactos, pero el basado en Sirio además de servir para fechar cuestiones sagradas y dinásticas, se fundamentaba en observaciones astronómicas extraordinariamente precisas y establecía la duraci¢n del año en 365,25 días.

Se comprobó, por ejemplo, cómo muchos de los templos egipcios, orientados hacia el sol naciente (lo que dio pie a que los arqueólogos especulasen con la existencia de una religión solar), estaban flanqueados por dos obeliscos que, ubicados en un lugar previamente determinado, servían a los sacerdotes para ver sobre la línea del horizonte por donde salía el sol a lo largo del año, pudiendo marcar así el inicio de los solsticios de verano e invierno. Aquel control del Sol sirvió a los egipcios para comprobar que había un día en el que Sirio y el Sol salían por el mismo punto.

Comprobaron igualmente que cada cuatro años Sirio se retrasaba un día en acudir a su cita, lo que originó el ciclo de Sirio o sóthico en honor de la diosa Isis o Sothis que se cumplía cada 1460 años; es decir, pasado ese periodo de tiempo el calendario sóthico y el vulgar volvían a coincidir al inicio del año nuevo (1460 años X 0,25 días de error = 365 días). Este calendario sóthico ha permitido fechar con precisión acontecimientos que su cedieron 43 siglos antes de Cristo, lo cual demuestra que hace ya más de cuatro mil años los egipcios conocían estos ciclos. ¿Cuándo, pues, hicieron ‚ éstos sus observaciones de Sirio para establecer su calendario? ¿Acaso fue este un conocimiento llegado por los mismos dioses de los dogones y una nueva pista sobre su origen?

La identificación de Sirio con la diosa Isis (la Señora de los Dos Fuegos), refiriéndose a sus dos estrellas más grandes, A y B) fué confirmada hace ya varias décadas por los estudiosos Otto Neugebauer y Richard Parker, Lo que nunca supieron interpretar fue el por qué‚ en la iconograféa egipcia Isis iba a menudo acompañada de las diosas Anukis y Satis, que ahora, desde luego, pueden entenderse como Sirio B y Sirio C. Otra clave simbólica puede tener que ver con Osiris, mitológicamente hermano y compañero de Isis y encarnación de la Tierra, cuyo nombre en jeroglífico es representado frecuentemente como un ojo sobre o bajo un trono, lo que podría dar lugar a pensar en la rotación de nuestro planeta (y, por ende, de todo el sistema solar) en torno a Sirio.

No en vano Kant definió a Sirio como "el Sol de nuestro Sol", hipótesis que llevó a muchos astrónomos decimonónicos a establecer la distancia entre Sirio y nosotros como "unidad astronómica. Y lo chocante es que los dogones conocían a Sirio A también como la "estrella sentada". ¿Simple casualidad?



LAS PIRAMIDES APUNTAN AL CIELO

A ella no puede, desde luego, recurrirse cuando se averigua -como hizo el astroarqueólogo ruso Vladimir Rubtsov- que el antiguo vocablo iranio que se usaba para referirse a Sirio era Tistrya, palabra que se origina en el vocablo sánscrito Tri-Stri, y que significa tres estrellas! Es decir, que el conocimiento de que Sirio es un sistema estelar triple fue casi universal en nuestro más remoto pasado.

¿Pero por qué?

¿Quién difundió semejante "secreto"?

Los egipcios posiblemente hicieron evidente ese secreto en la meseta de Giza, junto a El Cairo, precisamente gracias a las tres monumentales pirámides que allí pueden contemplarse. No en vano cada día somos más quienes creemos que la Gran Pirámide fue en verdad un templo -y no una tumba- dedicado a Isis, la diosa que encarna a Sirio A, y en cuyas medidas y proporciones fundamentales se encuentran encerrados saberes relacionados con el monumento original de la pirámide de Micerinos, antaño cubierta por losas de granito de este color.

Por la misma regla de tres, la ciencia algún día podría llegar a comprobar que las tres pequeñas pirámides satélite que hay junto a la de Keops representan tres planetas junto a Sirio A, al igual que las otras tres pirámides menores que flanquean a Micerinos (Sirio C).


PIRAMIDES Y MAS MISTERIOS DE EGIPTO :

Temas:

1- La Egiptologia

2- Las pirámides

3- El misterioso obelisco

4- Ginecología en el antiguo Egipto?


Apartados:

1- Mitología Egipcia

2- LA GRAN PIRÁMIDE, KEOPS

3- BLOQUES DE PIEDRAS ARTIFICIALES

4- KEFRÉN, LA PIRÁMIDE DE LA SALUD

5- MICERINOS, LA PIRAMIDE ROJA

6- EL SABER QUE VINO DE LAS ESTRELLAS

7- LOS ESPÍRITUS DE LAS PIRÁMIDES

8- LOS DIOSES QUE BAJARON DE SIRIO



“Los progresos realizados estos últimos años en el conocimiento del Egipto ‘anterior a los faraones’ ponen en entredicho los límites de la civilización tradicionalmente establecidos (...) Resulta evidente no sólo que la ‘Prehistoria’ de los faraones tenía una amplitud insospechada, sino también que presentaba una tal variedad y, en muchos aspectos, unos rasgos tan acabados que era difícil ver en ella tan sólo una etapa preparatoria (...) No deja de ser paradójico (pues) que la Egiptología se encuentre, hoy, en la punta de lanza en las investigaciones sobre los orígenes de la humanidad”. Nicolás Grimal 

La Egiptología es la ciencia que estudia la antigua civilización egipcia en todos sus aspectos desde su prehistoria hasta el final de la era faraónica con la conquista de Egipto por Alejandro Magno en al 332 a.e., continuando también con las etapas posteriores hasta llegar a la cultura copta --originada por la cristianización de los egipcios en las proximidades del comienzo de nuestra era-- cuya lengua constituye el último estadio de la lengua faraónica y cuyo campo de estudio tiende a ser cada vez más independiente de la Egiptología por la necesaria especificidad que se requiere para estudiar todo su corpus documental e histórico. Ffue considerada en un principio como una rama de la arqueología. 

La campaña de Napoleón en Egipto en 1798, y especialmente la expedición de eruditos que la acompañó, facilitó el comienzo de los estudios científicos acerca del viejo país de las pirámides. Como resultado de esta campaña fue descubierto fortuítamente en 1799 un edicto (196 a.e.) del rey de Egipto Ptolomeo V Epífanes escrito en dos lenguas, griego y egipcio, y con tres tipos de escritura, griega, jeroglífica y demótica --desarrollo cursivo de la jeroglífica--, sobre una roca oscura de aspecto basáltico. Este edicto fue bautizado con el nombre de Piedra de Rosetta --transcripción aproximada del nombre árabe de la ciudad donde se descubrió: Rashid-- y a través del estudio comparativo de sus tres tipos de escritura y algunos otros ejemplos, y teniendo en cuenta el trabajo de sus predecesores Sacy, Akerblad y Young, el filólogo francés Jean François Champollion en 1822 pudo sentar las bases del sistema de escritura del antiguo Egipto, perdidas para el mundo desde aproximadamente el siglo V d.e. 

Desde un punto de vista general, la Egiptología "ortodoxa" (ya que también existe una forma mística de encarar) suele ser estudiada desde dos grandes perspectivas en las que el método histórico es parte fundamental: la filología y la arqueología faraónicas, imprescindibles entre ambas. Son las interpretadoras iniciales de los restos. La primera consiste en el estudio de la civilización egipcia a partir de los textos e inscripciones y la segunda a partir del estudio de los restos arqueológicos. Como disciplinas internas la egiptología suele contar con ciencias como la paleografía, epigrafía, gramática faraónica, fonética y fonología históricas, papirología, escrituras jeroglífica, hierática y demótica, arqueología egipcia, cultura faraónica, etnología, historia de Egipto, etc. Además, dado que se trata del estudio de una civilización y sus contextos, es imposible de abordar si no es como trabajo interdisciplinario de todas las ciencias que estudian cada aspecto y condición de esa civilización, como por ejemplo, la Geología, la Botánica, la Semiótica, la Musicología, la Medicina, la Antropología social y cultural, la Teología, la Sociología, etc. 



Entrando en terreno Místico...

LAS PIRÁMIDES

¿Qué son?, ¿Para qué sirven?, ¿Quiénes y cómo las construyeron?... Preguntas y más preguntas acerca de otro de los grandes misterios de la Humanidad. Son construcciones milenarias, de perfecta geometría, que desafían a sus observadores a desvelar, si son capaces, sus más íntimos secretos. 

Las hay de todos los tamaños y en múltiples partes del globo terráqueo; unas son de una exquisita arquitectura, perfectamente simétricas por sus cuatro costados, mientras que otras son de tipo escalonado, como principales representantes de este tipo de construcciones. 

Las más célebres son las que se encuentran en Egipto que a su vez son las más perfectas y elaboradas de todas. Parientes de éstas son las que encontramos en China, las más parecidas a ellas también. Después están las de los imperios Maya y Azteca, con variaciones ostensibles en su ejecución y acabado general, y otras de menor cuantía, del tipo escalonado, como las que podemos contemplar en las Islas Canarias. 

Como más adelante hablaremos de las civilizaciones antes mencionadas, los Imperios Maya, Inca y Azteca, vamos a centrar nuestra curiosidad sobre el gran enigma egipcio: sus pirámides, y en particular la más grande de todas ellas, la llamada ”de Keops”, aunque no se llamase así en la Antigüedad, sino ”El luminoso horizonte de Jufu”. 

La Gran Pirámide fue construida por el faraón Keops de la cuarta dinastía, el que hacía el número 28 después de Menes. La fecha de su construcción es ya el primer dilema de este gigantesco enigma; para unos podemos fecharla hace 2.600 años a. C., mientras que para otros, que quizás sean más acertados, fue construida hace no menos de 4.800 años. 

La Gran Pirámide se halla ubicada en la explanada de Gizeh, junto a otras dos de menor tamaño: las de Micerino y Kefren. Además hay otras tres de dimensiones mucho más reducidas dedicadas a princesas y reinas de la época de Micerino. 

¿Qué secretos esconde este colosal monumento funerario?. Pues la verdad es que infinidad de ellos: su geometría exacta hasta en los más mínimos detalles, sus inscripciones interiores, sus pasadizos y galerías, sus salas, la forma de construirla, su porqué, etc., etc. 

Llamamos a las pirámides templos funerarios aunque hoy en día sabemos que no se ha hallado jamás cadáver alguno en el interior de ninguna de ellas; a lo sumo se han encontrado los sarcófagos de los faraones a los que se dedicó el monumento, pero nunca sus momias, algunas de las cuales se han descubierto en tumbas, a menudo subterráneas, en las proximidades de las pirámides u otros puntos más distantes. 

Veamos cuáles son los datos más importantes, en lo que se refiere a las cifras, de la Gran Pirámide de Keops: mide unos 139 metros de altura, aunque antiguamente cuando se construyó debió medir algunos más; hoy en día conserva 203 de las 210 hileras de bloques de piedra que debieron componer en su momento la construcción; 2.600.000 bloques de piedra, de unos 2.500 Kgs. cada uno; 2.500.000 mts. cúbicos y unos 7.000.000 de toneladas de peso. Si tomamos los datos del complejo de Gizeh entero y de todas las construcciones piramidales que se llevaron a término en los teóricos cien años que duraron las mismas, obtendremos la cifra de 9.000.000 de mts. cúbicos de piedra repartidos en unos 12.000.000 de bloques de piedra de 2.500 Kgs. cada uno. Cada lado mide unos muy aproximados 230 metros, y cada ángulo de la base roza increíblemente los 90º exactos. No vamos a entrar, en este breve estudio, en pormenorizaciones sobre la arquitectura interior de las pirámides en general ni de la que nos ocupa en particular. De momento trataremos el tema que más controversias levanta a la hora de su interpretación: su construcción. 



Si hacemos caso a una de las varias teorías que intentan explicar la forma en que se llevó a cabo la construcción de la Gran Pirámide, y de las restantes, el trabajo duró unos cien años seguidos, durante los cuales se colocó una piedra cada 5 minutos aproximadamente, y en su construcción habrían participado unas 25.000 personas constantemente a pie de obra, lo que significa un considerable número de bajas durante la faena y una cifra increíble de obreros y de costos. Todo para la grandeza de los faraones y los dioses del Antiguo Egipto. 

La teoría antes mencionada habla de unos procedimientos que especula sobre todo la Arqueología moderna; no vamos a entrar ni salir en el acierto o el error de la misma, así como del resto de hipótesis, sólo expondremos las ideas. Según el razonamiento que comentamos, los esforzados obreros y arquitectos egipcios extraerían los bloques de piedra de unas canteras, bastante lejanas por cierto de Gizeh, a base de cuñas de madera que introducían en grietas practicadas en ellas y que mojaban más tarde para provocar la dilatación de las mismas, en el caso de canteras de granito, y mediante cinceles de cobre y martillos de diorita, en el caso de trabajar la piedra caliza. Después transportaban los bloques desde las embarcaciones del Nilo hasta el lugar de trabajo mediante rampas y caminos embarrados con lodo del río y travesaños de madera para apoyar los pies en lugares con pendiente. La pirámide se empezaba aplanando el terreno de la base y midiéndolo mediante un sistema giratorio: un rodillo con una medida exacta de un codo egipcio (52 cms.) que se hacía girar sobre su eje central y que, marcado en uno de sus grados, daba la distancia exacta que se buscaba. Más tarde se ponían las piedras angulares de las cuatro esquinas, previa indicación de los sacerdotes que eran los encargados de buscar el norte geográfico a donde debían apuntar todas las pirámides; ello se llevaba a cabo mediante unos niveles de agua y unas varas de unas medidas concretas. Luego empezaba la construcción: se ponían las primeras hileras de piedras y, conforme la edificación ascendía, se formaban alrededor unas rampas de tierra y arena, enlodadas como describíamos antes, que servían para ascender por ellas los pesados bloques. Una vez concluida la pirámide, el proceso se invertía y, mientras se iba retrocediendo desde la cúpula hacia abajo, eliminando la rampa de acceso, se iba recubriendo la estructura con planchas lisas de piedra calcárea y se rellenaban los fallos y los huecos con material procedente de la misma rampa. 



Esto es lo que nos cuenta la Arqueología, o, al menos, una buena parte de sus representantes, pero existen otras explicaciones a tan magna obra, quizás más aventuradas o arriesgadas, pero desde luego mucho más imaginativas. De entre todas ellas, la que destaca como principal contrincante a la ”oficial” es la hipótesis de la intervención de alguna cultura, posiblemente extraterrestre, en la concepción y construcción de estos monumentos. Semejante postulado se basa en la idea de que la construcción de las pirámides es prácticamente impensable con los medios que los egipcios disponían en esas fechas. Para los defensores de esta hipótesis es increíble concebir que los bloques de dos toneladas y media pudiéranse extraer de las canteras mediante algo tan precario como son una cuñas mojadas de madera o unos cinceles de cobre, por mucho que se fueran afilando una y otra vez, constantemente. Tampoco les parece nada claro el medio de transporte hacia las construcciones: las pistas de lodo sobre la arena, aunque estuvieran salteadas con traviesas de madera, no son para ellos lo suficientemente resistentes como para permitir el paso de 2.500 Kgs. sin hundirse y embarrancar por tanto los bloques sobre ellas. Así mismo, la idea de la rampa alrededor de las pirámides no les hace muy felices, ya que exponen que la construcción de las mismas hubiera significado un esfuerzo tanto o más grande que el del levantamiento de los monumentos. Si a todo ello unimos que parece ser que en las medidas de la Gran Pirámide se hallan intrínsecos muchos datos de distancias entre estrellas o tamaño de las mismas, entre otros, la teoría sobre la ayuda de alguna civilización súper desarrollada no parece ya tan descabellada. Puede que nos suene a ciencia- ficción pero bien pudo ser que a la cultura egipcia, ya de por sí bastante avanzada en conocimientos técnicos y científicos, le echara una mano alguien -llamémosle como queramos- para llevar a cabo las obras. Puede ser que incluso ese alguien fuera el que concibió la idea de tal empresa y que su colaboración fuera imprescindible. Puede que ese alguien no necesitara realizar ningún esfuerzo físico, sino una concentración mental para trasladar los bloques de piedra a sus enclavamientos... 

En fin, uno no sabe qué pensar; son tantas las posibilidades y tanta nuestra imaginación que, como siempre hemos de dejar la cuestión en el aire. Actualmente, para más inri, se están descubriendo nuevos datos que no hacen otra cosa que enturbiar más si cabe el barullo egipcio: por ejemplo se sabe que las pirámides mejor construidas en tierras del Nilo son las más antiguas, mientras que las más estropeadas y derruidas son de realización más reciente. Esto es en sí una gran paradoja, ya que normalmente habríamos de pensar que cualquier construcción de cualquier época, pasada o presente, ha de indicar en su realización unos mayores conocimientos técnicos, unos desarrollos más breves y una base conceptual superior cuanto más reciente sea, ya que el tiempo y la experiencia se suman para dar paso al progreso. Pero curiosamente no es así en el entorno de las pirámides: cuanto más recientes, más defectuosas e impresentables. Esto hace pensar que la cultura que creo los monumentos de Gizeh tuvo por fuerza que desaparecer algún tiempo después sin dejar rastro de sus conocimientos arquitectónicos y que después, cuando sus sucesores intentaron imitarles les fue del todo imposible de llevar a cabo. Todo un misterio. 

También parece haberse descubierto recientemente que algunos bloques de piedra de la Gran Pirámide fueron ni más ni menos que prefabricados. En efecto, aunque suene a locura lo cierto es que las evidencias apuntan a que algunas de las piedras que conforman la construcción fueron realizadas mediante moldes en los que se vaciaba un material que, tras fraguar, se convertía en las mismas. Las pruebas que atestiguan semejante descubrimiento son restos de cabello y de uñas humanas en el interior de los bloques; es imposible que llegaran ahí si no es gracias al método descrito. 

Bueno, está claro que no vamos a salir de dudas de momento; el enigma continuará hasta que la Arqueología, la Física, la Astronomía, las Matemáticas (ciencias todas que parecen estar representadas dentro y fuera de las pirámides, entre otras) y, por qué no, la Ufología también, puedan dar una respuesta satisfactoria a todas y cada una de las preguntas que nos formulamos cuando nos hallamos ante los enormes colosos del desierto.



EL MISTERIOSO OBELISCO INACABADO

Pero, como para la arqueología oficial no existe ningún misterio, ésta considera que las fórmulas constructivas mencionadas simplemente formaban parte de una serie de ritos mágicos sin sentido práctico. Aunque se equivoca. A lo largo del Nilo existen evidencias de que los antiguos egipcios sabían aplicar un método desconcertante: el ablandamiento de piedras. Una técnica que, incluso para la ciencia de hoy, constituye un auténtico reto: no es fácil conseguir ablandar un bloque de caliza y granito y que, posteriormente, éste vuelva a su estado anterior de solidez.

Pero, una vez más, la palabra "imposible" parece carecer de significado en el Antiguo Egipto. Cerca de la isla de Sehel, en las cercanías de Assuán, se encuentran las famosas canteras de granito rojo cuyos restos dan cuenta de la industria pétrea que se desarrolló en aquella época.

Todos los faraones admiraron la dureza y elegancia de este material que, entre otras cosas, dio origen al sarcófago, las paredes y los techos de la Cámara del Rey, en la Gran Pirámide: también a las columnas del templo de lsis, delante de la Esfinge, y a los grandes obeliscos del templo de Karnac.

Innumerables toneladas de piedra fueron arrancadas de la tierra y transportadas por los egipcios desde aquellas canteras hasta los múltiples templos esparcidos a lo largo del Nilo. Pero también dejaron algo, algo tan grande que no pudieron mover. O quizá, el famoso Obelisco Inacabado no fue realizado con tal tamaño para ser transportado, sino para dejar constancia de la desconcertante técnica con que fue diseñado.

No se ha hallado nada en él que indique el uso de cinceles o martillos, pues no quedaron restos de escoriaciones. Si se observa de cerca, se aprecian anchos surcos verticales producidos por algo parecido a una pala que modeló sus proporciones. La única explicación posible es que, cuando atacaron la cantera, la piedra estaba blanda.

Tanto en las caras laterales como en la parte superior de este Obelisco Inacabado se aprecian canales, paralelos, de igual tamaño. Se trata de huellas que han permanecido allí desde hace miles de años, pues no se sabe su antigüedad.

Se dice que el monolito fue abandonado porque en él apareció una fisura, pero en los exámenes que se han llevado a cabo se ha podido comprobar que tal fisura no existe, sino que en algún momento de la historia alguien quiso cortar la piedra para hacer un obelisco más pequeño. De hecho, se nota! 



* GINECOLOGÍA AVANZADA EN EL ANTIGUO EGIPTO 



En el muro del complejo de Luxor el viajero observador tropezará con un detalle que la mayoría le pasa desapercibido y que, sin embargo, sugiere conocimientos sorprendentes: en varias escenas concatenadas se representa con todo detalle el proceso de extracción de semen del miembro fálico del dios Min.

A lo largo de la pared, aparecen varios personajes que, provistos de unos curiosos recipientes, recogen el líquido seminal en el que destacan a gran tamaño varios espermatozoides. Aunque resulte incomprensible, su ubicación y forma no permiten darles otro nombre.

Puesto que la apariencia de los espermatozoides no ha sido conocida hasta que el neozelandés Jansen inventara el microscopio compuesto en 1590, resultaría inevitable admitir que los antiguos egipcios dispusieron de instrumentos ópticos sumamente eficaces, lo que ni la Arqueología ni la Historia les concede.

Los interrogantes se acumulan, complementándose con otros no menos curiosos hallazgos. En el templo dedicado a la reina Hatseput, enclavado en el corazón del Valle de las Reinas, el arqueólogo oficial Nabil Habkkar compartía con nosotros su último y desestabilizador descubrimiento: en una pared con policromía original de hace 3.000 años había descubierto lo que para él era indudablemente un "test de embarazo".

Tal y como nos iba relatando, en un recipiente ovalado aparecen varios elementos relacionados con la famosa "prueba de la rana". Férreo seguidor de las corrientes más oficiales y conservadoras, Nabil Habkkar no tenía dudas, pese a todo, de que en aquella época se sabía lo necesario sobre hormonas femeninas y masculinas, los mecanismos íntimos de la procreación y el método para un diagnóstico precoz del embarazo.

* Realizado por Iker Jiménez y Francisco Contreras, publicado en la revista "ENIGMAS DEL HOMBRE Y DEL UNIVERSO " en Octubre de 1998.


EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDES DE EGIPTO

José Luis Benlloch




Erase una vez... un pueblo... una nación... una cultura o tal vez fue una civilización extraterrestre que reencarno en un lugar de este planeta llamado el Valle del Nilo. Sí, digo extraterrestre porque hoy con nuestra avanzada tecnología descubrimos cada día los misterios que envuelven a las pirámides, no solamente sus poderosas construcciones que han resistido firmes el paso de los milenios, sino sus entresijos, su magia, sus características medidas, orientación este-oeste y norte sur, todas ellas están construidas en el margen izquierdo del río Nilo mirando hacia oriente. ¿Cómo se pudo orientar la pirámide con material tan elemental?. ¿Conocían ellos la constelación de Orión?, Parece que si, pero también la estrella polar, ya que los canales tanto del rey como de la reina están orientados hacia ambos sitios con gran precisión si no ¿a qué obedece la tremenda fascinación que Egipto ejerce sobre nosotros?. No hay duda, hay un buen puñado de motivos para ello: sabiduría, ciencia oculta, alquimia, medicina, magia, rituales, iniciaciones, religión, organización social y política. ¿Podemos agregar que conocían el uranio?. Un equipo de físicos nucleares del Centro de Cakridge después de analizar algunos materiales procedentes de la tumba de Tutankamón así lo comunican dando la posibilidad de una nueva hipótesis. No nos olvidemos de Moisés, los portadores y personal que entraban y salían del Arca de la Alianza tenia unos trajes especiales, y tenían que lavarlos a su salida, la gente que entraba en ella eran unos pocos escogidos, entre otras cosas. 

Llama la atención el papel de la mujer, donde se le honraba, y esta disfrutaba de situaciones privilegiadas, era dueña de sus actuaciones, teniendo los mismos privilegios que el hombre. Una fascinante nación gobernada por faraones, reyes. Los más conocidos Tutankamón, Ramses I, Cheops son los nombres que nos vienen a la memoria, pero existieron otros, Hermes Trismegistro (tres veces grande), es el nombre que los griegos designaron al dios-luna-Thoth de origen egipcio. Sé decía que él era el conductor de las almas de los muertos hasta llevarlas a su destino final en el otro mundo. Se le tenia por un antiguo rey de Egipto, inventor de todas ciencias, que guardaba secretamente en los libros místicos, finalmente condensados en uno solo, -El Kibalión- manual de las altas escuelas iniciáticas (magia, astrología y espiritualidad)Hermes Trismegistro deja sus conocimientos escritos en una tabla de esmeralda, que contiene una colección de figuras cabalísticas, esto se identifica plenamente con el Tarot en general y de manera muy especial con los arcanos mayores. No olvidemos que vivieron o pasaron por Egipto Moisés, Jesús, Pitágoras y otros patriarcas, José (su celebre sueño)

Nadie puede poner en duda que en el antiguo Egipto fue tierra de poderosos magos, o, ¿fueron seres de otros mundos los que nos enseñaron el camino a seguir?. El egipcio Hisparión siglo IV d. de C. Redacta una pequeña obra en la que apunta la teoría de que los jeroglíficos probablemente fueron signos ó formulas mágicas, no olvidemos que en la decadencia egipcia fue invadida por griegos, romanos, imponiendo éstos sus lenguas, la lengua egipcia dejó de hablarse imponiéndose la griega, posteriormente con los romanos se les hacia difícil la interpretación de los papiros. Han sido muchos los que se han atrevido a traducir los papiros y las escrituras jeroglíficas, Unos las complicaron, otros no acertaron ni una, otros lo intentaron poco a poco deduciendo ciertos símbolos hasta que en el año 1822 cuando Champollión pudo deducir que se trataba de letras alfabéticas, lejos de pensar que fueran ideogramas simbólicos. 

Si observamos en el sentido matemático la pirámide, la base cuadrada mide 232,666 metros de lado, la superficie edificada 53.000 metros cuadrados y una altura aproximada de 149 metros, el peso aproximado es de 5.955.000 toneladas. Estas medidas fueron tomadas por el ingeniero ingles Taylor y posteriormente confirmadas por los arqueólogos Bevendeli, Piazzi, Smith, Moreaux y Noetling. Esta seria la formula matemática, pero si la trasladamos a la cábala y dividimos el lado base por la mitad de la altura se obtiene 3.141.159, es el número x, que es la relación constante entre la circunferencia y su diámetro. Circunstancialmente los meridianos y los paralelos que determinan su posición en la tierra, son los de mayor longitud, esto quiere decir que esta asentada en el “punto central” de la superficie de la tierra. ¿Es causalidad? O ¿intencionalidad? ¿Sigue quedando duda de lo avanzado de esta civilización?.

Mas todavía, dividiendo la base de la pirámide por 365,2522 lo que equivale al número de días del año, se obtiene 63,7 cm cifra idéntica a la diezmillonésima parte de la mitad del diámetro de la tierra, dividiendo luego 63,7 por 25 el resultado es 2,548 cm, exactamente una pulgada, que equivale a una quinientomillonésima parte de la longitud del eje de la tierra también la distancia que hay entre la tierra y el sol son 149 millones de Km., los mismos que tiene de altura la pirámide, aun quedan mas cosas, la pirámide pesa 5.955.000 toneladas; el peso de la tierra es un múltiplo exacto de él; trazando un meridiano en el punto de la pirámide, las superficies emersas del globo quedan divididas en dos partes iguales.

También se ha podido observar que la sombra que proyecta la pirámide marca con exactitud matemática las fechas de los equinoccios de primavera y otoño igual que los solsticios de invierno y verano, para finalizar estas casualidades el recorrido de la tierra en su órbita en las 24 horas son de 100.000.000.000 de pulgadas. Multiplicando esta longitud por los 365 días se obtiene la longitud completa de la órbita terrestre al rededor del sol, la distancia que hay de la pirámide al polo norte es la misma que entre la pirámide y el centro de la tierra. James Frager, recopiló una gran cantidad de material etnológico y religioso a fin de determinar cuál era el fundamento no evidente del pensamiento mágico de los antiguas, llegó a una conclusión; la que toda la magia se reduce a creer que: 1º - lo semejante produce lo semejante, o que dos efectos semejan a sus causas. 2º - las cosas que una vez estuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia, aún de haber sido cortado todo contacto físico. El 1º principio se puede llamar ley de semejanza. El 2º principio, ley de contacto o contagio. A través de la ley de semejanza el mago deduce que puede producir el efecto que desea sólo con el mero hecho de imitarlo. En el segundo, el mago deduce que todo cuando haga con un objeto haya o no formado parte de su propio cuerpo le afectará.

Yo personalmente me inclino a que estos pueblos mágicos tenían una forma de pensar hacia el pensamiento organicista, pensamiento radicalmente opuesto al materialismo mecanicista del pensamiento de Occidente. Podemos hablar de las propiedades de las pirámides, la pirámide no puede hacer daño a nadie, pero hay que ir con cuidado ya que tienen que conocer los motivos fundamentales de las pirámides, como debemos orientarla, sus dimensiones etc., cuando hablemos de utilizarla como curación, hay que tener presente que el tema aun no esta muy claro, para las personas poco expertas pueden originarles sorpresas desagradables para ello si te interesa el tema terapéutico aconsejo que seas cauto y practiques mucho sin desanimarte. Aunque yo me inclino más sobre los efectos magnéticos de estas. Puedes empezar colocando una flor en el centro y ver su trayectoria. Tal vez con la practica tu descubras el pensamiento organicista de los pueblos antiguos, que para ellos cualquier fenómeno estaba ligado a todo lo demás.


EL EXTRAÑO PODER DE LAS PIRÁMIDES

Eduardo Blasco


Karel Drbal, ingeniero checoslovaco, se presentó en la oficina de patentes de Praga y sacando del bolsillo un objeto en forma de pirámide afirmó que afilaba cualesquiera navajas de afeitar que se colocaran bajo ella. El personal de la oficina se quedó estupefacto. Sólo cuando un científico comprobó por sí mismo la veracidad de las palabras de Drbal, el nuevo invento fue registrado con la patente número 91304.

Aunque esto ocurría en 1959, la idea era tan antigua como las pirámides de Egipto.

Drbal tuvo su idea mientras leía los experimentos de un francés llamado Bovis que, en una visita a la Gran Pirámide de Keops, observó que pequeños animales del desierto, que se habían introducido en la cámara del faraón, no se habían corrompido después de morir, Bovis se preguntó si no habría sido la Pirámide misma, de alguna manera, la causa de la preservación de los faraones, más bien que los métodos de momificación de los antiguos egipcios.

Bovis experimentó con una pequeña pirámide, colocando en su interior alimentos fácilmente alterables. Al conservarse durante mucho más tiempo del normal, llegó a la conclusión de que la causa estaba en la forma de la pirámide. Por su parte Drbal se preguntó inmediatamente si valdrían los mismos principios, aplicados a la corrosión de los metales. Las pruebas mostraron que estaba en lo cierto y así surgió la patente número 91304.

Nadie sabe cuál es su secreto. El filo de una hoja de afeitar está formado por una finísima capa de cristales; tan fina que se cree que el mero peso de la luz de la luna puede alterarla. Al parecer, la pirámide, debido a su forma, enfoca o concentra energía sobre el filo de la hoja.

Para probar el afilador de Drbal se construye una pirámide con una cartulina. Sus cuatro caras deberán medir de 15,7 a 14,94, cualquiera que sea la unidad de medida utilizada.

Únanse las caras con papel adhesivo, de modo que la altura sea de 10 unidades, Colóquese la pirámide de modo que los lados de la base estén orientados en dirección norte-sur y este-oeste magnéticos. Hágase un soporte cuya altura sea de 3,33 unidades, y colóquese en el centro de la pirámide.

Una hoja de afeitar de doble filo deberá colocarse en el soporte con sus bordes afilados. Tudo el conjunto ha de mantenerse alejado de cualquier material cargado de electricidad.

La pirámide puede preservar también alimentos delicados como carne y huevos, aunque no por largo tiempo.


PIRAMIDES QUE APUNTAN AL CIELO :


La Gran Pirámide 

La más grande de las tres pirámides de la Meseta de Giza, la Gran Pirámide, es la única de las siete maravillas del mundo que aún se mantiene en pie. ¿Quién creó semejante monumento? 
"El hombre teme al tiempo, pero el tiempo teme a las pirámides"
(Proberbio árabe)

La frase se pronunció el 21 de julio de 1798. Durante la batalla que enfrentaría a las tropas francesas y a los mamelucos, Napoleón exhortó a sus soldados con aquel mítico "¡cuarenta siglos os contemplan!". El general se refería, naturalmente, a la edad de la más grande de las tres pirámides de la meseta de Giza, a las afueras de El Cairo. La única de las siete maravillas del mundo antiguo que aún sigue en pie... Más de doscientos años después, los egiptólogos están casi convencidos de que la fecha dada por Napoleón en su conocida arenga es fundamentalmente correcta. En efecto, la Gran Pirámide de Giza, un monumento que originalmente superó los 146 metros de altura -el equivalente a un edificio moderno de 40 plantas-, fue levantado en tiempos del faraón Keops, de la IV Dinastía, hacia el 2500 a.C. Pero no todos están de acuerdo en esa cronología. En el siglo 25 antes de nuestra Era, sin ruedas ni poleas, ni grúas o máquinas de ninguna clase, un grupo indeterminado de obreros movió la friolera de más de dos millones de bloques, de pesos comprendidos entre las 2,5 y las 60 toneladas. Y no sólo eso: sin brújula -no existía-, orientaron sus cuatro paredes a los cuatro puntos cardinales con una precisión pasmosa; sin hierro practicaron agujeros que parecen hechos con un taladro en los que al examinar las muescas se ve que cada vuelta de torno profundizaban en el granito hasta doscientas veces más que lo que lograríamos nosotros hoy con un taladro de punta de diamante; y sin instrumentos ópticos orientaron algunos canales internos hacia la posición que ocupaban estrellas como Sirio, Zeta Orión o Alfa del Dragón, muy importantes dentro del contexto religioso egipcio. Esos y otros detalles evidencian que los constructores de la Gran Pirámide poseían unos conocimientos científicos que los expertos dudan en conceder a los primeros egipcios. ¿Y entonces a quién? La falta de pruebas concretas sobre la autoría de este monumento, en el que no se han encontrado grandes inscripciones con el nombre del faraón que las levantó, han dejado el terreno abierto a la especulación. A atlantes, extraterrestres y hasta al mismísimo patriarca José de la Biblia se les ha atribuido la construcción de este edificio... sin pruebas. En realidad, tratándose de la Gran Pirámide, casi no hay pruebas de nada. Casi...


PIRAMIDES,UN TEMPLO ESTELAR :

Un templo estelar 

¿Una puerta al más allá para los faraones? ¿De dónde procede el saber para construir la Gran Pirámide? Las modestas herramientas utilizadas por los antiguos observadores del cielo, alimentan la hipótesis de si el anciano saber astronómico pudo ser traído a la Tierra por seres extraterrestres. 
Por ejemplo, por raro que parezca, nunca se ha encontrado la momia de un faraón dentro de una pirámide. Es más, cuando se ha encontrado el ajuar funerario -los tesoros-, no había cuerpo, e incluso cuando se la localizado alguna cámara sepulcral intacta en una pirámide, el sarcófago ¡siempre estaba vacío! ¿Por qué? Algunos expertos creen que las pirámides nunca sirvieron como tumbas, sino como templos iniciáticos. Se apoyan en anomalías tales como que el faraón Snefru (el padre de Keops) se construyó tres pirámides (¿para qué querría tres "tumbas"?), o que el simple hecho de levantar un monumento tan llamativo como una pirámide era un reclamo irresistible para los ladrones de tumbas. En 1994, un ingeniero angloegipcio, Robert Bauval, propuso una idea genial. Se dio cuenta que las tres grandes pirámides de la meseta de Giza estaban distribuidas sobre el desierto de manera idéntica a como estaban las tres estrellas del "cinturón" de la constelación de Orión.
Estudiando los llamados Textos de las pirámides, Bauval descubrió, además, que para los antiguos egipcios Orión era el equivalente celestial del dios Osiris, y su "cinturón" era lo que los egipcios llamaban el Duat, una especie de "puerta" por la que el alma del faraón debía pasar para llegar al Amenti, al más allá. ¿Era tan ilógico creer que quien levantó las pirámides lo hizo pensando en construir sobre la tierra una réplica gigante de la "puerta" al más allá para el faraón?
Los últimos estudios demuestran que, en efecto, las pirámides eran una especie de "máquinas astronómicas", lo que convierte el enigma en más irritante si cabe. ¿De dónde obtuvieron los egipcios esa precisión astronómica? ¿Y matemática? No olvidemos descubrimientos como el que hizo en el siglo pasado John Taylor, al demostrar que el perímetro de la pirámide dividido entre el doble de su altura equivale a 3,1416... el número pi. Pero, según nos enseñaron en el colegio, pi ¡lo descubrieron los griegos siglos más tarde! 

Cuestión de peso 

Durante el Imperio Antiguo se produjo una gran agitación constructiva... ¿qué pasó después para que se frenara y se construyera menos? 
Las pirámides se construyeron en Egipto sólo durante un corto periodo de su historia, entre la III y la XII dinastía aproximadamente. Pues bien, según cálculos de Joseph Davidovits, durante el Imperio Antiguo (apenas de siglo y medio de duración) se utilizaron sólo en la Gran Pirámide casi dos millones de metros cúbicos, en las tres pirámides de Snefru 4 millones, y en la de Kefrén otros dos. En el resto de la historia de Egipto, combinando el Imperio Nuevo, el tardío y el ptolemaico, apenas se alcanzó una cifra de metros cúbicos de 4 millones. ¿Hay o no hay un misterio en esa efervescencia constructora del periodo de las pirámides? ¿Qué pasó después para que se abandonara tanta actividad?

UNA CAMARA SECRETA NUEVA :

El último enigma de la Gran Pirámide saltó en 1993 cuando un pequeño robot diseñado para explorar un angosto pasadizo de 20 x 20 cms. que atraviesa todo el monumento desde la llamada "cámara de la reina", descubrió algo sorprendente. Una puerta con sendos pomos de cobre derretidos por el tiempo parecía impedir el paso a una cámara secreta. De confirmarse las sospechas, y dado que 60 metros de galería minúscula separan esa cámara de la "de la reina", esa habitación sería el único recinto intacto que podría existir en la pirámide. Qué contiene, para qué se diseñó y cuándo se abrirá esa portezuela es algo que decidirán un día de estos las autoridades egipcias. Ojalá sea pronto.


LA TEORIA PIRAMIDAL DE MORACCI BAUVIER :

LAS PIRAMIDES DE GIZEH
Y EL DECUBRIMIENTO MAS IMPORTANTE
DE TODA LA HISTORIA DE LA HUMANIDM,

La teoría pirarnidal de Héctor H. Moracci Bauvier

Desde hace mfles de años se habla de un fabuloso tesoro escondido en las pirámides egipcias. Diversos autores egipcios. judíos, árabes, etc. se refirieron al tema. incluso al sultán Al Mamun en el siglo X de nuestra Era, viajó expresamente para tratar de encontrarlo, la entrada al turismo que se encuentra en la cara Norte de Keops, se le atribuye a este Sultán con la finalidad' de los tesoros como botin. Sin embargo el enigma sigue aún hoy y es por eso que gracias a la TEORIA PIRAMIDAL, se encontrará el fabuloso tesoro, que cambiará la historia de la Tierra.
Siempre se estudió a Keops dejando de lado a las otras dos pirámides, pero la maqueta astronómica de nuestro sistema solar que representan las únicas maravillas de la Humanidad que aún se conservan, necesitaba el estudio de las tres juntas.
Los constructores quisieron legar un tesoro que fuera revelado por la razón. Conocedores de los ciclos destr-uctivos del planeta, esto . es un cambio brusco en la posición ante el Sol y la salida de las aguas oceánicas en una enorme ola y que cualquier construcción humana desaparecería llevada por las aguas; idearon las tres pirámides planetas, con los exactos tamaños a los planetas que representan, sus exactos colores tal como los ve el ojo humano a través del telescopio y a nuestra tierra como la moderna astronáutica y sus fotos nos ofrece cotidianamente, y también las exactas órbitas y distancias en escala llevadas del plano astronómico al geográfico.

Así tenemos que:

KEOPS ES LA TIERRA
KEFREN ES VENUS
MICERINO ES MERCURIO

Lo único que falta en esta maqueta astronómico es su centro, o sea el mismísirno SOL.
La escala la dan las piránúdes entre sí, por eso es que partiendo desde KEOPS hacia el Sur, siguiendo por el meridiano que corta a la pirámide que los antiguos elipcios llamaban EL PLAN DE LA ARMONIA DIVINA y dirigiéndonos 1470 metros (la distancia Tierra - Sol es de 147 millones de km.) nos encontramos sobre el fabuloso tesoro de una Era anterior, cuando el Sahara era un enorme lago rodeado de vegetación.
Las pirámides son Mojones indestructibles. El hombre, destruyó su recubrimiento óptico y fue molido por las canteras para los palacetes de El Cairo. De lo contrario
podríamos apreciar su belleza.

La órbita Tierra-Venus es de aprox. 40 millones de Km.

La distancia Keops Kefren es de 400 metros.

U distancia Kefren Micerino es de 500 metros.

La distancia Venus-Mercurio es de 50 millones de Km.

Además de la entrada indicada anteriormente para hallar el tesoro, se encuentra otra que comunica con las otras pirámides y el tesoro. La misma se encuentra en la cara Norte a la 
altura del actual OJO DEL HORIZONTE por donde se ingresaba durante los ritos iniciáticos, exactamente en la fila 1 7 pero 7,35 metros de la línea del meridiano hacia el Oeste, con lo que nos queda un rostro bien definido. Retirando las piedras que ocultan esta verdadera entrada a la galería, ge mela de la que se conoce en la actualidad y visita al turista, ya que las galería y cámaras que conocemos son falsas, fueron selladas al mismo momento que se las construyó y esto de doble cámara es común en los egipcios, ya que tenían todo doble: doble esposa, doble trono, doble imperio, etc. retirando, repito, las piedras descubrirnos el sendero, las galerías que nos llevarán al más allá, que nos llevará a conocer que los constructores vivían en la Antártida que no es otra cosa que la mitológico Atlántida, cuando la Tierra enfrentaba al Sol con lo que es hoy el continente helado. En aquella época era un clima tropical y se desarrolló una civilización del Espíritu, las pruebas son diversas: Cada vez más las expediciones a la Antártida descubren vegetación tropical bajo los hielos, vegetación tropical gigante en nuestra pata gonia (hoy petrificada en Chubut y Santa Cruz). Además y para un rechazo total de que la Atlántida estaba en el Atlántico con sólo recortar los continentes Europeo y Americano y de igaul forma a un rompecabezas, uniendo sus partes no falta ninguna isla o continente.

El tesoro nos llevará -a conocer las leyes de los ciclos biológicos, nos llevará a conocer la energía magnética que circula en el Cosmos y en nuestro planeta y no sabemos utilizar, como la que utilizan las naves tipo plato volador. Conoceremos que los platos voladores, no son extraterrestres, sino guardianes casi inmortales que nos vigilan y que descienden de los constructores piramidales.
Sabremos también que la Torre de Babel no es otra cosa que KEOPS, que el pueblo y las razas que huyeron hacia el nuevo Ecuador la construyeron con amor y no como esclavos, como un legado religioso, que hablaban el mismo idioma espiritual.
Sabremos también que la Montaña de Dios de Moisés no es otra cosa que KEOPS, etcétera, etcétera.

El complejo piramidal de Gizeh, aguarda aún a los hombres que ingresarán al pasado remoto y que transformará la mente y el espíritu y terminará con la civflizaicón de los Caínes, para que Abel y el Bien se restablecido en nuestra Tierra.


El Tetragrama inscripto en el "Ojo del horizonte" de Keops corresponde a la Identificación de nuestro sistema solar y al simbolIsmo cuaternario de la Natura cza de acuerdo a la escritura del Gran Arquitecto

LA ESFINGE :

yo soy la esfinge. La Creacion de piedra perfecta que señala el 
camino de la Luz, hacia la que deben orientarse los humanos
conjuntamente con las tres piramides Guias del Cielo formamos 
el enigma del Gran Arquitecto, pata cuando llegue el tiempo elegido por la Mente Cosmica, junto con los testigos ,el que esta sentado en el Trono, Los cuatro Seres Espirituales que represento para formar el Uno planetario de la tierra ,su expresion eterna; La Naturaleza; los 24 ancianos del dia
þs 12 tribus o nativos del año humano; las 12 puertas o perlas de las casas astrologicas; los 4 puntos cardinales enfilados al espacio cosmico, desþndado por los espiritus planetarios y las constelaciones maravillosas.
Todos juntos, reverenciaremos cuando se cumpla el plazo al Cordero Redentor o la Conciencia Humana y Universal, y el hombre pueda encontrarse
con la sabiduria suprema de la Creacion Perenne.
se alejan ma s de la concepcion original y el fin esperado,el Universo Mental. El Gran Arquitecto efectivizo exactamente el esquema cuaternario de mi division:

CABEZA DE ANGEL-HUMANO
ALAS DE AGUILA
BUSTO DE MUJER
PATAS DE TORO

Juan de Doctrinas Hermeticas, me fijaron realmente con forma cuaternaria, rodeando al que esta sentado en el trono planetario.
muy pocos creeran en mi, tan solo uno solo, tal como lo dice
el : "Solo al cordero redentor de la tiribu de Judas, entendio
la verdad oculta y por eso el merece abrir los siete sellos....'

he visto desfilar por toda la superficie planetaria al animal
humano avasallando mi cuatriplicidad, destruyendola. 
Esta criatura demente ha deformado mi rostro, atacandome sin darse
cuenta algunas veces, conscientemente las mas, con premedi-
tacion y suicidio de las especies venideras. El ideal del pensante
que domina la superficie planetaria, es la destruccion de la
turaleza. Asi, el simbolo oculto del planeta representado en
maravillosa obra de la Creacion, señala la destructibilidad del
Humano, al atacar mi cuerpo de Toro (Tierra) mi cabeza
humana (Aire), mis garras de Leon (Fuego) y mis alas de
uila (Agua). Los cuatro espiritus ante el 'trono de la Con-
ciencia Cosmica, del Espiritu del Sol y los espiritus planetarios.
soy el principio y el fin de Toda vida sobre el pIaneta, el
arquetipo del Gran Arquitecto, para que el hombre me entienda
y conozca porque soy la eterna Naturaleza,rehago todas las
cosas; el germen del Universo, aqui abajo en el planeta viviente
tierra, igual que arriba donde esta mi Creador.
el futuro hombre superior, que descubra mi esencia, idolatrara 
imagen y las guias del Cielo, ya que estos lugares sagrados,
pisoteados y hollados por los extranjeros, resurgiran el dia fija-
do por la mente Superior para adoracion eterna en el Templo
de arena desierto, tal cual fue la necesidad del hombre mediocre, que olvido de penetrar la verdad eterna de mi simbolo y de las tres piramides de Gizeh.
Solo ven desierto en su alma y en su porvenir, por ignorar
el mensaje de su creador el espiritu terrestre.
Solo muy pocos se salvaran de la destruccion, a que esta
condenados por su propia muerte.
El pequeño rebaño que penetro mi misterio recibira la vida
eterna y ya no habra mas sombra porque la luz divina alumbram
brara "in eternum" las hasta ayer oscuras mentes.
Yo hago nuevas todas las cosas en mi enorme cubeta planetaria y 
aquellos que hicieron mal, desapareceran por no haber
entendido y por haber renegado de la madre Cosmica, de
la Creacion Toda.
Doy la vida para solaz de mis hijos y mis corderos que reciben
las vanidades terrenales, y que amen mi creacion.
Soy el venerado emblema esculpido en la piedra viviente en
el primer elemento de piedra con alma.Soy la luz espiritual y
El Genesis, recopilaciones escritas que poseen los hombres
dice :
"Y el espiritu de Dios, se movia sobre la superficie de
aguas.."
Soy ademas el simbolo perfecto de la luz celestial que despierta
en lo mas hondo de la conciencia, cuando el hombre entre
a ellos con su corazon y su mente.


LAS PIRÁMIDES Y STONEHENGE (P.SINNET) :

INDEPENDIENTEMENTE del conocimiento relativo al desarrollo espiritual de la Humanidad, que es primordial para la Teosofía, se pueden obtener de ella informes y datos imposibles de adquirir de otro modo, referentes ala historia externa del mundo que nos rodea. La investigación literaria, muy pronto alcanza en tales materias el límite de sus poderes. Al referirse al remoto pasado, queda paralizada por la necesidad de documentos escritos, y, todo lo mas, puede suplir su falta por la interpretación de algunas inscripciones sobre piedra. Con su ayuda nos es posible alcanzar, en la dirección de lo que Mr. Samuel Laing llama “Origen del hombre”, a unos cinco mil años antes de la Era cristiana. Pero evidencias no menos ciertas que las de los jeroglíficos egipcios, nos muestran que el hombre existió sobre la tierra en periodos que la Geología no puede estimar con exactitud, pero que ciertamente se extienden a millones de años. En tal respecto, nos hallamos frente a un problema que, en sus aspectos más salientes, solo admite dos hipótesis alternativas: 0 durante aquellos enormes periodos la Humanidad vivió sobre la tierra en estado salvaje, sin elevarse nunca sobre el uso de los bárbaros utensilios de piedra que vemos asociados con sus restos fósiles, 0 bien alcanzó periodos de civilización en remotas épocas, cuyas huellas históricas se han perdido. 
Comparando estos dos puntos de vista, razonando meramente sobre evidencias al alcance de todos, llegaremos a conclusiones que apoyan la creencia en civilizaciones prehistóricas. En Egipto, el testimonio de los monumentos y papiros ya traducidos, nos llevan a una fecha de cinco mil años antes de J.C. Pero en aquel tiempo nos encontramos en presencia de una civilización tan avanzada como la relativamente reciente de la grandeza egipcia, la de la 18.a dinastía. Según el admirable egiptólogo alemán Brugsch Bey, Menes, el primer rey de la primera dinastía mencionada par Manethon, alteró el curso del Nilo, construyendo un enorme dique para facilitar la fundación de Menfis. Fue, además, un legislador, y se dice aumentó grandemente la pompa y lujo de la monarquía, mostrándose así no solamente como gobernante civilizado, sino como quien ha contraído ya algunos vicios inherentes a la civilización, indicación segura de que pertenecía a, una época de 1eclinación más bien que a una de elevación del progreso de su país. Las gentes, en verdad, han llegado a considerarle como personaje primitivo, sencillamente por que con el comienza la lista de reyes de Manethon, en cuanto esa lista nos ha sido conservada por las citas de algunos escritores clásicos. La obra original de Manethon se perdió probablemente en el incendio de la Biblioteca de Alejandria. Se sabe, por otros escritores, que Manethon habló de largas épocas egipcias anteriores a la tercera dinastía; y aunque no hubiera sido así, la situación fielmente retratada del tiempo de Menes es bastante para mostrar que es la resultante del desarrollo de un progreso social que se extendía por el pasado en edades previas casi inmensurables. Según algunos egiptólogos dedicados ahora a traducir papiros, es preciso remontarse a quince mil años atrás, y no a cinco mil, si queremos formarnos una idea del comienzo de la civilización egipcia. 
Volviendo ahora a otra serie de investigaciones modernas, tenemos que reconocer que gradualmente se ha ida acumulando un gran numero de testimonios en apoyo de la leyenda clásica concerniente al perdido continente de la Atlántida. Los sacerdotes egipcios dieron muchos detalles a Solón, antepasado de Platón que los visitara. Por largo tiempo los eruditos se han inclinado a tratar esta historia como fabula, no se sabe bien por que, puesto que el cambio continuo comprobado en la corteza terrestre nos dice bien a las claras que la mayor parte de lo que hoy es tierra seca, fue en un tiempo lecho de los mares y viceversa. Existe, pues, a priori, una probabilidad de que pueda haber existido algún continente como el “fabuloso” de la Atlántida. Existen abundantes pruebas, derivadas del estudio de los fondos del Atlántico durante los últimos años, para mostrar que el sitio asignado a la Atlántida era probablemente el que ocupan grandes elevaciones, durante alguna anterior configuración de la superficie terrestre. Además, la Arqueología comparada nos muestra identidades entre el simbolismo prehistórico y las ruinas de Méjico y América Central por un lado, y del Egipto y Siria por el otro. Esto nos lleva a un origen común que la Atlántida pudiera proporcionarnos. 
Un explorador perseverante de Méjico y el Yucatán, el doctor Le Plongeon, para citar un descubrimiento reciente y de asombrosa evidencia, logró descifrar los caracteres en que las antiguas inscripciones de Méjico estaban escritas, y hasta ha traducido un viejo manuscrito que pudo salvarse del vandalismo de Cortes y de los monjes que le acompañaban. Este manuscrito se refiere, casualmente, de un modo directo a la catástrofe final que sumergió los restos de la Atlántida, que subsistían hace diez o doce mil años. 
La cuestión de la Atlántida es inmensamente importante, y hasta ahora me estoy refiriendo a los razonamientos que prueban su anterior existencia, para el hombre moderno. Un examen detenido de las pruebas meramente exotéricas sobre el asunto seria en si mismo muy largo, y, por el momento, otra es la tarea que me he impuesto. Todos los estudiantes teosofistas, y aun los lectores de libros teosóficos, saben que la enseñanza que se ha dado al mundo, concerniente a los orígenes de la especie humana y en relación con los comienzos del movimiento teosófico, esta ligada con esa creencia en la anterior existencia de la Atlántida que, como acabo de mostrar, esta abriéndose camino entre quienes nada tienen que ver con la Teosofía. La Humanidad, según todas las autoridades teosóficas, evoluciona a través de una serie de grandes razas-raíces, de las cuales la raza atlante fue la que precedió inmediatamente a la nuestra. No hago esta afirmación de un modo rotundo, por que el carácter de las enseñanzas teosóficas, en cuanto se refiere a sus más caracterizados exponentes, es opuesto al principio de toda afirmación ex-cathed1a. El método regular de instrucción adoptado por los Maestros de ciencia oculta, consiste en mostrar al estudiante cómo sus propias facultades internas durmientes pueden despertarse y conducirle al descubrimiento de la verdad, sea que investigue lo concerniente a los planos de la Naturaleza y a la conciencia superior a la nuestra, o a periodos de la historia del mundo anteriores al nuestro. Hasta que el discípulo se halla lo suficientemente avanzado para tener el poder de aplicar sus propias percepciones directas a las distintas cuestiones que pueda desear investigar, se le indica que no es preciso que acepte con confianza las afirmaciones de otros que se hallen más adelantados. Pero, al mismo tiempo, debemos conservar un termino medio entre la actitud de servilismo mental y la de incredulidad propia del espíritu limitado. Para el estudiante teosófico razonable, que ha encontrado motivos para confiar en el conocimiento y bona fides de los Maestros ocultos de quien se ha recibido nuestra enseñanza teosófica corriente, las afirmaciones que ellos hacen referentes a asuntos tales como el carácter y lugar que ocupó en la Naturaleza la raza atlante, tendrán necesariamente un gran peso. 
Ahora puedo dar un paso más para explicar por que algunos estudiantes teosofistas consideran para todo la existencia de la Atlántida, y la luz que puede arrojar la investigación oculta en la remota historia de Egipto, cosas ambas que le son más asequibles que el conocimiento de sus instructores más elevados. 
Los estudiantes teosofistas con suficiente desarrollo, tienen a su mano un instrumento de investigación que pone a su alcance una gran parte de la Historia antigua. Tal es la facultad de ver, con un sentido interno adaptado al proceso, anteriores estados y condiciones de cualquier lugar u objeto con los que puede hallarse en contacto el clarividente. Muchas personas de nuestros días están tan mal informadas respecto de los progresos más interesantes de la ciencia progresiva, que se muestran incrédulos en lo referente a la clarividencia. Para aquellos de nosotros que conocen el fenómeno, esto es como mostrarse incrédulo de la existencia del calculo diferencial; actitud mental absurda ante los hechos observados y la experiencia. Los clarividentes pueden ser uno por mil, uno por diez mil, si gustáis, de la población total, pero son suficientemente numerosos para que nos aparezca tan cierta la realidad de sus capacidades como la capacidad ocasional de la mente humana para comprender las matemáticas superiores 
La clarividencia tiene muchas variedades y ramificaciones; pero la variedad a que me refiero en este momento ha sido llamada Psicometría por los escritores que se han ocupado de tal asunto, quizá de un modo poco racional. No es rara tal facultad en su más sencilla manifestación. He conocido a varias personas, aparte de las que han pasado por una educación regular oculta, que tienen la facultad de obtener impresiones de la persona que ha escrito una carta, con solo tocar esta 0 ponerla sobre su frente sin mirarla ni leerla, extendiéndose a veces hasta dar una descripción detallada de su apariencia externa y carácter. Ahora bien: esta facultad depende de hechos de la Naturaleza que son de una importancia enorme en sus manifestaciones completas. El psicometrizar cartas nos lleva a la ley bajo la cual este fenómeno puede producirse, de igual modo que el experimento de frotar una barra de lacre para que atraiga trocitos de papel, conduce a toda la ciencia de la electricidad. Existe un media natural en el cual los cuadros, por decirlo así, de todo lo que ha tenido lugar sobre la tierra, quedan preservados para siempre de un modo indestructible. Este medio se llama en la literatura oculta del Oriente “Akasa”. Los ocultistas europeos medioevales indican la misma cosa cuando hablan de la luz astral. Esta luz astral lleva en sí un registro para los que pueden percibirlo e interpretarlo, que reduce a valor insignificante, desde el punto de vista histórico, todos los documentos escritos existentes en el mundo. 
Para la completa exploración de la luz astral se necesitan facultades psíquicas de un orden muy elevado, educadas además con precisión científica y apoyadas en un carácter altamente espiritualizado. Tales cualidades están en posesión de los más elevados instructores teosóficos, y a su ejercicio se debe parcialmente el conocimiento que poseen del remoto pasado del mundo. Digo “parcialmente” porque, en realidad, los más altos iniciados del Ocultismo poseen documentos escritos que han heredado de un largo linaje de predecesores, y sus propias facultades internas les capacitan para comprobarlos en cualquier momento. Hay etapas de desarrollo que alcanzan muchos de sus discípulos, y de las cuales puede alcanzarse una amplia información histórica procedente de la luz astral. Esta se ha llamado a veces la memoria de la Naturaleza. Todo recuerdo –hasta el de la clase más familiar– es, en verdad, una lectura en la luz astral. Pero las facultades que no se han desenvuelto por métodos ocultos, solo sirven para leer los registros de aquellos hechos en que estuvo presente la persona. Solo con ellos, sus sentidos astrales han estado en contacto bastante intimo para volver a entrar a voluntad en idéntico contacto. El ocultista, cuyos sentidos astrales son mucho más delicados, puede seguir otros medios de asociación, otras corrientes magnéticas, para usar la expresión técnica, dándonos este vislumbre el hilo que nos puede conducir a la comprensión de la facultad psicométrica. 
Los objetos tangibles, así como los vehículos internos de la conciencia humana, están unidos por corrientes magnéticas permanentes con los registros astrales que se han establecido originalmente en su vecindad. El ocultista educado, al tocar 0 coger tales objetos, puede alcanzar aquellas corrientes, poner sus sentidos astrales en la misma relación con los registros astrales a que tales corrientes conducen, que la que existe entre su propio yo astral y las escenas pasadas de su propia vida, de que ha sido testigo. Tomad el caso de los recuerdos que cualquiera de nosotros puede tener de algún distante lugar que ha visitado anteriormente. Deseoso de recordarlo, vuelve sus pensamientos hacia aquella pagina de su memoria, y por un camino interior se puede decir que ve de nuevo la escena en que piensa. El ocultista, de igual modo, pone su mano sobre las piedras de una construcción, o puede bastarle aproximarse a ella, y sigue el hilo magnético de conexión, que conduce su conciencia a los acontecimientos pretéritos con que aquellos materiales estuvieron asociados. 
De este modo, el ocultista puede hacer que las Pirámides de Egipto le cuenten su historia mucho más completa que lo que de ella se pueda reconstituir can ayuda de inscripciones fragmentarias 0 documentos que accidentalmente sobreviven de la destructora influencia del tiempo. La confianza que se pueda tener en la facultad psicométrica de las personas que se hallan a un nivel inferior al del adeptado, es una cuestión que sólo puede considerarse en cada caso particular; pero, de todos modos, he tenido la ventaja de ser ayudado en todas las tentativas que he hecho para penetrar más profundamente que lo usual en el misterio de la antigüedad egipcia por un poder psicométrico muy elevado, habiendo podido confrontar la información así recibida, con el pleno conocimiento poseído por aquellos de quien obtuve la enseñanza expuesta en varios libros teosóficos que he publicado. De este modo he podido formarme una idea de los remotos principios de la civilización egipcia, que constituyen un bosquejo coherente e inteligible de tal proceso total, sintetizando de un modo muy interesante una gran cantidad de especulaciones esparcidas, concernientes a la evolución de la especie humana, hacia las cuales va inclinándose la investigación arqueológica ordinaria. Expondré ahora la historia para beneficio de todos los que puedan estar suficientemente en contacto con los métodos ocultos de investigación, para apreciar su pretensión a que se les tenga en cuenta. 
Desde luego, la investigación sobre los comienzos de la civilización egipcia nos pone en relación con la raza atlante. Si nos remontamos lo suficiente en la historia de la Humanidad, si nos remontamos a un millón de años atrás, nos encontramos en un periodo en que la población de la tierra era insignificante, a excepción de los núcleos de la raza atlante, que habitaba varias regiones de la tierra, tal como estaba configurada su superficie, además de las que formaban el continente de la Atlántida así como en el día presente la raza caucásica habita muchas regiones de la tierra además del Cáucaso. Pero las diferentes ramificaciones de la misma raza-raíz pueden diferir por completo; y de este modo, cuando las varias fracciones de la raza atlante, que habitaban en la Atlántida propiamente dicha, habían alcanzado un muy alto grado de civilización y poder, el Egipto, entre otros países, estaba ocupado por un pueblo relativamente primitivo, de quien no debemos creer que fuera salvaje 0 bárbaro en el peor sentido de esas palabras, pero para el cual las artes y costumbres de la civilización eran aun un libro cerrado. 
Hace unos ochocientos mil años, el continente de la Atlántida, habiendo cumplido sus destinos en la educación de la especie humana, comenzó a desaparecer. Este proceso se inauguró por una catástrofe geológica en escala estupenda, pero no hizo más que comenzar la desaparición 0 sumersión de la Atlántida. El continente se sostuvo contra las destructoras fuerzas de Neptuno hasta hace unos ochenta mil años, en que algunas porciones considerables restantes desaparecieron, quedando solo una grande isla –la Atlántida de la tradición clásica–, que pereció en una gran convulsión natural hace unos once mil quinientos años, fecha originalmente obtenida en las enseñanzas ocultas y confirmada aproximadamente por los descubrimientos del Dr. Le Plongeon, de los que ya se ha hecho referencia. 
Durante el enorme periodo transcurrido desde el principio de la gradual sumersión de los grandes territorios del continente original, se realizaron extensas emigraciones desde la Atlántida entonces existente, a otras regiones. En estas emigraciones quedaron incluidos los representantes más avanzados espiritualmente de la raza. La destrucción de la Atlántida, como proceso físico, fue paralela a la degradación moral del pueblo. Los adeptos de la raza se apartaron tanto de la incurable degeneración de sus compatriotas, como del ruinoso continente, cuyo destino conocían de antemano. En aquella decadente y corrompida civilización su influencia ya no podía ejercerse por más tiempo. Tenían ellos que descubrir un núcleo humano más joven y vigoroso sobre el cual injertar el espiritual impulso que les estaba confiado. 
En aquel periodo una gran parte de Europa, especialmente de la Europa oriental, era una marisma inhabitable, apenas elevada de las aguas del Océano, al que la Atlántida volvía. Pero el Egipto, aunque muy diferente en su geografía del Egipto de hoy, ya estaba habitado, como también lo estaban las comarcas que limitaban el Mediterráneo oriental. Sobre la mitad del enorme periodo asignado a la sumersión de la Atlántida, una gran cantidad de adeptos atlantes, acompañados por un considerable numero de sus contemporáneos no iniciados, se fijó en esas comarcas, como también gradualmente, más tarde, en las regiones occidentales de nuestra presente Europa, así como en muchas partes del mundo oriental. Sobre el territorio que es ahora parte de nuestras Islas británicas, aunque en aquel tiempo no estaba separado del resto del continente principal, los adeptos atlantes dejaron huellas de su presencia, algunas de las cuales subsisten hoy. En Stonehenge poseemos un recuerdo de la dispersión atlante, aunque su construcción sea más reciente que la de las Pirámides de Egipto. 
Durante un tiempo muy largo, los adeptos inmigrantes que se fijaron en el país que se conoce hoy por el nombre de Egipto, no realizaron tentativas para educar al pueblo en las artes de la civilización. Vivian ellos sencillamente en el país, y allí, sin duda, tuvieron algunos discípulos individuales y mantuvieron el más elevado conocimiento espiritual que, por poco preparada para asimilárselo que se halle la masa de la Humanidad en cualquier época, nunca puede morir totalmente, aunque sus conservadores disminuyan y se reduzcan a unos pocos en numero, como a veces puede ocurrir en las crisis de la evolución humana. Cual pueda haber sido la naturaleza de la influencia espiritual invisible que ellos llevaron al pueblo en que vivían, es cuestión de que no he de ocuparme aquí. La raza que les rodeaba se elevaba poco a poco por las enseñanzas de una civilización superior, e indudablemente ella fue grandemente aumentada y mejorada etnológicamente por la infusión de sangre inmigrante, porque, como ya he dicho, un gran numero de gentes atlantes, además de los que representaban al adeptado en este periodo, acompañaron a sus maestros y guías espirituales en sus emigraciones, y mezclaronse sus descendientes con los habitantes originales de la nueva patria. 
Llegó un tiempo en que la semilla sembrada germinó. Los adeptos comenzaron a enseñar y a gobernar, así como a residir en Egipto. Las vagas tradiciones referentes a las largas líneas de Reyes Divinos, que precedieron a las dinastías que dió Manethon, no son meras fabulas de una humanidad infantil, como el espíritu limitado de los críticos materialistas del siglo XIX ha supuesto con frecuencia. Los Reyes Divinos de Egipto fueron los primeros gobernantes adeptos, y la edad de oro de Egipto fue aquella sobre la cual ellos presidieron, durante milenios, en un pasado tan remoto que se sienten escrúpulos de mencionar la existencia de esas figuras reales, ante gentes de las que, solo unos pocos, se han emancipado por completo de las cadenas mentales relativas a la duración de la historia del Mundo, que forjaron los modernos europeos a causa de la interpretación que diera la Teología medioeval a la cronología de la Biblia. Siguiendo hacia atrás la historia de los primeros monumentos de la civilización egipcia, con ayuda de aquellos imperecederos archivos que pueden consultarse, tan vividos como siempre en la Memoria de la Naturaleza, por aquellos que saben cómo penetrar en este ilimitado museo de pinturas, no tendremos que añadir al azar algunos milenios más a las fechas convencionales de los modernos egiptólogos, sino que nos será preciso medir sus edades sobre la escala de la historia atlante. Las pirámides fueron realmente construidas en un periodo medio entre la primera inmigración de adeptos atlantes en Egipto y la etapa del progreso del Mundo que hemos alcanzado, 0 en otras palabras, hace algo más de doscientos mil años. Relacionadas estrechamente como se hallaban en su origen e intento con los misterios ocultos, es imposible obtener de los informantes iniciados del presente de ninguna explicación precisa respecto del designio que perseguían en el principio. He podido inferir, que, aunque sin duda fueron templos 0 lugares de iniciación (la gran pirámide por ejemplo, contiene ciertamente más cámaras que las tres descubiertas), uno de los objetos de la gran pirámide fue la protección de algunos objetos tangibles de gran importancia, relacionados con los misterios. Esos objetos fueron sepultados en la roca, se dice, y se erigió la pirámide sobre ellos, siendo su forma y magnitud las adecuadas para garantizarla de los temblores de tierra, y de la misma sumersión bajo el mar durante las gran des ondulaciones seculares de la superficie de la Tierra. 
Esto me presenta uno de los hechos más notables sobre las pirámides, entre los que la investigación moderna no ha sospechado jamás. En los enormes periodos de su existencia, ha habido tiempo, más de una vez, para uno de esos grandes cambios en la superficie de la Tierra, que algunos geólogos reconocen como una necesidad de su constitución. Las alternativas elevaciones y depresiones de continentes y lechos del océano, son debidas a una lenta pulsación del cuerpo de la Tierra, que pueden compararse, en cuanto a la superficie, a las ondulaciones de un mar que se halla en calma casi perfecta, pero que se eleva lentamente bajo la influencia de una oscilación imperceptible. Probablemente existirán corrientes oblicuas en tales ondulaciones, que pueden ocasionalmente intensificarlas y hacerlas mínimas; pero, en todo caso, no pueden ser excluidas de ninguna hipótesis científica razonable referente al progreso de las teorías geológicas, por muy débiles que sean los indicios de tales manifestaciones. 
La información oculta sobre el asunto que tratamos, nos trae el registro de algunas de tales ondulaciones. Después de la erección de las primeras pirámides, una ondulación (relacionada con la que produjo la sumersión final del ultimo trozo del continente atlante), deprimió la región que es ahora el valle del bajo Nilo, bajo el nivel del mar, que cubría la parte norte de África excepto los terrenos montañosos próximos a la costa mediterránea. La costa occidental era también tierra firme en el periodo en cuestión, pero el presente desierto de Sahara era un mar, y ese mar se extendió por todo el país ahora fertilizado por el bajo Nilo, en cuanto la enorme ondulación deprimió su nivel. 
El país del alto Nilo no quedó sumergido, y allí se refugio sin duda una gran parte de la población de Egipto, aunque la sumersión tuvo un carácter de cataclismo que llevo consigo la destrucción de la vida de aquellos que se apegaron más a la región amenazada. De todos modos, se me dice que hubo una considerable emigración del pueblo hacia el Oriente y el Occidente, así como hacia el Sur, y por algún tiempo (no se exactamente cuanto, aunque si que fue muy poco comparado con el curso general de las ondulaciones de la gran corteza rocosa de la Tierra), las pirámides y el territorio que las rodea permanecieron bajo el agua. Incidentalmente esto sugerirá la idea de que el presente curso del río Nilo no es el que seguía antes de la convulsión natural en cuestión. El curso de hoy difiere, se me dice positivamente, del que siguió en la época de la construcción de la gran pirámide, desde la altura de Tebas. El templo de Karnak es un monumento egipcio de enorme antigüedad, aunque no tan viejo como la pirámide mayor, y nunca estuvo sumergido; pero en lo referente al curso del Nilo, fue diferente del de hoy desde la altura de Tebas, en tiempo de la erección del templo de Karnak. 
De nuevo se retiró el mar del bajo Egipto tras un intervalo, cuya exacta duración no me ha sido comunicada, y las pirámides quedaron de nuevo en seco. Rápidamente, en comparación con los cambios geológicos ocurridos, se repobló otra vez y los adeptos gobernaron. Me inclino a considerar el periodo que ahora viene como la verdadera edad de oro de la civilización egipcia. La decadencia solo se manifiesta mucho más tarde. Pero el destino tenia reservado otro golpe al antiguo Estado. Cuando la ultima isla restante de la Atlántida se sumergió con enorme violencia hace unos 11.500 anos, una ondulación del lecho de los océanos produjo inundaciones terribles, y sin que de nuevo el territorio pasara a ser fondo del Océano, el país egipcio fue afligido por una inmensa inundación que por segunda vez dispersó sus habitantes. No he comprendido que esta fuera de tal entidad empero, que llegara a sumergir las pirámides, pero, en cierta escala, la población se ahogo 0 huyo del país circundante, por algún tiempo. Cuando, a su vez ceso la inundación y la población se fijo de nuevo en el país, comenzó ese movimiento descendente de espiritualidad y cultura que, desde el punta de vista oculto, es el breve periodo final de la decadencia de la civilización del Egipto, aunque, para el egiptólogo moderno, en el vaya incluido el comienzo de la historia egipcia, tras del cual algunos investigadores principian a buscar las huellas del hombre primitivo. 
Probablemente, al comenzar el periodo de decadencia, 0 después de haber avanzado este un tanto, los objetos tangibles, cualesquiera que ellos fuesen, que la gran pirámide debía conservar, fueron extraídos y llevados a algún otro país elegido como residencia central del adeptado del Mundo. Y, aunque en cuanto la antigua sabiduría-religión sobrevivió en Egipto, las antiguas pirámides siguieron conservando su valor como templos iniciáticos, gradualmente sin duda, el conocimiento pleno concerniente a su uso, en este respecto, se desvaneció entre el pueblo. Sólo los adeptos iniciados practicaban en las cámaras las ceremonias secretas, y, con la dispersión del elemento adepto de la población, debido a la degeneración de esta, las arcaicas tradiciones se perdieron, naturalmente. Esta consideración da cuenta, entre otra, de la multiplicación de pirámides en edades comparativamente recientes, cuando, ciertamente no pensaban los constructores usarlas para iniciar a los neófitos en los misterios de la ciencia oculta. En los últimos milenios, se han erigido pirámides a lo largo del valle del Nilo. Al paso que la enseñanza oculta niega la teoría convencional de que las pirámides sirvieran de tumbas a los monarcas que las hicieron construir, abre las puertas a conjeturas de esta clase en lo referente a las más modernas. Desde una antigüedad con la que las dinastías decadentes habían perdido contacto, el ejemplo de las primeras pirámides, como estilo arquitectónico, había sido evidentemente copiado. 
Ciertamente el Sarcófago de la gran pirámide no fue una tumba ni, como conjetura Piazzi Smyth, un tipo 0 patrón de las medidas de capacidad, sino una pila en que se cumplían ciertas ceremonias bautismales relacionadas con las iniciaciones. Es posible, sin embargo, que en el ultimo periodo degenerado de la historia egipcia (al que pertenecen las dinastías de Manethon), algunos de los reyes, habiendo perdido la noción del uso a que fueron destinadas las pirámides en el principio, puedan haber seguido construyendo parecidos monumentos, sin conocer el empleo original de ellos, y destinarlos a tumbas suyas. Se me dice que tal ha sido el caso positivamente, pero este hecho no milita en modo alguno contra las explicaciones dadas. 
La construcción de la gran pirámide ha sido asignada por la mayor parte de los egiptólogos a un Rey de la cuarta dinastía, generalmente conocido por el nombre de Cheops, 0 más correctamente, para los estudiantes de jeroglíficos, por el de Khufu. Se supone que ese monarca la construyó, y que fue aumentando su tamaño durante toda su vida. Como su reinado fue muy largo, la enorme magnitud del monumento se explica por esta causa. Mis noticias respecto a este punta son de que Khufu solo restauró algunas porciones de la pirámide que se habían deteriorado, y cerró, por razones que se me escapan, algunas de las cámaras que antes eran accesibles. Los egiptólogos modernos admiten que las pruebas de que Khufu fuera el constructor son poco sólidas, aunque la conjetura original se ha citado tan frecuentemente, que la mayor parte de los escritores la aceptan como un hecho conocido. 
La manipulación de las enormes piedras usadas en este monumento, así como la construcción misma de la gran pirámide, solo pueden explicarse por la aplicación a tales trabajos de algún conocimiento de las fuerzas de la Naturaleza, que se perdió para la humanidad durante la decadencia de la civilización egipcia y la barbarie medioeval, no habiendo sido aun recobrado por la ciencia moderna. Esta parte del asunto que trato, se revisara convenientemente en relación con otras ruinas procedentes de las edades en que los adeptos dispersados desde la Atlántida, tomaban aun parte en la vida externa de Egipto y de algunos otros países que forman ahora parte del continente europeo. En la misma Inglaterra tenemos algunos restos del tiempo de los adeptos atlantes, cuya interpretación ha estado obscurecida tanto por teorías fantásticas, como por el transcurso de las edades transcurridas desde su erección.

STONEHENGE es un enigma que ha dejado tan perplejos a los especuladores como las mismas Pirámides. La mayor parte de los arqueólogos han afirmado que fue erigido por los druidas de la antigua Bretaña, que estaban ya desapareciendo como casta sacerdotal en tiempo de la invasión romana, aunque celebraban todavía los ritos secretos y sanguinarios a que se han referido algunos historiadores romanos. Esta sencilla conjetura, que no explica los métodos que pudieran emplear las razas incivilizadas que habitaban la gran Bretaña conquistada por Julio Cesar para manejar los enormes monolitos que constituyen las ruinas de Stonehenge, no satisface a Mr. James Fergusson, que ha dedicado tan pacientes investigaciones al asunto de los Monumentos de piedras toscas en su interesante volumen así titulado. Mr. Fergusson tiene el prejuicio de querer descubrir un origen reciente a todos los restos de la antigüedad, y a favor de la obscuridad reinante sobre doscientos 0 trescientos años de la historia inglesa, los que siguen al abandono de las islas par los romanos, ha desarrollado una hipótesis, según la cual Stonehenge fue erigido en tiempo del Rey Arturo para celebrar una de las doce grandes batallas en que se dice que aquel héroe destrozó a los paganos. Mr. Fergusson no tiene nada que oponer a los previos argumentos que habían asignado un designio religioso a las grandes reliquias de Salisbury Plain, y las convierte en meras piedras erigidas para conmemorar una victoria. Ningún esfuerzo intencional suyo nos hubiera proporcionado una reductio ad absurdum más grotesca de esa concepción general del mundo, que considera a la civilización que se desarrolla ahora a nuestro alrededor como procedente de una condición inmediata de humanidad primitiva infantil. Una de las razones de que Mr. Fergusson rechace la teoría druídica, se deriva de la imposibilidad de suponer que una mera raza de salvajes como la que los romanos encontraron en las islas británicas, pudiera manejar las masas de piedra que forman las ruinas en cuestión; pero se contenta con pasar a la ligera sobre la dificultad que presenta también su teoría, afirmando que, después de la ocupación romana, los bretones pudieron haber adquirido muchos conocimientos de ingeniería de sus conquistadores. Los mismos romanos no hubieran sido más hábiles que los bretones para manipular los materiales de Stonehenge. Las piedras superiores de los trilitos pesan sobre once toneladas cada una, y las piedras verticales pesan treinta toneladas por pieza. Es insensato decir que tales masas fueron movidas, elevadas y puestas en su lugar con gran exactitud por constructores que emplearan sencillamente en su trabajo los músculos humanos. Los recursos mecánicos del día presente tendrían que ponerse a contribución para erigir un segundo Stonehenge al lado del primero . Lo absurdo de tal hipótesis no se mide meramente por el peso de los monolitos de Salisbury Plain. Por propia confesión de Mr. Fergusson tenemos que incluir en nuestra ojeada sobre el pasado los restos de Stonehenge y Avebury, y también los innumerables “dólmenes” que se encuentran en las Islas británicas y, en mayor numero, en Francia, España y Escandinavia. Es inútil esforzarse en explicar un hecho de un modo inaplicable a los de igual naturaleza. Es preciso que nuestra teoría incluya los dólmenes, así como los supuestos monumentos del rey Arturo. Y hay dólmenes cuyo peso deja en la sombra el de los materiales de Stonehenge. Los dólmenes son sencillas construcciones en que una masa de piedra, la cubierta, se eleva sobre tres 0 más soportes; uno medido en Cornualles, en el termino municipal de Constantine, tiene un peso evaluado en 750.000 kilogramos. Otro, de Pembrokeshire, es una gran piedra tabular, bastante grande para que cinco hombres a caballo se cobijen bajo ella. ¿Cómo fueron los usos de esos extraños monumentos? La hipótesis del rey Arturo deja la respuesta tan en la oscuridad como la teoría druídica (que no place a Mr. Fergusson). Y la idea de que los bretones puedan haberse capacitado para elevar piedras de 750 toneladas, meramente por haber podido aprender algunos conocimientos de ingeniería facilitados por los romanos, constructores de caminos, es demasiado infantil para que se la considere con seriedad. 
Los que pretenden, con Mr. Fergusson, que los monumentos de piedra tosca deben haber sido construidos en los siglos tercero y cuarto, porque saben bien que después no se han construido, y creen que no han podido ser erigidos por las primitivas poblaciones salvajes, están inconscientemente tratando de borrar el sendero que puede conducirnos, al buscar alguna explicación, a una civilización anterior a la nuestra, cuyas huellas no existen en los documentos con que hasta últimamente hemos tratado de construir la historia del mundo antiguo. La Atlántida es la única clave racional para la comprensión de Stonehenge, así como la única solución satisfactoria del antiguo Egipto. 
Los informes que he obtenido sobre el asunto, de aquellos para quienes la “memoria de la Naturaleza” es un libro abierto, nos muestran a los dispersos adeptos de la Atlántida como fundadores en la Europa occidental de los ritos religiosos que Stonehenge debía albergar. En un periodo muy posterior al de la emigración atlante a Egipto, algunos representantes del ocultismo más elevado de la Atlántida se establecieron en el país que estaba destinado a ser las islas británicas en los sucesivos cambios de la geografía física. Su influencia estableció civilizaciones que no probaron tener el carácter fuerte y consistente de la egipcia, pero que dieron, sin embargo, origen a considerables ciudades, cuyos restos se han desvanecido ahora. Stonehenge se erigió como templo para enseñar al pueblo el culto exotérico. Nunca estuvo cubierto. Su tosca estructura se adoptó intencionadamente por los desterrados de la Atlántida como muda protesta contra la corrupción y el refinamiento de la decadente civilización que dejaban tras de sí. En la Atlántida, propiamente dicha, la familia humana había llegado al punta medio de la materialidad. Los grandes progresos del conocimiento cientifico se habían puesto exclusivamente al servicio de la vida física, y las aspiraciones espirituales habían quedado ahogadas en la persecución de los bienes materiales. Los goces personales cultivados por aquellos que eran bastante fuertes para procurárselos, eran el objetivo a que se dirigían todas las energías de la raza. Muchos secretos de la Naturaleza, que la ciencia de la quinta raza no ha recobrado aun, fueron degradados para el exclusivo servicio del goce físico por las clases dominantes (porque también habitaba el país una raza inferior y servil), y los adeptos espirituales de aquel periodo se apartaron con disgusto de una comunidad que no estaba en su poder redimir. Impusieronse a sí mismos la tarea de implantar entre aquellos bárbaros relativos, cuyos descendientes estaban destinados en el progreso del tiempo a mezclarse con la próxima gran raza, el entusiasmo espiritual que podría a su tiempo conducirles a un futuro ennoblecido. Por eso, las ceremonias externas de la religión que enseñaban, fueron celebradas bajo su dirección con intencionada sencillez. Construyeron su gran templo con rocas sin labrar. No buscaban ellos efectos arquitectónicos que apartaran la atención de la Naturaleza. No dotaron a su catedral de otros títulos arquitectónicos de admiración que los que dependían de su maciza grandeza. 
¿Cómo vencieron la dificultad de manipular las enormes moles de piedra, cuya mera superposición parece haber exigido recursos mecánicos que pueden apenas asociarse en la Imaginación con otro periodo distinto del nuestro? Para esto, en la Atlántida, propiamente dicha, pudo apreciarse, al examinar detenidamente su historia, que poseían recursos mecánicos de orden muy avanzado para cualquier obra que precisaran; pero los constructores de entonces no recurrían exclusivamente a las aplicaciones de tal clase al manejar pesados materiales. En la madurez de la civilización atlante, algunas fuerzas de la Naturaleza que ahora están solo bajo el dominio de los adeptos de la ciencia oculta, eran entonces de uso general. Los adeptos de entonces no tenían el deber de guardar el secreto de su existencia celosamente, y entre esos conocimientos poseían el poder tan raramente ejercitado ahora, que su misma existencia se toma a risa desdeñosamente por el vulgo, de modificar la fuerza que nosotros llamamos gravedad. 
Es apenas útil en una publicación de hoy, en estos tiempos en que la inteligencia sigue aun caminos alejados de los ocultos, hablar de poderes de adeptos que no pueden alcanzarse con la experimentación moderna de las posibilidades naturales. Pero refiriéndonos al peculiar poder a que acabo de aludir, la verdad es que la modificación de la fuerza de la gravedad par métodos que el espíritu humano puede poner en practica, pueden parecer absurdos únicamente a gentes que ignoran ciertos hechos sugestivos que se encuentran ya dentro de la experiencia de la investigación científica, y al mismo tiempo se muestran obstinadamente ciegos a la evidencia de hechos misteriosos que tienen lugar notoriamente, aunque estén completamente inexplicados, en el campo de las experiencias espiritualistas. Los teosofistas están muy lejos de aceptar las teorías espiritistas referentes a los destinos del alma humana después de la muerte; pero los hechos externos, familiares a todos los investigadores del espiritismo, son hechos efectivos que necesitan lugar adecuado en toda concepción de la Naturaleza, elaborada por el razonamiento inteligente. La masa ignorante no sabe nada de esto, porque constantemente se están descubriendo impostores que imitan por medio de artificios los fenómenos relativamente raros que, bajo los auspicios del mediumnismo espiritista, exteriorizan la ocasional actividad de fuerzas, que acoge con desconfianza el muy limitado conocimiento de fenómenos naturales secretos generalmente difundido entre nosotros al presente. Pero la frase atribuida a Galileo, e pur si muore, es aplicable perfectamente a nuestro caso. Frente a todo lo que ha sido reconocido por competentes investigadores (testimonios no afectados en lo más mínimo por los descubrimientos de fraudes espiritistas en otros casos), es muy curioso, como ilustración de las capacidades de la estupidez humana, que personas que se creen talentosas y sagaces, continúen desacreditando el hecho de que en ciertas sesiones espiritistas objetos pesados son a veces “levitados”, es decir, elevados, y hasta se los ha visto flotar en el aire bajo la influencia de agencias invisibles o fuerzas que han contrarrestado, en aquel momento y para aquellos objetos, la fuerza operativa usualmente llamada gravedad. 
Pero eso que ocurre ahora y ocurría entonces –importa poco la frecuencia–, debe referirse, cuando se conozca suficientemente, a la operación de alguna ley tan natural como la expansión de los gases. En el hecho de que los objetos puedan algunas veces ser repelidos de la tierra, 0 levitados, no hay nada más de misterioso que en el hecho de que generalmente sean atraídos. Ningún físico moderno ha expuesto aun una concepción luminosa sobre el por que 0 cómo opera la gravedad. En este momento, no sabemos más que Newton cuando se preguntaba por que cae la manzana. Podemos en cierto modo medir la fuerza que la mueve; pero no sabemos lo que es esa fuerza. Lo mismo ocurre con el magnetismo. En este podemos observar en acción los dos procesos: de atracción y de repulsión. Estimulad un electroimán en cierto modo y atraerá el hierro; estimuladlo de otro modo y repelerá el cobre, de modo que una masa de este metal puede ser visiblemente levitada y conservada en suspensión sin apoyo aparente a alguna altura sobre el aparato que lo repele. Los electricistas observan y pueden reproducir el hecho; pero no lo entienden. La levitación de mesas y de seres humanos en sesiones espiritistas solo puede ser observada ocasionalmente y no puede reproducirse a voluntad (por observadores ordinarios en todo caso); pero el hecho hay que tomarlo en consideración y relacionarlo con nuestras ideas corrientes. Es estupido tratar de salvar la dificultad de no comprenderlo declarando, a pesar de la evidencia, que el hecho no es hecho. 
Cuando los teosofistas afirman que los adeptos en la ciencia oculta pueden hoy como en la antigüedad modificar la acción de la fuerza que llamamos gravedad –por habérselo comunicado así alguno de los que tienen facultades para conocer los poderes de aquellos –, no se puede experimentar ningún sentimiento de protesta intelectual contra tal afirmación. Es imposible ofrecer al lector ordinario una evidencia directa para lograr que lo crea. Pero la situación general –como he mostrado– es tal, que cualquier declaración positiva de incredulidad sobre lo afirmado solo puede ser debida a ignorancia 0 estupidez. Por consiguiente, nosotros, que creemos digno de crédito lo que decimos, podemos exponerlo indiferentes a los comentarios que, en vista del conocimiento posible de adquirir en el día, se condenan a si mismos, si son contrarios, como irracionales. Los adeptos custodios de ese conocimiento concerniente a las fuerzas misteriosas de la Naturaleza, que se esta infiltrando en el mundo a medida que la ciencia avanza, pueden y siempre han estado capacitados para dirigir las atracciones de la materia de modo conveniente para alterar a voluntad el peso efectivo de los cuerpos densos. Esta es la explicación de las maravillas de la arquitectura megalítica. Trabajando bajo la guía y con la ayuda de los adeptos de la Atlántida, los constructores de Stonehenge y de los antiguos altares “dólmenes” encontraban ligeras las masas de piedra, que se manejaban con facilidad. Los observadores clarividentes de Stonehenge han visto en obra el proceso de su construcción. Los cuadros de tal trabajo están todos impresos de un modo indeleble en la Memoria de la Naturaleza; ellas son ahora visibles tan claramente como lo fueron las actuales transacciones para los que estaban presentes. Y la visión nos muestra las enormes masas de los trilitos colocadas en sus lugares con ayuda de andamiajes no más sólidos que los que pudieran usarse hoy en la construcción de una casa de ladrillo. 
Desde luego, y volviendo a las Pirámides, diré que las grandes piedras que las forman fueron manejadas de igual modo que los materiales de Stonehenge. Los adeptos que dirigían su construcción facilitaron el proceso par medio de la levitación parcial de las piedras empleadas. En el templo de Baalbec, en Siria, hay piedras empleadas en los muros cada una de las cuales se calcula que pesa sobre 1.500 toneladas. Buscando una explicación de tales restos, y prefiriendo la única que les parece razonable, por no necesitar que se eche mana de fuerzas y poderes desconocidos, los arqueólogos se han contentado hasta ahora con afirmar que, pudiendo haber recurrido a un numero ilimitado de trabajadores, los constructores de templos como el de Baalbec han podido colocar esas piedras haciéndolas arrastrar a lo largo de las calzadas sobre rodillos, y pueden de un modo 0 de otro haberlas elevado hasta colocarlas en sus lugares con la ayuda de planos inclinados. Tales hipótesis requieren una mayor dosis de credulidad que las afirmaciones ocultas. Nos dicen que creamos lo que es físicamente imposible; pero la imposibilidad parece aceptable porque se la disfraza can vulgar fraseología. Stonehenge y Baalbec realmente se levantan ante nosotros como imperecederas pruebas de que en la época de su construcción, cualquiera que esta pueda haber sido, el mundo tenia a su disposición una ingeniería que no triunfaba por la fuerza bruta, sino por la aplicación de un conocimiento superior al que ha adquirido la moderna ingeniería. 
He dicho que fue en un periodo muy posterior a aquel en que los adeptos atlantes que primero emigraron, se fijaran en Egipto, cuando los que vinieron al Occidente de Europa elaboraron el culto espiritual, que tenia como grande y sencillo templo, al principio, el propio Stonehenge. Ocurrió esto en periodo muy posterior a la misma construcción de las Pirámides. No se si los adeptos de la Atlántida residirían largo tiempo en la Europa occidental antes de comenzar a introducir su enseñanza entre el pueblo. Probablemente así ocurriría; pero sea de ello lo que quiera, lo cierto es que las piedras que ahora se elevan en Salisbury Plain fueron colocadas, en donde están, hacia el final de la sumersión del continente atlante, hace unos cien mil años. Entre los hechos que con ellas se relacionan, y que los mantenedores de la grotesca teoría de Fergusson tienen que pasar por alto, esta el que se relaciona con el carácter geológico de las piedras empleadas. El recinto exterior y las piedras de los grandes trilitos son de una composición que parece indicar fueron extraídas de las canteras de las inmediaciones. Pero el recinto interno y el altar de piedra son de una formación totalmente diferente, y las piedras no pueden identificarse con ninguno de los estratos roquizos de esa parte de Inglaterra. Esta piedra sólo se encuentra en Cornualles, en Gales y en Irlanda, pero no más cerca. De modo que es cierto que los materiales del circulo interno fueron traídos de alguna de esas regiones. Los que razonan de modo tal que no se asombran ante ningún absurdo, pero en cambio se ofenden ante la suposición de que el conocimiento moderno no abarque todas las capacidades de la Naturaleza, pueden suponer complacientemente que los constructores de Stonehenge trajeron los macizos materiales en cuestión a través de muchos cientos de millas de terreno –cubierto entonces de selvas vírgenes–, 0 por mar (todo con objeto de conmemorar una batalla en Salisbury Plain), cuando en los alrededores hay piedra abundante tan buena y tan duradera. La naturaleza de los materiales de Stonehenge es suficiente para ridiculizar la teoría que asigna la construcción al rey Arturo, aunque pudiera sostenerse ante otros ataques. En cambio, para templo místico, todo el que tiene una vislumbre de conocimiento oculto, se dará cuenta de que pueden haber existido consideraciones relativas a los sutiles atributos de las diferentes clases de piedra (que los ocultistas llaman su magnetismo) que podrían aconsejar el empleo de dos calidades diferentes. 
El culto de los primitivos druidas, para dar ese nombre a los Maestros ocultos que se fijaron en Stonehenge, era grandioso y sencillo. Había procesiones, cánticos y ceremonias simbólicas relativas a acontecimientos astronómicos, especialmente a la salida del Sol en la mitad del verano, cuando grandes multitudes se reunían para contemplar cómo los rayos del Sol en el momento de su salida pasaban a través de una abertura opuesta al altar e iluminaban la piedra sagrada. En aquellos días no se ofrecían sacrificios impíos, y la única ceremonia externa de naturaleza sacrificial que tenia lugar, debía hacerse con una libación de leche que se vertía sobre la piedra. De acuerdo con el simbolismo de los primitivos ritos ocultos, se concedía una gran importancia a la serpiente como emblema de múltiple significado, y como los druidas adeptos podían fácilmente dominar a estas criaturas, una serpiente viva se llevaba para que se deslizara hasta la piedra del altar, en la ceremonia de la salida del Sol, y bebiera la leche. Hay algo de verdad, pero muchos conceptos erróneos, en las nociones corrientes respecto de lo que se ha llamado “Culto de la Serpiente”, de la antigüedad. La torpeza de los modernos estudiantes de religión para discernir entre el culto y el uso de símbolos, es la causa de graves errores, aun más importantes que los que se han mezclado con las interpretaciones vulgares del Culto de la Serpiente. 
El principal druida de las ceremonias de Stonehenge, en los días del culto puro del principio, acostumbraba a marchar en algunas de las procesiones con una serpiente viva alrededor de su cuello. Más tarde, cuando la influencia de los adeptos desapareció –varios milenios después–, los degradados jefes de la decadencia druida la usaban por tradición en cuanto de ellas dependía el conservarla; pero por razones de prudencia llevaban una serpiente muerta, emblema más adecuado de lo que suponían, de la fe que representaban. Sus practicas degeneraron más y mas, hasta que un día la piedra del altar fue inundada no ya con leche, sino con sangre de victimas humanas, siendo esta la única clase de religión druídica que registraron en sus escritos los historiadores romanos. ¿Cómo pudo ocurrir un cambio tan terrible? No se había evolucionado lo suficiente para que los primeros adeptos pudieran contar con una línea continua de sucesores. Llegó un momento, es presumible, en que sin duda los primeros adeptos dejaron de encarnar uno a uno entre aquel pueblo que no podían conducir por la senda del verdadero progreso espiritual. En Egipto, el injerto que habían intentado, prendió en el tronco en que se implantara. En las islas británicas, no; y así, mientras Egipto permaneció como centro de alta civilización hasta un periodo comparativamente reciente, y al par uno de los principales centros del adeptado de la quinta Raza-raíz, los habitantes de las islas británicas volvieron a la barbarie. Hasta algunos milenios antes de la conquista por Roma, permanecieron aun débilmente impregnados de las remotas tradiciones de su decadente civilización, y luego se hundieron en la condición más baja de degradación, anterior al comienzo de su moderno ciclo de progreso en el periodo histórico. 
Esta rápida ojeada sobre un pasado –que será descrito más en detalle, sin duda, con el progreso de los tiempos, cuando el mundo aprenda a apreciar mejor las facultades internas del hombre–, tan ligera y general como la presente, solo he podido adquirirla por medio del paciente aprovechamiento de oportunidades de que he hecho uso a medida que se presentaban. Es posible que más tarde pueda ampliar algunos detalles; pero mientras eso no llegue, espero que las presentes ideas serán aceptadas como contributivas, en alguna medida, para mostrar cuan imperativamente necesario es tener en cuenta en nuestras mentes el origen atlante de todas las civilizaciones de nuestro tiempo, si hemos de llegar a algo que se aproxime a una interpretación correcta del. mundo antiguo. 

A. P. Sinnett. 

(Traducido de Transactions of the London Lodge, por J. Garrido)


PIRAMIDES,ARQUITECTURA MAGICA :


Este proceso se compone de varias partes, el cálculo, la orientación y la ritualización



Los cálculos, el Número de Oro y la Pirámide:

El llamado número de oro, f (Phi) , es el sacado del límite de la suma de la serie de dos términos consecutivos de la serie de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34,...), siendo también la raíz de la de la ecuación de segundo grado "x2 - x - 1 = 0", donde f es igual a (1 + Ö5)/2= 1,618 ...

Ahora bien, tomemos un segmento ac y calculemos un punto (b) dentro de este segmento, que según Vitruve tiene que tener entre la parte más pequeña y la parte más grande la misma relación que de la parte grande al segmento entero, es decir se debe verificar la siguiente relación:

bc / ab = ac / bc

Si ab = 1 y bc = x, entonces ac = x + 1, es decir x = ( x + 1 )/x, y de aquí sacamos la ecuación de segundo orden escrita arriba "x2 - x - 1 = 0"

Se dice que el punto (b) hace una sección dorada del segmento ab, denominándose al número de oro "la divina proporción".

La pirámide de Kéops está construida con el principio del número de oro, así pues, como sabemos su base es cuadrada, si damos el valor de la unidad (1) a la distancia que separa cualquier punto medio de un lado de ese cuadrado al punto de intersección de la altura de la pirámide y de su base cuadrada, se llega a deducir que la altura de cada triángulo de las caras, es igual al número de oro "f" y la altura de la pirámide es igual a "Öf"



Oriente convenientemente su pirámide: 

Salvo si le han señalado expresamente lo contrario, usted siempre debe orientar una de las 4 caras (cualquiera por el momento) de su pirámide hacia el norte magnético, el norte magnético se diferencia sensiblemente del norte geográfico . 

La dirección del norte magnético está indicada por la aguja de una brújula.

Cómo hacerlo: 

Tome una brújula, una hoja de papel, una regla o un doble decímetro o un lápiz. 

Sobre una mesa bien plana deje una hoja de papel, sobre la hoja de papel ponga la brújula, trace sobre la hoja de papel una línea "x-y", que esté paralela a la aguja de la brújula, . 

En cualquier punto de esta línea recta trace otra línea recta perpendicular "a-b", estas dos líneas tienen que ser respectivamente paralelas a las líneas de la base del cuadrado de la pirámide, en estos momentos su pirámide está correctamente orientada.

En otro momento veremos que privilegios tiene una cara con respecto a la otra, en este caso usted procederá como acabamos de decirle, pero la cara escogida será aquella que mire al norte magnético.

El péndulo Egipcio:

Respecto a las fechas y ubicación de la edificación de la pirámide de kéops no se presenta ninguna controversia, basta tomar un avión y llegar al lugar, ciertamente ella está allí, se eleva con toda su majestad y nadie podrá negar que es contemporánea de los faraones, ahora bien, con respecto a lo que concierne el péndulo egipcio todo es muy distinto, si aceptamos los debates sobre su real utilización y alguna incertidumbre observaremos que algunos dirán que lo que tiene de egipcio es el nombre y que no es otra cosa que un ardid publicitario de marketing de un comerciante que quiera dar la patente de los años y el encanto del secreto a su producto para venderlo mejor, si eso fuera cierto habría que admitir que ese comerciante no sería un simple comerciante, sino que además de su talento de vendedor poseería verdaderos conocimientos radiónicos, porque el péndulo egipcio es evidente para todos aquellos que lo utilizan y lo conocen, que va más allá de los objetos que con este mismo nombre utilizan los radiestesistas, esos poderes sorprendentes son debidos sin ninguna duda a una fórmula secreta, pero nosotros no podemos con este argumento evaluar la cuestión sobre la autenticidad del péndulo egipcio.

Los partidarios de la tesis de una fabricación reciente del péndulo egipcio encuentran su huella por primera vez en el libro de los señores Chaumery y Belizal, "Ensayo de radiestesia vibratoria" aparecido durante el siglo pasado, sus autores pretendían que el original fue descubierto en un sarcófago en el Valle de los Reyes, añadían tener en su posesión un amuleto cuyo dibujo se parecería bajo todo punto de visto a un péndulo egipcio, pero esta definición sigue siendo muy vaga sobre este descubrimiento, más aun sobre este famoso amuleto a tal punto que se puede suponer legítimamente que sólo hayan existido en sus mentes, y lo peor es que ellos afirman que dos capítulos del celebre libro de los muertos de los antiguos egipcios están enteramente consagrados a este péndulo, desgraciadamente los exegetas de este libro sagrado han buscado vagamente esos dos capítulos en este libro para poder probarlo, Chaumeri y Belizal han dejado dudas, es un eufemismo de los autores muy precitado.

Ahora bien, el origen egipcio de este péndulo no se puede poner en duda desde 1976, basta con remitirse a la obra que fue publicada por las galerías nacionales del gran palacio, titulada "Ramses el Grande", esta publicación tuvo lugar durante la ocasión de la famosa exposición que tuvo por "Vedet, al Faraón", abramos el libro que no podría dada su ilustre procedencia, ser acusado de ocultismo de bajo índole o de mercantilismo, en él vemos una reproducción de la tumba de Nofrerati, una de las esposas de Ramses II y tenemos entre los objetos que adorna a esta tumba un péndulo egipcio, esta vez los señores Chaumeri y Belizal no tienen nada que ver en ello y la duda ya no es posible.

