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Pagaré

Listado de subpáginas

Contenidos

  1. 1 LEY CAMBIARIA Y DEL CHEQUE
  2. 2 ADVERTENCIA
  3. 3 DEFINICIÓN Y FORMA DEL PAGARÉ
    1. 3.1 Pagaré en blanco
  4. 4 CARACTERÍSTICAS DEL PAGARÉ
    1. 4.1 Identificación expresa como pagaré
    2. 4.2 Firmante, poder, datación y compromiso y lugar de pago
      1. 4.2.1 Contemplatio domini no expresada en la antefirma del respresentante que firma - Doctrina no pacífica - Posición laxa
    3. 4.3 Importe a pagar
    4. 4.4 Fecha de pago o vencimiento
      1. 4.4.1 Pagador de buena fé
      2. 4.4.2 Pago parcial
      3. 4.4.3 Pago anticipado
      4. 4.4.4 Consignación de su importe si no se presenta al pago
      5. 4.4.5 Liberación por pago
      6. 4.4.6 Pagarés a la vista
      7. 4.4.7 Con intereses
      8. 4.4.8 Pagarés a un plazo desde la vista
      9. 4.4.9 Presentación al pago
      10. 4.4.10 Presentación al pago y Fuerza mayor
      11. 4.4.11 Protesto
    5. 4.5 Lugar de pago
    6. 4.6 Beneficiario o Tomador del pagaré
      1. 4.6.1 Pagarés al portador - No valen como título ejecutivo salvo si tienen reconocimeinto de firma
      2. 4.6.2 Pagarés con el beneficiario en blanco - Valen
      3. 4.6.3 Pagaré a la orden
      4. 4.6.4 Pagarés No a la orden
    7. 4.7 Pagaré incompleto
    8. 4.8 Pagaré en blanco
    9. 4.9 Cláusulas adicionales
    10. 4.10 Endoso del pagaré
      1. 4.10.1 Endoso del pagaré a la orden
      2. 4.10.2 Endoso en blanco
      3. 4.10.3 Endoso para cobranza
      4. 4.10.4 Endoso en garantía o prenda
      5. 4.10.5 Endosos posteriores al vencimiento
    11. 4.11 Pagarés electrónicos
    12. 4.12 Ejemplares y copia del pagaré
    13. 4.13 Pérdida y destrucción del pagaré
  5. 5 ACCIONES POR FALTA DE PAGO
    1. 5.1 Conceptos reclamables
      1. 5.1.1 Conceptos incluibles en la deuda cambiaria - Reclamables en vía cambiaria aun pagado el principal
      2. 5.1.2 Conceptos incluibles en la deuda cambiaria - Gastos de descuento y comisiones de devolución no incluibles
      3. 5.1.3 Costas, intereses y gastos de comisiones bancarias
    2. 5.2 Pérdida de las acciones cambiarias
      1. 5.2.1 Prescripción de la acción cambiaria
    3. 5.3 Es admisible la acción cambiaria que requiere el pago de solo parte de un pagaré
    4. 5.4 Legitimación activa
      1. 5.4.1 Legitimación activa del Banco descontante de los pagarés
    5. 5.5 Acción directa del tenedor contra el firmante
      1. 5.5.1 Aún no presentado el pagaré al pago
    6. 5.6 Acciones del tenedor contra el endosante
      1. 5.6.1 Pagaré No a la orden - Necesidad de protesto o declaración equivalente que conste en el mismo pagaré
    7. 5.7 Excepciones oponibles
      1. 5.7.1 Excepciones oponibles - Falta de provisión de fondos - en materia de incumplimiento contractual, sólo el incumplimiento total o absoluto es adecuado en principio para ser opuesto a la acción cambiaria por el cauce del citado art. 67
      2. 5.7.2 Falta de provisión de fondos - Letras o pagarés de favor - Inversión del onus probandi
      3. 5.7.3 Falta de provisión de fondos - Letras o pagarés de favor o complacencia vs Fraude de ley
      4. 5.7.4 Excepciones - Exceptio doli - Conivencia entre endosante y banco descontante
    8. 5.8 Letras de resaca
  6. 6 AVAL
  7. 7 FISCALIDAD

LEY CAMBIARIA Y DEL CHEQUE

Ley Cambiaria y del Cheque (L 19/1985)

Letra de cambio

Un comentario útil sobre el pagaré

ADVERTENCIA

NOTA: Los números entre paréntesis que aparecen a continuación se refieren a artículos de la LCCH, Ley Cambiaria y del Cheque (L 19/1985).

