Shiva...  

la gata siamesa que me acompaña (no puedo llamarla "mascota")


 

 Mi gata siamesa de porte aristocrático... Ya se que Shiva es un nombre masculino, en realidad es el nombre del Dios Hindú de la Danza y de la Destrucción... pero me gustó para ella.

Shiva es siamesa pura, por parte de ambos padres. Al igual que todos los gatos siameses, tiene patitas, trompita, hocico y cola de otro tono que el resto del cuerpo, y ojos celestes. A diferencia de los siameses "normales" no es color foca o chocolate, sino que es "linx" (lince). La mamá es color chocolate y el papá es linx, y ella salió al padre. En lugar de un tono más oscuro tiene rayitas, aunque predomina el pelaje beige claro, casi blanco. 

Siempre hubo mascotas en casa, gatos más que nada, y algunos perros. Ocasionales peces, pajaritos y hasta un hámster, pero ninguno fue mi mascota... eran los bichos de la familia. 

Se que la primer mascota "oficial" de la familia fue un gato gris rayado, Felipe, pero murió antes que yo naciera, solo tengo una foto de mi mamá donde yo estoy dentro de la panza y Felipe a upa.  Después recuerdo a Cabubi (nombre elegido con mis hermanos por el camello volador del dibujito animado de los gemelos fantásticos y Shasam), una gata de varios colores, con predominancia del negro. Cabubi nos acompañó toda mi infancia... tuvo cría con el gato negro del vecino, recuerdo jugar con mis amigos y vecinos en el jardín de casa con los gatitos bebés como si fueran muñecos!! 

Después nos mudamos y Cabubi siguió teniendo crías. Nos quedamos con una... Pompón, blanco y negro. A la siguiente mudanza, Cabubi ya no nos acompañaba y Pompón quedó en la vieja casa... y al tiempo descubrimos que era "Pompona", ya que también tuvo cría.

Las mascotas perrunas fueron Blacky, una cosita negra ínfima pero con hocico largo y ojitos lagrimeantes, que nos acompañó muchos años, con otros perros y gatos pasajeros... Malena, una mezcla de galgo enano y alguna otra cosa, Kimba, una bestia rubia gigante estilo labrador,  que si nos descuidábamos se comía un pan de manteca de la mesa de un bocado. 

Las últimas mascotas antes de Shiva fueron Blacky, la perra, y Petunia, la gata, blanca y negra. A Petunia la sentía mi gata, a pesar de que de noche la odiábamos porque quería salir afuera a ensuciar, y después porque lloraba para entrar. Y después se fue Petunia y vino Wendy, una perrita negra un poco más grande que Blacky. Quedaron ellas dos solas por muchos años, hasta que Blacky murió de viejita.

Entonces decidí que ya era hora de tener mi mascota... y emprendí la búsqueda de un gato siamés con quien tuviera onda y afinidad... quería que nos eligiéramos mutuamente.  A Shiva elegí tenerla antes de que naciera... quería tener un gato siamés porque sabía que no se parecen en nada a los demás gatos, como si fueran otra especie animal, y no otra raza... Sabía que eran muy afectuosos y dependientes, y cuando la gata de una amiga tuvo familia, yo ya sabía que una de las crías venía para mi casa. 

Estuvimos conectadas desde siempre, yo soñé la noche en que ella nació, que era hembra y que iba a ser mi gata. Cuando la fui a conocer, la mamá me gruñó, no quería que me llevara a uno de sus hijos. Ella y su hermanito estaban sobre la cama, y ella eligió treparse a mi mano y quedarse arriba mío. Me la llevé después de los dos meses, cuando la madre ya no le prestaba atención. La traje a casa un día de tormenta, estaba todo inundado, y Shiva tenía diarrea porque le habían dado leche de vaca sin diluir... iba caminando con sus patitas ínfimas y con la cola sucia, le decíamos "Caquita". 

Nunca lloró. Yo pensé que las primeras noches se iba a sentir sola, alejada de su hermanito y su mamá, pero siempre se comportó como si supiera que mi casa era su casa. Siempre ensució en las piedritas, y se instaló en mi cama como si fuera la suya. 

Y nos entregó su corazón. Shiva es hiper mimosa, necesita que la acaricien y mimen, y a pesar de que es cariñosa con toda la familia, sabe que es mi gata, tanto como yo soy su "persona". No puedo decir que soy la dueña porque ella es un ser independiente. Creo que por eso me gustan más los gatos que los perros, ella es libre, tiene la ventana siempre abierta y pasea por los techos y las casas aledañas, pero todas las noches duerme en mi cama, en mi "sector". 

Además tiene una personalidad definida. A veces está de mal humor, se ofende, se enoja. A veces está feliz, contenta y lo manifiesta, se hace entender como si hablara... Nos ayuda, a la mañana cuando el despertador se apaga, ella camina encima de nuestras cabezas para avisarnos que nos tenemos que levantar!!  

Recomiendo ampliamente agrandar la familia con un animalito... son compañeros, nos cuidan y protegen, nos dan su amistad, son fieles... son buenos para el feng shui, ya que llevan la energía de un lugar a otro. Y no nos piden nada a cambio, no nos juzgan, no nos critican, ni nos dejan de amar...