La presencia de este objeto para acompañar al último viaje de un personaje tan considerable se muestran bien en los dibujos, por otro lado observamos que su función última va mas allá de la simple utilización radiostésica o la búsqueda de alineamiento o aun la determinación para los navegantes de coordenadas a partir de un punto de referencia, o todas las utilizaciones profanas de las cuales se les han querido acreditar al compañero de la momia que la cubre con una aureola del mas allá para acceder de esta manera a la dimensión trascendental.

Lo que se ha demostrado es que el péndulo es fundamental para ritualizar el trabajo que se desea hacer con la pirámide, puesto que este generará la energía necesaria dentro de la pirámide para que esta haga la función que se le haya encomendado.


ENERGIA ELECTROMAGNETICA,PIRAMIDES Y MISTERIOS (SABATIEL) : 

LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA, LAS PIRAMIDES COMO GRANDES CONDENSADORAS DE MAGNETISMO, Y EL CAMPO ELECTRICO MAGNETICO DEL CUERPO FISICO, EN EL TRABAJO DE LA TRANSMUTACION DE LA SIMIENTE, EN LAS 9 INICIACIONES DE MISTERIOS MAYORES DE FUEGO....
SALUDOS A TODOS LOS QUE ENTRAN A ESTA PAGINA; ESCRIVIMOS ESTE TEMA, QUE ES LA CONTINUACION DEL TEMA DE: REGENERE, CURE LAS ENFERMEDADES, REJUVENEZCA, RELAJE E INMUNIZE EL CUERPO FISICO, TRABAJANDO CON EL AURA EN LAS 9 INICIACIONES DE MISTERIOS MENORES. EN EPOCAS PASADAS, SE REENCARNARON GRANDES VENERABLES MAESTROS DE LA LUZ, PARA ACLARAR EL VERDADERO CAMINO DE LA VERDADERA SABIDURIA DE DIOS; PORQUE ESA VERDADERA SABIDURIA, SIEMPRE FUE ADULTERADA, TERGIVERSADA Y MUTILADA POR PERSONAS SIN MORAL, SIN SENTIMIENTOS Y SIN DESARROLLO ESPIRITUAL; MUCHOS HERMANITOS GNOSTICOS NOS HAN CRITICADO, PORQUE DISQUE ATACAMOS AL SEÑOR VICTOR MANUEL GOMEZ, FUNDADOR DE LOS GRUPOS GNOSTICOS EN LA AMERICA LATINA, A PESAR DE QUE LES EXPLICAMOS LAS FALLAS QUE COMETIO ESTE SEÑOR, EN CONTRA DE LA VERDADERA SABIDURIA DE DIOS, Y DEL VERDADERO CAMINO A RECORRER. 
I. CORINTIOS 2. 6. SIN EMBARGO HABLAMOS, SABIDURIA ENTRE LOS QUE HAN ALCANZADO MADURES; Y SABIDURIA, NO DE ESTE SIGLO, NI DE LOS PRINCIPES DE ESTE SIGLO QUE PERECEN. 7. MAS HABLAMOS SABIDURIA DE DIOS EN MISTERIO, LA SABIDURIA OCULTA, LA CUAL DIOS PREDESTINO ANTES DE LOS SIGLOS PARA NUESTRA GLORIA.
PARA PODER ESTUDIAR LA SABIDURIA OCULTA DE DIOS, PRIMERO QUE TODO HAY QUE TENER MADURES FISICAMENTE, MADURES MENTALMENTE Y MADURES ESPIRITUALMENTE; SE VIOLAN LEYES DIVINAS DE DIOS, CUANDO ENTREGAMOS SECRETOS DE LA SABIDURIA DE DIOS, PUBLICAMENTE; ESTOS GRANDES SECRETOS SOLO SE PUEDEN ENTREGAR, DE BOCA A OIDO, Y SOLO A LOS POCOS ESCOGIDOS, AQUELLOS QUE TIENEN LA MENTE Y EL CORAZON MADUROS Y LIMPIOS DE MALDA; POR ESE MOTIVO EN LA ANTIGUEDAD, EXISTIERON GRANDES ESCUELAS HERMETICAS, DONDE ERA MUY DIFICIL ENTRAR; EL ASPIRANTE TENIA QUE PASAR POR MUCHAS PRUEBAS; Y TODO ESTO, PORQUE ES LA RELIGION DEL SATANISMO, LA QUE CONTROLA Y MANUPULA ESTE MUNDO; LOS VENERABLES MAESTROS DE LA LUZ, TRATAN DE EVITAR QUE ESTOS CONOCIMIENTOS DE LA VERDADERA SABIDURIA DE DIOS, NO CAIGAN EN MANOS DE PERSONAS QUE PERTENECEN AL SATANISMO; HOY EN DIA, EN TODOS LOS GRUPOS GNOSTICOS, SE HAN INFILTRADO PERSONAS DEL SATANISMO. 
EN LA SABIDURIA DE DIO, SE DICE: " HOMBRE CONOCETE A TI MISMO " MUCHOS NO SABEN QUE QUIERE DECIR ESTO; Y LA VERDAD, QUE CONOCERCE A SI MISMO, IMPLICA CONOCERNOS FISICAMENTE Y ESPIRITUALMENTE, SABER COMO ESTAMOS FORMADOS, COMO SON NUESTROS CUERPOS ESPIRITUALES, SABER QUE ES LA REALIDAD DE LO BUENO, COMO TAMBIEN SABER QUE ES LA REALIDAD DE LO MALO, Y DE LO NEGATIVO, DE TODO AQUELLO QUE NOS RODEA; PARA NO VIOLAR LAS LEYES DIVINAS DE DIOS, PARA QUE PODAMOS EVOLUCIONAR ESPIRITUALMENTE; CUANDO SABEMOS CONOCERNOS A SI MISMO, SABEMOS CONOCER TAMBIEN A LOS DEMAS, POR MEDIO DE ESE CAMPO LUMINOSO, ELECTRICO Y MAGNETICO QUE ENVUELVE AL CUERPO FISICO LLAMADO EL AURA; EL SEÑOR VICTOR MANUEL GOMEZ, NUNCA ENTENDIO ESTA FRASE DE: HOMBRE CONOCETE A TI MISMO; EL DESCONOCIA TODO LO, QUE TIENE QUE VER CON LAS DIFERENTES AURAS, DEL CUERPO FISICO, O CON LAS DIFERENTES AURAS QUE TENEMOS TAMBIEN EN NUESTROS CUERPOS ESPIRITUALES; EL CREIA QUE LOS INDIGENAS DE LA SIERRA NEVADA DE SANTA MARTHA, EN COLOMBIA, ERAN MUY ESPIRITUALES, QUE TENIAN MUCHO CONOCIMIENTO Y MUCHA SABIDURIA DE DIOS; PERO LA VERDAD ES QUE ESOS INDIGENAS, TIENEN GRANDES CONOCIMIENTOS, TENEBROSOS Y DIABOLICOS DE ESPIRITISMO, DE BRUJERIA Y DE HECHICERIA; ESTOS INDIGENAS SON LOS BRUJOS MAS BRAVOS QUE HAY EN SURAMERICA; ELLOS NO TIENEN NADA DE DESARROLLO ESPIRITUAL, SON SERES NEGATIVOS QUE SE LA PASAN TODO EL DIA ASPIRANDO COCAINA POR LA NARIZ; MUCHOS DE LOS CONOCIMIENTOS QUE TRATO DE ENSEÑAR EL SEÑOR VICTOR MANUEL GOMEZ, LOS APRENDIO DE ESTOS INDIGENAS. 
NADIE PODRA TENER DESARROLLO ESPIRITUAL NUNCA, SI PRACTICA LAS ARTES TENEBROSAS Y DIABOLICAS DEL ESPIRITISMO, DE LA BRUJERIA Y DE LA HECHICERIA.
APOCALIPSIS 21. 8. Pero los COBARDES e INCRÉDULOS, los ABOMINABLES y HOMICIDAS, los FORNICARIOS Y HECHICEROS, los IDOLATRÍAS y todos los MENTIROSOS tendrán su parte en el lago que arde con FUEGO Y AZUFRE, (Los INFIERNOS ATÓMICOS DE LA NATURALEZA) que es la MUERTE SEGUNDA.

EL VENERABLE MAESTRO SABATIEL AUN WEOR, FUE EL GRAN FARAHON TUTANKHAMON. 


EL VENERABLE MAESTRO SABATIEL AUN WEOR, FUE EL GRAN FARAHON THUTMOSIS III EL GRAN FARAHON TUTANKHAMON, Y EL GRAN FARAHON RANSES II. 




TODOS LOS SERES HUMANOS REENCARNAMOS, Y LAS FACCIONES Y RASGOS DE LA CARA, EL COLOR DEL PELO, LA FORMA DE LA CABEZA; ES MUY POCO LO QUE CAMBIAN, DE UNA VIDA A OTRA; LO UNICO QUE CAMBIAMOS ES DEL CUELLO PARA ABAJO, NUESTRO CUERPO FISICO, DE UNA VIDA A OTRA, PUEDE SER MAS ALTO, O MAS BAJO, MAS GORDO O MAS FLACO; LAS FACCIONES QUE LE VEN EN LA CARA A TUTANKHAMON, A THUTMOSIS III, Y A RANSES II, SON LAS MISMAS FACCIONES Y RASGOS QUE TENGO EN ESTE MOMENTO EN MI CARA. 

EN ESE PAIS MAGICO LLAMADO EGIPTO, TUVE MUCHAS REENCARNACIONES, COMO VENERABLE MAESTRO DE LA LUZ, Y COMO REY; LAS PRINCIPALES DE ESAS REENCARNACIONES, FUERON COMO EL GRAN RANSES II, COMO EL GRAN OSIRIS, COMO EL GRAN FARAHON TUTHANKAMON, QUE DESENCARNO A LA EDA DE 76. AÑOS, Y COMO EL GRAN FARAHON TUTMOSIS III, EN TODAS MIS VIDAS ANTERIORES, HE REENCARNADO PARA CUMPLIR UNA MISION DIVINA ESPIRITUAL, Y EN ESTA PRESENTE VIDA, MI MISION ES LA DE SER EL VENERABLE MAESTRO EL CONSOLADOR, DEL CUAL HABLA EL VENERABLE MAESTRO JESUS EL CRISTO, EN EL NUEVO TESTAMENTO; LO QUE ESTAMOS ENSEÑANDO, EN ESTOS TIEMPOS, ES LA VERDADERA SABIDURIA DE DIOS, SABIDURIA QUE HEMOS PRACTICADO Y ENSEÑADO EN VIDAS ANTERIORES; POR ESO PODEMOS DECIR, QUE SABEMOS CUAL ES EL VERDADERO CAMINO A RECORRER, CUALES SON ESOS DIFERENTES PASOS, QUE TODO ESTUDIANTE DEBE DE PRACTICAR DURANTE EL TRABAJO DE LAS 9. INICIACIONES DE MISTERIOS MENORES, EN LAS 9. INICIACIONES DE MISTERIOS MAYORES DE FUEGO, Y EN LAS 9. INICIACIONES DE MISTERIOS MAYORES DE LUZ; PERO LO MAS IMPORTANTE PARA PODER RECORRER, ESE CAMINO, ESTA EN SABER QUE SON LOS DIFERENTES CAMPOS ELECTRICOS MAGNETICOS QUE TIENEN LAS DIFERENTES AURAS DEL CUERPO FISICO Y LAS DIFERENTES AURAS DE LOS CUERPOS ESPIRITUALES; QUIEN DESCONOSCA ESTOS CAMPOS MAGNETICOS LUMINOSOS ESPIRITUALES, NUNCA PODRA TENER DESARROLLO ESPIRITUAL; EN ESTO SE CONOCE AL VERDADERO INICIADO, AL VERDADERO MAESTRO DE LA LUZ, PORQUE EL QUE REALMENTE TIENE CONOCIMIENTO DE LA VERDADERA SABIDURIA DE DIOS, SABE MANIPULAR, CREAR Y PROYECTAR, DE SERCA O A DISTANCIA PODEROSOS RAYOS ELECTRICOS MAGNETICOS PARA CURAR, SANAR, Y RELAJAR EL CUERPO FISICO.

TODO VERDADERO MAESTRO DE LA LUZ, TIENE CONTACTO CON LOS VENERABLES MAESTROS EXTRATERRESTRES, E INTERGALACTICOS DE LA LUZ; EN LO PERSONAL LES CUENTO QUE SOY NATIVO ESPIRITUALMENTE DE LA GALAXIA CENTRAL, DE UN PLANETA QUE SE LLAMA ALFA-2, Y DESDE QUE NACI, HAY UNA NAVE INTERGALACTICA DE LA GALAXIA CENTRAL, QUE ME AYUDA Y QUE ME PROTEGE; LO MISMO LE PASO AL VENERABLE MAESTRO JESUS EL CRISTO, QUE CUANDO NACIO HABIA UNA NAVE INTERGALACTICA DE LA GALAXIA CENTRAL, DEL PLANETA ASTRUN QUE LE AYUDABA Y LE PROTEGIA; ESTA NAVE INTERGALACTICA FUE LA QUE GUIO A LOS TRES REYES MAGOS, HASTA EL SITIO DONDE HABIA NACIDO EL NIÑO JESUS; EN LA BIBLIA DE LE DESCRIBE COMO UNA ESTRELLA; SOBRE LA NAVE INTERGALACTICA, QUE ME AYUDA Y QUE ME PROTEGE, ESTO LO PUEDEN COMPROBAR HACIENDO, ESTE EJERCICIO: PONGASEN DE PIE, Y MENTALICEN COMO MINIMO 7.VESES NAVE INTERGALACTICA DEL VENERABLE MAESTRO SABATIEL; VAN A SENTIR QUE EL CUERPO FISICO SE TAMBALEA Y TAMBIEN VAN A SENTIR UN PEQUEÑO MAREO; TAMBIEN ESTE EJERCICIO LO PUEDEN HACER PONIENDO LAS MANOS COMO CUANDO VAMOS A REZAR, Y LUEGO LAS VAN SEPARANDO DESPACIO HASTA ABRIR LOS BRAZOS; CUANDO LOS BRAZOS ESTEN ABIERTOS REGRESENLOS, DEJANDO UNOS 15.CENTIMETROS DE ESPACIO ENTRE LAS MANOS Y VUELVAN A SEPARAR LAS MANOS; ESTE EJERCICIO TAMBIEN HAGANLO COMO MINIMO 7.VESES; VAN A SENTIR ENTRE LAS MANOS UNA FUERTE CORRIENTE MAGNETICA. 

EL VENERABLE MAESTRO SABATIEL AUN WEOR, FUE EL GRAN FARAHON THUTMOSIS III



EL VENERABLE MAESTRO SABATIEL AUN WEOR, FUE EL GRAN FARAHON RANSES II 



EN ESTA PAGINA, O EN LOS DIFERENTES TEMAS, NO PONEMOS FOTOS, PORQUE NO QUEREMOS QUE NOS CONOSCAN FISICAMENTE; PERO LOS INVITAMOS, PARA QUE IMPRIMAN LA FOTO DE TUTHANKAMON, O LA FOTO DE THUTMOSIS III, O LA DE RANSES II, Y LA PEGAN EN LA PARED, A 1.70 DE ALTURA, Y SE PARAN A UNA DISTANCIA DE TRES METROS, Y HACEN EL EJERCICIO DE PONER LA MANO DERECHA ABIERTA A LA ALTURA DEL HOMBRO, COMO CUANDO SE VA A HACER UN JURAMENTO, Y LA ESTIRAN HACIA EL FRENTE, EN DIRECCION DE LA FOTO; Y CUANDO LA MANO SE ENCUENTRE ESTIRADA REGRESENLA NUEVAMENTE AL HOMBRO Y MENTALMENTE, VOCALIZAN Y REPITEN MI NOMBRE ESPIRITUAL DE VENERABLE MAESTRO SABATIEL, O EL NOMBRE DEL GRAN FARAHON TUTHANKAMON, O EL NOMBRE DEL GRAN FARAHON THUTMOSIS III, O TAMBIEN CUALQUIERA DE MIS NOMBRES ESPIRITUALES DE VIDAS ANTERIORES, COMO MINIMO 7. VESES; VAN A SENTIR UNA FUERTE PRESION EN EL AIRE, A MEDIDA QUE VAN ESTIRANDO EL BRAZO; PERO SI PONEN EN LA MENTE UN NOMBRE DIFERENTE QUE NO SEA MIO, NO VAN A SENTIR NADA, VAN A SENTIR COMO UN VACIO EN EL AIRE. 

ESTOS EJERCICIOS ES PARA QUE PUEDAN COMPROBAR POR USTEDES MISMOS, QUIEN SOY REALMENTE, PORQUE NO BUSCO QUE ME CREAN, QUIERO QUE CREAN EN USTEDES MISMOS, PARA QUE NO SIGAN PERDIENDO EL TIEMPO, EN FALSAS CREENCIAS, Y EN FALSAS TEORIAS HUECAS, VACIAS Y MENTIROSAS; PORQUE TODO VERDADERO MAESTRO DE LA LUZ, MENSAJERO DE LA SABIDURIA DE DIOS, TIENE UN POTENTE CAMPO ELECTRICO MAGNETICO ESPIRITUAL, EN EL AURA DEL CUERPO FISICO, Y EN EL AURA DE SUS CUERPOS ESPIRITUALES; COMO LO SON: EL CUERPO FISICO, EL CUERPO VITAL, EL CUERPO MENTAL, EL CUERPO ASTRAL, EL CUERPO DE LA VOLUNTAD, EL CUERPO EMOCIONAL, EL CUERPO CAUSAL, EL CUERPO DEL ALMA, EL CUERPO DEL ESPIRITU SANTO, Y EL CUERPO DEL CRISTO, SI ESE VENERABLE MAESTRO, EN SU TRABAJO DE LA ALKIMIA DE LA SIMIENTE HA PODIDO LLEGAR A LA DIMENSION DE LUZ # 30. QUE ES DONDE NOS FUNDIMOS CON ESA PODEROSA ENERGIA Y PODEROSA VIBRACION LLAMADA EL HIJO DEL HOMBRE, EL CRISTO. 

EN ESTE TEMA, VAMOS A HABLAR DE LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA, Y LO RELACIONADO CON EL PENTAGRAMA; DE LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA Y LO RELACIONADO CON LAS PIRAMIDES; DE LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA Y LO RELACIONADO CON EL CAMPO ELECTRICO MAGNETICO LUMINOSO QUE ENVUELVE AL CUERPO FISICO, LLAMADO EL AURA; EN EL SAGRADO TRABAJO DE LEVANTAR AL HIJO DEL HOMBRE, EL CRISTO INTERNO QUE LLEVAMOS EN NUESTRA SIMIENTE DIVINA ESPIRITUAL DE DIOS; Y DE LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA EN EL TRABAJO DE LAS 9. INICIACIONES DE MISTERIOS MAYORES DE FUEGO; PORQUE PARA PODER LLEGAR A TRANSMUTAR LA SIMIENTE, SON MAS DE 12. DIFERENTES PASOS, O EJERCICIOS QUE HAY QUE HACER, EN EL MOMENTO DEL TRABAJO ESPIRITUAL DE LA ALKIMIA; ESE TRABAJO DE ALKIMIZAR LA SIMIENTE, NO ES FACIL COMO MUCHOS CREEN; ES MUY DIFICIL CUANDO NO SE TIENE CONOCIMIENTO SOBRE EL AURA Y SOBRE LOS MULTIPLES CAMPOS ELECTRICOS MAGNETICOS QUE SE ENCUENTRAN DENTRO Y FUERA DEL CUERPO FISICO; ESTO LO IGNORABA EL SEÑOR VICTOR MANUEL GOMEZ, QUE TRATO DE ENSEÑAR Y DE HABLAR DEL SAGRADO RITO DE LA TRANSMUTACION PUBLICAMENTE, POR ESE MOTIVO LOS VENERABLES MAESTROS GUIAS DE LA LUZ, NO LE AYUDARON; TODO ESTUDIANTE DE LA SABIDURIA DEBE DE SER MUY HERMETICO CON LO QUE HABLA, MIENTRAS NO TENGA DESARROLLO MENTAL PARA PODER CONOCER A TODOS AQUELLOS QUE LE RODEAN; ESTO ES IGUAL A ESTE EJEMPLO : EL PADRE CELESTIAL LLAMA A JUAN, Y A PEDRO, Y LES DAN MIL VALORES ESPIRITUALES EN CONOCIMIENTO Y EN SABIDURIA; Y JUAN SE SIENTE MUY FELIZ, Y TAMPRONTO SE LE CRUZA ALGUIEN POR SU CAMINO, JUAN COMIENZA A ENTREGAR ESOS VALORES, SIN ANTES DARSE CUENTA, AQUIEN SE LOS ESTA ENTREGANDO, HASTA QUE ACABA CON ESOS MIL VALORES; EN CAMBIO PEDRO HACE TODO LO CONTRARIO; QUE SOLO VA ENTREGANDO POCO A POCO ESOS VALORES ESPIRITUALES, DESPUES QUE EL A INVESTIGADO SI LOS PUEDE ENTREGAR O NO; EL DIA QUE EL PADRE CELESTIAL LOS LLAMA PARA PEDIR CUENTAS, SE DA CUENTA QUE JUAN, CON LOS MIL VALORES QUE LE HABIA ENTREGADO, HA HECHO DAÑO, PORQUE NO SABIA A QUIEN SE LOS HABIA ENTREGADO; Y EL PADRE CELESTIAL VA A DECIR : SI A JUAN LE DI MIL VALORES ESPIRITUALES, Y SE VOLVIO LOCO CON ESOS MIL; QUE TAL SI LE HUBVIERA DADO MAS DE MIL???? JUAN NO ESTA MADURO TODAVIA ESPIRUITUALMENTE; EN CAMBIO CON PEDRO, EL PADRE CELESTIAL SE DA CUENTA QUE SI ESTA MADURO ESPIRITUALMENTE, Y A PEDRO SI SE LE PUEDE DAR MAS DE MIL VALORES ESPIRITUALES; VEAMOS ESTE CAPITULO DE LA SANTA BIBLIA: 

SANTIAGO 3 5. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aqui cuán grande bosque enciende un pequeño fuego 6. Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 

SAN MATEO 15 11. No todo lo que entra en la boca contamina al hombre; más lo que sale de la boca, esto si contamina al hombre. 12. Entonces acercándose sus dicipulos, le dijeron: Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra ? 13. Pero respondiendo el, dijo: toda planta que no planto mi PADRE CELESTIAL, sera desarraigada. 14. Dejadlos; son ciegos guias de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caeran en el hoyo. 15. Respondiendo Pedro, le dijo: Explicanos esta parábola. 16. JESUS dijo: Tambien vosotros sois aún sin entendimiento ? 17. No entendeis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina ? 18. Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19. Porque del corazón salen los malos PENSAMIENTOS, LOS HOMICIDIOS, LOS ADULTERIOS, LAS FORNICACIONES, LOS HURTOS, LOS FALSOS TESTIMONIOS, LAS BLASFEMIAS. 20. Estas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 

EN TODOS LOS TEMAS QUE TENEMOS EN NUESTRA PAGINA; TRATAMOS DE HABLAR EN CADA UNO DE ELLOS, DE UN PEQUEÑO % O ALGO DIFERENTE SOBRE ESE SAGRADO TRABAJO DEL DESARROLLO ESPIRITUAL; PERO LA VERDAD, ES QUE NO PODEMOS ENTREGAR PUBLICAMENTE TODOS ESOS SECRETOS ESPIRITUALES DE LA TRANSMUTACION; SI LO HACEMOS ESTARIAMOS VIOLANDO LA LEY DIVINA, Y ENTREGANDOLE SECRETOS ESPIRITUALES AL SATANISMO, Y A TODOS ESOS SERES TENEBROSOS Y DIABOLICOS, QUE SE DEDICAN A LAS ARTES TENEBROSAS Y DIABOLICAS DE LA BRUJERIA, DEL ESPIRITISMO Y DE LA HECHICERIA; ESTOS SERES NEGATIVOS, CON ESTOS CONOCIMIENTOS, LE HARIAN MAS DAÑO A LOS SERES HUMANOS. 

PERO QUE TAMBIEN TODOS ESTOS CONOCIMIENTOS Y SECRETOS ESPIRITUALES, SON PARA TODOS AQUELLOS QUE TIENEN LA MENTE Y EL CORAZON LIMPIOS DE MALDA, PARA TODOS AQUELLOS QUE ESTEN INTERESADOS EN SU DESARROLLO ESPIRITUAL; PORQUE ESTOS CONOCIMIENTOS Y SECRETOS NO SON PROPIEDAD DE NADIE, SON ENSEÑANZAS PARA QUE TODOS LOS SERES, PUEDAN EVOLUCIONAR ESPIRITUALMENTE, Y PARA QUE ALGUN DIA, PUEDAN ENTRAR EN LOS PLANOS DE LUZ LLAMADOS LOS CIELOS DE LUZ; TODO EL QUE QUIERA COMUNICARSE CON NOSOTROS, CON MUCHO GUSTO LE AYUDAREMOS. 

PERO LES QUIERO ACLARAR, QUE SI ALGUIEN ME PIDE AYUDA, Y PRACTICA LAS ARTES TENEBROSAS Y DIABOLICAS DE LA BRUJERIA, DEL ESPIRITISMO Y DE LA HECHICERIA, NO IMPORTA LA DISTANCIA, O EL LUGAR DONDE SE ENCUENTRE, NOS PODEMOS DAR CUENTA DE ESO, Y PODEMOS SABER COMO ES ESA PERSONA INTERNAMENTE Y ESPIRITUALMENTE; POR ESE MOTIVO, TODO AQUEL QUE SE ENCUENTRE PRACTICANDO TALES ARTES TENEBROSAS Y DIABOLICAS, POR FAVOR NO NOS ESCRIVA, NO TRATE DE COMUNICARSE CON NOSOTROS, PORQUE VA A PERDER SU TIEMPO; ESTOS CONOCIMIENTOS NO LES VAN A SERVIR.

EN EL TRABAJO SAGRADO DE LA TRANSMUTACION, ES MUY IMPORTANTE QUE EL MATRIMONIO, O LA PAREJA QUE QUIERA HACER ESTE TRABAJO SE PREPARE, FISICAMENTE, MENTALMENTE, Y QUE PONGA EN PRACTICA TODOS LOS PASOS QUE EXPLICAMO EN EL TEMA ANTERIOR DE : REGENERE, CURE LAS ENFERMEDADES, REJUVENEZCA, RELAJE E INMUNIZE EL CUERPO FISICO, TRABAJANDO CON EL AURA EN LAS 9. INICIACIONES DE MISTERIOS MENORES; PORQUE EN EL TRABAJO DE LA ALKIMIA, ES EL HOMBRE LA FIGURA PRINCIPAL, EL QUE LLEVA LA PAUTA DURANTE ESE RITO SAGRADO; EL HOMBRE ES EL QUE PRENDE EL FUEGO SAGRADO, EL QUE HACE QUE SE DESPIERTE EL KUNDALINI, DE EL DEPENDE QUE LA MUJER PUEDA TRANSMUTAR SU SIMIENTE; PORQUE EL HOMBRE ES EL POLO POSITIVO DE LA ENERGIA ELECTRICA MAGNETICA ESPIRITUAL, QUE SE GENERA EN ESE MOMENTO DE LA UNION SEXUAL; LA MUJER QUE QUIERA TRANSMUTAR SU SIMIENTE, Y QUE TENGA PROBLEMAS CON SU PAREJA, LA VERDA QUE LE ES MUY DIFICIL HACER ESE SAGRADO TRABAJO DE ALKIMIA. 

EL GRAN FARAHON TUTHANKAMON EL GRAN FARAHON RANSES II LA GRAN REINA NEFERTARI LA GRAN REINA CLEOPATRA VII 

EN LO PERSONAL LES CUENTO QUE GRACIAS AL CIELO, A LA LEY DIVINA Y A LOS VENERABLES MAESTROS, EXTRATERRESTRES E INTERGALACTICOS DE LA LUZ, EN ESTA VIDA HE PODIDO EVOLUCIONAR Y SUBIR MUCHAS DIMENSIONES SUPERIORES DE LUZ; Y EN GRAN PARTE SE DEBE, PORQUE EN ESTA VIDA PRESENTE , ME REENCONTRE CON MI COMPAÑERA DE VIDAS PASADAS, CON MI SACERDOTIZA QUE ME HA AYUDADO A LEVANTAR EL KUNDALINI EN MUCHAS VIDAS ANTERIORES, CON GERMANIA MI ALMA GEMELA, A ELLA LE DEBO ESTE DESARROLLO ESPIRITUAL QUE TENGO EN ESTE MOMENTO, ELLA FUE MI SACERDOTIZA, COMPAÑERA, ESPOSA Y REINA, CUANDO ME LLAME EL VENERABLE MAESTRO ZOROBABEL, COMO EL VENERABLE MAESTRO PITAGORAS, COMO EL PROFETA ELIAS, COMO EL PROFETA BENJAMIN, COMO EL VENERABLE MAESTRO APOSTOL BARTOLOME, TAMBIEN COMO EL VENERABLE MAESTRO FARAHON OSIRIS, COMO EL VENERABLE MAESTRO RANSES II, ELLA SE LLAMO LA REINA NEFERTARI, COMO EL VENERABLE MAESTRO TUTHANKAMON, COMO EL VENERABLE MAESTRO FARAHON AHMOSE EN LA DINASTIA XVIII ELLA SE LLAMO LA REINA NEFERTARI NUEVAMENTE, COMO EL VENERABLE MAESTRO FARAHON TUTMOSIS, COMO EL VENERABLE MAESTRO FARAHON THUTMOSIS III ELLA SE LLAMO LA REINA NEFERTARU; TAMBIEN COMO MI ESPOSA CUANDO FUI EL REY BIRSA DE GOMORRA; TAMBIEN COMO LA GRAN REINA CLEOPATRA VII ETC. EN LA TUMBA DE NEFERTARI, RANSES II ESCRIVIO LO SIGUIENTE: ( TEXTO TOMADO DE: www.artehistoria.com )

Ramsés II preparó para su esposa preferida una de las más bellas tumbas que se hayan encontrado hasta ahora. Se encuentra en el Valle de las Reina y se conoce como la QV66. A lo largo del frontón de la ménsula situada en la primera sala, se lee la siguiente inscripción en una línea única de jeroglíficos:

"Yo te doy un lugar en la entrada de Igeret.

Puedas aparecer en el cielo como mi padre Ra; ( EL PADRE CELESTIAL SABATIEL )

puedas tu ocupar un lugar en la Sagrada Tierra;

puedas tu ser feliz en la Sede de la Verdad

después que la Gran Eneada de los Dioses te ha alcanzado,

Oh Osiris Raa,

Gran Esposa Real, Nefertari Mery-en-Mut,

justificada"

La reina es la única mortal representada en el hipogeo, todos los demás son dioses lo que la coloca en el mismo nivel que el Faraón. 

Nefertari, Es la única reina, "Esposa Real", que ha tenido un templo propio; la unión de Ramsés II y de Nefertari es así divinizada, y pasa a la eternidad a imagen de la de Amón-Ra y Hathor, diosa del cielo, pero a la vez esposa y madre del astro. El pequeño speos no es solamente un homenaje a la bella Nefertari, está destinado, por la magia de las formas y las similitudes, a asegurar la asimilación de la reina bienamada con la diosa Hathor y así, eternizar su unión con el Dios Ramsés II. A la entrada hay una dedicatoria que dice:

"Él ha hecho su monumento en honor de la Gran Esposa Real Nefertari, Amada de Mut, un templo excavado dentro de la montaña pura de Nubia, en bella piedra blanca de gres, una obra perteneciente a la eternidad 

Para la Gran Esposa Nefertari, Amada de Mut, por amor de quien brilla el sol" 

El Rey User Maat Ra, elegido por Ra, ha construido

para la Gran Esposa Real Nefertari,

Amada por Ra en Nubia como Ra,

para siempre y eternamente"

con esta dedicatoria el Faraón inmortalizaba su pasión por ella.

LA GRAN REINA NEFERTARI, Y TAMBIEN LLAMADA LA REINA CLEOPATRA, VIVE ENTRE NOSOTROS Y SE LLAMA GERMANIA, ELLA REENCARNO EN EL ECUADOR EN ESTA PRESENTE VIDA, PERO VIVE EN U.S.A. N.J. 

ATTEE; VENERABLE MAESTRO SABATIEL AUN WEOR.


PIRAMIDES EN MARTE :

El Hombre está empezando ha explorar las cercanías de nuestro planeta, busca explicaciones y nuevos conocimientos, y sin embargo, se sorprende al encontrar lo inesperado. 

Marte tiene la mitad del radio terrestre, días de 24´6 horas, años de 686 días y dos pedruscos irregulares por lunas. Marte ha sido el planeta preferido por las exploraciones porque es el que se parece más a la Tierra, a pesar de que su temperatura media es de 30º C bajo cero y su atmósfera es ténue e irrespirable, compuesta sobre todo de dióxido de carbono. 
Desde que se inventó el telescopio las miradas se han vuelto hacia allí, unas veces con más y otras con menos acierto, pero con la llegada de la era espacial ya se ha podido ver Marte desde Marte. 
En 1976 la misión Viking tomó 60.000 imágenes de Marte, entre ellas se encontraron, en la región de Cydonia, con lo que parecía una cara humanoide tallada en la superficie. La NASA informó oficialmente del descubrimiento y lo achacó a un efecto óptico causado por un juego de luces y sombras, pero dos científicos americanos: Vicent DiPietro y Gregory Molenaar, trabajando para el Goddard Space Flight Center encontraron otra imagen de la misma zona tomada más tarde y con otra luz, la imagen insistía en parecerse a una cara. Como la mitad de la cara se hallaba oculta por la sombra, para ver cómo podría ser entera, si era simétrica, mediante retoque fotográfico se cogió el lado de la cara iluminado y se colocó en lugar del oculto, así se obtuvo una imagen que recordaba a la esfinge egipcia. 


Formación en la región de Cydonia, Marte 

Investigando los alrededores de la zona encontraron un conjunto de objetos poliédricos (que llamaron Ciudad) cuyo eje señalaba directamente a la cara. En 1983 se realizó una investigación exhaustiva con expertos en tratamiento de imágenes y geólogos para investigar en profundidad el fenómeno; localizaron en la misma zona una formación más sorprendente: una pirámide de base pentagonal, de 3 km de lado y 1 km de alto. En honor a DiPietro y Molenaar se la bautizó como pirámide D&M. 

Pero, ¿no es posible que se trate sólo de formaciones geológicas accidentales o de efectos ópticos?. La pirámide D&M tiene como base un pentágono, sus caras son planas y presenta simetría, ¿puede la naturaleza hacer algo así? 

El área en el que se asientan las formaciones es la meseta de Cydonia, una zona generalmente llana con algunas fracturas o cráteres, promontorios y mesetas de material más resistente a la erosión. La geología de esta zona aún no se ha terminado de entender porque presenta variedad de fenómenos: cráteres, erosiones y sedimentación, sin embargo los fenómenos que pueden haber generado esta formación actúan de maneras conocidas: 

- Erosión fluvial: se sabe que una vez hubo grandes ríos en Marte, también fenomenales riadas. Este fenómeno puede generar estructuras simétricas, sin embargo no hay evidencias de que las aguas llegarán allí a 1 km. de alto. Tampoco puede ser un cúmulo de sedimentos, estos no dejan caras rectas y planas.
- Erosión eólica: actualmente la principal fuente de erosión en Marte. El viento genera grupos de dunas, a veces en forma estrellada, pero nunca podría formar una sola duna enorme con líneas rectas que además presentase simetría. Hay formaciones producidas por las partículas arrastradas por el viento que erosionan las superficies generando caras planas y lados rectos además de simetría, pero jamás se encuentra uno solo, sino con otros cada vez más pequeños y con la misma orientación. 

Formaciones en Cydonia


Existen otras formaciones generadas por el viento, producidas por la erosión del material blando que rodea a una roca más dura, creando pirámides de tres caras planas y una arista encarada al viento.De ser de este tipo la pirámide D&M debería haber 5 vientos que soplaran con igual fuerza durante el mismo tiempo en direcciones simétricas, lo que daría como resultado un monte redondeado. 
- Movimiento de tierras: Se han observado grandes corrimientos de tierras y movimientos de rocas, producidos quizás por procesos subterráneos o por efectos de congelación del suelo, en ningún caso generaría algo tan regular como la pirámide D&M. 
- Volcanes: Hace 2.000 millones de años Marte bullía en volcanes, pero en la zona de Cydonia carecía de actividad volcánica importante. 
- Cristales: Se ha especulado con la posibilidad de que la pirámide fuera producto de una acumulación de formaciones cristalinas que dan formas poliédricas y simétricas con caras planas, sin embargo estas tienen forma hexadonal, y no pentagonal. Existen los cuasicristales, formados por aluminio y magnesio, que pueden cristalizar en forma pentagonal, pero estos componentes y las condiciones necesarias no se hallan ni remotamente en Marte. 
Se ha estudiado en profundidad la geología de Marte, y se sabe con seguridad que rigen las mismas leyes de la química, física y geología que en la Tierra, teniendo en cuenta las diferencias entre ambos, sería más que extraño que estas leyes rigieran en la totalidad de ambos planetas salvo en la pequeña región de Cydonia donde se asientan estas formaciones. 

Pero que no podamos explicar que no es una formación natural ¿explica que es artificial?, desde luego que no. Existen cuatro características que, de cumplirse, permiten distinguir con bastante seguridad una formación natural de una artificial:

1- El objeto presenta una geometría inconsistente con las formaciones geológicas que la circundan. 

2- El objeto se halla alineado con direcciones cardinales o posiciones astronómicas. 

3- El objeto se halla con otros similares que no cuadran con formaciones geológicas factibles de la zona, y si es así se encuentran alineados entre sí. 

4- El objeto presenta características geométricas coherentes con leyes matemáticas. 



Aparente pirámide

El primer punto ya hemos visto que se cumple, respecto al segundo y tercero se puede decir que una de las aristas de la pirámide D&M señala exactamente a la "ciudad", la contigua al Norte y a la cara, y la contigua a ésta a un extraño promontorio denominado Tholus. 
El cuarto punto se cumple aún con más facilidad que los tres anteriores. La base de la pirámide no es un pentágono regular sino que su lado base es la de un pentágono regular y las dos aristas superiores son las de un hexágono. ¿Que tiene de especial esta composición?, que los ángulos de las aristas no son todos iguales, así estos y las relaciones que existen entre ellos (sumas, divisiones, senos, cosenos y tangentes) dan valores exactos en función de los números pi, e, y las raíces cuadradas de 2, 3, 4 y 5. Estas raíces se han usado en la arquitectura desde la antigüedad, y sobre todo en la Edad Media, por su sentido simbólico. El número pi es la relación universal existente entre el radio de una circunferencia y su diámetro, y el número e (aprox. 2´71828) es la base de logaritmos naturales, además de usarse en varias funciones matemáticas. Todos ellos son números de un valor fijo e importante que no depende para nada de las unidades que se usen o del ser humano. 

De modo que hasta la fecha las pruebas indican que al menos la pirámide es de origen artificial, y la cara y la ciudad posiblemente también. La única manera de salir de dudas sería que se fotografiara de nuevo la zona con cámaras de alta definición. 

Sin embargo no es necesario irse hasta Marte para encontrar fotos inexplicables y estructuras aparentemente extraterrestres; en un lugar fuera de la Tierra y más cercano también las tenemos.


PIRAMIDES SEGUN UN ESOTERISTA (I.SZALAY)

Espectaculares legados de piedra

¿CÓMO SE CONSTRUYERON LAS PIRÁMIDES?

Las pirámides son el triunfo de la forma abstracta pura. Re¬presentan una sencillez majestuosa, que nos muestra la importancia que se le concedió en Egipto a la eternidad. En este sentido, las pirámides eran verdaderas "carrozas" para transportar el alma hacia el infinito.


En egipcio, la palabra "pirámide" recibía la deno¬minación de mer, que en jeroglíficos también signi¬fica, curiosamente, "amor". ¿Es la pirámide una expre¬sión de amor? Su construcción testimonia un conocimiento sorprendente de las leyes de la estática y el peso.
La forma piramidal ha sido objeto de interesantes experien¬cias. Su fuerza interior es tal que obliga a los cristales a reco¬brar su estructura original, favorece la deshidratación y faci¬lita la conservación de la materia orgánica.
A nivel simbólico, eran templos de iniciación y representa¬ban, al igual que los obeliscos, a la "colina primordial" o pri¬mera emanación de vida, y también al renacimiento.
La forma más primitiva de pirámide es la de Saqqara, realiza¬da en forma escalonada por Imhotep para el rey Djoser, a inicios de la dinastía III (3000 a.C). La pirámide clásica alcan¬zó su mayor esplendor durante la dinastía IV (2600 a.C.) con las históricas pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, ya no escalonadas sino lisas. Estás 3 pirámides, situadas en el complejo de Gizeh, fueron construidas con un significado místico, desde el orden que surge del caos primordial (noun) a la unión del alma con Dios (Ra).

KEOPS, LA GRAN PIRÁMIDE

En Egipto hay unas 80 pirámides, pero la más conocida y majestuosa es la de Keops. Posee una planta de 223,66 me¬tros de base y 146 metros de altura, una superficie edificada de 53000 metros cuadrados y un peso de 5.955.000 tonela¬das. La exactitud de su orientación a los puntos cardinales es asombrosa: sólo tiene un error de 3' 6".


En el año 1987, una cadena de televisión japonesa reunió fondos para construir en Egipto una réplica a pequeña esca¬la de la Gran Pirámide. Pero los especialistas llegaron a la conclusión de que no era posible construir tal monumento en nuestra época, por carecer de suficiente capacidad técni¬ca. ¿Cómo pudieron haberlo hecho los egipcios hace miles de años?
Ya el transporte de los bloques de piedra representa por sí solo un gran interrogante. Para cargar los infinitos bloques de aproximadamente 4 toneladas cada uno, desde las canteras de Asuán hasta El Cairo, se debió construir una autopista de 2000 kilómetros de longitud. Pero en ninguna parte apa¬recen huellas de autopista alguna... Se podría especular con la idea de que cierta parte del trayecto (1000 km.) se reali¬zó por vía fluvial a través del Nilo, pero nos tropezaríamos con la dificultad de que esta vía sólo podría estar habilitada para tal fin unos pocos meses en el año, con lo cual la obra se hubiera demorado excesivamente.
¿Es posible entonces construir una pirámide como la Keops en el lapso adjudicado por Heródoto, es decir, en 20 años? Si las piedras hubiesen sido arrastradas sobre trineos, la cons¬trucción habría demorado casi 600 años... sin contar, ade¬más, el tiempo utilizado para el corte encuadrado de los bloques.
La estudios nos presentan al Egipto de la dinastía IV como una civilización de cultura incipiente, que estaba descubrien¬do la escritura, que no conocía el hierro ni el uso de la rue¬da. Entonces, ¿cómo pudieron construir esas monumentales mansiones de la eternidad?

UNA ARQUITECTURA ASOMBROSA

En la llamada Gran Galería de la Pirámide de Keops, los blo¬ques de piedra de 8 metros de longitud y 2 metros de altura por 3 metros de espesor forman una pared perfecta que a primera vista parece lisa. Pero al mirarla con más detenimiento, se descubre una línea que separa un bloque del otro. La naturaleza de esta unión está constituida por una especie de serrucho, es decir, las terminaciones de la piedra son dentadas, de tal manera que los dientes superio¬res coinciden perfectamente con los inferiores, a pesar de que todos los dientes son de tamaño diferente. ¿Cómo es posible realizar esto?

Para continuar con el asombro: si para ello utilizaron herra¬mientas de tecnología muy avanzada, ¿por qué no se ha ha¬llado un solo vestigio en todo Egipto? No hay rastros de dispositivos tecnológicos, ni siquiera desconocidos por no¬sotros hoy en día. El interrogante se acrecienta si tenemos en cuenta que los antiguos egipcios registraban todo en fri¬sos y papiros. ¿Por qué no existe ni un solo registro de los medios utilizados?
Un primer análisis arqueológico desprende la posibilidad de que los egipcios arrastraran las piedras. Pero la prueba tec¬nológica exige que las piedras fueran trasladadas sobre rodi¬llos y levantadas con aparejos: es aquí donde la arqueología y la tecnología están en desacuerdo, problema que hasta hoy no ha sido resuelto.

Otra cuestión que se presenta es intentar dilucidar la mane¬ra a través de la cual obtenían la dirección del meridiano. No existen referencias que testimonien los métodos o instru¬mentos de observación astronómica que les han permitido alcanzar tal medición. Aunque algunos piensan que pudieron trazar el meridiano a simple vista, con un error sólo de minu¬tos con relación a la actual medición, los especialistas con-cuerdan en que esto es absurdo, ya que es difícil imaginar que un método precario basado en el ojo humano pudo producir una reiterada y casi perfecta orientación Norte-Sud.
Otro increíble misterio es la supuesta utilización de un sin¬gular taladro para construir las pirámides. Actualmente no es posible concebir una herramienta semejante: los taladros modernos, operando sobre materiales como la cuarcita o la diorita, logran una penetración máxima de 0.04 milímetros por vuelta, mientras que los taladros usados por los egipcios -según revelan las evidencias arqueológicas- penetraban 100 veces más.
La construcción de las pirámides sigue siendo un misterio, pero con una certeza: la ciencia y la técnica de los antiguos egipcios eran de un nivel superior al que poseemos hoy, he¬cho que nos cuesta aceptar a través de la lógica.

El número 5

A medida que las pirámides eran estudiadas y sus mensajes espirituales e históricos salían a la luz, comenzaron a desgra¬narse teorías del género más diverso.
Una de las más intrigantes es la del sacerdote estadouniden¬se Joseph Steiss, quien escribió:"Las piedras de las pirámides ofrecen un inmenso sistema de números interrelacionados, medidas, pesos, ángulos, temperaturas, grados, problemas geométricos y referencias cósmicas". A Steiss le impresionó el hecho de que el número 5 se repitiera tantas veces en la pirámide: 5 esquinas, 5 caras (incluyendo la base), etc. A la vez, sabía que una pulgada piramidal consistía en la quinta parte de un quinto del cubo. Por eso se preguntó: "¿Qué relación existirá? ¿Se tratará de una simple coincidencia, o habrá una secreta conexión con la significación profunda de esta cifra? El 5 fue considerado el número sagrado de la Creación, realizada en 6 días pero en 5 pasos; 5 dimensiones tiene la realidad, 5 niveles posee el alma, nuestros sentidos son 5, y 5 son los libros de Moisés..."
Aún hoy no sabemos la exacta vinculación de este número con las construcciones sagradas, pero sí entendemos que nada estaba librado al azar en la vida egipcia, por lo que un número con tanta significación escondería para ellos una simbología extremadamente importante.

TUMBAS VACÍAS

No es casualidad que el 50% de los monumentos sagrados contengan tumbas vacías, aun cuando el sarcófago se en¬cuentra sellado y sin violar. Encontrar un sarcófago vacío en una tumba anteriormente violada por hombres es un hecho normal, pero resulta inexplicable en sepulcros cuyos sellos de seguridad no han sido removidos.
Así lo acreditan en la dinastía III la pirámide de Zozer, en la dinastía IV las pirámides de Snefru y la Gran Pirámide de Keops.
Algunos estudiosos explican este hecho argumentando que la pirámide no era una tumba común, sino un templo donde los antiguos rendían culto a la vida eterna y se comunicaban con los dioses. Según esta teoría, el sarcófago vacío era utili¬zado en prácticas sagradas por los iniciados, quienes des¬prendían su espíritu y viajaban a otras dimensiones a través de poderes especiales de muerte y resurrección. El sacerdote e historiador eg,Pac

Manetón nos explica que Keops ascendió en cuerpo y alma hacia el firmamento. Otros textos, en la pirámide del rey Unas, nos dicen: "Levántate, rey Unas, alza la cabeza, reúne tus huesos, recoge tus miembros y sacude la tierra". "De ahora en adelante, ya no duerme en su tumba, el rey Unas va camino al cielo".
Existe un campo muy amplio de investigación para intentar llegar a la verdadera y profunda significación de estas monu¬mentales construcciones, que parecen haber sido realizadas por los dioses.

LA ESFINGE DE GIZEH Y SUS MISTERIOS

La Esfinge de Gizeh representa uno de los enigmas más es¬tudiados del Antiguo Egipto. Se trata de la estatua más gran¬de del mundo tallada en una sola pieza, sobre un macizo rocoso. Mide 20 metros de altura, 57 de ancho, tiene un rostro de 4,20 metros de altura y una nariz, que en sus tiem¬pos, medía 1,77.
Muchos arqueólogos sostenían que la antigüedad de la Es¬finge no sobrepasaría los 2500 años, pero estudios recientes establecen que fue construida entre los años 5000 y 7000 a.C.
Algunos investigadores creen que la Esfinge testimonia el paso de otras civilizaciones mucho más antiguas. Efectivamente, pertenece al matriarcado; ella es una mujer El matriarcado fue la cultura antecesora del actual patriarcado. Es por ello que en la antigüedad existían diosas femeninas.

Según el simbolista R. A. Schwaller de Lubicz, la Esfinge es más antigua que las pirámides, y aun más: sería, incluso, ante¬rior a la aparición del pueblo egipcio.
El tipo de desgaste y erosión que sufrió justificaría una ma¬yor antigüedad. Para que el agua desgastase de tal manera su cuerpo habría que retroceder su edad al período en que las aguas alcanzaron la altura del monumento. Esto se pro¬dujo por última vez durante la época del deshielo, tras la última glaciación, I 5000 antes de Cristo...
El historiador Manetón señaló que unos extraños invasores de ultramar, los neterú o dioses y los shemsu Horus o compa¬ñeros de la luz, llegaron hasta el país del Nilo y lo culturizaron, mucho antes de la primera dinastía (3100 a.C). Augusto Mariette, fundador del museo egipcio de El Cairo, pasó lar¬gos años al final de su vida explorando la meseta de Gizeh. Realizó un interesante análisis: la Esfinge, mitad humana y mitad felino, fue el símbolo del sol naciente a su paso por el signo de Leo, hecho que se produjo hacia el año 12000 a.C.
Antiguas leyendas indican que existió un templo arcano de¬bajo de las patas del monumento, a partir del cual se subdi-viden una serie de pasadizos subterráneos por donde tran¬sitaban los verdaderos iniciados.

En 1987, los especialistas de la Universidad de Waseda (Ja¬pón) aplicaron una de las tecnologías más avanzadas para descubrir cavidades ocultas bajo el cuerpo de la Esfinge. Con un equipo de radar electrónico que atravesaba masas sóli¬das y detectaba espacios vacíos, lograron hacer una radio¬grafía de las entrañas ocultas y subterráneas.
Con la utilización de ese equipo electrónico se descubrió, al sur de la Esfinge, un espacio subterráneo de aproximada¬mente 25 metros por 3. En el lado norte apareció una cavi¬dad similar, y un túnel por debajo que unía las dos estancias.
La Esfinge cumplía la misión de custodiar y guardar los mis¬terios cósmicos, cuyas claves secretas sólo eran conocidas por los iniciados, al igual que el simbolismo de su enigmático aspecto dual (hombre y león).

La Esfinge y la Atlántida

Las historias egipcias que se hallan documentadas en los tex¬tos de las pirámides y en "El libro de los muertos", nos ha¬blan de Seb, "Señor de Amerita', quien reinaba en el País del Sol, más allá del océano.
Amerita o Aha-Men-Ptha,"país de los bienaventurados" o "país del más allá", según los estudios realizados por el especialis¬ta Albert Slosman, sugiere ser la tierra atlante de la cual se registra la llegada progresiva a Egipto de los shemsu Horus o compañeros de Horus, fugitivos atlantes que sembraron la semilla de una gran civilización.
El establecimiento de estos compañeros de Horus en el Va¬lle del Nilo generó un progreso de tal magnitud que no ha vuelto a repetirse en la historia de la humanidad.
Un hecho curioso es que el adelanto científico que poseían los egipcios tuvo su máxima importancia en las primeras di¬nastías, involucionando posteriormente.


La Esfinge ¿en Marte?

En 1976, una sonda Viking enviada a Marte en una misión espacial no tripulada, tomó una fotografía por demás enigmática. Ha sido lla¬mada "el rostro de Mar¬te". Un investigador de la NASA anunció en las Naciones Unidas que no podía ser una erosión casual en aquella desér¬tica superficie. Los inge¬nieros espaciales com¬probaron que se trataba de un objeto simétrico con 2 cavi¬dades oculares, la boca y la línea del cabello a ambos lados.


Se duplicó una de las dos mita¬des, y se obtuvo el rostro de un hombre primitivo. Luego, se du¬plicó la otra mitad, y apareció la imagen de un felino. Este doble rostro relaciona la fotografía de Marte directamente con la mile¬naria Esfinge del Antiguo Egipto, de rostro humano y cuerpo de león. ¿Será la Esfinge el testimo¬nio de una misma cultura que di¬seminó sus monumentos en am¬bos planetas?

La posibilidad extraterrestre

Los egiptólogos tienen serias dificultades en plantear una justificación contundente para explicar el surgimiento, en tan corto plazo, de tal "explosión" de conocimiento, sin relación alguna con el nivel cultural de los pueblos aledaños.
En "El libro de los muertos", se afirma: "Horus, el retoño rojo, entrará libre en el mundo del más allá". Marte, como sabemos, es el planeta rojo. ¿Qué extraña conexión une al llamado "retoño rojo" con dicho planeta? ¿Puede deberse la majestuosidad de Egipto a los compañeros de Horus, veni¬dos de una civilización anterior y extraterrena? ¿Qué rela¬ción existe entre la Esfinge de Gizeh y la esfinge fotografiada por la NASA en Mar¬te?


Para concluir esta sorprendente hipóte¬sis de coincidencias asombrosas, hay que recordar otro dato revelador: El Cairo, la capital de Egipto, en árabe significa Marte.
Horus. el retoño rojo


EGIPTO CON CIENCIA DE AVANZADA (I.SZALAY)

Una Inteligencia Superior

TECNOLOGÍA DE AVANZADA EN EL ANTIGUO EGIPTO

Recuerdos del futuro: ¿luz "eléctrica"? Heredera de una cultura incierta pero asombrosa, la civilización egipcia tuvo un conocimiento tecnológico de altísimo nivel. En el templo de Denderah existen las inscripciones más enigmáticas del Antiguo Egipto. Se trata de unos extraños símbolos: son 3 cilindros que parten cada uno de ellos de una flor de loto, de las que emerge una serpiente. Están sostenidas por seres humanos o por unas peculiares columnas o pilares provistos de brazos.
Arqueólogos reconocidos como el Dr. Wolgang Waitakus han señalado que los textos jeroglíficos que rodean a estas figuras hablan de "luminosidad", lo que ha dado pie a muchos autores a pensar que estas figuras podrían representar "bombillas eléctricas".

Afirmar que los antiguos egipcios conocían la electricidad es un disparate de gran calibre, pero desechar la investigación es una locura aún peor. Coincidentemente, la flor de loto simboliza la luz y la serpiente era una representación de la energía. Para nuestra sorpresa, estas no son las únicas bombillas encontradas, ya que en otro lugar de ese mismo templo pueden verse otras 3 lámparas. Lo más curioso es que en un friso, un mono o babuino que representaba al dios Toth -el "señor del conocimiento"- tiene protegidas sus manos con guantes azules, que la imaginería supone que eran aislantes de la corriente. ¿Locura... o algo más?
Según los historiadores, Denderah, Edfu y Abydos fueron templos construidos sobre enclaves donde habrían librado importantes batallas los antiguos dioses de los Faraones. Quizá por ello sus paredes recojan vestigios de una civilización de avanzada tecnología.
Las paredes de estos templos nos hablan de cómo fueron erigidos por los shemsu Horus (es decir; los compañeros de Horus) y los neterú o dioses, en la noche de los tiempos. Tiempos que algunos investigadores asocian con la Atlántida. Aunque estas ideas parezcan descabelladas, no faltan datos provenientes de estudios profundos.
Baño de oro
En la meseta de Gizeh, el egiptólogo Augusto Mariette encontró objetos de culto recubiertos con una finísima capa de oro. Esto sólo es posible si hubieran sido sumergidos en alguna clase de baño electrolítico. ¿Contaban con semejante tecnología hace más de 4000 años?

Naves modernas

En un recinto sagrado del templo de Abydos, dedicado al dios Osiris, se hallan representaciones muy parecidas a motivos bélicos actuales. Un grabado desconcertante, descubierto por el escritor alemán Peter Krassa, gráfica sobre una piedra figuras similares a nuestros helicópteros, a un tanque de guerra y hasta a una especie de avión.
¿Tiene alguna explicación semejante disparate tecnológico? Estos grabados se mantuvieron intactos desde su origen, y están acompañados de otros, formados por 3 pequeñas pirámides: el significado de esto remite a la ¡dea de "país extranjero". ¿Será un vestigio de otra civilización del pasado... o una visión del futuro?
Lo más inquietante es que no se trata de la única alusión a i aviones. En 1898, un grupo de arqueólogos descubría, cerca « de Saqqara, un supuesto pájaro de madera, de extrañas características. Investigaciones realizadas en El Cairo confirmaron que esta especie de ave poseía una sola ala por encima, y un timón de cola. Su apariencia se acercaba más a un avión que a un pájaro. ¿Acaso los antiguos sabios egipcios rompieron la barrera del tiempo?
Relieve de Abydos, donde se dibujan los perfiles de un helicóptero, un tanque y un avión.

¿UNA COLONIA ATLANTE?

La descripción de la Atlántida fue conocida por el relato de Platón, a quien se lo contó Solón, quien a su vez lo escuchó de boca de un sacerdote del Antiguo Egipto.
Algunos historiadores opinan que Egipto fue, en sus inicios, una colonia atlante. Los habitantes de la Atlántida tuvieron que huir de sus tierras debido a una gran catástrofe, instalándose en las tierras del Nilo. En ciertos textos de las pirámides y en "El libro de los muertos" hay vestigios que recuerdan esa catástrofe que se abatió sobre "el país de Amerita", la tierra occidental para los antiguos egipcios.
Desde la Biblia hasta el poema sumerio de Gilgamesh y el Popol Vuh americano, pueblos muy diferentes conservaron vivo el recuerdo de un gran cataclismo, un gigantesco diluvio que sepultó para siempre la civilización más importante que existió sobre la Tierra.

Recuerda Platón en el "Critias": "Hace 9000 años que la guerra estalló, dicen, entre los pueblos que habitan más allá de las columnas de Hércules. Esta isla Atlántida era entonces mayor que Libia y Asia juntas. Solón investigó y descubrió que los egipcios fueron los primeros en narrar esta historia". Luego describe la geografía, los reyes, las ciudades y la religión de los atlantes, llegando incluso a elogiar la naturaleza de un metal fabuloso, el oricalco, durísimo y a la vez susceptible de ser trabajado.
En el "Timeo", Platón pone en boca de un anciano sacerdote egipcio estas palabras: "Los hombres han sido destruidos y lo serán de nuevo y de muchas maneras. Por el fuego, por el agua..." Sin lugar a dudas, los griegos como Platón son los últimos eslabones de una cadena de información que circulaba entre los antiguos egipcios.
Con posterioridad a Platón, muchos otros historiadores, filósofos y poetas retomaron el tema de la Atlántida. Diodoro de Sicilia, Heródoto, Estrabón, Plinio y los textos judíos postbélicos hablan de una fabulosa tierra desaparecida.
En la edad Media, pese al oscurantismo imperante, se mantiene el recuerdo. En el siglo XVII resurge el mito de la mano de americanistas como Carli o el abate Bourbourg. A partir del siglo pasado, la cuestión atlante se tiñe de planteamientos místicos de la mano de Donnelly, Madame Blavatsky, Edgar Cayce y muchos otros.
Nace entonces la "atlantología". Sólo dentro de la ciencia-ficción, se contabilizaron más de 5000 obras sobre la civilización perdida.
Geográficamente, se la sitúa en lugares dispares, desde Creta, Canarias o el Mar del Norte, hasta en pleno centro del Pacífico.

ELEVADOS CONOCIMIENTOS MÉDICOS

En el Antiguo Egipto, la medicina y la magia tenían una estrecha vinculación. Existen indicios por medio de los cuales se podría deducir que la naturaleza de la enfermedad condicionaba el tipo de tratamiento.
Así, en enfermedades de causa conocida como fracturas óseas o mordeduras de cocodrilo, se optaba por tratar la patología de manera "no mágica". Es curioso ver cómo los egipcios trataban a los enfermos que habían sido mordidos por cocodrilos. El sentido práctico de los "galenos" de la época aconsejaba suturar la herida y cubrirla con un trozo de carne cruda.
Pero cuando el origen de las enfermedades era de tipo desconocido, los médicos optaban por inferirle al síntoma raro un "origen de magia maléfica", y, por consiguiente, se imponía una terapia mágica.

Los médicos de más alta categoría eran sacerdotes. Adoraban a Sekhmet, la divinidad más estrechamente vinculada a las artes médicas. Otras divinidades asociadas con las artes curativas fueron Isis, Horus yToth. La relación de la diosa Isis con la medicina tiene 2 razones: por un lado, ella resucitó a su esposo Osiris, que había sido despedazado por su pérfido hermano Seth; por el otro, Isis era también la diosa de la artes mágicas y, por lo tanto, controlaba los poderes que podían ser invocados para sanar enfermos.
Se sabe también que los antiguos egipcios acostumbraban emplear a los médicos jóvenes como médicos especializados en partes del organismo, y posteriormente, cuando iban aumentando sus conocimientos (y después de aprobar con éxito el rigor de los "Consejos de Sacerdotes Ancianos"), se les concedía la autoridad y los poderes de especialista en medicina general.
Al ser los médicos también sacerdotes, los enfermos acudían normalmente a los templos en busca de curación. Allí eran tratados mediante una combinación de medicina, teología y magia.
La medicina mágica era comprendida como una ciencia a la vez teórica, filosófica y experimental que tenía como base la armonía del cuerpo humano con el cosmos. El cuerpo era considerado la sede de las fuerzas vitales del universo.
La medicina no es moral. Son fuerzas las que están en juego. La salud es la armonía, la enfermedad es la desarmonía del organismo con lo que lo rodea. Sanar es un arte; por eso a la medicina se la denominaba "el arte necesario". Las fórmulas mágicas acompañaban a todos los remedios. La magia le otor*. gaba un alma al medicamento, lo tornaba vital y armónico."
Cuando sobreviene la enfermedad, los egipcios creían un demonio (por ejemplo, Seth) se había cruzado en el camino del sufriente. La enfermedad lo vuelve impuro. De-ahí la necesidad de un médico, "sacerdote puro" o wabu.

El médico egipcio identifica al enfermo con una divinidad, de tal manera que el problema se torna universal y su curación es en beneficio de todo el cosmos.Tanto el hombre como los dioses deben ser liberados de sus males para que el orden del universo sea restablecido. El médico mago egipcio ligaba el destino del enfermo con el del universo. Para salvarse a sí misma, la enfermedad no tiene otro recurso que huir (transmutación-curación): de lo contrario, al quebrarse la armonía universal, ella también estaría en peligro. Esto equivale a la sanación del enfermo.
La actualidad de los papiros
El Papiro Ebers es una enciclopedia de anatomía y patología. Esta reliquia hace referencia a la ciencia egipcia como una percepción de la realidad a través de la intuición surgida del corazón. Decía:

"Comienzo del secreto del médico, conocimiento del movimiento del corazón y conocimiento del corazón. Hay en el corazón vasos sanguíneos que van a todos los miembros. En cuanto a esto, cuando el médico sacerdote pone sus dedos o sus manos, ya sea en la cabeza, en la nuca o en las manos mismas e incluso en el corazón, los brazos, las piernas o cualquier otra cosa, se siente una especie de corazón, ya que los vasos sanguíneos van a cada uno de los miembros; es por eso que responde por los vasos de cada uno de los miembros."
Hay numerosos papiros que tratan sobre medicina. Los más antiguos son el Papiro de Kahun (un auténtico tratado de ginecología de la dinastía XII) y el llamado Papiro Smith (tratado de patología externa y de cirugía ósea, de la dinastía XVIII). Se sabe que todos ellos son copias de manuscritos más antiguos, puesto que utilizan formas gramaticales desaparecidas luego de la construcción de las pirámides.
Textos egipcios nos explican que muchos papiros antiguos fueron hallados pero no escritos por la civilización del Nilo, como si se tratara de una ciencia médica ya experimentada en épocas antiquísimas.
Es asombroso pensar que aquellos tratados de anatomía resultan prácticamente demás, conocían más de 970 plantas medicinales y sus usos terapéuticos. La medicina del alma o medicina energética era muy importante, como señala el Papiro Ebers. Conocían muy claramente el secreto del corazón como centro de energía vital.

La ginecología era de avanzada. En el Papiro de Kahun se, describen con rigurosa exactitud los síntomas de las enfer-i medades femeninas, se fijan las reglas para diagnosticarlas y i se prescriben los tratamientos con rigor científico.

También explica cómo saber si una mujer está embarazada, basándose en las teorías de las hormonas, y podían pronosticar el sexo del niño.
En cirugía eran decididamente geniales. Sabían cómo reducir fracturas con piezas de madera y vendas, conocían cómo cauterizar forúnculos y heridas profundas, etc. Ejecutaban intervenciones internas y suturaban, procurando la asepsia a
También explica cómo saber si una mujer está embarazada, basándose en las teorías de las hormonas, y podían pronosticar el sexo del niño.
En cirugía eran decididamente geniales. Sabían cómo reducir fracturas con piezas de madera y vendas, conocían cómo cauterizar forúnculos y heridas profundas, etc. Ejecutaban intervenciones internas y suturaban, procurando la asepsia a través de desinfectantes compuestos de miel y sustancias no identificadas. Además, realizaban trepanaciones de cerebro...
En todos los hogares egipcios existía un botiquín de primeros auxilios, practicándose también la desinsectación de ambientes.

Estética y belleza


Los cuidados del cuerpo eran considerados de suma importancia, no sólo en cuanto a la salud sino también a su lucimiento. Usaban sales especiales para el tratamiento de la piel, y ya conocían los secretos del rejuvenecimiento. Incluso —aunque parezca increíble— conocían varios métodos anticonceptivos y alteraban los ciclos menstruales de la mujer utilizando medicamentos específicos.
Las mujeres usaban pastillas para hacer agradable su aliento. Para suavizar la piel utilizaban natrón (compuesto de sales). También sabían cómo embellecer el cabello, y en el Papiro Smith hay un tratado dedicado a "transformar un hombre viejo en un hombre joven", donde se explicaba cómo hacer desaparecer la calvicie, las manchas de la piel, las arrugas y todas las rojeces que afean la estética personal.

EL ENFOQUE ALTERNATIVO

Lo que para nosotros responde hoy a una mirada "alternativa" de la salud, es decir, paralela a lo establecido, en la antigua civilización del Nilo era lo tradicional.
Ellos fueron los primeros en conocer que todas las secreciones y exudaciones del cuerpo humano podían curar. Un ejemplo de ello es la orinoterapia.
Como tenían un gran conocimiento de la energía del cuerpo, daban consejos prácticos para combatir malestares. Por ejemplo, para los dolores de cabeza aconsejaban sujetar firmemente un pie (casi siempre el izquierdo), porque "lo que está arriba es igual a lo que está abajo", tal como reza un conocido lema hermético. 

También experimentaban la sanación a través de las manos, siendo los precursores de la armonización energética, como atestiguan los frisos. En cuanto a la alimentación, privilegiaban la dieta vegetariana.

Reflexología

Esta terapia, basada en la estimulación de áreas reflejas de las manos y los pies, ya se practicaba en Egipto en el año 2330 a.C. En Saqqara se encontraron murales que muestran prácticas de reflexología en pies y manos. Los jeroglíficos que los acompañan dicen: "No me hagas sufrir" y el practicante responde: "Agradecerás mis acciones".

Aromoterapia

También la terapia a través de los aromas fue utilizada por los antiguos egipcios. En principio, como esencias para contrarrestar los olores nocivos que desprendía el trabajo de la momificación, pero luego se tornó de uso cotidiano y terapéutico.
Eran famosos los 7 óleos sagrados, correspondientes a 7 fuerzas planetarias.También los inciensos, perfumes y plantas aromáticas, muy utilizadas para curar enfermedades, y para realizar masajes y baños de inmersión.

Homeopatía y esencias florales

La homeopatía y las esencias florales le deben mucho a la medicina mágica egipcia. Los egipcios sabían que el agua posee memoria. Ellos hablaban del "agua de la alegría", que tenía poderes curativos; sabían que el agua que había estado en , contacto con piedras, papiros y demás objetos energéticos o amuletos, captaba la energía de ellos. Tal es así que, incluso, bebían el agua que había estado en contacto con las estatuas sagradas de los templos. ¿Acaso no es éste un precedente de las medicinas vibracionales o alquímicas?

Magnetismo Curativo

Franz Antón Mesmer (médico del siglo XVIII, creador del Magnetismo), explica que esta técnica ya existía en el Antiguo Egipto. Basta observar los frisos que revelan los rayos de energía saliendo de las manos del sacerdote y llegando al fiel. La imposición de manos era practicada asiduamente por los egipcios, igual que los exorcismos para expulsar a los demonios.


PIRAMIDES,MISTERIO RESUELTO :

Las pirámides de Egipto fueron construidas por una civilización más antigua? No ¿Fueron construidas por seres de otras dimensiones con un propósito específico relacionado con el planeta? Sí

Para que entiendas bien el propósito de la creación de las pirámides, es importante que conozcas las razones por las que fueron creadas para posteriormente, explicarte como fueron construidas y su significado para nosotros el día de hoy.

Así como la vida humana tiene un ciclo de vida, que coincide en todos los humanos, la vida en el planeta obedece a ciclos de vida cósmicos ya establecidos.

A este ciclo de vida cósmico se le conoce como precesión de equinoccios, también conocido como “gran año”.

¿Qué es eso?

En la astrología, hay 12 signos del zodiaco. A cada año, corresponde un periodo de 2, 160 años en la vida del planeta.

Por lo que, si multiplicas 12 x 2,160 te da 25, 920 años

A este período de 25,920 años se le conoce como precesión de equinoccios o “Gran año”.

Y el planeta recorre los 12 signos del zodiaco.

Durante la primera mitad de este ciclo de 25, 920 años es cuando el nivel de conciencia se expande al máximo.

Y en la segunda parte de este ciclo, la conciencia va a decreciendo gradualmente, hasta llegar a su punto máximo de oscuridad, para después pasar a otro nivel de conciencia u otra dimensión.

Hay dos puntos clave durante el “El Gran Año”, en los cuales se dan cambios profundos y trascendentales en el planeta, y que afectan los valores humanos y la historia de manera espectacular.

Estos dos puntos están situados justo antes del punto medio, y poco antes del inicio de un nuevo ciclo o “Gran Año”.

Si divides el periodo de 25,920 años entre 2, te da 13,000 años aproximadamente, verdad?

¿De que te sirve saber esto?

La Atlántida se hundió hace 13, 000 años. La causa de su hundimiento, fue llegar al punto medio del “Gran Año”. En este punto, se alcanzó el punto máximo de la conciencia.

Llegar a este punto clave dentro del ciclo, ocasionó cataclismos y ocasionaron cambios en el planeta que afectaron la vida.

Alguien sabía que esto iba a suceder en la Atlántida antes de que pasara? Sí.

Los Maestros Ascendidos de ese continente, seres que habían alcanzado la conciencia crística y la inmortalidad, lo sabían, y se prepararon 200 años antes, para recibir el cataclismo.

¿Qué hicieron?

Para empezar, la memoria humana y su existencia como especie está ligada al campo magnético del planeta.

De hecho, cada especie animal tiene su propio campo magnético planetario que se relaciona con ellos.

Es una especie de red electromagnética que se extiende por toda la Tierra.

Cuando una especie desaparece, lo hace automáticamente el campo magnético que se relaciona con ellos.

Cuando se llega al punto medio dentro del “Gran Año”, el campo magnético del planeta llega al punto cero y se destruyen los campos magnéticos.

Con ello, se destruye la memoria también y se desaparece como especie.

Los Maestros Ascendidos de la Atlántida lo sabían. Necesitaban hacer algo, para que la raza humana no despareciera.

Solicitaron permiso a las Jerarquías superiores para construir un nuevo entramado crístico. 

Así, cuando pasara el hundimiento de la Atlántida y se destruyera el campo magnético relacionado con los humanos, el nuevo entramado crístico tomaría el lugar inmediatamente ¡y los humanos podrían seguir existiendo como especie!

Aunque la memoria sí desaparecería. Los atlantes que sobrevivieran ya no recordarían quienes eran y empezarían de cero.

Eso no pasaría con los Maestros Ascendidos. Ellos sabían como crear campos magnéticos internamente, para conservar su memoria.

Bien, ahora empezamos a ver el propósito de la creación de las pirámides de Egipto.

Los Maestros Ascendidos Toth, Ra y Araamagot decidieron construir las pirámides, para construir esa nueva red electromagnética.

Eligieron a Egipto, porque justo debajo de la zona en que están construidas, estaba el eje del entramado de conciencia crística, que en esos momentos todavía existía.

Por lo que las pirámides tienen una antigüedad aproximada de 13,000 años.

Las pirámides, según Toth le platica a Drunvalo Melquisedec, fueron construidas con la mente y el corazón, en un período de 3 días de la cuarta dimensión. Debo aclarar que nosotros nos encontramos actualmente en la tercera dimensión. Por lo que el equivalente en tiempo en nuestra dimensión debió de ser mucho mayor

Los Maestros Ascendidos, también construyeron una nave espacial, de 3 a 5 átomos de grosor, plana en su base y techo. Con una longitud equivalente a dos edificios de extremo a extremo.

Dicha nave tenía forma circular. Fue colocada kilómetro y medio debajo de la Esfinge, en un supertono electromagnético más alto que le permitía no ser vista y atravesar la Tierra sin problema alguno.

Regresando a la precesión de los equinoccios, los cambios en cualquiera de los dos puntos clave de “El Gran Año” ocasionan grandes cambios en el eje gravitacional de la tierra y pueden dar lugar a glaciaciones, hundimiento de continentes, terremotos, etc.

Eso es lo que iba a sucederle a la Atlántida.

Y entonces sucedió el cataclismo.

Toth tomó la nave donde se encontraba debajo de la Tierra y se dirigió a la Atlántida, para salvar a los Maestros Ascendidos.

Casi inmediatamente después de haber despegado unos cientos de metros de la superficie con los Maestros Ascendidos, se hundió la última isla de la Atlántida, Undal.

Se dirigieron a una pista de aterrizaje situada en la punta de la Gran Pirámide.

Los Maestros Ascendidos conservaron su memoria, al crear su propio campo electromagnético.

Después de tres días y medio, se llegó al punto cero en el campo magnético y se emergió en el mundo de la tercera dimensión, en el que nos encontramos ahora.

Pasado esto, los Maestros Ascendidos penetraron en la Gran Pirámide por un tunel circular que los conducía a la ciudad subterránea.

Ra y un tercio de los Maestros Ascendidos se quedaron en esa ciudad subterránea. Entre esos maestros se encontraba Tat, el hijo de Toth.

En esa ciudad subterránea se formó la hermandad de Tat.

Después, volaron al lago Titicaca. Toth y otro tercio de los Maestros fundaron el imperio de los incas.

Finalmente, la nave viajó al Himalaya y desembarcó Araamagot.

El resto de los Maestros regresaron a la Esfinge.

La razón de que se escogieran la ciudad subterránea, la Isla del Sol y el Himalaya, fue para establecer la red de circuitos energéticos de una conciencia crística sintética de la Tierra.

Egipto es el punto masculino de la red, los Mayas-Incas el femenino y el Himalaya el punto neutral.

En términos científicos, esta red de conciencia crística, es un campo electromagnético que se extiende por toda la tierra y tiene formas geométricas.

Posteriormente, los Maestros hicieron miles de pirámides en la cuarta dimensión, que no son visibles para nosotros.

También, esta vez con la ayuda de los humanos, construyeron pirámides y catedrales para ayudar a la red de conciencia crística.

En el complejo religioso de Teothiuhacán, México, hay dos grandes pirámides, la del Sol y de la Luna.

¿Que crees?

La pirámide del Sol, que es la mayor, tiene lados de 215 metros, por lo que su base es semejante... ¡a la de la Gran Pirámide de Egipto!

Esta coincidencia se explica, por ser los Maestros ascendidos de la Atlántida los creadores de estas pirámides, ya sea físicamente o intelectualmente con la ayuda de los humanos de las culturas locales.

Así como en Egipto, que la historia oficial dice que las Pirámides y la Esfinge fueron construidas de repente, sin ningún conocimiento importante de las culturas anteriores...

¿Que crees? La historia oficial dice que en Teotihuacán pasó EXACTAMENTE LO MISMO.

Y en un pueblo, que no conocía herramientas de metal, ni utilizaba maquinas simples para la construcción...

Y así como Toth parece ser la persona histórica concreta que enseñó a los egipcios todo lo que aprendieron en aquellas lejanas épocas, en Teotihuacán existe la historia de que Quetzalcóatl llegó con esta cultura, y fue un Dios civilizador que dio a los hombres cultura y sabiduría.

Te hago notar que, antes del hundimiento de la Atlántida, se había llegado a una conciencia de la unidad con el universo y del valor del amor, por haber llegado al punto máximo de despertar de la conciencia, en el punto medio del "Gran año".

Los atlantes eran extremadamente intuitivos y desarrollados del lado derecho de su cerebro, el lado femenino.

Por eso, los Maestros ascendidos tenían valores muy diferentes y sabiduría desconocida por los pobladores locales a los que llegaron.

Y su función, repito, fue insertar nuevamente algunos conocimientos de la Atlántida, así como construir con la ayuda de los humanos, Pirámides y lugares energéticos, para ayudar a la nueva red de conciencia crística del planeta.

En los Mayas, se habla de Pakal, un Dios que tenía una apariencia blanca, alta... muy parecida a la de Quetzalcóatl.

Y en los Incas, está la leyenda de Manco Capac.

Hay una enorme coincidencia la apariencia física de estos personajes: blancos, altos, en algunos casos barbados y con unos conocimientos astronómicos y sabiduría infinitamente superior... y que lo enseñaron a los pobladores locales.

¿Conclusión lógica? Estos seres: Toth, Quetzalcóatl, Pakal, Manco Capac, fueron...

LOS MAESTROS ASCENDIDOS DE LA ATLANTIDA.

Se nota que la construcción de pirámides y lugares místicos, tiene lugar principalmente en una franja a lo ancho del trópico de cáncer.

Su función, es ser una especie de batería que almacena la energía del cosmos y alimenta a la red de conciencia crística, cuyo eje está debajo de la Gran Pirámide de Egipto.

Se sabe que, en esa franja, es más fácil captar la energía que viene del Cosmos. También, se ha descubierto que la terminación en punta de las pirámides facilita la absorción de dicha energía.

Y como la red de conciencia crística es una red de energía electromagnética, entenderás porqué se ubicaron las pirámides y catedrales en esta franja.

He hablado de que hay una ciudad subterránea debajo de la Gran Pirámide ¿Hay pruebas?

Sí.

En 1996, Larry Hunter y otros investigadores descubrieron una red de túneles bajo el complejo de Gizeh.

Hunter afirma que esta red lleva a una enorme ciudad subterránea, 13 metros de superficie y 12 pisos de profundidad, que abarca un área de 10.5 x 12 km.

Cómo la ves?

Regresando al hundimiento de la Atlántida, se originó por entrar al punto medio en “El Gran Año”, y esto se vio acompañado de una enorme inundación, y un cambio en los campos magnéticos y eje gravitacional de la tierra, que ocasionó cambios geológicos importantes e inundaciones.

West afirma que la erosión que hay en la Esfinge fue provocada por agua, no por el viento, como afirman los egiptólogos tradicionales.

Dice que esta erosión por agua, se dio al final de la última era glacial, hace 12,000 años aproximadamente.

¿Es una coincidencia que casi cuadre con el periodo del hundimiento de la Atlántida y construcción de las pirámides hace casi 13,000 años?

Recuerda que la Esfinge fue construida hace unos 13,000 años antes del cataclismo de la Atlántida.

Es lógico suponer que sufrió por un periodo fuerte de lluvias que la erosionaron durante el desastre. De hecho, en el diluvio de Noé, se dice que las lluvias no cesaron durante varios días.

¿Qué significa todo esto para nosotros, hoy en día?

Te recuerdo que el “Gran año”, que es la precesión de equinoccios, comprende 25,920 años y hay dos puntos clave en el ciclo: el que le pasó a la Atlántida… y el que está a punto de sucedernos.

Los puntos se dan, uno, poco antes de la mitad del periodo de 25,920 años (cuando se hundió la Atlántida) y el otro, poco antes de finalizarlo.

Y nos estamos acercando… al segundo punto. Estamos cerca de finalizar el período de 25,920 años.

En los últimos 2,000 años hemos estado en el signo de Piscis. Y estamos a punto de pasar a la Era de Acuario. Los cambios de signo significan cambios culturales y de valores muy profundos.

El cambio de signo… coincide con la finalización del Período del “Gran Año”.

Estamos acercándonos al punto más bajo de conciencia. Y a punto de pasar a otra dimensión, la cuarta.

¿Cómo se refleja esto actualmente? En las guerras, terremotos, suicidios, etc.

Eso tiene que ver con el campo magnético de la Tierra. El sistema nervioso humano está íntimamente ligado al campo magnético.

Y éste se está desestabilizando, como debe ser por su acercamiento al fin del “Gran Año”.

Gradualmente, el campo magnético se está acercando a cero… como le pasó a la Atlántida.

Es por eso, que los seres humanos nos volvemos un poco desmemoriados y desequilibrados emocionalmente en esta época.

Y es por eso que gradualmente hay más terremotos, por estar siendo desequilibrado el campo magnético y el eje gravitacional del planeta.

Al acercarnos más al punto cero… la memoria se vuelve más volátil. 

Porque cuando se llega al punto cero, se pierde la memoria por completo.

Y emergeremos… a la cuarta dimensión. En esta dimensión, los pensamientos se vuelven realidad al instante.

Y es importante que aprendas a activar tu campo magnético, conocido esotéricamente como campo merkaba, para que conserves tu memoria, como hicieron los Maestros Ascendidos en la Atlántida.

Por eso hay tantos seres de otros mundos y otras dimensiones en estos momentos en el planeta para guiarnos.

Por eso has estado escuchando de OVNIS, Pleyadianos, Arturianos, Saint Germain, Sirios, etc. abruptamente en este siglo, cuando en los anteriores se había dado con menor intensidad.

Algunos seres de otras dimensiones están como simples espectadores, porque saben lo que va a venir al planeta y quieren presenciar tan notable acontecimiento.

Otros, saben que está a punto de suceder un acontecimiento de carácter universal al planeta, y desean ayudarnos a pasar sin mucho dolor, de la tercera a la cuarta dimensión.

Por eso, tienes que ser impecable con tus palabras y con tus pensamientos. Por eso estos amigos cósmicos insisten tanto en la pureza de pensamientos y la fuerza del amor.

No hay cabida para sentimientos no positivos en la cuarta dimensión.

Aparte de que, por el acercamiento al punto cero, el campo magnético te está afectando en tus emociones, y fácilmente puede hacer que te desesperes por pequeñas cosas y pienses negativamente.

Los terremotos tienen que seguir y las guerras también. Pero el gran cambio de dimensión está muy cercano. Parece que se daría en el 2,012 según las profecías mayas, que como afirma el Dr. Ronald Bonewitz, no son mayas ni son profecías.

Este investigador menciona que los mayas heredaron estos conocimientos de otra cultura. 

Hay un códice maya, el códice Madrid, que habla del continente Mu.

Como su destrucción es casi idéntica a la de la Atlántida, se presume que Mu… era la Atlántida.

Y es probable que estas “profecías” son heredadas de los atlantes. Se dice que los mayas fueron sobrevivientes del cataclismo de la Atlántida.

Y no son profecías. 

Es como si nosotros sabemos que una mujer, a determinada edad empieza a menstruar, a determinada edad desarrollarsele las caderas, los senos, etc.

No es una profecía de la mujer, verdad?

Simplemente, se conocen los ciclos naturales de la vida de una mujer, por lo que se puede saber con cierta anticipación cuando va a tener sus cambios físicos.

De la misma forma, el conocimiento de los mayas, corresponde al conocimiento de este ciclo natural de la vida del planeta, conocimiento heredado de los atlantes.

Tenemos el destino en nuestras manos. Con nuestros pensamientos positivos de amor hacia los demás, podemos crear nuestro futuro y nuestra ascensión sin dolor.

Hay muchas opiniones encontradas entre los esotéricos, seres de otros planetas y aún entre los Maestros Ascendidos, en que la transición a la cuarta dimensión se puede dar sin tantos cataclismos, como es usual.

Lo que sea, lo único que puedes hacer es:

Se impecable con tus pensamientos.

Se impecable con tus palabras.

Se impecable en tu amor hacia ti y hacia los demás.

Aaaahhh… se me olvidaba algo. Las pirámides también son lugares de iniciación, en los que en la época del Rey Akenatón, se enseñaba a las personas como obtener la conciencia crística y ser inmortales.

Akenatón era un ser que provenía de la estrella de Sirio y vino a cumplir una misión específica. No era humano.

El gran sarcófago que hay en la Gran Pirámide, no era para sepultar a nadie. Era el lugar en el que los iniciados en los conocimientos perdidos descansaban por tres días, después de “morir” y resucitar nuevamente, pero ya con la conciencia crística, después de pasar por todo el proceso de iniciación dentro de la Gran Pirámide.

Estos seres que adquirieron la conciencia crística convivieron muy de cerca con la hermandad de Tat y vivieron en la ciudad subterránea por un tiempo.

Posteriormente, éstos seres inmortales salieron a la superficie y se fueron a Masada, donde se les conoció como los esenios.

Se dice que María, la madre de Jesús, fue uno de éstos seres inmortales.

Bueno, me despido, estos temas son apasionantes, y probablemente he dicho cosas que no son correctas y he cometido algunas imprecisiones.

Pero también se que muchas cosas aquí expuestas sí son ciertas.

Encajan perfectamente como piezas de un rompecabezas que explican muchas cosas del planeta y del universo mismo.

También explican porque hay pirámides con funciones tan parecidas en culturas y lugares tan distantes.

Explica porque en varias culturas hay huellas de "dioses" de constitución física diferente a la población promedio de las regiones a las que llegaron.

Y explica porque hay un conjunto complejo de conocimientos astronómicos y científicos muy parecidos... en lugares totalmente alejados.

Y explica porque, abruptamente, culturas con ningún antecedente cultural importante, empezaron a mostrar conocimientos muy difíciles de alcanzar para nosotros en nuestra época.

El Dr. Ronald Bonewitz dice, que pareciera que culturas como Egipto, Sumer, Mayas, etc, hubieran heredado un conjunto similar de conocimentos de una cultura anterior a ellos... y que las pequeñas diferencias que hay, se deben a las diferencias culturales locales.

¡Creo que Bonewitz a dado en el clavo!

Yo apoyo rotundamente esta teoría.

¡Suerte!



Bibliografía:

Frisell, Bob, La Cuarta Dimensión, Ediciones Robin Book, Barcelona.

Frisell, Bob, La Cuarta Dimensión 2, Ediciones Robin Book, Barcelona.

Perala, Robert, El Proyecto Divino, Grupo Editorial Tomo, México.

Bonewitz, Ronald, Profecía Maya, Editorial Diana, México.

Bigliano, Marcelo, Misterios Egipcios, Grupo Editorial Tomo, México.



Colaboración de Edgar Martínez
México


NAPOLEON INICIADO EN LA GRAN PIRAMIDE :

¿Fue Napoleón iniciado en la Gran Pirámide? 


Javier Sierra publicó en 2002 su "novela de investigación" El secreto egipcio de Napoleón. En este texto él mismo nos desvela algunas de las claves documentales de su trabajo que, una vez más, abunda en un enigma histórico de gran alcance: ¿por qué Napoleón Bonaparte decidió pasar una noche entera en el interior de la Gran Pirámide? ¿Por qué siguió las huellas de Jesús hasta las puertas de la mismísima Nazaret? ¿Y por qué abandonó precipitadamente Egipto después de aquella intensa noche...? 
Javier Sierra 
Al amanecer del 13 de agosto de 1799, Napoleón Bonaparte, empapado en polvo y sudor, emergió de entre los bloques de la Gran Pirámide, cerca de El Cairo. Sus hombres debieron sentirse aliviados al verle, de nuevo, sano y salvo entre ellos.

El héroe corso –todo un mito ya para sus soldados– había decidido pasar sólo una noche en el vientre del más emblemático monumento faraónico, la única de las Siete Maravillas del mundo antiguo aún en pie, movido por un oscuro propósito. Un móvil que habría de quedar sepultado para siempre aquella mañana en la memoria de Bonaparte. Y es que, tras regresar pálido y desencajado de su aventura, el entonces aún prometedor general revolucionario jamás reveló qué fue a hacer entre aquellas piedras milenarias.

¿Qué sucedió allá dentro, durante las largas y oscuras horas que duró su encierro? "Aunque lo contara, no lo creeríais", fue lo único que respondió entonces. Y durante el resto de su vida, Bonaparte evitó volver sobre el asunto.

¿Por qué?



La aventura más extraña


Iniciado en la Gran Pirámide 
En aquellos días de fuertes calores, los franceses despejaron también parte de la plataforma sobre la que hoy se levanta la Gran Pirámide, calcularon sus dimensiones originales y la escalaron. Jomard se quedó lívido al comprobar que los egipcios emplearon en su construcción medidas como el estadio, el codo o el pie, que eran fracciones exactas del tamaño de la Tierra . "Nos han transmitido el patrón exacto de la dimensión del globo terráqueo y la inapreciable noción de la invariabilidad del Polo" , escribió.

Pero, ¿conocían los antiguos arquitectos de aquellas moles las dimensiones de nuestro planeta? Ni que decir tiene que sus conclusiones levantaron agrias polémicas entre los sabios del grupo, sobre todo cuando Jomard planteó que la Cámara del Rey del monumento tal vez no sirvió nunca de tumba, sino de "patrón de medida" destinado a conservar algún remoto conocimiento matemático...

Napoleón, absorto por tantos descubrimientos, se entretuvo en cálculos más prácticos: con las piedras de la Gran Pirámide y de las dos grandes moles vecinas, podría construir un muro de tres metros de altura por casi uno de espesor, que rodeara toda Francia. Además, se maravilló por la precisa orientación de sus caras a los cuatro puntos cardinales. Los egipcios parecían conocerlo todo...

La experiencia mística

Desgraciadamente, apenas existen datos precisos sobre lo que hizo exactamente el general Bonaparte en aquellos remotos días en Giza. Los expertos que consulté entraban en frecuentes contradicciones y aportaban fechas equívocas para un hecho que –desde mi punto de vista– tuvo consecuencias trascendentales en la vida de Napoleón: su noche en el interior de la Gran Pirámide.

Según explica Peter Tompkins en su clásico Secretos de la Gran Pirámide, Bonaparte no entró en ese monumento hasta casi un año después de vencer a los mamelucos de Murad Bey. Fue el 12 de agosto de 1799, a su regreso de una breve campaña bélica por tierras de Siria y Palestina, cuando el general aceptó sumergirse en sus entrañas. "En un determinado momento –explica Tompkins –, Bonaparte quiso quedarse solo en la Cámara del Rey, como hiciera Alejandro Magno, según se decía, antes que él."

Sin quererlo, Tompkins daba una clave preciosa para deshacer el enigma. En efecto, como el corso, otros grandes militares de la historia habían decidido pasar una noche entre aquellas piedras. Seducido por las leyendas locales –incomprobables, por otra parte– que sugerían que Julio César y Alejandro pasaron la prueba de pernoctar en la Gran Pirámide, Napoleón terminó con sus huesos dentro del monumento. Bob Brier, paleopatólogo y uno de los más prestigiosos egiptólogos de nuestros días, reduce el problema a que el corso "por lo visto, creía en las propiedades mágicas de la pirámide".

El propio Brier, en su ensayo Secretos del Antiguo Egipto mágico, aclara qué propiedades eran ésas. Según los Textos de las Pirámides, grabados sobre monumentos de la V Dinastía, apenas un siglo más modernos que la Gran Pirámide, esos monumentos eran una especie de "máquinas para la resurrección" de los faraones. Este proceso –dicen esos antiguos salmos religiosos– se componían de tres fases: la primera, el despertar del difunto en la pirámide; la segunda, su ascensión al más allá, atravesando los cielos, y la tercera, su ingreso en la cofradía de los dioses . ¿Buscaron, pues, César, Alejandro y Napoleón esa peculiar iniciación faraónica?



Napoleón convirtió París en la nueva Tebas 
Este documento, fechado en 1863 (seis décadas después de los hechos), no es, desde luego, probatorio. Pero aun cuando no puede afirmarse con seguridad que Napoleón fuera masón, sí es cierto que siempre estuvo rodeado de ellos. Su padre lo fue, su hermano mayor José –que llegó a ser rey de España– también, e incluso su esposa Josefina fue Gran Maestre de una logia femenina. A ese respecto, sabemos que fue iniciada en Estrasburgo en compañía de su marido de entonces, Alejandro de Beauharnais .

Visto así, no es extraño que a Napoleón se le señalara como militante de una misteriosa logia conocida como Hermes Egipcio , o que a muchos de los sabios que le acompañaron –como Monge, Norry, Saint-Hilaire y otros– se les acusara de pertenecer a la logia de los sophisiens, que anualmente se reunían en París para celebrar cierto "banquete egipcio" . Incluso en obras contemporáneas al corso, como las Mémoires historiques et secrets de l’impératrice Joséphine, publicada en 1820 por cierta señora Lenormand, se recoge una confesión de Bonaparte a su esposa: "He consumido mi vida entre movimientos continuos", dice, "que no me han dejado ni un solo minuto para cumplir mis deberes de iniciado a la secta de los egipcios" .

¿Puede caber ya alguna duda?

Ahora bien, en el caso de Napoleón, de lo que podemos estar completamente seguros es de que no sólo conocía los símbolos de la masonería egipcia, sino que se los trajo a casa, a la vuelta de su expedición. Autores como Robert Charroux o Jean-Michel Angebert describen, por ejemplo, un amuleto egipcio que Bonaparte recibió de una cofradía de sacerdotes egipcios y que le protegió de todo mal hasta que lo extravió en Rusia. Al parecer, aquel collar-pantáculo pasó de Rusia a Niza en 1947, y en 1956 acabó en manos del general israelí Moshe Dayan que, a su muerte, lo legó al Israel Museum de Jerusalén.

Veamos: hasta 1806, seis de las quince nuevas fuentes de la ciudad fueron de inspiración egipcia, e incluso sus propios grabados, extraídos del libro de Denon, Voyage dans la Basse et la Haute-Égypte, servirán para ilustrar juegos de porcelanas y relieves de lugares ilustres. Napoleón convirtió su capital en un reflejo de Egipto, quiso instaurar una religión de inspiración faraónica que fracasó, y hasta su muerte soñó una y otra vez con ese país. ¿Qué fue lo que tanto le impresionó? ¿Acaso su hoy olvidada iniciación en la Gran Pirámide?

Yo así lo creo.


PIRAMIDE-PARA QUE SE HIZO,SEGUN PALEOASTRONAUTICA :

de "3a Vía - Pagina de Paleoastronáutica"


Si hasta ahora no nos ha quedado nada claro el cuándo, cómo y quién construyó la Gran Pirámide, el tratar de hablar de para qué uso se destinó, resulta totalmente gratuito por faltarnos las referencias suficientes que nos puedan dar alguna pista medianamente fiable. Existe una larga lista de posibles aplicaciones, aunque la que prevalece, como no podía ser de otra manera, es la de su utilización como monumento funerario o como teoría más atrevida entre los círculos oficiales, la de 

Para investigadores como Pedro Guirao, la Gran Pirámide fue diseñada según los principios de la Geometría Hermética de Hermes-Toth. Constaría de una parte energética positiva y de otra negativa para facilitar la comunicación entre nuestra dimensión y otras. 


estar destinada a ritos y celebraciones religiosas de carácter especial. 



A nosotros particularmente se nos antoja un tanto difícil y extraño, el paso de una pomposa comitiva de sacerdotes medio arrastras por los tortuosos pasajes y galerías que recorren la Gran Pirámide, pasillos de un metro de ancho y poco más de altura, no resultan los más apropiados para ningún tipo de rito o celebración. 



Incluso el paso del difunto faraón por estos exiguos corredores se aproxima más a una película de los hermanos Marx que a cualquier ceremonia que podamos imaginarnos, pongamos por ejemplo, en el grandioso Templo de Karnak.

Con la técnica y perfección demostrada por los arquitectos egipcios, ¿qué más les hubiera dado hacer las galerías de mayor tamaño, más acordes con la grandeza de su faraón o de los dioses a los que adoraban?.



Nada de lo realizado en la Gran Pirámide parece escapar a un diseño premeditado por parte de sus constructores. Alineaciones y medidas parecen estar milimétricamente dispuestas, obedeciendo a un plan maestro totalmente desconocido para nosotros. 



Si los antiguos egipcios eran capaces de mover moles de 800 toneladas, ¿qué dificultad habrían tenido en hacer pasajes más holgados y solemnes para el paso de sus comitivas funerarias o religiosas?. ¿Por qué la Gran Galería tiene una altura desproporcionada respecto al resto de los pasajes?. 




Y LOS MUERTOS, ¿DÓNDE ESTÁN? 


Esta pregunta nos la tenemos que plantear por la sencilla razón de que jamás se ha encontrado ningún difunto en el interior de una Pirámide. La solución a esta incógnita ha sido siempre resuelta culpando a los ladrones de tumbas, que no sólo robaban las joyas y demás riquezas, sino que extraían el cadáver para ultrajar su memoria.

Esta teoría no deja de tener gran parte de lógica. Son muchos los años transcurridos para haber dado la oportunidad a diferentes generaciones de ladrones y saqueadores de barrer con todas las riquezas depositadas en el interior de tumbas y pirámides. Ahora bien, como toda teoría tiene un pero. 



Al igual que ha habido tumbas que han sido descubiertas intactas, sin señal alguna de saqueo, como sería el famoso caso de la Tumba de Tutankhamón en el Valle de los Reyes, también han aparecido pirámides en las mismas condiciones de inviolabilidad.

Para otros investigadores, como es el caso de Alan F. Alford, la Gran Pirámide no es más que un gigantesco generador energético a modo de central nuclear.



SEKHEMJET, OTRA PIEZA QUE NO ENCAJA 



Sekhemjet, fue uno de los últimos faraones de la III Dinastía, que siguiendo la moda impuesta por Zoser, hizo construir su pirámide en la necrópolis de Sakkara, allá por el año 2.600 a.C. Se desconoce exactamente si llegó a finalizar la estructura completa de la pirámide o bien si ésta fue reutilizada posteriormente por sus sucesores, sirviendo sus bloques para nuevas construcciones. 



El caso es que la cámara funeraria subterránea quedó en el más completo de los olvidos durante miles de años hasta que 



Sarcófago de Sekhemjet

en 1.951, el arqueólogo Zakaria Goneim descubrió entre los cascotes de la pirámide, la puerta de entrada. Para poder acceder a la cámara funeraria, fueron necesarios casi tres años de limpiezas de escombros acumulados en el corredor de bajada, lo que nos dará una idea de la dificultad que hubieran encontrado posibles ladrones.



La flor y nata de la egiptología, política, medios de comunicación y curiosos, se dieron cita el día 8 de marzo de 1.954, para poder ver por fin el cadáver de un faraón en el interior de una pirámide, la prueba definitiva con la que callar de una vez por todas a aquellos "intrusos" y "alucinados", que habían osado poner en duda las afirmaciones de la egiptología oficial. 



El mismísimo señor Ministro de Cultura de Egipto, tuvo el honor de dar el último mazazo sobre el muro que daba acceso a la cámara funeraria, donde se encontró un imponente sarcófago de alabastro rodeado de joyas y otros restos del ajuar funerario, y un sorprendente ramo de flores, que aún marchitas por el paso de miles de años, yacían sobre la parte superior del féretro. 



El perfecto estado del sarcófago, realizado en un sola pieza de un gran grosor, con una puerta corredera, provoco retrasar la operación de apertura de éste, hasta el 26 de julio. Este retraso aumentó más el interés entre los medios de comunicación y la opinión pública, que siguieron expectantes el gran acontecimiento.

En el día señalado, los más modernos equipos de conservación para recibir a tan importante invitado de 4.600 años de antigüedad, se quedaron mudos de sorpresa cuando el propio Zakaria Goneim, tras introducir su cabeza en el interior del sarcófago, aseguraba desconsolado que, no había nada ni nadie en el interior del féretro. Posteriores análisis químicos reafirmaron categóricamente la total ausencia de restos orgánicos. Entonces..., ¿dónde estaba el muerto?.

Y de nuevo volvemos al terreno de la especulación (¿cuántas veces van ya?), al tratar de averiguar el verdadero uso de las pirámides, y más concretamente el de la Gran Pirámide.

A menudo se asegura (no deja de ser una huida hacia adelante) que las pirámides sólo eran las tumbas de las almas de los difuntos faraones, y que sus cuerpos eran depositados en otro lugar. Parece que el sentido pragmático de los antiguos egipcios era totalmente nulo, y que el sustento diario les venía regalado del cielo, porque sino, no se entiende una tumba de 2.500.000 de bloques de piedra, y la ruina de un estado y toda una dinastía real como una y otra vez nos aseguran que sucedió con la locura de Keops y compañía.



CONCLUSIONES 


Tumba, templo, biblioteca en clave del saber humano, reactor nuclear, baliza para naves espaciales, generador de energías desconocidas o simple montón de piedras producto de la locura del hombre, la Gran Pirámide, sea cual sea su función o funciones sigue constituyendo uno de los enigmas de mayor envergadura al que el hombre se puede enfrentar. Lo es ahora y lo fue también en tiempos de Heródoto, Diodoro de Sicilia o Napoleón.

Su inmensa figura recortada por el cielo de la meseta de Giza, desafía la lógica humana y se burla siglo tras siglo de todas las conclusiones precipitadas de aquellos que tratan de amoldar sus formas e historia a su conveniencia, conocimientos y prejuicios de cada época.

Y nosotros..., ¿no nos mojamos?, ¿no damos nuestra opinión?, ¿preferimos seguir criticando a diestro y siniestro sin aventurarnos a formalizar una teoría como el que más?.

Sólo podemos asegurar: 

Que existen suficientes indicios que señalan a la Gran Pirámide, como la primera y más antigua pirámide de Egipto. 

Que Keops no fue su constructor, por lo que su datación en la IV Dinastía es totalmente errónea. 