DEFINICIÓN Y FORMA DEL PAGARÉ

El pagaré contiene una promesa pura y simple del firmante de pagar al tomador o a quien éste designe un dinero en un lugar y una fecha determinados. El pagaré es siempre mercantil.

Si un documento se denomina pagaré, pero no cumple las exigencias de los pagarés, no es un pagaré: en algunos casos, podrá valer como reconocimiento de deuda o promesa de pago pero no como pagaré. Y reconocer una deuda o prometer pagar no significa lo mismo que estar obligado a pagar ya. Un pagaré que no es pagaré de verdad pierde sus privilegios, es decir, pierde su ejecutividad, las acciones cambiarias y la inoponibilidad de excepciones.

El pagaré debe constar siempre en un documento (no vale anotarlos en cuenta, aunque algunos autores opinan que sí), pero no hay una forma predeterminada fija. Si lo que se haya de escribir no cabe en el documento original, podrá adherírsele un suplemento. Los duplicados de pagarés se consideran nuevos pagarés independientes. Las copias de los pagarés no tienen valor cambiario.

Pagaré en blanco

Valen los pagarés en blanco, por lo que no es necesario que todas las menciones que deben ir en el pagaré (ahora las veremos) se rellenen al firmarlo: bastará con que se llenen antes de su presentación al pago. Pero es imprescindible que el documento recoja desde el principio la palabra Pagaré y la firma del librador.

CARACTERÍSTICAS DEL PAGARÉ

El documento del pagaré deberá expresar:

Identificación expresa como pagaré

Que es un pagaré (94.1): la palabra pagaré debe aparecer escrita en el documento; si no, no es un pagaré. Parece que no es suficiente con que aparezca en el encabezamiento, ni que se utilice el término pagaré como verbo en el texto (por ej. “Por el presente documento pagaré...”). La palabra debe estar escrita en el mismo idioma empleado para la redacción del resto del título. Caben pagarés sujetos a derecho español, pero redactados en idioma no castellano

Firmante, poder, datación y compromiso y lugar de pago

Que una persona lo firma en una fecha y un lugar determinados (94.6) comprometiéndose a pagarlo (94.2, 94.7).

Si no aparece la firma del firmante (librador), no es un pagaré, aunque algunos consideran que el pagaré también vale, aunque no lleve la firma del librador, si lleva otras firmas de endosantes o avalistas.

El firmante del pagaré queda obligado como el aceptante de una letra de cambio (97).

Si lleva varias firmas (primer firmante y endosantes) y alguna firma no vale, siguen valiendo las demás (8).

Si el que firma lo hace por otro, deberá expresarse el poder con que lo hace, el cuál podrá exigírsele que exhiba (9). Y si firma pero resulta que no tenía poder para firmar, quedará obligado él mismo (10; esto es contrario a lo que, para otros supuestos, dice el art. 1259CC). El apoderado que se excede en el uso del poder (p.ej., podía firmar hasta 1.000€, y firma por 50.000€), responde personalmente del título, y además vincula al poderdante en los límites del poder (en el ej,. hasta 1.000€)

Requisitos para que se pueda firmar una declaración cambiaria en representación de otro:
  • Poder expreso (salvo para los administradores de compañías, a los que por mandato de ley se les otorga inderogablemente poder para firmar pagarés);
  • Expresión clara en la antefirma de que se actúa como apoderado; esto se hace normalmente introduciendo el nombre del poderdante y añadiendo “P.p.”. Sin embargo la STS 24.4.70 declaró que era suficiente el sello de la sociedad y la firma debajo, sin “P.p.”.
Si no dice dónde se ha emitido el pagaré, se considerará que se ha emitido en el lugar que figure junto al nombre del firmante (95.b).

La nulidad, falsedad o inexistencia de una declaración cambiaria, no afecta la validez y exigibilidad de las restantes(8). El art. 5 LCCH ordena que el pago se reclame al tercero que aparece indicado en el pagaré, salvo indicación en contrario.

La ley no exige el nombre del firmante, sino únicamente su firma (que puede ser ilegible); en la práctica, es imprescindible que se recoja no sólo la firma sino también el nombre del emisor, pues si no se plantean problemas de identificación.

Por lo que respecta a la firma, ésta debe ser manuscrita, aunque la DF LCC permite al Gobierno que arbitre un sistema de firma mecanizada (cosa que no ha hecho).

Aunque no se exige que se indique el domicilio del firmante, es usual que se incluya, como reconoce la propia LCC (95.c).

La firma debe cubrir todas las menciones, y se deben salvar todos los errores.

Fecha y lugar de firma del pagaré. la primera es importante para determinar la capacidad del firmante, y el lugar para el derecho aplicable; si no se indica lugar, se presume que es el
domicilio del firmante (95.c).

