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Preimpresionismo

REALISMO 

Las artes figurativas

PINTURA 

Introducción:
Dejando aparte la arquitectura y la escultura, que siguieron caminos propios e independientes, la pintura de la segunda mitad del siglo XIX refleja la importancia atribuida en esta época a la realidad exterior e inmediata. En este sentido, la corriente dominante entre los artistas innovadores siguió un desarrollo lineal que, partiendo del Realismo, culminó en el Impresionismo y el Neoimpresionismo. 

Durante la primera mitad del siglo, los Salones oficiales, dirigidos por encumbrados académicos, habían ejercido un severo control sobre los jóvenes artistas. En 1863 el Salón de París rechazó más de cuatro mil obras y, ante la ola de protestas, Napoleón III autorizó su exposición en el denominado Salón de los Rechazados, para que el público pudiera juzgar por sí mismo. La opinión general del público fue igualmente desfavorable, pero a partir de entonces se incrementó entre los artistas más innovadores la actitud de rebeldía e independencia, y empezaron a exponer sus obras al margen del Salón: Courbet había realizado, ya en 1855, la primera exposición individual de la historia del arte; y los impresionistas organizaron ocho colectivas, desde 1874 a 1886. Al tiempo que el Salón oficial caía en un desprestigio creciente, las galerías privadas y los marchantes adquirían cada vez mayor importancia en el mercado del arte, como mediadores entre artistas y clientes. 

El realismo 

El término «realismo» es aplicable en la historia del arte a una multiplicidad de estilos de diferentes épocas y, en general, se utiliza para definir cualquier manifestación que aspire a representar con fidelidad la realidad observable. Pero se denomina Realismo –con mayúscula y en un sentido más restringido– al nuevo movimiento artístico surgido a partir de 1848 como reacción al espíritu romántico de evasión. El renovado interés por la realidad exterior e inmediata constituye su base fundamental: si el Romanticismo sentía fascinación por los mundos exóticos y el pasado medieval, el Realismo se volcó hacia lo cercano y presente; de igual modo, frente a la visión subjetiva de aquel, reivindicó el testimonio objetivo, a veces con una clara actitud de denuncia social. Sin embargo, no se puede hablar de una verdadera confrontación entre el Realismo y el Romanticismo, pues este ya había iniciado el proceso de sustitución de los dioses y héroes como protagonistas de la pintura para colocar en su lugar al pueblo anónimo o el paisaje, temas que se mantuvieron en el Realismo, aunque desde un punto de vista diferente. 
En cualquier caso, el Realismo, encabezado por un grupo reducido de pintores, no introdujo innovaciones formales, sino una provocadora revolución temática en un panorama general de artistas que, en el más puro academicismo, producían su obra para una burguesía ya claramente conservadora. Courbet, Millet, y Daumier, franceses los tres, fueron sus mejores representantes. 

Gustave Courbet (1819-1877) 

Courbet fue el más genuino exponente del Realismo y un artista comprometido políticamente, lo que le supuso morir en el exilio por su participación destacada en la Comuna de París de 1871. Aunque renunció a tener una formación artística convencional, fue un admirador de los grandes maestros de la pintura, en particular Caravaggio y Velázquez. A la influencia de este último se debió su predilección por los colores negros y pardos. 

Jean François Millet (1814-1875) 

Millet, pintor de origen rural, fue tachado impropiamente de socialista por la crítica hostil. 
Su mentalidad, temperamento y estilo eran completamente diferentes a los de Courbet. 

Daumier (1808-1879) 

Daumier, además de pintor y escultor, fue un afamado caricaturista, faceta en la que destacó con sus sátiras políticas y sociales, que le costaron incluso una condena a seis meses de cárcel en 1832 por sus ataques contra el último rey francés, Luis Felipe I. 

El paisaje realista: Corot y la Escuela de Barbizon 

El paisaje, según la tradición clásica, debía recoger de la naturaleza sus aspectos más bellos 
y combinarlos de forma ideal para servir de fondo a la pintura de historia, la única a la que se atribuía un verdadero interés. El paisaje, como tema principal, era considerado, por tanto, un género menor. 

La influencia de los paisajistas románticos ingleses fue fundamental para romper con estas concepciones, pero para ellos el interés por la naturaleza no estaba en representar fielmente su apariencia real, sino en proyectar sobre ella sentimientos y pasiones, o convertirla en expresión de fuerzas ocultas y designios divinos. 
El Realismo, en cambio, despojó al paisaje de toda significación (simbólica, literaria o de cualquier tipo) y lo redujo a un tema más de la realidad visible. El artista, al desentenderse del significado de la obra, concentró todo su interés en los aspectos puramente formales. Se inició así el camino hacia la exploración de los valores plásticos de la pintura, que empezaron a interesar por sí mismos, y no como instrumentos al servicio de una mejor transmisión del mensaje (preocuparían, por ejemplo, los efectos reales de la luz sobre los objetos; y no si unos contrastes lumínicos irreales aumentaban el dramatismo del tema representado). Es por esto que el paisaje fue fundamental en el desarrollo del arte moderno. 

De capital importancia en esta evolución fueron algunos grupos o escuelas que se formaron en determinadas zonas de Francia. De todas ellas, la más destacada fue la Escuela de Barbizon (o de Fontainebleau), que recibe el nombre de la pequeña localidad situada junto a los bosques de Fontainebleau, cerca de París. 

Muy relacionado con esta Escuela, aunque independiente de ella, estuvo Jean Baptiste Camille Corot (1796-1875), uno de los más notables paisajistas franceses del siglo XIX, que a lo largo de su dilatada trayectoria artística participó en todas las vanguardias de su tiempo. 

Corot y la Escuela de Barbizon representaron, en el género del paisaje, la transición del Romanticismo al Realismo, por el tratamiento objetivo de la naturaleza, y una anticipación del Impresionismo, por el estudio de los efectos de la luz y la atmósfera. 

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