Que su diseño, al igual que otros monumentos asociados al Antiguo Imperio, nada tienen que ver con el resto de los existentes en Egipto, y que denuncian el uso de unos conocimientos y una tecnología, que nos llevan a sospechar cualquiera de los tres siguientes puntos, y que son parte de la filosofía de organizaciones como la Ancient Astronaut Society, fundada a mediados de los años setenta por Gene M. Phillips: 

A-. Existió en la antigüedad una civilización totalmente desconocida para nosotros, con un alto desarrollo cultural y tecnológico.
B-. Hace miles de años, la Tierra fue visitada por alguna civilización exterior a nuestro planeta. Su paso dejo huella en distintas civilizaciones antiguas en forma de tecnología y conocimientos que fueron involucionando progresivamente, tras la marcha de estos visitantes.
C-. La combinación de ambos puntos anteriores.

El uso y la utilización de la Gran Pirámide, vendrían pues determinados por las necesidades de esta civilización desconocida y que nuestra lógica, factor determinante para la creación de nuestros parámetros técnicos y culturales de enjuiciamiento, no son capaces de asimilar.

Creemos pues, que sólo una revisión en toda regla de nuestra historia y de sus enclaves arqueológicos más importantes, serían capaces de arrojar algo de luz a nuestro pasado, y por qué no, también a nuestro futuro.

Sabemos que por infinidad de lastres religiosos, políticos, económicos y demás intereses que nuestra sociedad mantiene, hoy por hoy, cualquier tentativa revisionista, no deja de ser más que una utopía.


ORIENTACION ESTELAR DE PIRAMIDES :

Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)1)+NOTICIAS, 1-2001. Pág. 87

La «asombrosa» orientación hacia los cuatro puntoscardinales de las pirámides de Egipto sigue siendo untema de interés que nos remonta a uno de losprimeros momentos en la historia de la civilizaciónen que la astronomía se puso al servicio de lacultura, en este caso, de la arquitecturamonumental. Desde el siglo XIX, numerososinvestigadores se han ocupado de buscaruna explicación al supuesto nivelastronómico de los egipciospostulando diversas teorías.Recientemente, la revista Naturepublicó en portada una nuevaidea propuesta por laegiptóloga británica KateSpence. En el siguienteartículo se analiza dichapropuesta y se mejoracon la aportación denuevas hipótesis.Es bien sabido, pues-to que el asunto esredundante en li-bros, revistas,prensa y tele-visión, queJuan AntonioBelmonte1)+ las pirámides de Egipto, y en particular las de los reyes de la IV Dinastía Jufu, Jafra yMenkaura (Keops, Kefren y Micerinos), erigidas en la Meseta de Giza hace probable-mente unos 4.500 años, están orientadas con una precisión “asombrosa” hacia loscuatro puntos cardinales.Se ha entrecomillado asombrosa porque el corolario suele decir: ¿cómo una gentetan “atrasada” pudo ser capaz de obtener una orientación tan precisa? Y las conclu-siones pasan por la existencia en el pasado ignoto de grandes civilizaciones desapa-recidas, como por ejemplo la Atlántida, cuando no que son las obras de visitantes delejanos planetas.Sobrepirámides yestrellas

Como siempre, en ciencia, la respuesta suele ser muchomás sencilla de lo que parece y, en este caso, bastan unosconocimientos astronómicos relativamente sencillos paraconseguir orientar una estructura con cierta precisión.Numerosos investigadores desde mediados del sigloXIX se han ocupado de este problema postulando di-versas teorías centradas unas veces en la observa-ción del Sol y otras en la de las estrellas. Zinner en1931 y Chatley en 1948 apoyaron la idea de unadeterminación del eje norte sur (la línea meridia-na) a través de la sombra más corta producida amediodía por un gnomon. Mucho más recien-temente, Gallo ha propuesto en 1998 que sepodría haber usado la salida y puesta de solen un día determinado para fijar la líneameridiana a través de la bisectriz del án-gulo formado por estas dos posiciones.Sin embargo, ninguno de estos méto-dos podría dar la precisión requerida.Por ello, la mayoría de los autores,desde Piazzi Smyth en el siglo XIX,han preferido un método de alinea-ción estelar como una orientacióna la estrella polar de aquella épo-ca, Thuban (aDra), o al tránsitomeridiano de alguna estrellacircumpolar, en especial dela Osa Mayor. 

Así, Romieuen 1902 sugería Alkaid(?UMa) y Pogo, en 1930,Mizar (?UMa).Sin embargo, nueva-mente este sistema nopermitía la precisiónrequerida, por loLA ORIENTACIÓN DE LASPIRÁMIDES, SIGUIENDO LALÍNEA MERIDIANA, PODRÍAHABERSE CONSEGUIDOMEDIANTE LA OBSERVACIÓNDEL TRÁNSITO MERIDIANO DELAS ESTRELLAS PHEKDA YMEGREZ, DEL CARRO DE LA OSAMAYOR, CUYA LÍNEA DE UNIÓNAPUNTABA HACIA THUBAN, LAESTRELLA POLAR DEAQUELLA ÉPOCA.que Edwards,uno de los mayores especialistas en el estudio de las pirámides, sugirióen 1947 el uso de la salida y la puesta de una estrella cercana al polo,sobre un horizonte artificial, como un método fiable y preciso para deter-minar la línea meridiana mediante la bisectriz del ángulo formado porambas posiciones.Éste había sido el método más aceptado hasta que Haack descubrió en1984 que los errores en la orientación de las pirámides parecían seguir unacierta evolución temporal (de menor a mayor precisión, para luego disminuirde nuevo), en lugar de mostrar un patrón aleatorio como se esperaría de lateoría de Edwards. Por ello, Haack sugirió el uso del orto u ocaso de una determi-nada estrella (ßSco), posición que se iría desplazando a lo largo del tiempo sobreel horizonte, debido a la precesión de los equinoccios. Sin embargo, se ha demos-trado que es muy difícil determinar la posición del orto u ocaso de una estrella sobreel horizonte con un error menor de 1o, por lo que la teoría de Haack nunca fueconsiderada.Hay que esperar al año 2000 para que el hallazgo de Haack (la evolución temporal)fuera redescubierto por la egiptóloga británica Kate Spence y reinterpretado con unanueva propuesta revolucionaria que fue publicada en la revista Nature, el uso del tránsitomeridiano no de una sola estrella sino de una pareja de estrellas, una de ellas en suculminación superior y la otra en la inferior, cuya línea vertical de unión habría pasado porel polo en un momento determinado y que, debido a la precesión, habría dado alineacionescada vez más imprecisas antes y después de ese instante.Tras realizar numerosas pruebas,

Spence ha propuesto el par formado por Mizar (?UMa) y Kochab (ßUMi) con uncorolario muy singular: la gran pirámide de Keops se habría comenzado a construiren torno al 2478 a.C., unos 80 años más tarde de las fechas menos antiguas admiti-das hoy día por los egiptólogos.Llegados a este punto,quizás sería interesan-te preguntarnos qué nosdicen los propios egip-cios a este respecto.Desde la Dinastía I (h.3050 a.C.) se tienen no-ticias de la existencia deuna ceremonia conoci-da como “Tensado de laCuerda”, en que el rey yla diosa Shesat determi-naban el eje principal deuna construcción me-diante el tensado de unacuerda entre dosjalones.Para ello, el faraón obser-vaba un objeto celeste (unaestrella o asterismo) en la po-sición diametralmente opues-ta a la que él se encontraba. Notenemos referencias contempo-ráneas a la IV Dinastía sobre quéobjetos astronómicos se usaban enesta ceremonia, pero lo que sí quees cierto es que las referencias quetenemos, procedentes del PeriodoPtolemaico, sólo mencionan un asterismocomo referente Mesjetiu (El Muslo), equi-valente a nuestro Carro de la Osa Mayor.Teniendo en cuenta todas estas premisas,Las Pirámides de Giza,llamadas la Divina, laGrande y la delHorizonte,pertenecientes a losreyes Micerino, Kefreny Keops,respectivamente.EN ESTA NUEVA HIPÓTESIS,LA MÁXIMA PRECISIÓN EN LAORIENTACIÓN SE HABRÍACONSEGUIDO EN TORNO AL AÑO2562 A.C. Y, EN CONSECUENCIA,LA GRAN PIRÁMIDE PODRÍAHABERSE ALINEADO EN FECHASCERCANAS AL 2568 A.C. O AL 2556A.C., EN UN MOMENTO INTERMEDIOENTRE LAS DOS FECHAS EXTREMASPROPUESTAS POR LOSEGIPTÓLOGOS PARA EL COMIENZODEL REINADO DE KEOPS,2589 Y 2551.

Decidimos verificar la teoría de Spence, pero desde un punto de vistadiferente, inspirándonos en cómo se encuentra la Estrella Polar en laactualidad mediante la prolongación hacia el norte de la línea que une lasestrellas Merak y Dubhe, ßUMa y aUMa, respectivamente. Casualmente,en la primera mitad del tercer milenio a.C., la línea que unía otra pareja deestrellas del Carro, Phekda (?UMa) y Megrez (dUMa), apuntaba más o menoshacia la estrella polar de aquella época, Thuban. Esto nos llevó a plantearnosuna nueva hipótesis de trabajo por la que la orientación, siguiendo la líneameridiana, podría haberse conseguido mediante la observación del tránsito meri-diano de esta pareja de estrellas, descubriendo en el proceso que la idea ya habíasido sugerida por Polak en 1952, aunque sin verificarla matemáticamente.Esta hipótesis recoge lo mejor de las ideas de Haack y Spence, pero de una maneramás sencilla, haciendo uso de la información histórica (observación de estrellas enMesjetiu) y simplificando especialmente la observación del fenómeno, ya fuese median-te los jalones mencionados en la ceremonia del Tensado de la Cuerda o mediante instru-mentos algo más sofisticados como el Merjet y el Bai. Además, esta teoría no planteaproblemas cronológicos. Este último punto es especialmente delicado ya que la máximaprecisión se habría conseguido en torno al año 2562 a.C. y, en consecuencia, la gran pirámi-de podría haberse alineado en fechas cercanas al 2568 a.C. o al 2556 a.C., en un momentointermedio entre las dos fechas extremas propuestas por los egiptólogos para el comienzo delreinado de Keops, 2589 y 2551.Esta nueva hipótesis posee importantes implicaciones cronológicas e históricas, incluyendo lasmitológicas, que estamos investigando actualmente y que pueden ayudar a una mejor comprensiónde cómo los egipcios de la civilización faraónica entendían el Cosmos y se servían de él para, entreotras muchas cosas, orientar adecuadamente sus monumentos más importantes.Culminacióninferior de laestrellasMegrez y Phecda,pertenecientes a laconstelación delMuslo (Mesjetiu),indicando con precisiónel norte en el año 2562a.n.e. Las pirámides de laIV Dinastía podrían haberse orientado por este sistema.


PIRAMIDES,CONSTRUCCION Y APLICACIONES PRACTICAS :

LA ENERGÍA DE LAS PIRÁMIDES 

Es sabido que la PIRÁMIDE funciona como catalizador, transportando en su interior la energía cósmica que se condensa y activa conservando mejor, a todo lo que se le somete. Dentro de ellas se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los cinco vértices y confluyen en el área central.

Civilizaciones antíguas nos han dejado muestra de que ya conocían el poder de las pirámides, los mayas, los aztecas y quizás los más populares los egipcios. En particular es la PIRÁMIDE de KEOPS la que posee las características más especiales, por lo que las PIRÁMIDES utilizadas en magia suelen reproducir exactamente sus medidas. Egipto posee una las siete maravillas del mundo y prueba de ello son las pirámides de Keops (La gran Pirámide), Kefrén y Micerinos, aunque a lo largo y ancho de este país existen más de setenta pirámides. Estas parecen ser una imitación de la de Keops, más bien dicho, han sido construidas tomando esta última como modelo. 

Gracias a todas las construcciones que nos han dejado como legado estas civilizaciones, desgraciadamente perdidas, hemos podido aprender el misterio de estas formas geométricas tan singulares y se puede aprovechar su energía piramidal para logar innumerables beneficios. 

Hacer esperimentos con pirámides es muy sencillo e incluso divertido. Aquí proponemos algunos esperimentos que puedes realizar tú mismo. Para estos esperimentos hemos elegido una pirámide con las cuatro caras idénticas, donde cada una de ellas es un triángulo isósceles. 

Esto no quiere decir que sólo este tipo de pirámides tengan un poder especial. Dependiendo del material utilizado los esperimentos tendrán resultados distintos. Por esto existen pirámides de muchos materiales, colores y dimensiones. Dependiendo de su uso final tendremos que elegir la combinación adecuada. La variedad de experimentos que se pueden realizar con estas sencillas pirámides sólo tiene límite en la imaginación del que experimenta. 

Para construir una pirámide se debe estar relajado, sereno, armonizado y con una muy buena carga de energía positiva. Para poner en funcionamiento la pirámide, los días propicios son: Miercoles y Domingos en horarios del medio día.o una hora después del amanecer.

¿PARA QUÉ PODEMOS UTILIZAR LA ENERGÍA DE LAS PIRÁMIDES?

Para el estudio: A fin de potenciar concentración y momoria, es bueno estudiar dentro o debajo de una pirámide de grandes dimensiones.

Renovar filos: Los filos paralelos deben ubicarse en dirección Norte-Sur, permaneciendo durante 10 días seguidos dentro de la pequeña pirámide. Con este procedimiento el rendimiento de la maquinita o de las hojas de afeitar alcanzan un promedio de 200 afeitadas. Para afilar cuchillos o tijeras se procede de la misma manera.

Insomnio: Una pirámide de tamaño mediano o pequeño, colocada debajo de la cama equilibra el ritmo del sueño, evitando insomnios o sueños inquietos.

Conservar alimentos: Una pirámide puede ayudarnos a conservar frescos los alimentos depositados en su interior.

Para dejar de fumar: Colocar dentro de la pirámide durante 20 minutos por día los cigarrillos. Al cabo de unos días el fumador irá dejando lentamente su hábito.

CONSTRUIR UNA PIRÁMIDE

Las medidas son siempre a escala con respecto a la gran pirámide de Keops. Para calcular las dimensiones de la pirámide que queramos construir realizaremos los siguientes pasos:
La relación entre altura, base y lado (arista) que hay que conservar en la construcción de una pirámide es la siguiente. 

Tomamos como medidas bases para realizar los cálculos las siguientes: 
Altura (A)
Base (B) Lado (L) 
1cm 1,570cm 1,494cm 

Si lo que deseas es crear una pirámide con altura de 10, multiplica cada dato, es decir, altura, base y lado por 10 y obtendrás las dimensiones de pirámide que desees. 
Altura (A)
Base (B) Lado (L) 
1x10 = 10 1,570x10=15,70cm 14,94x10=14,94 

¿QUÉ COLOR ELEGIR?

El color de la pirámide también puede ayudar a que la experiencia resulte satisfactoria.

AMARILLA: Se utiliza para la salud, valor, bienestar, prestigio y exorcismos. 
NEUTRA (BLANCA): Da armonía y bienestar familiar, combate el nerviosismo, y también para el exorcismo. 
ROJA:Energía, éxito, amor, concreción de deseos en general, escudo de defensa..
ROSADA: Se aplica para casos sentimentales, para armonizar, dulcificar, calmar y tranquilizar
VIOLETA: Para la meditación, paz espiritual, desarrollo del poder extrasensorial, estudios, comercio y viajes. 
CELESTE: Para la serenidad, despertar ternura, negocios y trabajo. 
VERDE: Para vínculos de amor, contra los fantasmas, presencias espiritistas y salud. 
NEGRA: Para acciones negativas (no utilizar). 

ALGUNOS EJEMPLOS

PIRAMIDE DE MADERA PIRÁMIDE DE CARTÓN 

La pirámide tendrá cuatro caras idénticas, donde cada una de ellas es un triángulo isósceles. 
La base tendrá una medida, que en la tabla está referenciada como (B) y los otros dos lados (L) serán de idéntica logitud. Para construir la pirámide de madera, necesitaremos una varilla de madera de aproximadamente un centímetro de espesor; se puede conseguir en cualquier tienda de bricolaje o en grandes almacenes. El primer paso es cortar cuatro trozos de la varilla, de la medida de la base(B) y otros cuatro de lado(L). Seguidamente dispondremos los cuatro trozos (B) de manera que formen un cuadrado perfecto, teniendo especial cuidado en que los ángulos sean perfectamente rectos. Con un pegamento de silicona pegaremos los trozos de madera entre sí. El siguietne paso requiere un poco más de precaución, ya que tendremos que colocar las cuatro lados(L) de forma que cada una de ellas converjan en un punto central formando la silueta de la pirámide. Con el pegamento uniremos convenientemente cada una de las uniones. Un modelo de pirámide de cartón resulta muy sencillo de cosntruir y ofrece todas las posibilidades para la experimentación. El primer paso es construir un triángulo de cartón, que utilizaremos como modelo para construir la pirámide. Este triángula deberá tener las medidas de una de las caras de la pirámide, respetando los valores de la tabla. Con ese triángulo como plantilla, se dibuja otro triángulo en la cartulina. Seguidamente, y sobre uno de los lados del anterior; se dibujan consecutivamente otros tres, de modo que cada uno comparta uno de sus lados con el siguiente. En uno de los lados exteriores se dibuja una pequeña solapa que servirá para pegar el conjunto una vez plegado. El paso siguiente es recortar el desarrollo de la pirámide y luego plegarlo por las aristas. Para finalizar, pegamos la primera arista con la última encolando la solapa. Con este procedimiento ya tenemos lista la pirámide. 


La PIRÁMIDE en magia es un accesorio muy útil para el practicante mágico que no quiere dejar nada al azar.

La antigua sabiduría egipcia dedicada a los cultos estelares sobre los cuales se ha estructurado gran parte de la magia, y a partir de los hallazgos arqueológicos encontrados se han podido reconstruir sus propiedades.

Es sabido que la PIRÁMIDE funciona como catalizador, transportando en su interior la energía cósmica que se condensa y activa conservando mejor, a todo lo que se le somete.

En particular es la PIRÁMIDE de KEOPS la que posee exactamente estas características, por lo que las PIRÁMIDES utilizadas en magia reproducen exactamente sus medidas.

Se pueden construir con materiales diferentes, y casi siempre son elegidos en función del tipo de operación a la cual se desea recurrir, en efecto algunos experimentos han permitido saber que la conservación de las momias han sido fruto en gran parte de esta focalización energética.

Algunos investigadores y experimentadores han podido producir autenticas momificaciones con trozos de carne que fueron situados en el centro de la cámara, localizada en la base de la PIRÁMIDE, como si por algún mágico motivo se diese una situación de vacío total y el aire mismo no estuviese presente en la cavidad de la misma.

Es sabido que es el oxigeno con las bacterias transportadas por él lo que produce la descomposición y que en ausencia del oxigeno y de las bacterias, esta se reduce notablemente.

En algunas formas curativas, se utilizan las PIRÁMIDES que se construyen siempre respetando el modelo original de la pirámide de KEOPS, pero cuyo material predominante es el cobre, por las propiedades terapéuticas que este posee.

El practicante mágico puede recurrir al uso de las PIRÁMIDES, eligiendo la de cristal o la de plástico, pero también la de metal si lo considera necesario, siempre que se respeten las medidas, y siguiendo algunos métodos básicos muy fáciles de entender y utilizar.

Después de cada ritual se puede poner bajo la PIRÁMIDE, las fotografías y todo lo que se deba someter a un mayor refuerzo de la acción mágica realizada, dejándola durante toda la lunación necesaria, para el refuerzo del rito.

Efectuando el rito en los periodos en los que la luna está en cuarto menguante (cuando el disco lunar está blanco) y va reduciéndose poco a poco, hasta volverse negro.

Todo lo que se sitúa dentro de la PIRÁMIDE sufre una especie de descarga de energía por lo que sirve para calmar y eliminar las negatividades y todo lo que se quiera alejar.

En los periodos cuando la luna está en cuarto creciente , (cuando el disco lunar está negro) y va ensanchándose poco a poco hasta volverse blanco del todo, lo contrario de lo anterior, lo que se sitúa dentro de la PIRÁMIDE experimenta un vigor, por ello aumenta en energía y sirve tanto para aproximar como para hacer más activo, agresivo y cargado de fuerza.

El practicante mágico dispone así de un elemento más para reforzar el hechizo que ha querido producir dado que la energía que se condensa en el interior de la cámara de la PIRÁMIDE producirá este efecto.

PIRÁMIDE DE RITUALIZACIÓN:

PIRÁMIDE de CERA:

Se utiliza para magia amorosa y se realiza en pura cera de abeja, y dependiendo de los colores tendrá los siguientes significados:

Pirámide AMARILLA: Se utiliza para la salud, valor, bienestar, prestigio y exorcismos.

Pirámide NEUTRA (BLANCA): Da armonía y bienestar familiar, combate el nerviosismo, y también para el exorcismo.

Pirámide ROJA: Se utiliza para rechazar o hacer hechizos para la sexualidad.

Pirámide VIOLETA: Para la meditación, estudios, comercio y viajes.

Pirámide CELESTE: Para la serenidad, salud contra los hechizos, negocios y trabajo.

Pirámide VERDE: Para vínculos de amor, contra los fantasmas, presencias espiritistas y salud.

Pirámide NEGRA: Para acciones negativas (no utilizar).



UTILIZACIÓN 

Una vez que tengamos lista la forma piramidal, es preciso orientarla. Aunque se pueden obtener resultados satisfactorios con distintas orientaciones, los investigarores recomiendan orientarla de modo que una de sus caras señale el Norte. La orientación Norte-Sur es la correcta puesto que esta línea magnética lleva la energía que al pasar por el centro de la pirámide comienza a generar un campo de fuerza que será el que actuará sobre el elemento o problema a tratar. No hay más que utilizar una brújula para este propósito, pero es conveniente asignar un lugar fijo para situar nuestra pirámide, de modo que la orientación no pueda verse alterada accidentalmente. 

Hay que tener en cuenta que para trabajar con pirámides, deberá ubicar las mismas en un lugar donde penetre la luz solar y alejarlas de corrientes eléctricas, radios, televisores, equipos de música, planchas, etc. Como así tambiñen de rejas si es que las coloca en una ventana, o cualquier tipo de antena, ya que estos elementos impiden el libre flujo de energía hacia los objetos, personas u otros seres vivos que se hallan en su cercanía, además de emanar energía negativa

Si construye pirámides en cartón o cartulina, es conveniente que sepa que para cada caso a tratar se le puede dar un color especifico, el cual ayudará a que la experiencia resulte satisfactoria. 
Basándonos en la cromoterapia, que es la aplicación de la vibración de los colores y sus efectos sobre los planos material, espiritual y físico, detallamos a continuación los colores a utilizar 

Para pedidos de salud y energía vital.

Aspectos materiales, progreso, fama, triunfo, relaciones afectivas, arte y creatividad.

Energía, éxito, amor, concreción de deseos en general, escudo de defensa.

Para despertar ternura y buen trato en relaciones en general.

Transmutación de energías o situaciones, auto elevación,paz espiritual, desarrollo del poder extrasensorial, armonización.

Para pedidos de fortaleza, trabajo, autorrealización.

Se aplica para casos sentimentales, para armonizar, dulcificar, calmar y tranquilizar.

Protección, para aplacar iras, alejar enemigos.

Experiencias en laboratorio. 

Protección contra ataques psíquicos o parapsicológicos. 

Todo tipo de concreciones. 


Para poner en funcionamiento la pirámide, los días propicios son: Miércoles y Domingos en horarios del medio día. 


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LAS PIRÁMIDES...USO Y RESUMEN :

LA ENERGÍA DE LAS PIRÁMIDES, Es sabido que la PIRÁMIDE funciona como catalizador, transportando en su interior la energía cósmica que se condensa y activa conservando mejor, a todo lo que se le somete.
Dentro de ellas se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los cinco vértices y confluyen en el área central.

Civilizaciones antíguas nos han dejado muestra de que ya conocían el poder de las pirámides, los mayas, los aztecas y quizás los más populares los egipcios. En particular es la PIRÁMIDE de KEOPS la que posee las características más especiales, por lo que las PIRÁMIDES utilizadas en magia suelen reproducir exactamente sus medidas. Egipto posee una las siete maravillas del mundo y prueba de ello son las pirámides de Keops (La gran Pirámide), Kefrén y Micerinos, aunque a lo largo y ancho de este país existen más de setenta pirámides. Estas parecen ser una imitación de la de Keops, más bien dicho, han sido construidas tomando esta última como modelo. 

Gracias a todas las construcciones que nos han dejado como legado estas civilizaciones, desgraciadamente perdidas, hemos podido aprender el misterio de estas formas geométricas tan singulares y se puede aprovechar su energía piramidal para logar innumerables beneficios. 

Hacer esperimentos con pirámides es muy sencillo e incluso divertido. Aquí proponemos algunos esperimentos que puedes realizar tú mismo. Para estos esperimentos hemos elegido una pirámide con las cuatro caras idénticas, donde cada una de ellas es un triángulo isósceles. 

Esto no quiere decir que sólo este tipo de pirámides tengan un poder especial. Dependiendo del material utilizado los esperimentos tendrán resultados distintos. Por esto existen pirámides de muchos materiales, colores y dimensiones. Dependiendo de su uso final tendremos que elegir la combinación adecuada. La variedad de experimentos que se pueden realizar con estas sencillas pirámides sólo tiene límite en la imaginación del que experimenta. 

Para construir una pirámide se debe estar relajado, sereno, armonizado y con una muy buena carga de energía positiva. Para poner en funcionamiento la pirámide, los días propicios son: Miercoles y Domingos en horarios del medio día.o una hora después del amanecer.

¿PARA QUÉ PODEMOS UTILIZAR LA ENERGÍA DE LAS PIRÁMIDES?

Para el estudio: A fin de potenciar concentración y momoria, es bueno estudiar dentro o debajo de una pirámide de grandes dimensiones.

Renovar filos: Los filos paralelos deben ubicarse en dirección Norte-Sur, permaneciendo durante 10 días seguidos dentro de la pequeña pirámide. Con este procedimiento el rendimiento de la maquinita o de las hojas de afeitar alcanzan un promedio de 200 afeitadas. Para afilar cuchillos o tijeras se procede de la misma manera.

Insomnio: Una pirámide de tamaño mediano o pequeño, colocada debajo de la cama equilibra el ritmo del sueño, evitando insomnios o sueños inquietos.

Conservar alimentos: Una pirámide puede ayudarnos a conservar frescos los alimentos depositados en su interior.

Para dejar de fumar: Colocar dentro de la pirámide durante 20 minutos por día los cigarrillos. Al cabo de unos días el fumador irá dejando lentamente su hábito.

CONSTRUIR UNA PIRÁMIDE

Las medidas son siempre a escala con respecto a la gran pirámide de Keops. Para calcular las dimensiones de la pirámide que queramos construir realizaremos los siguientes pasos:
La relación entre altura, base y lado (arista) que hay que conservar en la construcción de una pirámide es la siguiente. 

Tomamos como medidas bases para realizar los cálculos las siguientes: 
Altura (A): 1cm
Base (B) : 1,570cm
Lado (L) : 1,494cm 
* Si lo que deseas es crear una pirámide con altura de 10, multiplica cada dato, es decir, altura, base y lado por 10 y obtendrás las dimensiones de pirámide que desees.

¿QUÉ COLOR ELEGIR?

El color de la pirámide también puede ayudar a que la experiencia resulte satisfactoria.

AMARILLA: Se utiliza para la salud, valor, bienestar, prestigio y exorcismos. 
NEUTRA (BLANCA): Da armonía y bienestar familiar, combate el nerviosismo, y también para el exorcismo. 
ROJA:Energía, éxito, amor, concreción de deseos en general, escudo de defensa..
ROSADA: Se aplica para casos sentimentales, para armonizar, dulcificar, calmar y tranquilizar
VIOLETA: Para la meditación, paz espiritual, desarrollo del poder extrasensorial, estudios, comercio y viajes. 
CELESTE: Para la serenidad, despertar ternura, negocios y trabajo. 
VERDE: Para vínculos de amor, contra los fantasmas, presencias espiritistas y salud. 
NEGRA: Para acciones negativas (no utilizar). 

ALGUNOS EJEMPLOS: 

La pirámide tendrá cuatro caras idénticas, donde cada una de ellas es un triángulo isósceles. 
La base tendrá una medida, que en la tabla está referenciada como (B) y los otros dos lados (L) serán de idéntica logitud. Para construir la pirámide de madera, necesitaremos una varilla de madera de aproximadamente un centímetro de espesor; se puede conseguir en cualquier tienda de bricolaje o en grandes almacenes. El primer paso es cortar cuatro trozos de la varilla, de la medida de la base(B) y otros cuatro de lado(L). Seguidamente dispondremos los cuatro trozos (B) de manera que formen un cuadrado perfecto, teniendo especial cuidado en que los ángulos sean perfectamente rectos. Con un pegamento de silicona pegaremos los trozos de madera entre sí. El siguietne paso requiere un poco más de precaución, ya que tendremos que colocar las cuatro lados(L) de forma que cada una de ellas converjan en un punto central formando la silueta de la pirámide. Con el pegamento uniremos convenientemente cada una de las uniones. 

PIRÁMIDE DE CARTÓN 
Un modelo de pirámide de cartón resulta muy sencillo de cosntruir y ofrece todas las posibilidades para la experimentación. El primer paso es construir un triángulo de cartón, que utilizaremos como modelo para construir la pirámide. Este triángula deberá tener las medidas de una de las caras de la pirámide, respetando los valores de la tabla. Con ese triángulo como plantilla, se dibuja otro triángulo en la cartulina. Seguidamente, y sobre uno de los lados del anterior; se dibujan consecutivamente otros tres, de modo que cada uno comparta uno de sus lados con el siguiente. En uno de los lados exteriores se dibuja una pequeña solapa que servirá para pegar el conjunto una vez plegado. El paso siguiente es recortar el desarrollo de la pirámide y luego plegarlo por las aristas. Para finalizar, pegamos la primera arista con la última encolando la solapa. Con este procedimiento ya tenemos lista la pirámide. 

UTILIZACIÓN :

Una vez que tengamos lista la forma piramidal, es preciso orientarla. Aunque se pueden obtener resultados satisfactorios con distintas orientaciones, los investigarores recomiendan orientarla de modo que una de sus caras señale el Norte. La orientación Norte-Sur es la correcta puesto que esta línea magnética lleva la energía que al pasar por el centro de la pirámide comienza a generar un campo de fuerza que será el que actuará sobre el elemento o problema a tratar. No hay más que utilizar una brújula para este propósito, pero es conveniente asignar un lugar fijo para situar nuestra pirámide, de modo que la orientación no pueda verse alterada accidentalmente. 

Hay que tener en cuenta que para trabajar con pirámides, deberá ubicar las mismas en un lugar donde penetre la luz solar y alejarlas de corrientes eléctricas, radios, televisores, equipos de música, planchas, etc. Como así tambiñen de rejas si es que las coloca en una ventana, o cualquier tipo de antena, ya que estos elementos impiden el libre flujo de energía hacia los objetos, personas u otros seres vivos que se hallan en su cercanía, además de emanar energía negativa.


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PIRAMIDES,USOS (FAQS) :

ESTAS SON LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES
SOBRE PIRÁMIDES, EFECTOS Y SU UTILIDAD

En este apartado nos referimos casi exclusivamente a las
pirámides para dormir.


1) ¿Para qué sirven ?

2) ¿Quiénes pueden usarlas ?, ¿No son incómodas?, ¿Sirven para... ?

3) ¿ Tienen contraindicaciones ? ¿Y las mujeres embarazadas?

4) ¿ Puede haber sobrecarga de energía ?

5) ¿ Si se forma anti-pirámide, qué pasa con los vecinos de abajo ?

6) ¿ Cuáles son sus efectos y usos paranormales ?

7) ¿ Cuántas personas duermen o viven en pirámides actualmente ?

8) ¿Cabe bien en mi dormitorio?

9) ¿Por qué no se venden en todas las tiendas ?

10) ¿Qué decoración les va?

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1) ¿PARA QUÉ SIRVEN?

Hay cuatro puntos básicos de utilidad, aparte de los uso de cualquier cama. Pueden usarla personas sanas para conservarse mejor con efecto anti-aging (antivejez), con variaciones especiales para personas enfermas que demanden un tratamiento más intenso.
a) Terapéutico: Es la utilidad principal, por sus efectos:
Antioxidante, Miorrelajante, Antibacteriano, Desinflamatorio, Antirreumático y Sedante.
* Las enfermedades reumáticas de cualquier etiología llevan la delantera en los resultados, pues aunque han sido muchos los casos tratados, todos han tenido éxito. Pero la prevención de muchas otras enfermedades bacterianas, litiasis y todas las relacionadas a las malformaciones de los líquidos orgánicos, encuentran paliativos importantes o son completamente superadas, según las condiciones del paciente y la etiología de la dolencia. También se ha tenido éxito sin precedentes en fibromialgias y esclerosis múltiple.
* Aumenta la función inmunoprotectora en todos los organismos humanos, animales y vegetales.
* Se regula el sistema endocrino; hay experiencias desde correcciones importantes en problemas de inmunodeficiencia hasta desaparición de enfermedades relacionadas al mismo. 
* Las heridas curan más rápidamente y su poder bacteriostático reduce o anula según los casos, el riesgo de infección.
Lo que logra el usuario que duerme o vive en una pirámide, es permanecer sano, vital, relajado y energéticamente equilibrado. Los demás efectos biológicos contribuyen a mejorar y prolongar la vida celular y por ende, la vida de cualquier persona, animal o planta.
b) Bio-regulador y conservador: Semillas de cualquier planta, sus plantines y almácigos se verán reforzados vitalmente, llegando al 30 % de aumento en tamaño y calidad en algunas especies y con importante resistencia ante las plagas. El poder germinativo se mantiene indefinido en la pirámide y perdura más tiempo una vez sacadas de ella las semillas. Nada se pudre dentro de una pirámide perfecta, bien construida e instalada, aunque los procesos de digestión ordenada (intestinos animales) no se ven interferidos, ya que las bacterias que lo componen son SIMBIÓTICAS, no saprofitas..
c) Analgésico, desinflamatorio y otras propiedades, también en el uso de ANTIPIRÁMIDE (el campo situado bajo el plano de la base), pero esta modalidad de uso corresponde sólo a terapeutas con experiencia, porque se trata de un efecto similar a la magnetoterapia. Ver pirámide y antipirámide. En las piramicamas no se usa el efecto antipiramidal, sino que se permanece en el interior y nunca debajo.
d) Energizante, relajante y psicorregulador: Estos efectos tienen vertientes subjetivas que sólo se explican a medida que la persona va notando los efectos. Hablar de ello antes, es inducir a especulaciones teóricas, pseudoesotéricas y falsas expectativas místicas. No hay "magia" fuera de la Naturaleza, porque nada escapa a las Leyes Naturales. Los efectos psíquicos son los normales de un cerebro que funciona fisiológicamente bien y en condiciones de ampliar y desarrollar sus potencialidades.


2) ¿CUALQUIER PERSONA PUEDE USARLAS?

Cualquier persona que no tenga pánico a las "cosas raras" y a las nuevas tecnologías, puede dormir o vivir dentro de una pirámide. El miedo y la ignorancia son los motivos por los que muchas personas tienen todavía reservas al respecto. Sufren enfermedades que podría evitarse y prefieren creer en "la pastillita" o en los santos... La idea machacada hasta el hartazgo por la dictadura académica, de que fueron "grandes tumbas" egipcias, mayas, etc., ya no convence a la gente pensante y culta, pues está entendiendo que jamás fueron tumbas (ni hechas por esas civilizaciones ya retrógradas) y la cantidad de personas que van "cambiando ese chip" aumenta exponencialmente.
Usamos hornos de microondas, teléfonos móviles, ordenadores y televisores, sin plantearnos si podemos o no estar en condiciones de usar esas cosas que sí son peligrosas y demostradamente nocivas para la salud.
Muchos de los problemas causados por estas fuentes de campos magnéticos no ionizantes son atenuados o neutralizados en sus efectos para aquellas personas que duermen en pirámides, al producirse una especie de desintoxicación de radiaciones. 
No hay edad límite para el uso de pirámides bien fabricadas. No existe riesgo para niños, adultos ni ancianos. Ninguna enfermedad representa riesgo para quien duerme en pirámides, sino todo lo contrario. Pueden usarlas las personas sanas para conservar la salud y los enfermos para coadyuvar a cualquier proceso terapéutico.
Respecto a la comodidad, no hay quejas. No se han reportado sensaciones de agobio ni de claustrofobia y la sensación de la mayoría de los usuarios es de sentirse protegidos. Aunque la sensación es subjetiva, la causa es real, pues hay un efecto protector contra geopatías y radiaciones leves, así como contra factores orgánicos internos (como la acción bacteriostática, que impide la reproducción de bacterias saprofitas y/o parásitas). 
Casi la mitad de las preguntas recibidas se han referido a si se puede practicar bien el sexo en una Piramicama. Parece una pregunta trivial, pero merece respuesta: La estructura, al igual que el tatami, es muy resistente y firme, así que se pueden hacer varias "acrobacias". Otras personas suponen que pueden reemplazar la viagra y otras drogas por el estilo, pero aunque la pirámide no tiene esos efectos de modo directo (ni sus contraindicaciones ni sus efectos secundarios), lo que hace es restablecer el equilibrio orgánico general e inducir a ciertos procesos catárticos en lo psicológico, con lo que muchos problemas de relación sexual pueden tener solución (indirecta pero definitiva) . 


3) ¿TIENE CONTRAINDICACIONES?.

Sólo una: La ingesta de alcohól o medicamentos psicotrópicos y barbitúricos desde dos horas antes de entrar en la pirámide, por que se potencian los efectos. Si se ha comido demasiado, es preferible poner la cabeza al Sur (válido incluso para quien no duerme en una pirámide). Pero si se ha bebido alcohól, es mejor esperar en el sofá a que éste se metabolice. Los usuarios que dependían de medicación para poder dormir, han podido prescindir de ella desde la primera noche.
Tampoco es recomendable que una persona entre con miedos en una pirámide, del mismo modo que no es aconsejable hacerlo en un ascensor si se tiene claustrofobia. No habrá daño físico alguno, pero sí una magnificación negativa (puramente psicológica) de los efectos. Las mujeres embarazada no tienen ningún inconveniente sino que tanto para ellas como para los bebés, los efectos son absolutamente benignos. Un líquido amniótico molecularmente mejorado en su composición de agua es el medio perfecto para el desarrollo del niño.
Las embarazadas que han entrado en las Grandes Pirámides de Giza, cuya potencia aún perdura tanto o más que una Piramicama, no han tenido inconveniente alguno. 

4) ¿PUEDE HABER "SOBRECARGA" DE ENERGÍA?

Sólo cuando se trata de pirámides fabricadas con materiales inadecuados, ferromagnéticos o con un porcentaje excesivo de estos, cobre o zinc. En pirámides de aluminio endurecido al sílice o de madera, aunque se alcancen muy altas tasas de energía, la calidad vibratoria de ésta determinará excelentes efectos. Una pirámide correctamente construida e instalada puede producir sensaciones extrañas al principio, a una persona extremadamente sensible, cuando el cuerpo la experimenta por primera vez, pero tal rareza será producto de una interpretación psicológica y/o cerebral condicionada, que cambia muy rápidamente al asumir el cuerpo los beneficios que recibe. Esas rarezas son claridad y recuerdo de los sueños, relajación profunda del cuerpo pero mente tranquila y clara, etc..
En horas o a lo sumo días, toda persona se acostumbra a la acción piramidal y deja de sentir los efectos inmediatos. No obstante, los efectos a largo plazo (longevidad celular, equilibrio endocrino, fortaleza del sistema inmunitario, regulación de la tensión sanguínea, etc.) persistirán. Más información sobre este punto en GEOBIOLOGÍA Y PIRÁMIDES

5) ¿ SI SE FORMA ANTIPIRÁMIDE, QUÉ PASA CON LOS VECINOS DE ABAJO ?

En los pisos normales no llega a formarse por que la estructura de los edificios lleva mucho hierro, que impide la acumulación magnética necesaria para formar la antipirámide. Ese material conduce a tierra los iones pesados desalojados por la pirámide y dispersa el campo anti-piramidal sin efectos para nadie.
Sólo hay que estudiar con cuidado la ubicación para evitar la formación de antipirámide en las casas de madera, pero aún así, las medidas más habituales de las Piramicamas son de 1,33 metros de altura, más el tatami (unos 163 centímetros en total), de modo que la antipirámide no suele quedar a la altura habitable de los pisos inferiores, sino un poco más arriba. 

6) ¿CUÁLES SON SUS EFECTOS Y USOS PARANORMALES ?

La pirámide no es un "instrumento paranormal", sino un maravilloso y sencillo APARATO GEOBIOLÓGICO que funciona aprovechando el electromagnetismo telúrico, el campo magnético terrestre. Sus efectos son causados por un conjunto de FENÓMENOS FÍSICOS, como los que acurren con una antena ¿Consideraríamos "paranormal" a una estructura de aluminio que capta una onda hertziana y la transmite al televisor?.. Algunas experiencias paranormales (en contadísimas personas propensas a ellas) tienen lugar en la pirámide sólo por el hecho de que el cerebro se encuentra en mejores condiciones biológicas, fisiológicas y funcionales para manifestar sus potencialidades naturales. 
Un estudiante simplemente hallará mayor capacidad de concentración y retención de lo que estudia. Alguien que trabaje muy duro, o una Ama de Casa -que trabaja generalmente más que el varón, ejerciendo de cocinera, lavandera, decoradora, fontanera, educadora y varios oficios más cada día- hallará en una Piramicama un descanso mucho mayor que en una cama normal. Sus sueños serán más claros y fáciles de recordar en las últimas horas de descanso, porque la relajación muscular será más profunda y la claridad mental notable. Pero esta mayor "conciencia onírica" es un simple producto de la mejor funcionalidad orgánica, no de propiedades paranormales misteriosas. Las personas que practican meditaciones, inducción radiestésica o cualquier práctica psíquica, deben hacerlo en las últimas horas de uso, o sea al despertarse. Si lo intentan al acostarse, lo más probable es que el efecto relajante les dejará dormidos antes de empezar la práctica. Recuerden que los que sufren trastornos del sueño suelen dormir "como troncos" desde la primera noche, así que los que no tienen esos problemas, con más razón se duermen rápida y profundamente. Las prácticas mentales, los estudios, etc., tras un descanso de ocho horas en la pirámide, contarán no sólo con un cuerpo bien relajado, sino también con un cerebro despierto y la mente clara.

7) ¿ CUÁNTAS PERSONAS VIVEN O DUERMEN EN PIRÁMIDES ACTUALMENTE ? 

Más personas de las que se atreven a confesarlo. PIRAMICASA no puede dar datos sin consentimiento expreso de los clientes, respetando absolutamente la privacidad de los mismos. Para contactar con estas personas, sólo puede hacerse mediante la Lista de Correo de Google Grupos. Los miembros de la lista que aún no tienen su pirámide reciben descuentos especiales.
En Occidente -que sepamos- hay unas cuarenta familias que viven en casas piramidales (sin contar los que tienen alquiler vitalicio en los hoteles Luxor de U.S.A. ). En China hay muchas más, porque existen aldeas formadas con casas piramidales de ingeniosa construcción y perfecta orientación. Más información en GEOBIOLOGÍA Y PIRÁMIDES. En España hay -a principios de 2007- unas ciento treinta personas que duermen en camas piramidales, pero sólo podemos dar referencia de los que voluntariamente se ofrecen a ello.

8) ¿CABE BIEN EN MI DORMITORIO ?

Es muy raro encontrar un dormitorio tan pequeño y mal orientado en que no quepa una Piramicama. En el caso de la imagen, aún a 45º respecto al norte, cabe y deja el paso justo. La "desorientación" respecto a los muros no produce incomodidad, sino todo lo contrario. El cuerpo se siente mucho mejor con la orientación cardinal correcta. Recuérdese que podemos hacer medidas más pequeñas y más grandes, o sea desde 1,90 a 2,50 para matrimonio y hasta de 1,50 de lado para niños.

9) ¿ POR QUÉ NO SE VENDEN EN TODAS LAS TIENDAS ? 

Todo se andará, pero aunque hay cientos de profesionales médicos y científicos que han trabajado en el tema desde hace décadas, se trata de un producto de reciente salida al mercado, que recibe ataques por parte de supuestos "escépticos" que duermen sus conciencias con teorías sin hacer experimento alguno. Pronto se hallarán nuestras pirámides en exposición en las tiendas especializadas en descanso. 
Nuestros precios actuales parecen un poco altos para mucha gente, especialmente porque no pueden aún, valorar los beneficios correctamente ni les resulta fácil comprender que no es un producto "barato". Los ángulos de aluminio extruido han requerido matricería especial, por que se salen de todos los estándares del mercado. También la instalación, que efectuamos cuidadosamente, es algo que no puede hacer cualquier persona sin un aprendizaje adecuado. 
Una pirámide mal orientada no entraña riesgo alguno, pero sí sería un desperdicio de dinero. Es preciso hacer una prospección geobiológica básica para garantizar al cliente que la pirámide va a funcionar y satisfacer sus expectativas, pero lamentablemente, hay muy pocas personas con conocimiento suficiente. Es de esperar que próximamente haya más gente haciendo cursos de geobiología, de modo que podamos contar con personal confiable para ampliar horizontes en cuanto a ventas e instalación.

¿QUÉ DECORACIÓN LES VA ?

En realidad es un elemento tan arquetípico, tan antiguo y a la vez tan moderno, que la Piramicama resulta decorativa en si misma y sólo cabe ajustar la cuestión del color (incluso se puede pintar el aluminio simulando el color de la madera. El mueble tatami (a medida y ansamblado con la estructura piramidal), así como el aluminio, pueden pintarse a elección del cliente, en la gama de colores existentes en el mercado. Vea nuestras pirámides.


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PIRAMIDES,USOS,RESUMEN :

Resúmenes
1. Delgado M. El secreto de la gran pirámide. http://www.casadellibro.com

En este libro, entre otras muchas cosas, encontrará: Los últimos descubrimientos de la cámara secreta, El Lenguaje de las medidas de la gran pirámide, Las profecías ocultas, El desconcertante trabajo de la piedra, Fotografías de las estancias prohibidas, ¿Era anterior a los faraones?, Documentos gráficos inéditos, Lo que ocurre en la cámara del caos y Efectos biológicos positivos y negativos de la energía piramidal.

2. El poder de las pirámides. http://www.espaciotiempo.com/piramides/piramides

Es sabido que la pirámide funciona como catalizador, transportando en su interior la energía cósmica que se condensa y activa, conservando mejor, a todo lo que se le somete. Dentro de ellas se genera una concentración y circulación de energía que comienza en cada uno de los 5 vértices y confluyen en el área central. Civilizaciones antiguas nos han dejado muestra de que ya conocían el poder de las pirámides, los mayas, los aztecas y quizás los más populares, los egipcios. En particular es la pirámide de Keops la que posee las características más especiales, por lo que las pirámides utilizadas en magia suelen reproducir exactamente sus medidas. Pueden utilizarse para el estudio (a fin de potenciar concentración y memoria, es bueno estudiar dentro o debajo de una pirámide de grandes dimensiones), o para renovar filos (los filos paralelos deben ubicarse en dirección norte-sur, permaneciendo durante 10 días seguidos dentro de la pequeña pirámide). Con este procedimiento el rendimiento de la maquinita o de las hojas de afeitar alcanza un promedio de 200 afeitadas. Para afilar cuchillos o tijeras se procede de la misma manera. También se utilizan para curar el insomnio (una pirámide de tamaño mediano o pequeño, colocada debajo de la cama equilibra el ritmo del sueño, evitando insomnios o sueños inquietos), o para conservar alimentos (una pirámide puede ayudarnos a conservar frescos los alimentos depositados en su interior, así como también para dejar de fumar (colocar dentro de la pirámide durante 20 min por día los cigarrillos. Al cabo de unos días el fumador irá dejando lentamente su hábito).

3. Fernández L. Más allá del enigma faraónico. http://elhabanero.cubaweb.cu

La autora del artículo hace un recuento desde la década del 80 cuando en Cuba se comenzó a mostrar interés por esta novedad científica, así los vocablos energía piramidal resultaron términos cada vez más familiares para los cubanos, relacionados con el mundo de la energía y específicamente de la bioenergía. El doctor Ulises Sosa Salinas emprendió, hace unos años, la aplicación de la energía piramidal con fines terapéuticos. A mediados de 1998, durante una Jornada Nacional de Ortopedia, tuvo la oportunidad de demostrar los efectos curativos de la técnica. Hoy por hoy, servicios importantes de medicina en Cuba aplican esta energía piramidal: la práctica de este tratamiento alternativo iniciado en el Policlínico Centro de la Ciudad de Camagüey, es llevada a la Clínica de Medicina Natural y Tradicional del Instituto Superior de Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay", donde permite asegurar excelentes resultados en el proceso de dolores e inflamación del sistema osteomioarticular (SOMA), incluyendo, afecciones propiamente quirúrgicas como el dedo resorte, el síndrome del túnel carpiano y la enfermedad de Querrain. Asegura además su extensión a patologías de otros sistemas como el asma, la hipertensión, y en afecciones dolorosas e inflamatorias de partes blandas no relacionadas directamente con el SOMA con acciones analgésicas, antiinflamatorias, bacteriostáticas, miorrelajantes y sedantes. La ansiedad y la depresión, la escabiosis, los herpes simples, las úlceras duodenales, pépticas y varicosas, el agotamiento extremo, la ciatalgia, la migraña, los dolores articulares, la cervicitis, las cefaleas, el síndrome del túnel carpiano, la psoriasis, la bursitis, la conjuntivitis, la hernia hiatal, la hipertensión, la dermatitis, la artrosis, la gastritis, la sacrolumbalgia y la artritis. El trabajo define el estado actual y las posibilidades del futuro inmediato en cuanto al grado de aplicación práctica de la energía piramidal en Cuba.

4.García J. Un cubano que aplica la energía piramidal. http://www.nnc.cubaweb.cu/medicos/especial20.htm

Las pirámides de Egipto siguen en su lugar, aunque ahora es que en Guinea Ecuatorial conocen con hechos el principio curativo que encierra la energía existente dentro de ellas. Manuel Purón, fisioterapeuta santiaguero recuperó al niño Samuel Batapa de una parálisis total en sus 4 miembros, basándose sobre todo en la energía piramidal. "Lo primero que hacía era introducirlo en la pirámide 20 min para los miembros superiores e igual duración para los inferiores", señaló Purón, quien nunca había enfrentado una secuela de paludismo cerebral. Por espacio de 3 meses trabajó con el niño una técnica de facilitación neuromuscular que incluyó ejercicios especiales y mucha calma. "Los padres pensaron que jamás volvería a caminar luego de llevarlo a los curanderos tradicionales", recordó el cubano, quien prepara la documentación del caso para la próxima jornada científica de la brigada médica en Guinea Ecuatorial.

5. Gil M. Algunas experiencias de seres humanos de distintas profesiones y carreras universitarias con las pirámides. http://:www.ciudadfutura.com, acupiramide@ctv.es

Se exponen diversas experiencias en la utilización de la energía piramidal.

6. Gil M. Cabina piramidal. Acupirámide bioenergética. GEA 2003(41):26-8. ww.acupiramide.com

Este trabajo contiene un aspecto teórico y otro práctico. Se considera un estudio científico por los controles que se están realizando, repetidos sistemáticamente, con resultados óptimos.

7. Harald Alke. La energía de las pirámides. Un símbolo de vida. Diez años de experiencia. http://www.kyborg-institute.de/03

El autor plantea que "con el particular campo de energía biológico activo de las pirámides Kyborg, estamos en el inicio de una nueva tecnología". Gracias a la energía de las pirámides, se consigue una calidad de vida mejorada por la sustitución temporaria de su domicilio y puesto de trabajo. Por el mejoramiento energético de zonas geológicas y las corrientes subterráneas de aguas vertientes, posibilitando así la eliminación de agentes nocivos que perjudican la calidad de vida en general, se logra como resultado positivo una mayor estabilidad del smog electrónico, los sistemas inmunes y su resistencia. Se logran, por ejemplo, mejores descansos físico, mental y psíquico. La particularidad del campo de fuerza bioactiva de las pirámides de energía, asegura un rendimiento, y por consiguiente, una mayor alegría de vivir.

8. Iturralde Selman H, Menéndez Febles P, Anaya Frómeta G, Hernández Álvarez PL, Rodríguez Fang A. Energía piramidal: un fenómeno milenario para enfermedades milenarias. Ponencia presentada en el Taller de Energía Piramidal. Centro de Convenciones Plaza América, Varadero, Matanzas, del 13 al 15 de noviembre de 2002.

El objetivo general de este trabajo es demostrar las capacidades curativas de las pirámides. Material y métodos. Para este estudio se tomaron frascos goteros de material plástico completamente estériles y se llenaron de una solución hidroalcohólica (50 % de alcohol etílico de 70° y 50 % de agua mineral). Estas soluciones se energizaron en una pirámide abierta con base de 50 cm y se realizaron algunas experiencias con diversas enfermedades. Conclusiones. Todos los casos tratados mostraron una selectividad por un tipo de solución hidroalcólica piramidal, que se correspondía con la enfermedad de base, y que cumplía los principios de acción de la cromoterapia (método terapéutico basado en el uso de los colores). Cuando se requerían asociaciones de soluciones hidroalcóholicas, estas también se complementaban, cumpliéndose así los principios de la cromoterapia. Se comprobó que en el interior de la pirámide se produce aparentemente un fenómeno que es variado según la ubicación del frasco contenedor. Este frasco queda cargado de una energía x, compensadora de los desequilibrios de cada paciente tratado. Por este método se recomienda la ingestión específica de agua piramidal, según el color ideal para la curación. Nos apoyamos en un sistema diagnóstico terapéutico: la kinesiología holística (sistema de test musculares para la búsqueda y tratamiento de los desequilibrios del enfermo), en que no media nuestra elaboración mental, sujeta a errores. 

9. Martín J. El increible poder de las pirámides http://www.ho.e.prcinternet.net/evidencia

El primer investigador moderno, que se percató de este extraño poder de las pirámides fue A. de Bovis. Mientras hacía estudios dentro de la cámara del rey, este arqueólogo francés hizo un descubrimiento, que aunque nada tenía que ver con los faraones, lo dejó estupefacto: se trataba del cadáver de un gato, muerto recientemente, pero que extrañamente, no presentaba síntomas de descomposición, a pesar de la humedad del ambiente. El cadáver estaba deshidratado, como si lo hubiesen momificado. Comenzó a investigar más sobre la razón de esto, y experimentó con frutos, peces y otros animales muertos, comprobando que el mismo efecto se producía en todos los casos. Llegó a la conclusión de que algo relacionado con la forma de la pirámide deshidrata los cuerpos con tal velocidad que impide que dé comienzo el proceso de descomposición celular. Otro investigador, el ingeniero checoslovaco Karel Drbal, después de leer los estudios de Bovis, se preguntó por qué la pirámide momificaba la materia orgánica y también realizó otros experimentos. Otro francés, el doctor Enel, logra que renazcan los tejidos muertos y que se regeneren los tejidos enfermos, y ha utilizado esta energía en experimentos sobre el cáncer con muy buenos resultados. Para ello ha empleado una estructura de madera de caoba similar a la de la colmena de piedra que se encuentra encima de la cámara del rey en la Gran Pirámide, sobre la cual colocó, superpuestas, 10 pequeñas pirámides a escala. Esta estructura se convirtió en el aparato adecuado para efectuar sus tratamientos. Mediante tratamientos a lo largo de 1 mes, con aplicaciones de media hora, el doctor Enel logró resultados realmente asombrosos, al ver que desaparecían quistes en la matriz de pacientes sujetos durante los experimentos. Igualmente, Enel se percató también de que existen otros rayos en ese haz de la pirámide que pueden utilizarse así mismo para tratar otras enfermedades, entre ellas la tuberculosis. Al servirse de la "onda pura", apropiada para una enfermedad específica, el resultado de los tratamientos le pareció al investigador francés, manifiestamente más rápido y eficaz. Algo realmente asombroso.


10. Mendoza OC. La energía piramidal. Oscarovni@aol.com

La Gran Pirámide de Gizeh, es sin lugar a dudas la más antigua y más grande obra arquitectónica cuya naturaleza pertenece a la ingeniería científica. Diversas partes de su estructura evidencian la incorporación intencional, de medidas y proporciones relativas al conocimiento geodésico, geométrico, astronómico y aritmético. Aunque mucho se ha especulado acerca de las técnicas empleadas para su construcción, lo cierto es que todavía sigue siendo un gran misterio. Con la esperanza de hallar dentro de La Gran Pirámide cámaras o corredores ocultos todavía, se le efectuaron diversos procedimientos de sondeos (del interior hacia el exterior y viceversa) que van, desde las ondas magnéticas y sonoras, a los cateos con rayos cósmicos. Ninguno de los métodos empleados dio resultados positivos; las computadoras no funcionaron correctamente en el interior y las emisiones de ondas de radiofrecuencia se desvanecían por altas pérdidas. Estos mismos estudios con idénticos resultados se le practicaron a la Pirámide de Kefrén. Una serie de fenómenos que se producían dentro de estas pirámides tales como: purificación del agua, conservación de alimentos, afilación de hojas de afeitar, aceleramiento en la curación de heridas o enfermedades, estímulo para el crecimiento de las plantas, etc., llevó a algunos investigadores a sospechar de la mediación de una "extraña energía", a la que denominaron "energía piramidal". 


11. Noda A, Acosta J, Arago N, Benítez Y y Romeu E. Energía piramidal y biorrecepción. Trabajo presentado en el Congreso Internacional GEOMIN 2003. Hotel Nacional, Ciudad de La Habana, 26-27 de marzo de 2003.

Según la Medicina Tradicional Asiática, el equilibrio energético del individuo condiciona su estado de salud. Diversas son las causas que pueden provocar este desbalance energético, y con ello la aparición de enfermedades. También variadas son las terapias naturales que se fundamentan en el restablecimiento de la armonía y el balance energético que le devuelve el estado de salud. La acupuntura, la digitopresión, la helioterapia, la talasoterapia, la moxibustión, los masajes, la auriculoterapia, la cromoterapia y la magnetoterapia son ejemplos de estas. La energía piramidal es una de las terapias naturales de más reciente aplicación en Cuba. Igualmente, las investigaciones desarrolladas sobre sus efectos en campos como la industria, la agricultura, la veterinaria, en las esferas domésticas, la salud y otros, no dejan lugar a dudas sobre la existencia y efectos beneficiosos. En la salud se han desarrollado numerosas investigaciones a nivel internacional y existen clínicas e instituciones que trabajan con ella en la cura de diversas enfermedades. En nuestro país ya se han efectuado eventos organizados por el Grupo Gestor de Energía Piramidal que radica en la ciudad de Cárdenas, en los que se han expuesto, entre otros, los resultados de las investigaciones realizadas en este campo que incluye la ortopedia, la sicología, la estomatología y el tratamiento de complicaciones posquirúrgicas, ejemplo de lo cual pudiera citarse el destacado trabajo que realizara el doctor Ulises Sosa Salinas en ortopedia y traumatología. Se asume que el efecto terapéutico de la energía piramidal está asociado al restablecimiento del balance energético del individuo. La demostración de la certeza de este planteamiento puede obtenerse a partir de la comparación del biocampo del sujeto de estudio antes y después del tratamiento.


12. Pradas T. Energía Piramidal. Los Faraones de Cárdenas. GEA, 2003(41):24-Publicado también en la Revista Bohemia, 1998, 90(2):24-7.


Una sociedad de cubanos exploran en los caminos de una enigmática energía que se cree fue ampliamente conocida por los antepasados del mundo moderno. En el trabajo se exponen experiencias sobre el uso de la pirámide para diferentes usos, con excelentes resultados.


13. Rodríguez A, Rodríguez H. Energía piramidal, modalidad terapéutica en los trastornos psicofisiológicos. Ponencia presentada en el Taller de Energía Piramidal. Centro de Convenciones Plaza América, Varadero, Matanzas, del 13 al 15 de noviembre de 2002.


El objetivo de este trabajo fue determinar la eficacia de la energía piramidal en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos. Se pudo apreciar cómo la exposición a la energía piramidal propició la reducción de los estados de ansiedad. La energía de las pirámides tienen un elevado efecto terapéutico en los trastornos psiquiátricos, y se considera importante diseñar investigaciones que permitan conocer el efecto de la energía piramidal a largo plazo, tanto para este tipo de trastornos, como para otros desórdenes psicológicos


14. Salas E, Cano R. El poder de las pirámides 2. Barcelona, Ed. Martínez Roca, 1978.


Este libro recoge los resultados de la experiencia personal en el campo de las pirámides, que cuenta ya con algunos años, y cuanto sobre el tema se ha publicado hasta la fecha. Sin embargo, no se pretende sea una obra definitiva, sino tan solo un instrumento de trabajo que permita al interesado investigador con conocimiento de causa cada fenómeno que se produce en las maquetas de pirámides, y tal vez también en la verdadera pirámide de Keops.


15. Sánchez M. La energía piramidal. http://www.editorabitacora.com


La autora plantea una experiencia sobre el agua piramidal que se obtiene cubriendo una piscina con una estructura piramidal, que conserve, por supuesto, las proporciones y la orientación necesaria; adquiere el agua propiedades de singular efecto sobre los seres humanos. El agua se torna menos consistente en la producción de esferas y se vuelve más liviana. Esto permite que los tejidos la absorban con facilidad. Es, por lo tanto, un excelente tratamiento para la rehidratación y para combatir las arrugas, rejuveneciendo el cutis y humectando la piel. El agua piramidal es también efectiva para la cicatrización de heridas. Su ingestión permite un mejor funcionamiento intestinal. Colocando una pirámide de cartón bajo la cama se notará un descanso más efectivo, favorece la relajación y elimina las tensiones. Quienes han meditado debajo de una estructura piramidal aseguran haber llegado a estados de conciencia superiores. La energía piramidal permite aliviar dolores y acelerar el tiempo de curación de las heridas.


16. Sánchez Quintana F. Estudio del efecto de la acupirámide bioenergética por el método de bioelectrografía computadorizada. Kirlionics Technology International. http://www.ciudadfutura.com


En la actualidad existen clínicas e instituciones que trabajan con la energía piramidal como método para curar enfermedades como el cáncer. Una de ellas es el Institute for Human Inprovement, de Texas, USA. La presente investigación, es realizada estudiando el efecto de un tipo de pirámide en el campo bioeléctrico, o aura del ser humano. El objeto del presente estudio es hacer registrable y cuantificable la sensación subjetiva de "efecto benéfico" obtenida por todos los individuos que han sido expuestos a la energía de la pirámide. El método para medir el efecto es el de bioelectrografía computadorizada, creada por el profesor ruso Konstantin Korotkov, catedrático de la Física de la Universidad de San Petersburgo. Consiste en un perfeccionamiento de la cámara Kirlian, que permite fotografiar al aura humana. Con este sistema las imágenes pasan a un ordenador, donde pueden ser vistas en tiempo real, y procesadas por modernos programas informáticos que permiten un diagnóstico energético de las distintas partes del cuerpo. Para ello se utilizó una videocámara digital de efecto Kirlian, Videk GDV desarrollada por Kirlionics International. El método consiste en medir el campo bioeléctrico del sujeto, introducirlo durante 10 min en la acupirámide bioenergética, y realizar una nueva medición para comparar las diferencias. En resumen, el tratamiento con acupirámide bioenergética puede considerarse un tipo de terapia holística, pues equilibra todo el sistema energético. Es de gran simplicidad y eficacia. Requiere un tiempo breve, y puede aplicársela uno mismo. Se considera que existe un amplio campo de aplicación, en el que se encuentran todas las alteraciones que cursan con energía, trastornos psicosomáticos, y estados alterados de ansiedad, depresión, fatiga, etc. Se abre un amplio campo de investigación sobre su efecto benéfico en otros tipos de alteraciones. Se recomienda su aplicación en personas sanas que quieran utilizarla como herramienta para alcanzar un mayor desarrollo de conciencia, pues algunos de sus efectos son muy similares a los de la meditación, pero con mayor intensidad y rapidez.


17. Sosa U. Energía piramidal y terapéutica. ¿Mito o realidad? http://www.cmw.sld.cu usosa@shine.cmw.sld.cu

En este libro el autor explica la aplicación de la energía piramidal y su aplicación en la esfera de la salud, basado en el restablecimiento del balance energético de la persona enferma, mediante suministro de la energía vital según su necesidad, a partir de la energía magnética concentrada en el centro de la pirámide.


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PIRAMIDES,CONSTRUCCION Y TRATAMIENTOS :

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CONSTRUCCIÓN DE PIRÁMIDES

La primera pirámide fue consagrada 

a la astronomía y la historia;

la segunda a la medicina…

Manuscrito árabe (Macrisi) 


Desde que hace más de 60 años Antoine Bovis comenzó a realizar sus experiencias con modelos de pirámide, se han construido miles de pirámides de todos los tamaños y colores y de todo tipo de material. En realidad, la prueba más fehaciente de la realidad objetiva de la energía piramidal es su acción demostrada en infinidad de experimentos por connotados científicos, utilizando una gran variedad de modelos de pirámide. 

Para construir pirámides experimentales debemos resolver dos problemas:

Decidir el material y medios mecánicos para su construcción. 
Hallar las dimensiones correctas de todos sus elementos. 
La pirámide puede ser construida de cualquier material que no sea ferromagnético. La hemos construido de aluminio, madera encolada o machihembrada, cartón, cartulina, acrílico, plástico, cristal, cobre, bambú y varillas de inseminación artificial. Cualquier material, repito, que no sea atraído por un imán, es factible de ser utilizado para construir un modelo de pirámide. Puede tener o no paredes. Puede estar apoyada en su base o sobre patas en sus esquinas hechas del mismo material. 

Se ha demostrado que el punto de mayor concentración de la energía es el sitio correspondiente a la Cámara del Rey, en la Gran Pirámide de Keops, esto corresponde con la unión del tercio medio con el inferior en el centro de la pirámide:


Este es el plano a escala de la Gran Pirámide de Keops según aparece en el libro La Gran Pirámide: sus enigmas, sus poderes, en él se observa que el centro de la energía situado en la “cámara del rey”, está equidistante de otro centro de energía debajo de la pirámide llamado “primera cámara subterránea”. 




Este punto de concentración de la energía actúa también “en espejo”. O sea, si invertimos la imagen de la pirámide la mayor concentración también estará en el centro y en la unión del tercio medio con el inferior: 





De esta forma, si utilizamos una pirámide con patas, tendremos dos puntos de concentración fundamental de energía, uno en el centro interior y otro debajo de la pirámide: 



Existen diversas fórmulas para calcular las dimensiones de la pirámide proporcional a la de la Gran Pirámide de Keops, pero la más sencilla es la expuesta por Flanagan en su libro Más Allá del Poder de las Pirámides3:

Arista = Base x 0,951 



O sea, que para una base de 30 cms, la fórmula sería: 30 x 0,951 = 28,53 cms: (el resultado con esta fórmula no es exacto, solo aproximado). 



28,53 cms 




30 cms 



Existen otras fórmulas más complicadas para la confección de pirámides experimentales. Una de ellas sería: 



B = ___2H___

tang a

Siendo H = altura, B = base, a = ángulo de la pendiente (en este caso a = 50º 51´ 14” y por lo tanto tang a = 1,27324).4

Otra fórmula puede ser: L = H*1.570L = A*1.051

Donde: H = Altura, L = Lado de la base, A = Arista15. 


Un sistema empleado con frecuencia se atiene a las medidas europeas en las que la arista mide un 4,855% menos que la base del triángulo 12. De manera que:

Altura x 1.5708 = base del triángulo

Altura x 1.4946 = arista o lado del triángulo

<1.5708 es la mitad de Pi; 1.4946 es la mitad de Pi menos 4,855 %. La fórmula se fundamenta en que la altura de la pirámide dividida por el perímetro de la base debe dar como resultado 3.1416, o sea, Pi > 


Se pueden confeccionar listas de medidas confeccionadas a priori, como la señalada por Flanagan3:

Base Arista Altura

15.24 cms 14.47 cms 9.65 cms 

25.4 cms 24.13 cms 16.25 cms 

30.48 cms 28.95 cms 19.30 cms 

35.25 cms 33.50 cms 22.4 cms (esta es la medida de más uso)

50.8 cms 48.26 cms 32.25 cms 

60.96 cms 57.91 cms 33.86 cms 

91.44 cms 87.12 cms 58.16 cms 

1.82 mts 1.775 mts 0.611 mts 


En el servicio de Terapias Físicas de la Clínica de Medicina Natural y Tradicional del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Camagüey, tenemos el siguiente módulo de pirámides con las que damos solución a las afecciones dolorosas e inflamatorias del aparato locomotor y de otros sistemas corporales.

Base Aristas Soportes Material

29 cms 29 cms no Aluminio

30 cms 30 cms no Aluminio

30 cms 28,5 cms no Acrílico

35.25 cms 33,50 cms no Aluminio

40 cms 40 cms 12 cms Plástico

40 cms 39,1 cms no Aluminio

65 cms 61,8 cms 11 pulgadas Aluminio

65 cms 61,8 cms no Plástico 

70 cms 66,6 cms 12 pulgadas Aluminio

180 cms 171,3 cms 12 pulgadas Aluminio

200 cms 190,3 cms no Madera Machihembrada


Como puede observarse hay algunas pirámides que las hacemos de lados iguales, o sea, lados de la base y aristas de la misma longitud. Hemos comprobado que, a los efectos de las lesiones del aparato locomotor, se obtiene el mismo efecto con pirámides proporcionales a la Gran Pirámide de Keops y con otra de lados iguales, principalmente las de menor tamaño. Es por ello que las pirámides de 29, 30 y 40 cms de base las tenemos de ambas formas.

La primera pirámide que construimos, de aluminio con remaches del mismo material, fue de 29 cms y de lados iguales. No sólo la conservamos aun sino que nos acompaña donde quiera que impartimos un curso o conferencia y la utilizamos en las demostraciones prácticas con excelentes resultados.

Hay un método sencillo para construir pirámides pequeñas de cartulina que pudieran servir para experimentos con cuchillas, frutas, etc. Consiste en trazar una circunferencia, ajustando el compás a la longitud de la base; márquense los puntos correspondientes a los extremos de los lados de la base. Únanse los puntos así obtenidos y recórtese la pirámide siguiendo el trazo más externo, teniendo la precaución de dejar en uno de los lados una pestaña para su posterior encolado. Luego sólo faltará doblar por las líneas de trazo discontinuo y pegarla por la pestaña que hemos mencionado anteriormente. La base se construye con la misma cartulina, dibujando en la misma un cuadrado cuyo lado sea el de la base de la pirámide. Señalaremos la mitad de cada lado con un punto y al unir los cuatro obtenidos con un trazo fuerte formarán una cruz que nos será de gran ayuda para orientar la pirámide y centrar el zócalo sobre el que colocaremos los objetos de experiencia4: (Ver diagrama) 



E

O

N






EN RESUMEN: UN MODELO DE PIRAMIDE PUEDE CONFECCIONARSE CON LOS 8 LADOS IGUALES O DE ACUERDO A LA SENCILLA FORMULA DE FLANAGAN (NO ES EXACTA, PERO SE ACERCA BASTANTE). 


BASE x 0,951 = ARISTAS 


Puede ser de cualquier material que no sea ferromagnético: aluminio, cobre, plástico, madera no clavada, cartón, cartulina, cristal, acrílico, bambú, poliespuma, tubos de aluminio o plásticos, etc. 


NORMAS ESENCIALES DE TRATAMIENTO

Para obtener óptimos resultados con la pirámide es imprescindible adoptar una serie de cuidados, tanto si se usa experimentalmente como en terapéutica:

Orientar la pirámide con un lado de la base perpendicular al norte magnético. 
Alejar la pirámide como mínimo dos metros de cualquier motor eléctrico en funcionamiento. 
Evitar usar para consumo humano agua o alimentos colocados en la zona sur-central de la pirámide. Lo correcto es colocarlos en la zona norte-central. 
No colocar la pirámide sobre mesa o cama de metal. 
Orientarla preferiblemente utilizando una brújula. 
En terapéutica, se deben tomar las siguientes medidas:

No asociar a tratamiento con esteroides, ya sea local o sistémico, pues pudieran inhibir su efecto curativo. 
Evitar su utilización en embarazadas. 
No utilizar en pacientes portadores de marcapaso. 
No utilizar en pacientes que estén bajo radioterapia. 
Utilizar con cuidado en pacientes con cardiopatías severas. 
Puede asociarse a cualquier terapéutica de medicina natural y tradicional. 
Mantener la pirámide a una distancia de por lo menos 15 cms del suelo para evitar interferencias12. 
El tiempo de aplicación no debe ser menor de 15 minutos, el ideal es de 20 a 40 minutos, de acuerdo a la patología. 


¿QUÉ EXPERIMENTA EL PACIENTE CUANDO SE APLICA LA ENERGÍA PIRAMIDAL? 

En los primeros momentos sentirá cierta aversión o inseguridad en el método, principalmente si no tenía noticias del mismo, por lo que es necesario explicar al paciente en que consiste el tratamiento y por qué se utiliza en él. 
A los 5 minutos aproximadamente se percibe una sensación de parestesia que el paciente describe de diversas formas: “cosquilleo, hormigueo, frialdad, calorcito, carne de gallina” y otras cosas por el estilo. La realidad es que experimenta alguna sensación extraña que no percibe en otra zona del cuerpo 
Entre los 8 a 10 minutos, percibe una sensación de hipoestesia, si sufría dolor, este es el momento en que comienza a sentir analgesia. Conjuntamente comienza a experimentar una cierta sensación de “levitación”, como si la zona tratada careciera de peso. 
A los 12 o 15 minutos, aproximadamente, se notará objetivamente como comienza a disminuir la inflamación, si es que ésta existía. 
Todas estas sensaciones se experimentan a partir de la primera sesión de tratamiento. De no ocurrir esto, debe pensarse que existe algún error al utilizar la pirámide, por ejemplo, un motor encendido cercano, mala orientación de la pirámide, etc. 
Cuando se utiliza una pirámide grande que abarque todo el cuerpo del paciente, también pudiera experimentar cierta aversión o rechazo en los primeros momentos, seguido de una agradable sensación de relajamiento y sedación que, en ocasiones, induce al sueño. En este tipo de tratamiento, debe mantenerse al paciente no menos de 30 minutos en la pirámide. 
La asociación de la pirámide con otras terapéuticas tradicionales pudiera variar discretamente las sensaciones expuestas. Añadimos otra terapéutica cuando pretendemos obtener una respuesta más rápida o cuando, por la complejidad de la patología, necesitamos reforzar la terapia con medios más clásicos. Normalmente comenzamos exclusivamente con terapéutica piramidal si tiene una indicación precisa y electiva de este tratamiento, como veremos más adelante. 


AGUA PIRAMIDAL

Hasta ahora nos hemos referido exclusivamente a la energía piramidal directa, dentro o debajo de la misma, pero también existe la posibilidad de utilizar esta energía de forma indirecta a través de líquidos y sustancias capaces de recibirla y almacenarla.

El agua, la leche, los vinos, los jugos de frutas, etc., son líquidos capaces de concentrar energía piramidal por un tiempo prolongado. Además, otras sustancias como ungüentos, pomadas, cremas o fango medicinal para uso externo, pueden ser expuestas a la energía piramidal y mejorar sus capacidades curativas y analgésicas.

El agua es el fluido por excelencia; es el solvente universal, y como tal posee cualidades potenciales, como una conducción casi perfecta de la electricidad y el magnetismo8.

El cuerpo humano está compuesto por casi un 70% de agua, de los cuales la sangre incorpora un 80%. Con respecto al magnetismo, las características paramagnéticas del agua la transforman en un fluido que puede absorber todas las potencialidades terapéuticas del magnetismo. 

Las investigaciones han demostrado que un campo magnético influye sobre los procesos de cristalización, incrementando considerablemente el número de los centros de cristalización. También se ha logrado establecer que muchas de las propiedades físicas y químicas del agua sufren un cambio cuando se las somete a la influencia de un campo magnético débil. Estos cambios se manifiestan particularmente en la temperatura de ebullición, densidad, conductividad eléctrica, tensión superficial y viscosidad, y las nuevas propiedades se mantienen durante varios días6.

Al igual que la energía magnética, la energía piramidal también actúa sobre el agua transmitiéndole su capacidad terapéutica que se mantiene durante días. La forma de realizar esta piramidalización del agua se logra mediante la simple colocación de un recipiente plástico o de cristal con agua común bajo una pirámide de tamaño adecuado a la cantidad de agua que vamos a tratar. Todos los autores coinciden en que el volumen del agua a tratar no debe sobrepasar el 5% del de la pirámide; así, por ejemplo, en una pirámide de 25 cms de altura puede tratarse perfectamente medio litro de agua.

No existe acuerdo, sin embargo, en lo que se refiere al tiempo que debe permanecer el agua bajo la pirámide para obtener todas sus propiedades. Algunos autores plantean que debe ser de una semana a quince días, otros plantean que después de 12 horas ya el agua está apta para su uso terapéutico. En nuestra experiencia, 24 horas de exposición es suficiente para que el agua obtenga propiedades piramidales, lo que se puede comprobar mediante la radiestesia o, sencillamente, utilizándola y ver sus efectos.

Sí existe consensus de la posición que debe llevar el recipiente dentro de la pirámide. El recipiente nunca debe situarse cerca de la cara sur de la pirámide, sino más bien del centro hacia el norte pues se ha demostrado que la cara sur pudiera ser contaminante de cualquier alimento que se coloque en ella: 



Según plantean algunos autores, la más simple experiencia que puede efectuarse con el agua tratada es la de coger un trozo de carne algo deteriorada y dividirlo en dos mitades, sumergiendo uno de ellos en agua tratada y el otro en agua común. Al cabo de un par de días, comprobaremos que en la primera ha desaparecido el mal olor, la carne ha dejado de descomponerse y el agua se conserva limpia; en cambio la carne sumergida en agua común sigue descomponiéndose y el agua queda completamente turbia; del olor más vale no hablar. En tan sólo una semana que prosigamos la prueba, veremos que la diferencia es tan grande que parece imposible4.

El agua tratada puede ser utilizada terapéutica y profilácticamente en diversas afecciones reumáticas, en procesos estomatológicos, en lesiones de diversos órganos como renales, hepáticos, gástricos, etc. Además puede utilizarse por vía externa en afecciones dermatológicas, oftalmológicas, como desinfectante en heridas, etc. 

En lo que respecta a las experiencias con plantas, se ha demostrado que es lo mismo utilizar la pirámide directamente o sustituirla por regadío con agua piramidal, lo que constituye una gran ventaja pues evita la construcción de gran cantidad de pirámides para las diversas plantas a tratar4.

También en las personas el agua tratada ejerce los mismos efectos que la pirámide y su uso es más sencillo y cómodo. Bebiéndola regularmente en substitución del agua normal, tanto en las comidas como en cualquier momento en que se tenga sed, parece revitalizar el organismo de tal modo que no tan sólo mejora la salud, sino que incluso parece rejuvenecer e incrementar el vigor en general4. 


CONTRAINDICACIONES DE LA PIRÁMIDE

En realidad, no hemos encontrado, en la literatura consultada, una verdadera contraindicación a la energía piramidal. Es una terapéutica inocua que no ofrece ningún peligro al paciente. No obstante, dada la similitud de su efecto terapéutico con la electromagnetoterapia, nosotros la contraindicamos en los siguientes casos:

EMBARAZADAS 
PORTADORES DE MARCAPASO 
CARDIOPATIAS SEVERAS 
SENSIBILIDAD INDIVIDUAL 


Es conveniente aclarar que en el tiempo que llevamos utilizando la terapéutica piramidal no hemos visto un solo paciente con “sensibilidad individual” ni hemos observado ninguna reacción adversa al tratamiento. Al contrario, la respuesta favorable inmediata se mantiene y prácticamente todos los pacientes terminan muy satisfechos del tratamiento.

Resumen

En resumen, hemos abordado en esta primera parte las cuestiones más generales para afrontar este “novedoso” y apasionante mundo de la energía piramidal. En los próximos capítulos expondremos nuestra experiencia terapéutica, así como algunas investigaciones realizadas en otros campos ajenos a la medicina.

No pretendemos convencer con nuestros argumentos. Sólo la evidencia práctica es la mejor prueba de nuestras aseveraciones. Si esta modesta obra mueve el interés por la experimentación y el análisis en algún espíritu inquieto deseoso de desvelarse en aras de un mejor servicio a nuestro pueblo, habremos logrado nuestro máximo objetivo. 



Si el hombre ha de sobrevivir en paz con su prójimo, debe desarrollar una comprensión de la vida en sí misma y las energías que le rodean. Entonces tendrá un mejor entendimiento del lugar que ocupa en el Universo.

G. P. FLANAGAN


PIRAMIDE,MISTERIOS Y RESPUESTAS EN SU CONSTRUCCION :

Descubierto el enigma de la construcción pirámides de Egipto?
Jean-Pierre Houdin, un arquitecto francés asegura haber descubierto el enigma de la construcción de las pirámides de Egipto, supuestamente en dos fases:

“Mi teoría es que la construcción supuso dos desafíos: el primero consistió en construir el volumen de la propia pirámide y el segundo, construir la cámara del rey”, explicó Houdin. Según esta teoría, para la primera fase -hasta una altura de 43 metros- se utilizó una rampa externa tradicional, y sólo una vez completada ésta, se pasó a la siguiente, para la que se construyó la rampa interna en forma de espiral.

En cuanto a la tarea de levantar los bloques de granito de 60 toneladas hasta el techo de la cámara del rey, Houdin cree que se hizo con un sistema de contrapesos atados con cuerdas. De acuerdo con el arquitecto, un equipo de trescientas personas tiraban de esos contrapesos y subían los pesados bloques de piedra.

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DOS INVESTIGADORES ARGENTINOS SOSTIENEN QUE SE CONSTRUYERON DE ARRIBA HACIA ABAJO
Curiosa teoría sobre las Pirámides 



Los científicos se basan en la deducción pura y en mediciones de la luz solar. 

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Patricio Downes. 


Una curiosa y audaz teoría de investigadores argentinos sostiene que la pirámide egipcia de Keops no fue construida poniendo un bloque sobre otro, sino esculpida sobre la piedra de una montaña por artesanos especializados en el arte de tallar, que modelaron así la única de las 7 Maravillas del Mundo que sigue en pie.

"Elemental, si no la hicieron desde abajo, la construyeron desde arriba, partiendo desde la cima de un monte", dijeron a Clarín el doctor en Medicina Edmundo Ashkar y la traductora de jeroglíficos egipcios Amalia Frontini, autores de la teoría presentada ante unas 60 personas en el auditorio "Santa Cecilia" de la Universidad Católica, en Puerto Madero.

Los dos admitieron que gran parte de su hallazgo se debe a la deducción, a la par de las horas dedicadas a recorrer la zona de Guiza, en las afueras de El Cairo y sobre la ribera izquierda del río Nilo, que atraviesa Egipto. Allí se levanta la pirámide de 147 metros, la mayor construida en Egipto, por orden del faraón Keops, 2557 años antes de Cristo. Sus caras apuntan con precisión a los cuatro puntos cardinales y en su interior hay cámaras y corredores en los que no se hallaron tumbas ni otros objetos.

Con el mismo brillo en la mirada que debió usar Sherlock Holmes para fulminar la ignorancia de su inseparable Watson, Frontini aseguró que "no resulta viable y se derrumban solas las cuatro teorías consideradas aceptables por la egiptología, en medio de infinitas explicaciones".

Tampoco usó todo el latiguillo inventado por Conan Doyle, pero según ella y el doctor Ashkar, resulta "elemental" que la pirámide de Keops fue construida de arriba hacia abajo. "El sistema evita desafiar la ley de la gravedad 2.500.000 veces, una por cada uno de los bloques que aseguran que tendría la pirámide". 

Los investigadores aseguraron que su explicación devela un secreto de 4.600 años, "porque se construyó en piedra caliza, siguiendo la sombra proyectada por el escalón anterior sobre la roca; el resto fue erosionado por el viento, el agua y la arena, sumados a la amplitud térmica del desierto". Sin embargo no explicaron cuántos artesanos tallaron el monte y qué tiempo les llevó.

Ashkar trabajó con el Premio Nobel argentino Bernardo Houssay, se jubiló como docente de la UBA e investigador del Conicet, y fundó el Museo Houssay en la Facultad de Medicina de la UBA. Ahora integra la Royal Society de Londres y dirige el área de Investigación de Posgrado en la UCA.

Frontini, museóloga y supervisora del Museo Houssay, además de docente invitada en la UCA, dijo que "investigadores de renombre apoyan cuatro teorías posibles —basadas en el corte, pulido y transporte de bloques de entre 2 y 7 toneladas— pero ninguna pudo ser llevada a la práctica". Descartó el uso de trineos, hamacas o rodillos de madera y aseguró que "no hay evidencias arqueológicas ni documentación sobre los miles de árboles que no existen en Egipto, sogas, rampas y lubricantes para semejante empresa."


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A PROPÓSITO DE LA GRAN PIRÁMIDE

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Máquina de calcular en mano, veo cómo en la base de la Gran Pirámide cabe ocho campos de fútbol, su altura corresponde con la del Edificio Picasso, la edificación más alta en España, y no puedo por menos que acordarme de aquellas palabras que dijo Plinio: "estúpida y loca exhibición de riqueza real"



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NI TUMBA....


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En todos los libros de texto podemos leer que la Gran Pirámide es la tumba del faraón Keops. Todas aquellas otras manifestaciones que afirmen lo contrario se consideran carentes de fundamento científico, una manipulación de datos reales o un exceso de fantasía falto de todo rigor. Pero es precisamente ese rigor el que ha obligado a muchos a prescindir de la ortodoxia y, asumiendo humildemente su ignorancia, partir de cero en busca de explicaciones menos "científicas" y más acordes con la realidad.



En ninguna de las 108 pirámides censadas en Egipto, en ninguna, se han encontrado jamás los restos de un faraón. Solamente en dos de ellas aparecieron restos humanos: En la pirámide de Zoser, en Saquara, se encontró junto al sarcófago vacío del faraón el cadáver de un niño, y en la pirámide de Micerinos, en Giza, se encontró a una mujer muerta que correspondía a la época romana y de la que incluso se conoce su nombre: Rodopis. En ninguno de los dos casos los hallazgos justifican que esas pirámides se levantaran con la misión de servir de tumbas. Los arqueólogos atribuyen la ausencia de momias a los profanadores y su sistemático saqueo de las pretendidas tumbas, sin embargo, han sido varias las pirámides que se han encontrado invioladas y, pese a ello, sin cadáver alguno. Fue en 1954 cuando el arqueólogo alemán Zacarías Goneim descubrió en Saquara la pirámide de Sekhen-Khet. Los sellos se encontraron intactos y el sarcófago estaba cerrado e, incluso, con la resina que pusieron para que quedara hermético. Sobre la tapa se encontró un ramo de flores dejado piadosamente por alguien. Alrededor, como mejor confirmación de que no hubo profanación, había algunas joyas. El día preparado para la apertura de la tapa del sarcófago se reunieron allí autoridades y prensa, conscientes de que iban a participar en un acontecimiento histórico. No todos los días se abría una tumba inviolada. Sin embargo, de lo que todos participaron fue de una tremenda decepción: ¡EI sarcófago estaba vacío! Los análisis de laboratorio del polvo que había en su interior demostraron la ausencia de materia orgánica.

Es conocido el hecho, además, de que la arqueología asigna a casi todos los faraones de las primeras dinastías dos o más pirámides. A Snefru, padre de Keops, se le atribuyen tres pirámides, una en Meidum y dos en Dashur. De acuerdo a ello, ¿con qué rigor se puede afirmar que las pirámides son tumbas?



NI KEOPS....

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Una estatuilla, una sola estatuilla, es todo lo que se ha encontrado del faraón Keops, el supuesto constructor del mayor monumento sobre la Tierra. Es desproporcionado. Una talla en piedra de menos de 15 centímetros de alto frente a los dos millones y medio de bloques de dos toneladas y media cada uno y otros muchos que superan las cincuenta toneladas. 15 centímetros insignificantes de piedra, encontrados en Abydos, que parecen avalar la existencia del faraón a quien Herodoto atribuyó la edificación del mausoleo.

El problema de la edificación de la Gran Pirámide se maneja en una atmósfera de incertidumbre y oscuridad. Como lo señalan numerosos arqueólogos (Meyer, Driotton, etc.) la IV Dinastía nos es totalmente desconocida y de la misma no sólo carecemos de información general, sino que ni siquiera podemos estar seguros de la sucesión de sus reyes. Se conocen numerosas listas de faraones egipcios, pero no coinciden entre ellas, por lo que la confusión es aquí total. Por una sorprendente paradoja, se conocen bastante bien la vida y hechos de faraones de la I, II y III Dinastías. Reyes como Narmer, Udimu, etc., correspondientes a la I Dinastía, son perfectamente conocidos por los egiptólogos. 

Respecto a la historia de Keops, el vacío arqueológico es tan grande que podría decirse de él que es un perfecto desconocido. El único documento histórico que atribuye la construcción de la Gran Pirámide a Keops es el "Euterpe" de Herodoto.En uno de sus pasajes el viajero recoge las más diversas opiniones, y no precisamente la de los sacerdotes, pues dice expresamente que éstos eran reticentes en mencionar los nombres de los reyes que edificaron las pirámides de Giza, y que cuando se referían a ellas lo hacían como "las pirámides del pastor Filitis", por ser ese pastor, aclara Herodoto, el que apacentaba sus ovejas en el lugar donde se edificaron.

La arqueología no tiene confirmación alguna de tal hecho y ha tenido que confiar, por falta de información, en la veracidad de Herodoto, quien, como puede comprobarse en sus obras, era incapaz de distinguir entre historia y mitología, lo que le hizo ganarse el apelativo de "charlatán" por parte de Plutarco; además, no se trata de hechos precisamente contemporáneos al impropiamente llamado "padre de la historia". de nuestros días a la época de Herodoto hay menos tiempo que de Herodoto a Keops. Por otra parte, hay arqueólogos que no admiten sus afirmaciones, alegando que "vio en su viaje a Egipto tantas cosas que no existían, que le impidieron ver cosas allí existentes". Efectivamente, no menciona en ningún momento la presencia de la Esfinge ni de otros monumentos imposibles de camuflar. Es, pues, más que cuestionable su aserto de que la Gran Pirámide fuera mandada constuir por Keops. El historiador griego Diodoro de Sicilia atribuye la construcción de las tres pirámides a Armaeus, Amosis e Inarón, aunque admite el alto riesgo de equivocación por falta de pruebas. Con tan frágiles fundamentos, volviendo al rigor histórico, es lícito admitir una duda razonable sobre la persona que hizo construir el monumento y, por lo mismo, sobre su fecha de edificación. 

Cuenta Herodoto, refiriéndose a la pirámide de Kefrén: "Ni tampoco posee la isleta que riega un canal derivado del Nilo y en donde, según dicen, están enterrados los restos de Keops".

Así mismo Diodoro dice: " Aunque los reyes que hicieron construir estas pirámides tuvieron el propósito de que sirvieran de tumbas, ninguno encontró sepultura en ellas por la irritación de los pueblos que juraron retirar de ellas sus momias y reducirlas a pedazos. Los reyes fueron informados a tiempo e hicieron que sus amigos los enterraran en secreto y en lugar desconocido". Sin embargo, nos siguen contando que la Gran Pirámide de Giza es la tumba del faraón Keops.

LA PRIMERA MARAVILLA DEL MUNDO

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Cierto sector de arqueólogos, que con tanto entusiasmo señalan el "papiro Rhind" (Pi = 3,40) para afirmar que los egipcios no conocían con precisión la geometría y la matemática, parecen olvidarse de una inscripción poco conocida (seguramente porque no interesa divulgarla) llamada "Estela del Inventario, en la que puede leerse que las tres pirámides ya existían cuando tuvo lugar la historia referida en ella. Según la inscripción, Keops construyó su pirámide al lado de la Gran Pirámide, conocida en esa época como Templo de Isis, y luego construyó otra pirámide para su hija, también al lado de este templo. Como las pirámides de Giza estaban rodeadas de agua, es fácil deducir que la pirámide construida por Keops estaría rodeada de agua, a modo de isleta, cosa que confirmaría lo que dijo Herodoto.


No sólo no hay constancia de que la Gran Pirámide fuese construida por Keops, sino tampoco de que fuese su tumba, ni que, incluso, fuese edificada en la IV Dinastía. Además no tiene que ver con el resto de las pirámides de Egipto, que carecen de su compleja estructura y están construidas con adobes y cascotes, siendo sólo pétreo su tosco revestimiento. En la Gran Pirámide no hay ningún tipo de inscripción con la que pueda datarse (el ayudante del Coronel Vyse reconoció que fueron ellos los que pintaron los jeroglíficos de las cámaras de descarga) en comparación con las pirámides de las primeras Dinastías, algunas profusamente decoradas, y, sobre todo, las mediciones hechas por Sir W M. Flinders Petrie y por José Alvarez López determinan irrevocablemente que los arquitectos y obreros conocían una técnica que se ajusta en todas sus medidas a las más modernas normas de precisión. Obstáculos que están ahí, a todos aquellos que quieran verlos y tomarse el trabajo de hacer las oportunas comprobaciones. 

Al Sr. Gantenbrink hay que otorgarle, sin lugar a dudas, el reconocimiento de haber descubierto algo que hasta ahora no se sabía. No creo que en esa gratitud ha a que valorar sus grados de conocimiento sobre el antiguo Egipto, ni siql liera si tenía permiso o no para realizarlo. El hecho indiscutible es que se ha descubierto la primera y única materia metálica (los pomos de cobre ) de la Gran Pirámide, que existen evidencias de que hay un rastro de polvo no proveniente de la piedra y que están sin respuesta una serie de preguntas, entre ellas, la muy evidente de por qué se ha colocado u la piedra labrada con tiradores dentro de un conducto cuadrado de 22 cm , a sesenta metros de la Cámara de la Reina y a 25 metros de la cara sur de la pirámide.

CIENCIA Y ANTICIENCIA


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El Sr. Gantenbrink ha puesto de relieve una vez más algo que se repite con frecuencia: si hay alguien que se destaca en el estudio del pasado, ése ha de ser el arqueólogo. La Arqueología ha dotado a la sociedad de los elementos esenciales para conocer el devenir del hombre sobre el planeta. Y se debe creer en su buena fe, en sus ganas de entender y discernir los temas ocultos y oscuros de la Historia; la Arqueología debe ser el primer punto de referencia para todos los estudios sobre civilizaciones pasadas, pero ello no la convierte en una ciencia exacta... y los arqueólogos lo saben. Es una ciencia que se basa en el descubrimiento, en el dato que pueda aportar una excavación. Lo que no se puede demostrar no existe (por eso es una ciencia) y barajar hipótesis no es función del arqueólogo; sin embargo, hay que admitir que algunas veces la intuición ha precedido a un descubrimiento importante.

El Sr. Stadelmann reconocía que el asunto había estado mal llevado, y tenía razón. ¿Por qué los arqueólogos han salido al escenario periodístico después de las afirmaciones de Gantenbrink? Se debían haber adelantado, si no en la valoración, al menos sí en los hechos. 

La Arqueología debiera ser más dinámica y contar con técnicos y científicos de otras materias, que puedan aportar sus conocimientos a las excavaciones. Cuando no se hace así, la arqueología cae en errores que la hacen demasiado vulnerable. Transportar y elevar bloques de 1.200 toneladas, cortar granito, ahuecar diorita y conocer el año solar de 365,2425 días, fueron hazañas que no pueden justificarse, porque el sentido común no lo admite así, con miles de esclavos, midiendo a ojo, utilizando herramientas de cobre, o mirando a través del "Merjet" o vara del observador de las horas".

Hay que valorar los hechos con independencia de las limitaciones que la Arqueología atribuye a las primeras dinastías. ¿Cómo consiguieron lograr la precisión óptica de los bloques de revestimiento, ajustada a nuestros más modernos requisitos (Norma DIN 875)? ¿Cómo lograron orientar el monumento con más exactitud que la que conseguiríamos nosotros si utilizásemos teodolitos, cronómetros, Tablas Astronómicas y lo mejor de la agrimensura moderna? ¿Cómo lograron mensurar la Cámara del Rey para conseguir un error de paralelismo del orden de 0,08 mm, o una diferencia total de 3 mm en el paralelismo de los lados de la base de la pirámide? ¿Cómo lograron nivelar esa base de la pirámide de tal forma que el ángulo S-E esté tan solo 15 mm más alto que el N-O, teniendo, además, una zona rocosa en el centro? La Arqueología no debería cerrarse en planteamientos que se quedan obsoletos. Si los especialistas en materiales pétreos afirman la existencia de tornos o brocas en el Antiguo Egipto, es porque han observado el agujero producido por ese tipo de herramientas. En este caso el especialista es el técnico y negarlo iría en contra de la realidad; sin embargo, es eso, precisamente, lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con harta frecuencia.

LA CÁMARA EXISTE

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Si la Arqueología niega enfáticamente que existan más cámaras en la Gran Pirámide es sólo por el hecho de que no se han descubierto, y no porque realmente no existan. El descubrimiento de una nueva cámara no supondría que la Arqueología se ha equivocado, pues una ciencia no debería equivocarse, sino que ciertos arqueólogos han utilizado mal sus recursos. Un nuevo hallazgo, como otras tantas veces, haría rectificar las opiniones de los que no creían en él. Y el tiempo aclarará razones, porque tal cámara, buscada tenaz e infructuosamente y bautizada a priori con el gratuito nombre de "Cámara de la Sabiduria", tal vez si existe, como al final veremos.


LOS SOLIDOS DE ARQUIMEDES

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Un día me comentó el profesor Álvarez López: "cuando miras la pirámide no observas un prisma, lo que estás viendo es una esfera". Debió notarse mi extrañeza, porque, sonriendo, añadió: "Ya lo comprenderás; es fácil, pero, a la vez, tremendamente complicado. Muchos grandes hombres han dedicado su vida entera a interpretarlo. Efectivamente, cuenta Plutarco (Vida de Marcello) que estando Cicerón en Siracusa quiso conocer la tumba de Arquimedes, pero el guardián del cementerio manifestó no conocerla. Cicerón decidió buscarla por su cuenta y, cuando se enfrentó con una lápida que tenía por única inscripción una esfera inscrita en un cilindro, exclamó: "Esta es la tumba de Arquímedes, porque éste fue su más grande descubrimiento." ¿Qué es lo que impulsó a Arquímedes a poner en su tumba tan vulgar epitafio?

Arquímedes representó la culminación de la matemática y la tecnología griegas, y se acercó tanto a los modernos que se le considera el verdadero creador del Cálculo Infinitesimal y de la Mecánica Analítica. Sus trabajos sobre hidráulica, mecánica y óptica son bien conocidos. Entre los desarrollos matemáticos a él atribuidos se cuenta su famoso "algoritmo" que establece, en lenguaje moderno, que el arco está comprendido entre el seno y la tangente, y con el cual el matemático Ludolf (1600 d.C.) calculó el número Pi con 32 decimales.

El gran matemático, físico (descubrió la ley fundamental de la hidrostática, llamada "principio de Arquímedes", que fue cuando exclamó su famoso "eureka") e ingeniero, decidió, ya en el umbral de la muerte, asociarse con la esfera inscrita dentro del cilindro, concediendo con ello la importancia que merece a tal descubrimiento.


EFECTIVAMENTE LA PIRÁMIDE ES UNA ESFERA

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Fue John Taylor (1859) el que lo descubrió: El perímetro de la base de la Gran Pirámide es el mismo que el de la circunferencia dada, tomando como radio la altura de ésta, o, lo que es lo mismo, dividiendo el perímetro de la base de la Gran Pirámide por el doble de la altura obtenemos el número Pi.


Los sacerdotes de Egipto le dijeron a Herodoto, y así lo escribió, que un cuadrado de lado igual a la altura de la pirámide tiene la misma superficie que cualquiera de las caras triangulares de la pirámide, cosa perfectamente irrefutable. Pero cierta vez, hace más de 30 años, el profesor Álvarez López, el metódico y meticuloso profesor, quiso comprobarlo y se confundió; en lugar de hacer un cuadrado con la altura de la pirámide, construyó un rectángulo con la base de la pirámide y la altura de ésta. Este ligero error le permitió hacer el más grande hallazgo de los Últimos tiempos en la Gran Pirámide, al descubrir que el monumento era uno de los llamados "prismas de Arquímedes" es decir, la superficie lateral del prisma determinado por cuatro caras rectangulares de base igual a la pirámide y de altura igual a la de ésta, es exactamente igual al área de la semiesfera cuyo radio es la misma altura de la pirámide y, además, la base de la semiesfera determina una circunferencia de la misma longitud que la base cuadrada de la pirámide, como constató Taylor.

Para valorar tal descubrimiento, pensemos que después de 2000 años de esfuerzo nadie ha logrado resolver el sencillísimo problema de obtener una circunferencia equivalente a un cuadrado dado. Ello es debido a que resulta sumamente difícil establecer la equivalencia entre figuras formadas por líneas rectas y otras formadas por líneas curvas. Pues bien, la Gran Pirámide no sólo determina la cuadratura del círculo, sino que también determina la "cubatura" de la esfera. El desafío matemático de la Gran Pirámide tiene algo de insolente. El epitafio de la tumba de Arquímedes determinaba que el volumen del cilindro en relación a la esfera y al cono era, en números exactamente enteros, 3:2:1. El cono de Arquímedes inscrito en la esfera, cumple la propiedad de que "el perímetro de la base dividido por la altura es igual a dos Pi", lo mismo que observó Taylor en la pirámide. Es evidente entonces que, en lenguaje geométrico, la Gran Pirámide es simplemente un cono. Un cono inscrito en una esfera, que a su vez está inscrita en un cilindro. 

Se cumple que el volumen del cono inscrito es exactamente igual a los conos también inscritos, se cumple que el volumen de cada uno de estos pequeños conos es igual al volumen de la semiesfera, y se cumple que la superficie de las caras laterales del prisma determinado por la pirámide (cuatro caras de base de la pirámide y la altura de ésta) tiene la misma superficie que la misma semiesfera. Asimismo se cumple que la cara lateral del cilindro (un rectángulo) tiene la misma superficie que la esfera. y, por lo tanto, se cumple que la superficie del prisma determinado por la pirámide, que era igual a la semiesfera, es igual a la mitad de la superficie de la cara lateral del cilindro. Algo extraordinario, aunque arqueólogos y matemáticos se empeñen en decir obcecadamente que "en la pirámide no hay ningún asunto de números".