Las anteriores menciones se ponen en el anverso del pagaré; el reverso está reservado para el aval y los endosos; de ser insuficiente, cabe posibilidad de “faldón” (13).

Contemplatio domini no expresada en la antefirma del respresentante que firma - Doctrina no pacífica - Posición laxa

SAP-Madrid-12 200/2009 de 25 mar (Rec. 619/2007) - "SEGUNDO.- La Sentencia de Instancia desestimó la oposición formulada por Dña. Mónica en base fundamentalmente a su falta de legitimación pasiva e incumplimiento del negocio jurídico causal frente a la acción cambiaria ejercitada por la mercantil actora en reclamación de 3.982,26.-€ como tenedor de cinco pagarés con vencimientos... librados contra la cuenta nº... del Banco Popular cuyo titular es Capitan Hot Dog S.L. Dichos pagarés fueron librados por la demandada en su condición de Administradora solidaria de la citada mercantil Capitán Hot Dog S.L. ya que responden a las relaciones comerciales entre la sociedad demandante y la mercantil citada. Los pagarés estaban firmados únicamente por la citada señora apoderada de dicha sociedad y hoy apelante y no incluía antefirma ni sello de la sociedad. Por esta razón el Juez de Instancia al amparo de lo dispuesto en el art. 9 y 10 LCCH entiende que hay que considerarla responsable de la deuda al poner su firma en los pagarés sin que conste antefirma alguna. La cuestión de quien sea el obligado cambiario en aquellos casos en que mediando poder de la librada, el aceptante no ha hecho constar en la aceptación la "contemplatio domine", es decir, su condición de representante de aquélla, no encuentra una solución unánime en la jurisprudencia atendido el tenor del art. 9 LCCH, según el cual "todos los que pusieren firmas a nombre de otro en letras de cambio deberán hallarse autorizados para ello con poder de las personas en cuya representación obraren, expresándolo claramente en la antefirma". Los motivos del recurso de apelación formulado por la demandada, están relacionados con la obligación que en su caso contrae quien suscribe un pagaré o cualquier otro título valor a nombre de una sociedad, sin consignar en la antefirma que actúa en representación de la misma. El legislador no ha resuelto la cuestión de qué sucede en los casos como el presente en que no se haya hecho figurar en la aceptación la expresión de que se realizaba en nombre de otro, entendiéndose por esta Sala que dicha constancia no es un requisito esencial a los efectos de que pueda entenderse vinculada la persona en cuyo nombre se efectuó la aceptación, -sin perjuicio de que opera como prueba de la misma-, porque lo que debe primar es la existencia o no de la prueba de que la firma se ha estampado en representación de la sociedad o personalmente, y esta prueba se ha de conseguir partiendo del contenido del propio título y del resto de las circunstancias que se acrediten, según tuvo ocasión de señalar la SAP de Zamora de fecha 26 de junio de 2002, y es además el criterio seguido en otras muchas resoluciones de la jurisprudencia menor, al que se adhiere este tribunal, (AP de Málaga de 11 de marzo de 1999, de La Coruña de 19 de julio de 2000, entre otras muchas). Como ya se ha establecido en numerosas ocasiones por esta AP, por ejemplo en Sentencia de 29 de diciembre de 2004, en relación a la cuestión indicada, cuyo punto de partida, necesariamente ha de ser el artículo 9 LCCH, por la remisión que al mismo lleva a cabo el artículo 96 de la propia Ley, no ha sido resuelta de forma pacífica ni por la doctrina ni por la jurisprudencia: así un sector considera como indispensable que en la antefirma se exprese que el firmante actúa en nombre del librado por poder, debiendo figurar el sello o estampilla de la sociedad representada, quedando en otro caso obligado personalmente quien lo suscribe; otro sector, si bien exige que se exprese la representación en la antefirma, no exige la constancia de la fórmula "por poder", bastando con que se plasme el sello de la sociedad; y por último, una tercera corriente, salva la omisión de la expresión del carácter representativo del firmante de la declaración cuando, en la propia letra de cambio, o documento, existen elementos suficientes para deducir que su actuación, no es en nombre propio, sino en nombre de otro -la representada- y de quien efectivamente es apoderado, todo ello referido a los supuestos en que aún no haciendo mención a la representada, ésta queda identificada como libradora, al ser precisamente la titular de la cuenta bancaria contra la que se libra el pagaré, única que puede emitir la orden de pago que implica el propio libramiento del pagaré, fuera de los casos de representación, en los términos que contempla el artículo 9 antes citado, tesis ésta que estimamos es la correcta en los supuestos de representación necesaria, respecto a las compañías o sociedades mercantiles, las que por su propia naturaleza no pueden firmar y por ello, necesariamente la emisión de cheques han de llevarse a cabo por personas individuales, esto es sus administradores o personas expresamente facultadas a tal fin y acreditadas ante la entidad bancaria librada, expresando el TS (STS de 7 de mayo de 1993, y las por ella citadas) que la presunción antes citada ha de extenderse al factor notorio. Pues bien, partiendo de esta tesis que es la mantenida por este Tribunal hemos de acudir al campo de los hechos, y acreditado que la titular de la cuenta corriente contra la que se libraron en virtud del contrato de 21 de julio de 2003 los pagarés de vencimiento 20 de octubre de 2003, 20 de noviembre de 2003 y 2 de enero de 2004, origen de las presentes actuaciones es la sociedad Capitan Hot Dog S.L. como consta en el certificado del Banco Popular de Madrid Urbana 3 (folio 72) y que en modo alguno ha probado el apelado que el apelante se comprometiera personalmente a su abono, con la salvedad de las meras manifestaciones en tal sentido y que desmienten los documentos aportados, prueba cuya carga le correspondía de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , no pudiendo deducirse, como pretende, la existencia de tal pacto de la mera firma del pagaré sin expresión de la antefirma teniendo en cuanta además que la fianza o aval no puede suponerse prestada tácitamente sino dado el carácter que tiene debe ser expresado como previene el art. 1827 C.c .; lo procedente por tanto es la estimación del recurso pues a la luz de lo actuado no pueden compartirse las conclusiones y valoración de la sentencia apelada."

