CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS

CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS

 CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS :

MISTERIO DE CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS-CIVILIZACIONES DESPARECIDAS-MISTERIOS DE CENTROAMERICA-CULTURAS ANDINAS,EL ORIGEN-CULTURAS CENTROMERICANAS,EL ORIGEN-EL MISTERIO MAYA-MISTERIOS DE LA MITOLOGIA AZTECA-INCAS Y OVNIS-LOS MAYAS Y LA CONSPIRACION DE LA NASA-RUZO Y LA CRONOLOGIA DE MARCAHUASI-ATLANTIDA,ALGUNAS RESPUESTAS-ATLANTIDA,AMERICA Y DESCUBRIMIENTOS-ATLANTIDA EN AMERICA Y LA BIBLIA-ATLANTES Y LA HISTORIA SEGUN BRUCE-LA ATLANTIDA,EL DILUVIO Y OTRAS CUESTIONES-NAZCA RESUELTO-El Misterio de Stonehenge-EL MISTERIO FAWCETT EN EL AMAZONAS-MISTERIO DE ESFINGE,RESUELTO-PIRAMIDES DE EGIPTO,MISTERIO REVELADO-LA TEORIA PIRAMIDAL-MISTERIOS DE ELEUSIS-MISTERIOS DE PASCUA,KARNAC,STONENGE Y ZIMBAWE-MISTERIOS DE COLON Y TIERRAS PERDIDAS-MISTERIOS EGIPCIOS DE PIRAMIDE Y TUTANKAMON-Misterios del Sahara-LOS LUGARES MAS MISTERIOSOS DE LA TIERRA-MISTERIOS DEL PASADO(CH.BERLITZ)-LEMURIA MONTE SHASTA EN ESOTERISMO.


MISTERIO DE CIVILIZACIONES DESAPARECIDAS :

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Algunos hallazgos arqueológicos sorprendentes, que ya hemos expuesto en los


capítulos anteriores, y tan desligados de nuestra cultura y técnicas actuales, nos inducen a creer que, de ninguna manera, los logros de nuestra civilización actual pueden concebirse como resultado o evolución de aquéllos. Parecen ser productos de distintos desarrollos humanos, y por lo mismo, de distintas humanidades. Nos situamos así a las puertas de admitir la posibilidad de distintas destrucciones sucesivas de los grupos humanos que han ido poblando y dominando el globo terrestre desde que en él existieron condiciones favorables para la vida. Probablemente esas destrucciones o aniquilamientos se han ido debiendo a causas diversas: trastornos en la rotación de la Tierra, cataclismos, diluvios (de los que existen numerosas referencias en la historia antigua y en las leyendas y tradiciones sagradas), e incluso ensayos de apocalipsis con resultados más o menos totales. Es decir, la humanidad se ha encontrado muchas veces al borde del abismo de su destrucción, más o menos total, más o menos definitiva, y ha caído en él.


Solamente restos dispersos y de difícil interpretación son el motivo para estas consideraciones: ruinas misteriosas que no encajan en los esquemas de la ar-queología; objetos sorprendentes que evidencian una, técnica que en nuestra lógica y en nuestra historia del desarrollo humano -de nuestro desarrollo- no tienen cabida; concepciones filosóficas del universo y conocimientos asombrosos que han quedado relegados al rin-cón último del acervo colectivo de los pueblos en todos los lugares de la Tierra. Todo ello es difícilmente explicable a la luz de los conocimientos actuales acerca de la verdadera historia y de los recursos.con que nuestros antepasados contaron. Sin hablar de la Atlántida y de otros continentes perdidos, que son objeto de otro libro en esta misma colección, y cuya importancia y realidad ya pocos ponen en duda, existen innumerables ejemplos, que están ahí, que podemos contemplar y sobre los que podemos lanzar un poco la imaginación con el afán de desentrañarlos.

Como si en nuestro planeta existiera una dinámica de extraño equilibrio, parece que en lapsos de siglos, o de miles de siglos, desaparecen continentes enteros o gran parte de ellos, a la vez que emergen desde las profundidades oceánicas tierras nuevas que antes fueron sólo ocupadas por la oscuridad de los abismos. Pero siempre queda en pie, sobre la superficie, un ejemplo mínimo de lo desaparecido; o el grado de conocimiento que alcanzaron los hombres que dejaron de ser queda diseminado por los demás continentes, integrado en la parte mágica y legendaria de las otras culturas sobrevivientes, como si el continente que desapareció hubiera salpicado en su zambullida al resto del planeta. Es una balanza de brazos extensos que oscila no sabemos por qué impulso. Y la oscilación no es solamente real.

Traduzcamos los continentes desaparecidos y empleemos mejor el término civilización, y pensemos que en este caso no fue el océano quien engulló una isla con sus

habitantes y cuanto éstos habían conseguido, material e intelectualmente, durante su propio progreso, sino otra causa poderosa levantada por los mismos hombres.

La idea es que los grupos humanos van expandiendo su mundo:´progresando,creando,

descubriendo y descubriendose,hinchando el globo hasta que ya, no cabe más y se produce el estallido y la desaparición. Los historiadores suelen ser en muchas ocasiones también filósofos; pero pocas veces poetas. Parten siempre de


algún hecho real que se puede analizar, aunque no se comprenda. Haría falta también la fantasía (aceptada en su significado lato de elaboración de un conjunto de

imágenes aparentemente dispersas) para llegar a los orígenes probables de los acontecimientos. Hubo otras civilizaciones, de eso no cabe duda. Se originaron no se

sabe dónde ni cómo; fueron desarrolladas por seres humanos cuyo origen desconocemos en la mayoría de los casos, y desaparecieron por causas que para nosotros están sumidas en el misterio.

* Los gigantes de la isla de Pascua :

Quizá el ejemplo gráfico de cuanto venimos exponiendo lo constituya la isla de Pascua, una mota mínima en la inmensidad del Pacífico, a la que los historiadores

tradicionalmente no otorgaron más valor que el de ha-ber servido de punto de escala en unas posibles migraciones intercontinentales. Como el viaje desde Nueva Zelanda hasta la costa de América del Sur, por ejemplo, parecía muy largo, convino que la isla de Pascua supu-siera una escala. Y tal vez eso fue así. Sin embargo, el islote representa en la historia humana mucho más que un descanso en la navegación, donde reparar las balsas o los barcos y proveerse de agua y alimentos.

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Cuando el holandés Roggeeven descubrió el islote en 1772 (en realidad ya había sido explorado con anterioridad por algún otro navegante menos conspicuo, que no se sobrecogió en absoluto ante nada de lo que allí se encuentra) habitaban Pascua dos comunidades antropológicamente distintas: una mayoría de los indígenas eran de poca estatura y morenos, y ,los demás, de piel clara y estatura más elevada. No se habían mezclado, o por lo menos no de una manera uniforme, aunque habían sido frecuentes los matrimonios mixtos. De su historia, ambos grupos conservaban apenas vesti-gios en forma de creencias y leyendas. Su vida allí resultaba miserable por la escasez de recursos que ofrece la isla. Por ello, la primera pregunta que se formularía Roggeeven y desde luego la primera que nos planteamos nosotros es cómo habían llegado hasta aquel lugar perdido en el Pacífico y por qué, y de qué grupo o grupos humanos descendían.

La isla es .muy pequeña: 118 km2 rodeados de escollos y de costas difíciles, cubiertos de rocas volcánicas, sin árboles, inhóspitos y desolados. Lo más opuesto a un paraíso. Prácticamente inhabitable, una roca casi desprovista de vegetación, un punto invisible en los mapas a 27 grados de latitud norte y 109 de longitud oeste. Dista 3.600 km. de la costa de Chile (país al que pertenece), algo más de 3.000 de las costas de Perú, y más de 6.000 km. de Nueva Zelanda. Su aislamiento es, por lo tanto, total y dramático. Los pocos miles de habitantes que halló el navegante holandés fueron muy mermados cuando los piratas mercaderes de esclavos los rescataron de su encierro en el océano para ponerles las denigrantes cadenas de hierro del trabajo en el continente.

Lo que más sorprende en Pascua son los «moais», irnponentes estatuas de piedra volcánica, fabricadas en una sola pieza y colocadas junto a la costa, en todo el contorno de la isla, como si de vigías se tratara. Las figuras representan enormes cabezas de rasgos muy acusados y grandes orejas, todas iguales, y miden entre casi 4 y 20 m. de altura. Su peso se calcula entre 10 toneladas (las más pequeñas) hasta 50 toneladas. En total existen 550 estatuas, erguidas y lejanas todas (algunas hasta 15 kilómetros) del lugar en que fueron talladas, unos cráteres en el interior. Se cree que todas ellas debieron estar tocadas con un amplio sombrero, tallado en piedra distinta a la de la figura y de peso también considerable. Según los arqueólogos, debieron ser reálizadas y transportadas cada una al lugar de su emplazamiento hace sólo cuatro siglos y poco más, en 155;0. ¡550 estatuas, de varias toneladas de peso. cada una, talladas en un breve espacio de tiempo con instrumen tos primitivos y transportadas después a través de kilómetros de territorio accidentado sin medios para ello!

En este punto se nos ocurre el mismo problema con el que se enfrentaron los egiptólogos, al tratar de explicarse y explicar de qué procedimiento se valieron para transportar los enormes bloques de piedra desde las canteras hasta su emplazamiento definitivo en las pirámides. Si en el caso de Egipto puede pensarse en muchos miles de esclavos que unieran sus fuerzas en tan colosal trabajo, en Pascua no es válida esa hipótesis, pues faltó espacio físico y los recursos naturales de la isla eran insuficientes para alimentar más allá de dos o tres mil personas. ¿O es que les traían los alimentos de fuera? Admitiendo que fuera así, ¿de dónde? En cualquier caso resulta absurdo a nuestro criterio elevar tantas estatuas -tanto esfuerzo- solamente para que estén allí. En las canteras quedaron abandonadas muchas figuras sin terminar; a su alrededor se encontraron los instrumentos de piedra con los que estaban siendo talladas. ¿Qué sucedió, súbitamente, para que fuera abandonado el trabajo?

Las tradiciones y leyendas de los pascuenses son muy vagas y parecen referirse a otros anteriores pobladores del islote. Los arqueólogos proponen que hubo allí, al menos, tres culturas sucesivas. Unas tablillas con geroglíficos, muy anteriores al tiempo en que fueron tallados los «moais» no han. podido ser descifradas, pero es seguro que pertenecen a una cultura distinta. Cuentan los indígenas actuales que los primeros pobladores del islote llegaron procedentes de otra isla mucho más al sur, que se hundió hasta desaparecer. Posteriormente -son datos extraídos de leyendas- vinieron del cielo unos hombres de grandes orejas, que se asentaron en un extremo de la isla y tuvieron descendencia con mujeres de «orejas cortas» (los pobladores que habían llegado antes). Concluye la leyenda que las relaciones no fueron nunca buenas y, en una guerra, la mayoría de los «orejas grandes» fueron exterminados. Los que sobrevivieron, un día, desaparecieron tras una gran explo-sión, en algo que volaba.

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Eufemísticamente, lo que las tradiciones vienen a contarnos es ni más ni menos que las luchas que sostuvieron los dos pueblos, seguramente por un motivo muy simple y, a la vez, muy poderoso: la escasez de recursos ante el superpoblamiento del islote. Pero quedan en pie las incógnitas más importantes: ¿Quiénes fabricaron los «moais»? ¿Cómo los transportaron hasta su emplazamiento? ¿Qué misión tenían? (No nos digan qae eran objetos de culto.) Y, si los actuales habitantes nada tienen que ver con quienes construyeron las estatuas, ¿de dónde, por qué y cuándo vinieron éstos? Es un enigma reciente. Lo que sucedió en Pascua tuvo lugar entre 1550 (fecha de antigüedad de los «moais») y 1772 (año en que la isla fue oficialmente descubierta. Desde entonces ha sido visitada con asiduidad.) 222 años terribles en una diminuta isla del océano Pacífico, que tal vez supongan un ensayo injustificado y extraordinariamente cruel del apocalipsis definitivo.

* Esa gran manzana con gusanos :

Pues sí; puede parecer mentira o exageración. Pero nuestro planeta es como una enorme manzana perforada por una legión de gigantes gusanos hambrientos. Sus entrañas están surcadas por misteriosas galerías que recorren el subsuelo de un lado a otro de acuerdo a un plan determinado que por ahora desconocemos. Ya vimos, al tratar del viaje fantasma del almirante Byrd al interior de la Tierra, cómo existen unas creencias en el Tibet, según las cuales una serie de galerías ponen en comunicación las dos cortezas del globo, la de dentro y la externa, que es la que conocemos nosotros. En Pascua se encontraron también unos túneles que desde el interior de la isla llegaban hasta el mar; pero se cree que, en la época en que debieron desarrollarse allí los desconcertantes acontecimientos a los que nos hemos referido, esos túneles debieron poseer alguna utilidad: comunicar la isla de los «moais» con otra, u otras islas,

por ejemplo. Muchas culturas encierran en su acervo más primitivo creencias y leyendas de galerías que comunicaban, por debajo de los mares y las tierras, países y continentes. Por ellas podían viajar incluso caravanas, y personajes muy significativos de sus mitologías llegaron o desaparecieron temporalmente o para siempre por allí.

Cuando Francisco Pizarro conquistó Perú y llevó a cabo el transporte de oro más voluminoso y valioso de la historia de la humanidad, desde el imperio incaico hasta Sevilla, se supo que, no obstante la inmensa riqueza obtenida por el rescate del último emperador, Atahualpa, a quien después mataron ignominiosamente en lugar de liberarlo, lo más importante de su tesoro y lo de más valor también quedó oculto en un túnel que comunicaba las dos grandes ciudades del imperio: Cuzco y lima. El túnel no pudo ser hallado. Nadie conocía sus entradas ni su recorrido; porque solamente un inca de cada generación era el poseedor del secreto (en este caso, la esposa de Atahualpa, que se suicidó). El túnel estaba además taponado con

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escombros que ocupan algunos kilómetros y sembrado de trampas mortales. Después, ya en nuestros días se han descubierto vestigios y se ha obtenido información suficiente para poder afirmar que en el subsuelo de gran parte de la cordillera de los Andes se guarda una red de galerías que comunican Lima con Cuzco, la frontera de Bolivia y las selvas amazónicas. Todos estos túneles tienen sus entradas taponadas por miles de toneladas de piedras y camufladas de tal manera que solamente basándose en referencias muy antiguas se han conseguido encontrar. Los mismos incas, en la época de su gran imperio, y los indígenas peruanos posteriormente, afirmaron que las galerías habían sido construidas miles de años antes por un pueblo de gigantes que desarrolló allí una impor-tante cultura y que luego, no se sabe cómo, desaparecieron.

También, existen túneles en Asia, y muchos: cerca del Himalaya, en las inmediaciones del valle de Cachemira y hasta las proximidades del Tibet, pequeñas aber-turas en las laderas de las montañas dan lugar a breves galerías que después confluyen formando una principal más espaciosa que se pierde en las entrañas de la Tierra (Mercedes Castellanos visitó algunas de ellas y publicó un trabajo muy interesante en la revista «Mundo Desconocido»). Todas estas entradas son en la actualidad lugares sagrados para los habitantes de la región, y ligados a ellas existen multitud de hechos misteriosos en su recuerdo. La cueva de Bumazuv -se cree- desemboca en el centro de Asia. Algunos exploradores han penetrado unos kilómetros y, a su regreso, han contado maravillas indescriptibles; otros no regresaron jamás, o en-contraron la salida al otro lado. De la cueva de Beru se cuentan muchas historias extraordinarias, entre ellas la aventura que corrió el gran filósofo Abhinavagupta acompañado de sus 1.200 discípulos. Un día penetraron todos en la cueva y desaparecieron por los caminos del infierno; no se sabe si llegaron a algún destino o perecieron en la oscuridad subterránea, pero 1.201 rostros parecen mirar a los visitantes desde las aristas del estrecho pasillo. Son efecto de extrañas formaciones y rotu-ras en los bloques de piedra que sobresalen de la pared y, con buena voluntad pueden parecer rostros.

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En Grecia, y en tiempos del florecimiento de "su gran cultura, ya existía la creencia de que habían sido unos pobladores primitivos, los pelasgos, quienes ha-bían construido unos túneles que comunicaban las islas del Egeo entre sí y con otros países y que ya entonces estaban taponados. En las islas Baleares, en Menorca e Ibiza sobre todo, siempre pervivió la tradición de que había túneles que comunicaban a las islas entre sí y, desde Ibiza, con Malta. También en Rusia, en California, en Hawai, en Suecia, en España (comunicando la península con Marruecos), etc. Parece ser que la exis-tencia real de esos inmensos túneles (inmensos en cuanto a su longitud) corresponde a una determinada cultura envuelta en el misterio y de la que, si descontamos las galerías y las vagas referencias guardadas en otras culturas posteriores, no queda nada.

Pero, si admitimos -y no es tan descabellado que sea un hecho- que el planeta está perforado por galerías que comunican unos lugares con otros, unos continentes con otros, podemos explicar que llegaran hombres y conocimientos idénticos a los sitios más distantes, como en realidad sucedió. Se arguye que la travesía por túneles tan largos sería imposible por la falta de aire respirable. Pensemos que si existía la tecnología capaz de conseguir que las galerías fueran trazadas (todas son artificiales), el problema de la supervivencia en su interior debería estar resuelto. Más digna de sorpresa debe ser la alusión o el testimonio directo a esa raza de gigantes, que es una constante en casi todas las culturas primitivas, responsables de los trabajos con las grandes piedras, verdaderos colosos que se extendieron por todo el mundo. y de los que habla hasta la Biblia. Si existieron, ¿cuándo y por qué desaparecieron como por encanto? Antes de su aniquilamiento enseñaron a otros pueblos a trabajar los grandes bloques de piedra y a transportarlos a su emplazamiento definitivo. Muy poco más se sabe de ellos, salvo que se ha pretendido siempre, en la antigüedad y ahora, relacionarlos con otros planetas, con otras humanidades, con otros destinos. Desaparecieron de súbito, como respondiendo a una llamada urgente, y abandonaron en la Tierra sus obras ingentes. Fue como un soplo que borró de la superficie del planeta a un pueblo entero.

* La Venecia polinésica y la incógnita de Marcahuasi :

Igual que desaparecieron los habitantes de Ponape, capital de un reino que ocupó numerosas islas de Polinesia hace miles de años. Todavía hoy se encuentran diseminados restos -ruinas- a lo largo y lo ancho de los islotes que rodean a la isla principal donde estaba enclavada la ciudad que hemos nombrado, Ponape, sur-cada por canales, jalonada de templos de basalto y de grandes palacios, con un sinfín de subterráneos, restos de viviendas y de lugares públicos y un enorme arco de' piedra, de una sola pieza, que pesa casi 200 toneladas. La historia de Ponape es desconocida, así como los que fueron sus habitantes y sus orígenes. Todo allí es un misterio insondable.

El lugar recuerda a la meseta de Marcahuasi, en los Andes peruanos, a una altura de 3.600 metros sobre el nivel del mar. En Marcahuasi como en Ponape reina la soledad y el silencio, se palpa el abandono fulminante de sus moradores, aunque los restos no ofrecen similitudes. Ruzo, cuando descubrió el verdadero valor de Marcahuasi, se encontró ante una incógnita sin solución. Los restos que allí aparecieron son de una civilización desconocida y distinta a cuanto se puede hallar en el resto de los Andes, en todo el continente americano y en el mundo. La meseta está repleta


de grandes pie-dras en las que, a simple vista, no hay nada de particular, salvo la semejanza con determinados animales por las formas o por unas tallas muy superficiales. Se pensó que podía tratarse de un capricho de la' naturaleza.

Pero Ruzo las estudió a fondo y descubrió que cada una de las piedras debía ser observada desde un lugar y una distancia determinados y a una hora también determinada del día. Incluso, al utilizar cámaras fotográficas con película infrarroja, aparecieron detalles que a simple vista pasaban inadvertidos. Y por si esto no fuera aún suficiente, en algunos de los grabados aparecieron figuras de animales prehistóricos de los que hace muchos miles de años desaparecieron de la Tierra. Y todavía más, figuras humanas pertenecientes obviamente a otras latitudes y a otros continentes. En algu-nos detalles, las figuras de Marcahuasi recuerdan a las piedras grabadas de Ica, de las que, juntamente con las fabulosas pistas de Nazca, se habla en otro libro de esta Biblioteca Básica. Pero, en conjunto suponen una isla de conocimientos y de técnica dentro de un marco cul-tural totalmente extraño, y cuyo carácter más acusado fue la economía de medios, porque todo influye allí para hacer posible la observación de lo que se repre-

senta:,la luz del sol y de la luna, la orientación y hasta las sombras completan los trazos elementales que sirven de sustento, y el resultado es de una perfección que asombra.

Toda la cultura megalítica que llenó los campos de Europa de monumentos que todavía permanecen de pie y que a veces son tan simples que sólo constan de una única piedra gigantesca, es sorprendente.. Las tradiciones también han hecho depender los monumentos megalíticos de una civilización desarrollada por una raza de gigantes; pero no nos interesa a nosotros ahora fijar la mirada en esta posibilidad, sino en el significado y la utilidad que pudieron tener esas enormes piedras clava-das en el suelo como agujas o dispuestas en forma de mesa o círculos. El ejemplo más completo es, con toda seguridad, el conjunto megalítico de Stonehenge, cerca de Salisbury (Inglaterra). Centenares de grandes piedras se hallan dispuestas de tal forma que siempre se pensó que debían tener una especial finalidad.

A la hipótesis de lugar sagrado de reunión sucedieron otras más tendentes a lo práctico. Alguien ha com-parado el trabajo ingente que tuvieron que desarrollar los constructores de Stonehenge al que fue necesario para levantar las pirámides de Egipto, proporcionalmente. La arqueología ha cifrado la antigüedad de su configuración en los alrededores del año 1500 antes de Cristo, y varios son los misterios que rodean al conjunto megalítico: en primer lugar, las piedras pertenecen a canteras que distan del lugar cuando menos una veintena de kilómetros. Hay algunas piedras volcánicas que debieron ser transportadas desde mucho más lejos, cientos de kilómetros. Fueron sobre todo los estudios del profesor Hawkins los que descubrieron el enigma de Stonehenge.

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Para extraer una -conclusión, Hawkins estudió la disposición de los bloques de piedra en el suelo,. con respecto a ellos mismos entre sí y con respecto a los astros. Los megalitos estaban situados alrededor de un foso circular del que la entrada estaba' fijada exacta-mente en el puñto norte, y formaban esencialmente dos grandes círculos, el externo de unos 100 m. de diámetro aproximadamente; 56 zanjas en el interior y una especie de puerta que daba entrada completaban el conjunto. Existían tantas exactitudes en las distancias, tantas proporciones, una colocación de las piedras tan sin-gular que, por fuerza, aquello debía tener una utilidad práctica. Se fue abriendo paso la teoría de que se trataba de un calendario solar y lunar, que se interpretaba de acuerdo con la entrada de los rayos a través de las distintas piedras que componen el monumento. Fue un acierto la teoría y se comprobó mediante computadoras: se interpreta la situación de los rayos solares y lunares durante todo el año, se sitúan en el tiempo los eclipses de luna e incluso está patente el hecho astronómico recientemente comprobado de que los eclipses lunares acaecen cada cincuenta y seis años.

¿Cómo pudieron los constructores de Stonehenge tener acceso a unos conocimientos ~de matemáticas y de astronomía tan completos que les permitieran plasmar con megalitos un calendario tan perfecto, hace por lo menos 3.500 años? ¿Cuál fue la causa de que esos co-nocimientos desaparecieran después sin ser asimilados por alguna de las culturas que sobrevivieron? La computadora reveló a los investigadores de Stonehenge un hallazgo asombroso sobre todos: el conjunto megalítico era ya en sí una comnputadora solar y lanar. capaz de proporcionar a sus intérpretes datos semejantes a los que elabora una de nuestras computadoras de hoy.

Otro enigma de grandes piedras se halla situado en el Líbano, en los restos de la que fue importante ciudad hace miles de años, Baalbek, rodeada de imponentes murallas en las que se utilizó, cuando todavía no se había inventado -según la ciencia oficial- el cemento armado. En Baalbek sorprende todo: desde su origen, que se ignora, a su abandono, del que no se conocen tampoco las causas ni el momento. Junto a las ruinas de

la ciudad, los restos de lo queparece haber sido un especialísimo aeropuerto, enorme, construido con « losetas» de piedra colosales perfectamente ensambladas. Los habitantes de Baalbek -mejor sería decir los responsables de aquella cultura misteriosa- fueron capaces de tallar bloques de piedra de 750.000 kilos y desplazarlos desde las canteras y colocarlos en donde convino a sus fines. Los bloques que forman la muralla miden algunos 120 m., son de una sola pieza y llegan a pesar más de 700.000 quintales. Demasiado para que pueda 'caber en el cajón de las posibilidades de nuestro cerebro. Ni la técnica actual más sofisticada es capaz de desplazar bloques de semejante peso. Solamente una energía desconocida y seguramente mental, que hoy se está discutiendo en parapsicología, la telequinesis, podría elevar como una pluma esos pesos increíbles, en el caso de que realmente exista.

Zimbabwe y Mohenjo-Daro, donde la vida se interrumpió en un instante :

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En el interior de Rodesia se hallan las ruinas de lo que debió ser una ciudad pobladísima y moderna. Levantada según los procedimientos de disposición más clásicos -más humanos-, Zimbawe contenía varias zonas bien deferenciadas: en una estaban enclavados los templos y palacios -siempre hubo ricos y pobres, se dice- y en sus alrededores, las viviendas comunes de los moradores, seguramente establecidas por barrios. Todo muy normal en un concepto evolucionado de la vida comunitaria. Grandes construcciones de piedra y de ladrillo, altas torres, murallas ciclópeas, confortables casas, todo, absolutamente todo fue abandonado, que no destruido, por alguna causa desconocida para nosotros. No sabemos quiénes construyeron la imponente ciudad, aunque los arqueólogos han determinado su fecha: entre 700 y 400 años antes de Jesucristo.

Los pueblos indígenas de vida primitiva que todavía y desde siempre habitan los alrededores no han recibido por tradición ninguna noticia acerca de tan misteriosos visitantes, si es que se trató de visitantes, o de que ningún grupo originario de la zona levantara aquella ciudad,Un caso parecido, aunque de mayores proporciones en lo que se refiere a su misterio, lo constituyen los restos de la ciudad de Mohenjo-Daro, que fue edificada en una pequeña isla del río Indo, en Pakistán. Las ruinas fueron fechadas en algo más de 2.000 años; pero esa fecha sólo se refiere, a la última de las ciudades que fueron construidas allí, superpuestas, y que son nada menos que siete.

Los descubrimientos arqueológicos han puesto de relieve que las siete ciudades que ocuparon la isla del Indo permanecieron habitadas durante miles de años cada una de ellas y que, probablemente, fueron los mismos pobladores, el mismo pueblo, los que elevaron de nuevo los muros y las casas en cada ocasión en que -quien sabe por qué causa- la ciudad se vino abajo.

Debió tratarse de un pueblo muy sabio, tan evolu-cionado que dejó de respetar a los dioses y a los aristócratas de sangre o de honor y dinero: en ninguna de las siete ciudades superpuestas -en ninguna de las ruinas- se ha hallado rastro de templos o de palacios. Perfectamente trazadas, todas muestran sus espaciosas avenidas y sus calles bien dispuestas, racionalmente, facilitando los traslados y los accesos. Casas de varios pisos en las que se disfrutaba de agua corriente, y por supuesto, de baño; alcantarillado y desagües que iban a parar al río, construcciones todas de ladrillo cocido, en fin, como una urbanización moderna.

Los estudios realizados hasta la fecha parecen de-mostrar que en los tiempos de la última de las ciudades levantadas, la más moderna, no se conocían las técnicas de trabajar los metales; pero en las más antiguas sí (se encontraron restos de materiales de hierro y de estaño). Como en el caso de Zimbabwe, los pobladores de las márgenes del Indo no tienen noticias de quiénes eran los habitantes de Mohenjo-Daro ni de por qué desaparecieron. Y se trató, en efecto, de una desaparición en masa y súbita, de la que no quedaron ni los cadáveres ni el rastro dell camino que pudieron seguir. La ciudad presenta el aspecto de haber visto interrumpida su vida normal de pironto y de haber sido abandonada a toda prisa. Utensilios de uso común entre los escombros y y losas en las calles,afirman que la desaparición de sus habitantes que no sabían que deberían marcharse o desaparecer en un instante, que nadie, en fin, era consciente de la amenaza,cualquiera que haya sido. Es uno de los enigmas más grandes que tiene planteados la arqueología y que, tal vez, no tenga, solución jamás.

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Los investigadores más sagaces comienzan a considerar que resulta extremadamente extraño el hecho de que los moradores 
de las últimas ciudades Mohenjo-Daro hubieran olvidado las técnicas del trabajo de los materiales hasta el punto de no saber utilizar el hierro, técnicas que desarrollaron y de las que se sirvieron con profusión los constructores de las ciudades más primitivas. Es muy raro el caso; 'pero hay que comenzar a pensar que las habitantes de esa isla misteriosa en el interior del Indo detuvieron su marcha en el camino de la, evolución y comenzaron lentamente una marcha atrás, una regresión cultural, perdiendo de generación

en generación técnicas y conocimientos hasta llegar a desaparecer ellos mismos, cuando agotaron los recursos de su herencia.

Una especie de suicidio cultural que obedecerá a alguna dinámica humana desconocida y que podría explicar, de confirmarse, la desaparición de muchas culturas y muchos pueblos, incluso de humanidades que nos Precedieron. Desde unos siglos antes de Cristo hasta miles y miles de años atrás, la isla del Indo donde se elevaron los democráticos edificios de Mohenjo-Daro es un misterio impenetrable por ahora. Uno más de los enigmas en esta larga lista de aconteci-mientos que el hombre ha vivido a lo largo de su histo-ria en el planeta, de esta historia nuestra -porque a lo mejor existen otras historias independientes en el tiempo- ante los que ni usted ni yo, ni nadie, estamos en disposición de dar respuesta: Grandes enigmas pendientes.


CIVILIZACIONES DESPARECIDAS.


Cuatro Ciclos Han Pasado Y El Quinto Aún No Ha Terminado."
[El Relato Secreto, Los Megatrones]

LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

¿Cómo se le puede explicar ciertas enseñanzas profundas a personas que no pueden asimilar ciertas realidades? Hay ciertos asuntos que resultan 

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conflictivos con nuestro sistema de creencias. Tendemos a rechazar lo que no podemos explicar de manera satisfactoria. Si deseamos asimilar ciertas verdades debemos proponernos la tarea de investigar y realizar ciertas exégesis que ayuden esclarecer asuntos nebulosos. Si las evidencias confirman lo que se presenta, debemos entonces prestar atención a los nuevos hallazgos. La humanidad ha venido recorriendo un largo camino de atrasos y de avances. Nuestro planeta junto a nuestra estrella ha realizado ciertas revoluciones dando nacimiento a ciertas civilizaciones que han desaparecido con el transcurrir de las edades. Si hemos de estudiar el propósito de nuestra existencia y nuestra presencia en este planeta; debemos por consiguiente tener una receptividad que nos permita comprender aquellos misterios que están encerrados en las partes profundas de nuestra conciencia. Si subimos a la montaña del conocimiento podemos entonces asimilar los misterios de la humanidad.

CONTINENTE DE PANGEA
1er Ciclo

Los geólogos prominentes y expertos en la materia están deacuerdo que después del enfriamiento de la superficie terrestre toda la Tierra formaba parte de un gran continente conocido en Geología como Pangea que estaba rodeado por un gran océano conocido como Panthalasia. Con el transcurrir de las épocas surgieron convulsiones en la litosfera causadas por las altas presiones explosivas del magma que causaron el desprendimiento de este continente en dos partes, Laurasia (Norte América, Europa, Asia) y Gondwana (Sur América, África, Antártica, India, Australasia). Cambios en los polos afectó el clima que dio como surgimiento enormes inundaciones debilitando la corteza terrestre. La alta atmósfera experimentó disturbios por los efectos climatológicos y las tormentas geomagnéticas aumentaron lo que provocó una inestabilidad planetaria. Gondwana experimentó los peores terremotos y deslizamientos quedando sobre la superficie terrestre las partes elevadas. La Tierra siguió su curso hasta que los efectos se hicieron sentir en el hemisferio occidental, Laurasia ocasionando durante milenios el desprendimiento de Norte y Sur América de las costas de África.

Los antiguos griegos, babilonios, caldeos, y egipcios creían que en las zonas del lejano Norte existía una raza de seres superiores. Ellos se referían a estos seres como los hijos de los dioses, Nephilim. Ellos creían que estos seres habían descendido de las estrellas. Algunas civilizaciones antiguas creían que algunos seres provenían del sistema estelar de Sirio, Orión, Ursa Mayor, y la estrella Arturo. Esta creencia perduró en las mentes de estas y otras culturas durante milenios.
En este ciclo de la historia la composición del ser humano era distinta a como se conoce hoy en día. Su estatura era superior a la estatura normal de nuestros tiempos. Más aún, la composición de las coyunturas eran sumamente flexibles. Se cree que su percepción psíquica estaba refinada y que el subconsciente dominaba gran parte de la personalidad. En esta época el ser humano gozaba de ciertos privilegios que gradualmente fue perdiendo. Un desacuerdo con sus Señores produjo la "caída" de su estado de benevolencia. La Biblia y otras culturas antiguas narran estos sucesos pero debido a que las religiones están basadas en el fundamento de dogmas exotéricos sus fieles carecen de un conocimiento claro sobre estos misterios. Fue mediante las experiencias amargas que el ser humano despertó. Con el transcurrir de las épocas surgieron cambios climatológicos y en la corteza terrestre. El ser humano supo superarse ante los eventos catastróficos. En esta época los "Señores" supervisaban la Tierra y la nueva forma de vida que habían creado, la raza humana. El retroceso de su psiquis lo llevó al sendero de lo desconocido perdiendo el sentido original y el propósito de su existencia en este lugar del Universo. El clima del planeta comenzó a enfriarse por lo que el hombre abandonó su punto de origen y tuvo que emigrar hacia el sur en busca del calor y un clima adaptable. Con la emigración hacia el sur su composición orgánica experimentó cambios en la piel, los dientes, y en su estatura. El primer ciclo pasó con grandes estragos climatológicos y geológicos. La Tierra siguió su curso cambiando constantemente pero el hombre supo superar las adversidades convirtiéndose en su propio maestro.
Las culturas antiguas aluden frecuentemente al Norte probablemente por los recuerdos lejanos de sus antepasados los cuales se referían a este lugar como el hogar y la morada de los descendientes de seres superiores (los hijos de los dioses) por que creían que al emigrar hacia el Norte se acercaban más al Espacio debido a la débil presencia de la luz solar y al enfriamiento del clima terrestre. Para ellos era una señal de que se acercaban a lo desconocido y lo relacionaban con el Espacio, el lugar de las estrellas. El punto de origen de donde descendieron sus señores, el Norte. 

CONTINENTE DE HIPERBÓREA
2do ciclo

Los estudiosos en religiones y civilizaciones antiguas están deacuerdo con la historia que los sacerdotes egipcios de Sais relataron al historiador Herodoto, considerado uno de los historiadores prominentes de la mundo antiguo. Los sacerdotes de Sais revelaron que con el transcurrir de los tiempos ocurren cambios en los ejes de la Tierra que afectan el clima y producen ciertas calamidades que afectan la civilización del hombre. A consecuencia de estos cataclismos, el ser humano debía comenzar de nuevo como si fueran niños. En los relatos antiguos encontramos que el ser humano medía aproximadamente unos 12 pies de estatura y se alimentaba mayormente de los frutos de la tierra. Esto explica porqué el ser humano tenía un ciclo de vida prolongado. La carne que nos sirve de alimentos contiene propiedades que corrompen con más agilidad el sistema de digestión. El clima también es un factor determinante para la salud del ser humano. La inhalación de partículas puras ayuda a la preservación de los tejidos de la piel, la pureza de la sangre, y la prolongación de las partes internas del cuerpo humano. Cuando analizamos de cerca los escritos de estos manuscritos antiguos podemos comprender claramente las realidades presentadas. Con el correr de las edades estos eventos eran mencionados de forma oral dando surgimiento a los mitos y a las leyendas. Todo relato que pasa de generación en generación de forma oral, se distorsiona con el correr de los siglos y caen en un laberinto de confusiones.

A pesar del rechazo que había en años y siglos recientes los documentos antiguos muestran que lo que relatan tiene su fundamento en hechos verídicos. Muchos eruditos rechazaban que Troya realmente existió. En su obra La Iliada, Homer narra sobre esta antigua ciudad. El alemán Heinrich Schliemann creyó en los relatos de esta obra y pudo restablecer ante la historia la veracidad de la existencia de Troya. Una clara demostración que el escepticismo no siempre es saludable especialmente si se trata de estudios e investigaciones. Churchward explica las afinidades que existen entre las lenguas mayas y griegas. Estas contienen palabras muy similares que provienen de una lengua más antigua conocida como Mayax, la lengua de Mu un continente que reguló gran parte del mundo antiguo localizado en el lejano pacífico mejor conocido como Lemuria. La palabra hiperbórea guarda estrecha relación con plantación. Este es el segundo ciclo de una gran potencia que reguló el mundo en sus tiempos. Muchos reinos se levantaron en todos estos ciclos, pero cinco fueron los protagonistas que llevaron a la humanidad hacia nuevos senderos. Hiperbórea corresponde a uno de estas potencias.

CONTINENTE DE MU [LEMURIA, NAACAL]
3er Ciclo

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Las recientes investigaciones de la ciencia están en afinidad con los relatos arcanos que se protegieron para que no fuesen destruidos por los poderes eclesiásticos del pasado. Los relatos antiguos narran que la primera civilización del planeta tuvo su origen en el lejano Norte antes de que ocurriera la era glacial. Hay referencias que se dirigen al hombre como descendiente de la "tierra de los dioses," Monte Meru." Alude a los lejanos lugares del Norte. En la antigua China, se creía que los emperadores obtenían su poder del dios dragón relacionándolo con el norte celestial y por consiguiente con la estrella Draco, las estrella polar. Esta referencia alude a que los antepasados de los emperadores eran reyes provenientes del espacio Exterior, esta es la verdad encerrada detrás de la coordenada del Norte. El templo solar y el trono imperial estaban dirigidos hacia el Sur mientras que el pueblo y los adoradores estaban orientados hacia el Norte. Este detalle revela la alta creencia entre los orientales de que los antepasados de los reyes eran descendientes de razas superiores que una vez descendieron en las zonas del lejano Norte y por consiguiente los chinos veneraban las constelación de la Osa Mayor.
En el papiro de Ani encontramos varias referencias sobre seres luminosos que se presentaban ante Osiris. Se hace referencia a su morada en la constelación de la Osa Mayor en el hemisferio norte del plano celeste. Los habitantes de Hiperbórea habitaban cerca de la región de los Himalayas. Las convulsiones de la tierra incrementaron y grandes estragos quebrantaron la corteza terrestre. El suelo estaba sostenido por capas de hielo las cuales se derritieron lo que produjo el hundimiento de la superficie. El hombre realizó un éxodo y viajó hacia el Sur en busca de un mejor clima. Se cree que la estatura promedio del ser humano era de aproximadamente ocho pies. 

En los centros académicos se ha enseñado que el ser humano de esta época no era contemporáneo con las grandes bestias salvajes, dinosaurios. Tal aseveración es incorrecta como demostraré a continuación. Al viajar hacia el sur a los lugares tropicales llenos de vegetación el hombre se encontró con algunas de las grandes bestias del pasado. La ciencia comprobará esto en un futuro no muy lejano. Los estudios de Charles Fort al igual que los estudios de otros investigadores revelan que se han encontrado bloques de metales en la parte interna sugiriendo la presencia humana en estas épocas lejanas y remotas.
En el Gran Canyón en el estado de Colorado, EE.UU. se han descubierto petroglifitos con dinosaurios impregnados. Se puede apreciar a un Tyrannosaurus Rex erecto con su boca abierta. Al frente de la bestia aparece un hombre con una vara en las manos en señal de combate contra el dinosaurio que lo amedrenta. Para la ciencia de nuestros tiempos aquí existe un grave problema. Estos dinosaurios vivían mayormente en terrenos pantanosos o llenos de vegetación donde la presencia del agua era extremadamente abundante. El agua es sumamente necesario para todas las especies para la supervivencia. La ciencia afirma que esta parte del gran Canyón no ha estado bajo agua durante los últimos 40 millones de años. ¿Cómo pretenden decir que un Tyrannosaurus Rex vivía en la región del Gran Canyón cuando es una región árida que se compone de rocas, carece de vegetación, y carecía de agua abundante? Las pruebas petroglíficas testifican que debe realizarse una reinvestigación sobre lo que se enseña en las academias y muestra a la vez un gran error sobre la historia de los dinosaurios y de los seres humanos.

Los lemurianos creían que los maestros cósmicos habían llegado a nuestro planeta a través de las estaciones planetarias de Saturno y Venus. Aquí comenzó el culto del "dios padre" que mora en el cielo confundiendo de esta manera el culto a Dios, el Absoluto, el Supremo, en el cual vivimos y existimos. La confusión del Dios creador y el dios cósmico (proveniente del Espacio) ha capturado las mentes de las religiones y se refleja aún en nuestros tiempos.
El coronel James Churchward quién pasó una gran parte de su vida estudiando los antiguos templos hindú narra en uno de sus libros:

"Existen dibujos e instrucciones para la construcción de la nave y su
maquinaria al igual que el generador para su poder de propulsión, etc.
El poder de alimentación se absorbe desde la atmósfera en forma simple
e inexpensiva. El generador se parece a una turbina de las nuestras por
que funciona y opera de una cámara hacia otra... el poder es ilimitado, o
puede ser ilimitado por lo que los metales puedan soportar... He encontrado
narraciones de varios vuelos realizados que deacuerdo a nuestros mapas
comprenden una distancia de unas 1000-3000 millas sucesivamente."
[James Churchward Los Hijos De Mu. Neville Spearman Ltd. Londres 1959]

Churchward ha estudiado profundamente los templos antiguos, el manuscrito troyano, y un libro antiguo maya escrito en Yucatán. Se cree que el libro fue escrito hace unos 2000-3000. Churchward estudió también el código cortesano. Hizo unas referencias sobre un record antiguo escrito en un templo budista en Lhasa. Todos estos escritos confirman las narraciones sánscritas acerca del imperio del sol que fue destruido en tiempos lejanos.

El Popul Vuh libro sagrado de los mayas quichés hace referencia sobre una civilización antiquísimamente remota que conocía sobre la nébula y todo el sistema solar. Pasar por alto estos escritos y la información que proveen sería sinónimo de pedir pruebas escritas y luego que aparecen ignorarlas. Los escritos de los pueblos antiguos nos hablan sobre la presencia de seres espaciales que interactuaron junto a estas civilizaciones. Estos pasaron a ser los héroes de la antigüedad que en algunas ocasiones prestaban su ayuda y en otras nos castigaban con fuego del cielo. Algunas civilizaciones los veneraban como los Elohim, los dioses que descendieron de las estrellas.

ATLANTIS
4to Ciclo

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Atlantis es probablemente el más controversial de estos ciclos o grandes imperios que dominaron gran parte del mundo conocido. Es el más reciente de los ciclos mencionados. A lo largo de su historia la humanidad ha sido inspirada por estos cuatro poderes. Estos influenciaron en el mundo antiguo por que fueron los reinos que lograron casi el dominio mundial. A lo largo de la historia muchos reinos se han levantado pero han caído en un lapso de tiempo breve. Los cuatro reinos mencionados fueron ciclos en que estas civilizaciones predominaron durante el transcurso de varios milenios. A mayor cantidad de tiempo mayor es la probabilidad tecnológica y científica que una civilización pueda alcanzar. 
La ciencia avanza a pasos agigantados y sus descubrimientos son solo confirmaciones de lo que encontramos escrito en los manuscritos antiguos. Según algunos escritos, hace aproximadamente unos 800,000 y 200,000 años una parte occidental de la Tierra fue dividida en dos grandes islas, Ruta y Daitya. Cerca del 80,000 AC hubo una gran convulsión que dejó solo parte de Ruta y una gran ciudad llamada Poseidonia, siendo ésta sumergida cerca del año 9,564 AC. Esta es la narración de la cual hace Platón en su obra Timeo y Critias: "En una noche de tormentas y terremotos Atlantis fue destruida." 
A lo largo de la historia ha existido mucha confusión en relación a la polémica historia de Atlantis. Los textos secretos narran que Osiris era un sacerdote que llegó de la tierra de Atlantis. Osiris tenía conocimientos sobre distintas ciencias por lo cual los habitantes de Egipto lo aceptaron como sacerdote y rey de toda la tierra de Egipto. Osiris dejó unos escritos que no se conoce en la historia regular. Después de su muerte sus seguidores lo veneraron y lo elevaron al rango de un dios. La Biblia narra algo parecido. Cuenta que después de la muerte de Moisés "Dios" escondió su cuerpo. Sin embargo en otro pasaje bíblico se menciona el lugar donde lo sepultaron. La preocupación por "esconder el cuerpo de Moisés" era por el temor de que el pueblo lo venerara y éste lo elevase al rango de un dios. Esto se hizo para evitar el culto a los muertos quienes pasaban a ser los dioses de estas civilizaciones.

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Los relatos esotéricos del Ramayana narran con suma claridad sobre la victoria que Rama tuvo sobre Ravan, señor de Lanka en Ceilán. La victoria de Rama representa la victoria de los hijos de Dios sobre los atlantes quienes se rebelaron contra los señores del firmamento, que son a la vez los señores del fuego. En la cultura oriental éstos eran vistos como los seres de luz cuya morada se remontaba en el lugar de las estrellas, extraterrestres. El libro Stanzas de Dzyan escrito en el antiguo idioma de Senzar narra como los señores del fuego descendieron e inspiraron a la civilización de Lemuria. Estos relatos son eventos de la historia no escrita que quedaron borrados por la calamidades y las grandes guerras del pasado donde se destruyeron enormes cantidades de papiros y manuscritos antiguos. 
El iniciado de alto rango conoce sobre los reyes de la luz, soberanos de dinastías divinas quienes obedecían a la Jerarquía Cósmica conocida en los círculos secretos como la Federación Solar. En uno de los museos de Europa se encuentran varias pruebas de la existencia de Atlantis. En un artefacto escrito en idioma antiguo se lee la inscripción; "de Chronos, rey de Atlantis." Aquí tenemos prueba de la arqueología donde no solo se menciona Atlantis sino a uno de sus reyes. Uno de los siete sabios más grandes del mundo antiguo, Solón comenta que en una de sus visitas al templo de Sais en Egipto pudo ver dos grandes columnas con el relato de la gran isla que se sumergió en occidente. El nombre de la isla estaba tallado en las columnas, la isla mencionada era Atlantis. 

Otro de los sabios antiguos que nos habla sobre Atlantis es el filósofo griego Philo. Narra en detalle la magnificencia, religión, leyes, la gloria de Atlantis y su decadencia. Atlantis era conocida por los aztecas y toltecas como "la tierra donde se levanta el sol." La razón para esto es que desde Centro América Atlantis quedaba en el este. La sabiduría profunda se esparció por medio de los antiguos sacerdotes e iniciados de la India, Babilonia, Persia, y Egipto. El texto del Ramayana habla sobre la estatura elevada de los Rakshasas. Sus descendientes emigraron del norte hacia el sur en busca de un mejor clima debido a una calamidad que ocurrió en los lugares fríos del norte.
Como es de suponer, el desarrollo de una civilización incrementa a medida que transcurre el tiempo. Al llegar a la cúspide del conocimiento de los átomos éstas civilizaciones desarrollaron armas que sirvieron como herramientas que generaron la destrucción en masa. El mal uso de estas fuerzas destructivas generó un ciclo de genocidio que afectó nuevamente la población planetaria. Algunos libros del antiguo oriente hablan sobre "rayos poderosos" que emanaba de fuerzas enemigas. Con el transcurrir de las edades estas civilizaciones se degeneraron hasta que llegaron a un primitivismo por consecuencias de algunas calamidades y el genocidio de varias guerras que se produjeron a grandes escalas.
Las pirámides y las esfinge de Egipto son más antigua de lo que la historia ha reclamado. Algunos expertos reclaman que la esfinge se construyó cerca del año 10,000 A.C. Otros proponen que la esfinge se construyó cerca del 15,000 A.C. Esto estremece los cimientos de la historia académica pues durante mucho tiempo se ha enseñado que la esfinge se construyó cerca del 4,000 A.C. Los estudios revelarán nuevos hallazgos que estremecerá los cimientos de la rama educativa. Las evidencias serán presentadas ante la luz pública en un futuro no muy lejano.


MISTERIOS DE CENTROAMERICA :

MAYAS,INCAS AZTECAS :

CULTURAS ANDINAS-EL ORIGEN

En la altiplanice mejicana se asentaron civilizaciones y pueblos de los que tenemos suficientes pruebas, aunque no todas las que podrían desearse, relacionadas con los orígenes de tales civilizaciones. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la población asentada en el Perú, ya que, al decir de todas las corrientes históricas, los propios protagonistas no reconocieron en ninguna época antepasado alguno. Tal es el caso del pueblo inca, el cual se sintió, en todo momento, creador de su propia civilización, de su propia idiosincrasia y de sus propias costumbres.

La cultura denominada "preinca" nunca fue asumida por los conquistadores incas, antes al contrario, la ignoraron por completo y no guardaron recuerdo ninguno de los personajes y tribus que hallaron a su paso y que, como la historia nos explica, sometieron. La prioridad del silencio sobre cualquier otro aspecto ha primado en las diversas transformaciones históricas que los mismos incas conformaron. Y, de este modo, existió una época anterior a éstos y que llamaban "el tiempo de las poblaciones desiertas o bárbaras". Algunos cronistas nos hablan de ello, y explican que esos pueblos bárbaros practicaban costumbres radías, es decir, eran nómadas, y carecían de normas sociales; además sus cultivos eran realizados de forma rudimentaria, sus mujeres no conocían el arte de la confección y, por lo mismo, aparecían desnudos. Así los encontró, al decir de las diversas leyendas, el "Primer Inca", quien los aleccionó y enseñó hasta el punto de transformar sus burdas maneras en refinados modos; para ello -continúan diciendo las diversas crónicas- contó, en todo momento, con la ayuda, realmente valiosa, de su mujer.

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En los primeros tiempos de la historia que nos ocupa no existía aún el pueblo inca como tal, sino que el concepto "inca" designaba a un soberano, a un único rey, y a su linaje o alcurnia. Todos los sucesos acaecidos hasta la llegada de este "Primer Inca", y muy especialmente las formas colectivistas de cultivo, así como los logros artísticos, fueron en cierto modo subsumidos por la nueva civilización debido, en gran parte, al acierto que supuso la perfecta cohesión entre las vertientes económica, sociológica y técnica. No obstante, antes de la llegada de este "Primer Inca" ya se encontraba poblada la altiplanicie peruana por pueblos de cazadores y pescadores que usaban la madera, la piedra y el hueso como materiales básicos para construir sus toscas armas.

Ancestrales leyendas describen la patria de los incas y la sitúan a orillas del hermoso lago Titicaca -en la actualidad se halla dentro de la frontera occidental de Bolivia-, el cual se encuentra situado a casi cuatro mil metros de altura y del que los cronistas nos dicen que fue el lugar elegido por el Sol para comunicarse con los hombres. Este denominado, desde entonces, reino del Sol acoge en sus tierras altas los primeros amagos del origen presunto de la notoria civilización incaica; sobre una de las planicies de la aludida zona montañosa de la parte meridional de la región se halla Tiahuanaco, lugar en el que se funden lo sagrado y lo profano del Perú, ciudad solar y centro de peregrinaciones. Se hallaba acotada por enormes hondonadas y en su suelo se erigían diversas edificaciones; entre sus ruinas se han encontrado figuras míticas de grandes proporciones que constituyen una prueba fehaciente favorable a las tesis que defienden la relativa veracidad del mito incaico, el cual habrá que reinterpretar de nuevo. La tradición oral de los pueblos andinos mantiene la creencia de que en Tiahuanaco habitaban los gigantes que antecedieron a los incas y, al decir de algunos cronistas, será justo al lado del lago Titicaca donde surgen las primeras representaciones de dioses como Viracocha, el cual venía acompañado de animales como el puma y el cóndor y en sus manos llevaba dos cayados; sus ojos aparecían llorosos y su figura alada fue representada por los artistas y venerada por los incas, que tenían en Tiahuanaco uno de sus santuarios.

También se erguían en la citada zona grandes figuras de piedra, recintos acotados, columnatas graníticas y terrazas a distintos niveles.

Sin embargo, antes del denominado Imperio incaico, existieron otras civilizaciones y culturas de cierta relevancia, entre las que, sin duda, sobresaldrá la cultura "Chavín" que abrirá un tiempo reconocido como periodo cultural, el cual se hallará dentro de la etapa denominada "horizonte antiguo", y abarcará desde el año 1000 (a. C.), aproximadamente, hasta el año 300 (a. C.). Chavín se asienta en uno de los profundos valles que delimitan el pie de las cordilleras blancas -denominadas así porque en ellas siempre hay nieve- y contiene monumentos megalíticos, grandes obeliscos y majestuosos templos, tales como el del "Castillo", levantado en honor del dios Jaguar y de ciertos seres telúricos.

No obstante, los primeros vestigios humanos sobre el suelo peruano se retrotraen más allá de una decena de miles de años, aunque sólo se pueda hablar, en puridad, de civilización y cultura, a partir del año 1000 (a. C.). A partir de esta fecha, y siguiendo con la anterior descripción de Chavín, se van consolidando las diferentes culturas antiguas de la región y sus logros o manifestaciones plásticas, artísticas, míticas, rituales y sociales.

En este sentido, algunos antropólogos e historiadores de renombre apuntan la posibilidad de que Chavín haya sido el verdadero origen del posterior desarrollo de la parte meridional andina. Los arqueólogos han hallado en Chavín piezas de incalculable valor e, incluso, en algunas ruinas -cuyas paredes aparecen revestidas de losas, y levantadas con materiales tales como piedra apisonada mezclada, a su vez, con piedra machacada- parece que se plasmó como una especie de pintura mural.

También es importante destacar la homogeneidad de la cerámica monocroma de Chavín y sus hermosas piezas negras y pulidas, en forma de botella y con un agarradero denominado "asa de estribo", características que la hacen relativamente notable con tal que a todo ello se sumen sus asas en forma de tubo y sus grabados tan similares a la técnica utilizada para trabajar la piedra, y cuyos motivos se refieren a determinados animales, tales como el jaguar y el cóndor. No obstante, la base iconográfica de la cultura de Chavín, además de contener figuras de felinos, aves y reptiles, está formada por la presencia reiterativa del tigre, y su cabeza estilizada se encuentra casi siempre presente en las diversas composiciones, y, además ocupa, por lo general, el centro de ellas.

Por lo demás, algunos simbolistas han interpretado los diversos hallazgos de los investigadores en un sentido mítico; y, así, por ejemplo, se dice de la piedra de tres caras, clavada en el suelo por su parte aguzada -a la que se suele denominar el "Lanzón", acaso debido a que tiene forma de un cuchillo gigante, pues mide más de cuatro metros de largo-, que recoge entre sus tallas, grabados e incisiones, todo el saber, acerca de lo trascendente, acuñado en el misterio de la cultura de Chavín. El propio lugar en el que se halla emplazado el "Lanzón" constituye, ya de por sí, uno de los enigmas que más se prestan a cierto tipo de lucubraciones significativas y simbólicas. El "Lanzón" se encuentra en una de las galerías subterráneas del templo de Chavín que tienen forma de cruz; a la manera de un costero va entallado entre el techo y el suelo, ocupando el centro mismo de la intersección de los largos corredores que configuran la forma de la cruz.

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Las figuras de algunos bajorrelieves mantienen composiciones propias de la cultura de Chavín, tales como el cóndor, el jaguar y un reptil; también, a veces, tales conjuntos, y otros similares, se presentan como una manera de jeroglíficos, los cuales se hallan cargados de connotaciones diversas, derivadas de la complejidad de sus múltiples formas.

Con posterioridad adviene a la región andina la cultura de "Paracas" ("paracas" = vientos intermitentes que azotan con gran fuerza y violencia esta región desértica), cuyos bordados destacan por encima de cualesquiera otras valiosas consideraciones.

Esa superficie árida, donde nunca llueve, alberga en su subsuelo inéditos tesoros; es una especie de necrópolis que, aunque ha sido sometida a numerosas esquilmaciones a lo largo del tiempo, aún mantiene lugares recónditos no hallados por los buscadores de tesoros. La total escasez de lluvia en esta zona costera, la radical sequedad del ambiente y de la atmósfera a la orilla misma de un gran océano que confiere a la región ese clima tropical tan característico, ha sido objeto de estudio por parte de numerosos investigadores y naturalistas. Fue Humboldt quien avanzó la teoría que explica las razones científicas de la aridez y sequedad descritas. Según explica el propio Humboldt, una corriente de aire frío que proviene del Antártico forma como una especie de paraguas gigante que tapona y cercena cualesquiera arcos humectativos y, por lo mismo, no se produce evaporación, no se forman nubes y, como consecuencia, no habrá lluvia. La gran franja desértica que mide más de dos mil metros de largo y unos cuarenta de ancho, es el producto de esa corriente de aire frío (se la denomina "corriente de Humboldt") y se halla por lo general cubierta de brumas y, aunque sus arenas absorben el agua de los ríos que las atraviesan para ir a desembocar al océano, sin embargo, se hallan jalonadas de algunos oasis que producen en el conjunto el espejismo de la necesidad de vida, cuando lo cierto es que esa región arenosa del occidente del Perú es un lugar de muerte.

Las numerosas tumbas encontradas en esa inhóspita zona, las denominadas "tumbas de las cavernas de Paracas", se hallaban incrustadas en las oquedades realizadas en las duras rocas, de feldespato y cuarzo, que abundan en las elevaciones naturales del árido terreno.

Tales fosos pertenecientes a la cultura de "Paracas" están construidos de tal manera que resulta imposible su visión desde el exterior, se componen de tres salas anexas y desiguales que albergan a gran número de momias. Entre éstas son más abundantes los cadáveres de mujeres que los de hombres, lo cual afianza la tesis mantenida por los más prestigiosos arqueólogos, cuando afirman que las mujeres acompañaban a sus maridos al otro mundo. Semejante costumbre, debida a la cultura de "Paracas", fue asimilada muchos siglos después por los incas, quienes, con ocasión de la muerte de su emperador, al cual consideraban rey-dios, y después de momificar su egregia figura procedían a dar muerte por estrangulamiento a sus mujeres, allegados y servidores; de este modo, le seguirían atendiendo en el más allá; para ello, y una vez convocados a un solemne acto festivo en honor del muerto, los emborrachaban.

Muchos de los cadáveres momificados hallados en esa zona desértica del Perú eran, no obstante, de personas viejas y sus cráneos aparecían deformados y con muestras de haberles practicado la trepanación.

Los mantos funerarios de la cultura de "Paracas" son de gran vistosidad, y los motivos de sus tejidos representan personajes adornados y recubiertos de aureolas, cetros, talles, apéndices que cuelgan de sus bocas y que dan lugar a otras figurillas que se ramifican de nuevo para formar otro tipo de imaginería cargada de contenido simbólico y, en fin, todo ello constituirá una prueba de la fuerza creativa de los tejedores de la época precolombina, así como de la perfección de su arte.

A la cerámica de la cultura de "Paracas", cuyos motivos no ofrecían grandes variaciones, ya que se limitaban por lo general a representar la faz "compungida" de ciertos felinos, le sucede la prestigiosa, bella, brillante y clara cerámica Nazca, con lo cual se inicia la cultura que lleva su propio nombre. Estamos en el siglo III (a. C.), y la cultura Nazca descuella por encima de cualesquiera otras civilizaciones. En su cerámica polícroma se reproducen extraños seres míticos y, muy especialmente, las célebres y simbólicas mariposas humanizadas. La cultura Huari, que se desarrolla en la costa meridional y septentrional, desplaza a la cultura Nazca y es, a su vez sustituida por los chimúes, pueblo de destacados urbanistas. De todas estas culturas y civilizaciones se apropiarán los incas, cuyo imperio se extenderá desde Ecuador hasta Chile y Argentina, en una gran franja de terreno andino de más de dos millones de kilómetros cuadrados. Nos hallamos en el siglo Xll (d. C.), y el Imperio inca se va consolidando hasta poseer el más célebre centro urbano de aquellos tiempos, es decir, la ciudad de Cuzco (palabra que significa "ombligo", "centro"), la cual poseía un enorme templo cuyas paredes se hallaban recubiertas de oro.

También en las lejanas alturas de Machu Picchu se erigió una ciudad remota y agreste, tan apartada que no se descubrieron sus ruinas, ni se supo de su existencia, hasta el undécimo año de nuestro siglo xx.

La organización del Imperio inca era muy rigurosa y uniforme, la propiedad de la tierra la ostentaba el Estado, aunque existían grupos, formados por diversas familias -una especie de comunidades que trabajaban en equipo y vivían en el mismo lugar- que poseían colectivamente los terrenos labrados y trabajados, en los cuales cultivaban cereales, patatas -de aquí se exportarán posteriormente a toda Europa-, calabazas, piña, plantas y árboles medicinales como la coca, arbusto del que se extrae la cocaína; por toda la región había rellanos y bancales de cultivo.

Para llevar a cabo la labor administrativa, el Estado disponía de miles de funcionarios, la mayoría de ellos destinados a recaudar tributos y ejercer la justicia. Como no conocían la escritura, idearon fórmulas contables realmente prácticas, los célebres "quipus", que consistían en una serie de cuerdas o hilos de colores diversos y surcados de nudos. Los colores representaban objetos y cosas, los nudos indicaban magnitudes y cantidades.

La abundancia de metales nobles, como el oro, hacía que se utilizaran como ornamentos en paredes, tapices y colgantes -pero nunca como moneda, porque la sociedad incaica no conoció, ni usó, el dinero- e, incluso, los jardines del palacio real aparecían adornados con figuras de oro, tales como mazorcas y cañas de maíz de tamaño natural, labradas en oro; también poblaban ese jardín artificial pájaros y animales de oro.

Este pueblo, de unos doce millones de habitantes, desarrolló también la alfarería y, sobre todo, perfeccionó el arte textil, para lo cual utilizó la lana de sus rebaños de llamas y alpacas y, además, el algodón que producían sus zonas templadas de la costa.

Con la llegada de Francisco Pizarro, al mando de una expedición española, en los últimos años de la primera mitad del siglo XVI, el Imperio incaico (que ya se hallaba bastante debilitado a causa de las luchas internas para suceder al inca Huayna Cápac, que había muerto en el año 1525, y había dividido su reino entre sus dos hijos, quienes se declararon una mutua guerra, de la que salió vencedor Atahualpa, precisamente el hijo ilegítimo de Huayna), que atravesaba por una crisis institucional que había derivado en una guerra civil, fue sometido; Cuzco, su centro urbano más representativo, fue tomado por Pizarro, quien ordenó la condena y muerte del inca Atahualpa; poco antes había obtenido un rescate consistente en una enorme cantidad de oro para poner en libertad al inca Atahualpa, al cual había tomado como rehén, pero Pizarro no cumplió su propia palabra y, pese a recibir lo exigido -más de dos mil millones de pesetas en oro y plata-, mandó ejecutar a su prisionero: "Atahualpa fue condenado a ser quemado vivo y ya cerca de la hoguera tuvo la debilidad de convertirse al cristianismo para beneficiarse con el privilegio de la muerte por estrangulamiento."

CULTURAS CENTROMERICANAS-EL ORIGEN

Durante mucho tiempo se fueron configurando opiniones de todo tipo respecto a la verdadera realidad americana y sus ancestrales culturas, antes de la llegada de los conquistadores españoles.

Algunas de las teorías acuñadas han resultado falaces, bien porque no se contaba con suficientes datos cuando se emitieron o, acaso, por la precipitación del historiador quien, cómodamente, se limitó a transmitir las sistemáticas mentiras de ciertos cronistas e informantes (siempre que por "informante" se entienda la acepción segunda del diccionario de la Real Academia, a saber: "El que tiene encargo y comisión de hacer las informaciones de limpieza de sangre y calidad de uno").

También han existido presiones que han llevado a los investigadores a silenciar los resultados de sus hallazgos antropológicos, espeleológicos y geológicos; semejante cúmulo de coacciones se ha erigido en mordaza impuesta a la cultura histórica y a sus propios protagonistas; aunque, a fin de cuentas, algunos estudiosos (?) lo aceptaron de buen grado o, cuando menos, sin demasiados escrúpulos.

Casi todo lo que sabemos de América Latina proviene, por tanto, de la pluma de célebres cronistas que hoy son ya patrimonio de la humanidad; nos referimos, por ejemplo, a Las Casas, a Bernardino de Sahagún, a Clavijero, a Orozco y Berra, al Inca Garcilaso, a Fernández de Oviedo y, en fin, a otros cronistas oficiales y por libre.

Hoy se sabe que muchos de los narradores históricos, más que aportar datos y pruebas fidedignos, con base en la fuente originaria, se valieron para sus aseveraciones de flagrantes plagios.

Por otro lado, las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo, especialmente en toda la franja oriental del continente sudamericano, han mostrado la importancia y el verdadero significado de una civilización, la de los Incas, que poseía una cultura hasta entonces sin parangón posible.

Lo mismo sucede con los datos hallados en el altiplano mexicano y la conformación de una cultura como la azteca, en el marco de las civilizaciones mesoamericanas, la cual aparece en el valle de México y representa una herencia de los antiguos toltecas que, según ciertos datos e indicios, aparecieron en el año 700 (d. C.). Antes de la llegada de este pueblo, los primitivos teotihuacanos daban culto a los animales, de forma primitiva, y se regían por un totemismo social y ritual; su antigüedad se remonta al año 300 (a. C.), a finales del periodo conocido como "preclásico medio".

Claves históricas de las culturas mesoamericanas

Una de las zonas de la parte septentrional de América en la que se habían desarrollado culturas y civilizaciones indígenas de gran significación fue, sin ninguna duda, México. Antes del año 1519, fecha en la que Hernán Cortés logró entrar en la capital azteca, después de que los tlaxcaltecas se le hubieran unido, el pueblo tolteca y el imperio maya habían poblado mesoamérica.

Grupos de primitivos nómadas, que practicaban la pesca y la caza, y recolectaban productos naturales, se asentaron en el valle de México. Eran nómadas que conocían el fuego y se vestían con pieles de animales, algunos de los cuales, por ejemplo el perro, los habían domesticado.

Estos grupos humanos se extendieron y dispersaron por los territorios de mesoamérica -zona que en la actualidad comprendería la geografía de México, Guatemala, Honduras y Belice- y durante más de cuatro milenios siguieron conservando sus costumbres y su propia idiosincrasia, hasta que en el año 1700 (a. C.), aproximadamente, inician experiencias nuevas en las tierras de labor, tales como el cultivo de maíz, por mor de las cuales se vuelven sedentarios, al tiempo que perfeccionan sus técnicas en la, hasta entonces, rudimentaria agricultura. Se fabrican productos textiles y se realizan objetos de cerámica decorados con motivos de animales y de seres humanos; en diversas zonas se alzan grandes núcleos de población y se constituye, a partir del 1350 (a. C.), una gran civilización que durará, aproximadamente, hasta el siglo III (a C )

El protagonista de semejantes hechos históricos fue el pueblo olmeca, que dejó las montañas para aposentarse en las selvas tropicales de la zona del golfo.

La historia de los olmecas se halla jalonada de ritualismo mítico y trascendente; la base de su estructura social era la religión y el culto a los dioses, para lo que se erigían construcciones cuyas formas arquitectónicas, como el famoso templo redondo de La Venta, en Tabasco, muestran la fuerza creativa de los olmecas.

Lo mismo sucede con las ciclópeas esculturas de una sola pieza realizadas sobre basalto y cuyo peso se acerca a los cuarenta mil kilos.

También en la misma zona citada se encuentran objetos diversos, como figurillas y máscaras, también joyas, aderezos y hachas.

A partir del año 200 (d. C.) y hasta el 800 (d. C.), transcurre el periodo que los historiadores denominan "clásico" y en el que acaso lo más sobresaliente sea la cualificada cultura de los pueblos que florecieron en tal época. Se trata de culturas decantadas hacia la ciencia y su metodología formal, en las que predomina la técnica, el cultivo de las artes, los conocimientos matemáticos, cosmológicos y astronómicos y la perfección de los trabajos agrícolas. Durante ese tiempo se erige la grandiosa ciudad de Teotihuacan ("lugar donde el humán se transforma en Dios"), la cual se había proyectado para dar cabida a unos cien mil habitantes y cuyo trazado geométrico estructuraba en torno a sí bellos edificios con sus paredes adornadas por pinturas y frescos; dos grandes pirámides se levantaban a lo largo de la principal calle de la ciudad que, según algunas interpretaciones, representaban a las dos luminarias, es decir, a la Luna y al Sol.

También aparecían templos jalonados por enormes cabezas de piedra, entre las que sobresale la "Cabeza de Atlante", que se conserva en Tula, la ciudad de los toltecas.

Pero una de las principales civilizaciones indígenas que desarrollan su actividad en el último tercio del periodo clásico será la de los mayas, que revalorizarán el sistema numérico y matemático, introdujeron el guarismo del signo cero y ampliaron y dominaron la aritmética. Con sólo tres signos y sus variaciones de orden y colocación referencial, los mayas lograron representar el tiempo aritmético, matemático y formal: una barra simbolizaba el número cinco, cada unidad comprendida hasta el cuatro era representada por un punto y, por último, para simbolizar al cero, utilizaban una especie de concha común y convencional.

Representaban una determinada fecha usando el método denominado de "cuenta larga", el cual consistía en fijar un punto referencial del pasado y, a partir de aquí, ir haciendo una anotación por cada día transcurrido. Para confeccionar su calendario, los mayas tomaron como referencia cierta fecha del año 3113 (a. C.) -no se ha dilucidado aún la razón por la que eligieron tal tiempo y no otro-, y a partir de ahí comenzaron a contar sus días. Los mayas contaban por periodos de veinte, es decir, que su base no era decimal, como la nuestra, y el valor numérico aumentaba siguiendo una línea vertical de abajo arriba; por tanto, las unidades se situaban en el punto más bajo y el lugar inmediatamente superior nos daba el número de veintenas, a continuación nos hallábamos ante las triveintenas, después ante las tetraveintenas, y así sucesivamente.

En el siglo IX (d. C.), la civilización maya se extingue sin que se hayan dilucidado, hasta el presente, las causas de la total desaparición de una cultura que había florecido durante más de seiscientos años. Templos y palacios se volvieron ruinas y la vegetación anegó lo que antaño fue lugar de culto y de boato; no obstante, en los territorios situados más al norte se fue conformando, mediante cambios violentos, un nuevo Imperio maya.

Más adelante, un pueblo invasor, al mando de un conocido caudillo, denominado por los mayas como la "serpiente emplumada", conquista toda la zona del Yucatán y establece su centro ritual en los propios lugares hasta entonces ocupados por los mayas. Estos nuevos pobladores del llano y de la montaña provenían, al parecer, del oeste de mesoamérica y se les conoce con el nombre de toltecas; tenían una perfecta organización y su centro de influencia se había formado alrededor de la ciudad de Tula y, a partir de entonces, contribuirán a la formación de otros centros urbanos de gran influencia, tales como Chichén Itzá y Tulum, en Yucatán.

Los toltecas, lejos de agostar la cultura maya, se integraron en ella y, al propio tiempo, aportaron un bagaje arquitectónico, templos circulares de amplios patios de columnas, hasta entonces desconocidos, aunque la influencia maya, también aquí, no tardará en aparecer. El acabado de las esculturas, los pormenores de las pinturas y los retoques en las construcciones, además de otros detalles, muestran hasta qué punto la incidencia maya se deja sentir entre los toltecas. Por otra parte, los motivos de algunos templos se componen tanto de elementos mayas como de elementos toltecas y, en definitiva, la suavidad y el cuidado de las formas mayas prevalecen sobre la aridez y tosquedad toltecas.

La zona de Yucatán seguirá, sin embargo, hablando de lengua maya y utilizando el mismo sistema numérico para señalar y medir el tiempo. Este nuevo imperio maya pervivirá hasta la llegada de los conquistadores europeos, pero la característica más importante entonces será la división y la desunión; cuando llegaron los españoles, el Yucatán se encontraba diversificado en cantidad de estados y rivalizaban entre sí y apenas mantenían algún lazo de unión.

En los albores del siglo Xll (d. C.), el Imperio tolteca, que había fundado Tula, que había tenido una impronta artística inigualable, que había adorado y rendido culto a deidades protectoras, ve mermada, a causa de sus divisiones internas, su influencia y entra en decadencia presionado, además, por numerosas tribus nómadas que provienen del norte y que van penetrando en el altiplano para fundar pequeños reinos. Una de las tribus vencedoras en la mencionada lid será la de los aztecas o mexicas, que será el último pueblo nahua llegado a la meseta. Según se cree provenían de los toltecas, aunque para muchos historiadores el origen de los aztecas o mexicas permanece aún en el misterio. Sus propios mitos y leyendas dicen que hacia el año 1100 (d. C.) salieron de su territorio original, el cual se hallaba situado en una isla -lugar que aún no ha podido descubrirse- y, desde entonces, permanecieron más de un siglo en la zona de México como servidores de otros pueblos más poderosos. De este modo se configura el denominado periodo "mexica", que se inicia en la mitad, aproximadamente, de la era posclásica, más o menos a partir del año 1325 (d. C.), fecha en la que logran asentarse de forma permanente en el altiplano central, un lugar aislado, cual isla continental, sobre el grandioso lago que se extendía, en aquel tiempo, por todo el valle de México.

Allí fundaron la célebre Tenochtitlán, que significa el lugar "donde se halla el nopal silvestre" -la propia capital mexicana se alza en la actualidad sobre el mismo lugar que la antigua Tenochtitlán- y se erigió con relativa celeridad en referencia obligada de la civilización azteca; su extensión era de unos doce o trece kilómetros cuadrados y el número de sus habitantes, al decir de casi todos los cronistas, ascendía a cerca de doscientos mil.

Tenochtitlán era el centro del imperio azteca y recogía tributos y cargas e impuestos del resto de las provincias. Era la destinataria, también, de alimentos, pieles, joyas y otros productos producidos en la zona costera y en las poblaciones sometidas; merced a ello se convirtió en un gran centro de transacciones mercantiles y comerciales. Además detentaba la representación cultural y social de aquellos tiempos; era un centro artesano y un lugar en el que las edificaciones, templos y palacios, aparecían recubiertas de esculturas y estatuas, de columnas y de creativos frisos. La joyería y la orfebrería confeccionaba piezas y tallaba piedras de forma artística; las piedras preciosas que provenían de todos los rincones del país se transformaban en adornos, pendientes, collares y brazaletes; se utilizaba, con profusión, el oro, los lignitos y las turquesas, con lo que el revestimiento de objetos se erigió en el arte de las artes.

El trazado urbanístico de Tenochtitlán era muy hermoso ya que se alzaba, a modo de isla, en un gran terreno lacustre con canales y calles, con recintos y manzanas amurallados que albergaban lugares de culto y rito. El agua potable se transportaba por medio de un acueducto que se extendía desde los manantiales situados fuera de la ciudad, en tierra firme, hasta los depósitos que la albergaban para su distribución. Los palacios de los emperadores se alzaban con majestuosidad en los lugares apartados de los recintos amurallados. También existían templos habitados por los sacerdotes y por jóvenes pertenecientes a familias pudientes, quienes recibían una selecta formación en esos centros monástico-pedagógicos. Aquí mismo también se practicaba el juego de la pelota con ciertas partes del cuerpo para introducirla por un agujero realizado en la pared lateral de la cancha; ésta se asociaba al cosmos, la pelota simbolizaba las órbitas de las dos luminarias y de los planetas y todo ello era un claro paradigma de otra cancha más inmensa, situada en el cielo, y en la que ciertos seres superiores o sobrenaturales practicaban, sirviéndose de los astros, el juego de pelota.

Pautas míticas y rituales

Los aztecas rendían culto a numerosos dioses y diosas, por lo que se les consideraba, por parte de todos los cronistas, como un pueblo marcadamente politeísta.

Su Dios supremo simbolizaba al astro rey y lo denominaban Huitzilopochtli.

Los labradores y campesinos dirigían sus peticiones al dios de la lluvia, Tláloc, que con su vigor lograba que las nubes se unieran para producir las necesarias precipitaciones sobre sus cosechas.

Los guerreros creían en el dios de la noche, Tezcatlipoca, al que erigían su protector.

También había un dios de la danza y de la música y de las flores cuyos símbolos estaban constituidos por una rosa, por un pájaro y por una mariposa.

También adoraban a una diosa, a una especie de Venus, relacionada con el amor y detentadora de aspectos sensualistas; la denominaban Tlazolteotl, y ante ella descubrían sus culpas y faltas.

El dios Xipe Totec representaba la liberación de la sujeción a los condicionamientos corporales y a las pasiones carnales y materiales. No está probado que fuera el destinatario de sacrificio humano alguno, aunque se le conociera como "Nuestro señor el desollado". Algunos himnos en su honor hablan del Dios que libera la envoltura terrestre.


EL MISTERIO MAYA :

Surgieron de las profundidades del misterio y al misterio volvio 
su singular cultura al decaer. Los eruditos los llaman mayas, pero ellos se 
designaban a si mismos con otros nombres. En el cenit de su potencia, sus 
ciudades-estado se extendian desde Mexico y la reseca peninsula de Yucatan 
hasta Belice y Honduras y las torridas tierras bajas del Peten, en Guatemala. 
Durante unos 15 siglos florecieron en aquellas inhospitas extensiones, y 
durante la edad de las tinieblas en Europa, entre los años 250 y 900 de 
nuestra era, dieron forma a una magnifica civilizacion de majestuosas 
piramides y esplendidos palacios. Cultivaron una astronomia tan precisa que su 
antiguo calendario era mas exacto que el que empleamos hoy; trazaron el curso 
de los cuerpos celestes y, ante el asombro de los fieles, sus sacerdotes 
predecian los eclipses lunares y los solares. Asimismo desarrollaron un 
complejo sistema de escritura y alcanzaron el concepto matematico del cero. 
Pero de pronto, misteriosamente, el periodo clasico llego a su 
fin. Las ciudades fueron abandonadas y la selva no tardo en volver a cubrir 
los imponentes monumentos. Y, hasta hace poco tiempo, el esplendor de la 
civilizacion naya y sus logros no traspasaron sino muy raramente las tinieblas 
en que quedaron envueltos. 
Ahora, sin embargo, la luz de las investigaciones ha empezado a 
esclarecer las vetustas sombras con la ayuda de descubrimientos arqueologicos 
de edificios e inscripciones. Ciudades-Estado, dinastias, guerras largamente 
olvidadas, han empezado a cobrar mayor consistencia. Se ha desvanecido para 
siempre la imagen de los mayas pacificos, pueblo de agricultores primitivos 
entregados a esotericos ritos religiosos en la quietud de su selvatico 
refugio. Lo que emerge hoy es el retrato de una raza de gran vitalidad, 
guerrera y numerosa hasta un punto que no se habia sospechado. 
Por ejemplo, en las ruinas de Becan, aprisionadas en el verde 
abrazo de la selva feraz, en la base de la peninsula de Yucatan, hay pruebas 
de conflictos mayas desde eras tempranas. Un foso seco, del siglo II o III de 
nuestra era cristiana circunda a Becan. "Esto demuestra que los mayas, 
descritos siempre como un pueblo apacible, guerreaban desde tiempos muy 
remotos", asegura Joseph Ball, de la Universidad Estatal de San Diego, 
arqueologo que ha hecho excavaciones alli. "Los depositos de restos quemados y 
huesos inclinan a pensar que la poblacion fue atacada hacia el año 450 de 
nuestra era". 
Durante toda una tarde explore el foso de Becan, de casi dos km 
de circunferencia, bajo el espeso dosel del bosque tropical. En aquella sombra 
sofocante no hay brisa. El sudor brota del cuero cabelludo y corre hasta los 
talones en riachuelos que enervan, en pocos minutos la ropa se pega al cuerpo. 
Por dondequiera que uno va, inhala el olor putrefacto de la descomposicion, 
pues se avanza sobre una capa de arboles y ramas muertos. Hay serpientes 
agazapadas en la sombra, garrapatas que infestan la vegetacion; de ramas 
colgantes se desprenden aludes de punzantes hormigas. Una de las muchas 
paradojas de la historia maya estriba en que haya podido florecer en tan 
hostil ambiente. Hasta hace poco muchos eruditos creian que los mayas 
dependian plenamente de una primitiva agricultura de desmonte y quemas. Sin 
embargo, las sucesivas excavaciones han revelado que existieron centros 
densamente poblados, a la par que una gran poblacion rural. Dzibilchaltun, en 
el norte de Yucatan, estuvo ocupado ininterrumpidamente cuando menos desde el 
año 500 antes de Cristo hasta la epoca en que llegaron los españoles, o sea, 
un lapso de 2000 años. El analisis intenso de fotografias aereas y de los 
lugares mismos ha dado pie a un erudito para concluir que en su mejor momento, 
esta region tuvo una poblacion de unas 40000 personas. En la parte meridional 
de la peninsula de Yucatan se ve la prueba de que los mayas usaban refinadas 
tecnicas agricolas: en aquella region, en efecto, se han reconocido restos de 
bancales abiertos en gran escala en las laderas. 
Hace una generacion se hablaba de un "imperio maya", pero pocos 
creen hoy que haya existido una entidad asi. El lenguaje maya se fragmento muy 
pronto en muchas variantes. La arquitectura y el arte siguieron caminos 
distintos. Las alianzas cambiaban; se alzaron y cayeron dinastias. Sin 
embargo, hubo un elemento que unifico al mundo maya: su religion. Desde un 
principio los mayas manifestaron preocupacion por las fuerzas divinas. Sir 
Eric Thompson, el mas grande estudioso de los mayas, ya desaparecido, 
manifesto: "Si llevaron bien lejos su capacidad de observacion astronomica fue 
porque necesitaban dar una solida base a la astrologia, elemento fundamental 
de sus creencias religiosas". Sus grandes centros ceremoniales, como Tikal y 
Palenque, son monumentales actos de fe, considerando que fueron obra de un 
pueblo que se vio obligado a labrar las piedras de sus construcciones sin 
herramientas de metal. 
El panteon maya comprendia un sinnumero de dioses, en varias 
manifestaciones. El mas grande era quiza Itzamna, señor de los cielos, 
representado por lo comun como un sabio anciano. Kinich Anau, el dios Sol, 
presidia el dia, y Ah Puch reinaba en el pais de los muertos. Chaac, el dios 
de la lluvia, desempeñaba un papel importante en la supervivencia, pues cuando 
se retrasaba la temporada de lluvia, las cosechas se perdian, y en 
consecuencia, el hambre asolaba a la tierra. Para ser benevolos, los dioses 
exigian sangre humana que los mayas les brindaban mediante sacrificios. 
Prisioneros de guerra, quiza campesinos escogidos entre las masas agricultoras 
o incluso algunos voluntarios devotos saciaban los apetitos divinos. En la 
culminacion de una complicada ceremonia, un sacerdote abria el pecho de la 
victima con un cuchillo de piedra y le arrancaba el corazon todavia 
palpitante. 
Tales sacrificios humanos escandalizaron a los españoles cuando 
conquistaron el pais, y destrozaron los idolos, quemaron los textos sagrados, 
demolieron las piramides y utilizaron sus piedras para construir iglesias. 
Atrapados entre la antorcha y la espada, los indigenas se convirtieron. Pero 
al cabo de cuatro siglos de cristianismo forzoso, los mayas, esto es, los 2 
millones que lograron sobrevivir en aldeas desparramadas por todo el 
territorio, no han desertado todavia de las antiguas deidades. En la primavera 
de 1975 las lluvias no llegaron puntuales. El maiz estaba marchitandose y los 
campesinos se inquietaron. Por ultimo, algunos volvieron la vista hacia el 
dios de la lluvia. Yo asisti a una ceremonia secreta para invocar su ayuda.En 
el plazo de una semana los cielos se abrieron y derramaron la vida sobre los 
agostados campos de Yucatan. 
En la gran epoca de la civilizacion maya, la poblacion 
campesina, los labradores, sostenian toda la superestructura de la sociedad. 
Dice el profesor Adolfo Barrera Vasquez: "Entre los antiguos mayas habia una 
profunda dicotomia cultural. Por una parte existia una clase privilegiada, un 
grupito de sacerdotes y jefes encargados de preservar el saber. Conocian la 
astronomia, la arquitectura, la ingenieria, el arte. Solo ellos sabian 
planificar la construccion de los grandes monumentos. Ellos eran quienes 
conocian el significado de todo lo que contenian los templos. Podian predecir 
los eclipses y elaborar horoscopos. Como compensacion, vivian esplendidamente. 
Ciertos articulos de lujo, como el jade, las plumas y las pieles de jaguar 
estaban reservados para su uso exclusivo. El resto de la poblacion tenian como 
finalidad proporcionar a los señores esos lujos y satisfacer sus necesidades 
diarias. Por su parte los plebeyos labraban la tierra, cortaban la madera, 
cazaban y al final llevaban los frutos de su trabajo a los centros 
ceremoniales. Cuando la clase privilegiada viajaba, era incluso obligacion del 
pueblo llevarlos en andas." 
Las magicas ruinas de Palenque, centro maya situado entre los 
cerros del Estado mexicano de Chiapas, y que alguna vez fue el puesto mas 
avanzado de los mayas hacia el oeste, son muestra de la grandeza de esta clase 
social. Los templos y las piramides de Palenque se extienden once km sobre un 
monte recubiertode selva. La pequeña seccion de Palenque excavada hasta la 
fecha ha entregado ya tesoros artisticos sin igual en Mesoamerica. Entre las 
estructuras liberadas del verde abrazo del bosque, en Palenque, figura la 
sombria y majestuosa tumba de un desconocido soberano que murio en el año 694 
de la era cristiana y que esta enterrado en el corazon de una piramide llamada 
Templo de las Inscripciones, la mas compleja tumba piramidal del Nuevo Mundo. 
Son sorprendentes las semejanzas entre esta tumba y las criptas de los 
faraones egipcios que gobernaron en tiempos muy anteriores a orillas del Nilo. 
En uno y otro caso se erigieron piramides sobre el lugar de la sepultura, y 
los constructores tomaron grandes precauciones para ocultar las entradas. 
En el interior de las tumbas se colocaron articulos funerarios para que 
acompañaran al muerto en el mas alla. La tapa del sarcofago ostentaba la 
imagen del rey difunto. Y sin embargo, la camara mortuoria en Palenque es mas 
austera y barbara; seis jovenes victimas fueron sacrificadas fuera de la 
puerta para que sirvieran al poderoso en el mas alla. Su piramide es muestra 
de una salvaje grandeza. 
Todo su esplendor no salvo a la ciudad de Palenque. Murio de 
pronto, al principiar el noveno siglo de nuestra era. Poco tiempo despues 
siguieron su misma suerte las otras ciudades estado en el centro del mundo 
maya. La convulsion empezo en las fronteras y siguio hacia el centro. Algunas 
generaciones mas tarde la civilizacion maya clasica habia desaparecido. Los 
campesinos encendian fogatas en los templos abandonados; los centros 
ceremoniales, antes grandiosos, estaban vacios y desolados. 
Casi todos los investigadores de los mayas han propuesto 
hipotesis para explicar el subito colapso de la cultura clasica. Lo han 
atribuido, por ejemplo, a una decadencia del comercio, al agotamiento de los 
recursos agricolas, a terremotos, a huracanes, invasiones y enfermedades. 
Sir Eric Thompson ha escrito que la revuelta de las masas campesinas desempeño 
un papel importante en el colapso. El profesor Barrera esta de acuerdo con su 
teoria: "El distanciamiento entre la clase privilegiada y los campesinos se 
ahondo mas y mas con el paso del tiempo", explica, "Llego un momento en que 
las crecientes exigencias de la aristocracia resultaron insoportables. El 
pueblo se rebelo. Su unica arma era su numero arrollador. Es muy probable que 
hayan estrangulado a todos los señores con sus propias manos." El surgimiento 
y la decadencia de los mayas iluminan no solo la capacidad del hombre para la 
grandeza, sino tambien su terrible afinidad con la destruccion. 
Hoy solo quedan las ruinas. Pero revestidas de un poder que les 
es propio, de una inmortalidad compuesta de piedra, silencio y soledad. En lo 
alto de los cielos, las constelaciones, tan familiares a los sacerdotes- 
astronomos de los mayas, siguen girando en sus orbitas eternas. Pero nuevos 
hombres en otros paises, con instrumentos insolitos, observan ahora su 
desplazamiento. Los sacerdotes-astronomos dejaron de existir. Chichen Itza y 
Bonampak duermen vacias bajo la luz plateada de la Luna; el rugido del jaguar 
resuena por los templos desiertos de Tikal y Yaxchilan. Los profetas mayas 
sabian que esto habria de suceder. Hace mucho tiempo uno de ellos escribio: 
"Todas las lunas, todos los años, todos los dias, todos los vientos siguen su 
curso y desaparecen."


MISTERIOS DE LA MITOLOGIA AZTECA :

Aztecas :


Junto con la llegada de los primeros conquistadores al Nuevo mundo, se presentaron los primeros misioneros, conjunto de santos y rebeldes, llenos del santo espíritu de Dios y con la idea fija de transformar al cristianismo y llevar la salvación que la Santa Iglesia Católica tenía preparada para todos los infieles. 

Soldados, aventureros y diversos grupos de sacerdotes y religiosos, cayeron en el continente recién descubierto por Colón. Grande fue su sorpresa al percatarse y conocer las diferentes religiones de las tierras que iban siendo descubiertas y conquistadas. Quedaron asombrados no sólo de la riqueza de ciertos panteones ( Aztecas de México, Mayas de Yucatán, Incas del Perú), sino de encontrar en las múltiples religiones de este Nuevo Continente insospechado poco antes e incluso aislado del mundo antiguo, no solo creencias y prácticas semejantes a otras de la mitología clásica, sino leyendas y tradiciones, como por ejemplo, las relativas al diluvio, que no sabían que existiese fuera de la Biblia. Y su asombro llegó al colmo al enterarse de que ciertas particularidades que ellos creían exclusivas del culto católico que con tanto celo se disponían a implantar, particularidades que estaban seguros de haber sido inventadas por la Iglesia, por ejemplo, la confesión, eran cosa establecida y practicada hacía siglos en el nuevo, inmenso, desconocido y misterioso continente. También conocían la existencia de Vírgenes - Madres: como la Coatlicue, que había concebido por obra de la divinidad, y la Mujer Blanca, de Honduras. 

Sin contar que existía por todas partes el sistema dualista, es decir, el de dioses y demonios, seres, espíritus, principios o entidades diametralmente opuestas, y por ello enemigos, productores del bien y otros del mal, como entre los persas estaba Ariman y Ormazd o Dios y el Diablo entre los cristianos. 

¿ Cómo podía ocurrir cosa tan insólita y sorprendente ? Respecto a ciertas leyendas, eco lejano de inmensos acontecimientos planetarios o de cataclismos acaecidos en nuestro globo en épocas remotas, aún, bien que no sin sorpresa, podía explicarse la coincidencia. Para justificar otras, hubiera habido que admitir, cosa muy improbable, que un grupo relativamente reducido de individuos, pero ya con una base sólida y un abundante caudal de mitos, habíase extendido por el mundo llevando con ellos sus creencias y leyendas, que había ido luego transformándose de acuerdo con los climas, los lugares, las necesidades y los tiempos. 

Mas esta hipótesis, aunque pudo pasar por un momento por la mente de alguno de aquellos celosos y admirables misioneros, sería desechada al punto. ¿ Cómo hubieran podido los hombres primitivos , inermes ante los grandes obstáculos naturales, cruzar un mar que en pleno siglo XVI ofrecía aún tantos peligros, riesgos y dificultades ?. 

En cuanto al aspecto relativo a la identidad de ciertas prácticas que creían exclusivas de la religión que ellos se proponían implantar, de esto ni trataron de hallar la causa, como es muy probable. Debieron limitarse a hacer un razonamiento mental semejante al de Simón de Monfort, al hacerle la observación, pues había mandado pasar a cuchillo a todos los habitantes de Béziers: hombres, mujeres y niños ( hecho ocurrido el 2 de julio de 1209), que algunos de ellos no eran herejes, respondió lleno de celo: "Que mueran todos. Dios en el cielo separará los católicos, si los hay, de los malditos albigenses". Pues bien, ellos se dirían más o menos lo mismo. 

No obstante, el problema no era difícil de resolver reduciéndole a su expresión más natural y sencilla. Descontando que, como en muchos otros lugares de la Tierra, el totemismo era la base, por así decirlo, de todas las religiones americanas, hubiera bastado considerar cómo han nacido las creencias religiosas para comprender que la raíz de todas es la misma. Y que luego sus variaciones, sus prácticas, sus leyendas y sus mitos no son sino producto del medio y de los siglos. de la geografía y del progreso. Así como que el unguento de ilusiones, leyendas, mitos y fantasías de tipo religioso en todas partes es igual: la fe destinada a aliviar temores y crear esperanza. 