LA GRAN PIRÁMIDE COMO SÍNTESIS DE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO.

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Y ahora viene lo realmente importante. La altura de la pirámide determina, a escala decimal, con completa exactitud, la distancia al sol en su perihelio. La superficie de la base determina inequívocamente, a escala decimal, la superficie de la esfera terrestre. Y las caras laterales del prisma determinado por la Gran Pirámide establecen, a escala decimal, la órbita de la Tierra en torno al Sol. Con ello queda implícitamente establecido que la Gran Pirámide de Giza es una maqueta a escala del Sistema Solar, cumpliéndose entre las dos esferas, la terrestre y la solar, el coeficiente de Bridgman (relación entre dos esferas) de 16/Pi. 

¿Qué significa realmente todo esto? Pues algo que nos hace relacionar la geometría con la metafísica. Algo que muy bien expuso el Prof. José Álvarez López "En la Biblia Dios no crea el espacio, sino la materia, a la que ubica en un espacio preexistente. La idea de que Dios creó el espacio para ubicar la materia es, propiamente hablando, una idea griega, asociada a la concepción delimitada del espacio, que estudiara Mondolfo con tanto detenimiento. En Platón, el "Demiurgo" ordena el sistema solar teniendo como modelo la "Tetractis". Podríamos, parafraseando a Platón, decir que cuando el "Theón" creó el sistema solar lo hizo como modelo a la esfera inscrita en el cilindro. No hay más que observar que la Gran Pirámide y todo su planteamiento no es otra cosa que una derivación del problema de Arquímedes de la esfera inscrita en el cilindro, para descubrir una de las ideas fundamentales que presidieron la elección de la forma de este monumento. Hubo razones adicionales que determinaron adoptar como Figura Cósmica, no la esfera inscrita en el cilindro, sino la esfera determinada por la pirámide, es decir, inscrita en el prisma". 

"Que no intente saber filosofía quien no sepa de geometría", decía Platón con fundamento. En efecto, si todas las medidas de la Gran Pirámide no son pura coincidencia, la construcción no es otra cosa que una síntesis de lo que podríamos LIamar "el Plan de la Creación". Una creación que, por cierto, se proyectó con medidas decimales (no existentes en la Naturaleza).

LOS PLANOS DEL ARQUITECTO DE LA GRAN PIRÁMIDE

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Estábamos con todos estos planteamientos cuando una noche encendí el ordenador Los técnicos en infografía habían estado trabajando en la creación de imágenes por computadora para incluir en los videos que, con el asesoramiento de José Álvarez López, me proponía hacer sobre la Gran Pirámide. La idea de la esfera inscrita en el cilindro, que con tanta paciencia consiguió el profesor que compartiera con él, sería mejor comprendida por los espectadores si se representase en imagen viva, y, a pesar de mi escasa experiencia sobre los programas de dibujo y animación, me puse a la tarea con más voluntad que conocimiento.


No supe introducir los datos en un triple eje de coordenadas, es decir, en tres dimensiones, y me tuve que contentar con utilizar sólo dos ejes. Y así, por casualidad, como tantas veces ocurre, descubrí que aquellas formas geométricas que tantas veces se han representado en todas las escuelas iniciáticas (masones, rosacruces, templarios, cátaros,-etc.), catedrales incluidas, no obedecían a la concepción normal que se tenía de ellas. El cuadrado, el círculo y el triángulo no eran otra cosa que la representación en dos dimensiones de lo que realmente son en tres dimensiones: el cilindro, la esfera y el cono.

Entendí entonces que el triángulo que se pone sobre la cabeza de Dios en múltiples representaciones podría no ser tal, sino una pirámide.

Con grandes dificultades conseguí dibujar en la pantalla un círculo inscrito en un cuadrado al que añadí los conos pequeños inscritos y los cuatro conos grandes partiendo cada uno de cada una de las caras. Ya tenía el dibujo del epitafio de la tumba de Arquímedes. Después de mucho mirarlo se me ocurrió inscribir las dimensiones de la Gran Pirámide en el círculo, con sus ángulos debidamente respetados de 51 grados 51 minutos. Su representación en dos dimensiones fue, lógicamente, un triángulo. Entonces comprobé que los tres arcos que producían sus vértices en la circunferencia estaban en relación 1:1:1,5. En números enteros la relación sería 2:2:3. Con ello supe que la pirámide estaba también inscrita en un heptágono.

Tenía ante mí un enorme mapa de líneas formado por todas las aristas de las figuras de los "sólidos de Arquímedes", y tenía la pirámide inscrita en ellos. Situé entonces la entrada de la pirámide. Correspondía exactamente con una de las aristas dibujadas. El segmento entre los vértices 3 y 7 del heptágono me daba la intersección con el corredor ascendente. El corredor descendente llegó hasta el punto de intersección con el centro del prisma. En una intersección triple de líneas empezaba la Gran Galería y el corredor a la Cámara de la Reina, que ocupaba, con toda exactitud, el centro de todo el conjunto. ¡Todos los corredores y todas las cámaras correspondían a las líneas e intersecciones producidas por el plano! Me quedé perplejo.


LA NUEVA CÁMARA

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Al día siguiente, cuando vino el profesor Álvarez López, le enseñé la hoja de papel en que había impreso el plano. Él, que había descubierto la relación de la forma de la pirámide con los sólidos de Arquímedes, nunca pudo imaginarse que la estructura interior correspondía al mismo planteamiento. Recuerdo que se quedó observándolo largo tiempo. A veces elevaba la vista hasta mis ojos y a continuación volvía a bajarla al papel. Y a los varios minutos, el comedido científico, abriendo mucho los ojos me miró y soltó un taco, el único que jamás le había escuchado.

Con el transportador de ángulos en la mano empezamos a ver todo tipo de correlaciones y datos. Fuimos incorporando y recuperando todo tipo de valores y cálculos. El mayor monumento del mundo, indudablemente, corresponde a un replanteo, es decir, la construcción siguió los pasos de una concepción arquitectónica que tuvo que pasar por una mesa de dibujo. Ello viene corroborado por los denominados "Corredores de prueba", situados en la meseta de Giza al este de la Gran Pirámide. Estos corredores, tal como lo estudió Petrie, tienen la misma angulación y el mismo esquema constructivo que los de la pirámide, aunque más cortos en longitud. Ello confirma que hicieron "pruebas" de algún tipo y que luego las traspasaron a la definitiva construcción.

Aunque no dudamos que éste fue el plano original, ya que determina con toda exactitud ángulos de corredores y posición de las cámaras, la práctica determinó a sus constructores variaciones que, hoy por hoy, se salen de nuestra comprensión. Algunas de ellas han sido descubiertas, como el desplazamiento de la vertical de toda la construcción interior en 286,1 pulgadas piramidades, denominado "Factor de desplazamiento de Davidson", número que, como dijo Pochan, se repite innumerables veces. Esta distancia, en metros egipcios (de 1,047901 m que descubrió Petrie) corresponde con toda exactitud a la velocidad de la luz.

Numerosas constantes atómicas se esconden entre las medidas de la Gran Pirámide, muchas de ellas encontradas. Pero seguimos sin conocerlo todo. No sabemos por qué la Gran Galeria mide 8 metros de alto o por qué las Cámaras del Caos y del Rey están desplazadas del centro. Ignoramos la razón de los Canales de Ventilación, del escalón del pasaje horizontal, o de las Cámaras de "Descarga". Desconocemos aún muchas cosas, pero no dudamos que algún día se sabrán y se descubrirán, como la Cámara que nos aparece, sin ninguna ambigüedad, en el eje central del plano vertical de la pirámide por encima de las Cámaras de Descarga. 

Si todas las otras cámaras que están determinadas en el plano ya han sido descubiertas, es indudable que en ese punto existe otra. Una Cámara descubierta por equivocación y de cuyo hallazgo tienen mucha culpa Arquímedes, Platón y Álvarez López. Entre todos los que trabajábamos en el proyecto la denominamos "Cámara del Orden", sin ningún propósito especial, quizá como contraposición a la Cámara del Caos, y porque de alguna manera había que llamarla cada vez que hablábamos de ella.

Independientemente de otras interpretaciones, poderes y propiedades atribuidos a la Gran Pirámide - algo que no contradice en nada lo expuesto - sabemos, indudablemente, varias cosas más, entre ellas, que la angularidad de los corredores no se corresponde con lejanas estrellas, pues la inclinación sólo está determinada por el boceto ahora descubierto, o que la Cámara principal no es la Cámara del Rey, sino la Cámara de la Reina, pues ocupa el centro del proyecto y su entrada estuvo camuflada por ser la Gran Galería continuación del corredor ascendente. Estoy convencido de que muchos pensarán que todo lo expuesto es pura coincidencia. No voy a ser yo quien intente desmentirlo, pero 20 segundos después de leer en el periódico el descubrimiento del ingeniero Gantenbrink, corrí al ordenador y saqué en su pantalla el "plano". Su descubrimiento en el Canal de Ventilación, a sesenta metros de la "Cámara de la Reina" y a veinticinco de la cara Su r, también estaba reflejado con una triple intersección, siendo una de esas líneas la que también pasa por la Cámara nueva, la Cámara del Orden. Ya pasó, por fortuna, la época de Mariette o del Coronel Vyse, que hacían arqueología a base de dinamita y algún día los nuevos inventos de detección descubrirán todos los misterios que quedan pendientes; entonces se comprenderá que la casualidad también tenía sus límites.

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Articulo realizado por Manuel José Delgado y publicado en la revista "Espacio y Tiempo" en Junio de 1993.


PIRAMIDES,SU FINALIDAD (A.LOPEZ) :

El Complejo Piramidal

Dice el arqueólogo W. Müller (78) en sus estudios sobre la pirámide de Khmer (Cambodya–Indochina) que un monumento arqueológico no puede ser estudiado en sí mismo como una pura creación arquitectónica sino que es precisa su consideración asociándolo a los elementos circundantes y también a las circunstancias culturales del pueblo que lo erigió ya que su "estructura histórica" tuvo pleno significado para dicho pueblo, formó parte de su vida pública, sus festividades y su concepción religiosa del mundo y de la vida.

En el caso de las pirámides de Khmer es dable observar que aparecen como pirámides gradadas con su base cuadrangular orientada según los cuatro puntos cardinales y asociadas a un complejo estructural constituido por: 1) Un muro de encierro rectangular de grandes dimensiones orientado según los cuatro puntos cardinales. 2) Un templo situado en la cúspide de la pirámide. 3) Caminos de acceso que parten de puertas ubicadas en el muro. 4) Un lago que en las inscripciones aparece denominado "el mar" y en el cual la pirámide constituye una isla. Históricamente, la pirámide se vincula a la cópula del rey con la diosa Nagy que lo visita en la primera vela de la noche, luego de lo cual aquél desciende a cohabitar con sus concubinas.
La pirámide de Khmer –como las pirámides egipcias– tiene un nombre cuyo significado explica una inscripción del ángulo N–O del muro: "Angkor es la joven esposa del Rey que él acaba de llevar a su casa ruborizada de deseo y vestida de mar".

En cuanto al análisis de estas estructuras nos llevan, dice Müller, a una concepción del mundo de muy antigua data en la que "el mundo" lo constituye la isla y lo que se prolonga más allá del lago corresponde al trasfondo de dicha cosmogonía ancestral.
El estudio arqueológico de las pirámides de México nos revela la misma asociación en el ordenamiento de sus elementos arquitectónicos. En México, como en Cambodya, la pirámide gradada de base cuadrangular orientada según los cuatro puntos cardinales sostiene un templo en la cúspide y se sitúa en una isla que lleva por canales a la pirámide ubicada en su centro y rodeada por un muro rectangular. En la relación de Hernán Cortés a Carlos V tenemos una descripción completa de la pirámide de Tenochtitlán (hoy, México, D. F.) que se alzaba en el centro de la isla lacustre asiento de la capital mejicana. Sus elementos estructurales fueron los mismos que hemos señalado para las pirámides de Cambodya y constituyeron el prototipo de todas las pirámides americanas, tanto de México como de Guatemala (78), Salvador (49), Bolivia (Tiahuanaco) y Perú donde se conservan muy bien las de Mochica–Chimú . En particular, la pirámide de Sihuatán (Salvador) presenta un marcado parecido con la protopirámide del rey Zoser en Sakkara (Egipto). Como cuestión de importancia corresponde señalar que se han encontrado en México pirámides con galerías interiores en las cuales ha sido posible descubrir el esqueleto de un rey (78) enterrado en conexión con atributos asociables a la ceremonia de Babilonia y Egipto de la "apertura de la boca".

Conocemos poco de las ceremonias que se desarrollaban en estas pirámides americanas pero se sabe estaban asociadas a la muerte y resurrección del "Daimón" del Año, simbolizado por un joven que moría y era comido en un acto de Teofagia colectiva justamente en la época en que los españoles celebraban la Pascua con su Eucaristía de Teofagia simbólica.
Antes de pasar al estudio del complejo piramidal egipcio corresponde mencionar la circunstancia –estudiada en años recientes por arqueólogos y geólogos soviéticos (Jaguemeister)– de que la referida relación de Hernán Cortés coincide en todos sus elementos con el relato del sacerdote de Sais –mencionado por Platón en el Critias y el Timeo– que diera origen a la famosa leyenda de Atlántida. Los arqueólogos soviéticos observan que no puede tratarse de una simple coincidencia cuando tantos elementos estructurales se muestran en perfecto paralelismo en ambas, narraciones. Naturalmente, observan dichos arqueólogos, se presenta la posibilidad de que Hernán Cortés tuviera conocimiento del Timeo, pero esto no resuelve el problema pues lo que Hernán Cortés describió lo ha confirmado la arqueología posterior. En consecuencia, los arqueólogos soviéticos sugieren que ello puede ser una prueba de realidad para la Atlántida platónica.

Sin embargo, se pueden buscar otras explicaciones para estas coincidencias observando la presencia en el citado pasaje del Timeo de muchos elementos de indudable origen egipcio como por ejemplo la afirmación de que las piedras constituyentes de la legendaria Atlántida fueron de color blanco, rojo y negro que son, precisamente, los tres colores característicos de las construcciones egipcias; el juramento de los funcionarios atlantes ante una pequeña columna de piedra que nos hace recordar el pilar sagrado de Heliópolis –el "Yom" (22) que diera el nombre egipcio a aquella ciudad reproducido en la Biblia como "Om"– y finalmente la propia conformación del "complejo piramidal" egipcio nítidamente reproducido en la descripción platónica. Es dable observar, por otra parte, que este género de disposiciones estaba muy extendido en el mundo antiguo pues los propios judíos reprodujeron en el Templo de Salomón la configuración de los "Ziggurats" (83) en el famoso altar, y el "mar de bronce" con una designación muy sugerente.
La similitud de los monumentos de Egipto, América Precolombina e Indochina podrían encontrar su explicación en conexiones entre dichas culturas. Actualmente tiende a aceptarse esto aunque los arqueólogos están en desacuerdo sobre las vías de tal conexión. Algunos (Ibarra Grasso, Canals Frau) (20) afirman una conexión egipcio–americana vía India, mientras otros (49) prefieren ver una relación vía Atlántico por obra de marinos fenicio–cretenses del siglo XV a.C.
Nos queda por analizar la disposición de los Ziggurats de Babilonia, el más famoso de los cuales fue la Torre de Babel (84). El ziggurat típico consistía en varias torres cuadrangulares una arriba de otras, pintadas de diferentes colores. Se orientaban de acuerdo a los puntos cardinales según sus diagonales y tenían en la parte superior una habitación sobriamente decorada con sólo un lecho en el cual, en la noche una sacerdotisa, según Heródoto (48), cohabitaba con el dios Marduk en persona. Es de observar el parecido que presentan los ziggurats con las pirámides de Indochina, América y también con las egipcias de Meidum y Sakkara.

Al pasar a ocuparnos de las pirámides egipcias no será necesario decir que tenían la misma disposición standardizada de las pirámides de América y de Indochina. Las pirámides egipcias estaban rodeadas del clásico muro cuadrangular y acompañadas de pirámides auxiliares cuya función no ha sido aclarada ya que –según Fakhry (34)– en ningún caso han servido de tumbas. Dentro del recinto rectangular se ubicaban varios templos destinados a diversas ceremonias y, al igual que algunas pirámides mexicanas, poseían casi siempre galerías subterráneas con cámaras en las que eran enterrados los faraones que las construían. Un camino, algunas veces cubierto –Camino Real– unía la pirámide con el "Templo del Valle" que era el punto de acceso de los cortejos ceremoniales. Era un imponente camino que en el caso de la gran Pirámide fue –según Heródoto (48)– una obra tan importante como la propia pirámide. Junto a la pirámide se cavaban en la roca agujeros en forma de barcas destinados a encerrar las "barcas solares" generalmente en números pares. El "Templo del Valle" era el desembarcadero a donde llegaban, obligadamente en botes, los participantes del cortejo fúnebre; en otros casos, un canal llegaba hasta la propia pirámide (Meidum). La asociación del agua con las pirámides es constante en Egipto a pesar de las circunstancias topográficas desfavorables. Los ceremoniales incluían un obligatorio viaje por agua para llegar a las pirámides y Heródoto habla, incluso, de lagos asociados a la Gran Pirámide que los arqueólogos no han podido descubrir.
Estas distintas disposiciones piramidales muestran ciertos nexos que implican conexiones históricas lejanas. Muchos arqueólogos han negado estas posibles conexiones argumentando que las pirámides mexicanas no tuvieron galerías interiores ni sirvieron de tumbas. Esto puede hoy rebatirse por los recientes descubrimientos arqueológicos (78) de pirámides mexicanas con dispositivos fúnebres similares en un todo a los egipcios. Además se conocen pirámides egipcias que no poseyeron cámaras ni galerías (pirámides de El Kola, Nagada, Deir el Bahri, etc.).
Se ha negado también la posible relación entre las pirámides egipcias y los ziggurats babilónicos aduciendo que aquellas se orientaban según los puntos cardinales de acuerdo a los lados y éstos en relación a sus diagonales. Pero la pirámide egipcia de El Kola se orienta según las diagonales colocadas en la dirección cardinal.
Es dable ver una relación entre los Ziggurats y las pirámides de Cambodya por la ceremonia de cohabitación del personaje real con un ente divino que tiene el mismo contenido en ambos casos. En cuanto a la estructura arquitectónica, las pirámides de Cambodya se vinculan directamente a las mexicanas y éstas a las de Egipto. Es posible que escenas de cohabitación del tipo babilónico–cambodyense se desarrollaran tanto en las de México como en las de Egipto pero de esto no sabemos nada. Con todo, será importante para los estudios futuros tener en cuenta estas correlaciones que podrían sugerir posibles funciones ceremoniales asociables a las pirámides de Egipto que por el momento nos son desconocidas.


La Finalidad de las Pirámides

Las pirámides egipcias estaban aparentemente destinadas a servir de tumbas y además eran el centro de un complicado y fastuoso ceremonial religioso. El complejo de templos, monumentos y pirámides auxiliares vinculados a ellas así lo atestigua.
Las investigaciones arqueológicas han probado sin embargo que en numerosos casos las pirámides egipcias no sirvieron, ni estuvieron destinadas a servir de tumbas. Un cúmulo de circunstancias aparecidas en recientes años sugieren para muchas pirámides una función diferente de la específica de servir de tumba a la momia de un soberano.
Las primeras dudas con respecto a esta creencia tradicional surgieron a raíz de las afirmaciones de Heródoto (48) sobre que Kheops –el constructor de la Gran Pirámide– no había sido enterrado en ella. Es dable observar que los escritores de la antigüedad clásica participaban de la opinión de Heródoto. Es en los escritos posteriores de los comentaristas árabes que apareció esta idea.
El problema de si las pirámides de Egipto estuvieron en todos los casos destinadas o no a servir de tumbas puede ya hoy ser analizado, en una forma global con referencia a numerosas pirámides cuyo estudio arqueológico lleva a una conclusión negativa. Es éste uno de los puntos más apasionantes de lo que se ha dado en llamar la "crisis de las pirámides" en el seno de la ciencia egiptológica.
Un fenómeno que durante mucho tiempo pareció accidental fue el descubrimiento de una tumba sellada y vacía. En todos estos casos los relatos nos hablan del instante dramático de la apertura de los sellos del sarcófago y la general consternación al descubrir que el mismo se hallaba vacío.

Encontrar vacío un sarcófago en una tumba anteriormente visitada por ladrones era cosa perfectamente natural. Pero el descubrir sarcófagos vacíos en tumbas y pirámides cuyos sellos no han sido removidos resulta algo inexplicable. Sin embargo, estos últimos casos son ya suficientemente numerosos para que pueda hacerse un estudio sistemático de los mismos. Hay una amplia diferencia entre encontrar una tumba sellada y vacía como caso aislado, singular y accidental y considerar, por el contrario, a este suceso como un fenómeno general extensible hasta al 50% de tales monumentos. En el primer caso lo natural es hallar la explicación en un accidente de diversa naturaleza –un secuestro frustrado, una revolución religiosa, un descuido, etc. En el segundo, debemos hallar una explicación general aplicable a la mayor parte de tales casos. Tejer una novela histórica –como la del supuesto robo del cadáver de la reina Hetepheres y su segundo sepelio en Gizeh con el completo desconocimiento por parte de Kheops de la desaparición de la momia de su madre– es desde luego, una actividad agradable para el arqueólogo que ingeniosamente la formula y, también, un motivo de grato esparcimiento para el lector. Pero cuando los casos se multiplican y hay que urdir una nueva intriga policial para cada situación, el desarrollo del tema va dejando de pertenecer al encuadre de una ciencia.
Un expediente sencillo que eliminaba muchos problemas era suponer que toda tumba robada contuvo una momia y con ella incluidas fabulosas riquezas que hicieron la fortuna de su profanador. Pero cuando se observa que el 50 % de las tumbas que los arqueólogos han visitado por primera vez –es decir antes de que ningún ladrón haya podido adelantárseles– se encuentran sin momias, lo más lógico es pensar que los ladrones de tumbas también debieron pasar por tan desagradables experiencias luego de una búsqueda trabajosa en la que debieron superar la pertinaz habilidad de los arquitectos egipcios para tornar inviolables... tumbas vacías.

Las Tumbas Vacías

Todas las tumbas de los soberanos egipcios de la I Dinastía encontradas hasta ahora han resultado vacías. Es en cierto modo natural que tumbas construidas 3000 años antes de Cristo hayan podido ser robadas a lo largo de 5000 años, pero dichas tumbas presentan la extraña particularidad de ser dobles. En efecto, los reyes de la I Dinastía se hicieron construir, cada uno, dos tumbas, una en Memphis (frente a Sakkara) y la otra en Abydos (en la frontera desértica del Alto Egipto) (30). Un mínimo de meditación nos revela que la mitad de estas tumbas debieron estar vacías pues cada soberano disponía de una sola momia. Pero las circunstancias arqueológicas nos presentan a ambos grupos de tumbas como absolutamente idénticos no pudiéndose determinar cual era la real y cual la falsa tumba. Desde el punto de vista científico cabe afirmar que la mitad de las tumbas de la I Dinastía estuvieron vacías y, en la alternativa, que todas lo estuvieron.
La explicación de este fenómeno es por ahora dificultosa, y diversas hipótesis han sido adelantadas por los arqueólogos, entre ellas (30) la de que la "tumba" en Abydos estaba destinada al rey en su calidad de monarca del Alto Egipto y la "mastaba" en Memphis al mismo rey en su calidad de monarca del Bajo Egipto. Es sabido que los monarcas egipcios llevaban los dobles emblemas correspondientes a los dos reinos (doble corona, dobles atributos de mando, etc.) y que en las ceremonias del Jubileo (heb–sed) desarrollaban las etapas por duplicado, una vez por cada reino. El problema de la dualidad del monarca es un punto importante que merece ser tenido en cuenta frente a las contradicciones planteadas por la arqueología de aquel pueblo.
De cualquier manera que fuese, la costumbre de los reyes de la I Dinastía se extendió a los sucesores de la II Dinastía (2800 a.C.) (30) y llegó hasta Zoser en la III Dinastía.
Zoser (2700 a.C.) construyó la "Pirámide Gradada" en Sakkara (59). En frente de ella se encuentra una mastaba cuyas inscripciones y detalles ornamentales revelan que estuvo destinada a servir de tumba a Zoser, pero ésta fue de siempre (34) una tumba vacía. En cuanto a la pirámide misma, von Minutoli encontró en ella restos de una momia que atribuyó a Zoser, pero este punto es discutido por otros arqueólogos (Fakhry) (34). No existe, pues, evidencia de que Zoser fuera enterrado en ninguna de sus dos tumbas. Para algunos arqueólogos, la tumba del Sud representaba a Zoser como monarca del Alto Egipto y la pirámide gradada se asociaría a su calidad de rey del Bajo Egipto.
Un problema en términos más concretos es el planteado por la pirámide de Sekhem–Khet (Sakkara) descubierta en 1954 por Zacarías Goneim y a la cual llegaron los arqueólogos antes de toda violación pues los sellos de la tumba estaban intactos y el sarcófago de alabastro perfectamente sellado y con su mástico de pez y yeso intacto. Al abrirse el precioso sarcófago, ante autoridades y escribano público, se lo encontró completamente vacío; el análisis químico no reveló la existencia en su interior de vestigios de materia orgánica. Como detalle de interés los arqueólogos encontraron los restos secos de un ramo de flores encima del sarcófago: señal de que nadie había entrado allí en muchos milenios. Otra prueba quizás lo fuera las joyas esparcidas por el suelo. El caso de la tumba de Sekhem–Khet es de importancia para la arqueología. Como ha señalado H. Ricke (111), Goneim no encontró un tesoro pero sí algo más precioso para un científico: un problema. Como analizaremos esta cuestión más adelante, nos limitaremos a señalar la coincidencia de esta cuestión con el problema general que venimos considerando.
La "Pirámide en Capas" –en Zawiet el Aryan– es atribuida al rey Kha–ba; no se ha encontrado en ella ni sarcófago ni resto alguno de equipo funerario.

Continuando con la lista de pirámides gradadas –III Dinastía– llegamos a la llamada "Pirámide no Terminada" (Zawiet el Aryan) atribuida a Neb–ka (IV Dinastía) por algunos arqueólogos (34) en la cual se descubre un detalle sobre el que volveremos más de una vez: un sarcófago colocado en su lugar al comienzo de la construcción de la pirámide. Como veremos más adelante, esto puede indicar la intención de no hacer un sepelio. De todos modos, en esta pirámide se encontró el sarcófago de granito, ovalado, enterrado en el piso, con una tapa perfectamente pulimentada. Sus sellos estaban intactos, pero su interior apareció vacío. Maspero (71) estudiando los detalles asociados a este sarcófago llegó a la conclusión de que el mismo no estuvo destinado a recibir la momia de un soberano.
Dos pirámides gradadas, la de El Kola y la de Nagada, plantean un interesante problema, pues, aparentemente, ambas pirámides son macizas. La de El Kola es célebre por estar orientada al modo de los Ziggurats de Babilonia don sus diagonales según los puntos cardinales.
Con esto llegamos a Sneferu –en el 2600 a.C.– que fue el fundador de la IV Dinastía. Se atribuyen a Sneferu tres pirámides: una en Meidum (que Lauer (65) atribuye a Houni) y dos en Dashur. La de Meidum carece de inscripciones pero las circunstancias arqueológicas permitirían atribuirla a Sneferu. Las pirámides de Sneferu señalan el comienzo de la "verdadera" pirámide (pirámide lisa) pues hasta entonces habían sido siempre pirámides gradadas –al estilo de los ziggurats y las pirámides asiáticas y americanas.
Cuando Máspero exploró la pirámide de Meidum en 1882 no encontró en ella ni sarcófago ni ningún elemento funerario.

La "Pirámide del Norte", en Dashur, es un imponente monumento que rivaliza con las de Gizeh por sus dimensiones. Sus inscripciones corresponden a Sneferu: "Fulgores de Sneferu". Fue explorada por Vyse y Perring (127) que no encontraron equipo funerario ni sarcófago.
Curiosa por su forma de tronco piramidal sobre el que se superpone otra pirámide –al modo de los obeliscos– es la "Pirámide del Sur" en Dashur, llamada también "Pirámide Romboidal". Tampoco se han encontrado en ella restos de equipo funerario, pero sus inscripciones la hacen corresponder a Sneferu.

Llegamos así a Kheops que fue hijo de Sneferu y de la reina Hetepheres. Como el estudio de la Gran Pirámide es el punto crucial de toda discusión egiptológica desarrollaremos el tema con mayor amplitud más adelante observando al pasar que en esta pirámide, según la tradición, el califa Al Mammun sólo encontró un sarcófago vacío.
El caso de la reina Hetepheres –cuya tumba se encuentra en proximidad de la Gran Pirámide– merece ser recordado aquí pues fue una tumba de Gizeh a la que los arqueólogos encontraron no visitada por ladrones. Los arqueólogos de la Universidad de Harvard (108) encontraron en 1928 una tumba con los sellos intactos y un sarcófago sellado ubicado en una cámara en la que había objetos de madera carcomidos por el tiempo junto a trozos de cobre y chapas de oro pertenecientes a cofres desintegrados por la edad. Al abrir el sarcófago –en medio de general expectación– el mismo apareció vacío.

El sucesor de Kheops fue Diodefre que hizo construir su pirámide en Abu Roasch (cinco kilómetros al norte de Gizeh). Su sarcófago se exhibe como curiosidad en el Museo de El Cairo por mostrar el modo como los artífices egipcios cortaban la tapa. El sarcófago está a medio terminar con las paredes aún no pulidas y, como he dicho, la tapa a medio cortar. No pudo, por tanto, ser utilizado por su dueño.
Sigue en la IV Dinastía Kefren –el constructor de la II Pirámide de Gizeh. Cuando Belzoni la visitó en 1818 encontró su sarcófago con la tapa quebrada y vacío. Un cúmulo de circunstancias sugieren que también se trató de una tumba vacía. Más adelante nos ocuparemos de ello.
En cuanto a la pirámide del sucesor de Kefren (Micerino), en la misma había un sarcófago con una cobertura de forma humana, hecha de madera, que el coronel Vyse envió a Inglaterra y que se perdió en un naufragio. Dicho cofre según los arqueólogos (Edwards) no corresponde a una talla de la época de Micerino, y en cuanto a los huesos el análisis con Radio–Carbón ha mostrado que corresponden a la Era Cristiana. Es evidente que el conjunto funerario corresponde a una restauración posterior. Lo más probable es que Micerino no fuera enterrado en su pirámide pues ella no fue nunca terminada. Tanto las estatuas encontradas en su interior (30), como la propia pirámide y los edificios auxiliares quedaron incompletos aun en vida de sus sucesores que continuaron la tarea por aquél emprendida. Quedaron así, no terminadas, tres pequeñas pirámides auxiliares en una de las cuales se hallaron los huesos de una persona joven. Pero como los arqueólogos admiten en forma casi unánime que las pirámides auxiliares no estuvieron destinadas a servir de tumba cabe ver en esta ocupación funeraria simplemente una impostura posterior.
En conexión con los comentarios que anteceden, corresponde agregar que toda pirámide llevaba en la parte Sud una o más pirámides auxiliares cuya función se desconoce pero que en ningún caso estuvieron destinadas a servir de tumbas (34). En el caso de la pirámide de Meidum, la pirámide auxiliar fue encontrada vacía; las auxiliares de la Pirámide Romboidal y la Pirámide Norte (Dashur) no estuvieron nunca ocupadas. Lo mismo puede decirse de las auxiliares de todas las pirámides.

Shepseskaf, hijo de Micerino, se hizo construir una Mastaba–Pirámide de grandes dimensiones llamada la "Mastaba Fara–Un". El estudio arqueológico (34) ha revelado, positivamente, que nunca ha servido de tumba.
La V Dinastía se inicia hacia el 2500 a.C. con Userkaf que construyó una pirámide en Sakkara cuyo interior fue encontrado vacío.
La pirámide de Neferikare nunca fue terminada por tanto nunca fue utilizada como tumba. Su sucesor, Neferrefre, tampoco fue enterrado en su pirámide pues la cámara mortuoria no fue terminada.
En cuanto a la pirámide de Unas (Sakkara) su enorme sarcófago de granito negro fue encontrado intacto y vacío.
En la pirámide de la reina Neit se encontró un sarcófago sin tapa y vacío. La de Ibi (VII Dinastía) no fue terminada.

Un problema arqueológico interesante desde el punto de vista que aquí analizamos lo constituye el complejo monumental excavado en una montaña pétrea por Nebhepetre–Muntohotep, perteneciente a la XI Dinastía, (2100 a.C.) en Deir el Bahri. El conjunto está constituido por un templo excavado en parte, con aplicaciones externas, encima del cual se encuentra una pirámide maciza puramente ornamental. El templo abajo y la pirámide en lo alto invierten en Egipto el clásico esquema asiático–americano del templo en la parte superior de la pirámide, nunca encontrado en Egipto. En la cámara mortuoria del templo se encontraron conos sagrados, botes de madera, pero ni restos de momia o equipo funerario. El templo–pirámide de Muntohotep renueva el enigma de las "tumbas vacías" pues frente a la pirámide se encontró su segunda tumba con los sellos intactos. En su interior se halló (30) una estatua de caliza pintada, del rey, envuelta en vendas, es decir, tratada como un substituto de la momia.

Es digno de ser citado el hecho de que el iniciador de la XII Dinastía –Ammenemes I– construyó su propia pirámide con piedras robadas de pirámides y templos del Antiguo Imperio. Las piedras de esta pirámide ofrecen a los arqueólogos una valiosa fuente de información habiendo algunos propuesto derrumbarla para su estudio exhaustivo.
Los sucesores de Ammenemes I tomaron extremas precauciones contra el robo de sus pirámides lo cual prueba que ya en aquella época era comente tal actividad. Se sabe que en la época de anarquía del incierto y largo reinado de Pepi II se efectuaron violaciones en masa de tumbas y pirámides. Pero la habilidad de los arquitectos de la XII Dinastía chocó con la aún mayor de los ladrones de tumbas que superaron sus corredores falsos, sus trampas, sus cámaras mortuorias excavadas en bloques de 100 toneladas de dura cuarcita con cierres automáticos –como la de Khendier que tenía un dispositivo "hidráulico" para descender por el escape de arena un bloque de 50 toneladas que cerraba la cámara mortuoria para siempre. Los ladrones, como es sabido, superaron todas las dificultades y violaron las cámaras. Los que perforaron el bloque de cuarcita de Ammenemes III prendieron fuego al contenido de la misma. Los que pacientemente violaron la de Khendier limpiaron y barrieron el lugar cuidadosamente. Es difícil saber la escena que allí se desarrolló. ¿La indignación de los ladrones respondió a un verdadero fracaso en la tumba de Ammenemes III? Un análisis químico de los restos carbonizados aclararía la cuestión. En el caso de Khendier bien pudo suceder que, como en muchos otros, los ladrones encontraron una tumba vacía.

Otro problema interesante lo ofrece la tumba de una de las princesas del complejo piramidal de Sesostris II en donde las joyas, por haber sido guardadas en un lugar alejado del sarcófago, fueron encontradas intactas por los arqueólogos. Los ladrones, se supone, se contentaron con robarse la momia.
Como fenómeno de interés en la línea de este estudio tenemos la duplicidad de las tumbas de Sesostris III quien además de su pirámide de Dashur tenía su tumba personal en Abydos –siguiendo la antigua tradición.
Ammenemes III, sucesor de Sesostris, fue el Gran Rey famoso en la antigüedad como constructor del Lago Meris y del Laberinto, mencionado por Heródoto como rival de las pirámides por su magnitud. Se construyó dos pirámides, una en Hawara y otra en Dashur. No es imposible que ninguna le sirviera de tumba.
Concluiremos esta revista del problema observando que otros reyes en lugar de edificarse dos pirámides se contentaban con duplicar simbólica –o mágicamente– una de ellas. Esto aconteció con las pirámides de Ammenemes II y Sesostris I. Esta llevaba el doble nombre de "Protegidos están los Predios de Sesostris" y el de "Sesostris Vigila las Dos Naciones". En adición a esta duplicación la pirámide de Sesostris estaba incluida en un doble muro de encierro –un recurso mágico que aparece en otras pirámides.


La Hipótesis del Heb–Sed

Es en vista de esta situación general que hemos expuesto que se ha tratado de encontrar otra explicación para las pirámides que la simple y tradicional de su puro significado funerario. Una explicación que cuenta con la simpatía de muchos especialistas es que las pirámides pudieron servir de marco a una ceremonia de muerte y resurrección de los reyes. Como ha sido revelado por los estudios de Reisner (107) en las pirámides de Meroe (Abisinia), los reyes de estas tribus –que realmente se hacían enterrar en tumbas piramidales– eran sepultados conjuntamente con sus súbditos. Es–trabón relata escenas coincidentes con estas observaciones, y los estudios antropológicos en las tribus africanas del grupo nilótico han revelado la persistencia de una antigua costumbre del Sudán y Egipto prehistóricos según la cual un rey no puede reinar por más de treinta años. Después de este período es muerto conjuntamente con su séquito y substituido por otro más joven.
A este respecto dice el arqueólogo Fakhry (34): "En algunas de estas tribus un jefe puede renovar su juventud por medio de ceremonias y sacrificios y así extender la duración de su reinado. En el alba de la historia los egipcios practicaron seguramente tales regicidios pero la muerte ritual de los jefes había cesado antes de la I Dinastía. Los jefes practicaban las Fiestas del Sed (Heb–Sed) como un medio de renovar su vigor juvenil y extender su reinado. La práctica del Heb–Sed continuó hasta el final de la historia del Antiguo Egipto. Existen muchas representaciones en relieve de estas ceremonias en las paredes de templos y tumbas. Lamentablemente, aunque conocemos estos relieves y leemos tales inscripciones estamos muy lejos de conocer el conjunto de estas ceremonias".
La más completa representación de las distintas etapas de la festividad está en el complejo de Zoser en Sakkara en donde encontramos numerosos edificios que constituyen lo que se llama el "patio del Heb–Sed". La enorme importancia de esta festividad, que se prolongaba a lo largo de mucho tiempo, hace que pueda decirse que todos los edificios del complejo estaban vinculados directa o indirectamente a la misma. En algunos complejos piramidales posteriores –particularmente el de Sahure (30) (V Dinastía)– solamente encontramos representaciones en relieve del Heb–Sed, destacándose una de las etapas de este ritual –el viaje en botes– que constituyó una obligatoriedad de toda festividad piramidal.
De la importancia atribuida a esta festividad en tiempos de Zoser son testigos los imponentes y bellos edificios de su complejo cuya majestad y sobria elegancia los hace partícipes de un nivel artístico solamente desplegado en fecha muy posterior por los arquitectos de la Acrópolis ateniense.

Los trabajos de restauración conducidos por el "Service des Antiquités de l'Egypte" –bajo la dirección del arquitecto J. P. Lauer– nos permiten contemplar hoy estas obras maestras de una arquitectura nacida perfecta en el alba de la cultura humana.
Es evidente que el desarrollo de las fiestas del Heb–Sed estaba asociado a rituales de magia que han permanecido ignotos hasta hoy. Podemos colegir su importancia pensando que imaginar las obras monumentales del complejo de Zoser –o del complejo de Kheops– como destinadas al solo objeto de perpetuar la memoria de un rey ha sido de siempre inadmisible y Plinio, primero, y después cuantos visitaron Egipto, han deplorado la megalomanía de reyes que se hacían a sí mismos tales monumentos. Mucho más comprensible resulta para nosotros considerar, en cambio, que si la vida de un rey y la continuación de su mandato dependían de ciertas ceremonias religiosas era lógico que dicho rey impulsara las construcciones asociadas a las ceremonias de su "reelección" con todo entusiasmo y vigor.

Considerada la finalidad de las pirámides desde este punto de vista, todo se encauza por las vías de una explicación que no hace violencia a ningún sentimiento humano y que nos sugiere el sentido hasta ahora incógnito de tales monumentos. La "hipótesis del Heb–Sed" es una plausible explicación para la existencia de las tumbas vacías, de la multiplicidad de las tumbas de un mismo rey y de otros fenómenos hasta ahora inexplicados de la cultura egipcia.
Es perfectamente posible que tales ceremonias –secretas– representaran la muerte y el renacimiento del rey, y que se desarrollarían dos veces en su calidad de monarca del Alto y Bajo Egipto. Manetho dice que "Kheops ascendió en cuerpo y alma hacia el firmamento"; en su tiempo esto podía explicar que su momia no se encontrara en su pirámide, un hecho aceptado por los comentaristas de la Antigüedad. Pero mucho más ilustrativos son estos pasajes del "Texto Piramidal" de la cámara mortuoria de la pirámide de Unas: "Levántate ¡oh tú rey Unas! ¡Alza la cabeza, reúne los huesos, recoge tus miembros y sacude la tierra prendida a tu carne!" Y más adelante, en otra parte de los textos al describir los resultados del mágico mandato; "De ahora en adelante ya no duerme en su tumba, para que sus huesos no se descompongan. Sus achaques han desaparecido y el rey Unas va camino del cielo".

Como es sabido los "Textos de las Pirámides" y el "Libro de los Muertos" eran recitaciones mágico–religiosas originarias de la época arcaica que nunca sufrieron modificación posterior y que, con gran probabilidad, se conectaban a las ceremonias del Heb–Sed. Los textos se repiten mecánica y sistemáticamente a lo largo de milenios sin dejar nunca entrever el elemento ceremonial ni las enseñanzas secretas que les estaban adosadas. Pero su ritmo y sucesión nos permiten adivinar ciertos procesos del Heb–Sed. Ello puede ser sugerido por el clásico texto: "¡Oh rey mío! los servidores de Horus te purifican, te bañan y te enjuagan, rezan para ti la oración del camino recto y de la ascensión". Sabido es que la ceremonia del baño del difunto estaba incluida en los funerales. También es conocido por los antropólogos y psicoanalistas el significado del bautismo como simbólico de renacimiento.
Quizás a través de los textos piramidales se hayan filtrado otras ceremonias del Heb–Sed, que nos hacen recordar al canibalismo de las primitivas tribus en que el rey era comido por sus súbditos en ese proceso teofágico llamado "comida totémica" (36) que todos los grupos humanos han practicado alguna vez. Pero aquí es el rey quien come a sus víctimas pues el texto piramidal dice: "El rey es el que se come a los hombres..." y agrega: "El dios estrangulador los despedaza para el rey y se los cocina al horno para la cena". Textos arcaicos que todavía en épocas posteriores reviven el recuerdo de bárbaras costumbres, posiblemente partes del ceremonial secreto del Heb–Sed.
Hay aquí amplio campo para la imaginación. Compete a los especialistas determinar el justo alcance que debemos atribuir a estas asociaciones. Para nosotros bastará sacar en conclusión que encontrar una pirámide con su cámara funeraria no es suficiente garantía para demostrar que allí recibió sepultura un faraón. Y esta rectificación de un concepto tradicionalmente aceptado es ya suficiente.

La Gran Pirámide

Podrá parecer que las anteriores conclusiones de la arqueología moderna dan la razón a los numerólogos de la escuela de Pizzi Smyth cuyos argumentos tenían por base la afirmación de que la Gran Pirámide no estuvo destinada a servir de tumba sino que, a diferencia de todas las otras, fue un monumento puramente científico. Pero existe una substancial diferencia entre afirmar que la Gran Pirámide fue la única que no contuvo a la momia de su constructor y sostener que el fenómeno de las tumbas vacías fue un hecho general del Antiguo Egipto aplicable, tal vez, al caso de la pirámide de Kheops. La verdadera tarea arqueológica consistirá, pues, en establecer a cuál de estas dos categorías de tumbas perteneció la Gran Pirámide.
Comenzaré por recordar que Heródoto (48) –que según reconocen hoy los arqueólogos estaba generalmente bien informado– sostenía que Kheops no había sido inhumado en su pirámide. Dice el Padre de la Historia al referirse a la pirámide de Kefrén: "... ni tampoco posee la isleta que riega un canal derivado del Nilo y en donde, según dicen, están enterrados los restos de Kheops". Se refería a una isla situada en proximidad de la Gran Pirámide –desconocida para la moderna arqueología– y donde, en lugar de en la pirámide, habrían recibido sepultura los restos de Kheops.
Contradiciendo los términos de Heródoto que fijan el lugar de la sepultura de Kheops, otro autor antiguo –Diodoro de Sicilia (20)– dice que su ubicación es desconocida, con lo que viene a coincidir con Heródoto en que no recibió sepultura en la Gran Pirámide. Dice Diodoro Siculo: "Aunque los dos reyes que hicieron construir estas pirámides tuvieron el propósito de que les sirvieran de tumba, ninguno encontró sepultura en ellas por la irritación de los pueblos que juraron retirar de ellas sus momias y reducirlas a pedazos. Los dos reyes fueron informados a tiempo e hicieron que sus amigos los enterraran en secreto y en lugar desconocido".
Estrabón (33) sólo comenta la idea ya expuesta por Heródoto de que en la tercera pirámide (Micerino) recibió sepultura una cortesana llamada Rhodopis (Ojos de Rosa).
Plinio (102) parece admitir la tesis de los dos autores anteriormente mencionados, pues luego de afirmar que la construcción de tales monumentos fue una "estúpida y loca exhibición de riqueza real" pasa a observar: "En cuanto a la causa que determinó la construcción de tales monumentos, la mayoría cree que se trató de un intento de tales reyes para agotar sus tesoros más bien que legarlos a sus sucesores, rivales potenciales, o mejorar la condición del pueblo". No debe creerse que en esto Plinio se limitara a seguir lo dictado por Heródoto y Diodoro Siculo pues menciona una amplia bibliografía que no ha llegado hasta nosotros y entre cuyos autores aparecen, además de Heródoto, Eukemerus, Duris Samius, Aristágoras, Dionzelo, Artemidoro, Alejandro Polihistor, Butorides, Antisthenes, Demetrio, Démosteles y Apion. todos los cuales, según Plinio, se ocuparon de las pirámides.
Mil años más tarde, los autores árabes retoman el tema y aunque estos manuscritos no pueden compararse con la labor de los historiadores griegos y romanos –verdaderos historiólogos al estilo moderno– son de utilidad por recoger tradiciones de las cuales una vez descartado el aditamento de fantasía oriental es posible obtener interesantes indicaciones.
Quizá el primer autor árabe que se ocupa de las pirámides sea Abou Masher Jafer (890 d.C.) que relata una fábula según la cual las pirámides fueron construidas antes del diluvio con el objeto de preservar inmensos tesoros.
Posteriormente (958 d.C.), escribe Massoudi (72), y aunque el Akbar–Ezzeman de Oxford está casi destruido, el pasaje concerniente a las pirámides se conserva en buen estado. Según Massoudi, el califa Al Mammun Ben Harum Al Raschid (es decir, el hijo del famoso califa de las Mil y una Noches) habiendo venido a Egipto hacia 820 d.C. fue informado de que no era posible derrumbar las pirámides para ver qué contenían, por lo cual optó por el método más simple de hacer una perforación. Llegó así al interior de la Gran Pirámide donde sólo encontró unas monedas de oro que alcanzaban, exactamente, para pagar los gastos del trabajo realizado.
Abd Allatif (1157) es un autor árabe objetivo que se limita a observar la minuciosa exactitud con que han sido talladas las piedras de las pirámides, pero no menciona ningún hallazgo realizado en su interior.

Eddin Ahmed (Ben Hahya) (1350) se plantea el problema del objeto de la construcción de las pirámides y su conclusión da la impresión del fracaso de la aventura de Al Mammun: "Se ha afirmado que las pirámides fueron templos sagrados para las estrellas; que fueron tumbas o que estuvieron destinadas a contener tesoros y aún dicen que estuvieron destinadas a servir de refugio para el Diluvio; sin embargo, al autor le han parecido ser más bien tumbas. La Gran Pirámide fue abierta por Al Mammun pero no se encontró en ella nada que pudiera indicar ni la fecha ni el motivo para el cual fue construida."
Makrisi (1450), citando a diversos autores, desarrolla una "reverie' oriental según la cual fueron construidas antes del diluvio y llenadas de tesoros y talismanes, pero no menciona ningún hallazgo de Al Mammun.

Soyuti discrepa con la idea general de que fuera Al Mammun el primero en entrar en la Gran Pirámide y dice: "En el tiempo de Ahmed Ibn Tuloon un grupo de personas entró en la Gran Pirámide y encontró en una de sus cámaras una copa de vidrio de maravillosos colores. Cuando Ahmed Tuloon fue informado de esto dio órdenes de que nadie entrara allí."
Abu Mustafá Yusef Ben Kozali (54) sostiene que Al Mammun halló tan sólo un recipiente con monedas de oro cuyo importe era exactamente el valor del trabajo realizado por aquel: "Encontró una vasija con monedas de oro que importaban exactamente el gasto de la obra. El califa quedó asombrado de la sabiduría de los antiguos que podían conocer con tanta exactitud los acontecimientos futuros".

En contra de la casi totalidad de los autores árabes que sostienen que Al Mammun no encontró nada en el interior de la Gran Pirámide, Kaisi (1100) describe un fabuloso tesoro de oro y piedras preciosas. Pero Kaisi no compromete su opinión sino que escribe: "Se cuenta, que en la época de Al Mammun alguien entró a la Gran Pirámide y encontré en una pequeña habitación una estatua verde, del color de la malaquita, que contenía el cuerpo de un hombre revestido de una coraza de oro incrustada de toda suerte de piedras preciosas. Habiéndole llevado la estatua a Al Mammun él tomó para sí un enorme rubí del grueso de un huevo de pollo". Es difícil determinar a cuál pieza pequeña se refiere el autor, que no da ninguna certidumbre de la veracidad de su relato. Existe, sí, como han observado los arqueólogos, el conocimiento de los cofres antropoídicos de oro –como el de Tutankamón– pero nadie puede pensar que los mismos fueran desconocidos para los habitantes de Egipto acostumbrados al saqueo de las tumbas.
¿Qué validez debemos dar al pasaje de Kaisi? ¿Estuvieron todos los autores árabes –una parte solamente de los cuales he citado– equivocados y el único acertado y veraz debió ser Kaisi? Los arqueólogos del siglo pasado dieron mucha importancia a este pasaje considerándolo el único auténtico pero ello se debió a que en todos los casos conocidos hasta entonces los arqueólogos habían llegado a las pirámides después que los ladrones! Existe, por otra parte, la seguridad de que Al Mammun fue el primero en visitar el interior de la Gran Pirámide, cosa que cualquiera puede constatar personalmente en Egipto pues aún hoy los turistas entran por la galería excavada por Al Mammun, y no se concibe que el califa hiciera tales esfuerzos si la entrada hubiera estado abierta.

En cuanto a la validez histórica de los diversos relatos, en mi opinión el pasaje de Eddin Ahmed es el que mejor refleja la preocupación científica que debió presidir la operación emprendida por el califa Al Mammun que, como es sabido, fue un distinguido científico árabe, traductor de los filósofos griegos, matemático y astrónomo fundador de un observatorio en Bagdad. Dirigió la medición del grado terrestre por dos comisiones independientes de observadores. Siendo otra muestra de su entusiasmo científico la condición sine qua non de paz que impuso al derrotado rey de Grecia cual fue la entrega de un manuscrito del Almagesto de Ptolomeo.
Interesante será observar que el razonamiento de los arqueólogos del siglo pasado se desarrolló sobre las siguientes premisas: 1º) Si Al Mammun llegó antes que los ladrones al interior de la Gran Pirámide debió haber encontrado un enorme tesoro. 2º) Si no encontró tal tesoro es que los ladrones se le adelantaron. Ahora bien, la insistencia de los autores árabes en afirmar el fracaso de Al Mammun obligaba a pensar que los ladrones se le habrían adelantado, lo cual hacía inexplicable la costosa perforación emprendida por el mismo. En consecuencia había que pensar que todos los autores falsearon la verdad histórica de los hechos, salvo Kaisi que sería el único y verdadero historiador de la situación.

Hasta el año 1954 este razonamiento era aceptado unánimemente por los arqueólogos pues se tenía la seguridad de que todas las pirámides contuvieron enormes tesoros. Y el hecho de que los arqueólogos nunca encontraran nada en el interior de las numerosas (más de 70) pirámides exploradas se explicaba por haber sido antecedidos por los saqueadores de tumbas en todos los casos. Se justifica así la tensión de los arqueólogos –y el interés mundial– por el descubrimiento de la pirámide de Horus Sekhem–Khet donde, por primera vez en la historia de la arqueología, había sido posible encontrar una pirámide cuya cámara funeraria y sarcófago estaban inviolados. Antes de abrir el hermoso sarcófago de alabastro se tenía la seguridad de encontrar un tesoro estilo Tutankamón –de acuerdo con la convicción antes enunciada sobre la existencia inevitable de tales tesoros y momias en las pirámides.
En la mañana del 26 de junio de 1954, en medio de general expectativa, ante autoridades y escribano público para certificar el inventario, se procedió a la apertura del sarcófago de alabastro todos cuyos sellos se encontraban intactos y cuyo mástico de pez y yeso estaba inviolado –a más de la presencia de un ramo de flores secado por el tiempo que una mano piadosa depositó encima del mismo al cerrarse la tumba. Ante la sorpresa general el interior del mismo apareció vacío. Un análisis químico posterior del polvo del fondo y paredes no reveló la presencia de materia orgánica.

Si se analizan los episodios vividos por Goneim durante el proceso de su descubrimiento, se observa que reproducen etapa por etapa la aventura de Al Mammun. Para que no faltara nada en el esquema, también encontró Goneim un pequeño tesoro áureo en la galería de entrada, compuesto de 21 brazaletes, un collar y una caja de cosméticos en forma de concha que el propio Goneim (41) califica como "la perla de la colección". Es posible que el monto del hallazgo alcance a pagar les gastos de exploración. ¿Cabrá pensar que la Gran Pirámide y la pirámide de Sekhem Khet son los únicos casos de pirámides que no contuvieron nada en su interior? No debemos olvidar que los episodios vividos por Al Mammun y Zacarías Goneim nos son conocidos por la posición jerárquica de sus actores, pero las desventuras de los numerosos y anónimos profanadores de tumbas nos son necesariamente desconocidas.

El paralelismo entre la pirámide de Sekhem Khet y la de Kheops no se reduce al hecho de encontrarse vacías cuando llegaron a ellas los primeros visitantes. La cámara mortuoria de la pirámide de Sakkara no estaba terminada cuando se colocó en ella el sarcófago. La "Cámara del Rey" de la Gran Pirámide tampoco estaba terminada cuando fue clausurada.
Otro de los "misterios" de la pirámide de Sekhem Khet es que la mitad derecha de la galería de entrada se encuentra amurallada por una construcción de mampostería. Se han imaginado muchas teorías para explicar este curioso fenómeno. Pero sin entrar en el campo de la imaginación, el efecto inmediato de esta construcción es que es imposible sacar el sarcófago de la pirámide por ser de mayores dimensiones que el pasaje de salida. En la Gran Pirámide también es imposible extraer el sarcófago pues, como observa Petrie (88), la dimensión mínima del sarcófago es mayor que la máxima de la "Galería Ascendente". Todo esto implicaría que la colocación del Sarcófago en la Gran Pirámide fue hecha al comienzo de la construcción y que en Sakkara el sarcófago fue colocado in situ antes de la construcción del muro de obstrucción de la galería de entrada.

Es posible que esta cuestión de la colocación ab initio de los sarcófagos pueda ser indicativa de hallarnos ante una pirámide o tumba previstamente vacía pues el mismo fenómeno se repite en otras tumbas presuntamente vacías como la pirámide de Zawiet el Arian en donde el sarcófago aparece enterrado en el suelo y también en la pirámide de Kefrén donde, además de estar enterrado, todavía en el hipotético caso de que alguien quisiera sacarlo no podría pues las dimensiones del pasaje de entrada son inferiores en tres centímetros (Petrie) a las del sarcófago. Con respecto a esta última pirámide cabe observar que los autores de la Antigüedad la consideraron vacía y, recientemente, Pochan (105) observa que muy difícilmente se hubiera enterrado a un faraón en una cámara pintada de rojo vivo. ¿Podría pensarse que un rey fuera enterrado en la cámara mortuoria a medio terminar de Sekhem Khet? Lauer (61) se burla de quienes pensaron encontrar un tesoro a la Tutankhamón en la pirámide de Sekhem–Khet; yo creo que imaginar a un rey enterrado en la cámara mortuoria igualmente a medio terminar de la Gran Pirámide puede ser también motivo de burla. Un cortejo fúnebre en la Gran Pirámide hubiera resultado grotesco pues aparte de estar el sarcófago in situ –lo que privaba a la ceremonia del fastuoso transporte del sarcófago– el cortejo hubiera tenido que saltar por encima de tres enormes bloques de piedra (83) que se encontraban en la Gran Galería antes de su clausura. Como ha sido puesto de relieve por varios investigadores (11), (30) dichos bloques se encontraban allí desde el comienzo de la construcción y fueron utilizados para obstruir desde dentro la Gran Pirámide.

Los detalles que muestran que la cámara mortuoria de la Gran Pirámide estaba inconclusa cuando fue clausurada son numerosos. Por lo menos en la pirámide de Sekhem Khet el sarcófago estaba terminado, pero en la Gran Pirámide estaba recién serruchado y sin haber recibido el pulido final. El piso de la "Cámara del Rey" está todavía desnivelado, sin haber recibido el arreglo final necesario, y el pulimento de las paredes no está completado. Si se observa que el sarcófago fue colocado allí al comienzo de la construcción, resulta insólito semejante "descuido". No podemos imaginarnos a los antiguos egipcios corriendo –de un lado para otro como los modernos constructores de un edificio– que con seguridad no olvidarán detalles tan crudos como los "olvidados" por los nerviosos y agitados constructores de la Gran Pirámide...
Este conjunto de circunstancias parecerían indicar que la Gran Pirámide fue una de tantas tumbas vacías.


LOS TEOREMAS METRICOS MATEMATICOS (A.LOPEZ) :

Los Teoremas Métricos

El teorema general de donde deriva toda la metrología egipcia puede enunciarse diciendo que "una relación no homogénea entre dos magnitudes determina unívocamente una unidad de medida". Pero como ni los matemáticos griegos ni los modernos se atrevieron a realizar un género de operaciones que rompe con una tradición en la que el "principio de homogeneidad dimensional" es un dogma consagrado, este teorema ha permanecido desconocido hasta hoy.
En el Apéndice daré una demostración rigurosa del teorema, aquí continuaré la explicación comenzada en el capítulo anterior con una demostración más general que la ya vista aplicación.
Consideremos dos longitudes cualesquiera, por ejemplo, el largo y el ancho de una página de este libro; es evidente que entre ellas podemos establecer la siguiente relación

que es independiente del sistema de unidades qué empleemos. Supongamos que la página mida en centímetros 30 X 15, en tal caso podremos escribir 30 cm = 2 X 15 cm; si medimos en pulgadas tendremos: 11,8' = 2 X 5,9', o sea que el número n = 2 es independiente del sistema de unidades empleado para medir. Esta propiedad de invariancia del número n en la Ecuación [1] se denomina "teorema de la significación absoluta de la magnitud relativa" y se debe a Bridgman que fue el primero en enunciarlo como postulado (16).
Propiamente analizada la Ecuación [1] –que siempre es posible plantear en cualquier problema geométrico– equivale a una ecuación con dos incógnitas, es decir que tenemos libertad para elegir el valor de una sola incógnita. Se comprende que si planteamos una ecuación independiente de la [1] tendremos un sistema de dos ecuaciones con dos incógnitas, lo que equivale a decir que habríamos determinado unívocamente la unidad de medida. Tendríamos algo como una unidad absoluta, superándose así, en cierto modo, el problema de la arbitrariedad de las unidades de medida que hasta ahora ha presidido toda elección de patrones métricos.
Ahora bien, la más sencilla entre las infinitas funciones independientes de la Ecuación [1] que podemos imaginar es la relación:

que fue, precisamente, la elegida por los constructores de las pirámides para el planteo geométrico de los Teoremas Métricos. En el caso de la Gran Pirámide, los Teoremas Métricos fueron planteados en relación al "prisma de Arquímedes" indicado por la pirámide.
Ahora bien, como habíamos visto, dicho prisma se caracteriza geométricamente por la propiedad 
y como consecuencia de ello resulta que "la superficie de las caras laterales del prisma es igual a la hemisfera dada por la altura":


Como vamos a establecer los Teoremas Métricos entre la superficie lateral del prisma (esfera) y la superficie de la base debemos determinar el coeficiente n (relación de Bridgman) entre estas dos superficies:
El planteo de los Teoremas Métricos se efectúa ahora en forma elemental escribiendo:

(donde u expresa la unidad en medida absoluta).
La primera de las ecuaciones [6] corresponde al planteo trivial expresado por la Ecuación [1]; la segunda a la Ecuación [2] como es fácil verificar. Tenemos así un sistema de dos ecuaciones con dos incógnitas. El sistema de ecuaciones [6] nos determina en forma absoluta las dimensiones numéricas de nuestro prisma de Arquímedes.
La resolución de este elemental sistema de ecuaciones nos brinda como dimensiones absolutas del prisma:
(7)
Una variante del planteo (7) que será de utilidad para diversas aplicaciones de los Teoremas Métricos resulta de asimilar la superficie de la base del prisma a una esfera. Los Teoremas Métricos quedan planteados entre dos esferas escribiendo las Ecuaciones (6) de la manera siguiente:

(donde r corresponde al radio de la esfera de superficie igual a la de la base del prisma).
Resolviendo este sistema encontramos como dimensiones para las dos esferas:

La forma compacta de las expresiones (7) y (9) y su correspondencia numérica es una de las ventajas metrológicas de esta aplicación de los Teoremas Métricos al prisma de Arquímedes, que podemos considerar como un proceso de "racionalización".
Pero el hecho esencial que debe ser destacado es que los números que dimensionan al prisma y sus esferas, correspondientes a (7) y (9), son independientes del tamaño del prisma. Son números invariantes que determinan por sí mismos la unidad de medida.
Por ejemplo, consideremos un prisma de Arquímedes de una altura de 1,50 m; teniendo en cuenta que su altura es, por (7),

deducimos que la unidad de longitud indicada por el prisma es de 1 u = l,048m, pues


FIG. 8. Propiedad Fundamental de la Pirámide: La superficie lateral del "prisma de Arquímedes" es igual al área de la esfera de la misma altura.

Metrología Racional

El metro que empleamos en nuestra época es producto de una convención de Delambre que estableció como unidad de medida la "diez millonésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre":

Esta convención tiene un sabor típicamente egipcio y debemos suponer que Delambre la adoptó por casualidad. En la actualidad se la considera imperfecta pues la definición del meridiano no tiene sentido geodésico; aparte de que dicha convención no toma en cuenta el hecho esencial de que la Tierra, como planeta, debe ser medida incluyendo la atmósfera —pues todos los demás planetas son medidos astronómicamente de esta manera. Se comprende, sin embargo, que en la época de incipiente conocimiento científico en que fue planeada estaban los humanos muy ajenos a las modernas preocupaciones espaciales por lo cual debemos perdonar los errores y omisiones de Delambre que, después de todo, como vamos a ver, eligió una feliz convención.
Una convención expresada en términos modernos preferiría definir una esfera determinada por el radio polar y a una altura dada de la atmósfera para la obtención de su meridiano. De este modo podría considerarse una excelente proposición tomar como altura de la atmósfera la cifra de 300 km.
Volviendo a los Teoremas Métricos, si quisiéramos aplicarlos para la determinación de un Metro Absoluto podríamos elegir la distancia al Sol (Unidad Astronómica) y el radio polar (Unidad Geográfica) como elementos concretos para su aplicación. Pero como la distancia al Sol es conocida apenas con cinco cifras nuestra convención adolecería de una cierta irreproductibilidad. Sería preferible basarnos en el radio polar —valor que es conocido con diez cifras— con lo cual obtendríamos un metro de máxima reproductibilidad. La convención aludida consistente en tomar una altura de 300 km para la atmósfera nos permitiría, además, la aplicación de los Teoremas Métricos en conexión con un prisma de Arquímedes —asegurando ello las ventajas de la racionalización.
En efecto, en las ecuaciones (8) el coeficiente de Bridgman —relación entre las superficies de dos esferas— es 16/JI y encontramos qué, por una coincidencia, la relación entre los valores de las esferas solar y terrestres (definidas por los radios antes indicados) se aproxima a este valor en los dígitos.

Esta métrica es de aplicación inmediata pues por las ecuaciones (9) vemos que la distancia al Sol viene expresada por el número 143,67 y el radio terrestre por el número 6,366 con lo cual basta para determinar los valores del Metro Absoluto. En el sistema absoluto, la distancia al Sol viene expresada por un número próximo a 144, valor que podemos tomar como cifra "redonda" de la distancia al Sol; en kilómetros absolutos, 144.000.000. Tal vez nos interese la longitud del meridiano. Puede ser calculada fácilmente:

O sea, que el Metro Absoluto es "la diezmilésima parte de un cuadrante del meridiano terrestre". Debe sorprendernos que hayamos arribado a la convención de Delambre por la simple aplicación de los Teoremas Métricos.
En cuanto al metro que surge de la "convención de Delambre corregida" está en relación con el actual:


Las Dimensiones de la Pirámide

Un resultado importante de nuestra indagación ha sido —aparte de haber determinado un Metro Racional de significación geodésica y astronómica— el constatar la permanente vinculación existente entre un prisma de Arquímedes y el Metro Absoluto por él determinado. No puede, por ello, dejar de llamarnos la atención el que el Metro Absoluto nuestro, indicado por (11) tenga una longitud de l,04792m y que el Metro Egipcio (doble codo) tenga una longitud l,04790m. Un resultado de esta índole queda un tanto al margen de la simple casualidad.
Pero como quiera que este metro corresponde a una pirámide de una altura de 150,55m y la altura de la pirámide de Kheops es de 146,65m se nos plantea un problema que sólo podrá ser superado si encontramos razones suficientemente valederas como para justificar se hayan modificado las dimensiones de la pirámide —que de acuerdo a la teoría que venimos desarrollando debe estar asociada al metro correspondiente.
Por lo pronto, esta diferencia de cuatro metros representa una economía del 10 % en la construcción, lo cual es una cifra respetable cuando se trabaja a la escala de la pirámide. Además, los constructores debieron sortear serios problemas de resistencia de materiales, como lo prueba el que los bloques del techo de la Cámara del Rey (Petrie) se hallen quebrados. Se atribuye a los sismos tales roturas —y ello explica las construcciones antisísmicas que los egipcios efectuaron sobre el techo de dicha cámara; es dable pensar por tanto que cuatro metros más hubieran reducido peligrosamente la estabilidad del edificio tan rigurosamente calculado.
Pero aunque logremos justificar el que la construcción no haya llegado al nivel previsto, ello no explica el por qué de la altura elegida. Puede tratarse de una altura de significación particular.

En cuanto a los valores correspondientes a alturas de la pirámide mayores que ella existe un recurso muy simple para dejarlos establecidos: Dejar en el suelo marcas o indicaciones especiales correspondientes a diferentes alturas de la pirámide.
Estas marcas existen y han dado origen a largas polémicas en la historia de la arqueología pues, ignorándose el significado de dichas indicaciones, era lógico se les dieran las más variadas interpretaciones. Tal fue el origen de una larga confusión sobre las verdaderas dimensiones de la pirámide a la que, aparentemente, pusieron fin las investigaciones de Petrie, primero, y Cole–Borchardt (88), (24) después. Haremos un rápido resumen de esta cuestión.
Las primeras mediciones de la Gran Pirámide corresponden a los valores dados por Heródoto y por Plinio los cuales, según Petrie (M), eran muy próximos a los reales. Tenemos indicaciones posteriores de autores arábigos que, como es sabido, no tienen valor metrológico. Puede decirse, por tanto, que los primeros valores para la Gran Pirámide corresponden a los obtenidos por el séquito de científicos que acompañó a Napoleón a Egipto y que aparecieron en sucesivos volúmenes publicados entre 1809 y 1829. Las mediciones de la Gran Pirámide, efectuadas por los arquitectos Coutelle y Le Pére, arrojaron para la longitud del lado, la cifra L= 232,74m. Jomard, hacia la misma época, obtuvo, en cambio L=r230,90m, –aclarando que la diferencia se debía a que los anteriores autores habían medido un zócalo exterior a la verdadera base de la pirámide. Posteriormente, la expedición inglesa de Vyse y Perring (1837) determinó como longitud de la base L=232,86m. En 1870, Piazzi Smyth encontró que este valor era L=232,16m. Finalmente Petrie (1885) establece que dicho valor es L=230,34, que en 1925 se ve confirmado por Borchard–Cole que establecen L=230,36.

Se ve, pues, que hay dos grupos de cifras perfectamente establecidos y en los que, con independencia de la época, coinciden diversos autores:

Las diferencias son, pues, atribuibles a divergencias de """Criterio en la medición —lo que ya había observado Jomard; como hemos visto, hacia 1820. Lo que miden unos autores son las dimensiones reales de la pirámide y lo que miden otros son las dimensiones indicadas de la Gran Pirámide que sus constructores prefirieron dejar establecidas mediante los cuatro bloques colocados en sus esquinas con absoluta regularidad de modo que se obtengan mediciones reproducibles.
Recordando la característica de la "métrica absoluta" de dar números invariantes, cada uno de estos dos valores de L nos determina el valor de un metro. De acuerdo con (7) sabemos que L=4/V* = 2,567 u, de modo que el promedio de la segunda columna (232,58) nos determina un metro de

Esto equivale a decir que las dimensiones "indicadas" de la Gran Pirámide nos da un "codo" de 0,515m, inferior al valor standard. La altura de esta pirámide sería de R= 148,06 m.
Al llegar a este punto del análisis ya es posible ver que existe una relación perfectamente establecible entre las dimensiones de la pirámide y el valor de los metros. De este modo, echamos de ver una posible asociación entre distintos valores métricos y distintas alturas piramidales. Ésta, como lo hemos señalado, es otra modalidad de la metrología egipcia por completo ajena a nuestros sistemas de patrones inmóviles. Esta circunstancia es fuente de confusiones metrológicas pero no está en nuestra mano el convencer a los antiguos metrólogos de la conveniencia de adoptar nuestros propios métodos. Más bien deberemos nosotros, resignadamente, adaptarnos a su modalidad de los "metros elásticos" y "valores numéricos fijos" —estos últimos determinados, como hemos visto, por los Teoremas Métricos.
Para proseguir nuestro análisis metrológico, formaremos la Tabla II con los valores del metro "indicado" (1,03061), el ya visto patrón obtenible de la base de la Cámara del Rey (1,04790) y, por motivos que justificaremos más adelante, el metro patrón que aparece en la parte externa del sarcófago de Kefrén —valor muy dilatado, en consonancia con la dilatación general del metro en la 2' pirámide ya observado por Petrie (M).

En esta Tabla las cantidades indicadas con asterisco son las magnitudes encontradas (dos metros y un lado piramidal) los otros son valores calculados de acuerdo a la teoría aquí desarrollada. Es interesante observar las alturas sobre el polo que resultan: 200, 300 y 400 kM, con una excelente aproximación. El patrón standard egipcio (1,04790) corresponde, pues, a lo que podemos denominar "convención 300", que, con cifras modernas para las dimensiones de la Tierra y la distancia al Sol vimos que nos daba un metro de una longitud 1,04792 —o sea exactamente igual al egipcio dentro de los errores mínimos admisibles. Tal es, pues, el origen y significación de este metro egipcio (Codo Real) que hasta ahora había sido un misterio insondable y que, como es sabido, aparece en Egipto en la época Thinita, es decir, al comienzo de la civilización egipcia —fenómeno en consonancia con el antiquísimo origen de los hechos tecnológicos y científicos de Egipto.
Interesantes conclusiones se obtienen por el estudio de los valores que aparecen en la Tabla III.

Las magnitudes marcadas con asterisco corresponden a magnitudes egipcias conocidas (dos metros y un lado piramidal) las otras son valores derivados. La primera línea corresponde a los valores reales de la pirámide determinados por Colé–Borchard (para n = 3,1416); la segunda corresponde al codo real egipcio (1,04790); la tercera corresponde al patrón obtenible del interior del sarcófago de Kefrén y que es el valor del codo más dilatado conocido hasta el presente. Si se hace la hipótesis de que el valor R de la segunda línea (150,54) corresponde a la unidad astronómica los otros serían los valores en perihelio (146,60) y en afelio (154,60). La simetría de estos valores es aceptable:
150,54 — 146,60 = 3,94
154,60 — 150,54 = 4,06.
De acuerdo con esta hipótesis la unidad astronómica sería de R = 150,54 X 106 km y la excentricidad de la eclíptica de

El análisis de estas cifras (Tabla III) no nos da conclusiones tan aceptables como el de la Tabla II, pues nos muestra una órbita solar de excesiva excentricidad con poca variación del perihelio. En la Tabla IV condensamos estos resultados.

Estas últimas conclusiones son manifiestamente inseguras. Hay que observar también la necesidad de un estudio in situ de la base piramidal y de los metros conocibles hecho todo esto con el nuevo criterio aquí sustentado. Queda un punto obscuro: El verdadero valor de la Unidad Astronómica, pues el valor de R = 150,54 m corresponde a la "convención 300" y es muy improbable que en la época que se hizo la determinación, existiera una completa coincidencia entre una y otra cosa. El verdadero valor del semieje mayor de la eclíptica resta desconocido.
Queda, sin embargo, un hecho concreto: La similitud del valor del perihelio (146,97) con la altura de la pirámide (146,60) que nos muestra que la altura de la pirámide, como era de pensar, está referida a la distancia al Sol en perihelio. El resultado coincide con los valores determinables en este momento utilizando el valor de excentricidad (e—0,0167) y la distancia al Sol determinada con Radar (1.49470 X 1O8 km) (9). Con esto, creo, hemos resuelto el problema de aclarar justificadamente el por qué la pirámide no indicaba exactamente la altura promedio de la distancia al Sol. Es perfectamente lógico que de las tres distancias al Sol (Peri–helio–Promedio–Afelio) los constructores de la pirámide hayan elegido la menor ya que cualquiera de estos tres valores tiene igual significación astronómica. La posibilidad de' indicar mediante estructuras en el suelo las otras alturas posibles 'de la pirámide, hace aún más justificable su actitud.

El misterio de los metros patrones "elásticos" ha quedado suficientemente aclarado pues siendo el número 144 (8 jt3/2) un número fijo, las tres distancias (perihelio, promedio, afelio) vienen expresadas por tres metros–patrones diferentes.


Papiros Egipcios

No vamos a seguir analizando otros muchos aspectos igualmente interesantes vinculados con la sorprendente metrología de los antiguos. Podríamos hacerlo, pero con ello no agregaríamos riada al grado de convicción que pueda emanar de los análisis anteriores. Aún cuando los multiplicáramos indefinidamente, los mismos podrían ser objetados por una falla substancial: La carencia de documentos escritos que hagan referencia a las cuestiones que aquí hemos deducido de puros análisis metrológicos de estructuras.
La objeción tiene su razón de ser pues la metrología tiene el talón de Aquiles de las "simples coincidencias". Todo matemático que haya trabajado en metrología conoce esto perfectamente pues los números se combinan de tal modo que a veces aparecen resultados que no parecerían debidos al azar. Cuando un hábil calculista se empeña puede lograr las más inimaginables combinaciones que, lógicamente, son sólo producto de su habilidad. Por ello debemos extrañarnos del crédito que un hombre de la experiencia científica de Piazzi Smyth llegó a prestar a los productos de su propia habilidad matemática. Lógicamente, debo preguntarme, a mi vez, si el trabajo aquí efectuado con los Teoremas Métricos no es otro ejemplo de lo mismo.
Así, pues, aunque admitamos la belleza, simplicidad y racionalidad de las estructuras encontradas todo ello, de ningún modo, es probatorio de que tales cosas fueron conocidas por los egipcios. Diciéndolo con palabras de Arquímedes hemos desarrollado un "método de investigación", no un "método de demostración". Claro está que quien ha estudiado la teoría a lo largo de varios años y se ha llegado a compenetrar con el espíritu de quienes la desarrollaron debe estar convencido de que todo no es una simple creación personal del que investiga. Pero esta experiencia íntima y personal no es transmisible y no puede ser usada como argumento científico.
Llegamos a la conclusión de que en la hipótesis de que los antiguos egipcios hubieran poseído todos estos conocimientos y los hubieran dejado inscriptos en las pirámides su trabajo habría sido inútil por la deficiencia insuperable de la metrología de producir resultados por simple coincidencia.
No queda otra alternativa que poseer un texto que acredite de algún modo la realidad de tales interpretaciones. Pero como hemos visto que todos los textos egipcios están al margen de todo conocimiento científico nuestras esperanzas de encontrarlo aparecen nulas. Por fortuna, existen textos bastante explícitos en su exposición de los problemas metrológicos aquí tratados y que aunque no corresponden a papiros ni tabletas cuneiformes pertenecen a otras publicaciones de hace dos mil años. El pasaje más importante conectado, a la metrología aquí analizada aparece en el llamado Apocalipsis escrito hacia el año 70 d.C. por un autor que se identifica a sí mismo como Juan.

Como indicado en el libro, el Apocalipsis sería una compilación de sueños y visiones tenidas por su autor, un cristiano que vivía en la isla de Patmos. Su estilo, como ha sido señalado por los eruditos, corresponde al de un escritor poco versado en el griego; propiamente, un judío escribiendo en griego en la isla de Patmos hacia el año 50 de la Era Cristiana.
Este libro, que en el mundo católico ha tenido muy escasa repercusión, ha sido llevado y traído por las múltiples sectas del protestantismo; e interpretado de modo diverso, ya sea como Revelación Divina por los creyentes o como la pesadilla de un energúmeno —al decir de Brandes. Su historia iconográfica cubre uno de los más importantes capítulos del arte Medieval y Renacentista —destacándose entre todas estas interpretaciones los famosos grabados de Durero. En cuanto a sus exegetas cabe citar a D. H. Lawrence (M) que distingue dos partes bien nítidas de diferente intención: La primera de fuerte acento pagano y la segunda de indiscutible significación judía.
Un análisis de la evolución de las escenas muestra, por otra parte, una coordinación determinada por un plan bien establecido. No se encuentra allí nada de lo que caracteriza a un proceso onírico. Uno de los tipos de asociación está determinado por elementos numéricos aplicados sistemática y regularmente. Los personajes, sobre cuyas características se vuelve una y otra vez, en ningún momento presentan el asociacionismo característico del subconsciente. La obra es, pues, el producto de una mentalidad que en el planeamiento y desarrollo de la coreografía raya a la altura de los grandes creadores de la novela y el teatro universal.
¿Por qué, pues, se admite que todo este libro sea el fruto de una exaltada imaginación cuando, no" producto de alucinaciones? Simplemente porque así lo dice el autor al comienzo. Pero un analista científico no tiene por qué creer todo lo que se le dice. En mi opinión, este libro es una acumulación de documentos antiguos de diverso origen, algunos de los cuales nos son conocidos. Y en efecto, por el estilo y el juego de los símbolos es indiscutible la conexión que presenta con los libros de Daniel y Ezequiel y también con el libro de Enoch. Esto ya ha sido señalado por diversos comentaristas. Pero también es dable encontrar contactos fuera de aquellos de extracción judía pues en su numerología aparecen constantemente elementos de origen egipcio tales como los números 24 y 42.
Otros elementos, sin dejar de ser egipcios, muestran extraños tintes mayenses. Así los colores de los cuatro caballos (Ap. 6) corresponden en perfecto orden y significación a los clásicos colores de los cuatro vientos de los mayas: (blanco–norte; negro–sud; rojo–oeste; amarillo–este), y se llega al extremo de que el color amarillo —simbólico de muerte en la América Precolombiana— viene aquí identificado con la palabra "muerte". Entre los mayas los puntos cardinales —como entre los africanos y muchos asiáticos— eran cinco porque se contaba el centro de estación. Los puntos del espacio, por consiguiente, siete (cinco más Nadir y Zenith). Esta misma clave se aplica sistemáticamente en el Apocalipsis en la designación de lo terrestre por el cinco y lo cósmico por el siete. Finalmente (Ap. 7) aparecen los doce meses del año en correspondencia con doce mil signos que hacen en total un número dé 144.000 días. Este ciclo de 144.000 días era conocido por los mayas con el nombre de "bactún" y era uno de los elementos básicos de su cronología.
¿De dónde pudo un autor judío del año 50 obtener estos exóticos conocimientos? Tengamos en cuenta que además de lo ya visto, aparecen en este libro cuestiones de carácter científico como el fenómeno al que prestamos atención en el capítulo "Óptica" de la exacta coloración según el espectro de un catálogo de piedras que aparece en él (Ap. 21). Vimos que ésta fue la primera vez que los colores del espectro solar aparecieron en un documento histórico.
Son también conocidas las conexiones entre este libro y antiguos textos gnósticos y herméticos de los egipcios lo eme recientemente ha sido probado para la Biblia por los rollos del Mar Muerto y para los escritos paulinos y su conexión gnóstica por Petrie (M). Todo lo cual probaría que en este libro, como es usual en los libros antiguos, aparecen copias y transcripciones de otros anteriores.

Textos Metrológicos

El trozo del Apocalipsis, que en mi opinión es una transcripción de papiros egipcios corresponde al capítulo XXI, a partir del versículo 10. Comienza diciendo: "Y él me llevó... hasta una alta y enorme montaña y me mostró la gran ciudad" y añade que la ciudad tenía: "Una pared grande y alta con doce puertas y en cada puerta inscripciones con nombres que eran doce: los de las doce tribus de Israel".
Agrega: "Al Este tres puertas; al Norte tres puertas; al Sud tres puertas; al Oeste tres puertas".
Continúa: "Y Aquel que hablaba conmigo tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, las puertas y la pared". "Y la ciudad se asentaba sobre un cuadrado de igual ancho que largo; midió él la ciudad con la caña: doce mil áreas. El ancho, el largo y la altura de ella son iguales". "Midió él la pared: ciento cuarenta y cuatro codos de la medida de un hombre, es decir la del ángel".

No hay inconveniente en relacionar la montaña con la pirámide y al prisma de Arquímedes con la alta pared cuadran–gular orientada según los cuatro puntos cardinales y dividida —por representar el contorno de la órbita terrestre— por los doce meses del año. La presencia de una esfera también se hace evidente cuando se dan sus tres dimensiones iguales. Se ven así reunidos en una síntesis poética la pirámide, el prisma y la esfera.
La mención de los nombres en número de doce puede asociarse al "Libro de las horas" egipcio en donde las horas están determinadas también por puertas, y por nombres en cada puerta que son doce. La naturaleza egipcia del texto queda así refirmada. En cuanto a que sean meses en este caso, ello es muy probable porque las cuatro divisiones de la órbita son las cuatro estaciones y cada una tiene su correspondiente división en tres meses, como indicado en el texto.
Que él trozo mencionado tenga relación con metrología me parece indudable. No creo que pueda interpretarse de otra manera la presencia de un personaje con una caña de oro para medir. Que con este patrón áureo obtenga dos medidas (la del ángel y la del hombre) es algo de lo que venimos hablando desde el comienzo y no creo necesite comentario adicional. En cuanto a que la altura de la pared sea de 144 metros, ya lo sabíamos, pues la altura de la pirámide tiene 144 Metros, de acuerdo con los Teoremas Métricos.

Éste es un punto que merece ser destacado pues aquí el texto es afirmativo de nuestras conclusiones. Debe observarse, además, que la simbólica ciudad es identificable con la esfera pues tiene igual alto que ancho que largo y su superficie es estimada en 12.000 unidades de superficie —en lógica vinculación con la caña de oro. Aquí se ha utilizado un recurso mnemotécnico pues este número se vincula al 144, lo cual probaría se trata de una tradición más bien oral que escrita. De todas maneras, el número 12.000 también ha sido "redondeado" pues la superficie lateral del prisma es, exactamente, 12,960. Esta dimensión merece ser destacada por la circunstancia —casual— de que el número de segundos de la circunferencia es 12,960 X 105, lo que tiene un contenido métrico–estético pues sobre esta esfera la superficie del huso de un segundo es la unidad de superficie de la métrica absoluta. La "ciudad' es pues una esfera y el número 12.000 determina su superficie.
Siguen en el texto dos trozos de valor arqueológico indiscutible pues, como ya hemos observado, la sucesión de las piedras qué en él aparecen nos dan el orden de sucesión de los colores del espectro solar: sardónice, sardio, crisólito, berilo, topacio, crisopraso, jacinto, amatista; vale decir: rojo, rojo, naranja, amarillo, amarillo, verde, azul, violeta. En otro lugar (*) me he ocupado in extenso de estos dos versículos (19–20). Me limitaré aquí a observar que su estudio me condujo a la observación dé que los planetas exteriores siguen ordenadamente la coloración del espectro solar. El profesor A. Wilkens (director del Observatorio de München, Alemania) se sorprendió de que una cosa tan evidente no hubiera sido observada en época moderna por ningún astrónomo. Pudo ser descubierta gracias a este pasaje del Apocalipsis donde la sucesión de los colores sigue la coloración de los planetas exteriores en el versículo 20 y de los restantes cuerpos celestes del sistema solar en el versículo 19. En efecto, las cuatro primeras piedras (versículo 19) se corresponden con los colores de Mercurio, Venus, Luna y Tierra: jaspe, zafiro, calcedonia, esmeralda. Es interesante subrayar la circunstancia de que la Tierra sea, efectivamente, un planeta verde —una cosa que sólo –conocemos de fecha reciente.

Termina el texto con este versículo: "Y las doce puertas, doce perlas; cada una de las puertas era de una perla y la calle de la ciudad de oro puro como si fuera vidrio transparente". En los tiempos en que los matemáticos árabes escribían sus tratados de trigonometría en verso era más fácil una interpretación científica de estos poéticos pasajes que en nuestra época en la cual la poesía ha sido desterrada de la ciencia. Hay en el estilo de estos versículos algo heterogéneo a la árida mentalidad que se cree debe presidir toda actividad científica moderna, La última parte dei versículo puede sólo ser entendida por un poeta capaz de hablarnos del "invisible espacio del dorado Sol". En cuanto a las perlas y las puertas constituyen un bonito acertijo —al estilo de las tabletas babilonias— que podríamos transcribir en forma moderna preguntando: ¿Qué son las doce perlas que están ubicadas sobre la eclíptica?", con lo cual queda sobreentendido qué es la calle de la ciudad de oro transparente.

Restan por analizar los versículos 11 y 18 que dicen: ".. .y su luz como la más preciosa piedra, tanto como una piedra de jaspe clara como un cristal" y "y la pared estaba hecha de jaspe y la ciudad de un oro puro que me pareció cristal inmaculado". Hay que añadir el pasaje citado del versículo 21, "Y la calle de la ciudad de oro puro como si fuera vidrio transparente".
La sistemática repetición de la figura poética del oro y el jaspe (materiales opacos) que se hacen transparentes como si fueran cristal inmaculado debe llamarnos la atención. En un texto en que los conceptos están comprimidos por una necesidad de síntesis tan apremiante —ya sea de origen poético o mnemotécnico— la extensa y complicada repetición de lo opaco dorado y transparente debe llamarnos la atención. La figura nos pinta poéticamente "el dorado espacio del Sol" y es evidente que la órbita de la Tierra es la calle de la ciudad. Las figuras parecieran querer decirnos que la grosera materialización de la pirámide no es más que el símbolo de estructuras sutiles —aún más transparentes que el propio espacio inmaculado como el cristal. Esto coincide con la interpretación que aquí hemos dado sobre el simbolismo métrico–cosmológico de la pirámide. Pero su sentido concreto no se me hizo visible hasta después de conocer los análisis químicos efectuados por Pochan (104) de acuerdo con los cuales el revestimiento de la Gran Pirámide estaba pintado con ocre. Ni los cronistas greco–romanos ni los escritores árabes que alcanzaron a ver las pirámides antes de que fueran semidestruidas nos dan indicación sobre su color. Los autores árabes, a lo sumo, se refieren a la pirámide de Micerino como la "pirámide colorada" —aludiendo al fastuoso recubrimiento de granito rojo que fue empleado para relleno en el arsenal dé Alejandría.

Lauer (60) objetó los primeros trabajos de Pochan, pero éste (¿u5) reiteró sus conclusiones observando que el estudio del gradiente del hierro del revestimiento —tanto intersticial como superficial— sólo puede explicarse como consecuencia de haber estado las pirámides pintadas con ocre. En mi opinión, como químico, las conclusiones de Pochan son irrefutables desde el punto de vista químico y por tanto tecnológico. Resta el problema de saber la coloración del ocre empleado. Pudo ella ser tanto roja como amarilla. El texto que venimos analizando nos muestra como color más probable al amarillo. En tal caso, el jaspe del revestimiento quedaría asociado a los opacos prismas ópticos que lo constituyen —con lo cual hemos venido a caer en la misma y paradójica figura del jaspe transparente como el vidrio del antiguo autor. Si se piensa que el revestimiento calcáreo que tuvo la pirámide fue de un costo superior al del resto de la ciclópea construcción, tiene cierto sentido la insistencia del autor de estos versículos. El objetivo de semejante esfuerzo de técnica óptica fue el logro de la elevada exactitud, goniométrica que conocemos. La finalidad concreta, asociar vis a vis de los versículos del Apocalipsis las peculiaridades de este canto a la armonía del Cosmos que es la Gran Pirámide. Como dijimos al principio, sin tai texto —que felizmente ha llegado hasta nosotros— todo el trabajo de los constructores se hubiera perdido. Debemos sorprendernos de la eficacia de los métodos empleados para hacer sobrevivir una estructura que resistió el empuje del tiempo y de los hombres y estos versículos —lo poco escrito que nos resta de una perdida ciencia. La humanidad futura sabrá mejor que nosotros qué tiene que agradecer a sus autores.

La Cámara del Rey

Todas las pirámides son estructuras macizas ubicadas encima de galerías excavadas en la roca. Una excepción la constituye la Gran Pirámide con su "Cámara de la Reina", su "Galería Ascendente" —considerada el máximo exponente de la arquitectura antigua— y su "Cámara del Rey". Como hemos dicho, esta cámara está ubicada a la altura en que la sección horizontal de la pirámide tiene una superficie mitad de la base. Las dimensiones de la cámara son (88):
Largo (10,4790 ± 0,0001) m
Ancho ( 5,2423 ± 0,0001) m
1' Altura ( 5,84 ± 0,05 ) m
2' Altura ( 5,9741 ± 0,001 ) m

El análisis de estas cifras nos muestra que la máxima precisión debe ser atribuida al valor del largo del cual extraeremos, como unidad de medida, la longitud
1M = (1,04790 ± 0,00001) m
que coincide con el "Metro Absoluto" que establecimos por la "convención 300" y que en base a los más modernos datos astronómicos y geodésicos era de
1 M = 1,04792 m;

vale decir, una total coincidencia —hasta el orden de los errores admisibles.
Deberá llamar la atención el grosero error de la 1* Altura que contrasta con la exactitud de los otros valores. Ello se explica porque dicha "1'–Altura" corresponde al valor tomado desde el piso de relleno, muy desnivelado, colocado sobre la verdadera base de la cámara. Respecto de este curioso fenómeno dice Petrie: "El desnivel de 5 centímetros en el piso de la Cámara del Rey sorprende pues la precisión de las medidas de esta cámara es del orden del milímetro en toda la extensión de sus. bloques de piedra de una longitud de 150 metros y un espesor medio de 1,20 metros".

También contrasta con la precisión milimétrica de estas medidas el impreciso tallado del sarcófago que está sin terminar, es decir, apenas serruchado y sin pulir. Igualmente resulta sorprendente que los constructores no hayan terminado de pulir las paredes de la cámara.
Este desaliño en lo que constituye la parte central de la formidable construcción —formidable tanto por sus dimensiones como por el extremo cuidado de sus medidas y tallado de sus miles de bloques calcáreos y millones graníticos— ha llamado la atención y promovido interminables polémicas. Sin ánimo de entrar en la discusión, es menester observar que el sarcófago (88) —por sus medidas— debió estar en la cámara desde el comienzo de la construcción de la pirámide por lo cual más probable que un tan prolongado y reiterado descuido sería suponer que tales "errores" se deben a un propósito deliberado.
Desde el punto de vista metrológico son de notar otros "descuidos" pues la altura exterior del sarcófago es de 1,0493 m con un posible error de 3 mm en su longitud; y el volumen interior de 1,180 m3, o sea de "un metro cúbico absoluto" (1,150 m3) con un error por exceso de 30 litros. Estas dos cuestiones han destruido numerosas teorías desarrolladas en torno a este sarcófago como supuesto patrón de medidas egipcias pues de ser su volumen de un metro cúbico egipcio (doble Codo Real) como se ha sostenido, el patrón debió tener 1,056 m, muy alejado del standard egipcio de 1,048 m.

Para interpretar la significación de estas imperfecciones, conviene observar que su incidencia directa en la metrología es privar de precisión a las cifras obtenidas por el estudio de estos elementos. No podremos, jamás, por el estudio de las dimensiones del sarcófago de Kheops llegar a cifras de la precisión obtenible por el estudio del sarcófago de Kefrén o del de Sesostris II cuyo pulimento asegura un exacto paralelismo plano, lineal y exactitud angular del orden de los mejores patrones normalizados de la técnica moderna. Lo mismo el valor indicado por la I1 Altura no nos dará ninguna precisión. Así, pues, debemos descartar toda posible interpretación de estas medidas en alusión geométrica o de cualquier índole que implique precisión en los valores. En cambio, si pensamos que las magnitudes indicadas por estas medidas inseguras pueden referirse a constantes físicas o astronómicas conocidas por los constructores con un dado margen de error, resultaría que tales imperfecciones equivaldrían a nuestro moderno signo (±) más o menos, con el cual al dar las cifras del comienzo de este capítulo hemos indicado los márgenes de error. Si aceptáramos esta hipótesis el problema quedaría aclarado. Se explicaría así el por qué de estos "errores" evidentemente deliberados.

Podríamos, pues, hacer la hipótesis de que el desnivel del piso de la cámara sería deliberado y con la intención de indicar los valores máximos y mínimos determinados por el error aceptable. Un sistema evidentemente ingenioso para expresar nuestro signo (±) que veremos repetido al determinar los promedios de las dimensiones internas del sarcófago y que ya aplicamos al estudiar las dimensiones de la base de la pirámide.
Tratando de indagar la naturaleza de las supuestas magnitudes astronómicas así indicadas podemos proceder al tanteo. De esta manera será posible que entre las múltiples constantes astronómicas conocidas encontremos algunas que coincidan con estos valores. Pero es obvio que esto no sería un procedimiento científico y sus resultados carecerían de valor. Si las cantidades supuestamente inscriptas corresponden a constantes astronómicas ellas, además de poseer el valor conveniente, deberán estar ubicadas de acuerdo con un criterio racional. Para que podamos considerar a estas dimensiones como producidas por inteligentes astrónomos se hacen, pues, necesarios requisitos tanto cualitativos como cuantitativos. Sin éstas dos condiciones nuestro catálogo de valores será simple producto de la habilidad del buscador de coincidencias.

¿Qué cantidades, pues, serían las inscriptas? En el exterior de la pirámide hemos encontrado dimensiones geodésicas y astronómicas (distancia solar en perihelio, radio polar, orientación del meridiano) que no interesaría repetir de nuevo en el interior. Mucho más interesante para un astrónomo sería, en cambio, inscribir los valores de las masas de los astros principales (Tierra, Sol, Luna) y sus elementos asociados (densidad, aceleración de la gravedad). La posibilidad de encontrar magnitudes de este género se ve aumentada por ser conocibles con un cierto margen de error.

Una constante geodésica de primera importancia y que presenta la característica de ser independiente de las unidades de medida es la densidad de la Tierra. Traduciendo la 1' Altura a unidades métricas egipcias (2c = 1,04793) encontramos que su valor oscila entre
5,52 — 5,62;
la densidad de la Tierra, según datos modernos, corresponde al valor 5,52. La aproximación es excelente. pero más adelante vamos a ver que debíamos esperar un valor más aproximado. Es posible que el método de promedios empleado por Petrie para la determinación de esta altura de la cámara sea la causa de la ligera separación de valores. Quizás determinando máximos y mínimos el resultado corresponda mejor a la intención de los arquitectos.
En cuanto a la 2ª Altura, dada la exactitud con que puede ser medida, debe ser interpretada en sentido geométrico — para ser consecuentes con la teoría que venimos desarrollando. Petrie ha observado que el rectángulo formado por. las caras norte o sur de la cámara tiene un perímetro que, de acuerdo con sus medidas, oscila entre
3,1400 — 3,1404.
Según Petrie (8B), esta disposición remedaría la del exterior de la pirámide donde el perímetro de la base es igual a la longitud de la circunferencia dada por la altura de la pirámide. Aquí el perímetro del rectángulo sería igual al de la circunferencia cuyo radio queda indicado por el ancho de la cámara (5 metros). El valor de encontrado en el exterior era, como vimos, el "primer valor de Arquímedes": 
10
3–––––= 3,1428; aquí, en cambio, encontramos el "segundo, valor de 10
70
10
Arquímedes": 3–––––= 3,1408. Nuestra indagación ha arribado a otro 
71
punto interesante cual es permitirnos encontrar los dos valores "racionalizados" de en la misma pirámide.
Corresponde ahora pasar al estudio del famoso y enigmático sarcófago de Kheops que ha merecido tantos y heterogéneos estudios y originado tantas polémicas (8), (13), (131), (98), (88). Con la experiencia ya adquirida en cuanto a las modalidades metrológicas de los antiguos egipcios nuestro trabajo se verá facilitado.

Comenzaremos con el volumen interior que nos daría el valor del metro cúbico egipcio si aceptáramos la existencia de un patrón de 1,056 m de longitud. Esta interpretación ya ha sido dada, pero Petrie la rechaza por considerar que ella correspondería a un codo de 0,528 m que es demasiado dilatado. En mi opinión, el volumen interior del sarcófago no es un patrón volumétrico sino un volumen determinado por dimensiones lineales internas establecidas a priori. Si aceptamos la hipótesis de que estas tres dimensiones internas corresponden a valores preestablecidos, difícilmente podría obtenerse un volumen dado exacto. Todo lo más que podría lograrse —con suficiente habilidad— sería la aproximación a un volumen unitario.
Cabe observar que el volumen interior (1,180 m3) es, con error de 1 %r la mitad del volumen exterior (2,335m3). Se trata, evidentemente, de un resultado deliberado,
Petrie da para las dimensiones del sarcófago en metros? (88) las siguientes:

Lo primero que debemos buscar —de acuerdo con nuestra experiencia— es el patrón de medida correspondiente a este sarcófago, que en este caso viene indicado por la altura exterior de 1,0493 m. Es, pues, el doble del Codo Real. Debe llamarnos la atención que sea un valor del codo ligeramente dilatado, pero, con todo, un valor aceptable.
Pasando al análisis de las dimensiones lineales internas se nos plantea el problema de la altura interior. Como puede verse en las Figs. 9 y 10, y constatarse en la Tabla "V, el sarcófago presenta un corte en una de sus caras longitudinales destinado al paso de la tapa corrediza. Como este corte, según las medidas de Petrie (88), tiene una profundidad de 0,432 m tenemos estos dos valores posibles para la altura interior:
C) = 0,8311 m –— c") = 0,8732 m
¿Cuál de estas dos medidas corresponde a la verdadera altura interior? Puede plantearse la alternativa de que del mismo modo que interpretamos el desnivel del piso de la cámara como, indicando el signo matemático de indeterminación (±), estas dos medidas puedan ser indicatorias del error aceptado.

FIG. 9. Corte Horizontal del sarcófago de Kheops.

FIG. 10. Corte transversal del sarcófago de Kheops.
En tal caso, la cifra realmente indicada sería el promedio de las dos con un "error standard" fácilmente calculable que nos permitiría escribir
c = (0,8527 ± 0,02) m,
que traducido a metros egipcios (1M = 1,0493) nos da 
c = (0,8126 ± 0,02) M.
Esta cifra puede leerse 81.26 cm. De acuerdo con modernos datos astronómicos (9) la relación de masas entre la Tierra y la Luna (o sea el valor de la masa de la Luna astronómicamente entendido) viene expresada por el número 81,30. Esta nueva coincidencia es digna de ser tomada en cuenta.
A esta altura de nuestro análisis aparece con cierta necesidad lógica que las otras dos dimensiones internas del sarcófago habrán de corresponder a la masa del Sol y la masa de la Tierra. La cifra de la masa del Sol —según los más modernos valores (9)— es, con relación a la Tierra como unidad, igual a 333,1. De acuerdo con la Tabla V, el ancho del sarcófago nos da, como promedio, el valor 0,70047 que traducido a metros egipcios de 1,0493 m nos da el valor de ancho promedio:
0,70047
b = ––––––––– =0,6675 M
1,0493

Tomando la mitad de esta cifra podemos escribir
(333,7 ± 1,0) M
que coincide con el valor de la masa solar.
La masa de la Tierra debe venir expresada en las unidades de peso correspondientes al Sistema Egipcio o Absoluto. El "gramo absoluto" es c6h relación al gramo corriente
1 G — 1,1507 g,
y teniendo en cuenta los más modernos valores para el peso de la Tierra (9) de 5,977 X 1027 g, encontramos
5,977
––––––––– = 5,194 G 
1,1507
como cifra representativa de la masa terrestre en el sistema egipcio o absoluto.
Para la longitud interior promedio del sarcófago, de acuerdo a la Tabla V, encontramos
2,0212
a =–––––— =1,926 M;
1,0493
la inversa de este valor corresponde a
1 1
–– = –—––– = 5,192, que podemos escribir
a 1,926
(5,192 =t 01) G

que coincide con el moderno valor 5,194 G para la masa de la Tierra.
Hay una cierta redundancia en anotar con cuatro cifras cantidades cuyo error admitido corresponde a la segunda, pero es llamativa la exactitud de loé promedios a pesar de la latitud de! error aceptado. Ello podría indicar que se trata de valores astronómicos determinados mediante un número elevadísimo de observaciones —prolongadas quizás durante milenios— pero realizadas con instrumental de reducida precisión. Es sabido que en la "Teoría de Errores" la multiplicación del número de observaciones reduce el valor de la "desviación standard" de modo que con un elevado error accidental es posible llegar a cifras muy exactas mediante el incremento del número de mediciones.