Importe a pagar

Que se pagará una cantidad de dinero concreta (94.2 y 47). Promesa pura y simple de pagar.

No vale poner condiciones ni poner que se pagará algo que no sea dinero.

Si no dice qué moneda, se presume que son euros (si el pagaré se emitió en España).

La cantidad puede ir en letras o números o ambos: lo escrito en letras se impone a los números, si fueran distintos; y si aparecen varias cantidades en letra o en cifras, se impone la menor (7).

La cantidad a pagar pueden ser euros u otras divisas, pero solo las admitidas a cotización oficial

En general no se puede incluir pacto de intereses, y si se incluye se tiene por no puesto(6): Este pacto sí cabe en los pagarés a la vista.

Fecha de pago o vencimiento

Que se pagará en una fecha concreta (38-42, 94.3, 96).

Se puede escribir que se pagará en una fecha fija, en un plazo contado desde una fecha, a la vista o en un plazo contado desde la vista.

Si en el pagaré aparecen otras fechas de vencimiento, aunque sean sucesivas, la única fecha válida será la original (38).

Si vence en festivo (según el calendario laboral de las entidades de crédito) se pagará el siguiente hábil (90).

Dentro del plazo no se computa el día en que se firma la obligación asumida; tampoco se admiten términos de gracia o cortesía (91).

Si es a un plazo contado desde la fecha de emisión, pueden señalarse días, meses, años: los meses se computan de fecha a fecha; los días inhábiles no se excluyen (41).

Si es a la vista (se utilizan cuando la obligación subyacente es al contado), el pagaré se debe pagar en el acto de presentación. Plazo de presentación por su tenedor: el fijado en el pagaré, o en caso de silencio, un año (39); cada endosante lo puede acortar (pero no alargar) a su endosatario. También se puede fijar una fecha antes de la cuál no se puede realizar la presentación (39 LCC).

Si es a un plazo contado desde la vista, el tenedor debe presentar el título en el plazo en ella fijado o en ausencia de mención en un año, para que el firmante ponga su “visto” en el pagaré; a partir de esta fecha se computa el plazo(97).

Si no se dice nada se presume que el pagaré es a la vista (95 a).

Pagador de buena fé

El pagador de buena fe solo está obligado a comprobar la concatenación continuada de los endosos, pero no la autenticidad de las firmas (46).

Pago parcial

Puede pagarse solo parte, haciéndose constar en el pagaré y contra recibo (45).

Pago anticipado

Nadie puede ser obligado a recibir el pago antes del vencimiento; y quien pagare antes del vencimiento lo hará por su cuenta y riesgo (46).

Consignación de su importe si no se presenta al pago

Si el pagaré no se presenta al pago, el deudor podrá consignar su importe ante juez, notario o corredor o en un banco, a cuenta y riesgo del tenedor del pagaré (48).

