Danza sagrada... La danza es pasión, la danza es vida...


 

Hace rato que me vengo preguntando por mi vocación, y yéndome un poco más allá... qué vine a hacer acá, a este plano, cuál es mi misión...

Cuando era chica -me cuentan- y venían a ensayar a casa los músicos de la banda de jazz de mi Papá, yo me levantaba de la cama y les bailaba en camisón... Siempre me gustó bailar, pero ni me mandaron a danzas clásicas ni yo demostré interés... mi primer contacto con el baile empezó en mi adolescencia, cuando empecé a ir a bailar... Descubrí un universo nuevo, me encantaba bailar. Me subía arriba de los parlantes con mis amigas para llamar la atención. Disfruté muchísimo de esa etapa de mi vida. Cuando salía con mis amigos, yo iba a bailar. Además de irme de "levante" (cosa lógica por la edad), me gustaba bailar. 

En algún momento pensé en dedicarme a algún tipo de danza... pero siempre pensé que ya era muy grande (y esto lo pensaba cuando tenía 20 años). Que las bailarinas deben empezar muy chicas, para formar el cuerpo... yo no tengo elongación, no me puedo abrir de piernas... y así fui relegando mi sueño...

Bailaba para mí. Cuando no había nadie en casa me ponía música y bailaba... bailaba cualquier cosa, rock viejo, música pop, música armoniosa... a veces cuando escuchaba sonidos de tambores cerraba los ojos y sentía que entraba en trance...  

Recién a los 25 empecé danzas árabes, después de darle muchísimas vueltas al asunto. Y me encantó. Tuve una muy buena profesora, que me enseño a sentir la música y a prestarle atención a los sonidos, antes que contar los pasos o seguir una técnica determinada. Estuve tres años con ella. Después tomé clases con la bailarina Sarat. Ahí me di cuenta de que mi panorama de la danza estaba muy acotado, habiendo tomado clases con una sola profesora, con Sarat descubrí un universo nuevo. Pero dejé de ir, en el fondo buscaba algo más místico, más espiritual. Me encantaba -y me encanta- la danza árabe, pero sabía que mi camino estaba en otro lado...

Ahora estoy hace dos años con Imán Najla. Con ella hacemos danza árabe mística. Me hace mucho bien. Peeero... sigo buscando... 

Hoy tengo 32 años, y hasta hace poco pensaba que no podía dedicarme a la danza, por más que me guste muchísimo, porque no solo ya no soy joven, sino que además hay tanta competencia!! tantas chicas tan talentosas, más lindas, más flacas, más jóvenes...

Pero me di cuenta de que llevo la danza adentro... danzar me parece algo sagrado... relacionado con transmitir la música.  Sigo buscando un camino espiritual, a través de la danza...