Quienes no estén familiarizados con las matemáticas egipcio–babilónicas podrán objetar el haber tomado el doble del valor de la masa solar o la inversa del valor del peso terrestre en lugar de las cantidades originales. Pero es fácil convencerse de que si se hubiesen tomado las cifras naturales el resultado habría sido una estructura completamente diferente de un sarcófago de volúmenes unitarios.
En un trabajo anterior (1) he hecho un detenido estudio de esta cuestión por lo cual me limito aquí a dar las conclusiones de aquel análisis. Si el propósito de los antiguos constructores fue hacer un Atlas Astronómico que tuviera la forma de un sarcófago, hay que admirar el habilidoso recurso de haber utilizado los ensanches y cortes requeridos para el deslizamiento de la tapa para ubicar con ellos los errores standard admitidos. No me compete dilucidar el problema político–religioso que puede haber determinado el camuflar un Atlas Astronómico de modo que parezca un sarcófago — esto corresponde a la investigación arqueológica; pero observando que el volumen interior es muy aproximado (3 % de error) al "metro cúbico absoluto" y que el volumen externo lo es de dos metros cúbicos absolutos (1 % de error) se comprende que la única manera de lograr estos volúmenes, estas dimensiones lineales y la forma obtenida sería mediante una cuidadosa ubicación de las dimensiones lineales.
En efecto, tomando la mitad y el doble de tres cantidades y sus inversas tenemos 18 cifras con las cuales podemos formar 816 combinaciones. Si añadimos la condición restrictiva de que cada combinación tenga Tos tres datos exigidos y que, además, cada combinación posea un solo dato multiplicado o dividido por dos el número de combinaciones se reduce a

De estas 56 combinaciones sólo hay cuatro que nos dan valores próximos a la unidad de volumen; pero una de 'ellas tiene 3,33 metros de longitud; otra, 3,00 metros y la otra 0,30 metros de altura. Es obvio que la única que llena el requisito de parecerse a un sarcófago es la combinación elegida por los constructores. La elección de la forma y dimensiones es, entre todas las posibles, aquella que logra el resultado final con un mínimo de adulteración de las cifras.
Como nos quedan dos magnitudes por estudiar —largo y ancho exterior del sarcófago— debemos extremar nuestras exigencias lógicas estableciendo a priori cuáles deben ser las magnitudes que aparezcan allí. Por lo pronto, dichas dos magnitudes tendrán que estar vinculadas a las masas de los astros ya vistos, sea como densidades, sea como aceleraciones de la gravedad. Por tener sólo dos magnitudes disponibles debemos descartar la posibilidad de ubicar allí la aceleración de la gravedad en el Sol, la Luna y la Tierra. Nos quedan para su posible ubicación la densidad del Sol y la densidad de la Luna —pues ya hemos encontrado la densidad de la Tierra en la altura de la cámara.

Otras dos cantidades que podrían ubicarse allí serían la aceleración de la gravedad en el polo y el ecuador terrestres. En contraste con la densidad de la Luna y el Sol —dos magnitudes carentes de importancia astronómica— las aceleraciones de la gravedad en el polo y el ecuador representan dos magnitudes de importancia técnica y científica. Ningún físico ni astrónomo dudaría en elegirlas para su representación como testimonio científico.
Pero el cálculo de una aceleración implica el conocimiento de una unidad que hasta ahora no nos ha ocupado cual es la unidad de tiempo. No creo que los antiguos astrónomos hubieran elegido el segundo como unidad de tiempo —tampoco lo hubiera hecho ningún astrónomo moderno. En cambio «1 empleo del año como unidad de tiempo parece natural y necesario. Por otra parte, el coeficiente de transformación para pasar del segundo al año, en el cálculo de la aceleración, es un valor muy próximo á la unidad:
1 año2 = (365,2422 X 24 X 60 X 60)2 = 9,958 x 1014 segundos2
Las dimensiones dadas por Petrie (M) para el largo y ancho exterior del sarcófago son
2,2763 m X 0,9779 m = 2,226 ma. (1)
Para establecer la comparación entre los valores egipcios y los nuestros podemos proceder de dos maneras: Transformar nuestros valores modernos para la aceleración en valores absolutos (metro absoluto y año) o, viceversa, transformar los valores egipcios en nuestros valores corrientes (metro y segundo). Procederemos de la segunda manera.
Observando el valor del ancho (0,9779 m) no tenemos necesidad de pasar a metros egipcios para volver después a metros modernos sino que podemos tomar este ancho directamente en metros modernos. Evitamos así la ambigüedad de la elección de unidades. Para establecer la comparación sólo tenemos que transformar las unidades de tiempo y tendremos:

el valor de la aceleración de la gravedad en el polo es estimado, con los mejores datos modernos (9), en

la coincidencia es, pues, total.
En cuanto al valor del largo (2,2763 m) observando el producto í1) y recordando operaciones que ya efectuamos con 'as magnitudes del sarcófago de Sekhem–Khet, vemos que el valor de la longitud es muy próximo al doble de la inversa del ancho. Pasando a metros egipcios de 1,0493 escribiremos:

como la cifra indicativa de la aceleración ecuatorial en metros absolutos y año. Para pasar a nuestras unidades modernas utilizaremos el valor métrico (1,0493) hasta aquí empleado y tendremos:

El valor de la aceleración ecuatorial se estima actualmente (9) como: 
debemos, pues, considerar el valor de la aceleración ecuatorial egipcia como muy reducido.

Consideraciones Extemporáneas
Quizás sea demasiado apresurado sacar conclusiones aplicables a otras ciencias de los resultados obtenidos en nuestros análisis de la Gran Pirámide y de su Cámara del Rey. No debemos olvidar que estos estudios están recién en sus comienzos y sujetos, por tanto, a imprevisibles modificaciones. Pero la tentación de obtener alguna información sobre las características del Sistema Solar observables hace cinco mil años es demasiado fuerte para detener aquí estos análisis. Así, pues, con todos los recaudos necesarios, expongo la siguiente Tabla VI comparativa de los valores astronómicos y geodésicos obtenidos por la interpretación de la Gran Pirámide, y los correspondientes valores determinados por la ciencia moderna:

TABLA VI

Valores Astronómicos y Geodésicos
Egipcios Modernos
1) Distancia al Sol en Perihelio 146,60 148,97
(x 106 km) 
2) Radio Polar (km) 6356.9 6356,9
3) Densidad de la Tierra 5,57 ? 5,52
4) Peso de la Tierra (g x 1027) 5,977 5,975
5) Masa de la Luna (Mt/M,) 31,26 81,30
6) Masa del Sol (Ms/M.) 333,1
7) Aceleración Polar de la Gravedad (m/seg?) 9,82 9,83
8) Aceleración Ecuatorial de la 
gravedad (m/seg2) 9,72 9,78
9) Azimuth Polo Geográfico 
(Oeste del Norte) 5' 31" 0' 00"
10) Azimuth Polo Magnético (?) 2' 29" –––––
11) Desnivel del suelo en Gizeh 8" 0"

Como observado anteriormente, faltan los valores de la excentricidad terrestre, o del diámetro de la eclíptica, pero el valor de perihelio que figura en la' primera línea de la Tabla VI sugeriría que muy poca modificación ha sufrido el Sistema Solar en los últimos cinco mil años, ya que la diferencia observable entre la cifra antigua y la moderna es imputable a errores de los antiguos o los modernos astrónomos.
En cuanto a modificaciones geodésicas, ellas son más probables pues los datos presentan una cierta congruencia que las haría presumibles. Así, por ejemplo, el desnivel de 8" de la meseta de Gizeh conjuntamente con la desviación del polo en 5'31" mostrarían modificaciones geodésicas; conclusión que es robustecida por el aumento de la aceleración de la gravedad en el ecuador que podría atribuirse a una disminución de la velocidad de rotación de la Tierra de origen no aclarado (esta modificación puede deberse a un aumento del momento de inercia o a una disminución del momento angular).

La Altura de la Pirámide

Cuando en la Parte II estudiamos los aspectos tecnológicos del tallado del revestimiento de mármol que otrora recubría la Gran Pirámide establecimos una comparación entre la "opera magna" de la moderna tecnología de precisión —el espejo del telescopio de Monte Palomar— y los 25.000 prismas ópticos de 16 toneladas. del recubrimiento, cada uno de los cuales representaba, por sí solo, una tarea de tallado óptico equivalente al pulido del famoso espejo.
Esta inmensa tarea de micrometría —de acuerdo .a la exactitud de los planos de cada unidad y la ajustada correlación mutua observada por Petrie— debió producir cuatro espejos planos de precisión óptica de 1,7 hectáreas de superficie cada uno. Si tal obra no hubiera sido destruida la pirámide sería hoy un "instrumento, óptico" monumental —algo inimaginable aún para los ópticos de la Era Cósmica.
No pareció oportuno en aquella ocasión analizar la posible finalidad de una obra de tanto aliento, pero sí apareció claro que algún importante objetivo debió presidir la ejecución de una tarea que triplicó el costo total de la pirámide.
Después de lo ya visto sobre la significación metrológica de la pirámide y su vinculación a estructuras geodésicas y astronómicas resulta en cierto modo evidente que la altura de la pirámide no fue una magnitud cualquiera sino, precisamente, una longitud que en escala decimal representaba la distancia al Sol. Aceptada esta hipótesis, que los análisis anteriores hacen muy plausible, el minucioso esfuerzo de precisión que debió desarrollarse a todo lo largo y lo ancho del revestimiento se cristaliza en el único objetivo de la determinación, con la máxima exactitud posible, de la Unidad Fundamental de la astronomía que todavía hoy sigue siendo la distancia al Sol.

Perfectamente justificada, por nuestros modernos conceptos científicos, la hazaña tecnológica desarrollada por los antiguos se hace evidente que su correcta interpretación dependerá del ajuste entre los dos factores fundamentales involucrados en el problema: 1) La verdadera distancia al Sol; 2) La verdadera altura de la pirámide.
Respecto de lo primero convendrá recordar que existen tres –maneras de interpretar la "verdadera" distancia al Sol. Una de ellas corresponde a la menor distancia al Sol (perihelio); otra a la mayor distancia al Sol (afelio); la tercera es el promedio o sea el radio mayor de la elipse, llamado también la Unidad Astronómica. Ya habíamos visto que dada la equivalencia de las tres definiciones desde el punto de vista astronómico, razones constructivas hacían aconsejable indicar el valor de perihelio en la altura de la pirámide.

Las mediciones astronómicas más recientes corresponden a la aproximación de Eros (1 de enero de 1931) ocasión en que la moderna astronomía puso en juego todos sus recursos para la obtención de 2.800 placas fotográficas, producidas por 20 telescopios de diversos países, y el riguroso cálculo ortocromático de la luz de las estrellas ubicadas sobre la trayectoria del planetoide con objeto de obtener una precisa corrección de la refracción atmosférica. Diez años de cálculos permitieron hacia 1942 la obtención de la moderna cifra de 149,670 X 10a km considerado hasta hace poco como el valor más probable ¿el promedio de la distancia al Sol.
Hacia el año 1959 Price y Gunn. utilizando el eco de Radar, determinaron la distancia a Venus lo que importó una corrección para la U. A. que Herrick, Westrom y Makemson (8) estimaron en
(149,470 ± 0,001) X I06 km;
considerándose en la actualidad que el método de microondas nos da valores más exactos que las determinaciones astronómicas.

En cuanto a valores más antiguos conviene mencionar el aceptado hacia el año 1900 que era de 152,00 X 10s km y el utilizado hasta la víspera del acontecimiento de 1931 que era de 149,43 X 106 km. Con el auxilio del valor de la excentricidad de la eclíptica (e = 0,0167) podemos calcular los valores de perihelio que aparecen en la Tabla. VI.
En cuanto a la verdadera altura de la pirámide, ella ha sido calculada por Borohardt (14) y Colé (24) con el auxilio de la Survey of Egypt y estimada en 146,595 metros. Se basa este cálculo en el valor promedio de los cuatro lados de la pirámide y en la aceptación como pendiente de las caras de la pirámide del valor 22/7 = (primer número de Arquímedes).
La interpretación del autor para la altura de la pirámide difiere de la de Bcrchardt–Cole en sólo 3 mm. Acepta el valor de la pendiente correspondiente a 22/7, pero utiliza el promedio de los tres lados Norte, Sud y Oeste que difiere en sólo 3 mm del valor del lado Oeste. En cuanto al lado Este ya habíamos visto (Cfr. La Mensuración, Parte II) que su inclinación permitía determinar el valor del "error" admitido por los constructores en su cálculo de la distancia al Sol. Este procedimiento, que nos es familiar después del estudio de la Cámara del Rey, nos permitió escribir para la longitud del lado de la base: L = (230,355 rfc 0,100) m, De aquí podemos calcular una altura de la pirámide que nos da para la distancia al Sol
R = (146,592 ± 0,05) X 108 km;

donde hay que destacar el exagerado valor del error aceptado que contrasta con los exiguos valores de la determinación con Radar. Es decir, la repetición de una situación que ya viéramos a propósito de los errores de masa admitidos para las determinaciones de la Cámara del Rey.
Como era de esperar, en la expresión de la distancia al Sol no olvidaron los antiguos astrónomos indicar el error probable. Y esto es muy importante pues "una medida tiene sentido sólo cuando se puede valorar de una u otra forma el error de que está efectuada".
Con esto queda suficientemente aclarado el misterioso objetivo perseguido con la extrema precisión del revestimiento de la Gran Pirámide; resta como problema resolver si aquellas antiguas medidas imponen una revisión de nuestros cálculos modernos o indican una modificación en las dimensiones de la eclíptica.

TABLA VI

Distancia al Sol (perihelio)
(km x lO6) 
Año 1900— 149,46
Año 1930— 146,93
Año 1940— 147,17
Año 1960— 146.97
Egipto — 146.60

Pero aparte del objetivo puramente científico de indicar la distancia al Sol con la máxima exactitud, también estuvo presente en la magna tarea una intención artística. Podemos convencernos sin más que imaginar la esplendorosa belleza de aquella gema, tallada en octaedro por un Titán, que fulguraba cual oro bruñido bajo los rayos del Sol.
¿Quienes más indicados que sus propios autores para describirla? El poeta–astrónomo la vio como "Teniendo la Gloria del Sol. y su luz como la más preciosa piedra tanto como una piedra de jaspe ciara como un cristal".


ONDAS Y ENERGIA PIRAMIDAL (SALAS Y CANO)

De las ondas nocivas a la energía piramidal

Lo primero que aprendemos al iniciarnos en la radiestesia es que todos los 
cuerpos emiten unas ondas o radiaciones que el péndulo traduce mediante una 
serie de movimientos. Estos movimientos, una vez conocidos, permiten detectar 
yacimientos minerales y aguas subterráneas.
Los radiestesistas, en su afán por catalogar cuanto se ponía bajo su 
péndulo o varilla, fueron clasificando todos los cuerpos según sus radiaciones, 
llegando al extremo de afirmar que incluso cada persona, enfermedad, medicamento 
u objeto, emite ondas particulares.
No es pues de extrañar que, llevados por tal afán, intentaran hallar la 
radiación de cualquier anomalía detectada en uno u otro lugar. Así fue como 
percibieron reacciones en sus instrumentos en el emplazamiento de las camas de 
algunos enfermos y comprobaron que, al hacerles desplazar la misma, o cambiar de 
habitación, se conseguían abundantes casos de mejoría y curación. Las 
radiaciones causantes de dichas perturbaciones fueron llamadas "ondas nocivas".
Los primeros en hablar del tema fueron los franceses; entre otros muchos 
cabe señalar al abate Mermet, A. Bovis, 3. Martial, Chaumery, A. de Bélizal, L. 
Turenne y En el. En Alemania, destacaron Kritzinguer y Gotsche primero, y luego 
Von Pohl, cuya obra Erdstrahlen als Krankheitserreger (Los rayos terrestres como 
causa de las enfermedades, publicada en 1932, encontró amplio eco en todos los 
países.
Casi simultáneamente se descubrió una serie de nuevos fenómenos, como la 
existencia en algunas carreteras de puntos críticos en los que se producían 
inexplicables accidentes en número muy superior al normal, o la existencia de 
edificios (las famosas casas cancerígenas) cuyos habitantes sufrían enfermedades 
mortales o en las que se registraban suicidios o actos violentos también en 
promedios superiores a lo normal. Era lógico imaginar la existencia de alguna 
causa específica para tales desaguisados: también en estos lugares se detectó la 
existencia de ondas nocivas.
Poco a poco se edificó una teoría cuya paternidad es imposible discernir 
ya que los radiestesistas formaban un grupo muy homogéneo e intercambiaban entre 
sí sus hallazgos y conclusiones. Según dicha teoría, la superficie terrestre 
está envuelta por dos redes paralelas de fuerzas, una subterránea o telúrica, y 
otra superior o cósmica. En ciertos lugares y a causa de accidentes del terreno 
(corrientes subterráneas, fallas naturales, yacimientos, cavidades, etc.) se 
produciría un desequilibrio entre ambas fuerzas, siempre en un sentido de mayor 
fuerza telúrica. Al aflorar ésta a la superficie por dicho punto, aparecen las 
ondas nocivas.
Como podemos ver, esta teoría es muy próxima -si no es su continuación 
lógica- de la creencia de los antiguos en la existencia de "ríos infernales" en 
los que se desintegraban las sombras de los muertos; estos "ríos" emergían del 
subsuelo en ciertos lugares como géiseres invisibles, y era allí donde los 
hombres prehistóricos plantaban sus menhires, como postes señalizadores de los 
mismos y, por qué no, como acumuladores de fuerza telúrica.
También podemos percibir en la teoría de los radiestesistas la influencia 
de la naciente electrónica, con el mecanismo de la transmisión de las ondas, así 
como de la teoría de la ionización, negativa en el suelo y positiva en la 
atmósfera.
No es pues de extrañar que en este ambiente se produjese la famosa 
anécdota del señor Bovis y las pirámides.
Durante un viaje por Egipto, Bovis visitó casualmente la Gran Pirámide de 
Keops. En la llamada Cámara del Rey, observó que, a pesar de su húmedo ambiente, 
los cadáveres de gatos, ratas, y otros pequeños animales, que tras errar 
perdidos perecían en su interior y eran depositados en un recipiente de
desperdicios, no tan sólo no se descomponían, sino que, al contrario, se 
hallaban perfectamente momificados.
Como buen radiestesista e investigador, Bovis usó su péndulo, y pudo darse 
cuenta de que se hallaba en presencia de otro fenómeno perteneciente a la serie 
de los que estudiaba. Analizando los diversos aspectos del problema, se preguntó 
si aquella peculiaridad se debería a la forma de la pirámide y la situación de 
la Cámara del Rey. Cuidadosamente, anotó las medidas de la pirámide y las 
relaciones que guardaban entre sí, dispuesto a realizar algunas experiencias 
para comprobar la teoría que germinaba en su mente. Esta teoría consistía en que 
los constructores de la pirámide adoptaron tal forma y disposición como una 
precaución suplementaria para asegurar la perfecta momificación de los faraones.
En este caso era inevitable suponer que los sacerdotes egipcios poseían 
conocimientos insospechados sobre las propiedades de la materia, de las formas, 
y de ciertas fuerzas capaces de modificar los procesos naturales, así como 
también, sobre la manera de detectar y analizar estas fuerzas. Los hallazgos han 
corroborado que realmente conocían la radiestesia, puesto que se han encontrado 
varillas rabdománticas y péndulos en varias tumbas.
De regreso en Francia, Bovis construyó una maqueta en madera de la 
pirámide de Keops, de 75 cm de altura, la orientó sobre el eje norte-sur de la 
Tierra (al igual que la de Egipto), y a un tercio de su altura, colgado del 
vértice de la misma, colocó el cadáver de un gato: éste se momificó; repitió la 
experiencia con otras materias fácilmente putrescibles y éstas se deshidrataron. 
Con tales resultados, quedaba demostrado que su intuición era certera, y que en 
la pirámide existía una fuerza que detenía la putrefacción y provocaba una 
acelerada desecación.
En Niza, Bovis daba una serie de conferencias sobre radiestesia (que 
posteriormente fueron editadas con el título De la radiation de tous les corps), 
y en una de ellas comunicó sus experiencias: momificación en modelos reducidos 
de la pirámide de Keops, construcción de estos modelos a escala 1/500 y 1/1.000, 
y hallazgo en dichos modelos de las mismas radiaciones que las existentes en la 
Cámara del Rey de la Gran Pirámide.
La trascendencia de estas conferencias dentro de los medios aficionados a 
la radiestesia fue tal, que incluso en Estados Unidos, en 1929, un profesor de 
Física llamado Samuel James Mcmtosh hablaba a sus alumnos de la Universidad de 
Cincinnati sobre las curiosas propiedades de la pirámide y, en 1935, John Hall 
de Chicago, experimentó también con la pirámide. Éste, por si fuera poco, 
utilizando un anillo de cobre y dos cables del mismo metal de gran longitud, 
demostró que del vértice de la pirámide salía una especie de carga eléctrica, lo 
que corroboraba la controvertida experiencia de sir Williams Siemens, quien, 
hallándose en la cima de la pirámide de Keops, sufrió una descarga de 
electricidad estática al beber de una botella envuelta en un periódico húmedo.
Volvamos a Francia. En 1932, Léon Chaumery y A. de Bélizal, en la búsqueda 
de péndulos ultrasensibles, llegaron a crear más de doscientos modelos de 
detectores, y en su estudio de distintas formas llegaron a la esfera, a la que 
definieron como encrucijada y centro de emisión de todas las vibraciones. Según 
estos autores, en la esfera se conjugan fuerzas electromagnéticas ligadas a la 
energía cósmica.
Chaumery y Bélizal constataron que al ser atravesada una esfera por los 
polos por una corriente magnética natural, se produce en su mismo centro una 
descomposición de las radiaciones visibles e invisibles en longitudes de onda 
análogas a las de un espectro luminoso, distribuyéndose los distintos rayos 
colores en puntos rigurosamente equidistantes sobre la superficie esférica.
Siendo idéntico este fenómeno al de la descomposición de la luz blanca por 
un prisma de cristal, consideraron que se hallaban en presencia de la gama 
completa de las longitudes de onda, desde la más larga, el infrarrojo, hasta la 
más corta, a la que denominaron "verde negativo", por situarse en la superficie 
de la esfera en el polo opuesto al verde normal.
Todos estos hallazgos, realizados entre 1932 y 1934, fueron objeto de 
numerosas patentes, y publicados posteriormente en el Traité Expérimental de 
Physique Radiesthésique (1939). Del conjunto destacan las cualidades del "verde 
negativo", al que los descubridores identificaron con las radiaciones de la 
pirámide y lo consideraron agente causal de las momificaciones.
En 1931, un ingeniero radioeléctrico, L. Turenne, comenzó la publicación 
de 
una serie de diez libros bajo un titulo común: De la Baguette de Coudrier aux 
Détecteurs du Prospecteur. En el tercer volumen (1933), Turenne amplía 
enormemente los estudios sobre las radiaciones, y llega al extremo de 
proporcionar listas completas de todas las radiaciones de los elementos 
químicos, plantas, enfermedades, remedios, etc., reseñando las longitudes y 
amplitudes de onda de cada uno de ellos. Ni que decir tiene, que también se 
extiende sobre las propiedades del "verde negativo", al que considera onda ultra 
penetrante y "onda portadora" de todas las demás.
Diez años más tarde, en el séptimo tomo de su obra, el mismo Turenne 
relata sus experiencias con las pirámides, siendo digno de destacar que señala 
los casos en que la momificación no se produce, o lo hace imperfectamente: 1) 
cuando la habitación en que se trabaja está sometida a ondas verticales de 
contaminación por el suelo (ondas nocivas o telúricas); y 2) cuando la 
habitación está sometida a ondas verticales de electricidad.
También debemos mencionar a Skariatine, coronel ruso nacionalizado 
francés, quien con el pseudónimo de En el publicó una serie de obras sobre 
egiptología y radiestesia. En el nos dice que ya en 1908, durante su primera 
estancia en Egipto, descubrió la misteriosa radiación de la Gran Pirámide, pero 
que sólo gracias a la obra de Chaumery y Bélizal, así como al péndulo universal 
de estos autores, consiguió definirla por completo y comprobar que el célebre 
verde negativo no es un único rayo, sino un haz de varios rayos muy próximos 
entre sí, a uno de los cuales, el que llama PI, atribuye propiedades curativas 
sobre el cáncer.
Pero quizá la obra más conocida de toda esta época, sea la de Jean 
Martial: La Radiesthésie et les énergies inconnues, ya que, además de toda la 
serie de teorías en las que concuerda con los anteriores, facilita la primera 
lista de resultados de experiencias de momificación acompañada de los tiempos de 
exposición de las diversas materias bajo la pirámide, lista que ha sido copiada 
repetidamente por todos los autores actuales desde 1970 hasta la fecha, aunque 
la gran mayoría de los mismos no cite su procedencia.
En Estados Unidos, el gran pionero en la investigación sobre las pirámides 
fue Verne Cameron, reconocido mundialmente como experto radiestesista.
Cameron repitió toda la serie de experiencias de los franceses y fue el 
primero en hacernos notar que los productos alimenticios conservados bajo 
pirámide no sólo se conservan indefinidamente, sino que además mantienen todo su 
sabor y cualidades alimenticias. Sus experiencias con carne grasa de cerdo y 
sandías son tan populares en América como las de Martial entre nosotros.
A causa de su formación científica, Cameron se interrogó sobre las causas 
de tan insólitos fenómenos. Para averiguarías
inventó un aparato al que denominó "aurámetro" que le servía para medir el 
"aura" del campo de fuerza de los objetos.
Sus conclusiones son similares a las de los franceses, y al igual que 
éstos denomina "ondas de forma" a la energía de la pirámide. No menciona para 
nada el verde negativo, pero afirma en cambio que, además del rayo vertical de 
energía que se desprende del vértice, del campo interno, y del campo secundario 
que los franceses hallan alrededor de la pirámide, la influencia de ésta se 
extiende hacia abajo, como si la pirámide fuese el vértice de un gran campo 
invisible de forma piramidal que se extiende por debajo de la misma.
Para resumir en pocas palabras las conclusiones coincidentes de estos 
investigadores (y eliminando aquello en lo que divergen) diremos que todos 
insisten en la existencia de una energía o radiación especial imposible de 
detectar por ningún instrumento, y sí tan sólo por la radiestesia,1 cuya 
influencia tanto puede ser benéfica como maléfica (en este último caso tanto 
puede serlo por una ligera diferencia de onda como por un exceso de radiación), 
y gracias a la cual puede obtenerse la momificación, la curación de graves 
enfermedades, estimular o impedir la germinación de semillas, dotar al agua de 
cualidades curativas y energetizantes, etc.
Como podemos ver, todo cuanto actualmente aparece como gran novedad, 
estaba ya incluido en los trabajos de los radiestesistas, comprendido el trabajo 
psíquico bajo pirámide, que si no hemos mencionado, es porque su principal 
expositor, En el, lo presenta entremezclándolo con un profundo estudio del 
esoterismo del antiguo Egipto, no sólo difícil de asimilar, sino también ajeno 
de momento al marco de una obra como ésta.
La causa de que todos estos logros hayan pasado desapercibidos del gran 
público y de que los científicos los descarten como fantasías reside en el 
carácter tan especial de la radiestesia, similar (o idéntica) en su fundamento a 
los poderes PSI de la parapsicología, lo que hace' imposible su verificación con 
seguridad científica. Asimismo, y por idénticos motivos, cada radiestesista 
tiene sus "patrones" personales de medida, y por ello, aunque en resumen todos 
vengan a decir lo mismo y sus resultados sean ciertos, las "medidas" de cada uno 
en particular son distintas, lo que mueve al científico a desconfiar de la 
validez de sus propuestas. 
También hay que tener en cuenta la brecha causada por la segunda guerra mundial, 
que trajo como consecuencia la aparición de dos grandes tecnologías, la rusa y 
la americana, que relegaron a un segundo plano las del resto de occidente. Lo 
anteriormente conseguido se olvidó, y tan sólo se convierte en espectacular y 
apreciado mundialmente cuando nos lo repiten desde "detrás del telón de acero", 
y gracias a dos autoras americanas: Sheila Ostrander y Lynn Schroeder.


EXPERIMENTOS E INVESTIGACIONES PIRAMIDALES :

(POR E.SALAS Y CANO)

La furia piramidal

El actual interés por las pirámides arranca en 1970 y fue generado por la 
publicación del libro Psychic Discoveries Behind the Iron Curtain, una obra que 
revela la intensa investigación de lo paranormal en la Europa del Este. Las 
autoras, Sheila Ostrander y Lynn Schroeder, describen, entre otros temas, el 
trabajo de un ingeniero electrónico, Karel Drbal, con las energías que genera o 
enfocan las pirámides.

Karel Drbal tuvo conocimiento de los primeros trabajos de los 
radiestesistas franceses durante los siete años que trabajó en París. Él mismo 
reconoce con ejemplar modestia lo mucho que debe al abate Moreux por su obra La 
Science Mystérieuse des Pharaons, a L. Turenne por Ondes des formes (tomo quinto 
de su obra), y, principalmente, a A. Bovis por el manual que resume sus 
conferencias. Durante las experiencias que luego relataremos, también mantuvo 
correspondencia con Bovis, Martial y otros radiestesistas, tanto franceses como 
de otros países.

Durante el periodo de penuria que atravesó Checoslovaquia al final de la 
segunda guerra mundial, y mientras Drbal realizaba sus experiencias con la 
pirámide, se acordó de una curiosa experiencia de su servicio militar. Una de 
las bromas que se gastaban era la de dejar la navaja de afeitar del compañero 
"agraciado" en el alféizar de la ventana, expuesta durante toda la noche a los 
rayos lunares. Al día siguiente, la víctima se dejaba la piel a tiras al 
intentar afeitarse, ya que el filo había desaparecido como por arte de 
magia. Según Drbal, la luz polarizada de la Luna tiene la propiedad de deformar 
la estructura cristalina del acero.

Drbal tuvo la idea de poner una hoja de afeitar en la pirámide con la 
esperanza de que ésta destruiría también el filo de la hoja. Realizó una serie 
de pruebas y, para sorpresa suya, obtuvo un resultado opuesto al que esperaba: 
llegó a poder afeitarse hasta doscientas veces con la misma hoja. Según él mismo 
dice, desde el 3 de marzo de 1949 hasta el 6 de julio de 1954, gastó sólo 
dieciocho hojas de afeitar de varias marcas (principalmente "Blue Gillette"), lo 
que le supuso un promedio de ciento cinco afeitados por hoja. Ni que decir tiene 
que patentó su invento e hizo la felicidad de sus compatriotas.
La odisea de Drbal para patentar su pirámide es demasiado extensa para 
reproduciría aquí, pero lo que sí es interesante es llegar a su teoría del 
funcionamiento de la misma. Según él, dos factores entran en juego:
1) Una deshidratación rápida, que elimina la humedad en los espacios 
intercristalinos del filo de la hoja. (En el caso de materiales orgánicos, esta 
deshidratación es la que produce la momificación.)
2) Una acción sobre la estructura microscópica de la materia, que elimina 
el efecto de "fatiga del metal" causado por el uso. (En las materias orgánicas, 
esta acción destruye los microorganismos causantes de la putrefacción, lo que 
permite la conservación de la materia sometida a momificación durante el tiempo 
preciso para que actúe a fondo la deshidratación.

Lo que diferencia a Drbal de los radiestesistas, es su formación 
científica. El mismo declara que el inconveniente de los franceses es su 
"misticismo"; por lo tanto Drbal realiza experiencias y comprueba resultados, 
limitándose a la conclusión de que toda la materia viva, incluyendo al hombre, 
está sometida a la influencia de una energía biocósmica; la pirámide sirve tan 
sólo para enfocar esta energía.

Pequeñas pirámides rojas, rojiblancas y blancas, empezaron a inundar el 
comercio checoslovaco en 1959, pero el interés básico de Drbal, al igual que el 
de los radiestesistas, era el estudio de las radiaciones inusuales, 
principalmente el verde negativo que ya hemos mencionado. Siguiendo en esta 
línea, Drbal ha realizado últimamente nuevas investigaciones de preserva
ción de la carne utilizando ondas luminosas en lugar de ondas de forma.
Colgó dos trozos de carne, separados aproximadamente diez centímetros uno 
del otro en una habitación corriente; no evitó la luz solar, ni aplicó 
iluminación artificial; se limitó a mantener las condiciones normales, excepto 
por un rayo de luz verde que mantuvo constantemente enfocado, noche y día, sobre 
uno de los trozos de carne. La carne sometida al baño continuo de luz verde 
permaneció fresca, mientras que la otra se estropeó...
De esta forma demostró prácticamente la realidad de la teoría de los 
radiestesistas -y suya propia- de que la luz, la electricidad y el magnetismo, 
van siempre acompañados de otra misteriosa radiación, esta energía biocósmica 
cuyas distintas modalidades se asocian en cierta forma a los colores, en 
especial al verde.

Casi simultáneamente con la aparición de la obra de Ostrander y Schroeder 
trascendió el fracaso de un programa de investigación que empleaba los rayos 
cósmicos para averiguar la existencia de cavidades no localizadas en las 
pirámides. Con esta investigación se pretendía terminar con la incertidumbre 
sobre la existencia de cámaras secretas donde estuvieran las momias de los 
faraones no aparecidas todavía a pesar de las excavaciones efectuadas.

Esta expedición, de la que se hizo gran publicidad en su inicio, concluyó 
con un fracaso tan incomprensible como inexplicable. La expedición estaba 
dirigida por el doctor Luis W. Alvarez, premio Nobel de Física 1968, y, entre 
otros, colaboraban con él personalidades tan eminentes como el doctor 1.1. Rabi, 
de la Universidad de Columbia, galardonado por la AAAS (American Association for 
the Advancement of Science) a raíz de sus trabajos de Física nuclear; el doctor 
Ahmed Fahkry, autoridad en antigüedades egipcias de la República Árabe Unida; y 
el doctor Amr Goneid, de El Cairo. En suma, un impresionante grupo de 
científicos patrocinado por una docena de instituciones, entre las que figuraba 
la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos. El coste de la operación 
estaba calculado en un millón de dólares.

Tras registrar millones de trayectorias de rayos cósmicos sobre una cinta 
magnética especial para su análisis por computadora, se procedió a su estudio. 
Su evaluación por el ordenador de El Cairo registró claramente la localización 
de las caras y aristas de la pirámide de Kefrén, pero no indicó la existencia de 
ninguna cámara oculta.

Las siguientes palabras del doctor Amr Goneid resumen lo curioso, y a la 
vez trágico, del caso: "La pirámide desafía todas las leyes conocidas de la 
ciencia y la electrónica". Apoyaba sus palabras con unas cintas, resultado de 
dos exploraciones efectuadas con veinticuatro horas de intervalo en el mismo 
sector, sobre las mismas piedras, según la misma técnica y en condiciones 
idénticas: ¡ambas mediciones eran completamente distintas!
Tras este fracaso cayó el silencio sobre la prosecución de las 
experiencias, que el Stanford Research Institute ha continuado, pero cuyos 
resultados todavía no se conocen (¿?).

El doctor Alvarez no ha admitido nunca que el llamado "efecto de la 
pirámide" tenga nada que ver con el fracaso de su equipo, pero no ha dado 
ninguna explicación más verosímil del hecho.
El impacto de la obra de Ostrander y Schroeder y su coincidencia con este 
fracaso no podían por menos que influir en la opinión popular, y desde entonces, 
disparada la "furia piramidal", el ritmo de las investigaciones se ha hecho 
frenético, hasta el punto que ya no es posible ordenar cronológicamente los 
acontecimientos.

Citaremos tan sólo como ejemplo algunos de los organismos privados que han 
proliferado en Estados Unidos:
En Nueva York, la compañía Toth Pyramid, explota la licencia de Drbal 
sobre la pirámide para afilar hojas de afeitar, y el mismo Max Toth, en 
colaboración con Greg Nielsen, ha publicado un libro, Pyramid Power, el más 
completo sobre el tema hasta el momento, a pesar de ser anterior a los trabajos 
de Flanagan, Schul y Pettit, y otros de los que hablaremos más adelante.
En Chicago, la casa Edmunds Scientific, de John Dilley (ya fallecido), ha 
comercializado un modelo de pirámide de alta precisión realizado en plexiglás.
En Santa Bárbara, California, Bill Cox, discípulo y continuador de Verne 
Cameron, además de sus trabajos, publica las obras del famoso radiestesista y 
edita la "Pyramid Guide", revista mensual sobre radiestesia y campos de 
energía.

En Los Angeles, California, el ESP Laboratory, una organización de 
investigaciones parapsicológicas, también trabaja sobre pirámides.
En Detroit, John B. Boyle ha creado la Astral Research, que además de 
vender pirámides emplea los fondos así obtenidos en sufragar sus investigaciones 
sobre las mismas.
Esto es tan sólo una muestra, ya que cada día se crean nuevas sociedades y 
grupos, aparte de los particulares cuyos logros divulgan las publicaciones 
especializadas, como la ya mencionada de Buí Cox.
Veamos ahora cuáles son los investigadores que más se han distinguido 
últimamente:

Eric MacLuhan. Hijo del gran teórico de la comunicación, Marshall 
MacLuhan, Eric MacLuhan es profesor de electrónica creadora de la Universidad de 
Ontario, y ha dado clases en la Universidad de Wisconsin y en el Fanshawe 
College de Londres. Entre los resultados de sus trabajos cabe destacar el 
hallazgo de que el coeficiente de deshidratación de la carne varía según el 
lugar de colocación en la pirámide.

Son muy notables sus esfuerzos en pos de una aproximación 
interdisciplinaria entre científicos de distintas ramas, ya que lo que el 
egiptólogo no puede percibir, puede hacerlo el físico o el especialista en 
electrónica. MacLuhan cita como ejemplo de su afirmación el que en una ocasión, 
al mostrar el plano de base de varias pirámides a un ingeniero acústico, éste le 
Comentó que el plano se parecía extraordinariamente a un sistema de altavoces.
Según MacLuhan, si está comprobado que para un óptimo resultado de las 
experiencias, los objetos deben colocarse a un tercio de la altura de la 
pirámide, y ésta debe estar orientada en la dirección norte-sur, esto parece 
indicar la intervención de varias energías, y concluye:

"La Cámara del Rey, que es el mayor centro de energía de la pirámide, es 
también el centro de gravedad. Esto no es casual.
"La pirámide está alineada en dirección norte-sur, paralela al eje 
magnético terrestre. Esto tampoco es casual y coincide con la teoría 
complementaria de que el magnetismo tiene su influencia, y las ondas de 
energía de la pirámide están en alguna forma polarizadas.
"Las pirámides egipcias son masas sólidas de roca, con cámaras 
interrelacionadas entre sí de forma específica. Estas cámaras son "cavidades 
resonantes", espacios cerrados en los que la energía electromagnética puede ser 
almacenada o excitada, en forma semejante a los altavoces de alta fidelidad."

Desde su punto de vista, en estos tres aspectos de gravedad, magnetismo y 
resonancia, está la clave del poder piramidal.
En su seguridad de que entre otras cosas- la pirámide puede producir un 
campo magnético coherente, busca una compañía que haga crecer cristales 
semiconductores en el interior magnéticamente puro de la pirámide, con lo que, a 
su entender, se conseguirían elementos super eficientes, libres de radiaciones 
extrañas.
Afirma, además, que si es cierto que en Italia, Francia y Yugoslavia se 
distribuye leche y yogur en envases piramidales, y estos productos se mantienen 
frescos durante más tiempo, es indudable que intervienen varias energías, ya que 
es imposible mantener orientados los contenedores. Para algunos efectos sería 
necesaria la orientación, pero para otros bastaría con la forma piramidal.

Joan Ann de Mattia. Licenciada en Filosofía y Letras, profesora del 
Institute of Psychorientology de Laredo, Texas, después de realizar también los 
clásicos experimentos de momificación, ha hecho algunas observaciones 
interesantes.
La primera se refiere al comportamiento de la miel bajo la pirámide. Este 
producto tiene la curiosa propiedad de volver al estado líquido si durante su 
solidificación la pirámide es desviada de su orientación.
Otra experiencia curiosa es el método de curación de lo que 
humorísticamente denomina "síndrome del novio cansado". Esta experiencia 
consiste en colocar una pequeña pirámide debajo del sillón del "novio", lo que 
produce una "energización" del varón que le permite cumplir mejor con sus 
"deberes". Lo más interesante de esta experiencia no es el hecho de comprobar la 
existencia de un efecto por encima del vértice de la pirámide
-que puede usarse también colocándola bajo la cama para recargar energías 
durante el sueño sino el ser Joan Ann de Mattia la única que menciona que el 
color parece tener cierta importancia en los efectos.
En cuanto a sus comentarios sobre las experiencias PSI bajo pirámide, 
también tienen cierto interés, a pesar de que sobre el tema existen muchos 
trabajos similares.

Buí Schul y Ed Pettit. Autores de dos obras, The Secret Power of Pyramids 
y The Psychic Power Gf Pyramids, son quienes mejores experiencias han realizado 
sobre el comportamiento y crecimiento de las plantas bajo pirámide. A nuestro 
entender, además del método y la regularidad de sus experiencias, lo realmente 
importante de sus trabajos es haber escogido al girasol, en el que observan unos 
curiosos movimientos cíclicos giratorios de una duración de unas dos horas, 
cuyas causas ignoran.

También es interesante, a pesar de ser ya conocida, la desigualdad de los 
resultados que han obtenido: a veces la pirámide impide o retrasa el crecimiento 
de las plantas, cuando por lo general lo intensifica. Otro hecho significativo 
es la imposibilidad de hacer crecer tomateras en el suelo que haya servido de 
base a una pirámide.
De las experiencias de Schul y Pettit sobre la meditación y los efectos 
psíquicos, tema del segundo de sus libros, así como de sus observaciones sobre 
las aplicaciones médicas de la pirámide, hablaremos más adelante, ya que en lo 
esencial coinciden con las experiencias de otros autores.

G. Patrick Flanagan. Originario de Glendale, California. Niño prodigio e 
inventor (a los diecisiete años era ya conocido por su invento del neurófono, 
una ayuda auditiva que transmite directamente al cerebro impulsos eléctricos), 
doctor y licenciado, vende por correo tiendas de plástico de 1,80 m de altura, a 
escala, en forma de pirámide, así como un generador de energía piramidal, y 
posee además una serie de patentes de instrumentos electrónicos que utiliza para 
su trabajo con pirámides.

¿Cómo se produce el efecto piramidal? Flanagan está convencido de que la 
energía de las pirámides cambia las propiedades dieléctricas de la materia y 
sostiene que la energía dieléctrica es una reflexión de la carga eléctrica de la 
superficie de los cuerpos. Podemos resumir sus hallazgos como sigue:
Empieza por citar el clásico experimento de Faraday con el saco cónico de 
seda (figura 1) para demostrar la distribución de la carga eléctrica en un 
cuerpo aislado.

Faraday cargó el saco con electricidad estática y descubrió que toda la 
carga se distribuía en la cara exterior del mismo, quedando sin carga el 
interior. Tirando del cordón que atraviesa el vértice del cono, lo volvió al 
revés, y la carga pasó a la nueva superficie exterior (que antes era la 
interior). Cuantas veces se repetía la operación la carga pasaba siempre al 
exterior y nunca quedaba en el nuevo interior. La conclusión es obvia: la carga 
estática permanece siempre en la superficie exterior de los cuerpos.
Pero sigamos. Flanagan ha creado un aparato al que llama termómetro 
diferencial electrónico, que detecta en sus mediciones diferencias ínfimas de 
temperatura; mediante el empleo del mismo asegura que la temperatura del 
interior de la pirámide es ligeramente superior a la del exterior, y que el 
contenido de energía varía según el momento del día, la estación, el clima, las 
fases de la Luna y la cantidad y polaridad de los iones de la atmósfera que 
rodea a la pirámide. En su opinión, los éxitos o fracasos que se producen en la 
experimentación dependen de una interrelación compleja de todos estos factores, 
debiéndose tener en cuenta que, hasta cierto punto, la energía mental del 
investigador puede afectar también el resultado. Para él, los más importantes de 
todos estos factores son la orientación de la pirámide y la polaridad de la 
electricidad atmosférica en forma de iones libres.

Generalmente se acepta que la ionización negativa o, mejor dicho, la 
carencia de iones positivos, es beneficiosa para la actividad humana, y produce 
un sentimiento de bienestar. No es de extrañar pues que éste se dé dentro de la 
pirámide.
Para sus pruebas, Flanagan ha creado un generador de iones negativos que 
no emite el peligroso ozono. Con él ha comprobado un aumento de energía en el 
interior y encima de la pirámide al incrementarse el contenido en iones 
negativos en la atmósfera que la rodea.
En su deseo de ampliar la física de la carga eléctrica, Flanagan afirma 
que, siendo universal el equilibrio de todos los factores energéticos, deben 
existir además de las cargas positivas y negativas, el neutro y el cero.

Considerando a la Tierra como una gran esfera, la ionosfera tiene una 
carga positiva de 400.000 voltios, la superficie es negativa con un voltaje 
similar, y el centro tiene carga cero. El interior de la Tierra es extremada-
mente cálido, del orden de miles de grados: ¿qué origina esta temperatura? Pues 
la misma razón que hace que una pirámide esté más caliente dentro que fuera: la 
diferencia entre carga y cero. Y este flujo de energía podría relacionarse con 
la gravitación y otros fenómenos inexplicables.

Aun cuando no podemos compartir plenamente esta teoría, proseguiremos 
diciendo que Flanagan afirma que la pirámide crea un vacío eléctrico en su 
interior, pero no un vacío de campo energético. El doctor Otto Brunler, que 
investiga los campos de "energía viva", llama a la misma "energía biocósmica 
dieléctrica", y Flanagan está convencido de que las cavidades del cerebro e 
interior del cuerpo son acumuladores de energía dieléctrica: toda cavidad tiene 
un campo dieléctrico en su interior en correspondencia con el eléctrico de su 
superficie exterior. La forma del campo determina parte de sus funciones, lo que 
explica por qué los efectos de la pirámide son distintos de los de las otras 
formas.
Para Flanagan, la pirámide es como un invernadero que reúne y almacena 
energía biocósmica. Un invernadero está diseñado de forma que los rayos solares 
incidan en las paredes en ángulo recto para obtener la máxima transferencia del 
infrarrojo a su interior, mientras que las demás radiaciones pasan de lado a 
lado del mismo. Igualmente la pirámide está diseñada de tal modo que la 
radiación biocósmica incida en las paredes en ángulo recto, cargándola de modo 
similar.
Flanagan considera también que la pirámide genera nanoondas por el simple 
hecho de tener cinco ángulos, los cuatro de la base y el del vértice. Estos 
ángulos producen el efecto de un emisor en el que la radiación de las moléculas 
de la materia de la pirámide se combina en los ángulos planos formados por las 
aristas en un haz que los divide por la mitad y es transmitido al centro de la 
pirámide, donde se concentran en el área de la Cámara del Rey, siendo absorbidos 
por resonancia en las moléculas de dicha área. A medida que la energía crece, 
aumenta la circulación, llegándose finalmente a una atmósfera altamente saturada 
de energía, que irradiará también hacia fuera por las aristas de la pirámide.

Efectivamente, utilizando las técnicas de la fotografía Kirhan, Flanagan y 
Stark han logrado fotografiar esta energía. Flanagan ha patentado también un 
cilindro magnético que duplica los campos de energía del interior de la pirámide 
y puede utilizarse para purificar el agua. Al parecer, las bacterias mueren y 
las partículas sólidas explotan literalmente, manteniéndose en suspensión 
coloidal. Añade que este cilindro quita el sabor a mentol de los cigarrillos 
sólo con dejarlos caer por el agujero (de un diámetro de 2 cm) y que con sólo 
hacer pasar el whisky por el cilindro se consigue una suavidad comparable a la 
del Chivas, al igual que ocurre con el café y otras bebidas.

También ha patentado otro invento al que llama generador piramidal, 
consistente en treinta pirámides metálicas (en cinco filas de seis pirámides) de 
2,5 cm de altura sobre fondo dieléctrico. Utilizando este generador como soporte 
para recipientes con alimentos o líquidos, se consigue que éstos se conserven 
durante un asombroso período de tiempo (los alimentos), y que mejoren de sabor 
(los líquidos y el tabaco).
En cuanto a su tienda para meditación afirma que también puede usarse para 
dormir en su interior, y que quienes lo hacen necesitan dormir menos y que 
además se incrementa la sensibilidad a los estímulos sexuales (aunque no utiliza 
esta afirmación en su publicidad comercial).
Sus investigaciones indican que brotes de judía momificados en la pirámide 
fueron capaces de crecer después de rehidratarlos, lo que indica que la pirámide 
mantiene las fuerzas de la vida sin destruirlas. Células situadas en el interior 
de una pirámide en una solución alimenticia han vivido nueve veces más de lo 
esperado, lo que sugiere si no podría utilizarse esta propiedad para preservar 
tejidos humanos por largos períodos de tiempo, en vuelos espaciales, por 
ejemplo, o con otras finalidades médicas (cloning).

Si nos hemos extendido tanto con Flanagan -a pesar de que algunas de sus 
afirmaciones son muy discutibles- es tan sólo por ser sus teorías lo más 
avanzado hasta la fecha sobre el tema, las que más posibilidades nos abren a la 
investigación, y por ser el compendio de las sustentadas por los anteriores 
investigadores, pero con una mayor coherencia.

Serge V. King. Autor de un compendio de cuanto se conoce sobre pirámides, 
al que añade sus experiencias y conclusiones. King es meticuloso, aunque 
inconstante, en sus experiencias, pero teme comprometerse en la teoría, cosa que 
después de leer su libro comprendemos perfectamente, ya que sus análisis sobre 
las teorías de los demás son extremadamente ingenuos, a veces hasta 
contradictorios, y se derrumban sin necesidad de gran reflexión, salvándose 
únicamente lo que recoge de otros autores.
Su fuerte es la práctica, ya que no se fía de nadie y todo lo comprueba 
con precisión. Por ejemplo, ha sido una sorpresa para nosotros ver que sus 
experiencias con la miel le proporcionaban resultados muy parecidos a los 
nuestros a pesar de que abandonase el intento dejándolo por inútil sin más 
explicaciones. Los demás autores en cambio, cuando lo mencionan, se limitan a 
copiar las experiencias de Joan Ann de Mattia sin comprobación alguna.
Las ideas de King podrían resumirse así: menos teoría y más práctica (en 
lo que estamos de acuerdo). Se limita a decir que la energía de la pirámide es 
la energía básica del universo a la que llama "Mana" (con lo que declara 
implícitamente su adscripción a la tradición Huna).

De todos modos, hay que reconocer que al igual que Sehul y Pettit, sus 
experiencias están bien planeadas y también hablaremos de ellas a partir del 
próximo capítulo, en el que empezamos la verdadera parte experimental de nuestro 
trabajo.


Momificación y conservación de alimentos



CARNE


De todas las experiencias que pueden realizarse con la pirámide, la más 
conocida y repetidamente comprobada es la momificación de la carne.
Aun cuando todos los autores están de acuerdo en que el promedio de 
deshidratación de la carne oscila entre el 65 y el 70 por 100 de su peso, se 
limitan a citar el tiempo en que se realiza la misma, dando cifras tan dispares 
que llegan a oscilar entre 9 y 40 días.
Si bien estamos de acuerdo en que son muchos los factores que pueden 
intervenir y que originan tal disparidad de resultados, creemos que el más 
importante es la falta de un criterio unificado, ya que cada investigador usa un 
tamaño distinto de pirámide experimental, y, por si fuera 'poco, no se mantiene 
una relación constante entre el volumen del cuerpo a momificar y el de la 
pirámide.
Nuestras experiencias en este sentido nos han permitido comprobar que, 
efectivamente, las variaciones son muy grandes en los resultados cuando no se 
tiene en cuenta este factor. La conclusión es que, para obtener resultados 
satisfactorios y prácticamente constantes, es necesario guardar una proporción 
correcta. En pirámides de 15 cm de altura, que son las que normalmente empleamos en nuestras experiencias de momificación, los mejores resultados los hemos obtenido con trozos de 40 mm de largo, 25 mm de ancho y de 8 a 10 mm de grueso. Si utilizamos medidas menores es difícil obtener una verdadera seguridad, ya que los fragmentos-testigo también acostumbran a momificarse a poco que el tiempo sea seco, al ser prácticamente imposible conseguir carne que no haya sido tratada con aditivos químicos. Si el tamaño es bastante mayor, entonces los resultados son más lentos, aparecen estas enormes diferencias, e incluso algunas veces la momificación se malogra.

El proceso de momificación siempre es el mismo: la carne situada bajo la 
pirámide disminuye de tamaño con bastante rapidez, endureciéndose sin 
estropearse, aun cuando se retuerce; en contados casos, en los primeros días 
parece notarse un ligero mal olor que desaparece rápidamente. Encima de la carne 
se observa la formación de unas diminutas gotas de agua, como si ésta fuera 
expulsada del interior de la carne a su superficie, y se forma en el soporte un 
fino polvo blanquecino (que suponemos debido a los aditivos químicos, ya que no 
siempre se produce y además todas las veces que hemos podido realizar las 
experiencias con carne o hígado de conejo recién cazado, este residuo no 
apareció). Estas gotitas desaparecen más tarde y la momificación sigue su curso 
normal hasta que la carne parece tener una consistencia muy dura pero elástica. 
Esta carne es perfectamente comestible varios meses después.

En cambio los testigos (es decir, las muestras de idéntico tamaño y 
procedencia conservadas fuera de la pirámide) se estropean generalmente a los 
pocos días. Como ya hemos dicho, a veces también se momifican, pero nunca 
aparecen las gotitas de agua mencionadas, y, una vez momificados, la textura de 
la carne es muy distinta y quebradiza.
Esto nos indica que la opinión de King según la cual el aire y el calor 
natural pueden ser la causa de la conservación de la carne, proceso que la 
pirámide acelera, no es correcta, ya que el resultado final no es el mismo. Si 
el lector quiere comprobar lo que decimos, le recomendamos que haga la prueba 
con hígado de ternera o de cerdo, materiales en los que la diferencia en el 
resultado final es mayor.

Si se desea obtener resultados similares con pirámides de mayor tamaño, la 
dimensión de los trozos a momificar debe ser proporcional, aun cuando 
recomendamos que el grosor no supere nunca un centímetro, puesto que entonces la 
carne se retuerce al momificarse.
Si la momificación de trozos de gran tamaño se realiza con fines 
utilitarios de conservación indefinida, creemos apropiado utilizar un artificio 
que cita Stark y que hemos probado con éxito. Este sistema consiste en construir 
bandejas con tela de aluminio de malla muy fina, o lámina del mismo metal 
multiperforada, enmarcada en madera; una vez llenas estas bandejas, se 
superponen unas a otras atándolas con cordel (nunca con alambre), con lo que se 
consigue limitar el retorcimiento de los trozos de carne, y, además, al efecto 
de la pirámide se suma otro especial del aluminio, del que hablaremos en el 
capítulo 6, lo que permite un mayor aprovechamiento del espacio momificador de 
la pirámide.

La momificación de trozos de gran tamaño presenta ventajas e inconvenientes. El más destacado de éstos quizá sea que es necesario construir 
pirámides de más de un metro de altura. En cuanto a las ventajas, éstas se 
refieren por un lado a la calidad de la carne (mejor sabor, menor tiempo de 
cocción) y a la comodidad de uso (piénsese, por ejemplo, en las largas 
excursiones en las que cada gramo de peso en la mochila tiene su importancia).

Una precaución importante es quitar toda la grasa posible para facilitar 
la momificación. Esto no significa que la grasa no pueda momificarse; sin 
embargo, los tiempos de momificación de la carne y la grasa son dispares y es 
mejor, cuando interese, hacerlo por separado.
Si se siguen las instrucciones que preceden pueden conseguirse 
momificaciones perfectas en un tiempo aproximado de dos semanas (en tiempo seco 
hasta en una semana). Repetimos que no pueden darse tiempos exactos por ser 
muchos los factores que intervienen, como se desprende de la lectura del 
capítulo anterior y que más adelante analizaremos detenidamente.
A guisa de ejemplo, vamos a analizar ahora una de nuestras experiencias 
realizada con hígado fresco de cordero en dos pirámides de 15 cm de altura, 
utilizando como testigos un fragmento colocado en un cubo de 14 cm de arista 
(cuyo volumen es el mismo de la pirámide de 15 cm), y otro trozo descubierto sin 
protección alguna. Las pirámides y el cubo fueron construidos con la misma 
cartulina e idéntica ventilación (una abertura semicircular de 2 cm de diámetro 
en el centro de la base de cada lado).

Las muestras a momificar se cortaron del mismo trozo de hígado procurando 
que fueran lo más parecidas en forma y peso.
Las muestras de una de las pirámides, del cubo y del testigo
descubierto, fueron pesadas diariamente a las seis y media de la tarde de cada 
día (la experiencia empezó a las seis y media de la tarde del día 10 de 
septiembre) y la de la otra pirámide tan sólo al finalizar la experiencia. 
También procuramos situarlas en tal forma que las condiciones ambientes (luz, 
temperatura, humedad) fueran las mismas para todas las muestras. El tiempo era 
seco y caluroso:

Los resultados quedan recogidos en la tabla 1 . 

Como podemos ver, la momificación es más perfecta si la muestra no es 
manipulada durante el proceso, pero incluso removiendo las muestras diariamente, 
las diferencias entre cubo y testigo son insignificantes, mientras que las de 
las pirámides son muy significativas. Lo apreciaremos mejor en el gráfico 
siguiente (figura 2) en el que hemos recogido la pérdida de peso en tantos por 
ciento para unificar los resultados con más precisión. (El gráfico se ha trazado 
sobre el porcentaje de peso que queda en la muestra, es decir, 100 menos el 
porcentaje de pérdida de peso. Así, el día 1 el porcentaje será de 100-22,358= 
=77,642, que es la cifra representada en el gráfico, y así sucesivamente.)
Como podemos apreciar en el gráfico, el testigo y el cubo siguen un 
proceso casi idéntico, sus gráficas se entrecruzan sin separarse, por lo que las 
pequeñas diferencias que se observan pueden ser debidas incluso al mismo remover 
de las muestras para su pesaje; en cambio la separación con la gráfica de la pirámide es claramente delimitada y altamente significativa.
A fin de ilustrar más claramente este proceso, la tabla 2 y el gráfico de 
la figura 3, recogen los datos anteriores y establecen sobre ellos las 
diferencias en la pérdida de peso que registran las muestras del cubo y la 
pirámide con respecto al testigo, tanto en los porcentajes diarios como en los 
totales.

Lo primero que llama la atención es la irregularidad de las gráficas 
diarias del cubo, lo que nos reafirma todavía más en que dichas diferencias 
pueden ser debidas a su remoción o a factores imprevisibles ajenos al fenómeno 
de la momificación propiamente dicho.
La curva diaria de la pirámide si que refleja una evolución lógica, ya que 
los primeros días la rapidez de deshidratación aumenta progresivamente, para 
estabilizarse y descender luego hasta ser inferior a la del testigo, lo que 
también es lógico, ya que estamos cerca del límite de momificación y no queda casi nada que deshidratar.
Las gráficas totales también concuerdan con lo dicho: irregular la del 
cubo y continua y lógica la de la pirámide, que permite adivinar que llegará a 
confundirse con la del testigo al finalizar la momificación.
Hemos escogido este ejemplo de momificación entre los muchos realizados, 
por su corta duración, al haberse llevado a cabo en tiempo seco. Esto es una ventaja, y no implica ninguna diferencia con los resultados obtenidos en otros realizados en tiempo húmedo, quizá más espectaculares en las variaciones, pero en los que el testigo se ha estropeado antes de finalizar la prueba.

Pescado

Cuanto llevamos dicho para la carne puede aplicarse al pescado y en 
general a todos los demás alimentos, de manera que en lo sucesivo daremos por 
sabido lo que se refiere a proporciones y sólo las indicaremos cuando existan 
notables diferencias con la norma general.
El pescado acostumbra a perder un poco más de su peso que la carne -a 
veces llega al 75 por 100- pero también aquí las distintas especies arrojan 
distintos tiempos y proporciones.
Todo depende de la humedad contenida en lo que se trata de momificar.
Una precaución que recomendamos es despellejar el pescado antes de 
proceder a su tratamiento, ya que casi toda la grasa que contiene se halla bajo 
la piel y sale con ésta. Luego se corta en trozos del tamaño apropiado a la 
pirámide y se procede al igual que se indicó con la carne.

Huevos

Se han realizado experiencias con huevos con cáscara y sin ella. En 
realidad los resultados son los mismos y lo único que varia es el tiempo, ya que 
con cáscara se precisan unos dos meses y sin cáscara con unos veinte días es 
suficiente para su momificación. La pérdida de peso llega también al 60-65 por 
100.

FRUTA Y VEGETALES

En este apartado son tres los objetivos que pueden desearse:
1) la deshidratación; 2) la conservación; y 3) la maduración.

Deshidratación. El procedimiento es el habitual y los tiempos son muy 
dispares según la clase de fruta o vegetal de que se trate, ya que puede variar 
de pocos días para las hierbas hasta tres meses para las manzanas.

Conservación. Casi todos los autores sostienen que el color, el olor y el 
sabor se conservan prácticamente intactos. Por nuestra parte debemos discrepar, 
aunque sintamos hacerlo en contra de la pirámide. El sabor sí que se conserva, 
el olor se pierde bastante, y en cuanto al color los resultados son muy 
dispares, pero por lo general pierde mucho. Joan Ann de Mattia dice que las 
rosas se conservan intactas, sin deformarse, pero eso es algo que nunca hemos 
logrado: todas las flores que hemos tratado se han deformado y perdido color, 
incluso las rosas. Debemos puntualizar, además, que hemos ensayado distintos 
lugares de colocación en la pirámide. Si bien el mejor lugar sigue siendo la 
Cámara del Rey, incluso en este caso nos reafirmamos en lo dicho.
Referente a la conservación en fresco de las frutas, basta colocarlas bajo 
pirámide (en este caso las proporciones de tamaño y situación en altura no son 
tan importantes).
Para la conservación basta con tenerlas en la pirámide unas horas -mejor 
un día- y luego veremos que se conservan intactas mucho más tiempo que las no 
tratadas. Un proceso mejor, pero más complicado, es construir un generador 
piramidal como el de Flanagan, a base de una serie de pirámides pequeñas de 
aluminio fijadas sobre una tabla, y colocar encima el recipiente de la fruta, 
sin tocarla hasta el momento de consumirla. Si disponemos de una pirámide 
superior a los 75 cm de altura, basta con colgar el recipiente con la fruta unos 
centímetros por encima de la cúspide de la misma.

Maduración. El tiempo requerido para la maduración dependerá del tipo de 
fruta y de lo verde que esté. Por término medio, bastarán de seis a ocho horas.
En este proceso de maduración parece que el sabor incluso mejora, pero en 
los cítricos (naranja, limón, mandarina, etc.) se produce un fenómeno curioso: 
su 
olor picante y la acidez disminuyen en grado sumo y a veces incluso desaparecen.
Creemos con King que la mejoría del sabor puede ser debida a la 
estimulación por la pirámide de los enzimas de la fruta. El comportamiento de 
aromas y sabor de los críticos es semejante al del vino y los licores.

En cuanto a las semillas (arroz, judías, habas, etc.) su conservación en 
la pirámide las mantiene indefinidamente sin deterioro y sin que pierdan su 
poder de germinación. También en este apartado lamentamos disentir de la opinión 
general, según la cual la pirámide mantiene alejados a los insectos; tanto King 
como nosotros hemos realizado pruebas con los mismos y PO demos garantizar que 
los insectos -en especial hormigas y larvas de mosca- entran tranquilamente 
dentro de la pirámide para apoderarse de los alimentos allí almacenados. En 
especial pudimos comprobar que las larvas de mosca se desarrollan mejor y algo 
más rápidamente en el interior de la pirámide, que fuera de ella.
Volviendo a la momificación, diremos que los resultados más asombrosos se 
consiguen con frutos muy ricos en agua, como tomates o naranjas. En un par de 
meses llegan a perder un 95 por 100 de volumen. También las uvas sufren un 
proceso similar, convirtiéndose en pasas.


TABACO, VINO Y LICORES

La opinión de todos los autores es unánime: estas materias mejoran de 
sabor y bouquet.
En Opinión de King, no se observa cambio alguno en el tabaco. Sin embargo, 
a nuestro entender, tal afirmación se debe a que King experimenta con tabaco de 
pipa, excesivamente fuerte, y la pipa no es un instrumento adecuado para tales 
pruebas. La realidad es que el tabaco se suaviza bastante (lo que, dicho sea de 
paso, no es lo mismo que mejorar).
Respecto a los licores, puede procederse de dos maneras. Una, la más 
espectacular, consiste en someter a comprobación dos copas del mismo licor, una 
expuesta a la influencia de la pirámide, la otra tomada directamente de la 
botella; en este caso, es fácil comprobar que, con sólo una hora de exposición, 
el licor de la pirámide es mucho más suave. El segundo sistema consiste en dejar 
una copa en la pirámide y otra a la intemperie. La diferencia sigue siendo 
perceptible, aunque menor.
Lo que ocurre, igual que con los cítricos, es que el alcohol y las 
esencias son mucho más volátiles que el agua y su evaporación queda 
proporcionalmente acelerada por la pirámide. Dado que los licores y el vino de 
calidad se caracterizan por una maduración mucho mayor que suaviza el alcohol -
aparte de darles el bouquet, y una graduación algo menor, el descenso en su 
proporción de alcohol causado por la pirámide los suaviza, haciéndolos más 
flojos, lo que parece mejorarlos. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con la 
calidad y el bouquet.
El segundo tratamiento que puede darse a los licores y vinos es colocarlos 
en la pirámide en frasco cerrado durante un mes, con lo que se acelera su 
maduración sin que por ello pierdan graduación. En este caso, sí que se produce 
un claro envejecimiento de los mismos con todo lo que ello implica sobre el búho 
quet. También debe tenerse en cuenta que no todos los lico res mejoran con el 
tiempo; en este caso, la pirámide es inútil.

LECHE

La leche tratada tan sólo una hora en una pirámide se mantiene más fresca 
mucho tiempo después de la fecha de caducidad que figura inscrita en el envase. 
Si su tratamiento se prolonga durante una semana, la leche se convierte en yogur 
sin necesidad de añadir ningún fermento.
El proceso es sencillo pero curioso: la leche empieza por
estratificarse en capas separadas y a veces se produce una precipitación 
polvorienta. Poco a poco, estas capas se espesan y combinan entre sí hasta que 
el todo se transforma en una sustancia cremosa y suave, con apariencia y sabor 
de yogur.
Hay que tener en cuenta que en este proceso intervienen muchos factores y 
por lo tanto no es regular. En ocasiones, la estratificación es apenas 
perceptible o inexistente; en ocasiones la leche se transforma en yogur en 24 
ó 48 horas, y otras se retrasa o no se consiguen resultados a pesar de trabajar 
en idénticas condiciones de luz, calor y humedad.
Bill Sehul y Ed Pettit realizaron también una serie de experiencias para 
ver cuál era el mejor lugar de colocación de la leche en la pirámide y también 
cuál era el material que mejores resultados daba en la construcción de las 
mismas. Para ello construyeron pirámides de diversos materiales y tamaños, 
colocando durante seis días jarras idénticas de leche en diversas localizaciones 
de la pirámide. Reproducimos a continuación (tabla 3) el resultado de su 
experiencia.


Tabla 3. Experimento de Seh'nl y Pettit sobre tamaño y material de las 
pirámides en el tratamiento de la leche.

Tamaño
pirámide Material Localización Resultado
25 cm Vidrio Cámara del Rey Yogur suave, ausencia de moho
30 cm Espejo plateado cámara del Rey Estratificada, cuajada
40 cm Lados madera, Cámara del Rey Yogur suave, ausencia


La leche colocada en jarra abierta fuera de la pirámide se estropeó 
siempre. Las conclusiones son terminantes: el mejor material para construir 
pirámides es la madera y el vidrio (a los que nosotros añadiremos el cartón y la 
cartulina) y el mejor lugar de colocación la Cámara del Rey.

Miel

La introductora del tema de la miel fue Joan Ann de Mattia en el libro El 
poder mágico de las pirámides de Toth y Nielsen. Según ella, la miel empieza a 
solidificarse, o mejor dicho, a espesarse, a los cinco días, con la particula-
ridad de que si se varía la orientación de la pirámide la miel vuelve al estado 
líquido. Este proceso ocurre cuantas veces se repite la operación. Si no se la 
toca, a las siete semanas la miel está ya solidificada y puede dejarse en 
cualquier sitio sin que absorba humedad.
King quiso repetir la operación y observó que siete días después la miel 
no parecía más espesa; cuando la miel empezaba a espesarse, desorientó la 
pirámide y hasta tres días más tarde no notó que se licuara. Volvió a orientarla 
de nuevo y tardó otros siete días en espesarse. Esta vez, el tiempo requerido 
para que se ablandara fue de cinco días. Siguiendo un impulso quitó la pirámide 
y en cuarenta y ocho horas la miel estaba más espesa que nunca, con lo que dio 
por liquidada la experiencia.

De los demás autores ninguno declara haber efectuado experiencias con la 
miel y sólo alguno la cita de pasada refiriéndose a De Mattia. Nosotros 
intentamos la prueba y nos ocurrió prácticamente lo mismo que a King, con la 
diferencia de que situamos un testigo -cosa que él no hizo- y el resultado final 
fue que en treinta y siete días la miel quedó prácticamente igual fuera que 
dentro de la pirámide. Si bien nuestra experiencia se desarrolló en unos días 
lluviosos de invierno, las condiciones eran las mismas para las dos muestras y 
la influencia de la pirámide debía notarse. Sobre 16 gramos de miel, la 
disminución en peso fue de 0,27 gramos en la pirámide, y de 0,3 gramos en el 
testigo. Creemos que estas cifras son suficientemente explícitas.
Entre las muchas cartas que hemos recibido con resultados de experiencias 
con la pirámide, tan sólo una de ellas, la de don Ángel Manzano García, de 
Puerto de la Luz (Las Palmas de Gran Canaria), nos habla de la miel y es para 
comentarnos que tampoco ha conseguido resultado alguno con la misma. Lo in
teresante de su larga carta (que desde aquí le agradecemos) es que todos los 
resultados de sus experiencias concuerdan con los nuestros, lo que nos garantiza 
la fiabilidad de sus afirmaciones sobre este tema.
Nuestra conclusión provisional es que la miel es un producto altamente 
higroscópico que difícilmente deja escapar el agua. Además hay que tener en 
cuenta que el proceso de solidificación de la misma nada tiene que ver con la 
deshidratación, sino que más bien la impide por su naturaleza. Todos sabemos que 
dejando la miel en un frasco herméticamente cerrado se solidifica por si misma, 
recuperando el estado líquido con sólo calentarla al baño María. Esto nos 
demuestra que la solidificación de la miel es un proceso de cristalización en el 
cual las moléculas de miel incorporan a su estructura moléculas de agua que sólo 
pueden volver a ser desalojadas por el calor.

Antes de pasar al próximo capítulo, incluiremos, por su interés, 
resultados de diversos autores.




Material Tiempo Resultado
Miel líquida 5 días Empieza a solidificarse
Miel líquida 7 semanas Sólida
Rosa 5 días Momificación
Manzana silvestre 3 meses Momificación
Rodaja de manzana 6 a 8 semanas Momificación
Hierbas 4 días Momificación
Rodajas de bongos 6 a 8 semanas Momificación

Experiencias con las plantas

Si cuando hablábamos de la momificación lamentábamos la falta de un 
criterio uniforme de estudio, lo mismo debemos decir en lo que a trabajos con 
plantas se refiere. Todos los autores se extienden en relatar cómo la pirámide 
actúa positivamente sobre las plantas y las semillas, pero los datos que nos 
facilitan son subjetivos y, salvo raras excepciones, carentes de elementos 
concretos que nos permitan comprender realmente lo que ocurre y el grado de 
efectividad de la pirámide sobre las mismas.
Todos los autores coinciden en afirmar que las semillas tratadas con la 
pirámide germinan antes produciendo plantas más sanas y robustas. Sin embargo, 
cuando se trata de saber cuánto tiempo deben permanecer en la pirámide antes de 
plantarlas, nos encontramos con cifras que varían de las veinticuatro hO ras, 
según King, hasta el mínimo de dos semanas, que propone Toth. De todos modos, la 
importancia del tiempo es secundaria en este caso, ya que hemos comprobado que 
la permanencia excesiva de las semillas en la pirámide no es perjudicial, sino 
todo lo contrario. Incluso las semillas tratadas hasta la deshidratación 
completa germinan igual que las no tratadas. Luego, en el peor de los casos, tan 
sólo se produce una pérdida de tiempo.

La situación es muy distinta en el caso del crecimiento de las plantas 

dentro de la pirámide. Aquí el tiempo tiene verdadera importancia, como lo 
demuestran resultados tan dispares como los obtenidos, que oscilan entre las 
mejorías notables y los fracasos absolutos. Por nuestra parte hemos de reconocer 
que nuestras investigaciones no están concluidas ni mucho menos, ya que en una 
ciudad es muy difícil disponer del lugar adecuado para tales experiencias. En 
las primeras pruebas que realizamos, las diferencias de crecimiento que 
conseguimos repetidas veces eran pequeñas aunque significativas. Observamos que 
en plantas delicadas los resultados eran muy irregulares, mientras que con 
plantas fuertes -judías por ejemplo- los resultados eran siempre consistentes, 
aunque las diferencias, como hemos dicho, eran relativamente pequeñas.
Al disponer últimamente del espacio preciso, hemos podido confirmar que la 
pirámide no sólo actúa en su interior, sino también a su alrededor, es decir, 
que existen dos campos: uno potente en el interior, y otro más débil o distinto 
fuera. Este último es el que actúa sobre los testigos situados en las 
inmediaciones de la pirámide. En las pruebas realizadas con una pirámide de 75 
cm de altura pudimos comprobar la necesidad de situar los testigos a un mínimo 
de tres metros de la pirámide; incluso en este caso hay que evitar que los 
testigos estén alineados con las diagonales de la misma. Unicamente de esta 
forma se evita la influencia externa de la pirámide, y desde que lo hacemos así 
empezamos a obtener resultados satisfactorios.

Al llegar a este punto, hemos de aclarar que en las experiencias de 
momificación sucede lo mismo, y que en casos como los analizados en el capítulo 
anterior, la momificación del testigo se produce por la influencia externa de la 
pirámide. En aquel caso concreto y aunque las diferencias entre testigo y 
pirámide fueran menores de las habituales, nos interesaba que no se estropease 
para efectos comparativos.

Volviendo a las plantas, por el momento podemos garantizar las 
afirmaciones de Schul y Pettit, en el sentido de que si se dejan crecer las 
plantas un par de semanas dentro de la pirámide (téngase en cuenta que hablamos 
de plantas robustas) antes de trasplantarlas a su emplazamiento definitivo, no 
sólo su crecimiento es superior al normal en este lapso, sino que luego se 
desarrollan más altas y robustas.
A continuación recogemos los resultados de Schul y Pettit, que son los 
únicos que hasta la fecha han realizado experiencias serias en este campo, 
facilitando además datos concretos de las mismas. Por nuestra parte nos 
encontramos en pleno desarrollo de la investigación, lo que nos impide, por el 
momento, suministrar resultados completos.
Schul y Pettit iniciaron sus trabajos observando el crecimiento en la 
pirámide de las semillas de girasol. Desde los primeros momentos pudieron 
comprobar que las plantas crecían mejor. Cuando éstas alcanzaron unos 15 cm de 
altura empezaron a moverse de un modo curioso, lo que indujo a los 
investigadores a tomar fotografías en cortos y regulares intervalos de tiempo. 
Las fotografías revelaron que las plantas giraban sobre sí mismas.

Según las descripciones de Schul y Pettit y las películas que se 
conservan, la planta se curvaba hacia el este hasta casi tocar su base, 
describía luego un semicírculo hacia el sur y el oeste, y allí se alzaba de 
nuevo recuperando su primitiva posición erecta. Este proceso duraba dos horas 
aproximadamente (1 hora 50 minutos), para luego reiniciar la danza.
Desde el otoño de 1971 hasta julio de 1974, el movimiento de este a oeste 
jamás se alteró; entonces, de pronto, las plantas interrumpieron su baile 
durante unos días, para volver a danzar del mismo modo, pero ahora en dirección 
norte-sur. Después de unas semanas, las plantas se detuvieron de nuevo y, desde 
entonces hasta finales de 1975, en que estos resultados fueron comunicados, las 
plantas permanecen inmóviles. En las plantas-testigo no se registró 
prácticamente ningún movimiento.

Schul y Pettit no se limitaron a esta prueba. Realizaron tambien 
experiencias con tomateras, consiguiendo resultados tan sorprendentes como que 
tras dos semanas de tratamiento bajo pirámide la planta alcanzara los 2,70 m de 
altura y una sola de ellas proporcionara cosechas de cien tomates a la vez. En 
cambio, comprobaron que si sembraban la tomatera en el suelo que había servido 
mucho tiempo de base a una pirámide, la planta moria siempre.
Para medir las diferencias de crecimiento en diversos lugares de la 
pirámide realizaron una nueva experiencia.
Dispusieron cincuenta semillas de girasol sobre papel secante doblado, que 
humedecieron y colocaron en tarros de boca ancha cubiertos con papel húmedo para 
conservar la humedad y permitir al mismo tiempo el paso del aire.
Dejaron germinar las simientes hasta conseguir brotes de 9 mm que 
trasplantaron a potes de plástico de 32 mm llenos de tierra común. Colgaron los 
potes en diversos lugares de una pirámide de 1,80 m de altura, según un plano 
que se extendía
a través de la pirámide, como puede verse en el dibujo adjunto (figura 4); 
aseguraron una temperatura homogénea en la pirámide mediante ventiladores 
situados a tres metros de cada una de las caras de la pirámide. Asimismo, 
abrieron un respiradero de 25 cm en el vértice de la pirámide.
Cada una de las plantitas fue regada con 5 gramos de agua al plantarla, y 
luego, cada día a las ocho de la mañana, recibió la misma cantidad de agua 
mientras duró la experiencia.
El crecimiento de las plantas queda registrado en la tabla 4.

Tabla 4. Crecimiento comparado de las plantas de girasol en el expe~rimento de 
Sehul y Pettit. (Tamaños expresados en milímetros.)
Inicio Día 1 Día 2 Día 3 Dia 4 Día 5
A = 9 37 60 103 141 184
B = 9 24 25 29 48 63
C = 9 33 35 48 56 81
D 9 24 25 27 35 51
E = 9 25 27 30 35 48
F = 9 14 19 29 32 48
G 9 11 32 44 54 73
H = 9 13 16 30 63 78

Su conclusión es que el mejor lugar de la pirámide no es la Cámara del 
Rey, sino el punto más alto, bajo el vértice, mientras que los peores resultados 
se dan a ras de suelo. Esto confirmaría -dicen- la teoría según la cual la 
energía fluye hacia la cúspide y por fuera del vértice de la pirámide.
Nosotros no opinamos lo mismo, ya que en este caso, el máximo crecimiento 
debería ser el de la planta A, luego el de la B, y por último el de la C, 
seguidas a mucha distancia por las demás. Pero si observamos los resultados, 
veremos que la planta B creció menos que la C, e incluso que las plantas G y H, 
por lo que la energía debería dar un rodeo soslayando la planta B, lo que carece 
de toda lógica.

Además, en las experiencias con la leche relatadas en el capítulo 
anterior, vimos que el punto más alto sólo la conservaba, sin actuar sobre la 
misma. En aquel caso la acción era mayor en la Cámara del Rey y disminuía 
progresivamente hasta la cúspide.
Lo que sí podemos observar, es la existencia de un plano de máxima acción 
paralelo a la base y situado a la altura de la Cámara del Rey. También hemos de 
tener en cuenta que la planta A se halla frente al respiradero, lo que puede 
crear una corriente de aire y humedad convergente hacia este punto que altere 
las cosas. Sea éste el caso, o se trate de una semilla extraordinaria -ya que un 
crecimiento superior al doble de las demás es inconcebible por causas normales- 
debemos creer que el mejor sitio sigue siendo el tradicional.

También echamos en falta en este experimento la existencia de testigos y, 
por si fuera poco, los lugares sometidos a examen son parciales por corresponder 
a un solo plano en vez de estar repartidos por toda la pirámide. Con todo, hay 
que conceder un extraordinario interés al experimento, que intentaremos 
desarrollar cuanto antes introduciendo las modificaciones indicadas.
El más serio experimento sobre plantas fue realizado durante el otoño de 
1975 por Jack Dyer en el Central State College de Edmund, Oklahoma, y nos lo 
relatan también Schul y Pettit.
Jack Dyer escogió sesenta habas híbridas de jardín y las hizo germinar 
juntas en una bandeja; dos días más tarde y sin seleccionarías las trasladó a 
recipientes idénticos con un compuesto de vermiculita regándolas con cantidades 
medidas de agua.

Con ayuda de un computador se diseñaron tres formas que tuviesen 
exactamente el mismo volumen: pirámide, prisma equilátero y paralelepípedo. Se 
construyeron cinco cajas de vidrio de cada forma y a cada una de ellas se 
destinaron tres recipientes de semillas. Otros quince recipientes, reservados 
como control, se alinearon, sin colocarlos en cajas, en el mismo estante y en 
idénticas condiciones que las demás para su crecimiento. 
Todas las plantas fueron expuestas dieciséis horas diarias a la luz fluorescente 
"Grolite".
Diariamente se seleccionó mediante el computador el lugar de colocación de 
las cajas para que al finalizar la experiencia cada una de las plantas hubiera 
recibido exactamente el mismo tratamiento en lo que se refiere a luz, calor, 
circulación de aire y demás.
Para completar la experiencia, una caja de cada forma, con tres semillas 
cada una, fue colocada al lado de una ventana, lo mismo que otra semilla de 
control.
Las plantas se cultivaron del 29 de noviembre al 9 de diciembre, y la tasa 
de crecimiento se midió en milésimas de pulgada con un micrómetro, teniendo en 
cuenta la altura de la planta y el diámetro del tallo. La tabla 5 muestra la 
tasa de crecimiento de cada planta de los cuatro grupos, la tasa media de 
crecimiento y el crecimiento total para todas las plantas de cada grupo.

Tabla 5. Experimento de iaek Dyer sobre el crecimiento de las plantas. (Medidas 
expresadas en milímetros.)
Planta Control Paralelepípedo Prisma Pirámide
1 105,1052 95,1484 144,1958 145,5928
2 89,8906 102,6414 115,0112 188,8490
3 56,4642 107,7214 97,2566 143,%72
4 128,3970 147,9804 163,6776 186,8932
5 148,6916 140,8684 140,7414 166,0652
6 29,2354 70,2056 176,5300 184,2008
7 165,8874 161,2900 199,1868 168,9862
8 153,2128 130,5306 90,1700 112,9538
9 134,6454 18,7960 108,0262 161,5440
lo 145,6690 168,5290 110,2614 156,0576
11 130,6322 158,6230 145,6690 130,8100
12 66,7512 104,8004 38,8366 143,6116
13 125,2728 130,7084 185,6232 156,2100
14 105,2322 33,6296 94,9706 117,3988
15 0,0254 83,6676 80,0100 113,5380
Crecimiento total 1585,1124 1655,1402 1890,1664 2276,6782
Frecuencia media 105,6742 110,3427 126,0112 151,7785

Como podemos ver, las plantas de la pirámide sobrepasan ampliamente en 
crecimiento a todas las demás, luego siguen las del prisma, en tercer lugar las 
del paralelepípedo y por fin las de control.
Las muestras colocadas en la ventana crecieron mucho más lentamente, lo 
que es comprensible, ya que apenas estuvieron expuestas a la luz solar, que es 
de corta duración en esta época del año.
Al pesar las plantas, Dyer descubrió un hecho muy curioso. Todavía verdes, 
las que más pesaron fueron las de la pirámide, lo que es lógico, pero después de 
desecarías en un secador de hierbas, las plantas de la pirámide eran las que 
menos pesaban, y las del control que antes eran las más ligeras, eran ahora las 
más pesadas.

Esta es la experiencia tal y como la relata Dyer. Veamos a continuación 
algunos comentarios.
En primer lugar creemos mucho mejor el método de Schul y Pettit para la 
selección de las plantas, ya que disponiendo de más semillas de las necesarias, 
pueden seleccionarse para la prueba todas aquellas que han alcanzado un 
crecimiento idéntico en sus primeros días, 9 ó 10 mm por ejemplo; de esta manera 
los resultados serán siempre más homogéneos y tendremos la seguridad de que no 
existen plantas fallidas, como la decima quinta de control en el experimento de 
Dyer, y si existe alguna de pobre desarrollo tendremos que buscar la causa por 
otro lado, habiendo eliminado una variante. En la tabla 5 puede comprobarse 
fácilmente que si la planta número 15 hubiese tenido un desarrollo similar a las 
demás de su grupo, el crecimiento promedio de las plantas de control habría sido 
igual o superior al de las del paralelepípedo.
El segundo punto se refiere al sorprendente resultado final del peso de 
las plantas de la pira' mide. A nuestro entender se imponía su incineración para 
comprobar si la pérdida de peso en la desecación (cuya cuantía no se menciona) 
era debida tan sólo a un mayor contenido en agua y materias volátiles, o, como 
es lo más lógico suponer, se había producido a causa de una menor fijación de 
sales minerales.

Esto es muy importante, ya que todos los autores sugieren la construcción 
de invernaderos en forma de pirámide, cosa que creemos todavía muy prematura 
dado el enorme cúmulo de factores a tener en cuenta, y, en especial, la pirámide 
disminuye la fijación de las sales minerales. En este caso sería totalmente 
desaconsejable la construcción de invernaderos pira
midales para el mantenimiento constante de las plantas en su interior, y sólo 
sería aconsejable la construcción de pirámides anexas a los mismos para los 
planteles, caso en el que la eficacia ha quedado suficientemente demostrada.
También antes de lanzarse a una inversión, problemática como vemos, 
debería estudiarse detenidamente el comportamiento de las diversas especies de 
plantas bajo pirámide, para ver cuáles son las que pueden ser tratadas, ya que 
como hemos dicho antes, las plantas débiles (la verbena por ejemplo) son muy 
irregulares en sus resultados, y según datos que tenemos, los hongos no 
prosperan nunca.
Habiéndose comprobado que si colgamos una pirámide sobre una planta débil 
o enferma, ésta evoluciona favorablemente, y que los mejores efectos se logran 
con pirámides cerradas (pero sin base), también deberían realizarse más 
experiencias de este tipo sobre variedades de plantas delicadas que no resisten 
el tratamiento dentro de la pirámide, quizá por un exceso en el campo energético 
de la misma.
Otra de las pruebas a realizar es el aprovechamiento del campo energético 
exterior de la pirámide, colocando algunas de pequeño tamaño entre las plantas 
para ver lo que ocurre.
Por último mencionaremos que Toth y Nielsen citan el empleo de la pirámide 
para favorecer el arraigo de esquejes, para lo cual basta colocarlos en un 
recipiente con agua dentro de la pirámide, consiguiéndose en breve tiempo 
considerable número de raíces, con lo que pueden plantarse sin más en su 
emplazamiento definitivo.
Como puede verse, estamos tan sólo en los inicios de un prometedor futuro: 
la aplicación de la pirámide para mejor aprovechar los beneficios de la 
agricultura.


Las pirámides y la salud

Mientras realizábamos las experiencias de los capítulos anteriores, 
decidimos construir una pirámide de 1,80 m de altura para comprobar por nosotros 
mismos cuánto hay de verdad en lo que se afirma de los efectos de la pirámide en 
la persona.
Cuando el primero de nosotros se sentó en el interior de la pirámide y vio 
que transcurridos unos minutos no ocurría nada se sintió ligeramente 
decepcionado. Sin embargo, algo después, empezó a darse cuenta de lo bien que se 
sentía en aquel limitado espacio, cuando, por lo habitual, no resistía 
permanecer en lugares pequeños y cerrados. Esto nos hizo comprender que era la 
especial estructura de la pirámide lo que proporcionaba la paz y la 
tranquilidad, la sensación de bienestar, a pesar de lo limitado del espacio. 
Conforme pasaban los minutos, más evidentes se hacían estas sensaciones, mayor 
era la claridad mental, y menor el deseo de abandonar la pirámide.
Repetida la experiencia por el segundo de nosotros, las conclusiones 
fueron similares. Comentado el caso, llegamos a la conclusión que de no haber 
estado tan alertas a los posibles resultados de la permanencia en el interior de 
la pirámide, tal vez no hubiéramos alcanzado a percibir nada en absoluto. Quizá 
todo ello no fuera, pensamos, más que la sugestión de una nueva experiencia 
precedida por relatos de maravillas. En nuestro caso, las maravillas se habían 
limitado a una sensación de relajamiento, ¡pero era real!

Invitamos a algunos amigos a entrar en la pirámide, sin explicaciones 
previas. Los resultados fueron diversos: algunos no notaron nada, otros -la 
mayoría- percibieron lo mismo que nosotros, y hubo uno que nos dijo haber 
sentido una sensación de fuerza y un hormigueo por todo el cuerpo "como si me 
atravesara una débil corriente eléctrica".
Hemos permanecido frecuentemente en la pirámide y siempre ha ocurrido lo 
mismo: la tensión y el nerviosismo no tardan en desaparecer y se genera un 
estado de relajación y bienestar que se hace más y más duradero una vez 
abandonada la pirámide. Si no hubiera nada más, tan sólo con esto podríamos 
darnos por satisfechos y concluir que los beneficios que reporta la pirámide 
compensan sobradamente el trabajo de su construcción.
Pero hay mucho más. La pirámide no sólo es un calmante del sistema 
nervioso sino también de toda clase de dolores; los de cabeza desaparecen por 
completo permaneciendo media hora o menos en la pirámide e incluso fuertes 
neuralgias y dolores reumáticos desaparecen o se alivian considerablemente.
Se nos objetará que aliviar un dolor no es eliminar la causa del mismo, 
que un analgésico no cura. Pero el caso de la pirámide es distinto, ya que hemos 
comprobado que golpes, contusiones, esguinces y heridas, no sólo se alivian con 
rapidez, sino que en el caso de estas últimas, dejan de sangrar antes, y su 
curación es mucho más rápida (menos de la mitad del tiempo normal).
Corroborando nuestras experiencias personales, hemos recibido una enorme 
cantidad de testimonios de curación de las más diversas enfermedades, algunas de 
las cuales no habían encontrado alivio en ninguna terapia. A fuerza de ser 
sinceros, sin embargo, debemos mantener ciertas reservas en lo relativo a las 
curaciones. 
No en vano fe y sugestión desempeñan un importante papel en las curaciones 
"milagrosas". Con todo, algo hay en la pirámide que precisa de una investigación 
seria hecha por profesionales de la medicina.

En último término, si no queremos asegurar rotundamente que la pirámide 
cura, podemos afirmar que al menos alivia y acelera el proceso de curación. En 
pocas palabras, la acción de la pirámide consistiría en generar y suministrar al 
cuerpo la suficiente energía y vitalidad para que éste incremente sus defensas 
contra la enfermedad de un modo tan extraordinario que consiga dominarla incluso 
en casos en que normalmente no sería posible, y lo haga mucho antes de lo normal 
en los casos benignos.
También debemos tener en cuenta el importante papel que la tensión y la 
ansiedad juegan en gran cantidad de enfermedades como la hipertensión, el 
insomnio, las enfermedades nerviosas, etc., por lo que al ser la pirámide un 
poderoso tranquilizante no podemos por menos que encontrar lógicos los 
testimonios que recibimos sobre las curaciones de estas enfermedades.
En lo relativo al insomnio podemos atestiguar la eficacia de la pirámide, 
así como lo benéfico que resulta dormir en una de ellas. Aun así nos parecen 
exageradas las afirmaciones que hemos leído de que noventa minutos de sueño en 
una pirámide son más efectivos que el descanso normal de una noche. Nuestra 
experiencia nos indica que no se trata de dormir menos, sino de descansar mejor; 
quizá con el tiempo se consiga disminuir progresivamente el tiempo de sueño, 
pero esto es algo que por el momento no nos atrevemos a afirmar.
Antes de proseguir debemos detenernos unos instantes en la forma de 
proceder en la curación por pirámide, un tema del que se ha hablado mucho, pero 
que a nuestro entender sigue siendo poco claro y puede originar sorpresas 
desagradables.

No todo el mundo puede construirse en casa una pirámide lo bastante grande 
para dormir en ella, o al menos para permanecer dentro de la misma. (Una 
pirámide así debe tener 1,80 m de altura y ocupa prácticamente toda una 
habitación.) En este caso quedan dos soluciones: 1) colocarse una pirámide 
encima, y 2) colocársela debajo.
Recomendamos siempre el primer método. Para ponerlo en práctica, nos 
bastará disponer de una pirámide en cartón de 30 cm de altura, fácil de 
construir. En su empleo pueden darse varios supuestos. A saber:

Tratamiento de una parte reducida del cuerpo (brazo, por ejemplo): Es 
suficiente con practicar las aberturas adecuadas en dos caras laterales opuestas 
de la pirámide, y, una vez orientada ésta, introducir el brazo descansándolo en 
la base de la pirámide y situando el punto afectado bajo el vértice de la misma.

Tratamiento de una drea extensa (estómago, por ejemplo):
En este caso el paciente deberá tumbarse con la cabeza apuntando al norte y los 
pies al Sur. La pirámide, colocada sobre un soporte (una mesita o una bandeja 
con patas pueden servir), se situará sobre la parte afectada una vez orientada 
convenientemente.

Tratamiento de alecciones generales: La pirámide se suspenderá del techo 
procurando que el paciente, sentado o tendido, quede cubierto totalmente por la 
prolongación imaginaria de la pirámide. La mayor efectividad se logrará 
orientándose el paciente de acuerdo con el eje norte-sur.

Desaconsejamos, por el momento, situar la pirámide debajo del sillón o de 
la cama, ya que, si bien nos han llegado testimonios favorables, también tenemos 
noticia de resultados desagradables, aunque no graves. Por lo general, éstos se 
limitan a dolores agudos o molestias que desaparecen al quitar la pirámide.
También conocemos varios casos en los que dormir con una pirámide bajo la 
cama ha dado buen resultado las primeras noches, y, sin embargo, al cabo de 
unos cuantos días, las consecuencias han variado radicalmente, registrándose una 
sobreexcitación nerviosa insoportable. En un caso concreto, un amigo que dispuso 
siete pirámides de 15 cm bajo la cama (para energizar los chakras, nos dijo), 
despertó a media noche medio histérico a pesar de ser una persona reposada y 
tranquila.
Al parecer, la pirámide genera campos de energía distintos en su interior 
y encima del vértice, y si bien los interiores que parecen prolongarse por 
debajo -aunque más débiles- son siempre benéficos, en cambio los emanados del 
vértice parecen ser a veces más peligrosos.
Quienes hayan practicado la radiestesia, pueden hacer la siguiente prueba: 
se coloca una pirámide sobre una mesa, orientándola convenientemente, y luego se 
abre. Si se comprueba el movimiento del péndulo sobre la base, se verá que gira 
en determinada dirección (supongamos en el sentido de las agujas del reloj, esto 
siempre es personal); si luego cerramos la pirámide, podrá comprobarse que sobre 
su vértice el péndulo gira en sentido contrario. Si vamos elevando el péndulo 
sobre el vértice, comprobaremos que al llegar a una altura equivalente a la de 
la pirámide vuelve a cambiar la dirección del giro, y esto se repite cada vez 
que llegamos a una altura múltiplo de la de la pirámide (figura 5).

Esta simple experiencia indica que si debajo de la pirámide el signo de la 
energía es positivo, encima del vértice parece estar estratificada en capas 
alternas de signos contrarios, cada una de las cuales corresponde a la altura de 
la pirámide. Nos aventuramos a sugerir que según a qué altura sobre el vértice 
se sitúe la persona, le corresponderá una energía del mismo signo o de signo 
contrario al de la pirámide. Los efectos desagradables que pueden producirse 
serían pues debidos a la permanencia en una de estas capas de signo contrario al 
de la pirámide.
Como ilustración de los efectos contrarios de la pirámide según su 
situación, citaremos dos casos relacionados entre si por un objetivo común: el 
acuario.
Tom Garret, de Oklahoma City, colocó una pirámide de 15 cm de altura 
debajo de su acuario de peces tropicales. A los diez días los peces empezaron a 
morir (en poco tiempo perdió siete) y se formó un sedimento castaño que tapizó 
las paredes y el fondo del acuario. En vista de estos resultados, Garret, 
pasados siete días, retiró la pirámide de debajo y colocó una de plástico de 
siete centímetros en el interior, sobre las piedras del fondo. A las pocas 
horas, el agua empezó a clarear, y a los pocos días el sedimento había 
desaparecido por completo. Los peces, en especial los guppies, adquirieron 
colores más brillantes, y se volvieron más activos y mansos.
El segundo caso corresponde a las investigaciones de Bill Kerrel y Kathy 
Goggin. Éstos criaban "monos de mar" 1 en dos acuarios, uno de control, el otro 
bajo la influencia de la pirámide. Comparando los resultados obtenidos en doce 
generaciones concluyeron que el agua de la pirámide y una pirámide colocada 
sobre el tanque de prueba alargaban mucho la vida de los monos de mar. Asimismo, 
los monos de mar tratados con la pirámide se hacían dos o tres veces mayores.
Estos dos ejemplos nos permiten llegar a otro punto importante. Hemos 
hablado antes de la enorme influencia de la fe y la sugestión en las curaciones 
no "ortodoxas", influencia que siempre es el último refugio que tienen los 
medios "serios" para negar cuanto no entra dentro de su rígido esquema. Pues 
bien, ¿dónde entra la sugestión, por no hablar de la fe, en los peces y 
camarones?

Pero sigamos con nuestro tema. Como hemos visto, no es aconsejable usar 
pirámides bajo la cama o la silla, y de hacerse -ya hemos dicho que poseemos 
testimonios que demuestran su efectividad- deben tomarse precauciones y medir 
cuidadosamente los tiempos de exposición. En este caso, ¿dónde queda el efecto 
afrodisíaco de la pirámide de que nos habla Joan Ann de Mattia y que citamos en 
el segundo capítulo?
Conocemos abundantes casos en los que el empleo de la pirámide ha actuado 
positivamente sobre el impulso sexual, pero también podríamos citar otros en los 
que la influencia ha sido nula o negativa, llegándose a producir molestias. Dos 
son los factores que, a nuestro entender, pueden dar razón de esta disparidad. 
Por un lado, la sensibilidad personal de cada usuario y, por otro, la distancia 
que medie entre éste y la pirámide. Lo que si estamos en condiciones de afirmar 
es que, usada correctamente (es decir, colocándose debajo o dentro de la misma),

1. La artemia salina, a la que los americanos llaman "mono de mar", es 
un pequeño crustáceo parecido al camardo que vive en los lagos salados. Los 
aficionados a la cría de peces tropicales la utilizan como alimento para los 
mismos. 
la pirámide produce un incremento de salud y energía a todos los niveles. Luego, 
aun sin ser específico, se producirá también un incremento del vigor sexual.
Otro tema que citan todos los autores, aunque contradictoriamente, es el 
de la obesidad. Al parecer muchas personas pierden peso tras permanecer algún 
tiempo en la pirámide; también se da el caso inverso de personas delgadas que 
ganan peso. El factor común a todos los casos es el deseo de que ello ocurra.
De tal contradicción aparente sólo nos cabe hacer una deducción: la 
pirámide no es una cura de la obesidad, sino un equilibrador. Si su energía 
refuerza las defensas del organismo contra la enfermedad, lógico es creer que 
ayuda a mantener la salud en todos sus aspectos, y tanto la obesidad como la 
excesiva delgadez no son en el fondo más que desequilibrios funcionales, y como 
tales susceptibles de corrección.

Otro caso de interés mencionado por Schul y Pettit en su último libro, es 
el efecto de la pirámide sobre los drogadictos.
"No son pocos los jóvenes que nos han visitado, telefoneado y escrito -
dicen Schul y Pettit- comunicándonos que después que empezaron a pasar algún 
tiempo dentro de la pirámide perdieron su interés por las drogas. "Yo no las 
abandoné, fueron ellas las que me abandonaron", es una declaración típica y 
parece indicar que el cambio se produce sin necesidad de forzarlo. Es clara la 
existencia de un sentimiento inconsciente de dejar la droga, pero la mayoría de 
los jóvenes con quien hablamos afirman que no tenían intención de abandonar sus 
clímax químicos por la permanencia en la pirámide. Ésta era apenas un 
complemento."
Un estudiante de Galveston, Texas, de diecisiete años, escribe:
"Intenté varias veces el LSD pero tenía interrupciones en mis sueños y no 
me gustaba. Lo abandoné y me dediqué más seriamente a la marihuana por más de un 
año. Leí su libro El poder secreto de tas pirámides y resolví construir una. La 
coloqué en mi cuarto y pasé a dormir allí, pero luego el efecto empezaba a 
desaparecer. Comprobé entonces que no conseguía alcanzar la cima de mis sueños, 
pero descubrí que no lo necesitaba. Parecía sentirme mejor así, casi en la cima, 
dentro de la pirámide. Y ahora tengo dinero para otras cosas."
Por último hay un extremo que consideramos muy importante. Stark dice en 
su libro que tiene un problema sanguíneo que le obliga a someterse a análisis 
periódicos. Durante una temporada en que no se hallaba en tratamiento, sufrió un 
cambio radical en su imagen sanguínea que su hematólogo se vio incapaz de 
explicar. 
Justo antes del análisis había estado un largo período bajo la pirámide.

Shul y Pettit también decidieron realizar pruebas de tipo médico con la 
pirámide. Para ello construyeron una pirámide de cinco metros de altura frente a 
la casa de Pettit, donde llevaron a cabo pruebas con una cámara Kirlian, con el 
resultado positivo de un gran incremento del aura después de la permanencia en 
la pirámide. Las prueb'as se realizaron con cuatro personas: dos hombres, Schul 
y Pettit, y dos mujeres, Brenda Scott y Lowanda Cady, asistentes del doctor 
Riordan que dirigió el experimento. Los sujetos eran sometidos a controles de 
temperatura y análisis de sangre antes y después de permanecer quince minutos en 
la pirámide. Los resultados, que no reproducimos aquí por ser muy extensos, 
fueron desconcertantes. Si bien en todos los casos se registraron notables 
diferencias, éstas fueron distintas para cada persona y contradictorias entre 
sí. Ello hace que no pueda extraerse ninguna conclusión válida. Sin embargo, el 
mero hecho de haber comprobado la existencia de tales variaciones reviste, a 
nuestro entender, una extraordinaria importancia: algo pasa aunque no podamos 
precisar de qué se trata. Desde aquí sugerimos a los médicos que se interesen 
por estos hechos y que, con más tiempo de permanencia en la pirámide, series de 
experimentos grandes, y controles rigurosos, intenten desentrañar el misterio. 
Desearíamos ardientemente que nuestra sugerencia encontrase acogida y algún día 
los resultados fueran hechos públicos.
Y para concluir este capítulo sólo nos resta un último consejo: quienes 
deseen comprobar los efectos curativos de la pirámide, que lo hagan con toda 
confianza si siguen las instrucciones que hemos dado, pero sobre todo no olviden 
que la pirámide es compatible con todos los demás tratamientos, de manera que no 
por ello dejen de acudir al médico -que es el único autorizado para medicarles- 
y, eso sí, ayúdenlo con la pirámide y diviértanse luego cuando él no sepa a qué 
atribuir la rapidez de su curación o incluso una curación inesperada.