Liberación por pago

La  STS 30 jun 2009 (Rec. 2196/2003), en relación con el art. 1. 170.2 CC, dice: "El Art. 1170.2 CC establece que "la entrega de pagarés a la orden, o letras de cambio u otros documentos mercantiles, sólo producirá los efectos del pago cuando hubiesen sido realizados [...]". En el artículo que se considera infringido se establece una regla que permite utilizar como instrumento de pago, el título valor o, en este caso, las letra de cambio; sin embargo, el mismo art. 1.170 CC se preocupa de establecer los efectos que va a tener esta forma de pago: no se produce la liberación del deudor hasta que hayan sido efectivamente realizados, de modo que se entregan pro solvendo y no se produce una dación en pago, a no ser que conste de manera clara la voluntad de las partes en sentido de haberse acordado una entrega pro soluto; solo una vez realizado el título se producen los efectos del pago. La jurisprudencia ha venido confirmando esta interpretación del art 1.170 CC, cuya infracción se alega. Efectivamente, la STS 1 jul 2002 dice que "[...] el pago efectuado mediante la entrega de pagarés, letras de cambio, cheques u otros documentos mercantiles, conforme al párrafo segundo del Art. 1.170 CC, constituye una modalidad del pago que solo produce efectos de pago, cuando hubieren sido realizados o cuando por culpa del acreedor se hubiesen perjudicado[...]. El referido precepto no atribuye plena eficacia liberatoria a la mera entrega de tales efectos, en cuanto no se acredite su total realización"."

Pagarés a la vista

Si no se dice cuando vence se considera que es a la vista (95.a).

Con intereses

Solo si es a la vista o a un plazo desde la vista puede establecerse que se pagará con intereses: en este caso, si no se especifica el tipo de interés la cláusula será nula; y si no dice otra cosa, el interés corre desde la fecha de emisión del pagaré (6).

Los intereses corren desde la fecha del libramiento o de la otra que fije el librador, y obligan a todos los firmantes.

Pagarés a un plazo desde la vista

Si son pagarés a un plazo desde la vista deberán presentarse al firmante dentro del año siguiente a su fecha, salvo que el firmante haya fijado uno más breve o mayor, o los endosantes lo hubieran abreviado.

El plazo corre desde el ‘visto’ o expresión equivalente puesto en el pagaré por el obligado a pagar.

Si no quiere visarlo, el plazo correrá desde el protesto por falta de visado (97 y 27) que deberá hacerse dentro del año desde la fecha del pagaré o de los 5 días hábiles siguientes (51).

Presentación al pago

Los pagarés a la vista deben presentarse al pago dentro del año siguiente a su fecha, aunque este plazo puede alargarlo o acortarlo el firmante o acortarlo los endosantes.

Si es a la vista puede establecerse que no se presente al pago antes de una fecha, en cuyo caso el año para presentarlo al pago corre desde esa fecha. (39)

Los pagarés a fecha fija o a un plazo desde su fecha o desde la vista deberán presentarse al pago el día de su vencimiento o en los 2 días hábiles siguientes.

Si están domiciliados en un banco pueden presentarse mediante una cámara de compensación. Si el pagaré está en un banco, éste puede presentarlo al pago enviándole al pagador un aviso con antelación para recabar sus instrucciones de pago. (43)

El que pague puede exigir la entrega del pagaré, salvo que el cobrador sea un banco, en cuyo caso éste podrá entregarle un documento equivalente (45).

Aun no presentado al pago ni protestado, en ciertas circunstancias no se pierde la acción cambiaria.

Presentación al pago y Fuerza mayor

Si no se puede presentar al pago por fuerza mayor, se prorrogará el plazo, pero el tenedor deberá informar a su endosante y anotar la comunicación en el pagaré con su firma y fecha.

Cuando cese la fuerza mayor debe actuar.

Si la fuerza mayor dura más de 30 días tras el vencimiento del pagaré, podrá presentarlo al cobro sin presentación ni protesto.

En los pagarés a la vista los 30 días se cuentan desde que se comunica la fuerza mayor, y si son a un plazo desde la vista, los 30 días se suman al plazo indicado en el pagaré (64).

Protesto

La falta de pago deberá hacerse constar mediante protesto ante notario, necesariamente si así se exige en el pagaré, o, en otro caso, mediante la declaración del obligado negándose a pagar, firmada y fechada en el mismo pagaré, o mediante declaración equivalente del domiciliatario (allí donde se ha domiciliado el pago, en general el banco).

Pero no es necesario el protesto ni la declaración equivalente contra el librador o sus avalistas (49), salvo que el pagaré fuera ‘No a la Orden’ y el tenedor fuera un endosado, en cuyo caso éste habrá de seguir los pasos de la cesión ordinaria(347-348 CCom).

Si el pagaré es a fecha fija o a un plazo desde su fecha o desde la vista, el protesto por falta de pago debe hacerse dentro de los 5 días hábiles siguientes al vencimiento; y si es a la vista, dentro del año de su fecha o de los 5 días hábiles siguientes (51).