Por ello considero oportuno revisar lo que la fantasía americana, en función de la necesidad y del tiempo, han producido como tradiciones en este continente. Es decir, las variaciones introducidas por los años en ese fondo común constituido allí, como en todas partes, por los grandes fenómenos de la naturaleza y por los cataclismos primitivos, primeras causas, en todas partes, del miedo a lo desconocido, y con ello del sentimiento religioso. 

Iniciemos pues con el estudio de los Aztecas. . . 

Podemos decir que un hecho que se considera común en todas las religiones politeístas fue siempre la tolerancia respecto a los dioses extranjeros, por lo que cada vez que un pueblo dominaba a otros, asimilaba a los dioses de los vencidos en su panteón, con objeto de que le fuesen propicios en el suelo que acababan de conquistar. terreno que creían, pensando con buena lógica, que antes que a ellos pertenecía a los dioses que allí dominaban. Las religiones monoteístas, por el contrario, al creer que el único dios verdadero era el suyo y todos los demás invenciones de la fantasía, o de los demonios, lógicamente también ( este lógicamente es según su lógica ) tenían que perseguirlos. A causa de lo cual las atrocidades, violencias y crímenes cometidos en nombre de los dioses únicos fueron siempre monopolio, no hay más remedio que confesarlo, de las religiones tenidas como más perfectas. ( Como ejemplo tenemos la forma en que se extendió el islamismo a sangre y fuego o las cruzadas católicas de los siglos XI al XIII). 

Así las cosas, los Aztecas mexicanos, aunque era un pueblo esencialmente conquistador, no era fanático exclusivo de sus dioses, sino más bien anexionador de divinidades, natural es que ofrezca en su religión, tal como se le conoce, o sea, tal cual estaba cuando Cortés se presentó en el siglo XVI, una extremada complejidad. No obstante pueden distinguirse de un modo general en su panteón dos grandes series de divinidades: unas en relación con la caza y con la guerra y las otras en relación con la agricultura. 

El gran dios mexicano de la guerra era Huitzilopochtli ( "El dios de la guerra de los chichimecas era Mixcoatl, dios cazador y guerrero. El de los tlaxcaltecas, Camastli, así cada tribu tenía su dios. Xipe era el dios de los sacrificios por excelencia, bien que todas las divinidades guerreras fuesen sanguinarias y exigiesen sacrificios humanos. Xipe era, no obstante, un dios intermedio: mitad guerrero, mitad agrícola."). Este dios era la divinidad tribal de los aztecas. La tradición decía que por orden suya su pueblo había emprendido la migración que les condujo al borde del lago de Texcoco, donde fundaron su capital. 

Se le conocía también con el nombre de Mexitl, de donde la palabra México, lugar dedicado a Mexitl. Solía representársele esquemáticamente mediante un águila, símbolo azteca de la fuerza y de la intrepidez guerrera, así como del Sol mismo. Por ello la abundancia de estos animales en los blasones y escudos de armas de los guerreros. Huitzilopochtli, etimológicamente quiere decir pájaro mosca izquierdo. Debe tenerse en cuenta que el lado izquierdo , en la concepción cósmica de los aztecas correspondía al Sur. Sin duda, además Huitzilopochtli era una forma del sol, puesto que cuando se le sacrificaban víctimas los corazones eran expuestos al sol. 

Lo de pájaro mosca venía de la siguiente leyenda, la cual parece indicar que antes de llegar a ser el dios de la guerra fue un dios totémico, un colibrí: 

Huitzilopochtli había sido concebido por la Virgen - Madre Coatlicue ( la del traje tejido con serpientes), que era ya madre de una hija y de numerosos hijos, llamados los Centzon-Huitznahuas ( los cuatrocientos meridionales). Coatlicue, estando un día orando en el templo del Sol, recibió del Cielo una corona de plumas de colibrí. La puso sobre su seno y quedó encinta del dios de la guerra. La hija, furiosa, pues creía deshonrada a su madre, instigó a los Cuatrocientos Meridionales ( es decir, las estrellas meridionales, enemigas del Sol) para que la matasen. Pero Cuatlicue pudo librarse de ellos y dar a luz a Huitzilopochtli, que por cierto, nació enteramente armado, como la Atena griega; revestido con una armadura azul, con la cabeza y la pierna izquierda adornadas con plumas de colibrí y una jabalina azul también en la diestra ( signo de habilidad). Al punto, precipitándose sobre su hermana, la mató; luego y sirviéndose de Xiuhcoaltl, la serpiente de fuego, su atributo distintivo, exterminó a los Centzon-Huitznahuas y a cuantos habían complotado contra su madre. 


Se solía representar a este dios como un guerrero con la parte alta de la cara pintada de negro, cubierto con una armadura de plumas y llevando en la mano izquierda un escudo y en la derecha el xiuhcoaltl. En su calidad de dios tribal, le estaba dedicado el templo de México. Los corazones de las víctimas que eran sacrificadas en su honor, eran puestos en recipientes de piedra llamados quanhxicalli, "recipientes del águila", alusión a una de las formas del dios. Tal vez una divinidad más antigua que él ( cuyo hermano era Tezcatlipoca, "espejo brillante", dios del invierno y no se sabe el porqué, también de la justicia) era sin duda Quetzalcoaltl, la serpiente emplumada, que los aztecas debieron de encontrar ya al conquistar México. Decíase que esta serpiente había tenido que retirarse ante el ataque de los aztecas, acabando por embarcarse para ir hacia los países del Este, al otro lado del Atlántico. Pero que un día volvería a tomar el desquite. Esta antigua creencia no dejó de ayudar mucho a Cortés, que al tener noticia de la tradición, la empleó y la explotó para sus alianzas con las tribus enemigas de Moctezuma cuando su prodigiosa conquista de México. 

Tezcatlipoca( espejo humeante) era el dios del Sol; personificaba el sol del verano, que madura las cosechas, pero que trae también la sequedad y la esterilidad. Como dios de la tarde, era asimilado a la Luna. Recibía diversos nombres, según las fiestas en que era invocado , algunas de las cuales le estaban consagradas en su calidad de dios de la música y de la danza. Era invisible e impalpable, apareciendo, a veces, a los hombres, bajo la forma de una sombra fugitiva, de un monstruo espantoso o de un jaguar. Según una leyenda, Tezcatlipoca erraba por las noches bajo la forma de un gigante, envuelto en un velo ceniciento y llevando su cabeza en la mano. Cuando los temerosos le veían morían, pero el hombre bravo le agarraba y le decía que no le soltaría hasta por la mañana. El gigante suplicaba que le soltase y maldecía. Si el hombre conseguía retener al monstruo hasta el alba, éste entonces cambiaba de humor, le ofrecía riquezas y poderes invencibles con tal de que le dejase partir antes del amanecer. El hombre victorioso recibía entonces del vencido cuatro espinas como prenda de su victoria. Luego el hombre valiente le arrancaba el corazón y se lo llevaba a su casa. Pero al desdoblar la tela en que lo había metido no encontraba sino plumas blancas o una espina, o ceniza, o harapos. Los aztecas le temían más que a todo otro dios y le ofrecían también sacrificios sangrientos. Cada año, el más hermoso de entre los jóvenes cautivos era escogido para personificarle. Le enseñaban a cantar, a tocar la flauta, a llevar flores y a fumar. Le vestían suntuosamente y ponían ocho pajes a su servicio. Durante todo el año le prodigaban toda clase de honores y placeres. Veinte días antes de la fecha dispuesta para el sacrificio le daban como mujeres a cuatro jóvenes, que personificaban a cuatro diosas. Luego empezaban una serie de fiestas y danzas. Llegado el día fatal, el joven dios era conducido con gran pompa fuera de la ciudad y sacrificado en la última plataforma del templo. De un solo golpe con un cuchillo de obsidiana, el sacerdote le abría el pecho y le sacaba el corazón palpitante, que ofrecía al Sol. 

Tezcatlipoca era el gran enemigo de Quetzalcoatl, cuyo mito parece evocar una gran lucha étnica. Tezcatlipoca no pensaba sino en la destrucción de los de Tulla, es decir, de los tolteques, de los que Quetzalcoatl era el dios más importante antes de llegar a ser, luego de la caída de los tolteques, una de las principales divinidades aztecas. 

Un día los de Tula vieron entrar en la ciudad tres brujos, uno de los cuales no era otro que Tezcatlipoca bajo la apariencia de un hermoso joven. Este consiguió seducir a la sobrina de Quetzalcoatl, hija del rey Uemac, lo que le permitió extender el Tula el gusto a la desobediencia a las leyes y el vicio. En una gran fiesta bailó y entonó un cántico mágico. Pronto fue imitado por un gran número de tolteques, a los que condujo a un puente, que hundiéndose bajo su peso, hizo caer a la mayor parte al río, donde fueron convertidos en piedras. Poco después se mostró a los tolteques haciendo bailar mágicamente en su mano a un muñeco. Maravillados se amontonaron de tal modo para ver mejor el espectáculo prodigioso, que muchos murieron asfixiados. Entonces les dijo que debían matarle por los males que había ocasionado. Le mataron, en efecto, mas al punto su cuerpo empezó a exhalar tal olor, que muchísimos de los tolteques morían. En fin, tras muchas pérdidas, consiguieron sacarle fuera de la ciudad cuando ya casi la había arruinado. 

Tezcatlipoca era representado con cabeza de oso y ojos muy brillantes. Llevaba en la cara rayas amarillas y negras. Su cuerpo era negro también y sus tobillos estaban llenos de campanillas. provocaba discordias y la guerra. Pero también era dispensador de riquezas. Los aztecas le atribuían el poder de destruir el Mundo si le placía. Como la mayor parte de los otros dioses, resucitó y volvió del cielo a la tierra. 

Quetzalcoatl ( serpiente - pájaro), dios del viento, amo de la vida, creador y civilizador, patrón de todas las artes e inventor de la metalurgia, era en un principio una divinidad del Chilollán; pero expulsado por las maquinaciones de Tezcatlipoca, resolvió irse a Tlapallán, tras la ruina de Tulla. Quemó sus casas, hechas de plata y de conchas, enterró sus tesoros y se lanzó por el mar del Este, precedido de sus servidores, transformados en pájaros de vivo plumaje, tras prometer a su pueblo volver. Desde entonces, centinelas colocados en la costa acechaban la llegada del dios. 

Quetzalcoatl era representado como un viejo de larga y blanca barba y vestido con un traje muy amplio. La cara y el cuerpo pintado de negro. En la cara una careta de hocico puntiagudo de color rojo. 

Al estar preparando este trabajo llegó a mis manos un artículo periodístico publicado en el periódico Reforma en su suplemento dominical " El Ángel". 

" Quetzalcoatl ocupa un lugar único en la historia y la imaginería mexicanas. Su figura múltiple recorre todas las épocas y en cada una brilla con luz propia. Su primera aparición es imborrable: nace con la actual era del mundo y es uno de sus creadores. Un mito hecho de mitos. 

Según las cosmogonías más antiguas, Quetzalcoatl nació cuando no había luz ni movimiento ni vida en el mundo, e instauró un orden fundamental en el cosmos. Separó el cielo de la tierra, y él mismo se convirtió en uno de los árboles que sostenían la bóveda celeste. En la tradición maya es el Primer Padre, el ordenador del cosmos y el dios del maíz, la deidad que creó el alimento de los seres humanos y produjo la vida civilizada. Varios textos y pinturas describen su maravilloso viaje a la Primera Verdadera Montaña, el lugar donde se guardaban los alimentos fundamentales. Cuentan cómo Quetzalcoatl, armado de un hacha con forma de relámpago, golpeó la montaña de los mantenimientos y de la abertura que hizo brotó el maíz y los bienes que desde entonces alimentan a los seres humanos. 

En los testimonios mayas que narran la saga de Quetzalcoatl, los principales acontecimientos de su vida están vinculados con el ciclo vegetal de la planta del maíz. Siguiendo la práctica de los campesinos cuando inician la siembra y remueven la tierra para depositar en ella la simiente. Quetzalcoatl fue primero sembrado en la tierra; es la primera semilla que se introdujo en el seno de la tierra. Pero como los dioses creadores no advirtieron a los señores del inframundo de esta intromisión en sus dominios, no acordaron con ellos los sacrificios que habrían de recibir a cambio de procrear la vida en su interior, éstos retuvieron la semilla y se negaron a que fructificara en la superficie terrestre. El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, narra que al observar esa resistencia los dioses celestes enviaron al inframundo a dos héroes dotados de poderes sobrenaturales, los Gemelos Divinos. Los gemelos descendieron al interior de la tierra, enfrentaron a los temibles señores del Xibalbá, los vencieron e hicieron retornar al dios del maíz a la superficie terrestre. El episodio más dramático del mito es el renacimiento glorioso del dios del maíz, quien brota del interior de la tierra llevando con él las mazorcas preciosas, con cuya masa los dioses modelaron a las mujeres y a los hombres de la nueva era del mundo. Como se observa, en su versión más antigua, el mito de Quetzalcoatl es una cosmogonía agrícola, un canto a los poderes reproductores del cielo y de la tierra, y una apología de la agricultura como sustento de la vida civilizada. 

En la tradición del área del Golfo de México, Quetzalcoatl asume otra apariencia: es Ehécatl, el dios del viento, la potencia que barre los cuatro rumbos del cosmos para que por ellos corran los aires que provocan la precipitación de la lluvia. Su aparición ordena el cosmos, el espacio terrestre y el tiempo. Sus templos eran redondos y por ellos viajaban los diferentes vientos. En Cholula, sus seguidores edificaron un templo altísimo y la fiesta que lo conmemoraba reunía peregrinos de las regiones más apartadas de Mesoamérica. 

En los códices y relatos mixtecos, Quetzalcoatl aparece bajo la advocación de Ehécatl, el soplo vital que le infundió movimiento al cosmos. Su calidad divina se manifiesta al nacer; pues brota de un pedernal y una de sus primeras tareas es separar el cielo y las aguas de la tierra. Su aparición se asocia con el surgimiento de la tierra mixteca, el nacimiento de los primeros linajes en la legendaria región de Apoala, el descubrimiento de las plantas útiles y del fuego, y la celebración de las ceremonias dedicadas a reverenciar a los dioses y los ancestros. Es un héroe cultural de naturaleza divina, un dispensador de los bienes fundamentales y el ancestro tutelar del pueblo mixteco. 

Varios siglos más tarde, cuando ya habían desaparecido los reinos de la época Clásica que contaban que la creación del cosmos había sido obra del dios del maíz, se fundó un estado poderoso en el norte de Mesoamérica, poblado por gente nómada y guerrera y por antiguos habitantes del Altiplano Central. Ese reino tuvo por capital Tula o Tollan, la celebrada ciudad gobernada por el rey y supremo sacerdote Quetzalcoatl. Los relatos toltecas le atribuyen a Quetzalcoatl la creación del legado cultural que fundó la vida civilizada en Mesoamérica: la invención de la agricultura, el calendario, la escritura, la astronomía, la astrología, la medicina y las artes y oficios útiles. Es decir, este mito legitima el asentamiento de los guerreros norteños en las tierras de los antiguos agricultores y transforma sus creaciones culturales en legado tolteca. 

La celebración del dios y héroe cultural de Tula se confundió con la imagen de un personaje llamado Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcoatl, que quiere decir Uno caña ( su fecha de nacimiento), nuestro señor Quetzalcoatl. Su legendaria biografía señala que llevó el mismo nombre que el dios y sacerdote, hizo hazañas guerreras, gobernó Tula en su máximo esplendor, perdió el trono y por último, abandonó su reino, huyendo con una parte de sus fieles hacia el oriente. 

La literatura más extensa sobre Topiltzin Quetzalcoatl se refiere a su gobierno en Tula y celebra la fundación de un reino que ejercía el poder sobre innumerables pueblos. Los textos narran que Tula era la metrópoli donde abundaban las riquezas y confluían los bienes de la civilización. En ese reino el poder político estaba unido al religioso en la persona de Topiltzin Quetzalcoatl. A Tula acudían los señores de las provincias vecinas y ahí Topiltzin les asignaba su rango y les imponía las insignias del poder. En signo de acatamiento, los jefes de los distintos reinos le ofrendaban tributos muy ricos y regalos suntuosos. 

Repentinamente, este reino feliz fue abatido por los poderes malignos del dios Tezcatlipoca, quien hizo que Quetzalcoatl huyera hacia oriente. Unos textos dicen que al llegar a un lugar de la costa del Golfo de México, Quetzalcoatl se incendió y más tarde renació convertido en Estrella Matutina o Señor del Alba. Otros cuentan que al salir de Tula inició una dilatada peregrinación por las regiones de Puebla, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Yucatán, y se internó en las tierras de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En cada uno de esos lugares dejó una huella inolvidable de su presencia. 

Múltiples testimonios registran la penetración en el sur del País de grupos de ascendencia tolteca, junto con el arribo de un personaje que reproduce los rasgos del legendario rey, supremo sacerdote y héroe cultural de Tula. En muchas ciudades su emblema, la Serpiente Emplumada, adorna los monumentos más significativos. En Chichén Itzá es el emblema que identifica a los personajes que encabezan acciones bélicas. En Cacaxtla, la Serpiente Emplumada identifica a los dirigentes de esa ciudad. En Xochimilco, la Serpiente Emplumada ondula en el monumento que se levanta en la plaza central. Asimismo, diversos textos yucatecos, quichés y cakchiqueles dan cuenta de invasiones procedentes del Altiplano Central dirigidas por personajes que ostentan el nombre de Kukulkán, Gucumatz o Nacxit, que son otras tantas apelaciones del legendario Topiltzin Quetzalcoatl. Como se advierte, el mito de la Tula maravillosa y del legendario Quetzalcoatl legitiman la expansión de un pueblo conquistador, que desde el siglo IX al XII impuso su dominio en Tula y en la Península de Yucatán, donde grupos toltecas y mayas fundaron Chichén Itzá, la metrópoli sureña. 

Cuando Hernán Cortés llegó a las playas de Veracruz, buena parte de las diversas imágenes que a lo largo del tiempo se habían reunido en Tenochtitlán, la ciudad edificada en medio de la laguna, que era entonces una metrópoli cosmopolita y un centro receptor de múltiples tradiciones. En el panteón mexica, Ehécatl -el dios creador de los códices mixtecos- tenía un alto lugar, aunque crecientemente disputado por Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, deidades nahuas. Su extraño templo redondo ocupaba un lugar privilegiado frente al Santa santorum de Tenochtitlán, el Templo Mayor. 

En el centro ceremonial de Tenochtitlán, los mexicas habían construido un templo para albergar las efigies de los dioses conquistados, de tal manera que la variedad de deidades nahuas se imbricó con los dioses, símbolos y discursos teogónicos de otros pueblos y culturas. Así, a las propias relaciones de Quetzalcoatl con otros dioses del panteón nahua, se agregaron nuevas conexiones con deidades de panteones diferentes. El Quetzalcoatl mexica recibió los atributos y significados del Quetzalcoatl venerado en Cholula y particularmente la rica simbología de la Estrella Matutina y la Estrella Vespertina que estaba en uso en diferentes regiones, de modo que, Xólotl, Tlahuizcalpantecutli y otros avatares de Venus se sumaron al Quetzalcoatl de los aztecas. 

En la cosmogonía nahua, Quetzalcoatl es uno de los dioses que intervienen en la creación del cosmos y del sol, y es asimismo el dios que desciende al inframundo, rescata los huesos de la antigua humanidad y forma con ellos a las mujeres y a los hombres del Quinto Sol. Como sus antecesores mayas y mixtecos, es el dios dispensador de la civilización, el reciclador del tiempo, el discernidor del movimiento de los astros y de los destinos humanos. El calendario y la Escritura, los dos saberes supremos que ordenaban los conocimientos fundamentales de Mesoamérica, eran actividades vinculadas al dios Quetzalcoatl y estaban a cargo de los dos más altos sacerdotes, quienes llevaban asimismo el título de Quetzalcoatl. 

Al lado de las representaciones del dios, los testimonios mexicas destacan la imagen de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcoatl como el fundador del reino soñado. Del mismo modo que en la mitología mexica Tula es el arquetipo de la ciudad y el reino ideal, Topiltzin Quetzalcoatl es el paradigma del gobernante, el creador de las insignias, investiduras y símbolos reales, el primer rey de la legendaria Tula, el fundador del poder tolteca, antecesor del poder mexica. 

La conquista española y la invasión de nuevos dioses y símbolos religiosos no segaron la vida de Quetzalcoatl. Por el contrario, la multiplicaron. Con las cenizas y los recuerdos de los antiguos dioses, los sobrevivientes indígenas compusieron un nuevo mito de Quetzalcoatl: el antiguo héroe cultural fue transformado en un mesías redentor. Varios testimonios relatan la historia de un Quetzalcoatl que había prometido regresar de su exilio, formar un ejército indígena dotado de armas invencibles, hacer la guerra a los invasores blancos y restaurar el antiguo reino de los señores naturales. 

Por su parte, los frailes evangelizadores y los nacidos en México de ascendientes europeos, crearon el mito de un Quetzalcoatl cristiano. Fray Toribio de Benavente, el célebre Motolinía, inició esta transformación cuando aseveró que Quetzalcoatl era "hombre honesto y templado", y dijo que fue él quien "comenzó a hacer penitencias y ayuno y disciplina". Bartolomé de las Casas dio un paso más en esta conversión cuando afirmó que Quetzalcoatl, el dios de Cholula, era un hombre blanco, de ojos grandes, largo cabello negro y barba redonda. El dominico Diego Durán completó esta identificación en su Historia de las Indias, donde escribió que Quetzalcoalt había sido en realidad un mensajero de Cristo, puesto que había difundido los signos de la verdadera religión y había profetizado la llegada de los españoles. 

La interpretación de Durán no admitía la idea de que los indios de la Nueva España pudieran haber sido olvidados por los señalados para propagar la palabra de Cristo. Según su interpretación, el apóstol de los indios había sido Topiltzin, " el cual aportó a esta tierra, y según la relación [ que] de él se da [...] también sabemos haber sido predicador de los indios". Así, por medio de esta transmutación, Quetzalcoatl adquirió los rasgos de un apóstol de Cristo, mientras que otros pensaron que Dios había utilizado ese engaño para atraer a los indios a la verdadera fe. Como lo ha mostrado Jacques Lafaye, la "idea que pronto tendió a imponerse fue que Quetzalcoatl era el apóstol Santo Tomás y que todas las analogías [ de las ] creencias del antiguo México con el cristianismo derivaban de una pretérita evangelización de América y de la degradación ulterior de la doctrina". Sobre estas bases se afirmó la idea de que Quetzalcoatl fue un dios blanco, procedente de un país remoto, cuyo mandato era difundir la civilización en las incultas tierras de América. 

Desde entonces, Quetzalcoatl se convirtió en la presencia más ubicua y carismática de la mitología mexicana. Adquirió las cualidades de la metamorfosis, la resurrección y la multiplicación sin límites. Su figura, radiante o premonitoria, pudo atravesar simultáneamente diferentes tiempos o viajar por múltiples espacios. En los años críticos de indefensión o quebranto, asumió los rasgos del profeta: anunció regresos triunfales y la instauración de un nuevo reino. En las épocas de construcción y estabilidad se convirtió en símbolo de civilización y en emblema de una identidad ancestral. 

Poco antes de que estallara el movimiento de independencia, fray Servando Teresa de Mier revivió la leyenda del apóstol y del héroe legendario. A su vez, muchos indígenas y mestizos entendieron que en esos años se cumplía un ciclo más de las revoluciones del tiempo y que esa anudación de los años anunciaba el regreso de Quetzalcoatl. A lo largo del siglo XIX su figura invadió los terrenos de la poesía, la música, el drama, la literatura y la pintura. En estas artes, como antes en el mito, adquirió otros perfiles y vivió nuevas reencarnaciones. Con el triunfo de la Revolución de 1910 y la eclosión de la pintura mural, Quetzalcoatl se convirtió en uno de los personajes predilectos de los muralistas. José Clemente Orozco y Diego Rivera plasmaron dos interpelaciones poderosas de Quetzalcoatl, y más tarde cada pintor construyó su propia versión de este personaje. 

En la segunda década del siglo actual, Manuel Gamio, el fundador de la arqueología mexicana, exhumó en la ciudad sagrada de Teotihuacán el templo más antiguo que se conoce dedicado a la Serpiente emplumada. Nunca imaginó que con esa obra iniciaría otro interminable debate sobre esa entidad prodigiosa, y abriría la puerta a una sucesión de cambiantes interpretaciones. las encontradas y fantásticas elecubraciones que cada generación de arqueólogos produjo de esta figura, pronto fueron superadas por las fabricadas por historiadores, escritores, practicantes de ciencias ocultas, astrólogos, periodistas, antropólogos de las más variadas escuelas y aficionados a la historia y la arqueología. 

En las últimas décadas, la literatura sobre Quetzalcóatl adquirió dimensiones inabarcables. Los psicólogos encontraron nuevas versiones del complejo de Edipo al analizar la personalidad incestuosa y esquizofrénica de Quetzalcóatl. En la iconografía popular, aun cuando la Virgen de Guadalupe y el Enmascarado de Plata mantienen el primer lugar en cuanto al número de veces que su imagen se reproduce, Quetzalcóatl se imbricó con las imágenes de los santos, vírgenes, profetas, héroes culturales, videntes y ancestros de toda laya. 

Como ocurre con otros grandes mitos, el de Quetzalcóatl se ha vuelto un mito universal, imposible de reducir a una sola explicación, irrefrenable y polisémico. Cada nueva interpretación da pie a nuevas hipótesis y suscita otras réplicas que a su vez conducen a nuevas disquisiciones. Al reencarnar en cada época bajo nuevas apariencias y simbolismos, y al reproducirse con la máxima plasticidad, adquirió la libertad suprema: la de ser cada vez una personalidad distinta y mudable."



Entre los dioses de la agricultura, el más importante era Tlaloc ( pulpa de la tierra), dios de las montañas, de la lluvia y de los manantiales. Pertenecía originariamente a los otomíes, y era representado también pintado todo de negro, pero llevando una corona de plumas blancas empenachada de otra verde. Entre sus atributos estaba la careta de serpiente con dos cabezas. Habitaba en la cima de las montañas, y su casa, Tlalocán, estaba llena de alimentos. En ella habitaban las diosas de los cereales, muy particularmente del maíz. Tlaloc, antiguo dios de Teotihuacán, se caracterizaba por sus ojos inmensos y por sus largos dientes. Era el dios de la lluvia, de las aguas, del trueno, y de las nubes y por ello habitaba en la cima de las montañas. 

Otro dios de la lluvia era Xipe, invocado con el título de el Bebedor Nocturno. Para que concediese la lluvia se le sacrificaban cautivos, que eran atados a postes y acribillados a flechazos. Su sangre, que caía en tierra, como la lluvia, debía de atraer a ésta. Tlaloc por su parte, tenía cuatro grandes artesas de las que sacaba cuatro diferentes clases de agua: una buena ( la útil al campo), la de la primera artesa. La de la segunda hacía nacer las telas de araña y provocaba las enfermedades de los cereales; la de la tercera se transformaba en granizo y la de la cuarta hacía morir todos los frutos. Era, pues, un dios bueno y malo a la vez. Y precisamente porque era temido, era venerado. Su culto era el más bárbaro y sanguinario de todos. Incontables niños de pecho le eran sacrificados. Cuando eran sus fiestas los sacerdotes iban en busca de víctimas tiernas, compraban los bebés a sus madres y los echaban a un lago donde los dejaban que se ahogasen. Luego los cocían y se los comían. Si los niños lloraban, los espectadores se regocijaban, pues las lágrimas anunciaban según decían, la lluvia. De las veinte grandes fiestas, cinco eran dedicadas a Tlaloc y a su mujer, Chalchiutlicue (la que tiene una falda de piedras verdes), que simbolizaba el agua en movimiento, los torrentes y los ríos. Durante estas fiestas, los sacerdotes se zambullían en el lago e imitaban los movimientos y el croar de las ranas, con objeto de atraer ellos mismos a la lluvia. Era asociada también a Tlaloc su hermana Chicomecoatl ( Siete Serpientes), a la que representaban con espigas de maíz en las manos. Era diosa de la fertilidad. La serpiente, cuando no tenía plumas, correspondía siempre al agua y a la fertilidad agraria. 

Otra diosa agraria adorada especialmente en Cuohnahuac ( hoy ciudad de Cuernavaca), era Xochiquetzal, esposa del dios del maíz, Centeotl. Presidía la aparición de las flores y las fiestas musicales. Aún hay que citar, entre los dioses del maíz y de la tierra, a Tlazolteotl, la Venus mexicana, por la posesión de la cual los Olímpicos mexicanos se hicieron una guerra terrible. Y lo curioso era que además de presidir el amor sexual, presidía también la confesión y la penitencia. Porque uno de los aspectos religiosos de los aztecas que más sorprendió a los conquistadores españoles, como ya he mencionado líneas arriba, fue la existencia en México de las mortificaciones en expiación por las faltas y la confesión. Esta confesión se hacía en un día determinado. El sacerdote con el que se practicaba absolvía al que se confesaba no solamente ante dios, sino ante la justicia humana. Pero esta absolución total no podía ser dada sino una vez. No solía ser solicitada, además, sino por los ancianos. En cuanto a mortificaciones, además de ayunos rigurosísimos, se extraían sangre de diversos órganos ( lengua, orejas, piernas) y se atravesaban las carnes con espinas de maguey. decíase que Tlazolteotl habíase casado con Tlaloc, el dios de la lluvia, pero luego le había dejado para irse con Tezcatlipoca, divinidad del invierno. La significancia de este mito es clara. Sobre la Venus mexicana hay la siguiente leyenda: Un cierto Jappán, queriendo llegar a ser el favorito de los dioses, abandonó a su familia y todos sus bienes, decidido a llevar, en el desierto, vida de eremita. Allí, sobre una roca muy alta permaneció día y noche entregado a la devoción. Los dioses, queriendo poner a prueba su virtud, ordenaron a un demonio Yaotl ( el enemigo), que le tentase y, de sucumbir, que le castigara. Yaotl hizo desfilar ante él a las criaturas más hermosas, invitándole a descender de su roca, pero todo fue en vano. La diosa Tlazolteotl, interesada en aquel juego, mostróse a Jappán, que ante su mucha hermosura quedó todo turbado. -"hermano Jappán, le dijo la diosa- maravillada de tu virtud y contristada a causa de tus sufrimientos, quiero reconfortarte. ¿ Cómo llegar hasta ti con objeto de poder hablarte más cómodamente ?" El eremita, no dándose cuenta de que era un lazo que le tendía, bajó de su roca y ayudó a la diosa a subir en ella. Y al hacerlo la virtud de Jappán cayó. Al punto acudió Yaotl, que pese a todas sus súplicas, le cortó la cabeza. Los dioses le cambiaron en escorpión y avergonzado corrió a esconderse bajo la piedra teatro de su derrota. Luego el demonio-verdugo fue a buscar a la mujer de Jappán, Tlahuitzin ( la inflamada), la trajo junto a la piedra donde estaba escondido su marido, le contó lo que había pasado y le cortó también la cabeza. De ella nació otra variedad de escorpión color de fuego. Uniéndose a su marido bajo la piedra, dieron nacimiento a escorpiones de diferentes colores. En cuanto a Yaotl, estimando los dioses que se había excedido le transformaron en saltamontes. 

Uno de los últimos dioses citados en este apartado será, saltándome otros dioses que podrían parecer más importantes a los entendidos, a Xiuthtecuhtli, dios del fuego, representado como un viejo lleno de arrugas; Mictlán, el Plutón americano, rey de los muertos; a Ixliltón, el Asklepios azteca, y al Mercurio Mexicano, Yacatecuhtli, dios de los comerciantes. 

Las concepciones de los aztecas, relativas al Universo reflejaban sus gustos trágicos y su inclinación a los sacrificios y prácticas sangrientas. La creación del Mundo había empezado por el sacrificio voluntario del dios Nanahutzin ( dios de la sífilis, como Amimitl lo era de la disentería), que se arrojó a una hoguera. Quetzalcóatl había sacrificado a su hijo, que tras ello tornóse en Sol. Cuatro edades o soles se habían sucedido, cada una de ellas terminaba por un cataclismo. Al final de la primera los hombres habían sido destruidos por los jaguares. la segunda, por el viento. La tercera acabó mediante una lluvia de fuego. la cuarta, en diluvio. Nuestra Era, colocada bajo el signo de Nahui Ollín ( Cuatro Movimientos), perecerá mediante temblores de tierra. Los primeros sacrificios los habían hecho los dioses para alimentar al Sol con sangre de corazón. 

El mundo subterráneo comprendía nueve pisos; los cielos, trece, superpuestos. En fin, práctica esencial en la religión de los aztecas eran, como ya he indicado varias veces, los sacrificios humanos, costumbre que fue en aumento a medida que la civilización progresaba. Esto, la abundancia de dioses y su complicado ritual dio nacimiento a un cuerpo sacerdotal muy numeroso, a cuya cabeza estaban dos grandes sacerdotes, que llevaban el nombre de Quetzalcóatl. A sus órdenes se escalonaban una jerarquía complicada y una escuela encargada de la formación de novicios. Había, además, brujos y magos que, mediante remuneración, predecían el porvenir, curaban las enfermedades y hacían otros servicios análogos. 

En fin, otra religión - mitología más, que prueba también en qué modo estas dos palabras son difícilmente separables, pues como se puede dar uno cuenta, no solamente hasta la aparición de las llamadas grandes religiones ( las debidas esencialmente a los místicos geniales), las creencias estaban constituidas por puros amontonamientos de mitos, sino que estas mismas doctrinas imaginadas por un hombre ( o por un cuerpo de ellos, como el judaísmo, obra de los levitas judíos) tuvieron como base y fundamento mitos, milagros y dogmas; es decir, toda suerte de fábulas y mentiras tejidas pronto en torno de sus figuras centrales. Las dos más personales de ellas, el budismo y el islamismo, la primera fue al punto prostituida por los discípulos y continuadores de su fundador. En cuanto a la segunda, ¿ no empieza acaso con una tremenda fábula: las famosas entrevistas de Mahoma en una cueva del monte Ira con el arcángel Gabriel, que por encargo de Dios ( Alá) le decía lo que tenía que enseñar a sus compatriotas ?. 

Pero esto será tema de otra reflexión. . . 

Trabajo realizado por:
Dr. Angel Ricardo Guevara Hdz.


CIVILIZACIONES ANTIGUAS
- INCAS Y OVNIS -

Cómo a todas las personas que nos interesa el fenómeno Ovni, no puede dejar de asombrarnos los grandes misterios que encierran las antiguas civilizaciones terrestres en su posible relación con una cultura extraterrestre. 
Hay una amplia bibliografía al respecto y es mi intención en esta página no analizar los hechos sino solamente mencionarlos y ocasionalmente transcribir textualmente lo que nos ofrecen los distintos investigadores sobre el tema; que muchas veces por no poder conseguir sus obras y/o por los costos que ello insume, no se tiene acceso a tan valiosa información. Es por ello que quiero brindar en este espacio un resumen de hechos y pasajes. Pues estoy seguro que el lector interesado en el tema, agradecerá esta informacion y los atesorará, porque la misma está extraída de distintos libros y autores, varios de ellos desaparecidos del mercado, y que por este medio y resumidos llegan a su conocimiento.

Iniciaremos el camino, sabiendo que es lo que se dice de las antiguas culturas de nuestro continente, especialmente de América central y América del sur, ustedes recuerdan a los Incas, a los aztecas, mayas, etc. De todos ellos existen aún (y esto no es necesario demostrarlo) muestras de sus antiguas culturas, mitos y leyendas de las cuales no se conoce todavía el límite de las fantasía y la realidad.

Cerca del lago Titicaca, en Bolivia, cuna de la antigua civilización Incaica, a unos 4000 metros de altura sobre el nivel del océano pacífico, se encuentran las ruinas de construcciones ciclópeas constituidas por gigantescos bloques de piedra. Son los restos de varias ciudades superpuestas una a una, vestigios de una civilización muy desarrollada que hace unos 300.000 años estaba establecida en la Cordillera de los Andes. Y como es sabido, según la leyenda de los indígenas, la misteriosa ciudad de Tiahuanaco fue levantada en una noche, y el antiguo estado de los Incas fue fundado por unos extranjeros misteriosos, unos gigantes de piel blanca, barbudos de cabellos rubios y ojos azules, que llamaban "hijos del sol" ¿..quiénes eran..?.

La leyenda dice que llegaron del cielo para difundir allí su civilización e impartir sus conocimientos a los nativos. Los conquistadores españoles que sometieron a los Incas, refieren en sus memorias que ellos se atenían a antiguos principios no religiosos: trabajo obligatorio para todos (el mismo soberano trabajaba el campo que se le había adjudicado), pena de muerte para los que no trabajaban, desprecio por las riquezas, uso del oro con fines exclusivamente técnicos, pan gratuito para todos... y puede agregarse que aquellos que llegaban a cierta edad, podían retirarse y la comunidad se encargaba de su subsistencia.

Los Incas eran, pues civilizados. Además, en su lengua figura la palabra "hierro" y hay motivos para pensar que tenían "altos hornos", de todos modos conocían numerosas aleaciones de bronce.

Las piedras de las ruinas antes mencionadas presentan pruebas técnicas de trabajo que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo y que la humanidad no ha vuelto a conocer. Una de las estatuas, tallada de una sola pieza, tiene más de siete metros de altura y pesa 10 toneladas. Hay otra piedra de casi nueve toneladas, es un monolito de tres metros de altura, en cuyas seis caras están talladas inexplicables muescas.

Asimismo, existen docenas de estatuas monolíticas de similar estructura, y resulta difícil concebir la forma en que fueron transportadas a una altura semejante, ya que por aquellos alrededores no hay canteras.
El modo de trabajar la piedra es también único. Hay pórticos de 3 metros de altura, 4 de anchura, medio metro de grosor, y tallados en una sola piedra, en la que la puerta y las falsas ventanas han sido cortadas con el cincel , y las esculturas del friso esculpidas en la misma roca, su peso es de más de 10 toneladas.

Otra estatua esculpida también en una sola piedra, tiene 8 metros de alto y uno de espesor, pesando 20 toneladas. Hay otras partes de la muralla que pesan sesenta toneladas, y para sostener otros muros formados por piedras más pequeñas, hay bloques de granito de más de 100 toneladas hundidos en la tierra.

Pero, ¿qué sentido tienen esas construcciones y monolitos ciclópeos?, realmente es un gran enigma. Muchos estudiosos de las civilizaciones antiguas, aventureros y/o historiadores han destacado en innumerables oportunidades, los enigmáticos aspectos que tienen estas misteriosas civilizaciones indígenas.

De algunas de sus crónicas se puede extractar lo siguiente: don Diego de Alcobaca describe: "entre los edificios de Tiahuanaco a orillas del lago existe una plaza de 24 metros cuadrados, tiene adosada a uno de sus lados una sala de 14 metros de longitud. Tanto la sala como plaza están formadas de una sola pieza. Una verdadera obra maestra tallada en la roca... hay también muchas estatuas de hombres y mujeres, los cuales son de rasgos tan perfectos que parecen vivos".

Dice Jiménez de la Espada, que uno de los edificios de la ciudad es una de las maravillas del mundo. Grandes bloques de piedra de 37 pies de largo por 15 de ancho, estaban unidos sin cal ni mortero, con precisión tal que sus límites apenas se advertían a simple vista. Los hombres que habitaron Tiahuanaco eran también peritos en la instalación de canalizaciones, la ciudad más antigua del mundo disponía de una complicada red de traída y recogida de aguas por la que se abastecía de agua fresca de las alturas, y disponía de otras canalizaciones que se supone servían para regar jardines.

Además, los Incas conocían como fabricar cobre puro con el que modelaban clavos que les permitían sujetar bloques de las construcciones, lo que hoy llamamos remaches. Sabían también pulir y bruñir el metal, conocían la fundición de molde perdido, la soldadura y el plateado, el martilleo y el repujado. Todo lo que se encontró en Tiahuanaco y lo que se conserva en museos, prueba plenamente que la gigantesca ciudad fue un centro técnico y artístico de importancia.

El norteamericano Hyatt Verrill , que ha consagrado 30 años de su vida a estudiar las civilizaciones desaparecidas de la América Central y de la América del Sur, dice: "la altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro planeta... aquello no es la Tierra, es Marte. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar. Algunas precisiones recientes se inclinan a pensar que allí vivían hombres hace treinta mil años. Seres humanos que sabían trabajar los metales, que tenían observatorios y poseían una ciencia que les capacitaba para efectuar obras que son casi imposibles con los medios actuales; algunas de las obras de irrigación serían a duras penas realizables con nuestras perforadoras eléctricas. Y ¿porqué unos hombres que no utilizaban la rueda construyeron grandes carreteras pavimentadas?. Creo que los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pasta radioactiva".

También el gran marino Cristóbal Colón , en uno de sus escritos que está fechado 6 de noviembre de 1492, detalla lo siguiente: "contaron mis mensajeros que después de una marcha de doce millas habían llegado a una aldea como de unos mil habitantes. Los indígenas los recibieron con grandes muestras de afecto y los hospedaron en sus más bellas nabsuibes; los llevaron en hombros, les besaron las manos y pies e intentaron hacerles comprender que ya sabían que los hombres blancos eran los enviados de los dioses. Hasta cincuenta hombres y mujeres insistieron en regresar con ellos al cielo de los dioses eternos".

Esta fue la general acogida que dispensaron a los conquistadores españoles los habitantes del nuevo mundo. El buen recuerdo del dios blanco allanó el camino de los descubridores. Los indios de la América central y de la América del Sur, tenían un recuerdo común: el de que en la lejana prehistoria unos hombres blancos, altos , rubios, barbudos , y de ojos azules, se unieron a los indígenas y les enseñaron la ciencia, la técnica y las sabias leyes de su avanzada civilización.

Un día desaparecieron repentinamente, pero prometieron volver. No es, pues, extraño que los nativos que vivían con la esperanza puesta en el regreso del dios blanco, vieran en los españoles su representación, y que tomándoles por los auténticos dioses blancos les colmaran de atenciones.

El Inca Garcilaso de la Vega en el año 1560 nos cuenta que las tradiciones andinas de América del Sur refieren que hace muchos miles de años, "una nave del espacio más brillante que el sol", aterrizó cerca del lago Titicaca; de dicha nave salió una mujer que venía de la gran "estrella esplendorosa" (¿Venus?) Y que se llamaba orejona. Tenía los pies como los humanos, pero las manos palmípedas, con solo cuatro dedos, y la cabeza en forma ovoide, casi puntiaguda, con grandes orejas. Los "orejones" eran considerados entre los Incas como los iniciados en los misterios del culto. Los dioses de la antigüedad tenían siempre orejas grandes, las mujeres aún llevan pendientes, que originariamente tenían la misión de agrandar el lóbulo de la oreja, como los dioses antiguos. Según la tradición, orejona, con piedras negras traídas de su planeta, construyó el primer templo de la isla del sol.-

Fuente:
- Platillos Volantes en la Antigüedad - Eugenio Danyans - Editorial Pomaire - pag. 31/35 y 38/44
- Enciclopedia "CICLOPE"- tomo I


LOS MAYAS Y LA CONSPIRACION DE LA NASA :

El siguiente texto fue extractado del libro "El Zodíaco Maya" de Hugh Harleston Jr., Editorial Diana, tercera edición, 1993, páginas 148 a 154. 

Mi análisis de las características dimensionales de las grandes pirámides de México se estructuró sobre la suposición de que al menos uno. y tal vez tres genios mayas vivieron en Teotihuacán cuando se concluyó el diseño (considerado alrededor del año 200 a.C. por consenso de las opiniones oficiales). En la época del análisis. de 1971 a 1974, no estaba al tanto de lo que los números dimensionales me estaban diciendo. Había mantenido una metodología estadística que confinaba el diseño con restricciones suficientes como para que resultara aceptable que el sistema de medidas de los diseñadores y constructores mayas olmecas estaba basado en una unidad lógica. Esto se confirmó después por medio de piedras esculpidas.

Para 1972 me había dado cuenta de que los datos en Teotihuacán estaban correlacionando medidas del sistema solar que no habían sido todavía medidas con precisión. incluso por nuestros modernos astrónomos. Tales avances vendrían más tarde en la década de los setenta y en la de los ochenta.

Con la información conocida dada por tablas astronómicas estimé las distancias entre dos objetos celestes: las "lunas" que orbitan a Marte llamadas Fobos y Deimos. Parecían confirmar muy de cerca un número importante en el sistema de medidas teotihuacanos.

Fobos es un asteroide pequeño y alargado, cuyas dimensiones son cerca de diecinueve por veintisiete kilómetros. En unidades teotihuacanas estandarizadas (UTE) de 1.06 metros el pequeño satélite mide unas 18,000 UTE de ancho por 26,000 UTE de largo. un tamaño que permite a los vehículos espaciales posarse cómodamente y establecer una base. La distancia de Fobos al centro de Marte es de 9.000,000 UTE, tres-cuartos del diámetro polar de nuestro planeta que mide 12,000,000 UTE. Como Marte tiene un diámetro de 6,800 kilómetros. esta pequeña luna gira a unos 6.000 kilómetros por encima de la superficie de Marte.

Deimos es aún más pequeño. Tiene como 9-1/2 por 16 kilómetros o 9,000 UTE de ancho por 15,000 E de largo. girando al doble de la distancia de Fobos. Esto significa que vuela a unos 20,000 kilómetros por encima de la superficie de Marte en una órbita no sincrónica, porque Marte gira más lentamente que la Tierra. Por ejemplo. el satélite Morelos I de México se halla sobre nuestro ecuador a 36,41952 kilómetros para poder moverse al mismo ritmo que un punto de la superficie a 113.5 grados de longitud oeste.

Mis correlaciones de esos datos basados en las dimensiones maya-teotihuacanas yacieron dormidas por dieciocho años.

Pero en 1985. durante un viaje a Nueva York conocí a una persona que me hizo ver que sus descubrimientos en números antiguos y datos arcaicos se relacionaban con mis propios hallazgos. Lo mismo ocurrió cuando me encontré con Buckminster Fuller en varias reuniones entre 1976 y 1981. Ambos reconocimos que nuestros datos coincidían aun cuando habíamos trabajado de fuentes independientes para la investigación.

La conexión de Nueva York colocó mi libro de 1984 (The Keystone) en librerías en Alemania y Rusia en 1986. Entonces los contactos entraron en hibernación hasta finales de 1989 cuando una llamada telefónica desde Nueva York me alertó. Un individuo cuyo nombre debe permanecer confidencial, había fotocopiado parte de mis datos en Alemania. Ahora me pedía el libro completo. así como un trabajo técnico sobre arqueología geodésica que yo había publicado en 1984.

Se los envié. De nuevo el silencio.

Hasta febrero de 1990, fui contactado desde Nueva York, esta vez por una llamada telefónica de cuarenta minutos. Entre muchos datos intercambiados (demasiado numerosos para detallarlos aquí) había una nueva serie de confirmaciones.

Primero, mi informante me proporcionó datos confirmados por Jet Propulsion Laboratories (JPL) en Pasadena, California. Los Laboratorios de Propulsión a Reacción organizaban los vuelos Ranger y Voyager a Marte. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Especialistas técnicos manejaban temas tales como geodesia planetaria, la medición de las características de la superficie de nuestros compañeros del sistema solar y sus lunas. Escuché fascinado conforme la información que me daban empezó a confirmar que las unidades de medida maya-teotihuacanas eran exactas y producían correlaciones que yo sospechaba desde 1972.

Se me dijo que antes de que JPL llegara a Marte. el hombre que yo había conocido en 1985 había dado a la NASA datos mostrando que la órbita de Fobos de 9,380 kilómetros. se define en la Tierra por la distancia entre dos colinas que tienen las mismas inscripciones grabadas en África y Costa Rica. Aún más, en una inscripción olmeca de piedra serpentina que se encuentra en el museo Smithsoniano de Washington, D.C.. le había mostrado a la NASA que la información maya-olmeca codificada proporcionaba las órbitas de Fobos y Deimos en torno a Marte.

Además antes de llegar a Marte, las coordenadas fueron indicadas como la localización de tres pirámides tetraédricas en la superficie marciana. fotografiadas después por la NASA. El subdirector del vuelo orbital a Marte del JPL me había enviado copias de estas fotografías en 1976. Las dimensiones del mayor de los tetraedros marcianos al ser medidas con una U'TE marciana de 56.46 centímetros de longitud, muestran que la base tiene 216 UTE de largo. lo cual coincide con la longitud terrestre de base de la gran pirámide de México en Teotihuacán y la gran pirámide de Egipto en Kufú (Gizé), al ser corregidas mediante la curvatura parabólica que tenía esta pirámide.

Mi amigo continuó proporcionando su mensaje. Cuando el vuelo del Voyager se aproximó a Urano. los oficiales del JPL ya habían recibido información del asesor neoyorquino sobre cómo localizar exactamente la órbita de Miranda. uno de los satélites más desconcertantes jamás estudiados a corta distancia por la NASA.

La órbita de Miranda. a una distancia de 122.400 kiloUTE de Urano, es igual a 17 veces 7200. el Katun maya. El diámetro de Miranda es de 225.000 UTE (238 kilómetros). El número 225 aparece en Teotihuacán como la distancia desde el centro de la pirámide del Sol al centro de la Gran Avenida (actualmente mal llamada Calle de los Muertos).

Se encontró que la superficie de Miranda exhibe un gran rectángulo. una configuración no encontrada en otras lunas o planetas. La luna también tiene un risco vertical que mide 37 kilómetros de alto. Comparé eso con los Himalayas en la Tierra. cuyos puntos más altos se elevan a sólo 9 kilómetros sobre el nivel del mar. Además la NASA había sido informada de que había glifos esculpidos en hielo sobre la superficie de Miranda, hecho confirmado por el Voyager, una nave espacial que continuó su viaje hasta alcanzar la órbita de Neptuno en 1989.

Pero antes de que nuestra tecnología llegara a su destino. el neoyorquino había publicado previamente dos datos.

En la Enciclopedia Británica, las órbitas exactas de las dos lunas de Neptuno se presentaron hasta nueve cifras decimales:

Tritón 5.876832770 días terrestres. 

Nereida 359.36366350 días terrestres.

Ambas fueron confirmadas por las computadoras a bordo del Voyager.

Mi informante misterioso ahora me pidió que sumara ambos periodos orbitales mientras esperaba a larga distancia. Casi podía yo adivinar el resultado:

3ó5.242199120 días terrestres.

exactamente el año tropical de nuestra órbita alrededor del 501, proporcionado por el Códice de París maya ¡con una diferencia de 0.000001 días!

Al terminar la suma. mi interlocutor me preguntó que si me daba cuenta de lo que me había comunicado: de hecho se sabe que al menos cinco lunas del sistema solar son "eventos arreglados". Sin titubeo le repliqué que los "eventos arreglados" deben ser al menos siete. Hace casi veinte años Alfred Schlemmer, otro amigo especial, había concluido que nuestra propia luna había sido volada a la órbita terrestre, y que la Tierra misma había sido bajada desde Júpiter. donde era una "Luna Azul".

Esto coincidía con opiniones que había escuchado de otros investigadores dentro de la NASA en los años sesenta, quienes me habían dicho que no podían explicar la presencia de agua en la Tierra de acuerdo con nuestra distancia al Sol, pero que sería posible si nuestro planeta hubiera orbitado Júpiter alguna vez.

La esencia de los datos combinados era que habíamos llegado a una conclusión adicional: los así llamados mayas debían ser gente que vivió antes de la última catástrofe mundial, el diluvio, documentado por civilizaciones antiguas en múltiples lugares por todo el globo. El marco temporal aparenta ser 15,000 años a.C., con evidencia que muestra que los mayas conservaron información prediluviana sin deformación. ya sea por tradición. intuición u otro tipo de fuentes de información. una de las cuales podrían er los "visitantes" que Whitley Strieber describe en sus dos últimos libros: Comunión y Transformación (ambos publicados por Editorial Diana).

En estos dos libros Streiber ha presentado escenarios que duplican experiencias vividas por algunos de mis conocidos. Pero ellos se han resistido mucho a revelarse ante el mundo exterior en vista del escepticismo despectivo que hasta hace poco ha prevalecido entre aquellos que se consideran a sí mismos preparados "científicamente". (Léase en muchos casos "con el cerebro lavado" por negaciones sofisticadas basadas en que los datos son imposibles o son una farsa, o incluso condenaciones abiertas del informante como un loco, ebrio o drogado.)

La larga cadena de evidencias se incrementa poco a poco. Se ha vuelto cada vez más difícil negar las experiencias. las predicciones confirmadas y las interpretaciones modificadas que los estudiantes de arqueología pueden empezar a deducir con herramientas modernas que incluyen prácticas de carácter multidimensional, estados que promueven la autoconciencia y la conciencia expandida en un número suficiente de individuos preparados que pueden escuchar con oídos entrenados su evolución interna hacia una investigación con la mente realmente abierta. libre de prejuicios.

Nuestra experiencia es que ha resultado más productivo asumir que los antiguos mayas tenían acceso a más inframundos de los que aparentemente se nos permite a nosotros. Una palabra más aceptable para inframundo puede ser multidimensional o incluso universos paralelos. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que muchos somos neófitos en estas áreas del conocimiento. y que necesitamos abrir nuestra conciencia ante fenómenos antes inexplicables. Esto podrá aclararse cuando nos embarquemos en un programa disciplinado de atención controlada.

Conforme esto ocurre. nuevos maestros y portadores de información empezarán a aparecer en nuestras vidas. para darnos el apoyo que nos permite resistir los choques psíquicos que un cambio total en la estructura de nuestras creencias impone sobre nosotros. Debemos vivir cada experiencia consciente. darnos cuenta de que cada vez es siempre la primera vez, no permitir que nuestra "sabiduría" o nuestra memoria cerebral que nos hace decir: "¡Esto. ya me lo sé!". puedan bloquear el acceso a nuestra verdadera meta: la verdad objetiva. "Objetivo" significa "multidimensional".

El zodiaco maya y sus ramificaciones para nuevas investigaciones arqueológicas deben fundirse con un paradigma revisado, que representa toda una nueva estructura de creencias en la ciencia. y que sería:

Vivimos en un sistema solar modificado, cuyos planetas y sus lunas nos están diciendo claramente que no somos los primeros. En algún momento en el pasado (¿acaso realmente no existe el pasado?) una gran civilización jugaba al fútbol cósmico con lunas y planetas. No estamos seguros de cuándo pudo haber ocurrido esto. pero podemos hacer una suposición basada en hechos.


RUZO Y LA CRONOLOGIA DE MARCAHUASI : 


Desde las primeras investigaciones de 1952, en la meseta peruana de Marcahuasi, a 3.600 m de altura, en el corazón del macizo de los Andes, Daniel Ruzo no ha dejado de obtener confirmaciones de la existencia en aquella meseta de un conjunto de esculturas y de monumentos que bien podría ser el primero y más importante del mundo.
Este descubrimiento no se debió a la casualidad. Ya en 1925, Daniel Ruzo había llegado a la conclusión de que habían de existir vestigios de una antiquísima cultura qué se extendió por la América Central y la América del Sur, principalmente entre los dos trópicos. El estudio de la Biblia y de las tradiciones y leyendas de la Humanidad, y el análisis de los relatos de los cronistas españoles de la Conquista, le habían llevado a esta convicción. En 1952, al enterarse de la existencia de una roca excepcional en la meseta de Marcahuasi, organizó una expedición y pudo ver que se trataba, no de una piedra aislada, sino de un conjunto de monumentos y esculturas distribuido en una superficie de tres kilómetros cuadrados. Después, daría el nombre de «Masma» al presunto pueblo de escultores, En efecto, desde tiempo inmemorial se conocen con este nombre un valle y una población de la región central del Perú, donde habitaron los huancas hasta la llegada de los españoles.
Lo primero que chocó a Ruzo fue la existencia de un sistema hidrográfico artificial, destinado a recoger el agua de las lluvias y distribuirla por toda la región circundante durante los seis meses de sequía. De doce antiguos lagos artificiales, sólo dos continúan en estado de servicio, pues los diques de los otros fueron destruidos por la acción del tiempo. Unos canales servían para conducir el agua hasta 1.500 metros más abajo, irrigando de este modo los vastos campos agrícolas escalonados entre la meseta y el valle. Hoy podemos ver aún un canal subterráneo que termina en una abertura, a media altura de la meseta. Estos vestigios atestiguan la prosperidad de una región aislada que debía de alimentar a una población muy numerosa.
Para la defensa de este centro hidrográfico vital y de esta rica comarca, toda la meseta había sido convertida en fortaleza. En un punto, dos enormes rocas fueron profundamente ahuecadas en su base, a fin de hacer imposible la escalada directa, y, por su parte de atrás, fueron enlazadas con un muro de grandes piedras. Nos encontramos frente a una inmensa fortificación, cuya técnica revela la experiencia militar de sus constructores. Encontramos restos de caminos cubiertos y bien protegidos, e incluso, en ciertos lugares, fortines cuyos techos han desaparecido. Podemos ver también las grandes piedras que formaban el muro, y la columna central que sostenía el techo. En todos los puntos que dominan los tres valles, podemos ver aún los puestos de observación para los centinelas. En algunos de ellos, afloran del suelo una especie de grandes dientes de piedra, que nos hacen pensar en antiguas máquinas de guerra concebidas para arrojar bloques de piedra sobre los asaltantes.
Poco a poco, Daniel Ruzo descubrió, en el recinto fortificado, una importante cantidad de esculturas, de monumentos y de tumbas. Los cuatro centros más interesantes, cada uno de los cuáles está dominado por un altar monumental, aparecen situados en los cuatro puntos cardinales.
Los altares levantados al Este, están orientados hacia Levante. Frente a ellos, hay un campo lo bastante vasto para contener un ejército o la población entera de la comarca; cerca de allí, una pequeña colina fue modificada para que pareciese, si se la mira desde un ángulo determinado, un rey o un sacerdote, sentado en un trono, con las manos juntas y rezando.
Hacia el Sur, a una altura de unos 50 ó 60 metros, se levantan, por todos lados, figuras esculpidas. Un altar, orientado hacia el Este, sobresale 15 metros del nivel del llano circundante. Partiendo de su base, y descendiendo hasta el llano, hay una pendiente de superficie lisa, que parece haberse realizado con alguna especie de cemento.
Esta pendiente, parecida a la de los otros altares, está cruzada por unas rayas que permiten conjeturar que el revestimiento se efectuó por partes, para prevenir los efectos de la dilatación. El cemento, que imita la textura de la roca natural expuesta a los elementos, parece revestir también ciertas figuras. Al levantar una primera capa de este material, los investigadores descubrieron que, inmediatamente debajo de ella, había unos botones redondos y salientes, que parecen haber sido colocados al objeto de impedir el deslizamiento de aquella capa durante el tiempo necesario para su endurecimiento.
Dos esculturas, a cierta distancia una de otra, representan la diosa Thueris, protectora de las parturientas en Egipto. Era la diosa de la fecundidad y de la perpetuación de la vida. Su aspecto es muy original: un hipopótamo hembra, de pie sobre las patas traseras y con una especie de casco redondo en la cabeza. Con su morro prominente, su panza enorme y el signo de la vida en la mano derecha, es imposible que esta figura convencional fuese reproducida por casualidad en Marcahuasi. Después del descubrimiento de varias figuras parecidas a esculturas egipcias, una de ellas a medio ejecutar, Daniel Ruzo opina que se puede considerar la posibilidad de antiquísimos contactos entre las dos culturas.
En el borde oeste de la meseta, a unos cien metros del abismo, un conjunto de enormes rocas forma un altar orientado hacia Poniente. Se llama a este lugar «las mayoralas», nombre moderno que se aplica a las jóvenes que cantan y bailan, siguiendo la tradición, en las fiestas rituales que se celebran durante la primera semana de octubre. El nombre antiguo de este grupo de cantoras era «Taquet», y también se aplica a la masa rocosa. Sin duda alguna, se trata de un altar construido con vistas a cánticos religiosos y dispuesto en forma de concha acústica con objeto de amplificar el sonido.
La fiesta comienza cerca de San Pedro de Casta, en la carretera que sube a la meseta, y en un lugar llamado Chushua, a los pies de un gran animal de piedra, parecido a los animales fabulosos creados por la imaginación de los artistas asiáticos: el huanca Malco. Siguiendo la tradición, los hombres solos, una noche de primeros de octubre, antes de que empiece la estación de las lluvias, celebran la primera ceremonia alrededor de la escultura, inaugurando la semana de fiestas en honor de Huarí. Las otras fiestas se celebran, con el concurso de las mujeres y de las cantantes, en los alrededores y en el recinto de la ciudad. Estas festividades son testimonio, incluso hoy en día, de la asombrosa vitalidad de los sentimientos religiosos de la antigua raza, conservada a través de los siglos, a pesar de las encarnizadas persecuciones y del olvido de la fuente religiosa original.
En el extremo norte de la meseta, dos enormes sapos aparecen sentados sobre un altar semicircular orientado hacia el Oeste. Una vez al año, en el solsticio de junio, los sacerdotes veían elevarse el Sol exactamente sobre la figura central.
Este altar pertenece a un conjunto casi circular de monumentos que tienen en su centro un mausoleo, en muy mal estado, pero en el cual un centenar de fotografías, tomadas en diferentes épocas del año, revelaron la estatua de un hombre yacente, viejo, velado por dos mujeres, y de algunas figuras de animales, que tal vez representan los cuatro elementos de la Naturaleza.
La proyección directa, en la pantalla, del negativo de una de estas fotografías, hizo aparecer una segunda figura. Vemos, en el sitio donde se encuentra la cabeza del primer personaje, el rostro esculpido de un hombre joven, con los cabellos caídos sobre la frente, que nos contempla con noble y orgullosa expresión. ¿Cómo explicar este misterio escultórico, que solamente descubre la fotografía?
El monumento más importante, por la perfección del trabajo, es una doble roca de una altura de más de 25 metros. Cada una de sus partes parece representar una cabeza humana. En realidad, hay al menos 14 cabezas de hombre esculpidas, que representan cuatro razas diferentes. Su nombre más antiguo es «Peca Gasha» (la cabeza del colador). Hoy la llaman, en la comarca, «La cabeza del inca». Como no se parece en nada a la cabeza de un inca, es probable que le diesen este nombre para situarla en los tiempos «más antiguos». Considerando los relatos de los cronistas españoles de la Conquista, y de acuerdo con sus observaciones personales, podemos afirmar: 
* Que las esculturas antropomórficas y zoomórficas de piedra existieron en diferentes regiones del Perú, y que el inca Yupanqui tuvo conocimiento de esas esculturas.
* Que estas esculturas fueron atribuidas a hombres blancos y barbudos, pertenecientes a una raza legendaria.
* Que los huancas, que cuando llegaron los españoles habitaban toda la región central del Perú, donde se encuentran Marcahuasi y Masma, fueron siempre considerados como los obreros más hábiles del Imperio inca para los trabajos en piedra.
* Que esta antigua raza de escultores había dejado inscripciones. En Marcahuasi, dos rocas, desgraciadamente estropeadas por los años, parecen caber estado cubiertas de inscripciones.
Existen también «petrografías» diferentes de las ya conocidas: gracias a una hábil combinación de incisiones y relieves, el escultor ejecutó imágenes que deben ser contempladas desde un cierto ángulo; a veces, el efecto se consigue cuando la luz del sol incide en determinado ángulo; otra, las figuras sólo se manifiestan al mediodía. El estudio de estas imágenes es muy difícil. Para captarlas bien, conviene fotografiarlas en diversas épocas del año. Entonces percibimos estropeadas reproducciones de estrellas de cinco y seis puntas, círculos, triángulos y rectángulos.
La inscripción más notable está situada en el cuello y la base del mentón de la figura principal de la «Cabeza del inca». Imaginaos unas líneas dobles y hechas con puntitos negros, grabados en la roca de manera indeleble. Parece casi increíble que estos puntos hayan podido desafiar el tiempo; quizá fueron grabados en profundidad. La inscripción reproduce la parte central de un tablero de ajedrez. Una cuadrícula análoga a la que los egipcios grababan sobre la cabeza de sus dioses.
Lo mismo que las inscripciones, los recuerdos del pasado se han ido borrando poco a poco. La idea corriente, en la región, es que la meseta es un lugar hechizado. Se dice que hubo un tiempo en que los mejores hechiceros y curanderos se reunían allí, y que cada una de las rocas representa a uno de ellos. Si algunas figuras pueden ser reproducidas fotográficamente, la mayoría tienen que ser observadas sobre el terreno, en ciertas condiciones de luz y por escultores o personas familiarizadas con este trabajo. Las esculturas sólo parecen perfectas cuando se miran desde un ángulo dado, partiendo de puntos bien determinados; fuera de éstos, cambian, desaparecen o se convierten en otras figuras, que tienen también sus ángulos de observación. Estos «puntos de visión» aparecen casi siempre indicados por una piedra o una construcción relativamente importante.
Para la ejecución de estos trabajos, hubo que apelar a todos los recursos de la escultura, del bajorrelieve, del grabado y de la utilización de las luces y las sombras. Algunos son visibles solamente durante ciertas horas del día, ya en cualquier día del año, ya únicamente en uno de los solsticios, si requieren un ángulo extremo del sol. Otros, por el contrario, sólo pueden apreciarse durante el crepúsculo, cuando ningún rayo de sol incide sobre ellos.
Muchos están relacionados entre sí y con los «puntos de visión» correspondientes, permitiendo trazar líneas rectas que reúnan tres puntos importantes, o más. Si prolongásemos algunas de estas líneas, señalarían, aproximadamente, las posiciones extremas de declinación del sol.
Las figuras son antropomorfas o zoomorfas. Las primeras representan, al menos, cuatro razas humanas y, entre éstas, la raza negra. La mayoría de las cabezas están descubiertas, pero algunas de ellas aparecen tocadas con un casco de guerrero o con un sombrero.
Las figuras zoomorfas ofrecen una extraordinaria variedad. Hay animales originarios de la región, como el cóndor y el sapo; animales americanos, tortugas y monos, que no podían vivir a tanta altura; especies -vacas y caballos- que trajeron los españoles; animales que no existían en el continente -y tampoco en los tiempos prehistóricos-, como el elefante, el león de África y el camello; y una gran cantidad de figuras o cabezas de perro, tótem de los huancas, incluso en la época de la Conquista.
Los escultores realizaron también sus figuras utilizando juegos de sombras, que pueden apreciarse sobre todo durante los meses de junio y diciembre, cuando el sol envía sus rayos desde los puntos extremos de su declinación. También aprovecharon las sombras cincelando cavidades en la roca, a fin de que los bordes de éstas proyectaran siluetas exactas en cierto momento del año, para formar o completar una figura.
Todo esto induce a creer en la existencia de una raza de escultores en el Perú, que hizo de Marcahuasi su más importante centro religioso y que, por esta razón, lo decoró profusamente. Podríamos comparar esta raza de escultores con los artistas prehistóricos que decoraron, con pinturas murales, las cavernas de Europa. Encontramos, además, «petrografías» obtenidas con el empleo de barnices indelebles: rojos, negros, amarillos y castaños, parecidas a otras que se descubrieron en el departamento de Lima, pero menos antiguas que las grandes esculturas.
Existe un parentesco muy próximo entre las esculturas de Marcahuasi y las que sirven de decoración, en muy gran número, a la pequeña isla de Pascua: la técnica escultórica es la misma; los escultores representan las cabezas sin ojos, tallando las cejas de manera que produzcan una sombra que, en un momento dado del año, dibuja el ojo en la cavidad.
Estas obras, de tipo extraordinariamente arcaico, parecen haber sido concebidas por una mentalidad humana intermedia entre la de los paleolíticos o mesolíticos antiguos -cuyo último vestigio está constituido por los australianos- y la tan conocida de los grandes imperios, cuyos rasgos más esenciales son la talla de las piedras, la geometría, la aritmética de posición, con inclusión del cero, y la construcción de las Pirámides.
Al parecer, Marcahuasi, más que centro de lugares habitados, fue lugar de reunión de los hijos de un mismo clan. El conjunto de monumentos y esculturas, en los tres kilómetros cuadrados de la meseta, constituye una obra sagrada, como las alineaciones de Carnac o las grutas de las Eysies.
Cuatro mil fotos en negro y en colores, estudios químicos sobre la piedra, comparaciones con los bajorrelieves descubiertos en Egipto y en el Brasil, demuestran que la escultura de la meseta de Marcahuasi es, quizá, la más antigua del mundo, más antigua que la de Egipto, más antigua que la de Sumer. ¿Qué pasó en América del Sur, entre este período y la llegada de los españoles?


La tercera cuestión se refiere, pues, a los métodos de establecimiento de las cronologías.
Los arqueólogos, cuando se les habla de América del Sur, se vuelven agresivos y cortan el diálogo, después de algunos improperios contra la «superstición», la «mentalidad prelógica», etcétera.
En cambio, los etnólogos suelen mostrarse más corteses. Por ejemplo, el profesor danés Kaj Birket-Smith, doctor en ciencias de las universidades de Pensilvania, Oslo y Basilea. Su libro The Path of Culture, traducido del danés por Karin Fennow, fue publicado por la Universidad de Wisconsin en 1965. En él encontramos, con referencia a las civilizaciones sudamericanas, la frase siguiente: «Al parecer, nos enfrentamos con un enigma sin solución, y hay que confesar que todavía no se ha encontrado la respuesta definitiva.»
Tanto si suponemos que América del Sur fue colonizada por hombres procedentes de Polinesia, de una misteriosa Atlántida o incluso de Creta (esta última tesis se defiende en la obra de Honoré Champion, El dios blanco precolombino), como si partimos, por el contrario, de la hipótesis de una cultura autóctona, se multiplican los enigmas y se acumulan las contradicciones. Consideremos la ciudad de Tiahuanaco, en el Perú. Comparemos dos cronologías relativas a esta ciudad: la de los arqueológicos clásicos y la de los arqueólogos románticos.
Cronología clásica:
* 9.000 años antes de J. C.: Hombres bastante parecidos a los indios de nuestros días cazan animales actualmente desaparecidos en América del Sur.
* 3.000 años antes de J. C.: Estos mismos hombres descubren la agricultura.
* 1.200 años antes de J. C.: Nace la técnica, particularmente con la invención de la cerámica. 
* 800 años antes de J. C.: Aparición del maíz, como base de la alimentación.
* Entre 700 años antes de J. C. y 100 después de J. C.: Tres civilizaciones aparecen y se derrumban.
* 100 a 1.000 años después de J. C.: Aparición de importantes civilizaciones y construcción de la ciudad ciclópea de Tiahuanaco.
* 1.000 a 1.200 años después de J. C.: Una laguna, en la que, bruscamente, no se encuentra ningún objeto, sin que ninguna tradición pueda ilustrarnos sobre lo ocurrido. La civilización más antigua durante este período, y cuya fecha no puede establecerse, es la de Chanapata. Alfred Métraux, arqueólogo cuya seriedad no ofrece dudas, escribirá acerca de ellas: «Una cosa permanece cierta: entre esta civilización arcaica y la de los incas, cuya iniciación se sitúa alrededor del año 1.200 de nuestra Era, hay una solución de continuidad. Nada permite aún llenar este vacío».
* 1.200 a 1.400 años después de J. C.: ¡Una serie de emperadores incas, que no sabemos si realmente existieron! Prudentemente, los arqueólogos serios los califican de semilegendarios.
* 1492 después de J. C.: Descubrimiento de América.
* 1532: Destrucción del Imperio inca por la invasión española.
* 1583: Por decisión del Concilio de Lima, se quema la mayoría de las cuerdas con nudos, o quipus, en las que los incas habían registrado su historia y la de las civilizaciones anteriores. El pretexto de la quema fue que se trataba de instrumentos diabólicos. Así desaparece la última oportunidad de saber la verdad sobre el pasado del Perú. En la actualidad, todo lo que pueden hacer, tanto los clásicos como los románticos, es formular hipótesis.

Veamos ahora la cronología romántica:
50.000 años antes de J. C.: En la meseta de Marcahuasi, nace la civilización masma, la más antigua de la Tierra.
30.000 años antes de J. C.: Fundación del Imperio megalítico de Tiahuanaco.
De 10.000 años antes de J. C. a 1.000 años después de J. C.: Cinco grandes imperios, separados por catástrofes sucesivas.
1.200 años después de J. C.: Mánco-Cápac funda el Imperio inca. A partir de aquí, la cronología romántica coincide con la clásica.
Para el profano, los argumentos sobre los que se fundan ambas cronologías parecen igualmente buenos. ¿Se puede resolver el debate, recurriendo a uno de los métodos físicos de fijación de antigüedad: radio-carbono, termoluminiscencia, relación argón-potasio, etc.? ¡Ay! Todos estos métodos son discutibles en su principio y delicados en su aplicación. En particular, el radio-carbono.
La teoría de la determinación de la antigüedad de los objetos por el radio-carbono es muy simple. La atmósfera de la Tierra es constantemente bombardeada por rayos cósmicos que vienen del espacio. Por efecto de estos bombardeos, una parte del ázoe de la atmósfera se transforma en carbono. Pero este carbono es pesado, con un peso atómico de 14, y radiactivo. Este carbono radiactivo forma, con el oxígeno, un gas carbónico radiactivo que es absorbido por las plantas. Las plantas a su vez, son comidas por los animales, y en definitiva, todo organismo vivo contiene cierta proporción de carbono 14. Cuando el organismo muere, cesan los intercambios con el exterior. El carbono 14, presente en el momento de la muerte, se desintegra con una periodicidad de 5.600 años, es decir, que, en este tiempo, el objeto pierde la mitad de los átomos de carbono 14 que tenía. Al cabo de otros 5.600 años, sólo quedará la mitad de esta mitad, o sea la cuarta parte de los átomos de origen. Y así sucesivamente... Con instrumentos de precisión, se pueden contar los átomos que quedan y determinar así la fecha en que un animal fue muerto, o en que un árbol fue cortado para hacer carbón vegetal, o en que una momia fue depositada en su féretro.
Tal es la teoría. Esta presupone que la radiación cósmica es igual en todas las épocas y en todos los países, que la muestra utilizada no ha sido contaminada por microbios u hongos recientes, que no hubo realmente ningún intercambio con el medio exterior. En la práctica, jamás concurren todas estas condiciones. Particularmente en el Perú, ciertos fenómenos aún mal conocidos y que tal vez se deben a la altura o a la radiactividad local, alteran los datos obtenidos por el radio-carbono, hasta el punto de que el arqueólogo clásico J. Alden Mason, en su libro sobre las antiguas civilizaciones del Perú, escribió: «De un modo general, si la fecha obtenida por medio del radio-carbono parece completamente ilógica al arqueólogo experto, y si no concuerda con los datos adyacentes, aquél tiene perfecto derecho a no aceptarla y a insistir en que se efectúen comprobaciones por otros métodos:»
Esto quiere decir que no se puede contar con el radio-carbono para solventar definitivamente el misterio peruano, y que está justificado el aceptar la cronología romántica, cuando ésta se funda en la experiencia. En lo que atañe a la meseta de Marcahuasi, Daniel Ruzo hizo algunas pruebas de envejecimiento con pedazos de granito virgen expuestos al clima de la meseta. De este modo obtuvo una fecha del orden de 50.000 años. Pero convendría observar, además, la decoloración del granito, y no a simple vista, sino con la ayuda de células fotoeléctricas.
En términos generales, la tendencia actual es aceptar el carbono 14 como medio de comprobación de una fecha ya establecida, pero no fiarse excesivamente de él cuando no hay otro recurso. Lo propio puede decirse, de momento, de los demás métodos físicos.

* EXTRAIDO DEL REGRESO DE LOS BRUJOS (PAUWELLS-BERGIER)


ATLANTIDA :

ATLANTIDA,ALGUNAS RESPUESTAS ...

¿QUE ES LA ATLANTIDA?


Desde que Platón escribió sus misteriosos diálogos llamados "Timeo" y "Critias", cuya extensión no es más que de unas 20 páginas de un libro actual, la leyenda de la Atlántida ha fascinado a muchos. El filósofo señalaba que en ese misterioso lugar moraba un pueblo extraordinariamente civilizado y rico, y que un día sobrevino en el mundo un cataclismo de tales magnitudes que en un lapso de 24 horas lo hundió en el mar, con todas sus riquezas y esplendores. Esto ocurrió, dice Platón, 9500 años antes de que él lo escribiera.
Según el investigador Otto Muck, la Atlántida era un paraíso templado-cálido, de fértiles llanuras, en cuyas cordilleras abundaban los bosques de maderas valiosas. Era una tierra rica en cobre, estaño, oro y plata. Era tanta la riqueza de aquellas tierras y tal la excelencia de su clima, que su población se multiplicó rápidamente, llegando a los 60 millones de habitantes; una cifra portentosa, más si se estima que Egipto (unos de los países más densamente poblados del mundo antiguo) no pasó jamás de los 15 millones. También parece haber sido una civilización muy avanzada para aquellos tiempos, en los que Europa recién entraba al periodo neolítico. Pero dice la tradición que los atlantes se alejaron de su dios, de sus antiguos líderes, y extraviaron el propósito de sus vidas; y que por esa causa el dios Zeus había decidido castigarlos.

¿DONDE ESTABA LA ATLANTIDA?




El sacerdote jesuita A. Kirchner, investigador de la obra de Platón, afirmó en el año 1665 que el continente perdido habría estado en el océano Atlántico, entre España y América, dato que es compartido por la mayoría de los investigadores actuales.
Cuentan las leyendas antiguas, que entre los siglos XII y I antes de Cristo, era imposible alejarse de la costa europea más allá de las Columnas de Hércules ( hoy estrecho de Gibraltar) pues se encontraban aún flotando enormes masas de lodo procedentes del cataclismo que hundió a la Atlántida. ¿Cómo sería posible esto? Una respuesta muy seria la dan los vulcanólogos, especialmente aquellos que tuvieron la opurtunidad de estudiar los efectos de grandes erupciones. Nos indican que las cenizas volcánicas son lanzadas a gran altura mezcladas con ácido carbónico, nitrógeno, agua y anhídrido sulfúrico. La lava en estado de cenizas es porosa y los ácidos y el agua extraen de ella gran cantidad de compuestos minerales hasta dejar sólo los materiales más inertes y duros; estos constituyen la piedra pómez, una piedra tan liviana que flota sobre el agua hasta que, poco a poco, se impregna y se hunde.

EL CATACLISMO




A comienzos de la decáda de los 60, un grupo de geólogos alemanes desarrolló una teoría que parece confirmar la posibilidad de que haya habido un cataclismo bien determinado, capaz de hundir un subcontinente de 200 mil kilómetros cuadrados en el fondo del mar dejando afuera sólo sus montañas más elevadas, como por ejemplo las islas Azores. Tomaron en consideración 3 factores:
Primero, el deslizamiento de las placas continentales. Según estas teorías, el continente americano se separó de Europa, Africa y la Antártida por el deslizamiento de las placas sobre las capas más profundas y viscosas del planeta. Si miramos un mapa, veremos que sus formas calzan casi como las piezas de un rompecabezas. La excepción la constituye la zona correspondiente al Caribe y España, donde queda un espacio vacío.
En segundo lugar, el hueco que se produce coincide con la extensión tradicionalmente atribuida a la Atlántida.
Tercero, han comprendido que ninguna erupción volcánica habría podido producir un efecto suficiente como para hundir una masa tan grande de tierra firme.
De acuerdo a esto desarrollan la tesis de que el cataclismo que, sí podría haber provocado tal hundimiento, sólo podría originarse en una perforación tan profunda en el suelo submarino que alcanzó las materias fundidas que hay debajo de la corteza terrestre, a las que llamamos "magma". Este cráter habría proyectado gigantescos chorros de materia incandescente haciendo que al mismo tiempo se hunda el fondo oceánico, con lo que en unas 24 horas toda la Atlántida habría podido sumergirse hasta una profundidad de 3 mil metros. La masa enorme de cenizas volcánicas, millones de metros cúbicos de lava porosa y piedra pómez, se habría precipitado pronto sobre el mar en el mismo lugar donde antes se alzaba la hermosa isla de los atlanes.
Se cumplirían así los detalles más dudosos del relato de Platón. Por supesto que hay muchos más indicios que indican que el fondo del mar inmediato a los Azores estuvo antes emergido. Por ejemplo, se han detectado allí grandes extensiones de fondo marino arenoso, y es sabido que la arena sólo se produce en las superficies por la acción del agua sobre las piedras; y todo esto sin mencionar las ruinas submarinas descubiertas en la región conocida como Triángulo de las Bermudas.

LA MUERTE VINO DEL ESPACIO

Finalmente, este grupo de geólogos encabezado por el investigador Otto Muck, concuerda en que el único acontecimiento que podría haber provocado tales efectos estaría relacionado con el espacio exterior. Observando la zona de Carolina, en Estados Unidos, donde hay una concentración notable de cráteres ocasionados por meteoritos de masa relativamente grande, se preguntaron si tales meteoritos no habrían sido fragmentos de uno mucho más grande que habría caído sobre el océano.
Si dicho meteoro hubiera golpeado la superficie marina en el ángulo apropiado, su masa habría penetrado hasta el magma como un perdigón que atraviesa un huevo.
Queda algo por preguntarse: ¿Qué dioses quisieron castigar a esos atlantes que "se alejaban de su dios"? Platón estaba a punto de escribir la serie de conceptos con que Zeus justificaba su decisión de condenar a los atlanes, cuando la muerte le arrebató el burril y el pensamiento.

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* Los Primeros Comentarios sobre la Atlántida :


Las primeras referencias de una tierra llamada Atlántida (o Atlantis) se le atribuyen a Platón, un filósofo y profesor griego que vivió hace años. Según los comentarios de Platón, algunos de ellos incluídos en su obra "Crítias":

"Hacia el año 590 a. C. el sabio griego Solón visitó una ciudad egipcia llamada Nelth, en el Delta del Nilo. Allí preguntó a unos sacerdotes, quienes asentaban en libros sagrados los acontecimientos más destacados del mundo en aquellos tiempos, sobre hechos del pasado. Uno de ellos le narró que hacia unos 9,000 años (lunares), frente a las Columnas de Hércules, opuesto al estrecho, se alzaba una hermosa y fructífera isla en el Océano Atlántico, en cuyo centro se levantaba una montaña inaccesible. "


Platón nació en Atenas probablemente en el año 427 a.C. y pertenecía a una familia noble. En el año 407 ocurrió el acontecimiento capital de la vida de Platón: su encuentro con Sócrates. El maestro tenía 63 y el alumno 20 años. Platón debió seguir las lecciones de Sócrates durante ocho años. Poco después de la caída de los Treinta, tres delatores acusan a Sócrates de corromper a la juventud y de no creer en los dioses de la ciudad; condenado a muerte, rehúsa evadirse y bebe la cicuta en el 399. Platón no estuvo presente en los últimos momentos de su maestro, relatados en el Fedón; pero esta escandalosa injusticia debió ser para él el prototipo del acto inicuo contra cuya repetición debía luchar todo filósofo. 

Sin embargo, las líneas que dejara sobre aquella tierra llamada Atlántida después que se convirtieran en comentarios de la época, crearon una continua controversia que hasta en la actualidad existe. ¿Existió ese continente? ¿Existió bajo otro nombre?¿Es sólo una leyenda? Mucho se ha escrito y se ha visto en películas sobre este tema. ¿Cuál es la verdad? ¿Qué hay detrás de todo esto? 

Luego que varios especularan sobre este tema, Aristóteles, uno de los discípulos de Platón, comentó que "la historia de la Atlántida era una ficción, un cuento, inventado por su maestro." Otros autores antiguos como Estrabón, Plinio el Viejo o Plutarco, decían no estar seguros, pero tampoco se atrevieron a apoyar su existencia. Conforme los años pasaron, sobretodo en la Edad Media, se puso en duda la opinión del gran Aristóteles, con lo que comenzó una discusión que dura hasta estos años.
Quienes estan del lado de Aristótles, sobre que la Atlántida era una historia inventada por Platón, opinaban que era "un mito creado por él para ilustrar su teoría de la república ideal."
Sin embargo, muchos dicen que, "durante cientos de años se pensó que la Troya de la que Homero nos hablaba en la "Ilíada" era una ficción, hasta que Heinrich Schliemann la desenterró en 1871 siguiendo los textos al pie de la letra." 

Así, teniendo el hecho de Schliemann como evidencia, algunos se atreven a pensar que los mitos tienen un valor histórico, y que no pueden ser tomados como meras fantasías. De esta manera siguiendo esta corriente de desentierro de mitos, se han venido produciendo descubrimientos que otorgan una base histórica a muchas leyendas. Tenemos por ejemplo al descubrimiento del hogar del Minotauro, Cnosos, por Sir Arthur Evans; el encuentro de los restos de los grandes reinos minoicos; los hallazgos en Ítaca; el palacio del rey Néstor, entre otros. 

Decíamos pues que Platón hablaba mucho sobre esta supuesta isla que los egipcios dieron a conocer a Solón y éste se lo hizo saber a Sócrates, aunque sea a Platón al primero que se le atribuyen estos rumores. En este punto los rumores se mezclan con la mitología griega de esos tiempos: "Dicha isla fue gobernada por Neptuno (Poseidón, dios del mar), quien tomó por esposa a Clito, una mujer terrestre, con la que tuvo 10 hijos y fortificó la colonia en que vivían, formando una increible dinastía. Esta isla era como del tamaño de un verdadero continente." 

Las isla por donde cruzaba un canal que colectaba agua de los rios. El clima era estupendo, y había toda clase de hierbas y frutas, asi como existían numerosas especies de animales, incluído el elefante.
Por generaciones, los atlantes vivían una "simple y virtuosa vida". Pero poco apoco comenzaron a cambiar. El poder los corrompió. Cuenta entonces la leyenda que cuando Zeus vió esa decadencia de los atlantes, se reunió con otrso dioses para determinar su castigo.
Pronto, una violenta y misteriosa catrástofe se originó, la isla, su gentes, y toda memoria que hubo de la gran Atlántida fue borrada de la faz de la tierra y del mar.


ATLANTIDA,AMERICA Y DESCUBRIMIENTOS :

LA ATLANTIDA, SIN LUGAR A DUDAS, CONSTITUYE EL MISTERIO MAS GRANDE DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, Y AL DECIR DE CHARLES BERLITZ "CREAMOS 0 NO EN ELLA YA FORMA PARTE DE NUESTRA CULTURA".

EL MISTERIO
DE LA ATLANTI.DA

por Sotero Caraballo (ONIFE-CEP)


Pero... ¿existió en realidad la Atlántida, o sólo fue una leyenda platónica?... Lo cierto es que como resultante del estudio de la Prehistoria y la Proto'historia se demuestra que una gran catástrofe conmovió a ambos hemisferios terrestres formando un gran archipiélago cuya isla principal- Poseidonia o Atlántida -figuraba en los mapas y archivos más antiguos de que se tenga idea.

En su descripción de la Atlántida, Platón seiíala que esta enorme isla, "era mayor que Libia y Asia juntas, (cabe destacar que con el nombre de Libia se designaba a la parte norte del Africa conocida), y podía pasarse a través de ella al continente opuesto, que bordeaba el verdadero océano".

Se ha llegado a comprobar también que la Atlántida fue la verdadera cuna de la 
civilización y el lugar específico donde el hombre salió de la barbarie. 

Se dice que desde esta superpoblada isla sus habitantes llegaban, (a través de este
puente" intercontinental), tanto a las costas de América como a las de Europa y más aún
a las de Africa.

Es pueril pensar pues que la mitología egipcia y la mesoamericana no reflejan la cultu-
ra atlántida. También es dable imaginar. que esta cultura "atlante" haya sido "impuesta" -digámoslo así- por civilizaciones superiores, sin duda extraterrestres. Respaldando esta última aseveración acotamos qu e en la mitología de ambos pueblos existen innumerables historias que hablan de la visita a la tierra de seres inteligentes provenientes del espacio exterior.

Un claro ejemplo lo constituye la pirámide dedicada al Sol, que se alzaba en Teotihuacán, (México), cu as características no pueden fiyacer más que alimentar la hipótesis de que existieron estrechas relaciones entre las civilizaciones americanas y Todo esto da como resultante que sean pasmosas las coincidencias que se establecen entre las civilizaciones mesoamericanas y egipcias, en el orden de la linguistica, en lo cultural, en lo religioso y hasta en lo arquitectónico. Y esta última similitud está representada por la edificación de sus templos, sus tumbas, sus construcciones piramidales.

La base de este extraordinario monumento mexicano, tiene las mismas medidas que la de la pirámide de Keops. (225 x 220 metros, y su altura: 73 mts. corresponde a la mitad de esta última).
Pero detengámonos a pensar en un detalle muy particular: Los materiales con que se construian semejantes portentos. Es decir, los inmensos bloques pétreos que -Según se dicese acarreaban desde grandes distancias. He aquí otro profundo interrogante, que sólo tiene respuesta si lo relacionamos a la influencia y ensefianza cósmica.

Como es sabido, transportar y labrar bloques tan pesados y darle a sus caras fortnas perfectas que permitieran un justo encastre con las maximas garantías de solidez, constituía un gran problema.
También la colocación de los bloques sigue constituyendo un enigma indescifrable para la ingeniería actual, ya que para 'dicho trabajo se requeriría entre otras cosas, el empleo de plataformas de cemento armado capaces de soportar el peso de unos vagones de ferrocarril de cuarenta ruedas. Se ha hablado (y se sigue hablando), de planos inclinados, de rodi]los hechos con troncos de árboles, pero se trata de suposiciones poco consistentes. tos medios de ninguna manera hubiesen podido excluir la obra humana. Pues bien, si admitimos entonces que mil manos sean suficientes para mover o acompaiíar a uno de estos Dedruzcos: mil manos pertenecen a quinientas personas, que no cabrían alrededor de la piedra. Todo esto nos lleva a pensar en máquinas o "técnicas desconocidas" de alzamiento, utilizadas por los egipcios y los antiguos americanos y que recibieron de manos de los atlantes.

Otra hipótesis incomprensible, con respecto a la misteriosa manera de llevar a cabo
estas imponentes construcciones es la que cuenta una antiquísima anécdota de la his-
toria incaica y es la que se refiere al supuesto líquido que tenía la poderosa propiedad de
"ablandar" las rocas haciéndolas así más maleables y fáciles de manipular.

Pero vayamos al hecho en sí,que es el siguiente: A la llegada de los conquis-
tadores a América y más precisamente a Ollantayparubo (Perú), éstos se sorprendieron
ante la presencia de ciudades fuertes, y palacios incas, como asimismo murallas que 
indicaban claramente la existencia de anteriores civilizaciones.
Los misteriosos antecesores de los incas no solamente eran capaces de tallar y colocar enormes monolitos, sino que los trasladaron a veces luego de caminar más de 2000 krri. para depositarlos.
Se han llegado a encontrar bloques de andesita Y granito que pesan de 150 hasta 200 toneladas. Las leyendas incas afirman que han sido llevados allí por el aire, por lo tanto se llega a la siguiente conclusión: Ningún ser humano terrestre podría haber llevado a cabo el tallado de las piedras utilizando las rudimentarias herramientas que se encontraron en las excavaciones allí realizadas. No se trata pues de una cuestión de paciencia ni de tiempo.

Es un hecho imposible de llevar a cabo por un ser humano.

Pero un descubrimiento real¡zado por un arqueólogo da muestras de que ello es posible mediante la utilización de cierto poderoso líquido que tenía la propiedad de malear las piedras y que era conocido por los indios de la zona.
El coronel P. H. Fawcett, famoso explorador de las selvas sudamericanas, en uno de sus libros hace alusión a un hecho cruel y asombroso ocurrido en el Perú. En el relata que unos ingenieros en minas estadounidenses se encontraban efectuando trabajos de exploracion en uno de los incontables cementerios indígenas situados en los terraplenes, denominados "huacas". Durante la tarea, encontraron un recipiente cerrado llamado igualmente huaca,en la zona de la selva amazonia peruana,en una zona inexplorada,en la zona de Gran Pajaten,a 250 edificios de un civilizacion y en asentamiento hallaron una extraña jarra en forma de cabeza humana y al mover el recipiente con sorpresa notaron que en su interior contenia cierto extraño liquido

cuando los ingenieros intentaban explorar 30 construcciones. Ellos descubrieron y forzaron a uno de los indios en el lado que trabajaban en el lugar para que lo bebiese.

El pobre hombre, dominado por el terror,se resistió violentamente y logró huir en medio del forcejeo, pero la vasija se rompió contra las piedras.
Al regresar los ingenieros al campamento, luego de haber intentado inútilmente atrapar al indio, observaron con asombro, que la roca sobre la cual se había derramado el misterioso liquido contenido en la "huaca", se tornaba blanda y maleable.
Numerosas anécdotas y leyendas con respecto a este líquido maravilloso escuchó 
Fawcett entre los naturales de la región, luego de este hecho.
Incluso trató de denodadamente de encontrar cierta planta selvática de la cual, 
supuestamente, se extraía el poderoso líquido. Fawcett nunca pudo hallarla y con este fracaso en la búsqueda se desvanecieron todas las esperanzas de localizar el líquido mágico.