El agua

Realizando las experiencias de momificación se nos ocurrió la perogrullada 
de que en ellas existían siempre dos constantes: la evaporación del agua y la no 
putrefacción de los alimentos.
La conclusión lógica era que si podíamos separar estos dos factores quizá 
lograríamos averiguar algo más sobre los mecanismos de acción de la pirámide. La 
putrefacción es imposible separarla del agua incluso investigando sobre cultivos 
de gérmenes, ya que es bien sabido que toda la materia viva contiene un elevado 
porcentaje de agua. Sólo nos quedaba una solución: estudiar el efecto de la 
pirámide sobre el agua.
Ante todo debemos aclarar que ya conocíamos las maravillas que se cuentan 
del agua tratada en la pirámide, de las que hablaremos más adelante, pero lo que 
ahora tratábamos de averiguar era algo muy distinto: se trataba de saber qué le 
ocurría al agua en sí desde el punto de vista de sus propiedades químicas y 
físicas.

Nuestro experimento consistió en realizar un test sobre la evaporación del 
agua. No por esperados los resultados fueron menos sorprendentes: el agua se 
evapora mucho más rápidamente bajo la pirámide que bajo un cubo o al aire libre. 
Esta experiencia la repetimos multitud de veces y siempre ocurrió lo mismo.
En una ocasión debimos ausentarnos por unos días y dejamos tranquilamente 
sobre la mesa los recipientes con el agua sobrante de una de estas experiencias. 
A nuestro regreso, comprobamos con estupor que uno de los recipientes estaba 
completamente seco mientras que los otros dos todavía contenían agua. Se trataba 
de pequeños recipientes (cápsulas de Petri) con poca cantidad de agua, y 
supusimos que el que estaba seco sería seguramente el sobrante de la experiencia 
con la pirámide, ya que éste era el que había quedado con menos agua; pero aun 
así esto no justificaba la diferencia.
Para proceder a la ratificación de nuestra hipótesis, colocamos en la 
pirámide un recipiente con agua durante quince días y luego dejamos sobre la 
mesa, sin ninguna protección, dos cubetas con la misma cantidad de agua, una con 
agua de la pirámide y la otra con agua del grifo. El resultado fue comprobar que 
el agua tratada seguía evaporándose más rápidamente que el agua común, aun 
después de retirada la pirámide. En la serie de pruebas que realizamos a 
continuación pudimos comprobar que, a pesar de las pequeñas diferencias que 
observamos en todas las experiencias con pirámides, el agua tratada siempre se 
evapora aproximadamente un 10 por 100 más que la no tratada.
¿Qué había cambiado en el agua para producir tal diferencia? Mandamos 
realizar análisis de las dos muestras de agua pero no revelaron la más mínima 
diferencia de composición química. Ése no era el camino.
Si la composición química no sufre alteración, entonces deben ser las 
constantes físicas las que son alteradas por la pirámide. En este caso, tiene 
que ser forzosamente la tensión superficial la que debe haber disminuido.

Esto es fácil de comprobar de una manera casera observando la caída de 
pequeñas gotas desde muy poca altura sobre la superficie inmóvil del agua. Para 
ello basta un vaso de agua y un cuentagotas fino, de modo que procedimos a 
realizar la prueba que nos pareció positiva, ya que las gotitas del agua tratada 
parecían disolverse antes que las del agua normal; pero como que esta diferencia 
era pequeña y no disponíamos de aparatos adecuados para efectuar las mediciones 
con seguridad, nos dispusimos antes de seguir adelante a estudiar teóricamente 
qué es y cómo se conduce el agua, para comprobar luego si varía algo y en este 
caso intentar medir las variaciones.
Y aquí sí que nos vimos metidos en un tema cuya complejidad jamás 
hubiéramos imaginado.
Porque el agua, que siempre se nos ha presentado como prototipo del fluido 
perfecto, hasta el extremo de haberse utilizado como modelo para establecer la 
mayoría de las constantes físicas, lo es todo menos un líquido constante y 
perfecto.
Para empezar, diremos que el agua no es un compuesto único químicamente, 
ya que si la sometemos a sucesivas destilaciones hasta dejarla "químicamente 
pura", obtenemos una mezcla de por lo menos dieciocho cuerpos compuestos, ya que 
existen tres hidrógenos isotópicos (hidrógeno, deuterio y tritio) y tres 
oxígenos (16, 17 y 18), cuyas combinaciones, el agua cc" mún (H20), el agua 
pesada (D20) y el agua superpesada (T20), son habituales en los laboratorios 
especializados, y el agua semipesada (DHO), más difícil de aislar, pero también 
suficientemente conocida.

Por último debemos citar que el profesor Deryagin, de la Universidad de 
Moscú, ha logrado aislar otra agua que, a pesar de su fórmula química igual a la 
del agua común, tiene una densidad un 40 por 100 superior, hierve por encima de 
1os 200 grados C, no se evapora y no se hiela, a pesar de que a los 500 bajo 
cero se convierte en ligeramente vítrea. Su vapor puede ser calentado hasta los 
8000 C sin que al enfriarse se convierta en agua ordinaria.
El peso molecular del agua del profesor Deryagin es de 72, mientras que el 
del agua común es de 18, lo que indica que para dar origen a una molécula de la 
misma deben unirse íntimamente cuatro moléculas de agua ordinaria, cosa que si 
bien es posible a temperatura ordinaria, es inconcebible a 800 C, y va contra 
todas las leyes conocidas.
Citamos todo esto para demostrar la complejidad que representa el estudio 
del agua, a pesar de la simplicidad que a primera vista parece indicar su 
análisis químico.
Cuando nos hallamos en presencia de agua pura (la mezcla de las distintas 
aguas que la destilación nos ofrece), las complicaciones para su estudio siguen 
multiplicándose. Todas las constantes físicas son anormales, a pesar de que, 
como decíamos antes, muchas de ellas han sido tomadas como unidades. Veamos 
algunos ejemplos:

La temperatura de ebullición del agua sirve para señalar en nuestros 
termómetros el grado 100. Pues bien, si tomamos agua destilada y mediante 
ebullición prolongada a baja presión eliminamos todo el aire disuelto, y luego 
intentamos que vuelva a hervir, veremos que podemos llegar a los 180( C sin 
conseguirlo; pero cuidado, ¡la menor partícula de polvo que caiga en el agua 
durante el intento puede causar una terrorífica explosión! Pero sigamos. Todos 
los tratados nos dicen que el hielo es más ligero que el agua; pues bien, en 
realidad existen seis formas alotrópicas de hielo, una sola de las cuales es la 
que nos describen los libros de texto. Las otras cinco son más pesadas que el 
agua...
Sabemos también que a.C. el agua se convierte en hielo, pero lo que ya no 
se nos dice normalmente es que, siguiendo las leyes de la física molecular, el 
agua debería solidificarse a menos de 800 C bajo cero, y que, para soslayar esta 
dificultad, los científicos han tenido que llegar a la conclusión de que en el 
agua las moléculas no están libres, sino enlazadas entre sí, formando lo que se 
ha dado en llamar "poliagua", o sea agua polimerizada, en la cual la fuerza de 
unión entre las distintas moléculas, a pesar de ser veinte veces menor que la 
que une los átomos de las mismas, es suficiente para que dichas moléculas se 
hagan (pegajosas", se unan fácilmente entre sí y cueste separarlas. Esto 
explicaría la mayor cantidad de calor necesario para licuar el hielo, que lo 
hace de este modo a o0 C en lugar de los 800 C bajo cero en que debería 
hacerlo.
Otra curiosidad es que siendo el agua un pésimo electrolito, paradójica-
mente disuelve e ioniza a una enormidad de substancias, y gran número de las que 
no se disuelven pasan al estado coloidal, de tal modo que el agua, cuyo valor 
nutritivo es nulo, se convierte por este hecho en el constituyente principal de 
todos los seres vivos, y por decirlo así, en el alimento más indispensable, ya 
que se muere diez veces antes de sed que de hambre.
Pero no toda el agua que existe en los seres vivos se halla en un solo 
estado. Actúa como disolvente, pero también ligada a los coloides celulares en 
un estado muy especial.

Si bajamos la temperatura de un trozo de carne a 20 C e incluso a 600 C 
bajo cero, no toda el agua se transforma en hielo. Este fenómeno no se trata de 
una vulgar sobrefusión o de un descenso crioscópico debido a las sales que lleva 
disueltas, ya que para ello se precisaría una concentración salina muy superior 
a la que puede existir en los tejidos animales o vegetales. Por otra parte, si 
analizamos la curva de termolisis de diversas carnes, veremos que siempre se 
produce un punto de inflexión alrededor de los 620 C.
Todo ello nos demuestra la existencia de dos clases de agua en los tejidos 
vivos, una de ellas más fuertemente retenida que la otra y que no se separa ni 
durante la cocción ni la congelación Esta clase especial de agua, a la que se 
llama agua físico lógica, es muy probable que forme complejos, o complejos de 
complejos moleculares con los constituyentes de las células.
Y éste es el punto clave de toda la cuestión! Esta capacidad del 
agua para polimerizarse, para formar uniones moleculares inestables, es la base 
de la vida. Podríamos decir con Duval que siendo líquida, es un líquido tan 
especial que todavía recuerda la forma cristalina del hielo del que proviene; 
que en realidad sigue siendo un intermedio entre los estados sólido y líquido, y 
que posee una estructura semicristalina extraordinariamente inestable que la 
hace sensible a influencias externas mínimas.

Ya en 1962 decía el profesor Piccardi: "Quizás incluso sean el agua 
y el sistema acuoso lo que permite a los organismos vivos reaccionar ante las 
fuerzas externas, porque la existencia de una estructura tan delicada y sensible 
permite suponer que, con medios apropiados, podría modificarse su misma 
estructura de infinitas maneras, y de esta forma podemos afirmar que el agua es 
sensible a influencias extremadamente delicadas y capaz de adaptarse a las más 
diversas circunstancias como ningún otro líquido puede hacerlo".
Resumiendo, podríamos decir que el agua, además de ser el elemento 
principal para la vida, es el más simple y eficaz catalizador que existe. En 
nuestra opinión, el agua, gracias a cambios estructurales, es capaz de acumular 
en sí misma la más mínima variación energética que se produzca en su entorno 
para cederla a su vez, también en otro de sus cambios. Y no olvidemos que la 
temperatura crítica de estabilización del agua es de 35 a 400 C. ¡Que 
casualmente es la temperatura media del cuerpo!
Y no es casualmente que hemos citado textualmente las palabras del 
profesor Piccardi para sentar estas conclusiones, sino porque creemos que por 
distintos caminos hemos llegado al mismo punto, no sólo teóricamente sino 
también en la práctica. Vamos a explicarnos.
El agua deja depósitos calcáreos en las calderas y utensilios que la 
contienen, y estos sedimentos llegan a afectar seriamente el funcionamiento de 
los mismos, por lo que se hace necesario proceder periódicamente a su 
eliminación. Para ello existen diversos métodos, pero el más eficaz consiste en 
añadir a las calderas un agua especialmente tratada o activada.
Volvamos a las palabras de Piccardi para describir este método: (Una 
redoma de cristal conteniendo una gota de mer
curio y llena de neón a baja presión, se revuelve lentamente en el agua. Al 
agitar la redoma, el mercurio roza contra el cristal; la capa eléctrica entre el 
mercurio y el cristal se rompe produciendo una descarga luminiscente de color 
rojo a través del neón. El agua que está en contacto con el cristal queda 
activada".
Esta agua activada no sólo deja de producir depósitos calcáreos, sino que 
además disuelve las incrustaciones ya existentes que se desprenden en forma de 
fango.
Como puede verse ya tenemos otra agua "milagrosa". Pero, ¿son en realidad 
dos aguas distintas la activada por el método de Piccardi y la de la pirámide? 
Nuestra respuesta provisional (todavía no hemos podido disponer de agua activada 
para realizar pruebas con ella) es que se trata de la misma clase de agua. 
Nuestras experiencias con agua de la pirámide nos han demostrado que haciéndola 
hervir en un recipiente en el que había incrustaciones de cal, éstas 
desaparecían. Para tener una seguridad total sería conveniente realizar la 
prueba en una caldera industrial, así como disponer de agua activada para 
comprobar si, al igual que el agua de la pirámide, es capaz de producir efectos 
sobre las plantas y seres vivos en general.

Posteriormente tuvimos conocimiento de los trabajos de Schul y Pettit y 
nos vimos gratamente sorprendidos al comprobar que sus apreciaciones sobre las 
propiedades físicas del agua eran semejantes a las nuestras. Aun así, y a pesar 
de referirse también a los trabajos de Piccardi, estos investigadores presentan 
conclusiones distintas a las nuestras. Influidos tal vez por los resultados de 
los análisis de sangre que hemos mencionado en el capítulo anterior, y al 
detectar en los análisis químicos del agua leves diferencias en el contenido de 
cobre y zinc, Schul y Pettit sugieren que la pirámide es capaz de disminuir el 
contenido de estos metales en el agua y a partir de ello se lanzan a una serie 
de disquisiciones sobre la alquimia de los seres vivos. Debemos disculpar tal 
error, casi inevitable cuando los no profesionales trabajamos en una recolección 
de muestras en la que trazas infinitesimales de algún elemento pueden quedar en 
un frasco que suponemos perfectamente limpio.

También Stark hace analizar el agua, pero sus resultados revelan un gran 
aumento de nitritos en el agua tratada, de tal modo que un agua milagrosa y de 
cualidades terapéuticas resulta ser químicamente un agua no potable, 
radicalmente impropia para el consumo. Francamente, pediríamos a Stark un
poco más de cuidado y que limpiase los frascos aunque sólo fuera alguna que otra 
vez...
Otra cosa que nos interesó grandemente en la obra de Schul
y Pettit, es su cita de un artículo del doctor E. H. Frei, jefe del 
departamento de electrónica del Instituto Weizmann, apare
- cido en el "Bulletin of the Atomic Scientist" de octubre de 1972, titulado 
Aplicaciones médicas del magnetismo y que reproducimos por su interés:
(Labes sugirió que los campos magnéticos pueden influir en los 
procesos vitales a través de los cristales líquidos, que son fases intermedias 
entre los estados líquido y sólido, y que se hallan en muchos compuestos 
orgánicos. Existe en ellos apreciable orientación en algunas direcciones, pero 
también libertad de movimientos. Es bien conocido que muchos cristales líquidos 
se orientan en campos de 1.000 gauss, y Svedverg ha demostrado que tales 
sistemas orientados pueden tener señalada importancia en la difusión de las 
tasas de las reacciones químicas en los campos magnéticos. Existen en los 
cuerpos vivos cristales líquidos y materias que se aproximan a los mismos, a 
través de los cuales la tasa de los procesos vitales puede ser influida."

Este artículo, que nosotros desconocíamos, corrobora cuanto habíamos 
deducido anteriormente. Asimismo, la afirmación de la acción que el magnetismo 
ejerce en dichas estructuras inestables es un dato más a tener en cuenta en la 
acción de la pirámide sobre el agua y los seres vivos.
Pasando al terreno práctico -que es el que interesa- debemos 
puntualizar cuándo debe considerarse que el agua está suficientemente tratada en 
la pirámide para poder trabajar con ella, y las experiencias y usos que con la 
misma podemos realizar.
Ante todo, consideramos ridículas las afirmaciones de King de que 
bastan quince minutos para tratar un cuarto de litro de agua. Si, como se 
desprende de su obra, King posee facultades paranormales, no dudamos que él 
pueda hacerlo, pero no es éste el caso más generalizado. Los demás 
investigadores dan tiempos muy variados. Por nuestra parte, consideramos que lo 
ideal es de una semana a quince días, según las condiciones ambientales, ya que 
tanto la luz, el calor, la ionización del aire, y muchos otros factores influyen 
en todos los procesos en que interviene la pirámide, cosa que no nos cansaremos 
de repetir, y ello hace que debamos siempre pecar por un exceso de precaución 
antes que por precipitación.
También debe tenerse en cuenta que el volumen del agua a
tratar no debe sobrepasar el 5 por 100 del de la pirámide;_así, por ejemplo, en 
una piramide de 25 cm de altura puede tratarse perfectamente medio litro de agua.

Por todo cuanto hemos dicho podemos comprender que el agua tratada se 
halla en un estado inestable y, por tanto, transitorio. Interesa, pues, conocer 
la duración que tendrán sus nuevas cualidades. En este sentido, tras 
innumerables pruebas, hemos llegado a la conclusión de que las diferencias son 
enormes, y oscilan desde un día a un par de semanas.
Todos los autores indican que el mejor método para saber si el agua está 
tratada, así como para delimitar el campo energético de la pirámide, es la 
radiestesia: colocando un péndulo, o simplemente una aguja de coser pendiente de 
un hilo, sobre el agua o la pirámide, sus movimientos indicarán la existencia y 
cantidad de energía.

A pesar de que conocemos y practicamos la radiestesia, hemos de reconocer 
sus inconvenientes, el mayor de los cuales es que no todo el mundo posee la 
sensibilidad suficiente para practicarla, e incluso en este caso hay que 
desarrollarla con práctica constante. Además, si bien casi todo el mundo puede, 
con una cierta práctica, detectar si existe energía, el valorarla 
cuantitativamente y saber si el agua está suficientemente cargada no está al 
alcance de principiantes, y son muchas las veces que nosotros mismos no estamos 
seguros de la valoración obtenida.
Por estas razones creemos que lo mejor es no confiarse, tratar el agu~~9r 
lo menos una semana y en vez de guardarla en el refrigerador, como recomiendan 
la mayoría de los autores, conservarla en la misma pirámide.
Nosotros acostumbramos a tratar un bidón de plástico con diez litros de 
agua en una pirámide de 75 cm de altura, del cual, y tras una semana de 
tratamiento, sacamos el agua que precisamos, reponiéndola a continuación, para 
ir tomando cada día la necesaria para nuestras experiencias. Este sistema es muy 
práctico ya que, por lo general, casi nunca se necesita más de un litro diario y 
siempre se dispone de una reserva con la seguridad de que estará suficientemente 
tratada.

Y pasemos a lo que realmente interesa. ¿Para qué sirve el agua tratada? De 
cuanto llevamos dicho se desprende que el agua es capaz de acumular en si misma 
la energía de la pirámide; de aquí a deducir que puede usarse para substituir a 
la misma sólo hay un paso. Esta deducción es completamente cierta.
La más simple experiencia que puede efectuarse con el agua tratada es la 
de coger un trozo de carne algo deteriorada y dividirlo en dos mitades, 
sumergiendo uno de ellos en agua tratada y el otro en agua de grifo. Al cabo de 
un par de días, comprobaremos que en la primera ha desaparecido el mal olor, la 
carne ha dejado de descomponerse y el agua se conserva limpia; en cambio la 
carne sumergida en agua de grifo sigue descomponiéndose y el agua queda 
completamente turbia; del olor más vale no hablar. En tan sólo una semana que 
prosigamos la prueba, veremos que la diferencia es tan grande que parece 
imposible.
En todas las experiencias que hemos relatado con plantas, puede 
comprobarse que los efectos son los mismos si substituimos la pirámide por el 
agua tratada, con la ventaja que esto nos evita la construcción de pirámides 
transparentes de gran tamaño con el consiguiente ahorro de espacio y materiales.
Las plantas que han germinado y empezado su desarrollo bajo 
pirámide, crecerán más deprisa que las normales si, al sacarlas de la misma, son 
regadas con agua tratada. Podemos garantizar que crecen mejor, más lozanas y que 
incluso florecen antes de lo normal.
También las flores cortadas se conservan más días que con agua del 
grifo sin necesidad de añadir ninguna substancia adicional, y lo curioso es que 
algunas veces los pétalos no caen al agostarse las flores. Todos sabemos que 
cuando cambiamos el agua de un florero al cabo de unos días de tener un ramo en 
el mismo, el olor es desagradable; pues bien, usando agua tratada esto no 
ocurre, ya que el agua no llega a corromperse y por lo tanto carece de olor.
Y para terminar con las plantas, diremos que con el agua tratada no 
hemos registrado ningún caso en que plantas débiles o delicadas resultasen 
perjudicadas, como ocurre algunas veces con la pirámide.
También sobre las personas el agua tratada sigue ejerciendo' los 
mismos efectos que la pirámide y su uso es más sencillo y cómodo. Además pueden 
realizarse aplicaciones extras, como por ejemplo beberse un vaso por la mañana 
en ayunas, lo que además de regularizar las funciones digestivas produce un 
notable incremento de energía durante el día.

Bebiéndola regularmente en substitución del agua normal, tanto en 
las comidas como en cualquier momento en que se tenga sed, parece revitalizar el 
organismo de tal modo que no tan sólo mejora la salud, sino que incluso parece 
rejuvenecer e incrementar el vigor, incluso el sexual, en personas cuya edad 
hace que ya declinen en estos menesteres. No deben esperarse milagros, pero sí 
una clara mejora en todos los aspectos. Incluso conocemos el caso de una persona 
cuyo cabello encanecía rápidamente y con el uso externo e interno del agua 
tratada no dejó de encanecer sino que incluso de perder el pelo. El agua tratada 
puede usarse como loción facial; en este caso, parece que se absorbe por la piel 
más rápidamente que el agua normal, y antes de un mes de lavarse regularmente la 
cara con esta agua los resultados son claramente visibles, pues la piel parece 
rejuvenecer, y desaparecen arrugas, manchas e impurezas.
Para las heridas es un magnifico desinfectante y activador de la 
regeneración de los tejidos. Si dejamos la parte lesionada durante media hora en 
agua tratada, o la envolvemos en un algodón impregnado de la misma, su 
apariencia es mucho más sana y la curación es limpia y más rápida de lo normal.
También en irritaciones de los ojos y en ulceraciones de la boca sus 
efectos son espectaculares, pues el dolor queda aliviado casi instantáneamente.
Lo curioso en el caso de las heridas, es que parece que el agua tratada 
actúa de dos formas distintas. En la primera, el dolor desaparece con rapidez, 
la carne dislacerada empieza a crecer y la curación es limpia y requiere menos 
tiempo del normal.

En el segundo caso que hemos observado principalmente en heridas cuyo 
tratamiento con el agua se inicia varios días después de haberse producido el 
dolor aumenta rápidamente en los primeros momentos notándose un fuerte latir en 
la misma, pero al cabo de unas horas, o a veces al día siguiente, el dolor y 
los latidos desaparecen y el curso de curación se hace similar al del primer 
caso.
Para finalizar relataremos un ejemplo típico de esta segunda forma de 
actuar del agua tratada en un caso que le ocurrió a Román Cano al principio de 
nuestras experiencias y del que no conocemos ningún otro similar.
Trabajando en casa se pilló el dedo medio de la mano izquierda doblando-
selo violentamente. Un mes después, si bien no le causaba molestias, no podía 
doblarlo, y si lo intentaba ayudándose con la otra mano, el dolor era muy 
intenso. Llegado a este punto y empezadas las experiencias con el agua tratada 
sobre las plantas, decidió probar con su dedo dejándolo media hora dentro del 
agua tratada. En un principio el dedo empezó a dolerle con intensidad, se le 
hinchó de nuevo y apareció un hematoma en la articulación de las falanges, pero 
al día siguiente todos estos síntomas empezaron a remitir y, aun doliéndole,
podía doblar el dedo. A los tres días de tratamiento, parecía que nunca le 
hubiera sucedido nada y su dedo sigue siendo totalmente normal.

El aluminio y los metales

En el capítulo 4 hemos relatado las experiencias de Schul y Pettit con 
plantas de girasol y el curioso movimiento giratorio de éstas. Pues bien, estas 
experiencias tuvieron un interesante epílogo que vamos a relatar a continuación.
Estos investigadores, buscando cuál podía ser el origen de la energía que 
actuaba en la pirámide, llegaron a la conclusión de que quizás estuviera 
relacionada con los rayos cósmicos. Es sabido que el origen de esta radiación es 
desconocido, pero proviene de algún lugar fuera del sistema solar. También se 
supone que la variación de su intensidad en las diversas latitudes es debida a 
su desviación por el campo magnético de la Tierra, y que la atracción 
gravitatoria hace que los rayos cósmicos sean arrastrados por la Tierra en su 
movimiento de rotación, con el resultado de que el flujo de energía proviene 
básicamente del oeste.
Para comprobar su hipótesis, Schul y Pettit colocaron una pantalla de 
aluminio en el interior de la pirámide, al oeste de la planta de girasol. Ésta 
primero vaciló en sus giros, que desaparecieron por completo poco después.
Cada vez que repetían la operación ocurría lo mismo y dejando colocada la 
pantalla, las plantas permanecían inmóviles hasta que en su crecimiento la 
sobrepasaban en altura. A partir de este momento, mientras su parte inferior 
(inhibida por la pantalla) permanecía inmóvil, la parte superior (libre de la 
misma) reemprendía los movimientos giratorios.
Era el aluminio capaz de bloquear la energía de la pirámide por su sola 
presencia como pantalla? ¿Existía en el aluminio ¿alguna cualidad especial?
Para salir de dudas hicieron germinar unas semillas de girasol en un 
platillo con una lámina de aluminio y otras en platillos semejantes pero sin el 
aluminio. El resultado fue que a los cuatro días las simientes colocadas sobre 
aluminio no habían germinado, mientras que las semillas testigo lo habían hecho 
a los dos días. No cabía la menor duda de que la curiosa propiedad inhibidora 
del aluminio no era debida a su mera presencia física como pantalla, sino que 
era inherente al metal.

Pero la sorpresa de los investigadores fue mayor cuando observaron que a 
los quince días de inmovilidad las plantas que conservaban la pantalla de 
aluminio dentro de la pirámide volvían a reiniciar su danza, no tan sólo en su 
parte superior, sino en su totalidad: la pantalla de aluminio ya no impedía la 
acción de la pirámide. Pero si se dejaba este aluminio durante algún tiempo 
fuera de la pirámide, volvía a recuperar sus cualidades inhibidoras.
El aluminio es un metal que posee propiedades muy curiosas. Nosotros 
hemos realizado algunas experiencias para comprobarlo, y si bien no hemos 
conseguido reproducir la danza de los girasoles, en cambio hemos podido 
comprobar que el aluminio sin tratar retrasa la germinación de las semillas, 
mientras que después de tratado durante quince días en la pirámide la acelera, y 
lo mismo sucede con el crecimiento de las plantas.
Independientemente de su tratamiento en la pirámide, existe otro hecho muy 
significativo. En efecto, una práctica muy usual de las amas de casa consiste en 
envolver los alimentos en papel de aluminio para su mejor y más duradera 
conservación, pero a nadie se le ocurre preguntarse por qué. Podemos garantizar 
que esto no ocurre solamente porque el aluminio impide la desecación, ya que si 
usamos otro material impermeable -plástico por ejemplo- los alimentos no se 
desecan, pero se descomponen. La causa de este fenómeno debe residir en la 
capacidad del aluminio de absorber alguna energía similar a la de la pirámide (o 
la misma) que es indispensable para la acción de los enzimas y bacterias que 
actúan sobre los alimentos.
Pero esta acción sobre los enzimas es de signo contrario al de la 
pirámide, ya que si esta última activa los enzimas añadiendo energía, en cambio 
el aluminio los paraliza restando esta energía. Con ello queda explicado su 
proceder en la pirámide, su acción inhibidora sobre el crecimiento y germinación 
de semillas, y sus propiedades conservadoras de los alimentos. Y también es 
forzoso suponer que, situado dentro de la pirámide, esta absorción energética se 
produce hasta una sobresaturación que luego le permite desprenderse paulatina-
mente de la misma convirtiéndose en un sucedáneo de la pirámide.
Creemos que, en realidad, todos los metales poseen esta propiedad, aunque 
en distinto grado y con diversas peculiaridades. Cualquier metal que se 
introduzca en la pirámide, aunque sólo sea para tapar un recipiente, es 
suficiente para perturbar su perfecto funcionamiento.
En otra de sus experiencias, Schul y Pettit colocaron una pequeña lámina 
de oro al lado de una plantita de girasol, y ésta siguió imperturbable en sus 
movimientos. Pero si hacían lo mismo con la lámina de oro previamente tratada en 
otra pirámide, la planta se extendía casi horizontalmente para abrazarla. Esto 
nos indica que también el oro es capaz de cargarse de energía, pero que su 
acción sobre la planta es distinta de la del aluminio.
También sabemos que si sometemos una placa de aluminio anodizado a una 
carga de 50.000 a 100.000 voltios en una bobina de Tesla o un generador 
electrostático, queda cargada como si hubiera permanecido largo tiempo en la 
pirámide. Si la misma experiencia la realizamos con una lámina de cobre, también 
queda cargada, pero pierde rapidisimamente sus propiedades y lo mismo ocurre con 
otros metales.

En el capítulo 2 hemos hablado del generador piramidal de Flanagan, que 
consiste en una matriz de quince a veinticinco pirámides de aluminio de 2,5 cm 
de altura unidas por sus bases en grupos de tres o cinco, y colocadas sobre un 
soporte de madera o material dieléctrico. Pues bien, si colocamos una lámina o 
plancha metálica encima del mismo, ésta queda cargada y puede usarse para fines 
curativos. Poseemos testimonios de que, en Estados Unidos, varios quiroprácticos 
usan una placa así cargada para elevar el ritmo biológico de sus enfermos, 
colocándola simplemente en contacto con la parte afectada durante algún tiempo, 
con lo cual se acelera en mucho la curación en procesos de tipo reumático, 
luxaciones, tratamientos posoperatorios e incluso se obtiene alivio en casos de 
artrosis.
También creemos que es conocido por todos el uso de pulseras "magnéticas) 
para curar o al menos aliviar dolores reumáticos y energizar a quienes las usan, 
pulseras que, a pesar de la hilaridad que suscitan en los médicos, dan en muchos 
casos buenos resultados. Este hecho ha degenerado en el uso de pulseras o 
colgantes para atraer la buena suerte y liberarse de la desgracia, lo que ya es 
más discutible.
Otra aplicación menos conocida, pero que nosotros mismos hemos visto 
utilizar alguna vez, es el uso de alambres de cobre enrollados en espiral sobre 
el tronco de un árbol débil o enfermo para salvarlo. Este sistema no sólo 
funciona sino que además tanto el número de espiras como la dirección en 
que se enrollan tiene su importancia.
Todo esto lo mencionamos para demostrar que los metales poseen en cierto 
grado la capacidad de almacenar ciertas energías lo mismo que el aluminio, o al 
menos de conducirlas o seleccionarías, y, por lo tanto, quizá no sea una 
tontería el uso de ciertos metales "sintonizados" con la persona. También 
observamos que la atribución astrológica de determinados metales a determinados 
tipos de personas tiene una base mucho más sólida de lo que acostumbramos a 
creer.
Volviendo al aluminio, debemos indicar que su acción bloqueadora de la 
energía de la pirámide sólo se ejerce sobre la materia orgánica; en cambio, no 
parece ejercer ninguna acción en la evaporación del agua. En El poder mágico de 
las pirámides de Toth y Nielsen, el doctor Boris Vern, de la Mankind Research 
Unlimited, relata sus experiencias sobre evaporación de agua bajo pirámide. Las 
pruebas se realizaron en pirámides de plástico con bases de papel secante, de 
hoja de aluminio y abiertas por la base para permitir la libre circulación de 
aire. Los mejores resultados se obtuvieron en las pirámides con la base de 
aluminio.

A pesar de que mucho antes ya habíamos realizado pruebas de este tipo como 
relatamos en el capítulo anterior- el hecho de que el doctor Vern usara el 
aluminio como base, y que en contra de lo que era lógico esperar fuese el 
sistema más eficaz, nos impulsó a verificar sus experiencias, y efectivamente 
pudimos comprobar que la base de aluminio no inhibía la acción deshidratadora de 
la pirámide. Al mismo tiempo, este hecho nos proporcionaba la confirmación de 
que en la pirámide no actúa una única modalidad de energía.
Para terminar con esta experiencia del doctor Boris Vern, hemos de aclarar 
que la prueba que propugna con las bases selladas con pegamento fue para 
nosotros un completo fracaso, ya que la evaporación fue nula, tanto en el cubo 
como en la pirámide. Si el agua no puede salir, se queda. Veamos ahora cómo 
debemos tratar el aluminio y para qué usos nos resulta más eficaz.
Para cargar el aluminio debe colocarse en la pirámide con su longitud 
mayor orientada en el eje norte-sur, tanto si se trata de rollos de hojas o de 
placas, y durante un mínimo de quince días, con lo que queda listo para su 
empleo.
Los usos a que puede destinarse son los mismos que la pirámide o el agua 
tratada: conservación de alimentos, momificación, tratamiento de semillas y 
plantas, y alivio de enfermedades.
Para la conservación de alimentos, lo mejor es usar hoja delgada para 
envolver de la que se vende en rollos. No sólo es más eficaz, sino que, además, 
al cocer los alimentos les proporciona mejor sabor y se ahorra una tercera parte 
del tiempo de cocción.

Nosotros acostumbramos a tratar en la pirámide platos de aluminio que 
luego usamos para colocar sobre los mismos botellas de vino o licor, que 
mejoran notablemente como en su tratamiento con la pirámide, pero debe tenerse 
la precaución de renovarlos semanalmente por otros recientemente tratados, pues 
como ya hemos dicho, el aluminio se descarga lentamente de la energía acumulada. 
El tratamiento de los platos tiene la misma duración que el de las placas, o sea 
de quince días a un mes aproximadamente.
La ventaja de los platos es que pueden ponerse en pilas de media docena en 
la pirámide, cogiendo para su uso siempre el de encima, y colocando el 
descargado debajo. De este modo, siempre tendremos una provisión de los mismos 
suficientemente tratados, y mientras que las hojas deben desecharse una vez 
usadas dada su extraordinaria fragilidad, el uso de los platos a la larga 
representa una notable economía.

El tratamiento de plantas o semillas puede hacerse de las dos maneras. 
Envolviendo el recipiente o maceta en que se cultivan con papel de aluminio, o, 
como preferimos nosotros, colocando un plato de aluminio tratado debajo de los 
mismos.
El tratamiento de dolores de 7cabeza, estados de debilidad y agotamiento, 
reumatismo, etc., tendrá similar eficacia al de la pirámide, siempre que sea 
posible situar la parte dolorida o enferma encima de la placa o envuelta en hoja 
de aluminio.
Como es natural, en los tratamientos a base de energía piramidal, cada 
cual puede utilizar el medio (pirámide, agua o aluminio) que le sea más cómodo o 
le parezca más eficiente. Nosotros damos siempre prioridad a la pirámide, pero 
para energizarnos, para transtornos digestivos, heridas, irritaciones de la boca 
u ojos, etc., preferimos el agua, y el aluminio lo utilizamos
Siempre que su uso no nos incomoda demasiado y nos permite seguir en 
nuestras ocupaciones en vez de permanecer inactivos durante el tratamiento por 
ejemplo; en dolores de cabeza tenemos buenos resultados hacernos un sombrero de 
hoja de aluminio).

Al hablar de los metales, es tema obligado mencionar el afilado de 
hojas de afeitar en la pirámide. Es indiscutible la paternidad de Drbal en su 
descubrimiento, y son precisamente sus trabajos en este sentido los que han 
despertado la atención mundial sobre las pirámides; pero creemos que sería 
incurrir en repetición volver a relatarlos, ya que lo hemos hecho sumariamente 
en el capítulo segundo, y además en El poder mágico de las pirámides, el mismo 
Drbal cuenta detalladamente su odisea para patentar la pirámide.
Sólo queremos insistir en que no todas las hojas pueden regenerarse; 
nosotros hemos probado con muchas clases y tan sólo las hojas azules nos han 
dado buenos resultados. La Gillette Super Platinum, por ejemplo, ha sido un 
completo fracaso para nosotros, y podemos concluir que lo importante es la 
pureza del acero: cuanta mayor aleación de otros metales se halle presente, 
menor es el efecto regenerador de la pirámide.
También es básica la orientación norte-sur de la hoja, de forma que 
los filos queden dirigidos uno al este y el otro al Oeste. Por último queremos 
consignar que el tamaño de la pirámide no parece tener la menor influencia en la 
rapidez y perfección de la regeneración del filo. A partir de una altura de 8 cm 
cualquier pirámide sirve.

Algunos autores afirman que también pueden afilar cuchillos, tije-
ras, e incluso cabezales de máquinas de afeitar. Por nuestra parte intentamos la 
prueba con un cuchillo y, francamente, después de tenerlo tres meses en la 
pirámide no observamos que cortara más que antes. Quizá sea preciso mucho más 
tiempo, pero en este caso no alcanzamos a ver la utilidad práctica de la 
experiencia.
Lo que sí pudimos observar fue una mejoría general en el aspecto del 
cuchillo, y que al cogerlo la herrumbre que existía en algunos lugares del mismo 
nos quedaba entre los dedos. Posteriormente hemos comprobado este último efecto, 
es decir, que las manchas de herrumbre o de óxido que presentan objetos 
metálicos tienden a deshacerse en la pirámide; basta frotarlos luego con 
los dedos o con un paño para que el óxido se convierta en polvo, quedando el 
objeto limpio y como nuevo. Lo extraño es que no todas las manchas de óxido 
desaparecen sino que se trata de un proceso muy irregular; hay manchas que 
desaparecen, mientras que otras manchas, al parecer idénticas a las anteriores 
permanecen inalteradas y fijas en el metal.
También King observó este fenómeno y llega a conclusiones muy similares. 
Afirma que toda oxidación que no se haya disuelto en tres días ya no desaparece; 
nosotros no somos tan tajantes, pero sí podemos afirmar que no vale la pena 
prorrogar la experiencia más de quince días, y que este fenómeno no sólo se 
produce en el hierro, sino también en otros metales como el cobre, la plata y el 
oro.
Ignoramos cómo se realiza tal cosa, aunque sospechamos que es el efecto 
deshidratador el que convierte en óxido pulverulento la mezcla de óxidos e 
hidróxidos fuertemente adherida al metal. Quizá también un efecto de resonancia 
energética, similar en cierto modo a la acción de los ultrasonidos (esto es sólo 
una comparación, no que se trate de ultrasonidos) desprenda el óxido del metal. 
El fallo de nuestra hipótesis es que no explica por qué quedan siempre 
oxidaciones que no se separan.

Para finalizar este capítulo sólo nos resta añadir que en estos momentos 
estamos realizando experiencias con pirámides metálicas, y comprobamos que su 
irradiación energética es mucho más dura que en las de material dieléctrico. 
Estas pirámides metálicas son totalmente ineficaces para la momificación y 
conservación de alimentos, pero en cambio la energía de las mismas puede 
aplicarse a diversos tratamientos, debiéndose proceder con mucha precaución a 
causa de la dureza de sus radiaciones.
Hasta el momento, los resultados son muy irregulares y tan sólo podemos 
avanzar que la acción de cada tipo de metal parece ser específica para 
determinadas personas, es decir, que para algunos es bueno el cobre e ineficaces 
o incluso perjudiciales otros metales, mientras que para otros, al contrario, la 
pirámide de hierro es la eficaz e inoperantes las demás.
Este efecto selectivo también parece orientarse en distintas afecciones, 
así, por ejemplo, en un caso en que una pirámide de cobre producía una notable 
mejoría en una afección reumática, intensificaba, hasta hacerlos insoportables, 
los dolores de cabeza.

De todos modos, las experiencias realizadas en este sentido son todavía 
parciales e insuficientes, por lo que sería una inestimable ayuda conocer los 
resultados de alguien que investigara este campo.




Experiencias psíquicas

En el capítulo 5 mencionamos la sensación de paz y tranquilidad que se 
percibe al entrar en una pirámide. Vamos a profundizar ahora en el tema, ya que 
consideramos que el más importante de todos los beneficios que las pirámides 
pueden proporcionarnos es ayudarnos en el desarrollo de nuestra personalidad y 
en la investigación de los niveles elevados de conciencia.
Como dijimos, en una estancia dentro de la pirámide, las primeras 
sensaciones que se perciben son de aislamiento, paz y seguridad, así como un 
estado de relajación muy placentero. Lo curioso es que sabemos de antemano que 
una débil capa de madera puede depararnos poca protección, que los ruidos del 
exterior apenas pueden quedar amortiguados y que prácticamente no debería 
existir la menor diferencia entre estar dentro de una pirámide o dentro de una 
vulgar tienda de campaña. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
Para empezar, los ruidos exteriores pasan a ser algo secundario, remoto, 
los oímos como si llegaran de mucho más lejos y como si no nos concernieran o no 
tuvieran nada que ver con nosotros; se alejan y dejan de ser un obstáculo para 
nuestra concentración. Quienes han construido su pirámide con un simple bastidor 
de madera y caras de plástico, nos comunican idénticas impresiones, a pesar de 
la mayor fragilidad de su estructura, lo que nos indica que dicha sensación no 
depende del material de la pirámide, sino de su forma.

Lo mismo puede decirse de la sensación de seguridad que ofrece, sin 
justificación objetiva, pero que sin embargo es tan evidente que incluso a veces 
tenemos la impresión de no hallarnos solos, como si una presencia o potencia 
invisible nos acompañara y protegiera. Ya sabemos que éstas son sensaciones 
subjetivas, pero ello no es obstáculo para que sean compartidas por la gran 
mayoría de quienes han realizado la experiencia a pesar de no haber tenido 
conocimiento de los relatos de otras personas; y si una experiencia subjetiva es 
compartida de la misma forma por la mayoría de quienes la realizan, es tan 
aceptable como la más empírica de las pruebas. Nosotros realizamos las 
experiencias en nuestra propia casa, pero tenemos testimonios de que si se 
realizan en los lugares más remotos y aislados, el resultado es el mismo.

En este sentido, el relato más explícito es el de Schul y Pettit, a 
quienes citamos con frecuencia por ser en nuestra opinión quienes mejores 
trabajos han realizado y quizá también por el hecho de que sus conclusiones y 
resultados son los que más concuerdan con los nuestros, hasta el punto que 
muchas veces, al cotejar su obra, nos parecía estar leyendo con otras palabras 
lo que nosotros mismos habíamos pergeñado en nuestros apuntes.
Dichos autores relatan que en una excursión que realizaron en grupo a las 
montañas de Colorado, montaron una pirámide de plástico suficientemente grande 
para poder dormir en ella, y cada uno de los componentes del grupo pasó una 
noche en el interior de la misma, que se hallaba bastante alejada de la cabaña 
base del campamento. Dos mujeres del grupo se sintieron asustadas al dirigirse 
en la oscuridad de la noche a la pirámide, pero todo miedo y ansiedad 
desaparecieron de inmediato al entrar en la misma.

Paralela a esta sensación de seguridad, nos invade una gran paz interior, 
nos sentimos relajados y tranquilos, viviendo la realidad de ser una sola cosa 
con todo el universo, y las tensiones y sentimientos agresivos de nuestra vida 
quedan atrás, no tienen cabida en el interior de la pirámide. Y así, poco a poco 
y sin que nos demos cuenta, nuestra respiración se hace más lenta y profunda, 
nuestra mente se aleja de los asuntos exteriores disminuyendo su dispersión para 
llegar a un estado tranquilo y estático, deteniéndose e interiorizándose.
Esta profundización de nuestra mente llega a hacerse tan patente, que 
perdemos la noción del tiempo. Hay veces que nos parece que acabamos de entrar y 
el compañero que nos espera en el exterior cree que nos hemos dormido y se 
impacienta por nuestra tardanza. Otras veces, en cambio, salimos convencidos de 
haber permanecido demasiado tiempo en el interior de la pirámide y resulta que 
sólo han transcurrido unos minutos. En resumen: tiempo y espacio son dos 
conceptos que carecen de sentido en el interior de la pirámide. Dentro de ella 
nada es objetivo, todo es subjetivo.

Es muy difícil dormir en una pirámide relativamente pequeña como la 
nuestra, ya que sólo puede hacerse sentado en una silla, pero aun así hemos 
echado algunas cabezadas alguna vez, y en tan cortos espacios de tiempo uno se 
siente extraordinariamente descansado. Lo más curioso es que en los instantes 
que preceden al sueño, cuando se está semidespierto y semidormido, la mente 
parece volar y se sueña despierto y con gran nitidez.
A la vista de tales efectos, decidimos construir pirámides de cartón de 40 
cm de altura y suspenderías encima de la cama al acostarnos y comprobar qué 
ocurría.
En este caso, el efecto no es tan claro y terminante como el citado 
anteriormente, pero sigue siendo parecido; se duerme mejor, los sueños son más 
fáciles de recordar y también este período de duermevela que precede al sueño es 
muy intenso y duradero (esto es lo que parece, pero no olvidemos que todo es 
subjetivo bajo la pirámide).
Schul y Pettit, Kerrel y Goggin, Cox y muchos otros, informan de sueños 
parecidos a los descritos por Paul Brunton y ya relatados en el libro de Max 
Toth y Greg Nielsen, y que más parecen visiones o proyecciones astrales que otra 
cosa. Nosotros no hemos experimentado nada parecido, pero son demasiados 
testimonios para que nos atrevamos a dudar de ellos. En nuestra opinión podría 
tratarse de experiencias de tipo paranormal que sólo se producen en personas que 
independientemente de sus experiencias en la pirámide han realizado trabajos en 
el campo paranormal, o que al menos poseen facultades latentes de este tipo, aun 
cuando no hubieran aparecido anteriormente; la pirámide sólo habría facilitado 
su puesta a punto y exteriorización.
Esto parece comprobarlo el hecho de que uno de nosotros que desde hace 
algún tiempo practica metódicamente la meditación y las técnicas de producción 
de ondas alfa, encuentra que bajo la pirámide le es más fácil mantenerse en 
dicho estado.

También James Coburn, el popular artista de Hollywood, en el ejemplar de 
13 de enero de 1974, del "National Enquirer", dice: "Creo firmemente en la 
fuerza de la pirámide. Entro en mi tienda en forma de pirámide, me siento en 
posición de yoga y la cosa funciona. Proporciona una emoción y una sensación 
claras, crea una atmósfera... que hace más fácil la meditación. Impide cualquier 
interferencia. Todos los días paso de quince a treinta minutos allí dentro 
meditando".
Los tests realizados por Gary Plap, de la Huma-Th Industries, George 
Cooper, presidente de Pyrameditation Inc., y Bill Cox, editor de "Pyramid 
Guide", sobre la actividad de las ondas cerebrales en meditación dentro de la 
pirámide, mostraron un acentuado aumento de amplitud en la producción de ondas 
alfa y beta, comparando las ondas cerebrales de los meditadores minutos antes de 
su entrada en la pirámide y posteriormente en su interior.
Respecto a la producción de fenómenos paranormales como telepatía, 
clarividencia, telecinesis, etc., son muchos los testimonios de que su 
producción dentro de la pirámide es mucho más fácil. King cita incluso haber 
presenciado y tomado parte en el doblado de cucharas al estilo de Uri Geller, y, 
en el libro El poder mágico de las pirámides, Joan Ann de Mattia narra sus 
experiencias al respecto. Todos los testimonios son concordantes y por lo tanto 
no seguiremos repitiendo referencias.

De todos modos insistiremos en la idea de que en nuestra opinión la 
pirámide es de una gran ayuda en todo lo que sea paranormal, como lo es en otros 
terrenos, sólo si ya se poseen estas facultades aunque sólo sea potencialmente. 
Recomendamos por lo tanto su uso a los interesados en estos temas, ya que si al 
principio no obtienen resultados, es muy posible que aparezcan con el tiempo. 
Por nuestra parte la usamos incluso para leer y estudiar con buenos resultados y 
aun cuando no esperamos nos proporcione facultades que no poseemos, nos 
beneficiamos de su influencia para concentrarnos y rendir más y mejor.
Tanto en el terreno psíquico como en todo cuanto hemos experimentado, la 
pirámide es un amplificador, un condensador de energía -incluso psíquica- que 
permite la mejor y más amplia producción de toda clase de fenómenos. Y podemos 
incluso percibir físicamente esta energía cuando nos habituamos o quizá nos 
sensibilizamos a la misma al trabajar con pirámides.

El primer síntoma que todos percibimos, es casi inconsciente. Nos sentimos 
energizados aun cuando no exista una sensación física de energía; pero muchas 
personas nos cuentan sensaciones de hormigueo o como de alfilerazos, otras nos 
hablan de una fuerza que los hace sentirse ingrávidos y las atrae hacia la 
cúspide de la pirámide. También en muchos casos, tras permanecer en la pirámide 
sin notar nada, aparece somnolencia. Quienes hacen esto acostumbran a dormir un 
rato, una media hora por lo general, y luego, al despertar, se sienten tan 
energizados como aquellos que lo han sido directamente en la pirámide.
En otras personas, esta energización, tan agradable al principio, es 
seguida de la sensación de sentirse saciado de energía, de querer salir de la 
pirámide, pero si en lugar de hacerlo quieren seguir llenándose de energía, 
entonces la experiencia se vuelve desagradable. Primero se empieza con dolor de 
cabeza, luego comienza a doler todo el cuerpo, en especial las antiguas lesiones 
cuyo recuerdo se había perdido. Llegados a este punto, hay que salir siempre de 
la pirámide, ya que si una dosis de energía es buena, una sobredosis puede ser 
nefasta.

Pero, con el tiempo, la capacidad de asimilar la energía va aumentando y 
se llega a poder permanecer largo tiempo en la pirámide sin la menor molestia y 
más a gusto que en ninguna otra parte.
King cita efectos similares, pero más intensos, y añade que si se sigue en 
la pirámide a pesar de las molestias, llega un momento en que se produce una 
ruptura y todos los síntomas desaparecen y uno se siente magnífico. 
Personalmente no hemos comprobado este extremo, pero, de todos modos, no recomendamos a nadie que lo pruebe; si se presentan algunos de estos inconvenientes, lo que no es habitual, es preferible acostumbrarse poco a poco.

Para terminar vamos a dar unos cuantos consejos a quienes deseen practicar 
la meditación o realizar experiencias psíquicas en la pirámide.
Antes de entrar en la pirámide, lo primero que hay que hacer es programar 
el subconsciente. Permanezca unos minutos en el exterior para determinar de 
antemano y muy concretamente lo que va a realizar: meditar, dormir y recordar 
los sueños, realizar una experiencia telepática con un amigo, etc. Concéntrese 
en la tarea a realizar desmenuzándola en todos sus detalles y teniendo siempre 
presente que debe ser algo específico y muy concreto, sin mezclar varios 
objetivos y sin indeterminaciones.
El siguiente paso es entrar y sentarse en la pirámide. Suponemos que el 
lector ya estará habituado a la misma y se habrá dado cuenta de que no todas las orientaciones son igualmente buenas. Para la mayoría, lo mejor es sentarse mirando hacia el norte, o acostarse con la cabeza orientada en esta dirección; pero esto no reza para todo el mundo. Además, con la práctica, cada persona percibe que para cada tipo de experimentación existe 
una orientación distinta que es la óptima para él que no tiene por qué ser la 
misma que la de la mayoría. Como decimos, esto hay que descubrirlo con la 
práctica, pues es personal, pero para empezar lo mejor es orientarse al norte y 
luego, al afinarse la sensibilidad, cada cual encontrará sus orientaciones 
personales óptimas.

También es conveniente no llevar nada que nos oprima demasiado, como 
cinturones o prendas muy ajustadas. Quienes hayan practicado la relajación no 
precisan de este consejo, pero creemos que será útil a los demás.
Entonces ya puede procederse a la experiencia programada, sin desanimarse 
si al principio los resultados no son demasiado felices (ya hemos dicho que la 
pirámide es un magnífico auxiliar pero que no lo es todo; si realmente se poseen 
facultades latentes, éstas aparecerán con la práctica).
Comprendemos que muchos lectores se sentirán desilusionados tras la 
lectura de este capítulo, al ver que la pirámide por sí sola no les puede 
proporcionar graciosamente todos los poderes y facultades que esperaban. A éstos 
les recordaremos que los indiscutibles maestros en poderes psíquicos son los yoguis y los lamas budistas, y citaremos unas frases del XIV Dalai Lama, su máximo representante, para que les sirvan de guía y consuelo: "Incluso al 
Bienaventurado le es imposible transmitir físicamente su conocimiento a otro 
ser".
Y si el Bienaventurado no puede, cómo va a poder una pirámide por sí 
sola...

"Para obtener la felicidad cada ser debe realizar el esfuerzo necesario 
que haga desaparecer la causa de sus sufrimientos y determine la causa de su 
felicidad. No existe otro camino."
En efecto, no existe otro camino que el del esfuerzo constante y personal 
para alcanzar la perfección.
"Un hombre sediento puede calmar su sed bebiendo agua, pero para ello 
necesita un recipiente con que beber esta agua."

La pirámide no será el recipiente que contenga el agua que calme nuestra 
sed espiritual o nuestra sed de alcanzar nuevos niveles de conciencia. El 
recipiente de que nos habla el Dalai Lama es el bodhi-chitta, la voluntad de 
conocimiento del espíritu que se esfuerza para obtener la iluminación. Pero 
hemos de convenir en que la pirámide puede ser un recipiente suplementario que nos facilite un mayor caudal de energía para conseguir menos difícilmente estos 
objetivos.
Quien medite con constancia en la pirámide, verá cuán útil es este 
suplemento de energía para hacernos cada día mejores y conseguir paulatinamente 
superiores niveles de conciencia, y comprenderá también, que si un objetivo 
guiaba a los antiguos constructores de las pirámides, no era el de momificar 
unos muertos -por ilustres que fueran-, ni el de legarnos un instrumento para 
realizar raras pruebas y experiencias -por curiosas que resulten-, sino que tras 
todo esto, apto para atraer la atención de los curiosos, se ocultaba una 
finalidad mucho más importante y que por sí sola justifica el esfuerzo titánico 
de la construcción de pirámides, el legarnos un instrumento capaz de ayudarnos 
en la más alta tarea que el hombre puede emprender: la de su desarrollo 
espiritual. Si a este desarrollo espiritual se unen luego unas facultades 
paranormales, esto es un inconveniente que debemos soportar y no algo que 
debamos desear.


LA ENERGIA PIRAMIDAL : (SALAS Y CANO)

La energía universal

En la primera parte hemos intentado resumir más de cinco años de experien-cias con las formas geométricas, especialmente las piramidales. Los resultados obtenidos nos han hecho admitir, no sin asombro, que la utilización de una simple estructura de cartulina permite influir sobre la materia, sea ésta orgánica o inorgánica, e incluso intervenir en los procesos vitales de los seres 
vivos.
No dudamos, por tanto, que pirámides, conos y otras estructuras originen 
efectos poco habituales, pero por supuesto, no aceptamos que estas formas actúen 
por sí mismas. Posiblemente la función de estas formas sea tan sólo la de 
obstáculos colocados en el camino de la propagación de las energías, siendo su 
especial estructura la que las modificaría consiguiendo estos efectos que nos 
asombran. Tampoco creemos que las transformaciones que sufren las energías sean 
muy radicales, más bien nos parece que se producen efectos de modulación, enfoque, acumulación y reflexión, sin que se altere básicamente su naturaleza.
Esta idea que acabamos de enunciar y que lógicamente no es más que una 
hipótesis de trabajo, nos ha llevado a intentar una aproximación a las diversas 
energías conocidas, tanto las admitidas por nuestra cultura, como las que no lo 
son. Todas ellas son distintas expresiones de una única fuerza que podríamos llamar Energía Universal, y de la que todavía nos quedan por descubrir numerosas 
manifestaciones.
Por otra parte, si conseguimos saber cuáles son las que actúan, podremos 
utilizar mejor las maquetas y construirlas con los materiales adecuados a cada 
caso, y lo que todavía es más importante, podremos conocer todo su campo de 
aplicaciones, que intuimos mucho más vasto de lo que imaginamos.
En este capítulo haremos un resumen de aquellas energías que a nuestro 
parecer podrían tener alguna relación con la actividad de la pirámide.

Hasta el presente la ciencia admite cuatro tipos de interacciones funda-mentales en la materia, o, expresado de otra forma, cuatro fuerzas fundamenta-les, que dejan sentir su influencia en unas áreas llamadas "campos de fuerzas", cuya extensión depende de la masa de las partículas implicadas en las mismas.
Estos campos son: nuclear fuerte, nuclear débil, electro magnético y 
gravitatorio.
Los dos primeros campos, los nucleares, están constituidos por partículas 
que poseen masa, y como el radio de acción o campo de fuerza es inversamente 
proporcional a la masa de las partículas, su extensión no alcanza más allá de la 
dimensión atómica. Su acción es selectiva, ya que sólo actúan sobre aquellas 
partículas que poseen masa pero no sobre las que únicamente poseen carga.
Si las partículas carecen de masa, la interacción tiene un alcance 
ilimitado, y esto es lo que ocurre con las interacciones electromagnéticas, que 
poseen polaridad, pero no masa. Del mismo modo, el campo gravitatorio también es 
de alcance ilimitado, lo que demuestra que sus partículas carecen de masa, pero 
así como la partícula fundamental del campo electromagnético ha sido localizada 
(el fotón), en cambio la partícula fundamental del campo gravitatorio (el 
gravitón) no lo ha sido todavía.
De las cuatro interacciones fundamentales, únicamente la gravedad actúa 
sobre toda la materia, es siempre positiva y, como hemos dicho, su alcance es 
ilimitado. Debido a su acción, el Sol mantiene en órbita a la Tierra, y la Luna, 
si bien sujeta a la Tierra por dicha fuerza, ejerce sobre nosotros una serie de 
influencias, siendo las mareas la más conocida.
Contra todo cuanto parece demostrarnos la experiencia cotidiana, la 
gravedad es una fuerza de una debilidad increíble; hacen falta cantidades ingentes de materia, los seis mil millones de billones de toneladas de la Tierra, para producir el modesto campo gravitatorio en que vivimos, tan modesto, que cuando mantenemos en alto un trozo de hierro sujeto por un simple imán, estamos contrarrestando toda la fuerza gravitatoria de la Tierra sobre dicho trozo de hierro.
Si a nosotros esta fuerza nos parece grande, es tan sólo porque, como 
hemos dicho antes, no se le conoce masa y únicamente carga positiva, o sea una 
única dirección. De esto se deriva nuestra impotencia en dominarla y sustraernos 
a sus efectos.
Al contrario, en el campo electromagnético existen partículas con cargas 
de dos signos opuestos distribuidas de tal forma en el campo de fuerzas, que 
prácticamente se anulan unas a otras. Esto no quiere decir que no existan campos 
electromagnéticos enormemente activos, como los rayos cósmicos, pero es debido a 
la predominancia aplastante de la carga de un signo frente a la del otro.
Por otra parte, la acción electromagnética es fundamental para la 
existencia de la vida, debido a que mantiene el equilibrio del átomo, agrupa a 
éstos entre sí para formar las moléculas, y en general, mantiene y transforma 
los estados de la materia.
La mayor parte de la energía electromagnética surge del Sol y las 
estrellas. La Tierra recibe un bombardeo continuo de ingentes cantidades de 
energía. La Tierra se protege de este ataque con la atmósfera y la magnetosfera 
con tanta eficacia, que la primera rechaza más de la mitad de dicha energía, 
dejando sólo dos "ventanas" por las que pasan las radiaciones correspondientes a 
la luz y las microondas; el resto es absorbido antes de llegar al suelo.
Todo este conjunto de radiaciones ha sido agrupado en lo que se llama el 
espectro electromagnético, que reproducimos (tabla 6).
La más poderosa de todas estas radiaciones son los rayos cósmicos, 
constituidos prácticamente por protones que viajan a muy alta velocidad, y que 
al chocar con las capas exteriores de la atmósfera desintegran las moléculas de 
aire, creando otras partículas casi tan energéticas como ellos mismos, la 
llamada radiación secundaria, parte de la cual llega a alcanzar el suelo. La 
mayoría de los rayos cósmicos se originan en las estrellas y otros en el Sol, 
aunque estos últimos son de menor dureza, por ser menor su velocidad.

Otra radiación que nos manda el Sol es el llamado "viento solar", 
producido por las erupciones solares y que consiste en una nube de protones que 
casi en su totalidad son apartados por la magnetosfera de la Tierra. Los pocos 
que llegan a las capas superiores de la atmósfera, son los que dan lugar a las 
auroras boreales y otros fenómenos similares.
Cada once años aproximadamente, se produce una turbulencia en las capas 
exteriores del Sol, que origina una ampliación de la corona solar y, 
paralelamente, un incremento de torbellinos oscuros llamados manchas solares. 
Pero al mismo tiempo se produce un incremento del campo magnético del Sol, lo 
que proporciona un efecto de protección para la Tierra, al desviar
los rayos cósmicos duros, con lo que nosotros recibimos una cantidad 
notablemente menor de los mismos.
No creemos que los rayos cósmicos tengan mucho que ver con los 
fenómenos de la pirámide, pero sí en cambio las turbulencias solares, ya que si 
no directamente, sus consecuencias en todos los fenómenos electromagnéticos 
terrestres son tan notables, que por todas partes podemos percibir el efecto del 
ciclo solar de once años.
Todo el resto del espectro electromagnético tiene una influencia 
indiscutible sobre los fenómenos vitales, y de momento nos limitaremos a 
incluirlo entre los factores a tener en cuenta.
Sin embargo, en dicho espectro, a pesar de su nombre, no encontramos 
por ninguna parte otra energía que consideramos quizá la más importante por su 
acción sobre la pirámide: el magnetismo. El hecho es muy sencillo; el magnetismo 
no es más que un campo de fuerzas originado por la energía electro magnética en 
movimiento. Es decir, que todo campo eléctrico, sea el que sea, genera un campo 
magnético tan sólo por su movimiento.
Por pertenecer a las interacciones electromagnéticas, en todo campo 
magnético existen cargas de los dos signos, positivo y negativo, que se 
concentran en dos puntos opuestos llamados polos y forman unas líneas de flujo 
energético que circulan primero por el interior del cuerpo magnético desde un 
polo, el sur, al otro polo, el norte, para salir de éste por el exterior y 
volver a penetrar por el polo sur. Estas líneas de flujo forman los campos 
magnéticos interior y exterior de dicho cuerpo.
La Tierra, como todo cuerpo magnético, se comporta como acabamos de 
describir. Los problemas empiezan con la situación de los polos magnéticos que 
no coinciden con los geográficos, y que además se desplazan de lugar. 
Actualmente el polo norte magnético (que en realidad es el sur) dista del norte 
geográfico unos 1.900 kilómetros.
Este desplazamiento entre los polos geográfico y magnético es causa 
de discusiones entre los piramidólogos cuando se trata de orientar las maquetas. 
En España esto no es problema, ya que para nosotros el ángulo de desplazamiento 
es insignificante, pero en otras regiones de la Tierra esta diferencia angular 
puede ser muy considerable.
En cuanto a los campos de fuerza, el exterior es la magnetosfera, ya 
citada anteriormente, y el interior es un campo sumamente complejo y sometido a 
diversas perturbaciones cuyo origen es muy vario; las más destacadas son la acción del Sol, la de la Luna y la de las corrientes eléctricas que circulan por las capas superiores de la atmósfera (la ionosfera). La combinación de estos factores produce unas variaciones cíclicas, continuas y lentas del campo magnético terrestre, que son susceptibles de medición.
Los físicos han intentado buscar un campo unificado dentro del cual las 
cuatro clases de interacciones entre partículas pudieran reducirse a una sola. 
Esto parece que recientemente se ha logrado, pero para ello ha sido preciso 
tener en cuenta la creación de nuevas partículas hipotéticas para poder resolver 
un problema trascendental: la simetría.
Vamos a explicarnos. Se dice de la esfera que es la figura geométrica 
perfecta, y esto es verdad en física, ya que la esfera hueca es la única figura 
que no ejerce ninguna fuerza resultante de tipo gravitatorio sobre las masas que 
se introduzcan en ella.
Desde el punto de vista de la física nuclear existen dos tipos de 
simetría: global y local. Una simetría global, es aquella en que cualquier 
transformación que ocurra se aplica uniformemente a todos los puntos del 
espacio. En una simetría local, cada punto se transforma independientemente de 
los demás.
Si hacemos girar la esfera hueca quedamos como forma perfecta, sobre un 
eje polar, todos los puntos de la misma efectuarán una rotación con el mismo 
ángulo y la esfera conservará su forma. Habremos producido una simetría global.
Si en esta misma esfera movemos cada punto independientemente, empujando o 
atrayendo los puntos a nuevas posiciones en la superficie, pero conservando sus 
distancias a un centro fijo, la esfera sigue manteniendo su forma, por lo que la 
operación es una operación de simetría, pero cada punto se transforma 
independientemente de sus vecinos; por lo tanto será una simetría local.
Pero en esta última simetría existe un cambio de importancia: cuando los 
puntos se mueven independientemente, la membrana del globo se estira, y se 
desarrollan fuerzas elásticas entre los puntos desplazados. La teoría general de 
la relatividad y la teoría de Maxwell del electromagnetismo se basan en estas 
simetrías locales. Por lo tanto, toda teoría que deba unificar las cuatro 
fuerzas, debe poseer simetría global y local.
Para superar esta dificultad se ha creado una nueva simetría, tan notable 
incluso a nivel global que se le ha dado el nombre de supersimetria, y que 
engloba a las anteriores. También a la vez ha sido creado un nuevo concepto de 
supergravedad y elaborada la teoría de la existencia de una nueva partícula a la que se llamaría gravitino.
Comprendemos que cuanto decimos resulta muy confuso y complicado, pero 
hacerlo con todo detalle y de una manera asequible requeriría un espacio muy 
considerable y además unos cálculos matemáticos profundos. A nosotros nos 
interesan de modo especial unas conclusiones que creemos trascendentales:
en todas las teorías explicativas de las interacciones entre partículas (es 
decir, de todos los fenómenos del universo), por avanzadas que sean, existen 
siempre dos factores constantes e inamovibles. Estos factores son la velocidad 
máxima de las partículas -que es la de la luz- y la existencia de una coordenada 
irreversible, el tiempo.
Por lo tanto, según la física, ningún fenómeno puede pro pagarse a mayor 
velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, ni tampoco en un sentido de tiempo 
inverso. Ahora bien, existen los fenómenos paranormales, entre los que situamos 
algunos de los producidos por la pirámide, en los que estas dos constantes no se 
mantienen, como veremos en los próximos capítulos.
Esto implica la existencia de otro campo de fuerzas, paralelo e 
independiente del que reconoce la física, pero que puede actuar sobre el mismo y 
ser afectado por él.
Y dadas las interacciones comprobadas entre este nuevo campo y el 
tradicional de la física, también es forzoso aceptar que debe buscarse un nuevo 
campo unificado que englobe y explique a ambos campos, y comprender así la 
naturaleza de la Energía Universal.
Como es lógico, el primer paso para conocer esta energía parafísica, 
deberá consistir en el estudio de cuáles son sus características y qué 
interacciones se producen entre los dos campos, físico y parafisico.
Con todo esto no pretendemos decir nada nuevo o que no se haya dicho con 
otras palabras; lo que intentamos hacer es dar a un concepto, a una idea, 
presente en todas las antiguas filosofías y en algunas ciencias paralelas, una 
presentación y enfoque más acorde con los actuales conocimientos, y buscar si 
existe un sistema aceptable para nuestra ciencia actual para adentrarnos en su 
estudio.
Antes de comentar los estudios que se realizan sobre la Energía Universal 
y a modo de introducción a los mismos, citaremos las palabras del swami 
Vivekananda sobre el nombre más antiguo de esta energía: Prana.
" Es Prana lo que se manifiesta como movimiento, es Prana lo que se 
manifiesta como gravitación, como magnetismo. Es Prana lo que se manifiesta en 
las acciones del cuerpo como corriente nerviosa, como fuerza del pensamiento. 
Del pensamiento hasta la fuerza física más tosca, todo es sólo manifestación de 
Prana."
En la tradición hindú, Prana confecciona el universo y es el origen de 
todas las energías, del mismo modo que en la tradición taoísta Ch'i, el espíritu 
vital es el espíritu cósmico que vitaliza y penetra todas las cosas, dotándolas 
de vida. Así, estas dos culturas orientales nos dan una definición de esta 
energía universal, que coincide con las características de la energía que se 
estudia en Occidente bajo diversos nombres, de los cuales quizás el más conocido 
sea el de "orgón". Creemos, sin embargo, que lo menos importante es el nombre. 
La energía es única, aunque sus manifestaciones puedan ser distintas debido a la 
distinta naturaleza de sus moduladores, sean éstos seres vivos o formas 
geométricas.
Siendo los seguidores de Wilhelm Reich los que parecen haber centrado sus 
esfuerzos en el análisis de la energía en su estado primigenio, anterior a 
cualquier modulación, dedicaremos el resto del capítulo a sus investigaciones, 
dejando para más adelante el estudio de la energía ya modulada.
La demostración científica de la existencia del orgón es un hecho. El 
doctor Reich utilizó medios científicos como contadores Geiger, sistemas 
electroscópicos y otros instrumentos al alcance de cualquiera con una formación 
científica, así como aparatos de su invención entre los que destacan un detector 
visual del orgón atmosférico, un medidor de campo y un acumulador.
Todo esto le sirvió para detectar una energía universal, viva, que no es 
eléctrica y que tiene una poderosa afinidad con los estados líquidos de la 
materia, en especial con el agua. Una energía que existe en el espacio 
extraterrestre, concentrándose como una envoltura alrededor de la Tierra, sobre 
la que forma numerosas corrientes diferenciadas, dentro del conjunto bio energético que constituye nuestro planeta.
Algunos investigadores han llegado a diferenciar un total de treinta y dos 
corrientes, de las cuales destacan como más importantes una corriente planetaria 
que se mueve de oeste a este a una velocidad ligeramente superior a la del 
planeta, y una corriente galáctica que fluye de SO a NE, con variaciones locales 
y estacionales.
Esta energía interacciona de forma opuesta a las energías de la física 
actual, pasando de los estados de bajo potencial a los de potencial más elevado. 
Nos hallamos ante una entropía negativa o neguentropia, en la que los cuerpos 
cargados atraen a los de carga menor, extrayéndoles esta carga hasta que 
alcanzan el límite de su propia capacidad.
De toda esta descripción del orgón y sus efectos, nos interesa destacar 
una coincidencia significativa. En el capítulo 7, mencionábamos una experiencia 
de Schul y Pettit, en la que estos investigadores colocaban una pantalla de 
aluminio en el interior de la pirámide, al oeste de una planta de girasol, 
obteniendo como resultado una inhibición temporal del efecto de la pirámide. El 
aluminio parecía detener (cargándose) una fuerza que viene del oeste, una fuerza 
que se desplaza en la misma dirección que la corriente orgónica planetaria.
La mayor dificultad en el estudio del orgón reside, según T. J. Constable, el más conocido continuador de la obra de Reich, en que para poder realizar una investigación en este campo hay que tener, entre otras cualidades, la de saber "sintonizarse" con los procesos vitales. Diríamos nosotros que de una forma similar a la que es necesaria para la producción de los fenómenos parapsicológicos.
Ya hemos visto que la principal característica de esta energía, es la de 
ser una energía viva, o cuanto menos, portadora de vida; es por ello que la 
mayoría de sus investigadores los encontramos alrededor del campo bioenergético. 
Por la misma razón, le hemos dedicado el siguiente capítulo al que podríamos 
llamar "los moduladores vivos de la energía universal", pero nos ha parecido más 
simple titularlo "en busca de la bioenergia".




En busca de la bioenergía

En julio de 1977 podíamos leer en un conocido semanario que el periodista 
Robert Toth (no confundir con Max Toth) había sido detenido por la KGB en Moscú. 
La acusación que pesaba sobre el corresponsal de "Los Angeles Times" era grave:
espionaje de secretos estatales. Toth fue puesto en libertad después que los 
soviéticos se hicieron con una veintena de hojas, acompañadas de gráficos y 
fotos, que describían diversas experiencias bioenergéticas. Esta documentación 
había sido realizada por el científico Valery Petukov, director de un 
laboratorio biofisico controlado por el estado soviético.
Como vemos, en la URSS se cree en la bioenergía hasta el punto de 
considerarla un secreto de estado. Y esto no debe extrañarnos, porque la 
aplastante evidencia que nos suministra continuamente la investigación nos lleva 
a creer no sólo en la existencia de una energía propia de los seres vivos, sino 
también en la capacidad que tiene el ser humano de captar, a un nivel 
inconsciente, energias inmensas que puede modular y dirigir.
Las investigaciones de Petukov parecen haber demostrado la existencia de 
partículas energéticas, portadoras de información y susceptibles de ser medidas, 
que justificarían la existencia de la telepatía y demás fenómenos producidos por 
una energia distinta de las hasta ahora estudiadas por la física. Estas partículas se producirían en el momento de la división de las células.
La existencia de esta energía se ha visto confirmada por otras 
experiencias, como las realizadas recientemente por Kusch, Rabi y Milman, de la 
Universidad de Columbia en los Estados Unidos, que han demostrado, gracias a la 
ayuda de nuevos instrumentos, la existencia de vibraciones que se transmiten de 
molécula a molécula, convirtiendo a las células en transmisores y receptores de 
ondas que funcionan sin cesar.
Estas investigaciones son sólo una parte de las que se realizan en torno a 
la producción de energías por la célula, y no ha sido Petukov el único que ha 
comprobado la importancia de la mitosis, o proceso de división celular, en esta 
emisión de energías.
El pionero de estas investigaciones fue el soviético Alexander Gurvich, 
que ya en los años treinta había descubierto una radiación a la que llamó 
"mitogénica" porque se originaba durante la mitosis en las raíces de algunas 
plantas. Esta radiación, emitida también por los seres humanos, sería similar a 
la luz, y más potente que los rayos ultravioletas que recibimos del Sol.
En la URSS se han proseguido las investigaciones de Gurvich, ampliando sus 
descubrimientos en dos direcciones. La primera ha sido la dedicada al estudio de 
la influencia que la radiación mitogénica ejerce sobre los seres vivos.
En este sentido destacan los científicos Kaznacheyev, Schurin y 
Mikhailova, de Novosibirsk, Siberia, que después de realizar varios miles de 
experiencias llegaron a la conclusión de que las enfermedades se transmiten por 
medio de una radiación similar, aunque no lo son, a los rayos ultravioletas. 
Comprobaron que las células enfermas pueden contagiar a células sanas, aunque se 
encuentren separadas por una pared de cuarzo. Como las células se transmiten 
continuamente información, en el caso de enfermedad de las mismas es muy 
importante evitar que esta información sea recibida por las células sanas. Lo 
más curioso es comprobar que una de las substancias químicas que dichos 
científicos han utilizado con más éxito para interferir esta radiación nociva, 
ha sido el ácido acetilsalicílico, o sea la vulgar aspirina.
El segundo camino seguido por los soviéticos es el del análisis de la 
energía emitida en el proceso de la mitosis celular.
Mosolov y Kamenskaja han comprobado la existencia de
campos energéticos y de oscilaciones ultrasónicas, éstas con frecuencias del 
orden de 10 a la -6 a 10 a la -7 Hertz, que formaban parte de la radiación mitogénica. Boris Tarusov, director de biofísica en la Universidad de Moscú, afirma que la emisión de luz fría es común a todos los seres vivos y no una propiedad exclusiva de coleópteros como la luciérnaga. Las observaciones evidencian esta luminiscencia en forma de emisión de fotones, dentro de un área de frecuencias que abarca desde la luz visible hasta la ultravioleta.
Por si fuera poco, Tarusov ha descubierto el lenguaje del mundo vegetal, 
afirmando que por medio de la modulación de su luminiscencia, las plantas emiten 
señales que nos informan de sus necesidades y nos avisan de las enfermedades que 
las amenazan en un futuro próximo.
En los Estados Unidos, para algunos la búsqueda de la bioenergía ha sido 
precedida por la creación de un modelo electrónico con el cual han identificado 
el organismo humano.
Así, el doctor George Crile considera que cada célula es como una diminuta 
pila eléctrica que genera su propia corriente por medios químicos y utiliza como 
conductor al sistema nervioso.
Otros investigadores han continuado los trabajos de George Lakhovsky sobre 
la aplicación de corrientes eléctricas de baja intensidad para regenerar los 
tejidos humanos. Uno de ellos, Robert D. Becker, ha comprobado que la aplicación 
de estas corrientes continuas de diminuto amperaje consigue acelerar la curación 
de fracturas, restaurar los tejidos humanos y regenerar las células. Becker cree 
que la aplicación de un campo electromagnético induce en el núcleo una carga que 
al elevar el nivel energético de la célula incrementa su vitalidad.
Finalmente, creemos que las conocidas investigaciones de Cleve Backster 
con las plantas, nos proporcionan la evidencia de un nivel de comunicación entre 
todos los seres vivos. Recordemos, entre todas, aquella experiencia realizada 
sin la presencia de seres humanos, en la que las plantas reaccionaban 
violentamente en el momento de la muerte de camarones que se encontraban en una 
habitación alejada.
Esta reacción podría justificarse por la existencia de una red de 
información bioenergética que relacionase toda la biosfera.
Después de este breve repaso a los estudios sobre la bioenergía, vemos 
cómo se llegó al descubrimiento de los biocampos.
El psiquiatra John Pierrakos, es quizás el científico que ha
sabido dar la imagen más gráfica de lo que es un biocampo; esta facilidad puede 
ser producto de su capacidad de visión directa del flujo bioenergético de sus 
pacientes, habilidad que le ha permitido, después de años de observación, llegar 
a las siguientes conclusiones:
El latido de las energías interiores del organismo, se expresa fuera del 
cuerpo como un biocampo que puede extenderse hasta una distancia de varios 
metros. Este biocampo tiene una pulsación continua, con una frecuencia del orden 
de 15 a 25 pulsaciones por minuto. Las líneas de fuerza que forman el bio campo 
adoptan una forma similar a un ocho, con variaciones producidas por su estado de 
movimiento continuo. En el biocampo influyen las condiciones atmosféricas y la 
polaridad de las cargas existentes en el aire que lo rodea.
De estas imágenes que nos permiten asimilar intuitivamente la idea del 
biocampo, pasaremos a una investigación que ya es famosa en el campo científico. 
Nos referimos a la iniciada, hace más de cuarenta años, por dos científicos de 
la Universidad de Yale, los doctores Harold Saxton Burr y F. 5. C. Northrop. 
Estos científicos descubrieron cómo todos los seres vivos conservan su 
organización interna, a pesar de la renovación continua de las células.
La explicación reside en una compleja organización de biocampos dirigida 
por un campo más amplio y global al que llamaron "campo L". Éste cubre como una 
funda al organismo y lo controla por medio de los campos menores emitidos por 
los diferentes órganos. El control existe desde el nacimiento (en realidad desde 
la fecundación) hasta la muerte, manteniendo la forma característica de cada ser 
vivo a lo largo de toda su vida.
El campo L es algo más que una inteligente teoría; es susceptible de 
medida y con un aparato muy poco exótico: el milivoltímetro. Si queremos medir 
el campo L en un ser humano, bastará con que aproximemos un electrodo del 
aparato a la frente del sujeto, y el otro a la palma de la mano. La medida 
obtenida será la diferencia de voltaje entre ambos puntos del campo L. 
Observemos que no tenemos que llegar al contacto de los electrodos con la piel, 
ya que estamos midiendo un campo y no las corrientes superficiales de la 
epidermis.
Utilizando este sistema, el doctor Ravitz obtuvo cincuenta mil mediciones 
en quinientos pacientes. El estudio de este material le permitió afirmar la 
existencia de unos ritmos, similares a los conocidos "biorritmos", y que como 
éstos, describían los altibajos físicos y mentales a que están sometidos los seres humanos.
Estas experiencias confirmaron la teoría que este brillante científico, 
discípulo de Burr, ya había enunciado en 1948, y por la cual establecía que los 
estados mentales se reflejan en el campo L. Esto significa, simplemente, que 
podemos leer los pensamientos con la ayuda de un voltímetro de alta precisión, 
pudiendo saber así la relación que existe entre nuestro estado de ánimo y las 
energías que posee el biocampo.
Actualmente los investigadores aceptan la influencia de los factores 
meteorológicos sobre los ritmos del campo L, con lo cual volvemos a encontrarnos 
con la realidad de nuestra conexión con el cosmos. Por otra parte, los 
resultados obtenidos por Burr en la medición de los campos L de árboles, llevaba 
forzosamente a esta conclusión. Durante años Burr mantuvo a varios árboles 
conectados con voltímetros y el estudio estadístico del material resultante de 
las mediciones demostró la influencia del Sol, la Luna y la actividad 
geomagnética sobre el potencial de los árboles. Tanto las manchas solares, como 
la gravitación lunar influyeron en los campos L, con lo que se pudo afirmar 
rotundamente la sujeción del mundo vegetal a las fuerzas del universo.
La imagen que nos sugiere el conjunto de estas investigaciones pertenece 
ya al inconsciente colectivo, y es la del hombre taoísta, con los pies 
firmemente asentados en el suelo y su cabeza dirigida hacia los cielos, actuando 
como puente de unión entre las energías celestes y las telúricas. Quizás el 
científico de hoy está actuando sólo como traductor de unos conocimientos que 
siempre han existido, pero expresados en forma distinta.
Pensemos, por ejemplo, en el yogui captando la energía cósmica por medio 
del pranayama, y veamos a continuación lo que opina Viktor M. Inyushin de la 
obtención de bioplasma por el ser humano: "Las partículas del bioplasma se 
producen continuamente por la acción de procesos químicos en el interior de las 
células, pero también existe un proceso de absorción, a través de los pulmones, 
de las cargas del medio ambiente".
Inyushin es el director del laboratorio de biofísica de la Universidad de 
Kazakh, en la URSS. En esta institución colaboró durante varios años con el 
famoso matrimonio Kirlian. Quizá su aportación más interesante es la del 
bioplasma, biocampo formado por partículas subatómicas.
Aunque reconoce la existencia de otros biocampos, considera que se 
encuentran estmcturados por el bioplasma, al ser éste el más estable de todos 
ellos. Cree también que esta estabilidad está dada por el número equivalente de 
cargas de origen contrario.
Y para continuar con imágenes familiares a los conocedores del yoga, 
diremos que Inyushin afirma que existe una concentración de la actividad 
bioplásmica en la columna vertebral y en el cerebro, siendo en este último diez 
veces más intensa que en la piel o en los músculos. Asimismo, la actividad es 
más intensa en el área del plexo solar (¡recordemos los chakras!), y para 
satisfacer también a los practicantes de las ciencias ocultas, existe una 
emisión de cargas concentrada en las puntas de los dedos y en los ojos.
No debemos olvidar en este resumen, al matrimonio Kirhan, creadores de la 
cámara de su nombre, mediante la cual es posible fotografiar el aura o biocampo 
de todos los seres. Dejando de lado las actuales controversias de si lo que se 
fotografía es el aura o es tan sólo el llamado efecto corona (lo que podemos 
aceptar en el caso de los cuerpos inorgánicos, cuya radiación en la fotografía 
Kirlian es estable), no creemos que quepa la menor duda de que las variaciones 
continuas en tamaño y color que presentan dichas fotografías sean debidas 
exclusivamente al biocampo, tanto si lo que nos muestran es realmente el aura o 
tan sólo las modificaciones que dicho bio campo produce en el efecto corona.
Alexander P. Duvrov, biofísico de la Academia de Ciencias de la URSS, cree 
en la existencia de un campo que, por su capacidad de manifestarse en la forma 
de cualquier tipo de campo energético, puede asimilarse a un campo unificado. 
Recordemos que una teoría del campo unificado que justifique la existencia de 
una transición entre los campos energéticos físicos conocidos ha sido la 
pesadilla de todos los físicos actuales, y tan sólo en estos momentos se cree 
haberlo resuelto. Duvrov afirma tan sólo la realidad de este campo unificado en 
el nivel de los seres vivos, pero la conformación a nivel microcósmico sería el 
primer paso para ratificar la existencia de un supercampo que los englobase a 
todos, físico y biológico, en un nivel macrocósmico.
Este campo biológico unificado de Duvrov se originaria en el ser vivo como 
consecuencia de los cambios en la estructura de las proteínas, que producirían 
alteraciones en la naturaleza de los espacios submoleculares, originándose así un estado oscilatorio de alta frecuencia.
Por sus características, afines en ocasiones a la materia viva y en otras 
circunstancias al campo gravitatorio, se ha denominado a este campo 
"biogravitatorio". Duvrov cree que el organismo es capaz de recibir y transmitir 
las ondas biogravitatorias a considerables distancias, produciendo así todos 
los fenómenos estudiados por la psicotrónica (parapsicología). Asimismo 
existiría una capacidad de dirigir y enfocar esta energía que podría incluso 
convertir la energía de otro campo en materia, lo que explicaría las 
experiencias de Kevran sobre la transmutación de elementos químicos por los 
seres vivos.
A esta cualidad podríamos añadir la posibilidad del campo biogravitatorio 
de continuar existiendo con independencia del organismo que lo generó, lo que 
también sería una explicación del efecto Delpasse.
El efecto Delpasse es la demostración experimental de la existencia de una 
energía psíquica, o biocampo, que tras un proceso que es imposible sintetizar en 
estas líneas, es capaz de actuar en el campo físico incluso después de la muerte 
clínica. En el caso concreto de Delpasse, una persona que llevaba muerta más de 
media hora era capaz de conectar un televisor (téngase en cuenta que el cerebro 
empieza a descomponerse a los diez minutos siguientes a la muerte clínica).
Volviendo a Duvrov, diremos que la doble polaridad de su campo crea 
fenómenos de atracción y repulsión susceptibles de provocar fenómenos de tipo 
antigravitatorio, por lo que su existencia podría justificar todos aquellos 
fenómenos paranormales capaces de actuar sobre la materia, como la telecinesis, 
hasta ahora inexplicables.
Creemos que este breve resumen nos ha suministrado datos suficientes para 
que podamos construir una especie de retrato o modelo de la bioenergía, que 
podría ser el siguiente:
En el momento de la división celular se crean unos estados oscilatorios de 
alta frecuencia que producen la bioenergía. Ésta puede manifestarse en forma de 
fotones creadores de luminiscencia, por medio de radiaciones de frecuencia 
similar a los rayos ultravioletas, o como ultrasonidos o corrientes eléctricas, 
pero todas estas manifestaciones son sólo distintas presentaciones de una única 
energia.
Esta energía existe también repartida universalmente y acompaña a los 
fenómenos electromagnéticos, lo que hace que muchas veces pueda confundirse con 
los mismos, pero es totalmente distinta, y es capaz de ser captada por los seres vivos y por ciertas estructuras geométricas y determinadas combinaciones de materiales.
Esta fuerza interior al organismo, ejerce su actividad en un área a la que 
se llama biocampo, el cual se encuentra formado por varios campos menores 
emitidos por los distintos órganos del ser vivo. Los campos menores se 
encuentran estructurados por otro campo más estable, susceptible de medida e 
incluso fotografiable.
El biocampo puede extenderse sin límites y entrar en contacto con otros 
biocampos con los que intercambia información que en algunos casos puede 
representar un peligro y en otros una ayuda para el receptor de la misma.
Existe una interrelación entre el biocampo y otros campos energéticos, 
siendo de destacar la influencia que los campos cósmicos y telúricos ejercen 
sobre el mismo, así como la influencia que este biocampo puede ejercer sobre la 
materia inerte. Una consecuencia de estas influencias es la posibilidad de 
reforzar el biocampo y mejorar así el estado físico del organismo, utilizando 
para ello campos de alta frecuencia y baja intensidad.
Esta capacidad del organismo de controlar y dirigir su biocampo, 
ejerciendo así una influencia no sólo sobre los otros seres vivos, sino también 
sobre la materia inanimada, merece un capítulo aparte.



La hioenergía en acción

Quizás el fenómeno más irritante cuando se trabaja con la pirámide es la 
irregularidad de los resultados obtenidos. Éstos no son siempre los mismos, 
aunque se repita de forma idéntica la experiencia o la realicen dos personas 
simultáneamente. Incluso a veces ni se consiguen resultados.
Algunos investigadores han justificado este comportamiento caprichoso de 
las formas geométricas aduciendo la incidencia de factores meteorológicos y de 
variaciones de campos energéticos cósmicos y telúricos. Sin embargo, esta 
interpretación nos parece harto simplista y preferimos substituirla por otra, en 
la cual las fuerzas cósmicas y telúricas sean una de las variables a considerar 
en la experiencia y el propio investigador la variable principal. Esta hipótesis 
nos permite comprender cómo dos investigaciones iguales y simultáneas pueden 
arrojar resultados distintos: la respuesta a esta contradicción aparente reside 
en el único factor distinto en ambas pruebas, es decir, el hombre.
Recordemos que las famosas experiencias de Backster han sido repetidas con 
éxito por científicos como el doctor Marcel Vogel o el doctor V. M. Pushkin, y, 
sin embargo, en la convención celebrada por la Asociación Americana para el 
Avance de las Ciencias en 1974, se presentó un informe negativo sobre el intento 
de repetir dichas pruebas. ¿Tendríamos que suponer
que las plantas se negaron a colaborar? Más bien creemos que la respuesta se 
encuentra en los trabajos que sobre la PES realizaron Schmeidler y McConnell en 
1958, cuando al separar a los sujetos en grupos de "creyentes" e "incrédulos", 
comprobaron que los primeros obtenían más y mejores resultados que los segundos. 
Para decirlo de otro modo, la actitud emocional del sujeto, su creencia en la 
existencia de la PES, era fundamental para el éxito de la prueba; casi tanto, 
como las facultades innatas del sujeto.
Pero antes de extendernos sobre el tema de las emociones y la influencia 
de la bioenergía sobre la pirámide, intentaremos diferenciar las distintas zonas 
que abarca el campo de la parapsicología, o psicotrónica como gustan de llamarla 
los checos.
La investigación de todas las interacciones en que se encuentra implicada 
la bioenergía es sin duda un intento arduo y sobre todo polémico, si se quiere 
deslindar el conjunto de fenómenos en campos distintos. La mayoría de los 
investigadores han acabado coincidiendo en separar los hechos paranormales en 
dos áreas, según se produzcan procesos de información o acciones energéticas. 
Los científicos occidentales han dado en llamar al conjunto de los primeros PES 
y al de los segundos PK, mientras que los rusos por su parte han preferido un 
enfoque hiofisico y nos hablan de bioinformación y de bio energética.
Existe todavía un tercer campo de estudio, no admitido por todos los 
occidentales, y prohibido, por lo menos oficialmente, a los comunistas. Nos 
referimos al de la supervivencia, con todo su abanico de visiones en el momento 
de la muerte, experiencias extracorpóreas, apariciones, etc., que justificaría 
una continuación de la existencia consciente después del fin del cuerpo 
material.
De estas tres áreas, nos parece difícil aceptar una interacción de tipo 
informativo con un objeto inanimado como la pirámide (a pesar del precedente 
contrario de la psicometría), por lo que prescindiremos de la percepción 
extrasensorial como factor de influencia sobre las formas geométricas. En cuanto 
a la intervención de entes que existan más allá de la muerte, nos parece fuera 
de lugar, porque aun considerando la posibilidad de supervivencia, este hecho 
sería exclusivamente un caso particular de la bioenergética.
Nos queda por lo tanto tan sólo la bioenergética, o un proceso mixto de 
información y bioenergética, como responsable de la influencia del hombre sobre 
las fuerzas geométricas.
En este tipo de fenómenos, el sujeto parece tener la capacidad de 
captación de fuerzas exteriores a sí mismo, modulándolas al pasar a través suyo, 
para luego dirigirlas y enfocarlas, aplicándolas en el lugar deseado y en el 
momento escogido.
Toda esta hipótesis tiene una lógica propia. La alusión a fuerzas 
superiores (y por lo tanto exteriores) no está basada únicamente en las propias 
palabras de los dotados: "no soy más que un canal a través del cual fluye la 
energía", "no soy yo quien curo, sólo soy un instrumento del poder divino". 
Recordemos el reciente Congreso Mundial de Parapsicología celebrado en 
Barcelona durante el mes de noviembre de 1977. Una de las ponencias, la del 
profesor 3. B. Hasted, de la Universidad de Edimburgo, citaba presiones de hasta 
cinco toneladas ejercidas por un niño para doblar metales. Parece altamente 
improbable que el organismo pueda albergar estas energías, por lo que el hecho 
de poderlas captar o acumular del exterior nos parece mucho más factible.
La idea de la modulación parece necesaria, ya que la fuerza que se utiliza 
para sanar, necesariamente no puede ser idéntica a la que se aplica para 
desplazar un objeto. Y en cuanto a la capacidad de enfoque en el espacio y el 
tiempo, es sobradamente conocida de todos los seguidores de las hazañas de Nina 
Kulagina o Alía Vinogradova.
Este esquema de la actuación del sujeto con capacidad bioenergética, nos 
parece sorprendentemente paralelo a la actuación de la pirámide, la cual, según 
hemos visto, también capta, modula y enfoca unas energías exteriores. El 
paralelismo continúa cuando estudiamos los efectos que tanto los dotados como la 
pirámide son capaces de conseguir.
De estos efectos conocemos diversas clasificaciones, habiendo esbozado 
nosotros mismos una, desde el punto de vista del consumo de bioenergía necesario 
para su producción.
Incluimos en el cuadro siguiente los fenómenos de información con los 
bioenergéticos, distribuyéndolos según se incrementa el consumo de energía.

A. Fenómenos de información
Son aquellos en los que se realiza un intercambio de
información con la biosfera a diversos niveles.
Clarividencia
Telepatía
Psicometría
Retrocognición
Precognición
Etcétera.

B. Fenómenos mixtos de información y bioenergia
Son aquellos en los que, además de información, se suministra 
energía que actúa sobre un organismo vivo, generalmente para sanar o destruir.
Influencia sobre vegetales y microorganismos Terapia psíquica
Cirugía psíquica Etcétera.

C. Fenómenos bioenergéticos
De movimiento: Fenómenos por los que se alteran situaciones de reposo o 
equilibrio.
Telecinesis
Levitación
Etcétera.
De transformación: Fenómenos por los que se cambia la esencia o forma de la materia.
Deformación y rotura de metales
Grabado de signos o imágenes
Combustiones espontáneas
Etcétera.
Poltergeist: Fenómenos inconscientes de movimiento y transformación 
coexistentes en un área determinada.

De esta ordenación, muy rudimentaria, hemos seleccionado diversos 
resultados conseguidos por dotados que, en general, reproducen casos similares 
conseguidos por medio de la pirámide. Citaremos concretamente efectos de 
momificación, acción sobre seres microscópicos y vegetales, terapia psíquica, y, 
finalmente, casi como una demostración de la influencia del ser humano sobre las 
formas geométricas, comentaremos los generadores de Pavlita.
Creemos que esta comparación entre bioenergética y acción de la pirámide 
puede servirnos también de pauta para mejorar y ampliar nuestros métodos de 
trabajo con las formas geométricas, permitiéndonos elaborar nuevas y más 
interesantes hipótesis de trabajo.
Momificación. Retrocederemos en el tiempo hasta 1913 para citar un caso, 
algo macabro, ocurrido en Francia. A instancias de su colega el doctor Socquet, 
el doctor Durville se dedicó a magnetizar (de esta forma se denominaba entonces 
a la transferencia de bioenergía) una mano de cadáver. Empleó unos dos meses en 
la experiencia, que estuvo bajo el control continuo de una comisión de médicos y 
metapsíquicos (parapsicólogos). El resultado fue un éxito, tanto (y aquí aparece 
la nota macabra), que el doctor Durville utilizó posteriormente la mano 
momificada como pisapapeles encima de su escritorio.
Esta experiencia no es la primera registrada en el vecino país galo, ya 
que el año anterior había aparecido en los Anales de la Ciencia Física una 
relación de los experimentos realizados por el doctor Gustavo Geley con una 
incógnita dama de Burdeos, la cual momificaba por un sistema similar pequeños 
animalillos muertos.

Microorganismos. Volviendo a la actualidad, citaremos de nuevo el Congreso 
Mundial de Parapsicología de Barcelona, en el que el doctor Linares de Muía 
presentó una ponencia sobre el influjo ejercido por el ser humano sobre un 
determinado tipo de germen. El profesor Rovatti actuó mentalmente sobre los 
microorganismos, consiguiendo en unos casos aumentar el crecimiento en un 32 por 
100 y en otros disminuirlo de una forma similar.
Según palabras del doctor Linares de Muía, con técnicas bacteriológicas se 
podía esperar una dispersión del 8 por 100 en más o en menos, por lo que creemos 
que se ha conseguido demostrar en España la facultad del ser humano de 
transmitir su bioenergia a otros seres vivos. Asimismo creemos que con esta 
prueba se ha confirmado la existencia del nivel de comunicación entre los 
distintos elementos de la biosfera que Co, mentábamos en el capitulo anterior.

Vegetales. En relación con las plantas, y después de la publicación del 
libro de Peter Tomkins y Christopher Bird, La vida secreta de las plantas, hemos 
pensado que el lector debe conocer ya suficientes experiencias ajenas, por lo 
que preferimos proponerle una prueba que le permitirá averiguar el estado de 
desarrollo de su capacidad bioenergética.
Compre dos macetas de la misma capacidad y modelo, así como un saco de 
tierra. Mezcle bien la tierra y llene por igual ambas macetas. Coloque los 
tiestos de forma que reciban la misma cantidad de luz, aire y calor, pero separados el uno del otro. Escoja un puñado de judías, mézclelas bien y sepárelas en dos grupos iguales. Plante uno de ellos. Antes de plantar el otro manténgalo en su mano cerrada y concéntrese procurando no pensar más que en una cosa: transmitirle energía. Después siémbrelo y marque la maceta para diferenciarla de la anterior.
Riegue ambas macetas a diario y a la misma hora con igual cantidad de agua 
exactamente medida y de la misma procedencia. Dedique además cada día, después 
de regarías, un mínimo de diez minutos, pero sin sobrepasar los veinte, para 
pensar en las semillas del tiesto marcado. Visualice imaginariamente como crecen 
y se desarrollan llenas de vitalidad; acarícielas con amor. No piense para nada 
en las otras, limitándose con ellas al cuidado habitual.
Cuando broten las plantas apunte la fecha de cada una, y cuando a su 
juicio alcancen un tamaño suficiente, dé por terminada la experiencia 
midiéndolas en milímetros. De ser posible realice una serie fotográfica de 
ambas.
Creemos que esta simple experiencia, que no le llevará más de quince días 
o tres semanas, le bastará para comprobar la gran eficacia de la acción 
bioenergética.
De no ser así, no se desanime, repase todos los pasos cuidadosamente, 
puede haber cometido errores. Si todo está en orden, puede que se encontrase en 
un momento de baja capacidad de energía o quizá todavía no ha desarrollado sus 
posibilidades bioenergéticas.

Terapia psíquica. Se agrupan bajo este apartado las actuaciones de tipo 
benéfico ejercidas por un organismo sobre otro. La representación más conocida 
del protagonista de estas actuaciones es la figura del curandero, imagen popular 
del emisor bioenergético con su terapéutica de pases magnéticos e imposición de 
manos.
La acción curativa, indudable en ciertas ocasiones, ha sido justificada de 
muchas formas. Recordemos entre otras la expuesta por Brian Josephson en la 
conferencia sobre PK celebrada en el Canadá en el año 1974. Para Josephson, la 
explicación se centraría en la acción que se ejerce sobre los enzimas del 
paciente.
Nos atrevemos a opinar que esta explicación, como todas las que se sitúan 
a un nivel biológico tradicional, se limita a definir parte de las reacciones 
ulteriores del organismo al aporte de información y energía proporcionado por el 
sanador. Si éste es un individuo realmente dotado, sus pases magnéticos cumplirán la función de restablecer el equilibrio bioenergético del enfermo, de una forma similar a la acupuntura, pero menos directa. Estos movimientos que se inician en la cabeza y continúan hacia la zona afectada, seguirán las rutas nerviosas que unen ambas partes. Los movimientos continuados a una vel~cidad medida, proporcionarían un aporte continuo de energía al paciente, suministrándole también la información necesaria para despertar los centros adecuados del cerebro. Éstos enviarían las señales de aviso correspondientes a la zona enferma, para que ésta pudiese efectuar las reparaciones necesarias.
Nos encontraríamos así, no sólo con un fenómeno de suministro de energía, 
sino de información a nivel de biocampo. Con ellos, una persona con las 
cualidades adecuadas y la suficiente preparación, podría ayudar a cualquier 
organismo vivo en la recuperación de su salud.
Si consideramos válida la hipótesis anterior, tenemos que considerar la 
posibilidad de que la pirámide pueda captar algún tipo de información que sea 
beneficiosa para el enfermo que la utilice. A nosotros nos parece más prudente 
creer en una función de simple aportación de energía, que es lo que nuestras 
limitadas experiencias en este campo parecen confirmar.
Gracias a esta aportación podríamos utilizar esta forma geométrica para 
la curación de dolencias menores, de stress o de enfermedades psicosomáticas. 
Hemos observado que los mejores resultados se obtienen siempre cuando la persona 
que la utiliza es de tipo emocional (¡siempre las emociones!), lo que nos hace 
preguntarnos hasta qué punto sería eficaz este instrumento manejado por un 
curandero experto.

