El Color y la Forma
 

SOBRE EL COLOR Y LA FORMA

 

 

La energía de los colores fue ya empelada en la antigüedad, en culturas muy desarrolladas como la egipcia, la griega, la romana, etc, por médicos, sanadores, alquimistas, arquitectos, artistas, etc.

 

Todo ser humano realiza constantemente una recepción o captación de esos tipos de energía que viajan en forma de ondas diversas y que nos influyen más allá de nuestra propia voluntad y de una forma, la mayoría de las veces, inconsciente. No solo las captamos sino que reaccionamos ante ellas acoplándonos o rechazándolas. Este fenómeno se denomina resonancia o sintonía, empatía energética o resonancia mórfica. Todas ellas son teorías paralelas.

 

También se sabe que respondemos a las llamadas ondas de forma, a la radiación que emiten los diseños geométricos (los cuerpos platónicos), a las proporciones matemáticas (sección dorada), etc.

 

Todo está interaccionando con todo, y el mundo de la energía que nos envuelve une lo visible con lo invisible, el interior con el exterior, etc.

 

Todo nuestro trabajo artístico, planteado desde esta premisa, posee un contenido arquetípico para el ser humano y, tal y como decía Carl Jung hablando de la importancia de esos códigos, “los arquetipos toman vida sólo cuando intentamos descubrir su significado”.

 

 

La Influencia de las formas creadas.

 

Si decimos que el arte o cualquier forma creada por el ser humano poseen connotaciones energéticas, también podríamos decir que esas formas y sus correspondientes radiaciones pueden incidir en nuestro estado interno, en nuestra mente, en nuestra salud.

 

Basándonos en esta realidad ya admitida por la ciencia, sabemos que cada color tiene una incidencia distinta en nuestro estado interior, que cada forma geométrica incide de forma distinta en nuestra mente. Si unimos ambas fuentes de información de una forma consciente, el resultado es mucho más satisfactorio.

 

Los mandalas y los yantras son creaciones realizadas por el hombre que reúnen ambas fuentes energéticas o de información.

 

 

Los principios activos de la luz y el color.

 

Sin la luz, el ser humano no podría vivir. Podemos comprobar que en países que no ven apenas el sol, los niveles de suicidio y depresión son mayores. Por lo tanto, la luz, el sol, son de vital importancia para el ser humano. Podemos definir que la luz es color o que el color es luz, de ahí su importancia.

 

Cada uno de nosotros vibra de una forma singular y única, cada ser humano posee un color dominante en su interior, cada alma siente atracción por una frecuencia determinada. Eso hace que nos sintamos más cómodos con un color que con otro, de ahí que cuando usamos colores con los que nos sentimos más cómodos, nos potenciamos. Pero no siempre estamos estables en nuestro campo áurico, de ahí que necesitemos en ocasiones potenciar con colores y formas nuestra energía interna. El color da a la persona que lo lleva la frecuencia que necesita en su propio campo de energía.

 

 

 

 

Explicación sobre los colores.

 

                

 El Color Rojo                   

 

 

  • Sobre el cuerpo: Es básicamente el gran revitalizador. En general, activa los procesos orgánicos, calienta, mueve, estimula, excita las células y da fuerza al cuerpo. La frecuencia del rojo también tonifica los órganos sexuales. En exceso puede provocar sobreexcitación, hiperactividad orgánica, hipertensión, etc.

 

  • Sobre nuestra psicología: Nos proporciona vigor, excitación y una fuerte carga de energía al temperamento individual. Activa las relaciones sensuales con los demás. Generalmente el rojo proporciona rapidez, capacidad de acción, valor, coraje, capacidad para enfrentar las dificultades. También es un color muy usado por la publicidad ya que hace que fijemos nuestra atención y empuja al consumo del producto. Es un color muy estimulante que psicológicamente nos conecta con la tierra y con la parte más práctica de nosotros mismos, aunque en exceso puede estresar.

 

  • Para el espíritu: Para nuestro espíritu esta vibración rojiza se nos presenta como muy densa aunque tiene la propiedad de conectarnos con la energía más sutil de la alegría y de la acción. En sus tonos más carmines y granates nos acerca a nuestra espiritualidad, de hecho, lo usan los lamas y sacerdotes de varias religiones.

 

 

 El Color Naranja               

 

 

  • Sobre el cuerpo: Es una energía muy estimulante ya que estimula el sistema nervioso, revitaliza de forma general todos los sistemas del organismo y lo hace armónica y coordinadamente. En especial refuerza el sistema óseo y circulatorio, el corazón, los pulmones y la piel. Activa el apetito y la potencia vital y en exceso puede producir agotamiento nervioso.

 

  • Sobre nuestra psicología: Es un buen antidepresivo que estimula sobre todo la fuerza de la sana alegría, la acción, la capacidad de enfrentar los temores, las dudas, las preocupaciones y los fracasos. La vibración naranja activa la creatividad, la inventiva, la capacidad de asociación de ideas, la realización de propósitos, la fluidez. También dinamiza el optimismo, la seguridad, el humor, la capacidad de prosperar, etc..