El protesto notarial se hará levantando acta en la que se reproducirá el pagaré, que se comunicará al firmante dentro de los 2 días hábiles siguientes mediante cédula. Hasta las 14 horas del segundo día tras esa notificación, el librador podrá pagar (con los gastos de comunicación y protesto incluidos) o, en su caso, aceptar o visar, o manifestar lo que estime pertinente respecto al protesto.

De todo ello y del pagaré dará traslado el notario al protestante; la negativa a recibir la notificación no afecta a la validez de la notificación (52-53).

El tenedor deberá comunicar la falta de pago a su endosante dentro de los 8 días hábiles siguientes desde el protesto, la declaración equivalente o, cuando el pagaré se hubiera expedido con la cláusula ‘Sin gastos’, desde la fecha de presentación del pagaré.

Y el endosante deberá comunicar todo lo anterior a su endosante dentro de los 2 días siguientes hábiles desde que se le comunicó a él.

Cuando se notifique a un endosante también se notificará a su avalista, si consta su dirección; si no consta, se lo notificará el avalado.

Si no consta o es ilegible la dirección de un endosante, se notificará al anterior endosante. Se considera que la comunicación se ha hecho a tiempo cuando se ponga la carta en el correo dentro del plazo señalado.

Si no se comunica, el tenedor seguirá teniendo su acción, pero será responsable, hasta el importe del pagaré, de los daños que ocasione (55).

Si el pagaré lleva la cláusula ‘Sin gastos’ – que podrá ser puesta por el librador o por los endosantes – no es necesario protestarlo para acudir a la vía ejecutiva, aunque sí será necesario presentarlo al pago y hacer las anteriores comunicaciones. Pero la no presentación al pago no perjudica las acciones directas del tenedor contra el firmante del pagaré (ver jurisprudencia al respecto aquí); solo perjuidica a las acciones de regreso.

Si la cláusula ?Sin gastos' la escribió el librador, vale frente a todos; si la puso un endosante o avalista, frente a quien la puso.

La prueba de que las comunicaciones no se hicieron a tiempo corresponderá a quien lo niegue.

Si hay cláusula 'Sin gastos' puesta por el librador, pero se protesta, los gastos corren de quién levantó el protesto; si la puso un endosante o avalista, los gastos del protesto se podrán reclamar a todos los obligados (56).

Todos los firmantes quedan obligados solidariamente (57).

Lugar de pago

Que se pagará en un lugar concreto (94.4).

Si no pone el lugar de pago, éste será el lugar de emisión, que también se considerará cómo el domicilio del firmante (95.b).

Beneficiario o Tomador del pagaré

Que se pagará a tal persona o a quien tal persona designe.

Puede hacerse la designación tanto nominativamente, como a la orden, sin que esto afecte a la posibilidad de endosar el pagaré (14).

Para que el endoso esté prohibido, es preciso que se ponga “no a la orden” o “no transmisible” (14). No hay inconveniente en que el tomador sea el firmante (4 b).

Pagarés al portador - No valen como título ejecutivo salvo si tienen reconocimeinto de firma

No vale que diga al portador, pues eso no sería un pagaré. No hay pagarés al portador (Res DGRN 24-1-97 – RJ 1997\283 – y 17-9-96 – RJ 1996\6507).

La LCCH no admite la emisión de pagarés al portador (94.5º). Exige que el pagaré contenga el nombre de la persona a quien haya de hacerse el pago o a cuya orden se haya de efectuar, de donde se desprende que un nombre de persona concreta deberá figurar, admitiendo dos formulas, la expedición nominativa y la expedición a la orden.

Cuando van al portador se aplica el art. 544 CCom, que obliga a reconocer la firma del librador para que el título sea ejecutivo.

El derecho del tenedor del pagaré se justifica precisamente porque existe una cadena ininterrumpida de endosos desde el primer firmante hasta llegar a él, y por ello el pagaré no puede decir que se pagará al portador (19 y 15).