Generadores psicotrónicos. El funcionamiento de estos instrumentos es un 
fenómeno cuya interpretación ha suscitado numerosas polémicas. ¿Nos encontramos 
con una simple acción bioenergética o intervienen otros factores desconocidos? 
Si se trata de un fenómeno bioenergético, su clasificación es sencilla, podemos 
colocarlo bajo el epígrafe "C" de nuestra clasificación. De hecho parece ocurrir 
una sutil transformación, pasando la materia de que se compone el generador de 
un estado energético pasivo a una situación de acumulación activa de energia. La 
persona sintonizada con el instrumento puede utilizar la carga cuando, como y 
donde le interese, incluso a distancias de cientos de kilómetros.
Pero si existen otros factores, el asunto resulta más complicado, sobre todo porque es prácticamente imposible realizar experiencias con los generadores.
La historia de estos aparatos se encuentra envuelta en un misterio 
incrementado por la enigmática figura de su creador, Robert Pavlita, más 
parecida a la de un adepto alquimista, que a la de un científico actual. Desde 
afirmar que la idea de los generadores surgió de sus estudios de alquimia, hasta 
negarse a comunicar el secreto de su funcionamiento, Pavlita ha hecho todo lo 
posible para enervar a los científicos.
Sin embargo, parece existir una razón para todo este misterio: los 
generadores pueden ser unos instrumentos muy peligrosos. Esto lo sabe su 
creador, que en 1974 contó al conocido científico Stanley Krippner, la angustia 
sufrida durante los tres días empleados en la invención de un nuevo generador, 
necesario para poder revivir el brazo de su hija. Ésta lo tenía paralizado como 
consecuencia de una experiencia anterior.
Este relato nos trae a la mente la acción mágica del dorjé tibetano. Pero 
las personas que se interesan por el trabajo de Pavlita son en su mayor parte 
científicos e ingenieros, en general poco dados a la especulación con lo 
oculto. Por lo tanto, podemos deducir que estos generadores deben funcionar por 
medios relativamente al alcance de todos.
Una lectura atenta de la escasa información proporcionada por su autor 
parece revelarnos varias de las claves de este funcionamiento.
La forma geométrica tiene una importancia primordial. Se mencionan conos, 
cilindros, rectángulos y otras figuras. Los materiales son también importantes, 
pero siempre en relación con la forma. El elemento formado por una adecuada 
geometría, de unos determinados materiales, se relaciona con un área concreta 
del cuerpo humano, que según el autor, emite una energía específica. El 
instrumento así cargado, servirá sólo para unos fines limitados.
De esta manera, se obtienen hasta sesenta y ocho aparatos distintos, que 
corresponden a otros tantos centros emisores del organismo.
Cuando se quiere activar un generador, basta con realizar una sencilla 
operación, como ponerlo en contacto rítmicamente con una zona de la cabeza.
Podríamos decir por tanto que existe una capacidad bioenergética de 
acumulación en determinadas combinaciones de forma y materia, y un sistema de 
utilizar esta energía para diversos fines. Algunos de estos fines son altamente 
discutibles, como la afirmación de que es posible obligar a un ser humano a efectuar determinados movimientos. Pero otros han sido ampliamente comprobados y comprenden fenómenos diversos, entre ellos de psicocinesis.
Sin embargo, y aun aceptando la realidad de estos fenómenos, nos resulta 
difícil clasificarlos como procesos únicamente bioenergéticos. Creemos que se 
impone una mejor investigación y ésta podría realizarse a pesar del secreto en 
que se envuelve Pavlita.
La respuesta está en el pasado: en 1910, el señor de Tromelin presentó en 
el Congreso Experimental de Psicología francés, un aparato idéntico al ahora 
llamado Rotor Ripoff, así como toda una serie de aparatos del mismo tipo, que nos recuerdan extraordinariamente los generadores de Pavlita. Es muy posible que en estos investigadores de principio de siglo encontremos la respuesta a las incógnitas de tipo psícocinético que nos presentan los generadores psicotrónicos.
Por otra parte, es difícil saber si estos instrumentos están cargados de 
bioenergía; nosotros avanzaríamos la hipótesis de que han sido conectados de 
alguna forma a una energía universal. Esto justificaría la capacidad, que les 
atribuye su creador, de mantener indefinidamente su carga. La operación que en 
realidad efectuarían sería la de captar energía del medio ambiente cada vez que 
se les proporcionara un estímulo bioenergético. Así, la bioenergía, a través 
de la forma, atraería energía del medio y la proyectaría según la pauta impuesta 
por el operador.
Quizá sea también éste el secreto del funcionamiento de la pirámide. La 
maqueta actúa como una antena que capta energía cuando el investigador le 
suministra un estímulo bioenergético inconsciente. Esto justificaría la 
irregularidad de funcionamiento que comentábamos al iniciar el capítulo.
La primera conclusión que arroja esta hipótesis creemos que es muy 
interesante: hay que aprender a manejar la pirámide. Y este aprendizaje, nos 
parece que tiene que ser muy similar a cualquier tipo de entrenamiento para 
desarrollar la capacidad bioenergética.
Aceptemos o no esta hipótesis, creemos que existen suficientes elementos 
de juicio para que podamos afirmar la realidad de la influencia del investigador 
sobre las formas geometricas.





El modelo cósmico: padre cielo

En los capítulos anteriores esbozamos la hipótesis de que algunas formas 
geométricas sirven como antenas receptoras de energías específicas. Sabemos 
hasta qué punto la recepción correcta en una antena depende de la adecuada 
correspondencia entre sus medidas y el tipo de energía que debe captar; 
conocemos también la existencia de una energía, de la que debemos seleccionar 
sólo determinadas manifestaciones. Sin embargo, al no disponer todavía de 
aparatos capaces de medir estas manifestaciones, no podemos determinar las 
medidas necesarias para nuestras maquetas; tenemos que limitarnos por lo tanto a 
copiar aquellos modelos en los que se ha comprobado la producción de efectos 
paranormales.
Aunque nuestras imitaciones a escala también consiguen resultados, no nos 
parece una actitud muy científica conformarnos con esta actividad mecánica, y 
creemos que deberíamos escoger un campo de investigación que nos permitiera 
deducir un conjunto de leyes generales. Así, podríamos pasar de una mera 
reproducción mecánica, a la creación de nuevas formas geométricas capaces de 
captar las fuerzas que deseamos, o al menos saber con certeza por qué funcionan 
las que ya conocemos.
Pero es que además creemos que este campo de investigación ya existe, y sería precisamente el constituido por el conjunto de aquellas formas que nos sirven de modelos. Es indudable que son muy diversos, desde objetos de culto hasta construcciones sagradas, pero sólo estas últimas han sido objeto de la atención masiva de los investigadores, y esta atención se ha reflejado en centenares de obras, muchas de ellas altamente discutibles, otras lo suficientemente consecuentes como para poder ayudarnos a encontrar la 
solución a nuestro problema.
Todos los estudios realizados coinciden en asignar a la construcción 
sagrada la capacidad de actuar como nexo de unión entre determinadas fuerzas 
celestes y telúricas. El ser humano situado en la zona de confluencia de estas 
fuerzas sufriría una transformación que haría de él un ser diferente.
Los autores difieren, no obstante, en cómo consiguió llegarse a los 
niveles de control energético que se manifiestan en la Gran Pirámide o en las 
catedrales góticas. Por nuestra parte hemos llegado a la conclusión de que se 
podría elaborar un modelo teórico de este proceso, independientemente del hecho 
de que dicho proceso se haya realizado dentro de nuestra protohistoria o en 
civilizaciones mucho más antiguas. Todo sería cuestión de tiempo, no de proceso.
En la confección de este modelo hemos intentado incluir todos aquellos 
elementos capaces de integrarse en una unidad lógica, y hemos obtenido el 
siguiente resultado.
Existen hoy -y creemos han existido siempre- seres humanos capaces de 
percibir sin ayuda de instrumentos las corrientes telúricas. Algunos de estos 
hombres se dan cuenta de que esta fuerza siempre es más intensa cerca de enormes 
peñascos, de fuentes, o de corrientes subterráneas, y la mayoría de las veces en 
la conjunción de ambas circunstancias; allí la vegetación es más exuberante y se 
percibe una extraña sensación de fuerza y bienestar.
Comprendiendo la influencia de estas fuerzas sobre los ritmos vitales, 
buscan la manera de dominarlas o canalizarías, pero durante esta búsqueda, 
perciben grandes variaciones en este flujo energético, y comprenden que dichas 
variaciones se corresponden a ciclos de los astros de más fácil observación:
el Sol y la Luna.
Construyen entonces observatorios sobre estos centros telúricos, 
aprendiendo mediante la observación del tiempo transcurrido entre un máximo de 
flujo energético y el siguiente, así como de sus fluctuaciones, que se 
corresponden con los movimientos de estos dos astros, así como con los de otros como Venus y Júpiter.
La experiencia les enseña que determinadas rocas mejoran estas relaciones 
entre los poderes del cielo y la Tierra, y realizan entonces construcciones 
orientadas de acuerdo con la existencia de estos poderes.
Finalmente, y después de haber aprendido también la importancia de la 
forma, construyen edificios según las proporciones geométricas de la 
arquitectura sagrada, consiguiendo de esta forma seleccionar las energías 
necesarias para la mejor modulación de la fuerza telúrica.
Si bien no suscribimos necesariamente este proceso, pensamos que puede ser 
útil para darnos una idea de la existencia de energías beneficiosas para el ser 
humano, y para hacernos ver cómo pueden convocarse estas energías a través de 
formas construidas con unas medidas determinadas.
Creemos que en esta polaridad, energía-forma, reside el secreto de todos 
los fenómenos producidos por nuestras maquetas. Pero hemos visto también que 
este secreto se encuentra en las obras realizadas por los arquitectos sagrados.
La forma de desvelarlo sería, por lo tanto, intentar ponernos en el lugar 
de aquellos hombres geniales, para descubrir las fuerzas que nos influyen y 
tratar de comprender el sistema que emplearon para dominarlas.
Con esta intención, hemos pensado compartir con el lector a lo largo del 
resto de esta segunda parte, una serie de respuestas a las incógnitas que 
tenemos planteadas. Confiamos que estas respuestas puedan sernos útiles a todos, 
como punto de partida de una investigación cuyo final pudiera ser el libre 
acceso a las energías infinitas del universo.

La influencia del Sol

Hace unos años, el doctor Anatoli Podshibyakin, del Instituto de 
Fisiología Clínica de Kiev, descubrió una relación entre las manchas solares y 
los ritmos eléctricos de la piel.
Al parecer, en el momento en que se produce una erupción solar, cambia el 
potencial eléctrico en los puntos de acupuntura. Pero lo más interesante, no es 
tan sólo que se haya establecido una conexión entre ambos fenómenos, sino 
también que el cambio de potencial se produzca al mismo tiempo que el torbellino 
solar, aunque las partículas cargadas tardarán todavía horas en llegar a la 
Tierra.
Esto parece indicarnos que el Sol actúa sobre nosotros por medio de una 
energía diferente a la electromagnética, y, además que esta energía se desplaza 
a una velocidad superior a la de la luz (a la velocidad de la luz, los efectos 
tardarían en llegar a nosotros ocho minutos).
La investigación sobre las manchas solares ha alcanzado una importancia 
singular a partir de los trabajos realizados por el doctor John Eddy, del 
observatorio de Boulder, en los Estados Unidos. Estos trabajos fueron publicados 
a finales de 1977 en los famosos informes de la Smithsonian Institution.
El doctor Eddy utilizó para su estudio de la actividad solar una 
ampliación del sistema de la dendrocronología, consistente en el análisis de las 
cantidades de carbono 14 depositadas en los anillos anuales de los árboles.
Como ya vimos en el capítulo dedicado a las energías, el incremento de las 
manchas solares desvía los rayos cósmicos, con lo que éstos llegan en mucha 
menor cantidad a la Tierra. Esta disminución de los rayos cósmicos lleva 
aparejada una merma en la existencia del carbono 14. Por lo tanto, el anillo 
formado ese año en el árbol contendrá una cantidad menor de aquel elemento 
radiactivo. Conocedor de esta interrelación, el investigador se limitará a 
cortar árboles con la suficiente edad como para poder abarcar un período de 
tiempo lo más dilatado posible.
Así lo hizo el doctor Eddy, obteniendo un mapa de la actividad solar que 
cubría un lapso de 5.000 años, gracias al sacrificio de varios pinos gigantes de 
las Montañas Rocosas.
De esta forma consiguió identificar doce períodos de manchas solares, seis 
de los cuales eran de actividad mínima, y que curiosamente coincidían con fases 
de enfriamiento extremo del clima. Con ello fue posible establecer una relación 
entre la actividad solar y el clima.
En cuanto a las etapas de máxima actividad son dignas de destacarse las 
cinco más intensas. Concuerdan con los momentos de mayor retroceso de los 
glaciares, es decir, con épocas de máxima elevación de las aguas marinas. 
Concuerdan asimismo con cinco eras que han sido decisivas para la civilización 
occidental: Sumer, la Gran Pirámide, Stonehenge, el Imperio Romano, y las 
cruzadas con las catedrales góticas.
Estos ciclos tienen en común la importancia concedida a los mitos solares 
(Atum, Lugh, Mithra y Cristo) y a los telúricos (Isis, Lusina y Vírgenes 
Negras), produciendo como consecuencia el auge de una determinada arquitectura 
sagrada.
Hemos visto que existe una sincronicidad entre las fuerzas solares y las 
terrestres, desempeñando el Sol un papel vital en la historia de la humanidad. 
Parece evidente por lo tanto, la importancia que tiene el conocimiento de la 
futura actividad solar. La predicción de las manchas solares permitiría tomar 
las medidas necesarias para mejorar el mañana de la humanidad.
¿ Podría ser la Astrología capaz de realizar este tipo de predicciones? 
Así se lo pareció a John H. Nelson, un astrónomo aficionado al que empleó la RCA 
precisamente con el objeto de encontrar un sistema para predecir las manchas 
solares. En 1946 Nelson no estaba interesado en la Astrología, pero acabó 
utilizando un procedimiento de trabajo que situaba a la Tierra en el centro del 
sistema solar; utilizando este método combinado con el habitual heliocéntrico, 
consiguió predecir, con un 93 por 100 de aciertos, la actividad solar a corto 
plazo.
Este elevado número de aciertos está basado en las posiciones relativas de 
los planetas y la Luna respecto al Sol y la Tierra. De estas posiciones, las más 
importantes parecen ser aquellas que forman ángulos múltiplos de 30 grados.
La aplicación más destacada de esta teoría, la tenemos en la relación que 
existe entre los aspectos de los planetas Júpiter, Saturno, Urano y la actividad 
solar. Los ángulos mal aspectados (90, 180, 270 y 360) están directamente 
relacionados con las manchas solares y las alteraciones de tipo gravitatorio y 
geomagnético.

La influencia de la Luna

Autores como Gauquelin, han tratado in extenso la influencia solar y lunar 
sobre la biosfera y el geomagnetismo. Por lo tanto, trataremos solamente en este 
apartado de dos aspectos del ciclo lunar que se encuentran estrechamente ligados 
con las construcciones sagradas. El primero es el fenómeno de la Luna llena y el 
segundo el de los eclipses. Ambos influyen en la actividad telúrica a través de 
las alteraciones que inducen en el geomagnetismo. La Luna llena incrementa la 
acción de las corrientes telúricas, aunque en menor grado que el Sol; los 
eclipses, tienen por supuesto el efecto contrario, especialmente los totales de 
Sol, que llegan a reducir de una forma notable las manifestaciones del 
telurismo.
Ambos fenómenos naturales, han tenido un gran influjo en las construcciones megalíticas, como veremos en el capítulo 16, influjo que se 
refleja en la capacidad de predecirlos que poseen muchas de estas 
construcciones.
Pronosticar el advenimiento de la Luna llena es relativamente fácil, ya 
que en relación a la Tierra, nuestro satélite tarda poco más de veintisiete días 
en volver a la misma fase. Este período sidéreo no coincide con el sinódico de 
veintinueve días y medio correspondientes a una órbita lunar completa, debido al 
movimiento de traslación de nuestro planeta, pero este desfase no afecta a la 
precisión del vaticinio, ni a la actuación de la Luna sobre los fenómenos 
terrestres.
Más complejo es el pronóstico de un eclipse, debido a que éste no vuelve a 
producirse hasta pasadas doscientas veintitrés lunaciones, o sea después de 
dieciocho años y once días. Sin embargo, los caldeos ya conocían este ciclo bajo 
el nombre de Saros, y lo utilizaban en sus predicciones. Sabían también que
abarcaba un total de cuarenta y un eclipses solares, de los cuales sólo una 
parte eran totales.
Para que se produzca un eclipse total de Sol, no sólo debe situarse 
nuestro satélite exactamente en línea recta entre el Sol y la Tierra; es 
necesario también que los discos aparentes de ambos astros sean idénticos. Esto 
ocurre gracias a una circunstancia que es única en el sistema solar. Aunque la 
Luna es cuatrocientas veces menor que el Sol, en determinados momentos de su 
órbita se encuentra cuatrocientas veces más cerca de la Tierra que el astro rey.
Si observamos el ciclo producido por los eclipses totales de Sol, 
comprobamos que cada ochenta años se producen unos ciento veinte. Esto quiere 
decir que ciento veinte veces en este período de tiempo, una franja de sombra de 
unos doscientos kilómetros de amplitud recorre la Tierra, cortando en seco el 
aporte energético solar, y reduciendo bruscamente el flujo telúrico.
Ignoramos la trascendencia que pueda tener esta pulsación periódica, pero 
lo que no dudamos es que los arquitectos sagrados la conocían.


La influencia del medio ambiente

Al encontrarnos en una construcción sagrada, percibimos en ocasiones una 
atmósfera en la que se conjugan el sentimiento de trascendencia con una tensión 
especial. Somos entonces conscientes de haber encontrado un sitio construido por 
iniciados, distinto de otras edificaciones religiosas; un lugar donde existe una 
enseñanza perpetua. Entre aquellas piedras se produce continuamente una 
transformación del medio ambiente.
Deseamos terminar este capítulo con una breve referencia a las fuerzas en 
que vivimos inmersos, y que constituyen nuestro medio habitual. Un medio que, 
sin la menor duda, es muy diferente a aquel que crea la construcción sagrada en 
su seno.
Vivimos rodeados de electricidad, sin la cual no sería posible la 
existencia. Esta electricidad tiene un voltaje negativo en la superficie de la 
Tierra y uno positivo en la atmósfera, donde se va incrementando progresivamente 
su carga hasta el cinturón interior de Van Allen.
El campo electrostático formado tiene una frecuencia de ocho a catorce 
ciclos por segundo, siendo esta frecuencia la que regula los ciclos diarios del 
ser humano, según han demostrado las investigaciones de R. Wever del Instituto 
Max Plank.
Observemos también que el ritmo de las ondas cerebrales alfa es de diez a 
catorce ciclos por segundo.
Cuando el cerebro se encuentra en dicho estado, la persona tiene acceso a 
toda aquella información subliminal de la que no es consciente en el estado de 
vigilia normal. Esto parece indicarnos que si estamos en un estado de 
recogimiento, rezo, o meditación, el campo electrostático (o mejor dicho, el 
biocampo que lo acompaña) nos suministra información destinada a mantener los 
ritmos biológicos en este estado.
Pensemos que estas actitudes de recogimiento se producen habitualmente en 
un edificio sagrado, en el que el biocampo se encuentra modulado por las 
proporciones arquitectónicas. ¿Qué información recibimos en estos momentos?
Cabe preguntarse también si esta información periódica era la que 
preparaba el organismo y el biocampo de los fieles para su encuentro anual con 
las fuerzas telúricas que surgian poderosas del subsuelo.





El modelo cósmico: madre tierra

En los libros sagrados de la humanidad la Tierra aparece siempre bajo su 
aspecto generador. Es la Mater Suprema, y su espíritu, su fuerza, se manifiesta 
por doquier en la naturaleza. La expresión más evidente de esta fuerza, las 
corrientes telúricas, ha sido incorporada al conocimiento sagrado de los pueblos con nombres diversos que intentan definir su movilidad y su capacidad de 
otorgar la sabiduría. En unas culturas se la describe con la figura de la 
serpiente, en otras con la del dragón; a nuestra civilización fue incorporada en 
1849 por W. H. Barlow bajo su aspecto más prosaico de corriente eléctrica.
Actualmente sabemos que la influencia del Sol, la Luna y las corrientes 
eléctricas de la ionosfera producen variaciones en el campo magnético terrestre. 
Estas variaciones originan a su vez corrientes eléctricas que, utilizando el 
suelo como conductor, circulan por el mismo según líneas de menor resistencia 
como fallas geológicas o arroyos subterráneos.
La existencia de estas corrientes puede detectarse midiendo con un potenciómetro la diferencia de voltaje entre dos electro, dos hundidos en 
el suelo y separados unos cientos de metros. Estas medidas se efectúan en 
milivoltios por kilómetro.
Se han verificado alteraciones de origen lunar y solar, siendo el influjo 
de nuestro satélite de cuatro a cinco veces menor y notándose su influencia con un desfase de tres horas en relación a su paso por el meridiano.
En las mediciones efectuadas por don Antonio Romaña, del observatorio del 
Ebro, se observan variaciones diarias de intensidad, con un mínimo hacia las 
once de la mañana y un máximo hacia las seis de la tarde (hora solar). Estas 
variaciones parecen corresponderse con las del llamado componente vertical del 
campo magnético terrestre. También pudo comprobar que las fases lunares no 
modifican en absoluto dichas variaciones.
Este escueto resumen delata, a pesar de su brevedad, la pobreza de 
nuestros conocimientos en relación con los de otras culturas, que han sabido 
utilizar las corrientes telúricas para su beneficio. Recurriremos, por lo tanto, 
a ellas para comprender las funciones y los sistemas de aprovechamiento de estas 
fuerzas, y conocer sus caminos y emisores naturales.


Las funciones

El poder de la Tierra adopta una multiplicidad de formas cuando intentamos 
comprender sus efectos: los peregrinos acuden a los lugares sagrados con la 
esperanza de aliviar sus dolencias; el deseo de fertilidad consigue del sexo 
femenino que se abrace a menhires fálicos o ingiera determinadas aguas; los 
novicios de diversos cultos se someten al flujo telúrico para alcanzar estados 
alterados de conciencia que los sitúen en la antesala de experiencias místicas.
Todo este conjunto de resultados, aparentemente distintos, difieren sólo 
en la naturaleza de las personas. El beneficio conseguido es mayor cuanto más 
completo es el equilibrio bioenergético de quien se acerca a la fuerza telúrica. 
El poder de la Tierra transforma los ritmos vitales, haciéndoles recuperar su 
armonía y aproxima al individuo cada vez más a una fusión con la energía 
cósmica. Esta recuperación de la armonía vital, se traduce primero en un 
mejoramiento de la salud, y después en una adquisición de conocimiento, en el 
sentido oculto del término. Es entonces cuando adquiere significado la imagen de 
la serpiente depositaria de sabiduría, que proporciona el acceso a otros 
aspectos de la realidad.

Los emisores

La energía telúrica se desplaza por terrenos impermeables con base 
arcillosa o pétrea. En su fluir por la superficie de la Tierra, fertiliza arroyos, fuentes y pozos. Se concentra en cuevas y surge al exterior por rocas, colinas y montes. De todos los elementos citados, el agua y las cuevas son los acumuladores de la energía, mientras que los restantes funcionan como emisores de la misma.
Estas propiedades fueron recogidas por los constructores megalíticos e 
interpretadas a través del dolmen y el menhir. Las funciones diferenciadas de 
estas construcciones implican la existencia de dos tipos de energía: una, la que 
acumula el dolmen; otra, de diferente signo, la que el menhir enlaza con las 
fuerzas celestes. Esta unión sería necesaria para acabar con la "malignidad" de 
la fuerza telúrica, y ha sido representada simbólicamente por el mito de san 
Jorge y el Dragón, o por el de Apolo (el Sol) venciendo a Python (la fuerza 
telúrica) en Delfos.
De esta forma, veremos relacionado siempre el dolmen con cultos lunares, 
de los cuales la fertilidad de los sembrados es uno de sus aspectos. Por su parte, el culto al menhir, fálico y solar, guarda relación con la fecundidad femenina, porque la raza humana depende de la unión de las energías solares y telúricas. Por eso en todos los procesos en que el hombre se ve implicado, existirá una combinación de ambas fuerzas, en la que predominarán las celestes, como en el menhir, las telúricas, como en el dolmen, o estarán armónicamente equilibradas, como en la catedral gótica.


Los caminos

Debemos a Alfred Watkins, de la Sociedad de Anticuarios de Hereford, el 
descubrimiento del trazado de las rutas telúricas. Estos caminos unen en línea 
recta megalitos, iglesias medievales, castillos normandos, abadías, pozos 
sagrados, depósitos de magnetita y otros puntos significativos, como montículos 
de tierra en forma de cono truncado.
Existen alineamientos de doce y hasta de cuarenta elementos, a veces 
separados entre sí tan sólo por un kilómetro; en otras ocasiones se forman 
verdaderas redes, con puntos destacados en las encrucijadas. Algunas de estas 
rutas fueron cubiertas de piedra en tiempos del dominio celta en Gran Bretaña, y 
tenían el derecho de asilo, junto con templos y ciudades.
Watkins llegó a la conclusión de que cualquier línea que uniese más de 
cinco puntos de renombrada antiguedad era significativa y justificaba la 
existencia de un camino. La investigación actual (Watkins falleció en 1935), 
confirma gracias a la computadora, que estas rutas no son fenómenos casuales.
Durante años, el autor de The Old Straight Track creyó que los 
alineamientos eran senderos de la edad de piedra; parecía corroborar esta idea 
la similitud de nombres a lo largo de un alineamiento. Nombres de colores como 
rojo y blanco son comunes, así como los nombres Leigh o Ley, que proporcionaron a Watkins el nombre con que bautizó a estos senderos.
En su opinión, los caminos con nombres en los que figuraba el color rojo 
eran utilizados por el gremio de alfareros, y el blanco señalaba las rutas de la 
sal. Pero una serie de hechos demostraron que los Leys tenían, en general, un 
significado más profundo.
En algunos casos era claro que no podían ser antiguos senderos porque 
terminaban abruptamente en una colina, o pasaban por áreas impracticables. En 
otros se comprobó que coincidían con determinadas declinaciones astronómicas, lo 
que llevó al descubrimiento de que los alineamientos de megalitos estaban realizados según consideraciones astronómicas, e incluso que determinados sitios prehistóricos se ordenaban como las constelaciones, representando cada emplazamiento un determinado cuerpo celeste.
La observación de migraciones de pájaros y otros animales a lo largo de 
determinados Leys, hizo comprender la existencia de fuerzas subterráneas: en una 
época del año, los Leys se animaban con una energía vital que fertilizaba la 
tierra, dirigiéndose los campesinos a lugares concretos de acumulación 
energética, donde celebraban las ferias anuales.
Hoy se ha llegado a la conclusión de que a la red de los Leys se superpone 
el trazado, menos sutil, de rutas primitivas, formando en algunos casos una 
conjuncion practica de lo profano y lo sacro.


Entre el tigre y el dragón

Hasta ahora hemos visto los elementos que componen la fuerza telúrica, 
elementos que el taoísmo ha sido capaz de estructurar en un sistema que permite 
la integración del ser humano con el cosmos.
El hombre taoísta sabe que su bioenergía depende de una adecuada 
sintonización con las fuerzas telúricas del medio ambiente; fuerzas que a su vez 
están subordinadas a las vibraciones celestes. Esta interacción produce una 
serie de movimientos y cambios continuos que están regidos por' la ley de 
polaridad del Yin y del Yang.
Esta polaridad la vemos reflejada en el cielo y en la tierra, de cuya 
unión surge la potencia cósmica, en forma de fuerzas similares a las corrientes 
del viento y del agua. El equivalente terrestre de estas fuerzas es asimismo 
dual, ya que las corrientes telúricas poseen también una polaridad. El taoísmo 
las clasifica en Kwei y Shin, o de una forma más descriptiva, en (tigre blanco 
del oeste" (Yin) y "dragón azul del este" (Yang).
De estos conceptos emana la ciencia (del viento y del agua) o Feng Shui, que es el arte de disponer las moradas de vivos y difuntos de forma que armonicen con las corrientes locales del aliento cósmico. Esta integración 
energética del hombre en el medio se realiza como un primer paso para llegar a 
la unidad con el cosmos, fin último de la ciencia taoísta, cuyo propósito es el 
beneficio de la vida humana.
Para realizar su trabajo, el artífice del Feng Shui cuenta con su preparación en agrimensura. geometría, número y proporción, astronomía y 
astrología. Cuenta asimismo con dos instrumentos: la varilla radiestésica y la 
brújula geomántica.
Esta última es un instrumento complejo que sintetiza todos los 
conocimientos del geomante. Formada por un disco de madera o arcilla cocida de 
15 cm de diámetro, tiene en su centro una aguja imantada, alrededor de la cual, 
en círculos geométricos concéntricos se acumulan los datos: declinación, los 
ocho trigramas, el Zodiaco, los veinticuatro períodos del ciclo solar, las 
veintiocho constelaciones, etc., pudiendo llegar la información a cubrir una 
treintena de círculos.



Cuando se desea realizar un asentamiento humano, se empezará por descubrir las principales corrientes de energia del área. Para ello el geomante realiza un estudio de los cielos, identificando constelaciones y planetas con las cadenas de montes y colinas. De esta forma, sabrá por las posiciones de los cuerpos celestes cuándo y cómo se modificarán las corrientes locales. Siguiendo esta pauta, indicará donde excavar cimientos o perforar pozos, evitando "despertar al dragón) y respetando los árboles y rocas depositarios de la fuerza vital.
El resultado de estas acciones será un paisaje habitado, en el que 
viviendas y tumbas tendrán sus zonas principales orientadas hacia el sur (Yang) 
con "el dragón azul" a la izquierda y el "tigre blanco" a la derecha. Los aleros 
de las casas se colocarán a alturas distintas, para evitar líneas rectas, que 
podrían constituir peligrosos conductores energéticos. Los templos orientarán 
sus altares hacia el sur y se protegerán por columnas, especialmente del norte 
(Yin). En sus cercanías existirá un curso de agua.
Pero el adepto del Feng Shui puede hacer algo más que adaptar las 
construcciones al medio. En caso de necesidad modificará el paisaje para que las 
alturas escarpadas Yang y las elevaciones redondeadas Yin, estén en la 
proporción de tres a dos, favorable por su ligero predominio Yang. Debilitará 
los flujos deipasiado potentes rompiendo sus alineaciones por medio de muros y 
pilares que modificarán la violencia de la recta en la suavidad de la curva. 
Reforzará asimismo las corrientes débiles, quitando de su camino los obstáculos 
que le roban su fuerza.
Esto fue aprovechado por los emperadores para hacer que los adeptos del 
Feng Shui desviaran las corrientes telúricas hacia el palacio imperial en Pekín 
para acrecentar su fuerza. Este acto estaba basado en la creencia de que la 
actitud del emperador era decisiva para el bienestar del país. De esta forma se 
aceptaba que la conducta impropia del hombre puede influir sobre la naturaleza y 
atraer toda clase de calamidades. A la influencia del cosmos sobre el hombre, se 
correspondería la de éste sobre el cosmos.
Los libros de Feng Shui nos describen como en los lugares abruptos las 
energías fluyen rápidas y violentas; en estos parajes moran los míticos 
inmortales. No es casualidad que este término "inmortal" se represente en China 
por los caracteres "hombre" y "colina". El inmortal es el hombre mutado por las 
energías que se acumulan en las zonas elevadas. Por esto determinados templos y 
pabellones se sitúan en lo alto de colinas, donde se unen las fuerzas de cielos 
y tierra.


Los caminos del poder

Una vez se ha fijado la meta de su integración con la energía cósmica, el 
hombre comprende que existen unas vías de acceso a la trascendencia, susceptibles de ser recorridas si se adopta el método adecuado. Abandonando así 
su papel de simple receptor de fuerzas, elabora sistemas que le permitan 
construir sus propios caminos de poder; caminos que participarán de la doble 
naturaleza cósmica, incluyendo dentro de su unidad un aspecto Yin y otro Yang. 
Así, a través de la experiencia, el hombre consigue llegar a un método en el que 
expresa esta dualidad por medio del movimiento y del sonido, donde el 
movimiento, que puede adoptar una forma estática, representaría la polaridad 
Yin, mientras que el sonido cumpliría con la función Yang.
Todo método que no incluya, en una u otra proporción, ambos aspectos, será 
inadecuado para alcanzar la unidad cósmica. Veremos así innumerables formas de 
aplicación, pero todas serán bipolares, si bien, según las necesidades del 
actuante, se acentuará más uno de los aspectos para conseguir el equilibrio del 
método con el que lo practica. Otro punto común es la utilización de una técnica 
consistente en desconectar la mente de sus asideros habituales, con el objeto de 
abrir paso a los ritmos cósmicos.
Si consideramos los métodos en función de su polaridad, veremos como 
algunos se encuentran en una situación de equilibrio, en la que el exceso o 
defecto del aspecto Yin se compensa con el aspecto Yang. Ejemplos de este 
equilibrio nos lo proporcionan la mayor parte de los yogas, en los que el mínimo 
movimiento de los asanas se corresponde con el sonido interior de los mantras. 
Los voladores sufíes, por su parte, representan el equilibrio de signo 
contrario, con un máximo de movimientos y sonidos en forma de danza y música.
Otros métodos acusan un predominio del aspecto Yang, como determinadas 
obediencias del tantrismo búdico,tibetano, o el zen japonés, que contraponen la 
abundancia del sonido a la actitud estática de los practicantes. Finalmente, 
podemos destacar el aspecto Yin del Tai Chi Chuan, con sus series de movimientos 
realizados en silencio.
El sonido representa un papel fundamental en todos los métodos; hasta los 
movimientos circulares del Tai Chi, se realizan en un silencio específico del 
que no están ausentes la vibración y el ritmo. En los otros sistemas, el sonido 
lleva a estados alterados de conciencia a través de la repetición monótona, y produce cambios en los ritmos biológicos gracias a la acción de determinadas vibraciones.
Por su parte el movimiento puede llegar en su elaboración a constituir un 
auténtico ritual, creando entonces la necesidad del templo, donde sonido y 
ritual se integran a través del grupo con las fuerzas vitales convocadas por la 
arquitectura sagrada.


LA ARQUITECTURA SAGRADA (SALAS Y CANO) :

La energía universal

En la primera parte hemos intentado resumir más de cinco años de experien-cias con las formas geométricas, especialmente las piramidales. Los resultados obtenidos nos han hecho admitir, no sin asombro, que la utilización de una simple estructura de cartulina permite influir sobre la materia, sea ésta orgánica o inorgánica, e incluso intervenir en los procesos vitales de los seres 
vivos.
No dudamos, por tanto, que pirámides, conos y otras estructuras originen 
efectos poco habituales, pero por supuesto, no aceptamos que estas formas actúen 
por sí mismas. Posiblemente la función de estas formas sea tan sólo la de 
obstáculos colocados en el camino de la propagación de las energías, siendo su 
especial estructura la que las modificaría consiguiendo estos efectos que nos 
asombran. Tampoco creemos que las transformaciones que sufren las energías sean 
muy radicales, más bien nos parece que se producen efectos de modulación, enfoque, acumulación y reflexión, sin que se altere básicamente su naturaleza.
Esta idea que acabamos de enunciar y que lógicamente no es más que una 
hipótesis de trabajo, nos ha llevado a intentar una aproximación a las diversas 
energías conocidas, tanto las admitidas por nuestra cultura, como las que no lo 
son. Todas ellas son distintas expresiones de una única fuerza que podríamos llamar Energía Universal, y de la que todavía nos quedan por descubrir numerosas 
manifestaciones.
Por otra parte, si conseguimos saber cuáles son las que actúan, podremos 
utilizar mejor las maquetas y construirlas con los materiales adecuados a cada 
caso, y lo que todavía es más importante, podremos conocer todo su campo de 
aplicaciones, que intuimos mucho más vasto de lo que imaginamos.
En este capítulo haremos un resumen de aquellas energías que a nuestro 
parecer podrían tener alguna relación con la actividad de la pirámide.

Hasta el presente la ciencia admite cuatro tipos de interacciones funda-mentales en la materia, o, expresado de otra forma, cuatro fuerzas fundamenta-les, que dejan sentir su influencia en unas áreas llamadas "campos de fuerzas", cuya extensión depende de la masa de las partículas implicadas en las mismas.
Estos campos son: nuclear fuerte, nuclear débil, electro magnético y 
gravitatorio.
Los dos primeros campos, los nucleares, están constituidos por partículas 
que poseen masa, y como el radio de acción o campo de fuerza es inversamente 
proporcional a la masa de las partículas, su extensión no alcanza más allá de la 
dimensión atómica. Su acción es selectiva, ya que sólo actúan sobre aquellas 
partículas que poseen masa pero no sobre las que únicamente poseen carga.
Si las partículas carecen de masa, la interacción tiene un alcance 
ilimitado, y esto es lo que ocurre con las interacciones electromagnéticas, que 
poseen polaridad, pero no masa. Del mismo modo, el campo gravitatorio también es 
de alcance ilimitado, lo que demuestra que sus partículas carecen de masa, pero 
así como la partícula fundamental del campo electromagnético ha sido localizada 
(el fotón), en cambio la partícula fundamental del campo gravitatorio (el 
gravitón) no lo ha sido todavía.
De las cuatro interacciones fundamentales, únicamente la gravedad actúa 
sobre toda la materia, es siempre positiva y, como hemos dicho, su alcance es 
ilimitado. Debido a su acción, el Sol mantiene en órbita a la Tierra, y la Luna, 
si bien sujeta a la Tierra por dicha fuerza, ejerce sobre nosotros una serie de 
influencias, siendo las mareas la más conocida.
Contra todo cuanto parece demostrarnos la experiencia cotidiana, la 
gravedad es una fuerza de una debilidad increíble; hacen falta cantidades ingentes de materia, los seis mil millones de billones de toneladas de la Tierra, para producir el modesto campo gravitatorio en que vivimos, tan modesto, que cuando mantenemos en alto un trozo de hierro sujeto por un simple imán, estamos contrarrestando toda la fuerza gravitatoria de la Tierra sobre dicho trozo de hierro.
Si a nosotros esta fuerza nos parece grande, es tan sólo porque, como 
hemos dicho antes, no se le conoce masa y únicamente carga positiva, o sea una 
única dirección. De esto se deriva nuestra impotencia en dominarla y sustraernos 
a sus efectos.
Al contrario, en el campo electromagnético existen partículas con cargas 
de dos signos opuestos distribuidas de tal forma en el campo de fuerzas, que 
prácticamente se anulan unas a otras. Esto no quiere decir que no existan campos 
electromagnéticos enormemente activos, como los rayos cósmicos, pero es debido a 
la predominancia aplastante de la carga de un signo frente a la del otro.
Por otra parte, la acción electromagnética es fundamental para la 
existencia de la vida, debido a que mantiene el equilibrio del átomo, agrupa a 
éstos entre sí para formar las moléculas, y en general, mantiene y transforma 
los estados de la materia.
La mayor parte de la energía electromagnética surge del Sol y las 
estrellas. La Tierra recibe un bombardeo continuo de ingentes cantidades de 
energía. La Tierra se protege de este ataque con la atmósfera y la magnetosfera 
con tanta eficacia, que la primera rechaza más de la mitad de dicha energía, 
dejando sólo dos "ventanas" por las que pasan las radiaciones correspondientes a 
la luz y las microondas; el resto es absorbido antes de llegar al suelo.
Todo este conjunto de radiaciones ha sido agrupado en lo que se llama el 
espectro electromagnético, que reproducimos (tabla 6).
La más poderosa de todas estas radiaciones son los rayos cósmicos, 
constituidos prácticamente por protones que viajan a muy alta velocidad, y que 
al chocar con las capas exteriores de la atmósfera desintegran las moléculas de 
aire, creando otras partículas casi tan energéticas como ellos mismos, la 
llamada radiación secundaria, parte de la cual llega a alcanzar el suelo. La 
mayoría de los rayos cósmicos se originan en las estrellas y otros en el Sol, 
aunque estos últimos son de menor dureza, por ser menor su velocidad.

Otra radiación que nos manda el Sol es el llamado "viento solar", 
producido por las erupciones solares y que consiste en una nube de protones que 
casi en su totalidad son apartados por la magnetosfera de la Tierra. Los pocos 
que llegan a las capas superiores de la atmósfera, son los que dan lugar a las 
auroras boreales y otros fenómenos similares.
Cada once años aproximadamente, se produce una turbulencia en las capas 
exteriores del Sol, que origina una ampliación de la corona solar y, 
paralelamente, un incremento de torbellinos oscuros llamados manchas solares. 
Pero al mismo tiempo se produce un incremento del campo magnético del Sol, lo 
que proporciona un efecto de protección para la Tierra, al desviar
los rayos cósmicos duros, con lo que nosotros recibimos una cantidad 
notablemente menor de los mismos.
No creemos que los rayos cósmicos tengan mucho que ver con los 
fenómenos de la pirámide, pero sí en cambio las turbulencias solares, ya que si 
no directamente, sus consecuencias en todos los fenómenos electromagnéticos 
terrestres son tan notables, que por todas partes podemos percibir el efecto del 
ciclo solar de once años.
Todo el resto del espectro electromagnético tiene una influencia 
indiscutible sobre los fenómenos vitales, y de momento nos limitaremos a 
incluirlo entre los factores a tener en cuenta.
Sin embargo, en dicho espectro, a pesar de su nombre, no encontramos 
por ninguna parte otra energía que consideramos quizá la más importante por su 
acción sobre la pirámide: el magnetismo. El hecho es muy sencillo; el magnetismo 
no es más que un campo de fuerzas originado por la energía electro magnética en 
movimiento. Es decir, que todo campo eléctrico, sea el que sea, genera un campo 
magnético tan sólo por su movimiento.
Por pertenecer a las interacciones electromagnéticas, en todo campo 
magnético existen cargas de los dos signos, positivo y negativo, que se 
concentran en dos puntos opuestos llamados polos y forman unas líneas de flujo 
energético que circulan primero por el interior del cuerpo magnético desde un 
polo, el sur, al otro polo, el norte, para salir de éste por el exterior y 
volver a penetrar por el polo sur. Estas líneas de flujo forman los campos 
magnéticos interior y exterior de dicho cuerpo.
La Tierra, como todo cuerpo magnético, se comporta como acabamos de 
describir. Los problemas empiezan con la situación de los polos magnéticos que 
no coinciden con los geográficos, y que además se desplazan de lugar. 
Actualmente el polo norte magnético (que en realidad es el sur) dista del norte 
geográfico unos 1.900 kilómetros.
Este desplazamiento entre los polos geográfico y magnético es causa 
de discusiones entre los piramidólogos cuando se trata de orientar las maquetas. 
En España esto no es problema, ya que para nosotros el ángulo de desplazamiento 
es insignificante, pero en otras regiones de la Tierra esta diferencia angular 
puede ser muy considerable.
En cuanto a los campos de fuerza, el exterior es la magnetosfera, ya 
citada anteriormente, y el interior es un campo sumamente complejo y sometido a 
diversas perturbaciones cuyo origen es muy vario; las más destacadas son la acción del Sol, la de la Luna y la de las corrientes eléctricas que circulan por las capas superiores de la atmósfera (la ionosfera). La combinación de estos factores produce unas variaciones cíclicas, continuas y lentas del campo magnético terrestre, que son susceptibles de medición.
Los físicos han intentado buscar un campo unificado dentro del cual las 
cuatro clases de interacciones entre partículas pudieran reducirse a una sola. 
Esto parece que recientemente se ha logrado, pero para ello ha sido preciso 
tener en cuenta la creación de nuevas partículas hipotéticas para poder resolver 
un problema trascendental: la simetría.
Vamos a explicarnos. Se dice de la esfera que es la figura geométrica 
perfecta, y esto es verdad en física, ya que la esfera hueca es la única figura 
que no ejerce ninguna fuerza resultante de tipo gravitatorio sobre las masas que 
se introduzcan en ella.
Desde el punto de vista de la física nuclear existen dos tipos de 
simetría: global y local. Una simetría global, es aquella en que cualquier 
transformación que ocurra se aplica uniformemente a todos los puntos del 
espacio. En una simetría local, cada punto se transforma independientemente de 
los demás.
Si hacemos girar la esfera hueca quedamos como forma perfecta, sobre un 
eje polar, todos los puntos de la misma efectuarán una rotación con el mismo 
ángulo y la esfera conservará su forma. Habremos producido una simetría global.
Si en esta misma esfera movemos cada punto independientemente, empujando o 
atrayendo los puntos a nuevas posiciones en la superficie, pero conservando sus 
distancias a un centro fijo, la esfera sigue manteniendo su forma, por lo que la 
operación es una operación de simetría, pero cada punto se transforma 
independientemente de sus vecinos; por lo tanto será una simetría local.
Pero en esta última simetría existe un cambio de importancia: cuando los 
puntos se mueven independientemente, la membrana del globo se estira, y se 
desarrollan fuerzas elásticas entre los puntos desplazados. La teoría general de 
la relatividad y la teoría de Maxwell del electromagnetismo se basan en estas 
simetrías locales. Por lo tanto, toda teoría que deba unificar las cuatro 
fuerzas, debe poseer simetría global y local.
Para superar esta dificultad se ha creado una nueva simetría, tan notable 
incluso a nivel global que se le ha dado el nombre de supersimetria, y que 
engloba a las anteriores. También a la vez ha sido creado un nuevo concepto de 
supergravedad y elaborada la teoría de la existencia de una nueva partícula a la que se llamaría gravitino.
Comprendemos que cuanto decimos resulta muy confuso y complicado, pero 
hacerlo con todo detalle y de una manera asequible requeriría un espacio muy 
considerable y además unos cálculos matemáticos profundos. A nosotros nos 
interesan de modo especial unas conclusiones que creemos trascendentales:
en todas las teorías explicativas de las interacciones entre partículas (es 
decir, de todos los fenómenos del universo), por avanzadas que sean, existen 
siempre dos factores constantes e inamovibles. Estos factores son la velocidad 
máxima de las partículas -que es la de la luz- y la existencia de una coordenada 
irreversible, el tiempo.
Por lo tanto, según la física, ningún fenómeno puede pro pagarse a mayor 
velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, ni tampoco en un sentido de tiempo 
inverso. Ahora bien, existen los fenómenos paranormales, entre los que situamos 
algunos de los producidos por la pirámide, en los que estas dos constantes no se 
mantienen, como veremos en los próximos capítulos.
Esto implica la existencia de otro campo de fuerzas, paralelo e 
independiente del que reconoce la física, pero que puede actuar sobre el mismo y 
ser afectado por él.
Y dadas las interacciones comprobadas entre este nuevo campo y el 
tradicional de la física, también es forzoso aceptar que debe buscarse un nuevo 
campo unificado que englobe y explique a ambos campos, y comprender así la 
naturaleza de la Energía Universal.
Como es lógico, el primer paso para conocer esta energía parafísica, 
deberá consistir en el estudio de cuáles son sus características y qué 
interacciones se producen entre los dos campos, físico y parafisico.
Con todo esto no pretendemos decir nada nuevo o que no se haya dicho con 
otras palabras; lo que intentamos hacer es dar a un concepto, a una idea, 
presente en todas las antiguas filosofías y en algunas ciencias paralelas, una 
presentación y enfoque más acorde con los actuales conocimientos, y buscar si 
existe un sistema aceptable para nuestra ciencia actual para adentrarnos en su 
estudio.
Antes de comentar los estudios que se realizan sobre la Energía Universal 
y a modo de introducción a los mismos, citaremos las palabras del swami 
Vivekananda sobre el nombre más antiguo de esta energía: Prana.
" Es Prana lo que se manifiesta como movimiento, es Prana lo que se 
manifiesta como gravitación, como magnetismo. Es Prana lo que se manifiesta en 
las acciones del cuerpo como corriente nerviosa, como fuerza del pensamiento. 
Del pensamiento hasta la fuerza física más tosca, todo es sólo manifestación de 
Prana."
En la tradición hindú, Prana confecciona el universo y es el origen de 
todas las energías, del mismo modo que en la tradición taoísta Ch'i, el espíritu 
vital es el espíritu cósmico que vitaliza y penetra todas las cosas, dotándolas 
de vida. Así, estas dos culturas orientales nos dan una definición de esta 
energía universal, que coincide con las características de la energía que se 
estudia en Occidente bajo diversos nombres, de los cuales quizás el más conocido 
sea el de "orgón". Creemos, sin embargo, que lo menos importante es el nombre. 
La energía es única, aunque sus manifestaciones puedan ser distintas debido a la 
distinta naturaleza de sus moduladores, sean éstos seres vivos o formas 
geométricas.
Siendo los seguidores de Wilhelm Reich los que parecen haber centrado sus 
esfuerzos en el análisis de la energía en su estado primigenio, anterior a 
cualquier modulación, dedicaremos el resto del capítulo a sus investigaciones, 
dejando para más adelante el estudio de la energía ya modulada.
La demostración científica de la existencia del orgón es un hecho. El 
doctor Reich utilizó medios científicos como contadores Geiger, sistemas 
electroscópicos y otros instrumentos al alcance de cualquiera con una formación 
científica, así como aparatos de su invención entre los que destacan un detector 
visual del orgón atmosférico, un medidor de campo y un acumulador.
Todo esto le sirvió para detectar una energía universal, viva, que no es 
eléctrica y que tiene una poderosa afinidad con los estados líquidos de la 
materia, en especial con el agua. Una energía que existe en el espacio 
extraterrestre, concentrándose como una envoltura alrededor de la Tierra, sobre 
la que forma numerosas corrientes diferenciadas, dentro del conjunto bio energético que constituye nuestro planeta.
Algunos investigadores han llegado a diferenciar un total de treinta y dos 
corrientes, de las cuales destacan como más importantes una corriente planetaria 
que se mueve de oeste a este a una velocidad ligeramente superior a la del 
planeta, y una corriente galáctica que fluye de SO a NE, con variaciones locales 
y estacionales.
Esta energía interacciona de forma opuesta a las energías de la física 
actual, pasando de los estados de bajo potencial a los de potencial más elevado. 
Nos hallamos ante una entropía negativa o neguentropia, en la que los cuerpos 
cargados atraen a los de carga menor, extrayéndoles esta carga hasta que 
alcanzan el límite de su propia capacidad.
De toda esta descripción del orgón y sus efectos, nos interesa destacar 
una coincidencia significativa. En el capítulo 7, mencionábamos una experiencia 
de Schul y Pettit, en la que estos investigadores colocaban una pantalla de 
aluminio en el interior de la pirámide, al oeste de una planta de girasol, 
obteniendo como resultado una inhibición temporal del efecto de la pirámide. El 
aluminio parecía detener (cargándose) una fuerza que viene del oeste, una fuerza 
que se desplaza en la misma dirección que la corriente orgónica planetaria.
La mayor dificultad en el estudio del orgón reside, según T. J. Constable, el más conocido continuador de la obra de Reich, en que para poder realizar una investigación en este campo hay que tener, entre otras cualidades, la de saber "sintonizarse" con los procesos vitales. Diríamos nosotros que de una forma similar a la que es necesaria para la producción de los fenómenos parapsicológicos.
Ya hemos visto que la principal característica de esta energía, es la de 
ser una energía viva, o cuanto menos, portadora de vida; es por ello que la 
mayoría de sus investigadores los encontramos alrededor del campo bioenergético. 
Por la misma razón, le hemos dedicado el siguiente capítulo al que podríamos 
llamar "los moduladores vivos de la energía universal", pero nos ha parecido más 
simple titularlo "en busca de la bioenergia".




En busca de la bioenergía

En julio de 1977 podíamos leer en un conocido semanario que el periodista 
Robert Toth (no confundir con Max Toth) había sido detenido por la KGB en Moscú. 
La acusación que pesaba sobre el corresponsal de "Los Angeles Times" era grave:
espionaje de secretos estatales. Toth fue puesto en libertad después que los 
soviéticos se hicieron con una veintena de hojas, acompañadas de gráficos y 
fotos, que describían diversas experiencias bioenergéticas. Esta documentación 
había sido realizada por el científico Valery Petukov, director de un 
laboratorio biofisico controlado por el estado soviético.
Como vemos, en la URSS se cree en la bioenergía hasta el punto de 
considerarla un secreto de estado. Y esto no debe extrañarnos, porque la 
aplastante evidencia que nos suministra continuamente la investigación nos lleva 
a creer no sólo en la existencia de una energía propia de los seres vivos, sino 
también en la capacidad que tiene el ser humano de captar, a un nivel 
inconsciente, energias inmensas que puede modular y dirigir.
Las investigaciones de Petukov parecen haber demostrado la existencia de 
partículas energéticas, portadoras de información y susceptibles de ser medidas, 
que justificarían la existencia de la telepatía y demás fenómenos producidos por 
una energia distinta de las hasta ahora estudiadas por la física. Estas partículas se producirían en el momento de la división de las células.
La existencia de esta energía se ha visto confirmada por otras 
experiencias, como las realizadas recientemente por Kusch, Rabi y Milman, de la 
Universidad de Columbia en los Estados Unidos, que han demostrado, gracias a la 
ayuda de nuevos instrumentos, la existencia de vibraciones que se transmiten de 
molécula a molécula, convirtiendo a las células en transmisores y receptores de 
ondas que funcionan sin cesar.
Estas investigaciones son sólo una parte de las que se realizan en torno a 
la producción de energías por la célula, y no ha sido Petukov el único que ha 
comprobado la importancia de la mitosis, o proceso de división celular, en esta 
emisión de energías.
El pionero de estas investigaciones fue el soviético Alexander Gurvich, 
que ya en los años treinta había descubierto una radiación a la que llamó 
"mitogénica" porque se originaba durante la mitosis en las raíces de algunas 
plantas. Esta radiación, emitida también por los seres humanos, sería similar a 
la luz, y más potente que los rayos ultravioletas que recibimos del Sol.
En la URSS se han proseguido las investigaciones de Gurvich, ampliando sus 
descubrimientos en dos direcciones. La primera ha sido la dedicada al estudio de 
la influencia que la radiación mitogénica ejerce sobre los seres vivos.
En este sentido destacan los científicos Kaznacheyev, Schurin y 
Mikhailova, de Novosibirsk, Siberia, que después de realizar varios miles de 
experiencias llegaron a la conclusión de que las enfermedades se transmiten por 
medio de una radiación similar, aunque no lo son, a los rayos ultravioletas. 
Comprobaron que las células enfermas pueden contagiar a células sanas, aunque se 
encuentren separadas por una pared de cuarzo. Como las células se transmiten 
continuamente información, en el caso de enfermedad de las mismas es muy 
importante evitar que esta información sea recibida por las células sanas. Lo 
más curioso es comprobar que una de las substancias químicas que dichos 
científicos han utilizado con más éxito para interferir esta radiación nociva, 
ha sido el ácido acetilsalicílico, o sea la vulgar aspirina.
El segundo camino seguido por los soviéticos es el del análisis de la 
energía emitida en el proceso de la mitosis celular.
Mosolov y Kamenskaja han comprobado la existencia de
campos energéticos y de oscilaciones ultrasónicas, éstas con frecuencias del 
orden de 10 a la -6 a 10 a la -7 Hertz, que formaban parte de la radiación mitogénica. Boris Tarusov, director de biofísica en la Universidad de Moscú, afirma que la emisión de luz fría es común a todos los seres vivos y no una propiedad exclusiva de coleópteros como la luciérnaga. Las observaciones evidencian esta luminiscencia en forma de emisión de fotones, dentro de un área de frecuencias que abarca desde la luz visible hasta la ultravioleta.
Por si fuera poco, Tarusov ha descubierto el lenguaje del mundo vegetal, 
afirmando que por medio de la modulación de su luminiscencia, las plantas emiten 
señales que nos informan de sus necesidades y nos avisan de las enfermedades que 
las amenazan en un futuro próximo.
En los Estados Unidos, para algunos la búsqueda de la bioenergía ha sido 
precedida por la creación de un modelo electrónico con el cual han identificado 
el organismo humano.
Así, el doctor George Crile considera que cada célula es como una diminuta 
pila eléctrica que genera su propia corriente por medios químicos y utiliza como 
conductor al sistema nervioso.
Otros investigadores han continuado los trabajos de George Lakhovsky sobre 
la aplicación de corrientes eléctricas de baja intensidad para regenerar los 
tejidos humanos. Uno de ellos, Robert D. Becker, ha comprobado que la aplicación 
de estas corrientes continuas de diminuto amperaje consigue acelerar la curación 
de fracturas, restaurar los tejidos humanos y regenerar las células. Becker cree 
que la aplicación de un campo electromagnético induce en el núcleo una carga que 
al elevar el nivel energético de la célula incrementa su vitalidad.
Finalmente, creemos que las conocidas investigaciones de Cleve Backster 
con las plantas, nos proporcionan la evidencia de un nivel de comunicación entre 
todos los seres vivos. Recordemos, entre todas, aquella experiencia realizada 
sin la presencia de seres humanos, en la que las plantas reaccionaban 
violentamente en el momento de la muerte de camarones que se encontraban en una 
habitación alejada.
Esta reacción podría justificarse por la existencia de una red de 
información bioenergética que relacionase toda la biosfera.
Después de este breve repaso a los estudios sobre la bioenergía, vemos 
cómo se llegó al descubrimiento de los biocampos.
El psiquiatra John Pierrakos, es quizás el científico que ha
sabido dar la imagen más gráfica de lo que es un biocampo; esta facilidad puede 
ser producto de su capacidad de visión directa del flujo bioenergético de sus 
pacientes, habilidad que le ha permitido, después de años de observación, llegar 
a las siguientes conclusiones:
El latido de las energías interiores del organismo, se expresa fuera del 
cuerpo como un biocampo que puede extenderse hasta una distancia de varios 
metros. Este biocampo tiene una pulsación continua, con una frecuencia del orden 
de 15 a 25 pulsaciones por minuto. Las líneas de fuerza que forman el bio campo 
adoptan una forma similar a un ocho, con variaciones producidas por su estado de 
movimiento continuo. En el biocampo influyen las condiciones atmosféricas y la 
polaridad de las cargas existentes en el aire que lo rodea.
De estas imágenes que nos permiten asimilar intuitivamente la idea del 
biocampo, pasaremos a una investigación que ya es famosa en el campo científico. 
Nos referimos a la iniciada, hace más de cuarenta años, por dos científicos de 
la Universidad de Yale, los doctores Harold Saxton Burr y F. 5. C. Northrop. 
Estos científicos descubrieron cómo todos los seres vivos conservan su 
organización interna, a pesar de la renovación continua de las células.
La explicación reside en una compleja organización de biocampos dirigida 
por un campo más amplio y global al que llamaron "campo L". Éste cubre como una 
funda al organismo y lo controla por medio de los campos menores emitidos por 
los diferentes órganos. El control existe desde el nacimiento (en realidad desde 
la fecundación) hasta la muerte, manteniendo la forma característica de cada ser 
vivo a lo largo de toda su vida.
El campo L es algo más que una inteligente teoría; es susceptible de 
medida y con un aparato muy poco exótico: el milivoltímetro. Si queremos medir 
el campo L en un ser humano, bastará con que aproximemos un electrodo del 
aparato a la frente del sujeto, y el otro a la palma de la mano. La medida 
obtenida será la diferencia de voltaje entre ambos puntos del campo L. 
Observemos que no tenemos que llegar al contacto de los electrodos con la piel, 
ya que estamos midiendo un campo y no las corrientes superficiales de la 
epidermis.
Utilizando este sistema, el doctor Ravitz obtuvo cincuenta mil mediciones 
en quinientos pacientes. El estudio de este material le permitió afirmar la 
existencia de unos ritmos, similares a los conocidos "biorritmos", y que como 
éstos, describían los altibajos físicos y mentales a que están sometidos los seres humanos.
Estas experiencias confirmaron la teoría que este brillante científico, 
discípulo de Burr, ya había enunciado en 1948, y por la cual establecía que los 
estados mentales se reflejan en el campo L. Esto significa, simplemente, que 
podemos leer los pensamientos con la ayuda de un voltímetro de alta precisión, 
pudiendo saber así la relación que existe entre nuestro estado de ánimo y las 
energías que posee el biocampo.
Actualmente los investigadores aceptan la influencia de los factores 
meteorológicos sobre los ritmos del campo L, con lo cual volvemos a encontrarnos 
con la realidad de nuestra conexión con el cosmos. Por otra parte, los 
resultados obtenidos por Burr en la medición de los campos L de árboles, llevaba 
forzosamente a esta conclusión. Durante años Burr mantuvo a varios árboles 
conectados con voltímetros y el estudio estadístico del material resultante de 
las mediciones demostró la influencia del Sol, la Luna y la actividad 
geomagnética sobre el potencial de los árboles. Tanto las manchas solares, como 
la gravitación lunar influyeron en los campos L, con lo que se pudo afirmar 
rotundamente la sujeción del mundo vegetal a las fuerzas del universo.
La imagen que nos sugiere el conjunto de estas investigaciones pertenece 
ya al inconsciente colectivo, y es la del hombre taoísta, con los pies 
firmemente asentados en el suelo y su cabeza dirigida hacia los cielos, actuando 
como puente de unión entre las energías celestes y las telúricas. Quizás el 
científico de hoy está actuando sólo como traductor de unos conocimientos que 
siempre han existido, pero expresados en forma distinta.
Pensemos, por ejemplo, en el yogui captando la energía cósmica por medio 
del pranayama, y veamos a continuación lo que opina Viktor M. Inyushin de la 
obtención de bioplasma por el ser humano: "Las partículas del bioplasma se 
producen continuamente por la acción de procesos químicos en el interior de las 
células, pero también existe un proceso de absorción, a través de los pulmones, 
de las cargas del medio ambiente".
Inyushin es el director del laboratorio de biofísica de la Universidad de 
Kazakh, en la URSS. En esta institución colaboró durante varios años con el 
famoso matrimonio Kirlian. Quizá su aportación más interesante es la del 
bioplasma, biocampo formado por partículas subatómicas.
Aunque reconoce la existencia de otros biocampos, considera que se 
encuentran estmcturados por el bioplasma, al ser éste el más estable de todos 
ellos. Cree también que esta estabilidad está dada por el número equivalente de 
cargas de origen contrario.
Y para continuar con imágenes familiares a los conocedores del yoga, 
diremos que Inyushin afirma que existe una concentración de la actividad 
bioplásmica en la columna vertebral y en el cerebro, siendo en este último diez 
veces más intensa que en la piel o en los músculos. Asimismo, la actividad es 
más intensa en el área del plexo solar (¡recordemos los chakras!), y para 
satisfacer también a los practicantes de las ciencias ocultas, existe una 
emisión de cargas concentrada en las puntas de los dedos y en los ojos.
No debemos olvidar en este resumen, al matrimonio Kirhan, creadores de la 
cámara de su nombre, mediante la cual es posible fotografiar el aura o biocampo 
de todos los seres. Dejando de lado las actuales controversias de si lo que se 
fotografía es el aura o es tan sólo el llamado efecto corona (lo que podemos 
aceptar en el caso de los cuerpos inorgánicos, cuya radiación en la fotografía 
Kirlian es estable), no creemos que quepa la menor duda de que las variaciones 
continuas en tamaño y color que presentan dichas fotografías sean debidas 
exclusivamente al biocampo, tanto si lo que nos muestran es realmente el aura o 
tan sólo las modificaciones que dicho bio campo produce en el efecto corona.
Alexander P. Duvrov, biofísico de la Academia de Ciencias de la URSS, cree 
en la existencia de un campo que, por su capacidad de manifestarse en la forma 
de cualquier tipo de campo energético, puede asimilarse a un campo unificado. 
Recordemos que una teoría del campo unificado que justifique la existencia de 
una transición entre los campos energéticos físicos conocidos ha sido la 
pesadilla de todos los físicos actuales, y tan sólo en estos momentos se cree 
haberlo resuelto. Duvrov afirma tan sólo la realidad de este campo unificado en 
el nivel de los seres vivos, pero la conformación a nivel microcósmico sería el 
primer paso para ratificar la existencia de un supercampo que los englobase a 
todos, físico y biológico, en un nivel macrocósmico.
Este campo biológico unificado de Duvrov se originaria en el ser vivo como 
consecuencia de los cambios en la estructura de las proteínas, que producirían 
alteraciones en la naturaleza de los espacios submoleculares, originándose así un estado oscilatorio de alta frecuencia.
Por sus características, afines en ocasiones a la materia viva y en otras 
circunstancias al campo gravitatorio, se ha denominado a este campo 
"biogravitatorio". Duvrov cree que el organismo es capaz de recibir y transmitir 
las ondas biogravitatorias a considerables distancias, produciendo así todos 
los fenómenos estudiados por la psicotrónica (parapsicología). Asimismo 
existiría una capacidad de dirigir y enfocar esta energía que podría incluso 
convertir la energía de otro campo en materia, lo que explicaría las 
experiencias de Kevran sobre la transmutación de elementos químicos por los 
seres vivos.
A esta cualidad podríamos añadir la posibilidad del campo biogravitatorio 
de continuar existiendo con independencia del organismo que lo generó, lo que 
también sería una explicación del efecto Delpasse.
El efecto Delpasse es la demostración experimental de la existencia de una 
energía psíquica, o biocampo, que tras un proceso que es imposible sintetizar en 
estas líneas, es capaz de actuar en el campo físico incluso después de la muerte 
clínica. En el caso concreto de Delpasse, una persona que llevaba muerta más de 
media hora era capaz de conectar un televisor (téngase en cuenta que el cerebro 
empieza a descomponerse a los diez minutos siguientes a la muerte clínica).
Volviendo a Duvrov, diremos que la doble polaridad de su campo crea 
fenómenos de atracción y repulsión susceptibles de provocar fenómenos de tipo 
antigravitatorio, por lo que su existencia podría justificar todos aquellos 
fenómenos paranormales capaces de actuar sobre la materia, como la telecinesis, 
hasta ahora inexplicables.
Creemos que este breve resumen nos ha suministrado datos suficientes para 
que podamos construir una especie de retrato o modelo de la bioenergía, que 
podría ser el siguiente:
En el momento de la división celular se crean unos estados oscilatorios de 
alta frecuencia que producen la bioenergía. Ésta puede manifestarse en forma de 
fotones creadores de luminiscencia, por medio de radiaciones de frecuencia 
similar a los rayos ultravioletas, o como ultrasonidos o corrientes eléctricas, 
pero todas estas manifestaciones son sólo distintas presentaciones de una única 
energia.
Esta energía existe también repartida universalmente y acompaña a los 
fenómenos electromagnéticos, lo que hace que muchas veces pueda confundirse con 
los mismos, pero es totalmente distinta, y es capaz de ser captada por los seres vivos y por ciertas estructuras geométricas y determinadas combinaciones de materiales.
Esta fuerza interior al organismo, ejerce su actividad en un área a la que 
se llama biocampo, el cual se encuentra formado por varios campos menores 
emitidos por los distintos órganos del ser vivo. Los campos menores se 
encuentran estructurados por otro campo más estable, susceptible de medida e 
incluso fotografiable.
El biocampo puede extenderse sin límites y entrar en contacto con otros 
biocampos con los que intercambia información que en algunos casos puede 
representar un peligro y en otros una ayuda para el receptor de la misma.
Existe una interrelación entre el biocampo y otros campos energéticos, 
siendo de destacar la influencia que los campos cósmicos y telúricos ejercen 
sobre el mismo, así como la influencia que este biocampo puede ejercer sobre la 
materia inerte. Una consecuencia de estas influencias es la posibilidad de 
reforzar el biocampo y mejorar así el estado físico del organismo, utilizando 
para ello campos de alta frecuencia y baja intensidad.
Esta capacidad del organismo de controlar y dirigir su biocampo, 
ejerciendo así una influencia no sólo sobre los otros seres vivos, sino también 
sobre la materia inanimada, merece un capítulo aparte.



La hioenergía en acción

Quizás el fenómeno más irritante cuando se trabaja con la pirámide es la 
irregularidad de los resultados obtenidos. Éstos no son siempre los mismos, 
aunque se repita de forma idéntica la experiencia o la realicen dos personas 
simultáneamente. Incluso a veces ni se consiguen resultados.
Algunos investigadores han justificado este comportamiento caprichoso de 
las formas geométricas aduciendo la incidencia de factores meteorológicos y de 
variaciones de campos energéticos cósmicos y telúricos. Sin embargo, esta 
interpretación nos parece harto simplista y preferimos substituirla por otra, en 
la cual las fuerzas cósmicas y telúricas sean una de las variables a considerar 
en la experiencia y el propio investigador la variable principal. Esta hipótesis 
nos permite comprender cómo dos investigaciones iguales y simultáneas pueden 
arrojar resultados distintos: la respuesta a esta contradicción aparente reside 
en el único factor distinto en ambas pruebas, es decir, el hombre.
Recordemos que las famosas experiencias de Backster han sido repetidas con 
éxito por científicos como el doctor Marcel Vogel o el doctor V. M. Pushkin, y, 
sin embargo, en la convención celebrada por la Asociación Americana para el 
Avance de las Ciencias en 1974, se presentó un informe negativo sobre el intento 
de repetir dichas pruebas. ¿Tendríamos que suponer
que las plantas se negaron a colaborar? Más bien creemos que la respuesta se 
encuentra en los trabajos que sobre la PES realizaron Schmeidler y McConnell en 
1958, cuando al separar a los sujetos en grupos de "creyentes" e "incrédulos", 
comprobaron que los primeros obtenían más y mejores resultados que los segundos. 
Para decirlo de otro modo, la actitud emocional del sujeto, su creencia en la 
existencia de la PES, era fundamental para el éxito de la prueba; casi tanto, 
como las facultades innatas del sujeto.
Pero antes de extendernos sobre el tema de las emociones y la influencia 
de la bioenergía sobre la pirámide, intentaremos diferenciar las distintas zonas 
que abarca el campo de la parapsicología, o psicotrónica como gustan de llamarla 
los checos.
La investigación de todas las interacciones en que se encuentra implicada 
la bioenergía es sin duda un intento arduo y sobre todo polémico, si se quiere 
deslindar el conjunto de fenómenos en campos distintos. La mayoría de los 
investigadores han acabado coincidiendo en separar los hechos paranormales en 
dos áreas, según se produzcan procesos de información o acciones energéticas. 
Los científicos occidentales han dado en llamar al conjunto de los primeros PES 
y al de los segundos PK, mientras que los rusos por su parte han preferido un 
enfoque hiofisico y nos hablan de bioinformación y de bio energética.
Existe todavía un tercer campo de estudio, no admitido por todos los 
occidentales, y prohibido, por lo menos oficialmente, a los comunistas. Nos 
referimos al de la supervivencia, con todo su abanico de visiones en el momento 
de la muerte, experiencias extracorpóreas, apariciones, etc., que justificaría 
una continuación de la existencia consciente después del fin del cuerpo 
material.
De estas tres áreas, nos parece difícil aceptar una interacción de tipo 
informativo con un objeto inanimado como la pirámide (a pesar del precedente 
contrario de la psicometría), por lo que prescindiremos de la percepción 
extrasensorial como factor de influencia sobre las formas geométricas. En cuanto 
a la intervención de entes que existan más allá de la muerte, nos parece fuera 
de lugar, porque aun considerando la posibilidad de supervivencia, este hecho 
sería exclusivamente un caso particular de la bioenergética.
Nos queda por lo tanto tan sólo la bioenergética, o un proceso mixto de 
información y bioenergética, como responsable de la influencia del hombre sobre 
las fuerzas geométricas.
En este tipo de fenómenos, el sujeto parece tener la capacidad de 
captación de fuerzas exteriores a sí mismo, modulándolas al pasar a través suyo, 
para luego dirigirlas y enfocarlas, aplicándolas en el lugar deseado y en el 
momento escogido.
Toda esta hipótesis tiene una lógica propia. La alusión a fuerzas 
superiores (y por lo tanto exteriores) no está basada únicamente en las propias 
palabras de los dotados: "no soy más que un canal a través del cual fluye la 
energía", "no soy yo quien curo, sólo soy un instrumento del poder divino". 
Recordemos el reciente Congreso Mundial de Parapsicología celebrado en 
Barcelona durante el mes de noviembre de 1977. Una de las ponencias, la del 
profesor 3. B. Hasted, de la Universidad de Edimburgo, citaba presiones de hasta 
cinco toneladas ejercidas por un niño para doblar metales. Parece altamente 
improbable que el organismo pueda albergar estas energías, por lo que el hecho 
de poderlas captar o acumular del exterior nos parece mucho más factible.
La idea de la modulación parece necesaria, ya que la fuerza que se utiliza 
para sanar, necesariamente no puede ser idéntica a la que se aplica para 
desplazar un objeto. Y en cuanto a la capacidad de enfoque en el espacio y el 
tiempo, es sobradamente conocida de todos los seguidores de las hazañas de Nina 
Kulagina o Alía Vinogradova.
Este esquema de la actuación del sujeto con capacidad bioenergética, nos 
parece sorprendentemente paralelo a la actuación de la pirámide, la cual, según 
hemos visto, también capta, modula y enfoca unas energías exteriores. El 
paralelismo continúa cuando estudiamos los efectos que tanto los dotados como la 
pirámide son capaces de conseguir.
De estos efectos conocemos diversas clasificaciones, habiendo esbozado 
nosotros mismos una, desde el punto de vista del consumo de bioenergía necesario 
para su producción.
Incluimos en el cuadro siguiente los fenómenos de información con los 
bioenergéticos, distribuyéndolos según se incrementa el consumo de energía.

A. Fenómenos de información
Son aquellos en los que se realiza un intercambio de
información con la biosfera a diversos niveles.
Clarividencia
Telepatía
Psicometría
Retrocognición
Precognición
Etcétera.

B. Fenómenos mixtos de información y bioenergia
Son aquellos en los que, además de información, se suministra 
energía que actúa sobre un organismo vivo, generalmente para sanar o destruir.
Influencia sobre vegetales y microorganismos Terapia psíquica
Cirugía psíquica Etcétera.

C. Fenómenos bioenergéticos
De movimiento: Fenómenos por los que se alteran situaciones de reposo o 
equilibrio.
Telecinesis
Levitación
Etcétera.
De transformación: Fenómenos por los que se cambia la esencia o forma de la materia.
Deformación y rotura de metales
Grabado de signos o imágenes
Combustiones espontáneas
Etcétera.
Poltergeist: Fenómenos inconscientes de movimiento y transformación 
coexistentes en un área determinada.

De esta ordenación, muy rudimentaria, hemos seleccionado diversos 
resultados conseguidos por dotados que, en general, reproducen casos similares 
conseguidos por medio de la pirámide. Citaremos concretamente efectos de 
momificación, acción sobre seres microscópicos y vegetales, terapia psíquica, y, 
finalmente, casi como una demostración de la influencia del ser humano sobre las 
formas geométricas, comentaremos los generadores de Pavlita.
Creemos que esta comparación entre bioenergética y acción de la pirámide 
puede servirnos también de pauta para mejorar y ampliar nuestros métodos de 
trabajo con las formas geométricas, permitiéndonos elaborar nuevas y más 
interesantes hipótesis de trabajo.
Momificación. Retrocederemos en el tiempo hasta 1913 para citar un caso, 
algo macabro, ocurrido en Francia. A instancias de su colega el doctor Socquet, 
el doctor Durville se dedicó a magnetizar (de esta forma se denominaba entonces 
a la transferencia de bioenergía) una mano de cadáver. Empleó unos dos meses en 
la experiencia, que estuvo bajo el control continuo de una comisión de médicos y 
metapsíquicos (parapsicólogos). El resultado fue un éxito, tanto (y aquí aparece 
la nota macabra), que el doctor Durville utilizó posteriormente la mano 
momificada como pisapapeles encima de su escritorio.
Esta experiencia no es la primera registrada en el vecino país galo, ya 
que el año anterior había aparecido en los Anales de la Ciencia Física una 
relación de los experimentos realizados por el doctor Gustavo Geley con una 
incógnita dama de Burdeos, la cual momificaba por un sistema similar pequeños 
animalillos muertos.

Microorganismos. Volviendo a la actualidad, citaremos de nuevo el Congreso 
Mundial de Parapsicología de Barcelona, en el que el doctor Linares de Muía 
presentó una ponencia sobre el influjo ejercido por el ser humano sobre un 
determinado tipo de germen. El profesor Rovatti actuó mentalmente sobre los 
microorganismos, consiguiendo en unos casos aumentar el crecimiento en un 32 por 
100 y en otros disminuirlo de una forma similar.
Según palabras del doctor Linares de Muía, con técnicas bacteriológicas se 
podía esperar una dispersión del 8 por 100 en más o en menos, por lo que creemos 
que se ha conseguido demostrar en España la facultad del ser humano de 
transmitir su bioenergia a otros seres vivos. Asimismo creemos que con esta 
prueba se ha confirmado la existencia del nivel de comunicación entre los 
distintos elementos de la biosfera que Co, mentábamos en el capitulo anterior.

Vegetales. En relación con las plantas, y después de la publicación del 
libro de Peter Tomkins y Christopher Bird, La vida secreta de las plantas, hemos 
pensado que el lector debe conocer ya suficientes experiencias ajenas, por lo 
que preferimos proponerle una prueba que le permitirá averiguar el estado de 
desarrollo de su capacidad bioenergética.
Compre dos macetas de la misma capacidad y modelo, así como un saco de 
tierra. Mezcle bien la tierra y llene por igual ambas macetas. Coloque los 
tiestos de forma que reciban la misma cantidad de luz, aire y calor, pero separados el uno del otro. Escoja un puñado de judías, mézclelas bien y sepárelas en dos grupos iguales. Plante uno de ellos. Antes de plantar el otro manténgalo en su mano cerrada y concéntrese procurando no pensar más que en una cosa: transmitirle energía. Después siémbrelo y marque la maceta para diferenciarla de la anterior.
Riegue ambas macetas a diario y a la misma hora con igual cantidad de agua 
exactamente medida y de la misma procedencia. Dedique además cada día, después 
de regarías, un mínimo de diez minutos, pero sin sobrepasar los veinte, para 
pensar en las semillas del tiesto marcado. Visualice imaginariamente como crecen 
y se desarrollan llenas de vitalidad; acarícielas con amor. No piense para nada 
en las otras, limitándose con ellas al cuidado habitual.
Cuando broten las plantas apunte la fecha de cada una, y cuando a su 
juicio alcancen un tamaño suficiente, dé por terminada la experiencia 
midiéndolas en milímetros. De ser posible realice una serie fotográfica de 
ambas.
Creemos que esta simple experiencia, que no le llevará más de quince días 
o tres semanas, le bastará para comprobar la gran eficacia de la acción 
bioenergética.
De no ser así, no se desanime, repase todos los pasos cuidadosamente, 
puede haber cometido errores. Si todo está en orden, puede que se encontrase en 
un momento de baja capacidad de energía o quizá todavía no ha desarrollado sus 
posibilidades bioenergéticas.

Terapia psíquica. Se agrupan bajo este apartado las actuaciones de tipo 
benéfico ejercidas por un organismo sobre otro. La representación más conocida 
del protagonista de estas actuaciones es la figura del curandero, imagen popular 
del emisor bioenergético con su terapéutica de pases magnéticos e imposición de 
manos.
La acción curativa, indudable en ciertas ocasiones, ha sido justificada de 
muchas formas. Recordemos entre otras la expuesta por Brian Josephson en la 
conferencia sobre PK celebrada en el Canadá en el año 1974. Para Josephson, la 
explicación se centraría en la acción que se ejerce sobre los enzimas del 
paciente.
Nos atrevemos a opinar que esta explicación, como todas las que se sitúan 
a un nivel biológico tradicional, se limita a definir parte de las reacciones 
ulteriores del organismo al aporte de información y energía proporcionado por el 
sanador. Si éste es un individuo realmente dotado, sus pases magnéticos cumplirán la función de restablecer el equilibrio bioenergético del enfermo, de una forma similar a la acupuntura, pero menos directa. Estos movimientos que se inician en la cabeza y continúan hacia la zona afectada, seguirán las rutas nerviosas que unen ambas partes. Los movimientos continuados a una vel~cidad medida, proporcionarían un aporte continuo de energía al paciente, suministrándole también la información necesaria para despertar los centros adecuados del cerebro. Éstos enviarían las señales de aviso correspondientes a la zona enferma, para que ésta pudiese efectuar las reparaciones necesarias.
Nos encontraríamos así, no sólo con un fenómeno de suministro de energía, 
sino de información a nivel de biocampo. Con ellos, una persona con las 
cualidades adecuadas y la suficiente preparación, podría ayudar a cualquier 
organismo vivo en la recuperación de su salud.
Si consideramos válida la hipótesis anterior, tenemos que considerar la 
posibilidad de que la pirámide pueda captar algún tipo de información que sea 
beneficiosa para el enfermo que la utilice. A nosotros nos parece más prudente 
creer en una función de simple aportación de energía, que es lo que nuestras 
limitadas experiencias en este campo parecen confirmar.
Gracias a esta aportación podríamos utilizar esta forma geométrica para 
la curación de dolencias menores, de stress o de enfermedades psicosomáticas. 
Hemos observado que los mejores resultados se obtienen siempre cuando la persona 
que la utiliza es de tipo emocional (¡siempre las emociones!), lo que nos hace 
preguntarnos hasta qué punto sería eficaz este instrumento manejado por un 
curandero experto.

Generadores psicotrónicos. El funcionamiento de estos instrumentos es un 
fenómeno cuya interpretación ha suscitado numerosas polémicas. ¿Nos encontramos 
con una simple acción bioenergética o intervienen otros factores desconocidos? 
Si se trata de un fenómeno bioenergético, su clasificación es sencilla, podemos 
colocarlo bajo el epígrafe "C" de nuestra clasificación. De hecho parece ocurrir 
una sutil transformación, pasando la materia de que se compone el generador de 
un estado energético pasivo a una situación de acumulación activa de energia. La 
persona sintonizada con el instrumento puede utilizar la carga cuando, como y 
donde le interese, incluso a distancias de cientos de kilómetros.
Pero si existen otros factores, el asunto resulta más complicado, sobre todo porque es prácticamente imposible realizar experiencias con los generadores.
La historia de estos aparatos se encuentra envuelta en un misterio 
incrementado por la enigmática figura de su creador, Robert Pavlita, más 
parecida a la de un adepto alquimista, que a la de un científico actual. Desde 
afirmar que la idea de los generadores surgió de sus estudios de alquimia, hasta 
negarse a comunicar el secreto de su funcionamiento, Pavlita ha hecho todo lo 
posible para enervar a los científicos.
Sin embargo, parece existir una razón para todo este misterio: los 
generadores pueden ser unos instrumentos muy peligrosos. Esto lo sabe su 
creador, que en 1974 contó al conocido científico Stanley Krippner, la angustia 
sufrida durante los tres días empleados en la invención de un nuevo generador, 
necesario para poder revivir el brazo de su hija. Ésta lo tenía paralizado como 
consecuencia de una experiencia anterior.
Este relato nos trae a la mente la acción mágica del dorjé tibetano. Pero 
las personas que se interesan por el trabajo de Pavlita son en su mayor parte 
científicos e ingenieros, en general poco dados a la especulación con lo 
oculto. Por lo tanto, podemos deducir que estos generadores deben funcionar por 
medios relativamente al alcance de todos.
Una lectura atenta de la escasa información proporcionada por su autor 
parece revelarnos varias de las claves de este funcionamiento.
La forma geométrica tiene una importancia primordial. Se mencionan conos, 
cilindros, rectángulos y otras figuras. Los materiales son también importantes, 
pero siempre en relación con la forma. El elemento formado por una adecuada 
geometría, de unos determinados materiales, se relaciona con un área concreta 
del cuerpo humano, que según el autor, emite una energía específica. El 
instrumento así cargado, servirá sólo para unos fines limitados.
De esta manera, se obtienen hasta sesenta y ocho aparatos distintos, que 
corresponden a otros tantos centros emisores del organismo.
Cuando se quiere activar un generador, basta con realizar una sencilla 
operación, como ponerlo en contacto rítmicamente con una zona de la cabeza.
Podríamos decir por tanto que existe una capacidad bioenergética de 
acumulación en determinadas combinaciones de forma y materia, y un sistema de 
utilizar esta energía para diversos fines. Algunos de estos fines son altamente 
discutibles, como la afirmación de que es posible obligar a un ser humano a efectuar determinados movimientos. Pero otros han sido ampliamente comprobados y comprenden fenómenos diversos, entre ellos de psicocinesis.
Sin embargo, y aun aceptando la realidad de estos fenómenos, nos resulta 
difícil clasificarlos como procesos únicamente bioenergéticos. Creemos que se 
impone una mejor investigación y ésta podría realizarse a pesar del secreto en 
que se envuelve Pavlita.
La respuesta está en el pasado: en 1910, el señor de Tromelin presentó en 
el Congreso Experimental de Psicología francés, un aparato idéntico al ahora 
llamado Rotor Ripoff, así como toda una serie de aparatos del mismo tipo, que nos recuerdan extraordinariamente los generadores de Pavlita. Es muy posible que en estos investigadores de principio de siglo encontremos la respuesta a las incógnitas de tipo psícocinético que nos presentan los generadores psicotrónicos.
Por otra parte, es difícil saber si estos instrumentos están cargados de 
bioenergía; nosotros avanzaríamos la hipótesis de que han sido conectados de 
alguna forma a una energía universal. Esto justificaría la capacidad, que les 
atribuye su creador, de mantener indefinidamente su carga. La operación que en 
realidad efectuarían sería la de captar energía del medio ambiente cada vez que 
se les proporcionara un estímulo bioenergético. Así, la bioenergía, a través 
de la forma, atraería energía del medio y la proyectaría según la pauta impuesta 
por el operador.
Quizá sea también éste el secreto del funcionamiento de la pirámide. La 
maqueta actúa como una antena que capta energía cuando el investigador le 
suministra un estímulo bioenergético inconsciente. Esto justificaría la 
irregularidad de funcionamiento que comentábamos al iniciar el capítulo.
La primera conclusión que arroja esta hipótesis creemos que es muy 
interesante: hay que aprender a manejar la pirámide. Y este aprendizaje, nos 
parece que tiene que ser muy similar a cualquier tipo de entrenamiento para 
desarrollar la capacidad bioenergética.
Aceptemos o no esta hipótesis, creemos que existen suficientes elementos 
de juicio para que podamos afirmar la realidad de la influencia del investigador 
sobre las formas geometricas.





El modelo cósmico: padre cielo

En los capítulos anteriores esbozamos la hipótesis de que algunas formas 
geométricas sirven como antenas receptoras de energías específicas. Sabemos 
hasta qué punto la recepción correcta en una antena depende de la adecuada 
correspondencia entre sus medidas y el tipo de energía que debe captar; 
conocemos también la existencia de una energía, de la que debemos seleccionar 
sólo determinadas manifestaciones. Sin embargo, al no disponer todavía de 
aparatos capaces de medir estas manifestaciones, no podemos determinar las 
medidas necesarias para nuestras maquetas; tenemos que limitarnos por lo tanto a 
copiar aquellos modelos en los que se ha comprobado la producción de efectos 
paranormales.
Aunque nuestras imitaciones a escala también consiguen resultados, no nos 
parece una actitud muy científica conformarnos con esta actividad mecánica, y 
creemos que deberíamos escoger un campo de investigación que nos permitiera 
deducir un conjunto de leyes generales. Así, podríamos pasar de una mera 
reproducción mecánica, a la creación de nuevas formas geométricas capaces de 
captar las fuerzas que deseamos, o al menos saber con certeza por qué funcionan 
las que ya conocemos.
Pero es que además creemos que este campo de investigación ya existe, y sería precisamente el constituido por el conjunto de aquellas formas que nos sirven de modelos. Es indudable que son muy diversos, desde objetos de culto hasta construcciones sagradas, pero sólo estas últimas han sido objeto de la atención masiva de los investigadores, y esta atención se ha reflejado en centenares de obras, muchas de ellas altamente discutibles, otras lo suficientemente consecuentes como para poder ayudarnos a encontrar la 
solución a nuestro problema.
Todos los estudios realizados coinciden en asignar a la construcción 
sagrada la capacidad de actuar como nexo de unión entre determinadas fuerzas 
celestes y telúricas. El ser humano situado en la zona de confluencia de estas 
fuerzas sufriría una transformación que haría de él un ser diferente.
Los autores difieren, no obstante, en cómo consiguió llegarse a los 
niveles de control energético que se manifiestan en la Gran Pirámide o en las 
catedrales góticas. Por nuestra parte hemos llegado a la conclusión de que se 
podría elaborar un modelo teórico de este proceso, independientemente del hecho 
de que dicho proceso se haya realizado dentro de nuestra protohistoria o en 
civilizaciones mucho más antiguas. Todo sería cuestión de tiempo, no de proceso.
En la confección de este modelo hemos intentado incluir todos aquellos 
elementos capaces de integrarse en una unidad lógica, y hemos obtenido el 
siguiente resultado.
Existen hoy -y creemos han existido siempre- seres humanos capaces de 
percibir sin ayuda de instrumentos las corrientes telúricas. Algunos de estos 
hombres se dan cuenta de que esta fuerza siempre es más intensa cerca de enormes 
peñascos, de fuentes, o de corrientes subterráneas, y la mayoría de las veces en 
la conjunción de ambas circunstancias; allí la vegetación es más exuberante y se 
percibe una extraña sensación de fuerza y bienestar.
Comprendiendo la influencia de estas fuerzas sobre los ritmos vitales, 
buscan la manera de dominarlas o canalizarías, pero durante esta búsqueda, 
perciben grandes variaciones en este flujo energético, y comprenden que dichas 
variaciones se corresponden a ciclos de los astros de más fácil observación:
el Sol y la Luna.
Construyen entonces observatorios sobre estos centros telúricos, 
aprendiendo mediante la observación del tiempo transcurrido entre un máximo de 
flujo energético y el siguiente, así como de sus fluctuaciones, que se 
corresponden con los movimientos de estos dos astros, así como con los de otros como Venus y Júpiter.
La experiencia les enseña que determinadas rocas mejoran estas relaciones 
entre los poderes del cielo y la Tierra, y realizan entonces construcciones 
orientadas de acuerdo con la existencia de estos poderes.
Finalmente, y después de haber aprendido también la importancia de la 
forma, construyen edificios según las proporciones geométricas de la 
arquitectura sagrada, consiguiendo de esta forma seleccionar las energías 
necesarias para la mejor modulación de la fuerza telúrica.
Si bien no suscribimos necesariamente este proceso, pensamos que puede ser 
útil para darnos una idea de la existencia de energías beneficiosas para el ser 
humano, y para hacernos ver cómo pueden convocarse estas energías a través de 
formas construidas con unas medidas determinadas.
Creemos que en esta polaridad, energía-forma, reside el secreto de todos 
los fenómenos producidos por nuestras maquetas. Pero hemos visto también que 
este secreto se encuentra en las obras realizadas por los arquitectos sagrados.
La forma de desvelarlo sería, por lo tanto, intentar ponernos en el lugar 
de aquellos hombres geniales, para descubrir las fuerzas que nos influyen y 
tratar de comprender el sistema que emplearon para dominarlas.
Con esta intención, hemos pensado compartir con el lector a lo largo del 
resto de esta segunda parte, una serie de respuestas a las incógnitas que 
tenemos planteadas. Confiamos que estas respuestas puedan sernos útiles a todos, 
como punto de partida de una investigación cuyo final pudiera ser el libre 
acceso a las energías infinitas del universo.

La influencia del Sol

Hace unos años, el doctor Anatoli Podshibyakin, del Instituto de 
Fisiología Clínica de Kiev, descubrió una relación entre las manchas solares y 
los ritmos eléctricos de la piel.
Al parecer, en el momento en que se produce una erupción solar, cambia el 
potencial eléctrico en los puntos de acupuntura. Pero lo más interesante, no es 
tan sólo que se haya establecido una conexión entre ambos fenómenos, sino 
también que el cambio de potencial se produzca al mismo tiempo que el torbellino 
solar, aunque las partículas cargadas tardarán todavía horas en llegar a la 
Tierra.
Esto parece indicarnos que el Sol actúa sobre nosotros por medio de una 
energía diferente a la electromagnética, y, además que esta energía se desplaza 
a una velocidad superior a la de la luz (a la velocidad de la luz, los efectos 
tardarían en llegar a nosotros ocho minutos).
La investigación sobre las manchas solares ha alcanzado una importancia 
singular a partir de los trabajos realizados por el doctor John Eddy, del 
observatorio de Boulder, en los Estados Unidos. Estos trabajos fueron publicados 
a finales de 1977 en los famosos informes de la Smithsonian Institution.
El doctor Eddy utilizó para su estudio de la actividad solar una 
ampliación del sistema de la dendrocronología, consistente en el análisis de las 
cantidades de carbono 14 depositadas en los anillos anuales de los árboles.
Como ya vimos en el capítulo dedicado a las energías, el incremento de las 
manchas solares desvía los rayos cósmicos, con lo que éstos llegan en mucha 
menor cantidad a la Tierra. Esta disminución de los rayos cósmicos lleva 
aparejada una merma en la existencia del carbono 14. Por lo tanto, el anillo 
formado ese año en el árbol contendrá una cantidad menor de aquel elemento 
radiactivo. Conocedor de esta interrelación, el investigador se limitará a 
cortar árboles con la suficiente edad como para poder abarcar un período de 
tiempo lo más dilatado posible.
Así lo hizo el doctor Eddy, obteniendo un mapa de la actividad solar que 
cubría un lapso de 5.000 años, gracias al sacrificio de varios pinos gigantes de 
las Montañas Rocosas.
De esta forma consiguió identificar doce períodos de manchas solares, seis 
de los cuales eran de actividad mínima, y que curiosamente coincidían con fases 
de enfriamiento extremo del clima. Con ello fue posible establecer una relación 
entre la actividad solar y el clima.
En cuanto a las etapas de máxima actividad son dignas de destacarse las 
cinco más intensas. Concuerdan con los momentos de mayor retroceso de los 
glaciares, es decir, con épocas de máxima elevación de las aguas marinas. 
Concuerdan asimismo con cinco eras que han sido decisivas para la civilización 
occidental: Sumer, la Gran Pirámide, Stonehenge, el Imperio Romano, y las 
cruzadas con las catedrales góticas.
Estos ciclos tienen en común la importancia concedida a los mitos solares 
(Atum, Lugh, Mithra y Cristo) y a los telúricos (Isis, Lusina y Vírgenes 
Negras), produciendo como consecuencia el auge de una determinada arquitectura 
sagrada.
Hemos visto que existe una sincronicidad entre las fuerzas solares y las 
terrestres, desempeñando el Sol un papel vital en la historia de la humanidad. 
Parece evidente por lo tanto, la importancia que tiene el conocimiento de la 
futura actividad solar. La predicción de las manchas solares permitiría tomar 
las medidas necesarias para mejorar el mañana de la humanidad.
¿ Podría ser la Astrología capaz de realizar este tipo de predicciones? 
Así se lo pareció a John H. Nelson, un astrónomo aficionado al que empleó la RCA 
precisamente con el objeto de encontrar un sistema para predecir las manchas 
solares. En 1946 Nelson no estaba interesado en la Astrología, pero acabó 
utilizando un procedimiento de trabajo que situaba a la Tierra en el centro del 
sistema solar; utilizando este método combinado con el habitual heliocéntrico, 
consiguió predecir, con un 93 por 100 de aciertos, la actividad solar a corto 
plazo.
Este elevado número de aciertos está basado en las posiciones relativas de 
los planetas y la Luna respecto al Sol y la Tierra. De estas posiciones, las más 
importantes parecen ser aquellas que forman ángulos múltiplos de 30 grados.
La aplicación más destacada de esta teoría, la tenemos en la relación que 
existe entre los aspectos de los planetas Júpiter, Saturno, Urano y la actividad 
solar. Los ángulos mal aspectados (90, 180, 270 y 360) están directamente 
relacionados con las manchas solares y las alteraciones de tipo gravitatorio y 
geomagnético.

La influencia de la Luna

Autores como Gauquelin, han tratado in extenso la influencia solar y lunar 
sobre la biosfera y el geomagnetismo. Por lo tanto, trataremos solamente en este 
apartado de dos aspectos del ciclo lunar que se encuentran estrechamente ligados 
con las construcciones sagradas. El primero es el fenómeno de la Luna llena y el 
segundo el de los eclipses. Ambos influyen en la actividad telúrica a través de 
las alteraciones que inducen en el geomagnetismo. La Luna llena incrementa la 
acción de las corrientes telúricas, aunque en menor grado que el Sol; los 
eclipses, tienen por supuesto el efecto contrario, especialmente los totales de 
Sol, que llegan a reducir de una forma notable las manifestaciones del 
telurismo.
Ambos fenómenos naturales, han tenido un gran influjo en las construcciones megalíticas, como veremos en el capítulo 16, influjo que se 
refleja en la capacidad de predecirlos que poseen muchas de estas 
construcciones.
Pronosticar el advenimiento de la Luna llena es relativamente fácil, ya 
que en relación a la Tierra, nuestro satélite tarda poco más de veintisiete días 
en volver a la misma fase. Este período sidéreo no coincide con el sinódico de 
veintinueve días y medio correspondientes a una órbita lunar completa, debido al 
movimiento de traslación de nuestro planeta, pero este desfase no afecta a la 
precisión del vaticinio, ni a la actuación de la Luna sobre los fenómenos 
terrestres.
Más complejo es el pronóstico de un eclipse, debido a que éste no vuelve a 
producirse hasta pasadas doscientas veintitrés lunaciones, o sea después de 
dieciocho años y once días. Sin embargo, los caldeos ya conocían este ciclo bajo 
el nombre de Saros, y lo utilizaban en sus predicciones. Sabían también que
abarcaba un total de cuarenta y un eclipses solares, de los cuales sólo una 
parte eran totales.
Para que se produzca un eclipse total de Sol, no sólo debe situarse 
nuestro satélite exactamente en línea recta entre el Sol y la Tierra; es 
necesario también que los discos aparentes de ambos astros sean idénticos. Esto 
ocurre gracias a una circunstancia que es única en el sistema solar. Aunque la 
Luna es cuatrocientas veces menor que el Sol, en determinados momentos de su 
órbita se encuentra cuatrocientas veces más cerca de la Tierra que el astro rey.
Si observamos el ciclo producido por los eclipses totales de Sol, 
comprobamos que cada ochenta años se producen unos ciento veinte. Esto quiere 
decir que ciento veinte veces en este período de tiempo, una franja de sombra de 
unos doscientos kilómetros de amplitud recorre la Tierra, cortando en seco el 
aporte energético solar, y reduciendo bruscamente el flujo telúrico.
Ignoramos la trascendencia que pueda tener esta pulsación periódica, pero 
lo que no dudamos es que los arquitectos sagrados la conocían.


La influencia del medio ambiente

Al encontrarnos en una construcción sagrada, percibimos en ocasiones una 
atmósfera en la que se conjugan el sentimiento de trascendencia con una tensión 
especial. Somos entonces conscientes de haber encontrado un sitio construido por 
iniciados, distinto de otras edificaciones religiosas; un lugar donde existe una 
enseñanza perpetua. Entre aquellas piedras se produce continuamente una 
transformación del medio ambiente.
Deseamos terminar este capítulo con una breve referencia a las fuerzas en 
que vivimos inmersos, y que constituyen nuestro medio habitual. Un medio que, 
sin la menor duda, es muy diferente a aquel que crea la construcción sagrada en 
su seno.
Vivimos rodeados de electricidad, sin la cual no sería posible la 
existencia. Esta electricidad tiene un voltaje negativo en la superficie de la 
Tierra y uno positivo en la atmósfera, donde se va incrementando progresivamente 
su carga hasta el cinturón interior de Van Allen.
El campo electrostático formado tiene una frecuencia de ocho a catorce 
ciclos por segundo, siendo esta frecuencia la que regula los ciclos diarios del 
ser humano, según han demostrado las investigaciones de R. Wever del Instituto 
Max Plank.
Observemos también que el ritmo de las ondas cerebrales alfa es de diez a 
catorce ciclos por segundo.
Cuando el cerebro se encuentra en dicho estado, la persona tiene acceso a 
toda aquella información subliminal de la que no es consciente en el estado de 
vigilia normal. Esto parece indicarnos que si estamos en un estado de 
recogimiento, rezo, o meditación, el campo electrostático (o mejor dicho, el 
biocampo que lo acompaña) nos suministra información destinada a mantener los 
ritmos biológicos en este estado.
Pensemos que estas actitudes de recogimiento se producen habitualmente en 
un edificio sagrado, en el que el biocampo se encuentra modulado por las 
proporciones arquitectónicas. ¿Qué información recibimos en estos momentos?
Cabe preguntarse también si esta información periódica era la que 
preparaba el organismo y el biocampo de los fieles para su encuentro anual con 
las fuerzas telúricas que surgian poderosas del subsuelo.





El modelo cósmico: madre tierra

En los libros sagrados de la humanidad la Tierra aparece siempre bajo su 
aspecto generador. Es la Mater Suprema, y su espíritu, su fuerza, se manifiesta 
por doquier en la naturaleza. La expresión más evidente de esta fuerza, las 
corrientes telúricas, ha sido incorporada al conocimiento sagrado de los pueblos con nombres diversos que intentan definir su movilidad y su capacidad de 
otorgar la sabiduría. En unas culturas se la describe con la figura de la 
serpiente, en otras con la del dragón; a nuestra civilización fue incorporada en 
1849 por W. H. Barlow bajo su aspecto más prosaico de corriente eléctrica.
Actualmente sabemos que la influencia del Sol, la Luna y las corrientes 
eléctricas de la ionosfera producen variaciones en el campo magnético terrestre. 
Estas variaciones originan a su vez corrientes eléctricas que, utilizando el 
suelo como conductor, circulan por el mismo según líneas de menor resistencia 
como fallas geológicas o arroyos subterráneos.
La existencia de estas corrientes puede detectarse midiendo con un potenciómetro la diferencia de voltaje entre dos electro, dos hundidos en 
el suelo y separados unos cientos de metros. Estas medidas se efectúan en 
milivoltios por kilómetro.
Se han verificado alteraciones de origen lunar y solar, siendo el influjo 
de nuestro satélite de cuatro a cinco veces menor y notándose su influencia con un desfase de tres horas en relación a su paso por el meridiano.
En las mediciones efectuadas por don Antonio Romaña, del observatorio del 
Ebro, se observan variaciones diarias de intensidad, con un mínimo hacia las 
once de la mañana y un máximo hacia las seis de la tarde (hora solar). Estas 
variaciones parecen corresponderse con las del llamado componente vertical del 
campo magnético terrestre. También pudo comprobar que las fases lunares no 
modifican en absoluto dichas variaciones.
Este escueto resumen delata, a pesar de su brevedad, la pobreza de 
nuestros conocimientos en relación con los de otras culturas, que han sabido 
utilizar las corrientes telúricas para su beneficio. Recurriremos, por lo tanto, 
a ellas para comprender las funciones y los sistemas de aprovechamiento de estas 
fuerzas, y conocer sus caminos y emisores naturales.