DESCUBRIMIENTO DE NUEVOS ENIGMAS ARQUEOLOGICOS

A pesar de lo ya expuesto el ser humano continúa en su búsqueda incansable por tratar de dilucidar de dónde provenimos y hacia dónde vamos, y sus ansias por lograrlo hace que siga investigando el pasado por medio de la Arqueología y sus ramas afines, encontrándose día a día con nuevos y asombrosos descubrimientos como el que se transeribe a continuacion:

Una reciente noticia da cuenta de que arqueólogos y científícos de la NASA y de la Un¡versidad de Colorado, "guiados" por las imágenes de los satélites, descubrieron en esta zona ,una serie formaciones artificiales y De acuerdo con el relevamiento por satélite, el parque arqueológico, llamado "del rio Abiseo", se extendería por más de 2.600 Kms. cuadrados. Según las primeras imagenes difundidas por la NASA, los edificios presentan características únicas en la arquitectura andina: Estructuras circulares con representaciones humanas y animales en relieve o con dibujos. Todo ello permite suponer que deben atribuirse a una civilización desconocida preexistente o contemporánea de la incaica en Perú, desde el 1400 al 1500.

Este descubrimiento abre una nueva página en el estudio de la cultura andina hasta ahora conocida y a pesar de que es una zona geográfic a casi inaccesible los arqueólogos y científicos siguen trabajando utilizando imágenes tomadas por
el satélite.
Todo ésto nos reafirma una vez mds que los enigmas arqueológicos que existen a ambos lados de lo que fue la Atlántida siguen alimentando nuestra capacidad de asombro y afán de investigación.


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* EXTRAIDO DE CUARTA DIMENSION


ATLANTIDA EN AMERICA Y LA BIBLIA :

LA ATLANTIDA

La leyenda de la Atlántida es Universal y todos los pueblos del mundo aceptan como un he-cho la existencia hace milenios y milenios, de este maravilloso continente, cuya cultura deja-ron escrita en vagos relatos Homero y los grandes escritores e historiadores de la antigüedad.

El Océano Atlántico se conecta con la Atlántida, porque se dice y asegura que allí existió este enorme continente hundido para siempre; Atl, que significa agua en lengua náhuatl, se identi-fica con ese nombre fabuloso Atl-Atlántida y se cree que de allí vino su voz.

Sin embargo, nadie hasta ahora ha podido ubicar con certeza el lugar del mar o de la tierra en donde estuvo La Atlántida, que aseguran fue un país de maravillas, de gran cultura y adelan-tos científicos.

Se dice que la raza atlante desapareció para siempre tragada en forma inmisericorde por las aguas, en medio de un cataclismo espantoso, tan tremendo y destructor como el mismo dilu-vio y sin embargo, relatos y leyendas aventuradas hacen suponer que algunas de las razas y pueblos que llegaron a Mesoamérica - especialmente la maya -, fueron originarios del conti-nente perdido.

Esta aseveración se presta a discusiones y agrias polémicas puesto que asegura que los teoti-huacanos fueron también atlantes y que los olmecas y que los mixtecos y que muchos otros habitantes de América, antes de la conquista, llegaron de La Atlántida.

El obstáculo principal para aceptar esta teoría, la presenta el lenguaje, pues la lengua hablada por mayas, toltecas, mixtecos, zapotecas, totonacas, teotihuacanos y olmecas eran y siguen siendo distintas y sus culturas también, aunque se han encontrado ciertas semejanzas tanto en sus cuestiones políticas como religiosas. Pero es que tanto el antropólogo, como el arqueólo-go, como el investigador, piensan en La Atlántida como un solo continente, con una misma cultura y un mismo idioma, unas mismas costumbres y una sola religión y no hay una cosa más equivocada, puesto que La Atlántida fue un continente inmenso que se sumergió en las aguas pero en el cual estaban asentadas varias naciones que hablaban distintas lenguas y te-nían varias costumbres y culturas.

Pueden ser entonces descendientes o supervivientes de aquellos atlantes, los pueblos que arribaron a Mesoamérica trayendo sus pasmosas culturas que aún hoy asombran a los más eruditos y los llenan de interrogantes con respecto a cómo pudieron hacer esto y como lograr a aquellos prodigios de edificios, de tallado escultórico, de transporte de pesadísimos mono-litos y de material de construcción. Cómo llegaron al conocimiento de la astronomía y la aritmética, el calendario, las artes y la orfebrería.

Aceptado esto, debe echarse por tierra la idea de que los cultos y maravillosos pobladores de Mesoamérica, no fueron producto de la evolución, que no saltaron de las chozas o de las tri-bus nómadas a un asentamiento cultural asombroso, pues tal cosa no se logra en unos miles de años.

¿En dónde estuvo y existió pues la Atlántida?

Cuentan los más viejos que los viejos, que allá en los tiempos remotos, cuando el mundo y el mar tenían otra forma floreció, por el lado Poniente o sea el Mar Pacífico, una formidable cultura que se localizaba en el Continente de Lemuria. Los lemures fueron tipos que habían llegado a una casi perfección en leyes, artes, cultura, religión, sociedad, etc.

Por el lado del Oriente o el pavoroso Mar Atlántico, estaba el inmenso continente de La Atlántida, en donde también se había alcanzado un alto grado de madurez cultural, artística, política y de organización social y religiosa. Se trabajaban los metales preciosos y las piedras finas.

Entonces ocurrió el más formidable cataclismo de que se tenga memoria. Se levantaron los mares, se revolvieron las montañas, se hundieron los continentes y surgieron otras tierras y en medio de ese caos espantoso, algunos lograron sobrevivir, escapar entre los océanos tor-mentosos a bordo de bajeles abordados a última hora y con gran premura.

Como es lógico suponer, los lemures arribaron a las costas de lo que hoy es América, en sus costas del Océano Pacífico, que desde entonces yace quieto y azul. Llevaron sus costumbres y cultura y se asentaron en tierras que fueron de Incas, en la Isla de Pascua, a lo largo de las costas que les brindaron asilo y protección, lugar para un nuevo asentamiento.

Por el Golfo de México que es hoy, arribaron varios grupos de La Atlántida, hombres miem-bros de pueblos de la misma tierra pero de distintas naciones y esos pueblos se llamaron ol-mecas, procedentes de Olman, tierra del hule, los mayas, los totonacas, los mixtecas o zapo-tecas. De allí ciertas diferencias étnicas y de lengua y de costumbres, de cultura. Los teoti-huacanos se adentraron hasta el altiplano, por temor a un nuevo cataclismo que pudiera ba-rrer las costas, buscando la seguridad de una altura que los mantuviera al margen de un nue-vo desastre.

Tal dicen los más viejos que los viejos, que no dejaron crónicas escritas ni talladas de este suceso, porque todos estos pueblos lo sabían y conocían. No hay detalles de éste arribo de gentes procedentes de La Atlántida y todos son atlantes como hoy pudieran ser europeos los alemanes, franceses, ingleses, italianos, etc., que no son idénticos ni en lenguas, ni en cos-tumbres, ni en sangre.

De allí la divergencia también de las dos culturas correspondientes a las costas americanas, la peruana, la inca, los viricochas, los gigantes del Machu Pichu, la cultura del valle de Nazca, los colosales monolitos y construcciones de Tiahuanaco, en fin.

Dicen los más viejos que los viejos que todo esto sucedió mucho antes de que los chichime-cas, los otomíes y esas tribus nómadas se unieran en un plan belicoso y destructor, para apo-derarse de los grandes centros culturales y religiosos y destruir esas asombrosas civilizacio-nes de las que por fortuna aún nos quedan vestigios sorprendentes.

Esta puede ser la explicación de las grandes incógnitas de los calendarios, de los numerales, de las cuestiones astronómicas de cómo pudieron trasladar enormes piedras, bloques, mono-litos y construir altos edificios, haciendo uso de su gran conocimiento de la hidráulica, de la física, de la mecánica y de todos esos elementos que les facilitaron esas obras titánicas.

Todo esto cuentan los viejos más viejos que los viejos y aseguran que lo contaban los olme-cas, única raza de la cual no se conservan escritos, de la que se desconoce su lenguaje y sus caracteres ideográficos, porque decían con gran razón, que todos los pueblos sabían su ori-gen, su tragedia y nadie olvidaba el gran cataclismo que los arrojó a estas playas.

Eran tiempos en que el mar no estaba en donde está y la tierra tenía diversas formas, unas formas distintas a las actuales. Esta es la leyenda que se va deformando y olvidando al paso de los siglos...

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La Atlántida

¿Ha existido esta isla misteriosa de la que Platón nos ha dejado la enigmática descripción? Cues-tión difícil de resolver, en vista de la pobreza de medios con que cuenta la ciencia para penetrar el secreto de las regiones abisales. Sin embargo, ciertas comprobaciones parecen dar la razón a los partidarios de la realidad de la Atlántida. En efecto, unos sondeos efectuados en el océano Atlántico han permitido remontar a la superficie fragmentos de lava cuya estructura prueba de manera irrefutable que ha cristalizado en el aire. Parece, pues, que los volcanes eyectores de esa lava se elevaban en otro tiempo en tierras aún no sumergidas. Se ha creído descubrir también un argumento propio para justificar el aserto de los sacerdotes egipcios y la narración de Platón, en la particularidad de que la flora de América central se muestra semejante a la de Portugal: las mismas especies vegetales, transmitidas por el suelo, indicarían una relación continental estrecha entre el viejo y el nuevo mundo. En cuanto a nosotros, nada vemos de imposible en que la Atlántida haya podido ocupar un lugar importante entre las regiones habitadas, ni que la civiliza-ción se haya desarrollado allí hasta alcanzar ese elevado grado que Dios parece haber fijado co-mo tope del progreso humano. «No irás más lejos». Límite más allá del cual los síntomas de de-cadencia se manifiestan, la caída se acentúa hasta que la ruina se precipita por la súbita irrupción de un flagelo imprevisto.

La fe en la veracidad de las obras de Platón entraña la creencia en la realidad de los cataclismos periódicos, de los que el diluvio mosaico, como hemos dicho, constituye el símbolo escrito y el prototipo sagrado. A los negadores de la confidencia que los sacerdotes de Egipto hicieron a So-lón, tan sólo les pediremos tengan a bien explicarnos qué se propone revelar el maestro de Aris-tóteles con esta ficción de carácter siniestro. Pensamos, en efecto, que está fuera de dudas que Platón se ha convertido en el propagador de verdades muy antiguas y que, en consecuencia, sus libros encierran todo un conjunto, un cuerpo de conocimientos ocultos. Su número geométrico y su caverna tienen su significado; ¿por qué el mito de la Atlántida no habría de tener el suyo?

La Atlántida tuvo que correr la suerte común, y la catástrofe que la sumergió proviene, eviden-temente, de una causa idéntica a la que anegó, cuarenta y ocho siglos más tarde, bajo un profun-do manto de agua a Egipto, el Sahara y las regiones del África septentrional. Pero más favoreci-do que la tierra de los atlantes, Egipto se benefició de un levantamiento del fondo submarino y volvió a la luz tras cierto tiempo de inmersión. Argelia y Túnez, con su chotts o lagos de las re-giones meseteñas, desecados y tapizados con una espesa capa de sal, y el Sahara y Egipto, con su suelo constituido en su mayor parte por arena marina, demuestran que las olas invadieron y recu-brieron vastas extensiones del continente africano. Las columnas de los templos faraónicos pre-sentan huellas innegables de inmersión; en las salas hipóstilas, las losas aún existentes que for-man los techos, han sido levantadas y desplazadas por obra del movimiento oscilatorio de las olas; la desaparición del revestimiento exterior de las pirámides y, en general, la de las junturas de piedras (colosos de Memnón, que en otro tiempo cantaban); las huellas evidentes de corrosión por las aguas que se advierten en la esfinge de Gizeh, así como en muchas otras obras de la es-tatuaria egipcia, no tienen otro origen que el señalado. Es probable, por otra parte, que la casta sacerdotal no ignorase la suerte que le estaba reservada a su patria. Acaso sea ésta la razón por la que los hipogeos reales estaban profundamente excavados en la roca, y sus accesos, hermética-mente sellados. Tal vez pudiera, incluso, reconocerse el efecto de esta creencia en un diluvio futuro en la obligada travesía que el alma del difunto debía realizar tras su muerte corporal, y que justificaba la presencia, entre tantos otros símbolos, de esas barquitas aparejadas, flotillas a es-cala reducida que forman parte del mobiliario fúnebre de las momias dinásticas.

Sea como fuere, el texto de Ezequiel (1), que anuncia la desaparición de Egipto, es formal y no puede prestarse a equívoco alguno:

«Al apagar tu luz velaré los cielos y oscureceré las estrellas. Cubriré de nubes el sol, y la Luna no resplandecerá; todos los astros que brillan en los cielos se vestirán de luto por ti, y se extende-rán las tinieblas sobre la tierra, dice el Señor, Yavé. Llenaré de horror el corazón de muchos pue-blos cuando lleve al cautiverio a los tuyos, a tierras que no conocen; dejaré por ti atónitos a mu-chos pueblos y sus reyes, que temerán por sí cuando comience a volar a su vista contra ti, ni es-pada, al tiempo de tu ruina... Cuando tornaré en desierto la tierra de Egipto y asolaré cuanto la llena. Cuando heriré a todos cuantos la habitan, que sabrán que yo soy Yavé. »

1) XXXII Lamentación sobre Egipto (v. 7, 8, 9 y 15).

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Fuente: Leyendas Mexicanas de antes y después de la Conquista Carlos Franco Sodja Edit. EDAMEX


ATLANTES Y LA HISTORIA SEGUN BRUCE

BRUCE FUE GENIAL...

MIREN qué novedad lo que vengo a escribir en el título! ¡Claro que el Gran Sifú, Pequeño Dragón, fue un verdadero genio! Yo me pregunto qué hubiera sucedido si Bruce no hubiese sido asesinado cruelmente cuando apenitas tenía treinta y tantos años de edad ... ¿Se lo imaginan a Bruce en el año 2000 ó 2010, con lesenta o setenta años de edad, pleno de poder mental, con la serena sabiduría que dan los años, con un gesto aún más que paternal, gesto de abuelo amoroso ... ?
Estoy seguro de que si esto hubiese Podido suceder, el mundo se hubiera detenido para reverenciar a ese anciano glorioso. Pero Bruce no está. Nos lo mataron los h ... de 
p - - - que lo odiaban porque él era una fuente inagotable de amor por los semejantes y de tremenda sabiduría.

Hace más o menos quince días, en Katiavar (lugar de la India en el que Bruce estuvo en 1969 dando un breve pero conciso curso sobre el Tao del Jeet Kune Do a estudiantes de filosofías orientales) tuve oportunidad de leer una página de una especie de diarito o revistita local. Me informaron que esa publicación, hecha por los estudiantes de aquel entonces, dejó de aparecer hace más de diez años.

Allí pude leer, y traducir, un raro artículo que, supongo, escribió el mismísimo Bruce, aunque la nota no lleva firma. Sin embargo me atrevo a afirmar que lo escribió Bruce por el estilo claro, puro, que era tan propio del Pequeño Dragón. Lo que me llamó la atención fue la "soltura" con que Bruce se refería a cosas muy difíciles. El profesor Eilas Masmar, un hombre que hoy tiene la joven edad de ochenta y un años y tiene una lucidez mental que más de un sabio occidental querría, me conto algo fantástico: -Mire, Gongi,oyo lo conocí muy bien a Bruce Lee aunque estuve con él nada más que nueve días. Antes de que él llegara a Katiavar, yo sabía muy poco de él. Nunca veo ni vi televisión porque me parece algo muy tonto. No voy al cinematógrafo porque prefiero quedarme en mi estudio leyendo, escribiendo, preparando clases para mis alumnos (el profesor es titular de la cátedra de historia de los pueblos antiguos, una materia deliciosa y llena de datos sorprendentes). Por lo tanto yo casi no sabía nada de ese actor kungfuteca. Pero un conocido común, que fue quien nos presentó una tarde en su casa a la que nos había invitado para una comida, me habló del señor Lee antes de que él llegara. Me dijo que me iba a encontrar con un chino exquisito, que, lejos de sentirse una estrella cinematográfica o un artista marcial incomparable, era un humilde, sencillo, sabio muchacho que sabía mucho sobre orientalismo. Yo, que como buen ser humano, soy un perfecto tonto, pensé que mi amigo exageraba y que me iba a encontrar con un chinito ambicioso, criado en los Estados Unidos, muy pagado de sí mismo debido a su fama mundial que por aquel entonces iba creciendo día a día.
Para resumir: a las seis de la tarde, más o menos, llegó el señor Lee y tras los saludos de estilo nos sentamos a tomar refrescos señor Lee no ¡aceptó ni siquiera probar una sola copa del delicioso whisky escocés que se servía en casa del amigo-..Voy a ser muy sincero: nosotros tenemos la costumbre de no quedarnos despiertos hasta muy tarde. Normalmente se come a las siete y media de la tarde ... o noche ... se tarda un par de horas en comer, en hacer los honores a la dueña de casa, que es la que siempre agasaja a los isitantes preparando las muy diversas y exquisitas comirlas, se habla, se bebe té caliente o frío, se beben algunas copas ... insisto: el señor Lee ni siquiera olió el alcohol y en cambio sí tomó mucha infusión fría hecha con flores de té ceylandés, algo sumamente exquisito y de muy buen gusto ... Yo le juro que a pesar de ¡a costumbre de retirarnos temprano, le pedí a mi amigo y a su esposa que prolongáramos la velada: es que
el señor lee era un. ser tan excepcional, tan culto, tan delicado, tan parlanchín pero con muchísimo fundamento, que yo no quise desperdiciar un solo instante. En otras
palabras: me deslumbró. Y siempre con una humildad envidiable...
Charlamos ese primer día hasta más allá de la medianoche. Y los ocho días siguientes, en los que asistí puntual y devotamente a su curso sobre filosofía del Jeet Kune
Do, me los pasé muy pegado a él.

Sucede que en ese casi chiquilín de veintiocho o veintinueve años,había encontrado a un maestro- ¡nigualable.
¿-Por qué le cuento esto? Ah, sí...por lo que él hizo. Dio un curso incomparable. Le hicieron varios reportajes en diarios y revistas estudiantiles y en una de esas revis-
tas apareció una especie de 'salpicon de curiosidades" que, estoy casi seguro de ello, escribió el mismo señor Lee, ya que a él le gustaban esas cosas que le permi-
tían evadirse de la seriedad de los cursos ...

Hasta aquí lo que me relató el profesor Eilas Masmar. Y lo que sigue es la nota más profunda de ese "salpicón" que, estoy seguro de ello, a mis lectores les va a gustar muc o por su contenido y por provenir del querido Bruce lee.


LA LUNA EN EL ARTICO :

Si se lograra vaciar toda el agua que llena el Mar Artico nos encontraríamos con un espectáculo sorprendente: un gigantesco cráter igual a los grandísimos cráteres
que hay en la Luna. 
¿A qué se deben estos cráteres en nuestro satélite natural? A un constante "bombardeo" que sufre. las 'bombas" son asteroides errantes de mayor o menor tamaño, que caen sobre la superficie lunar provocando gigantescos hoyos, algunos de los cuales tienen centenares de kilómetros de diámetro.

Algo exactamente igual sucedió en nuestra Tierra en el año 2193 antes de Cristo.

Hay casi mil setecientos asteroides registrados. Todos andan dando vueltas alrededor del Sol y unos pocos tienen órbitas "locas" que los hacen aproximarse de vez en cuando -y muy peligrosamente- a la Tierra. Caso concreto: en 1937 uno de esos asteroides, el Hermes, se acercó a 500.000 kilómetros de nuestro planeta.

En 2193 antes de Cristo un asteroide se "metió" dentro de la órbita lunar y fue apresado por el campo gravitacional de nuestra Tierra. Entonces ese asteroide empezó a describir círculos en tirabuzón acercándose a una velocidad fantástica a nuestra superficie. Se produjeron terribles cambios en los campos electromagnéticos y gravitacionales.

Era como si la superficie terrestre de pronto la empujaran hacia abajo y de pronto tironearan de ella hacia arriba. Enormísimas nubes oscuras escondieron al Sol, Todo el planeta quedó envuelto en una niebla espesa y sofocante. Hubo temblores espantosos hasta que el asteroide hizo impacto en los territorios que ahora ocupa el Océano Artico, Quedó un crácter brutalmente enorme cuyo borde hoy está rodeado de islas de rocas destrozadas y de tierras desgarradas, fisuradas. la Tierra, golpeada así, bestialmente¡ casi fue movida de su órbita y el eje terrestre se inclinó. Los hielos que cubrían los territorios en los que impactó el asteroide, se derritieron por la enorme ola de calor. Después esas aguas volvieron a congelarse en parte. Por eso hoy se pueden ver miles de témpanos moviéndose en ese Océano que se formó hace hoy casi cuatro mil años. Hoy a centenares de kilometros de distancia, pueden hallarse grandes masas de piedra que corresponden a la zona del Artico. La información común dice simplemente que son piedras "que fueron arrastradas por los glaciares". Pero no es cierto. Las rocas arrastradas por los glaciares fueron rodando como pelotas y adquirieron formas lisas, casi esféricas. Estas piedras tienen formas agudas. No rodaron, saltaron por los aires hechas pedazos y fueron a caer, como una espantosa lluvia de piedra y hielo, sobre el norte de Europa.
Toda la exquisita civilización que ocupaba esa zona desapareció ya que las aguas lo cubrieron todo. En Toiutak, Alaska, fueron descubiertos, hundidos en el mar, los restos de una ciudad diseñada de manera más moderna que las grandes capitales de hoy día. Edificios perfectos y completamente instalados, calles amplias para un tránsito muy intenso.
Pero hay algo que no sólo llama poderosamente la atención sino que, hace pensar que este asunto de asteroide pudo haber sido otra cosa. Por ejemplo, una poderosa explosión nuclear. ¿Y el cráter en el Artico? Puede ser el brutal hoy. que produce la explosión de cualquier bomba y mucho más si ésta es un brutal artefacto atómico.
¿Por qué puede llegar a pensar se esto? Poraue en diversas partes del planeta pueden hallarse restos de edificios o simplemente piedras o arenas totalmente vitrificadas. Y para que esto suceda, para que la piedra se convierta en vidrio, es preciso que la temperatura se eleve a miles de grados. Y esto no lo logra un asteroide sino una explosión nuclear.
¿Pudo haber habido una especie de "guerra mundial"? Claro que sí. Supongamos que hace miles de años pasó lo que está sucediendo ahora (Nota de la Redacción. no olvidemos que este artículo que nos está relatando o copiando Gongi- Dahr fue escrito, seguramente por Bruce, allá por 1969), o sea que las grandes potencias mundia-. les se están armando hasta los dientes, llenando sus depósitos nucleares con miles y miles de bom-. bas que, de estallar, reducirían a la Tierra a un montón de polvo y matarían sin excepción a todos los seres vivos ya sean humanos, animales o vegetales. La temperatura subiría a miles de grados. Por eso moriríamos todos horrendamente quemados. Y solamente algunas rocas, algunos edificios superfuertes podrían quedar en pie ... pero totalmente convertidos en vidrio verdoso.
Pero, claro está, la onda expansiva de calor no llegaría a todas partes. Pero las consecuencias sí. Veamos lo que sigue y que podría ser la gran verdad sobre las civil¡zaciones avanzadas y desaparecidas.
Un asteroide gigantesco (o una bomba nuclear descomunal) estalla en el norte de la Tierra. Se produce una terrible explosión con calores abrasadores. Se evaporan las aguas y los hielos que, en seguida, al subir a las altas capas de la atmósfera, se congelan y caen, en contados instantes, como una aterradora tormenta de nieve y hielo. Al mismo tiempo, y bruscamente, el eje de la Tierra se inclina y aquellos lugares que eran trópico se convíerten en polos y los polos pasan a ser trópico. Todo eso en un abrir y cerrar de ojos, como suceden las grandes catástrofes (un terremoto "borra" una ciudad entera en tres segundos, por ejemplo).
Toda vida desaparece, las ciudades costeras se hunden en las aguas, Hasta los animales, que estaban pastando mansamente, son ,cubiertos por toneladas de nieve y quedan allí como en un congelador. gigantesco. Hace poco se hallaron en Siberia, que hace miles de años era zona tropical, enormes mamuts muertos hace cuatro mil años. Sus carnes estaban perfectamente frescas y comestibles. En sus tripas se halló todo tipo de vegetales sin digerir, o sea frescos, como recién masticados.
¿Suposiciones? Puede ser. Pero quiero releer la colección de libros épicos hindúes agrupados bajo el nombre de "Mahabarata". Allí se dice que no menos de seis miliones- de seres humanos murieron en una noche terrible. Pero además de esto hay clarísimas referencias a una hecatombe mundial debida a la radiación: "Durante días hubo total oscuridad. A. las personas que no habían muerto súbitamente se les caían las uñas y los cabellos. La comida se convirtió en veneno. Los pájaros primero se pusieron blancos, las patas se -les llenaron de ampollas. Después los pájaros se volvieron rojo-est:arlata. ¿No es todo esto una descripción de una tremenda explosión nuclear en cadena?

Pero vearnos más todavía. Un oro sagrado de los antiguos frisones atirma que "el desastre duró tres años". ¿Una guerra de tres años? ¿Por qué no?,Y agrega que
el sol, el cielo y las estrellas permanecieron ocultos durante todo ese tiempo. Parecía que había venido el fin de¡ mundo".

Otros testimonios de la lejana antigüedad dan más pautas y hacen pensar en algo más tremendo: en una guerra nuclear entre los terrestres y habitantes de otros mundos. En el libro de 'Ritos Druídas" se habla de que antes de empezar todo (quiere decir que no fue repentino sino planificado, tal como si hablara de una "declaración de guerra") "el patriarca y sus compa e: ros selectos fue puesto en una ea p sula de fuerte puerta. La cápsula se elevó salvando a los justos del daño. Luego empezó una tempestad de fuego. la tierra se partió en grandes grietas hacia la profundidad. El mar salió de sus límites y lo cubrió todo. Lo que no cubrió el mar fue inundado por la lluvia que cayó sin cesar". ¿Una cápsula? ¿Una nave interestelar? ¿Una nave de combate proveniente de Marte o de Júpiter?

Todos estos misterios, por ahora sin respuesta, o por lo menos con respuestas que todavía no podemos comprobar, son los que nos apasionan a partir del descubrimiento de un cráter en el Océano Artico.

Esto sucedió hace cuatro mil años. Son i-nuchos los que escribieron que después de la catástrofe e¡ mundo tardó más de mil años en restañar sus heridas.
Un historiador inglés afirma que todo esto tuvo como dantesco escenario toda la zona que hoy conocemos como Atlántico Norte y que lo que en realidad desapareció fue una gran isla-continente denominada "la Tierra Antigua". El nombre, en lengua frisona' era AtLand' No se debe confundir este nombre con Atlántida, otra isla-continente que existió en pleno Océano Alantico y que desapareció por un gantesco cataclismo hace más de doce mil años. At-Land estaba ubicada al norte de lo que hoy es Gran Bretaña, la gran península escandinava. Estas "tierras antiguas" empezaron a ser analizadas luego que Inmanuel Velikovsky dio a conocer sus teorías proféticas sobre el mundo. El que más las estudió fue el profesor Robert Scrutton quien seguramente en los próximos años publicará sus efusiones (Nota de la Redaccíon es evidente que este artículo que nos envía Gong¡ fue escrito en 1969 por Bruce Lee. Hemos investigado y sabemos que el profesor Scrutton publicó su libro "The Other Atiantis" en 1977, cuatro anos después de la muerte de Bruce).

Es posible que haya sido así. Lo que sí hoy puede afirmarse es que, si bien At-Land desapareció y la mayor¡a de sus habitantes murieron, algunos de ellos, grandes navegantes, poseedores de conocimientos insólitos, sobrevivieron -y sus descendientes siguen aún habitando algunos lugares de la Tierra- y conservaron testimonios de su nacimiento, historia civilizas vida cotidiana, leyes, religión. Por esos testimonios podemos tener nueva visión de la historia "tradicional" que nos enseñaron en escuelas y colegios.
Ya me ocuparé de escribirles algunas notas más. Pero ahora, a manera de curiosidad, les dejo estos datos que invitan a meditar mucho, a leer, a estudiar.

La ley de At-Land era el "Tex". Y esa ley es la base de la democracia.

Muchos héroes de la vida real, navegantes y sacerdotes de AtLand, todos ellos seres de carne y hueso, que recorrieron o conquistaron o civilizaron otras regiones, ahora son conocidos como "dioses". Por ejemplo Minerva, diosa romana, no fue otra que Min Erv. una princesa de At-Land que fundó el estado ateniense.
Odín, o Wotan, parte de la mitología germana, no era otro que un navegante de At-Land que las gentes del centro de Europa luego edificaron. El nombre del navegante era Wodin.
Uno de los más admirables almirantes de la marina de At-Land se llamaba Inka. El, con sus naves, dio la vuelta al mundo y llegó a ¡as tierras andinas que hoy son el Perú.

Grandes trabajadores del oro, los frisones tenían sus puertas y cíudades emplacadas en ese metal (que no tenía el vi¡ valor de hoy día sino que era admirado por su belleza y porque era el que mejor reflejaba al Sol, fuente de vida), y por esa razón lnka y sus gentes, que podían detectar la presencia de metales preciosos en las entrañas de la Tierra (¿qué detectores electrónicos hoy desconocidos tenian? ¿De qué computadoras se valían para hacer sus cálculos que tenían que ser perfectos?) fueron a esas tierras a extraer el metal. Allí lnka fundó una dinastía de hombres-dioses, los incas.

El templo de la diosa romana Vasta derivó de Fasta, una sacerdotisa frisona de At-Land, que fue la primera "madre-tierra", y que tenía cualidades mágicas y mantenía la lámpara del fuego perpetuo.

Ulises, el héroe del relato 'La Odisea", el poeta Homero, era un hombre de carne y hueso, descendiente de frisones, que luego del asedio de Troya fue a Europa para tratar de rescatar la lámpara "mágica" de los frisones (la lámpara que había cuidado siempre Fasta) y que tenía en su poder otra sacerdotisa llamada Kalip, que no es otra que la Diosa Calipso.

Mínos, el gran legislador de la Isla de Creta, no fue otro que un navegante frisón, que desarrollaba actividades piratas, llamado Minno.
Los romanos tienen a su dios del mar, Neptuno. No fue un dios sino un capitán frisón de barcos que.en el año 2000 antes de Cristo, 193 años después de haberse producido la catástrofe, llevó a su pueblo hasta Fenicia. Este capitán se fíamaba Neef Teunis.

Los inventores de la escritura fueron los frisones, que se la enseñaron a los fenicios y éstos, a su vez, a los griegos.

Los números modernos, que todo el mundo cree que fueron inventados por los árabes, ya los escribían los frisones miles de años antes de que los árabes empezaran a hacerlo. Y esto es todo lo que escríbo ahora, tras haber empezado hablando de un cráter lunar en la Tierra.

Hasta aquí, hermanos, esta apasionante nota que he leído y traducido en Katiavar, India, hace pocos días.

Y estoy seguro de que la escribíó Bruce. Hay que saber mucho, hay que tener mucha cultura y nianejarla con absoluta soltura para condensar en pocas páginas todo lo que allí se dice. Y sólo Bruce era capaz de eso. 
(GongI Dahr)

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* EXTRAIDO DE UNA NOTA DE SUPLEMENTO ESPECIAL DE REVISTA 
BRUCE LEE NRO 123 (JULIO DE 1987).

NOTA DEL COPISTA : "TE SORPRENDE...,AUN COMO A MI...BUENO DE DONDE VINO ESTO HAY MUCHAS NOTITAS ASI Y GRACIAS A DIOS ESTOY TRATANDO DE PUBLICARLAS...,ESTAMOS INDAGANDO Y REVELANDO EL SABER PROHIBIDO...
NO NOS ABANDONES Y APOYANOS EN NUESTRA TAREA,DIFUNDIENDONOS Y LEYENDONOS,PUES NECESITAMOS EL APOYO Y HACEN QUE VALGA LA PENA EL ESUERZO UNICO."

FABIO RAMIREZ
WEBMASTER GRUPO TRABAJO ESOTERICO.


LA ATLANTIDA,EL DILUVIO Y OTRAS CUESTIONES :

por CARLOS A. BENEDETTO

LA GEOLOGIA Y LOS MITOS :

La Tierra viene sufriendo períodos fríos (glaciares), y cálidos (interglaciares) desde hace varios cientos de miles de años. Los últimos glaciares se derritieron hace aproximadamente 12.000 años. Es decir, que hoy estamos en un período interglacial. Es muy probable que en unos miles de años más. el planeta (o gran parte de él) vuelva a estar cubierto por capas de hielo de centenares de metros de espesor.
Los glaciares eran hielo formado por nievs (es decir, lluvia), que se a cu mulaba durante los períodos fríos, y que no llegaba a derretirse, pues las desviaciones del eje terrestre provocaban no sólo una fuerte disminución de las temperaturas medias sino también el acortamiento de los veranos.

Esas lluvias provenían de la aveporación del agua del mar. Quiere decir que en las épocas frías ¡a superficie del mar se reducía, pues el agua estaba en tierra firme, en forma de hielo.

Con el calor intergiacial el hielo se derretía y el mar volvía a tener el caudal original. Y muchos sitios que en época fría eran tierra firme (donde incluso vivió el hombre) están hoy bajo las aguas.

Se sabe de culturas prehistóricas que yacen bajo el mar, Hasta ahora se presume que ninguna de ellas fue lo suficientemente desarrolada como para hacernos pensar que se trataba de "civilizaciones". En Arqueología e Historia está consagrada la idea de que el proceso de formación de las grandes culturas de la Humanidad se inició hace no más de 7.000 años. aproximadamente.

Y aquí empiezan las dudas. Pensamos en el Diluvio, un mito que lo hallamos en todas las culturas del mundo, desde tiempos inmemoriales. ¿Una fantasía pura? ¿Un simbolismo religioso? ¿Una manera de explicar con un mito la rotura de la bolsa de las aguas durante el parto, según alguna escuela psicoanalítico? Hay muchas explicaciones y podríamos decir que todas tienen algo de validez.
Por nuestra parte, nos sumamos a quienes tienden a ver en los mitos una fantasía con componentes extraídos necesariamente de la realidad concreta.
Las fantasías puras no existen. Existe la capacidad del hombre para hacer infinitas combinaciones de los datos de la realidad; pero esos datos no son inventos.

Entonces, si hubo un mito del Diluvio o inundaciones que cubrieron
la Tierra (o lo que la Tierra era para quienes relataron esas leyendas) y, junto a ella, a culturas enteras, es porque algo de cierto debe haber. La Arqueología sabe que hay zonas del planeta antes habitadas por el hombre, 'hoy cubiertas por las aguas. Entonces. el relato del Diluvio ya no es tan mitico.

¿EXISTIO LA ATLANTIDA? 

Tal vez el tema sea demasiado trillado, pero el enigma sigue en pie. Aún hay quienes creen que hace varios miles de años existíó, en el Atlántico Norte, una Isla-continente con una poderosa civilización, que un día se hundió en el mar, en un lugar que podría ser el actual Mar de los Sargazos.

Platón cuenta, en sus diálogos Timeo y Critias, que en el año 11.500 a.C. la Atlántida se hundió en el mar, más allá de las columnas de Hércules" (estrecho de Gibraltar). También describe el poderio de la civilización que habría vivido allí, logrando expandirse militarmente hasta Italia. Algunos recuerdan el alfabeto de los etruscos (la no menos misteriosa civilización prerromana), aún indescifrado, y piensan que puede tener relación con los atlantes.

Al otro lado del océano, en América, los aztecas e incas conservaban mitos según los- cuales habían sido "civilizados" por agentes que provenían del Este.
Los aztecas, por ejemplo decían ser "gente que viene de Aztlán". Recordemos que al norte del Africa existe una cadena montañosa llamada Atlas; que Atlas, en la mitologia griega, es quien sostiene el mundo sobre sus hombros. El dios azteca Quetzalcóatl es representado muchas veces de la misma manera; y ¿no, nos indica nada la terminación ATL del nombre de esta divinidad? ¿Y la denominación que Platón le da a la isla-continente desaparecida? ¿Simples coincidencias lingüísticas? Es probable que sí, pero quedarnos con esta explicación sería autolimitamos.

El Misterio de la Atlántida, que hace 500 años, cuando los portugueses llegaron a las islas Canarias, se encontraron con los últimos sobrevivientes "cro-magnones" (luego exterminados por los europeos), que creían ser los únicos seres vivos del mundo, luego de la "catástrofe". Ese pueblo. a pesar de vivir en una isla, no se animaba a salir al mar, pues le temian, pero, entonces. ¿como habían llegado allí?; vivían en la Edad de Piedra, adoraban al Sol (igual qué incas y egipcios antiguos), momificaban a los muertos (como en Perú y Egipto) y escribían. Eran los guanches.

¿Cuál fue esa catástrofe? Porque, al hablar de "catástrofe" nos referimos a algo repentino, brusco. Y antes habíamos señalado lluvias o inundaciones, pero ello en un proceso lento, no, "catastrófico". ¿Qué pudo haber sucedido?

La Geología nos dice que el peso de los glaciares provoca un hundimiento de la Tierra, y que su derretimiento, al dejar de ejercer peso, 'permite un levantamiento del nivel del suelo. Pero también sube el nivel del agua, ya que el mar recupera su antiguo caudal; y a todos estos procesos se- los conoce como "movimientos eustáticos o isostáticos". que son lentos. Pero, ¿debemos descartar la posibilidad de que se haya producido, alguna vez, un movim¡en t o brusco de levantamiento de una zona y hundimiento de otra tal vez con la intervención de otros factores, además del derretimiento glacial?.

La fecha del derretimiento del último glaciar coincide con la fecha de la "catástrofe" que relata: Platón, Y con las fechas de la hipótesis que señalan que Tiahuanaco, en Perú, se levantó bruscamente de su nivel. Antes habría sido un puerto marítimo, hoy está a centenares de metros sobre el nivel del mar. ¿Delirios? ¿Fantasías?
Hay qu¡enes sostienen que la Atlántida existió, que fue el centro universal de difusión de la cultura. un paraíso terrenal, una tierra con hombres progresistas,, emprendedores, que habían llegado a dominar el mundo. e incluso que mantenían contactos con civilizaciones extraterrestres. 

Otros, más cautos, dicen que fue una cultura humana del mismo nivel que otras culturas prehistóricas que están bajo las aguas, pero algo más. desarrollada. y que mantuvo contactos a ambos lados del Océano.
El tema sigue siendo investigado seriamente. Recientemente fue descubierta por sonar, a 900 metros de profundidad, en la zona de las Bermudas, una pirámide de 150 metros de altura, en la misma latitud geográfica que la de Kheops, en Egipto. El hallazgo interesó a Charles Berlitz, quien sostiene que podría llegar a probar la existencia Y desaparición de una civilización antigua muy avanzada, fuera o no la Atlántida. Berlitz encaraba, para mediados de julio de 1977 una expedición submarina al lugar.
La importancia de esto radica en que, si se prueba que realmente existió una civilización atlántica hace 14.000 años, ello obligarla a reformar todas las escalas cronológicas hoy aceptadas por los estudiosos
El hombre no dejará nunca de intentar ver más allá de, sus límites.

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NOTA DEL COPISTA : EN EFECTO SE HAN DESCUBIERTO MURALLAS SUMERGIDAS EN EL FONDO DE BIHIMI EN BAHAMAS,CUMPLIENDOSE ASI LAS PROFECIAS DE EDGAR CAYCE SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE LA ATLANTIDA,HAY UN PAR DE LADRILLOS BIEN PULIDOS POR MANOS HUMANAS DESCUBIERTOS EN FONDO MARINO,O VARIAS ANFORAS (JARRONES) CON SUGESTIVOS Y EXTRAÑOS GRABADOS,PERO IGUALMENTE EL PROBLEMA DE INVESTIGAR LA ATLANTIDA NO ES LA ALTA DE PRUEBAS,ESO SOBRA,SINO QUE EL OBSTACULO PRINCIPAL ES LA NEGACION DE LOS CIENTIFICOS,QUE SE NIEGAN A ADMITIR QUE HAYA EXISTIDO Y COMO DICEN NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER,IGUAL VOLVEREREMOS SOBRE EL TEMA EN OTRAS NOTAS.

* EXTRAIDA DE SUPLEMENTO CUARTA DIMENSION


NAZCA RESUELTO ...


Finalmente, el misterioso mensaje que encerraban los geoglifos de la desértica planicie de Nazca, en el Perú, ha sido interpretado por la estudiosa 
Jadwiga Pasenkiewicz. Ahora sabemos que esos trazados reproducen un texto de antiquísima memoria, proveniente de una civilización muy desarrollada que habitó en nuestro planeta entre dos cataclismos que, a su turno, destruyeron casi todo vestigio de vida humana (esto ocurrió en los años 36576 y 9792 antes de Cristo, siendo este último conocido como el Diluvio Universal).* 
Los hombres que grabaron los cientos de dibujos geométricos y zoomórficos en suelos y serranías de Nazca serían descendientes de aquella civilización predilúvica, aunque con toda seguridad, y según las investigaciones históricas realizadas por la señora Pasenkiewicz, su vinculación más directa habría que buscarla en el floreciente imperio de Tíahuanaco, aquel que, luego de verse varias veces destruido, alcanzó su máximo esplendor 12.000 áños antes de Cristo. 
En efecto, Tiahuanaco fue habitado en ese periodo por numerosos pueblos unidos por una misma fe religiosa: creían en un único Dios, creador del mundo, y no levantaban ninguna edificación sin dejar por todas partes el dibujo pintado, la incisión o el grabado de sus símbolos sagrados. Entre éstos estaba el huevo cosmogónico, que les recordaba la materia inerte primigenia que un buen día, por la voluntad de Dios, estalló cargada de energía dando origen al universo. O la serpiente, que encerrada en un circulo que se dilata hasta el infinito simboliza ese universo. También la cruz, como eje del mundo y freno a la actividad pecaminosa del diablo. Y el Sol, testimonio de la voluntad puesta por el Señor en el mantenimiento de la vida sobre la Tierra. 
El último gran cataclismo, aquel del año 9792 a.C., más terrible que los anteriores, puso fin definitivamente a la vida del Imperio de Tiahuanaco, borró de la faz de la tierra a todos los otros reinos esparcidos por el mundo y extinguió al 80 por ciento de sus habitantes. Y como consecuencia de las potentes fuerzas telúricas desatadas, se levantó toda la región andina, elevándose muchas montañas hasta los 7 y 8 mil metros de altura. Así, los restos de Tiahuanaco que hoy conocemos fueron arrojados a la. inhóspita altitud de 4.000 metros. 
De aquel entonces cuenta la crónica oral de los indígenas: "Las tierras, antes calientes, bien cultivadas, llenas de frutas y pájaros multicolores, se transformaron, en sólo cinco días, en un páramo silencioso bajo un manto de hielo." 
Tanta desolación dejó a salvo algunos grupos humanos que, habiendo perdido todo poder material, sólo guardaban en la memoria y en lo profundo del espíritu el recuerdo de sus creencias religiosas, a las que se aferraron a la hora de comenzar la reconstrucción.
Justamente, la investigación en torno de esas creencias, y de su testimonio en los nuevos monumentos que levantaba la civilización renaciente, fue lo que permitió que la estudiosa Pasenkiewícz pudiera descifrar los geoglifos de Nazca. 
Miles de años transcurrieron, sin dudas, hasta que el Dr. Paul Kosoc, de la universidad neoyorquina de Long Island, descubriera en junio de 1939 los geoglifos del Valle de Nazca. Los vio desde un avión en el que sobrevolaba casualmente la región, y allí asentó su vida de investigador científico hasta el año 1946, cuando entregó la posta a la famosa arqueóloga y matemática alemana María Reiche Neuman, quien durante más de 40 años se dedicó al estudio, relevamiento gráfico y conservación de ese enorme museo al aire libre, que cubre una superficie de 100 kilómetros cuadrados. 
Desde luego, hubo mucha gente que se ocupó con anterioridad de este documento arqueológico, incluso algunos cronistas españoles de los tiempos de la conquista. Ahí está el caso de Cieza de León, que ya en 1537 dio cuenta de la existencia de estos trazos en la planicie de Nazca, sin atinar a comprender las formas que definían sus dibujos. Además, sabido es que el buen escriba no tenía tiempo para verificaciones arqueológicas mientras corría, presuroso, detrás de las huellas de Pizarro, camino de Cuzco, en busca del codiciado oro de los incas. 
Pero sólo con el uso de aviones y helicópteros se alcanzó a captar en su real magnitud y belleza las enigmáticas grafías que, por su gran tamaño, imponen la necesidad de su observación a distancia. Como es el caso del colibrí que fotografiamos desde el aire para la apertura de esta nota: tiene 110 metros de largo. Su solo pico mide 40 metros, de modo que si un caminante tropieza con esas dos rayas o canaletas paralelas, trazadas en el suelo pedregoso, es imposible que pueda imaginar el resto de la figura en su forma y tamaño reales. 
El "mono", que también ilustramos en estas páginas y que, como se verá, no es un mono precisamente, mide entre las manos y la espiral que hace las veces de cola nada menos que 80 metros. El "lagarto" del esquema 15, que tampoco es animal, alcanza los 187 metros, mientras que el pájaro de cuello en zigzag supera los 280 metros de largo. 
También reproducimos en estas páginas la fotografia aérea de una araña, muy prolija en su diseño, que mide 46 metros. Esta es una pieza importante a la hora de descifrar la simbología de estos diseños, ya que se trata de una gigantesca "firma", al pie de la obra de arte, que los creadores de aquella civilización predilúvica acostumbraban grabar en sus monumentos y esculturas. 
Así es como también desde el aire se observa el despliegue de centenares de sendas rectas (de hasta 10 kilómetros de largo, figuras geométricas y espirales de doble hélice que se interconectan y forman un hermoso y enigmático tramado que va enlazando la serie de siluetas zoomórficas, entre las que se destacan 18 tipos diferentes de aves. 
"Las líneas trazadas en la planicie de Nazca indican las relaciones recíprocas entre las estrellas fijas y las errantes -nos adelanta Jadwiga Pasenkiewicz-. También el movimiento de los planetas, del Sol y de la Luna, el 
desplazamiento de 12 constelaciones de la eclíptica ecuatorial celeste y la posición de Orión, usada como punto de referencia para estos cálculos. Es posible pensar que este mapa del cielo tome como punto de partida el año 9972 a.C., fecha del Diluvio, representando una suerte de calendario astronómico". 
También se pueden ver figuras humanas en este sorprende museo arqueológico, pero sólo grabadas en las laderas de los cerros de Nazca. Los investigadores encuentran que estas figuras trazadas en bajorrelieve presentan un diseño de menor calidad gráfica que las de la planicie. 
En este sentido, vale la pena llamar la atención sobre la armonía estética de las formas y la gracia de los trazos de las figuras zoomórficas, lo que habla de gentes que al grabar estos mensajes antediluvianos sobre el suelo pedregoso lo hacían con devoción, amor y elevado espíritu; de allí la belleza resultante. 
Pero los menos estetas, más pragmáticos quizás, no quedan en paz hasta que sueltan la pregunta filosa: ¿cómo se logró que todo esto llegue intacto hasta nuestros días? 
Respuesta: gracias a la famosa corriente de Humboldt, que recorre por allí cerca la costa del Pacífico. Lo cual provee al Valle de Nazca de un microclima ideal, donde se supone que nunca hubo huracanes ni tempestades y ni siquiera lluvias torrenciales, durante miles y miles de años. 

Por esa planicie, de unos 60 kilómetros de largo, sólo corre un viento constante, intenso por momentos, conocido como virazón, que sopla desde el océano con dirección SO-NE. 
También suelen caer lloviznas y son muchas las jornadas neblinosas. La temperatura promedio oscila, a lo largo del día, entre los 8 y los 35 grados centígrados. 
El suelo donde se realizaron los famosos grabados está formado por una espesa capa de piedras doradas por el sol, con alto contepido de óxido de hierro. Este pedregal se asienta sobre un sedimento muy firme y adherente (arcilla y yeso). De esta forma, los trazos, que calan entre 20 y 30 centímetros, lucen claramente por el contraste entre el pavimento rojizo y los canales amarillentos. 
Para el Dr. Kosoc, estaríamos tan sólo ante un gran calendario celeste, que sirve para fijar en la memoria movimientos astrales y que cumple a la vez otros fines prácticos, como el señalamiento de los tiempos de siembra y cosecha (si es que alguna vez pudo haberlas en ese desierto), de pesca también y de festividades religiosas. 
Maria Reiche, quien coincidía en todo ello con su maestro, dio un paso más adelante y definió: "Los dibujos geométricos dan la impresión dé ser una escritura simbólica". 
Y acertó: son una escritura simbólica, ideada para que permanezca a través de los tiempos, porque el mensaje que se deseaba transmitir contenía enseñanzas eternas. Faltaba tan sólo la correcta interpretación, que hubiera sido imposible de descubrir sin dar con la clave principal: conocer el pensamiento y las creencias del pueblo que concibió la idea de realizar esos geoglifos. Es decir: conocer su historia. 
Es aquí donde interviene Jadwiga Pasenkiewicz, quien tras doce años de estudios sobre estas civilizaciones antediluvianas encontró la justa llave de lectura para interpretar los dibujos de Nazca, tal como ahora lo estamos publicando en MUY INTERESANTE con carácter de primicia mundial. 
Pero antes de pasar a descorrer el velo de la gran incógnita, veamos brevemente quién es esta científica que hoy accede a brindarnos toda esta información. 
Nació en Kiróv, Rusia, en el seno de una tradicional familia polaca. A su tiempo, y ya de vuelta a Polonia, se graduó en historía y sociología, en la Universidad de Varsovia, y frecuentó, además, la Escuela Superior de Periodismo durante cuatro años. 
Enviada a Roma en 1960 como corresporsal de los más acreditados diarios, representó a la vez a la Agencia de Prensa Polaca (PAP). Desde entonces, además de sus tareas periodísticas, mantuvo estrecha colaboración con la Academia Polaca de Ciencias, escribiendo para sus revistas. En Italia obtuvo por matrimonio la ciudadanía de ese país y estudió historia antigua en Roma. Ahora, temporariamente, vive en Montevideo, donde continúa su investigación sobre civilizaciones predilúvicas de Mesoamérica y Sudamérica. 
Jadwiga nos mira con sus ojos penetrantes y sonríe. Es mucho más joven que los años que tiene. Trae en sus manos el texto que ella llama "La proclama de Nazca" y un escrito con la descripción interpretativa de cada uno de los geoglifos que se ilustran en estas mismas páginas. Pero antes de entregarnos tan interesante documentación prefiere meternos en escena mediante una charla personal. 
Nos habla de la historia del gran pueblo de "Los hijos de Dios", la que ella ha logrado reconstruir tras largos años de investigación. Aquellos hombres se establecieron en tiempos inmemoriales en la zona andina de Sudamérica, donde alcanzaron un alto grado de civilización. Tenían grandes conocimientos astronómicos, los que reflejaban en sus escritos sagrados que no sólo anotaban en telas y papeles especiales, sino que acostumbraban grabar en los muros de sus templos. 
"Tenían su propia Biblia", nos confirma la señora Pasenkiewicz. 
La vida de los antiguos habitantes del continente americano se desarrolló en tres épocas diferentes: primero, aquella de los reinos e imperios prediluvianos, cuando fue escrita la "Biblia". La segunda se inicia con el gran cataclismo del año 9792 a.C., que destruyó civilizaciones y dio origen a un larguisimo período de insegura soledad y terribles sufrimientos para los pocos sobrevivientes. 
Al término de esta época de difícil reencuentro con lo mejor de su herencia (su fe religiosa y sus conocimientos científicos), lograron ir creando condiciones de vida similares a las que habían arrasado las aguas, terremotos y erupciones volcánicas. Llegaron incluso a reconstruir antiguos emplazamientos según planos "sagrados" que habían heredado de la patria desaparecida, guiados por la casta sacerdotal, verdadera artífice del renacimiento de esos pueblos. 
Nos cuenta Jadwiga que fue retomada la construcción de templos y pirámides y comenzaron a celebrarse nuevamente las fastuosas liturgias de antaño, que volvían a moldear la existencia cotidiana de los habitantes según los eternos mandamientos religiosos. Siempre a la cabeza de todo el Sol, considerado como símbolo y manifestación de la voluntad del Creador, dispensador de la vida. 
La tercera época es ya conocida por muchos. Es la que vio asentarse las maravillosas civilizaciones de los Mayas, los Olmecas y los Toltecas. Y también aquellas andinas y subandinas preincaicas todavía poco estudiadas, descendientes de las que habitaron Tiahuanaco. 
La casta sacerdotal, preservadora no sólo del conocimiento sagrado sino del científico, tuvo la constancia de transmitir sabiduría hacia el futuro mediante dos medios de comunicación eficaces: la memoria colectiva de las gentes y la piedra esculpida. 
Fue inventado, entonces, un sistema de recitado de letanías, durante los cultos religiosos y las festividades, en las que se narraba lo esencial de las crónicas históricas y sagradas. La piedra tallada fue usada con idéntica finalidad documental. 
Es así como en Sudamérica, Centroamérica y México han sido descubiertos kilómetros de dichos textos, escritos en diferentes alfabetos, muchos de ellos aún no descifrados dejados por los pueblos desaparecidos durante los últimos quince milenios. 
El más famoso, segun asegura nuestra entrevistada, es el de Nazca. 
"Con este mensaje, nuestros olvidados predecesores nos vienen a informar sobre sus descubrimientos científicos y sus dogmas de fe". 
Así concluye Jadwiga Pasenkiewicz, y nos entrega el texto de Nazca, que no es otro que la historia del Génesis, concebida por "inspiración divina" en tiempos antediluvianos y transmitida fielmente por infinitas generaciones. 

"Dios creó el Universo dentro de un circulo en expansión hacia el infinito. Después de forjar el nacimiento de los mundos estelares, el Omnipotente se preocupó por crear la vida. Primero formó la célula vegetal que dio origen a las plantas. Después un ser orgánico, esbozo simbólico de un pez, del cual tras una larga cadena de transformaciones, habrian de generarse los animales y el hombre. 
"La vida nació del cosmos, desde donde fue transportada a la Tierra dentro de un arca que contenía la progenie de la flora, de la fauna y de diversas razas de seres humanos. Estos últimos, con el correr de los tiempos, poblaron el globo, pero cayeron en la corrupción y la ingratitud, olvidando al Creador y la obediencia que le debían, lo que desató Su terrible ira. A causa de esto, para castigara la humanidad pecadora, el Eterno desencadenó un pavoroso cataclismo que dio vuelta al globo terrestre extinguiendo casi todo vestigio de vida" (36576 a. C.) 
"Los sobrevivientes de aquel desastre procrearon la nueva estirpe que habría de habitar la tierra, conscientes del castigo recibido y respetuosos de la voluntad del Señor. Quien para guiara aquel pueblo dilecto envió a la Tierra a su Hijo, el que eligió vivir en la Ciudad de las Tres Montañas, reuniendo en su sagrada persona Cielo y Tierra, y tomando posición en el centro del Eje del Mundo que, en línea recta, une los puntos más importantes de la existencia humana: el Zenit, en lo alto; luego el asentamiento terrestre donde reside el Hijo de Dios y sus descendientes, y por último el Nadir, en el corazón del planeta, donde queda el reino de los muertos. Estos tres espacios unidos por el Eje del Mundo, tienen como símbolo al Arbol de la Vida, que con sus raíces penetra en la profundidad del suelo, con el tronco se yergue sobre la super- 
ficie y con las ramas se proyecta hacia el Cielo. 
"La vida del hombre dura un instante en contraposición a la existencia inmortaL Para conseguirla, es llamado a cumplir un difícil viaje espiritual dentro de si mismo, con el desafio de alcanzar la comprensión de la voluntad del Altisimo y a la vez, tomar conciencia. del hecho de que toda la materia penetrada por el espiritu divino. 
"El género humano consiguió levantar vuelo sobre máquinas impulsadas por energía cósmica, similares a las aves, capaces de aterrizar con la velocidad del rayo. 
"Este mensaje fue grabado por el Pueblo de Dios, bajo la dirección de los grandes sacerdotes, para la gloria eterna del Omnipotente y para confrontación de sus hijos dilectos". 
Tras dejarnos este texto, Jadwiga Pasenkiewicz nos cuenta que toda la historia de este gran imperio antediluviano -cuyos sacerdotes fueron depositarios del texto que acabamos de conocer-, así como la vida de algunas de sus dinastías, la organización estatal y la administración de aquel país, los usos y costumbres de su población, sus conquistas, sus grandes descubrimientos científicos y, por último, su reencuentro con la vida civilizada luego de los grandes cataclismos los ha terminado de exponer documentadamente en un libro que acaba de escribir y que se propone editar en el curso de los próximos meses.


El Misterio de Stonehenge


En 1740, el anticuario William Stukeley advirtió que el eje de las grandes piedras grises de Stonehenge, en la llanura de Salisbury, estaba alineado hacia el noroeste. Sin embargo, la creencia popular de una relación entre Stonehenge y el pleno verano se remonta mucho tiempo atrás.

Fue el llamado padre de la arqueoastronomía, Norman Lockeyr el que comenzó la evaluación científica de este lugar complejo en 1901. Lockeyr había estudiado ya alineaciones astronómicas en templos egipcios y griegos. Intentó datar Stonehenge calculando cuando había estado en línea recta el primer rayo del Sol en el solsticio de verano con el eje del monumento. Esta alineación le dió un margen entre 1600 y 2000 a.C. Observó que dicha línea se podía prolongar por el campo más allá de Stonehenge hacia Salisbury Hill por un lado y hacia Castle Ditches por otro; dos colinas que presentan movimientos de tierras prehistóricos. Calculó así mismo que la diagonal a través del rectangulo formado por las llamadas Station Stones darían salidas y ocasos en días significativos, como por ejemplo el 1 de Mayo.

Pero para llegar a unos estudios de astronomía más complejos en Stonehenge hay que esperar hasta las decada de los 60, en la que las cuidadosas mediciones de Newham mostraron que los lados del rectangulo formado por las Station Stone proporcionaban alineaciones con salidas y ocasos claves del Sol y la Luna. Así, Newham llegó a creer que en su etapa más antigua Stonehenge fue fundamentalmente un lugar para la investigación de los fenómenos lunares. Hoy parece probable que se erigiera sobre un eje lunar, y que en fecha más tardía se lo realineara premeditadamente en 4º para formar un eje solar.

En 1979 se descubrió el hueco de un piedra a unos pocos metros al oeste de la Heel Stone. Si este hueco marcara la posición de una piedra hoy perdida, entonces el Sol del solticio de verano habría estado limpiamente enmarcado por las dos grandes piedras, de las que sólo sobrevive hoy Heel Stone.

Geral Hawkins también se interesó por dicho monumento. Efectuó una observación que habrió nuevos caminos: observó que el anillo de hoyos conocido como "agujeros de Aubrey", exactamente dentro del foso circular que contiene las piedras, daba un número de 56. Dado que la Luna tarda 56 años en completar su ciclo eclíptico, Hawkins propuso la idea de que los hoyos habían de ser los restos de un predictor de eclipses.

En 1963 Newham y Hawkins advirtieron que las alineaciones astronómicas clave de Stonehenge se cruzaban formando practicamente ángulos rectos, permitiendo así que las Station Stones formaran su disposición casi perfectamente rectangular. Hawkins descubrió que había que ir mucho más al sur, descender hasta el paralelo de latitud 30ºN para poder colocar en forma de figura rectangular las piedras que reflejan las mismas alineaciones astronómicas. Y ésta es la misma en la que se encuentra la gran pirámide de Gize en Egipto. ¿ Se trata de una mera coincidencia o este curioso hecho revela que los constructores de Stonehenge conocían las dimensiones de la Tierra ?

En 1973 el ingeniero y astrónomo escocés Alexander Thom y su hijo dirigieron su atención hacia Stonehenge. Los Thom realizaron una nueva y precisa medición del monumento y buscaron alineaciones más largas de las que hasta entonces se habían observado. Para hacerlo dieron por hecho que los accidentes del terreno más alejados en el entorno se habían utilizado, junto con los puestos de observación, para señalar las posiciones importantes de la salida y ocaso del Sol y la Luna. Los Thom por tanto tenían un concepto de Stonehenge como centro de alineaciones cósmicas a escala natural.

Después de todos estos datos sigue siendo un misterio cómo hombres de dicho período tenían la capacidad científica para observar y plasmar dichos acontecimientos astronómicos con semejante precisión y usando como base unas piedras de tan impresionante tamaño. Hay quien piensa que este monumento tiene en su origen una relación directa o indirecta de tipo extraterrestre.


EL MISTERIO FAWCETT EN EL AMAZONAS.

EXPLORACION FAWCETT EN AMAZONAS

Por CARLOS DANIEL FERGUSON


Pocos saben que la hasta ahora leyenda de los gigantes y las extrañas construcciones gigantescas llevaron al explorador Percy Fawcett a una de las mas interesantes aventuras y exploraciones del presente siglo.

Percy Fawcett nació en 1867 y como él mismo expresara: "Quizá haya sido mejor que mi infancia en Torquay se haya deslizado sin afecto materno y paterno, porque esa circunstancia de huérfano me hizo más circunspecto. Hubo también años escolares en Newton Abbot que en nadg alteraron mi visión del mundo. Vinieron después los años de cadete en Woolwich y en 1880 a los diecinueve, fui destinado a la Artillería Real en la guarnici6n de Tricomalee, Ceylan".
Mas tarde Fawcett regresa a Inglaterra y luego a Falmouth cuando en enero de 19Ql se casa. Pero él mismo advirtió que ni la vida de casado había desterrado su sentimiento de Lobo Solitario. Así recorrió Africa del Norte, Malta, donde aprendi6'topograf fa, Oriente y el regreso a Ceylán donde en 1903 nacería su hijo mayor. Su intenso trajinar lo llevó a Irlanda y en 1906 surgió el ofrecimiento de delimitar las fronteras de Bolivia. Allí su destino queda ligado a Sudamérica y ese mismo encantamiento lo llevaría a las desconocidas selvas amaz6nicas donde finalmente desaparecería en 1925. Ese "encanto Irresistible" lo atrajo desde un primer momento cuando delimitaba a Bolivia, en un continente donde sólo Argentina poseía los límites ya fijados. En 1906 parte hacia Nueva York, Panamá, Guayaquil, Perú, Bolivia y Brasil. En 1908 se embarca hacia Buenos Aires siguiendo hacia Rosario hasta Asunción del Paraguay. En todos estos países y ciudades Fawcett vive intensas experiencias, en especial entre la frontera de Bolivia y Brasil, que mas tarde, un año antes de su desaparición publica en un libro (1). Los peligros y aventuras se jalonaron en su vida y él demostraba valor y temeridad. Siguiendo con el itinerario, en 1910 regresa a Inglaterra para buscar acompañantes en su próxima expedici6n. Así regresó a la "atrapante" Sudamérica en 1911 y en 1915 fue incorporado ejército para la Primera Guerra Mundial. En su interior termino convencido que Gran Bretaña como potencia mundial estaba en decadencia, según sus propias palabras, y veía a Europa como un lugar que era preferible evitar. Así llevó a su familia a Jamaica y él se embarcó a Río, llegando en febrero de 1920. 
Después vendría su última expedición antes de la fatídica de 1925.
Pero, ahora veamos algunos de sus pensamientos y aventuras que P. Fawcett vivió en todo ese recorrido, como asimismo las causas que lo llevaron a adentrarse en zonas inexploradas del Amazonas.

Sin duda el fenómeno que impacta a Fawcett es el documento que él mismo vio en
Brasil sobre el extraño relato de Francisco Raposo. "Yo mismo di con ese documento -dice Fawcett- que aún se encuentra en Río. La historia comienza en 1743 cuando un nativo de Minas Gerais cuyo nombre no se ha conservado decidió buscar las minas perdidas de Muribeca". "Francisco Raposo -tengo que identificarlo con algún nombre -partio con sus intrépidos compañeros, 18 colosos, quizás éste fue el secreto de su supervivencia, existe un informe de una Bandeira de 1400 hombres de los cuales ninguno regresó". "Descubrí el sitio exacto muy hacia el norte --continúa Fawcett-- vagabundeando durante 10 años pero el grupo se encontro viajando otra vez al Este desanimados por este peregrinaje sin fin, y desmoralizados por el fracaso de las Minas Perdidas. Más allá de los pantanos aparecieron unas montañas dentadas". "Al escalarlas observaron unas llanuras y más allá selva virgen. La exploraci6n de los indios del grupo los llevó a contemplar una ciudad completamente solitaria. Sin embargo el grupo de Raposo no prendió fogatas esa noche y nadie durmió por la intensa espectacion. "Muy temprano Raposo envió una vanguardia de 4 indios y avanzó hacia la ciudad con el resto de sus hombres. Llegaron a una endrme estructura cícl6pea de 3 arcos de enormes losas, similar a las de Sacsahuaman, en el Perú. En lo alto del arco central se veían inscripciones gastadas desconocidas y Raposo tuvo que hacer un esfuerzo para guardar orden a sus hombres. Avanzaron por una calle rodeada por edificios de dos Pisos, con bloques de piedra sin juntura ni mezcla, de una perfección increíble." Atemorizados como un rebaño de ovejas temerosas llegaron calle abajo hasta una gran plaza. En el centro se alzaba una columna colosal de piedra negra y sobre ella la efigie de un Hombre con una mano descansando en la cadera y la otra apuntando hacia el norte. Los portugueses quedaron impresionados por la magnificencia de la estatua y se persignaron en siléncio. Obeliscos esculpidos a las esquinas de los cuatro lados de la plaza se hallaban parcialmente deteriorados. En uno de esos costados se alzaba un magnífico edificio que era posiblemente un palacio. La figura de un adolescente se hallaba esculpida a la entrada principal con caracteres e inscripciones Parecidos a los de la Antigua Grecia.

Más allá de la calle y la piaza la ciudad se hallaba en completa ruina, hundida en algunos lugares. No era difícil presentir el terrible terremoto que asoló a ésta magnífica ciudad. Las grietas se abrían aquí y allá." Mas allá parecieron encontrar una especie de monasterios con quince aposentos que se comunicaban con un vestíbulo central, Uno de los hombres encontró una moneda de oro. En una de las caras mostraba una efigie de un joven arrodillado y en la otra un arco, una corona y un instrumento desconocido. Raposo no tenía idea de dónde se encontraba, pero siguió 50 millas más abajo. Entretanto una partida expedicionaria fue enviada a investigar río abajo y después de nueve días percibieron
una canoa impulsada por "dos hombres blancos" con pelo negro y vestidos con una especie de tela. Por fin Raposo y sus hombre se dirigieron al Oriente y después de algunos meses de dura travesía llegaron al banco del Sao Francisco, de allí a Paraguassu y por fin a Bahía. Desde allí envió el documento al Virrey don Luis Peregrino de Carvalho Menezes de Athaide. Nada hizo el virrey y no se supo nada más de Francisco Raposo.

"Se que la ciudad perdida de Raposo -afirmaba Fawcett- no es la única en su género." "Un eminente brasileño, hombre de letras escribe que los autóctonos de América vivfan en edades más remotas en un estado de civilización superior que por una causa desconocida, degeneró y tendió a desaparecer pero Brasil aún posee los vestigios."
Fawcett era un convencido total de la existencia de las ciudades, sus afirmaciones respecto a otras ruinas y las posíbilidades de su existencia, son aventuradas pero basadas en su tenaz búsqueda y en algunos indicios que él mismo Poseía. Fawcett poseía una imagen de cerca de 10 pulgadas de alto que le fue entregada por Sir H. Ríder Haggard, encontrada en Brasil. Representaba una figura con una placa en el pecho con un gran número de caracteres.
"Creo firmemente --decía P.F.- que procede de una ciudad perdida".
"Cuando alguien la sostiene en sus manos es como si una corriente eléctrica le subiera a uno por los brazos. Solo se me ocurrió un secreto para descubrir el secreto de la imagen: conocerlo gracias a la Psicometría y aunque ésto puede provocar mucha burla por parte de mucha gente puede ser aceptado por aquella que mantiene su mente libre de prejuicios. Admito que la Ciencia de la Psicometría está aún en su infancia aunque se ha desarrollado ampliamente en Oriente. De todas maneras yo voy a contar los hechos: Yo era absolutamente desconocido para el Psicómetro que sostuvo la figura en la mano y que en completa oscuridad escribió: "Veo un continente grande de forma irregular, desde el norte de Africa a Sudamérica. La vegetación es prolífica. Veo ciudadas y signos que revelan avanzada civilizacion.me parece que me transportan al lado Occidental del país. Procesiones de seres que parecen sacerdotes entran y salen de templos, y un alto jefe usa una placa en el pecho semejante a la que tengo en mis manos. Sobre el altar veo la invocación a un gran ojo por parte de los sacerdotes. La numerosa población de las ciudades occidentales es dueña absoluta del mundo. Oigo una voz que dice: Contemplen el destino de los presuntuosos, entonces veo volcanes en violenta erupción, el mar se levanta como un huracán, la mayoría de los habitantes han sido aniquilados. El sacerdote a quien se le dio esta efigie huye a las colinas. La voz dice: La sentencia de Atianta será el destino de todos los que pretendan alcanzar poder divino. No puedo obtener fecha exacta de la catástrofe pero fue muy anterior al espiendor de Egipto y ya ha sido olvidada excepto en los mitos".

Otros psicometros -continúa P. F- concordaron estrechamente con lo que acabo de trasmitir. En todo caso cualquiera sea su historia yo la miro como posible llave que descubra el secreto de la Ciudad Perdida. La conexión de Atianta con actuales regiones del Brasil no debe ser mirada despreciativamente."
Por uno u otro medio la inquietud del explorador aguijoneaba su espíritu en busca de la verdad. Así Fawcett era un convencido de la existencia de los gigantes que tanto nos hablan diversas culturas. "Tiahuanaco fue construida como Sacsaihuaman y gran parte de Cuzco, por una raza que manipulaba rocas ciclópeas y que las esculpía para ajustar tan perfectamente que es imposible introducir'una hoja de un cuchillo entre las junturas. Contemplando estas ruinas no es difícil creer en la tradición que relata que fueron levantadas por gigantes". En 1907 Fawcett recibió la confesión de un administrador de una dependencia de colectores de calcio, de origen francés que le dijo:

"Mi hermano subio por el Tahuamanu en lancha y un día oyó decir que estaban cerca de los indios blancos. De improviso él y sus hombres fueron atacados por salvajes, completemente blancos, apuestos, de pelo rojo y ojos azules y que luchaban como demonios, y cuando mi hermano mató a uno de ellos los -demás 
robraron el cadáver y huyeron con él", la gente dice que no existen tales indios, que son mestizos pero quienes los han visto piensan de manera diferente".
Pocos días después Fawcett llegó a la confluencia del Rapirrar, en la barraca del indio Tumurasa llamado "Medina", quién poseía una hija que "era una de las indias más hermosas que el explorador había visto, alta, de rasgos delicados de cabellos rubios y sedosos. Cada nueva exploración de P. F deparaba nuevos peligros y aventuras, pero a la par, nuevos misterios que intrigaban al intrépido explorador.
Así las historias y pruebas que Fawcett encontraba en sus viajes, lo acercaban inevitablemente al destino incierto del último viaje. A principios de 1913, Fawcett se hallaba en Antofagasta cuando su imaginación fue excitada por seis misteriosas figuras de metal que un indio había traído para la venta. Eran de seis pulgadas de alto, y recordaban "el antiguo Egipto". Respecto a ellas, nuestro hombre exclamó: "Sin lugar a dudas eran muy antiguas y probablemente se relacionaban con los objetos que nosotros íbamos a buscar".

Una de las más peligrosas aventuras que le tocó vivir a P. F. ocurrió en 1913, y veremos en propias palabras del explorador lo ocurrido: "En cuanto llego de la paz, mi antiguo amigo Manley, nos despedimos y partimos hacía la frontera brasileña". Atravesamos la región de los índios "Yanaiguas" que a veces atacan a los viajeros pero no nos topamos con ninguno. En las selvas bajas, más allá de San Ignacio,caminamos seis días seguidos a través de bañados de lodo y agua .
Pasamos la estancia "San niego", luego la Selva San-Matías -Villa Bella. Después de bogar 11 días por el río "Meuqens", nos encontramos con el Barón Eriand Nordenskiold quien en compañía de su valerosa esposa investigaba las tribus indias del Guapore. A doce millas hacia el este había unas colinas que el Barón consideraba imprudente visitar, es seguro que alli hay tribus salvajes -observó todos hablan de caníbales grandes y velludos. Me reí y afirmé: pronto lo sabremos pues vamos allá. Cargados con pesados bultos dejamos el río Mequens y días después arribamos a unas llanuras pastosas, las primeras colinas de "Serra dos Parecis".

Posteriormente entramos a una selva y tres semanas después llegamos a un camino ancho que denotaba mucho tránsito.

Salvajes -dije- y nos encaminamos por el camino nuevo. Después de varias plantaciones llegamos a un claro, había dos cabañas en forma de colmena. Mientras observábamos salió un niño de color cobrizo con una nuez en la mano y un hacha de piedra en la otra. Se sentó de cuclillas y comenzó a martillar la cáscara. Se había corrido para mi el velo del tiempo, para revelar un aspecto del lejano pasado, una ojeada a la prehistoria. La nuez se partió, el niño lanzó un gruñído de satisfacción y se echó la semilla en la boca". 

Fawcett silbó y advirtió gran alboroto en la tribu, e instantes después fue rodeado por los hombres con arcos y flechas. El jefe trató de ser convencido por las señas de Fawcett, de la amistad de los exploradores. Y así sigue relatando P.F.: "Por fin habían aceptado nuestra amistad y el jefe mismo compartió nuestro alimento. Poco después supe que este era el pueblo de los "Maxubis", creo que este pueblo al igual que muchos otros de¡ Brasil descendía de una civilización más elevada. En una de sus aldeas había un hombre peligroso de ojos azules que no era un albino. Adoran al sol y uno o dos hombres tienen la obligación de saludar todos los amaneceres al Sol con voces musicales. Era la música de un pueblo desarrollado, no de salvajes. Tenían nombres para todos los planetas y llamaban a las estrellas ¡las Vira-Vira, curiosamente sugestivo --afirma Fawcett 
con los Viracocha de los Incas al Dios Sol. En todo sentido indicaban un estado de retroceso de estado superior más que evolución al salvajismo. Los Maxubis nos advirtieron sobre los "Maricoxix", tribu de caníbales que habitaban más al Norte". Los exploradores continuaron viaje y advirtieron pronto por el ruido de cuernos y el barullo, que eran perseguidos por salvajes, quizás los Maricoxis. Se refugiaron así en una especie de tacuara desde donde podían oír los gritos de los salvajes. Al amanecer, éstos se habían alejado pero al continuar viaje Fawcett y sus hombres advirtieron una especie de garita de centinela.

Entonces repentinamente -sigue P.F.- llegamos a Selva Abierta, veíamos una aldea de guaridas primitivas donde se agazapaban unos salvajes de aspecto más ruin que he visto jamás. Brutos con aspecto de orangutanes parecían haber evolucionado poco de las bestias. Silbé y un enorme ser peludo como un perro, saltó, puso una flecha en su arco y se nos acercó bailando de una pierna a otra hasta llegar a cuatro yardas. Emitían sonidos que sonaban como "luf, luf, luf," y de repente la selva se llenó de esos hombres gruñendo todos y colocando las flechas en sus arcos. Estábamos en una situación delicada y yo pensé que este sería nuestro fin. Hice proposiciones amistosas en Maxubi pero ellos no prestaron atención. El jefe alzó y apuntó a mi pecho, miré de frente a sus ojos y supe que no iba a disparar. Bajó su arco y comenzó a danzar de nuevo. Por segunda vez levan-' tó el arco y apuntó otra vez, supe que no iba a disparar. Continuó sus movimientos hasta que alzó su arco y apuntó, esta vez sí supe que iba a disparar, entonces saqué mi "Mauser". Disparé al suelo y el hombre con expresión de terror se escondió detrás de un árbol. Entonces comenzaron a volar flechas, disparamos unos pocos tiros y nos retiramos. No nos siguieron pero continuó el clamoreo largo tiempo".

En otra expedición más adelante, en 1920, P.F. llegó al rancho del Coronel Hermeregildo Galvao, allí le contaron que un jefe indio de la tribu Nafaqua, cuyo territorio quedaba entre los ríos Xingu y Tabatinga aseguraba conocer la ciudad que vivían los indios que hablaban de "casas alumbradas con estrellas que nunca se apagan".
Sobre ésto Fawcett afirmó: "Esta fue la primera pero no la última vez que oí hablar de las luces permanentes, encontradas en antiguas casas por esa civilización olvidada"/. "Este medio descubierto por los antiguos aún no ha sido redescubierto por los científicos hoy en día".

Poco después de éste. hecho se refirió a la región de Congugy en donde se habían descubierto inscripciones en las rocas. Cerca de la Conquista un anciano que perdió su buey siguió sus huellas por el "Matto" y se encontró de pronto en una plaza de una gran ciudad. Alli vió en un centro de la plaza una gran estatua de un hombre, y aterrorizado huyó. Según Fawcett ésta podría ser la misma ciudad que vio Raposo aunque no encajaba con la de 1 753. La estancia Morro Da Gloria fue el nuevo lugar donde Fawcett oyó otra historia sobre la ciudad perdida: "Se hablaba de un mestizo del río "Peixe", que se perdió en las selvas de "Serra Geral", al este. Subió una colina y vio al llegar una planicie con una ciudad con entrada en forma de arco". La diferencia aquí es que éste indio vio habitantes en la ciudad dado lo cual se alejó rápidamente. Pero ¿cuál era la opinión de Fawcett sobre el posible origen de estas ciudades?. Sus conjeturas eran las siguientes:

"La tradición mexicana nos cuenta que en el pasado llegó desde Oriente un pueblo Tolteca que se transformó en grande y próspera Nación, a quien se le atribuye las construcciones ciclópeas que precedieron a los Aztecas. Eran por ejemplo los "Oimecas" y los "Xicalancas" quienes pretendían ser raza muy antigua y se jactaban de haber destruido al último de los gigantes". Para mayor simplicidad - agrega Fawcett- los llamaré Toltecas. "Quetzacoatl también venía de Oriente y una rama de esa gente ocupó una isla al sur. Todos estos pueblos Toltecas eran de rasgos finos, ojos azules, color cobrizo, pelo color castaño rojizo, (Véase la obra de Short, "North Americans of Antiquity') y acostumbraban a usar túnicas sueltas. Entre los Maxubis he visto miembros de esa tribu con ojos azules y pelo rojizo, para los salvajes, los Toltecas eran pueblos avanzadísimos".

"Luego vino un gran cataclismo en la tradición de estos pueblos, la civilización Tolteca quedó en ruinas. Tiahuanacu debe haber sido una vez una ciudad sobre una isla. En épocas de la conquista -sigue P. F.- los nativos atribuían la construcción de Tiahuanacu a hombres blancos barbudos que vinieron mucho antes del imperio lnca. En esa época ocurrieron las migraciones por el norte y la Polinesia." Respecto a los sobrevivientes del Brasil Fawcett afirmaba: "Muy pocos pudieron escapar al Norte, crónicas que datan del tiempo de la conquista se refieren a la apariencia de esos pueblos, de raza hermosa, preservaban la tradición de descender de la raza blanca. Los "Molopaques" descubiertos en Minas Gerais en XVII eran de tez clara y barbudos y también los "Mariquitas", cuyas mujeres luchaban como las amazonas. No es improbable -arriesga Fawcett- que estas sean las tan nombradas y legendarias amazonas". Y también en la época del gran cataclismo la isla Brasileña estaba habitada por Trogloditas Negroides de los cuales podemos hallar restos de ellos aún hoy en el interior, los cuales son temidos por su ferocidad". 

Percy Fawcett iba más allá y afirmaba 'que los lncas: "Heredaron fortalezas de una raza anterior, y oí decir que ellos unían las piedras por medio de un líquido que suavizaba las superficies hasta que tenían la consistencia de arcilla". Evidentemente con éstas ideas, el espíritu de Fawcett se hallaba inquieto y espectante pero su seguridad era total: "No dudo en ningún momento de la existencia de las ciudades. ¿cómo podría dudarlo?. Yo mismo he visto parte de una de ellas y lo que allí observé ha hecho imperativo mi regreso. Los restos parecen ser como los puestos de avanzada de una ciudad grande. Estoy convencido que podré descubrirlas. lnfortunadamente no puedo inducir a los científicos a aceptar esto, he viajado y una y otra vez y los indígenas me han hablado de las cosas que hay más allá. Un hecho es cierto. Entre el mundo exterior y los secretos de la antigua sudamérica, ha descendido un velo y el explorador que ansíe descorrerio, deberá estar preparado para sostener peligros que pondrán a prueba su resistencia a un límite increíble. Es probable que no pase pero si lo logra estará en situación de ampliar nuestro conocimiento histórico".
Evidentemente sabía a lo que se atenía en las desconocidas selvas amazónicas. Brian Fawcett el hijo que quedó de la familia recuerda sobre la última expedición de su padre que: "en 1924 parecía que los fondos de la expedición nunca llegarían, desengaños seguían a desengaños". "Lo vi por última vez en marzo del 24 cuando el tren de Liverpool partió de la estación St. David, en Exeter y su alta figura se perdió a través de la ventanilla del coche". La expedición tendría tres integrantes principales, Percy Fawcett, su otro h.ijo Jack, un gigante de seis pies y tres pulgadas que ejercitaba y hacía un culto al vigor físico. 

El tercero, Rateigh Rimell amigo de Jack, hijo de un Dr. de Seaton, Brian lo describe como un "payaso innato, companero perfecto del grave Jack y entre ambos nació una amistad íntima que los condujo a la aventura de 1925. Percy Fawcett reunió el dinero para financiar la expedición despertando el interés de varias sociedades científicas y también por la venta de los derechos de sus relatos a la North American Newspaper Alliance. (1).
En ese tiempo que Percy y su hijo Brian ya no se verían, la comunicación epistolar continuó entre ellos. En Enero de 1925 escribía Percy F.: "Desapareceremos de la civilización hasta el año próximo, sitúanos con tu imaginación a más de 1000 millas al Oriente de ti, en selvas jamás holladas por el hombre". "Nuestra ruta comenzará en el campamento de Caballo Muerto, a 11 g 43'' Sur y 54g 35' Visitando en nuestro camino la torre de piedra que es terror de los indios vecinos pues de noche sale luz de sus puertas y ventanas. Nos adentraremos luego entre el río Xingu y el Araguaya y seguiremos el lecho del río hasta el norte a 10' latitud Sur/. Enseguida iremos a Santa María de Araguaya y desde allí cruzaremos el río Tocatins en "Pedro Alfonso". Nuestro camino quedará entre la latitud 10g 30' y 11 g hasta el terreno alto en los estados de Goyaz y Bahía región totalmente desconocida habitada por salvajes. Allá espero hallar vestigios de las ciudades, visitaremos la ciudad de 1753 que queda aprox. 1 1g 30' Sur y 42' 30' Oeste. "Respecto a esta ruta, Brian sostiene que "esta es la ruta que mi padre proyectó seguir en 1925, sin embargo los expertos afirman que era imposible hacerlo y ya que jamás regresó deben tener razon. La región que mi padre creía estaba "Z" ha sido sobrevolada en los últimos años pero no hay vestigios de ciudades".
"Eso sí en sus cercanías se encontraron ruinas de edad incalculable pero he investigado personalmente las orientaciones que da para la ciudad de 1753 y puedo asegurar autorizadamente que no se encuentra allí." Los expedicionarios se alojaron en Enero del 25 en el Hotel Internacional de Río, el equipo fue probado y en febrero partieron hacia Sao Paulo.

Jack escribía por ese entonces: "Nuestro viaje fluvial hasta Cuyaba demoraba 8 días, dejaremos Cuyaba el 2 de abril y demoraremos cuatro meses hasta llegar a "Z" y quizás la localizemos el día del cumpleaños de papá (31 de Agosto). El 14 de abril Percy F decía: "Los tres nos sentimos bien, tenemos dos perros bravos, Pastor y Chulirn, dos caballos y ocho mulas" "Un ranchero amigo me co m entó que desde niño él y su familia a seis días de camino de este lugar escuchaba extraños sonidos que venían de las selvas del Norte, los describe como siseos similares a los de los cohetes, o de. grandes bombas elevándose al aire y luego cayendo a la selva. Otro horibre que vive en "Chapada" me cuenta que ha visto esqueletos de grandes animales y arboles petrificados e incluso construcciones prehistóricas." "Veremos la famosa torre que los indios temen por la luz en puertas y ventanas y yo sospecho - decía P. F.- que se trata de la famosa luz que nunca se apaga . "Poco tiempo atrás un Brasileño bien educado, y un oficial del Ejército ocupados en levantar topografía supieron por los indios que había una ciudad al norte, los indios se ofrecieron llevarlos allá siempre y cuando ofrecieran la protección contra salvajes, la ciudad --según los indios- tenía edificios de piedra, con muchas calles, un gran templo, y parece ser "Z" aunque su ubicación no concuerda con mis cálculos". Mi amigo el ranchero me contó que llevó a Cuyaba a un indio de una tribu remota y para impresionarlo lo llevó a recorrer las iglesias de este pueblo. "Esto no es nada -replicó el indio- cerca de¡ sitio donde yo vivo, pero a cierta distancia de viaje, hay construcciones más grandes y elevadas que estas, con grandes puertas y ventanas y un gran pilar que sostiene un enorme cristal cuya luz ilumina y hace parpadear los ojos". En esos días Rimmell
fue mordido gravemente por las garrapatas, herida que se complicó con el correr de los días. Percy escribía en Mayo 20: "Jack soporta todo bien, Raleigh me tiene nervioso, no se si podrá soportar la parte más difícil del viaje, porque tiene la pierna ulcerada e hinchada por las garrapatas". Y terminaba: "Enviaremos una carta desde el último puesto en donde regresen nuestros dos peones, espero llegar en agosto al objetivo principal, en todo caso nuestra suerte está... en manos de los Dioses...

Su última carta fechada en 29 de mayo: "Continuaremos con 8 animales, Jack está en perfecto estado, pero siento ansiedad por Raleigh, no quiere regresar, calculo que entrarer-nos en contacto con los indios en 10 días, estamos en Caballo Muerto, no temas que fracasemos"...
Numerosos fueron años más tarde los encuentros con "Fawcetts" perdidos en la selva o historias de hombres blancos masacrados por salvajes. Pero Brian examinó los casos y está seguro completamente que ninguna descripción concuerda con la de su padre. Algunos opinan que Rimel¡ murió a causa de la fiebre y Percy y Jack fueron muertos por los salvajes. Brian piensa que "sería más razonable pensar que fueron aniquilados por los salvajes Morcegos (tribu temible) que por indios sernicivilizados. Quizás hallan atravesado la tribu salvaje y llegado a su objetivo, pero si la tradición que refiere que los sobrevivientes de las ciudades se han rodeado de salvajes... Qué probabilidades tenían de regresar? Mi padre conocía los riesgos mas que ningún otro hombre. Si no regresamos --decía-- no deseo que se organicen partidas de salvamento si yo con mi experiencia fracaso, no queda esperanza del triunfo de los otros". Fawcett comprendía que el riesgo bien valía la pena correrse, en amazonas nos esperan grandes secretos que el futuro nos develará con sorpresas. El lo sabía y lo intentó, pero eso si ... seguro de sus 
convicciones. "Ya sea que pasemos y que volvamos a salir a la selva o que dejemos nuestros huesos para podrirse en ella, una cosa es indudable, la respuesta al enigma de la Antigua Sudamérica -y quizás del mundo Prehistórico- será encontrado cuando se hayan encontrado las Antiguas Ciudades y queden abiertas a la investigación científica, porque las Ciudades existen, de eso estoy seguro". - -

P. Fawcett

(1) Todos los extractos de diálogos de Favvcett fueron sacados de notas de ese libro con el fin de elaborar el presente artículo.

"A través de la selva Amazónica" (Exploración Fawcett) de Editorial Rodas S.A. (Madrid) y zig-zag (Chile).

"una voz tan insistente como ta conciencia, creaba matices infinitos en el sempiterno murmullo de la noche y del día que repetían: hay algo oculto. --- ve y descúbrelo... anda Y explo- detrás de las montañas. - . hay algo perdido tras las montañas.. está perdido y te espera... ve en su busca..." - -

RUDYARD KIPLING:
"THE EXPLORER"


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* EXTRAORDINARIA NOTA,CABAL MUESTRA DE LO GRANDE QUE FUE FAWCETT,UN HOMBRE AL CUAL AUN LLORO,PUES ES DE ESOS QUE HACEN FALTA PARA DESENTRAÑAR TODO,PARA DESCUBRIR Y LLEGAR MAS ALLA,ALGUIEN DIFERENTE A LA COMODA Y CHATA MAYORIA,ADEMS FAWCETT COMO HOUDINI Y UNOS POCOS PUDO VOLVER DE LA MUERTE PARA COMUNICARSE CON EL MEDIUM Y PROFETA EDGAR CAYCE Y CON OTROS;
OBVIAMENTE VOLVEREMOS SOBRE ESTE TEMA,POR AHORA ES OBVIO QUE LA RELACION DE LA CIUDAD MISTERIOSA QUE HALLO FAWCETT SE RELACIONA CON LAS QUE DESCRIBE KARL BRUGGER EN CRONICA DE AKKAKOR Y CON LOS PERSEGUIDOS MISTERIOS DE LOS MUNDOS SUBTERRANEOS,DE LO QUE HABLAREMOS MAS TARDE;

* EXTRAIDA DE CUARTA DIMENSION.


MISTERIO DE ESFINGE,RESUELTO...

LA ESFINGE :

yo soy la esfinge. La Creacion de piedra perfecta que señala el 
camino de la Luz, hacia la que deben orientarse los humanos
conjuntamente con las tres piramides Guias del Cielo formamos 
el enigma del Gran Arquitecto, pata cuando llegue el tiempo elegido por la Mente Cosmica, junto con los testigos ,el que esta sentado en el Trono, Los cuatro Seres Espirituales que represento para formar el Uno planetario de la tierra ,su expresion eterna; La Naturaleza; los 24 ancianos del dia
þs 12 tribus o nativos del año humano; las 12 puertas o perlas de las casas astrologicas; los 4 puntos cardinales enfilados al espacio cosmico, desþndado por los espiritus planetarios y las constelaciones maravillosas.
Todos juntos, reverenciaremos cuando se cumpla el plazo al Cordero Redentor o la Conciencia Humana y Universal, y el hombre pueda encontrarse
con la sabiduria suprema de la Creacion Perenne.
se alejan ma s de la concepcion original y el fin esperado,el Universo Mental. El Gran Arquitecto efectivizo exactamente el esquema cuaternario de mi division:

CABEZA DE ANGEL-HUMANO
ALAS DE AGUILA
BUSTO DE MUJER
PATAS DE TORO

Juan de Doctrinas Hermeticas, me fijaron realmente con forma cuaternaria, rodeando al que esta sentado en el trono planetario.
muy pocos creeran en mi, tan solo uno solo, tal como lo dice
el : "Solo al cordero redentor de la tiribu de Judas, entendio
la verdad oculta y por eso el merece abrir los siete sellos....'

he visto desfilar por toda la superficie planetaria al animal
humano avasallando mi cuatriplicidad, destruyendola. 
Esta criatura demente ha deformado mi rostro, atacandome sin darse
cuenta algunas veces, conscientemente las mas, con premedi-
tacion y suicidio de las especies venideras. El ideal del pensante
que domina la superficie planetaria, es la destruccion de la
turaleza. Asi, el simbolo oculto del planeta representado en
maravillosa obra de la Creacion, señala la destructibilidad del
Humano, al atacar mi cuerpo de Toro (Tierra) mi cabeza
humana (Aire), mis garras de Leon (Fuego) y mis alas de
uila (Agua). Los cuatro espiritus ante el 'trono de la Con-
ciencia Cosmica, del Espiritu del Sol y los espiritus planetarios.
soy el principio y el fin de Toda vida sobre el pIaneta, el
arquetipo del Gran Arquitecto, para que el hombre me entienda
y conozca porque soy la eterna Naturaleza,rehago todas las
cosas; el germen del Universo, aqui abajo en el planeta viviente
tierra, igual que arriba donde esta mi Creador.
el futuro hombre superior, que descubra mi esencia, idolatrara 
imagen y las guias del Cielo, ya que estos lugares sagrados,
pisoteados y hollados por los extranjeros, resurgiran el dia fija-
do por la mente Superior para adoracion eterna en el Templo
de arena desierto, tal cual fue la necesidad del hombre mediocre, que olvido de penetrar la verdad eterna de mi simbolo y de las tres piramides de Gizeh.
Solo ven desierto en su alma y en su porvenir, por ignorar
el mensaje de su creador el espiritu terrestre.
Solo muy pocos se salvaran de la destruccion, a que esta
condenados por su propia muerte.
El pequeño rebaño que penetro mi misterio recibira la vida
eterna y ya no habra mas sombra porque la luz divina alumbram
brara "in eternum" las hasta ayer oscuras mentes.
Yo hago nuevas todas las cosas en mi enorme cubeta planetaria y 
aquellos que hicieron mal, desapareceran por no haber
entendido y por haber renegado de la madre Cosmica, de
la Creacion Toda.
Doy la vida para solaz de mis hijos y mis corderos que reciben
las vanidades terrenales, y que amen mi creacion.
Soy el venerado emblema esculpido en la piedra viviente en
el primer elemento de piedra con alma.Soy la luz espiritual y
El Genesis, recopilaciones escritas que poseen los hombres
dice :
"Y el espiritu de Dios, se movia sobre la superficie de
aguas.."
Soy ademas el simbolo perfecto de la luz celestial que despierta
en lo mas hondo de la conciencia, cuando el hombre entre
a ellos con su corazon y su mente.
PROFESOR BAUVIER


La Gran Esfinge 

 
La Gran Esfinge de Giza tiene cuerpo de león y cabeza de hombre, llevando el tocado real nemes. Si bien el antiguo término griego esfinge significaba estrangulador, se ha mencionado que el origen de la palabra sería la frase egipcia shesep ankh (imágen viviente), que era un epíteto aplicado a las esfinges.
El significado del simbolismo de la Esfinge es motivo de algunos debates, mas todos coinciden en que es un símbolo solar. Los Egipcios no reverenciaron al Sol visible como un dios. El Sol era el ojo de Ra; es decir el órgano de percepción de la divinidad y la manifestación física de la Causa Invisible. La Esfinge refleja en cierto sentido esa significación: el cuerpo de león simbolizando el poder y la fuerza de lo espiritual en su forma física; la cabeza de hombre simbolizando la inteligencia y la conciencia, la participación con lo divino. Como síntesis
artística, la Esfinge es un trabajo de maestría consumada; tan perfecta es la fusión entre el león y el hombre que parece orgánica.
 
