Bosque y tormenta...    Un vistazo a mi universo íntimo...


Siempre me gustó lo natural... el verde, el bosque, el agua, el mar... la naturaleza, los paisajes campetres... y nunca me gustó la ciudad, el cemento, los edificios... antes no lo tenía tan claro, era solo una sensación vaga... 

Pero a medida que fui creciendo se hizo más fuerte, y he sido influenciada por mis lecturas preferidas... todos los autores que han logrado fascinarme, de ahora o de otra época tienen esto en común: el amor por la naturaleza, los árboles, los bosques... 

Nombro a los árboles en especial porque no me atrae el campo, al que imagino como una larga extensión desierta, con algún arbolito cada tanto... me gusta el bosque, lleno de árboles altísimos, de pastito... y en las orillas del bosque... el mar... el agua en movimiento... 

En mi paisaje de ensueño interior, siempre existió este bosque y este mar... y en lo profundo del bosque, hay una fuente, un estanque de aguas transparentes y una cascada que fluye... es mi rincón íntimo y sagrado, al que me retiro para meditar y en el que siempre estoy sola, porque este rincón no lo comparto con nadie... es solamente mío... 

Es parte de mi ser... yo soy el bosque y el mar, y el estanque... y la tormenta... 

Siempre me sentí fascinada ante las tormentas... no me gusta que la gente diga “Lindo día” cuando hay sol, y “qué feo que se puso” cuando va a llover... aunque yo también caiga en esta contradicción... Ojo, una mísera llovizna gris en la ciudad no logra transportarme como sí lo hace una verdadera tormenta... cuando el cielo se pone negro, negro y el viento arrecia... me imagino entonces mi bosque... 

No puedo describir lo que siento cuando cae una tormenta... cuando el cielo comienza a oscurecerse tengo un regocijo interior... el instante antes de la tormenta es insoportable... el aire está cargado, pesado... pero a la vez disfruto por anticipado el instante por venir... y cuando por fin la tormenta se descarga con toda su furia, y el bosque brilla y reverdece de placer... yo también me siento renacer... 

Si estoy en casa me encanta estar sentada en el sillón, leyendo uno de mis libros, tomando algo caliente y escuchando la lluvia... Si estoy afuera, a pesar de que es una molestia andar mojada, es una delicia ver la lluvia, a pesar de estar en la ciudad... preferiría estar en medio de mi bosque o del mar... 

Mi paisaje interior ha crecido... ahora, además del bosque y del mar, está la montaña... y cuando los relámpagos sacuden el cielo la iluminan... Cada vez siento más urgencia de alejarme de la ciudad y buscar este lugar...