Las funciones

El poder de la Tierra adopta una multiplicidad de formas cuando intentamos 
comprender sus efectos: los peregrinos acuden a los lugares sagrados con la 
esperanza de aliviar sus dolencias; el deseo de fertilidad consigue del sexo 
femenino que se abrace a menhires fálicos o ingiera determinadas aguas; los 
novicios de diversos cultos se someten al flujo telúrico para alcanzar estados 
alterados de conciencia que los sitúen en la antesala de experiencias místicas.
Todo este conjunto de resultados, aparentemente distintos, difieren sólo 
en la naturaleza de las personas. El beneficio conseguido es mayor cuanto más 
completo es el equilibrio bioenergético de quien se acerca a la fuerza telúrica. 
El poder de la Tierra transforma los ritmos vitales, haciéndoles recuperar su 
armonía y aproxima al individuo cada vez más a una fusión con la energía 
cósmica. Esta recuperación de la armonía vital, se traduce primero en un 
mejoramiento de la salud, y después en una adquisición de conocimiento, en el 
sentido oculto del término. Es entonces cuando adquiere significado la imagen de 
la serpiente depositaria de sabiduría, que proporciona el acceso a otros 
aspectos de la realidad.

Los emisores

La energía telúrica se desplaza por terrenos impermeables con base 
arcillosa o pétrea. En su fluir por la superficie de la Tierra, fertiliza arroyos, fuentes y pozos. Se concentra en cuevas y surge al exterior por rocas, colinas y montes. De todos los elementos citados, el agua y las cuevas son los acumuladores de la energía, mientras que los restantes funcionan como emisores de la misma.
Estas propiedades fueron recogidas por los constructores megalíticos e 
interpretadas a través del dolmen y el menhir. Las funciones diferenciadas de 
estas construcciones implican la existencia de dos tipos de energía: una, la que 
acumula el dolmen; otra, de diferente signo, la que el menhir enlaza con las 
fuerzas celestes. Esta unión sería necesaria para acabar con la "malignidad" de 
la fuerza telúrica, y ha sido representada simbólicamente por el mito de san 
Jorge y el Dragón, o por el de Apolo (el Sol) venciendo a Python (la fuerza 
telúrica) en Delfos.
De esta forma, veremos relacionado siempre el dolmen con cultos lunares, 
de los cuales la fertilidad de los sembrados es uno de sus aspectos. Por su parte, el culto al menhir, fálico y solar, guarda relación con la fecundidad femenina, porque la raza humana depende de la unión de las energías solares y telúricas. Por eso en todos los procesos en que el hombre se ve implicado, existirá una combinación de ambas fuerzas, en la que predominarán las celestes, como en el menhir, las telúricas, como en el dolmen, o estarán armónicamente equilibradas, como en la catedral gótica.


Los caminos

Debemos a Alfred Watkins, de la Sociedad de Anticuarios de Hereford, el 
descubrimiento del trazado de las rutas telúricas. Estos caminos unen en línea 
recta megalitos, iglesias medievales, castillos normandos, abadías, pozos 
sagrados, depósitos de magnetita y otros puntos significativos, como montículos 
de tierra en forma de cono truncado.
Existen alineamientos de doce y hasta de cuarenta elementos, a veces 
separados entre sí tan sólo por un kilómetro; en otras ocasiones se forman 
verdaderas redes, con puntos destacados en las encrucijadas. Algunas de estas 
rutas fueron cubiertas de piedra en tiempos del dominio celta en Gran Bretaña, y 
tenían el derecho de asilo, junto con templos y ciudades.
Watkins llegó a la conclusión de que cualquier línea que uniese más de 
cinco puntos de renombrada antiguedad era significativa y justificaba la 
existencia de un camino. La investigación actual (Watkins falleció en 1935), 
confirma gracias a la computadora, que estas rutas no son fenómenos casuales.
Durante años, el autor de The Old Straight Track creyó que los 
alineamientos eran senderos de la edad de piedra; parecía corroborar esta idea 
la similitud de nombres a lo largo de un alineamiento. Nombres de colores como 
rojo y blanco son comunes, así como los nombres Leigh o Ley, que proporcionaron a Watkins el nombre con que bautizó a estos senderos.
En su opinión, los caminos con nombres en los que figuraba el color rojo 
eran utilizados por el gremio de alfareros, y el blanco señalaba las rutas de la 
sal. Pero una serie de hechos demostraron que los Leys tenían, en general, un 
significado más profundo.
En algunos casos era claro que no podían ser antiguos senderos porque 
terminaban abruptamente en una colina, o pasaban por áreas impracticables. En 
otros se comprobó que coincidían con determinadas declinaciones astronómicas, lo 
que llevó al descubrimiento de que los alineamientos de megalitos estaban realizados según consideraciones astronómicas, e incluso que determinados sitios prehistóricos se ordenaban como las constelaciones, representando cada emplazamiento un determinado cuerpo celeste.
La observación de migraciones de pájaros y otros animales a lo largo de 
determinados Leys, hizo comprender la existencia de fuerzas subterráneas: en una 
época del año, los Leys se animaban con una energía vital que fertilizaba la 
tierra, dirigiéndose los campesinos a lugares concretos de acumulación 
energética, donde celebraban las ferias anuales.
Hoy se ha llegado a la conclusión de que a la red de los Leys se superpone 
el trazado, menos sutil, de rutas primitivas, formando en algunos casos una 
conjuncion practica de lo profano y lo sacro.


Entre el tigre y el dragón

Hasta ahora hemos visto los elementos que componen la fuerza telúrica, 
elementos que el taoísmo ha sido capaz de estructurar en un sistema que permite 
la integración del ser humano con el cosmos.
El hombre taoísta sabe que su bioenergía depende de una adecuada 
sintonización con las fuerzas telúricas del medio ambiente; fuerzas que a su vez 
están subordinadas a las vibraciones celestes. Esta interacción produce una 
serie de movimientos y cambios continuos que están regidos por' la ley de 
polaridad del Yin y del Yang.
Esta polaridad la vemos reflejada en el cielo y en la tierra, de cuya 
unión surge la potencia cósmica, en forma de fuerzas similares a las corrientes 
del viento y del agua. El equivalente terrestre de estas fuerzas es asimismo 
dual, ya que las corrientes telúricas poseen también una polaridad. El taoísmo 
las clasifica en Kwei y Shin, o de una forma más descriptiva, en (tigre blanco 
del oeste" (Yin) y "dragón azul del este" (Yang).
De estos conceptos emana la ciencia (del viento y del agua) o Feng Shui, que es el arte de disponer las moradas de vivos y difuntos de forma que armonicen con las corrientes locales del aliento cósmico. Esta integración 
energética del hombre en el medio se realiza como un primer paso para llegar a 
la unidad con el cosmos, fin último de la ciencia taoísta, cuyo propósito es el 
beneficio de la vida humana.
Para realizar su trabajo, el artífice del Feng Shui cuenta con su preparación en agrimensura. geometría, número y proporción, astronomía y 
astrología. Cuenta asimismo con dos instrumentos: la varilla radiestésica y la 
brújula geomántica.
Esta última es un instrumento complejo que sintetiza todos los 
conocimientos del geomante. Formada por un disco de madera o arcilla cocida de 
15 cm de diámetro, tiene en su centro una aguja imantada, alrededor de la cual, 
en círculos geométricos concéntricos se acumulan los datos: declinación, los 
ocho trigramas, el Zodiaco, los veinticuatro períodos del ciclo solar, las 
veintiocho constelaciones, etc., pudiendo llegar la información a cubrir una 
treintena de círculos.



Cuando se desea realizar un asentamiento humano, se empezará por descubrir las principales corrientes de energia del área. Para ello el geomante realiza un estudio de los cielos, identificando constelaciones y planetas con las cadenas de montes y colinas. De esta forma, sabrá por las posiciones de los cuerpos celestes cuándo y cómo se modificarán las corrientes locales. Siguiendo esta pauta, indicará donde excavar cimientos o perforar pozos, evitando "despertar al dragón) y respetando los árboles y rocas depositarios de la fuerza vital.
El resultado de estas acciones será un paisaje habitado, en el que 
viviendas y tumbas tendrán sus zonas principales orientadas hacia el sur (Yang) 
con "el dragón azul" a la izquierda y el "tigre blanco" a la derecha. Los aleros 
de las casas se colocarán a alturas distintas, para evitar líneas rectas, que 
podrían constituir peligrosos conductores energéticos. Los templos orientarán 
sus altares hacia el sur y se protegerán por columnas, especialmente del norte 
(Yin). En sus cercanías existirá un curso de agua.
Pero el adepto del Feng Shui puede hacer algo más que adaptar las 
construcciones al medio. En caso de necesidad modificará el paisaje para que las 
alturas escarpadas Yang y las elevaciones redondeadas Yin, estén en la 
proporción de tres a dos, favorable por su ligero predominio Yang. Debilitará 
los flujos deipasiado potentes rompiendo sus alineaciones por medio de muros y 
pilares que modificarán la violencia de la recta en la suavidad de la curva. 
Reforzará asimismo las corrientes débiles, quitando de su camino los obstáculos 
que le roban su fuerza.
Esto fue aprovechado por los emperadores para hacer que los adeptos del 
Feng Shui desviaran las corrientes telúricas hacia el palacio imperial en Pekín 
para acrecentar su fuerza. Este acto estaba basado en la creencia de que la 
actitud del emperador era decisiva para el bienestar del país. De esta forma se 
aceptaba que la conducta impropia del hombre puede influir sobre la naturaleza y 
atraer toda clase de calamidades. A la influencia del cosmos sobre el hombre, se 
correspondería la de éste sobre el cosmos.
Los libros de Feng Shui nos describen como en los lugares abruptos las 
energías fluyen rápidas y violentas; en estos parajes moran los míticos 
inmortales. No es casualidad que este término "inmortal" se represente en China 
por los caracteres "hombre" y "colina". El inmortal es el hombre mutado por las 
energías que se acumulan en las zonas elevadas. Por esto determinados templos y 
pabellones se sitúan en lo alto de colinas, donde se unen las fuerzas de cielos 
y tierra.


Los caminos del poder

Una vez se ha fijado la meta de su integración con la energía cósmica, el 
hombre comprende que existen unas vías de acceso a la trascendencia, susceptibles de ser recorridas si se adopta el método adecuado. Abandonando así 
su papel de simple receptor de fuerzas, elabora sistemas que le permitan 
construir sus propios caminos de poder; caminos que participarán de la doble 
naturaleza cósmica, incluyendo dentro de su unidad un aspecto Yin y otro Yang. 
Así, a través de la experiencia, el hombre consigue llegar a un método en el que 
expresa esta dualidad por medio del movimiento y del sonido, donde el 
movimiento, que puede adoptar una forma estática, representaría la polaridad 
Yin, mientras que el sonido cumpliría con la función Yang.
Todo método que no incluya, en una u otra proporción, ambos aspectos, será 
inadecuado para alcanzar la unidad cósmica. Veremos así innumerables formas de 
aplicación, pero todas serán bipolares, si bien, según las necesidades del 
actuante, se acentuará más uno de los aspectos para conseguir el equilibrio del 
método con el que lo practica. Otro punto común es la utilización de una técnica 
consistente en desconectar la mente de sus asideros habituales, con el objeto de 
abrir paso a los ritmos cósmicos.
Si consideramos los métodos en función de su polaridad, veremos como 
algunos se encuentran en una situación de equilibrio, en la que el exceso o 
defecto del aspecto Yin se compensa con el aspecto Yang. Ejemplos de este 
equilibrio nos lo proporcionan la mayor parte de los yogas, en los que el mínimo 
movimiento de los asanas se corresponde con el sonido interior de los mantras. 
Los voladores sufíes, por su parte, representan el equilibrio de signo 
contrario, con un máximo de movimientos y sonidos en forma de danza y música.
Otros métodos acusan un predominio del aspecto Yang, como determinadas 
obediencias del tantrismo búdico,tibetano, o el zen japonés, que contraponen la 
abundancia del sonido a la actitud estática de los practicantes. Finalmente, 
podemos destacar el aspecto Yin del Tai Chi Chuan, con sus series de movimientos 
realizados en silencio.
El sonido representa un papel fundamental en todos los métodos; hasta los 
movimientos circulares del Tai Chi, se realizan en un silencio específico del 
que no están ausentes la vibración y el ritmo. En los otros sistemas, el sonido 
lleva a estados alterados de conciencia a través de la repetición monótona, y produce cambios en los ritmos biológicos gracias a la acción de determinadas vibraciones.
Por su parte el movimiento puede llegar en su elaboración a constituir un 
auténtico ritual, creando entonces la necesidad del templo, donde sonido y 
ritual se integran a través del grupo con las fuerzas vitales convocadas por la 
arquitectura sagrada.


LA ENERGIA SAGRADA (SALAS Y CANO) :

La arquitectura sagrada

La humanidad, en su afán de construir lugares para comunicarse con sus dioses ha cubierto de templos la faz de la Tierra. Para distinguir los edificios capaces de convocar en su interior la energía cósmica, es necesario comprobar la existencia de cuatro características básicas que los diferencia de los simples lugares de culto: una orientación adecuada, que permite utilizarlos para predecir los movimientos de los astros y para un mejor aprovechamiento de la bioenergía; la utilización de unos materiales concretos en su construcción; su realización según medidas y principios geométricos específicos; y, finalmente, la existencia de intensas fuerzas telúricas en el emplazamiento.
Detallaremos a continuación las tres primeras características, según se 
presentan en el templo solar de Stonehenge, para terminar con un comentario 
sobre la actividad telúrica en Carnac y en las catedrales góticas.
Gracias a los análisis realizados por el método del carbono 14, corregidos con el nuevo sistema de la dendrocronología, se han podido distinguir tres fases en la construcción de Stonehenge, fases a las que los arqueólogos han llamado I, II y III.
Stonehenge I data del 2800 a. de C., y estaba formado por tres elementos 
circulares concéntricos: una zanja, una elevación de tierra y cincuenta y seis 
agujeros, llamados "de Aubrey" en honor a su descubridor, un anticuario inglés del siglo XVII. Existen otros elementos adicionales, formados por cuatro piedras a las que se ha llamado "estaciones" y cuatro postes de madera que se encontra-ban junto a la famosa Heel Stone. Este menhir, quizás el elemento más antiguo de Stonehenge que ha sobrevivido al paso del tiempo, está situado al NE, enfrente de una abertura de doce metros existente en la elevación circular de tierra.
Un observador que actualmente se sitúe en el centro del recinto, ve 
aparecer el sol del solsticio de verano sobre la Heel Stone; sin embargo este 
dato no es válido para establecer el factor de orientación, ya que el primer 
rayo luminoso aparece a la izquierda del menhir, y lo que es peor, hace 4.800 
años, este primer rayo aparecía hasta cinco diámetros solares más a la izquierda 
del mismo. Según parece, el factor orientación viene definido en realidad por 
las cuatro alineaciones representadas en la figura 12.
En todo caso la Heel Stone señalará el solsticio de verano a la 
contemporánea Orden de los Druidas de Gran Bretaña, pero en realidad, no lo hizo 
nunca a sus antepasados.
Este menhir más bien parece tener una función lunar) y así lo afirman 
investigadores como Newham, Atkinson y Hawkins. Estos dos últimos coinciden en 
el papel que este monolito desempeña en la predicción de eclipses: la aparición 
de la luna llena sobre el mismo en el solsticio de invierno, anunciaría un 
inminente eclipse solar o lunar.
Según el mismo Hawkins, los agujeros de Aubrey servirían también para la 
predicción de eclipses. Esta afirmación despertó en su momento las iras del 
mundo arqueológico, pero las comprobaciones posteriores del famoso astrónomo 
Fred Hoyle confirmaron este hecho, si bien utilizando para ello un sistema 
distinto del de Hawkins.
La investigación de Hoyle ha demostrado la existencia de un calendario 
solar en los agujeros de Aubrey; calendario que resultaría del desplazamiento de 
una bola de yeso esculpida (como la encontrada en el agujero 21) de dos en dos 
agujeros cada trece días. Esta bola, que representa el Sol, completará la vuelta 
a los agujeros en 365 días, si se introduce una corrección en el momento de los 
solsticios. Añadiendo a este calendario tres bolas más, en función de la Luna y 
los nodos ascendente y descendente, Hoyle consiguió vaticinar con éxito todos 
los eclipses, tanto solares como lunares.
De esta forma, los constructores de Stonehenge 1, cumplían ya con la 
primera necesidad de un centro energético: la predicción de los movimientos 
estelares. Vaticinando los eclipses, sabían de antemano cuando descendería la 
actividad telúrica, y conociendo la fecha del equinoccio de primavera, podían 
convocar a los fieles en el preciso momento en que esta fuerza aparecia con 
todo su poder generador.
La colocación de las piedras azules de Stonehenge II, parece confirmar que 
los nuevos constructores participaban de los conocimientos astronómicos de sus 
predecesores. Las piedras, clavadas alrededor del 2130 a. de C., formaban un 
semicírculo abierto al NO, con una aparente intención de observatorio lunar. 
Desgraciadamente es poco más lo que se conoce de esta fase, borrada ciento 
cincuenta años más tarde, cuando otros constructores arrancaron las piedras 
azules para reordenarías de forma distinta. Esta fase termina con la creación de 
un Stonehenge muy similar al que hoy conocemos: un cromlech formado por treinta 
menhires, que se diferencia de los demás al estar éstos adintelados por la superposición de otras treinta piedras gigantescas. En el interior de este circulo pétreo, se elevan cinco trilitos ordenados en forma de herradura abierta hacia el NE.
Este último Stonehenge, no sólo repite las alineaciones astronómicas de 
los anteriores, sino que introduce además el segundo factor básico en todos los 
centros energéticos: la piedra con mineral de cuarzo. En este centro se utilizó 
la piedra arenisca, como en otros el granito, pero en todos deberá estar 
presente el cuarzo, porque sin él, podemos afirmar que no existirá una auténtica 
capacidad energética. Así nos lo demuestran los arquitectos sagrados, que lo 
utilizaban ya muchos siglos antes de Stonehenge, y lo seguirán utilizando 
durante los siguientes 3.500 años sin interrupción.
No sabemos hasta qué punto las presiones o vibraciones a que puedan verse 
sometidas estas piedras pueden producir corrientes eléctricas con capacidad 
suficiente para conseguir efectos dignos de mención. Más bien parece que esta 
omnipresencia del cuarzo implique la existencia de otras propiedades de este 
mineral, aparte de la piezoelectricidad. Quizá, como en tantos otros fenómenos, 
la presencia de mínimas corrientes eléctricas acompañe o provoque la actividad de las otras fuerzas que influyen en el biocampo.
Por otra parte, la actuación de estas ínfimas corrientes eléctricas, puede 
limitarse a activar la cualidad de antena cósmica que poseen estas construccio-nes. De esta forma, las presiones o vibraciones ejercidas sobre las piedras, iniciarían el proceso de atracción de las fuerzas celestes.
Más compleja que la incógnita introducida por la presencia del cuarzo, es 
la existente en las propiedades geométricas de estas construcciones. La 
principal dificultad con que nos encontramos, es la aparente diversidad de 
unidades y principios básicos utilizados en cada una de ellas. Y decimos 
aparente, porque hay indicios de la existencia de unas normas universales de 
proporcionalidad que regirían para todos los edificios sagrados. Puede citarse 
como ejemplo el que centros tan alejados como Chartres y Machu Pichu parecen 
haber sido edificados siguiendo una pauta musical.
La realidad es que nos encontramos todavía sin una base para poder 
realizar por nuestra cuenta un centro energético. A no ser que recurramos a la 
copia de un modelo existente que es lo que estamos haciendo a los textos de magia. Sin embargo, algunos investigadores actuales están realizando una serie de descubrimientos que seguramente llegarán a formar lo que será la arquitectura energética del futuro. 
Podemos citar entre ellos al británico Benson Herbert, que estudia la 
posibilidad de construir una casa "productora de poltergeist", relacionando así, 
los fenómenos bioenergéticos con las formas geométricas.
Otros científicos, han llegado a la obtención de datos básicos, sin 
apartarse tanto del área tradicional de investigación. Por ejemplo, el ingeniero 
Alexander Thom, de la Universidad de Oxford, cuyos trabajos de medición en 
centenares de centros megalíticos le han llevado al descubrimiento de unidades y 
principios geométricos comunes a todos ellos.
La contribución del profesor Thom es suficientemente importante como para 
que la citemos más ampliamente. La unidad básica de longitud, según Thom, es la "yarda megalítica" de 2,72 pies (82,91 cm), nombre que nos atreveremos a tradu-cir libremente por el de "vara megalítica", aunque sólo sea por su similitud con la vara española de 83,59 cm. A esta unidad se añade otra, múltiplo de la primera, dos veces y media mayor, que equivale a 207,26 cm. Thom la denominó "bastón megalítico", y se encuentra presente con tanta abundancia como la anterior en todos los centros megalíticos.
Las principales figuras descubiertas fueron la circunferencia, el triángu-lo rectángulo de lados 34-5 y 12-35-37, así como diversas clases de elipse. Característica específica de las circunferencias es que se intentó trazarías siempre de manera que su longitud constara de un número entero de unidades; en ocasiones incluso se llegaron a deformar ligeramente estas figuras para conseguir expresar su longitud en unidades enteras.
Para obtener sus fines con suficiente aproximación, los constructores 
sagrados utilizaron en ocasiones un sistema doble: en primer lugar emplearon 
sólo los diámetros más convenientes; en segundo, aplicaron unidades distintas 
para medir el perímetro de la circunferencia y el diámetro de la misma. De esta 
forma, expresando el primero en bastones y el segundo en varas, consiguieron 
alcanzar una precisión notable, según podemos comprobar en el cuadro siguiente.
Diámetro en varas Perímetro en bastones
4 5,02
8 10,05
12 15,08
16 20,10
32 40,21
36 45,238

Si calculamos la mayor desviación que se produce, veremos que es de un 
0,53 por 100, que podemos considerar como prácticamente insignificante.
En el caso de Stonehenge se ha utilizado otro sistema, aplicando la vara 
por igual al diámetro y a la circunferencia; en el caso de la circunferencia 
delimitada por el interior del cromlech, la desviación decimal es tan sólo del 
0,086 por 100. Y existen otras construcciones megalíticas, como el Anillo de 
Brogar, en Orkney, en que el diámetro de 125 varas arroja una desviación todavía 
menor.
Por supuesto no creemos que los constructores de estos centros energéticos 
tuvieran la menor obsesión por conseguir una exactitud matemática absoluta; 
creemos que estas relaciones son la expresión anecdótica de la selección de 
unas medidas y proporciones concretas con unos fines más trascendentes que el puro juego matemático.
Si hemos detallado los descubrimientos del profesor Thom, a pesar de que 
se limitan a demostrar la capacidad matemática del constructor megalítico, es 
porque nos parece que en esta capacidad está el secreto de las formas 
geométricas. A nuestro parecer, es necesario seguir las huellas del profesor 
Thom para conseguir desentrañar ese secreto.
Su sistema no tiene nada de esotérico, consiste simplemente en una 
medición in situ extremadamente precisa de los centros megalíticos. Este sistema 
puede ser eficaz porque los centros megalíticos, con toda su complejidad, son 
los más sencillos dentro del campo de las formas geométricas. Básicamente, están 
formados por líneas trazadas en un plano, siendo las piedras simples 
proyecciones de estas líneas en el espacio.
Es decir, que el centro megalítico se realiza en un solo plano, mientras 
que los demás centros energéticos están compuestos de una multiplicidad de 
niveles. Por lo tanto, el dominio de este plano debe ser nuestro primer paso 
para llegar a conquistar el mundo de las formas geométricas.

La serpiente en la catedral

Los diversos investigadores de las catedrales francesas dedicadas a la 
Virgen (Notre-Dame, Chartres, Reims, etc.) coinciden en afirmar la existencia de 
dos focos de emisión telúrica en el subsuelo de estas edificaciones. Estos focos 
estarían marcados en el pavimento de la nave catedralicia por el laberinto y por 
una zona, llamada el centro sagrado, sobre la que se sitúa el altar.
Esta doble emisión hace que nos preguntemos por la forma que adopta la 
corriente telúrica en el interior de estas construcciones. Es muy posible que la 
respuesta a este enigma se encuentre al otro lado del océano, en el Nuevo Mundo.
En Estados Unidos existen una serie de figuras cuyo tamaño gigantesco 
impide verlas por completo si no es desde el aire; nos referimos a las famosas 
serpientes realizadas sobre montículos, de las cuales quizá la más conocida sea 
la de Brush Creek, en el estado de Ohio. Estas serpientes, según parece, son la 
representación del "espíritu de la Tierra), y sus características comunes son la 
cola en forma de espiral y el estar construidas junto a cursos de agua, hecho 
este último, que confirma su función de centro telúrico.
Si superponemos un modelo reducido de esta serpiente al pavimento de la 
catedral, obtenemos una imagen de la energía que circula por el subsuelo. La 
cola en espiral coincidiría con el laberinto, una forma generada precisamente 
sobre la espiral. La cabeza, marcaría el centro sagrado alrededor del cual se ha 
edificado la catedral.
Si recordamos que la misma ha sido dedicada a la Virgen -cuyo pie pisa la cabeza de la serpiente deberíamos comprobar si se cumple este simbolismo para poder confirmar nuestra hipótesis.
El "pisar la cabeza de la serpiente", es una forma esotérica de expresar 
que la energía telúrica ha sido detenida en un lugar con objeto de aprovechar su 
flujo periódico. Es un simbolismo afín al de san Jorge o san Miguel clavando su 
lanza en el dragón. El hombre del megalítico ya realizaba esta operación 
mediante el menhir, mientras que en la catedral, es precisamente la piedra del 
altar la que cumple esta función.
Vemos pues que la hipótesis tiene un sentido dentro de la lógica del 
edificio sagrado. Con la energía retenida por el altar, el principal foco de 
emisión telúrica se ve sometido a la acción de las fuerzas celestes moduladas 
por el edificio, mientras el foco secundario, encauzado por el laberinto, cumple 
la misión de iniciar a los fieles en un proceso de transformación que culminará 
junto al altar.
Esta iniciación en el laberinto se efectuaba a través de las "rondas 
Pascuales", celebradas precisamente en el momento en que surgía con nuevo ímpetu 
la energía telúrica. El obispo, marcando el ritmo de avance por el interior del 
laberinto, mantenía a los fieles sometidos al flujo energético el tiempo 
necesario para que su organismo recibiese la energía adecuada.
Si seguimos el recorrido del laberinto por partes, veremos como las 
espiras del camino acercaban y alejaban a los fieles de la rosa central, máximo 
emisor energético. Se conseguía así dosificar la intensidad de la energía 
recibida, aclimatando al organismo para el encuentro final.
El laberinto es por consiguiente una forma de sumergirse en el campo de 
las fuerzas telúricas, de recibir un bautismo de energía de la Tierra.
Al estar construido el laberinto sobre las lineas de fuerza del campo 
telúrico, podemos tener una idea de la forma de este campo; forma que por otra 
parte no es ningún secreto, ya que se encuentra presente desde hace más de seis 
mil años en muchos centros energéticos.
Reproducciones de estos campos de fuerzas, así como de espirales, 
laberintos y serpientes telúricas, son comunes a toda la cultura megalítica, y 
es interesante saber que han sido realizadas utilizando una unidad, la pulgada 
megalítica, que es precisamente 1/40 de la vara megalítica.
Ejemplos de 'estas representaciones existen en España. Podemos citar los 
megalitos grabados de las islas de la Palina, Lanzarote y del Hierro, en 
Canarias, así como los de Mogor, en Galicia. Más conocidas son las 
representaciones del enterramiento situado en la isla francesa de Gavrinis, a 
unos quince kilómetros del centro telúrico de Carnac (figura 15).
El investigador francés Méreaux-Tanguy hace mención del parecido de estos 
grabados con el espectro del campo magnético producido por un imán; pero nos 
parece que aquí nos encontramos con la representación de un campo bastante más 
complejo que el magnético, como puede deducirse de la observación de la figura. 
Esto no excluye al magnetismo como una de las manifestaciones que acompaña 
siempre a la energía telúrica, según el mismo Méreaux-Tanguy parece demostrar 
con sus mediciones magnéticas en el centro telúrico de Carnac.
Estas mediciones han arrojado unos resultados muy significativos en este 
sentido. El área que limita las alineaciones megalíticas es magnéticamente 
estable, con ligeras variaciones.
Pero en el exterior de la zona enmarcada por las cadenas de menhires, las 
oscilaciones abarcan de -400 a + 1.100 gammas.
El investigador francés afirma que Carnac es una central de energía que ya 
no sabemos cómo utilizar. Afirmación que parece difícil no compartir, vistos los 
resultados de su investigación.





La Gran Pirámide: templo sagrado

Ya hemos visto, aunque sumariamente, que un templo sagrado es mucho más 
que un simple lugar de culto, y que se precisan unas condiciones muy específicas 
para que podamos otorgarle semejante categoría.
Establecidas estas condiciones, creemos que ya podemos enfrentarnos al 
gran problema que divide a todos aquellos (arqueólogos o no) que sugestionados 
desde tiempo inmemorial por el misterio y la grandiosidad de las pirámides no 
cesan de preguntarse: ¿Qué es la Gran Pirámide? ¿ Es la tumba de Keops? ¿Es el 
testamento cultural del Antiguo Egipto? ¿Es un templo sagrado dedicado al dios 
solar?
Vamos a analizar estas preguntas y a intentar darles una respuesta.
En primer lugar, creemos que para que la Gran Pirámide fuese la tumba de 
Keops, sería preciso demostrar que su construcción empezó y terminó durante su 
reinado.
No olvidemos que, según los mismos arqueólogos que afirman rotundamente 
que la Gran Pirámide es una tumba, ningún faraón ocuparía una que él mismo no se 
hubiera hecho construir; de morir antes de concluirla, su sucesor la terminaba 
de cualquier manera. Tras la muerte prematura de Micerino, su sucesor terminó la 
pirámide substituyendo el revestimiento de granito por roca calcárea.
Muy distinto es el caso de la Gran Pirámide. Sabemos que fue 
cuidadosamente terminada, y que sus caras estaban adornadas con millares de 
jeroglíficos lamentablemente desaparecidos al ser expoliada de su 
revestimiento.
Esta observación sobre la total paternidad de Keops, adquiere toda su 
importancia cuando, según veremos, parece totalmente inadmisible que la Gran 
Pirámide fuera construida en el tiempo que afirman los arqueólogos.
En efecto, todos barajan cifras de veinte años y cien mil obreros. Pero 
ninguno nos explica cómo podían evolucionar cien mil obreros en la meseta de 
Gizeh sin estar pegados los unos a los otros y estorbarse mutuamente. Nadie 
habla de cómo pudieron resolverse los problemas logísticos que representa 
acomodar y alimentar a tanta gente. Nadie nos aclara cómo una nación de unos 
cinco millones de habitantes, como era entonces Egipto, podía destinar tal masa 
humana a una sola tarea y atender al mismo tiempo las demás necesidades de la 
nación, como son las de ejército, agricultura, comercio, etc.
Se ha calculado que hoy día, con los elementos técnicos de que disponemos, 
ninguna nación con menos de cien millones de habitantes -aparte de una ingente 
riqueza- sería capaz de construir algo semejante, y mucho menos en tan poco 
tiempo. Y todo ello dando por resueltas las dificultades de transporte y 
construcción, cosa que, como se vio al intentar salvar los monumentos que 
debían quedar sepultados por las aguas de la presa de Asuán, dista mucho de ser 
cierta.
Por otra parte, la cifra de veinte años la facilitó Herodoto, pero este 
autor añade también que antes de comenzar la construcción de la pirámide, se 
emplearon diez años en preparar la calzada previa para el transporte de las 
piedras, con lo que ya tenemos la cifra de treinta años. Además, queda todo el 
resto del complejo "funerario", de cuyo tiempo de construcción nadie dice nada.
Tampoco nadie se pone de acuerdo sobre el tiempo que reinó Keops. Las 
cifras que nos dan los arqueólogos oscilan entre los veintitrés años que cita el 
papiro de Turín, y los sesenta y tres de Manetón. Si tenemos en cuenta que 
Manetón estableció la lista de los antepasados de su faraón por encargo de éste, 
interesado en alargar al máximo la antiguedad de su estirpe) y que casi 
unánimemente se considera como válido el papiro de Turín, la Gran Pirámide no 
pudo ser empezada y terminada por Keops.
Lo curioso de este desconocimiento real del Antiguo Imperio,
es que, al tener que basarnos en papiros semidestruidos, mientras nos faltan 
datos de trascendental importancia, en cambio conocemos detalles 
insignificantes. Pero incluso estos detalles insignificantes tienen su 
importancia, y vamos a citar uno de ellos que apoya nuestra tesis.
En tiempos de Snofru, padre de Keops, existió una dama llamada Merit-
Ateles, que pertenecía al harén del faraón; pues bien, esta misma dama consta 
todavía en tiempos de Kefrén, sucesor de Keops. Si tomásemos como válidas las 
cifras de Manetón y aceptamos que Snofru reinó veintidós años y Keops sesenta y 
tres, ¡ya nos dirán qué edad tendría dicha dama en tiempos de Kefrén! En cambio, 
si aceptamos el papiro de Turin, la secuencia cronológica es más verosímil.
Con todo, podemos llegar a admitir que la Gran Pirámide fue terminada por 
Keops, si aceptamos como garantía el sello del mismo presente en las cámaras de 
descarga de la Gran Pirámide; aunque después de las expoliaciones que nos 
cuentan los arqueólogos, es una garantía bastante precaria.
Pero lo que no podemos aceptar por los motivos que hemos citado, y que 
podrían ampliarse hasta el infinito, es que la Gran Pirámide fuese empezada por 
el mismo Keops, y que, por consiguiente, estuviera destinada a ser su tumba. De 
hecho, tal vez la utilizara para ocultar el verdadero emplazamiento de la misma.
Creemos que a estas alturas ya nadie duda que la Gran Pirámide sea el 
testamento cultural de los antiguos egipcios, lo cual no es obstáculo para que 
también sea un templo solar. Lo que no podemos tener en cuenta son las 
exageraciones que se han realizado en este sentido, desde Piazzi Smith) que 
llegó a limar algunas piedras para que le cuadrasen los números) hasta Barbarin, 
para el cual cada milímetro tiene un lugar en el tiempo y en la estructura de la 
Gran Pirámide se hallan previstos incluso hechos insignificantes, faltando, sin 
embargo, el descubrimiento de la bomba atómica y la segunda guerra mundial (de 
todos modos tengamos en cuenta que los trabajos de Barbarin datan de 1938).
En este problema del testamento cultural y de su calidad de templo 
sagrado, existe todavía un punto que es el centro de enconadas discusiones entre 
arqueólogos y místicos: ¿Se construyó la pirámide tomando como base el número 
pi, o se hizo en base del número phi (el número de oro)? Intentaremos aportar un 
poco de luz a este problema.
Según los arqueólogos que sólo admiten la presencia del número pi en la edificación de la Gran Pirámide, la fórmula base para su construcción es la siguiente:

altura x 2
Base = ---------------------------------
tangente del ángulo de pendiente


en la que la tangente del ángulo de la pendiente es igual a 4/pi


El mejor estudio que se ha realizado sobre el número de oro (phi) aplicado 
a la Gran Pirámide es el de Théo Koelliker, quien tras una serie de cálculos y 
demostraciones que no podemos resumir aquí, llega a la conclusión de que la 
Gran Pirámide fue construida en base al número phi. Entre todas las posibles 
combinaciones llega a las siguientes proporciones:

Base = 2 Altura = raíz cuadrada de phi 

Con lo que llega a la fórmula de construcción:


altura x 2
Base = -------------------- 
raíz cuadrada de phi


Como podemos ver, hemos llegado a dos fórmulas muy concretas y cuya única 
diferencia consiste en el denominador. ¿ Es posible hallar quién tiene razón? ¿O 
por el contrario pueden unificarse ambos criterios?
A nuestro entender la extrema sencillez de la respuesta es la causa de que 
nadie haya atinado a encontrarla.
Para solucionar un problema hay que situarse en la mente de quien lo 
planteó y prescindir de nuestros propios conocimientos. Situémonos pues en la 
óptica de los constructores de las pirámides.
En aquella época no existían los decimales, todo se solucionaba con 
fracciones. Veamos cómo lo hacían:
En 1858 fue descubierto en Luxor un papiro que se conserva en Londres con 
el nombre de papiro Rhind, en el que se resuelven una serie de problemas 
matemáticos entre los cuales existen seis que se refieren a la solución de 
pendientes de pirámides, dadas la base y la altura.
En estos ejercicios, el ángulo de la pendiente viene expresado en palmos, 
que corresponden al numerador de la fracción, ya que el denominador (que se sobreentiende) es siempre un codo de siete palmos. 
Para obtener el valor de la cotangente basta por lo tanto dividir por siete las 
pendientes relacionadas.
Si bien es verdad que ninguna de las pendientes de dicho papiro 
corresponde a la de la Gran Pirámide, vamos a repr~ducir algunos de estos 
problemas resueltos y añadiremos por nuestra parte el que correspondería a la 
misma:

Altura Base en Pen- Cotan
en codos codos diente gente Angulo
56 220 360 5 1/25 0,720 54 14' 45"
59 8 12 5 1/4 0,750 53 7' 48"
60 30 15 4 0,250 75 57' 42"
Gran Pirámide 280 440 5 1/2 0,786 51 50' 34"


Este valor de la pendiente era muy importante, ya que para tallar las 
piedras de revestimiento, debía hacerse con medidas sencillas y una simple 
escuadra de madera. Veamos:
La pendiente de 5 1/2 es igual a 5 1/2 : 7 (ya hemos dicho que el 
denominador es siempre 7 palmos), que puede reducirse a números sencillos 
multiplicando por dos, lo que nos dará 11/14, y ahora veamos cómo lo hacían:


Ángulo de la pendiente


Estas medidas son exactamente las encontradas en las mediciones de las 
piedras de revestimiento de la Gran Piramide, pues Pochan nos da un ángulo de 
51 51' (con un posible error de un minuto en más o en menos).
Ahora bien, si cualquiera intenta determinar cuál es el ángulo que 
corresponde a pi y a phi, comprobará que ambos se ajustan mucho, pero ninguno es 
el que hemos hallado para la Gran Pirámide en nuestro cálculo según el papiro de 
Rhind:

Pendiente de pi = 51 51' 14" Pendiente de phi = 51 49' 38"
Pero, como hemos dicho antes, los constructores de pirámides no usaban 
decimales, sino fracciones, de modo que antes de nada sepamos cuáles eran las 
correspondientes a los dos números:

Pi = 22/7
Phi = 196/121

Y aquí está todo el meollo del asunto,
Si pi es igual a 22/7, cuatro dividido por pi será igual a 4 x 7/22, o lo 
que es lo mismo 28/22, lo que, simplificado, resulta 14/11.
Por otra parte si phi es igual a 196/121, su raíz cuadrada será 14/11.
¡Por lo tanto, para los antiguos egipcios, cuatro dividido por pi y raíz 
cuadrada de phi eran el mismo número!
Resumiendo, que no existía tal problema, que lo hemos creado nosotros. 
Para ellos tan sagrado debía ser pi como phi, y la prueba la tenemos en que los 
mismos arqueólogos que sólo admiten el número pi en la construcción de la 
estructura de la Gran Pirámide, admiten en cambio que la Cámara del Rey fue 
construida basándose en el número phi.
Y si de las elucubraciones matemático sagradas pasamos al terreno 
práctico, veremos que usando pi como principio constructor, la altura de la 
pirámide sería de 146,584 metros, mientras que si usamos phi, seria de 146,443 
metros (calculando en nuestro sistema moderno, no en el de ellos), lo que nos da 
una diferencia de 0,141 metros, que corresponde a una desviación decimal del 
0,096 por 100. Creemos que huelgan comentarios.
Pero volvamos a nuestro tema. Hoy todo el mundo admite que la Gran 
Pirámide es un templo solar. Pero lo que queremos saber es si es un templo 
sagrado, que ya no es lo mismo.
Si la Gran Pirámide es un templo sagrado energético, deberán cumplirse las 
siguientes premisas que enunciamos en el capítulo anterior: 1) una orientación 
adecuada que permita por lo menos predecir solsticios y equinoccios; 2) la 
presencia de cuarzo o de rocas cuarcíferas; 3) su realización según medidas y 
principios geométricos específicos; y 4) la existencia de intensas fuerzas 
telúricas.
La primera premisa se cumple perfectamente, ya que como demostró 
cumplidamente Pochan, todavía hoy pueden medirse con un error menor de doce 
horas los solsticios y equinoccios gracias a la concavidad de las caras y el 
efecto relámpago que producen. En los equinoccios, la precisión llega a ser de unos veinte segundos, y es posible que cuando existía el revestimiento de las caras, hoy desaparecido, debía ser todavía mayor.
La segunda premisa se cumple con el granito empleado para las partes más 
esenciales de la pirámide. Esto explicaría la verdadera función de las cámaras 
de descarga situadas encima de la Cámara del Rey, función mucho más importante 
que la de consolidar el monumento, que hasta hoy se les había atribuido.
En cuanto a la tercera premisa nos remitimos a lo expuesto sobre el número 
sagrado phi y a las abundantísimas aportaciones de los arqueólogos.
Referente a la cuarta, no tan sólo se cumple, sino que todas nuestras 
experiencias han demostrado que incluso las pequeñas maquetas a escala son 
capaces de generar energía. Por lo tanto, tal vez la Gran Pirámide, y 
seguramente la mayoría de las pirámides esparcidas por todo el mundo, sean los 
únicos lugares sagrados que no sólo se asientan sobre zonas energéticas, sino 
que además las crean con su sola presencia.
Esta generación de energía por la pirámide se ha reflejado en múltiples 
relatos de viajeros que han visto luces que se desprenden de la cima de la 
pirámide, fenómeno que ha dado lugar a muchas leyendas y tradiciones.
Maqrizi, cronista árabe del siglo xlv, nos dice:
Después de su construcción, a cada una de las pirámides se le asignó un 
guardián, y las rodearon de espíritus inmateriales. Los coptos cuentan que el 
espíritu correspondiente a la pirámide del norte es un diablo amarillento y 
desnudo, de largos dientes. El de la pirámide del sur es una mujer que deja ver 
sus partes naturales; es hermosa, pero también tiene largos dientes; encanta a 
los hombres que la miran, les sonríe, les atrae y hace que pierdan la razón. El 
espíritu de la pirámide pintada es un viejo que sostiene un incensario, donde se 
queman perfumes.)
El relato más interesante a este respecto es el de William Groff en una 
comunicación hecha al Instituto Egipcio en 1897:
Hace aproximadamente dos semanas, tuve ocasión de pasar la noche en el 
desierto con nuestro vicepresidente, el doctor Abate bajá. Estábamos cerca de 
las pirámides de Gizeh. Hacia las ocho de la tarde observé una luz que parecía 
girar lentamente alrededor de la tercera pirámide, más o menos a la mitad de su 
altura; era como una pequeña llama o, mejor aún, como dijo un beduino, una 
estrella fugaz; me pareció que daba tres veces la vuelta a la pirámide y después 
desapareció.
Vigilé atentamente esta pirámide durante buena parte de la noche. Hacia 
las once volví a ver otra luz; esta vez era de color azulado pálido. Ascendió 
lentamente, casi en línea recta, y al llegar a cierta altura por encima de la 
cúspide, desapareció, extinguiéndose.
He pasado muchas noches en el desierto, cerca de las pirámides de Gizeh, 
y he visto alrededor de ellas luces, sin buscar al principio cuál era su origen. 
Luego fui prestando mayor atención al asunto e hice algunas investigaciones, 
que, al parecer, dieron como resultado que estas luces no se ven con mucha 
frecuencia, sino tan sólo algunas veces, unas cinco horas después de la puesta 
del sol.
"Vi la luz, o las luces, en los lados norte y este de la pirámide a las 
ocho de la tarde, y en el lado norte, a las once de la noche, que ascendía."
Lo importante del relato de Groff, es que se trata de un hombre de ciencia 
de cuya veracidad no cabe dudar, y que no se limita a hacer una observación, 
sino que se dedica a estudiar el fenómeno. Su declaración posterior de que puede 
tratarse de corrientes de aire que se desprenden del interior de la pirámide no 
justifica en absoluto la luminiscencia posterior ni que sólo se vean a 
determinadas horas y en determinadas ocasiones.
Lo más lógico es que sean emanaciones energéticas que sólo se producen en 
momentos de máximo de flujo telúrico, lo que corroborara también que en 
determinadas circunstancias algunos experimentadores hayan logrado ver una 
emanación energética en el vértice de maquetas piramidales.
En este último caso, y dado que siempre se ha tratado de personas 
paranormalmente dotadas, es muy posible que ellos, con su propio potencial, 
hayan provocado inconscientemente una sobrecarga energética de la pirámide.
Creemos que con lo dicho, hemos demostrado suficientemente cuanto nos 
proponíamos, es decir, que la Gran Pirámide probablemente se trata del máximo 
templo sagrado energético del mundo, y que su verdadera finalidad no era la de 
servir de tumba a un faraón, sino que era un centro iniciático capaz de permitir 
a quien estuviera preparado por un entrenamiento y desarrollo previo, el entrar 
en contacto con superiores niveles de conciencia.



Conclusiones

Resumamos ahora brevemente cuanto hemos aprendido en nuestro trabajo:
Acompañando siempre a los campos electromagnéticos, existe otro campo, al 
que llamamos bioenergético, que es la base de la vida. Al contrario de las 
energías de la física, la bioenergía no se halla limitada por las constantes de 
la velocidad de la luz, ni la unicidad direccional del tiempo.
Esta energía puede ser detectada y medida indirectamente, mediante los 
aparatos de alta precisión de la física, y existen substancias, como el agua y 
el aluminio, que pueden cargarse de dicha energía, para desprenderse luego poco 
a poco de la misma, lo que facilita su utilización.
El campo bioenergético posee una entropía negativa, o neguentropía, que 
hace que la bioenergía pase del campo menor al mayor (que es lo que ocurre en la 
pirámide), excepto cuando es dirigida expresamente (que es lo que ocurre con los 
sanadores).
La bioenergia es favorable en primer lugar a la salud y al equilibrio 
energético del organismo (y esto para toda clase de seres vivientes), pero en 
segundo lugar, favorece los estados alterados de conciencia, en los cuales es 
posible recibir información del biocampo global (o superior) con lo que es 
posible la producción de fenómenos paranormales.


CONSTRUCCION DE PIRAMIDES : (SALAS Y CANO)

Construcción de pirámides


Para construir pirámides experimentales debemos resolver dos problemas: 1) 
hallar las dimensiones de todos sus elementos y, 2) decidir los materiales y 
medios mecánicos para su construcción. Las fórmulas para calcular las distintas medidas de una pirámide son las siguientes:

B=2H/tang alfa

A=raiz cuadrada de ((B al cuadrado)/2+H al cuadrado)

C=raiz cuadrada de ((B/2) al cuadrado + H al cuadrado)



siendo H = altura; B = base; A = arista; C = apotema; alfa= ángulo de la pendiente (en este caso alfa= 51 51' 14", y, por lo tanto, tang alfa = 1,27324). Para facilitar los cálculos adjuntamos la 'siguiente tabla:


Altura Base Arista Apotema
100 157,0 149,4 127,1
150 235,6 224,2 190,7
200 314,1 298,9 254,3
250 392,7 373,8 317,9
300 471,2 448,3 381,5
350 549,7 523,1 445,0
400 628,3 597,8 508,6
450 706,8 672,5 572,2


Las medidas están expresadas en milímetros y décimas de milímetro. Si se 
desean construir pirámides de dimensiones mayores de 1 metro pueden hacerse 
multiplicando por 10 las cifras que damos. Por ejemplo, si deseamos construir una pirámide de 4 m o lo que es lo mismo de 4.000 mm, buscaremos la altura de 400 y multiplicaremos por 10 todas las dimensiones, con lo que tendremos:


Si la altura deseada no figura en la tabla, búsquense dos alturas que 
sumadas den la que necesitamos y hágase lo mismo con los demás datos. Por 
ejemplo, si queremos construir una pirámide de 1,80 m, sumaremos 1000 + 800 = 
1800 mm = 1,80 m.
Veamos:

Altura = 1000 + 800 = 1800 mm 1,80 m
Base = 1570,8 + 1256,6 = 2827,4 mm = 2,8274 m
Arista = 1494,6 + 1195,6 = 2690,2 mm = 2,6902 m
Apotema = 1271,6 + 1017,2 = 2288,8 mm = 2,2888 m

Con esta tabla y muy pocas operaciones matemáticas podrán realizarse 
pirámides de cualquier altura comprendida entre 10 cm y 10 m.

Pasemos ahora a los procedimientos de construcción:
El más sencillo, pero que sólo sirve para pirámides pequeñas en cartulina, 
consiste en trazar una circunferencia cuyo radio sea igual a la arista de la 
pirámide a construir. Luego, a partir de cualquier punto de la circunferencia y 
ajustando el compás a la longitud de la base, márquense los puntos 
correspondientes a los extremos de las aristas de la base. Unanse los puntos así 
obtenidos tal y como indicamos en el dibujo (figura 17) y recórtese la pirámide 
siguiendo el trazo que señalamos en grueso, teniendo la precaución de dejar en 
uno de los lados una pestaña para su posterior encolado. Luego sólo faltará 
doblar por las líneas que hemos señalado con trazo discontinuo y pegarla por la 
pestaña que hemos dejado anteriormente. Si con el lomo de un cuchillo o de unas 
tijeras reseguimos las líneas por donde hay que doblar, realizaremos esta operación más fácilmente y con mejores resultados.
La base la construiremos con la misma cartulina, dibujando en la misma un 
cuadrado cuyo lado sea el de la base de la pirámide. Señalaremos la mitad de 
cada lado con un punto y al unir los cuatro obtenidos con un trazo fuerte 
formarán una cruz que nos será de gran ayuda para orientar la pirámide y centrar 
el zócalo sobre el que colocaremos los objetos de experiencia (figura 17 B).
Situaremos la base en el lugar elegido para realizar las experiencias y 
colocando una brújula en su centro de modo que los ejes norte-sur y este-oeste 
de brújula y base coincidan, iremos girando el conjunto hasta que la brújula 
quede perfectamente orientada al norte.
Luego pegaremos con cinta adhesiva la base al lugar de trabajo, o 
marcaremos los ángulos de la misma con lápiz grueso o rotulador, para que de 
este modo podamos quitar y poner la pirámide siempre que sea necesario sin tener 
que orientarla de nuevo.
Situada la base, colocaremos la pirámide encima del cuadrado dibujado en 
la misma, de modo que coincidan, y procederemos a pegar también con cinta 
adhesiva una cara de la pirámide con la línea norte (N) de la base para utilizarla como bisagra sobre la que abrir y cerrar la pirámide.
La última precaución será procurar que el lugar sobre el que coloquemos la 
pirámide esté bien horizontal. En caso de duda deberá nivelarse la pirámide con 
ayuda de un nivel de burbuja antes de empezar las operaciones.

Si el tamaño de la pirámide a construir no nos permite usar el método 
anterior, deberemos construir por separado cada una de las caras.
Supongamos que deseamos construir una pirámide de 50 cm de altura. Para 
ello podemos usar cartón gris, plástico rígido, o contrachapado de madera de 
tres o cuatro milímetros de grueso. Las planchas de cartón acostumbran a ser de 
1 m de largo por 75 cm de ancho, y las de plástico son de dimensiones parecidas.
Tomaremos una plancha de cartón, por ejemplo, y dividimos su longitud 
mayor en dos partes iguales trazando una línea por su parte media. Comprobaremos 
con una escuadra que esta línea sea perfectamente perpendicular con el borde de 
la hoja, para asegurarnos que la cara de la pirámide saldrá exactamente 
proporcionada, y, comprobado esto, tomaremos sobre esta línea la longitud que 
corresponde a la apotema de la pirámide: en este caso 636 mm. Luego, sobre el 
lado que formará la base, mediremos a cada lado de la línea de división la mitad 
de la longitud de la base: 392,5 mm (392,5 + 392,5 785 mm, longitud de la base) 
y uniremos los tres puntos señalados con líneas rectas.
Tendremos así un triángulo cuya base será de 785 mm, su altura (apotema de 
la pirámide) de 636 mm, y si comprobamos con una regla graduada la longitud de 
los otros dos lados veremos que es de 747 mm, que corresponde a la arista de la 
pirámide. Ya sólo falta recortar este triángulo para tener construida una cara. 
Para las otras tres caras procederemos de igual modo (figura 18).
La base podemos construirla como lo hemos hecho con el sistema anterior y 
con las mismas precauciones de nivelado.
Para montar la pirámide encolaremos las caras entre sí con cinta adhesiva 
si usamos cartón o plástico, y con cola en el caso de usar madera. Para el 
plástico también podemos usar colas especiales que se hallan en el comercio, o 
hacérnosla nosotros mismos aprovechando pequeños retales sobrantes y 
disolviéndolos en acetona hasta formar una pasta espesa. En este caso debe tenerse la precaución de preparar cada vez la cantidad precisa, ya que la acetona se evapora muy rápidamente y es difícil conservar la cola preparada.
Si sabemos que precisaremos varias pirámides de las mismas dimensiones, es 
muy útil construir primero una cara tal como lo hemos indicado en plástico 
rígido, y guardarla para utilizarla como plantilla, lo que nos ahorrará mucho 
trabajo.
Las pirámides de cierto tamaño tienen el problema de abrirlas y cerrarlas 
sin que se desencolen o deformen. Para evitarlo, acostumbramos a pegar también 
las caras a la base, excepto una, pegada lateralmente con cinta adhesiva, que 
usamos como puerta. Con este sistema la solidez de la pirámide es mucho mayor y 
su manejo resulta cómodo.
En pirámides de altura superior a los 50 cm se hace imprescindible 
construir un armazón de madera para su estabilidad, pero ello requiere cierta 
habilidad manual. En caso contrario más vale acudir a un carpintero, lo que hace 
superfluo entrar en detalles.
Lo único que interesa dejar bien presente es que debe limitarse al máximo 
el uso de clavos y no usar jamás escuadras metálicas en su construcción. Del mismo modo desaconsejamos el uso de armazones de aluminio que algunas casas tienen en oferta, excepto en el caso que más adelante indicamos.
También hemos de señalar que al disponer de armazón de madera es 
innecesario construir una base. Sigue siendo imprescindible, sin embargo, 
nivelar horizontalmente el piso de asentamiento. La orientación de la pirámide 
en este caso deberá hacerse con la brújula sobre un lado de la base, y en el 
caso de que la pirámide a construir sea muy grande, deberá complementarse el 
armazón para que pueda adaptarse una puerta en una de las caras para permitir el 
acceso al interior.
Las pirámides pueden construirse de cualquier material, ya que su 
eficiencia depende de la forma y no del material empleado. No obstante repetimos 
una vez más que deben evitarse los metales, ya que su presencia parece bloquear 
la producción de algunos de los fenómenos. Un caso aparte es el aluminio, pero 
éste sólo puede usarse en la construcción del armazón interior, y esto tan sólo 
cuando la pirámide queda emplazada siempre en el mismo sitio y se tenga la 
precaución de no usarla hasta transcurridos por lo menos quince días de su 
instalación definitiva, para dar tiempo al aluminio de cargarse y que 
desaparezca así su acción bloqueadora.
También hay autores que desaconsejan el uso de cartón ondulado, 
contrachapado de madera y estireno expandido. Por nuestra parte hemos usado 
todos estos materiales sin problemas de ninguna clase. Sólo desaconsejamos el 
cartón ondulado, pero por su fragilidad. También en algunas ocasiones hemos 
utilizado la lona con buenos resultados.


Medición de la bioenergía mediante la tensión superficial

En el capítulo 6, al hablar del agua y sus propiedades, dijimos que quizá 
midiendo la tensión superficial sería posible saber cuándo estaba 
suficientemente cargada. Avanzada la redacción de este libro, hemos tenido 
conocimiento de que dicho procedimiento se ha experimentado en Estados Unidos 
para medir la energía de las manos de sanadores psíquicos.
En la obra Future Science, de John White y Stanley Krip~ner, el profesor 
Robert N. Miller informa que utilizando un medidor de tensión modelo 20 Fisher, 
del tipo Du Nouy, se realizaron mediciones en agua tratada por las señoras 
Worrall y Kathryn Hill, conocidas sanadoras, pudiendo observarse una disminución 
de la tensión superficial de 7,2 y 7,6 dinas/cm respectivamente, en relación a 
agua de la misma procedencia sin tratar.
Según Miller, la máxima transferencia de energía se produce cuando el agua 
se coloca en tubos de ensayo que el sanador sujeta entre las manos durante 
veinte minutos. También comprobaron que la tensión superficial del agua recupera 
lentamente sus valores normales en veinticuatro horas, lo que indica que en este 
tiempo pierde sus propiedades curativas. Otra observación, es que si el agua 
tratada se vierte en un recipiente de acero inoxidable y se agita, recupera su tensión superficial normal en pocos minutos.
He aquí pues un método que, aplicado al agua de la pirámide, nos 
permitiría conocer la potencia y variaciones que sufre la energía piramidal, y, 
cotejando estas medidas con las de los factores que sabemos intervienen en el 
proceso, llegar a conocer objetivamente cómo interviene cada uno de estos 
factores de una manera cuantitativa.


Cómo confeccionar una manta orgónica

En el capítulo 11, hablamos de los trabajos del doctor Wilhelm Reich sobre 
el orgón y de su aplicación mediante lo que él llama "la manta de energía".
Como dijimos en su lugar, orgón, od, prana, bioenergia, etc., no son más 
que distintos nombres de una misma energía. Del mismo modo que nosotros usamos 
la pirámide para acumularía, Reich utilizaba la manta de energía, la caja 
orgónica, y otros acumuladores similares, todos ellos basados en la manta.
Según Reich, la energía condensada por su manta depende hasta cierto punto 
de los factores meteorológicos. Los días soleados son los mejores; en días de 
mal tiempo apenas si consigue captarse energía, siendo igualmente perjudiciales 
para el funcionamiento de la manta, la lluvia, la niebla y la polución. Las 
tormentas eléctricas pueden causar la acumulación de un exceso de carga que 
puede llegar a ser peligroso.
Colocarse la manta -nos dice- acaba en una hora con la tensión y el 
agotamiento, consiguiéndose un estado de relajación y bienestar; dos o tres 
aplicaciones de la manta, acaban con un resfriado en un par de días...
Como puede verse, manta orgónica y pirámide actúan de una forma muy 
similar. Es por ello, y para que puedan efectuarse comparaciones entre una y otra, que vamos a indicarles cómo se construye la manta de Reich.
Si pueden conseguir una manta vieja de lana, corten tres trozos de 50 cm 
de largo por otros 50 cm de ancho. Procúrense también lana fina de acero en 
cantidad suficiente para hacer dos capas de un grueso similar, o un poco mayor, 
del de la manta.
Colóquese sobre una mesa un trozo de manta, que se cubrirá a continuación 
con una capa de lana de acero; póngase sobre estas dos capas el segundo trozo de 
manta, que también se cubrirá con otra capa de lana de acero; por fin, 
superpóngase al todo el tercer trozo de manta. Basta coser el "bocadillo" por 
los bordes, para tener completa la manta de energía.
Las medidas que les facilitamos son las más prácticas, pero cada uno puede 
escoger el tamaño que mejor le convenga, desde el de un pañuelo, hasta el de una 
manta de cama. Del mismo modo, pueden emplearse tantas capas como se quiera, 
siempre y cuando la primera y la última sean de lana.
También los materiales pueden substituirse a gusto de cada cual. Nosotros 
indicamos los más eficaces, pero hay quien substituye la lana por seda, hilo o 
algodón. Del mismo modo, en vez de lana de acero puede utilizarse cualquier otro 
material inorgánico. Según Reich, lo importante es alternar capas de material 
orgánico e inorgánico.
La caja orgónica, no es más que una caja cuyas paredes están formadas por 
mantas orgónicas. En ellas Reich substituye la lana por madera, para darles 
mayor solidez. Otros investigadores substituyen también la lana de acero por 
planchas metálicas. Una experiencia a realizar, sería construir una pirámide con mantas orgónicas.


USO Y APLICACION DE LAS PIRAMIDES (G.FERNANDEZ) :

ELEMENTOS DE PIRAMIDOLOGÍA (1)

La intención de estas líneas no es tanto iniciar al estudiante en los “secretos” de las pirámides –que gracias a las promociones, tanto sensacionalistas como científicas, ya no son tan secretas- sino más bien informarles de recientes descubrimientos en estas áreas, como así también de las precauciones que deben tenerse en cuenta en su empleo.
Como todos sabemos, hace aproximadamente cuarenta años un investigador checoeslovaco, Karl Dbral descubrió que réplicas a escala de la Gran Pirámide de Keops tenían la particularidad de acumular cierto tipo de energía que, dado que no era posible conocer su procedencia, recibió la denominación, a falta de mejor definición, de “energía de las formas”, diciéndose con esto que ciertas formas –bi o tridimensionales- tenían la particularidad de acumular energía.

Ampliando conceptos

Con la “energía de las formas” ocurre hoy algo similar a lo que pasaba hasta un par de décadas atrás, apenas, con la común electricidad, la cual era consumida en los hogares y empleada industrialmente, desde fines del siglo XIX pero aún no había podido ser definida en términos científicos. Sabemos muy bien “cómo” actúa, pero no conocemos “qué” es. Aunque, en el plano de la hipótesis, podemos explicarla así, de esta manera.
Desde las milenarias religiones, como los antiquísimos conocimientos exotéricos y esotéricos nos enseñan, el universo se encuentra interpenetrado por una Fuerza Vital, un Campo de energía que vivifica todo lo viviente. Los chinos lo llaman “chi”, de allí tanto el “tai-chi-chuan”, como el propio nombre del país, ya que en mandarían “chi-na” significa “país de la energía”; los japoneses “ki” (el común grito en las prácticas marciales se llama “ki-ai”, literalmente “unidad con la energía”); los hindúes lo llaman “präna”, y en yoga, las “pränayama” son técnicas respiratorias conducentes a manejar esa energía en nuestro cuerpo. Los celtas hablaban del “vril”, los polinesios del “mana”, término éste que no hay que confundir con el “maná” de los hebreos del Éxodo.
Esta energía es el entramado dinámico de esa “Superfuerza universal”, esa única Emanación, de la cual la naturaleza visible es apenas su orden más grosero, más denso.
Pues bien. En determinadas circunstancias, ese campo de energía adquiere una especial intensidad, y ello es en presencia de formas determinadas que actúan a manera de “antenas” de aquella. Conos, hemisferas, espirales, obeliscos y menhires, pirámides...
Tal el ejemplo que nos ocupa, ya que podemos construir a escala una réplica de la pirámide de Keops (toda pirámide cuyo ángulo entre aristas y base sea de 52º ya es réplica a escala exacta) y realizar experimentos tan conocidos como colocar en su interior un trozo de carne y dejarlo allí varios días, descubriendo que en vez de pudrirse, como sería lo esperado, se momifica, por un efecto de deshidratación acelerada. O bien, otro de los experimentos es, introduciendo en su interior una hojita de afeitar o repuesto descartable, teniendo cuidado de que los filos estén orientados de norte a sur, en vez de perder su temple en la sexta o séptima afeitada, si luego de cada uso lo limpiamos y colocamos dentro de la pirámide, podremos emplearlos con eficacia más de cincuenta veces.
Fue precisamente Dbral quien descubrió que una de las causas era ese violento deshidratamiento del material expuesto a los efectos de la pirámide. Al no haber agua en la carne, ésta no se echa a perder, y en cuanto a la hoja de afeitar, es el agua la que oxida a los filos, destruyendo la cristalización de los mismos. Dbral patentó su descubrimiento oficialmente como “un aparato para afilar elementos metálicos”. Como en Checoeslovaquia no había en ese entonces fábricas de tales utensilios –todas eran importadas, con alto costo, de la ex Unión Soviética- muy pronto se popularizó el empleo de pequeñas pirámides de plástico, que podían ser halladas en el toillette de cualquier familia checa.
Desde estos experimentos iniciales el asunto se fue ampliando, observándose que esa “energía de las formas” desencadenaba otros procesos, además del de la deshidratación.
Sirvan, entonces, algunas observaciones que conviene tener presentes: en primer lugar, asegúrese que su pirámide sea réplica a escala de la pirámide de Keops. Si adquirió las fabricadas por una empresa responsable, no va a tener inconvenientes, pero de todos modos es aconsejable chequear los ángulos y las medidas de la pirámide. Es muy fácil salir de dudas: simplemente mida el perímetro (la suma de los 4 lados de la base) y ese resultado divídalo por el doble de la altura (tomada ésta como una perpendicular a la base, que caiga recta desde el vértice): debe ser el resultado de esa división el número Pi (3,14...). Tome debida nota de cómo es la altura, ya que si usted comete el error de tomarla a lo largo del plano de una cara, esa no será la altura (que en geometría se designa como “h” –no es una falta de ortografía; la “a” se reserva para “área”-) sino la apotema. A los efectos prácticos, si resulta de un valor entre 3 y uno de 3,30 es aceptable. Veamos:

4 L = Pi
2 h 

Si su pirámide no se acerca a estos valores, despréciela, no servirá.

Luego, búsquele el lugar adecuado. Nunca coloque la pirámide debajo o sobre artefactos eléctricos o electrónicos, ni tampoco en placards o roperos donde guarde ropa, especialmente interior, por razones que veremos luego. Tampoco debe estar al alcance de los chicos, animales o cualquier factor que pueda modificar su posición.
La posición es otra de las condiciones a tener en cuenta; debe estar perfectamente orientada con los cuatro puntos cardinales, de manera que cada cara, y no cada arista, mire exactamente hacia uno de ellos. Si es posible, hágalo con brújula, porque cuanto más exacta sea la orientación, más efectiva será su pirámide.
De hecho, la de Keops se encuentra con precisión orientada en función de la “rosa de los vientos” (una romántica forma de llamar al cuadrante cardinal) y los efectos energéticos son especialmente sensibles cuando se dispone sobre la orientación magnética, más que la geográfica. Entre el Polo norte geográfico y el magnético hay una desviación de aproximadamente 15º y, obviamente, lo mismo ocurre con el Polo sur. Como la efectividad de la pirámide no tolerará más de 20º de desvío magnético (esto se llama “declinación”) entonces la cuestión no es ubicarla “de ojito”, tomando en cuenta la salida del Sol o hacia la casa de tía Porota que vive al norte, sino que hay que orientarla con elementos de seriedad. Nada, en este sentido, es mejor –y más fácil- que una brújula.
Pero ciertamente, no todo el mundo tiene una brújula en su casa, o está dispuesto a comprarse una buena sobre todo porque, a menos que trabaje activamente en Parapsicología, quizás no vuelva a usarla para otra cosa, una vez que haya aprendido a orientar su pirámide. Por tal motivo le ahorraremos el gasto, explicándole otros dos eficientes sistemas.
El primero consiste en pararse, una noche estrellada, mirando la Cruz del Sur. Usted sabe, porque las conoce: cuatro brillantes estrellas (aunque no necesariamente las más brillantes) que se disponen, precisamente, en forma de cruz inclinada, con la rama vertical más larga que la horizontal. En noches muy claras, incluso, se observará en el ángulo inferior derecho de la misma, un “opacamiento” de las otras lejanísimas estrellas que le hacen de fondo, efecto provocado por una nebulosa de polvo cósmico, conocida como “Nube de Carbón”. Para estar seguro de su identificación, si deslizamos la vista por la rama más corta (la horizontal) hacia la derecha aparecerán alineadas otras dos estrellas, conocidas como Alfa y Beta Centauri (la primera, de hecho, la estrella más cercana a nuestro sistema solar, un par binario de soles a 4,2 años luz de distancia.
Pues bien, localizada la Cruz en el cielo, no importa a qué hora, ya que la posición de la misma, como todo el cielo, rotará con el paso del tiempo, prolonguemos imaginariamente cinco veces hacia abajo la rama mayor de dicha cruz. En ese punto, dejemos caer otra línea imaginaria directa, recta y perpendicular al horizonte, y el punto donde interseccione con éste señalará con exactitud matemática el Sur.

Otro excelente método implica usar un reloj común, de esfera (no de números digitales) y un alfiler, un escarbadientes o un palito. Con el reloj puesto horizontal, debemos ubicarnos en un lugar donde nos dé el sol, en cualquier dirección (lamentablemente este método no sirve para las noches o los días nublados) y colocar un extremo del alfiler sobre el eje donde rotan las agujas del reloj. El sol proyectará una tenue sombra, la del alfiler, sobre la esfera del reloj –tenga en cuenta que hablo de la sombra y no del reflejo.
Entonces, la bisectriz del ángulo formado por la sombra y la aguja “de las horas” señalará con exactitud el eje Norte – Sur. Y usted habrá demostrado tener pasta de Indiana Jones.
Y ahora sí, a trabajar. Recuerde que cada color de pirámide tiene un particular efecto, a saber:

ROJO energizante, vigorizante, sexual, hipertensor. Aumenta la producción de glóbulos rojos. Mentalmente estimulante, otorga valor y dinamismo, así como sensualidad.

AZUL Curativo en general, sedante y reconstituyente.

AMARILLO Para artritis, artrosis, gota, lumbago, diabetes. Aumenta el intelecto.

VERDE Bactericida y aseptizante. En lo mental es optimizante, mejora nuestras relaciones sociales.

VIOLETA Armoniza espiritualmente y protege contra agresiones psíquicas.



Así, además de elegir en qué pirámide va a colocar, por ejemplo, la foto de una persona, preste atención al hecho de no provocarle un efecto contrario: siguiendo la tabla, una persona deprimida deberá ir en una pirámide roja, salvo que tenga problemas circulatorios, porque el rojo puede provocarle un aumento de presión. Alguien muy “acelerado”, por el contrario, deberá ir a una pirámide azul; uin niño que anda mal en la escuela, a una amarilla. Si usted quiere paz espiritual, o protección, a una violeta. Una venta demorada a una roja o una verde, un grupo de personas conflictivas a una azul, y así sucesivamente.

Aquí convendría hacer un “racconto” de las condiciones que debe tener una pirámide para un buen funcionamiento:

1- Que sea réplica a escala de la Gran Pirámide de Keops.
2- Que en su fabricación no entren materiales ferrosos, es decir, magnetizables. Cualquier material sirve, cartón, madera, plástico, vidrio, etc. Pero recuerde que, si hay algo magnetizable en su construcción, habrá “pérdida”, desde luego que la descargará de manera continua. Cuídese entonces, si es de madera, que no esté fijada con clavos de acero. Para su armado, puede encolarse o usarse clavos de bronce. Si usted quiere que su pirámide sea de metal, puede usar sin inconvenientes cobre, bronce, estaño, aluminio o plomo, todos éstos son, precisamente, metales no ferrosos y por consiguiente no magnetizables. Incidentalmente, le señalo que si bien toda pirámide sirve para todo tipo de propósitos, así como las “cromáticas”, es decir, las pirámides pintadas con determinado color son más útiles para casos específicos, por ejemplo, para cuestiones de salud recomiendo especialmente la pirámide de cobre.
3- Adecuada orientación.
4- Ubicar la pirámide lejos de aparatos eléctricos; no sólo perturban a la pirámide, sino que la pirámide afectará a aquellos.

: ELEMENTOS DE PIRAMIDOLOGÍA (2)


Los efectos contrarios de las pirámides.

Tenga en cuenta, al comprar una pirámide pintada, que el color cuya vibración afectará la muestra testigo (el objeto que colocará dentro de la pirámide) es el color del interior de la pirámide, no el del exterior. Un buen acabado será aquél en que el mismo color esté tanto por dentro como por fuera.
Evite las pirámides de distintos colores, generalmente acompañadas de la tontería de que “así actúan varios colores ala vez”. Si una pirámide tiene una cara verde, una roja, una azul y una amarilla, lo que introduzca no se verá beneficiado por la sumatoria de los efectos benéficos de cada color, sino afectado por una extraña mescolanza de esas distintas vibraciones, amasijo no siempre positivo.
No emplee pirámides de papel o cartulina. La humedad las deforma naturalmente en poco tiempo, perdiendo su precisa forma piramidal.
Las velas en forma de pirámide, pueden servir en los rituales esotéricos. Sí, pero carecen de valor en Piramidología. Piense que el siguiente argumento: “al poder de las velas se le suma el poder de las pirámides” es ridículo, cuando uno piensa que (a) la pirámide no tiene indispensablemente un “poder”, no es un objeto sagrado, místico, un elefante blanco ante el cual postrarnos y hacer pedidos, sino que es un acumulador energético, que opera con fuerzas sutiles diferentes, muy diferentes a los planos astrales en que actúan las correspondencias simbólicas de las velas, y (b) ¿cómo podría subsistir el “poder piramidal” si al derretirse la vela, pierde la forma, que es lo único indispensable para que ese elemento energético se presente?.
Un detalle muy importante: nunca permita que una foto o programación quede debajo de la base de su pirámide; este es el problema con las pirámides decorativas y macizas, que le obligan a colocar lo que fuera “bajo” la misma. A través de varias investigaciones se ha detectado que, inmediatamente por debajo y por arriba de la pirámide, se forma un sector en el espacio tal como una pirámide invertida de fuertes efectos energéticos pero de signo contrario. A su vez, a estos sectores les siguen otros positivos, como reflejos de la pirámide material, alternando con otros negativos, etc. A los espacios negativos se los llama antipirámides. A los positivos, pirámides reflejas. Una buena prevención es evitar que fotos, ropa, electrónicos, comida, etc., caigan dentro del área de influencia de las antipirámides.

En teoría, la columna de “antipirámides – pirámides reflejas” se proyecta al infinito, o cuando menos, a una altitud y profundidad sobre la que se ha especulado muchísimo. Pero, a los efectos prácticos, sólo hasta la tercer o cuarta antipirámide y pirámide refleja hacia arriba y la tercer o cuarta antipirámide y pirámide refleja hacia abajo son mensurables los efectos, alternativamente positivos o negativos, de las mismas.
Usted puede aprovechar el efecto benéfico de las pirámides reflejas cuando, colmada la capacidad de “carga” de su pirámide y deseoso de proyectar su energía positiva a otras muestras, coloca un estante o repisa por arriba o debajo de la pirámide material, cuidando que la primera o segunda pirámide refleja coincida con la muestra testigo que está fuera de aquella.
Comento un interesante experimento que hice en una ocasión. Coloqué un trozo de carne dentro de una pirámide de cartón, en el centro, y a un tercio de la altura tomada desde la base 8lo que en la pirámide de Keops correspondería a la “cámara del Rey”, este es el punto de mayor fuerza energética), otro trozo de carne a un costado de la pirámide, un tercero por debajo –dentro de la primera hipotética pirámide refleja hacia abajo-. Los resultados al cuarto día fueron los siguientes: la carne colocada dentro de la pirámide estaba completamente momificada y sin ningún olor, la que estaba a un costado de la pirámide se encontraba absolutamente descompuesta y nauseabunda, la que se ubicaba en la antipirámide se hallaba gelatinosa y llena de gusanos, y la que estaba en la pirámide refleja, desecada y con un cierto olor fuerte, pero no excesivamente desagradable. Esto prueba que la pirámide refleja repite efectos similares, pero no idénticos, a los del interior de la pirámide material. Mientras que la ajntipirámide potencia el efecto contrario al deseado, peor aún que aquél trozo dejado a un costado.
Es preocupante que, normalmente, no se avise al público interesado de los efectos perniciosos de la antipirámide. Creo que esto se debe tanto al desconocimiento como al deseo de no perder tiempo en explicaciones técnicas: si cada vendedor de artículos parapsicológicos invirtiera media hora en instruir asl potencial cliente, su tiempo de venta no le resultaría rentable, además del hecho que tantas precauciones acobardarían a más de un potencial comprador. Debe entenderse que la pirámide no es, en sí misma, ni “buena” ni “mala”. Es un acumulador de energía, una energía útil pero que hay que saber manejar. Es como la electricidad; ella no es en sí ni buena ni mala, pero dependiendo de cómo la use –o abuse- nos ilumina o nos electrocuta.
Permítaseme citar dos ejemplos personales para ilustrar el riesgo de las antipirámides. En el primer caso, allá por 1984, cuando todavía residía en buenos Aires, me llama una consultante habitual para pedirme una entrevista en su domicilio. Desde hacía varios meses atrás el marido padecía disfunciones sexuales y, probados todos los tratamientos clínicos y psicológicos, el problema subsistía. Lectora de literatura afín, mi consultante quería confirmar o no la sospecha de que debajo de la casa se hallare un foco de “radiaciones telúricas nocivas” que, perturbándolos energéticamente, generara el problema de marras. De allí su deseo de evaluar radiestésicamente el lugar.
Una vez en el mismo, y luego de varios estudios y un minucioso registro, no encontré la menor anomalía energética ni en la casa en general como así tampoco en el dormitorio en particular. Así que allí estaba yo, parado en el centro del mismo, rascándome confundido la cabeza, cuando llamó mi atención un familiar objeto puntiagudo que sobresalía del techo del ropero: una pirámide.
Pregunté a la dueña de casa sobre el particular, y me respondió que la empleaba para hacer pedidos, energetizar personas y –cómo no- especialmente al esposo. Pero que ni aún así...
Una vaga sospecha cruzó por mi mente. Pidiéndole permiso a la amable señora para pispear el interior del mueble, observo una hilera de cajones que caía bajo la vertical de la pirámide. Entonces, empiezo a visualizar imaginariamente desde la simpática pirámide barrocamente ornamentada hacia abajo, la sucesión de “antipirámide, pirámide refleja, antipirámide, pirámide refleja, antipirámide...”.
- ¿Qué hay en ese cajón? –le disparé a quemarropa cuando noté que la tercer antipirámide coincidía de lleno con uno de aquellos.
- ¿Allí? –exclamó- Nada más que los calzoncillos de mi marido...

Huelga aclarar que movida de lugar la pirámide, a los pocos días, el dichoso jefe de familia regresó a sus obligaciones maritales.

El segundo ejemplo me ocurrió en agosto de 1987, en ocasión de encontrarme dictando un curso de Parapsicología en la ciudad de Corrientes. Entre los alumnos anotados, se encontraban dos que, en una charla de café a a de una de las clases, me revelaron la razón por la que se habían matriculado en el mismo; además de una natural curiosidad, estaban prontos a inaugurar una discoteca en la ciudad santafecina de Reconquista y habían decidido colocar, ornamentalmente, una gran pirámide dentro de la misma.
El curso transcurrió sin mayores novedades de interés y, al finalizar el mismo, los felices dueños del boliche me invitan a la inauguración de la confitería, prevista para dos semanas más tarde. No conocía hasta entonces esa linda ciudad y, dado mi espíritu trashumante, cualquier excusa era buena para llenar un bolso y partir. Así, el día fijado llegué a Reconquista. La noche de la inauguración, lógicamente en compañía de los dos socios, visito el lugar y, con cierta desazón, compruebo que habían hecho construir una gigantesca pirámide estructural, esto es, con ángulos para las aristas y la base pero abierta por los lados, profusamente ornamentada con lucecitas de colores y suspendida en el aire... directamente por encima de la cabina del disc – jockey, el cual a su vez se encontraba literalmente rodeado de parlantes y amplificadores.
Sombríamente, calculo como la monstruosa antipirámide cubría en su totalidad ese espacio de trabajo. Pero asombrado de que mis ex alumnos no hubieran reparado en el detalle –habida cuenta que ese tema lo habíamos estudiado en el curso- se los señalo. Un cruce de miradas entre vergonzosas y mutuamente acusadoras entre ellos, y el mayor me responde:
- Es que... en fin, vos sabés. Uno lee otra cosa, ¿no?. Y bueno, el arquitecto conoce a un colega tuyo, de Buenos Aires, el profesor XX, quien nos dijo que no, que la antipirámide es sólo hacia arriba, que no iba a haber problemas... –y rápidamente agregó, aliviado por una buena razón encontrada- Además, para cuando hicimos el curso con vos, ya estaban los planos hechos y el trabajo en marcha.

Con una sonrisa irónica –creo- me encogí de hombros. “A fin de cuentas –pensé- parece que debo aparecer más seguido en televisión para resultar más creíble que otros colegas que sí lo hacen”. Pero después de todo, como el problema no era mío, sólo murmuré:
- Me gustaría saber si el profesor XX aceptaría ser el garante de ustedes.

Dos semanas más tarde una llamada telefónica, del menor de los socios, me comenta, entre otras novedades intrascendentes, que el disc – jockey había abandonado el trabajo, primero por problemas personales agraviados con una fuerte discusión que tuvo con sus patrones. El negocio, más o menos marchaba como se esperaba. Una semana más tarde, y ya no tan intrascendentemente, el otro socio me rastrea por tres provincias –me había desplazado por los mismos motivos laborales a Formosa- para contarme, con un hilo de preocupación que en los equipos de sonido se habían producido varios cortocircuitos o que, en realidad, nunca había andado del todo bien. ¿El negocio?. Y, con altibajos.
Un mes y medio más tarde, un conocido mutuo de la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco, me aporta nuevos datos en una conversación del montón. Sabía que a estos chicos las cosas no les iban nada bien; entre otras cosas que tenían problemas con los equipos, que plantones de los disc – jockeys, que poca gente, etc.
Tres meses después, en una sentida carta, ambos ex alumnos me enteraban del cierre de la discoteca.


El efecto arista

Este es otro curioso fenómeno cuya aplicación práctica depende de la habilidad e imaginación del operador. Se ha observado en la pirámide material, ya que el “efecto arista” no se observa en antipirámides ni pirámides reflejas, que si extendemos un hipotético plano que pase por las aristas con el alto de la misma pirámide, hasta una distancia igual a cinco veces la altura, se observará en todo aquello “tocado” por ese plano efectos análogos a los que recibiría si estuviera en el interior de la misma.
Esto es interesante, por ejemplo, para energetizar recipientes con agua o bebidas que por su tamaño no podemos introducir en ella. También yo la he experimentado con buen éxito, colocándola en una repisa de forma tal que, mientras estudio, la proyección de la arista interseccione con mi cabeza. Queda claro, por todo lo explicado hasta aquí, que no sirve encasquetarse el cráneo con una pirámide para aumentar el rendimiento intelectual lo cual, además de francamente ridículo es peligroso, ya que precisamente buena parte de la masa encefálica sería “barrida” por la primer antipirámide, ni tampoco, buscar dormir mejor metiendo la pirámide bajo la cabecera de la cama. Si por casualidad la tercera o cuarta pirámide refleja hacia arriba coincide con la cabeza del durmiente, entonces sí tendrá dulces sueños, pero ¿imaginan las consecuencias si lo que toca al sujeto es la proyección hacia arriba de una antipirámide?. Se despertará con un humor de los mil demonios, echándole la culpa a lo que cocinó su señora, o su madre, o usted mismo / a, para la cena de la noche, o a la envidia de la vecina, o a la ojeadura de la suegra, cuando el problema estaba, simplemente, en ese inofensivo aparatito mal colocado debajo de la cama.


: ELEMENTOS DE PIRAMIDOLOGÍA (3)


Algunos experimentos con pirámides



Todo aquello que vaya a exponer a la pirámide, si se trata de fotos o programaciones en papel (pedidos, nombres, etc.) debe estarlo por períodos de 9 o 12 días, siendo indistinto optar por uno u otro. Una vez por mes, cuando menos, descargue su pirámide, desorientándola o tumbándola de lado. Cumplidos lños objetivos, queme los papeles de las programaciones. Éstas se preparan de la siguiente forma:
Recorte a mano (no con tijeras) un triángulo escaleno (de tres lados desiguales) en papel blanco. Puede, si lo desea, emplear papel de acuerdo al color del efecto que desea provocar, valiéndose de la tabla de correspondencoas cromáticas que presentáramos anteriormente. Escriba de un lado el propio nombre –o el de la persona que ayuda- en letra cursiva, bien cerca del borde y sin levantar en ningún momento la mano del papel, omitiendo lógicamente los puntos de las íes y los acentos, una palabra tras otra, tras otra nuevamente, tantas veces como sean necesarias hasta recorrer todo el borde y “enganchar” con el principio, aunque el nombre no coincida exactamente, con el fin del apellido. Luego, invierta el papel y escriba, en forma de espiral, de afuera hacia adentro y en el sentido de las agujas del reloj, el deseo u objetivo a cumplir, siendo preciso en lo que quiere y cuándo lo quiere. La frase debe ser de pocas palabras, pero repetirse, de manera tal que forme tres o cuatro vueltas de la espiral (aquí sí se puede levantar la mano al escribir). Luego pliegue tres veces el papel, cuidando que la espiral quede en el primer pliegue hacia adentro, y que en cada uno un borde coincida con otro. Finalmente, coloque el papel dentro de la pirámide, acostado, de manera tal que el vértice opuesto al lado más largo apunte hacia el norte.
No se haga trampas. Si mientras escribe el nombre de la persona, por la fuerza de la costumbre, levanta inconscientemente la mano, estrújelo, arrójelo y comience de nuevo. Por infantil que este sistema le parezca tiene una buena justificación, y si me permite aburrirle algunos minutos, paso a explicársela.
Debemos comenzar por referirnos a una rama de la Parapsicología, llamada Tanatología, que es el estudio de la vida después de la muerte. En este campo, afirmamos –fundados en razones que habrá visto en las lecciones correspondientes- que después de la muerte biológica el psiquismo del individuo sobrevive en dos niveles de manifestación: los así llamados Paquete de Memoria Eróticos (PME) y los Paquetes de Memoria Thanáticos (PMT). “Paquete de memoria” es una definición propuesta por el biólogo Jean Jacques Delpasse para reemplazar a la vulgar definición de “fantasma”. “Paquete”, en el sentido informático de la expresión, es decir, una cantidad dada de energía, y “de memoria” porque guarda restos de memoria de su vida biológica. Lo de “erótico” en tanto (por Eros, dios de la vida y el amor entre los antiguos griegos) le son aplicados a aquellos que, tras su muerte pasan, para decirlo de una manera entendible, a un plano superior de manifestación; otras dimensiones, vibraciones más sutiles...son aquellas personas que en vida fueron altamente espirituales, positivas, constructivas, oblativas (en el sentido psicológico de “dar” permanentemente), buenas. Así, se despegan de este mundo material y continúan su camino, su evolución en otras esferas. Lo de “thanático”, deriva de Thánatos, que era el dios de la muerte y la destrucción entre los helenos y se aplica a quienes, mientras vivos, eran puramente materialistas, egoístas, destructivos, o de poca moral
Estos quedan adheridos a este plano hasta tiempo después de fallecidos, un tiempo que puede oscilar desde algunas horas hasta varios siglos, de acuerdo al “balance” entre actitudes eróticas y thanáticas que todos tenemos, indistintamente, a lo largo de nuestra vida.
El PMT entonces permanece cierto tiempo en este plano. Pero, como todo ser confundido, tiende a “adherirse”, decíamos, a aquellos lugares, personas o elementos que le resultan conocidos, deseables o tranquilizadores. Le sigue siendo difícil abandonar lo ilusorio del mundo material. Como no puede “ver” ni “escuchar” –ya que los sentidos físicos se han descompuesto con su cuerpo- y como sólo es mente, sólo puede “sentir”. Y para un PMT lo que lo rodea es un gran océano de sensaciones, ora agradables, ora desagradables, unas conocidas, otras no. Entonces, en un reflejo defensivo, se incorpora a aquellas “concentraciones de sensación” que le resultan más identificables. Pero esas “concentraciones” son en realidad la representación en un plano material de objetos, lugares o personas, en los cuales se ancla el PMT.

Supongamos que muero no creyendo en la vida después de la muerte. Del otro lado del umbral, no tomo conciencia de que ahora sí he fallecido y, después de todo, había un más allá, ya que el “tomar conciencia” es, perogrullescamente, un acto de la mente conciente, la cual depende del buen funcionamiento del neocórtex o corteza cerebral, precisamente lo primero que empieza a descomponerse al morir.
En lo que sobrevive de mí, el “darme cuenta” de las cosas es casi un acto sonambúlico, inconsciente. Y si mientras estuve vivo, pongamos como tonto ejemplo, una de las cosas más queridas por mí fue mi pipa, pues después de muerto, donde vaya esa pipa, irá adherida mi remanencia psíquica que, en el plano emocional, al morir el cuerpo “corrió” a impregnar lo que era su referente emocional. Esto explica las “obsesiones” que PMT pueden hacer de lugares –las famosas “casas encantadas”-, personas u objetos –los considerados “embrujados”-. Pues bien, al objeto, lugar o persona al que se adhiere la remanencia psíquica lo llamamos técnicamente “punto de anclaje”.
¿Y qué tiene que ver todo esto con las programaciones de la pirámide?. Pues bien, que “puntos de anclaje”, claro que un poco “ersatz” pueden generarse también con nuestro psiquismo mientras estamos vivos. Es así que toda esa “tensión psíquica” puesta de manifiesto al cortar el papel a mano, escribirlo sin levantar el trazo, trazar el pedido en espiral(un símbolo de fuertes connotaciones espirituales de concentración) y plegarlo, transforma ese objeto (triángulo de papel) en un “punto de anclaje” de nuestro pensamiento. Un pensamiento que concientemente yo consideraré no mantener allí cuando después esté haciendo otra cosa, pero que a nivel inconsciente sí mantendré sintonizado o conectado con el interior de la pirámide. Y ese pensamiento es entonces amplificado por ésta, porque el pensamiento no es más que un aspecto particular y limitado de aquella energía vital Universal de la que habláramos.
Por esto es importante quemar el papelito cuando se cumple la programación; la alegría conciente que yo experimento por la cosa conseguida es válida para mi consciente, pero no para mi inconsciente, el cual demorará más tiempo en “internalizar” una situación y al cual sólo se le puede hablar en (pues sólo es) símbolos.
De hecho, los propios sueños son mensajes simbólicos en su absurdo, que el inconsciente formula para que el consciente repare en algo importante. Y el fuego es fuertemente simbólico para nuestro inconsciente (¿quién no ha quedado alguna vez fascinado y casi “en blanco” mirando una fogata de campamento o el hogar de una chimenea?), en el sentido de “liberación”. La liberación por el fuego justificó, en el ámbito inconsciente, desde los sacrificios del antiguo pueblo judío hasta los “actos de fe” de la Inquisición. De manera tal, la destrucción por el fuego de la programación 2libera” a mi inconsciente de seguir “conectado” (y, por consiguiente, gastando inútilmente energía) en un tema ya superado.

Energizaciones específicas

Si van a energizar medicamentos, cremas, agua, vinos (recuerde que éstos mejoran fantásticamente su “bouquet” dentro de una pirámide), basta con dejarlos 24 horas seguidas, si bien ya comprobará los primeros efectos a las cuatro horas.
Si prepara agua energizada para animales, expóngala 48 horas, y 72 si es para regar plantas.
Si se trata de trabajar sobre personas use fotos, colocándolas de manera tal que el eje del cuerpo en la misma coincida con el norte – Sur. Las fotos deben ser copias directas del negativo (no sirven fotocopias, recortes de diarios o revistas o fotos de fotos) y con una antigüedad no mayor de dos años. El resultado se acelerará si coloca el negativo dentro de la pirámide.
Y para conseguir la venta de una propiedad, además del deseo escrito en el papel, agregue a la pirámide un plano de la misma, hecho en proporción al original, foto del frente de la edificación y un poco de tierra o material de la entrada.
Insistimos con algo muy importante: sea preciso con la fecha en que espera resultados (dentro de lo que dicta el sentido común), cifras, porcentajes, nombres completos, domicilios o direcciones fijas, etc.
Debe considerar también que el mayor efecto se observará a un tercio de la altura de la pirámide, tomada desde la base y directamente en vertical por debajo de la cúspide. En el ángulo sudoeste, dentro de la misma, se observa un efecto de “retardo temporal”, notable en pirámides de mayor tamaño que las usuales, y en un crecimiento y envejecimiento más lento de las plantas o animales que permanezcan por largos períodos en ese punto. Los gerontólogos sostienen que el envejecimiento se produce, además de por los agentes oxidantes y la liberación de los radicales libres, por el comportamiento natural de las enzimas. Las enzimas son sustancias orgánicas imprescindibles para la vida ya que metabolizan el oxígeno, los alimentos, etc., es así que, lo que llamamos “vejez” no sería más que una consecuencia colateral y no deseada del efecto catalítico de las enzimas (un “catalizador” es cualquier sustancia que acelere o retarde una reacción química). Algo similar a lo que sucede con los gases de la combustión del combustible del automóvil. La “energía de las formas” piramidal interfiere, entonces, de alguna manera con ese proceso catalizador. Eso explicaría el cambio de gusto de comidas y bebidas, el moroso proceso de enlentecimiento de la putrefacción y otros fenómenos asociados. Así que, estimado/a señor/a, piense que esto es como haber descubierto la “fuente de la eterna juventud”; basta que convenza a su esposa o marido de que construya una habitación piramidal en su casa.
Retomando la seriedad; usted puede usar las llamadas “pirámides estructurales”, hechas con caños de aluminio, conectados entre sí, con la ventaja de armarse y desarmarse a gusto. Pero no duerma dentro de la misma; en personas sanas no es conveniente exponerse más de cincuenta minutos seguidos a la acción de la misma, cada veinticuatro horas, y en afectados por cualquier dolencia, no más de cuarenta minutos diarios.
Se puede producir un efecto de naturaleza “psicotrónica” –la misma es una influencia mental a voluntad, usando como transductor cualquier objeto- si dentro de la pirámide colocamos una foto “de primera generación” de una persona, o elementos testigo que hayan pertenecido a la misma (cabellos, saliva, sangre, ropa interior usada impregnada por las remanencias energéticas del sujeto). Este efecto sólo funciona cuando el operador ha entrado en “rapport” con la pirámide, esto es, la ha empleado a menudo con anterioridad en experimentos sencillos o complicados. Personalmente, he trabajado y trabajo habitualmente con pirámides de distintos materiales y medidas, pero con ninguna he llegado a obtener los excelentes resultados –en lo que a control mental se refiere, incluso de tipo terapéutico- como los que he conseguido con la primera que llegó a mis manos, una modesta, aunque un tanto incómodamente grande pirámide cartón grueso, pegada en sus aristas con tela adhesiva”. De hecho, ésta me la regaló un experto en el tema, el ingeniero Emilio Alvarez Ojeda, en ocasión de tener yo dificultades en sanar de una herida que me hiciera durante un entrenamiento en mi pie izquierdo. Me dio ya en esa oportunidad buenos resultados y seguí experimentando activamente con ella, lo que tal vez explique la “sintonía” entre ambos.
Mucha gente construye de buenas a primeras su pirámide y se asombra cuando, colocando fotos, papelitos con “deseos”, etc, en su interior, no obtiene los máximos resultados esperados. Ello es lógico a veces y esperable, ya que no se ha familiarizado primero con ella haciendo, por caso, experimentos como el de la carne, momificación de flores, frutas y otros, antes de pasar a ese punto. Recordemos que la pirámide actúa, también, como un amplificador de “enpsi” (energía psíquica) y mayores resultados obtendremos cuando más en correspondencia hayamos entrado con ella.
Nunca insistiremos lo suficiente en recomendar emplear con conocimiento de causa y con sumo cuidado la pirámide, no vaya a ser cosa que accionemos con la energía de la antipirámide sobre el elemento expuesto, en lugar de la energía de la pirámide “madre”. De allí el peligro de comprar, por ejemplo, una pirámide maciza y poner la foto de una persona “debajo” de ella, pues en realidad la estaríamos colocando en el comienzo de la antipirámide.

Ello nos retrotrae al ejemplo de la pirámide bajo la cabecera de la cama y a la necesaria pregunta: ¿Entonces cómo puedo usarla para dormir mejor?. Sencillamente, regulando la altura de la misma (por caso, colocándola sobre una caja o varios libros) de manera tal de calcular que una de las “pirámides reflejas” hacia arriba sea la que coincida con nuestra cabeza en la almohada. Y, por consiguiente, si usted emplea una pirámide estructural para meditar, pero vive en un edificio de departamentos, atienda al hecho de que las antipirámides y pirámides reflejas también afectarán, para bien o para mal, cuando menos a quienes viven en el piso de arriba y en el de abajo. En estos casos, conviene neutralizar el efecto antipiramidal con solenoides o biogeneradores psicotrónicos y descargarla periódicamente.
Esta descarga se realiza mediante el sencillo procedimiento de (a) varias su orientación; (b) idealmente, en las pequeñas, darles un pequeño golpecito de punta; (c) volcándolas de lado un rato, y (d) desarmando su estructura.

Pirámides colgantes

Las pequeñas pirámides para colgar sólo sirven realmente –más allá de ser un agradable adorno- si están confeccionadas en piedras (preciosas o semipreciosas), cristal, vidrio, oro o plata y ningún otro material, pues sólo éstos reaccionan al “efecto piezoeléctrico” que le permite acumular energía durante un tiempo determinado. Asimismo si, según señaláramos, la pirámide acumula energía cuando se encuentra debidamente orientada (y dado que el imposible andar caminando por la calle, si uno usa una de estas pirámides colgantes, sin desorientarse respecto de los puntos cardinales), deberá primero cargarse colocándola dentro de una pirámide hueca, dejándola allí, durante la noche, un mínimo de seis horas para que se cargue. Podrá usarla entonces al levantarse durante unas dieciséis horas en que retendrá la energía de la que se le ha dotado previamente, al final de las cuales usted volverá a colocarla dentro de la otra pirámide hasta el día siguiente, y así sucesivamente.
Recuerde que esta propiedad de retener energía durante tantas horas exige como condición que la misma esté hecha de los materiales anteriormente descriptos; si se trata de una mera pirámide de plástico, no servirá para nada.


Agua piramidal

Llamamos “agua piramidal” a cualquier volumen de agua común sometida a la influencia de la pirámide por los lapsos ya indicados. En general, se afirma que esto “energetiza” el agua, pero investigaciones que llevamos a cabo demostraron algo muy distinto.
Sometimos a almácigos de germinaciones a riego con agua común y con agua piramidal. Observamos que las semillas regadas con agua común crecían lo esperado, pero las regadas con agua piramidal –en contra de lo popularmente afirmado- directamente “no germinaron”. Al tiempo, invertimos los almácigos, regando las germinadas con agua piramidal y los otros con agua común. Estos últimos crecieron dentro de los patrones normales, pero los primeros se desarrollaron de forma increíble.
Durante cierto tiempo, abdonamos las plantas a su suerte, dejando que comenzaran a morir. Luego regamos todas con agua piramidal. En todos los casos, se observó una involución del proceso de descomposición, y un aumento de vitalidad de las plantas moribundas. Esto nos llevó a concluir que el agua piramidal no energetiza los organismos, tejidos o células vivos si no que, en realidad, “despeja” el espacio energético vital en los enfermos permitiendo la multiplicación de los sanos. Este concepto es fundamental para tener en cuenta, si se ha de emplear el agua piramidal sobre los seres humanos.
Así, experimentando personalmente, observé que el agua piramidal cicatriza heridas, remueve tejido muerto o queratoso por quemaduras y elimina obstrucciones intestinales, pero en cambio no acelera el desarrollo del tejido normalmente sano. Es, por así decirlo, un antibiótico, reconstituyente, bactericida, antimicótico y aseptizante”.


Preparación del papel condensador

Llamamos papel condensador al papel que introducimos dentro de la pirámide, con la expresión de determinado deseo. Vuelvo a repetir que tengamos en cuenta que el mejor funcionamiento sólo se dará con pirámides con las que tengamos el consabido feeling, y comprendiendo siempre que, en este caso, actuará como un amplificador de nuestra energía psíquica”. El mismo, cuya elaboración hemos explicado en otras páginas, puede colocarse debajo del recipiente de agua mientras éste se encuentra dentro de la pirámide. Si fue preparado tomando en cuenta el color específico y, mejor aún, la hora astrológica adecuada, transmitirá buena parte de sus vibraciones al agua bajo la cual se encuentra, la misma que posteriormente bebida dinamizará nuestro propio campo magnético, en consonancia con las vibraciones del deseo expresado en el papel.

CUADRO DE PIEDRAS PARA PREPARAR PÉNDULOS SEGÚN EL SIGNO ASTROLÓGICO

Aries: amatista, diamante, rubí, aguamarina, cornalina, cristal de roca.

Tauro: coral, zafiro, jade, esmeralda, diamante, aguamarina, cristal de roca.

Géminis: topacio amarillo, turmalina, aguamarina, esmeralda, ópalo, jade, ámbar.

Cáncer: ópalo, esmeralda, perla, piedra lunar, ágata, ónix negro, cristal de roca, amatista

Leo: brillante, amatista, granate, feldespato, cuarzo rosa, diamante, coralina.

Virgo: esmeralda, topacio rojo, ópalo, turmalina, coral blanco, berilo rosa, rodocrosita, coralina, ámbar, amatista.

Libra: ágata, zafiro, jade, coral, ópalo, berilo rosa, ónix rosa, rodocrosita.

Escorpio: rubí, aguamarina, coral, granate, topacio rojo, jade, ópalo, cornalina, ónix verde.

Sagitario: brillante, lapislázuli, zafiro, topacio azul, turquesa, amatista, ámbar.

Capricornio: ónix blanco, ámbar, zafiro, perla negra, turquesa.

Acuario: circón, turmalina, amatista, granate, zafiro, turquesa, cornalina, ámbar.

Piscis: amatista, ópalo, aguamarina, piedra lunar, zafiro, cristal de roca.


Observación: para todos los signos, es igualmente útil la malaquita, el cuarzo blanco, el ágata marrón, el ágata azul, el ágata verde, el hematite y el hierro – níquel meteorítico.


Datos para construir su propia pirámide

Ya hemos señalado que lo importante de una pirámide son sus proporciones. Aquí le facilitamos un listado –que puede usted usar, por ejemplo, en centímetros- para que sea réplica a escala de la pirámide de Keops.
Recuerde que puede usar cartón, láminas de cobre o aluminio, plástico, etc., y en tal sentido le será más fácil hacerla siguiendo el ejemplo de la plantilla, donde cada parte tomará la medida correspondiente que usted le quiera adjudicar.

ALTURA         BASE            ARISTA               APOTEMA

100                   156,0             149,4                     127,1

150                   235,6             224,2                     190,7

200                   314,1             298,9                     254,3

250                   392,7             373,8                     317,9

300                   471,2             448,3                     381,5

350                   549,7             523,1                     445,0

400                   628,3             597,8                     508,6

450                   706,8             672,5                     572,2

500                   785,4             747,3                     635,8

550                   863,9             822,0                     699,3

600                   942,4             896,7                     762,9

650                  1021,0            971,4                     826,5

700                  1099,5           1046,2                    890,1

750                  1178,1           1120,9                    953,7

800                  1256,6           1195,6                   1017,2

850                  1335,1           1270,4                   1080,8

900                  1413,7           1345,1                   1144,4

950                  1492,2           1419,8                   1208,0

1000                1570,8           1494,6                   1271,6


 

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