La Esfinge está excavada de un único montículo de roca viva de 73 m de largo y 20 m de altura. La cabeza, que tiene una textura diferente del cuerpo y muestra una erosión mucho menos severa, es un afloramiento natural de una piedra más dura.
Un relevamiento reciente ha evidenciado tres estratos separados de roca. La formación extremadamente dura de la cabeza no ha sufrido daños por la exposición natural. Los severos daños de la cara se deben a que la Esfinge fué utilizada como blanco por la artillería mameluca en el siglo XVIII. El grueso del cuerpo está formado por piedra caliza mucho más blanda. Esta parte está conformada por capas alternadamente blandas y duras, siendo esta la razón de su desgaste en forma corrugada, con entradas de hasta 60 cm. La base es de una piedra caliza más dura.
  Frente a la Esfinge podemos observar un templo en un estado ruinoso, es el Templo de la Esfinge, que sería supuestamente de la IV dinastía, hecho aparentemente de la misma piedra.
Fué probablemente dedicado al culto de las tres formas del Sol: Khepri por la mañana, Ra al mediodía y Atum al atardecer. Durante el Reino Nuevo, la Esfinge fué identificada con Horemakhet (Harmackis, Horus en el horizonte), y un nuevo templo dedicado a él fué construído al norte del viejo edificio. Curiosamente Herodoto, quién describió a las pirámides con tanto detalle, no la menciona; aunque cabe acotar que si no se la mantiene libre de arena, en apenas veinte años queda cubierto su cuerpo leonino, dejando la cabeza a nivel de la arena.
 
En muchas ocasiones a lo largo de la historia fué cubierta por las arenas y luego despejada, siendo la más conocida de dichas instancias la que se halla registrada en la “Estela del Sueño”,
erigida justo frente a ella por Tutmosis IV (1401-1391 AC), describiendo la promesa hecha a él en un sueño de que si despejaba la arena que la cubría sería ungido rey.
En uno de los registros menos legibles de este texto, aparecía el nombre de Kefrén (Khafre) en jeroglífico. Mas el texto asociado a él era ilegible, habiendo desaparecido enteramente hoy día.
Posteriores excavaciones del Templo del Valle, al sur y contiguo al templo de la Esfinge y a la misma Esfinge, mostraron una serie de estatuas de Kefrén incluyendo una en la forma de esfinge. Esto llevó a los estudiosos a atribuir la Esfinge y su templo a Kefrén, aún a costa de dejar de lado evidencia con respecto a la mayor antigüedad de la Esfinge .
Sin embargo, una deducción mucho más dramática respecto a la edad de la Esfinge ha sido formulada por Schwaller de Lubicz, basada en consideraciones geológicas. Si dichas observaciones pueden ser confirmadas, no solamente la edad de la Esfinge debería ser revisada sino toda la historia entera de la evolución de la civilización.
Para comprenderlas se hace necesario efectuar una disgresión. Los escritores griegos y romanos de la antigüedad, basando sus reseñas en informaciones recibidas de primera o segunda mano de fuentes egipcias, otorgaban una antigüedad mucho mayor a la civilización egipcia que la establecida por los egiptólogos. Estas fuentes egipcias mencionaban antigüedades del orden de los 24.000 a 36.000 años durante los cuales Egipto fué gobernado por los dioses mismos y por los Shemsu Hor, los compañeros o seguidores de Horus. Mas
ante la falta de concreta apoyatura y evidencias los académicos terminaron por atribuir estas versiones a la fantasía y la leyenda.
Por lo menos uno de estos antiguos relatos puede ocultar un hecho cierto. Herodoto relata que los sacerdotes le informaron que el sol se puso dos veces donde actualmente se eleva, y que se elevó dos veces donde actualmente se pone. Esta aseveración es generalmente descartada como sin sentido. Sin embargo, como señala Schwaller de Lubicz ella puede hacer referencia a los ciclos precesionales, por lo que los sacerdotes egipcios referirían su historia a por lo menos un ciclo y medio, unos 39.000 años. Esto se halla de acuerdo con antiguos relatos y tablas cronológicas fragmentarias, sin que hubiera hasta ahora evidencia científica que lo soporte.
Schwaller de Lubicz observó que la severa erosión del cuerpo de la Esfinge no pude ser el resultado de la acción del viento y la arena, como generalmente se menciona, sino debida al efecto del agua. Si ello fuera posible deberíamos concluir que debió ser esculpida antes de que Egipto fuera cubierto por las aguas, lo que supondría aceptar que, de acuerdo a las teorías históricas aceptadas, es anterior a las civilizaciones conocidas, y que pertenece a una época en
que el hombre se hallaba en el estadio rudimentario de vivir de la caza y la pesca.
 
En 1989, el egiptólogo John A. West se contactó con el Dr. Robert M. Schoch, un estratígrafo y paleontólogo de la Universidad de Boston, quien quedó intrigado por estos argumentos y evidencias, no queriendo arriesgar su opinión hasta no haber examinado el sitio personalmente.
Ambos viajaron para efectuar un relevamiento no oficial. Si bien no pudieron conseguir permiso para entrar a la Esfinge para estudiar de cerca los detalles del desgaste, éste es tan considerable y claramente demarcado que Schoch se convenció que se debía a la acción del agua. Luego de una recorrida por la planicie de Giza, Schoch coincidió con los siguientes
argumentos:



     1. Solamente la Esfinge, las paredes de la construcción que la circunda y otras estructuras elacionadas a ella arquitecturalmente o estilísticamente exhibían estas características marcas de desgaste por agua. Todo aquello otro que data del Egipto dinástico ha sido desgastado por el viento y la arena.
     2.Las estructuras que muestran el típico desgaste por viento y arena, que se hallan esparcidas por el área, fueron cortadas de las mismas capas de roca que la Esfinge misma, y por lo tanto no pueden datar del mismo período, como creen los egiptólogos.
     3.La Esfinge y los templos del Valle han debido ser construídos en dos etapas teniendo en cuenta los desgastados bloques de piedra caliza del núcleo ubicados detrás de los de granito. 

Si bien provisionalmente satisfecho con la teoría, Schoch no la podía presentar al mundo geológico sin haber tenido acceso directo y oficialmente permitido a la Esfinge. Habiendo obtenido finalmente el permiso, el equipo de investigadores incluyó, aunque de manera no oficial, a dos geólogos adicionales, un oceanógrafo y a Thomas L. Dobecki, un geofísico
acreditado. Entonces, ya dentro de la cubierta de la Esfinge se hizo claro que las causantes del
profundo desgaste fueron las fuertes lluvias y no las crecientes ni las aguas surgentes, como en
principio se suponía. Esto también explica la presencia de los mismos perfiles de desgaste en
lugares tales como el Templo Mortuorio situados unos 30 m. más arriba, en un lugar donde
ninguna crecida, por extraordinaria que fuera, podría llegar.
Los sismógrafos de Dobiecki mostraron perfiles de desgaste debajo de la superficie y más
impresionante aún, revelaron varias cavidades subterráneas en el área inmediata a la Esfinge, en
particular un gran espacio rectangular de unos 12 por 15 metros, a unos 5m de profundidad,
entre las patas de la Esfinge. Esta cámara ha producido sorpresa en determinados círculos. El
famoso psíquico norteamericano Edgar Cayce ha predicho estando en trance, que entre
las patas de la Esfinge se encontraría la Sala de los Registros, conteniendo la historia del
perdido continente de la Atlántida. Es innecesario remarcar que estas y otras lecturas
inpiradas en trances han producido muy poca impresión en los círculos de los egiptólogos
académicos. Mas los sismógrafos no operan en trance, y aquí han mostrado una
evidencia que coincide con lo predicho por Cayce, al menos en parte. ¿Qué es lo que
contiene la cámara? Todavía no lo sabemos y el permiso para posteriores estudios
todavía está en espera de ser concedido.
El hecho comprobado de que el desgaste se debe a la acción de fuertes lluvias sólo puede
significar que la Esfinge es mucho más antigua de lo que se supone.
Extensos estudios paleontológicos coinciden en afirmar que Egipto se convirtió en desierto
alrededor del 10.000 A.C.  Antes del 15.000 A.C. esta región así como el resto del norte de
Africa fueron una fértil sabana. Coincidiendo con la irrupción de la última edad glacial, Egipto
experimentó un largo período de fuertes lluvias. Cuando lo peor de dicho período tuvo fin
alrededor del 10.000 A.C., Egipto se convirtió en desierto, y siguió siendo desierto desde
entonces, si bien gozó de ciertos períodos de lluvias en los cuales algunas regiones que hoy son
un árido desierto todavía eran verdes. Entre el 10.000 y el 4000A.C. Egipto fué aumentando
su aridez llegando al final de dicho período a ser lo que es actualmente. En la zona de Giza la
precipitación anual es de alrededor de unos 25 mm.  Bajo ninguna circunstancia puede esto
producir el desgaste observado en la Esfinge. Tomando las estimaciones más conservadoras
que permiten los datos combinados, Schoch estimó la talla de la Esfinge como mínimo en el
5000 al 7000 A.C.
Las culturas neolíticas conocidas de dicha época no han mostrado evidencias de disponer del
tipo de tecnologías necesarias para la realización de la Esfinge y de los asombrosos templos
que están frente a ella.
La noción de una civilización Atlante es ignorada y ridiculizada por los círculos académicos
modernos. Sin embargo, si bien este desprecio puede silenciar y suprimir buena evidencia, nada
hace en cuanto a su negación. Hay una creciente evidencia proveniente de distintos campos que
soporta la antigua y extendida creencia de que ha existido esta hoy perdida alta civilización,
doquiera pudiera estar ubicada. Dicha evidencia es también congruente con las antiguas
afirmaciones respecto a que dicha civilización desapareció rápidamente bajo circunstancias
catastróficas.
Sucesivas investigaciones llevadas a cabo por Schoch y John A. West, han dado nuevos
apoyos a la teoría desde varios otros puntos de vista.
En Saqqara, a unos 16 km al sur de Giza, se encuentran las tumbas de barro de los primeros
reyes del Egipto dinástico, hallándose estas en condiciones reconocibles y estables. Estas
fueron erigidas alrededor del 3000 AC, unos quinientos años antes de que la Esfinge fuera
supuestamente construída por Kefrén. Si como afirman algunos egiptólogos para preservar la
datación actual de la Esfinge, hubieran caído suficientes lluvias para desgastarla a su actual
condición inmediatamente después de su construcción, deberíamos concluir que las mismas
lluvias debieran haber caído en Saqqara dada su inmediata cercanía. Dado que aún la piedra
caliza más blanda es mucho más resistente que el barro, sería lógico concluir que dichas tumbas
de barro debieran haberse disuelto bajo dichas condiciones. Sin embargo ellas están allí hoy día
sin mostrar prácticamente signos de haber sido afectadas por el agua.
 
También se hizo necesario investigar la atribución de la Esfinge a Kefrén bajo una perspectiva
diferente. Siempre fué un artículo de fé para los egiptólogos que la desgastada cara de la
Esfinge representaría al faraón Kefrén, si bien al ojo desnudo no se encuentra semejanza entre
ambos. En un artículo del National Geographic de 1989, el arqueólogo Mark Lehner describió
sus intentos de reconstruir la dañada cara de la Esfinge mediante computadora. La cara reconstruída guardaba estrecha semejanza con la cara de una estatua de Kefrén.
Mas para lograr su reconstrucción, Lehner alimentó a su computadora con datos provenientes de una de las estatuas de Kefrén, la que en consecuencia, reprodujo la cara del faraón. Esta fué entonces superpuesta sobre la Esfinge “probando” de esta forma que la cara de la Esfinge fué la de Kefrén. Usando el mismo método también habría sido posible “probar” que la cara de la Esfinge sería la de Diego Maradona. Sin embargo dicho trabajo tuvo una amplia aceptación y fué difundido por la prensa.
Para hacer frente a estos resultados, West buscó ayuda de un experto en reconstrucción y comparación de rostros, el detective Frank Domingo, experto forense del Departamento de Policía de Nueva York. Domingo viajó a Egipto, y utilizando las prácticas normalizadas de la policía, reprodujo las caras de la Esfinge y de Kefrén y las comparó, llegando a la conclusión de que ambas son totalmente diferentes y nunca pueden haber representado a la misma
persona. Dado que las otras evidencias utilizadas para atribuir la Esfinge a Kefrén son
circunstanciales, quedó en claro que dicha atribución solamente puede persistir como artículo
de fé y no puede ser considerada evidencia científica.
La controversia respecto de la Esfinge ha dado lugar a numerosos artículos, en especial en la
revista norteamericana KMT dedicada especialmente al Antiguo Egipto. En el número de
verano del '94 se publica un artículo del Dr . James Harrell, profesor y uno de los jefes del
Departamento de Geología de la Universidad de Toledo, Ohio, cuestionando las afirmaciones
de West. En el mismo número se publica la réplica de West donde rebate punto por punto los
cuestionamientos de Harrell.
 
Recientemente, en un papiro hasta ahora desconocido, el arqueólogo Zahi Hawass, jefe de
excavaciones en el Valle de los Reyes, descubrió un plano que muestra la existencia de un tunel
que recorre el flanco interior izquierdo de la Esfinge. Estudios con sondas de resonancia
magnética confirmaron que el tunel existía. Según sus afirmaciones, posiblemente el túnel nunca
haya sido violado, ya que su entrada se encontraría intacta.
 
Según una versión que menciona P. Christian en su “Traité des Mystéres”, la Esfinge servía de
entrada a las sagradas cámaras subterráneas en las cuales se llevaban a cabo las pruebas de
iniciación. Esta entrada que hoy estaría obstruída por arena y escombros, habría estado
cerrada por una puerta de bronce cuya apertura sólo podía ser operada por los magos. En el
vientre de la Esfinge existirían galerías que llevan a las partes subterráneas de la Gran Pirámide.
Estas galerías tendrían un trazado tan intrincado que al tratar de recorrerlas sin la debida guía
inevitablemente hacían retornar al punto de partida.
La Esfinge está estrechamente ligada a la leyenda de Edipo, quién resolvió el enigma propuesto
por la misteriosa criatura compuesta por el cuerpo de un león alado y la cabeza de una mujer,
que aparecía en las encrucijadas del camino a Tebas (en Grecia). A cada viajero que pasaba le
formulaba la pregunta: “Cuál es el animal que en la mañana camina en cuatro pies, al mediodía
en dos y al atardecer en tres pies ?” Aquellos que no podían responder eran devorados por la
Esfinge. Edipo contestó que era el hombre mismo quién en la infancia gateaba apoyado en sus
manos y pies, en su juventud caminaba erguido en sus dos pies y que en su vejez lo hacía
ayudado por un bastón. Al escuchar la solución al enigma se dice que la Esfinge se precipitó
desde lo alto de una roca para así perecer.
Habría otra interpretación para dicho enigma, emparentada con una consideración pitagórica
de los números. El 4, el 2 y el 3 suman 9 que es el número atribuído al hombre y también a los
ciclos de tiempo. El 4 representa el hombre ignorante, el 2 el hombre intelectual y el 3 el
hombre espiritual. La humanidad infantil camina en cuatro patas, la humanidad evolucionante en dos, y al poder de su propia mente agrega el iluminado el bastón de su sabiduría. La Esfinge es por lo tanto el misterio de la Naturaleza, la personificación de la Doctrina Secreta. Pasar la Esfinge es alcanzar la inmortalidad.


MARCOS LEWIN


PIRAMIDES DE EGIPTO,MISTERIO REVELADO :

¿Las pirámides de Egipto fueron construidas por una civilización más antigua? No ¿Fueron construidas por seres de otras dimensiones con un propósito específico relacionado con el planeta? Sí

Para que entiendas bien el propósito de la creación de las pirámides, es importante que conozcas las razones por las que fueron creadas para posteriormente, explicarte como fueron construidas y su significado para nosotros el día de hoy.

Así como la vida humana tiene un ciclo de vida, que coincide en todos los humanos, la vida en el planeta obedece a ciclos de vida cósmicos ya establecidos.

A este ciclo de vida cósmico se le conoce como precesión de equinoccios, también conocido como “gran año”.

¿Qué es eso?

En la astrología, hay 12 signos del zodiaco. A cada año, corresponde un periodo de 2, 160 años en la vida del planeta.

Por lo que, si multiplicas 12 x 2,160 te da 25, 920 años

A este período de 25,920 años se le conoce como precesión de equinoccios o “Gran año”.

Y el planeta recorre los 12 signos del zodiaco.

Durante la primera mitad de este ciclo de 25, 920 años es cuando el nivel de conciencia se expande al máximo.

Y en la segunda parte de este ciclo, la conciencia va a decreciendo gradualmente, hasta llegar a su punto máximo de oscuridad, para después pasar a otro nivel de conciencia u otra dimensión.

Hay dos puntos clave durante el “El Gran Año”, en los cuales se dan cambios profundos y trascendentales en el planeta, y que afectan los valores humanos y la historia de manera espectacular.

Estos dos puntos están situados justo antes del punto medio, y poco antes del inicio de un nuevo ciclo o “Gran Año”.

Si divides el periodo de 25,920 años entre 2, te da 13,000 años aproximadamente, verdad?

¿De que te sirve saber esto?

La Atlántida se hundió hace 13, 000 años. La causa de su hundimiento, fue llegar al punto medio del “Gran Año”. En este punto, se alcanzó el punto máximo de la conciencia.

Llegar a este punto clave dentro del ciclo, ocasionó cataclismos y ocasionaron cambios en el planeta que afectaron la vida.

Alguien sabía que esto iba a suceder en la Atlántida antes de que pasara? Sí.

Los Maestros Ascendidos de ese continente, seres que habían alcanzado la conciencia crística y la inmortalidad, lo sabían, y se prepararon 200 años antes, para recibir el cataclismo.

¿Qué hicieron?

Para empezar, la memoria humana y su existencia como especie está ligada al campo magnético del planeta.

De hecho, cada especie animal tiene su propio campo magnético planetario que se relaciona con ellos.

Es una especie de red electromagnética que se extiende por toda la Tierra.

Cuando una especie desaparece, lo hace automáticamente el campo magnético que se relaciona con ellos.

Cuando se llega al punto medio dentro del “Gran Año”, el campo magnético del planeta llega al punto cero y se destruyen los campos magnéticos.

Con ello, se destruye la memoria también y se desaparece como especie.

Los Maestros Ascendidos de la Atlántida lo sabían. Necesitaban hacer algo, para que la raza humana no despareciera.

Solicitaron permiso a las Jerarquías superiores para construir un nuevo entramado crístico.

Así, cuando pasara el hundimiento de la Atlántida y se destruyera el campo magnético relacionado con los humanos, el nuevo entramado crístico tomaría el lugar inmediatamente ¡y los humanos podrían seguir existiendo como especie!

Aunque la memoria sí desaparecería. Los atlantes que sobrevivieran ya no recordarían quienes eran y empezarían de cero.

Eso no pasaría con los Maestros Ascendidos. Ellos sabían como crear campos magnéticos internamente, para conservar su memoria.

Bien, ahora empezamos a ver el propósito de la creación de las pirámides de Egipto.

Los Maestros Ascendidos Toth, Ra y Araamagot decidieron construir las pirámides, para construir esa nueva red electromagnética.

Eligieron a Egipto, porque justo debajo de la zona en que están construidas, estaba el eje del entramado de conciencia crística, que en esos momentos todavía existía.

Por lo que las pirámides tienen una antigüedad aproximada de 13,000 años.

Las pirámides, según Toth le platica a Drunvalo Melquisedec, fueron construidas con la mente y el corazón, en un período de 3 días de la cuarta dimensión. Debo aclarar que nosotros nos encontramos actualmente en la tercera dimensión. Por lo que el equivalente en tiempo en nuestra dimensión debió de ser mucho mayor

Los Maestros Ascendidos, también construyeron una nave espacial, de 3 a 5 átomos de grosor, plana en su base y techo. Con una longitud equivalente a dos edificios de extremo a extremo.

Dicha nave tenía forma circular. Fue colocada kilómetro y medio debajo de la Esfinge, en un supertono electromagnético más alto que le permitía no ser vista y atravesar la Tierra sin problema alguno.

Regresando a la precesión de los equinoccios, los cambios en cualquiera de los dos puntos clave de “El Gran Año” ocasionan grandes cambios en el eje gravitacional de la tierra y pueden dar lugar a glaciaciones, hundimiento de continentes, terremotos, etc.

Eso es lo que iba a sucederle a la Atlántida.

Y entonces sucedió el cataclismo.

Toth tomó la nave donde se encontraba debajo de la Tierra y se dirigió a la Atlántida, para salvar a los Maestros Ascendidos.

Casi inmediatamente después de haber despegado unos cientos de metros de la superficie con los Maestros Ascendidos, se hundió la última isla de la Atlántida, Undal.

Se dirigieron a una pista de aterrizaje situada en la punta de la Gran Pirámide.

Los Maestros Ascendidos conservaron su memoria, al crear su propio campo electromagnético.

Después de tres días y medio, se llegó al punto cero en el campo magnético y se emergió en el mundo de la tercera dimensión, en el que nos encontramos ahora.

Pasado esto, los Maestros Ascendidos penetraron en la Gran Pirámide por un tunel circular que los conducía a la ciudad subterránea.

Ra y un tercio de los Maestros Ascendidos se quedaron en esa ciudad subterránea. Entre esos maestros se encontraba Tat, el hijo de Toth.

En esa ciudad subterránea se formó la hermandad de Tat.

Después, volaron al lago Titicaca. Toth y otro tercio de los Maestros fundaron el imperio de los incas.

Finalmente, la nave viajó al Himalaya y desembarcó Araamagot.

El resto de los Maestros regresaron a la Esfinge.

La razón de que se escogieran la ciudad subterránea, la Isla del Sol y el Himalaya, fue para establecer la red de circuitos energéticos de una conciencia crística sintética de la Tierra.

Egipto es el punto masculino de la red, los Mayas-Incas el femenino y el Himalaya el punto neutral.

En términos científicos, esta red de conciencia crística, es un campo electromagnético que se extiende por toda la tierra y tiene formas geométricas.

Posteriormente, los Maestros hicieron miles de pirámides en la cuarta dimensión, que no son visibles para nosotros.

También, esta vez con la ayuda de los humanos, construyeron pirámides y catedrales para ayudar a la red de conciencia crística.

En el complejo religioso de Teothiuhacán, México, hay dos grandes pirámides, la del Sol y de la Luna.

¿Que crees?

La pirámide del Sol, que es la mayor, tiene lados de 215 metros, por lo que su base es semejante... ¡a la de la Gran Pirámide de Egipto!

Esta coincidencia se explica, por ser los Maestros ascendidos de la Atlántida los creadores de estas pirámides, ya sea físicamente o intelectualmente con la ayuda de los humanos de las culturas locales.

Así como en Egipto, que la historia oficial dice que las Pirámides y la Esfinge fueron construidas de repente, sin ningún conocimiento importante de las culturas anteriores...

¿Que crees? La historia oficial dice que en Teotihuacán pasó EXACTAMENTE LO MISMO.

Y en un pueblo, que no conocía herramientas de metal, ni utilizaba maquinas simples para la construcción...

Y así como Toth parece ser la persona histórica concreta que enseñó a los egipcios todo lo que aprendieron en aquellas lejanas épocas, en Teotihuacán existe la historia de que Quetzalcóatl llegó con esta cultura, y fue un Dios civilizador que dio a los hombres cultura y sabiduría.

Te hago notar que, antes del hundimiento de la Atlántida, se había llegado a una conciencia de la unidad con el universo y del valor del amor, por haber llegado al punto máximo de despertar de la conciencia, en el punto medio del "Gran año".

Los atlantes eran extremadamente intuitivos y desarrollados del lado derecho de su cerebro, el lado femenino.

Por eso, los Maestros ascendidos tenían valores muy diferentes y sabiduría desconocida por los pobladores locales a los que llegaron.

Y su función, repito, fue insertar nuevamente algunos conocimientos de la Atlántida, así como construir con la ayuda de los humanos, Pirámides y lugares energéticos, para ayudar a la nueva red de conciencia crística del planeta.

En los Mayas, se habla de Pakal, un Dios que tenía una apariencia blanca, alta... muy parecida a la de Quetzalcóatl.

Y en los Incas, está la leyenda de Manco Capac.

Hay una enorme coincidencia la apariencia física de estos personajes: blancos, altos, en algunos casos barbados y con unos conocimientos astronómicos y sabiduría infinitamente superior... y que lo enseñaron a los pobladores locales.

¿Conclusión lógica? Estos seres: Toth, Quetzalcóatl, Pakal, Manco Capac, fueron...

LOS MAESTROS ASCENDIDOS DE LA ATLANTIDA.

Se nota que la construcción de pirámides y lugares místicos, tiene lugar principalmente en una franja a lo ancho del trópico de cáncer.

Su función, es ser una especie de batería que almacena la energía del cosmos y alimenta a la red de conciencia crística, cuyo eje está debajo de la Gran Pirámide de Egipto.

Se sabe que, en esa franja, es más fácil captar la energía que viene del Cosmos. También, se ha descubierto que la terminación en punta de las pirámides facilita la absorción de dicha energía.

Y como la red de conciencia crística es una red de energía electromagnética, entenderás porqué se ubicaron las pirámides y catedrales en esta franja.

He hablado de que hay una ciudad subterránea debajo de la Gran Pirámide ¿Hay pruebas?

Sí.

En 1996, Larry Hunter y otros investigadores descubrieron una red de túneles bajo el complejo de Gizeh.

Hunter afirma que esta red lleva a una enorme ciudad subterránea, 13 metros de superficie y 12 pisos de profundidad, que abarca un área de 10.5 x 12 km.

Cómo la ves?

Regresando al hundimiento de la Atlántida, se originó por entrar al punto medio en “El Gran Año”, y esto se vio acompañado de una enorme inundación, y un cambio en los campos magnéticos y eje gravitacional de la tierra, que ocasionó cambios geológicos importantes e inundaciones.

West afirma que la erosión que hay en la Esfinge fue provocada por agua, no por el viento, como afirman los egiptólogos tradicionales.

Dice que esta erosión por agua, se dio al final de la última era glacial, hace 12,000 años aproximadamente.

¿Es una coincidencia que casi cuadre con el periodo del hundimiento de la Atlántida y construcción de las pirámides hace casi 13,000 años?

Recuerda que la Esfinge fue construida hace unos 13,000 años antes del cataclismo de la Atlántida.

Es lógico suponer que sufrió por un periodo fuerte de lluvias que la erosionaron durante el desastre. De hecho, en el diluvio de Noé, se dice que las lluvias no cesaron durante varios días.

¿Qué significa todo esto para nosotros, hoy en día?

Te recuerdo que el “Gran año”, que es la precesión de equinoccios, comprende 25,920 años y hay dos puntos clave en el ciclo: el que le pasó a la Atlántida… y el que está a punto de sucedernos.

Los puntos se dan, uno, poco antes de la mitad del periodo de 25,920 años (cuando se hundió la Atlántida) y el otro, poco antes de finalizarlo.

Y nos estamos acercando… al segundo punto. Estamos cerca de finalizar el período de 25,920 años.

En los últimos 2,000 años hemos estado en el signo de Piscis. Y estamos a punto de pasar a la Era de Acuario. Los cambios de signo significan cambios culturales y de valores muy profundos.

El cambio de signo… coincide con la finalización del Período del “Gran Año”.

Estamos acercándonos al punto más bajo de conciencia. Y a punto de pasar a otra dimensión, la cuarta.

¿Cómo se refleja esto actualmente? En las guerras, terremotos, suicidios, etc.

Eso tiene que ver con el campo magnético de la Tierra. El sistema nervioso humano está íntimamente ligado al campo magnético.

Y éste se está desestabilizando, como debe ser por su acercamiento al fin del “Gran Año”.

Gradualmente, el campo magnético se está acercando a cero… como le pasó a la Atlántida.

Es por eso, que los seres humanos nos volvemos un poco desmemoriados y desequilibrados emocionalmente en esta época.

Y es por eso que gradualmente hay más terremotos, por estar siendo desequilibrado el campo magnético y el eje gravitacional del planeta.

Al acercarnos más al punto cero… la memoria se vuelve más volátil.

Porque cuando se llega al punto cero, se pierde la memoria por completo.

Y emergeremos… a la cuarta dimensión. En esta dimensión, los pensamientos se vuelven realidad al instante.

Y es importante que aprendas a activar tu campo magnético, conocido esotéricamente como campo merkaba, para que conserves tu memoria, como hicieron los Maestros Ascendidos en la Atlántida.

Por eso hay tantos seres de otros mundos y otras dimensiones en estos momentos en el planeta para guiarnos.

Por eso has estado escuchando de OVNIS, Pleyadianos, Arturianos, Saint Germain, Sirios, etc. abruptamente en este siglo, cuando en los anteriores se había dado con menor intensidad.

Algunos seres de otras dimensiones están como simples espectadores, porque saben lo que va a venir al planeta y quieren presenciar tan notable acontecimiento.

Otros, saben que está a punto de suceder un acontecimiento de carácter universal al planeta, y desean ayudarnos a pasar sin mucho dolor, de la tercera a la cuarta dimensión.

Por eso, tienes que ser impecable con tus palabras y con tus pensamientos. Por eso estos amigos cósmicos insisten tanto en la pureza de pensamientos y la fuerza del amor.

No hay cabida para sentimientos no positivos en la cuarta dimensión.

Aparte de que, por el acercamiento al punto cero, el campo magnético te está afectando en tus emociones, y fácilmente puede hacer que te desesperes por pequeñas cosas y pienses negativamente.

Los terremotos tienen que seguir y las guerras también. Pero el gran cambio de dimensión está muy cercano. Parece que se daría en el 2,012 según las profecías mayas, que como afirma el Dr. Ronald Bonewitz, no son mayas ni son profecías.

Este investigador menciona que los mayas heredaron estos conocimientos de otra cultura.

Hay un códice maya, el códice Madrid, que habla del continente Mu.

Como su destrucción es casi idéntica a la de la Atlántida, se presume que Mu… era la Atlántida.

Y es probable que estas “profecías” son heredadas de los atlantes. Se dice que los mayas fueron sobrevivientes del cataclismo de la Atlántida.

Y no son profecías.

Es como si nosotros sabemos que una mujer, a determinada edad empieza a menstruar, a determinada edad desarrollarsele las caderas, los senos, etc.

No es una profecía de la mujer, verdad?

Simplemente, se conocen los ciclos naturales de la vida de una mujer, por lo que se puede saber con cierta anticipación cuando va a tener sus cambios físicos.

De la misma forma, el conocimiento de los mayas, corresponde al conocimiento de este ciclo natural de la vida del planeta, conocimiento heredado de los atlantes.

Tenemos el destino en nuestras manos. Con nuestros pensamientos positivos de amor hacia los demás, podemos crear nuestro futuro y nuestra ascensión sin dolor.

Hay muchas opiniones encontradas entre los esotéricos, seres de otros planetas y aún entre los Maestros Ascendidos, en que la transición a la cuarta dimensión se puede dar sin tantos cataclismos, como es usual.

Lo que sea, lo único que puedes hacer es:

Se impecable con tus pensamientos.

Se impecable con tus palabras.

Se impecable en tu amor hacia ti y hacia los demás.

Aaaahhh… se me olvidaba algo. Las pirámides también son lugares de iniciación, en los que en la época del Rey Akenatón, se enseñaba a las personas como obtener la conciencia crística y ser inmortales.

Akenatón era un ser que provenía de la estrella de Sirio y vino a cumplir una misión específica. No era humano.

El gran sarcófago que hay en la Gran Pirámide, no era para sepultar a nadie. Era el lugar en el que los iniciados en los conocimientos perdidos descansaban por tres días, después de “morir” y resucitar nuevamente, pero ya con la conciencia crística, después de pasar por todo el proceso de iniciación dentro de la Gran Pirámide.

Estos seres que adquirieron la conciencia crística convivieron muy de cerca con la hermandad de Tat y vivieron en la ciudad subterránea por un tiempo.

Posteriormente, éstos seres inmortales salieron a la superficie y se fueron a Masada, donde se les conoció como los esenios.

Se dice que María, la madre de Jesús, fue uno de éstos seres inmortales.

Bueno, me despido, estos temas son apasionantes, y probablemente he dicho cosas que no son correctas y he cometido algunas imprecisiones.

Pero también se que muchas cosas aquí expuestas sí son ciertas.

Encajan perfectamente como piezas de un rompecabezas que explican muchas cosas del planeta y del universo mismo.

También explican porque hay pirámides con funciones tan parecidas en culturas y lugares tan distantes.

Explica porque en varias culturas hay huellas de "dioses" de constitución física diferente a la población promedio de las regiones a las que llegaron.

Y explica porque hay un conjunto complejo de conocimientos astronómicos y científicos muy parecidos... en lugares totalmente alejados.

Y explica porque, abruptamente, culturas con ningún antecedente cultural importante, empezaron a mostrar conocimientos muy difíciles de alcanzar para nosotros en nuestra época.

El Dr. Ronald Bonewitz dice, que pareciera que culturas como Egipto, Sumer, Mayas, etc, hubieran heredado un conjunto similar de conocimentos de una cultura anterior a ellos... y que las pequeñas diferencias que hay, se deben a las diferencias culturales locales.

¡Creo que Bonewitz a dado en el clavo!

Yo apoyo rotundamente esta teoría.

¡Suerte!

 

Bibliografía:

Frisell, Bob, La Cuarta Dimensión, Ediciones Robin Book, Barcelona.

Frisell, Bob, La Cuarta Dimensión 2, Ediciones Robin Book, Barcelona.

Perala, Robert, El Proyecto Divino, Grupo Editorial Tomo, México.

Bonewitz, Ronald, Profecía Maya, Editorial Diana, México.

Bigliano, Marcelo, Misterios Egipcios, Grupo Editorial Tomo, México.

Colaboración de Edgar Martínez
México


LA TEORIA PIRAMIDAL

LAS PIRAMIDES DE GIZEH
Y EL DECUBRIMIENTO MAS IMPORTANTE
DE TODA LA HISTORIA DE LA HUMANIDM,

La teoría pirarnidal de Héctor H. Moracci Bauvier

Desde hace mfles de años se habla de un fabuloso tesoro escondido en las pirámides egipcias. Diversos autores egipcios. judíos, árabes, etc. se refirieron al tema. incluso al sultán Al Mamun en el siglo X de nuestra Era, viajó expresamente para tratar de encontrarlo, la entrada al turismo que se encuentra en la cara Norte de Keops, se le atribuye a este Sultán con la finalidad' de los tesoros como botin. Sin embargo el enigma sigue aún hoy y es por eso que gracias a la TEORIA PIRAMIDAL, se encontrará el fabuloso tesoro, que cambiará la historia de la Tierra.
Siempre se estudió a Keops dejando de lado a las otras dos pirámides, pero la maqueta astronómica de nuestro sistema solar que representan las únicas maravillas de la Humanidad que aún se conservan, necesitaba el estudio de las tres juntas.
Los constructores quisieron legar un tesoro que fuera revelado por la razón. Conocedores de los ciclos destr-uctivos del planeta, esto . es un cambio brusco en la posición ante el Sol y la salida de las aguas oceánicas en una enorme ola y que cualquier construcción humana desaparecería llevada por las aguas; idearon las tres pirámides planetas, con los exactos tamaños a los planetas que representan, sus exactos colores tal como los ve el ojo humano a través del telescopio y a nuestra tierra como la moderna astronáutica y sus fotos nos ofrece cotidianamente, y también las exactas órbitas y distancias en escala llevadas del plano astronómico al geográfico.

Así tenemos que:

KEOPS ES LA TIERRA
KEFREN ES VENUS
MICERINO ES MERCURIO

Lo único que falta en esta maqueta astronómico es su centro, o sea el mismísirno SOL.
La escala la dan las piránúdes entre sí, por eso es que partiendo desde KEOPS hacia el Sur, siguiendo por el meridiano que corta a la pirámide que los antiguos elipcios llamaban EL PLAN DE LA ARMONIA DIVINA y dirigiéndonos 1470 metros (la distancia Tierra - Sol es de 147 millones de km.) nos encontramos sobre el fabuloso tesoro de una Era anterior, cuando el Sahara era un enorme lago rodeado de vegetación.
Las pirámides son Mojones indestructibles. El hombre, destruyó su recubrimiento óptico y fue molido por las canteras para los palacetes de El Cairo. De lo contrario
podríamos apreciar su belleza.

La órbita Tierra-Venus es de aprox. 40 millones de Km.

La distancia Keops Kefren es de 400 metros.

U distancia Kefren Micerino es de 500 metros.

La distancia Venus-Mercurio es de 50 millones de Km.

Además de la entrada indicada anteriormente para hallar el tesoro, se encuentra otra que comunica con las otras pirámides y el tesoro. La misma se encuentra en la cara Norte a la 
altura del actual OJO DEL HORIZONTE por donde se ingresaba durante los ritos iniciáticos, exactamente en la fila 1 7 pero 7,35 metros de la línea del meridiano hacia el Oeste, con lo que nos queda un rostro bien definido. Retirando las piedras que ocultan esta verdadera entrada a la galería, ge mela de la que se conoce en la actualidad y visita al turista, ya que las galería y cámaras que conocemos son falsas, fueron selladas al mismo momento que se las construyó y esto de doble cámara es común en los egipcios, ya que tenían todo doble: doble esposa, doble trono, doble imperio, etc. retirando, repito, las piedras descubrirnos el sendero, las galerías que nos llevarán al más allá, que nos llevará a conocer que los constructores vivían en la Antártida que no es otra cosa que la mitológico Atlántida, cuando la Tierra enfrentaba al Sol con lo que es hoy el continente helado. En aquella época era un clima tropical y se desarrolló una civilización del Espíritu, las pruebas son diversas: Cada vez más las expediciones a la Antártida descubren vegetación tropical bajo los hielos, vegetación tropical gigante en nuestra pata gonia (hoy petrificada en Chubut y Santa Cruz). Además y para un rechazo total de que la Atlántida estaba en el Atlántico con sólo recortar los continentes Europeo y Americano y de igaul forma a un rompecabezas, uniendo sus partes no falta ninguna isla o continente.

El tesoro nos llevará -a conocer las leyes de los ciclos biológicos, nos llevará a conocer la energía magnética que circula en el Cosmos y en nuestro planeta y no sabemos utilizar, como la que utilizan las naves tipo plato volador. Conoceremos que los platos voladores, no son extraterrestres, sino guardianes casi inmortales que nos vigilan y que descienden de los constructores piramidales.
Sabremos también que la Torre de Babel no es otra cosa que KEOPS, que el pueblo y las razas que huyeron hacia el nuevo Ecuador la construyeron con amor y no como esclavos, como un legado religioso, que hablaban el mismo idioma espiritual.
Sabremos también que la Montaña de Dios de Moisés no es otra cosa que KEOPS, etcétera, etcétera.

El complejo piramidal de Gizeh, aguarda aún a los hombres que ingresarán al pasado remoto y que transformará la mente y el espíritu y terminará con la civflizaicón de los Caínes, para que Abel y el Bien se restablecido en nuestra Tierra.


El Tetragrama inscripto en el "Ojo del horizonte" de Keops corresponde a la Identificación de nuestro sistema solar y al simbolIsmo cuaternario de la Natura cza de acuerdo a la escritura del Gran Arquitecto


MISTERIOS DE ELEUSIS :

Oriundos de Atenas, donde tenían su único santuario situado a poco más de veinte kilómetros de su recinto urbano, se tiene noticia de los cultos eleusinos al menos desde el siglo VII a.C. Pisistrato (560-527) hizo levantar su sede más emblemática, que fue destruida por los persas, y Pericles encargó la reconstrucción de su templo, el Telesterión, a Ictinio, el mismo arquitecto que erigió el prodigio del Partenón. Este lugar profundamente sagrado se mantuvo siempre abierto a la devoción de todos los pueblos, con excepción de los enemigos naturales de Grecia, los persas, hasta los tiempos del emperador Justiniano, en que lo devastaron definitivamente los godos arrianos de Alarico en el año 396. Aún así, con el santuario derruido, todavía se tiene noticia de que el filósofo gnóstico Sinesio se hizo iniciar en sus misterios cien años despues. 
De esa sede sagrada escribiría Arístides: "Eleusis es el santuario común a toda la Tierra; entre las cosas divinas concedidas para los hombres no hay una sola más grandiosa ni más brillante. ¿Dónde han sido cantados mitos más admirables, Aunque ni dramas más importantes han embargado a los espíritus? 
¿Dónde se ha visto el espectáculo rivalizar más felizmente con las palabras oídas, ni ser contempladas escenas tan admirables, en medio de apariciones indecibles por incontables generaciones de hombres bienaventurados?". 
Ninguna devoción como la despertada por Eleusis prendió tan profundamente en el núcleo de la cultura clásica. Ningún otro conocimiento marcó de forma más indeleble el espíritu de la antiguedad. Ninguna esperanza creó doctrinas esotericas más firmes y serenas que aquella transmisión misteriosa 
y esencialmente secreta de evidencias salvadoras que acompañó a los mensajes emitidos por el centro de poder espiritual más respetado y venerado de cuantos surgieron por tierras del mundo mediterráneo. Ningún culto se enfrentó a los mitos olímpicos con más fuerza y mayor fe que el que se revelaba en los Grandes Misterios que tenían lugar en el Telesterión. Aquel fervor sólo podía deberse a una realidad más allá de la fe: la de un conocimiento transmitido con tanta fuerza como para afirmar sin lugar a dudas en el espiritu de sus adeptos la Realidad desconocida de un universo de certezas que los mitos y los símbolos de 


Roma, nían al alcance de quienes se 

tregaban a la magnitud de su misterio, por encima de cualquier racionalidad. Para penetrar en el misterio de los cultos eleusinos, tendremos que asumir que todo el mito simbólico que los rodeó tiene como protagonista central a Démeter, personificación de la Magna Mater originaria que marcó las creencias ancestrales de la humanidad. Démeter no descendía de ninguna divinidad nacional, como podría ser el caso de Zeus en la Hélade, y su culto surgió aquí con este nombre del mismo modo que apareciera con los más diversos apelativos en todas las culturas primitivas del planeta, en tanto que divinidad planetaria y telúrica a la vez, en contacto asiduo con el ser humano, generadora y conservadora de todas los aspectos de la vida: Gaia. 
Un himno homérico del siglo V, dedicado a la diosa y a sus misterios, cuenta que su hija Core -o Perséfone-, a quien encargara la enseñanza del arte agrícola a los humanos, fue raptada por Plutón y conducida al mundo de las profundidades del Hades, donde el hermano de Zeus la hizo su esposa. 
Desesperada Démeter por esta pérdida, decidió no regresar a los cielos, sino que comenzó a vagar por el mundo hasta llegar a Eleusis, donde, sin ser reconocida, permaneció sentada junto al Pozo de las Vírgenes. Los reyes de aquel lugar la invitaron a convertirse en nodriza de Demofón, su hijo recién nacido. La diosa aceptó, cuidó del infante y, viéndole como a un hijo, trató de transmitirle la inmortalidad y hacer que fuera eternamente joven, lo mismo que los dioses. Para ello, cada noche lo pasaba en secreto sobre las llamas, sin que nadie se percatase. Hasta que la madre, Metanira, descubrió aquel rito y, creyendo que la nodriza pretendía quemar al niño, se lo arrebató violentamente, rompiendo el hechizo. Démeter se descubrió entonces a si misma como la gran diosa que era y, rodeada de una luz cegadora, reclamó que se le construyera en aquella ciudad "un templo con un altar debajo", donde ella misma transmitiría su sabiduriz a los humanos. Esta transmisión del conocimiento superior fue la que ordenó el ritmo y la naturaleza de los rituales mistéricos reservados a los iniciados y que tenían lugar lejos de la curiosidad de quienes se conformaban con ser devotos fieles de la Madre primigenia. 
Sigue contando el mito que, cuando el templo estuvo terminado, la diosa se refugió en su interior, sin más pensamiento que recuperar a su hija perdida y abandonando a los seres humanos a su propia ignorancia. Por esta actitud, la tierra comenzó a secarse, sin que ningún ruego valiera para hacerla volver a su actividad. Zeus, atisbando el desastre -reconociendo, pues, la superioridad de la Gran Diosa-, pidió a Plutón que devolviera a su esposa y éste accedió al fin, pero antes de hacerlo le introdujo en la boca un grano de granada, lo que significaba que Coré nunca podría abandonar el Hades y tendría que regresar con su esposo cuatro meses al año, mientras los ocho restantes permaneceria junto a su madre. Démeter aceptó esta condición, regresó a sus cielos y la tierra volvió a ser fértil y a dar frutos. Pero antes de marchar, reveló a los primeros iniciados de su culto, Triptolemo, Diocles, Eumolpo y Keleo, "los ritos gloriosos que no pueden ser transgredidos, penetrados ni divulgados, pues el temor a las diosas es tan poderoso que acalla la voz". Así explica el himno la fundación de los Misterios. Ellos fueron sus primeros adeptos y Triptolemo fue considerado el primer hierofante de aquellos cultos; montado en un carro de fuego tirado por serpientes (recordemos la naturaleza simbólica de la serpiente como energía emanada de la tierra), recorrió incansablemente el mundo para enseñar a los mortales la agricultura y fomentar la devoción por la gran diosa que aguardaba en el templo de Eleusis. 


Una fiesta para los iniciados 

La historia de Demofón y el fracaso sufrido por Démeter al pretender hacerle inmortal es, en el mito sagrado, el trasunto de ese error divino que surge en tantas creencias y que explica simbólicamente por qué el ser humano nunca pudo alcanzar la inmortalidad a la que estaba destinado, pero que cabe aún enseñarle el camino oculto para alcanzarla y salvarse de la muerte. Ese fue el núcleo rector de los Misterios, en los que, según se desprende de los escritos que nos han llegado sobre su naturaleza, los iniciados no lograban acceder a la inmortalidad, pero se les mostraba la imagen de lo que esa inmortalidad podría llegar a ser si obraban conforme a las enseñanzas que la iniciación les transmitía. 
Este gran misterio, cuyo secreto consiguieron guardar tan celosamente quienes se sometieron a los ritos sagrados de Eleusis, era la gran esperanza en pos de la cual acudían al santuario miles y miles de adeptos en las grandes fiestas que se celebraban anualmente en dos ocasiones, llamadas respectivamente los Pequeños y los Grandes Misterios. En ambos casos, todo comenzaba a desarrollarse con una peregrinación masiva desde Atenas al santuario, pasando los peregrinos por lugares clave que les iban descubriendo los motivos más profundos del culto: el bosquecillo de laureles consagrado a Apolo (hoy se levanta allí un monasterio ortodoxo), el puente sagrado, las ciénagas que anunciaban la entrada al Averno y el paso junto a los campos de gramíneas de la llanura Rariana. Todo en el camino despertaba en los iniciados la memoria del mito que revivían paso a paso. En los misterios menores, celebrados durante la primavera, se rememoraba la larga marcha solitaria de Démeter en busca de su hija perdida y su desarrollo era más bien una memoria de la tristeza de la diosa y una comunión de los creyentes con su dolor y con la tragedia que representaba para la vida de la Tierra. 
Los Misterios Mayores se celebraban en el mes de septiembre y comenzaban el día 14 con la misma procesión peregrina de los fieles desde Atenas a Eleusis, precedidos por los mystai (los hombres pelados), que eran los iniciados encargados del culto y de enseñar a los peregrinos los pasos sagrados del mito y el significado inmediato de los lugares sagrados por los que iban pasando a lo largo de un camino que se prolongaba durante toda la jornada. 
El día 16, tras el recogimiento de una jornada de descanso que sucedía a la larga marcha, el rito que debían cumplir todos los fieles consistía en un baño litúrgico en las aguas de la bahía de Eleusis, en la playa situada frente a la isla de Salamina. Durante el día 17 se celebraban los sacrificios y los asistentes mantenían el ayuno, acompañado de juegos deportivos en honor a la diosa. Y el día 18 tenía lugar un ágape en el cual el consumo de bebidas psicotrópicas introducía a los asistentes en un estado alterado de conciencia que, como en un drama alucinado desarrollado en su propio interior, les ponía en contacto con otros esquemas absolutamente diferentes de los que constituían la experiencia cotidiana. Este primer grado iniciático, al que tenían acceso muchos adeptos, se completaba con la llegada, el 19, de una comitiva de jóvenes que venían de Atenas durante la noche, alumbrándose con antorchas y portadores de una imagen del dios Yacco (hijo de Démeter y Zeus), que se unía a las celebraciones eleusinas añadiéndoles características propias de las bacanales dionisiacas, en las que participaban todos los asistentes. 
Finalmente, a partir del día 20, ya lejos de la asistencia masiva de los celebrantes, tenían lugar las reuniones secretas de los iniciados. En ellas, los mystai eran invitados a acceder al grado de epáptai, ("los hombres que han visto"), dirigidos por las enseñanzas de los hierofantes, llamados así porque se les consideraba "reveladores de lo sagrado". 
Lo que tenía lugar en estas reuniones, sumamente restringidas, fue tomado durante mucho tiempo por primitivas representaciones dramáticas en las que iniciados de los grados superiores asumirían los papeles de los personajes sagrados del mito y aclararían su significado ante el resto de los adeptos. Sin embargo, si se leen cuidadosamente los escritos que revelan lo que sucedía en aquellos rituales, puede llegarse a la conclusión de que, más que de funciones dramáticas, se trataba de visiones provocadas por auténticas alteraciones místicas de la conciencia debidas a la ingesta de sustancias alucinógenas que se invitaba a consumir a los elegidos. 


La bebida sagrada 

Desde que los estudiosos comenzaron a penetrar en el significado que pudieron tener los Misterios eleusinos, se tuvo conciencia de que los ritos iniciáticos que en ellos tenían lugar se ayudaban de algún tipo de bebida o de comida a la que se añadían componentes psicotrópicos de un tipo más o menos parecido al haoma de los cultos mitríacos. Finalmente, la aparición de numerosas referencias, siempre discretas, a los alimentos que se consumían en los ágapes, llevaron a la conclusión de que esta sustancia procedía de un minúsculo hongo alucinógeno que se desarrolla en las espigas del trigo y del centeno, el cornezuelo que, consumido en cantidades no controladas, es el responsable de las epidemias que tan corrientes fueron en la Edad Media y que se conocieron como el fuego de San Antón. El descubrimiento científico que ha llevado a esta conclusión es relativamente reciente, porque, al igual que sucede con muchas otras clases de hongos considerados popularmente como venenosos, el efecto de su veneno depende en gran medida de la cantidad que se consuma. En este sentido, cabe suponer que los hierofantes de los Misterios eleusinos conocían perfectamente estos efectos, pues eran ellos los que, al parecer, preparaban las pócimas que se bebían y hasta los panecillos sagrados que se consumían en aquellos ágapes, tal y como hoy los chamanes centroamericanos cuidan de quienes acuden a ellos para experimentar los estados alterados de conciencia que producen sus plantas enteógenas. Así, aquellas sustancias estaban en condiciones de transportar a los neófitos a la comprensión de las verdades trascendentes que se les transmitían o que se les habían sugerido a través del nuto. Lo curioso de estas sustancias es que en nuestra Edad Media, precisamente cuando comenzó a expandirse el llamado Fuego de San Anton por toda Europa como epidemia mortal, se constituyó una orden monástica, la de los antonianos, que estableció sus conventos por todo el mundo cristiano y se erigió en protectora de los afectados por este mal. En España tuvieron varios cenobios a lo largo del Camino Jacobeo y, entre ellos, se encontraba el de San Antón de Castrojeriz, ubicado precisamente en la Tierra de Campos, que fue conocida desde 
tiempos romanos como el granero de la Península, porqué de ella salía casi todo el trigo y el centeno que se consumía en la España cristiana. Los antonianos, una orden con profundas implicaciones esotéricas, plantean aún hoy la incógnita de si trataron el cornezuelo únicamente como sustancia venenosa que convenía combatir, o si llegaron a experimentar con sus efectos psicotrópicos en sus capítulos secretos. 


La travesía mística 

Los testimonios de quienes pasaron por aquellas iniciaciones, a pesar del secreto en el que lograron mantener sus experiencias, dejan entrever los efectos de las drogas alucinógenas que allí se consumían. Todos coinciden en sus parcas explicaciones diciendo que alcanzaban la visión de algo sublime y que, quien llegaba a percibirlo, se convertía en epopte o iniciado superior. Igualmente coinciden en las descripciones de tales experiencias diciendo que no se trataba de tener visiones de personajes palpables, sino de phasmata, es decir, de figuras fantasmagóricas que, como iniciados, debían interpretar de acuerdo con las enseñanzas que recibian. 
También cuentan que a las visiones acompañaban otros síntomas físicos muy concretos, tales como temblores, mareos, náuseas, escalofríos y profundas alteraciones de la visión, lo que coincide con las experiencias relatadas por quienes se han sometido a la ingestión experimental de este tipo de sustancias enteógenas. En este caso, a la prohibición de relatar la visión fantasmagórica se unía su radical incomunicabilidad a la hora de describir la naturaleza de la experiencia en la que se involucraban. 
Y todavía nos encontramos con una anécdota muy sugerente, 
pues citan los textos históricos que se produjo un gran escándalo en Atenas cuando, contraviniendo pecaminosamente los preceptos emanados de Eleusis, que especificaban que sólo en el Telesterión podían practicarse los ritos iniciáticos de los misterios, se descubrió que un gran número de aristócratas habían comenzado a celebrar en sus residencias tales ritos de manera privada. Las descripciones que nos han llegado del proceso iniciático eleusino son oscuras, deliberadamente crípticas. Quienes las llevaron a cabo en sus escritos eran conscientes de su obligación de guardar el secreto, por lo que, lo mismo que sucedió con otras iniciaciones, todos se abstuvieron de ser explícitos y las narraron recurriendo a imágenes que nunca sabremos si eran reales o sólo poéticas. Si cabe interpretar, sin embargo, que tales iniciaciones se planteaban como una auténtica sincronía del ser humano con el Cosmos, que se manifestaba a través de la peregrinación espiritual a una isla simbólica, para llegar a la cual había que atravesar las aguas en las que el neófito seria previamente lavado y purificado de todas las taras que arrastraría de su experiencia cotidiana. En la isla, el adepto emprendía el ascenso a la cumbre -como la subida mística al Monte Carmelo cantada por san Juan de la Cruz-, en la que caminaría unos trechos solo y otros acompañado por los dioses de los Misterios, con los que terminaría confundiéndose, convertido en parte integrante de la divinidad. Iluminado por el Conocimiento, el iniciado regresaba al mundo. Y entonces, según describe el gnóstico cristiano Sinesio, "los sacerdotes, con adornos en la cabeza y tañendo flautas sagradas, venían a su encuentro".


MISTERIOS DE PASCUA,KARNAC,STONENGE Y ZIMBAWE :

NOS LLENA DE ORGULLO,PRESENTARTE EN EXCLUSIVO ESTE TEXTO,COMPARTELO CON OTROS,SIN FINES DE LUCRO. (F.Ramirez-GPO.TRABAJO ESOTERICO)

(* EXCLUSIVO LOS TRABAJOS DE ROGER MAY,PARA NUESTRO GRUPO.) 

* LAS INSOLITAS ESTATUAS DE LA ISLA DE PASCUA :

TRES teorías que conciernen a cómo se poblaron las islas del Pacífico se han tornado clásicas:

1. Fueron pobladas por hombres venidos del Asia.

2. Por hombres venidos de América.

3. En fin, una teoría mixta según la cual Indonesia habría sido poblada a la vez por el oeste y por el este.

Desgraciadamente, no explican los gigantescos monolitos encontrados a menudo en el Pacífico.

Entonces se buscó otra cosa y se encontró la historia del continente Mu. Haciendo vivir en él a gigantes, todo se explica; pero esto sólo lo creen algunos soñadores, ya que los demás prefieren no investigar el misterio.

Las más curiosas de esas enigmáticas estatuas son, sin duda, las de la isla de Pascua. Las hay a decenas. Iluminadas por una luz crudísima, adquieren durante el día, con el juego de las sombras, un relieve sobrecogedor que parece darles nueva vida y hacer de ellas unas irónicas esfinges.

Este ejército de fantasmas surgido del pasado es único en el mundo ... Son doscientos noventa y tres en un minúsculo islote triangular de ciento ochenta kilómetros cua-drados.

La más pequeña tiene tres metros cincuenta centímetros. Llevaban densas barbas. Como las estatuas de la isla, tenían la nariz recta y los labios delgados.

Se han encontrado, junto a varias estatuas inconclusas, todavía tendidas en el suelo, los utensilios de los artistas. Son vulgares hachas de piedra. Esos hombres extraños ig-noraban, pues, los metales. ¿Estaban ahí desde la edad de piedra, o bien vivían como en la edad de piedra? Matiz y . misterio siempre.

En cuanto al sentido profundo de las estatuas pascuenses, se les pueden encontrar unas diez. Monumentos funerarios (se han encontrado esqueletos a sus pies), homenaje tributado a ídolos o a jefes... A menos que sus autores ha-yan emprendido esos trabajos titánicos sólo con la esperanza de ver, una vez muertos, que su espíritu venía a habitar su "doble" de piedra.

* UNA CIVILIZACION RECIENTEMENTE PERDIDA :

Hace sólo un siglo la civilización pascuense estaba intacta, con su rey, sus nobles y sus sacerdotes. Pero desde mediados del siglo XVII, la escultura de los grandes ídolos de piedra fue abandonada.

Cuando el almirante holandés Jacob Roggeveen descubrió la isla el domingo de Pascua de 1722, ya había estatuas abandonadas, otras apenas esbozadas en la pared rocosa.

El taller de los artistas se hallaba. simplemente en el cráter del volcán Rano Rarakoa, en el centro de la isla, donde aún se encontraban instrumentos abandonados. Se conjeturó largamente la razón de una deserción tan brutal.

Una invasión de piratas peruanos, en diciembre de 1862, reveló los dramas de la isla de Pascua. Ese año, cuatro mil habitantes fueron hechos prisioneros y, entre ellos, mil fueron deportados a los yacimientos de guano del Perú, donde constituyeron una mano de obra baratísima.

Fue la última invasión.

Unos veinte sobrevivieron y regresaron a la isla, portadores de microbios, e hicieron brotar una epidemia.

Las hambrunas y las querellas intestinas terminaron de aniquilar rápida y definitivamente la civilización pascuense. Casi la hemos visto morir. Pero el misterio de su nacimiento permanece y sólo muy recientemente se han propuesto nuevas hipótesis.

Con su expedición de la "Kon-Tiki", Thor Neyerdahl ha demostrado muy poco acerca de cómo se pobló Polinesia; pero hizo ver, no obstante, que la navegación era posible con medios primitivos entre la América del Sur y las islas del Pacífico.

Podemos escoger, por lo tanto, entre una civilización venida de Melanesia, de Indonesia o de América del Sur.

Los arqueólogos y los antropólogos parecen, por una vez, estar de acuerdo. La actual hipótesis quiere que Polinesia, y luego la isla de Pascua hayan sido pobladas por hombres venidos del sudeste asiático a través de Indonesia.

Hay, efectivamente, numerosas semejanzas entre los pueblos de Polinesia e Indonesia, especialmente en el lenguaje. Esta migración hubo de efectuarse lentamente, en el transcurso de siglos.

Se ha tratado de reconstituir las rutas seguidas por esta invasión lenta y duradera.

La rama inicial parte de Java-Sumatra y por Borneo, las Filipinas y las Carolinas, a través de Micronesia, llega a las islas Marshall.

De allí, los audaces navegantes han ido hacia las islas Hawaii al norte, y hacia Samoa y Tahití al sur. Luego, de Tahití han bajado algunos hacia Nueva Zelandia al sudoeste, mientras otros han ido más al este, hacia las islas Tuamotu y la isla de Pascua. No estamos seguros, por lo demás, de que algunos de ellos hayan ido más hacia el este

aún tratando de llegar a América del Sur. Si es así, Cristóbal bal Colón llegó atrasado.

¡Cuánta más sencillo sería todo si supiéramos traducir los jeroglíficos de la isla de Pascua, grabados en tablillas de madera siempre más largas que anchas, y que alcanzan a veces dimensiones respetables! Algunas tienen más de un metro cincuenta de largo.

Se trata de madera en que los pictogramas fueron grabados con dientes de tiburón o, a veces, con cuchillos de obsidiana.

Un misionero europeo, el padre Eugenio Eyraud, queriendo evangelizar la isla, se creyó, ¡ay!, en la obligación de hacer quemar las tablillas. Parece, por lo demás, que hasta el principio del siglo XVIII, al descubrir la isla los europeos, los autóctonos ignoraban esa escritura.

En varias ocasiones, sin embargo, los insulares se va, nagloriaban de saber leer esas inscripciones misteriosas.

* UNA ESCRITURA EXPULSA EL MISTERIO :

El primer obispo de Tahití, monseñor Jaussen, se inclinó sobre las extrañas tablillas de madera cubiertas de dibujos y de signos.

Sólo los chantres pertenecientes a familias nobles o a la familia real parecían conocer el sentido de esas tablillas. Eran los "rongorongos". Sólo ellos conocían las genealogías y las tradiciones orales. Las enseñaban a discípulos escogidos, en cabañas especiales.

Monseñor Jaussen descubrió en Tahití a un antiguo alumno de los "rongorongos". Creyó ganada la partida.

El hombre se llamaba Metoro. Era un mocetón recio. Había salido de la isla para escapar de sus enemigos.

No se hizo de rogar, para "leer" las tablillas que le presentaron. El obispo, con emoción, anotaba las preciosas palabras.

Pero pronto advirtió que no tenían sentido alguno; Metoro se contentaba casi siempre con describir los signos y glosarlos a su modo.

Otros investigadores renovaron la experiencia. Los pascuenses interrogados dieron versiones totalmente distintas de una misma tablilla. Era imposible, pues, confiar en ellos.

Los últimos discípulos de los "rongorongos" se extinguieron y el secreto de la escritura pascuense pareció para siempre perdida.

Especialistas como los profesores Hevesy y Heine-Geldem se obstinaron a pesar de todo. El primero relacionó los caracteres con los encontrados en las tablillas de Mohenjo-Daro en el Indus, que databan de tres mil años a. C. El segundo los comparó con los de la escritura china antigua.

Es de preguntarse si los signos pascuenses eran una escritura y no simples dibujos, una especie de procedimiento mnemotécnico.

Sólo a partir de 1953 empezaron a aclararse las cosas, con el antropólogo alemán Thomas S. Barthel.

Reunió más de diez mil signos y los clasificó. Así halló centenares de signos diferentes. Eran demasiado numerosos y, por lo tanto, no podían corresponder a un alfabeto, ni si-quiera a sílabas. En tal caso, un centenar hubiese bastado.

Para Barthel no hubo la menor duda: cada signo representaba una palabra o bien una idea.

Por suerte, encontró en el monasterio de Grottafenata, en Italia, la transcripción que el obispo de Tahití juzgara -con mucha rapidez, al parecer- incoherente.

Barthel, por otra parte, conocía perfectamente las len-guas polinesias. Esto le prestó el mayor de los servicios. Pudo establecer relaciones estrechas entre los signos por descifrar y las lenguas polinesias habladas.

Y esto trajo dos certezas.

Los caracteres de las tablillas eran ideogramas, cada uno representando una idea. Una flor, por ejemplo, figura-ba una mujer. Ya se ve que los pascuenses eran poetas ga-lantes. Al leer esa escritura, Metoro no había engañado, pues, al obispo. Los signos eran para él lo que debían ser, es decir, simples puntos de partida. Y, lógicamente, él les añadía los matices del pensamiento.

Segunda certeza: la civilización pascuense provenía de la cultura polinesia.

Las tablillas han permitido establecer la genealogía de los reyes. El primer monarca de la isla de Pascua se llama-ba Matahau.

Los arqueólogos piensan que la isla fue abordada ha-cia fines del siglo XIII de nuestra era por polinesios veni-dos del oeste en embarcaciones sin remaches ni clavos, uni-das las tablas únicamente por fibras de nuez de coco.

Su jefe, si se ha de creer a la leyenda, era un cierto Hotu-Matua. ¿Fue el primer rey pascuense, o lo fue uno de sus descendientes? ¿Pero por qué dejó su país para lanzarse a una aventura fantástica para la época: mil ochocientos kilómetros a través del Pacífico?

La respuesta a tal pregunta está aún en las leyendas polinesias. Durante unas luchas intestinas, los jefes vencidos armaron un navío y huyeron en busca de nuevas tierras. Era una manera como otra cualquiera de evitar la deshonra.

Barthel encontró en las tablillas de la isla de Pascua los nombres de ciertos dioses polinesios y también el signo del árbol del pan.

El gran misterio de la isla de Pascua ya no existe.

¿ES CARNAC UN CALENDARIO DE PIEDRA?

EXISTEN en el mundo antiquísimas piedras, tan enormes como misteriosas, que desde hace siglos intrigan a los hombres.

Es así cómo las famosas hileras de Carnac, en Bretaña, muy cerca de la bahía de Quiberon, plantean aún a los especialistas en prehistoria problemas difíciles de resolver.

Carnac, parece haber sido en otro tiempo uno de los parajes santos de Europa occidental, una especie de Lourdes de los antiguos tiempos a que los hombres prehistóricos acudían en peregrinación desde muy lejos.

Se encuentran allí vestigios de épocas que se extienden por milenios y que van del paleolítico más remoto a la edad de hierro, que justamente precedió el período histórico.

Del fin del paleolítico datan dos necrópolis situadas en las islas de Téviec y de Hoedic. La primera contenía veintidós esqueletos espolvoreados de ocre amarillo y rojo; la segunda, trece. Armas, utensilios y vestimentas variadas ha-bían sido colocados junto a los muertos, y en algunos de ellos -sin duda, sacerdotes o jefes- se encontraron cuernos de ciervos.

Esos hombres eran de talla pequeña, pues su estatura casi nunca superaba el metro cincuenta y cinco. Eran cazadores y pescadores, y bien puede ser que los trofeos (cornamentas de ciervos) colocados sobre ciertos muertos designaban solamente a los mejores cazadores.

Gracias a estas necrópolis y a los objetos en ellas contenidos se tiene bastante buena información acerca de la vida privada de esos hombres. Los numerosos collares y 

brazaletes de conchas y de dientes de ciervos o jabalíes hablan claro de la coquetería de las mujeres.

De su religión nada se sabe. El hecho que se hayan encontrado armas con utensilio junto a los esqueletos deja suponer la creencia en otro mundo. Simple conjetura.

De la posición de los esqueletos nada se puede deducir. Si algunos están sentados, adosados a la pared del foso, otros están, al contrario, recostados en el suelo, ya de espaldas, ya de bruces.

Los menhires -la palabra significa, en bretón, "piedra larga"-, esas gigantescas piedras erguidas hacia el cielo, no aparecen sino después, en tiempos de la piedra puli-mentada. Tienen por lo general de cinco a siete metros de alto. Los hay hechos trizas y que sobrepasaban los veinte metros y pesaban más de trescientos mil kilos.

Generalmente se hallan en banda. Cuando están aislados, muy a menudo se encuentran junto a un montículo que contenía varias sepulturas. A veces se levantan sobre el montículo. Señalaban desde lejos el lugar de sepultura a los que traían las osamentas de sus muertos al refugio consagrado. Pero también podían servir de límites, de hitos in-dicadores de yacimientos de agua, de santuarios, o de listas catastrales. El misterio está.intocado.

Hacia fines del neolítico, esa edad de la piedra pulimentada que vio erguirse tantos menhires, aparecieron los dolmenes, otro nombre bretón que significa: "mesa de pie-dra".

Esos dolmenes son simplemente sepulturas. Bloques de piedra colocados verticalmente sostienen una o varias losas.

Eso forma una pieza a modo de cámara mortuoria y a la que se entra ya directamente, ya por una galería formada tam-bién de piedras verticales que soportan un techo de losas.

Los más antiguos de estos monumentos funerarios, de una extremada simplicidad, están recubiertos de tierra.

En el interior de los dolmenes se han encontrado objetos familiares, como vasos, almiares, hachas, raspadores, colgajos...

Subsisten también rastros de raras aldeas o campos en que esas poblaciones debían refugiarse cuando surgía algún peligro, especialmente invasores venidos ya del norte o del este de Europa. Allí, al amparo de un doble talud, la vida proseguía inquietamente.

Esos campos, u "oppida", eran muy vastos. Uno de ellos, casi intacto, está situado a orillas del río bretón Crach. Se extendía unos treinta y tres mil metros cuadrados y podía contener varios centenares de hogares.

A la edad de la piedra tallada, luego de la piedra pulimentada, sucedió la edad de los metales. El primer metal conocido fue el oro, que por su aspecto brillante atrajo la atención del hombre. Carente de dureza, se reservó para adorno, y le sucedió el cobre, más resistente. El hombre ad-virtió que mezclándolo con el estaño se formaba un metal más maleable, el bronce. Con él hizo adornos, pero también hachas, puñales, corazas.

* EL MISTERIO DE LAS CUATRO MIL PIEDRAS DE CARNAC :

En la edad de los metales comienza verdaderamente el misterio de Carnac.

Los menhires, hasta entonces aislados, se juntan para formar un vasto recinto circular, o semicircular, o bien un cuadrilátero, o, a veces, líneas de varios kilómetros.

En,Carnac, precisamente, más de cuatro mil monolitos erguidos hacia el cielo forman seis hileras considerables, junto a otros mucho menos importantes. ,

Estas hileras no están constituidas por una línea única, sino por varias líneas paralelas -generalmente diez, once o trece- y cada una cuenta con unos mil menhires.

El campo de Ménec contiene mil noventa y nueve menhires repartidos en once líneas, y el campo de Kermario, novecientos ochenta y dos menhires repartidos en diez líneas. Otros campos, en cambio, no agrupan sino algunas decenas de menhires.

En Carnac, los tres campos de Ménec, de Kermario y el más pequeño de Kerlascan no están separados sino por dis-tancias que nunca van más allá de los cuatrocientos metros. Lo que es como decir que se siguen. Y como otros campos menores son la prolongación del de Ménec, uno se pregunta si no se está en presencia del más fantástico conjunto lítico de la prehistoria, ya que se extendería alrededor de ocho kilómetros.

En algunos campos, las filas paralelas de menhires llegan a un vasto hemiciclo. Es así cómo los quinientos cuarenta menhires del campo de Kerlascan, formados en trece líneas, terminan en una agrupación semicircular de treinta y nueve menhires.

Uno no sabe a qué atenerse acerca del destino de esos monumentos. Si es casi seguro que los dolmenes eran sepul-turas, reina el mayor misterio sobre el sentido que puede darse a tales hileras.

Su orientación no parece deberse a un puro azar. Se realiza según ciertos azimuts que corresponden a venidas y puestas de sol en el momento de los equinoccios (21 de marzo y 23 de septiembre: los días son iguales a las noches, encontrándose ambos polos de la Tierra a una igual distancia del Sol) y de los solsticios (21 de junio y 21 de

diciembre: el Sol se halla entonces a su mayor distancia del Ecuador).

Los hombres del neolítico (principio de la edad de los metales) no sólo habrían, pues, advertido la sucesión regular de las estaciones, sino conocido, además, su duración.

¿No serían, pues, las hileras de Carnac sino un inmenso calendario de piedra? 

Esta hipótesis tiene sus partidarios, como asimismo sus adversarios numerosos.

Bien puede ser que el papel de "calendario de las estaciones" desempeñado por las piedras de Carnac sea secundario, no constituyendo éstas, ante todo, sino un monumento religioso. Y los ritos sagrados, las ofrendas a los dioses habrían podido desarrollarse en las fechas indicadas por esas hileras de piedra.

Esas fechas no son únicamente las que indican el comienzo de las estaciones. Otras corrísponden a nacimientos intermedios entre los equinoccios y los solsticios, o sea el 

8 de noviembre, el 4 de febrero, el 6 de mayo y el 8 de agosto.

Se llega a pensar, por consiguiente, sea cual fuere el fin esencial del monumento, que posee relaciones estrechas con una astronomía precisa. ¿Basta esto para establecer un vínculo con una religión de culto solar?

Otros problemas se plantean. En esa época seguían los hombres levantando dolmenes, pero mientras que en el neolítico las piedras sólo excepcionalmente tenían escultu-ras, como las serpientes erguidas del menhir de Manio, cer-ca de Carnac, éstas estaban grabadas ahora con numerosas figuras.

Habría que saber descifrar esos signos grabados en los monumentos megalíticos. ¡Ay!, no lo sabemos. Casi siempre, la percusión se hizo con instrumentos de cuarzo. Los signos son casi siempre simples. ¿Se deben únicamente a la inspiración de los artistas o son símbolos representativos de objetos que siempre ignoraremos?

Para que se comprenda la dificultad de su interpretación, he aquí dos dibujos hechos en la misma piedra, en la región de Carnac.

No puede tratarse de una escritura a la manera de los jeroglíficos egipcios. ¿Se trata de una decoración? Quizás... Si es así, parece estar en directa relación con ritos religiosos que desconocemos.

Ciertos especialistas de la prehistoria han creído ver en ellos traducciones concretas de ideas y estos signos grabados en los dolmenes contarían, simplemente, la vida del difunto. Acaso sea posible. Pero como se trataba de un pueblo de cazadores y pescadores, podríamos esperar formas elementales de peces o de pájaros, y no las encontramos.

En algunas piedras, dibujos geométricos ocupan a menudo el vacío entre los símbolos, lo que parecería confirmar la finalidad sagrada de tales signos. Su estilo, por lo demás, evolucionó en el curso de los siglos, recibiendo a ratos influjos extranjeros.

Los animales, más que las plantas, inspiraron a los artistas de ese tiempo. La línea ondulada de la serpiente se encuentra a menudo, como el buey, domesticado desde hacía tiempo.

Existe la "querella del pulpo Para algunos son cefalópodos los que pueblan las paredes lisas de piedra de Loc mariaker. Para otros, se trataría sencillamente del símbolo de un hombre entero.

Con los bueyes, las serpientes y numerosas figuraciones geométricas variadísimas, los únicos signos que no se prestan a confusión son hachas con mango o sin él, carros más que rudimentarios, representaciones del Sol con sus rayos.

Felizmente se encontraron en los dolmenes de esa época numerosos objetos de cerámica, vasos decorados con motivos geométricos, objetos de piedra (flechas, raspadores, hachas, etc.... ), armas de cobre y alhajas de oro martillado.

* CORCEGA TIENE ESTATUAS-MENHIRES :

Existen otros megalitos en Córcega y Cerdeña. El gran público los ignora y sólo desde hace poco han comenzado a estudiarlos los especialistas.

Como en Bretaña, Córcega tiene menhires en hileras, aunque de menor importancia, es cierto. La mayoría de las piedras está más o menos hundida en el suelo.

Son casi siempre estatuas-menhires, cuya cima es una cabeza groseramente esculpida, pero en la que se distinguen nítidamente el cuello, los ojos, la nariz, la boca. Tienen po-co más de dos metros de alto y alrededor de medio metro de ancho.

Se cuentan en total unas cuarenta, repartidas en diversos puntos de la isla, la mitad de ellas agrupadas en el valle de Taravo, al norte de Sartene, a sólo unos kilómetros de la costa, cerca del villorrio de Filitosa. Es curioso que en algunas de estas estatuas de granito haya armas, puñales o espadas esculpidos.

Roger Grosjean, que en 1955-1956 dirigió las excava-ciones en el valle de Taravo, reveló un lugar prehistórico y descubrió en un túmulo un altar todavía lleno de cenizas y materias orgánicas calcinadas. Allí, sobre esta superficie de arcilla cocida, sostenida por un muro de piedras secas, los escultores de las estatuas corsas incineraban a sus muertos.

¿De cuánto datan las piedras corsas esculpidas? Es imposible decirlo con precisión. Pero, sin duda, son de comienzos del segundo milenio antes de Cristo, como los templos prehistóricos de Malta y las tumbas megalíticas -tumbas de los gigantes- de Cerdeña.

Existen monumentos megalíticos desde España e Italia hasta Dinamarca y Suecia. Hay un vínculo evidente entre ellos. Los más gastados, por lo tanto los más antiguos, se encuentran en Europa meridional, mientras que los más recientes se hallan en Escandinavia.

Córcega, pues, parece adquirir naturalmente su sitio en esta cadena de influencias que lleva del Mediterráneo oriental hacia las gigantescas hileras de Carnac o del sur de Inglaterra.

El contagio de una civilización marina es casi evidente. Se ha propagado más y más con los siglos. No se sabría, ciertamente, fijar los límites exactos de ese movimiento; pero se le puede seguir su huella, como se podrá poco después seguir la ruta del bronce que, partida a comienzos del tercer milenio antes de nuestra era del Medio Oriente, puso cerca de mil años en llegar a Galia, y casi dos veces más en llegar a los países escandinavos.

¿Un pueblo mediterráneo habría subido hacia el norte durante el tercer milenio antes de Cristo? Si la respuesta es afirmativa, ¿cuál?

Las hachas grabadas en los bloques de Stonehenge se parecen extrañamente a las armas cretenses arcaicas de la civilización minoana. Lo mismo ocurre con las armas esculpidas en el granito corso.

Se ha lanzado una gran hipótesis: los cretenses,navegantes infatigables, ¿habrían traído consigo las piedras de Stonehenge?

Esta tesis es difícil de sostener.

Se piensa, en efecto, que la rioleta azul de Stonehenge viene de las canteras del monte Preseley, del País de Gales, a más de doscientos kilómetros de ahí; y la greda, de las colinas de Marlborough, sesenta kilómetros más al norte. ¿Cómo se transportaron bloques que pesaban hasta ocho mil kilos?

En la escala planetaria se hace una comprobación aún más turbadora. No sólo se encuentran dolmenes en la Europa del Norte, en España, Córcega, Cerdeña, sino también en el Medio Oriente -en Palestina y Jordania-, como asimismo en la India y hasta en las islas de los mares del Sur.

Podría preguntarse, entonces, si en tiempos de la piedra pulimentada una gran migración humana se habría producido de Indonesia hacia el norte de Europa.

Otro misterio...

* LAS PIEDRAS MISTERIOSAS DE STONEHENGE :

PIEDRAS tan misteriosas como las de Carnac y aún más colosales son las de Stonehenge, que se levantan en Inglaterra, en el llano de Salisbury.

Se trata de un gigantesco crónlech, es decir, de un círculo de piedras erguidas, o mejor, de varios círculos concéntricos que rodean una ancha piedra lisa, sin duda un al-tar dé sacrificio.

Los tres primeros círculos del interior no están completos. Las piedras de riolita azuladas o de gres son bajas y están dispuestas en herradura. La herradura intermedia tiene dólmenes de gres elevadísimos, que hacen las veces de puertas monumentales.

Luego está el círculo exterior, en parte hoy arruinado. Se trata de enormes bloques de gres erguidos, que soportan otros bloques paralelepípedos colocados horizontalmente de manera que forman un pórtico circular continuo. Cinco arcos de ese pórtico están hoy intactos.

Alrededor, otros círculos, pero formados ahora de fosos, entre los cuales se encuentra un círculo de piedras que apenas asoman del suelo.

De creerle a la leyenda, sería el mago Merlín quien habría transportado esas piedras desde Irlanda hasta Stonehenge .. por los aires.

Se sabe de modo más o menos cierto en qué fecha se terminó el recinto de Stonehenge. Esto no debe sorprendernos, pues gracias al carbono 14 -verdadero calendario atómico para remontarse en el tiempo se puede encontrar fácilmente la edad, no de una piedra, sino de restos orgánicos como maderas, huesos, etc... .

Por suerte, al pie de una de las enormes piedras erguidas de Stonehenge se han encontrado algunos restos de madera fosilizada, a los que el fuego no consumió del todo. Esa madera, con una proximidad de cincuenta años, databa de 1850 a. C.; así, pues, de comienzos del segundo milenio anterior a nuestra era.

Cosa curiosa: sin ayuda del átomo, el astrónomo inglés Norman. Lockyer encontró la misma fecha, suponiendo que el conjunto de Stonehenge había sido orientado hacia el punto en que el Sol se alza en su solsticio de verano.

Estas piedras erguidas hace cerca de cuatro mil años entregan, pues, parte de su secreto. Se encontraron graba­das en ellas algunas docenas de hachas y puñales de un tipo de la edad de bronce, que corresponden más o menos a la misma época, en el sur de Inglaterra.

En la misma llanura de Salisbury se hallaron varias tumbas de la misma época. Y es de preguntarse si los hombres que ahí dormían su postrer sueño no fueron sacrificados en la piedra central del monumento.

Ciertamente que Stonehenge debía ser un paraje sagrado. ¿Pero a qué divinidad se había consagrado el conjunto? Si el astrónomo británico Lockyer tiene razón, se trata de un templo solar.

En otras partes del globo existen monumentos primi­tivos erigidos para gloria del astro hecho dios. Recordemos la puerta de Tiahuanaco (1). ¿Habría un vínculo entre todos esos constructores? Misterio ... Si la respuesta es afirmativa, ¿dónde buscar el punto de partida común de todas esas civilizaciones? ¿En algún continente desaparecido (si lo hay) o en otra parte? Acaso, simplemente, en el Oriente; y se ha dicho que algunos navegantes partidos de esa región habrían descubierto América milenios antes de Cristóbal Colón. Ya volveremos sobre esto.

Pero aunque las civilizaciones no hayan tenido una cuna única, es natural que los hombres de la edad de piedra, en diversos puntos del globo, creyendo en la supervivencia, en un "más allá" (los accesorios encontrados junto a esque­letos de la época parecen probarlo), hayan sentido la nece­sidad de un Ser Supremo, acogedor de las almas de los difuntos.

En la edad de piedra, el hombre no osaba o no sabía representar la imagen de ese Ser Supremo; pero en la edad de bronce los atributos del Sol comienzan a aparecer, como esa rueda del menhir del Montecito, en Bretaña, con sus dieciocho rayos rectilíneos.

El culto solar se celebraba en las fiestas de los solsticios con ceremonias al aire libre o en recintos consagrados, como en Stonehenge o en Carnac. Se pueden imaginar, en medio de esos decorados grandiosos, las solemnes procesiones de los sacerdotes que llevaban sobre los hombros pequeños carros de bronce, símbolos del carro solar.

¿Ha entregado Stonehenge todos sus secretos? No, sin duda.

¿Fue construido por una sola generación o fue engrandecido poco a poco durante los siglos?

1) Leer del autor: "Cinco mil siglos de misterios" (Edition La Palatine) .

Nada sabemos; pero la segunda hipótesis prevalece por lo general. La disputa de los sabios comienza en cuanto se trata de precisar la parte más antigua del monumento.

Se cree -al menos de parte de la mayoría de los especialistas- que el primer Stonehenge se limitó al círculo irregular de piedras a flor de tierra, colocado más allá del

gran pórtico circular.

El resto sería posterior en dos o tres siglos,. acaso menos, y habríase construido en dos etapas. La parte más reciente estaría constituida por el gran pórtico circular y por las "puertas" de gres situadas en el interior y dispuestas como herradura. Las hachas grabadas son de esta última época.

Esas etapas en la construcción del monumento explica­rían las diferencias en la naturaleza de las rocas. Cuanto está en riolita azul sería parte del segundo Stonehenge.

* LAS CURIOSAS RUINAS DE ZIMBABWE :

CUANDO el explorador Adam Renders descubrió en 1868 otra "ciudad perdida" del Africa austral, al norte de Limpo­po, en Rhodesia del Sur, no se le creyó en seguida.

Sin embargo, fue necesario aceptar la evidencia: las ruinas de Zimbabwe (se dice también Zimbaue) existían. Se hallaban en lo alto de una pequeña colina, sin que se hubiera de temer la sepultación bajo las arenas.

Son las ruinas de una fortaleza gigantesca imposible de datar. Los espesos muros de varios metros están formados de enormes bloques de granito reunidos sin la menor huella de cemento. Las murallas han resistido a los milenios y al­gunas tienen todavía de ocho a diez metros de altura.

El primero que habló de Zimbabwe fue el portugués De Goes, en el siglo XVI. Los indígenas le habían contado que una gran fortaleza hecha de pesadas piedras se erguía en el corazón de la zona. Le agregaron que no era la única y que todas esas "ciudades" habían sido construidas hacía muchos siglos para custodiar las minas de oro.

De Goes habla, en su relato, de una inscripción grabada en la piedra por encima de la puerta de entrada. Nunca se ha encontrado tal mensaje.

Las ruinas de Zimbabwe forman, en realidad, tres grupos de edificios, entre los cuales debía extenderse la metrópoli. De ésta no queda sino una infinidad de callejuelas,

monstruosos bloques de piedra, bóvedas y pilares, donde aún pueden verse dibujos geométricos.

Un primer grupo de ruinas, conocido bajo el nombre de "ruinas Maud", está constituido por lienzos de muros elípticos, macizos y discontinuos. Los bloques de granito están posados simplemente los unos sobre los otros. Hay, así, veintinueve segmentos de muro en elipse, dispuestos sin orden. No se explica esta discontinuidad, a la que es imposible dar un sentido. Miss Caron-Thompson, que ha estudiado bien tales ruinas, piensa que esa disposición caótica con una veintena de entradas servía para separar las chozas y formar patios interiores. ¿Qué valor tiene esta explicación?

En esas mismas ruinas, bajo un pavimento de granito, se han encontrado vasijas groseras, sin adornos, armas y herramientas de hierro. Es verosímil que haya habido varias ocupaciones sucesivas. ¿Hay que admitir que esas superestructuras de granito estaban en otro tiempo unidas por construcciones de arcilla apisonada o de madera? Es muy posible. Esa disposición de los muros interiores que se halla en las ruinas de Nanatali evoca la de los "kraal" actuales del Transvaal.

Otra sorpresa: los trozos de muro son unidos, sin razón aparente, por "daga", cemento de arcilla roja, pedazos de granito y excrementos. ¿Significaría esto que en el Zimbabwe ya en ruinas, y en época más cercana, se habrían instalado hombres? Negros venidos quién sabe de dónde y harto menos civilizados que los primeros ocupantes... O sim­plemente traficantes blancos de oro o esclavos... O bien comerciantes vinculados con la China y Persia. En toda la región se han exhumado fragmentos de porcelanas chinas y perlas importadas de China y de Persia en la Edad Media.

En Zimbabwe, los templos estaban construidos en un acantilado granítico a pique, de un centenar de metros de altura. Se les llama "Acrópolis" y a ellos se trepaba por un sendero escarpado. ¿Era un lugar sagrado? Se desconoce el destino de esos templos en cuyas ruinas se han encontrado vasijas muy finas y bellísimas, utensilios de hierro, falos de terracota y muchas perlas de vidrios de todos los colores. Esos falos encontrados alrededor de un bloque de granito que podía servir de altar hacen suponer a ciertos arqueólogos que allí se adoraba a un dios de la fecundidad. ¿O bien tal Acrópolis no era sino una fortaleza destinada a conte­ner a las hordas bantúes que atravesaban la región?

En el valle se ve aún el "Templo Elíptico", que ha dado también una gran cantidad de perlas negras, amarillas, rojas o azules pertenecientes a épocas diversas y de origen muy variado, como Egipto, India, Malasia. Está hecho con el mismo granito que se encuentra en la región. Por error se ha dicho a menudo que sus bloques fueron traídos de muy lejos.

La "Torre Cónica" de Zimbabwe, también erguida en el valle, plantea los más complejos problemas. ¿Estaba dedicada, como puede creerse por su forma, al dios de la fecundidad que acabamos de evocar? ¿Se erguía en homenaje al rey del país? Se ha dicho que es de construcción relativamente reciente y de su subsuelo se han sacado utensilios de la edad de piedra, lo que no simplifica la cuestión.

Hace ocho mil años, ciertos hombres vivían ya en Zim­babwe.

Tras un estudio profundo de las perlas de vidrio, Miss Caron-Thompson piensa que el esplendor de Zimbabwe po­dría situarse en los contornos del octavo o noveno siglo de nuestra era. Desgraciadamente, las perlas de vidrio no constituyen base suficiente de discusión para la mayoría de los arqueólogos.

Y el misterio permanece... Estos monumentos típicamente negros no parecen haber sido construidos por negros.

Zimbabwe encierra acaso todo el misterio del Africa negra. Las otras ruinas de Rhodesia pertenecen al parecer a la misma civilización: la de Chiwona Kopje en los llanos de Sabi, la de Dhlo-Dhlo en el Matabeleland, la de Hubvu­mi en el distrito de Bikita.. .

No parece que los bantúes que hoy pueblan la región puedan reivindicar para sus antepasados esas construcciones de piedra.

Entonces, ¿quiénes construyeron esas fortalezas? ¿Los fundadores de Monomotapa? ¿Los hombres de la prehis­toria? No, por cierto... ¿La hipótesis de Balsan (1) concerniente a la ciudad perdida de Farini es válida para Zimbabwe? Los moros acudieron a menudo a buscar oro, marfil y esclavos en esas regiones, a cambio de seda y perlas de las Indias.

Mucho antes de nuestra era comenzaron a venir pue­blos a los bordes orientales del Africa, al golfo de Aden. Veinte siglos ante de Cristo, el océano Indico tenía sus navegantes, y desde esa época nunca dejó de existir entre las costas africanas, por una parte, y, por otra, los países me­diterráneos, digamos hindúes y chinos, una corriente comercial.

Cuando en el siglo XII de nuestra era ocuparon los árabes la isla de Zanzíbar a lo largo de las costas de la actual Tanganyka, habían tenido ya antecesores. No hicieron más que seguir las rutas ya trazadas. Bajaron muy al sur del cabo Delgado y, cuando a comienzos del siglo XVI se establecieron los portugueses en esos parajes, los árabes es­taban aún ahí.

(1) Ver el capítulo ¿Existen ciudades perdidas?

Sofala, en la desembocadura del Zambeze, daba en otro tiempo su nombre a toda la costa comprendida entre él delta del río y la bahía de Lorenzo Marques. Allí arribaban de las Indias las grandes naves cargadas de sederías, algodón y perlas de mil colores. Los moros, instalados en la región ocupada por el Kenya y el Tanganyka, llevaban a cabo un comercio floreciente. Con sus pequeñas embarcaciones conocían todos los recovecos de la costa hasta Limpo.

Eran ellos los que traficaban con los negros de Mono­motapa. Tenían de rivales a los chinos, mas rara vez a los hindúes. La finalidad común consistía en llevarse la mayor cantidad posible de oro y marfil.

¿De dónde venía ese oro? Verosímilmente, de las mi­nas de Zimbabwe y de Rhodesia.

Es muy posible que, con ayuda de la avidez, algunos de estos mercaderes se hayan aventurado por el interior de las tierras para ver el lugar de donde los negros sacaban el oro. Acaso hayan tomado la dirección de tales minas, utilizando la mano de obra que se les ofrecía prácticamente por nada...

¿Eran moros? Pudieron servirse de una ciudadela toda­vía en buen estado y que allí existía desde hacía siglos. También es posible que ellos mismos la construyeran para defender las minas inapreciables.

Sin embargo, las ruinas de Zimbabwe parecen mucho más antiguas.

Es posible, pues, hacer responsables a todos los antiguos pueblos mediterráneos y, entre ellos, el mejor lugar corresponde a los árabes preislámicos y a los fenicios. Durante las excavaciones, ¿no se han encontrado símbolos fenicios, especialmente la rueda solar?

Algunos han querido encontrar el origen de Zimbabwe en el Antiguo Testamento. La confunden con Ofir, a que enviaba en busca de oro el rey Salomón. Ofir era el Perú de la Antigüedad y nadie podrá situarla nunca con exactitud. Estaba tal vez en el Yemen, tal vez en Africa. ¿Pero por qué tal teoría inesperada? Simplemente porque no lejos de Zimbabwe se han encontrado antiquísimas minas de oro abandonadas.

En muchas leyendas africanas, tanto en Rhodesia como en otras partes, no sólo se habla de gigantes negros sino de "hombres rojos".

¿Hay que creer en la existencia de esa nueva raza desaparecida desde hace mucho tiempo?

Se lo preguntaba cualquiera, cuando se descubrió en Mapungabwe una serie de tumbas aún intactas, con su mobiliario funerario y numerosos objetos de oro.

