Una mirada Zen del Arte


Decía Aristóteles que los ojos, la parte mas transparente del cuerpo humano, eran el punto de encuentro entre la luz  o el color exterior y su equivalente interior. El hombre, solo percibe de la realidad, aquello que íntimamente ya posee.

 

Una de esas escuelas que prepara al hombre para relacionarse con la realidad, es la espuela o filosofía  Zen.

 

La mirada, en la filosofía  Zen  es medio de conocimiento y simultáneamente del objeto del conocimiento, es el enlace entre sujeto (hombre) y objeto (realidad que incluye al si mismo). El vacío debe habitar la mirada, para que el encuentro entre ambos, no este condicionado por elementos ajenos a la propia comunicación, ya sean culturales, sociales o de cualquier otro tipo. Cuando este vacío habita la mirada, se produce la fusión entre sujeto y objeto: la contemplación, que es la mirada convertida en ensimismamiento.

 En la filosofía  Zen la contemplación es la única vía de relación igualitaria, entre hombre y naturaleza. El instante en que el hombre contempla la naturaleza, es el instante en que la naturaleza se hace consciente de si misma.

 

“La mirada” en el Zen no es una  línea recta que une a dos mundos ajenos sino una espiral que  se une a si misma