La LCCH no deroga expresamente el art. 544 CCom, que se refiere expresamente a la emisión de pagarés al portador. La referencia que este artículo hace a “los efectos a la orden de que trata el título anterior”, debe entenderse ahora a la LCCH, que es la que regula los pagarés cambiarios. En consecuencia, sí es posible la emisión de pagarés al portador, aunque éstos no quedan regulados por la LCCH, sino por el CCom, y salvo que tengan reconocida la firma no son títulos ejecutivos.
  • No es necesaria una autorización legal para emitir pagarés al portador [art. 544 CCom], ya que en nuestro ordenamiento los títulos al portador no constituyen numerus clausus.
  • Su vencimiento se computa siguiendo las reglas de la LCCH [544 CCom].
  • El firmante de estos pagarés puede oponerse al pago alegando las mismas excepciones utilizables que en los casos de pagarés cambiarios ya que el art. 544 CCom remite al hoy derogado art. 523 CCom, y éste último remitiría a los arts. 1464 y 1465 LEC, que han sido sustituidos por la LCCH.
  • Se transmiten por simple tradición, según las reglas generales de los títulos valores al portador.
  • Se puede exigir su pago por medio de juicio ejecutivo si el firmante reconoce la firma por (art. 544 CCom). Este artículo realmente no añade nada, pues cualquier documento privado es ejecutivo, previo reconocimiento de la firma por el deudor.
  • En caso de pérdida del título se aplican los arts. 547 y ss CCom.

Pagarés con el beneficiario en blanco - Valen

Pero sí puede dejarse en blanco el nombre de a quién pagar, en cuyo caso el tenedor podrá rellenarlo antes de cobrarlo poniendo el nombre pertinente.

Pagaré a la orden

El pagaré es esencialmente a la orden: incluso cuando es nominativo resulta a la orden, ya que es transmisible mediante endoso, salvo que pongan ‘No a la orden’ o algo parecido en cuyo caso se transmitirán como una cesión de crédito ordinaria (14 y 21-24).

Pagarés No a la orden

En estos casos, la cesión ordinaria hace que sea necesario comunicar al firmante del pagaré la transmisión, esto es, es necesario protestarlo.

Desde que se le comunique, el firmante solo podrá pagar al nuevo tenedor del pagaré.

Y el cedente no responde de la solvencia del deudor, salvo que hubiera pactado lo contrario, aunque sí de la legitimidad del crédito y de la personalidad con que hizo la cesión (347-348 CCom).

Pagaré incompleto

Si faltan las menciones exigidas por los arts. 93 y 94 LCCH el título no se considera pagaré. Puede tener validez como mera promesa de pago, o puede servir de documento privado para la prueba del derecho, pero no le es aplicable la LCCH.

Pagaré en blanco

Distinto del pagaré incompleto el es firmado dejando en blanco ciertas menciones, y autorizando expresa o tácitamente a una persona para que las rellene en un momento posterior.

Estos pagarés son válidos, siempre que se completen adecuadamente antes del vencimiento.

¿Y si se completan contrariamente a los acuerdos celebrados? El art. 12 LCCH prevé que este incumplimiento no puede ser alegado por el firmante frente a un tenedor de buena fe, pero sí frente al autorizado que hizo mal uso del poder; si el firmante se ve obligado a pagar siempre cabe reclamar contra la persona que hizo uso indebido de la autorización.

Cláusulas adicionales

Son válidas siempre que no sean contrarias a la esencia del pagaré (p.ej. sin gastos; domicilio de protesto, etc.).

En los pagarés a la vista o a un plazo desde la vista, cabe pacto de intereses desde que se libra hasta que se presente a la vista (6).

Endoso del pagaré

Endoso del pagaré a la orden

Los pagarés a la orden se transmiten por endoso, que debe ser total, puro y simple: si es parcial será nulo; si se pone condición o similar se tiene por no escrita; y si es al portador se entenderá que es endoso en blanco (15).

El endosante garantiza el pago frente a los tenedores posteriores.

Pero puede prohibir nuevos endosos: si los prohibe pero se endosa, él no responde frente a los nuevos tenedores (18).

Los endosos tachados se consideran no puestos (19).

Si se adquiere de buena fe un pagaré respetando el orden de los endosos, el tenedor no tendrá que devolverlo ni aunque algún firmante anterior haya sido desposeído del pagaré (19).

El demandado por impago de un pagaré no podrá oponer al tenedor que adquirió de buena fe excepciones personales que tuviera frente a otros firmantes (20).

Endoso en blanco

Es endoso en blanco cuando solo se pone la firma del endosante al dorso del pagaré o cuando no se designa a favor de quién se endosa (16) o cuando es al portador (15).

En caso de endoso en blanco el tenedor podrá completarlo poniendo su nombre u otro, o volverlo a endosar en blanco o a favor de alguien, o entregárselo a otro sin más (17).

Cuando un endoso en blanco vaya seguido de otro endoso, se considera que éste endosante adquirió el pagaré por el anterior endoso en blanco (19).

Endoso para cobranza

Si en el endoso se pone 'valor al cobro', 'para cobranza', 'por poder' o algo similar que indique un mandato, el tenedor solo podrá endosarlo a título de cobranza, lo que quiere decir que el pagador solo podrá oponer las excepciones que tuviera contra el endosante y no las que tuviera contra el cobrador.