Los arqueólogos se sorprendieron muchísimo al ver que los esqueletos de esas sepulturas no pertenecían ni a los bantúes, ni a los hotentotes, ni a los bosquimanos. En la tradición negra, Zimbabwe se hallaba unida a Mapungabwe. El mismo rey habría reinado en ambas ciudades. Se puede preguntar, pues, si los veintisiete esqueletos encontrados allí en posición sentada no son los de esos extranjeros "hombres rojos" y, al mismo tiempo, de los constructores de Zimbabwe. La abundancia de vasos, de collares y otros objetos de oro hallados en esas tumbas haría pensar que esos "hombres rojos" explotaban las minas de oro de la región para nutrir las viejas civilizaciones antiguas del mundo mediterráneo, cuya necesidad de metales preciosos era siempre grande.

¿Es Rhodesia el misterioso país de Punt de que hablan los jeroglíficos egipcios y a donde se iba a buscar mucho oro en tiempos de la reina Hatkepsut, quince siglos antes de Cristo? 

¿O bien era, como lo ha sugerido el arqueólogo ale­mán Karl Mauch en el siglo pasado, el verdadero reino de la reina de Saba que habría traído arquitectos fenicios cuan­do su visita al rey Salomón?

Ante las ruinas de Zimbabwe todo puede imaginarse... Zimbabwe, ¿antigua capital del oro? ¿Necrópolis de un pueblo negro? ¿Residencia real? ¿Ciudad de esclavos? ¿Ciudad sagrada?

Zimbabwe guarda su secreto.



(* EXCLUSIVO LOS TRABAJOS DE ROGER MAY,PARA NUESTRO GRUPO.)


MISTERIOS DE COLON Y TIERRAS PERDIDAS :


NOS LLENA DE ORGULLO,PRESENTARTE EN EXCLUSIVO ESTE TEXTO,COMPARTELO CON OTROS,SIN FINES DE LUCRO. (F.Ramirez-GPO.TRABAJO ESOTERICO)

(* EXCLUSIVO LOS TRABAJOS DE ROGER MAY,PARA NUESTRO GRUPO.) 

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CRISTOBAL COLON LLEGO DEMASIADO TARDE

En todos los libros escolares se dice que Cristóbal Colón, célebre navegante genovés que ingresó al servicio de España en 1492, obtuvo de Isabel de Castilla tres barcos con los que partió de Palos a descubrir un nuevo mundo, el 3 de agosto de ese año.

Tras haber luchado con el desaliento de su tripulación que deseaba regresar, Cristóbal Colón percibió tierra, por fin, el 12 de octubre de 1492.

Era Guanabani (San Salvador), una de las islas Bahamas. Así,Cristóbal Colón acababa de descubrir América.

Este es, no obstante, un grosero error. América estaba descubierta desde mucho antes.

* CUANDO LOS VIKINGOS DESCUBRIAN AMERICA :

PARECE más o menos seguro que desde el octavo o nove-no siglo de nuestra era los marinos noruegos llegaron hasta Groenlandia y, de allí, probablemente alcanzaron la costa oriental de América del Norte. El descubrimiento pasó inadvertido porque no tuvo ninguna influencia en la civilización.

¿Cómo llamaban los normandos esa nueva tierra? El Vinland, lo que quiere decir: tierra dé la viña.

COLON Y OTRAS En la segunda mitad del siglo XI -en los alrededores de 1070- el cronista alemán Adam de Bréme, que vivía en la corte de Dinamarca, recogió por primera vez indicaciones acerca de esa misteriosa Vinland. Parecía, más o menos, un paraíso terrestre donde el maíz, el arroz y la viña brotaban, silvestres, en amplias llanuras.

Las crónicas islandesas de comienzos del siglo XII hablan igualmente de la lejana Vinland y señalan que un obispo groenlandés, llamado Gnupson, habría ido allí.

¿Pero cómo se hizo el descubrimiento?

De creerles a las "Sagas" noruegas (relatos o leyendas redactados en su mayoría en Islandia desde los siglos XII a XIV), Vinland habría sido descubierta por el mayor de los azares. Los relatos no concuerdan, por lo demás, ni sobre el nombre del feliz explorador, ni sobre el sitio exacto de su encuentro con el Nuevo Mundo.

Todos, no obstante, están de acuerdo en fijar esta aventura en tiempos de Eric el Rojo, jefe noruego que descubrió Groenlandia a fines del siglo X de nuestra era. Desterrado de Islandia por un asesinato, Eric el Rojo llegó a Groenlandia en 981 y allí se estableció con sus compañeros, en la costa occidental del país, en Brattahlid. Su hijo Leif, que vivía en la corte de Noruega, no se le juntó sino dieciocho años después.

En casa de su padre trabó amistad con cierto Bjarni Herjulfson, que había navegado largo tiempo por todos los mares nórdicos. A Leif le gustaba oír los relatos de Bjarni. Un día atrajo su atención una descripción maravillosa.

-Ante mí se extendían las costas azuladas de un país desconocido. Adiviné, inmensos llanos cubiertos de vegetación.

-¿Y por qué no desembarcaste? -le preguntó Leif,

muy sorprendido.

-Tenía prisa en encontrar a mi padre. No olvides que yo había salido de Noruega para venir a Groenlandia; pero una tempestad, alejándome, me hizo perder esa tierra. No

me di cuenta y seguí navegando. Entonces, una buena mañana pude percibir las costas maravillosas ...

-¿Y volviste a Groenlandia?

-Sí, a Herjulfness, donde me aguardaba mi padre. -En tu lugar...

-¿Qué habrías hecho en mi lugar?

-Me habría quedado allí. .. ¿Sabes que, sin darte cuenta, descubriste un país nuevo? Tendré que ir allá, pues tal vez te hayas engañado.

-Imposible.

-Iré a cerciorarme.

Y Leif mantuvo su promesa. Reunió algunos compañeros y en la primavera del año 1000 se lanzó sobre las olas. Durante semanas y semanas navegó sin ver nada. Impa-

ciente, a menudo iba a la proa de la nave. Luego, una mañana, mientras aún dormía, oyó gran bullicio en el puente. -¡Tierra! ¡Tierra!

Ni siquiera se dio tiempo para vestirse y se encontró en seguida junto al hombre de guardia.

-¡Tierra! ... Aquí está por fin la tierra de Bjarni. Ya estaba creyendo que ese hombre había soñado o bebido demasiado alcohol.

Horas después, Leif sentaba el pie en el Nuevo Mundo. Era, según los relatos nórdicos, una región sobremanera salvaje, absolutamente desierta. De modo que los viquingos no se quedaron mucho tiempo y se echaron de nuevo al mar en dirección del sur. Terminaron por encontrar una costa hospitalaria. El país estaba colmado de bosques.

-Es el país de los bosques --dijo Tyrbir, un marino alemán que se había embarcado con ellos.

-Ya tenemos su nombre -dijo Leif-. Se llamará Markland. Pero tengo la impresión de que este bosque terminará por ahogarnos. Tenemos que ir más al sur todavía.

Así se hizo y el paraíso con que soñaba Leif desde ha-cía meses terminó por asomar. Los groenlandeses permane-cieron ahí cinco meses, construyendo tres habitaciones con madera y piedra.

Ahí fue donde Tyrbir, el alemán, hizo un asombroso descubrimiento: vides silvestres. De todos ellos, era el único que viera uva y saltaba de alegría gritando:

-Compañeros, éste es el hermoso país de las viñas...

-¡Viva el Vinland! -replicó el coro de marinos-. ¡Viva el Vinland!

Y durante todo el siglo XI siguieron los marinos gro-enlandeses yendo a esas tierras nuevas tan ricas en madera y uvas.Del año 1000 al 1120 se han encontrado huellas, en los textos, de unas seis expediciones. Los navíos regresaban siempre cargados de madera, material precioso que escaseaba en Groenlandia.

En seguida, las crónicas no hablan más de esto, o muy raras veces. ¿Esto significa que los viquingos interrumpieron sus expediciones? No, ciertamente. Pero los viajes, cada vez más frecuentes, ya no llamaban la atención de los cronistas.

Mucho se ha discutido para saber dónde deben situarse el Markland y el,Vinland. Basta mirar un mapamundi para saber que Leif desembarcó por primera vez en las costas hostiles del Labrador. La tierra boscosa que encontró más al sur el Markland-no puede ser sino Terranova.

En cuanto a saber dónde se halla exactamente el Vinland, el problema es más delicado. La ciudad de Boston reivindica aún hoy el honor de haber sido la primera en acoger al hijo de Eric el Rojo.

Boston es el gran puerto del Estado de Massachusetts, al norte del Estado de Nueva York. En esa región crece la vid silvestre, que trepa por los árboles. Es ile un vigor asom-broso y da una uva de pequeños granos duros y azucarados, a cuya madurez llega en la misma época que en Francia. Mucha gente, aún en nuestros días, hacen con ella vino que, hay que decirlo, no es de muy buena calidad.

Los especialistas del pasado de los normandos están casi todos de acuerdo en situar el Vinland en Massachusetts,o al menos entre Boston y Nueva .York.

Esta tesis no se gana, sin embargo, todos los sufragios.

* UNA PIEDRA QUE HABLA :

A fines del siglo pasado se descubrió en Minnesota,un Estado de los Estados Unidos situado en la frontera del Canadá, al oeste de los grandes lagos, más o menos a 1.500 kilómetros de Boston, una piedra que se tornó célebre con el nombre de Piedra de Kensington.

Ya hemos visto que hay piedras que no hablan; pero ésta fue, felizmente, muy charlatana. Tenía un texto en caracteres rúnicos, caracteres de los más antiguos alfabetos

Para algunos, habría que situar Vinland en una de las islas que pueblan el golfo de San Lorenzo - o en Nueva Escocia, o bien en la costa sur del Labrador. En todas esas regiones se encuentran vides silvestres. De manera que es difícil decidirse.

En la segunda hipótesis, Leif habría tomado el estrecho de Bellelle, situado entre Labrador y Terranova. Les he preguntado a navegantes que conocen bien esas regiones si, colocados en las condiciones de Leif, habrían perci-bido el estrecho.

-Todo depende de la época del viaje -,me han respondido.

-¿Cómo así?

-En el invierno, el estrecho se halla perdido en la bruma y un navío que lo ignorara no podría verlo sino acercándose mucho a la costa... En esa época es muy difí-cil cruzarlo, pues está colmado por los hielos.

Pero Leif pasó el invierno en Vinland y regresó a Groenlandia en primavera. Es probable que llegara allá a fines del verano. Prácticamente, nada parece oponerse a la utilización del estrecho. Pasa por ser peligroso entonces.

Un historiador me ha opuesto, no obstante, el siguiente argumento:

-Los normandos eran excelentes navegantes. Estaban acostumbrados a navegar en alta mar y es poco probable que se divirtieran siguiendo las costas de muy cerca.

Para zanjar la cuestión, se necesitaría tal vez un sicólogo. La curiosidad en presencia de esas regiones totalmente desconocidas, ¿no les induciría a navegar muy cerca de la costa? Tanto más cuanto que buscaban un lugar hospitalario.

Las dos tesis son, por lo tanto, admisibles y ambas tienen sus posibilidades: Massachusetts o la desembocadura del San Lorenzo.

Existen también hipótesis fantásticas. Una coloca a Vinland en la tierra de Baffin, la otra en Florida, en plena región tropical. Inmediatamente quedan descartadas, pues los relatos escandinavos dan una descripción bastante minuciosa de la flora y la fauna de Vinland. Esos mismos relatos dan algunas ideas acerca del clima durante la estación del invierno. Ese período fue, al parecer, particularmente suave. Ese pequeño detalle inclinaría la balanza en favor de Massachusetts ...

Hay un hecho cierto: cinco siglos antes de Colón, los viquingos conocían América. Se ha hecho la pregunta si se limitaron a ir allí como simples exploradores y pasaron una estación o dos, o bien si fundaron, una verdadera colonia, a ejemplo de los griegos en las costas mediterráneas. Lógicamente debió haber sido así, pues Vinland podía representar para ellos una especie de paraíso terrestre de clima dulce y de abundante vegetación.

Ciertos autores justifican esta hipótesis con el viaje a Vinland del obispo Gnupson. Ese viaje no se sitúa en torno al año 1000 sino a comienzos del siglo XII. La colonia groenlandesa del Vinland había podido prosperar y un obispo podía entonces preocuparse de aportar la religión cristiana.

* UNA PIEDRA QUE HABLA

A fines del siglo pasado se descubrió en Minnesota,un Estado de los Estados Unidos situado en la frontera del Canadá, al oeste de los grandes lagos, más o menos a 1.500 kilómetros de Boston, una piedra que se tornó célebre con el nombre de Piedra de Kensington.

Ya hemos visto que hay piedras que no hablan; pero ésta fue, felizmente, muy charlatana. Tenía un texto en caracteres rúnicos, caracteres de los más antiguos alfabetos

germánicos y escandinavos, y, además, estaba fechada: 1362.

¡Una piedra rúnica en médio de América! Era casi increíble y se habló de falsedad. Hoy día, la Piedra de Kensington se encuentra en el Museo Nacional de Washington, donde todo el mundo puede verla.

¿Qué dice exactamente? He aquí una traducción:

"Ocho godos y veintidós noruegos han explorado el interior de las tierras al oeste del Vinland. Establecimos nuestro campamento a dos jornadas de marcha de esta pie-dra. Permanecimos un día y hemos regresado. Entonces hemos encontrado muertos a diez de nuestros hombres. Otros diez nos esperan en la costa en que está anclado nuestro navío, a 14 jornadas de aquí. Virgen María, haz que se hallen vivos. 1362".

Los escandinavos suecos y noruegos habían sido atacados por los indios.

La Piedra de Kensington confirma la existencia de Vinland; pero desgraciadamente no nos da precisión alguna sobre su ubicación. Al contrario, añade un nuevo misterio.

Minnesota está a mil quinientos kilómetros del Massachusetts y de las orillas del Atlántico. La piedra indica que los escandinavos se encontraban a catorce días de marcha de su nave.

Hay que creer que su nave estaba anclada no cerca de Boston, sino en las orillas occidentales de los lagos superiores, o Michigan. ¿Acaso había allí una segunda colonia del Vinland que les hubiera podido servir de base de partida? Pues no es dable imaginar un barco que remonta el San Lorenzo y cruza las cataratas del Niágara. Y en catorce días, en un país desconocido, a lo sumo se pueden recorrer quinientos kilómetros.

* ¿EXISTEN CIUDADES PERDIDAS? :

ANTE los invasores españoles, en el siglo XVI, los mayas se retiraron a los macizos montañosos atravesados por el río Chiapas.

Hasta hoy es de preguntarse si en esa zona de acceso difícil y prácticamente inexplorada no intentaron los mayas la reconstrucción de sus ciudades o, al menos, sus templos principales.

Entre los indios de América Central se ha propagado desde siempre el rumor de que existen en la selva ciudades perdidas.

Hombres valerosos intentan, regúlarmente, encontrarlas, a pesar de la maldición maya que ya ha hecho muchas víctimas. El americano Charles Frey, en 1949, pereció en la ruta del misterio, naufragando en una corriente. El inglés Edward Montaigu, cinco años después, murió de agotamiento en la selva maya antes de alcanzar su objetivo.

Dana y Ginger Lamb, una pareja yanqui, tuvo más suerte. Logró domesticar a los últimos descendientes de los mayas y encontrar la "ciudad perdida", una de las ciudades perdidas.

Hicieron cuatro tentativas en doce años. La última tuvo éxito.Justamente antes de la guerra, llegaron a Tehuantepec,de ahí volaron sobre la selva en la frontera de México y Guatemala y ubicaron los vestigios de la ciudad perdida.

Luego se internaron a pie por la selva. Les detuvo un inmenso acantilado que se extendía por varios kilómetros. Descubrieron, abajo, una gruta en que se metía un río. Siguieron su curso subterráneo y se hallaron al otro lado. Para su sorpresa, la selva estaba habitada: se encontraban entre los indios lacandones.

Son seres simples, pero muy sociables. Trabaron amistad con Chan, jefe de la tribu, y con el indio Kintun, y así se iniciaron en la vida y la religión de la tribu, intactas tras cinco siglos de la conquista del Nuevo Mundo por los españoles.

Chan y Kintun conocían, sin duda, la ubicación de la ciudad perdida; pero no había llegado aún el tiempo de darla a conocer a los hombres blancos. Dos años después de su partida, los Lamb volvieron a los Estados Unidos para renovar su provisión de películas.

Después de la guerra iniciaron nuevas tentativas, vanas al principio. Durante una de ellas supieron la muerte de su amigo Charles Frey, que mantenía un sueño similar y al ir a estudiar las ruinas de Bonampak pereció con un grabador mexicano que le acompañaba, al volcarse su embarcación en el río Lacanja.

¿Caería también sobre ellos la maldición maya? Los Lamb estuvieron a punto de ser arrastrados en su jeep por un torrente súbitamente crecido.

Regresaron por cuarta vez, en 1950, en dirección de la selva maya; tres expediciones se habían organizado ya para buscar la ciudad perdida. Esta vez su punto de partida no fue Comitan, en el Estado mexicano de Chiapas, sino Tenosique, más al norte, en la provincia de Tabasco.

Visitaron las fabulosas ruinas de Yaxchillan, donde, a orillas del Usamacinta, los indios lacandones hacen todos los años una peregrinación y donde quedan aún importantes ruinas del palacio del "Halac Vinic" (príncipe a la 'vez dirigente político y religioso), luego pasaron por Bonampak y hallaron a los lacandones. Uno de ellos, llamado Céron, les contó la muerte de Charles Frey, la cual presenció.

La ciudad perdida tan buscada se les apareció, por fin, un día de junio de 1950. Habían vencido la maldición maya (1).

* UN DOCUMENTO DE 1753 :

Como América Central, América del Sur posee también su ciudad perdida, en el corazón del inmenso bosque amazonico.

Registrando los archivos brasileños, el coronel Fawcett, que debía desaparecer en 1925 durante su última expedición por los bosques vírgenes, encontró documentos fecha-dos en 1753 que dejaban adivinar la existencia de una ciudad perdida. Se trataba de un relato del portugués Francisco Raposo. Este había oído decir que un tal Roberto Díaz había comparecido hacia 1610 ante el rey de Portugal Pedro II para proponerle cambiar su mina de plata por el título de marqués Das Minas. Roberto Díaz nunca llegaría a ser marqués, pues el asunto le resultó adverso. Siglo y medio más tarde, Francisco Raposo pensó encontrar la mina en la selva.

Para el efecto, reclutó en Bahía una "bandeira" de unos veinte hombres y se internó a lo desconocido, hacia el oeste, en dirección del río San Francisco, que cruza el territorio de Bahía y va a dar al Atlántico.

El pequeño grupo experimentó todas las aventuras po-

(1) "En busca de la ciudad perdida": en este libro, publicado por Julliard, los Lamb cuentan sus aventuras,

sibles e imaginables. Vagó unos diez años por los bosques sin encontrar huellas de la mina. Los hombres se decidieron a partir al este. Una tarde, después de haber caminado el día entero a través de pantanos, se hallaron frente a extrañas montañas. Agotados, acamparon en un paraje infestado de crótalos, pues un ancho precipicio les separaba de su objetivo; grietas y rocas habían superado todos sus esfuerzos.

Mientras buscaban la madera necesaria para hacer fuego, divisaron un ciervo. Para ellos fue una suerte e inme-diatamente comenzaron la caza. De este modo, por puro azar, encontraron el camino de la ciudad prohibida. Se sorprendieron al advertir que esas montañas asombrosas, "en donde el sol, al ponerse, se reflejaba en las. rocas húmedas, ricas en cristales y en cuarzo, tan abundante en esa parte del Brasil", escondía simplemente las ruinas de una ciudad inmensa de seis o siete kilómetros.

A sus pies había un valle cerrado, lleno de brillantes charcas por aquí y por allá.

Los hombres de Raposo creyeron soñar. El jefe del grupo envió a seis hombres en incursión de reconocimiento. Estos bajaron, cautos, por el flanco de la montaña y no tar-daron en encontrarse en el curioso valle. Sin hacer ruido, llegaron junto a las primeras construcciones. Allí les aguar-daba una nueva sorpresa: la ciudad estaba desierta. Aterra-dos, los indios enviados a explorar regresaron al campamento.

* LA CIUDAD PERDIDA DEL AMAZONAS :

Al día siguiente, Raposo quiso saber a qué atenerse. Comenzó la visita de las ruinas. Se encontraron sus hombres ante tres colosales arcos de piedra. Grabados en el arco central veíanse unos caracteres misteriosos. Pero dejemos la

palabra a Brian Fawcett (1) y no nos asombremos del en-tusiasmo de su padre a, la lectura de semejante descripción:

"Los arcos se hallaban en buen estado de conservación, pero uno o dos de los colosales montantes habían girado levemente sobre su base. Los hombres los cruzaron y entra-ron en lo que fuera en otro tiempo una ancha calle, ahora cubierta de pilares rotos y de bloques de albañilería sumidos bajo la vegetación parásita de los trópicos. A cada lado se alzaban casas de dos pisos, construidas de grandes bloques ensamblados sin mortero, con una increíble precisión, y cuyos pórticos angostosarriba ensanchaban abajo, decorados con complicadas esculturas ...

"Siguieron los hombres la calle hasta una vasta plaza. En medio se alzaba una gigantesca columna de piedra negra con la efigie perfectamente conservada de un hombre que tenía un hacha en la mano, mientras con la otra señalaba al norte. En cada esquina de la plaza alzábanse obeliscos esculpidos en piedra negra y en parte ruinoso, mientras todo un costado estaba ocupado por un edificio de un estilo y una decoración tan magníficos que debió haber sido un palacio. En muchos puntos se habían hundido los muros y los techos; pero esas grandes columnas cuadradas permanecían intactas. Una ancha escalera de piedra en ruinas conducía a un vasto vestíbulo en que vestigios de color per-manecían adheridos a los frescos y las esculturas...

"Frente al palacio se hallaban las ruinas de otro edificio que, según toda evidencia, era un templo. Dañado por la erosión, esculturas de personajes, de animales y de pája-ros cubrían los muros que subsistían y, por encima del pórtico, veíanse otros caracteres...

"Más allá de la plaza y de la calle principal, la ciudad no era sino ruinas que, a trechos, estaban positivamente en-terradas bajo montículos en que no brotaba la hierba ni ve-

(1) "Memorias", por el coronel Fawcett (Amiot-Dumont, 1953).

getación alguna. Aquí y allá se abrían abismos a los que los exploradores lanzaban piedras sin que ruido alguno indicara'el fondo. No había por qué dudar mucho acerca de la causa de tal devastación. Los portugueses sabían lo que son los terremotos y los destrozos que pueden ocasionar. Edificios enteros habíanse venido al suelo, no dejando sino algunos bloques esculpidos para señalar el sitio en que se alzaran. No costaba mucho hacerse una idea del cataclismo que devastó esa magnífica ciudad, volcó columnas y piedras de cincuenta toneladas y más, y que, en pocos minutos, aniquiló el asiduo trabajo de un millar de años.

"Un costado de la plaza estaba bordeado por un río de unos treinta metros de ancho, que transcurría derechamente y sin obstáculo desde el noroeste y desaparecía a lo lejos en la selva. Del otro lado del río se extendían campos en otro tiempo cultivados, todavía cubiertos de hierbas y ta-pizados de flores. El arroz se desarrollaba en pantanos po-co profundos de los alrededores y las aguas estaban pobladas de patos..."

Desde Raposo, esta ciudad perdida del Amazonas ha hecho soñar a muchos aventureros. Numerosos son los que partieron en su busca; pero ninguno ha hecho el hallazgo mágico. Ni siquiera el río ha sido encontrado.

Puede conjeturarse si el relato de Raposo es o no una ficción. Digamos en seguida que Raposo no existe. Este nombre fue inventado por Brian Fawcett por exigírselo así su libro. ¿Es verdadero el relato? En la descripción, todo parece lógico: una ciudad destruida por un terremoto presentaría un aspecto semejante. Una cosa es curiosa, sin embargo: el arroz.

Pero nada indica que la ciudad haya sido devastada mu-cho antes de la llegada de los aventureros y el arroz perfec-tamente pudo continuar creciendo en ese medio pantanoso, cálido y húmedo.

El misterio se complica por el hecho de que un miembro del grupo, Joao Antonio, que es el único cuyo nombre aparece mencionado en el documento de 1753, encontró entre las rocas una monedita de oro. Esta hubiera podido dar con precisión la nacionalidad de los ocupantes de la ciudad. ¿Españoles, portugueses o indios?

Nada de eso. En una de sus caras, la moneda tenía la efigie de un adolescente arrodillado, y en la otra, un arco, una corona y algo así como un instrumento musical.

Según el documento de 1753, esa ciudad representaría los restos de una civilización desconocida, que desapareció para siempre. Sin embargo, está situada a menos de trescientos kilómetros de Bahía, en el Estado del mismo nombre, en un repliegue de la Sierra que, al oeste del río San Francisco, resbala entre el río y las fuentes del río Paraguassu.

No está, pues, al fin del mundo. Un avión que volara sobre la jungla entre Bahía por el Atlántico y Barra por el río San Francisco, debería percibir unas ruinas tan importantes, si las buscara bien.

¿Entonces?

* LA CIUDAD PERDIDA DEL CORONEL DEARE :

Hay otras ciudades perdidas no divisadas sino una vez en el Amazonas. Y esto no deja de ser extraño.

En los alrededores de 1913, el cónsul inglés en Río siguió por curiosidad a un mestizo que deseaba mostrarle un espectáculo extraordinario. Cuando después de varios días se encontró en pleno bosque, en una región completamente lisa, hallóse en presencia de una ciudad en ruinas que to-davía conservaba, en medio de una plaza, un pedestal negro que sostenía una estatua. Debido a una tempestad que hizo perecer a su bestia de carga, el cónsul tuvo que volver a Río y allí contó su aventura.

Se trata del coronel O'Sullivan Beare. No era hombre bromista. Cuando su relato se ponía en duda, le entraban unas furias locas. Lo sorprendente es que el coronel no pensara en tomar una foto de la asombrosa visión que tuvo a doce días de camino de Bahía.

Como la ciudad perdida de Fawcett, la del coronel Beare se encontraba en la región del río San Francisco; pero al este del río.

Los que conocieron a Fawcett están convencidos de que el explorador británico volvió al Amazonas en 1925 nada más que para descubrir la ciudad perdida. Creía en

ella firmemente. No puede tratarse de una impostura de su parte.

Si hay impostura, ésta remonta a dos siglos atrás: el documento de Río sería falso. Y esto es muy posible.

Cosa harto curiosa: el documento ya no existe en los archivos de Río. ¿No es de preguntarse si ha existido realmente o si los datos de Fawcett no provienen sino de un simple relato de un indio?

De creérsele a Brian Fawcett, ese documento fue enviado por Raposo, personalmente, al virrey don Luis Peregrino de Carvalho Menezes de Athayde; pero éste se desinteresó por completo. El documento permaneció durante más de un siglo en los archivos de Río. En el siglo XIX, el gobierno se preocupó bruscamente y encomendó a un sacerdote que hiciera las investigaciones. Estas no condujeron a resultado alguno; pero esto nos tranquiliza un tanto acerca de la existencia del documento.

En Río de Janeiro, historiadores y arqueólogos muy conocidos no niegan la existencia de las ciudades. El Insti-tuto de Historia anima a los exploradores, convencidos es-tos de que la selva esconde las ruinas de antiguas ciudades.

* LA CIUDAD PERDIDA DE KALAHARI :

¿También el Kalahari tiene su ciudad perdida?

El explorador G. A. Farini, en su libro "Ocho meses en el Kalahari aparecido en 1887, en las Ediciones Hachette, cuenta un viaje que hizo al lago N'Gami, al norte del desierto.

Yendo hacia el sur, mientras contorneaba el río Nosop, y después de extraviarse hacia el este, descubrió unas ruinas muy sorprendentes. He aquí lo que dice:

"Nuestra ruta se orientaba ahora hacia el sur; los árboles se tornaban cada vez más raros. El segundo señaló una alta montaña, que Jan creyó era el Kiki, a orillas del río; . pero todavía estábamos muy lejos, en el norte. Al final de la etapa llegamos a palparla; pero ninguno de los bastardos la había visto jamás ni oído hablar de ella. Paramos cerca de una ruina inmensa que hubiéramos podido tomar por la Gran Muralla China después de un terremoto. A trechos, los escombros estaban hundidos en el suelo; por lo demás, eran muy nítidos. La recorrimos más de 1.600 metros; casi por todas partes, las piedras se amontonan en enormes cantidades; aquí y allá, entre dos capas, se ve la argamasa muy bien conservada. Las piedras son talladas y de facetas perpendiculares; las que se hallan en lo alto de los montones, gastadas poco a poco por el roce de las arenas o por las intemperies, han tomado las formas más singulares: algunas parecen una mesa de una pata.

"El perfil general de la muralla toma la forma de un arco en cuyo interior se ven, a intervalos de una docena de metros, estanques ovalados o elípticos, de un pie y medio de profundidad, de fondo liso, pero rotos en los contornos hasta treinta centímetros del borde. Algunos estaban talla-dos en la roca viva; otros eran de albañilería ajustada con gran precisión. Hice quitar con pala la arena que cubría a los más grandes, faena que no gusta nada a bosquimanos ni bastardos; las junturas eran perfectas allí donde los vientos del desierto amontonaran arena. Este trabajo nos tomó un día, con gran escándalo de Jan, que no podía perdonarnos esa pérdida de tiempo, ese trabajo echado al aire para mirar, tan sólo, esas grandes piedras.

"-¿No comprendes le dije- que nos encontramos en la ciudad o en un gran templo, acaso la necrópolis de una nación poderosa, muerta hace millares de años ... ?

"Al otro día los descubrimientos de la jornada nos re-compensaron ampliamente. Más o menos en medio del arco, encontramos un espacio de una veintena de metros de ancho, pavimentado con grandes losas, mucho más largas las del exterior y colocadas en ángulo recto con las del interior. Este empedrado estaba cortado por otro semejante, que con él formaba una cruz de Malta, en cuyo centro debía levantarse un altar, una columna, un monumento cualquiera; las bases estaban ahí aún, compuestas de fragmentos es-parcidos de albañilería acanalada. Lulú, que en vano había buscado jeroglíficos o inscripciones, se contentó con hacer algunos esquemas o tomar fotografías; algunos más expertos en esas materias dirán tal vez cuándo y por quién fue habitado. este lugar.

"Sólo tres días después de haber dejado atrás las ruinas, y por una pendiente muy suave, llegamos a los montes Ki-ki..."

Desde 1885, muchos exploradores han partido en bus-ca de la ciudad perdida de' Farini al norte de los montes Kiki; ninguno la ha encontrado. ,

¿Cometió un error Farini? ¿Tomó por construcciones humanas unas vulgares formaciones rocosas? Claro está que no, pues en su relato se habla de argamasa y de bloques de albañilería. Además, si hubiese cometido ese error, luego

se habrían encontrado esas formaciones rocosas que podían prestarse, a equivocación.

Pero en el paraje que indica, a tres días de los montes Kiki, no hay sino vastas extensiones de arena en que brotan raros arbustos.

¿Quiso Farini hacerles una jugada a sus compañeros de exploración? No era su costumbre. De haberlo sido, puede creerse que habría insistido más. Y la ciudad perdida no ocupa sino dos páginas de su libro y casi la señala como un incidente sin importancia.

Farini vio, ciertamente, la "Lost City". Entonces, ¿qué se hizo? Las tempestades de arena bien pueden haberla cubierto en parte. Los más conscientes exploradores pueden haber pasado a escasos kilómetros de ella, sin verla, pues no posee construcción alguna elevada.

Muchos hombres, en el curso de los siete últimos dece-nios, se han sentido intrigados por tal misterio, tratando de resolverlo. Pero parece que la mayor parte dirigieron sus búsquedas en una zona más al norte. Todos han vuelto con las manos vacías.

Pero en las tabernas del Cabo habrá siempre gentes dispuestas a apostar mil dólares por la ciudad perdida. Están seguros de que existe por haberla atravesado varias ve-

ces durante su comercio con los bosquimanos.

Francisco Balsan recibió muchas de esas confidencias antes de lanzarse a la aventura. Y la expedición "Panhard-Capricorne" también falló en la busca de la ciudad perdida.

Francisco Balsan no ha negado, no obstante, su existencia (1):

"¿Qué puede significar una ciudad antigua en medio de tal desolación?, se pregunta.. . Las ciudades muertas del Zambeze y del Monomotapa están muy al este para haber

(1) La expedición Panhard.Capricorne", por Francisco Balsan (Amiot-Dumont), pág. 29.

dejado aquí una hermanita de avanzada. Por lo demás, al oeste, en el sudoeste africano, nunca se ha encontrado, en parte alguna, una ruina de piedra. ¿Hay que admitir, por lo tanto, la hipótesis que la "Lost City" sería una antigua "escala" de los traficantes berberiscos que escalaban, en los siglos XV, XVI y XVII, en Santa Elena y visitaban la cos-ta Atlántica? Desde el litoral se va fácilmente a Nosop, muy cerca de Windhoeck, y gracias a ella se encontró lue-go un excelente camino de penetración hasta esos sitios, en las fronteras del pequeño reino Bakalahari. ¿Fue explota-da una base de trueque? Las esculturas acanaladas y los estanques descritos por Farini evocan la arquitectura morisca. ¿Servían esos estanques para recoger las raras lluvias? Con un poco de imaginación, vense perfectamente emisarios norafricanos que una vez al año acuden a "Farina" con abalorios y armas para negociar con los enviados de Lehu-tutu marfil y mujercitas bosquimanas destinadas a los harenes de los sultanes. Pero me parece que comenzamos a soñar-..."

Tal vez, mi querido Balsan, sin quererlo siquiera, con eso dice la verdad. Tu hipótesis me agrada mucho.

(* EXCLUSIVO LOS TRABAJOS DE ROGER MAY,PARA NUESTRO GRUPO.)

MISTERIOS EGIPCIOS DE PIRAMIDE Y TUTANKAMON :

NOS LLENA DE ORGULLO,PRESENTARTE EN EXCLUSIVO ESTE TEXTO,COMPARTELO CON OTROS,SIN FINES DE LUCRO. (F.Ramirez-GPO.TRABAJO ESOTERICO)

MISTERIOS DE LA PIRAMIDE Y OTROS :

* LA PIRÁMIDE EXTRAÑA :

* colocar PLANO INTERIOR PIRAMIDE,GRAFICOS Y EXPLICACION DE DRUMVALO SOBRE PIRAMIDES


LOS jeroglíficos egipcios han hablado desde hace largo tiempo; pero en la vieja tierra de los faraones hay muchos monumentos que guardan aún sus secretos.

Entre ellos, las famosas pirámides de Gizeh siguen intrigando a los hombres. Para situarlas en el tiempo, recordemos que fueron construidas hace mas de cinco mil años por los reyes constructores de la cuarta dinastía que reinó en el antiguo imperio de 2895 a 2360.

Esos reyes se llamaban Snefru, Cheops, Quefrén y Micerino. Las pirámides de Gizeh son las tumbas de los tres últimos reyes citados. Pero como ninguna inscripción de esos faraones se ha encontrado, los acontecimientos de sus reinados son casi del todo desconocidos.. Unicamente las pi-rámides, como asimismo sus estatuas, dan testimonio de su poderío.

La más grande pirámide construida hacia 2620 a. C. es la del rey Cheops. Echada a sus pies, la enigmática Esfin-ge sonríe extrañamente como si fuese la única conocedora del secreto de ese geométrico monumento de piedra cuyo peso supera 'largamente los seis mil millones y medio de kilos. Intacto, el monumento tendría ciento cuarenta y siete metros ochenta centímetros de alto. Hoy tiene ciento treinta y siete, pues la punta ha sido mellada por los siglos.

Cuando Napoleón -que también se decía grande llegó ante el monumento, no pronunció la famosa frase histórica que le atribuyen; dijo simplemente:

-Lindo trabajo. ¿Cómo pudo hacerlo esa gente?

Hoy nos hacemos la misma pregunta. El primer misterio de la pirámide es el de su construcción.

Se calcula generalmente el número de bloques que constituyen la gran pirámide en 2.300.000, lo que represen-a más de 2.800.000 metros cúbicos de piedra.

¿De dónde venían los materiales? La piedra blanca calcárea fue tomada de las canteras de Tura, frente a Gizeh, al otro lado del Nilo. En cuanto al granito, proviene de las canteras lejanísimas situadas al sur del país, especialmente en Asuán, que está a ochocientos kilómetros. Los enormes bloques, que pesaban hasta quinientas toneladas, eran trabajados primero a cincel, luego aislados de su lecho, tal vez por cuñas húmedas.

Los bloques eran amarrados en barcos de fondo plano, y en el verano, en el momento de la crecida del Nilo -es decir, de julio a septiembre-, llegaban a Gizeh.

¿Pero cómo se ensamblaron esos bloques inmensos? ¿Cómo se levantaron sobre las pirámides en construcción?

La pirámide no tiene fundamentos. En su base, cada lado tiene doscientos veintisiete metros de largo y el primer cimiento de bloque está colocado simplemente en el suelo apisonado. Este cimiento soporta doscientos veinte bloques, de altura decreciente hasta cincuenta y cinco centímetros en la cima. Allí, en el cuadrado forjado, se posó el último bloque en forma de pirámide. Este bloque último, llamado "piramidión", ha desaparecido hace mucho tiempo.

Herodoto nos da indicaciones sobre la construcción de la obra:

"La pirámide fue construida en forma de peldaños.

Cuando se comenzó a construir de. esta manera, se alzaban las demás piedras con ayuda de máquinas hechas de cortas piezas de madera y se las subía sobre la primera fila de los fundamentos. Cuando se lograba esto con una piedra, se la ponía en otra máquina que se hallaba en el peldaño anterior; de ahí se la subía por medio de otra máquina, pues había tantas como peldaños. Tal vez los obreros no tuvieran, sin embargo, sino una sola máquina, fácil de transportar de escalón en escalón cada vez que se movía la piedra. Cuento la cosa de las dos maneras en que la he oído contar. Se comenzaba en seguida a revestir y perfeccionar lo alto de la pirámide; luego bajaban a las partes vecinas y después a las inferiores y a las que tocaban la tierra..."

Herodoto, que vivió en el siglo V a. C., se hallaba obligado, como vemos, a conjeturar simplemente.

Es verosímil que se emplearan rampas. Consolidadas por vigas y ladrillos, eran alzadas a medida que progresaban los trabajos, permitiendo así levantar los bloques hasta la altura deseada. El arqueólogo Holscher ha encontrado algunos vestigios en la fachada sur de Quefrén, demostrando que la rampa era perpendicular a la cara de la pirámide. El problema parece, pues, resuelto; pero con tales aparatos de alzamiento sería falsa la hipótesis de Herodoto. Acaso los dos procedimientos se utilizaran a la vez...

El interior de la pirámide está formado de cubos calcáreos amarillos de Gizeh. Están amontonados los unos so-bre los otros sin mezcla alguna.

Se ha dicho erradamente que no había un solo gramo de mortero en toda la pirámide.

La inmensa escalera de piedra fue en seguida "vestida" por bloques de revestimiento de piedra calcárea blanca en número de ciento quince mil y de altura variable según los espacios ocupados. Estos bloques perfectamente lisos eran levantados con el mayor cuidado, mientras los bloques interiores sólo eran escuadrados. La faz visible era tallada ahí mismo, haciendo un ángti lo exterior de cincuenta y dos grados. Un mortero extremadamente líquido los ligaba con asombrosa precisión que alcanzaba al cuarto de milímetro. Así revestida, la pirámide parecía perfectamente lisa.

Tras el problema de las piedras, el de los hombres. Herodoto nos dice que se emplearon cien mil hombres durante tres meses. Se ha interpretado mal su frase y a menudo se escribe que un, ejército de, cien mil hombres, renovado cada tres meses, trabajó en esa obra titánica. No. Cien mil hombres trabajaban sólo tres meses en el año, en la época de la crecida del Nilo, que permitía disponer de mano de obra. Eso duró treinta años.

Cheops, también llamado Kufu, pasa por haber sido un tirano que despobló las provincias, reclutando hasta viejos y niños. ¡Nuevo debate! ¿Habrá de creérsele a Weigall que asegura que los egipcios cumplieron su obra con buena voluntad, orgullosos de trabajar en la edificación del templo destinado a su rey-dios?

¿Fecha de la construcción? Muy imprecisa. Sólo se la puede situar entre 3100 y 2700 a. C.

Cuando terminó la gigantesca faena, los artesanos se retiraron por un pozo secreto y tapiaron la entrada con el mayor cuidado.

En el año 820 d. C., o sea unos 2.000 áños después, el califa Al Mamun, movido por la curiosidad, quiso visitar el interior del enorme monumento. En verdad, pretendía encontrar algún tesoro. Sus hombres empezaron a cavar inmediatamente en la piedra un túnel en dirección al sur. Al cabo de varias semanas de trabajo habían avanzado unos treinta metros. Entonces oyeron la caída de un bloque del lado del este. Trabajaron en esa dirección y terminaron por llegar, al pasillo descendente que conduce a la cámara subte-rránea, situada bajo el nivel del suelo.

En este pasillo descendente parte el corredor ascendente que lleva a la cámara del rey y fue la losa que ocultaba la abertura de ese corredor la que, al caer, llamó la atención de los trabajadores.

Estos no se dedicaron a trabajár en los bloques de granito que obstruían el corredor ascendente. Prefirieron con-tornearlo cavando en las piedras calcáreas. Y de este modo llegaron al corredor ascendente y a la cámara del rey.

¿Qué encontraron? Se adivina. ¿Y el tesoro? Nada se sabe, salvo el que la operación debió costarle una buena fortuna al califa Al Mamun. Nadie puede decir si ésta fue rentable. Los arqueólogos que vinieron mucho más tarde a la cámara del rey no encontraron sino un sarcófago de granito rosa.

El segundo enigma de las pirámides, después del de la construcción, es el de la iluminación. En techo alguno, en ningún muro se ha encontrado la menor huella negra de humo, que revele el paso de una antorcha o de una lámpara de aceite; tampoco se ha hallado esto en ninguna tumba. Entonces, ¿cómo se alumbraban los hombres que pe-netraban en los monumentos funerarios, los artistas que los decoraban?

Acerca del misterio de la manera de alumbrarse se han emitido las ideas más peregrinas: cuerpos hoy desaparecidos y que tenían la propiedad de brillar en la obscuridad, un juego de espejos capaz de traer la luz solar hasta el corazón del monumento, una especie de electricidad natural domi-nada por los sacerdotes... Confesemos que no sabemos nada.

Tampoco sabemos si las pirámides fueron erguidas por los reyes de la cuarta dinastía para dejarnos un mensaje...colocado antes de la construcción de los pasillos? Esto nos parece imposible.

¿Y para qué sirve esa cámara subterránea situada bajo el nivel del suelo de en torno, al extremo del corredor des. cendente?

Confesemos que los arquitectos de la cuarta dinastía nos plantean, a cuarenta y siete siglos de distancia, muchos problemas.

¿Conocían ya el número pi (3,1416), sólo descubierto cuatro mil años después? Ese número, como se sabe, indica la relación entre el círculo y su diámetro.

¿O es que somos demasiado imaginativos?

Las unidades empleadas por los constructores egipcios eran el "codo sagrado" que valía 0,635ó m. y el "pulgar piramidal" de 0,0094 m. El abate Moreaux calculó que mul-tiplicando el pulgar piramidal por cien mil millones se obtiene la extensión del recorrido de la Tierra sobre su órbita en veinticuatro horas, o sea, novecientos cuarenta mil mi-llones de kilómetros. Y el codo sagrado representa la diez millonésima parte del radio polar terrestre.

¿Son realmente las pirámides un libro de aritmética?

Ya hemos visto que tienen vínculos evidentes con la astronomía. Pero no convendría llevar mucho más allá las cosas. Coincidencias extrañas, seguramente, pero simples coincidencias...

Ni eso siquiera. Las longitudes medidas hoy -no hay que olvidarlo- no son las longitudes iniciales, pues la gran pirámide perdió su revestimiento. ¿Cuál era su exacto espesor? Se ignora. ¿Por qué todos esos cálculos, entonces, si un centímetro de más o de menos basta para invalidarlos?

Admiremos a los egipcios y la perfección de su obra y pensemos tan sólo que no tenían otro fin que el de conservar sus cuerpos durante milenios, después de la muerte, para"que el "alma" eterna pueda encontrarlos en cualquier momento y en buen estado.

* UN HONGO DESTRUYE UNA MALDICION :

Aprovechemos nuestra estada en Egipto para dar una vuelta por el famoso Valle de los Reyes, donde, en 1922, se encontró la tumba de.Tutankamón, el yerno de Amenofis

IV, que fue el último representante de la decimoctava dinastía, hacia 1350 a. C.

Desde hacía más de treinta años se hablaba de la maledición de los sacerdotes de Amón. El suegro de Tutankamón no se interesaba por los asuntos públicos. Prefirió convertirse en el propagandista de una religión nueva que substituía el culto de Atón a la divinidad tebana Amón, figurada ya con cabeza de carnero, ya con rostro humano que poseía cuernos de carnero.

Ante el influjo creciente del clero de Amón, Ameno-fis IV fundó El-Amarna y entronizó como dios imperial el disco solar Atón.

Preteridos los sacerdotes de Amón, juraron, parece, vengarse y, en efecto, bajo el reinado de Amenof is IV se preparó la ruina del imperio egipcio. Pero los sortilegios de los sacerdotes no se detuvieron allí. La maldición debía burlarse de los siglos y cuando. un cálido día de 1922 el "fellah" que alquilara sus servicios a Lord Carnavon percibió el sello de Tutankamón en la puerta de granito que trataba de abrir a golpes de pico, comenzó a temblar, dejó su instrumento y subió diciendo:

-No deseo morir ahí...

En todo el Valle de los Reyes, y más allá, la tumba pa-saba por maldita. Carnavon, que terminaba las excavacio-nes, se había asegurado la ayuda del egiptólogo Howard Carter. Durante dieciséis años, ambos hombres habían cavado en vano todo el barranco y cuando ya Carnavon iba a renunciar, vino la victoria el 6 de noviembre de 1922.

Los dieciséis peldaños de la tumba llevaban a una sala que debía escombrarse. De ahí partía un corredor que llevaba a una segunda puerta de piedra con dos sellos, uno de los cuales estaba intacto. La tumba debía haber sido profa-nada por saqueadores, como tantas necrópolis egipcias; pero el sello intacto -el del "Príncipe del Oeste", guardia de las tumbas reales- atestiguaba que nadie había puesto allí el pie desde hacía dos .milenios.

Al reconocer el sello roto de Tutankamón, el fellah dio media vuelta. Otro tomó su lugar. Impaciente, Howard Carter le ayudó y tomó un pico minero.

¡Estos fellahs son estúpidos! --.exclamó-... Le temen a un cadáver de treinta y tres siglos...

Por el orificio que se logró hacer, Carter percibió por fin las dos inmensas estatuas de madera que llevan en la frente la serpientesagrada y que custodian una tercera puerta sellada, tras la cual se encuentra la tumba del faraón, muerto a los dieciocho años.

El 17 de febrero de 1923 la puerta fue derribada en presencia de veinte personas. Alguien había leído en voz alta esta inscripción a la entrada: "La muerte rozará con sus alas a quien perturbe el sueño del faraón".

Un sepulcro de oro ocupaba casi toda la pieza. Lord Carnavon y Howard Carter levantaron la pesada cubierta.

Apareció ante ellos un segundo cofre y cuando vieron intacto el sello no pudieron ocultar su dicha. Eso les compensaba los dieciséis años de esfuerzos. Había sido por milagro cómo Carter había encontrado las gradas de piedra de la tumba, justamente bajo la cabaña en que los fellahs amontonaban sus instrumentos.

Se dejó para más tarde la apertura del segundo cofre. Cuando salía de la sala, Lord Carnavon fue picado por una mosca en la mejilla izquierda. Esa misma noche, con fiebre, se echó a la cama. Seis semanas después moría a la edad de cincuenta y siete años repitiendo la frase leída en la última puerta.

¿Proseguía la maldición de los sacerdotes de Amón? Meses después, el hermano menor de Lord Carnavon moría también, y luego la enfermera que lo había cuidado.

La prensa de todo el mundo se preocupó del asunto. Howárd Carter, sin embargo, había seguido valientemente su tarea. Había abierto el segundo cofre y en el tercer ataúd, en que el rostro del faraón estaba modelado en oro puro, encontró el sencillo ramillete de flores silvestres que la viuda del muerto cogiera treinta y tres siglos antes en los campos de Tebas. Las flores, secas, cayeron hechas polvo en cuanto sus dedos las tocaron.

Carter abrió el segundo ataúd y retiró la momia. En la mejilla izquierda, exactamente donde Lord Carnavon había sido picado, Tutankamón tenía las huellas de una herida. ¿Acaso de eso había muerto?

Cuantos en ese instante se inclinaban. sobre la momia no pudieron impedirse el recuerdo de la maldición. Y to-dos murieron después más o menos trágicamente.

Esto comenzó -o más bien, continuó- por Richard Bethel, el secretario de Howard Carter, y luego con otros colaboradores de éste. El sabio Arthur Mace hubo de echar-se a la cama para morir, tras haber horadado el muro de la cámara mortuoria. Otro, Evelyn White, se ahorcó. Lord Westbury, que participó en las excavaciones, se acostó un día lleno de salud y no despertó más; su padre saltó desde un séptimo piso a la calle.

Archibald Douglas Reid murió súbitamente en Londres en los precisos momentos en que radiografiaba una momia.

Así perecieron veintitrés sabios. Unicamente Howard Carter, para sorpresa de todos, escapó a la maldición. Nunca había creído en ella y murió de muerte natural en

1939...

¿Qué se ha de pensar ante tal hecatombe? ... ¿Coincidencia? ... ¿Maldición?.... Todavía sería cosa de preguntarlo si el doctor Dean, en Rhodesia del Sur, no hubiera si

do llamado a cuidar a un geólogo que cayó gravemente enfermo tras un reconocimiento en una.caverna donde se hallaban enormes depósitos --de guano de murciélagos. 'Pudo diagnosticar una enfermedad muy rara:, la histoplasmosis que mata lentamente.

El doctor Dean relacionó esto con el asunto, del Valle de los Reyes. En la tumba de Tutankamón no había murciélagos; pero había gérmenes de ese mal, y son sin duda

los hongos subterráneos muy numerosos los que lo transmitieron a los sabios.

¿Pero cómo escapó Carter?

-Simplemente -explicó el doctor Dean- porque también contrajo la enfermedad, pero en forma benigna. Y eso le inmunizó.

Todo el mundo no está de acuerdo. Esa herida en la mejilla derecha, idéntica en el lord y el faraón, ¿cómo explicarla?

¿No se cuenta que en 1939, para celebrar el nuevo año mahometano, la radio de El Cairo tuvo la idea de valerse de las trompetas guerreras de Tutankamón que yacían hacía diecisiete años en el museo de la capital? El vehículo que las transportaba cayó en un barranco y el chofer se mató... Poco después, el músico que, ante el micrófono, se apres taba a tocar la trompeta real, no alcanzó a lanzar una sola nota. Cayó fulminado en el preciso instante en que sus labios tocaban el instrumento.


Misterios del Sahara 

Pocos occidentales han tenido el privilegio de ser recibidos en audiencia por 
Oulol Moma, cheij (o sheik) de Atar. Este hombre santo, considerado una 
autoridad en el mundo islámico, es venerado por miles de musulmanes. Antes que a 
ANO/CERO, había recibido en audiencia a los reyes de España, Don Juan Carlos y 
Doña Sofia, quienes solicitaron audiencia para conocerlo en ocasión de una 
visita a Mauritania. 
También Hassan II, el anterior monarca de Marruecos, fue recibido por el cheij, 
tras esperar durante un día a que acabase sus oraciones para atenderlo. Tuvo 
mucha suerte, puesto que el de Mauritania debió aguardar dos días enteros. El 
cheij no se deja impresionar por las coronas. Su trato con titulares de tronos, 
presidentes o jeques del petróleo es el mismo que dispensa a camelleros, 
pescadores o mendigos. La tarde anterior a nuestra entrevista con el cheij, el 
comandante Enrique Amau compañero de aventuras en mis tres viajes a esta región 
desde 1997 -me había pedido una tarjeta para entregársela a su secretario. Él se 
la facilitaría al "hombre santo" quien, a pesar de no saber castellano, 
"percibiría" si era conveniente recibirme o no. Por la mañana, Enrique, Miguel 
Ángel -un médico español voluntario en Mauritania que llevaba años esperando 
esta oportunidad-, y yo, nos dirigimos al palacete del cheij, en las afueras de 
Atar. Entramos por la parte trasera, ya que la puerta principal estaba llena de 
devotos que hacían guardia con la esperanza de verlo. En el Sahara, los 
seguidores de un santón llegan a utilizar puñados de la arena que éste ha pisado 
para aplicarlos directamente sobre sus heridas, convencidos de los poderes 
milagrosos que adquiere el suelo tocado por un elegido de Alá. 
Atravesamos los establos, rodeados de ovejas, camellos y vacas. En tan 
pintoresco escenario, tuvimos nuestro primer encuentro con el cheij. Aparentaba 
entre 65 y 75 años. Vestía completamente de blanco, salvo sus calcetines color 
crema y las sandalias marrones. Su piel oscura, quemada por el sol del desierto, 
contrastaba con una enorme sonrisa y la profundidad de su mirada, aquejada por 
unas incipientes cataratas que conferian mayor misterio a sus ojos. 
Inmediatamente, Miguel Ángel le ofreció la posibilidad de acompañarnos al 
hospital para hacerle una revisión ocular. Sin dejar de sonreír ni un instante, 
aquel hombre nos respondió que no era necesario, ya que él no nos contemplaba 
con los ojos del cuerpo, sino con los del espíritu. En el desierto del Sahara, 
tanto los cheijs como los marabús (curanderos-hechiceros) y otros muchos 
personajes del mundo mágico musulmán, mantienen que el espíritu posee otros ojos 
y oídos con los que percibir el mundo invisible. Algunos, como el cheij de Atar, 
presuntamente tienen el don de "ver" el alma de sus visitantes, pero otros 
utilizan sistemas de adivinación cuyo origen se pierde en la noche de los 
tiempos. 
En varios pueblos y ciudades del Sahara, a un lado y al otro de la fronte-ra 
mauritano-marroquí, hemos podido ver y fotografiar a hechiceros y curanderos que 
emplean distintas técnicas de predicción. Algunos de estos sistemas mánticos 
fueron en su día exportados desde África al Nuevo Mundo con el esclavismo. 
Todavía perviven en Cuba, República Dominicana o Haití, utilizados por santeros, 
paleros o houngáns del vudú. Para comprender la brujería y la magia en el Sahara 
es muy importante subrayar este sincretismo entre el Islam y el animismo 
tradicional, cuya memoria pervive entre las dunas del desierto. 
Como en el resto de países del Magreb, en esta región conviven dos formas de 
entender la fe musulmana. Por un lado están los saberes ortodoxos de los que 
deriva la teología y el derecho; por otro, las creencias populares. En estas 
últimas, nos encontramos con las prácticas rituales y mágicas, los tabúes 
alimenticios, el mal de ojo y otros fenómenos atribuidos a los espíritus, que 
explican la difusión de amuletos específicos como antídoto contra los males o 
con función protectora. Por ejemplo, para obtener seguridad se utiliza un cuadro 
con nueve cifras mágicas, cuya suma equivale al nombre de Dios. Si se trata de 
favorecer el desarrollo de la inteligencia de los alumnos se inscriben cuadrados 
mágicos en sus pizarras. Si se desea que el entendimiento presida la convivencia 
entre quienes habitan una tienda, se coloca otro cuadrado de este tipo en la 
jaima (tienda de campaña típica de los beduinos). Para obtener seguridad y 
atraer al amado las mujeres utilizan la alenha, una tintura con la que se tatúan 
caracteres más mágicos que estéticos en el cuerpo. Además, los marabús se valen 
de todo tipo de talismanes confeccionados con semillas, huesos animales, conchas 
marinas, etc. Dichos objetos son "cargados" mediante rituales secretos que, con 
frecuencia, combinan fórmulas del Africa Central y oraciones de El Corán. En las 
costas de Nuadhibou nos encontramos con uno de esos extraordinarios personajes. 


Tradiciones mágicas preislámicas 

A Nuadhibou llegamos desde Nuakchott utilizando una ruta conocida como 
"autopista del Atlántico". Ésta consiste en una franja de arena que se extiende 
a través de casi 200 km de litoral. Para cruzar dicha "autopista" nuestros 
vehículos debían ponerse en marcha al salir el sol, cuando comienza a bajar la 
marea, ya que de lo contrario la subida de las aguas nos sorprendería antes de 
alcanzar nuestro destino. Las dunas del Sahara mueren justo en la playa, 
convirtiéndola en una trampa para los rezagados. 
Cuando llegamos a la exótica Noadhibou nos entrevistamos con Mohamed Datta. A él 
acuden los nativos que buscan una solución para sus problemas. Este marabú 
senegalés no sólo utiliza las hojas del libro sagrado del Islam como elemento 
mágico de sanación, como hacen otros curanderos en el Sahara, sino todos los 
conocimientos heredados de la tradición preislámica. Sin embargo, para un 
europeo judeocristiano resulta difícil comprender las pautas éticas que rigen 
los actos de hombres como él. 
"Mi abuelo era un famoso marabú conocido en toda la región -nos explica a través 
de nuestro traductor-. Viajaba por todo el Sahara con su camello, su fusil y su 
esclavo. Su nombre era Ken Kou. Y tanto servidor como señor tenían un compromiso 
de por vida. A cambio de su trabajo, mi abuelo le daba techo y comida y cuidaba 
de él. No se trata de una esclavitud tal y como vosotros la entendéis". 
"Mi abuelo me enseñó -prosiguió Dattaque un cheij o un marabú, o cualquier 
hombre que quiera dedicar su vida a Alá, debe tener sus necesidades humanas 
satisfechas. Porque si tiene hambre, estará pensando en su estómago y no en Alá. 
Por eso debe comer bien antes de orar. De la misma forma, un hombre que esté 
cansado no podrá centrar su mente en Alá. Por ello, debe dormir bien, descansar, 
y así estará en disposición de concentrarse en sus oraciones. De igual modo, un 
hombre excitado sexualmente no puede pensar en Alá. Su mente se dispersa por el 
deseo. Por esa razón, el hombre debe tener una o varias esposas que le ayuden a 
pacificar su deseo". 
Esta particular concepción sobre lo moral y lo inmoral, sobre el bien y el mal, 
es extrapolable a la concepción sobrenatural del Islam sahariano. 


Ángeles y demonios 

Chinguétti, situada en la frontera mauritano-marroquí, fue una de las Ciudades 
Sagradas del Islam. Según nos aseguró el alcalde de esta población, de allí 
salieron algunos de los guerreros que lucharon con Mahoma para recuperar la 
santa ciudad de La Meca, tras su exilio en Medina. Al llegar nos alojamos en una 
antigua fortaleza abandonada por los franceses. Actualmente ha sido reconvertida 
en hotel por el alcalde de Chinguetti, quien vive la mitad del año en Las Palmas 
de Oran Canaria y el resto en la villa que gobierna. 
En esta localidad visitamos un depósito de libros que constituye un auténtico 
tesoro bibliográfico. Esas joyas de valor incalculable se encuentran en una 
especie de casa-museo. El encargado de cuidarlo heredó la misma función que 
antes habían cumplido su padre y su abuelo. Nos mostró algunas de aquellas 
maravillas: biografías de Mahoma y ejemplares de El Corán de más de 1.000 años 
de antiguedad, piezas de artesanía religiosa, objetos rituales, etc. 
Entre esos textos hallamos las primeras referencias de la literatura islámica a 
unos duendes llamados djinns (genios) o "los invisibles". Walt Disney y sus 
dibujos animados nos han transmitido una imagen amable de los míticos genios que 
pueblan los relatos árabes de Las mil y una noches. Sin embargo, su apariencia 
cordial difiere de la creencia popular que tiene la cultura islámica sobre estas 
legendarias criaturas. 
Según dichas tradiciones, los djinns son una especie de criaturas invisi-bles, 
capaces de interferir, para bien o para mal, en nuestras vidas. Algo simi-lar a 
los ángeles, diablos y demás criaturas sobrenaturales del cristianismo. El Corán 
se refiere en varias de sus suras (capítulos), sobre todo en el 72, a estos 
enigmáticos seres dotados de extraordinarios poderes. 
AÑO/CERO tuvo la oportunidad de recoger en el Sahara, como antes habíamos hecho 
en otros países islámicos, relatos absolutamente extraordinarios sobre la 
intervención de los djinns en la vida de los mortales: desarrollando en ellos 
poderes sobrenaturales, curando enfermedades terminales, protegiendo o 
arreba-tando la vida a sus enemigos. 
Cuando el almuecín llama a la oración desde el minarete de alguna mezquita, 
mezclando su voz con el sonido de la ghembá (guitarra tradicional de tres 
cuerdas), y nos dejamos envolver por los aromas de pimienta, azafrán, dátiles y 
menta que se disputan el aire en la plaza de cualquier pueblo del Sahara, 
podemos empezar a comprender lo que suponen los genios en la vida de 
los nómadas: representan una esperanza y un temor ancestral que, durante 
generaciones, sirvió para mantener el respeto a las tradiciones y el orden 
social. 
Resulta sobrecogedor escuchar, de los labios de los niños más pequeños relatos 
de sus encuentros con unos djinns que son idénticos a los "ángeles de la guarda" 
de los niños europeos. A esos espíritus del desierto se atribuye la autoría de 
todo tipo de prodigios, incluidos algunos enigmas arqueológicos de difícil 
explicación, como las denominados moscas y boomerangs. 
Durante los años 60 y 70 los pilotos de combate que sobrevolaban el Sahara 
español descubrieron extrañas formaciones existentes en estos territorios. Las 
bautizaron con estos curiosos nombres debido a su forma, trazando los primeros 
planos de su situación. Juan José Benítez, que describió estas "pistas de Nazca 
del Sahara" en su libro Mis enigmas favoritos, afirma que "las dimensiones de 
las moscas en ningún caso sobrepasan los 50 metros, mientras que los boomerangs 
alcanzan 1,5 km de longitud. En las fotografías tomadas desde los aviones se 
observa una zona central oscura y casi triangular de la que parten líneas 
estre-chas y muy largas. Inexplicablemente, todos los boomerangs se hallan 
orientados hacia el oeste. En cambio, las moscas no guardan un orden aparente". 
Desgraciadamente, la situación de conflicto bélico permanente que sufren esas 
regiones del Sahara hace imposible su exploración. Por esta razón, nada sabemos 
sobre el origen de esos dibujos, hechos presuntamente para ser vistos desde el 
aire. Algunos autores sugieren que tales formaciones podrían estar relacionadas 
con la mitología nómada del Sahara, que habla de reinos perdidos y extraños 
dioses tutelares llegados de las estrellas. Leyendas como la del origen de los 
misteriosos "hombres azules del desierto" -los tuareg-, descendientes de la 
princesa Tin Hanin y de su hermana Takanat. Una tradición -posiblemente adoptada 
por los tuareg de los colonizadores franceses- dice que éstas eran las últimas 
reinas de los atlantes. Los defensores de esta teoría sahariana argumentan que 
hace miles de años este desierto era un inmenso vergel, con una importante red 
fluvial llena de lagos, alguno de los cuales fue tan grande como el Mar Caspio. 
Tal vez los boomerangs y moscas del Sahara sean uno de los últimos legados de 
aquella civilización. 
Todo es posible. La magia impregna la cultura del desierto y nada sabemos de su 
remoto pasado. En todo caso, es cierto que en estos parajes lo excepcional se 
convierte en cotidiano. Cuando visitamos el palacio del cheij de Atar, había-mos 
sido agasajados con leche fermentada de camella, dátiles con mantequilla y 
keríy. Compartía viandas con nosotros un caudillo que había acudido a Atar para 
presentar sus respetos al cheij. Los tuareg todavía sienten muy cercana la 
presencia de los djinns y describen con naturalidad las misteriosas luces que 
algunas noches atraviesan los cielos del Sahara y que cualquier europeo 
calificaría como OVNIs. Sin embargo, esas esferas luminosas son un fenómeno más 
complejo para ellos. Además de estar relacionadas con los "genios invisibles", 
también pueden ser consideradas como "el espíritu luminoso" de algunos santones, 
brujos o marabús. 
Personajes carismáticos como el cheij de Atar son objeto de todo tipo de 
leyendas. En su caso, esa mitología está directamente relacionada con su 
asce-tismo. A pesar de ser un hombre inmensamente rico, duerme sobre una 
esterilla extendida sobre una capa de arena del desierto, en una de las torres 
de su palacio. Su extrema delgadez es fruto de su parca alimentación y su 
inquietante don de clarividencia, acaso debido a un estricto entrenamiento 
psíquico, desarma al visitante más escéptico, como tuvimos ocasión de comprobar. 

Antes de despedirnos, y sin perder la sonrisa en ningún momento, nos invitó a 
tomar cordero. "Esta mañana desayunasteis huevos y pescado, y os vendrá bien 
comer ahora un poco de carne...", nos dijo con tranquilidad y sin dar ninguna 
importancia a nuestro asombro, dado que él no podía saber lo que habíamos 
desayunado aquella mañana, a solas y en otra ciudad. 
Cuando finalmente abandonamos el Palacio del cheij, seguíamos sin explicarnos 
cómo lo había adivinado. Tal vez, como sugirió Miguel Ángel -nuestro óptico-, 
seamos nosotros los que necesitemos revisar nuestros ojos... pero los ojos del 
espíritu.


Los lugares mas misteriosos de la Tierra 


Stonehenge 

Quienes fueron los constructores de Stonehenge? ¿Para qué servía éste monumental y ordenado conjunto circular de enormes piedras? ¿Era un templo consagrado al Sol, como pretenden los miembros de las sectas druídicas? ¿O era un observatorio astronómico, según tratan de demostrar algunos investigadores como Samuel Langley y Gerald Hawkins? ¿O se trataba de una estación de extraterrestres, donde aterrizaban aeronaves de otros mundos? ¿Estos megalitos son contemporáneos de Homero o, como se sostiene ahora, serian muy anteriores a la civilización micénica? Pese a los esfuerzos de los estudiosos, no todas estas preguntas tienen respuesta. 
Desde un remoto pasado -algunos arqueólogos creen que los megalitos del famoso monumento fueron plantados allí a mediados del III milenio anterior a Jesucristo, mientras otros lo alejan hasta el año 35000, las piedras de Stonehenge enfrentan al observador con sus enigmas desde la campiña meridional inglesa, en el condado de Wiltshire, a 130 kilómetros de Londres y cerca del río Avon meridional. En antiguo sajón su nombre significa "piedras colgantes", pero en la Edad Media recibieron la denominación de Danza del Gigante, de acuerdo con la leyenda que atribuía la obra a los míticos colosos que habitaban la también mítica Atlántida. Aunque hace 30 ó 40 siglos no se conocía el compás ni existía la ciencia de la geometría, los constructores de Stonehenge ubicaron las piedras de 4 metros de altura y un peso de 25 toneladas formando un circulo perfecto. Lo lograron después de haberlas trasportado, sobre rodillos y mediante la sola fuerza humana, desde canteras ubicadas en el norte de Wiltshire, a 50 ó más kilómetros. El ignoto pueblo que durante 1500 años realizó una titánica tarea de construcción, demoliciones y reconstrucciones desapareció sin dejar rastros escritos. Los únicos testimonios son los monumentos megalíticos desparramados por las islas británicas y el norte de Francia, además de piezas arqueológicas, como hoces y guadañas de piedra pulida, que identifican a una comunidad de agricultores neolíticos. 
Sin embargo, las piedras mayores que forman los trilitos, o pórticos de tres piedras, no son las únicas. Entre ellas existen otras, más pequeñas, de color azulado, que provienen de los montes Presell, en Gales, a casi 400 kilómetros de allí, y que fueron transportadas en duras etapas que los arqueólogos tratan de reconstruir. Al parecer, una vez extraídas de la roca, las piedras habrían sido llevadas sobre rodillos, luego cargadas en balsas a lo largo de la costa galesa hasta el canal de Bristol, después río arriba por el curso del Avon de Bristol o septentrional y, nuevamente sobre rodillos, hasta el sitio definitivo. Stonehenge fue construido en varias etapas, a lo largo de 1.500 años. En los primeros tiempos fue colocada la llamada Piedra Talón, que hoy aparece pegada a la ruta que va hacia la cercana ciudad de Salisbury, y se excavó la gran zanja circular con terraplén, con un diámetro de 100 metros. En esa misma época se hicieron los hoyos conocidos como "orificios de Aubrey", denominados así por John Aubrey, quien estudió los monumentos megalíticos de la zona en el siglo XVII. En esos huecos, que siguen un círculo concéntrico e interior a la zanja, se encontraron huellas de cremaciones humanas, una forma de entierro común en las culturas neolíticas de Europa. 
La etapa siguiente, cumplida 200 años más tarde, fue la instalación de los 80 bloques de piedra azulada traídos desde Gales (de los cuales sólo quedan 30). Estos formaban un círculo de 50 metros de diámetro, dentro del cual fueron erigidos posteriormente los dos círculos actuales de trilitos: uno exterior, de metros de alto pero derruido en su mayor parte, y uno interior, compuesto por cinco trilitos de 4 metros de alto. Cerca de los trilitos se levantan cuatro grandes piedras colocadas en cruz, cuyo centro virtual coincide con el punto central de Stonehenge, y en las proximidades de la zanja hay dos monolitos que marcan, con exactitud, el Este y el Oeste. La primera etapa representó un gran esfuerzo técnico en cuanto a la extracción, el tallado y el trasporte de las piedras a lo largo de cientos de kilómetros. Pero la construcción de los trilitos puso aún más de manifiesto la capacidad de los artesanos prehistóricos para tallar las piedras y encastrarías con precisión. Como también es asombroso el método para instalar las grandes piedras planas, que forman el "techo" de los 
trilitos, en la parte superior de las anchas columnas monolíticas. Cada una de éstas era arrastrada sobre rodillos hasta un hueco cavado en el suelo y luego, con sogas tiradas por cientos de hombres, era colocada verticalmente. Después, levantaban un terraplén provisorio de tierra y piedras hasta la cima de las columnas y arrastraban el "techo" sobre rodillos hasta su sitio. ¿Cuál fue el impulso para que todo un pueblo -hombres, mujeres y niños- realizara tan inmensos esfuerzos durante tal cantidad de años? ¿Cómo una cultura que no conocía la escritura pudo transmitir durante 15 siglos, de generación en generación, las motivaciones para mantener viva la llama de esa labor titánica? Los astrónomos dicen que Stonehenge es un extraordinario observatorio solar y lunar, mediante el cual aquellos antiguos ancestros de William Shakespeare, Winston Churchill y los Beatles podían establecer con precisión el comienzo y el fin de las estaciones. Y así graduar el tiempo de la siembra y la cosecha. Ya lo había adelantado en 1781 el físico Henry Wasey. Pero fue el norteamericano Samuel P. Langley, destacado astrónomo y pionero de la aviación, el primer científico contemporáneo en estudiar Stonehenge como observatorio astronómico, en 1889. Su conclusión fue que "sin conocer nada de física, esos hombres primitivos pudieron descubrirla mecánica por medio de la cual el Sol se alza, cumple su ciclo y se pone, día tras día, año tras año". Hacia 1960, el astrónomo norteamericano Gerald Hawkins, profesor en las universidades de Harvard y Boston, siguió los pasos de Langley y sus conclusiones fueron coincidentes. Mediante cálculos auxiliados por computadora, pudo determinar las posiciones del Sol y la Luna desde el punto de vista de Stonehenge y comprobó que la disposición de las piedras coincidía con ángulos precisos: la salida y la puesta de ambos cuerpos celestes al empezar y terminar los respectivos ciclos de las estaciones anuales, los equinoccios y solsticios. 
Por su parte, el investigador inglés del esoterismo, John Michell, propuso que se concibiera a Stonehenge como "un templo místico, dedicado a los doce dioses del zodiaco, que representa la cosmología ideal, la imagen perfecta y completa del universo". Una explicación no contradice necesariamente la otra. Para los antiguos pobladores del noroeste europeo la necesidad de conocer las épocas de siembra y cosecha no era sólo una cuestión práctica. En ella se conjugaban sus creencias y sus mitos, sus conocimientos técnicos y sus costumbres. Conocer cuándo la Luna se ponía sobre el horizonte más al sur o más al norte significaba para esos hombres "dominarlas fuerzas naturales, adquirir un poder que los aproximaba a la potencia superior de los dioses o los antepasados", como sugiere Michell. Hubo explicaciones fantasiosas como las manifestadas por el reverendo Hugh Grover durante el siglo XVIII: sostuvo que el gran monumento pétreo era obra de cíclopes, quienes habrían habitado la región antes de que apareciera el hombre. O la especulación de W.S. Blacket, en 1833, para quien Stonehenge había sido erigido por los habitantes de la Atlántida, el presunto continente perdido en las profundidades del mar. Siglos antes, en 1620, el arquitecto Iñigo Jones recibió el encargo del rey James l de estudiar los antiguos monumentos megalíticos ingleses. Según afirmó, las piedras de Stonehenge eran las ruinas de un templo romano del siglo I de nuestra era. Hacia esa misma época, el escritor John Gibbons dijo que era un templo anglosajón y Aylett Sammes atribuyó su construcción a los fenicios. El escritor Samuel Pepys visitó el lugar en 1688 y en su célebre Diario escribió: "Al acercarme, encontré el lugar tan prodigioso como me habían dicho. Valía la pena hacer el viaje para verlo. Sabe Dios para qué serviría!" Y John Aubrey pensó que los constructores pudieron haber sido miembros de la casta de los druidas, los misteriosos sacerdotes del pueblo celta. Aunque los druidas no tienen nada que ver con Stonehenge ni con sus constructores -los separan miles de años-, la leyenda que los vincula empezó en el siglo XVI II, cuando el anticuario William Stuckeley (los anticuarios fueron los antecesores de los arqueólogos modernos) afirmó que se trataba de un templo de esta antigua corporación sacerdotal céltica. Posteriormente apoyaron esta idea el reverendo Henry Rowlands y el arquitecto John Wood. La leyenda se convirtió, según el historiador Stuart Piggot, en "una de las más arraigadas del folklore inglés". 
Los antiguos druidas conformaban una colectividad religiosa altamente ilustrada, propia de las poblaciones celtas instaladas en el norte de Francia y las islas británicas desde algunos cientos de años antes de Jesucristo. Sus miembros eran "ciudadanos del mundo", que viajaban entre los distintos poblados del extenso territorio ocupado por los celtas portando el conocimiento y la sabiduría. 
Se dividían en varías clases: druidas o sacerdotes supremos, ovates o sacerdotes encargados del culto y los sacrificios humanos, videntes, que se ocupaban de adivinar el porvenir y bardos o cantores. La importancia de los bardos era muy grande, pues los conocimientos druídicos eran transmitidos a los discípulos oralmente, mediante extensos poemas rimados. La escritura sólo fue utilizada por 
los celtas después de la irrupción de los romanos en sus tierras, cuando incorporaron documentos escritos en griego y latín. La llegada del cristianismo dio fin a esta religión de los pueblos celtas, que sólo sobrevivió en Irlanda hasta muy avanzada la Edad Media. 
La imponencia de Stonehenge inspiró a los artistas durante las últimas décadas del siglo XVIII y principios del XIX. Pintores y escritores se inspiraron en las ruinas megalíticas, incluyéndolas en sus obras. Hacia 1780, Thomas Rowlandson mostró el conjunto a través de un tranquilo paisaje en tonos suaves. Pero la visión romántica del mundo alimentó aún más la leyenda de un Stonehenge druídico. Las acuarelas de dos artistas menores como Thomas Hearne y Thomas Girtin, como también las dedos grandes de la pintura inglesa, John Constable y James Turner, muestran los trilitos inmersos en inquietantes paisajes de 
fuertes contrastes y enmarcados por cielos tormentosos. Otros pintores y grabadores -Henry Thompson, James Barry, Samuel Palmer, Thomas Jones- ubicaron en los alrededores del monumento escenas de dramas como la muerte de Cordelia, personaje de El rey Lear, de William Shakespeare, una madre con sus hijos sorprendida por la tempestad o sacerdotes druidas en misterioso ritual. 
Hacia esa misma época, los anticuarios se dedicaron a excavar numerosos túmulos que salpicaban la llanura de Salisbury, cerca de Stonehenge, y los grandes megalitos de Avebury. Hallaron en su interior urnas de cerámica, dagas y cuchillos de hueso, bronce y hierro, monedas de oro y restos de seres humanos. La mayor parte de estas piezas fueron vendidas, por lo cual fue imposible seguir su rastro y realizar una interpretación arqueológica de cada túmulo. Sin embargo, el erudito Thomas Leman, experto en caminos romanos de Inglaterra, señaló con acierto que las armas despositadas en los túmulos 



EL PODER DE LOS MEGALITOS 

Una antigua leyenda bretona, recogida en el siglo XIII por Geoffrey de Monmouth, dice que las inmensas piedras que salpican la tierra inglesa fueron colocadas allí por el mago Merlín. Y que tienen poderes mágicos y curativos. Esta fue una de las razones para la constante destrucción de los monumentos por centenares de personas que se acercaron en busca de trozos que podían llevar consigo como amuletos. Inclusive, en la cercana ciudad de Amesbury se llegó a alquilar picos para que los visitantes pudiesen extraer con más facilidad porciones de piedra. La magia del lugar atrajo a los adoradores del Sol. Desde 1833 sirvió como centro de reunión para una secta masónica, conocida como Antigua Orden de los Druidas. Todos los años, al amanecer del solsticio de verano (21 de junio en el hemisferio norte), se congregaban en Stonehenge para entonar cánticos, quemar incienso y esparcir hojas de roble. 

Avanzado el siglo XIX, Stonehenge se convirtió en un lugar de moda, apto para 
acampar, "hacer un picnic, dibujarlas piedras y leer algún poema", como aconsejaba en 1853 la revista The Leisure Hour, una publicación "para la recreación de la familia". Una foto de la época muestra a la reina Victoria durante una excursión a los trilitos y otra a un grupo de jóvenes encabezados por el príncipe Leopoldo, su hijo menor. En la planicie cercana se hicieron carreras de caballos y competencias de cricket (hasta la década de 1920), mientras grandes caravanas de hombres, mujeres y chicos se acercaban a conocerlos megalitos y llevar algún guijarro de recuerdo, gracias al alquiler de picos en la vecina Amesbury. Entre los más asiduos visitantes estaban los miembros de las sectas masónicas que se consideraban así mismos descendientes de los antiguos druidas. Todos los años realizaban ceremonias en el marco de cultos esotéricos. Sin embargo, la aproximación a Stonehenge desde el ángulo del misterio no se limitaba a los ritos druidicos. Diversas explicaciones alternativas para su origen fueron expuestas durante el siglo pasado y el actual, una más fantástica que la otra. Desde las interpretaciones del monumento como símbolo sexual hasta la de entenderlo como una base para visitantes extraterrestres, pasando por la creencia de que es el escenario para un misterioso drama masónico en siete actos que empezó a ser representada el 14 de octubre del año 3373 antes de Cristo. No falta la sugerencia de que las grandes piedras fueron instaladas allí por levitación. Y así como Stonehenge fue analizado por los astrónomos como un observatorio celeste, a partir de estridas reediciones, la numerología esotérica produjo numerosas interpretaciones del monumento. Entre ellas, la de John Michell, que propone comprenderlo como "un símbolo de las mayores dimensiones de la Tierra", a partir de cáiculos que remiten a un plan sustentado en el número 666, el número de la Bestia en el Evangelio. Asimismo, según Michel, el plan de Stonehenge representa en miniatura las distancias entre los planetas del sistema solar, mientras que los grandes túmulos de la planicie de Salisbury marcan un mapa de las grandes constelaciones celestes. Druidas y extraterrestres, calendarios neolíticos y escenarios masónicos, la reina Victoria y el pintor Turreer, carreras de caballos y cricket: alrededor de Stonehenge se unen fantasía y realidad en forma inextricable. Pasaron siglos y milenios. Sin embargo, como dijo lord Byron en su poema Don Juan, aunque ya "los bosques de los druidas han desaparecido... Stonehenge sigue allí, pero ¿qué demonios es?" 


TEOTIHUACAN 

Nadie conoce su origen. Ni aún los mas sabios arqueólogos saben como empezo su historia. Lo unico cierto es que el corazon del Valle de Mexico hay una cadena de construcciones monumentales, adornadas con perfiles de seres monstruosos, donde se destacan dos enigmaticas y altas piramides, dedicadas a la adoracion del Sol y de la Luna. Las ruinas son tantas, y tan grandes, que los especialistas han calculado que alli trabajaron -para construir todo el complejo- mas de 3 mil hombres durante 30 años. Por eso parece raro que esos operarios, artistas e ingenieros no dejaran ninguna traza, ningun indicio, que sirva al menos para conocer el nombre original del lugar y desentrañar cual era la lengua que hablaban. Ahora, solo habitan alli los fantasmas de un pasado secreto, empeñados en guardar celosamente los comienzos de esa ciudad misteriosa, donde los hombres vivian al lado mismo de los dioses. La escritura que utilizaron los habitantes de Teotihuacan da una pista, pero es por ahora inescrutable: se trata de rayas y puntos, semejantes a los que utiliza otra gran cultura de la region, la olmeca. Pero todavia no se han podido descifrar sus mensajes. 
En el siglo XIV, cuando los aztecas dominaron el valle de Mexico, esta ciudad, que ellos denominaron Teotihuacan ("el lugar de los que siguen el camino de los dioses"), hacia ya 700 años que habia sido abandonada por sus primitivos moradores. Eso constituye un segundo interrogante, ya que nadie puede explicar, tampoco, la razon de ese exodo masivo. Porque la urbe no se fue degradando de a poco sino que la gente se esfumo de golpe, como si un rayo los hubiera aniquilado, despues de un ataque de pueblos enemigos que incendio el norte de la ciudad. Luego vivieron alli, durante 200 años otras tribus de la zona, que convirtieron la ciudad en un objeto de culto. Tal vez porque esos grandes monumentos los sorprendian hasta el delirio. Por otra parte, para que eran esas piramides de dimensiones colosales, tan altas como las de Egipto?. Silencio...la pregunta no tiene respuesta. Sólo se pueden hacer conjeturas o escudriñar viejas tradiciones orales en busca de algo que asemeje a una contestacion. Una leyenda, por ejemplo, afirma que el valle estaba habitado, en tiempos remotos, por una raza de gigantes llegados del espacio. Fueron ellos los que erigieron esas pirámides, que no parecen hechas a medida del hombre. Otros mitos dejan de lado a los antiguos, presuntos ciclopes y afirman, rotundamente, que son obra de los viejos dioses de México. Una de esas deidades se llamaba Nanahuatzin y era enfermo y humilde. 
Fue el quien un día levantó su pirámide, que dio origen al Sol, que antes de eso no existía. Otro de los dioses se llamaba Tecuciztecatl y era altanero y orgulloso. Para satisfacer su vanidad, celoso del primero, erigió la otra pirámide. Cosa que enojó a todos los otros dioses de ese particular Olimpo. Para demostrale su desprecio, los inmortales le arrojaron al rostro un conejo muerto. Sí uno se fija bien en la cara de la Luna llena, se puede distinguir la sombra de un conejo. Ese, y no otro, fue el origen del satélite de la Tierra. Mitología o leyenda, lo cierto es que este centro religioso es algo indescifrable. 
Tiene algo menos de 24 kilómetros cuadrados y está enclavado sobre una meseta de 2.300 metros de alto, a dos kilómetros de la ciudad Teotihuacán de Ariota. La espectacular pirámide del Sol fue descubierta en 1906 por el arqueólogo Leopoldo Baties, quien calculó que había sido construida en el siglo 1 de nuestra era. Se eleva a unos 66 metros y su base tiene 225 metros de lado. Un monstruo sólo comparable a la gran pirámide de Keops. Se estima que se necesitaron 2 millones y medio de toneladas de ladrillos cocidos para construida. Una labor, en efecto, digna de gigantes. 
Cuando los aztecas ocuparon la meseta de Anahuac, atribuyeron la construcción de esas pirámides a los toltecas, que vivían allí desde hacía varios siglos. Pero no fueron ellos los responsables, ya que se asentaron en el sitio alrededor del año 648 dC. Esta otra gran civilización ocupaba el altiplano Central de México y tenía su cabecera en Tula Xicocotitlan, en el actual estado de Hidalgo y a 80 kilómetros de Ciudad de México. Ellos, igual que los olmecas, solían tallar en roca basáltica monumentales cabezas y efigies de guerreros, como las cuatro estatuas que pueden admirarse en la cima de la pirámide de Tula. Teotihuacán se hallaba a menos de un centenar de kilómetros de esa dudad capital del Imperio Tolteca. Por tanto, parecía natural vincular ambas civilizaciones. Pero hoy se cree que no fue así. Ante todo, hay un dato irrebatible: la cultura teotihuacana se resquebrajó alrededor del año 700, bajo el incendio y la destrucción desatados a su paso por huestes enemigas procedentes del norte. Por otra parte, Teotihuacán había culminado entre los años 150 y 600 d.C. un desarrollo y poderío propio cimentados, casi seguramente, en los numerosos yacimientos de piedra obsidiana, un minera muy codiciado proveniente de la lava volcánica. Es posible que esa riqueza natural fuera la base sobre la cual se desenvolvió una admirable maestría arquitectónica y artística, además de un bienestar material que aseguraba la subsistencia a sus más de 200 mil ciudadanos. La antigua Teotihuacán ocupaba el sexto lugar en el planeta por su volumen poblacional. 
Aquellos teotihuacanos cuyos orígenes y derrumbe permanecen sumidos en un mer de sombras, brillaron como una de las mas sofisticadas civilizaciones del globo. Leían y escribían, sin duda redactaron libros y códioes, sabían regodearse con exquisitos refinamientos gastronómicos, conocían el hilado, ejecutaban las más variadas artesanías. 
No asombra que esos adelantos se conjugaran con intenciones orientadas hacia una concepción esotérica-simbólica, hacia una cosmovisión surcada por guiños cómplices a las grandes fuerzas desconocidas que laten detrás de la vida cotidiana. Por ejemplo, la pirámide del Sol o Tanotíuh ltazcuati se dispone en un eje esteoeste, acorde con el itinerario aparente del astro rey; y se ha hecho notar que muy probablemente, la pirámide fuera construida para señalar el centro del Universo; que las cuatro esquinas simbolizaran las cuatro direcciones de aquél, y la cúspide el corazón de la vida. La pirámide de la Luna, Mextíl lztacual, que data del siglo II y fue restaurada en fecha reciente, es algo más pequeña con sus 44 metros de altitud y su base rectangular de 130 metros por 156 metros. Se compone de tres plataformas o gradas, distantes una decena de metros una de otra. Ya un millar y medio de metros de la pirámide de la Luna, otra ciudadela Texcapam o constituida en tres de sus lados por un murallón de 300 metros de longitud, 32 de ancho y 8 metros de alto; esos muros alojan a diez torres. El cuarto frente o lado está formado, en cambio, por un escalonamiento de pirámides desiguales. Todo ello rodea al centro de la ciudadela, donde se alza el misterioso tlaltel, un túmulo de tierra y piedras de 28 metros de altura. 
Y hacia el sur de la pirámide de la Luna, a lo largo de unos ocho kilómetros, está la llamada Avenida de los Muertos, que lleva hasta la cúspide del cerro de Tlaginga. Las plataformas que se observan en esta calle en realidad, un encadenamiento de patios abiertos dispuestos uno a continuación del otro fueron tomados por los aztecas como nichos o tumbas. Estaban equivocados: los difuntos en Teotihuacán eran cremados y enterrados debajo del suelo de las casas en las que habían vivido, envueltos en mortajas a las que se untaba con aceites y pócimas rituales. 
A lo largo de esta Avenida se encuentran las ruinas de la antigua ciudad. El pasado vive con fuerza insospechada en esos restos de calles, plazas y pirámides de lO a 12 metros de altura; esos templetes erigidos en homenaje a Tíaculteutí, a Chicomecoatl, a Chalchiuhtlicue, Xluhtecutli, Vacatecutli. La Avenida cruza la Ciudadela cuadrangular, en cuyo sector oriení perdura el templo al dios Quelzaicostl, una pirámide con seis terrazas o niveles escalonados. Allí hay una serie de cabezas fantasmagóricas relieves que hacen perder el aliento: entre ellos que representa al propio Ouetzalcóatl o Serpiente Emplumada, dios de la Sabiduría y d Viento y símbolo del matrimonio entre el Cielo y la Tierra, y el alusivo a esa Serpiente de Fueg que guía al Sol alo largo de su viaje astral. Fauces abiertas, dientes amenazadores. Y junto ellos Tláloc, divinidad que encarna a la Lluvia. Antiguo dios de los toltecas (que la mayoría de los arqueólogos creen estaban emparentados estrechamente con los constructores de Teotihuacán), el dios Oueztalcoátl fue compartí por las culturas posteriores. Paralos aztecas, que dominaron la región siglos después de la caída de Teotihuacán, la "serpiente emplumada" era el dios del saber y patrón de los sacerdotes. Expulsado mediante traición por el dios Huitzilopochtli, huyó hacia oriente por el mar, mientras juraba que volvería para vengarse de su derrota en el año de Ceacatl. Según el calendario azteca, tal año podría haber sido 1363, 1467 o 1519. Y justamente al acercarse esta última fecha se produjo la llegada de los españoles comandados por Hernán Cortés, a quien los súbditos del emperador Moctezuma creyeron, por lo tanto, la reencamación dé Quetzalcoátl. 
En 1971 se produjo, casi por casualidad, un descubrimiento teñido por las creencias en esas divinidades cósmicas: varios metros por debajo de la pirámide del Sol se extiende una caverna de grandes dimensiones, que debió servir como centro ritual. Los indígenas que poblaban México antes del arribo español, tenían a tales cavidades como vientres de gestación en cuyo seno habían sido concebidos el Sol, la Luna y también los mítícos antecesores del ser humano. Pero, a no dudarlo, lo más llamativo de esta magna pirámide es que en los dos días del año en que el sol alcanza el cenit esto es, cuando no produce ninguna sombra se oculta precisamente detrás del frontispicio de esta Tanotiuh Itazcuatl. ¿Cómo explicar tanta coincidencia, como no sea porque los constructores de estas construcciones descomunales, hayan sido gigantes, dioses u hombres, disponían de nociones astronómicas bien afiladas? 


Otro dato en favor de ese bagaje de conocimientos astronómicos: en medio de la baja plataforma, de unos cuatrocientos metros de lado, que sustenta el cuadrángulo de la Ciudadela, se yergue una elevación a la que debe accederse mediante cuatro escalinatas de trece peldaños cada una: una clara referencia a los 52 años del "siglo" indígena... 
Toda la legendaria ciudadela, esta misteriosa Ciudad de los Dioses separada del fértil valle de Texcoco por una serie de eminencias que forman uno de los contrafuertes de la Sierra Nevada, y no muy lejos de la población de Otumba que parece conservar aún el recuerdo de la sangrienta batalla librada entre españoles y aztecas, debió resultar mucho más espectacular aún cuando el basálto negro o verde empleado en la construcción los monumentos se encontraba pintado con todos los colores imaginables. Y cuando las esculturas dispersas aquí y allá exhibían todo el esplendor de sus máscaras repujadas en jadeo basalto, con ojos de mejillón y de obsidiana. 
El misterio no sólo perdura, sino que parece acrecentarse día a día entre estos vestigios que atraen a millares de turistas y estudiosos. Baste citar que cuando la comisión cientifica encabezada por el arqueólogo Batíes puso al descubierto la pirámide del Sol, encontró en cada uno de sus ángulos el esqueleto de un niño pequeño que miraba en la dirección señalada por esos vértices. ¿Oué sentido último tuvo la inmolación de aquellas criaturas? También trascendió, del relato de los conquistadores españoles, que sobre la pirámide Solar se elevaba una inmensa estatua de piedra monolítica, totalmente recubierta con láminas de oro. Representaba al Dios de la Luz, Tenocatencitli. Los soldados de Hernán Cortés la secuestraron, y más tarde el ídolo fue hecho destruir por el obispo de México, monseñor Juan de Zumárraga, que temía a las malas influencias" de esa deidad pagana. Los indígenas mexicanos están persuadidos de que los daños infligidos al Dios de la Luz acarrearon su decadencia, y que tanto mal ha de ser expiado todavía, a lo largo de incontables generaciones. 



DIOSES SABIOS EN ASTRONOMíA 

La pirámide del Sol, en Teotihuacán, reviste mayores dimensiones que su contraparte "femenina", esa pirámide de la Luna construida un siglo más tarde y a partir de cuyo cuadrante meridional se extiende la estremecedora Avenida de los Muertos. Y resulta por lo menos curioso -mejor dicho: intrigante, y sugestivo- que esa disparidad de magnitudes entre los monolitos solar y lunar se reitere a muchos miles de kilómetros de allí y a una gran distancia cultural y religiosa: en la catedral de Chartres, también estudiada en esta edición y de cuyas dos aguias la coronada por un sol se alza a bastante mayor altura que aquella rematada por una luna. Por lo demás, la insistencia en los símbolos que aluden al astro solar y al satélite natural de la Tierra es una constante en civilizaciones aparentemente desconectadas entre sí. 
Este es sólo uno de los parámetros, y no el menos fascinante, de ese centro arqueológico-teológico que representó una de las más brillantes creaciones del Nuevo Mundo. Una civilización que destelló en todo su apogeo hacia la misma época en que Europa era presa de las invasiones bárbaras. Y que supo lo suficiente de los enigmas celestes, como para edificar la pirámide lunar en una orientación coincidente con el Meridiano magnético, y que además se las ingenió para que la línea entre los centros de ambas pirámides brinde, con absoluta exactitud, la dirección del Meridiano astronómico... 