 

  • Para el espíritu: Para nuestro espíritu, la vibración de color naranja emite una frecuencia que proporciona fuerza de la revelación del amor y de la creación, nos facilita la capacidad de curación a través de la felicidad y posibilita la unión de nuestra alma con la divinidad, promueve la alegría y la inteligencia de la fuerza interior.

 

 

 

 El Color Amarillo              

 

 

 

  • Sobre el cuerpo: La frecuencia del amarillo potencia en general los procesos de tipo intelectual, la inteligencia, la capacidad motora, sobre todo porque regula los neurotransmisores. Según ciertos investigadores, estimula las células del sistema nervioso y también el sistema linfático y armoniza también el sistema digestivo, el bazo, el hígado y la vesícula biliar. En exceso el color amarillo puede producir cierta irritabilidad cerebral o inflamación, incluso diarreas y palpitaciones nerviosas.

 

  • Sobre nuestra psicología: Para nuestra psicología, el color amarillo se considera que estimula la mente y desarrolla la capacidad y poder intelectual, la memoria, el estudio, la concentración, la seguridad en uno mismo, la jovialidad y la fuerza expansiva. Las personas que viven en este nivel, suelen ser personas con un ego bastante importante, para los que el poder, el dinero y el prestigio lo es todo.

 

  • Para el espíritu: Para nuestro espíritu, esta energía ayuda a la sabiduría de reconocer lo mejor de cada momento, fomenta las iniciativas evolutivas, la serena alegría interior y la expansión de la mente superior. Es un buen alimento para nuestra energía creativa.

 

 

 

 El Color Verde                   

 

 

 

  • Sobre el cuerpo: El verde se considera un gran equilibrador de los ciclos vitales. Estabiliza los sistemas, alivia los dolores, calma el sistema nervioso simpático, la irritabilidad de la vista, reduce la tensión sanguínea y sobre todo es relajante. El exceso de verde puede ralentizar los ciclos vitales.

 

  • Sobre nuestra psicología: Esta frecuencia nos proporciona confianza, facilita la toma de decisiones, la autovaloración, el conocimiento, el equilibrio emocional. En general el verde es un gran relajante, alivia las tensiones, el estrés y equilibra los procesos psicoemocionales en general. Proporciona ganas de vivir y de participar y estimula el sentido de fraternidad.

 

  • Para el espíritu: Para nuestro espíritu, la energía verde estimula la capacidad de integración, de autorregulación, de autocuración y de autoafirmación como seres de luz. Estimula el poder de actuar, la esperanza y la perseverancia en el camino.

 

  

El Color Azul                      

 

 

 

 

  • Sobre el cuerpo: El tono vibratorio azul es un buen fluidificador, muy refrescante y antiséptico. Estimula la circulación de la sangre y el sistema digestivo, desinflama la piel. En exceso puede producir una cierta inhibición renal.

 

  • Sobre nuestra psicología: En este campo, el azul proporciona una buena aceptación de uno mismo, carácter fuerte y expresividad. Este color siempre nos produce una sensación de limpieza o pureza, aumenta el sentido de la veracidad en el carácter personal. Normalmente activa la intuición, el pensamiento claro y coherente, la capacidad de ser justos, altruistas. Sobre todo el color azul nos regula el estrés, el insomnio, la hiperactividad y la irritabilidad.

 

 

 

El Color Violeta           

 

 

 

  • Sobre el cuerpo: Para el cuerpo, los colores violetas y lila parecen ser buenos disolventes o liberadores de las obstrucciones orgánicas y de los chakras en general. Esta frecuencia desintoxica, estimula el sistema digestivo y la filtración de sustancias, purifica la sangre, equilibra el insomnio y ayuda en el control de la hipertensión arterial. En exceso este color neutraliza demasiado las ganas de vivir.

 

  • Sobre nuestra psicología: Este tono proporciona ligereza, capacidad de disolver conflictos emocionales (para los conflictos de ideas es mejor el color azul). Proporciona inspiración, impulso, valor, serenidad, pero una serenidad a la vez dinámica. El violeta estimula el orden, la constancia, la capacidad de compartir la integridad.

 

  • Para el espíritu: Para nuestro espíritu, dicha frecuencia violácea facilita la libertad de espíritu, el impulso, la inspiración divina, la dignidad espiritual, nos ayuda a orar, a meditar y a contactar fácilmente con los planos más elevados de nuestra conciencia divina.