A partir de su mención en el Antiguo Testamento, la Torre de Babel adquire una dimension superior a su fastuoso valor arquitectonico Se convierte 
en símbolo de la confusión que invade al hombre cuando no puede comunicarse con sus semejantes, porque cada uno emplea su propio idioma. Esta situación 
inicialmente caótica fue -según el relato bíblico- deliberadamente provocada por Dios, para castigar el orgullo ilimitado de los seres humanos que pretendían llegar a tocar el cielo con sus manos. 
"Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde Oriente hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron (...) Después dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una 
torre con la cúspide en los cielos (...)". Y descendió el Señor a verla ciudad y la torre que edificaban los hijos de Adán y dijo: 
"-He aquí elpuebo es uno solo y todos tienen el mismo lenguaje; y han levantado esta fábrica; y no desistirán de sus ideas hasta llevarlas a cabo. Descendamos pues a confundir su lenguaje de manera que uno no entienda al otro. 
Y de esta suerte los esparció el Señor desde aquel lugar por todas las tierras, y cesaron de edificar la ciudad. De donde se dio a ésta el nombre de Babel, porque fue allí confundido el lenguaje de toda la tierra (Génesis Xl, 1 a9). 
Para tratar de desentrañar el misterio generado alrededor de la torre babióníca 
hay que partir de la aseveración de su existencia. Sin duda alguna fue un monumento concreto. Cobró gran trascendencia hasta el punto de integrarse al folklore de los pueblos, como respuesta a la inquietud por el empleo de tantas lenguas. 
Etimológicamente el nombre "Babel" nace dedos raíces. La babilónica "Bab-ííu" (puerta de Dios) y la hebrea "balal" (confusión). Las dos perfectamente aceptables dentro de su valor contextual. 
La famosa y siempre buscada torre se elevaba en la ciudad de Babilonia, 
al surde Bagdad, en el curso medio del río Eufrates. Allí, en la región denominada Mesopotamia (país de Senaar), se desarrolló a lo largo de 26 siglos (2900 a.C/330 a. C), una civilización que conoció épocas de gran prosperidad y sabiduría, decisivas para el desarrollo de las poblaciones del cercano Oriente. El pueblo sumerio es considerado el elemento civilizador de esta región. 
La tradición dice que los sumerios llegaron por el este. Según los estudios arqueológicos se afirma que constituyen una rama de la raza indoeuropea. Parece que su país originario era montañoso. Esto resulta verosímil y es deducido por el hecho de que sus dioses están siempre representados de pie sobre una montaña. Los sumerios les rendían culto en lugares elevados. Cuando emigraron al valle del Eufrates, no encontraron elevaciones naturales aptas para el culto religioso. Todo era llano. De allí su afición a las construcciones elevadas, ya que creían que cuanto más alto llegaban, más cerca de dios se encontraban. Así, a estas edificaciones con propósito religioso las llamaron "zigurats" (colina del cielo o montaña de Dios). Eran torres piramidales escalonadas con un santuario en la terraza y orientadas hacia los cuatro puntos cardinales por sus ángulos. Servían de templos y observatorios a la vez. En cada ciudad importante había por lo menos una de tales torres. 
El primer zigurat de Babilonia fue construido por Hamurabi (1792-1750 a.C), sexto rey de la dinastía semita. Dominó toda la Mesopotamia y bajo su reinado Babilonia vivió un gran florecimiento cultural. Al comienzo, el mismo Hamurabi 
promulgó un codigo legal que inspiró la famosa ley hebrea del talión: "Ojo por ojo. Diente por diente". 
Una de las descripciones más fabulosas de la ciudad de Babilonia es la del historiador griego Herodoto. "Sobrepasa en esplendor a cualquier ciudad del mundo conocido", escribía Herodoto hacia el 460 a.C. Pero no es la ciudad de Hamurabí ante la cual él se asombra. Se trata de la Babilonia de Nabucodonosor II, que le dio a esta legendaria ciudad su mayor magnificencia dentro del imperio babilónico, en el 604 a.C. El templo más grande de Babilonia era el Esagíl, dedicado a "Marduk", la principal deidad de la ciudad. Con sus dependencias formaba un cuadrilátero de 550 m por 450 m. Se accedía al Esagil (casa de alta cima) por la "calle de las Procesiones", avenida ancha de 19 metros y pavimentada con baldosas de caliza blanca y brecha roja. 
Cerca del templo se erigía el zigurat, de 90 m de altura, denominado 
"Etemenanki" (casa de la fundación del cielo y de la tierra), rebautizado por los hebreos como la torre de Babel. Más allá de la alusión al hecho material de unión de cielo y tierra por medio del zígurat, existe una unión espiritual entre las dos partes organizadas del mundo, según la creencia de la época. 
Pero la torre de Babilonia fue destruida por completo. Aunque hoy, gracias a descripciones recogidas en textos antiguos, se puede efectuar una delineación de su arquitectura. 
Herodoto la describió como del tamaño de un estadio, en su parte inferior. Sobre ésta se superponen siete terrazas, a las cuales se accede por un camino exterior en espiral. Cabe recordar que lo que vio el filósofo griego no es el edificio original, que había sido destruido previamente por orden de Jerges (479a.C.), sino la construcción remodelada al sufrir deterioros por las distintas guerras e invasiones. Durante las excavaciones realizadas en 1899-1917, por una expedición alemana, dirigida por el arquitecto Robert Koldewey, se encontraron los pisos inferiores de la torre. En la tabla de Esagil figuran las dimensiones de la misma. Dice este documento que la base media un poco más de 89 m (los arqueólogos midieron 91,50 metros); que la altura, el ancho y el largo eran iguales; las terrazas, de dimensiones desiguales, eran siete en total. Según las cifras de la tabla, la altura debió ser de 90 metros. El edificio estaba coronado por un santuario en el cual se le dijo a Herodoto había una cama y una mesa de oro. Nadie dormía allí, salvo una mujer del país elegida por el dios. Este santuario habría estado destinado a la hierogamia del dios. 
La tradición histórica reconoce este zigurat como el prototipo de la biblica torre de Babel. Cuando éste estuvo prácticamente desaparecido, algunos pensaron situar la famosa torre en la vecina ciudad de Borsippa. Pero esta teoría fue desechada por la distancia que separa Borsíppa de Babilonia, 17 kilómetros, lo que constituye una superficie muy grande para una ciudad de esa época. El zígurat de UR-NAMU, que sirve de referencia, es el mejor preservado de estos monumentos en nuestros días, se alza al lado del templo de Nannar, deidad lunar, con el cual se comunica. 
Sir Leonard Woolley, arqueólogo inglés, es quien después de varios años de exploración en la Mesopotamia, halló las ruinas de los "zígurats". 
El los clasificó como creación de la arquitectura sumeria. La altura de las plataformas era hábilmente calculada, explica Woolley. La ligera comba de las paredes de ladrillo cocido llevaba la vista hacia arriba y hacía el centro de la imponente mole. La pendiente, más empinada, del último tramo de la triple escalinata exterior, atraía la atención sobre el santuario conque culminaba la obra. 
Los planos arquitectónicos se destacaban por sus zonas de color. La parte 
más baja estaba pintada de negro (región de las tinieblas), la estructura intermedia era roja (tierra habitada) y el santuario de la cúspide estaba cubierto de tejas azules (espacios celestes). La bóveda del santuario era de metal dorado (el sol). En las terrazas circundantes relucía el verde de los "jardines colgantes" de Babilonia. Hasta aquí, la historia de la tradición babilónica. Pero, ¿por qué su torre más famosa íntegra también la tradición y creencia judeo cristiana? 
Esto se debe a que el libro del Génesis fue redactado durante el cautiverio de los hebreos Babilonia a partir del año 597 a.C. Octavio Paz considera la historia de Babel como "la respuesta a la perplejidad que produce en el hombre la existencia de muchas lenguas". Babel -afirma Paz- "es la forma hebraica de Babilonia y la condenación de esa ciudad, probablemente la primera urbe cosmopolita de la historia". Explica autor mexicano que todas las sociedades presentan un relato como ej de Babel, simbolizando la quiebra de una unidad original. "La pluralidad aparece como una maldición (...)es una falta contra el Espíritu". Por eso mismo apárecen luego acontecimientos compensatorios. Para los cristianos, es el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. "El Pentecostés visto como la redención de Babel... la unión en el entendimiento". 
Más allá de toda teoría filológica, Babel quedó como referente y causa de la confusión entre los distintos idiomas. Resulta casualmente paradójico, puesto que el principal centro de enseñanza de Babilonia estaba en Babel. Lugar de reunión de sabios y sitio de una biblioteca riquísima. Además se cree que el edificio sirvió de observatorio astronómico. Es que la actividad científica adquirió gran auge en la ciudad babilónica. Se analizaron la significación de los solsticios de verano y de inviemo, de los equinoccios, la relación de los oráculos con la luna llena, el sentido del nacimiento y de la puesta de Sirio y de la estrella Sugí. Es probable que la división del mes lunar en períodos de siete días se originase en Babilonia. Mientras que la división de la hora en sesenta minutos pertenece al sistema sexagesimal de notaciones de los babilonios. 
Se sabe con certeza cómo fue la torre mas irreverente y presumida de la Antiguedad. Más que el desafio de las feyes divinas y de gravedad, en esa época los hombres quizás intentaban comprender el funcionamiento del universo, el misterio de la vida. Tarea infinita, que en su evolución tropieza con explicaciones mágicas que satisfacen, hasta que pasan a integrar 
el terreno de la fantasía. 





AYERS ROCK 
Surge de la nada. Despues de recorrer kilómetros y kilómetros de territorio desierto, el extraño monte combado se presenta ante la vista del viajero como si acabara de emerger de las profundidades del magma terrestre. Con un perímetro de 9 kilómetros y 335 metros de alto, pura arenisca erosionada por el viento, Ayers Rock, la rojiza Uluru de los aborigenes australianos, domina el paisaje en una región donde la prehistoria sobrevivió hasta nuestros días. Es el mudo testimonio del Tiempo del Sueño, de cuando los hombres-serpiente y los hombres-canguro se enfrentaron con feroces enemigos en combates sin cuartel. 
En esa arcana época del Tiempo del Sueño, el cielo y la tierra aún no se habían separado por completo. Las rocas, por entonces, eran blandas y el agua sólo surgía de las entrañas de la tierra a través de hondos pozos cavados por esos seres -mitad hombre, mitad animal-, los mismos que trazaron una red invisible de extensas sendas que atraviesan el desierto y cuyo centro es la misteriosa Uluru. 
Desde el distante pasado mítico resuenan los ecos de las crueles batallas que hoy reviven los habitantes del desierto australiano cuando se enfrentan para dirimir discusiones o responder a insultos. No son combates simbólicos: pronto salen a relucir lanzas y flechas, se agregan contendientes a cada bando, la batalla es campal y no se detiene con la primera sangre. Una y otra vez, el rito hace realidad la leyenda. Ayers Rock fue llamada así por el explorador William Gosse en homenaje al entonces primer ministro de Australia en esa época colonia inglesa-, sir Henry Ayers. Gosse llegó allí en 1873, cuando descubrió también otros dos accidentes que interrumpen la monotonía de la planicie de Australia Central: los montes Conner y Olga (este último, llamado Katatjuta o "muchas cabezas" por los indígenas, parece mostrar una serie de caras mirando al cielo). Los tres son de arenisca roja, los tres son muy distintos entre sí pero, para los herederos de los hombres-animal, los tres son lugares cargados de múltiples significados, a muchos de los cuales es imposible acceder desde la mentalidad contemporánea. 
Cada grieta, cada recoveco, cada saledizo, cada cueva, cada mancha de Uluru quiere decir algo para los aborígenes desde hace miles de años. Por medio de ceremonias rituales, danzas y cánticos, pinturas en el cuerpo y en la piedra, estampado de manos y dibujos grabados en la roca, todas las complicadas historias del pasado fueron transmitidas generación tras generación hasta llegar a los descendientes actuales de los hombres-serpiente, los hombres-canguro, la Pitón Sagrada, el Gran Lagarto y sus enemigos, el Demonio Dingo y los hombres-víbora, Hasta llegar a la pubertad, los jóvenes aborígenes desconocen los secretos mayores de sus ancestros. Pero llega un día cuando los jovencitos se reúnen y mutuamente decoran su cuerpo con figuras totémicas en ocre rojizo, tiza blanca y caroón. Se preparan para la ceremonia del Demonio de la Montaña, representado por un lagarto de feroz aspecto. A través de una precisa mímica, los jóvenes narran cómo pájaros y lagartos se reunieron para una fiesta, cómo los sorprendió un gran incendio y cómo, desde entonces, el cuerpo de unos y otros aparece con manchas de distinto color y tamaño. Poco después, esos jovencitos son separados de sus madres y entran en el largo período de iniciación, durante el cual una noche serán cubiertos con sangre humana, otra se les arrancará un diente y después se les cubrirá el pecho con brasas. 
Terminado el tiempo de la iniciación, sólo entonces podrán conocer 
los grandes relatos del Tiempo del Sueño. Sabrán de los pitiantiara, los hombres-canguro, y de los yakuntlantjara, los hombres-serpiente, que vivían al norte y al sur, respectivamente, de la roca Uluru. Sabrán que ciertos orificios de la roca son los ojos de un enemigo muerto por la Pitón Sagrada y que una saliente es la nariz de un ancestro entregado al sueño eterno. También, que las diversas cavernas son paralos hombres o para las mujeres, y que no es posible infringir impunemente la regla, pues sólo mirar las pinturas realizadas en la caverna del sexo opuesto puede acarrear terribles castigos por parte de Kandju, el Gran Lagarto. Los mayores les contarán cómo fue que en el Tiempo del Sueño se enfrentaron cerca de Uluru los hombres-canguro con el Demonio Dingo, un monstruo salvaje creado por una tribu enemiga. Gracias a sus enormes saltos, los hombres-canguro pudieron escapar del Demonio Dingo y dejaron sus huellas impresas en la roca alrededor de Uluru. Y conocerán la historia de los hombres-serpiente y la tremenda batalla contra los hombres-víbora, en la cual fueron ayudados por Buían, la madre tierra, la cual los exterminó lanzando sobre ellos nubes de dolor y muerte. Y para cada una de esas narraciones habrá un cántico, una pintura, una señal en la piedra o un animal dibujado sobre la roca que permitirá fijar para siempre el recuerdo del mito. 
En los pliegues más altos de la roca, los jóvenes verán al Gran Lagarto Kandju que busca su bumerang perdido, una más de las figuras de sueño que vuelven a vivir cada vez que un aborigen mira a Uluru. Se produce así una comunión mágica con la gran roca, que también alcanza a los ojos occidentales que atraviesan el desierto desde Alice Springs, la ciudad más cercana. La viajera australiana de origen inglés Robyn Davidson, que llegó hasta Uluru en camello, dijo que "el indescifrable poder de aquella roca me aceleró los latidos del corzón; no esperaba algo de una belleza tan extraña y primitiva". Y en la película La última ola, dirigida por Peter Weir, el espectador occidental se estremece ante el tremendo poder generado por los herederos del Tiempo del Sueño, seres dotados de una extraordinaria capacidad telepática. 
Los antropólogos franceses Jacques y Betty Villeminot narran que estando cerca de Ayers Rock, rodeados de un bullicioso grupo de chicos aborígenes no iniciados se sorprendieron por el repentino silencio de éstos. "Estos chicos no pueden estar en contacto con adultos iniciados, lo tienen prohibido -dice Villeminot-. Podían estar conmigo porque no soy un iniciado. De pronto, enmudecieron y se alejaron rápidamente, asustados. Pensé que habían visto algún animal peligroso. 
Sin embargo, no pasó nada durante un largo rato. Más de 20 minutos después, aparecieron a la distancia varios adultos de la tribu, a quienes nadie podía haber visto ni oído, ya que el terreno es bastante quebrado en ese lugar. ¿Cómo hicieron los chicos para saber que los iniciados venían hacia donde estábamos? No lo sé." 
La coexistencia entre las reliquias vivientes del pasado un pasado que se remonta cerca de 20 mil años atrás, cuando los primeros hombres poblaron Australia y el presente occidentalizado presenta un desafío constante a ambos mundos. El Parque Nacional Uluru, donde se encuentran Ayers Rock y los montes Olga y Conner es el terreno donde esa convivencia se presenta diariamente: son cada vez más numerosos los contingentes turísticos que se acercan a una zona donde sólo habitan pequeños grupos aborígenes, la mayoría de los cuales nunca se apartó del desierto. Incluido entre los monumentos naturales del Patromonio Mundial de la Unesco, Uluru conserva pese a todo y para siempre, entre los pliegues de la roca, los secretos mejor guardados del Tiempo del Sueño, un tiempo que no pasó. 





CHARTRES 

Todos los que llegan a Chartres, inevitablemente, preguntan por esa losa rectangular, ubicada en el crucero surde la catedral. Sobre ella, al mediodia del solisticio de verano, un rayo de sol se proyecta después de atravesar una cristal transparente de la vidriera polícroma de San Apolinario. Ilumina, exactamente, una visible saliente de la piedra. Nadie sabe bien cuál es la señal que quisieron dejar aquellos hombres, hace miles de años. Pero los especialistas en el estudio de la catedral de Chartres no dudan que para hacerio debieron ponerse de acuerdo astrónomos, geómetras y arquitectos. ¿Por qué tanto esfuerzo en dejar ese "dedo" de luz señalando ese punto? ¿Cuál es el extraño mensaje que quisieron dejar allí, justo en el punto donde -dice la leyenda- los druidas o "sacerdotes-magos" del pueblo celta provenientes de la Baja Sajonia, entre los siglos X y VIII a. de C., tallaron la imagen de una virgen con un niño en sus rodillas sobre el tronco de un peral? Sin embargo, éste es sólo uno de los tantos misterios que encierra esta gigantesca, majestuosa catedral gótica, quizá uno de los más estremecedores monumentos de la Edad Media. 
Su edificio actual, conduido en el siglo XIII y que se yergue sobre un promontorio rocoso a 90 kilómetros de París -el mismo sitio dorole antes se habían alzado media docena de iglesias paganas y cristianas, devoradas sin excepción por el fuego, no se conforma tampoco con ser el más imponente en toda Francia y uno de los más admirados en Europa. No; la catedral de Chartres ostenta sobre todo otra clase de prestigio. En primer término, el enigma mas absoluto envuelve aún lo relativo a los secretos de su diseño y construcción, un operativo que se llevó a cabo (lo que parece poco menos que milagroso) en apenas tres décadas. En segundo lugar, los estudiosos del globo entero coinciden en una condusión: Chartres ha heredado, tanto de las primeras capillas celtas edificadas allí, como de San Bernardo de Claraval y de los Caballeros de la Orden Templaria que alentaron el auge de la arquitectura religiosa gótica a su regreso de Tierra Santa en 1128 d.C., un conjunto de propiedades que permiten hablar de una geometría sagrada; de una alquimia espiritual capaz de elevar, en una corriente mística inexpresable, a los miles de peregrinos que recorren sus naves año a año. 
En efecto, la suma de pequeños y grandes misterios que todavía hoy constituyen la clave profunda y más perturbadora de esta catedral, orgullo de la ciudad que es capital del departamento de Eure-et-Loire, junto al río Eure, hizo suponer que sus constructores se habían beneficiado con algún secreto aportado por los misioneros del Temple: aquellos nobles juramentados a partir de allí para la defensa de la Cristiandad, y muy especialmente de Jerusalén, habrían hallado en sus correrías la mítica Arca de la Alianza; la caja legendaria, conducida y custodiada por los levitas, dentro de la cual supuestamente se atesoraban la mosaicas Tablas de la Ley, el maná y la vara de Aarón. Y, muy en especial, esa Arca habría atesorado la Regla Aurea de Armonía que -se afirma- tutela las "divinas proporciones" entre todo lo que pueda ser pesado, medido y numerado. 
A lo largo de tres decenios, y en medio de una fiebre religiosa hoy difícilmente imaginable, centenares de albañiles, escultores y fabricantes de vitraux de alta escuela trabajaron bajo la guía inapelable de astrónomos y astrólogos, filósofos, geómetras y sacerdotes. Un corte horizontal en los planos de esta catedral coima de asombro a los arquitectos de nuestra época: las medidas de la nave, coro y cruceros, así como las separaciones entre los pilares que la enmarcan, son en todos los casos múltiplos del llamado número de oro: 1.618. Una símbología que acaso resulte hermética pero que, sin duda, estimula un hondo sentimiento de ascensión psíquico espiritual en cuantos visitan este célebre centro mundial de peregrinación. 
Es la "Reina Increíble" cantada por Charles Peguy. O "La Acropolis de Francia"; como la definió el insigne escultor Auguste Rodin. En tanto que para el afamado historiador Emile Mále "nada hay en Italia, España, Alemania o Inglaterra que pueda compararse a la catedral de Chartres: en ninguna parte es dable hallar tal riqueza y elevación de pensamiento..." 
Tal vez la llave de tamaña fascinación radíque, ante todo, en la regla áurea que algunos estudiosos identifican con la sabiduría numerologica y combinatoria de la Cábala, gracias a la cual, por ejemplo, la nave catedralicia irradia gracia y luminosidad, sin dar en ningún momento impresión de monotonía o pesantez. Y eso, a pesar de que dicha nave es la más ancha de Francia con sus 16,47 metros; la catedral misma, edificada según el plano de una cruz latina en el sentido Oeste-Este, cubre la friolera de 130,20 metros de longitud y 64 metros en su anchura máxima. La altura es de 37 metros: tanto como un edificio de diez pisos! En cuanto a los campanarios, con 105 y 155 metros, parecen querer dialogar con los ángeles. Por lo menos uno de ellos, el famoso Angel del Cuadrante Solar, aterrizó en la fachada del templo; más exactamente, en su ángulo sudeste. Este ángel que tanto sedujo a Rodin pertenecía en su origen a la fachada Oeste o Portalí Royal, y representaba a San Juan Evangelista; pero en el siglo XVI se lo proveyó de las alas que transformaron su identidad. 
Las inmensas columnas, las bóvedas góticas que cubren todas las naves y el deambulatorio; los vítraux, entrelos que sobresalen los tres de la fachada y el llamado Note-Dame de la Belle Verriére, milagrosamente salvado del incendio que en el año ll94 acabó con una anterior catedral cristiana, y que resaltan por sus colores rojo rubí y azul ultramar: todo ello "evoca un bosque encantado entre el cielo y la tierra", como dijo el arquitecto Eugenio Viollet-le-Duc. El citado Portal Royal conserva aun un grupo escultórico esculpido entre 1145 y 1155 cuyas figuras son verdaderas estatuascolumnas que sorprenden e inquietan por la singular intensidad de los rostros. Lo cierto es que, según innumerables testimonios, aquellos que trasponen el enorme pórtico occidental sienten el irrefrenable deseo de erguirse, alzar la cabeza y mirar a lo alto: las ojivas cruzadas allí arriba, en el pináculo de la bóveda gótica, desafían la ley de la gravedad y parecen volar como encarnando esas fuerzas a las que se refirió Louis Charpentier, uno de los más conocidos estudiosos de los enigmas de Chartres: las corrientes telúricas, y las fuerzas de distinto tipo, sólo pueden irrumpir en nosotros a través de una columna vertebral erecta y vertical. El hombre sólo puede ascender a un estado superior manteniéndose erguido". Que es lo que 
sucede en Chartres a los visitantes que, por legión, llegan hasta la nave central luego de atravesar un laberinto circular de 13 metros de diámetro; otro número acorde con las ecuaciones pitagóricas y esotéricas manejadas por aquellos Caballeros del Temple. Una orden condenada y erradicada por el rey galo Felipe el Hermoso, bajo la acusación de practicar el ocultismo y cuyos misterios y ritos iníciáticos fueron absorbidos luego, precisamente, por el gremio de "albañiles libres" o Francs Masons, arquitectos y escultores en piedra que construían las grandes catedrales, como Chartres. Y esos caballeros medievales habrían sido los auténticos difusores del Tarot; los mismos que encerraron en veintidós Arcanos Mayores y cincuenta y seis Arcanos Menores la quintaesencia del Libro de Thot, dios egipcio que los griegos llamaron Hermes. 
Toda esta símbología y sabiduría muchas veces contradictoria proveniente de Asia Menor, Egipto, Persia, Constantinopla y Alejandría, continuada en las herejías gnósticas y cátaras y bebida por los Templarios, están también en cada losa de esta catedral alabada por todos los poetas. Seis iglesias, construidas una después de la otra, desafiaron sucesivamente a los incendios intencionales o casuales y a una inexplicable fatalidad, en el montículo donde se yergue desde 1233 la actual catedral de Chartres. La primera iglesia fue presa del fuego en el año 743, por orden del duque de Aquitania; una segunda fue incendiada por los normandos; curiosamente, debe recordarse que los ritos célticos, cuyas divinidades y fechas rituales, como la del 25 de diciembre o solsticio de invierno, se impusieron por toda Europa inclusive hasta hoy, aunque recubiertas por la pátina cristiana, fueron desde la época de los héroes celtas Medin y el rey Arlús los grandes defensores de todos aquellos pueblos ~aleses, escoceses, irianoese~, opuestos al normando Guillermo el Conquistador y a sus antecesores. Es decir: los normandos se habrían vengado del espíritu céltico aún vigente en Chartres. Una tercera iglesia, basílica o catedral, resultó consumida por las llamas en el 962; la que le síguio cayó por el impacto de un rayo en el año 1020. Incansables, obstinados, los chartrenses pusieron mano a la obra y una nueva catedral nació bajo las directivas del obispo Fulberto, en 1037. Pero en la noche del l0 al 11 de junio de 1194, un feroz incendio arrasó con una parte de la ciudad, el palacio obispal y la catedral. Sólo escaparon al siniestro la fachada occidental y la túnica de la Virgen que preside el mágico vitraux Notre-Dame de la Belle Verriére, túníca que había sido donada en el 876 por el nieto de Carlomagno. En 1233 fue concluida la nueva catedral, casi por completo en estilo gótico. Y en ella tiene su sede la celeberrima Escuela de Chartres fundada por Fulberto, en la que son moneda corriente los estudios de las grandes enseñanzas de Aristóteles, Platón y Pitágoras, así como de la geometría de Euclides. Una suerte de homenaje a toda la espiritualidad y el conjunto de ideas-fuerza que Chartres conjuga, enigmáticamente, aún desde antes de nacer en el siglo XIII como una fervorosa prolongación del cielo. 








LOS REINOS PERDIDOS 


LA ATLANTIDA 

En el año 1644, el místico alemán Atanasius Kircher publicó un libro que 
hacía estremecer a sus lectores. Se llamaba Mundos subterráneos, y en él se narraban las historias de insondables misterios rechazados por la razón y sólo aceptados por la creencia. En sus páginas aparecía un mapamundi inquietante, más cercano a las fantasiosas cartas medievales que a los elaborados planisferios científicos del siglo XVII. En el mapamundi de Kircher figuraba un territorio oscuro y enigmático: el continente "perdido" llamado Atlántida. Kircher retomaba, mucho tiempo después, una leyenda generada por el filósofo griego Platón en el siglo IV antes de Cristo. En dos de sus obras dialogadas cuyo protagonista principal era otro filósofo, su maestro Sócrates, Platón narra un presunto enfrentamiento, ocurrido miles de años atrás, entre Atenas, su ciudad, y un gran imperio lejano. A este agresivo y feroz reino lo llama Atlántida y dice -en el diálogo titulado Timeo- que estaba ubicado en el océano, más allá de las columnas de Hércules, como llamaban los antiguos griegos al estrecho de Gibraltar que une el Mediterráneo con el Atlántico. 
En otro de los diálogos, denominado Critias, Platón narra la historia del imperio atlante, crónica que, según uno de sus discípulos, justamente el llamado Critias, había sido transmitida a su bisabuelo por el sabio Solón. Este, a su vez, la había escuchado de unos sacerdotes egipcios. De acuerdo con esa leyenda, presentada como hecho verídico por Platón, los atlantes eran los descendientes de Poseidón, el dios de los mares, y de una mortal. Vivían en una inmensa ciudad formada, en anillos concéntricos, por canales y franjas de tierra. Poseían una flota de mil barcos de combate y su ejército contaba con 10 mil carros armados. La codicia de los atlantes los empujó a querer dominar el mundo, pero Zeus, el dios supremo del Olimpo griego, los castigó y la gran isla llamada Atlántida fue tragada por el océano. 
La creencia en el continente perdido volvió a emerger en distintos momentos de la historia posteriores a Platón. Los geógrafos árabes que conservaron los conocimientos de la antiguedad clásica donde después de la caída del Imperio Romano transmitieron la creencia en la Atlántida a los escritores medievales. Se mencionaron entonces, las islas Afortunadas, la isla de las Siete Ciudades Encantadas y la isla de San Brandán, lugares misteriosos y paradisíacos para llegar a los cuales había que emprender arduas travesías. 
En el siglo XVI, cronistas españoles como Francisco López de Gomara y Pedro Sarmiento de Gamboa, empeñados en demostrar que los territorios descubiertos por Cristóbal Colón no formaban parte del mundo conocido hasta entonces (es decir, que no eran las lndias como había creído el Almirante), insistieron en que los habitantes de América eran los descendientes de los antiguos atlantes. La confusión se acentuó siglos después cuando el sacerdote francés Charles-Etíenne Brasseur "tradujo" hacia el año 1860 un texto de los indios mayas de manera totalmente errónea; creyó que se trataba de un lenguaje alfabético en vez de un sistema de jeroglífíco, e incluyó allí la historia de la Atlántida. Otro francés, Auguste Le Plongeon, vinculó hacía la misma época la historia americana con la leyenda atíante. Y el inglés John Josselyn aumentó aún más el embrollo al anunciar en 1865 que América era la Atlántida. Pero el más célebre entre los fieles creyentes en la realidad de la Atlántida fue el político norteamericano Ignatius Donnelly, quien vivió entre 1831 y 1901. En un libro famoso, La Atlántida: el mundo antediluviano, conocido como el "evangelio de los atlantófilos, Donnelly acumuló una gran cantidad de datos históricos, legendarios, culturales y geográficos que reunió en forma completamente arbitraria y una carencia de criterio rayana en la ingenuidad. En sus textos aparecen el texto de la Biblia junto al dato sin importancia, la opinión sin sustento al lado del antiguo mito, todo puesto en un mismo nivel de certeza. Para Donnelly, lo que apoyara su teoría era cierto, lo que la negara era despreciable. Después de la pretendida versión "centífica" de Donnelly aparecieron partidarios de la Atlántida que no esperaban convencer con razones sino con la fuerza de la creencia. La principal abanderada fue Helena Blavatsky, célebre espiritista rusa, nacida en 1831 y muerta en 1891, creadora de la fantástica teoría de las "razas-raíz", de las cuales los atlantes serían la más civilizada antes de la aparición de los seres humanos actuales. 
Para justificar la total ausencia de rastros del continente perdido, lmmanuel Velikovsky adujo, en su libro Mundos en colision, que un cometa gigante rozó la Tierra, destruyó parte de su superficie y terminó en órbita alrededor del sol como el planeta Venus. Por su parte, otro autor del siglo XX, Otto Muck, pensaba que un gran asteroide había caído sobre nuestro planeta y hecho desaparecería Atlántida. 
Otro de los grandes profetas del atlantismo fue el fotografo norteamericano Edgar Cayce (1877-1945), curandero y vidente, quien decía ver en sus sueños una antigua civilización que había dominado la energía atómica, factor negativo que había puesto fin a su esplendor a través de varias explosiones catastróficas. La hecatombe había sido eludida sólo por algunos atlantes, quienes habían podido huir a Egipto y América Central, donde fundaron nuevas culturas. 
Hacia 1912 -amparándose en el prestigio de su abuelo, el descubridor de las ruinas de Troya, el aventurero Paul Schliemann falsificó documentos y objetos haciendo pasar a estos últimos por productos de la Atlántida, pero el fraude fue descubierto rápidamente. Sin embargo, sólo después de la Segunda Guerra Mundial se pudo demostrar fehacientemente, gracias a las modernas técnicas de arqueología submarino que no existía en el Océano Atlántico ninguna evidencia del mítico continente sumergido. En 1958 el buque inglés Discovery II dragó una zona del Atlántico conocida como el Bajo de Galicia, donde muchos sostenían que se encontraban los restos de aquella civilización narrada por Platón. Pero el resultado fue claro: allí no había nada. Asimismo, a fines de la década de 1970 los geólogos y arqueólogos submarinos demostraron que las presuntas construcciones sumergidas de Bimini, en las Bahamas, eran formaciones rocosas naturales, al contrario de lo que sostuvo Cayce años antes. 
A partir de excavaciones arqueológicas efectuadas en 1967 en la isla griega de Santorín, en el mar Egeo, se piensa haber encontrado los restos de una cultura que pudo haber inspirado a Platón parte de su narración fabulosa sobre la Atlántida. Se trata de una ciudad minoica, vinculada ala cultura que se originó en el III milenio antes de Cristo en la vecina isla de Creta. La explosión de un volcán, alrededor del año 1520 antes de Cristo, destruyó una isla llamada Tera y enterró por completo la ciudad principal. La actual isla de Santorín es sólo una parte del cono volcánico a través del cual se produjo la gran erupción. Los historiadores que se han ocupado del tema piensan quela erupción que destruyó Tera debió haber sido conocida por los egipcios, que mantenían un fluido intercambio comercial con la cultura minoica, y transmitida posteriormente a los griegos. De allí se habría originado la leyenda del continente hundido pergeñada por Platón para construir a su alrededor sus opiniones sobre el buen y el mal gobierno de las ciudades, volcadas en los diálogos Timeo y Critias. Y en lo que se refiere a la otra parte de la narración, la existencia de un imperio agresivo e invasor cuyas fuerzas fueron rechazadas por los atenienses, los historiadores piensan que se trataría del imperio persa, efectivamente derrotado por Atenas en el siglo V antes de Cristo. La opinión de muchos geólogos, arqueólogos e historiadores actuales es coincidente: la Atlántida no existió. Y Paul Shorey, especialista en el análisis de la obra de Platón, señala que "la Atlántida es una invención enteramente platónica", utilizada por el filósofo para establecer una morateja sobre la victoria del bien (la pobre y valerosa Atenas) sobre el mal (la mítica Atlántida). Sin embargo, otro grupo de expertos tan numeroso como el primero, continúa la búsqueda de este continente legendario. 








LYONESSE 

Cuando el día es claro y se disipan las brumas que habitualmente cubren los asperos farallones del Fin del Mundo -asi llaman los lugareños al extremo Oeste de Cornualles, en la parte meridional de lnglaterra-, se divisan a unos 30 kilómetros de distancia las diminutas islas Scilly, barridas por los poderosos vientos del Atlántico. Entre el rocoso archipiélago y tierra firme se extiende un mar poco profundo en cuyo fondo parejo la leyenda sitúa al antiguo y misterioso reino de Lyonesse. ¿Allí se alzaba Camelot, la ciudad dorada del rey Arturo?. 
A mitad de camino entre el Fin del Mundo y las islas hay un conjunto de rocas, llamado "las siete piedras", que delimitan un sector llamado "la vivienda" por los pescadores de la zona, donde éstos dicen haber extraido del agua trozos de puertas y ventanas. Estos restos serían la prueba de que la región estuvo emergida a principios de la era cristiana y que luego el mar la cubrió. Según una antigua tradición, cuando el agua avanzó, arrasadora, un caballero logró escapar al galope de su corcel (el escudo de armas de la familia Trevelyan, apellido tradicional de Cornualles, es un caballo blanco saliendo del mar). 
Pero si bien parece posible que una extensa porción de tierra fuera cubierta totalmente por el mar, la relacion entre ese hecho geológico y la inasible Lyonesse es bastante mas imprecisa. Zona de mareas de enorme amplitud, muy veloz avance e igualmente rapido retroceso, el Fin del Mundo fue identificado por el historiador William Carew, en 1602, como el lugar donde mil años antes había existido Lyonesse, el reino de los siluros de Caerleon, gobernado por Arturo Pendragón. Un monarca bretón a quien la leyenda atribuye haber derrotado a los sajones y conquistado Escocia, Irlanda, Noruega, Dinamarca e Islandia hacia el año 530. 
En los umbrios bosques de Cornualles, Arturo levanto la ultima fortaleza de la cultura celta en las Islas Britanicas y lucho contra los sajones hasta expulsarlos. Pero su poder fue minado por la traición de su esposa Ginebra, quien huyó con uno de los cabaleros de la mesa Redonda. Mientras perseguía a los fugitivos, Arturo cayó muerto en una emboscada tendida por sus enemigos sajones. 
Leyenda o realidad?. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la existencia de Arturo, pero las narraciones y baladas de los trovadores de los siglos X y XI cincelaron la leyenda de los caballeros de la Mesa Redonda y sus hazañas. El hada Morgana, el mago Merlín, los héroes Lanzarote, Percival, Galahad, Tristán, y el mismo Arturo con su espada mágica Excalibur, poblaron las fantásticas historias de caballería en el extenso y variado conjunto de cantos denominado Ciclo de Arturo o Ciclo de Bretaña. El primero en transcribir estas leyendas fue Geoftrey de Monmouth en su Historia de Bretaña y en La vida de Merlín, escritas en el siglo XII y traducidas al francés por Robert Wace. Posteriormente, el trovador Christian de Troyes escribió la Novela de Percival y hasta el siglo XIII se conocieron otras obras del mismo ciclo como Eree y Enide, Lancelote del lago y El caballero del león. En estas fabulosas narraciones épicas, y especialmente en Tristán de Lyonesse, ésta es la tierra natal del caballero andante enarnorado de Isolda, esposa del rey Mark de Cornualles. Al parecer, el historiador Carew creyó que Lyonesse estaba en Cornualles, pero los estudiosos actuales consideran que ese termino es una deformación del nombre Loenois o Leonnis (actualmente Lothian), una región de Escocia de la cual sería originario Tristán. Así se instaló el equivoco, al cual aportó aún más confusión el poeta del siglo XIX Alfred Tennyson, cuando decidió ubicar la fantastica Camelot en la mítica tierra de Lyorsesse. 
Autores alemanes como Gottfried von Strasburg, Haltmann von del Ane y Wolfram von Eschenbach aportaron nuevas versiones a la leyenda, que el músico Richard Wagner tomó como inspiración para componer su monumental tetralogía, el ciclo operístico que narra la búsqueda del Santo Grial por los caballeros de la Mesa Redonda. Conocida originariamente como romántico símbolo del mundo céltico, la leyenda tomó otro camino y se transformó en creencia: Lyonesse iba a resurgir de las aguas y restauraría el antiguo poderío bretón. Pero, mientras tanto, empezó a formar parte de las visiones místicas de espiritistas y ocultistas. Desde el fondo de las aguas iban a resurgir el gigante del monte Saint Michael, el fantasma del temible jabalí Trorch Trwyth, muerto por Atruro en arriesgada lucha y el mismo rey de los siluros, dormido en la isla de Avalon bajo la custodia de nueve hadas hasta el día de su resurrección, fecha de la terrible venganza bretona. Otra leyenda dice que Arturo fue transformado en cuervo, y que la venganza se cumplirá cuando vuelva a tomar forma humana. 
La historia de Lyonesse se repite con características muy semejantes en la región francesa de Bretaña, también poblada antiguamente por los celtas. Allí, en la bahía de Douarnenez, cerca de la desembocadura del canal de la Mancha en el Atlántico estaría sumergida la antigua ciudad de Kerls. La leyenda dice que sólo el rey Gradion pudo escapar a la invasión de las aguas montado, como Trevelyan, en un caballo blanco. Los historiadores presumen que los monjes de la abadía del monte Salnt Michel (construida en la costa francesa del canal de la Mancha, zona celebre por las extensas y veloces mareas) llevaron consigo la leyenda cuando fundaron otra abadía, de igual nombre, en una pequeña isla cercana a la costa de Cornualles. ¿Oué evidencias hay de la existencia de Lyonesse? Aunque en el siglo XVIII el historiador William Borlase dijo haber descubierto tapias de petra sumergidas en las islas Scilly, los arqueólogos contemporáneos opinan que se trata de antiguas trampas para peces, construidas de lodo que quedaran cubiertas por la marea alta. La hipótesis de Borlase es refutada por los oceanografos, quienes señalan que para que se hubiesen hundido las tierras cercanas a la islas, el nivel del mar debió ascender 3,7 metros en menos de dos mil años. Los estudios sobre movimientos tectónicos en la costa británica desmienten tales cifras. 







EL REINO DEL PRESTE JUAN 

En 1177, el papa Alejandro III escribió una ceremoniosa carta, dirigida a "Juan, el ilustre y magnífico Rey de las Indias", A quien instaba a incorporarse "a la única y verdadera Iglesia de Roma". El destinatario era el fabuloso monarca de un igualmente fabuloso y poderosisimo imperio que se extendía por miles y miles de leguas en las estepas asiáticas. Casi 100 años después, Marco Polo atravesó esas tierras y en su célebre relato aludió al mítico rey cristiano de los tártaros, "el Preste Juan, cuyos descendientes siguen viviendo allí". ¿Un rey cristiano en el desierto de Gobi? Así lo había afirmado el obispo Gabul, de la iglesia armenia restoriana, al papa Eugenio III, en 1145. Según el obispo, los misioneros nestorianos habían llegado hasta las remotas comarcas del rey Juan (¿deformación de Wang Khan, como lo llama Marco Polo?) y lo habian bautizado en la fe cristiana, adjuntando a su poder terrenal la supremacía religiosa: de allí el nombre de "preste" o sacerdote. 
El segundo capítulo de esta misteriosa historia se abre en Etiopía, hacía 1487, cuando el rey Juan II de Portugal envió a Pedro de Covilhan en busca del Preste Juan para entablar relaciones comerciales. Covilhan recorrió extensos termonos asiáticos sin ningún resultado pero, habiendo recalado en El Cairo, llegaron a sus oídos noticias de un poderoso reino cerca de las fuentes del Nilo. Se dirigió hacia allí y tras esforzada travesía por tierras inexploradas se encontró con el imperio de Lebna Dengel, el Negusa Nagast o Rey de Reyes etíope, quien no lo dejó regresar a Lisboa. 
Años más tarde, el expedicionario portugués Rodrigo de Lima llegó a la corte de Lebna Dengel y halló con vida a Covilhan. Los portugueses permanecieron allí durante seis años y, al regresar a Europa, el capellán Francisco Alvares escribió una Verdadera relación sobre las tierras del Preste Juan. La leyenda ya estaba asentada en negro sobre blanco y muy pronto la invención de la imprenta haría circular por toda Europa la fantástica historia del ubicuo emperador cristiano de Asia y Africa... que nunca existió. 



SHANGRI LA 

Como esos espejismos que en el desierto siempre están unos pasos delante pero el viajero sediento nunca alcanza Shangri-La es un mundo escondido al cual parece imposible acceder. La antigua creencia budista dice así: "Para llegar, no es preciso contar con un mapa o guias avezados, sólo es necesario estar preparado íntimamente. Entonces, lo inefable aparecerá ante la vista en todo su esplendor". ¿Es Shangri-La el paraíso perdido donde habitan hombres perfectos, la Kalapa de los hindúes? ¿Es el valle oculto de Kun Lun donde, según los chinos, viven seres inmortales? ¿Es la Tierra de las Aguas Blancas, la Bielovodye rusa, aquella de los santos ermitaños de gran sabiduría? ¿O es Chang Shambhala, el lugar sagrado de los budistas donde se encuentra la fuente de la eterna sabiduría? Es todos y no es ninguno. Como los espejismos, está y no está. Sólo espera al peregrino de corazón límpido y espíritu abierto para ofrendarie sus misterios. 
En su novela Horizontes perdidos, el escritor inglés James Hilton construyó un mundo ideal, al que llamó Shangri-La (un nombre de su invención convertido al poco tiempo en sinónimo de lugar edénico). Estaba poblado por un grupo de elegidos provenientes de distintas partes del mundo y eran gobernados por un Dalai Lama muy especial: el misionero católico Francois Perrault, de la orden de los Capuchinos, que había arribado al Tíbet en 1734 y seguía vivo hacía 1930, fecha en que transcurre la mayor parte de la novela. Hugh Conway, joven cónsul inglés en la India, llega con otros tres británicos hasta un oculto valle tibetano después de un accidentado viaje en avión. Cuando Conway vio Shangri-La, se enfrentó con "una extraña y casi irreal aparición: un grupo de coloridos pabellones se agrupaban en la ladera de la montaña, pero no con el alineamiento barroco de un castillo sino como delicados pétalos de flores desparramados alazar. Era soberbio y exquisito. Una contenida emoción llevaba la mirada desde los leves techos azules hasta la tremenda mole gris de la roca. 
Más allá, lo rodeaban los picos y pendientes nevados del Karakal. En el antiguo monasterio budista, Conway y sus compañeros de viaje encuentran un lugar donde la reducida comunidad de lamas intenta conservar los tesoros de la civilización, amenazados por la violencia de "una época en que el hombre, al regocijarse con la técnica del homicidio derramará una rabia tan ardiente sobre el mundo que toda cosa preciosa estará en peligro". El mundo que acababa de salir de la Primera Guerra Mundial y advertía la cercanía de nuevas tragedias 
-la guerra chino-japonesa, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial se trasluce en las páginas de Horizontes perdidos, donde el idílico universo tibetano que construye Hilton no es una promesa de futuro sino un rescate del pasado ideal, del paraíso perdido por la civilización de la máquina. 
Después de acceder al secreto de Shangri-La, Conway es elegido por el bicentenario misionero para sucederlo en el gobierno de la extraña comunidad. El anciano le ofrece una vida muy larga, tanto como la suya, y le promete que vivirá en el monasterio "en un estado de paz prolongada, durante la cual contemplarás la puesta del sol mientras los hombres del mundo exterior sólo oirán la alarma del reloj que los reclama para urgentes obligaciones. Los años vendrán y se irán, pasarás de los placeres materiales a un reino más austero pero no menos satisfactorio. Y lo más precioso de todo, tendrás tiempo, ese don tan raro y encantador que los europeos han perdido de tanto perseguirlo..." 
Cuando Hilton ubicó a su mítica Shangri-La en el Tibet, los lectores occidentales de su novela fueron fascinados por ese mundo misterioso que desde antiguo habia atrapado el interés de misioneros y expedicionarios. Desde principios del siglo XVI, los jesuitas intentaron llegar a esas altas mesetas cercanas al Himalaya donde se creía existía una antigua comunidad de primitivos cristianos. Cuando finalmente el padre Antonio de Andrade logró atravesar mil obstáculos y acceder al prohibido reino de Guge, se encontró con los lamas, monjes budistas de muy extrañas y crueles costumbres: entre ellas, el asesinato deliberado de numerosos campesinos elegidos al azar, ceremonia que se cumplía una vez por año y mediante la cual los muertos alcanzaban "la eterna felicidad". Asimismo, sorprendió a los misioneros europeos el hábito de los lamas de adornar sus vestidos con huesos humanos. A lo largo de los siglos siguientes, los jesuitas enviaron numerosas misiones al Tibet para ser finalmente reemplazados, según orden papal, por la orden de los Capuchinos. A principios del siglo actual, la escritora francesa Alexandra David-Néel, gran conocedora de la religión budista, recorrió caminos escarpados y enfrentó lluvia, barro, nieve, granizo y la hostilidad de tibetanos, chinos e ingleses hasta llegar a las lamaserías. Libros suyos como Magia y misterio en el Tíbet contribuyeron a alimentar en Occidente la imagen legendaria de un país inaccesible y misterioso. A través de sus obras se difundió la capacidad de los monjes tibetanos para entrar en profundos trances, levitar y dominar las sensaciones corporales, como también la creencia de que podían predecir el porvenir, virtudes que Hilton atribuye a los lamas de Shangri-La. En uno de sus relatos, David-Neel describe cómo un lama se eleva en el aire en forma que parece sobrenatural: "Pude ver su rostro impasible, perfectamente tranquilo, con los ojos abiertos y la mirada fija en algún lugar muy elevado. El hombre no corría, parecía elevarse del suelo y avanzaba a saltos. Sus pasos tenían la regularidad de un péndulo". 
Entre los antiguos mitos budistas -ampliamente difundidos desde el Japón hasta la India, desde Mongolia hasta Ceilán figura un paraíso perdido, conocido como Chang Shambhala, la fuente de la sabiduría eterna donde vivían seres inmortales en armonia perfecta con la naturaleza y el universo. En la India, ese lugar maravilloso perdido en el Himalaya se llama Kalapa, mientras la tradición china lo ubica en los montes Kun Lun. Asimismo, en a antigua Rusia -adonde no había llegado la creencia budista pero se alimentaba de leyendas orientales llevadas allí por las invasiones tártaras- se hablaba de la legendaria Bielovodye, la Tierra de las Aguas Blancas, donde vivían santos ermitaños de inmensa sabiduría. 
La existencia de túneles bajo el palacio del Potala en Lhasa se entreteje con otro mito tibetano cultivado por escritores europeos. En su novela Shambhala, el espiritista ruso Nikolai Roerich habla de Agharti (deformación de Aghana, nombre del paraíso subterráneo budista) como del lugar donde estaba Chang Shambhala, sede del "rey del mundo". Según Roerich, Agharti estaba relacionado con todos los continentes por medio de pasadizos secretos. Una creencia oriental que también se entrecruza con la leyenda creada por el autor inglés Edward Bulwer-Lytton, quien en la novela La raza futura describe un universo subterráneo poblado por los Vril-ya, una "raza superior" que aspiraba a dominar "el mundo de arriba", es decir, el habitado por seres humanos. Al final de Horizontes perdidos, Conway y sus compañeros abandonan Shangri-La, aunque en el epilogo se revela que el joven inglés trató de volver al monasterio. Hilton describe así la última mirada: "Sofocados, hicieron alto en una curva del camino y vieron alo lejos a Shangri-La. Mucho más abajo, el valle de la Luna Azul parecía una nube. Al emocionado Conway, los dispersos techos le produjeron la sensación de que flotaba detrás de él a través de la niebla. " Estaba preparado para retornar al paraíso perdido. Si llegó o no a atrapar el espejismo, es otro de los misterios de Shangri-La. 






EL DORADO 

Lo dijo Cristóbal Colón: "el oro es el más exquisito de todos los elementos" Los conquistadores europeos que se volcaron sobre el Nuevo Mundo después de 1492 no lo desmintieron. En sus expediciones, arrasaron a sangre y fuego los territorios virgenes de los Andes, el Amazonas y el Orinoco tras las huellas del preciado metal y de los hombres americanos que eran sus dueños. Poco a poco, el escaso oro arrancado de la tierra y poseido por los jefes tribales fue conviniéndose en mito abrumador: en la imaginación europea brotaron lagos repletos de joyas aureas, montes refulgentes, caciques que todos los días cubrían su cuerpo con pasta de oro y ciudades como Manoa, donde hasta los calderos eran de metal precioso. Nació asi la leyenda de El Dorado, cuando los españoles se enteraron del ritual para la proclamación de los jefes entre los indios muisca, que se cumplía en el oculto y profundo lago Guatavita, en el norte de Colombia. Según el cronista, al nuevo cacique "lo desnudan hasta dejarlo en cueros, untándolo con tierra pegajosa, sobre la que aplican polvo de oro, dejándole el cuerpo enteramente cubierto de este metal" Desde entonces, la búsqueda de oro en el tondo del lago fue el objetivo de aventureros españoles como Antonio de Sepúlveda, quien intentó secar el lago en 1580. Hizo abrir una de sus paredes de roca hasta que un derrumbe mató, al mismo tiempo, a esclavos indios e ilusiones de riqueza. Diez años más tarde, el expedicionario inglés Walter Raleigh recorrió la región de las Guyanas en busca de tierras y oro para la corona británica. Al regresar a Inglaterra, afirmó que Manoa, la mítica ciudad donde reinaba El Dorado, estaba en las tierras bañadas por el río Orinoco. 
La búsqueda del reino inalcanzable no terminó con la conquista. Hasta el siglo actual siguieron apareciendo aventureros que intentaban llegar a las tierras donde el reflejo del oro amenguaba el brillo del sol. El último fue el inglés Percy Fawcett. Acompañado por su hijo, recorrió el Mato Grosso hasta encontrar la muerte en vez del oro. 




LEMURIA 

Un extrañisimo cóctel de hechos reales interrogantes científicos y fantasía desenfrenada vincula a varios disimiles personajes con la extraña gestacion de Lemuria, el "continente perdido". Son ellos la ocultista Helena Blavatsky, el biólogo Ernst Haeckel, el periodista Edward Lanser, el teósofo William Scott-Elliot y un animalito llamado lémur. Todos ellos participan de una historia que empieza, a mediados del siglo pasado, con una duda de los zoólogos. El lémur, un carnívoro de Madagascar, también vivía en el continente africano, en la India y en el archipiélago malayo. ¿Cómo se explicaba que un animal terrestre hubiese podido llegar a esos diversos territorios separados por el mar? La respuesta que se le ocurrió al zoólogo Philip Sclater, dado que se desconocía lo que hoy se denomina deriva continental-fue que debió haber existido un continente sumergido, al que denomínó "Lemuria". Y Ernst Haeckel, célebre defensor en Alemania de las ideas de Charles Darwin, propuso que ese continente perdido habría sido la cuna de la Humanidad. Resolvía así, de un plumazo, el problema que aquejaba en esa época a los evolucionistas: la ausencia de restos fósiles del famoso "eslabón perdido" en la cadena de antepasados del hombre. Madame Blavatsky, famosa espiritista, fue una divulgadora apasionada de temas misteriosos, entre los cuales Lemuria y la Atlántida ocuparon un lugar destacado. En el Tibet, los mahatmas le revelaron que los lemurianos habían sido gigantes de cuatro brazos y un tercer ojo en la nuca. Siguió sus huellas otro ocultista, William Scott-Elliot, quien dibujó un planisferio donde ubicó el continente tragado por el mar. Además, agregó un rasgo a los lemurianos: tenían talones tan largos que podían caminar hacia atrás. Finalmente, ya en nuestro siglo, el periodista norteamericano Edward Lanser creó una gran conmoción en el estado de California. En 1932 pretendió haber descubierto, en el monte Shasta, una comunidad de lemurianos, que habían sobrevivido gracias a su invisibilidad y "al poder secreto de los maestros tibetanos". 




MACHU PICHU - EL TEMPLO DE LOS DIOSES INCAS 

El dios Qoriq'ente, que habita en el paraíso solía tomar la forma de un pájaro de oro Un día, los incas pidieron su ayuda querían construir una grandiosa ciudadela capaz de honrar y albergar a sus deidades. Luego de meditarlo, Qoriq'ente instruyó a los incas para que apresaran a los hombres más robustos que poblaban el valle del río Urubamba, en el sudeste peruano. Llevados a punta de látigo hasta la cumbre de la montaña, aquellos esclavos eran convertidos allí en piedras por el despótico dios-pájaro. Aquel habría sido el origen de Machu Picchu, una de las maravillas más asombrosas no sólo de América sino de todo el planeta. A tal punto que se hacen imprescindibles leyendas como la de Qoriq'ente para imaginar cómo los indígenas pudieron -hace centenares de años- transportar piedras de tan considerable peso y tamaño hasta los 2.500 metros de altura, y aun más. Y para ensamblarlas con una precisión que supera la de las pirámides egipcias. 
Es que el mito palpita en cada rincón de estas fantásticas ruinas, cuya majestuosidad y perfección plantea día a día nuevos enigmas en torno de aquel imperio incaico, o Tahuantinsuyo; un imperio tan grande como el romano y extendido sobre un radio de 16 mil kilómetros cuadrados. Pero, sobre todo, provisto -según diversos indicios- de enigmáticos conocimientos y poderes ocultos, hoy irremediablemente perdidos. Un dato sugestivo: esta construcción fantástica e indescifrable se las ingenió para ocultarse durante siglos a los ojos del ser humano: ninguno de los cronistas españoles o incaicos la describió; aun en la actualidad las ruinas sólo pueden ser vistas desde arriba. Es preciso trepar hasta unas escondidas plataformas de la cordillera andina, para asomarse a esta reliquia prodigiosa que brota entre orquídeas y al pie de montañas impresionantes. A esta álgebra de murallas, templos, escalinatas y pasadizos que alucinó al joven investigador norteamericano de la Universidad de Yale, Hiram Bingham cuando, guiado e instigado por un niño-guía indígena, la descubrió el 21 de julio de 1911. La idea de estar ante otro mundo vibra sin cesar aquí, a escasos 112 kilómetros del Cuzco y de Lima, la capital del Perú. Por ejemplo, esos dos enormes morteros de concavidad insólitamente brillante y perfectamente circulares, que se hallan en el sector militar de Machu Picchu: ¿habrán sido, como aventuró un equipo de arqueólogos de Arequipa, espejos astrales tapizados por metales preciosos? ¿O más simplemente, receptáculos para alojar el veneno con que se untaban las flechas? Cada vestigio da pie a la incertidumbre. 
Los incas no llegaron a forjar herramientas de hierro. Entonces, ¿cómo se las arreglaron para cortar y pulir estas moles pétreas, tan exquisitamente engarzadas entre si que no necesitaron de ninguna argamasa? ¿Mediante qué técnica constructiva ya olvidada, lograron unir férreamente las rocas unas con otras, trabajándolas inclusive hasta en más de cuarenta facetas inclinadas en distintos ángulos, para dar mayor solidez al conjunto; y, sin embargo, dotándolo también de un ondulante que deja pasmados a los arquitectos, y que hizo de Machu Picchu la primera ciudad antisísmica de la historia? Una explicación esgrimida por científicos nada crédulos en otros aspectos, "resuelve" este misterio recurriendo a otro: Machu Picchu habria sido, como las pistas de Nazca, el fruto de antiguos visitantes extraterrestres. Ellos habrían acarreado un instrumental tipo láser, sin el cual no se entiende cómo todo esto pudo ser erigido. No obstante, en la región de Sacsahuamán, vecina al Cuzco, pobladores y funcionarios municipales arriesgan otra hipótesis. Los incas, juran esos lugareños, tuvieron la suerte de que toda esa zona fuera frecuente blanco de meteoritos; eso les permitió, se dice, fabricar cortapiedras, fresadoras y pulidoras utilizando como materia prima pedazos flamantes de hematites, un elemento de procedencia meteórica. 
Tanto el origen, como las funciones y el propio final de Machu Picchu continúan desvelando a los estudiosos: Valcarcel, Lehman y Uhle, la dataron en la edad de oro incaica, acaso en el siglo XV y antes del arribo español, en tanto que su descubridor Bingham la confundió con esa ciudad de Vilcabamba fundada por el derrotado Manco Inca tras huir de Cuzco, la capital del imperio, en 1536. Por su parte, para Cossio, Machu Picchu se trataba de una urbe pre-incaica jamás sometida por los incas, hipótesis luego dejada de lado, y el germano Muller llegó a atribuirle nada menos que 4 mil años de antiguedad. 
Bingham, quien casi se desmayó de emoción en 1911 al estallare ante los ojos esta ciudadela en la cúspide del Picacho Viejo (o "Machu Picchu", en quechua), luego de haber desempolvado por años archivos soñolientos y de recorrer la selva a través de frágiles puentes colgantes, con la intención en un principio de reconstruir las rutas de Simón Bolívar, y más tarde la de hallar la última capital inca, supuso en sus escritos que "esta bellísima y excepcional ciudad escogida hace más de mil años como refugio de los últimos amautas, pasó a ser finalmente la morada y refugio de las Vírgenes Sagradas... Aquí; en un cañón cuya grandeza causa estupor, las Vírgenes del Sol se extinguieron, una a una, sin dejar un solo descendiente". La gran cantidad de túmulos mortuorios conteniendo cadáveres femeninos, hallados en la ciudadela, corroboraría tal presunción estremecedora. Es posible revivir una escena diaria en esta Ciudad Perdida de los Dioses: capturar la imagen de soldados y nobles mezclándose con los sacerdotes frente al trono del Inca; de los esclavos cultivando los huertos y jardines florales en las terrazas de la montaña; de los agricultores sembrando el valle, mientras hornos rudimentarios pero perfectos para su época fundían el cobre, oro y plata de las minas. ¿Por qué, de golpe, tanta gente se esfumó del lugar? Otro enigma irresuelto, precisamente, es cómo conseguían los Incas elaborar el cobre dándole una dureza semejante, o casi, a la del hierro. Al respecto, la leyenda jura que los esclavos a cargo de tal faena eran cegados y se les cortaba la lengua con posterioridad a la misma, para que no fueran a revelar el artilugio seguido en esa elaboración. Entre tanto, pocos metros más allá se levantaba el sector especial donde los jóvenes recién iniciados se perfeccionaban en sus oficios. Y, muy cerca del Altar del Sol, estaba esa piedra de los sacrificios que permite visualizar otra sobrecogedora secuencia: la joven virgen tendida allí, cara al cielo, y el sacerdote que alza el cuchillo granítico con el que ha de extraerle el corazón, para ofrendarlo a los dioses. Se dijo que Machu Picchu había sido la última trinchera inca frente a la conquista de Francisco Pizarro a partir del 1530. Luego se pensó que esos santuarios erigidos sobre el pico truncado de una montaña, entre la jungla y en medio de una niebla fantasmal que brota del rugiente río Urubamba, habría sido en verdad un centro ceremonial consagrado al culto solar, y la fortaleza de Ollantaytambo habría representado su centro político. Pero nada se sabe con total certeza. 
Esta vasta sinfonía pétrea, tallada en granito blanco y cuya belleza corta el aliento, engloba a más dedos centenares de edificios entre andenes agrícolas y hornacinas destinadas a los centinelas. Las edificaciones, en múltiples niveles, se comunican entre sí interna y externamente, en una obra de ingeniería que demuestra un saber hoy irreproducíble dentro de sus características. Y que fue al parecer la máxima creación de Pachakuti, noveno emperador cuzqueño de la dinastía solar que se inició con Manco Capac y concluyó con el asesinado Atahualpa. 
Estas construcciones tan extraordinarias que sólo perdieron los techos de caña y paja en varios siglos de depredación natural, descuellan con el Palacio del Inca y el de la Princesa, enmarcados por terrazas y escaleras monolíticas; o con la Casa Sacerdotal y el asombroso Templo de las Ventanas, que dio origen a más de una leyenda y desde cuyas aberturas trapezoidales puede contemplarse un 
paisaje de roquedales y picos nevados. Y está el espléndido Templo de la Luna. Y la Torre del Sol, en forma de herradura, que permite a través de un ventanuco observar a la perfección el solsticio de invierno. Debajo de ella se halla la Tumba Real, de gran magnificencia. Y en el punto más alto, sobre un punto cuadrangular, sobresale la Intihuatana o piedra sagrada, consagrada al Sol y tallada en un bloque de roca único: durante la celebración del lnti Raymi, en la que el Inca recibía las primicias de la tierra de manos de sus súbditos, la piedra Intihuatana aseguraba el retorno del astro rey al año siguiente. Sin embargo, esta piedra cumplía otra misión que sorprende a todos los occidentales desde Bingham hasta la actualidad: su disposición y estructura permitía indicar sin ningún margen de error los movimientos de la Luna, así como los equinoccios y solsticios. Un ingrediente más en el misterio de Machu Picchu. ¿Por qué murió en forma repentina esta ciudadela que se cuenta entre una de las maravillas mayores de todos los tiempos? Una teoría alude a la aniquilación de comunidades 
rivales, en el curso de las guerras entre tribus. Otra suposición apunta a la feroz posibilidad de que algún novicio se haya propasado con una aula o Virgen del Sol, lo que según narra el Inca Garcilaso de la Vega pudo precipitar una masacre en masa. Hay quienes especulan con epidemias de paludismo o sífilis capaces de diezmar a la región. De cualquier modo, se está ante otro misterio macizo, impenetrable: la despoblación súbita, de una Ciudad Solar edificada en el más absoluto secreto. Claro que el secreto de su origen también inspiró relatos fascinantes: el propio descubridor, Bingham, acogió la leyenda de que por el Templo de las Tres Ventanas emergieron un día los fundadores del Cuzco, los hermanos Ayar Manco, Ayar Kachi, Ayar Aucca y Ayar Ucho, quien era hábil en derribar los cierros vécinos utilizando su honda de oro. Los otros hermanos, envidiosos, le dieron muerte, y cuando Ayar Ucho resucitó fue para ordenarles que erigieran Machu Picchu, transformándose ellos mismos en moles de roca palpitante. Siguen, hasta hoy, expiando su culpa. 
Y como para renovar sin pausa tanto enigma, en 1988 un grupo de arqueólogos peruanos piloteados por el doctor Manuel Chávez BaIlón, descubrió allí una ignota tumba inca estimada la de mayor importancia jamás encontrada por su riqueza y diseño arquitectónico. Se cree que podría ser la sepultura del rebelde Manco Inca que emigró a Vilicabamba. Este descubrimiento, el más significativo del último medio siglo, obligaria a modificar algunas teorías sobre las funciones de Machu Picchu y reforzar las que dicen que en ese lugar vivió, se atrincheró y murió el inca rebelde. Es más: debido a que no se hallaron huesos ni objetos rituales, se piensa que esta necrópolis fue violada antes de la llegada de Hiram Bingham, en lo que constituye un novedoso y mayúsculo rompedero de cabeza de los tantos que enhebran la historia, increíble, de Machu Picchu. 




EL MISTERIO DE CARNAC 

Cambry, quien sostuvo que las lineas de Carnac se refieren a las estrellas, los planetas y el zodíaco. Autores posteriores retomaron la idea y, en 1970, el ingeniero inglés Alexander Thom siguió los pasos de Gerald Hawkins en sus estudios sobre Stonehenge y los aplicó a Carnac. Según Thom, el gran menhir caído de Locmariaquer -roto en cuatro partes como consecuencia de un terremoto ocurrido en el siglo XVIII- era el centro de un inmenso observatorio astronómico apto para predecir eclipses. Sus mediciones indican que desde el gigantesco menhir era posible observar las ocho posiciones extremas de la Luna. También propuso que los alineamentos de Carnac eran calculadoras solares, utilizadas para corregir las irregularidades observadas en los movimientos de la Luna. El inmenso menhir caído de Locmariaguer, conocido como Er Grab (la Piedra de las Hadas), media más de 20 metros de alto y se cree que estaba en combinación con menhires hoy desaparecidos. En la región cercana a Carnac se levantan otros monumentos megalíticos, menos misteriosos en cuanto a la función que cumplieron en esos remotos tiempos pero tan enigmáticos como el resto en cuanto a quiénes fueron sus constructores. No hay dudas de que los dólmenes eran tumbas, pero la investigación arqueológica muestra que se trata de monumentos elevados sobre otros anteriores y así sucesivamente hasta tumbas de escaso tamaño formadas por elementales túmulos de barro y piedras sueltas. 
Siglo tras siglo, distintos pueblos fueron acumulando sus muertos en pisos superpuestos, dando cada vez mayor importancia al monumento fúnebre. Investigadores franceses e ingleses -en sus paises se encuentran algunos de los más importantes conjuntos de megalitos del mundo analizaron la forma como estas rocas, a veces inmensas, fueron transportadas y colocadas en su sitio. Un importante hallazgo fue el de restos de sogas muy resistentes, trenzadas con fibras vegetales, halladas en el lago Gresine, en Saboya. En experimentos efectuados en Francia, fue posible mover piedras de 30 toneladas, montadas sobre rodillos de madera, con el esfuerzo de 200 personas tirando de sogas y el apoyo de un grupo menor que mantenía la buena dirección con palancas. Sí para mover un megalito de 30 toneladas hicieron falta 200 hombres. ¿cuántos habrán sido necesarios para desplazar el menhir de Locmariaquer, que pesa 350 toneladas? Esta pregunta podría tener una sencilla respuesta aritmética. Pero hay un interrogante que es mucho más difícil contestar: 
¿Qué motivo impulsaba a nuestros antepasados de la Edad de Piedra y los llevaba a realizar esfuerzos tan desmesurados? Quizás las rocas lo saben, pero 
lo conservarán profundamente oculto hasta el fin de los tiempos. 





TROYA, NUEVE CIUDADES PARA UNA LEYENDA 

"Oid tribus innúmeras de aliados que habitais alrededor de Troya! No ha 
sido por el poder ni por el deseo de reunir una muchedumbre por lo que os he traído de vuestras ciudades, sino para que defendais animosamente de los belicosos aqueos a las esposas y a los tiernos infantes de los troyanos..." 
Las palabras que el gran caudillo troyano Héctor, "el de tremolante casco", dirigió en vísperas de la batalla a sus aliados que combatían contra el acoso griego es decir, a esos valientes dárdanos, adrástidas, licios, léleges, cilicios y arisbos, dan vida a uno de los capítulos de La Ilíada; la obra de Homero donde se da cuenta del sitio y destrucción de Troya. Pero, ¿qué fue Troya? Nombrarla equivale a evocar una ciudad situada a horcajadas entre la realidad y el mito; una leyenda cuyos destellos iluminaron la imaginación de muchas generaciones; una guerra de diez años, tan célebre como feroz, que dejaría en ruinas a la urbe inmortal. 
Sin embargo, hasta el día de hoy continúan alzándose algunas voces que cuestionan desde el presunto emplazamiento de las ruinas troyanas, en la costa turca del Asia Menor, hasta la existencia misma de la ciudad legendaria (y de su máximo cantor, Homero). Inclusive, su destrucción abre aún hoy un sinfín de interrogantes, pese a la famosa artimaña del Caballo de Troya, en cuyo vientre un puñado de soldados griegos encabezados por el valeroso Diomedes atravesó sus murallas al despuntar el alba. Y por si no bastara tanto enigma, se han descubierto varias Troyas, una encima de la otra. A la que se suma otra teoría, más reciente, de un filólogo mexicano, Roberto Salinas Price, que se despachó con la sensacional afirmación de que Troya no habría estado en Asia, en el valle delimitado por los ríos Escamandro y Simois, sino a orillas del Mar Adriático. Nada menos que en la actual Yugoslavia... 
Todo había empezado cuando al apuesto Paris, uno de los cincuenta hijos del rey troyano Priamo, y hermano de Héctor y de la vidente Casandra, el dios Zeus le ordenó una engorrosa misión; dictaminar cuál era la diosa más bella entre Hera, Atenea y Afrodita. Paris se inclinó por esta última, que, dicho sea de paso, lo había sobornado prometiéndole el amor de Helena de Esparta, la mujer más hermosa del mundo entonces conocido. Pero había dos factores en contra de tales amoríos: Helena era griega y por añadidura, estaba casada con el rey espartano Menelao. Lo cierto es que al entregar la manzana de la discordia a Afrodita, en premio a su triunfo en el primer certamen de belleza de la historia, Paris se ganaba la venganza de las dos deidades despechadas. Y daría cumplimiento, así, a la profecía según la cual Troya sería destruida por su causa. Ocurrió, en efecto, que Atenea y Hera persuadieron a Príamo a que enviara a Paris a la corte de Menelao: presa de una fulminante pasión por Helena, Paris la sedujo y raptó, llevándosela a Troya. Menelao, su hermano Agamenón, rey de Micenas, y Ulises, se asociaron para rescatarla. Primero reclamaron la devolución de la joven, lo que les fue negado. Todos los príncipes se conjuraron entonces contra la potencia troyana. Se desató así la Guerra de los Diez Años, en la que hasta aquellos dioses volubles y rencorosos participaron ayudando o saboteando a unos y a otros. 
Pero ni siquiera esa famosísima leyenda se salva de la controversia. Por ejemplo, Plutarco había recreado una antigua historia ática en la que Helena fue raptada por Teseo, y recobrada tras un ardoroso combate por sus dos hermanos, los Dióscuros. Gilbert Murray, en su "Historia de la literatura clásica griega", sugiere que el mito original de la lucha por recobrar a Helena "fue, sin duda alguna, el enfrentamiento en el cielo entre la luz y la oscuridad". Además, Murray llega a decir que "el combate por Helena tuvo su primera localización no en Troya, sino en las fronteras meridionales de aquellos bardos tesalios que la cantaron". 
Otras versiones del mito juran que Zeus estaba harto de tantos hombres sobre la tierra, y provocó una "guerra depuradora". Hasta hace relativamente poco tiempo no habían salido a la luz pruebas creíbles sobre la existencia de Troya, o de las varias Troyas superpuestas. Ni sobre su arrasamiento. Ni su localización geográfica. 
Las exploraciones llegarían a contar hasta nueve Troyas destruidas y reedificadas unas sobre otras: la sexta, de la que aún subsistían las fuertes murallas de piedra rectangulares, sería la saqueada por los griegos en el siglo XII antes de Cristo. Más exactamente: hacia el 1260 a. de C. La novena capa 
correspondería a una época muy posterior, a los tiempos del Imperio Romano. 
El asedio de Troya duró una década. Y aquí hay otro misterio: según Homero, los griegos en ningún momento bloquearon la urbe sitiada; no interceptaron sus provisiones; tampoco intentaron derruir sus fortificaciones; acamparon inclusive bien lejos de la ciudad. Eso si: constantemente los bandos rivales se hostigaban y trenzaban en salvajes enfrentamientos con mazas, lanzas, espadas, hoces, picas, venablos, flechas a veces envenenadas. Los carros estremecían la tierra al mando del auriga. Por todos lados las piras de cadáveres humeaban oscureciendo el día; más allá, una pelea entre decenas de soldados podía interrumpirse bruscamente para admirar un duelo personal. Por ejemplo, cuando Aquiles atravesó con su pica el cuello de Héctor, atando luego su cuerpo al carro cuyos caballos azuzó. Cuenta Homero: "Gran polvareda levantaba el cadáver mientras era arrastrado; la negra cabellera se esparcía por el suelo; la cabeza, antes tan graciosa, se hundía en el polvo. Porque Zeus la entregó a los enemigos para que allí, en su misma patria, la ultrajaran". Zeus, que igual que Atenea se había entrometido para sellar el fin del comandante troyano. Un fin no muy diferente del que tendrían otros guerreros como Patroclo, Polidoro y el mismo Aquiles. 
En cuanto al fin de Troya, las enciclopedias recuerdan que Ulises aconsejó pactar un falso armisticio con los troyanos, quienes recibieron alborozados la proposición. Entonces Ulises, en testimonio de amistad, les ofreció un gigan-tesco caballo de madera construido según instrucciones de Atenea, explicándoles que era una ofrenda a los dioses. Para entrarlo a la sitiada Troya fue preciso derribar todo un sector de muralla. En su entraña aquel caballo alojaba a un puñado de griegos, que al llegar la noche abrieron las puertas de la plaza: el amanecer vio a los sitiadores dueños de la ciudad. Nacía un mito, y con él un montón de dudas e interrogantes. Aquí entra en escena un personaje singularísimo, el arqueólogo aficionado y aventurero alemán Enrique Schliemann. El llamado "bucanero de la arqueología", que vivió entre 1822 y 1890, fue el hijo de un humilde párroco que desde los seis años empezó a fascinarse con las sagas homéricas. Trabajó en una tienda siendo adolescente; se embarcó como peón de limpieza en barcos mercantes, naufragó, y en Holanda se dedicó a los negocios, incluyendo el de contrabando de té. A los 36 años había amasado una fortuna. Su descomunal energía se volcó luego al estudio apresurado de la arqueología. Y ya en 1868 hundió la pala por primera vez en donde La Ilíada imaginó a Troya: al pie de los manantiales, uno caliente y el otro helado, que fluyen al río Escamandro. Pero allí no encontró ni rastros de la metrópolis del rey Príamo. Desde mucho tiempo antes se buscaba con ahinco el emplazamiento de la ciudadela eternizada por la epopeya homérica. Y el impetuoso Schliemann sólo consiguió arrancar risas irónicas de los arqueólogos profesionales, cuando optó por encaminarse a las cercanías de la ciudad de Ilión, poblada por griegos en el noroeste de Turquía. Fue recién en 1871 cuando este "Sherlock Holmes" de la antiguedad clavó la zapa en Hisarlik, una pequeña colina a unos cinco kilómetros de la costa egea. Precisamente, en medio de los ríos Scamander o Escamandro y Simois, y en la semiárida región más tarde bautizada Troade. El increíble Schliemann comenzó por abrir una larga zanja con tal ímpetu que, de entrada, arrasó parte del primer nivel: unas ruinas de la época neolítica, de las que sólo quedaban algunos habitáculos y restos de hachas y cuchillos de piedra. El arrojado explorador alcanzó a identificar otras cuatro ciudades, la segunda de las cuales contando desde el plano más profundo pertenecía ya a la Edad de Bronce. Se la dató aproximadamente entre los años 3300 y 2500 antes de Cristo. Pero Schliemann quedó convencido de que ésa era la Troya de Homero. Eran notables los vasos de plata y bronce hallados allí, al lado de diademas, puntas 
de lanzas, pendientes, y otras joyas de oro así como lingotes de cobre y plata. El entusiasmo del incansable germano no tenía límites: cuando descubrió esos adornos preciosos en 1873, creyó haber hallado "el tesoro de Príamo". Para protegerlo de las manos de burócratas y ladrones y poder sacarlo clandestinamente de Turquía se lo fue entregando a su segunda esposa, Sophia Engastromenos, de sólo 17 años. 
Se conserva aún una foto de esa bella hija de un tapicero ateniense, engalanada con lo que ella y su marido creían eran las joyas de la célebre Helena. 
Sería Dorpfeld, el ayudante y continuador de la labor schliemanniana, quien identificó la verdadera Troya homérica como la VI, o más seguro la VII, de las encontradas sucesivamente. En total, apenas si se trataba de unas pocas docenas de viviendas en una superficie también irrisoriamente pequeña: sólo 139 metros en su lado menor, y 183 en el mayor. Dimensiones que, por su vulnerabilidad, tornan todavía más conmovedora pero también más enigmática e interrogante la serie de acontecimientos allí ocurridos. Como se ha señalado, el arqueólogo alemán no llegó a enterarse de las rectificaciones que la ciencia estableció a sus primeras presunciones y continuó su obra con creciente entusiasmo. En 1876 la emprendió con otro material homérico: las ruinas de Micenas, el reino de Agamenón. Como reseñó tiempo atrás con alguna ironía un columnista, en esta ciudad micénica Schliemann desenterró un castillo fortificado y una serie de tumbas en las que había mascarillas de oro, placas labradas, joyas, dagas cuyas vainas representaban cacerías de leones. La antigúedad parecía resucitar ante los ojos asombrados de su descubridor, que en plena exaltación comunicó telegráficamente su hallazgo al rey de Grecia: "He descubierto los sepulcros de Agamenón, Casandra, Eurymedón y sus compañeros, asesinados en el banquete ofrecido por Clitemnestra y su amante Egisto...". 
En ese estilo similar al de una noticia policial, uno de los mitos máximos de todos los tiempos resurgía del polvo. La maravillosa gesta troyana, transcurridos más de treinta siglos, continúa agitando la imaginación y el espíritu, del mismo modo que todavía agita sus playas el viento que sopla sin cesar entre las altas hierbas; un viento que no existe en ningún otro punto de esa zona, y que ya Homero describió. Un viento en cuyo hálito Aquiles sigue arrastrando el cadáver de Héctor, frente a las murallas de la invencible Troya. 






MITOS DE LA GRAN PIRAMIDE 

Es probablemente, el enigma más antiguo de los que siguen intrigando a la 
humanidad: la Gran Pirámide, levantada por el faraón Keops (la versión griega. que ha llegado hasta nosotros, del nombre egipcio Jufui) fue construida nada menos que hacia el 2600 antes de Cristo. Antes de los tiempos de Pendes o incluso de Hamurabi; antes también de Moisés y de su Exodo: antes de que floreciera la antigua Nínive, orgullosa y cruel ciudad de la Mesopotamia. . . Las tres grandes pirámides de la meseta de Gizeh, cerca de la actual ciudad de El Cairo (la de Keops, la de Kefrén y la de Mikerino) ya eran viejas. Estas tres más famosas, así como las casi 80 pirámides menores que coronan la orilla occidental del Nilo, formando una cordillera artificial que a lo largo de más de 600 kilómetros, entre Abu Roash y El Kula separa el ancho valle del desierto del Sahara, fueron levantadas en sólo 160 años, desde el 2650, hasta el 2490 antes de Cristo, cuando los egipcios no contaban todavía con herramientas de hierro, ni con la rueda, ni con el caballo. ¿Cómo fueron erigidos estos enormes monumentos, y para qué? A pesar de lo mucho que se dijo y se escribió sobre el asunto; pese a las muchas y muy elaboradas teorías, el misterio sigue en pie, tan erguido como la indestructible pirámide de Keops, ya casi un símbolo de la eternidad sobre la Tierra. Y la Gran Pirámide es, también, el misterio más enorme levantado por los hombres hasta el presente. Este increíble monumento que está allí, escuchando impávido nuestras preguntas desde hace casi cinco mil años, cubre más de cinco hectáreas de desierto, más del doble de la superficie que encierra el imponente Coliseo de Roma. Sus cuatro caras triangulares que se unen en un vértice allá arriba originalmente a 146 metros con casi 61 centímetros de altura; apenas 23 metros menos que el elevadísimo Obelisco de Washington, en la capital norteamericana conforman, además, una abrumadora mole casi maciza: más de dos millones de bloques de piedra, algunos de los cuales pesan entre 20 y 30 toneladas, fueron traídos hasta su emplazamiento definitivo desde una cantera de caliza ubicada del otro lado del Nilo. ¿Cómo fueron estas piedras cortadas, transportadas y erigidas? Misterio, naturalmente. Pero hay mas: en su construcción intervino también el granito, piedra muchísimo más dura, para tapizar las cámaras interiores del monumento en bloques arrancados y transportados desde Asuán, a 800 kilómetros Nilo arriba. ¿Por qué desde tan lejos? Otro misterio, por cierto. 
Y por último: ¿por qué de pronto, alrededor del 2685 antes de Cristo, los egipcios empezaron a levantar estos monumentos ciclópeos, para mover en poco más de un siglo y medio unos 30 a 35 millones de toneladas de piedra que vinieron a conformar las siete pirámides mayores: la escalonada de Saqqara, la de Meidum, las dos de Dahshur y las tres de Gizeh? Con la misma inexplicable "brusquedad" con que esa época se había iniciado, unos 160 años después cesó para siempre la construcción de pirámides, y desde entonces la gran mole de Keops, escoltada por sus hermanas menores de Kefrén y Mikerino y la fabulosa Esfinge vienen intrigando al mundo. 


ANTE TODO, ¿PARA QUE LAS PIRAMIDES? 

"Un exasperante deseo de apresar su significado se agita en el corazón de quien las contempla", escribió sobre ellas un poeta árabe del siglo XIII. Los árabes, que llegaron al Egipto después de la expansión del Islam -ya en el siglo V de nuestra era- no fueron por cierto los primeros deslumbrados. El romano Plinio el Joven había llamado a estas enigmáticas moles "una tonta e innecesaria exhibición de riqueza", proponiendo la peregrina idea de que los faraones las hubieran levantado para agotar el tesoro real y despojar así a sus sucesores. Un escritor cristiano del siglo XII las consideró los graneros construidos por José -el personaje del Génesis, vendido por sus hermanos a unos mercaderes y que llegó a ser gran ministro del faraón- para prevenirse contra las famosas "Siete Plagas". En el mismo sentido, los árabes medievales pensaron que tan inmensas construcciones no podían haber sido más que depósitos de una civilización desaparecida. En tiempos más recientes, los enigmas quisieron ser explicados como plataformas de aterrizajes de antiguos astronautas -terráqueos o, mejor aún, extraterrestres-. e incluso como mojones para redistribuir los campos de cultivo después de las periódicas inundaciones del Nilo. La explicación más difundida. sin embargo, ha sido y sigue siendo todavía la de que esas monumentales edificaciones no fueron más que tumbas reales, moradas eternas para los dioses vivientes del Antiguo Egipto. "Son, además, simplemente un elemento dentro de un vasto complejo de construcciones, todas las cuales estaban relacionadas en su finalidad funeraria", sostiene con seguridad el doctor 1. E. 5. Edwards, que fue Curador de Antiguedades Egipcias en el Museo Británico de Londres y es el máximo especialista en el tema de las Pirámides. 
Estratégicamente ubicadas entre el rio-fuente de la vida-y el horizonte occidental, donde muere el Sol, algunas otras moradas eternas para "dioses vivientes" ya fueron anteriores a la época de las Pirámides. Concebidas como lujosos palacios, esas "casas de la muerte" contaban con depósitos de provisiones, tesoros de alhajas y regalos y lujosas cámaras funerarias con sus sarcófagos. Estaban rodeadas, además, de residencias funerarias menores para los cortesanos del faraón. 
Las pirámides -también la de Keops, no sólo la más grande sino también la más compleja, la que suscitó siempre los mayores interrogantes- cumplen en general con esos requisitos: todas se levantan en la banda occidental del Nilo, la morada tradicional de los muertos; muchas tienen, o tuvieron, lo que parecen ser sarcófagos de piedra; se encontraron, en algunas de ellas, unos pocos restos humanos no identificados y sin fecha, y miles de tumbas perfectamente comprobadas están distribuidas alrededor de las pirámides mayores como los cortesanos alrededor de su rey. La mayoría de estas inmensas construcciones tienen un largo pasadizo de entrada, en plano inclinado, que apunta hacia el norte, hacia el grupo de estrellas que los antiguos egipcios identificaron con sus dioses principales. Pero, a pesar del exhaustivo trabajo de los arqueólogos, no ha sido posible hasta ahora encontrar, en los sarcófagos encerrados en el interior de las pirámides, la momia del faraón. Es claro que surge de inmediato la hipótesis del robo: ¿cómo es posible que, a lo largo de tantos siglos y tantas civilizaciones como pasaron por encima de las pirámides, pudieran esas grandes tumbas permanecer intactas? Sin embargo, no sólo el sarcófago vacío de Sekhemkeht apareció inviolado; otros pesadisimos y monolíticos ataúdes, sellados durante milenios, fueron encontrados sin mostrar signo alguno de haber contenido un cuerpo, o sus sudarios. Abdullah al-Mamoun, un califa del siglo XIX que parece haber sido el primero en penetrar los complejos interiores de la Gran Pirámide, describe con lujo de detalles el sistema de macizos bloques de piedra -tallados en forma de cuña- que sellaban los inviolados pasadizos. Con la seguridad de que nadie lo había precedido, AlMamoun atravesó una y otra barrera hasta alcanzar la Cámara del Rey, para encontrarse sólo con un ataúd de piedra sin tapa, vacio y sin marca alguna. 



Y, Sí NO ERAN TUMBAS, ¿QUE ERAN ENTONCES? 

"Es muy extraño -medita John Cooney, el director de la Colección Egipcia del Museo de Brooklyn-; yo también suponía que las pirámides eran lugares de inhumación. Esta sigue siendo, todavía, la más fácil y la más racional de las explicaciones. Con todo, la falta de pruebas nos confunde. Además, los egipcios no nos dejaron crónicas que exp fiquen cómo o por qué se construyeron las pirámides. Si no estuvieran allí, tan evidentes como siempre, hasta podríamos dudar de su existencia". Cada vez parecen menos disparatadas ahora, las atrevidas interpretaciones que sugieren la relación con otras civilizaciones, provenientes incluso hasta de otros mundos. Los matemáticos del siglo XVIII ya se maravillaron, por ejemplo, deque las rigurosas proporciones de la Gran Pirámide de Keops incorporaran -miles de años antes de Pitágoras- los elementos de la geometría pitagórica. Después, los investigadores de la época victoriana deslumbrados por la fascinación que sobre su tiempo ejerció todo lo egipcio no dejaron piedra sin medir. Y buscaron extraños significados cósmicos en las dimensiones de la Gran Pirámide; en el ángulo exacto de su talud (51 grados 52'); en su ubicación justamente al sur del paralelo 300 y en el meridiano que es la bisectriz del Delta del Nilo; en sus rigurosas alineaciones con el polo Norte y con determinadas estrellas. 
Charles Piazzi Smith, astrónomo escocés de esa segunda mitad del siglo XIX, demostró que los constructores de la Gran Pirámide ya conocían el número a Pi (3,1415), que expresa la relación entre la circunferencia y su diámetro. Y en las medidas de los pasadizos interiores, Piazzi Smith creyó ver asimismo los planes divinos con respecto al mundo, con el anuncio incluso del Segundo Advenimiento de Jesucristo. 
La Gran Pirámide de Keops, con sus caras orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, pasó a ser considerada también un inmenso calendario de piedra, un almanaque de fórmulas y medidas regulares y un modelo en escala (reducido a ángulos precisos y a líneas rectas) del hemisferio terrestre. Los egipcios, quienes hubieran construido este portento habrían conocido, entonces, la forma y el tamaño de nuestro planeta mucho antes de que los griegos soñaran con alcanzar esos descubrimientos. 
Los fanáticos religiosos se atrevieron a interpretar a la Gran Pirámide, además, como una Biblia de piedra, considerando sus galerías y ambientes interiores como símbolos de los más importantes acontecimientos de las Escrituras, desde Adán hasta el Apocalipsis. Aunque otros investigadores más rigurosos, como el astrónomo británico Richard Anthony Proctor, desarrollaron la teoría de que la más célebre de las Pirámides había servido como observatorio astronómico aun antes de su terminación: su Gran Galería, antes de quedar cubierta, había marcado exactamente el meridiano del lugar para poder detectar los movimientos del Sol, la Luna, los planetas y las estrellas más visibles en su marcha por los cielos. "Es que mientras sobreviva la curiosidad del hombre -llegó a afirmarse allí estará el misterio de la Pirámide para alimentarla." 






EXTRAÑOS GIGANTES 

Las inmensas figuras parecen haber sido dibujadas sobre el terreno sólo pensando en quienes podrían verlas desde el aire. Sin embargo, fueron hechas en una época cuando nadie soñaba, excepto Icaro, en remontarse más allá de unos palmos del suelo. ¿Qué oscuro afán llevó a los hombres que poblaban las onduladas campiñas del surde Inglaterra a inscribir en la roca caliza esos gigantes con forma humana, esos enigmáticos y estilizados caballos? "Se trataba de conjuros mágicos -dicen algunos investigadores refiriéndose a las figuras humanas-, mediante los cuales los mortales intentaban con graciarse con sus dioses. " ¿Y en el caso de los caballos? "Quizás, una forma de rendir pleitesía a un animal que había modificado por completo el arte de la guerra y el modo de vida de las comunidades de la Edad del Hierro, hacia el siglo X antes de Cristo. "Sin embargo, pese a las explicaciones de los arqueólogos e historiadores, el misterio no se desvanece, pues no es fácil entender qué llevó a los druidas a realizar obras tan colosales. 
Cada época intentó su respuesta. Para los campesinos del medioevo, el dibujo de Cerne Abbas, en Dorset, es el rastro dejado por un gigante malvado que asolaba la región, devorando niños y ganado, hasta que un día se acostó a dormir y fue sorprendido por los lugareños. Estos aprovecharon la ocasión y lo mataron, sin darle oportunidad de usar su garrote. La imagen, que mide 55 metros, está ubicada muy cerca de unos terraplenes levantados en la Edad del Hierro. En ese lugar, denominado Trendle, se celebraron durante siglos ceremonias vinculadas con la fertilidad de los seres humanos, el ganado y los cultivos. Los campesinos se reunían alrededor de un altísimo mástil, llamado el "poste de mayo" y danzaban rituales de la fertilidad. Tales ceremonias se efectuaron hasta el siglo XVII en la ciudad de Londres y hasta el siglo pasado y comienzos del actual en zonas rurales de Inglaterra, Gales e Irlanda. 
El ritual es muy antiguo. Todos los años, en el mes de noviembre, cuando 
terminaba la época del pastoreo del ganado, los antiguos celtas celebraban una ceremonia llamada samain, durante la cual se reunían y realizaban sacrificios. Mientras duraba el samain, el dios Dagda, identificado con los hombres, se unía a una de las numerosas diosas representantes de las fuerzas de la naturaleza: Morrigan, la reina de los Demonios, Boann, la deidad del agua que emergía del río Boyne, Nemain, la diosa terrorífica, o Maeve, que aparecía bajo la forma de una yegua. Dagda era un ser muy poderoso, de enorme fuerza y apetito insaciable, siempre armado con un gran garrote y portador de un caldero mágico. Todo lo que introducía en ese caldero se reproducía eternamente; además, era fuente de juventud y de inspiración. 
En 1751, el historiador John Hutchins escribió que el gigante de Cerne Abbas había sido dibujado en la piedra caliza "en tiempos de lord Holles", es decir, a mediados del siglo anterior. Pero los estudios más recientes indican que lo más probable es que el propietario de las tierras durante el siglo XVII, el mencionado lord Holles, hubiese hecho restaurar la antigua figura inscripta por los celtas mil años antes. Se ha llegado a sostener que el gigante es una adaptación local del dios grecorromano Hércules, que también era representado con un garrote en la mano. Refuerza esa idea el nombre dado desde muy antiguo al grandulón en la zona: Hellth, Helis o Heil (probables deformaciones del nombre Hércules). Es otra explicación probable para el misterio, ya que los romanos ocuparon extensas regiones de Inglaterra y su influencia dejó su marca en la religión y las costumbres locales. Para los celtas, que habitaban el territorio desde el siglo VI antes de Cristo, el gigante que dibujaron en la llanura de Cerne Abbas representaba a Dagda. Otro de los dibujos de gran tamaño hallados en Inglaterra es el "hombre alto " de Wilmington, del que se cree fue tallado en la piedra caliza hacia el siglo VI antes de Cristo. Aunque se han hecho grandes esfuerzos interpretativos, el "hombre alto" mantiene intacto el misterio: a diferencia del gigante de Cerne Abbas, no ha podido ser identificado con ninguno de los dioses del pobladísimo panteón celta. En especial, porque no se entiende qué representan los únicos elementos ajenos a la figura humana: dos líneas rectas, sostenidas por cada mano, que van desde la cabeza hasta los pies. Si fuese una imagen de San Pablo, como se ha dicho, debería ser más tardío, obviamente posterior a Cristo. Pero también se adujo que podría ser un "agrimensor" prehistórico, portador de las varas utilizadas para determinar 
líneas del terreno. En toda la región abundan los caballos inscriptos en la piedra. El caballo blanco de Uffington, en Oxfordshire, mide más de 100 metros de largo y su estilizado diseño llevó a muchos a considerarlo el mítico dragón que fue muerto por San Jorge, el patrón de Inglaterra. 
Esa opinión encuentra apoyo en la cercanía de la colina donde, según la leyenda, el santo acabó con el monstruo fabuloso. Para los historiadores de la cultura celta, el caballo de Uffington sería una yegua, representación de 
la diosa Epona, también conocida como Maeve o Macha, la madre tierra, emparentada con la diosa Manu de la India. 
Figuras similares se hallan en Alston y en Cherhill, del condado de Wiltshire. Pero todas ellas sonde difícil datación, ya que no aparecen asociadas con otros elementos de la época que pudiesen ayudar a ubicarlas cronológica-mente. Menos misterioso es el célebre caballo blanco de Westbury, en la región de Salisbury. Se sabe que adquirió la forma actual en 1778, cuando el noble propietario del terreno ordenó "restaurar" una imagen antigua muy deteriorada. Según un dibujo de 1772, la figura anterior se parecía bastante en su estilo a los caballos de Uffington, Alston y Cherhill. El folklore británico conserva 
rastros de los antiguos cultos de la fertilidad. 