 

 

 

Los Colores Blancos           

 

 

  • En general, los colores blancos, cremas, marfiles, nos proporcionan siempre paz, una gran sensación de purificación y de expansión de nuestro ser. El blanco activa la inocencia, la veracidad, la simplicidad y la sabiduría propia de todo lo luminoso y expansivo. El cromatismo se considera la vibración más alta por excelencia, pacificadora, auténtica, protectora de la virginidad y empleada por las divinidades en la iconografía religiosa. Un exceso de blanco en las paredes de nuestra casa o en nuestra indumentaria puede provocarnos un exceso de idealización, abstracción exagerada, indiferencia, asepsia y ausencia de la polaridad necesaria para todo el proceso vital. Sin embargo, con mesura, el color blanco es muy recomendable en todo proceso de purificación y perfeccionamiento espiritual.

 

  

Los Colores Negros            

 

Los colores negros en general nos proporcionan recogimiento, abstracción, capacidad de interiorización. Si abusamos de él nos puede desequilibrar, paralizar. Lo podemos utilizar para pasar desapercibidos y nos ayuda a vivir de una forma más consciente los lutos.

 

 

 

 

La Influencia de las figuras geométricas

 

La influencia de las formas geométricas siempre ha estado presente en todas las grandes culturas, bien en la arquitectura, en la escultura y en cualquier manifestación artística

 

Las más representativas:

 

  • El triangulo: En términos generales podemos decir que el triangulo equilátero puede actuar sobre nuestro ser y nuestro entorno proporcionando un efecto de reflexión (o de espejo) de la verdad única universal. Esta forma, compuesta por los tres lados, crea un puente de unión entre todo lo cósmico e intangible y lo que es terrenal o material. Los triángulos en general dinamizan, expanden y direccionan las fuerzas y las energías, intervienen de forma muy sutil y ordenada sobre nuestro sistema nervioso, sobre nuestra psicología, tienen la función de activar y guiar. Los triángulos clarifican y dan lucidez en los procesos, tienen a la vez un efecto protector, de confianza, ordenación y custodia. Los triángulos son el principio geométrico por excelencia de la formación y el crecimiento expansivo.

 

  • El cuadrado: Representa, aplicado en nuestro cuerpo y para nuestro ser, toda la energía de materialización, de nutrición, de reposo, de conexión con la tierra, con la vida más primaria y con las etapas egóicas en la evolución. El cuadrado está directamente asociado a las cuatro direcciones cardinales con las que se orienta el ser humano y también con los cuatro elementos básicos que contiene nuestro cuerpo: el agua, el aire, el fuego y la tierra. La forma cuadrada nos proporciona prosperidad, fluidez y nuevas posibilidades de existencia de una forma notable. Es una forma cerrada muy estable, con un cuerpo muy contundente que sobre todo nos proporciona estabilidad.

 

  • El pentágono: La naturaleza de este polígono de cinco lados nos proporciona básicamente la energía de la integración y de la unificación de nuestro aspecto YANG (mental, lógico, activo, masculino, fuego, etc) con nuestro aspecto YIN (emocional, analógico, intuitivo, receptivo, femenino, agua, etc). El pentágono se considera una figura de tipo andrógino por contener en si misma la fuerza de lo masculino y lo femenino, al mismo tiempo que nos proporciona la energía de “complementarnos”, de aprender a ser nosotros mismos andróginos, autosuficientes y completos. Su aportación energética puede resumirse diciendo que eleva de vibración del ser y potencia el conocimiento, la sabiduría, la diligencia, aspectos que, desde el punto de vista psicológico y anímico, nos protegen de las vibraciones densas, involutivas y paralizantes.

 

  • El círculo: Es la forma más sagrada y completa de todas las que influyen sobre el ser humano. Todos los polígonos regulares pueden inscribirse dentro de la perfección del círculo. El arquetipo circular es un yantra de perfección cíclica, de armonía y de ecuanimidad, contiene en sí mismo un mensaje subliminal de perfección y plenitud. El círculo representa el TAO, lo inmutable pero a la vez cíclico, dinámico en la vida. Simboliza lo ordenado, lo perfecto pero en constante movimiento y cambio. El círculo es considerado también como una forma de seguridad y protección energética. Es el escudo por excelencia; un circulo no puede romperse de fuera para dentro, pero si al contrario. El circulo y la circunferencia son arquetipos mandalicos de gran poder espiritual.

 

  • El óvalo: Siendo una expresión del circulo, la elipse o el óvalo no posee la fuerza de completitud y equilibrio del círculo, aunque si que contiene en sí mismo la fueraza de la polaridad y del cambio.

 

  • La espiral: Las formas espirales, tanto las creadas por la naturaleza como las creadas por el hombre, simbolizan la gran fuerza de construcción del espíritu, la fuerza arquitectónica y libre que posee todo ser humano para construir su propia vida, sus retos evolutivos y la calidad de su propia alma. La espiral es la expresión matemática y geométrica de la energía básica de la creación, y esa fuerza se llama Amor. El amor es como una vibración, una fuerza energética que lleva inherente a ella la conciencia de la unión, de la expresión y de la expansión de la vida.