Hasta no hace mucho, las campesinas solían pasar la noche sobre el órgano reproductor del gigante de Cerne Abbas, seguras de que su influencia les facilitaría la gestación. Asimismo, las muchachas solteras, en busca de marido, se instalaban toda la noche dentro del contorno del gigante. Al parecer, la 
síntesis entre las creencias druídicas y la religión romana no cedió fácilmente su lugar al cristianismo. Hasta la época de la reforma protestante, durante el reinado de Enrique VIII, los monjes católicos se vieron impelidos a aceptar e integrar los mitos y costumbres lugareños, en particular los ritos referidos a la fertilidad. Quizás ello explique otro misterio: cómo los dibujos paganos no fueron considerados imágenes demoniacas -y consecuentemente destruidos- por la nueva religión que se propagó en las islas británicas después de la muerte de Cristo. 






LA CIENCIA QUE ESTUDIA DONDE CONVIENE VIVIR 

Sobre una suave colina cubierta de musgo se alza un pino de ramas retorcidas. El sutil verdiazulado de sus agujas armoniza con el tono esmeralda de una roca opaca cuyos bordes irregulares aparecen recortados contra el horizonte. Más alía, una esbelta pagoda se eleva, escalonada, hasta el cielo. Al pie de la colina corren las aguas tranquilas de un arroyo. Al fondo. entre la niebla, las montañas. ¿Es un paisaje pintado o es un paisaje verdadero? No importa mucho, ambos son intercambiables. En cualquier caso, es un lugar donde la armonía entre los elementos naturales y los colocados allí por el hombre se hace realidad. Es un lugar tocado por la varita mágica del Feng-Shui, el antiquísimo arte chino de la geomancia. El arte de elegir el lugar apropiado. 
Feng-Shui quiere decir "viento y agua", las fuerzas naturales que transcurren entre los accidentes terrestres y a los cuales debe tener en cuenta el hombre cuando quiere instalarse, ya sea para vivir, para desarrollar actividades o para el descanso eterno. Según los principios de la geomancia, la suerte de cada uno, en la vida terrena o en la celestial, depende de la observancia de ciertas reglas al elegir dónde vivir O dónde establecer la tumba. Se dice que la ciudad de Hong Kong debe su actual prosperidad a una localización regida por el Feng-Shui. Antes, mal ubicada, era víctima de ataques de piratas y conquistadores extranjeros. 

Cinco factores determinan el sitio adecuado. 
El primero es Loong, el dragón, que corresponde a las necesarias ondulaciones del terreno, ya que un espacio plano es considerado nocivo. El segundo es Xue, la oquedad, relacionada con los cimientos, el tipo de terreno y su estabilidad: es el aspecto que el geomántico considera más difícil de encontrar. El tercero es Sha, la arena, el paisaje. El cuarto es Shui, el agua. Y el quinto es Xiang, la orientación. Todos estos factores son combinados por el experto en geomancia con la carta astral de su consultante y puestos de acuerdo con el horóscopo que resulta. Sólo así se podrá establecer un buen equilibrio, o Ch'i (el aliento cósmico), entre las fuerzas del yin y el yang, evitando el Sha Ch'i (el aliento de la desgracia). 
Pero la geomancia no sólo se ocupa de determinar la localización. También estudia los elementos de la decoración y sus colores. El dragón, símbolo benéfico, es una figura imprescindible en todo edificio chino pues, junto con los espejos y los tigres blancos, desvía las malas influencias. Asimismo, el color rojo (representa el yang o principio activo) es muy apreciado, mientras el amarillo es el símbolo de la tierra, vinculado al yin o principio pasivo. 
Y así como el verde significa crecimiento y longevidad, el blanco es símbolo de pureza. Pero se lo utiliza poco, ya que también es el color del luto y la penitencia. 






LA ISLA DE LAS ESTATUAS VIVIENTES 

La primera vez que la remotísima isla atrapó la atención del mundo exterior fue el domingo de Pascua de 1722 -de alli su bautismo occidental-, cuando el holandés Jacob Roggeveen avistó sus escarpadas costas: descubrió una isla más o menos triangular, con un volcán en cada uno de sus ángulos. Los isleños se acercaron nadando "como delfines" hasta los navíos, y con gran destreza y velocidad despojaron de sus gorras a los marineros. Luego, un grupo de holandeses desembarcó, inspeccionó rápidamente los alrededores y partió sin más trámite. Roggeveen escribió en su diario que "las figuras de piedra, notablemente altas, nos intrigaron mucho" y "los nativos, igual hombres que mujeres, estaban cubiertos de arriba a abajo, por delante y detrás, con elaborados tatuajes de colores". En 1770, un marino español llamado Aguero desembarcó en Pascua y dejó apuntado en su diario: "Queda mucho para resolver sobre este tema". Cuatro años más tarde, el famoso capitán James Cook ancló frente a Pascua y se quedó algunos días. Uno de sus tripulantes observó que ciertos nativos tenían perforados los lóbulos de las orejas, y que de ellas colgaban unas chapas metálicas que las estiraban casi hasta la altura de los hombros; otro informó que los isleños "son expertos ladrones y sólo con dificultad pudimos conservar loS sombreros sobre nuestras cabezas". La fragata del explorador francés La Perouse pasó un día entero en Pascua, en 1786. "Ahora se cuáles son sus ideas sobre si mismos y sobre el respeto que les merece la propiedad escribió indignado el médico de a bordo; su conducta hacia nosotros demuestra la poca consideración que tienen hacia la propiedad de los extranjeros, se aficionaron tanto a nuestros sombreros que en pocas horas nos despojaron de ellos, y después nos miraban y se reían como escolares traviesos". 
Por aquellos primeros exploradores se supo que los primitivos isleños vivían en curiosas casas con forma de casco invertido. 
Cuando Cook y su gente pisaron Pascua, la mayor parte de las colosales y enigmáticas estatuas estaban derribadas, con sus rostros aplastados contra el suelo, "muchas de ellas volcadas sobre pozos cavados especialmente con ese fin, como si los nativos hubieran querido eliminarlas del todo, hacer como si jamás hubieran existido", escribieron en el diario de viaje. Varias de las estatuas habían sido golpeadas sobre piedras agudas que quebraron sus delgados cuellos, dejándolas decapitadas. "Los primeros europeos encontraron un reducido grupo de nativos que vivía entre las ruinas de sus antiguas y espectaculares obras, ignorándolas olímpicamente", concluía. ¿Qué había ocurrido? ¿Cómo se explica que un pueblo destruya con furia sus realizaciones, su propia cultura? Estas preguntas, todavía sin definitivas respuestas, contienen y alientan otro de los grandes misterios de la isla de Pascua. Dice la leyenda que un heroico jefe, Hotu Matu'a, fue el primer ser humano que puso pie en la isla: venía escapando de su patria, algún lugar ubicado muy lejos hacia el oeste, en un enorme catamarán cargado hasta el tope con sus adictos, pollos y rizomas de taro, la planta que les sirvió para alimentarse. Pero la leyenda no explica de dónde y de qué escapaban Hotu Matu'a y su gente. Unos creen en una calamidad natural, otros en una guerra civil; la mayor parte de los investigadores se inclina por suponer que el lugar de origen fueron las islas Hiva -Nuku Hiva, Fatu Hiva e Hiva Oa, que son parte de las Marquesas y están 3.400 kilómetros al noroeste de Pascua; pero el arqueólogo noruego Thor Heyerdahl trató de demostrar -no sin argumentos- que los primeros habitantes de Pascua llegaron desde el este, desde la Sudamérica preincaica, acarreando en sus balsas la batata y la totora (juncos) que medran con profusión alrededor de los lagos cráteres de la isla. 
Los vínculos que se han logrado establecer entre los nativos de las Marquesas y los de Pascua son sin duda notables: los idiomas y los artefactos -sobre todo anzuelos y pequeñas azadas para labrar la tierra son similares, y 
el detalle que más intriga- en las junglas húmedas y umbrías de las Marquesas se encuentran rechonchos hombres de piedra instalados hasta la eternidad; son figuras muy diferentes a las gigantescas cabezas talladas de Pascua, pero acaso ocultan una misma línea de tradición escultórica nacida en los orígenes de los pueblos polinesios. 

Nadie ignora que fueron y siguen siendo esas estatuas, los moai, la principal atracción y el supremo enigma de Pascua. Hay unos dos centenares repartidas por la isla, y algo menos de 30 recuperaron su grandeza original: fueron los arqueólogos los que reinstalaron las cabezas en sus altares de piedra. Otras yacen todavía de cara a la tierra, y otras están desparramadas alo largo de caminos, a todas luces abandonadas mientras se las transportaba hacia algún lugar determinado; muchas más, en fin, se encontraron en Rano Raraku, el volcán extinguido donde se las esculpía. Las cabezas fueron entronizadas por los nativos en plataformas con rampas de hasta 150 metros, especie de templos religiosos llamados ahu, de los que hay unos 250 en la isla. 
Hoy día, casi todos los nativos de Pascua viven en la población de Hanga Roa, pero hasta hace unos pocos años no tenían otra opción: casi toda la superficie de la isla supo ser arrendada por una empresa de ovejeros chilenos que decidieron, en lugar de cercar los campos de pastoreo, cercar el pueblo y dejarle a los animales el resto del territorio. Los pobladores necesitaban un permiso especial para salir de Hanga Roa; la concesión a los ovejeros cesó en 1952, y la isla fue restituida a sus habitantes. 
Hoy la mayor parte de los isleños habla castellano -la isla de Pascua pertenece actualmente a Chile, pero también el rapa nui, melodiosa lengua de la Polinesia que se adapta de maravillas al siglo XX: al jeep, por ejemplo, lo llaman sipi, lo que se pronuncia "sheepy". Ellos no tienen nombre oficial para distinguir su isla de otras tierras, ya que no conocieron ninguna: han bautizado cada piedra, bahía, colina o cueva, pero no a la misma isla. Algunos le decían Te Pito o Te Henua, esto es, "Ombligo del Mundo", pero ahora la llaman Rapa Nui o, directamente, Isla de Pascua, en español. El paisaje -por momentos- tiene marcada semejanza con esos campos incultos y abiertos de Inglaterra, los moors: suaves colinas barrida por los vientos, cubiertas de pasto corto y grueso y manchadas por las sombras fugaces de las nubes que pasan. 
Introducidos desde Sudamérica en la década de 1920, los gavilanes prosperaron y compiten con las aves nativas: se asientan en peñascos y árboles, y planean cerca de los viajeros mirándolos con ojos cargados de rencor. 
Que los nativos fueron consumados constructores, no sólo de moai y ahu, no hay duda: los caminos de Pascua están sembrados de antiquísimas estructuras de piedra, tumbas, crematorios, corrales circulares, torres cónicas que señalaban límites terrestres, cuevas cerradas con muros de mampostería que sirvieron como viviendas, y hasta gallineros. De lejos, el volcán Rano Raraku parece una ballena encallada a la que le devoraron sus flancos: generaciones de escultores redujeron notoriamente su masa montañosa. Los senderos dan vueltas hacía arriba, y desembocan en las estatuas asentadas sobre el flanco occidental; la mayoría están sin terminar, enterradas entre los escombros de la cantera, en un clima fantasmagórico que alentó especulaciones sobre la acción de una civilización desaparecida -la Atlántida-o la visita de extraterrestres. Floyd Thompson, joven voluntario del Cuerpo de Paz de los EE.UU., que trabaja integrado al servicio chileno de parques nacionales, asegura que "el misterio no es cómo tallaron las figuras, sino cómo las bajaron de la montaña una vez terminadas". Hay más de 200 esculturas en la cantera, la más grande de ellas -sin terminar- de 21 metros de largo; erguida, superaría a un edificio de seis pisos. "La conclusión más lógica me parece irrefutable -dijo Thompson- en determinado momento el trabajo, que debió emplear a muchísimos hombres porque había una cantidad de cabezas haciéndose simultáneamente, se detuvo. Da la sensación de que un día todos los trabajadores dejaron sus herramientas, se fueron y no regresaron más." Durante los primeros años de estudios arqueológicos en Pascua, los isleños se mostraban capaces de responder las preguntas de los investigadores. Sabían, al parecer, cómo y para qué se habían tallado las estatuas, y hasta podían explicar ciertos misterios aparentes. Pero cuando les preguntaban de qué manera los monumentos habían llegado a sus lugares de emplazamiento, contestaban: "Caminando". Y la respuesta -reiterada sin más agregados, siempre igual quebraba el entusiasmo de los antropólogos. De tan sugestiva respuesta nacieron, seguramente, las rebuscadas teorías que van de la "antigravedad" a la colaboración extraterrestre. 
Está claro que las estatuas no pudieron ser arrastradas, por su gran peso, ni transportadas en rodillos hechos con árboles, por su cantidad insuficiente. Alguien sugirió que los primitivos pascuences lubricaron sus carreteras macerando el taro, cosa difícil de imaginar. Mulloy elaboró una explicación bastante lógica: las llevaban atadas en unos trineos formados con grandes troncos de árboles, que se movilizaba alzándose y cayendo sucesivamente, tirados por delante y detrás por hombres con cuerdas. Es, de todos modos, una suposición más. El traslado de las enormes y enigmáticas cabezas sigue siendo un misterio. Sobre la ladera del Rano Raraku que mira hacia el mar, hay una fila 
-parcialmente subterránea- que suma medio centenar de casas de piedra. A un costado, la pared del cráter cae a pico hasta un lago plagado de totoras; hacia el otro, un escarpado precipicio de 300 metros se precipita hasta las olas del Pacífico, que se estrellan con estrépito y sin descanso contra las rocas. Enfrente hay tres islotes. Esto es Orongo, la sede de lo que fue en la década de 1860 el ritual religioso más importante de la isla, el Festival del Hombre-pájaro. El culto del Ave, que logró desplazar a la talla de estatuas como dogma y práctica religiosa, veneraba a un dios-creador llamado Makemake y se ejercía mediante un extraño ritual: anualmente, cierta cantidad de voluntarios nadaba hasta el más alejado de los islotes y esperaban, a veces durante días, escondidos en cuevas, que llegaran a anidar las golondrinas de la primavera; el primer hombre que encontraba un huevo nadaba de vuelta -a través de aguas infestadas de tiburones y luego de trepar la escarpada ladera del volcán, entregaba el huevo -intacto- y era consagrado Hombre-pájaro hasta la siguiente primavera. Al Hombre-pájaro le afeitaban el pelo, las cejas y las pestañas, lo pintaban de rojo y negro, y lo recluían durante el año en una choza aislada donde adquiría sabiduría, paciencia y poder. Luego, pasaba a ser un personaje venerado. 
En la parte norte de Pascua está el zanjón de Poike, el sitio donde presumiblemente se libró la batalla definitiva de la guerra que enfrentó a los dos pueblos de la isla, los Orejas Largas y los Orejas Cortas. 
Parece claro que hubo dos oleadas de inmigrantes que llegaron a Pascua, y que los dominantes -a juzgar por las alargadas orejas de los moai- fueron los Orejas 
Largas, que sometieron a los Orejas Cortas a la esclavitud y cavaron una trinchera protectora, repleta de madera seca, para protegerse por el fuego de una eventual rebelión. Cuenta la leyenda que los Orejas Cortas lograron infiltrarse al otro lado del zanjón y cierto día se sublevaron y derrotaron a sus capangas, arrojándolos a todo, incluidos niños y mujeres- al ardiente zanjón. Suena a fábula, pero lo cierto es que los arqueólogos que excavaron el lugar encontraron una capa del suelo oscurecida por el fuego y con elevada proporción de carbón de leña y las pruebas de carbono 14 determinaron que el incendio se produjo hacia 1680, fecha que coincide con la tradición oral de los isleños. Haya ocurrido así o no, la batalla del zanjón de Poike desató la violencia e inauguró siglos de desdicha para la isla. Los nativos se desparramaron en grupos que tenían ahu y moai propios y combatían entre ellos, desacralizando a los ídolos de los vencidos. Cultivar el taro se convirtió en tarea insegura, y las cosechas se redujeron a un mínimo. Pascua es acaso el único lugar donde el canibalismo careció de un sentido mágico o religioso: se comieron entre ellos por hambre, simplemente. Los nativos terminaron viviendo -siempre acosados- en la infinidad de cuevas que perforan la isla como panal de abejas: sólo salían de allí para matar, o -según las crónicas- para robar sombreros cuando acertaba a anclar algún navío del otro mundo. Y en buena medida seguían viviendo así a mediados del siglo XIX, cuando llegaron los primeros misioneros a procurar la paz. Thor Heyerdahl sostuvo -contra la creencia más generalizada- que los Orejas Cortas y los Orejas Largas no eran dos facciones de origen polinesio, sino dos grupos humanos de muy distinta procedencia. "Pascua fue descubierta y colonizada por lo menos dos veces", escribió. La identificación de los dos bandos -llamados Hanau Eepe y Hanau Momoko en idioma local se complica por un curioso rompecabezas que surge al traducirlo del rapa nui. "Eepe" significa corpulento, pero suena epe, que significa lóbulo de la oreja. Es posible dicee Heyerdahl que la distinción se hiciera entre gentes de distinta contextura física: los delgados polinesios (Momoko) y los rechonchos sudamericanos (Eepe). Quizás las orejas largas y cortas sean sólo una pista falsa. 
De acuerdo con la leyenda, el catamarán de Hotu Matu'a tocó tierra en el lado nordeste de Pascua, en una playa llamada Anakena, palabra que significa julio, probable mes de llegada de los polinesios, ya que los vientos de la época favorecen la navegación desde las Marquesas. Mulloy acumuló datos para demostrar que se construyeron varías generaciones de ahu en Anakena, unos sobre otros, y que sin duda "es el lugar más antiguo de la isla". 
Por otra parte, es relativamente reciente (1978) el descubrimiento de trozos de coral blanco que, al ser unidos entre si, forman un objeto curvo de 35 centímetros con un agujero en su centro: lo notable es que la pieza ensambla exactamente en las cuencas de los ojos de las estatuas, dotándolas de una fantástica sensación de vida. Sumados a los copetes de piedra colorada que algunos moai lucen sobre sus cabezas, como sombreros, el significado de aringa ora, esto es, "rostros vivientes", como fueron llamadas las estatuas antiguamente, cobra pleno sentido. 
Las enigmáticas y severas cabezas de Pascua no lograron evitar -y acaso provocaron- la desintegración social de la isla. De una población total que puede estimarse en 10 mil personas, sólo sobrevivió un puñado. En 1862, los negreros peruanos se llevaron a los hombres las mujeres útiles a las minas del Perú, donde muchos sucumbieron; los que lograron regresar, trajeron a la isla la lepra y la viruela. En 1877, la población estaba reducida a 110 habitantes. En 1888, la isla de Pascua se anexó a Chile, y gracias a alimentación y cuidados médicos la población nativa logró finalmente sobrevivir. ¿Qué dicen los signos jeroglíficos tallados en tablillas de madera según el Kohau rongo rongo, que es el antiguo sistema de escritura de los isleños? ¿Por qué, después de seis siglos de esculpir moai, los nativos adoptaron de la noche a la mañana el culto del Pájaro? ¿Cómo se explican las sangrientas guerras civiles que duraron medio siglo y devastaron la isla? En Pascua, la falta de respuestas sigue vigente. 





ANGKOR VAT 

Las elevadas torres con forma de capullo de loto del templo de Angkor Vat dominan, imponentes, el territorio que circunda a la antigua ciudad imperial de Angkor, la gran metrópoli jmer. A su alrededor, todo es silencio. La antigua capital de un poderoso imperio desvanecido en la oscuridad del tiempo descansa de sus glorias pasadas, poblados sus templos por el recuerdo del dios Siva, el creador. Pero Angkor Vat no estaba dedicado a Siva sino a Visnú, el dios de la sabiduría y el conocimiento. Porque no es sólo el templo más grande del mundo. También es un recinto destinado a la observación astronómica, alineado con el templo de Prasat Kuk Bangro, a mas de 5 kilómetros de distancia, con extremada precisión. Un misterioso santuario cósmico que resurgió del olvido 150 años atrás. ¿Por qué desapareció de pronto, devorada por la selva, la deslumbrante civilización jmer que llegó a dominar en sus momentos de máximo esplendor- lo que después fue Vietnam del Sur, Laos, gran parte de Tailandia y toda Camboya? 
Los misioneros portugueses y franceses que en el siglo XVII se aventuraron por las impenetrables selvas de la Península Indochina; el sacerdote Charles-Emíle Boullevaux que se deslumbró ante estas minas en 1850; el naturalista francés Henri Mouhot que las recorrió diez años después, y finalmente el grupo dirigido por Louis Delaporte que inició los sistemáticos trabajos de investigación, en 1871-ya se plantearon el enigma: ¿cómo y por qué desapareció, hasta ser olvidado por sus descendientes, el esplendor y el poder de la gran ciudad de Angkor? 
Después de décadas de limpiar la selva y eliminarlos matorrales que cubrían las estupendas construcciones de piedra; después de estudiarlos bajorrelieves y descifrar las inscripciones en sánscrito, en chino y en jmer; los especialistas llegaron a conocer bastante sobre el más brillante período de la historia de Camboya. Pudieron sabor, por ejemplo, que aunque el Sudeste Asiático había conocido refinadas civilizaciones, ya mil años antes de Cristo, allí no se levantaron grandes ciudades hasta el siglo VII de nuestra era. Y que fueron los jmer, precisamente un pueblo trashumante llegado, con toda probabilidad, desde la India, quienes iniciaron el glorioso período del gran imperio camboyano. 
Llegados a Indochina hacía el siglo V de la era cristiana, los jmers ya habían levantado ciudades y templos de piedra cuando, en el siglo IX, inicaron la construcción de Angkor Thom, que llegó a ser el centro de su poder y su cultura. Construida en las inmediaciones del lago de Tonlé Sap (gran espejo de agua que fonna parte del río Mekong y actúa como embalse regulador natural del principal curso de agua de Indochina, ya que su extensión oscila entre los 2.300 y los 10.000 kilómetros cuadrados de superficie según sea la estación, seca o lluviosa), la nueva ciudad parecía llamada a florecer eternamente: el Tonlé Sap, extraordinariamente rico en pesca, brindaba y sigue brindando la mayor parte 
del alimento para la abundante población de la zona. Los campos circundantes, fertilizados durante milenios por los aluviones del río, daban tres y hasta cuatro cosechas de arroz al año gracias a las importantes obras de riego construidas por los jmers. Los trabajos de limpieza de la selva permitieron ubicar recientemente los importantes canales que datan del siglo IX, junto con dos grandes depósitos -al este y al oeste de la ciudad, cada uno de los cuales podía almacenar más de siete mil millones de litros de agua para regar los fértiles campos durante los seis meses en que el monzón se muestra esquivo. Las riquísimas selvas indochinas, además, brindaban las maderas principalmente la resistente teca con que se construyeron las viviendas para el más de medio millón de habitantes que hormigueó en las bien trazadas calles de Angkor alrededor del año 1000. Se calcula que por esa época -plena Edad Medía europea- la misteriosa ciudad de Indochina tiene que haber sido la urbe más populosa del planeta. 
Después de haber conquistado gran parte de la península Indochina, los jmers que habían llegado de la India siendo devotos del dios hindú Siva abrazaron posteriormente el budismo, especialmente su nueva variante hinayana. Y que la doctrina de la renunciación se apoderó de ellos hacía fines del siglo XI II, debilitando las ambiciones militares de los constructores del imperio. 
Las primeras ciudades-estado organizadas por los jmers habían sido unificadas por Jayavarman II, aparentemente el iniciador de la grandeza de Angkor. Este belicoso adorador de Siva liberó a su pueblo de los tributos impuestos por los dominadores javaneses e impuso el culto del rey-dios: él mismo afirmaba ser una suerte de encarnación de la energía creadora de Siva y como lo siguieron haciendo sus sucesores se hizo construir un templo especial en el que habría de alojarse su lingham, el símbolo fálico de su autoridad. Toda esa magnificencia se derrumbo, sin embargo, cuando el renunciamiento budista se apoderó de los aguerridos jmers. Según esta interpretación, los ejércitos tailandeses que atacaron Angkor en la primera mitad del siglo XV pudieron saquear la ciudad y destruir el reino sin encontrar más resistencia que la del ejército profesional: la gran masa de la población había sido ganada por el pacifismo, el altruismo y la resignación budistas. El imperio no pudo recuperarse jamás. Pero la actitud de abandono ante el destino no se había apoderado solamente del pueblo bajo. Jayavarman VII, sucesor de los anteriores soberanos jmers, constructor de innumerables monasterios y encargado de finalizar los vastos y complejos edificios de Angkor Vat, entregó, en la cúspide de su gloría, el reino a su hijo, Indravarman II. En 1201 se recluyó en un monasterio budista para terminar su vida con el triple cordel que representa los votos de pobreza, humildad y obediencia. 
Durante dos centurias más, Angkor siguió reteniendo su brillo de gran capital, centro del comercio, las artes y la religión en la península Indochina. No había ciudad que con ella rivalizara en riquezas. Pero su gloria empezaba a parecerse ya a la de una gran capital que vive sólo de pasados esplendores. Y a la resignación budista de los ya envejecidos jmers vino a sumarse el creciente espíritu bélico de los thai, el pueblo que comenzaba a edificar la actual Tailandia sometiendo a sus vecinos. 
"Mil elefantes cargados de oro, joyas, mujeres, lujoso mobiliario, imágenes y piedras", conformaron el botín que de acuerdo con un testimonio de los vencedores rubricó la destrucción de Angkor. A partir de entonces, las ruinas pasaron a ser sitio de peregrinación para brahmanes y budistas que se dieron a visitar los restos de tanta gloria imperial. Hasta que gradualmente la selva volvió sobre sus derechos: Brahma, Visnú, Siva; hasta el dulce Gautama cayó también bajo la naturaleza victoriosa. 
Las nuevas generaciones camboyanas llegaron a olvidar la vieja historia. Sólo quedó, ya borroneada en las antiguas piedras, una impresionante profecía jmer: "Entre las selvas se ocultarán las ruinas de nuestras ciudades -dice todavía-; en los valles y junto a los ríos se perderán los huesos de nuestra gente. Nuestro reino no será más que polvo, ceniza y desolación. Pero nuestra gloria volverá. Algún día, desde el otro lado del mar llegará un hombre de una nueva raza que retomará el hilo de nuestra historia, levantará otra vez nuestras ciudades y convertirá a Angkor, nuevamente, en la maravilla del mundo". 
Otras interpretaciones, sin embargo, atribuyen la decadencia y el fin de Angkor a causas internas: a los excesos de organización de una sociedad demasiado estructurada que llegó en medio del delicadísimo equilibrio de esa jungla tropical- a quebrar incluso las leyes de una ecología que la humanidad, por aquel entonces, ni siquiera adivinaba. Del mismo modo -por otra parte- ha llegado a explicarse la no demasiado comprensible decadencia de Babilonia, de Roma o de las ciudades mayas: al agotamiento de sus campos agrícolas circundantes. 
El diplomático chino Cheu-Ta-Ouan, que llegó a Angkor en el siglo XIII a través de la Ruta de los Mandarines viajando como embajador del emperador Cheng Song, describió muchos detalles de la orgullosa Angkor. Con su caravana de camellos, elefantes, palanquines y guardias, el embajador se encontró de pronto, casi en medio de la selva, con la imponente Puerta Surde la ciudad. "Cinco grandes rostros del Señor Buda coronan esa Puerta -escribe-; cuatro de ellos, en cada uno de los lados de la gran torre. El cuarto, sobre su cúpula de oro." 
Después, Cheu-Ta-Quan pasó a relatar las costumbres y la molicie de las clases privilegiadas de Angkor, comenzando por las de su monarca. "El Gran Rey prosiguió- tiene una esposa privada que vive en habitaciones contiguas a sus propios aposentos, y otras cuatro que habitan en departamentos separados, construidos hacia los cuatro puntos cardinales con respecto a la alcoba del soberano. Sobre sus concubinas no tengo información; pero he oído decir que 
llegan a cuatro mil. Toda la gente de Angkor es muy aficionada a los perfumes -decía-. 
Cubren su cuerpo con unguentos de sándalo y almizcle, y son muy cuidadosos de sus personas. Las clases superiores tienen muchos sirvientes: hombres y mujeres salvajes que compran jóvenes y educan para realizar todo tipo de tareas. Llaman a esos esclavos chuang, que quiere decir 'ladrones'. Esos chuang no se atreven a mostrarse solos en las calles. El término es tan degradante que, usado entre hombres libres, es considerado un insulto mortal" 
Esa sociedad tan duramente estratificada había construido una ciudad perfecta; rigurosamente cuadrada como Babilonia y además cortada por dos grandes avenidas que no se unían en el mismo centro del cuadrado porque allí se levantaba el Bayon (un templo de lineas más pesadas y macizas que las del Angkor Vat), originalmente dedicado al santo budista Lokesvara y consagrado después a Siva, cuando el hinduismo volvió a predominar entre las capas superiores de la sociedad. Más de tres kilómetros de largo tiene cada uno de los lados del cuadrado que formaba la ciudad de Angkor Thom. Una sólida torre se ubicaba en cada ángulo; en el medio de cada paño de muralla, una puerta, que coincidía con cada una de las calzadas que llevaban hasta el Bayon. Una quinta puerta, abierta hacia el río, marcaba el acceso directo al Palacio Real. Impasibles gigantes de piedra e imponentes serpientes de siete cabezas, erguidas como una cobra lista para atacar, vigilan todavía las avenidas interiores de la ciudad. 
Los recargados estilos de la arquitectura de la India dominan las cons-trucciones liberadas de la selva; sin embargo, en cada detalle, desde las enormes pilastras cuadradas hasta los esbeltos balaustres torneados que filtran la luz del trópico hacia las galerías de los patios interiores se adivina la antigua oonstrucción de madera que precedió a estos monumentos de piedra puestos allí para siempre. 
Es que la orgullosa civilización de Angkor parece haberse apartado de las leyes de su ambiente también en esto. Nacida en las tierras del monzón, donde la naturaleza impone rígidamente seis meses de humedad y otros tantos de sequía, la gran ciudad de los jmer decidió alterar aquellos ritmos para alimentar a la Babilonia del Extremo Oriente arrancando a las tierras del Mekong una y otra cosecha de arroz, sin solución de continuidad. Pero saben, ahora, los expertos agrícolas que, sobre todo en las zonas tropicales donde todo nace y muere mucho más rápidamente y los campos no acumulan materia orgánica de reserva, el monocultivo sostenido lleva al empobrecimiento de la tierra. Y las inundaciones del monzón bien pueden haber sido una de las causas de la decadencia de Angkor. Una vieja leyenda budista lo sugiere con bastante claridad. Según esta historia, uno de los orgullosos soberanos del imperio condenó a morir ahogado en el 
Tonlé Sap al hijo de un sacerdote que había ofendido a la familia real. El hecho produjo la irritación de unas de las principales divinidades de Angkor: el dios-serpiente, el monstruo de siete cabezas cuya esfinge de piedra sigue vigilando las avenidas de la ciudad. Y el dios ordenó al lago que subiera sobre sus orillas destruyendo a la altiva capital. Año tras año, el Mekong sigue inundando las fértiles llanuras que alguna vez alimentaron a la ciudad de Angkor. Ahora nunca llega hasta las ruinas. Pero se cree que en aquel entonces el lago estuvo mucho más cerca de la ciudad de los canales, y que alguna inundación extraordinaria bien puede haber arrastrado las frágiles viviendas de madera habitadas por el conjunto del pueblo. 
Se barajan, también, algunas otras hipótesis. Una gran rebelión de los esclavos puede haber franqueado las fronteras del imperio a los ambiciosos tailandeses, así como los campesinos endeudados abrieron a los bárbaros las puertas de Roma. La molicie y los vicios que ganaron a las clases superiores tienen que haber minado, asimismo, el espíritu nacional de Angkor y la confianza del pueblo en sus dirigentes. Son distintas causas que podrían haber actuado, por cierto, en forma combinada. Pero el hecho cierto es que hacia mediados del siglo XV, cuando Europa estaba saliendo de la Edad Media e iniciando la era de los Grandes Descubrimientos, el gran imperio camboyano no sólo se extinguió sino que fue hasta físicamente cubierto por la selva, al punto de que sus mismos descendientes tuvieron que esperar la llegada de los europeos para empezar a develar parte de su enigmático y glorioso pasado. 



GLOSARIO DE LUGARES MISTERIOSOS 
AMERICA 

El Panecillo 
Ecuador. Se encuentra a 183 metros al norte de la antigua ciudad de Quito, la capital. La obra, edificada por los incas hacia el 1500, es una inmensa atalaya construida con forma de colmena a la que solamente se puede ingresar por un túnel que penetra en la tierra. En lo alto del observatorio existe una pequeña abertura que permite el paso de la luz del sol. Su llamativo diseño y su ubicación, en la segunda ciudad más alta del mundo, alimentan el enigma. 


Monte Alban 
México. Con este nombre se identifica el complejo de edificios ceremoniales construidos seiscientos años antes de la Era Cristiana en una montaña que se levanta al sur de Teotihuacán. Entre sus antiguos cimientos se puede identificar 
a la estructura más extraña del mundo antiguo: una mole que no tiene ni dos ángulos ni dos lados iguales. Algo más: sus losas exteriores tienen jeroglíficos y símbolos que aún no han podido descifrarse en su totalidad. 


Pucará de Tilcara 
Argentina. Es el más importante de los asentamientos prehispánicos de la quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy. En su sector central existe una construcción de neta filiación incaica en donde se descubrió una serie de talleres que -según especulaciones científicas pertenecieron a una sociedad estructurada en barrios, divididos según sus clases sociales. Sin embargo, ninguna de las hipótesis pudo ser confirmada. El Pucará continúa albergando misterios. 


Tenochtitlán 
México. Sus fundadores fueron los mexicas o aztecas; se encontraba rodeada por canales y chinampas, o tierras de cultivo, formadas con el limo del lago, que entonces se llamaba Texcoco. En el siglo XIV de nuestra era, sus habitantes vivían en espléndidas casas, tenían suntuosos templos y palacios y se comunicaban con tierra firme a través de puentes sólidamente construidos. En el siglo XVI, la llegada de Cortés provocó la destrucción de gran parte de la ciudad y la muerte de la mayoría de sus habitantes, quienes en cada ceremonia inmolaban a 2.000 víctimas. 


Mystery Hill 
Estados Unidos. Denominada como la Colina del Misterio, se emplaza en las afueras de North Salem, al norte de Boston. Se sospecha que fue construido unos dos mil años antes de Cristo; contiene varios muros de piedra y monolitos de un metro y medio que rodean cámaras de piedra que parecen dólmenes y una lápida de cuatro toneladas y media conocida como la Mesa de Sacrificios. Algunos arqueólogos opinan que se trata de un auténtico monumento megalítico. 


Chichen ltzá 
México. Construida por los mayas, a 123 kilómetros al sureste de la ciudad de Mérida, tiene entre sus construcciones más importantes el Templo de los Guerreros, erigido en el 1200 de nuestra era. Uno de los edificios servia como observatorio y otro se utilizaba como sala de juegos. No se tienen abundantes datos sobre la civilización maya, pero se sabe que construyeron extensas carreteras que comunicaban todo su territorio y que, además, practicaban rituales muy extraños. Chichen ltzá es uno de los vestigios más importantes de las antiguas civilizaciones que poblaron América. El pueblo maya, adelantado en varios aspectos, conocía el principio de la rueda y sin embargo no lo utilizó en sus trabajos de construcción. 


Figuras de Blythe 
Estados Unidos. Las extrañas figuras de la ciudad de Blythe, cercana a Los Angeles, se reproducen en los riscos que bordean el río Colorado. Se trata de dibujos que representan hombres de 29 metros de altura y un animal que, curiosamente, es un caballo que, en el momento del grabado, no existía porque apareció recién en 1540, cuando los españoles los trajeron a América. 


Cueva de las Manos 
Argentina. En la ciudad de Los Toldos, provincia de Santa Cruz, se encuentra esta cueva, uno de los vestigios de arte rupestre más fascinante que existen en la Argentina. Tiene una antiguedad de 9.300 años y no están pintadas en la roca como mucha gente cree, sino que fueron estarcidas, una técnica que consiste en reproducir u dibujo pasando una brocha previamente picado recortada sobre la piedra. Eso denota que los hombres que trabajaron en las paredes de la gruta conocían las técnicas que utilizaron otros hombres primitivos de Europa en la misma época. Apoyan la palma de la mano sobre el techo o la pared luego la cubrían con una pintura. Se cree que el acto tenía cierto sentido religioso. 


Tiahuanaco 
Bolivia. Constituido por un templo semi subterráneo, varios monolitos y numerosas estatuas, se ubica a 97 kilómetros al oeste de La Paz. Se calcula que los restos pertenecen a la civilización que habitó la zona entre el 600 y el 100 de nuestra era. En el siglo XVI, con la llegada de los españoles, se destruyó gran parte de los edificios que conformaban el lugar, pero sus vestigios permiten confirmar que se trató de una cultura capaz de entronizar en un núcleo la suntuosidad y la gran capacidad de nuevos diseños. Tiahuanaco fue la gran puerta del Sol que fue venerada, entre otras cosas, por su estratégica ubicación. 


Rueda mágica de Bighorn 
Estados Unidos. Se trata de un extraño diseño sobre una piedra que tiene 24 radios y 24 metros de diámetro. Está enclavado a 3.000 metros de altura sobre las montañas Bighorn, de Wyoming, y se encuentra rodeado de gran cantidad de piedras. Tanto el dibujo como su extraño entorno tienen un origen desconocido; así como tampoco se pudo precisar cuándo ni quiénes llevaron a cabo semejante trabajo. Lo que se sabe con certeza es que el dibujo se parece a los que realizaron los indios cheyenes cuando efectuaban sus danzas rituales. Tal vez se trate de un observatorio rudimentario. 


AFRICA 

Cartago 
Tunez. Escenario de la derrota de los griegos sobre los cartagineses en el 310 antes de Cristo y el posterior sacrificio de quinientos niños para obtener el perdón de los dioses púnicos, alberga los restos de una espléndida ciudad que en su época floreciente fue una de las más importantes de la costa norte de Africa. Los arqueólogos descubríeron un recinto sagrado que confirmó la masacre atroz llevada a cabo por esos pueblos antiguos. Se hallaron allí los huesos incinerados de las criaturas. Cartago, que había sido fundada en el 814 antes de Cristo, fue destruida por los romanos en el 146 de nuestra era. 


Meroe 
Sudán. Son los restos de la ciudad que habitaron los cusitas, un pueblo que huyó de Egipto en el 600 antes de Cristo. En las márgenes del Nilo, pero alejados del desierto, construyeron pirámides que tenían cámaras funerarias y servían como tumbas a las familias de los personajes más ilustres de la sociedad cusita. Cerca de ellas se hallaron restos de varios templos y viviendas. El imperio de esta civilización desapareció en el 350 después de Cristo, cuando los etíopes arrasaron con todos los meroitas que encontraron a su paso. Además de notables construcciones, estos hombres primitivos se destacaron en trabajos metalúrgicos. 


Karnak 
Egipto. El lugar, ubicado estratégicamente en las márgenes del Nilo, entre las ciudades de Luxor y Tebas, estaba completamente dedicado al culto de Amón Ra. Se trata de un notable complejo arquitectónico conformado por templos, amplias avenidas de esfinges y columnas gigantescas. Pese a la lógica erosión que provoca el transcurso del tiempo, aún se puede distinguir un obelisco de 29 metros de altura con un peso cercano a las trescientas toneladas. Según las estimaciones, fue construido hacia el 1500 antes de Cristo, aunque en las proximidades se encuentran ruinas de sólo quinientos años de antiguedad. 


Ife 
Nigeria. Son los restos de la primera capital de esta área. Se hallaba al oeste de la selva tropical y del río Níger. Estaba destinada al culto de Oni, una figura sagrada que contaba con su propio templo, situado a 160 kilómetros al norte de Benin y al este de Ibadán. Las investigaciones arqueológicas encon-traron vestigios de notables trabajos en cerámica, bronce, latón y terracota de importante elaboración. En el 600, la ciudad se encontraba floreciente y nada hacía sospechar su decadencia, pero, en 1450, el aumento de poder de Benin la 
sumió en la paulatina desaparición. 




EUROPA 

Micenas 
Grecia. Se encuentra a 10 kilómetros de la ciudad de Argos, y es la más antigua de Grecia. A través de un pasadizo amurallado se puede llegar a las cámaras funerarias con forma de colmena que guardan un tesoro, el llamado Tesoro de Atreo, y la Puerta de los Leones, que da paso a una muralla de piedra que conduce a varias tumbas reales. En realidad, los tesoros encontrados son las máscaras de oro que cumplían fines funerarios y se hallaron luego de atravesar los complicados pasadizos. 


Gruta de las hadas 
Francia. Se trata de una de las cámaras más extensas excavadas en la roca. Es una tumba situada a 4 kilómetros al noroeste de Arlés, que consta de una antecámara de 12 metros y una gran cámara funeraria de 3 metros de ancho y 24 de longitud. Tiene, además, otras cámaras laterales más pequeñas. Ubicada en las marismas bajas del Ródano, los arqueólogos opinan que la antiquísima gruta fue construida entre el 3500 y el 4000 antes de Cristo. 


Callanish 
Escocia. Tiene avenidas de piedra que convergen en un circulo en el que se alza un monolito espectacular que se presenta como lo más sobresaliente del oeste de Stornoway, en la isla de Lewis, caracterizada por sus áridos terrenos y frecuentes galerías que le confieren una mística especial. En algunas de sus características se parece al famoso Stonehenge y su fecha de construcción data de 2.000 años antes de Cristo. 


Ellitoa 
Francia. Compuesto por tres monumentos y cinco menhires escultóricos, se encuentra en Córcega, en el camino de montañas que se extiende sobre Ajaccio y Propriano. Estuvo habitada entre el 4000 y el 1400 antes de Cristo y fue posteriormente reconstruida por los componentes del denominado "pueblo de la torre" cuando efectuaron la ocupación de la isla en el 800 a.C. Los menhires fueron encontrado en 1954, enterrados lejos de su emplazamiento inicial y fueron colocados en su lugar original. 


Biskupin 
Polonia. Esta ciudad, enterrada durante más di 2.000 años entre el limo, fue cuna de la llamada "cultura de las urnas" que floreció desde las montañas de Lusacia hacia el norte y en la parte occidental de Europa, en el primer milenio anterior al nacimiento de Cristo. Su ubicación exacta es a 225 kilómetros de Varsovia y se encontraba rodeada de una gran muralla de piedra cubriendo una extensión cercana a las dos hectáreas. 


Filitosa 
Córcega. En la isla francesa de Córcega se encuentra un gran conjunto megalítico en el camino entre Propriano y Ajaccio. La región estuvo poblada entre el V milenio y mediados del II milenio antes de Cristo. Posteriormente hacia el 800 antes de Cristo se instaló allí la cultura conocida como "pueblo de las torres". El conjunto megalítico consiste en cinco menhires y monumentos funerarios de la Edad del Bronce. Ninguno de los menhires se halla en el emplazamiento original, pues en 1954 fueron hallados bajo tierra y restaurados. 


Cerveteri 
Italia. Al noroeste de Roma, junto al lago Bracciano se encuentran los restos de una antigua ciudad etrusca, llamada Cerveten. En las afueras se hallo el cementerio de Banditaccia, compuesto por numerosas tumbas, muchas de ellas rodeadas por tapia y otras dispuestas en hileras y adornadas por bellas esculturas. Ambas ciudades, la de los vivos y la de los muertos, fueron construidas entre los siglos Vil y VII antes de Cristo. 


Monte d'Accordi 
Cerdeña. En la isla italíana de Cerdeña, en medio de una extensa llanura costera al sur de Porto Torres, se hallan los restos de un gran montículo de función desconocida. Mide doce metros de alto, está rodeado por un muro de piedra y fue construido hacia el año 1700 antes de Cristo. Se desconoce la existencia de cámaras internas y no se pudo descubrir ningún acceso a su interior, datos que obligan a descartar su uso como túmulo funerario. Cerca hay un dolmen y un menhir. Un poco más alejada, una misteriosa roca con forma de huevo. 


Rennes Le chateau 
Francia. Este pequeño pueblo, ubicado a 32 kilómetros de Carcasone, fue escenario de un extraordinario hallazgo. Allí, un párroco muy pobre logró en pocos años una fortuna que no se justificaba con su condición. Tiempo después se supo que el monje había encontrado unos pergaminos que contenían escritos en latín con mensajes en clave. El sitio tenía como antecedentes haber servido como fortaleza a los visigodos. Nadie supo con certeza cómo el sacerdote había acumulado fortuna porque murió en 1977 sin revelar ningún dato. 


Polvo Polje 
Yugoslavia. Se encuentra a 48 kilómetros de Dubrovnik; es un lugar que se destaca por sus figuras pintadas en varios monumentos funerarios que totalizan una zona de indiscutible misterio. Quienes realizaron investigaciones en la zona sostienen que fue construida por los bogomilos, una secta que dominaba esa región en el medievo. Se cree que no realizaban prácticas cristianas, aunque se hallaron dibujos de cruces. Los ataúdes de piedra encontrados tienen la constitución para tallas humanas y dibujos del Sol, la Luna y la cruz esvástica. 


Talati de Dalt 
España. Son los restos de la construcción megalítica más importante de Menorca; está formada por cinco torres, denominados talayots, círculos de piedra, casas circulares y algunas cámaras subterráneas. Cerca del talayot principal existen construcciones con formas de nave que probablemente se construyeron hacia el 1000 antes de Cristo. El emplazamiento está en una colina de misteriosa arboleda, junto a la carretera de Alayor. 


Evora 
Portugal. Es un conjunto de siete montículos circulares con cámaras, que se conocen como antas y constituyen el cementerio más antiguo de Europa. Se levanta sobre las márgenes del río Guadiana, al este de Evora. Las paredes altas de las tumbas están conformadas por grandes piedras planas que alcanzan el metro y medio de altura, con techo de falsa bóveda. Los vestigios encontrados, cuchillos de sílex en las tumbas y restos de cerámica, hacen suponer que tienen 4.000 años de antiguedad. 


Visbek 
Alemania. En esta ciudad, ubicada a 50 kilómetros de Bremen, se encuentran dos dólmenes alargados, llamados la Braut y el Brautigam, la novia y el novio, rodeados por varios dólmenes alargados. Son superficies cuadriláteras de 80 y 108 metros de longitud, respectivamente. Ambos poseen cámaras subterráneas y formaciones de piedras enmarcados por una serie de árboles que salpican un terreno preparado para el cultivo. Esas condiciones lo tornan parte de un paisaje de indescriptible belleza. Los estudios sobre los vestigios hacen presumir que se trata de una construcción de más de tres mil años de antiguedad. 


Tustrup 
Dinamarca. Enclavado en los bosques del norte de Djursland, muy cercano a la aldea de Vivild y a la costa, es un sector en el que abundan los monumentos megalíticos, entre dólmenes, edificaciones cerradas y cámaras con techo de piedra. Datan del 3000 a.C., lo que pudo averiguarse tras el análisis de varios cucharones, cuencos y vestigios de cenizas que se encontraron en uno de los recintos. Es casi un paraíso para los arqueólogos. 


Los millares 
España. Son restos de otro emplazamiento megalítico, en este caso ubicado en un espolón sobre el río Andarax, en medio de un terreno árido. El conjunto incluye viviendas, utensilios varios y un amplio cementerio, además de un gran montículo con cámara interna. Todo prolijamente rodeado por un gran círculo de piedras. Se sospecha que el área estuvo ocupado entre el 3100 y el 2500 antes de Cristo. 


Santiago de Compostela 
España. Este tesoro arquitectónico, repleto de capillas, pinturas, altares y esculturas fue la primera de las grandes catedrales medievales españolas. Su construcción comenzó en el 1074, bajo la dirección del obispo Gelmírez. El camino que conduce hacia ella es recorrido por todos los peregrinos procedentes de Europa. Muchos de ellos le dedican varios meses al agotador viaje que emprenden en sus bicicletas, a pie y descansando en los santuarios e iglesias situados a lo largo de la ruta. 


Val Camonica 
Italia. Así se denominaba a los grabados hallados en una cueva del valle rocoso ubicado a 100 kilómetros al noreste de Milán. Las representaciones muestran escenas domésticas, prácticas religiosas y algunas formas agrícolas. Al parecer, pertenecen a un periodo de 6.000 años que se extendió desde la era Neolítica hasta el 16 antes de Cristo. 


Drenthe 
Holanda. Se extiende sobre una franja de tierra ubicada entre las ciudades de Assen y Emmen y alberga un tesoro de 50 dólmenes alargados, conocidos en Holanda como hunebedeen. Cada uno de ellos tiene una larga cámara formada por una hilera de trilitos y rodeada por piedras pequeñas dispuestas en círculos. Del análisis de las cámaras surge la afirmación de su uso para entierros colectivos. Se piensa que este tipo de disposición megalítica tiene su origen en Polonia o América Central. Data del 3400 antes de Cristo. 


Weris 
Bélgica. A cinco kilómetros de esta ciudad belga muy cerca de Erezée, se levantan tres menhires que forman un pintoresco conjunto el mayor tiene una altura de dos metros y medio El almea miento posee un dolmen que se encuentra semienterrado, en cuya cámara se encontraron restos de animales y también humanos. Las colinas onduladas con laderas empinadas, que conforman Las Ardenas, tienen como paisaje imponente este emplazamiento que tiene una antiguedad de 5.000 años, lo que surge del análisis de los restos de cerámica encontrados. 


Maes Howe 
Escocia. Construido tres mil años antes de la era Cristiana, es un conjunto de pasadizos, túneles y construcciones que se encuentran cubiertos por un montículo de tierra de once metros de altura y 46 de diámetro. Levantado en la isla de Orkney, fue violado por los vikingos en el siglo XII. En el XIX una expedición arqueológica encontró huesos de caballo y también un fragmento de un cráneo humano. El montículo de tierra es una de las características más llamativas. 


King Asgers Hoj 
Dinamarca. Atribuido a la llamada "cultura del vaso embudiforme", se trata de uno de los mejores montículos de tierra con cámara funeraria por su estado de conservación. Se encuentra en la isla de Mon y se la conoce como la "Casa del Rey de Asger". La cámara y el montículo tienen más de 10 metros de longitud y se encuentran intactos. Se construyeron hacia el 3000 antes de Cristo y constituyen uno de los mejores paisajes frente a Zeala 



ORIENTE 

Borobudur 
Indonesia. Puede considerarse como la joya arquitectónica más valiosa de Indonesia. Fue construido por la dinastía Shailenda en el siglo VIII después de Cristo. Está emplazado a 48 kilómetros de la ciudad de Yogyakarta, en la cima de una colina con restos de cenizas volcánicas. Es uno de los centros de rituales dedicados a Buda más importantes de esa región. La construcción consta de nueve plantas y en sus niveles más altos tiene 72 tumbas, denominadas stupas, acampanadas y recubiertas por Imagenes de Buda. En tanto, sus galerías inferiores tienen 1.300 paneles que se interpretan como monumentos simbólicos. 


Petra 

Jordania. A esta ciudad, excavada en una roca del desierto jordano, sólo es posible acceder a pie o a caballo. Aún se desconoce si esta impresionante obra del hombre, que se confunde con la erosión de la naturaleza, fue utilizada como templo, tumba o edificio de un tesoro. Hasta que fue abolida, la costumbre de los beduinos era disparar a lo alto de la edificación para ver si caía un tesoro, tal como lo relata una leyenda. Se ubica al este del gran valle que vincula el mar Muerto con el golfo de Akaba. 


Sanchi 
India. Son los restos de una tumba majestuosa que fue construida en lo alto de una colina bordeada por un bosque, a 48 kilómetros al nordeste de la ciudad de Bhopal. Un relato milenario que tuvo su origen en el lugar cuenta que el rey Asoka repartió las reliquias de Buda en una extensión de 84 mil tumbas ubicadas en toda la India y que Sanchí sería uno de los ocho lugares destacados que mandó construir para esos fines. Todo habría ocurrido así, según una leyenda del siglo III antes de Cristo. Su descripción arquitectónica permite definir cuatro portales rodeados por tallas que representan singulares historias. 


Haftusa 
Turquía. Los restos de esta ciudad, que fue la capital de la civilización hitita, se encuentran en la actual Bogazkoy, unos 150 kilómetros al este de Ankara, la actual capital turca. La antigua Hattusa tenía una protección imponente. A su alrededor se levantaba una gran muralla de más de seis kilómetros de longitud. Tenía templos, santuarios y hasta almacenes, además de una completa biblioteca que constaba de 3.300 tabletas de arcilla. Su 
prosperidad duró hasta que fue saqueada en el 1190 a. C. 


Persépolis 
Iran. Los restos de esta ciudad se encontraron en la elevada meseta que se extiende a 48 kilometros al norte de Siraz. Se trata de una majestuosa edificación que comenzó a construirse durante el reinado de Darío I, el Grande, y que fue finalizada por su hijo Jerjes. Se distinguen palacios, imponentes esculturas y columnatas de gran porte. Los arqueólogos la definieron como sencillamente majestuosa y fecharon los inicios de su edificación en el 520 antes de Cristo y su finalización en el 470 de la misma era. 


Bhubaneswar 
India. Este emplazamiento se conoce como la ciudad de los templos, se extiende entre las costas de la ciudad de Orissa, a escasos veinte kilómetros al sur del delta de Mahanadí. Los estudios realizados en el lugar permitieron confirmar que allí existieron varios templos, aunque sólo logró sobrevivir al paso del tiempo junto con otros veintinueve. El más famoso es el Lingaraja, que se construyó en el 1000 después de Cristo. Se hallaron además 500 tumbas y se menciona como característica llamativa su exterior con esculturas importantes. 


Nan Matol 
Micronesia. Comparable a la Venecia actual, la antigua Nan Matol abarcaba noventa islas artificiales amuralladas, separadas por canales poco profundos y habitada hace varios siglos por unas mil personas. Las edificaciones se encontraron en la isla de Ponape, al sudeste del archipiélago, y entre sus caracteres destacables se puede mencionar el material de las viviendas: bloques de basalto cristalino, con forma geométrica y un grosor de casi cuatro metros. Se trata de las ruinas más antiguas de toda Micronesia y constituye, por su disposición, la ciudad más adelantada de su época. 


Hatra 
Irak. Esta ciudad, que aparentemente se construyó entre los siglos 1 y II de esta era, pudo ser identificada en sus orígenes por el hallazgo de varias esculturas y la variada representación de animales y seres humanos. La gran ciudad se encontraba rodeada por una extensa y fuerte muralla de piedra y en su anterior tenía una zona rectangular con templos y notables cámaras abovedadas. Se levantaba a unos cien kilómetros al suroeste de Mosul, muy cerca de la ribera del Tharthar. 


Jerusalén 
Israel. La antigua y sagrada ciudad se encuentra en medio de las colinas de Judea, a unos 64 kilómetros del Mediterráneo y cercana a la frontera de Israel y Jordania. Allí se alzan los tres santuarios de las tres grandes religiones monoteístas, la Iglesia del Santo Sepulcro, la Cúpula de la Roca y el Muro de los Lamentos. El edificio más importante es la mezquita del centro de la ciudad vieja, la Cúpula de la Roca: que debe su nombre a la gran roca que todavía puede observarse en su interior y que fue la causa principal para designar a Jerusalén como lugar santo. Esta antigua roca es el monte Moná. 


Todai-Ji 
Japón. Construido al pie de la montaña del sudeste de Kobe, es uno de los templos budistas más importantes del mundo. La edificación central, conocida como Daibutsen-den, contiene a Daibutsi, la mayor estatua de Buda. Su extensión es de 16 metros de altura y su peso de más de 500 toneladas. Fue erigida por orden del emperador Shomu en el 748 de nuestra Era. En el 1180, cuando comenzaron los períodos de anarquía, el templo fue incendiado y la cabeza de Buda fundida, por lo que es único vestigio faltante. 


Alejandropol 
Ucrania. Entre el 700 y 400 antes de Cristo, los pueblos nómades escitas construyeron monumentos funerarios que se destacaron en la estepa como si se tratase de colinas. Tiempo después, cuando pudieron imponer su dominio en base al miedo de sus vecinos, lograron su apogeo y erigieron sus mejores obras. Así surgió Alejandropol, y su famoso túmulo de más de 18 metros de altura. Se ubica al sudeste de Kiev y contiene varias cámaras funerarias. Durante las excava-ciones en el lugar se hallaron importantes joyas de oro, entre otras cosas. 


Catal Huyuk 
Turquía. Son los restos de una ciudad que no poseía ninguna calle. Fue construida entre el 6250 y el 5400 antes de Cristo. Sus viviendas, edificadas con ladrillos de arcilla y madera estaban rodeadas por una gran muralla y por varios templos y santuarios decorados con llamativos relieves, pinturas murales y algunas estatuas. 


Anura Dhapura 
Sri Lanka. Esta magnífica ciudad que surgió de la imaginación del rey Dutthagamani, en el primer siglo de nuestra era, fue la antigua capital de Sri Lanka. Fue levantada en un claro de la jungla ubicada al suroeste de Trincomalee y once al este de Mihintale. En el 450 se emplazaron los nueve edificios que le dan la majestuosidad que en la actualidad se pondera. Se trata de edificios públicos decorados con pinturas y esculturas y un gran depósito. Uno de ellos tenía 900 habitaciones. 


Cuevas de Ajanta 
India. Estas cavernas, situadas al nordeste de Aurangabad, tienen 4 santuarios y 25 monasterios. Son famosas por sus murales que en episodios relatan la vida de Buda. Se cree que fueron pintados en el siglo II antes de Cristo por las comuni-dades budistas que vivieron en el lugar. Todos representan pasajes conocidos de la vida del profeta, aunque en algunos se intercalan cor escenas en donde aparecen seres sobrenaturales y animales no menos extraños. Se encuentran exactamente en la garganta del río Waghora. 


Pagan 
Birmania. Son los restos de una ciudad majestuosa que contaba con más de 800 templos dedicados al culto de Buda. El Ananda, que comenzó a construirse en el siglo Xl después de Cristo, es el más importante, especialmente por su ornamentación. Allí se encontraron cientos de estatuas de Boda, cuatro de ellas de oro y con una altura de nueve metros. Se ubica al suroeste de Mandalay, a orillas del río Irawadí, que cruza toda la espesura de la jungla. En el 1287 fue salvajemente destruida por Kublai Kan. Pese al ataque, permanecen y pueden admirarse todos los detalles arquitectónicos. 



Malekula 
Melanesia. En el archipiélago de Nuevas Hébridas, en Melanesia, se ubica el vestigio arqueológico más importante y antiguo de las islas. Está a mitad de camino entre Samoa y Australia. Malekula se extiende en 2.020 kilómetros cuadrados y está rodeada por pequeñas islas, en su mayoría volcánicas y frecuentemente sacudidas por temblores. En medio de su inestabilidad se destacan las obras de sus antiguos habitantes, todos emparentados con la edad de Piedra. Los restos megalíticos incluyen varios dólmenes, altares y monolitos. 



Karmir-Blur 
Armenia Soviética. En la zona cercana a la frontera de Turquía, en las afueras de la ciudad de Yerevan, se emplaza esta ciudadela construida en su totalidad con ladrillos. La mitad de ella abarca un gran palacio de 120 habitaciones, que incluía además talleres y almacenes. La fortificación es prueba de la existencia de una floreciente civilización que se constituyó en un reino poderoso entre los años 900 y 700 antes de Cristo. Ubicada exactamente en la región montañosa que bordea el lago Van, dejó como restos arqueológicos numerosas joyas y marfil. 


T'ai shan 
China. Algunos la llaman la montaña sagrada. Uno de los rituales más antiguos que ocurren periódicamente al pie de su ladera es el acto de quemar papeles que representan dinero. En primavera, además, se celebra la fiesta del Oing Ming, en donde se efectúan sacrificios para aplacar a quienes administran en el más allá. Se considera ineludible esta condición antes de realizar viaje alguno. Se encuentra sobre la llanura aluvial del río Amarillo y está considerada como la cuna -de la civilización china. Constituye, desde hace cuatro mil años, una de las cinco montañas sagradas del taoísmo. Al pie de esa montaña se produjo el asesinato de un misionero europeo por los boxers, episodio que inició un cruento conflicto.


MISTERIOS DEL PASADO ( CH.BERLITZ) :


* El presente material fue extraido del legendario libro TRIANGULO DE LAS BERMUDAS por CHARLES BERLITZ


Sorpresas de la Prehistoria

VARIOS INVESTIGADORES DEL MISTERIO DEL TRIÁNGULO de las
Bermudas han sugerido que algunas inteligencias extrañas podrían estar interesadas en
examinar la posibilidad de que nuestro desarrollo de la fisión nuclear para fines bélicos
llegue a amenazar la existencia de la civilización en nuestro planeta. Agregan que dichos
seres inteligentes estarían incluso preocupados, ya que la energía nuclear habría destruido
anteriormente otras civilizaciones, en éste y en otros planetas.

El período durante el cual ha vivido en este planeta un hombre racional y de
inteligencia comparable a la del que hoy conocemos podría extenderse unos 40.000 o
50.000 años hacia atrás, o incluso más allá. En consecuencia, si consideramos que una
civilización como la actual tardaría alrededor de 10.000 años en progresar hasta el punto
en que la ciencia y la tecnología alcanza la capacidad de consumar su propia destrucción,
todavía tendríamos un amplio margen de tiempo en que podrían haber existido una o más
culturas anteriores a la nuestra en este mundo. Cualquier civilización técnicamente
adelantada conseguiría tal vez desarrollar, intencionalmente o por casualidad, el poder
inherente a la fisión nuclear (a la nuestra le costó bastante menos de 10.000 años) y, en
este momento, tendría que decidir si adopta algún sistema para controlar su avance o
prefiere arriesgar su propia ruina. Si semejante cultura hubiese existido y causado su
destrucción, desapareciendo luego, su recuerdo habría quedado tal vez conservado en las
leyendas, o nos sería sugerido por algunos artefactos anacrónicos de antigüedad incierta,
o por grandes ruinas imposibles de identificar o explicar. Y éstos son precisamente los
elementos que tienden a señalar el emplazamiento de dicha cultura en la zona ahora
cubierta por las aguas del Triángulo de las Bermudas.

En sus conferencias sobre la Atlántida, Edgar Cayce insistió reiteradamente en las
que parecen ser referencias a fuentes de energía nuclear, rayos Láser y Maser
comparables a los nuestros y utilizados en general en los mismos campos en que hoy los
disfrutamos, si es que podemos usar esa palabra. Sus descripciones acerca de los usos que
les daban y su observación sobre el peligro que encierra su utilización inadecuada
podrían pasar hoy por crónicas y comentarios editoriales corrientes. Pero, ¿cómo sabía
Cayce todo esto, hace más de 35 años?
El vidente describió estas fuentes de energía con bastante detalle. Eran grandes
generadores que producían fuerza para impulsar naves aéreas y submarinas y con
capacidad para producir iluminación, calor y alimentar sistemas de comunicación. Con
ellas se operaban ciertas formas de radio y televisión y se las utilizaba también para
enviar fotografías a larga distancia. Proporcionaban igualmente la potencia necesaria para
modificar y rejuvenecer tejidos vivos, incluso del cerebro, y eran también utilizadas para
controlar y disciplinar clases sociales completas.

Sin embargo, debido al mal empleo de las fuerzas naturales que habían creado, y a
trastornos civiles y externos, los Atlantes desencadenaron finalmente ciertas fuerzas
incontrolables de la Naturaleza que fueron la causa de su propia destrucción. Esta
creencia de Cayce aparece también en las leyendas acerca de muchas antiguas culturas
que existieron en el mundo. Según las palabras del "profeta":....El hombre introdujo las fuerzas destructivas... que, combinadas con las propiedades
naturales de los gases, de fuerzas existentes en la Naturaleza y en su forma natural,
causaron la peor de las erupciones en las profundidades de la Tierra en lento proceso de
enfriamiento, y esa porción (de la Atlántida) que ahora se halla cercana a lo que
podríamos llamar el Mar de los Sargazos desapareció bajo el océano...
En su relato acerca de la prehistoria, Cayce parece haber predicho específicamente el
uso de rayos láser y maser, para cuyo conocimiento faltaban muchos años entonces
(1942). Describió una gigantesca fuente de energía de cristal:
...En la que la luz aparecía como medio de comunicación entre lo infinito y lo finito o
como un sistema utilizado para lograr las comunicaciones con las fuerzas del exterior.
Más tarde llegó a ser un punto de irradiación, así como un centro desde el cual partían las
señales radiales que guiaban las diversas formas de transición y viaje a través de los
períodos de actividad de los atlantes.

Estaba dispuesto como un cristal, aunque de manera muy distinta a la del primero que
fue utilizado (originalmente) aquí. No deben confundirse estos dos... porque había
muchas generaciones de diferencia. Fue en aquellos períodos cuando se produjo la
orientación de aeroplanos o sistemas de viaje, aunque en aquella época ellos viajaban lo
mismo por aire que por encima o por debajo del agua. Sin embargo, la fuerza desde la
cual estaban dirigidos se hallaba en la estación central de energía; o piedra Tuaoi que
era... y el rayo sobre el que actuaba...

En otra "conferencia" se refirió a un lugar en "Poseidia"; en otras palabras, la zona de
las Bahamas, que entonces se hallaba sobre el agua. La describió así:
...La acumulación de fuerzas motivadoras de la Naturaleza provenientes del gran
cristal que condensaba las luces, las formas, las actividades, de manera de guiar a las
naves no sólo por el mar, sino por el aire, en muchas de las aplicaciones del hombre
ahora conocidas, como la transmisión del cuerpo y de la voz, como el registro de aquellas
actividades en lo que pronto será algo práctico, creando vibraciones para hacer posible la
televisión —como se le llama en el presente-. (¡El "presente" en este caso era 1935!)
En una "conferencia" de 1932 hizo una interesante alusión al transporte de cargas y
materiales de gran peso:
... Por medio del uso de... los recientemente descubiertos gases y los de las
formaciones eléctricas y aéreas en la desintegración de las fuerzas atómicas para producir
energía propulsora de aquellos medios o modos de transporte o viaje, o para levantar
grandes pesos o cambiar las fuerzas mismas de la naturaleza.

El hecho de que los pueblos supuestamente primitivos de la prehistoria hayan dejado
enormes piedras que aún se encuentran en su sitio, tras miles de años, y sobre las cuales
las razas que les siguieron han levantado nuevas construcciones, ha constituido, desde
hace mucho tiempo, un misterio arqueológico. Las piedras colocadas por razas anteriores
desconocidas son tanto más grandes y difíciles de transportar que las dispuestas por las
culturas subsiguientes, de manera que su presencia y modo de transporte resultan
inexplicables. Uno de los ejemplos que podrían citarse es el de los bloques de pórfido de
Ollantaytambo y Ollantayparubo, en Perú, que fueron transportados a lo largo de grandes.distancias, sobre montañas y abismos y luego colocados en las cumbres de otros
acantilados de 300 metros de altura. Otro, el de los enormes sillares de piedra de
Sacsahuamán, en Perú, tan grandes y laboriosamente encajados unos con otros, que los
incas atribuyeron su construcción a los dioses. O los bloques de cien toneladas de los
cimientos de Tiahuanaco, en Bolivia, sobre los cuales se construyeron, de alguna manera,
enormes edificios, a pesar de que la altura es de 4.000 metros sobre el nivel del mar. O
las grandes piedras del calendario u observatorio de Stonehenge, en Inglaterra; o los
bloques masivos de la pared submarina o cimientos o contrafuerte marino; o las piedras
verticales de la Bretaña prehistórica, uno de los cuales pesaba más de 340 toneladas y
tenía una altura de 20 metros, y las enormes piedras de las fundaciones del templo de
Júpiter, en Baalbek, Siria, emplazadas allí mucho antes de la construcción del templo y
una de las cuales pesa 2.000 toneladas. Como casi todas estas construcciones resultan
extremadamente difíciles de explicar en términos de nuestra apreciación de las
habilidades ingenieriles de las culturas que pensamos que las erigieron, se ha sugerido
que una civilización superior fue la autora de su construcción. Esta teoría se ve apoyada
por el hecho de que muchas de estas ruinas inexplicables se parecen mucho.
Cayce señaló específicamente a las Bimini como uno de los diversos puntos donde
podía hallarse información respecto de las supuestas fuentes de energía de la Atlántida:
"... En la posición sumergida de Atlántida o Poseidia, donde aparece una parte de los
templos bajo el limo de épocas enteras de agua oceánica, cerca de lo que se conoce como
las Bimini, frente a las costas de Florida...".

En 1935 hizo una detallada descripción de estas fuentes de energía (¿o plantas
nucleares?). El hijo de Cayce, Edgar Evans Cayce, ingeniero y escritor, comentando la
paradoja de que los relatos de su padre acerca de la prehistoria hubiesen anticipado en
varias décadas nuestros propios descubrimientos científicos, escribió en su libro Edgar
Cayce on Atlantis: "Un observador profano de nuestra época difícilmente podría describir
con mayor claridad nuestros últimos adelantos científicos". El relato de Cayce (recogido
en 1933, aunque publicado en 1968), se refiere a un edificio donde estaría guardado un
complejo "refractario" o de cristal:
En el centro de un edificio construido sobre piedra no conductora; algo similar al
asbesto y con... otros no conductores, como los que actualmente se están fabricando en
Inglaterra bajo un nombre que es muy conocido para muchos de los que se ocupan de
esas cosas.

El edificio construido sobre la piedra era oval; o tenía forma de cúpula, dentro de la
cual podía haber... una sección que se desplazaría hacia atrás, de manera que la actividad
de las estrellas; la concentración de energías que emanan de los cuerpos en ignición y de
elementos que se encuentran y no se encuentran en la atmósfera terrestre.
La concentración a través de prismas o cristales (como se les llamaría hoy) tenía tales
características, que actuaba sobre los instrumentos conectados con los diversos sistemas
de viaje a través de métodos de inducción que llevaban a cabo un control (igual) al que
hoy se llamaría remoto por medio de vibraciones o instrucciones de radio; por medio del
tipo de fuerza emanada de la piedra y que actuaría sobre las fuerzas de motivación de las
naves mismas.

El edificio fue construido de manera que, cuando la cúpula se retiraba, prácticamente
no había obstáculo para la aplicación directa de la energía sobre varias naves que iban a.
ser impulsadas a través del espacio, ya fuera dentro de su radio visual o dirigidas bajo el
agua o por debajo y a través de otros elementos.
La preparación de esta piedra estaba en mano; exclusivamente de los iniciados de la
época y la entidad se hallaba entre las que dirigían las influencias de la radiación, que se
alzaba en forma de rayos invisibles al ojo humano pero que actuaban sobre las piedras
mismas, según se hubiesen dispuesto en las fuerzas de motivación, aunque la nave aérea
fuese alzada por los gases del período. O bien guiaba a los vehículos de placer que
pudieran pasar cerca de la Tierra, o a las naves submarinas o de superficie.
Estas eran entonces impulsadas por la concentración de rayos de las piedras que
estaban concentradas en el medio de la estación central de energía, o planta generadora
(para utilizar la expresión actual).
Cayce se refiere constantemente al uso inadecuado de las tremendas fuerzas
desarrolladas por esta supercivilización: "... La extracción de los poderes del mismo Sol,
para trasladarlos al rayo que causa la desintegración del átomo... provocó la destrucción
de aquella parte de la Tierra".

En el caso, y sólo en el caso de que ocurriese un cataclismo, o una serie de
cataclismos, la gran fuente energética se habría precipitado al mar, junto con las
populosas ciudades, murallas, canales y otras construcciones de la Atlántida. Es
interesante tener en cuenta que los propios emplazamientos sugeridos por esta teoría
corresponden a los lugares en que se producen muchas de las aberraciones
electromagnéticas características del Triángulo de las Bermudas, la Lengua del Océano,
por ejemplo, o las Bimini.

Aunque resulta difícil suponer que semejantes complejos energéticos puedan seguir
funcionando después de miles de años, es interesante observar lo que sucede con las
misteriosas "aguas blancas" que han sido advertidas por muchos exploradores, desde
Colón hasta los astronautas. Pareciera que los canales o corrientes de agua blanca tienen
su origen en el misino o los mismos puntos de emanación, siguen una dirección similar y
luego se desvían a lo largo de un kilómetro y medio o más. Las líneas son nítidas al
comienzo y luego se hacen menos precisas, casi como si encerraran algunos gases
liberados bajo presión.

Las desviaciones del compás y las perturbaciones eléctricas podrían ser causadas por
una enorme concentración de metal depositado bajo el agua. Esto ha sido observado en
varios lugares del mundo donde existen conocidos depósitos de hierro que provocan
variaciones en los compases. Las masas del substrato o de la subsuperficie podrían
incluso provocar alteraciones en el oleaje de los mares. En un informe elaborado por la
NASA en 1970, acerca de una "cavidad" en la superficie del océano sobre la fosa de
Puerto Bico, los científicos atribuyeron el fenómeno a una "extraña distribución de masa
debajo del fondo del océano", que sería la causa de la deflección de la fuerza de atracción
de la gravedad. En el caso del Triángulo de las Bermudas se ha sugerido que algunas
fuentes de energía destruidas han conservado sin embargo algo de su fuerza y que, al ser
accionadas en ciertas oportunidades, podrían ser no sólo la causa de las desviaciones
magnéticas y electrónicas, sino también la fuente de impulsos eléctricos de las tormentas
magnéticas.

Esta teoría, una de las más extrañas entre las elaboradas para explicar los incidentes
del Triángulo de las Bermudas, es la que se sugiere en las "conferencias" de Cayce. Sin
embargo, cabría preguntar si existe alguna razón por la cual las personas que sienten.curiosidad
científica deben atribuir seriedad a cualquiera de las declaraciones de Cayce, y
sin que esto obste para que las admiren, como producto de su viva imaginación. Aunque
es cierto que algunas de las fuentes energéticas que él describió hace 35 años no habían
sido aún descubiertas o imaginadas siquiera en el "mundo real" (y otras no habían sido
todavía desarrolladas) debe recordarse que Cayce no era médico, ni historiador, sino
simplemente un curandero clarividente de gran reputación. Sin embargo, algunas de las
profecías que hizo durante sus charlas y que no tienen nada que ver con curaciones, han
resultado perturbadoramente exactas. Por ejemplo, las relativas a la bomba atómica, el
asesinato de presidentes y a disturbios raciales en Estados Unidos e incluso a
deslizamientos de lodo en California.

Además, las "conferencias" de Cayce se basaban en las visiones o recuerdos que sus
personajes conservaron de sus vidas durante pasadas encarnaciones. Esta circunstancia ha
hecho que aquellas personas que por motivos religiosos, por convicción científica o por
razones de lógica no aceptan la teoría de la reencarnación, nieguen verosimilitud a los
dichos de Cayce. Sin embargo, cabe preguntarse si no habrá otra explicación que
justifique esas descripciones tan detalladas y científicamente válidas sobre las
civilizaciones anteriores y su potencialmente peligroso desarrollo.
En los documentos filosóficos y religiosos de la India, que a menudo contienen
conceptos asombrosamente modernos sobre la materia y el Universo, se encuentran
referencias a lo que suele llamarse "conciencia cósmica"; es decir, la persistente presencia
de recuerdos de lo que ha ocurrido antes. Hoy, la existencia de la telepatía, la influencia y
la oculta presencia de la memoria y el poder de las emanaciones psíquicas, lejos de verse
despreciados por la moderna investigación científica, están siendo seriamente estudiados,
no sólo en la Tierra sino también en el espacio, y no sólo como fenómenos sino también
como medios de comunicación. Los Estados Unidos y la Unión Soviética, las dos
potencias espaciales más adelantadas, están realizando experimentos que sugieren que la
ciencia ficción podría estar experimentando una metamorfosis, y convirtiéndose en
ciencia del futuro. Es posible esperar adelantos sorprendentemente novedosos en esta
área, en la que hasta ahora algunos individuos muy bien dotados han tenido la habilidad
de recoger, casi sin estar conscientes de ello, los pensamientos actuales de otros, y tal vez
también sus escondidos recuerdos del pasado. En este caso, el pasado podría estar
constituido por las memorias heredadas con los cromosomas de nuestros antecesores. Del
mismo modo como heredamos atributos físicos y tendencias de nuestros padres y
abuelos, así también heredamos esos recuerdos, aunque posiblemente en un grado menor,
de nuestros ancestros más distantes. Estos cromosomas de la memoria podrían formar
parte de este legado. Dentro del cerebro humano hay amplio espacio (que según se estima
sólo se utiliza en un diez por ciento para la recolección de un banco de recuerdos
heredados.

Estos explicarían la existencia de memorias incompletas en algunas personas; la
aguda sensación de haber estado antes en un lugar en el que nos consta no haber estado
jamás; la desoladora certeza de haber vivido un largo espacio de tiempo en un sólo sueño;
el hecho de que algunas personas recuerden en ciertas ocasiones —y no siempre bajo
hipnosis— detalles de vidas pasadas que a menudo suelen resultar históricamente
exactos, cuando se descubren informaciones ignoradas acerca del período en cuestión; los
casos de repentina capacidad para hablar fluidamente los idiomas de sus antepasados que
se dan en los niños, en circunstancias que es imposible que los hayan aprendido y que.
posteriormente vuelven a olvidarlos. Estos factores conocidos se suelen atribuir a menudo
a la reencarnación de las almas, en la que creen los hindúes, los budistas y los devotos de
la que tal vez es la religión más antigua: la del antiguo Egipto. Sin embargo la posibilidad
de una memoria heredada ofrece una alternativa que, si bien resulta casi lo mismo, se ve
de alguna manera modificada cuando pensamos que el alma del individuo no sería la de
una persona cualquiera, situada en cualquier época, sino la de nuestros antepasados, que
se reencarnan en nosotros y nos legan sus memorias acumuladas y sus demás atributos.
Es lo mismo que ocurre con las "generaciones" de computadoras, que pueden
programarse de tal manera que la totalidad de sus bancos de datos pueden implantarse en
las nuevas máquinas que han de sucederías.

En todo caso, ya sea que Edgar Cayce se comunicara realmente con las almas o con
las memorias reencarnadas de la gente a quien servía, el efecto era similar y el interés por
la Atlántida que despertaron sus "conferencias" dio al tema un renovado atractivo, que
aumentó constantemente, a medida que los descubrimientos inesperados de la última
década parecieron dar notable respaldo a sus alusiones al continente perdido.
Aquellos que se aferran a la teoría de que antes de que aparecieran las primeras
manifestaciones de una cultura en Egipto y Sumeria existió una civilización mundial
altamente desarrollada, han sido considerados durante mucho tiempo cultistas,
sensacionalistas, visionarios, o, sencillamente, tontos. Esta reacción de lo que podríamos
llamar el "orden establecido" de los estudios arqueológicos y prehistóricos resulta
comprensible cuando tomamos en cuenta que la existencia de una gran civilización
anterior al tercer milenio A.C. trastornaría considerablemente las muy ordenadas etapas y
sucesivos períodos de la historia, desde sus comienzos en Egipto y la Mesopotamia,
pasando por las culturas de Grecia y Roma, hasta culminar con nuestra propia
"supercivilización" de hoy. Suelen hacerse a menudo referencias agradecidas a otras
antiguas culturas muy poco conocidas, como por ejemplo las civilizaciones prehistóricas
de las Américas, India, Asia Central y algunas otras zonas que en ningún caso afectaron
nuestra propia "línea directa" de civilización.

En todas las antiguas culturas existe una abundancia de leyendas y documentos
relativos a la repentina aniquilación de una gran cultura anterior al Diluvio, que habría
progresado tanto, que llegó a desafiar al cielo, a los dioses, o a Dios. Estas leyendas,
extrañamente semejantes entre sí, podrían constituir sencillamente relatos atractivos
difundidos por el mundo durante miles de años en los antiguos mercados y a lo largo de
las rutas de las caravanas o de los barcos, y posteriormente conservadas en los
documentos religiosos de casi todos los pueblos de la Tierra. Los conquistadores
españoles comprobaron que ya en las civilizaciones indígenas de América, en la época de
la primera conquista, existían leyendas acerca de un diluvio universal, de una torre que
los hombres trataron de levantar hasta el cielo, y cuyos constructores se vieron
condenados por una confusión de idiomas que parecía de inspiración divina, y muchas
otras que nos resultan familiares. Las poblaciones indígenas de todo el mundo han
conservado leyendas que viven a la sombra de ruinas enormes, cuya construcción sólo
pudo realizarse gracias a técnicas de transporte y colocación de piedras de una tecnología
extremadamente avanzada. Dichas leyendas se refieren siempre a una raza de apariencia
divina que desplazaba los enormes bloques de piedra, muchos miles de años antes del
comienzo de su propia historia. Incluso existen rastros de lo que pudo ser un remoto
lenguaje comercial, un antecesor tal vez del griego antiguo, con rasgos arameos, y que ha.sido localizado en zonas tan remotas del Medio Oriente que pareciera haber sido
extendido por mares y océanos hasta las más distantes playas. Pueden hallarse palabras
de griego arcaico en el hawaiano y en otros lenguajes polinésicos, en el maya de Yucatán,
en el náhuatl de los aztecas y en el ahora perdido guanche, de las islas Canarias, que era
hablado por una misteriosa raza blanca. Los guanches, descubiertos y rápidamente
exterminados por las expediciones españolas del siglo XV, conservan el recuerdo de una
gran patria y de una cultura superior que se habría hundido en el océano. Las viejas
lenguas americanas también tenían palabras de claro origen arameo y fenicio y otras
análogas a las de los idiomas sinítico y polinésico del otro lado del Pacífico, lo cual
sugería largos viajes y contactos culturales de enorme antigüedad. Se han encontrado
inscripciones en fenicio, arameo, sinoico, griego y otras lenguas no identificadas, que
aparecen con frecuencia creciente en las selvas de Norte y Sudamérica, conocidas como
zonas de "segundo desarrollo". Pero las leyendas, mitos religiosos y curiosidades
lingüísticas no bastan de por sí para inspirar fe en las afirmaciones hechas en los
documentos de Cayce y en las tradiciones, leyendas e incluso archivos escritos de la
antigüedad que se refieren a un conocimiento científico altamente desarrollado y a la
existencia, en épocas arcaicas, de diversos elementos modernos relacionados con viajes,
comunicaciones y destrucción en escala cósmica.

Sin embargo, es precisamente en esas regiones donde en años recientes, se han hecho
descubrimientos desusados y reevaluaciones de materiales descubiertos con anterioridad.
Los hallazgos incluyen signos asombrosos de conocimiento muy avanzado y de inventos
de gran sofisticación, pertenecientes a una era muy anterior a aquella en que según la
historia, habría visto el comienzo de las primeras culturas del Oriente Medio. Es
interesante recordar que tanto las leyendas de Egipto como de Sumeria se referían a
grandes culturas anteriores, de las cuales extraían su propia inspiración e impulso. En
algunas de ellas, como las del antiguo Egipto, Solivia, Perú, América Central, México y
la India, para sólo mencionar algunas, la civilización permaneció estática o incluso retro-cedió,
en lugar de mantener el ímpetu original.

La sugerencia de que las culturas más antiguas de la Tierra conocieron las "máquinas
más pesadas que el aire" sería normalmente acogida con sorna. Sin embargo, en años
recientes se han estado descubriendo o reexaminando un número creciente de artefactos y
referencias escritas que indican el conocimiento, e incluso cierta familiaridad con aviones
y viajes aéreos, en una época muy anterior a lo que consideramos el amanecer de la
historia. Tampoco deben compararse estos informes o modelos con las pintorescas
referencias a la mitología antigua, y a incidentes como los de Icaro y sus alas de plumas
sujetas con cera, o el carro del sol, de Apolo, tirado por cuatro estrellas. Por el contrario,
hay referencias concretas que demuestran un conocimiento de la aerodinámica y de los
elementos relacionados con el despegue, la propulsión, el frenado y el aterrizaje.

Por ejemplo, en la antigua colección de oro de Colombia existe un modelo dorado de
lo que durante mucho tiempo se consideró un ave, mariposa o pez volador, y que fue
encontrado en una tumba junto a otros objetos enterrados cuya antigüedad se estimó en
1.800 años. Posteriormente, este artefacto fue examinado con lentes de aumento por Ivan
Sanderson, quien sospechaba que no era una réplica de un organismo vivo, sino de un
objeto mecánico de gran parecido a un avión con alas en forma de delta, compartimiento
de motor, cabina y parabrisas, todo ello situado como en un avión moderno. Estaba
dotado incluso de cola y alerones, o elevadores. Este objeto fue mostrado a varios pilotos.e
ingenieros, como J. A. Ulrich, profesor de aerodinámica y que luchó como piloto en dos
guerras. Cuando le preguntaron qué era, sin advertirle de dónde provenía, ni de que antes
había sido considerado el modelo de caza F-102, y que el hecho de que las alas fueran
curvas en los extremos al igual que la forma misma del avión daba a entender que era un
aparato a chorro. Señaló que algunas de sus características, como la falta de elevadores
traseros (que el F-102 tampoco tiene) eran similares a las de un nuevo aparato Sabré,
recientemente desarrollado en Suecia. Su opinión resulta especialmente interesante,
cuando se toma en cuenta la mención por parte de Cayce de vehículos que podían volar
por los aires y bajo el mar y los informes provenientes del Triángulo de las Bermudas en
que se habla de OVNI que suelen entrar y salir del agua a grandes velocidades. Como
dijo Ulrich:

Su forma es válida sólo para ciertos tipos de vuelo. Esa clase de ala es adecuada para
la atmósfera hasta una altura de 15.000 a 18.000 metros... La curvatura es para prevenir
vibraciones al superar la barrera del sonido... La estructura del ala indica posibilidades
supersónicas... Cuando se vuela a una supervelocidad se forma un colchón... 

También podría volar debajo del agua, sin que le fuesen arrancadas las alas. Si se quisiera 
mover un vehículo a gran velocidad en un medio como ése, debería ser (construido)
de esta manera.

Pero este "avión", si de avión se trata,
no es un monstruo arqueológico único. 
En distintas tumbas precolombinas se han 
encontrado otros ejemplares; algunos con
Dos pares de alas. Sólo cabe suponer que
otros curiosos modelos de aparatos mecánicos
desarrollados en épocas prehistóricas y tal 
vez no reconocidos como tales ni siquiera por
sus ulteriores usuarios, se perdieron cuando 
los invasores españoles fundieron todos los
artefactos de oro que pudieron hallar para
convertirlos en lingotes de fácil 
distribución entre los conquistadores.




En las obras de arte de las antiguas culturas de las Américas se han encontrado
representaciones pictóricas de objetos que han sido identificados o reconocidos de
manera cada vez más insistente como aviones o cohetes. Debido a que la mayor parte de
los documentos escritos y gráficos acerca de aquellas naciones civilizadas fueron
destruidos por los españoles, estas 
referencias se Han conservado en otras formas, algunas veces grabadas en roca, o pintadas en jarrones, o esculpidas en piedras o tejidas en los
lienzos que envolvían a las momias. En Palenque, México, existe un buen ejemplo de
esto: se trata de una figura maya semirreclinada y labrada en piedra sobre la tapa de un
sarcófago que se encontró dentro de una pirámide. No se sabe lo que representa la figura
en detalle. Una persona que es una verdadera autoridad en cultura maya dice que el fondo
es un monstruo terrestre sobre el cual se inclina una figura, mientras el conjunto pareciera
estar dominado por un árbol. El escritor científico Alexander Kazantsev ha sugerido una
explicación más revolucionaria. Cree que la figura reclinada está encerrada en un
vehículo espacial muy estilizado, que podría compararse en construcción y diseño a los
cohetes de la actualidad. Incluso la posición del hombre (o piloto) sugiere una postura
similar a la de nuestros astronautas dentro del cohete. Se pueden reconocer todos los
detalles, desde la antena, el sistema de dirección de vuelo, el turbocompresor, el tablero
de control, los tanques de combustible y la cámara de combustión, hasta la turbina y el
tubo de escape, aunque puede que algunos aparezcan modificados, para conseguir ciertos
efectos estéticos. Se tiene la sensación de que estas réplicas de aviones y cohetes son.recordatorios o memorias de una era de una civilización superior, cuando tales naves eran 

dibujadas con exactitud más que teniendo en cuenta aspectos estéticos.
En agosto de 1973, mientras los astronautas del Skylab 2 se hallaban en
su órbita espacial, recibieron una misión muy curiosa. Debían fotografiar, en lo 
posible, las Líneas Nazca, que son una serie de misteriosas líneas artificiales 
en el valle de Nazca, en Perú,para comprobar,si eran visibles desde 
el espacio. 

Estas enormes señales terrestres están
constituidas por una serie de líneas rectas 
y figuras geométricas, grandes dibujos de
animales visibles solamente desde el aire y
lo que claramente parece un conjunto de
pistas de aterrizaje para aviones. Todas 
fueron trazadas en la tierra o labradas en 
el suelo rocoso del valle, en una 
época desconocida. No existían leyendas
locales acerca de ellas y, puesto que 
en el nivel del suelo no se las podía
notar, fueron descubiertas solamente 
desde el aire, durante una prospección de agua 
en los Andes. 


Las líneas y los gigantescos dibujos ocupan una gran parte del Valle 
de Nazca, que tiene 96 kilómetros de largo y 16 de ancho. 

Por momentos desaparecen frente a algunas montañas pequeñas, pero luego
emergen al otro lado, absolutamente rectas. En algunos casos, como ocurre con los
presuntos campos de aterrizaje, los dibujos son extremadamente anchos, y otras,
conforman grandes y muy sofisticadas figuras de animales, peces y pájaros, e incluso una
enorme serpiente. Aunque existen muchas teorías acerca de su origen, la única cierta es
que fueron trazadas por seres que poseían instrumentos altamente desarrollados para
calcular y que fueron hechas para ser vistas desde el cielo, puesto que es la única manera
como puede seguirse su diseño. En la bahía de Pisco, en la costa peruana, existe una alta
pared rocosa en la que está tallado un enorme tridente, o candelabro, según la
interpretación que le dé quien lo ve, ya que, a diferencia de lo que ocurre con las líneas de
Nazca, fue advertido con toda facilidad (mide 250 metros de largo) por los invasores
españoles. Estos lo interpretaron como un signo de la Trinidad para estimularlos en su
obra de conquista y conversión de los bárbaros. Cualquiera que fuese su propósito, lo
cierto es que resulta más fácil de ver desde el aire que desde el mar, y la barra central del
tridente apunta directamente hacia el valle de Nazca, como si fuera una especie de
señalizador para los supuestos "campos de aterrizaje". Puede que estos fueran, a su vez,
bases para esos aviones cuyos modelos dorados resultan asombrosos.
En diversos lugares de América, existen otras líneas geométricas y algunas figuras
enormes que pueden verse también desde el aire, como por ejemplo las grandes formas
humanoides del desierto de Tarapacá, en Chile, el laberinto Navajo, en California, las
montañas Elefante y Serpiente, en Wisconsin, y otras en diversos lugares del mundo, que
a menudo no tienen una historia arqueológica anterior.

El Egipto faraónico, ese gran depósito de elementos arqueológicos, ha revelado
recientemente algunos signos sorprendentes relativos a los principios de vuelo de cuerpos
más pesados que el aire, que se habrían conocido en la antigüedad. A diferencia de los
aviones dorados de Colombia, éstos están hechos de madera y se encuentran en las
tumbas, donde se conservaron al abrigo de la desintegración durante miles de años,
gracias al clima seco de la región. En algunas colecciones de museos se han encontrado
los que parecerían ser modelos de planeadores y que antes, cuando se les descubrió en
tumbas remotas, se creyó que eran modelos de pájaros. En el Museo de Antigüedades de
Egipto puede verse un objeto de madera que fue identificado y estudiado por el doctor
Khalil Messiha en 1969 y que, lejos de ser un pájaro, posee las mismas características de
los modelos de aviones monoplanos actuales. El timón, o cola, está levantado, y la.estructura tiene una sección que hace las veces de ala. Al comentar acerca de los ángulos
diedros que se advierten a cada lado, el hermano del doctor Messiha, G. Messiha, que es
ingeniero de vuelo, observó:

El ángulo diedro negativo cumple las mismas funciones que el positivo: una sección
muestra que la superficie del ala es parte de una elipse que proporciona estabilidad
durante el vuelo; y las formas aerodinámicas de la estructura disminuyen la resistencia al
aire, lo cual es un hecho que fue descubierto en aeronáutica tras años de trabajos
experimentales.

Después de miles de años, el avión es todavía capaz de volar y, cuando se le lanza
desde la mano, como si fuera un modelo de planeador, se comporta admirablemente,
demostrando que sus antiguos constructores tenían conocimientos de aerodinámica.
Desde el momento en que el doctor Messiha comprobó que la extensión de las alas de
algunos de los modelos de pájaros era idéntica a la del nuevo avión Caravelle, se han
identificado otros modelos potenciales de aviones o planeadores, y en 1972 se abrió en el
Museo de Antigüedades de El Cairo una exposición de catorce de ellos, como
demostración de que en el antiguo Egipto se tenían conocimientos de vuelo. No sabemos
si estos artefactos fueron inventados o heredados de otra cultura. Sin embargo, puesto que
la mayoría de los modelos encontrados en las tumbas egipcias están relacionados con
originales más grandes, es posible que bajo las arenas del desierto exista un avión o
planeador original esperando al excavador.

Los documentos escritos más completos acerca de aviones son probablemente los del
Mahabharata, el relato épico hindú que, aún cuando se estima que fue escrito en su
forma actual en el año 1.500 A.C. aparentemente fue copiado y recopiado desde la más
remota antigüedad. La obra se refiere a los actos de los dioses y de los antiguos pueblos
de la India, pero contiene tal riqueza de detalles científicos que, cuando fue traducido, a
mediados del siglo XIX, las referencias a los aviones y a la propulsión por cohetes no
tenían sentido para los traductores. Los mecanismos descritos hacía miles de años no iban
a aparecer en la época moderna si no más de un siglo después. Muchos de los versos del
Mahabharata están dedicados a máquinas voladoras llamadas vimanas y encierran una
información detallada acerca de los principios de su construcción, que llenó de asombro a
los traductores. En otro antiguo texto hindú, el Samarangana Sutradhara, se discuten con
detalle las ventajas y desventajas de distinto tipo que presentan los aviones, así como sus
capacidades relativas de ascensión, velocidad de crucero y todo lo relativo al descenso.
Incluso se hace una descripción del tipo de combustible a utilizar —mercurio— y se
recomiendan determinadas clases de maderas y metales ligeros y con capacidad de
absorción del calor, que son los adecuados para la construcción de aviones..Además, hay detalles informativos acerca de cómo tomar fotografías de aviones
enemigos, sobre métodos de determinación de sus características de aproximación,
sistemas para hacer que sus pilotos pierdan el conocimiento y, finalmente sobre cómo
destruir los vimanas enemigos.

En otro antiguo clásico de la India, el Ramayana, existen curiosas descripciones sobre
viajes de aviones realizados hace miles de años. Los detalles que se proporcionan sobre la
vista aérea de Ceylán y de algunas zonas de la costa están escritos con tanta naturalidad y
son tan similares a los que ahora se ven —las rompientes de las olas, la curvatura de la
tierra, la altura de las colinas, el aspecto de ciudades y bosques- que llega uno a
convencerse de que algunos seres que viajaron por el aire en la Antigüedad vieron
realmente la tierra desde el cielo, no la imaginaron. En una versión contemporánea del
Ramayana, el Mahariva Chanta, el héroe-dios Rama, a su regreso de Lanka, donde acaba.de rescatar a su mujer Sita, recibe como presente un vimana, que es descrito así: "Tiene
completa libertad de movimientos, se desplaza a la velocidad que se desee, totalmente
bajo control, y su accionar es siempre obediente a la voluntad (de quien lo maneje)...
dispone de compartimientos con ventanas y tiene excelentes asientos...", es un caso de
texto clásico que parece un aviso de Air India. En este mismo texto encontramos un
diálogo que resulta particularmente asombroso cuando advertimos que se adelantó en
varios miles de años a los viajes espaciales y a las narraciones acerca del aspecto que
tenían las cosas en el espacio:

Rama: El movimiento de este excelente carruaje parece cambiado.
Vishishara: ... Este carruaje está abandonando ahora su cercanía al mundo medio.
Sita: ¿Cómo es que, siendo de día, aparece... ese círculo de estrellas?
Rama: ¡Reina! Ciertamente, es un círculo de estrellas, pero debido a la gran distancia no
podernos percibirlo de día, ya que nuestros ojos están encandilados por los rayos del sol.
Ahora que ha desaparecido, con el ascenso de este carruaje... (y así podemos ver las
estrellas).

Ya sea que estos relatos constituyan recuerdos de una civilización técnicamente muy
adelantada, o que se trate de simples fantasías, comparables a algunas de las imaginadas
por los actuales escritores de ciencia ficción, algunos de estos relatos del pasado remoto
suenan extrañamente contemporáneos, excepto en lo relativo al material usado como
fuente de poder para el avión (lo cual, naturalmente, podría haber sido mal traducido del
original):

... Dentro de él uno debe colocar el motor de mercurio con su sistema de calefacción
debajo. Gracias a las energías latentes en el mercurio, que hacen funcionar la turbina, el
hombre que fuera sentado en su interior podría viajar a gran distancia por el cielo... debe
haber cuatro depósitos de mercurio en su interior. Cuando son calentados por medio de
un fuego controlado... el vimana desarrolla un poder de trueno por medio del mercurio...
Si este motor de hierro, con uniones adecuadamente soldadas, es llenado de mercurio y el
fuego se dirige hacia la parte superior, desarrolla una gran potencia, con el rugido de un
león... e inmediatamente se convierte en una perla en el cielo...
Pero los modelos y descripciones de aeronaves y los relatos acerca de cohetes y
vuelos espaciales son sólo una indicación, no una prueba, de un alto desarrollo científico.
No obstante, hay algunas técnicas y artefactos que fueron reconocidos como lo que eran
muchos años después de su descubrimiento y que proporcionan una prueba más tangible
acerca de las capacidades tecnológicas del pasado remoto, que antes no se sospechaban.

La "computadora estelar" de Antikythera es un buen ejemplo de esto. Se trata de un
pequeño objeto de bronce que consiste en láminas y ruedas o radios soldados por el mar,
que fue recogido hace setenta años junto a otros objetos, estatuas en su mayoría, de un
antiguo naufragio depositado en el fondo del Mar Egeo. A comienzos de la década del
60, cuando fue sometido a un estudio detallado y a la acción de ácidos por diversos
arqueólogos, como Derek de Solía Price y George Stamires, resultó que se trataba de un
aparato para la localización de las estrellas y un computador de órbitas planetarias. Era un
mecanismo para verificar posiciones por la noche que demostraba un conocimiento
astronómico y de navegación insospechado en épocas remotas. Como decía el doctor
Price: "En ningún otro sitio se conserva un instrumento como éste... Encontrar una cosa.así es como encontrar un avión a chorro en la tumba del rey Tut...", lo cual es una
posibilidad que tal vez no está del todo fuera de los límites de lo verosímil, dados los
recientes descubrimientos.

En algunos museos podrían hallarse otras pruebas concretas de adelanto técnico,
clasificadas como objetos religiosos, juguetes o sencillamente "sin clasificar". Poco antes
de la Segunda Guerra Mundial, cuando excavaba en un lugar cercano a Bagdad y de una
antigüedad calculada en 2.000 años, el arqueólogo alemán Wilhelm Kónig extrajo ciertos
artefactos muy curiosos, que consistían en cilindros cubiertos de asfalto. Se hallaban
dentro de unos jarrones y estaban provistos de un tapón de hierro. En otras palabras, eran
pilas secas desprovistas del electrodo, que posiblemente se habían evaporado. Cuando se
les agregó un nuevo electrodo —sulfato de cobre— algunas de estas baterías funcionaron
perfectamente. Después de su primer hallazgo, Konig identificó algunas partes de otras
baterías que ya se hallaban en exhibición en los museos y que estaban catalogadas como
objetos "de uso desconocido". Desde que las encontró y las identificó, se han hallado
muchos otros ejemplares en Iraq y en otros lugares del Oriente Medio.
Estas pilas eran usadas aparentemente para niquelar metales, pero habría que
preguntarse si este antiquísimo conocimiento de la electricidad, heredado tal vez de una
cultura primitiva y luego olvidado, hasta su redescubrimiento en el siglo XIX, no era
aprovechado para otros fines, aparte del niquelado. En el mundo de Grecia y Roma se
utilizaban antorchas y lámparas de aceite para la iluminación, y en todos los lugares
donde existen pasajes entre edificios de la época pueden hallarse trazas de humo en los
techos. Sin embargo, en el caso de la más remota civilización egipcia, los techos de
túneles subterráneos, bellísimamente labrados y pintados, no muestran señales de
antorchas ni de lámparas de aceite. Tampoco las hay en las paredes ni en los cielos rasos
de ciertas cuevas de Europa Occidental donde los pintores de cavernas de La Madeleine y
Aurignac realizaron sus obras maestras, con admirable sofisticación, hace 12.000 y hasta
30.000 años.

En el Templo de Hathor, en Dendera, 
Egipto, existe una antigua pared 
Tallada Que durante mucho tiempo ha 
sido considerada un enigma arqueológico. 
En ella se representa una escena en 
que dos sirvientes parecen transportar
gigantescos bombillos luminosos con 
filamentos interiores en forma de 
serpientes muy finas y conectados a una 
caja o interruptor con cables trenzados 
y que se asemejan poderosamente a 
potentes lámparas eléctricas 
apoyadas en aisladores de alta tensión. 

El doctor John Harris, de Oxford, ha 
señalado lo siguiente: Los cables son 
virtualmente una copia exacta de las 
actuales ilustraciones de obras de 
ingeniería. Parecen muy pesados y estriados,
lo que indica un haz de muchos conductores 
más bien que un simple cable de alto voltaje.



Existen otras ilustraciones en papiro y en piezas talladas que han sido conservadas
durante miles de años, gracias al clima seco de Egipto y que, al ser examinadas con un
criterio moderno y no comprometido, parecen ilustrar claramente el uso desde antiguo de
ciertos artefactos contemporáneos. Debe recordarse que en los documentos egipcios se
hace referencia al reino de los dioses anteriores a la I dinastía, que fue una época de
superior civilización y poderes milagrosos, compartidos, según los recuerdos y
documentos existentes, por las más antiguas culturas de la Tierra..‘
Resulta sorprendente comprobar que algunas antiguas culturas, considerablemente
más antiguas que Grecia y Roma, poseían conocimientos de astronomía, matemáticas
superiores, cálculos del tiempo y medidas de la Tierra y el sistema solar, miles de años
antes de que fueran redescubiertos o vueltos a determinar, en la época moderna. Para
obtener esa información, las antiguas culturas tendrían que haber dispuesto de telescopios
u otros instrumentos suficientemente precisos como para realizar los cálculos exactos.
Al estudiar algunos mapas medievales se han hecho extraordinarios descubrimientos.
El profesor Charles Hapgood, que ha realizado algunos de los más notables, pasó muchos
años examinándolos y verificó que contenían mucha información acerca de la Tierra que
suponemos era desconocida en la época en que fueron diseñados. Algunos han sido
copiados y recopiados durante siglos, a partir de originales desaparecidos de la biblioteca
de la antigua Alejandría, y demuestran un conocimiento asombrosamente exacto de
tierras aún por descubrir (de acuerdo con la historia que se nos ha enseñado) en el
momento en que fueron realizados los originales e incluso las copias. Por ejemplo, se
alude a la existencia de América del Norte y del Sur y a la Antártida, miles de años antes
de Colón.

El mapa Piri Reís, que es una sección de otra carta mundial mucho mayor existente en
la Antigüedad y que fue hallado en 1929, en medio del desorden del harem del derrocado
Sultán de Turquía, muestra con toda claridad la costa de la Antártida, tal como habría
sido sin los hielos que la cubren, y describe la topografía del interior, desprovista de.hielos también. Un examen de los núcleos terrestres de la Antártida hecho en las
proximidades del Mar de Ross, indica que este continente habría estado cubierto de hielo
durante 6.000 años, como mínimo. Esto significaría que el mapa original fue trazado
mucho antes del comienzo de la historia escrita, durante la era en que se supone existió la
Atlántida y su famosa cultura mundial.

Otro mapa, el Planisferio del Rey Jaime, que data de 1502 y que es copia también de
mapas muy anteriores, muestra que el desierto del Sahara era en tiempos remotos una
tierra fértil, con grandes lagos, ríos y ciudades. El Mapa Mundial Buache de 1737
muestra la Antártida, según la copia hecha de otro griego antiguo, como si estuviera
compuesta de dos islas muy grandes y separadas por un mar interior. (Anotemos que la
existencia misma de la Antártida sólo era supuesta en el mundo moderno, hasta que se la
descubrió oficialmente, en 1820.) Si pudiera eliminarse el hielo, el continente Antártico
tendría justamente ese aspecto, cosa que no se supo hasta que lo descubrieron las
expediciones realizadas durante el Año Geofísico de 1958. Otros mapas muestran
algunos de los glaciares de la última era de los hielos y que aún existen en ciertas
regiones de Europa, Gran Bretaña e Irlanda y en otro, todavía, se muestra el Estrecho de
Bering, no como estrecho, sino como el istmo que fue en una época.
Los rasgos salientes de estos mapas recopiados de la Antigüedad son sus exactas
coordenadas; su conocimiento de la longitud (no desarrollada en el mundo moderno hasta
el fin del siglo XVIII, lo cual quiere decir que sus autores estaban familiarizados con la
trigonometría esférica y usaban instrumentos geodésicos de gran precisión) y su diseño,
realizado posiblemente durante un período que se sitúa hace 8.000 o 10.000 años. Es
decir, muchos años antes del comienzo de nuestra historia escrita.

En los documentos de razas muy antiguas se encuentran datos astronómicos de gran
corrección, pese a que, hasta donde nosotros sabemos, no disponían de telescopios
gigantes ni de ningún tipo para obtenerlos. Por ejemplo, el conocimiento de las dos lunas
de Marte (y su distancia desde el planeta), los siete satélites de Saturno, las cuatro lunas
de Júpiter y las fases de Venus (llamadas "Cuernos" en los escritos de Babilonia). Incluso
se habían descubierto aspectos de algunas estrellas distantes: la constelación de
Escorpión se llama así porque tenía una "cola" o cometa dentro. Sin embargo, éste sólo
puede ser observado con un poderoso telescopio. En el otro lado del océano, los mayas de
América Central, que tal vez compartían los conocimientos de una cultura anterior,
llamaron también "Escorpión" a esta constelación. (Los mayas fueron los únicos, entre
todos los pueblos de la Antigüedad, que calcularon el año solar con la cifra más
aproximada que pueda hallarse en cualquier calendario, incluido el nuestro: 365,2420
días. La cifra exacta es 365,2422 días.)

Debido a que el conocimiento científico fue decayendo, tras alcanzar su antiguo
apogeo, mucha de esta información astronómica adoptó el carácter de leyenda. Por
ejemplo, la del dios (planeta) Uranio, que devoró (eclipsó) a sus propios hijos (lunas) y
luego los vomitó (fin del eclipse). Aunque tales fenómenos no podían ser vistos, debido a
la desaparición de instrumentos óptimos, la información astronómica fue conservada a
través de mitos semi-religiosos.
Tal vez la más desusada de todas las indicaciones de una ciencia desarrollada en la
Antigüedad y que todavía existe y está a nuestra disposición, es la Gran Pirámide de
Egipto. Durante miles de años se creyó que era una tumba, aunque la tradición
conservada por los coptos, minoría que descendía directamente de los antiguos egipcios,.indicaba que se trataba de una recopilación de los conocimientos de la "Reina de los
Dioses" y que era un libro de piedra recopilado por Surid, uno de los reyes anteriores al
diluvio, que en el futuro sería descifrado por aquellos suficientemente adelantados como
para leerlo.

Este aspecto de la Gran Pirámide como posible fuente de información secreta fue ya
advertido por los ingenieros franceses, durante la invasión napoleónica de Egipto.
Cuando trataron de utilizarla como punto de triangulación, descubrieron que sus costados
estaban orientados exactamente en la dirección de los puntos cardinales. El meridiano
longitudinal pasaba por el vértice, y las líneas diagonales que partían del vértice en
dirección al Norte, bisectaban con toda exactitud el delta del Nilo. Se traza una raya hacia
el Norte, pasando por el punto de encuentro de las diagonales de la base, sólo se yerra el
Polo por 4 millas (6,43 km), y eso considerando que el Polo Norte podría haber cambiado
de posición en los siglos transcurridos desde la construcción de la Gran Pirámide.
El actual sistema métrico decimal de medidas se basa en el metro, que equivale a un
diez millonésimo del cuadrante de meridiano y que es una unidad desarrollada por los
franceses poco antes de su invasión a Egipto. El codo piramidal de cincuenta pulgadas
utilizado por los antiguos egipcios y que precedió al metro en miles de años, es casi igual
a éste en cuanto a su largo, pero en realidad es más exacto, debido a que se basa en el
largo del eje polar y no en el de un meridiano, que puede variar según los contornos de la
Tierra. Algunas medidas de la Gran Pirámide que fueron tomadas de acuerdo con el codo
egipcio indican un asombroso conocimiento de la Tierra y del lugar que ésta ocupa en el
sistema solar; conocimiento que estaba olvidado y que no fue redescubierto hasta la era
moderna. La información puede expresarse en términos matemáticos: el perímetro de la
pirámide es equivalente al número de días del año: 365,24; doblando el perímetro se
obtiene el equivalente a un minuto de grado en el Ecuador. La distancia desde la base
hasta el vértice, medida por el costado, es 1/600 de grado de latitud; la altura multiplicada
por 10 9 da la distancia aproximada de la Tierra al Sol; el perímetro dividido por el doble
de la altura da el valor de ., 3,1416, que es considerablemente más exacto que la cifra de
3,1428 a la que llegaron los antiguos matemáticos griegos. La altura de la pirámide
multiplicada por 10 15 da el peso aproximado de la Tierra. El eje polar terrestre cambia día
a día en el espacio (trayendo una nueva constelación del zodíaco detrás del sol cada 2.200
años) y alcanza su posición original una vez cada 25.827 años, cifra que aparece en los
cálculos de la pirámide (25.826,6) cuando se suman las diagonales de la base puestas en
cruz. Las medidas de la cámara real que existe dentro de la Gran Pirámide arrojan las
dimensiones exactas de los dos triángulos básicos de Pitágoras: 2.5.3 y 3.4.5, aunque fue
construida varios miles de años antes de Pitágoras. Y éstas son sólo algunas de las
medidas coincidentes de la pirámide.

Habría que preguntarse por qué se levantó una estructura tan enorme y complicada
con el sólo fin de entregar información. Tal vez se trató de traspasar esos conocimientos
después de una serie de catástrofes globales, cuando los supervivientes aún disponían de
recursos técnicos y podían hacerlo de manera que no fuese destruida, ni siquiera en el
caso de que se perdieran todos los documentos y lenguajes entonces existentes. En
relación con esto, cabe recordar la sugerencia de que, en el momento en que los
exploradores del espacio lleguen a la Tierra, o cuando las sondas terrestres alcancen otros
planetas civilizados, las matemáticas y las ecuaciones matemáticas pueden ser una
manera eficaz de establecer una comunicación primaria, puesto que las bases científicas y.tecnológicas de un viaje semejante estarían basadas necesariamente en las matemáticas.
El mensaje de la pirámide, que proviene de nuestro propio pasado, y no del futuro, podría
revelar más adelante un número de elementos de información mucho mayor, en la medida
en que adquiramos los conocimientos necesarios para reconocerlos.

Algunos investigadores de la Gran Pirámide y de la tradición cóptica han sugerido
que la Gran Pirámide sería un registro de un sistema de conocimientos que más tarde se
perdieron o dispersaron, con excepción de aquella parte que se ha conservado en las
leyendas. Semejantes vestigios de una civilización o civilizaciones anteriores, que nos
parece posible reconocer, serían un indicio de que, aunque algunos de sus adelantos eran
similares a los nuestros, pudo haber otros logrados en campos distintos y que todavía nos
resultan desconocidos. En todo el mundo se encuentran enormes estructuras de piedra
que son clasificadas como "no atribuidas". Con ello se quiere decir que nadie sabe
realmente quién las construyó. Generalmente, su construcción es similar, lo mismo que
su orientación respecto de los planetas, el Sol, la Luna y sus órbitas, las constelaciones y
otras estrellas fijas, así como también otras fuerzas, que son posiblemente los campos
magnéticos y las corrientes de la tierra. Entre estas enigmáticas estructuras prehistóricas
hay que incluir las pirámides de Teotihuacán en México y las más viejas ciudades de
Yucatán; las ruinas preincaicas de los Andes peruanos y las líneas del valle de Nazca; las
ruinas enormes de Tiahuanaco, situadas a una altura de 4.000 metros; las gigantescas
estructuras de piedra de las Islas Británicas, especialmente Stonehenge y Avebury, y las
grandes piedras verticales de Bretaña, algunas de las cuales continúan bajo el mar; las
ruinas prehistóricas de las islas del Mediterráneo, del Oriente Medio y de Asia
Sudoriental, los restos ciclópeos de las Carolinas, las Marquesas y otras islas del Pacífico,
las estructuras manolíticas existentes bajo el Caribe, el complejo pétreo de Niebla, en
España y las obras del norte de África —incluido Egipto— cuyo origen se desconoce; la
orientación de los grandes montículos de piedra de los Estados Unidos y las pirámides
arcaicas de la China.

Hasta la primera década del presente siglo, todas las viviendas de China eran
orientadas por un nigromante, antes de su construcción, con el fin de aprovechar las
afortunadas vías o corrientes invisibles que se desplazan a lo largo y ancho de la Tierra.
(Debe recordarse que los primeros compases vinieron de la China.) El doctor Ernst
Borschmann, un agudo comentarista del paisaje arquitectónico de la China, pensaba que
la disposición de templos, pagodas y pabellones, orientados hacia un centro desde el cual
irradian, se asemeja a un campo magnético. El procedimiento, que consiste en seguir las
líneas de fuerza de la Tierra (en chino se llaman feng shui: "viento-agua"), posiblemente
un resabio de alguna ciencia muy avanzada de la Antigüedad, ha sido ahora descartado
como algo propio de hábitos supersticiosos y feudales. Sin embargo, otra forma de
"superstición", la acupuntura, que podría también ser una reliquia científica valiosa y
disfrazada a través de los siglos como algo mágico, ha sido elevada a una posición de
respetabilidad por el actual régimen chino.
Si en la Antigüedad se hubiese comprendido y desarrollado la fuerza del magnetismo
y del magnetismo invertido, hasta un punto en que la gravedad, que es en sí una forma de
magnetismo, pudiera haber sido canalizada como otras fuerzas naturales, dispondríamos
de una explicación acerca de algunas de esas construcciones prehistóricas que se nos
antojan técnicamente imposibles y muchas de las cuales parecen haber sido literalmente.lanzadas sobre las cumbres de las montañas y colgadas de los bordes de los precipicios,
cual piedras monolíticas que hubiesen volado hasta allí.

Resulta inquietante pensar que algunos restos de antiguas técnicas electromagnéticas
podrían estar aún protegiendo las pirámides egipcias, mientras los científicos de la
actualidad tratan de desentrañar sus Secretos, que en este caso serían cámaras selladas
ocultas en su interior. Desde hace algún tiempo se ha estado llevando a cabo un proyecto
que consiste en penetrar la estructura interna de la pirámide de Chefrén, en Giza, por
medio de rayos cósmicos. Los trabajos son dirigidos por el doctor Amr Gohed, de la
Universidad de Ein Shams, de El Cairo, quien utiliza, entre otros equipos, una nueva
computadora IBM 1130. Aunque las pruebas se realizan con toda pericia, los registros
diarios han ido arrojando, para las mismas secciones, modelos completamente diferentes:
Según el doctor Gohed, "...es algo que desafía todas las leyes conocidas de la ciencia y la
electrónica..." y que resulta "científicamente imposible". Un artículo del Times de
Londres señaló: "...Se ha llegado a la conclusión de que las esperanzas de realizar un gran
descubrimiento se han convertido en una masa de símbolos ininteligibles...", y el doctor
Gohed, al resumir la forma en que el proyecto ha fracasado hasta ahora, dijo: "En la
pirámide opera alguna influencia que desafía todas las leyes de la ciencia...".
Pero, más que un desafío a la ciencia, lo que podría ocurrir es simplemente que
hubiese otras leyes que no comprendemos todavía, como por ejemplo tensiones y fuerzas
de atracción que representan los poderes ocultos de la Tierra, el Sol, la Luna, los planetas
y las estrellas.

En su libro, The View over Atlantis (Visión sobre la Atlántida), John Mitchell se
refiere a la unidad que muestra la cultura prehistórica y observa: "...La Tierra está
sembrada de obras prehistóricas de ingeniería relacionadas con el uso del magnetismo
polar". Luego sugiere que vivimos "... dentro de las ruinas de una antigua estructura
cuyas vastas dimensiones la han hecho ya invisible...". De allí la relación que hay entre
los grandes restos pétreos de la prehistoria que aún se yerguen en las llanuras, montañas,
desiertos, en las selvas y bajo los mares del mundo. Según su opinión, "... los filósofos de
aquella época (consideraban que) la Tierra era una criatura viva y su cuerpo, como el de
cualquier otra criatura, tenía un sistema nervioso en su interior, relacionado con su campo
magnético. Los centros nerviosos de la Tierra, que en el cuerpo humano coinciden con
los puntos de acupuntura de la medicina china, eran conservados y reverenciados en
edificios sagrados, dispuestos como un microcosmo del orden cósmico...".

Existen indicios de que en el pasado remoto pudo existir una o más civilizaciones
mundiales que desaparecieron, como resultado de las catástrofes naturales o provocadas
que se produjeron mucho antes de lo que se recuerda como los inicios de nuestra historia
cultural, en el cuarto milenio A.C. Estos indicios han sobrevivido en buena medida como
fragmentos de un conocimiento avanzado y que fue renarrado o recopiado a lo largo de
los siglos. Resulta difícil o imposible precisar la fecha en que fueron erigidos algunos
edificios o monumentos, pese a su majestuosidad y a que podría provenir de aquel
período. Además, la extensión del lapso que hemos observado previamente para la
aparición y desarrollo del hombre civilizado, apenas permite disponer del tiempo
necesario para construir esta cultura, que en gran medida es materia de hipótesis. No
obstante, los recientes descubrimientos del doctor Louis Leakey y Mary Leakey en la
garganta de Olduvai, Tanzania, y los de Ruchard Leakey en Kenya, indican que el
hombre primitivo pudo existir hace dos millones de años, y los descubrimientos en las.cuevas de Vallonet, en Francia, han establecido que la fecha de algunas herramientas
primitivas es de un millón de años. El estudio de los cráneos del hombre de Cro-Magnon
(que, según se ha considerado generalmente existió hace 30.000 o 35.000 años antes de
nuestra era), indican que la capacidad de su cráneo y el tamaño del cerebro que se
desprende de ella era por lo menos igual y algunas veces superior al nuestro.

Aunque las maravillosas pinturas de animales en cuevas de Francia y España —
situadas a menudo en cavernas que han quedado bajo el nivel del suelo— han sido
consideradas parte de la herencia artística del mundo, hay otras obras de arte menos
conocidas, que podrían conducir a una reevaluación fundamental de la edad del hombre
civilizado. En Lussac-les-Cháteaux, Francia, hay imágenes talladas en trozos lisos de
roca, cuya edad puede calcularse por las capas de tierra que las cubren y que muestran
unos dibujos pertenecientes a la época que habitualmente se asocia con el hombre de las
cavernas, de una calidad tan sorprendente, que parecen increíbles. En una época anterior
en miles de años al amanecer, de nuestra actual y familiar civilización, se muestran
personas de apariencia inesperadamente moderna, vestidas de túnicas, botas, cinturones,
chaquetas y sombreros. También aparecen hombres con barbas recortadas y bigotes.
En Sudáfrica se encuentran otras pinturas murales muy sofisticadas, dentro de cuevas
del mismo período, aproximadamente, y que representan viajeros blancos, vestidos con
ropas de complejo diseño pero imposibles de identificar, empeñados en lo que pudo ser
un safari prehistórico o un viaje de exploración.

Las nociones de evolución prehistórica señalan que un tipo de hombre sigue al otro,
dentro de la escala ascendente de la evolución y que los mejor dotados y más
desarrollados reemplazan a los más primitivos. Aunque esto es en general cierto, y el tipo
Cro-Magnon sustituyó al embrutecido hombre de Neanderthal, durante la prolongada
historia de la Tierra fue posible que aquellos dos tipos coexistieran, protagonizando una
situación que subsiste incluso hoy, con una población que incluye a los científicos
atómicos y a los aborígenes de Australia.

Si hubiese existido una civilización anterior a la que conocemos, parecería razonable
esperar que existiese alguna señal que lo demostrase y que nos proporcionara una prueba
concluyente (si es que algo puede ser concluyente en la investigación arqueológica) de
que tal cultura técnicamente desarrollada existió, no sólo hace algunos años, sino miles
de años atrás. Sin embargo, tal como sucedería si nuestra civilización fuese destruida, la
mayor parte de los edificios, máquinas y artefactos se pudrirían o enmohecerían y
quedarían diseminados o irreconocibles, antes de que pasaran algunos miles de años.
Podrían sobrevivir algunos indicios, si quedasen enterrados en la Tierra en movimiento,
debajo del subsuelo y los hielos del Norte o de la Antártida, o escondidos ten el fondo del
mar.

El desarrollo del carbono-14, el argón potásico, el uranio teórico, la
termoluminiscencia, la dendrocronología y otros sistemas de identificación de edad, han
sacudido algunas de nuestras más antiguas teorías acerca de las primeras fechas de la
civilización. En Ngwenya, Lesotho, existe una mina de hierro que era trabajada por
mineros desconocidos hace 43.000 años. En Irán se han encontrado herramientas de
piedra a las que se ha atribuido una antigüedad de 100.000 años. En el norte de Michigan
se han descubierto labores mineras de cobre de gran magnitud que aparentemente son
anteriores a los indios en miles de años. En Wattis, Utah, un nuevo túnel perforado en
una mina de carbón permitió descubrir una serie insospechada de túneles de antigüedad.desconocida. El carbón hallado en esos túneles había estado tan expuesto a los elementos,
que resultó inservible para quemar. No había leyendas indias relativas a dichas minas, y
los indios no utilizaban técnicas de túnel para extraer el mineral.
A medida que el hombre ha explorado más el interior de la Tierra, se han ido
descubriendo algunos artefactos conservados dentro del carbón, piedras u otras capas
sólidas, lo cual sugiere una edad tan antigua, que solamente se la ha podido calcular de
manera estimativa. En Fisher Canyon, Nevada, se halló la huella de un yacimiento de
carbón cuya antigüedad se calculó en 15 millones de años. Se estima que otra huella de
tacón o sandalia encontrado en una roca arenisca, bajo el desierto de Gobi, tendría
también varios millones de años de edad. Y en Delta, Utah, quedó al descubierto la marca
fosilizada de una sandalia que contenía trilobites, lo cual significaba que se habían
depositado allí después de haber quedado grabada la huella, o bien que estaban pegados a
la sandalia. Los trilobites eran animales marinos paleozoicos que se extinguieron hace
unos 200 millones de años. En 1959, en Italia, se extrajo un esqueleto humano fosilizado
rodeado de estratos cuya edad se calculó en millones de años.

Al examinar un trozo de cuarzo hallado en California, se encontró en su interior un
trozo de hierro completamente envuelto, como los insectos prehistóricos conservados en
ámbar en el Mar del Norte. Y en Nevada, un trozo de feldespato que se extrajo de la mina
Abbey, en Treasure City, en 1865, contenía un tornillo metálico de dos pulgadas, que se
había oxidado, pero que dejó la huella de su diseño y el molde de sus roscas dentro del
feldespato. La edad de la piedra misma fue calculada en millones de años. El siglo pasado
se descubrió en la aldea de Schündorf, cerca de Vócklabruck, Austria, un pequeño objeto
metálico con forma de cubo, de menos de un centímetro de largo y ancho, que se hallaba
en el interior de un bloque de carbón. En torno del cubo hay una línea que forma una
especie de canal y que tiene bordes redondos, como si hubiese sido hecha a máquina.
Naturalmente, no hay explicación acerca de qué era o cómo llegó hasta el interior del
bloque de carbón, hace millones de años.
En la época de la conquista del Perú, un grupo de indios dirigidos por españoles
descubrió un clavo dentro de una roca. El hecho produjo conmoción, no sólo por la
aparente antigüedad del clavo, sino porque el acero era desconocido en América antes de
la llegada de los españoles.

En Blue Lick Springs, Kentucky, se extrajo un mastodonte de una profundidad de
cuatro metros. Pero, al seguir excavando, se halló un pavimento de piedras un metro más
abajo del lugar donde había estado el animal. Este es sólo un ejemplo de los varios
hallazgos de antiguas obras de piedra hechos dentro de Estados Unidos. Resultó tan
antiguo, que no se ha aceptado la determinación de su edad por medio de los objetos que
le rodeaban o se hallaban sobre él (como en el caso del mastodonte).
Estos y muchos otros casos son tan difíciles de explicar en términos históricos, que
muchos se inclinan a no atribuirles seriedad; otros los atribuyen a visitantes de otros
mundos, que dejaron sus huellas en nuestro planeta en épocas tan remotas que lo que es
ahora roca maciza era entonces un material maleable y viscoso. Sin embargo, existe la
posibilidad de que esas huellas y simples objetos fuesen hechos por hombres de razas
extremadamente antiguas que poblaban la Tierra, y que los descubrimientos en las minas
signifiquen que esa civilización era tan remota, que sólo ha podido encontrarse lo que
estaba escondido dentro de la tierra o conservado en el interior de otros materiales, pero
sin que hasta ahora se lo haya podido identificar. Uno se pregunta cuántos pequeños.secretos han sido destruidos a lo largo de los siglos, ya que sólo quedan muy pocos
enigmas que demuestren alguna evidencia acerca de una civilización remota, aparte de
las leyendas.

Las leyendas y representaciones pictóricas de animales extinguidos pero reconocibles
podrían ser otros tantos indicios acerca de la antigüedad de la cultura humana. En ciertos
jarrones encontrados en Tiahuanaco se puede ver un animal que se parece mucho al
toxodón. El toxodón es un animal prehistórico que se parece en algo al hipopótamo y que
se pensaba que se había extinguido mucho antes del desarrollo del hombre civilizado. En
todo caso, se creía que no podía adaptarse a una árida meseta de 4.000 metros como
Tiahuanaco, y además, esa zona no parecía un lugar probable para la existencia de una
gran cultura. Existen indicios, como la presencia de terrazas por encima de la actual línea
de nieves en las montañas circundantes y la fauna oceánica que existe en un profundo
lago, que hacen pensar que toda la zona podría haber estado miles de metros más abajo
cuando se construyó Tiahuanaco; tal vez en el nivel del mar y en la costa.
En la meseta de Marcahuasi, cerca de Kenko, Perú, hay enormes tallas en piedra, y en
ciertos casos se dan laderas completas que han sido modificadas por el tallado. Estas
obras preincaicas, pese a hallarse desgastadas por épocas incontables, pueden ser
identificadas como leones, caballos, camellos y elefantes, ninguno de los cuales se sabe
que haya vivido en Sudamérica durante la era del hombre civilizado. También pueden
hallarse en el Perú llamas dibujadas sobre cerámicas muy antiguas, que se encontraron en
las ruinas de una ciudad costera cerca de Pisco y que son representadas con cinco dedos,
como eran hace muchos miles de años, en lugar de los cascos hendidos que desarrollaron
posteriormente.

En ciertos petroglifos esculpidos en formaciones rocosas de Norte y Sudamérica se
han descubierto animales que parecieran ser dinosaurios. Pero, puesto que los lagartos
comunes, los gilamonsters (grandes lagartos venenosos de Arizona, Nuevo México, etc.)
y las iguanas, por ejemplo, se parecen a sus remotos ancestros, los dinosaurios, resulta
difícil precisar si dichos petroglifos representan monstruos prehistóricos o lagartos
ordinarios. Ese podría ser también el caso de un pictógrafo indio o preindígena que
muestra a un gran lagarto grabado en una formación rocosa de Big Sandy River, Oregon.
Sin embargo, la pintura tiene un gran parecido a un estegosaurio, un tipo especial de
dinosaurio.
En 1924, la expedición Doheny encontró petroglifos de una edad antiquísima en el
Cañón Havasupai, cerca del Gran Cañón del Colorado. Uno de ellos mostraba a un grupo
de hombres atacando a un mamut, lo cual resulta muy inesperado en América, donde el
hombre ha sido habitualmente considerado un ser de aparición muy reciente,
geológicamente hablando. Entre otros de los pictógrafos examinados se encontró una
representación bastante exacta de un tiranosaurio, que aparecía de pie y parcialmente
apoyado en la cola, exactamente como en las reproducciones posteriormente realizadas
en los museos. En otros petroglifos a lo largo del Amazonas y sus tributarios se
encuentran los que parecieran ser otros animales prehistóricos, sobre todo el estegosaurio.
Cerca del pueblo de Acámbaro, en México, durante una excavación realizada en
1945, se desenterraron estatuillas de arcilla que han sido motivo de conmoción
arqueológica durante años. Consisten en modelos de rinocerontes, camellos, caballos,
monos gigantescos y dinosaurios de la era Mesozoica. (El hallazgo fue posteriormente
desacreditado, ya que el descubridor Waldemar Julsrud, al ofrecer recompensa sólo por.las estatuillas completas, estimuló inadvertidamente la confección de reproducciones por
parte de los indígenas locales.) Sin embargo, las pruebas de carbono-14 a que han sido
sometidas las figuras, indican que su edad varía entre los 3.000 y 6.500 años. Una de las
figuras se parece tanto a un tipo de dinosaurio llamado brachiosaurio, que si no fuera por
las eras geológicas transcurridas, uno podría creer que el artista había visto realmente el
animal.

Naturalmente, el hecho de que el hombre primitivo dibujara o modelara animales que
se parecían a los dinosaurios no constituye una prueba de que los hubiese visto alguna
vez (aunque pudo haber visto sus huesos). El dragón de San Jorge y el dragón de China,
lo mismo que el sirrush (un vertebrado similar al dragón, que aparece representado entre
los animales reales en las paredes de Babilonia), eran apenas realidades físicas. No
obstante, algunos detalles sugieren que el hombre primitivo pudo haber aparecido mucho
antes de lo que se cree comúnmente y que tuvo alguna relación con ciertos animales que
se suponían extinguidos en su época.
Algunos de estos sobrevivientes habrían sido localizados en las épocas tardías de la
era Terciaria. Sin embargo, puesto que algunos de los pictógrafos parecen representar
reptiles de la era Mesozoica, muy anterior al advenimiento del hombre, cabría sugerir una
inquietante explicación. Si en una época anterior a la nuestra hubiese existido un hombre
altamente civilizado, su curiosidad científica le habría llevado a descubrir la presencia de
dinosaurios jurásicos, como ha ocurrido con nosotros. Con la desaparición de esta
civilización primitiva, este conocimiento podría haber sido conservado a través de
leyendas (acerca de dragones) y pictógrafos. Una vez más, como en el caso de nuestra
propia civilización, debemos recordar que hace poco más de 100 años, los tradicionalistas
explicaban la presencia de enormes fósiles en la Tierra sosteniendo que Dios había
creado los fósiles al mismo tiempo que nuestro planeta.

Andrew Thomas, escribiendo acerca de los anacronismos históricos en su libro We
are not the First (No somos los primeros), cuenta de un cráneo de auroch (antiguo buey
salvaje) que ahora se encuentra en el Museo Paleontológico de Moscú. El cráneo, cuya
edad se calcula en varios miles de años, muestra en su parte frontal un pequeño agujero
que fue evidentemente provocado por un proyectil redondo. La falta de líneas radiales
quebradas, la velocidad y el calor desarrollados por el proyectil, al igual que su forma,
sugieren que se trataba de una bala. La supuesta bala no fue disparada después de la
muerte del auroc, ya que la investigación mostró que la herida había sanado algún tiempo
después de haber sido inflingida. En el Museo de Historia Natural de Londres hay otro
ejemplar similar. Se trata de un cráneo humano encontrado en una cueva en Zambia y con
una edad atribuida de 40.000 años, que muestra un agujero similar en el costado
izquierdo, igualmente sin trizaduras radiales. Las posibilidades que sugieren estos
disparos prehistóricos, si es que son tales, resultan inquietantes.
Aunque estos descubrimientos podrían considerarse aislados, apuntan hacia la
posibilidad de que el hombre civilizado haya existido en la Tierra desde hace mucho más
tiempo que el que antes se creyó. Sin siquiera considerar la posibilidad de que alguna
civilización hubiese llegado a la Tierra desde el espacio exterior, como se ha sugerido
frecuentemente, habría habido tiempo y espacio en la historia de nuestro propio planeta
como para que se hubiesen desarrollado una o varias culturas hasta el punto de
aniquilarse a sí mismas por medio de guerras, trastornos ambientales, o de haber sido
destruidas por otras fuerzas que habrían desencadenado inconscientemente..Si partimos de un punto en la Antigüedad situado en el año 4.000 A.C., advertimos
que nuestra propia cultura ha progresado desde la agricultura y el pastoreo primitivos
hasta la fisión nuclear en un lapso de sólo 6.000 años. Tomando en cuenta la edad de la
Humanidad, ha habido mucho tiempo para que otras culturas llegaran a un nivel similar
al nuestro.

Al reconsiderar algunos de los antiguos documentos que han llegado hasta
nosotros, podríamos obtener cierta información en el sentido de que la Humanidad
alcanzó anteriormente nuestra actual capacidad de destrucción. Aunque existen indicios
de grandes explosiones de la superficie de la Tierra en la Biblia (Sodoma y Gomorra), en
la mitología griega y en muchas de las leyendas de los indios de Norte y Sudamérica, es
en los antiguos testimonios escritos de la India, copiados y recopiados desde la
antigüedad prehistórica, donde encontramos, descritos con bastante detalle, el uso y
efecto de algo que se parece mucho a las explosiones atómicas durante una guerra.
En varios de los antiguos libros de la India, que a diferencia de lo ocurrido con tantos
documentos occidentales escaparon al fuego y la destrucción, pueden hallarse referencias
inesperadas a esos recientes adelantos de nuestra civilización tecnológica. Dichas
alusiones describen, como si hubiesen sido escritas hoy y no hace miles de años,
cuestiones como la relatividad del tiempo y el espacio, los rayos cósmicos, la ley de la
gravedad, la radiación, la naturaleza cinética de la energía y la teoría atómica. La escuela
Vaisesika de los filósofos científicos de la antigua India, desarrolló o conservó la teoría
de que los átomos estaban en incesante movimiento. Subdividieron la medida del tiempo
en una serie increíble de fracciones de segundo, y el más infinitesimal fue considerado
como el "período empleado por un átomo para atravesar su propia unidad de espacio".

En el Mahabharata, un gigantesco compendio de más de 200.000 versos que se
refiere a la creación del cosmos, a la religión, las oraciones, costumbres, historia y
leyendas relativas a dioses y héroes de la antigua India, hay abundancia de referencias
sorprendentemente modernas. Se supone que este libro fue escrito originalmente hace
3.500 años, pero describe acontecimientos que supuestamente ocurrieron miles de años
antes. Entre los versos del Mahabharata hay algunos que contienen vividas descripciones
de lo que pareciera ser una visión de primera mano de una guerra atómica.
En la década de 1880, cuando los estudiosos de filosofía y religión pudieron leer y
estudiar el Mahabharata (una traducción se terminó en 1884), naturalmente estimaron
que las frecuentes y detalladas alusiones a antiguas naves aéreas (vimanas), con
instrucciones acerca de cómo eran accionadas y sobre la manera de reconocer aviones
enemigos, eran fantasías poéticas. Había incluso referencias aún más asombrosas a un
arma diseñada para provocar la parálisis de los ejércitos enemigos (mohanastra: "la
flecha del inconsciente") y descripciones de "carruajes de dos pisos con muchas ventanas
que proyectaban llamaradas rojas y que volaban como cometas... a las regiones del cielo
y las estrellas".

Debe recordarse que el Mahabharata fue traducido décadas antes de la aparición del
avión, el gas venenoso o nervioso, los cohetes manejados por el hombre y las bombas
atómicas. Tales referencias no significaban otra cosa sino alocados vuelos de la
imaginación, para los lectores de la era Victoriana. Los estudiosos occidentales del
Mahabharata advirtieron fácilmente otras alusiones a ciertas armas relativamente
modernas y que estaban relacionadas con un control del poder de fuego, las distintas
clases de artillería y cohetes, las "balas del hierro", los explosivos de salitre, sulfato y
carbón, las bombas cohete capaces de abatir puertas de ciudades, y los agneyastras,.cañones cilíndricos que hacían un ruido como el de un trueno. Pese a que todo fue
atribuido a la antigua India, no lograron asombrar a los lectores. Algunos sospecharon
que constituían un "entrometimiento" o deslices en la traducción, debido a un
comprensible intento indio de decir: "nosotros lo tuvimos antes".
Otras armas misteriosas mencionadas en el Mahabharata fueron mejor comprendidas,
aunque antes resultaban bastante ininteligibles, en pleno desarrollo de la Primera Guerra
Mundial. Ramchandra Dikshitar, comentarista militar de la India, señaló en su obra War
in Ancient India (Guerra en la India antigua) que el Mahabharata contenía alusiones a la
guerra: los modernos aviones serían los equivalentes de los vimanas, el arma mohanastra
que hacía que ejércitos enteros cayesen inconscientes equivalía al gas venenoso. También
dijo que se utilizaba una cortina de niebla o de humo para producir una densa bruma para
el camuflaje, y comparó el tashtra, un arma "capaz de matar a un gran número de
enemigos al mismo tiempo", con los explosivos modernos más avanzados. Aunque los
estudiosos del siglo pasado y algunos oficiales británicos de la Primera Guerra Mundial
reconocieron algunas de las armas "redescubiertas" del Mahabharata, otras de las
descripciones resultaban tan inconcebibles, que incluso hicieron confundir a los
traductores. P. Chandra Roy, autor de la principal versión inglesa, observó en la
introducción: "Para el lector inglés puro y simple habrá muchas cosas en este libro que le
parecerán ridiculas...".

Sin embargo, lo que resultaba ridículo o misterioso en la década de 1880 e incluso en
la Primera Guerra Mundial, ya no es tan enigmático para casi ninguna persona que viva
en nuestro incierto mundo de hoy. Los siguientes párrafos, que se refieren a una guerra de
la Antigüedad, nos resultan asombrosamente familiares, aunque están separados de
nuestra era atómica por muchos miles de años. Encontramos la siguiente descripción de
un arma especial lanzada contra un ejército enemigo:
Un solo proyectil, cargado con toda la potencia del Universo. Una columna
incandescente de humo y llamas, tan brillante como diez mil soles, se alzó en todo su
esplendor... era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de la
muerte que redujo a cenizas las razas de Vrishnis y Andakas (los enemigos contra
quienes se utilizó) ...Los cadáveres estaban tan quemados que resultaban irreconocibles.
Sus cabellos y uñas desaparecieron; jarros y objetos de greda quedaron destrozados, sin
motivo aparente, y los pájaros se volvieron blancos. Al cabo de pocas horas, todos los
comestibles estaban infectados... para escapar a este fuego, los soldados se lanzaron a los
arroyos y trataron de lavar sus cuerpos y todo su equipo.
(Aquella poderosa arma) ...arrasó con multitudes (de guerreros), corceles y elefantes,
automóviles y armas, como si fueran hojas secas de los árboles... barridas por el viento...
lucían muy hermosas, como aves en vuelo... volando desde los árboles...
En lugar de referirse a los resultados visuales producidos por la explosión de aquella
superarma como la nube en forma de seta, el escritor, que la vio, o tomó su descripción
de otros relatos o simplemente imaginó su efecto, lo describió como grandes nubes que se
abrían una sobre la otra, cual una serie de parasoles gigantes; es decir, una concepción
distinta a la nuestra, pero que no resulta un mal símil.
Incluso se dan las dimensiones aproximadas del arma o bomba:.... Una columna tan fatal como la vara de la muerte. Medía tres codos y seis pies.
Dotada de la fuerza del trueno de Indra, el de los mil ojos, era... capaz de destruir a todas las
criaturas vivientes...

También se puede leer un relato acerca del choque en el aire de dos cohetes:
... Las dos armas se encontraron en pleno vuelo. Luego, la Tierra con todas sus
montañas y mares comenzó a temblar, y todas las criaturas vivas sintieron el calor de la
energía de las armas y se vieron grandemente afectadas. Los cielos resplandecieron y los
diez puntos del horizonte se llenaron de humo...
Muchos piensan que la gran guerra descrita en el Mahabharata se refiere a la
invasión "aria" del sub-continente indio, que vino desde el Norte. El relato pudo haberse
hecho en términos comprensibles, acordes con la época, como ocurre con la Iliada, sin
recurrir a un lenguaje de ciencia ficción y sin aludir a esas armas extrañamente proféticas.
Sin embargo, conviene señalar que los esqueletos descubiertos en las muy antiguas
ciudades de Mohenjo-Daro y Harappa Rahi, en Pakistán, resultaron extremadamente
radioactivos. No se sabe prácticamente nada de estas antiguas ciudades, excepto que
fueron repentinamente destruidas.

Por muy actuales que resulten, las antiguas descripciones de aviones y armas
atómicas no significan necesariamente que el escritor presenciara personalmente aquellas
maravillas, o que existieran incluso, salvo en su activa o febril imaginación. En nuestra
propia era, la tira cómica de Buck Rogers se refería con toda libertad al uso de armas
atómicas, hasta que el FBI, poco antes de la prueba de la verdadera y supersecreta bomba
atómica en Nuevo México, persuadió al autor de que desistiera de tales referencias. En el
Viaje a la Luna, de Julio Verne, existe otra inconsciente coincidencia profética y de
ciencia ficción: Verne escogió la Florida como base para su imaginario disparo lunar,
adelantándose en más de un siglo al verdadero. Otra coincidencia profética: las medidas
atribuidas por Verne, hace más de un siglo, al submarino imaginario del capitán Nemo,
son casi idénticas a las de los actuales submarinos atómicos norteamericanos. El caso de
Swift y las lunas de Marte resulta todavía más asombroso. Al escribir Los viajes de
Gulliver, en 1726, Swift describió los satélites de Marte y dio sus dimensiones
aproximadas, que resultaron correctas, y también detalles acerca de su revolución en
torno del planeta, pese al hecho de que las lunas a las que se refirió tan de paso (y
exactamente) en su obra de ficción no fueron descubiertas hasta 1877. Sin embargo,
Verne, Swift y el creador de Buck Rogers vivían en una época científica, en que la
posibilidad de tales descubrimientos o inventos era sólo cuestión de tiempo. Pero los
documentos indios provienen tal vez de hace más de 6.000 años.

Algunos asiáticos, y occidentales también, que suscriben la teoría de que el hombre
civilizado ha existido durante un período mucho más largo que el sospechado
anteriormente (al correr la cortina del tiempo ciertamente no parecen hallarse siglos y ni
siquiera milenios que pudieran añadirse) no descartan la posibilidad de que hayan
existido en todo el mundo olas de civilizaciones con puntos cumbres y desapariciones.
Algunas de ellas no han dejado huellas, salvo en la leyenda. Por lo tanto, están
dispuestos a creer que las sorprendentemente detalladas referencias indias a átomos,
estructura y armas Atómicas y tecnología avanzada podrían ser simplemente un recuerdo
bien conservado de civilizaciones prehistóricas y científicamente muy adelantadas..En las leyendas acerca de la India, debiéramos también considerar el hecho de que
algunas regiones de la superficie de la Tierra parecen mostrar cicatrices atómicas
adquiridas miles de años antes de las actuales actividades atómicas. Estos lugares existen
en Siberia, Iraq, Colorado y Mongolia (donde las pruebas atómicas chinas están dejando
nuevas cicatrices, comparables a las antiguas y, en algunos sitios, situadas en un nivel del
suelo inferior al actual.

Durante una excavación exploratoria realizada en Iraq en 1947, fueron saliendo a la
luz sucesivas capas culturales, en lo que uno podría llamar el pozo de una mina
arqueológica. Partiendo del nivel actual, la excavación pasó por los niveles culturales
urbanos correspondientes a Babilonia, Caldea y Sumeria, luego por los de las primeras
aldeas, luego por otros correspondientes a los labradores primitivos de los años 6.000 a
7.000 A.C. y, más abajo, por los indicios de una cultura de pastores, para llegar
finalmente a una era correspondiente a la cultura de La Madeleine de las cavernas, que
existió hace unos 16.000 años. Más abajo aún, al fondo de todos los niveles apareció un
piso de cristal fundido, que no se parecía a nada, salvo al suelo dejado en el desierto de
Nuevo México por las explosiones que inauguraron nuestra actual era atómica..CAPITULO 9
Los observadores: Protectores, invasores, o simples
curiosos:

SI LOS OVNI U OTROS SISTEMAS ESTÁN SECUESTRANDO aviones, barcos y
personas, especialmente en el Triángulo de las Bermudas, y en otras regiones del mundo,
un elemento fundamental de cualquier investigación sobre el asunto sería el examen de la
posible razón o razones. Algunos investigadores han sugerido que ciertos seres
inteligentes, y con un grado de desarrollo científico años de luz más avanzado que el de
los pueblos relativamente primitivos de la Tierra, se habrían dedicado durante siglos a
observar nuestros progresos, y finalmente habrán de intervenir, para evitar que
destruyamos nuestro planeta. Naturalmente, esto significa presumir en esos seres del
espacio exterior o interior una condición altruista que no suele ser la dominante entre
pioneros o exploradores.

Por otra parte, podría ocurrir que en las cercanías del Triángulo de las Bermudas, y en
algunas otras localidades nodales de las corrientes gravitacionales electromagnéticas,
existiera una puerta o ventana hacia otra dimensión en el tiempo o el espacio, a través de
la cual estos entes extraterrestres, dotados de un complejo utillaje científico, pudieran
penetrar a su antojo. Sin embargo, cuando dicho conducto es hallado por seres humanos,
se convierte en una calle de una sola vía, de la cual sería imposible regresar, dado su
nivel de desarrollo científico, o debido a que una fuerza extraña lo impediría. Muchas de
las desapariciones, especialmente las relativas a tripulaciones completas de barcos, hacen
suponer la existencia de expediciones de secuestro cuya misión sería obtener seres
humanos para confinarlos en zoológicos espaciales, para exhibirlos en diferentes eras del
desarrollo planetario, o para fines de experimentación.
El doctor Manson Valentine sugiere que podrían existir diversos grupos de visitantes
espaciales, a veces hostiles, y que algunos de dichos seres provenientes del espacio, las
profundidades oceánicas o incluso alguna otra dimensión, podrían estar relacionados con
nosotros; serían nuestros primos de muchos miles de años de antigüedad y lo bastante
civilizados como para tener un motivo altruista que los llevase a protegernos a nosotros y
a nuestro planeta, o pragmáticamente preocupados acerca de su propio medio ambiente.
Desde este último punto de vista, es evidente que la Tierra y sus pobladores están en
creciente peligro de ruina y destrucción. Esto habría podido producirse en diversas
ocasiones en los milenios anteriores, pero aunque la Tierra estaba en peligro, no fue
convertida en un lugar inhabitable a diferencia de lo que tal vez sucedió con diversos
planetas y lunas cercanos. Entre algunas razas que han desaparecido casi completamente
se conservan aún recuerdos de catástrofes casi fatales, y según las tradiciones de otras
muy antiguas, no ha habido una sino varias hecatombes globales. Las razas indígenas de
América Central han contado hasta ahora tres veces el fin del mundo, y aseguran que
habrá de producirse el cuarto en una fecha no muy lejana, en esta ocasión por el fuego.
Los hopi, que entre las tribus indias de los Estados Unidos son quienes conservan el
registro más completo y curiosamente detallado de sus andanzas y del cosmos mismo,
también hablan de las tres veces que acabó el mundo: una debido a una erupción
volcánica y al fuego, otra causada por terremotos y por el desplazamiento ocasional del
eje de la Tierra, y una tercera provocada por inundaciones y hundimientos de continentes
que a su vez eran la consecuencia de la guerra entre los habitantes del "Tercer Mundo".empeñados en destruir sus ciudades por medio de ataques aéreos. Entre paréntesis, la
referencia al desplazamiento del eje de la Tierra es en sí una muestra del extraordinario
conocimiento que había alcanzado una pequeña tribu india, no sólo acerca de la
verdadera forma de la Tierra, sino respecto de su rotación. La teoría según la cual la
Tierra perdería temporalmente su velocidad de rotación y luego volvería a ajustaría
corresponde a una tesis científica posterior desarrollada por Hugh Auchincloss Brown,
quien atribuye dicha perturbación a un exceso de peso causado por la acumulación de
hielo en uno de los polos.

Las antiguas leyendas religiosas de la India describen nueve crisis mundiales,
mientras otras culturas de la Antigüedad varían un tanto en relación con el número,
aunque no respecto de la frecuencia regular de las catástrofes planetarias.
En su diálogo Critias, Platón cita a un sacerdote egipcio que dijo al legista ateniense
Solón, de visita en Egipto:
... Ha habido, y volverá a haber muchas destrucciones de la Humanidad, debido a
numerosas causas.
Después de explicar a Solón cómo habían conservado los egipcios sus memorias
respecto de algunos de estos acontecimientos, gracias a sus archivos, observó:
... y luego, en el período habitual, la corriente del cielo baja cual una pestilencia... y
así, tiene uno que empezar todo de nuevo, desde niño... (agregando, como una alusión
tajante respecto de la falta de registros griegos:) Ustedes recuerdan sólo un diluvio, y sin
embargo, hubo muchos...

La teoría cíclica de la civilización que prevaleció en el mundo antiguo y existe
todavía, en cierta medida, en Asia, se halla en marcado contraste con la teoría del
progreso lineal de nuestra propia cultura, con su preocupación por el paso y la presión del
tiempo y la constante marcha adelante de la civilización y el desarrollo científico. No
obstante, en la medida en que nuestros conocimientos se hacen mayores, podríamos
descubrir que lo sospechado por observadores de la Antigüedad realmente ocurrió.
Las catástrofes mundiales y las destrucciones de civilizaciones completas podrían
haber sido anteriormente el resultado de muy diversas causas, algunas de las cuales
podrían hallarse hoy frente a nosotros, aunque nos neguemos resueltamente a
contemplarlas. Entre ellas, una de las más destacadas es la del exceso de población, un
problema mencionado solamente, entre todos los documentos de la Antigüedad, por el
Mahabharata, como si el subcontinente indio hubiese sufrido entonces como ahora de
una población excesiva. La guerra nuclear, a la que se alude en los documentos antiguos
y que hoy constituye un dilema fundamental, es, naturalmente, una manera indirecta de
resolver el problema, aunque acarrea otro, que es el de que destruye gran parte de la vida
del planeta e incluso daña su futura habitabilidad. Si las reacciones atómicas son
suficientemente fuertes, provoca además desastres sísmicos e inundaciones debidas al
derretimiento de los hielos.

Incluso ahora podrían estar preparándose otras catástrofes, no relacionadas con la
actividad atómica, pero ligadas al desarrollo tecnológico y cuyos resultados sólo serán
conocidos con el transcurso del tiempo. Por ahora, además de estar empeñados en
nuestros experimentos atómicos, en el derroche de la energía nuclear, en la polución.ambiental del agua y el aire y en el desequilibrio de la ecología, realizamos de manera
muy poco sensata algunos experimentos graduales que podrían tener consecuencias
catastróficas.

La observación del Dr. Columbus Islin, ex director de la Woods Hole Oceanographic
Institution, es un ejemplo de lo que decimos. Al referirse al aumento de dióxido de
carbono en la atmósfera, señaló:
Durante los últimos 100 años, el creciente uso de combustibles fósiles en nuestra
civilización industrial mundial ha debido traducirse en la producción de alrededor de
1.700.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, que equivale al 70 por ciento de
la cantidad que existe actualmente en la atmósfera. Debido a que dos tercios del aumento
de esta substancia son absorbidos por el mar, puede esperarse una mayor cantidad de
dióxido de carbono en la atmósfera de un 20 por ciento. No es fácil predecir el efecto que
tendrá ese incremento, pero existen razones para pensar que producirá el aumento de la
temperatura de las capas inferiores de la atmósfera en varios grados. De esa manera y
más o menos a pesar de nosotros mismos, estamos realizando un gran experimento.
El efecto que produciría el derretimiento de los polos provocado por el hombre, con
grandes marejadas e inundaciones de las zonas costeras del mundo entero, hace recordar
aquella inundación de la prehistoria, que ahora no nos parece en absoluto legendaria y
que cubrió zonas de la superficie terrestre en el Atlántico, el Caribe, el Mediterráneo y
otros lugares. Incluso el derramamiento de petróleo por alguno de los cada vez mayores
superpetroleros o desde el oleoducto de Alaska podría hacer que el hielo polar se fundiera
en grandes cantidades y con impredecibles resultados.

La extinción de gran cantidad de especies de la fauna terrestre podría llegar a ser otra
causa de futuros desastres, sobre los cuales no podemos todavía formarnos una opinión.
Debemos recordar que, en una catástrofe anterior, Noé, que era un ecólogo antes que se
pusiera de moda serlo, recogió en su arca a siete parejas de cada uno de los animales más
útiles y también rescató un par de cada una de las otras especies, útiles o inútiles. Tal vez
en caso del hombre y de otros entes de inteligencia similar, el salto desde la barbarie a la
civilización y finalmente al conocimiento y capacidad para utilizar la fisión nuclear es un
proceso natural que ya ocurrió antes, no sólo en la Tierra, sino también en otros lugares
del Universo. Tal vez otros sistemas civilizados, extraterrestres o incluso de este planeta,
como lo han sugerido Valentine, Sanderson y otros, aunque invisibles para nosotros, han
superado este afán de autodestrucción y están estudiando nuestro mundo por medio de
rutas o puertas abiertas como el Triángulo de las Bermudas. Su finalidad sería
aprovecharlo como lección, o bien conservar algunas partes con fines de estudio, o
impedir que se autodestruya. Tal vez se proponen orientarlo incluso, del mismo modo en
que las naciones más poderosas tratan de guiar a las menos desarrolladas. Sin embargo,
adjudicar cualquier propósito a tales observadores significaría suponer que piensan como
nosotros: los animales salvajes no pueden comprender por qué los coleccionistas quieren
atraparlos y exhibirlos, en lugar de matarlos y comerlos. Tal vez, como se ha sugerido,
los OVNI son simples "exploradores" de nuestro planeta. Si es así, lo han estado
observando durante un tiempo excesivamente largo.

Si hubiese algo de cierto en la hipótesis de que seres extraños han estado visitando y
observando la Tierra y recogiendo información y muestras para algún propósito ignorado,
especialmente en la zona del Triángulo de las Bermudas, sería muy interesante.preguntarse qué razones tendrían los OVNI para concentrarse en esa región. En la
Antigüedad remota se produjeron visiones de aeronaves "celestiales" que sugieren que los
OVNI habrían aparecido en zonas que se hallaban en su apogeo, como para comprobar
cada cierto tiempo dónde se estaban desarrollando los nuevos centros de civilización y si
eran potencialmente peligrosos o no. No tenemos más que señalar la serie de antiguos
testimonios relativos a visitas celestiales de dioses o navíos a la Tierra, para distinguir
una vaga tendencia a poner énfasis en algunos aspectos que van cambiando con el
tiempo. Las primeras visitas narradas en detalle fueron las hechas al antiguo Egipto en la
época de Tutmosis III y el viaje espacial emprendido por el sumerio Etana. Por cierto,
disponemos de indicaciones más detalladas acerca de contactos extraterrestres en el Libro
de Ezequiel, quien cuenta de visitas de aparentes navíos espaciales, que habrían llegado a
la Tierra en cuatro ocasiones dentro de un espacio de diecinueve años. Ezequiel asegura
que los vio en dos oportunidades y que, al igual que Etana, pudo viajar en ellos. Existe
también un posible indicio en el caso de Elías, que ascendió a los cielos en una
"deslumbrante carroza" para no regresar jamás. En la India hallamos el recuerdo del
vuelo de Rama y en América tenemos las alusiones a dioses que llegaron en máquinas
desde el cielo para construir Tiahuanaco. Luego, numerosos testimonios provenientes de
Grecia, Roma, la Europa del Renacimiento y —ya en nuestra época— de un número
creciente de lugares en el mundo entero y en especial en el Triángulo de las Bermudas,
dejan planteada la posibilidad de que los observadores estén interesados en el avance de
la civilización tecnológica sobre la Tierra. Estarían preocupados particularmente de los
viajes aéreos, la penetración del espacio y la guerra moderna. Durante la II Guerra
Mundial y en la de Corea, llegaron a ser comunes los casos de "cazas fantasmas" (luces u
objetos no identificados que acompañaban a los bombarderos o los aviones de caza
durante el vuelo). En la actualidad hay informes acerca de la concentración de OVNI en
las cercanías de las zonas donde se realizan los viajes espaciales, tal vez porque ellos
representan un adelanto de grandes posibilidades tecnológicas o porque significan una
amenaza al sistema solar o a una parte del Universo.

No obstante, las teorías de Ivan Sanderson sugieren que la amenaza cada vez mayor
al medio ambiente oceánico podría haber causado preocupación en algunos modos de
vida altamente desarrolladas que existirían dentro de los mares.
Según parece, existen varias confirmaciones sorprendentes (aparte de las enumeradas
en el capítulo 6) sobre la actividad submarina de los OVNI, que habrían sido observadas
y detectadas por algunas unidades navales de los Estados Unidos. Como ya es usual,
estos incidentes han sido en lo posible "retirados de la publicidad", con excepción de los
informes iniciales. Uno de los más llamativos es el de la persecución de un objeto
submarino que se desplazaba a más de 150 nudos (120 kph), primero por un destructor y
luego por un sumergible, durante un ejercicio de la Marina de Estados Unidos. El hecho
ocurrió en 1963, al sudeste de Puerto Rico, en el extremo sur del Triángulo de las
Bermudas. Puesto que la maniobra consistía precisamente en practicar persecuciones, se
supuso que el objeto formaba parte de la práctica. Otros trece barcos de la Marina
advirtieron el rápido movimiento del objeto y registraron el hecho en sus bitácoras. La
persecución duró cuatro días, y en ocasiones el objeto descendió a profundidades de
7.000 metros, manteniendo su increíble velocidad. Nunca se supo lo que era, aunque la
mayor parte de los informes coincidieron en que parecía estar movido por un solo motor..En el pasado fueron muy frecuentes los testimonios acerca de OVNI que salían del
mar, se hundían en él u operaban dentro de las aguas, pero nunca se les detectó y siguió
tan de cerca como durante las maniobra de 1963 que acabamos de describir.
Suponiendo que existe bajo el mar alguna antigua rama de la Humanidad u otra forma
de vida "civilizada", tales seres, que disponen de un espacio vital muchísimo mayor que
el que tienen los modos de vida civilizada como la nuestra en la superficie terrestre, no se
preocuparon de nuestros actos durante los milenios pasados. Sin embargo, al advertir que
nuestras posibilidades tecnológicas han llegado a representar un peligro para ellos y para
su medio ambiente, su política del laissez-faire habría cambiado y los fenómenos del
Triángulo de las Bermudas podrían constituir un examen tentativo, o una acción
exploratoria anterior a algo más definitivo.

Ivan Sanderson ha estudiado algunos informes sobre los cuales no suelen darse
explicaciones ni mucha información, relacionados con unas gigantescas cúpulas
submarinas transparentes que han sido vistas frente a la costa de España por buceadores
en busca de esponjas, y también desde la superficie, cuando la transparencia de las aguas
era favorable, en la plataforma continental norteamericana. Piensa que, si no son
instalaciones secretas de defensa, podrían formar parte de una red submarina construida
por entes que viven bajo el mar, para fines posiblemente relacionados con sus afanes de
neutralizar la creciente polución y envenenamiento de las aguas del océano. Llevando
todavía más lejos este razonamiento, sería posible, dado que la Tierra es básicamente un
enorme dínamo, "conectarla" por medio de redes electromagnéticas instaladas dentro de
los mares y, llegado el caso, activar los impulsos adecuados para cambiar su rotación.
Esta "conexión" de la Tierra hace recordar tanto las antiguas tradiciones como las
teorías comparativamente recientes que aluden a grandes fuentes de energía en la
Atlántida, esos grandes complejos de láser cristalinos que yacerían en el fondo del Mar
de los Sargazos y que aún estarían funcionando intermitentemente, causando
perturbaciones electromagnéticas que son a su vez responsables de las averías o
desintegración de naves aéreas y marítimas.

Es natural que especulemos acerca de las razones de las visitas de seres extraterrestres
y que tratemos de explicar sus propósitos dentro de nuestro propio marco de referencia.
Siguiendo este razonamiento, resulta normal suponer que los visitantes han venido a
protegernos de nosotros mismos, aunque otros observadores menos confiados presumen
que los visitantes no están interesados en protegernos sino en llevarse muestras. Esta
suposición parece más lógica si se tiene en cuenta el gran número de aviones, lanchas y
barcos que han desaparecido con sus tripulaciones dentro del Triángulo de las Bermudas.
John Harder, investigador de OVNI y profesor de ingeniería de Berkeley, expuso
recientemente (octubre de 1973) la teoría desusada y muy poco halagadora de que la
Tierra podría ser una especie de "zoo cósmico, aislado del resto del Universo, y cuyos
guardianes suelen hacer de vez en cuando una revisión, llevándose un ejemplar de sus
habitantes".

Sin embargo, otra teoría sostiene que los visitantes no están interesados en la
Humanidad y sólo tienen en mente sus propios fines, que todavía no podemos imaginar, y
que las aparentes víctimas (ya que aún no sabemos si alguien ha muerto en las
desapariciones) han sido causadas inadvertidamente al ser proyectadas dentro del campo
de ionización..Esta teoría ha dado lugar a que, durante mucho tiempo, los periodistas de diarios y
revistas publiquen titulares como éste: "La perdida Atlántida goza de buena salud y
secuestra barcos y aviones". Resulta concebible que un rayo láser destruya o atomice un
avión, pero la idea de que grandes generadores de energía o complejos láser gigantescos
puedan funcionar todavía, después de miles de años de haber permanecido sumergidos en
el mar, parece absolutamente ridícula, ya que dichos aparatos, según la concepción que
de ellos tenemos, deberían ser mantenidos y manejados por alguien.
Sin embargo, los láser son un descubrimiento relativamente reciente en nuestro
planeta y es probable que alcancen un grado de perfeccionamiento mucho mayor en el
futuro. Los rayos ultravioletas (aún no desarrollados) tendrán una potencia
considerablemente mayor que los rayos X láser, y lo mismo ocurrirá con los propios
láser, cuando operen sobre la base de energía solar acumulada o, tal vez, como ocurriría
con la Atlántida, de energía del interior de la Tierra. En cualquier caso, una etapa de la
civilización tecnológica que se haya desarrollado en la Antigüedad no tendría por qué
haberse generado de la misma manera o siguiendo el mismo orden que la nuestra, ni
habría estado sujeta a las mismas restricciones que en la actualidad, y de manera
temporal, están todavía limitando nuestra tecnología en desarrollo.

Al considerar los centenares de desapariciones del Triángulo de las Bermudas se
advierte que el único rasgo que tienen en común es el hecho de que los aviones y barcos
han desaparecido por completo, o que los barcos han sido hallados sin pasajeros ni
tripulaciones. Algunos de estos casos misteriosos se han producido aisladamente y
podrían explicarse por las circunstancias extraordinarias en que han ocurrido, o por la
coincidencia de fallas humanas y trastornos meteorológicos, pero en cambio, tantos otros
incidentes del Triángulo de las Bermudas se han producido en medio de aguas
transparentes, cerca de puertos, playas o bases de aterrizaje, que resultan
incomprensibles, de acuerdo con nuestros conocimientos actuales.
La historia del Triángulo de las Bermudas abarca acontecimientos que ya están
sumidos en la bruma de las leyendas antiguas y modernas; inexplicables aberraciones
causadas por fuerzas naturales intermitentes, en apariencia, y teorías del campo de la
física que podrían revolucionar nuestras concepciones anteriores. El Triángulo de las
Bermudas nos hace pensar en tierras perdidas o sumergidas, en civilizaciones olvidadas y
en seres que han visitado la Tierra durante siglos, viniendo del espacio interior o exterior,
y cuyo origen y propósitos son desconocidos.

En lugar de elaborar teorías para explicar lo que actualmente no tiene explicación,
resulta quizá más sencillo decir que el Triángulo de las Bermudas existe sólo en la
imaginación de los místicos, fanáticos, supersticiosos y sensacionalistas. Uno de los
muchos comentaristas que piensan que esta zona no es más que el resultado de la
coincidencia de una serie de desapariciones explicables si se las toma caso por caso, ha
escrito: "Los que creen en el Triángulo de las Bermudas creen también en las serpientes
marinas...". Esto no quiere decir que el Triángulo no existe porque las serpientes marinas
tampoco existen, ni significa que si alguna vez se llegara a identificar uno de esos
monstruos de manera definitiva, las demás leyendas oceánicas se harían automáticamente
más verosímiles.

En general, la gente suele ser reacia a enfrentarse a misterios que no pueden ser
explicados de manera satisfactoria o que no encuentran una justificación teórica en
términos que le resulten comprensibles. Resulta mucho más reconfortante sentirse.capaces de reconocer lo que tenemos frente a nosotros, dentro del radio del mundo físico,
que enfrentar una amenaza desconocida. Si el fenómeno no puede ser explicado, la mejor
respuesta consiste en ignorarlo, lo cual es una actitud mucho más tranquilizadora y, en
cierto modo, más inocente también. Sin embargo, la época de la inocencia científica ya
pasó, lo mismo que la sensación de seguridad que nos proporcionaba. Se acabaron
definitivamente el 16 de julio de 1945, en Alamogordo, Nuevo México, cuando la teoría
atómica demostró en forma concluyente que ya no era una teoría.
Vivimos en un mundo en que las líneas de la ciencia y la paraciencia comienzan a
converger; un mundo que alguna vez fue mágico y en que los sueños de los magos han
sido aceptados por la ciencia y han pasado a ser aceptables para la nomenclatura
científica. Ahora los biólogos pueden producir la vida; los biólogos expertos en
hibernación podrán muy pronto preservar indefinidamente la vida humana, mediante la
congelación de cuerpos vivos; se ha demostrado la posibilidad de transmitir a películas
las imágenes pensadas; la psicokinesis (o telekinesis), que consiste en mover objetos
mediante la fuerza de la voluntad, no es ya un tema propio de la levitación, sino el objeto
de seria investigación científica; las dos potencias espaciales están realizando
experimentos con telepatía, desde y hacia el espacio exterior. La transmutación de la
materia, sueño de los alquimistas, ya no es algo imposible, y los únicos impedimentos
para transformar cantidades de plomo en oro consisten en que resultaría demasiado
costoso (!).

Hablando ya en términos cósmicos, el firmamento de las verdades científicas ha
sufrido tales grietas, que muchos de los que prefieren apoyarse sobre tierra firme y
familiar se sienten aturdidos y desorientados. La posibilidad de la existencia de la
antimateria, la curvatura del espacio y el tiempo, los nuevos conceptos sobre gravedad y
magnetismo, la presumible existencia de planetas oscuros en nuestro propio sistema
solar, soles que estallan, las novas y las pequeñas partículas de materia más pesadas que
un planeta completo, los quasar y los agujeros negros del espacio, un Universo
interminable, que se hace mayor cuanto más se extiende nuestra visión telescópica,
llevándonos a millones de galaxias no descubiertas. Estos son los misterios del
conocimiento que nos guardan, mientras avanzamos a un paso tan acelerado que ningún
"misterio" debería sorprendernos por el solo hecho de que no nos parece lógico.
El Triángulo de las Bermudas, una zona situada dentro del territorio familiar de
nuestro planeta, aunque relacionado quizá con fuerzas que aún (y tal vez no por mucho
tiempo) desconocemos, podría ser uno de esos misterios. Como especie, nos estamos
acercando a la madurez. No podemos abandonar la búsqueda de nuevos conocimientos o
explicaciones, estén en este mundo o más allá de él..


LEMURIA Y MONTE SHASTA EN EL ESOTERISMO : 


Cuando hablamos de Lemuria y su relación con el Monte Shasta nos referimos por un lado al nacimiento de las antiguas civilizaciones indígenas americanas (descendientes directos de Lemuria) y por el otro a la creencia de que los ascendidos lemures habitaron en el interior del Monte sagrado, que además está considerado como un vórtice energético y al que se asocia con las civilizaciones intraterrenas.

También se han producido avistamientos de objetos voladores no identificados, luces y sonidos extraños provenientes del subsuelo, asociados a los intras. 

Lemuria fue una antigua civilización que existió antes y durante el período de la Atlántida. Físicamente se cree que existió en un enorme continente a lo largo del Sur del Océano Pacífico, entre Norteamérica, Asia y Australia. Lemuria es también conocida como Mu o la Madre Tierra de Mu. 

Se cree que existió aproximadamente desde 98.000 años antes de Cristo, al 8.000 antes de Cristo y durante el período de la Atlántida. 

La gente de Mu pasó por muchas faces durante su civilización. Se sabe que eran personas muy avanzadas cultural y espiritualmente. 



El Firmamento y Lemuria

El término "firmamento" ha sido mencionado históricamente en muchas oportunidades, pero una nube de misterio rodea la verdadera naturaleza de este concepto. 

Para los lemures el "firmamento era un estrato de agua congelada sobre la superficie de la Tierra. Era un gran escudo cristalino en dos secciones. Una situada entre 15.000 y 18.000 pies y la otra entre 35.000 y 38.000 pies de altura sobre la superficie terrestre. 

Era como un lente de cristal claro. En un determinado momento del día cuando la luz reflejaba en él servía como espejo del mundo que estaba debajo. Todos los llamados "Templos de Cristal" del mundo lo sostenían. 

Originalmente el Firmamento fue construido por la primera civilización etérica que llegó a la Tierra hace aproximadamente 35 millones de años. Fue construido para proteger al planeta de la radiación solar y otras radiaciones nocivas del Cosmos. 

El Firmamento fue mantenido, roto y re establecido tantas veces como diferentes civilizaciones e invasiones hubo en el lugar. 



La ausencia de climas diferentes

Cuando el Firmamento existía estuvo bajo las órdenes de una jerarquía espiritual, los cuales construyeron los Templos de Cristal de acuerdo a sus deseos. Estos templos cumplieron diversas funciones para la atmósfera del planeta. En primer lugar bajaban la radiación y los niveles de calor para que el clima de la Tierra desde el Polo Norte al Polo Sur estuviera dentro de los 5 grados de diferencia. De esta manera los trópicos estaban alrededor de los 70 º farenheit y las regiones polares 5 º por debajo. 

No existian grandes capas de hielo en las regiones polares, como tenemos hoy. 

En segundo lugar, la otra diferencia era la ausencia de viento y nubes. 

Al no haber nubes todos los días eran soleados. Los suaves vientos sólo llegaban a las 5 o 7 millas por hora. No había tormentas, ni lluvias. 



La fuente inagotable de la energía prana

La atmósfera completa del Firmamento fortalecía la mente y el cuerpo desde que la radiación energética almacenaba prana en él. Luego el prana fluía a través del firmamento y lo mantenía casi como si este fuera un gran acumulador de energía.

Los cuerpos de las criaturas que existían en el planeta eran vigorizados por esta energía. El calor y la radiación que causaban deterioro en los cuerpos se mantenían alejados de la superficie del planeta. 

Otra cosa era que las estrellas se veían aumentadas a través del firmamento por lo que el cielo se veía como a través de un gran telescopio.

El firmamento prevenía de esta forma una atmósfera desolada y con diferencias climáticas. 

Después del colapso del firmamento la radiación comenzó a acortar y modificar la la parte física del ser humano y gradualmente esto limitó el tiempo de vida. De hecho, relatos bíblicos hablan de personas muy longevas. Esto no es más que la protección brindada por el firmamento. La atmósfera de hoy en día no protege la vida como alguna vez lo hizo el firmamento. 

Conflictos

Lemuria y Atlántida establecieron un conflicto entre ellas debido a la lucha por el control del poder en el mundo. 

Inicialmente la estrategia consistía en destruir los Templos de Cristal del enemigo. Sin embargo no tuvieron en cuenta los efectos que provocaría la desestabilización del Firmamento. 

Los ataques fueron hechos en forma simultánea sobre los Templos de Cristal y por lo tanto desorganizaron la estructura del Firmamento en los cielos. Esto provocó la destrucción del Firmamento y la consecuente caída de miles de millones de litros de agua desde el cielo. Este fenómeno se conoce bíblicamente como el Diluvio Universal, que no implicó solamente los 40 días de ardua lluvia sino que fue el comienzo de un nuevo mundo. 



Otra historia sobre Lemuria. 

La Era lemuriana

La mejor manera de marcar el comienzo de la Era hiperbórea es cosiderar el trágico fin de la Era Polar, la cual marcó el final de la Era de los dinosaurios, hace 65.000.000 de años atrás. Aunque algunos saurios pasaron a la Era siguiente y convivieron con el hombre. 

El origen de la Era lemuriana ha fascinado a muchos estudiosos de la historia por mucho tiempo. Lo primero a tener en cuenta es que la época de la Era Lemuriana abarcó muchos cambios climáticos, geográficos, de fauna y flora que que marcaron la diferencia entre los primeros y los últimos lemures. 

Los primeros habitantes eran hiperbóreos (vivían en los polos), nómades y precisamente, la diferencia entre los hiperbóreos y los primeros lemures fue la tendencia a asentarse en los lugares que elegían. 

Durante las últimas fases de la era hiperbórea los grupos nómades viajaban constantemente, mudándose de lugar cuando el entorno se deterioraba o para escapar del cataclismo volcánico y la polución atmosférica. La crisis progresiva precipitó los viajes para protegerse de los desastres naturales, que llegó a su punto cúlmine 35.000.000 de años atrás. 

Muchos de los grupos sobrevivientes viajaron hacia el Este y los pequeños clanes hiperbóreos se dirigieron a lo que hoy es Asia, viviendo en pequeños grupos o asentamientos, hasta que algunos de ellos llegaron a la tierra que nosotros llamamos Lemuria. 

Los primero lemures fueron inflexibles de carácter. Su actitud debió pasar por varias transformaciones atravesando diversos estados de conducta. Desde expresiones reconfortantes, estados de relax y júbilo hasta estados de egoísmo puro. Estas son generalidades que no se aplican a las entidades avanzadas espiritualmente. 

Al principio la vida era muy simple y apreciaban su buena calidad. 

Su físico era muy delicado para digerir comida sólida, por lo tanto se alimentaban a base de frutas frescas y hierbas. Gradualmente sus vidas fueron mejorando. Existió una profunda interacción entre ellos y sus amigos los devas, generando ondas telepáticas entre ellos y la mayoría de las especies animales.

Pudieron despojarse de la tensión nerviosa que era un legado físico de sus predecesores y su interés se centró en la evolución espiritual. 


El apogeo de Lemuria

Aproximadamente 14.000 años atrás, la cultura conocida como Lemuria, estaba en pleno apogeo. Había otras culturas como la Atlántida que también estaban en su apogeo. 

Los profetas de la cultura lemuriana comenzaron a percibir que algo habría de cambiar. Recibieron información acerca de que la Tierra pasaría por cambios dramáticos, provocados por un Gran Diluvio. 

La gente sagrada de Lemuria estaba muy conectada con la Tierra. Ellos eran los ancestros de los nativos americanos y esto es muy importante ya que los conocimientos de Lemuria fueron preservados por ellos. 

Como los lemurianos estaban preparados para el cataclismo que se avecinaba comenzaron a enseñar acerca de los secretos de la Tierra y de la humanidad a todas las personas que fuera posible. Ellos creían que de este modo la información sería almacenada en las células de los cuerpos humanos y por lo tanto la información jamás sería olvidada. 

También comenzaron a almacenar información en los cristales. Estos eran guardados a grandes profundidades en la Tierra para que la información fuera preservada. A su vez los antiguos lemures comenzaron a crear mapas con detalles muy precisos de los túneles subterráneos que existían entre los diferentes puntos de poder en el planeta. 

Sabían que recibirían una señal diciéndoles que era el tiempo de ir a esos túneles antes de que el Gran Diluvio llegara. Por eso se prepararon durante miles de años para ser los guardianes sagrados de los secretos de la Tierra. Y esto debían hacerlo antes de que se produjera el Gran Diluvio, de lo contrario la historia entera de la humanidad y las sagradas enseñanzas lemurianas se perderían para siempre. 


Finalmente llegó el momento y se dirigieron a los túneles. Esto ocurrió aproximadamente un año antes del Gran Diluvio. 

Mientras estaban bajo tierra tuvieron que aprender a vivir allí y hacer uso de lo que la Tierra les ofrecía para poder sobrevivir. Es así como construyeron grandes comunidades basadas en el amor y la comprensión. Durante aquel año realizaron la tarea final; preservar todo el conocimiento que era necesario resguardar. 

Cuando llegó el Diluvio, toda la gente que se encontraba bajo tierra se salvó de la catástrofe, Los que estaban en la Tierra perecieron. Cuando el agua cesó, salieron a la superficie. La Tierra que ellos conocían ya no era la misma. Y este emerger de la Tierra es el punto de partida que los nativos americanos utilizan para hablar de la historia de la Creación. En un sentido muy literal ellos emergieron de la Tierra. Muchos de los nativos han perdido la memoria literal de este emerger, pero dentro de los más altos rangos de chamanes este conocimiento se perpetúa. 


Este es el punto de vista de los nativos americanos. Pero ellos no eran los únicos que habitaban los túneles. Toda la gente con elevados conceptos espirituales del planeta estaban allí. Los aborígenes australianos y aquellos que después se convertirían en los druidas en Inglaterra estaban allí preservando sus conocimientos. 

Los druidas preservaron la información de los antiguos habitantes de la Atlántida. Pero los nativos de la zona del Pacífico, incluyendo Asia, fueron los que preservaron la información correspondiente a Lemuria. Estos nativos aún hoy guardan dentro de sí los sagrados conocimientos. Mucho de esto es conciencia y mucha información está almacenada en el subconsciente.

La tribu Ainu, de Japón es uno de los grupos que preservaron estos conocimientos. Todos juntos formaron un grupo humano basado en la cooperación con el fin de preservar las sagradas enseñanzas.


El conocimiento ancestral

Los profetas sabían que cuando el catlaclismo pasara la humanidad se alejaría de las sagradas enseñanzas. A su vez también sabían que durante este tiempo las enseñanzas permanecerían ocultas . Cuando el ciclo llegara a su fin, las enseñanzas volverían a emerger y serían transmitidas a cada una de las personas. Y esto es lo que está ocurriendo en este momento. Si visitamos lugares sagrados como el de los nativos americanos, Perú o Egipto es porque estamos sintiendo que estos conocimientos ancestrales comenzaron a emerger para contactarse con nosotros y debemos encontrar el modo a través del cual nuestra memoria pueda recordar. Y lo podemos hacer indagando en nuestra sabiduría espiritual. Los antiguos maestros nunca sintieron la necesidad de hacer que la gente creyera en las enseñanzas sagradas. Sin embargo esto pasó después del Diluvio. Los antiguos tenían su propia sabiduría espiritual la cual nunca se ponía en discusión.

Aquellas creencias básicas estaban basadas en la aceptación de un poder supremo y del amor y respeto por nuestros semejantes y por la Tierra. Estos son los conceptos básicos de la espiritualidad.

Los nativos americanos hacían algo que se conoce como "La danza de la lluvia". Hoy el significado de la ceremonia se ha perdido. Actualmente la creencia es que la danza hacía llover. Sin embargo en aquellos días la danza de la lluvia era mucho más que eso. Los nativos no hacían la danza para que lloviera sino porque podían de este modo conectarse con la energía del medio ambiente y formar parte de él y celebrar la lluvia. Y esto marca una sutil diferencia con la creencia popular, porque su rito significa sentirse "Uno" con la Madre Tierra.



Snake People

La gente que se hacía llamar Snake, que en inglés significa "serpiente", era un pueblo muy antiguo.

Existieron aproximadamente hace 6000 años atrás. Eran descendientes de los lemurianos, particularmente descendían de los guardianes sagrados de Lemuria.

La serpiente se utilizaba como símbolo de la sabiduría. Mitológicamente existe un lugar sagrado llamado Montezuma, considerado como un punto emergente de los antiguos lemurianos. A su vez Sedona es también uno de los lugares donde se encontraban guardados los registros de la humanidad. Después de que ellos emergieron del mundo subterráneo, su civilización vivió en lo alto de los peñascos. En aquel momento Sedona era una cadena de islas. Aquí se encontró un vasta cantidad de cristal de cuarzo en las rocas rojizas y todos sabemos que el cuarzo puede almacenar información y conocimientos ancestrales.

Sedona fue elegida como punto de emergencia a causa de la gran cantidad de cuarzo que existe en el área. Los Snakes eran los encargados de almacenar la información y los conocimientos de Lemuria en los cuarzos.

Uno se podría preguntar si existen las ruinas de los templos de Lemuria en Sedona. Se dice que existen evidencias físicas de templos en el lugar que están muy erosionados y no podrían reconocerse como remanentes de los templos. Sin embargo energéticamente aquellos templos existen. Se puede acceder a ellos mediante técnicas mentales avanzadas, meditación o por sueños.

Existen diversas razones por la cual la gente se siente atraída a visitar estos lugares y es el echo de que si bien no han estado físicamente con anterioridad en estos lugares es porque sienten familiaridad con su energía. Interdimensionalmente estos templos lemurianos existen aquí.

Otras de la preguntas que podríamos hacernos es si existe alguna conexión entre aquellos que sobrevivieron al Gran Diluvio y los extraterrestres.. Los estudiosos del tema dicen que la gente que fue a los túneles subterráneos pòdrían estar asociados con lo que nosotros llamamos Energía Sirian. Su símbolo era la serpiente y también cumplieron el rol de guardianes de la sagradas enseñanzas. Entre aquellos que permanecieron en la superficie y sobrevivieron al Diluvio quedaron dos bandos.

Uno de ellos se orientarían a la energía que provenía de Sirio. Se caracterizaban por sentir amor a la humanidad, el deseo de paz y de conocimiento espiritual. El otro bando estaba más alineado con lo que llamaríamos la influencia de Lira. Ellos fueron los únicos que quedarían al poder. Alguno de ellos eran los que ocupaban posicionesde poder en la Ciudad de la Atlántida.

Los nativos americanos preservan los conocimientos


A través de la historia existieron conflictos entre los guardianes de los conocimientos y aquellos que estaban hambrientos de poder. Por esta razón, cuando paró el Diluvio, los conflictos comenzaron nuevamente. La gente que ahora es nativa americana no se integraron con el resto del mundo. Se mantuvieron separados para asegurarse de que los conocimientos fueran preservados. Con esto decimos que cada búsqueda espiritual de la verdad afecta por completo al planeta. Este momento que denominamos La nueva Era es la conclusión de miles de años de conflicto.

Se dice que cuando paró el Diluvio Universal, la mitad de aquellos que estaban en los túneles emergieron, los otros prefirieron quedarse ya que no se sentían seguros de estar a salvo en el nuevo mundo. Aquellos que emergieron vieron que que el conflicto estaba comenzando una vez en la superficie terrestre. La gente que siguió en los túneles permaneció allí por varias generaciones formando grupos solidarios con conceptos espirituales muy elevados. A ellos solemos llamarlos "intras".

Los intras construyeron su propia sociedad totalmente independientes de otros y en un sentido muy específico han mutado para adaptarse a la vida intraterrenal. Sus vidas son longevas ya que tienen un promedio de vida de 600 a 800 años. En términos de longevidad durante el período del Diluvio, su duración máxima de vida era mucho más larga que otros. Esto dependía de las características genéticas de cada individuo.


* EXTRAIDO DE LA WEB : meltingpot.fortunecity.com/algeria/587/shasta/shasta3.html



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