El cobrador puede seguir cobrando el pagaré aunque el endosante muriera o se volviera incapaz. (21).

Endoso en garantía o prenda

Si en el endoso se pone 'valor en garantía' o 'valor en prenda' o algo similar que implique garantía, solo podrá endosarse a título de cobranza, pero en este caso el pagador solo podrá oponer las excepciones que tuviera contra el tenedor, si éste lo es de buena fe (22).

Endosos posteriores al vencimiento

Valen los endosos posteriores al vencimiento – aunque el obligado a pagar no puede hacerlos.

Pero los endosos hechos después del protesto o de la declaración equivalente por falta de pago o del vencimiento del plazo para levantar el protesto se consideran como meras cesiones ordinarias.

Los endosos sin fecha se presumen iuris tantum hechos antes del fin del plazo para protestar (23).

Pagarés electrónicos

La Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, permite que los contratos se celebren “por vía electrónica”, siempre que concurra el consentimiento y los demás requisitos necesarios para su validez (art. 23).

Cuando la ley exige una forma escrita, el requisito se entiende cumplido si la información consta en un soporte electrónico. En estos casos, la declaración de voluntad debe hacerse en forma de firma electrónica avanzada, que produce los mismos efectos que la firma manuscrita (art. 3 RDL 14/1999, de firma electrónica).

Si los contratos que exigen forma escrita se pueden crear por vía electrónica, no se ve la razón por qué el firmante no puede emitir por vía electrónica un pagaré y hacerlo llegar electrónicamente al tomador. La Ley, sin embargo, no lo prevé expresamente, refiriéndose únicamente a “contratos”, pero nunca a títulos valores. El lapsus legal se puede salvar, dado que el CCom regulaba las letras de cambio y los pagarés, dentro del Libro II dedicado a “contratos mercantiles”. Desde este punto de vista, los pagarés son “contratos”, y por lo tanto les son de aplicación las normas sobre contratación electrónica.

Ejemplares y copia del pagaré

Del pagaré no se puede emitir más que un único original, pero de éste se pueden sacar copias por cualquier tenedor, indicando en la copia quién es el depositario del título, persona a quien le queda prohibida su transmisión.

La copia se puede endosar (y avalar) de igual forma que el original.

Como máximo se puede emitir una copia para endosar, y las que se quiera para avalar.

El último endosatario de la copia de endoso, antes del vencimiento, tiene que pedir el original al depositario para presentarlo al pago del firmante. Si el depositario no lo entrega, debe levantar protesto notarial, y tiene acción de regreso contra los que hayan firmado la copia, pero no contra el firmante y los demás obligados que firmaron en el pagaré original (82-83 LCC).

Pérdida y destrucción del pagaré

Sin el título, no se puede exigir el pago al firmante. Por ello, si el tenedor pierde el pagaré, es imprescindible que se reconstruya el título. El tenedor desposeído no tiene acción para exigir el pago al firmante, sino únicamente para que se reconstruya el pagaré.

Los arts. 84 a 86 LCCH prevén un proceso incidental, en el que el juez decide en base a las pruebas aportadas por el tenedor desposeído y el firmante, y tras publicar la pérdida en el BOE. El contenido de la Sentencia puede consistir bien en:
  • la obligación del firmante de expedir un duplicado; o
  • en el reconocimiento del derecho del tenedor desposeído a exigir el pago, si el vencimiento ya ha transcurrido.

ACCIONES POR FALTA DE PAGO

Las acciones cambiarias por falta de pago se regulan en los arts. 49 y ss LCCH.

Las acciones cambiarias judiciales ejecutivas se tramitan conforme a los arts. 819-827 LEC (67). También caben dentro del juicio ordinario correspondiente.

También es aplicable, en casos de pagos mediante pagarés, el art. 1.170 CC.

Emitir pagarés sin timbre o con timbre inferior no le quita fuerza ejecutiva al pagaré: a la letra de cambio sí.

El tenedor tiene acción Directa contra el firmante librador (49) y de regreso contra los demás obligados (50) en caso de impago al vencimiento, o, antes del vencimiento, cuando el firmante estuviera en suspensión de pagos, quiebra o concurso o hubiere resultado infructuoso el embargo de sus bienes (50), para acreditar lo cuál bastará la providencia por la que se tenga por solicitada la suspensión de pagos o el auto declarativo de la quiebra o concurso (51 in fine).

Cabe ejercitar la acción cambiaria en juicio ejecutivo u ordinario, una vez superada aquella antigua confusión que hacía coincidir la acción cambiaria con la ejecutiva y la causal con la declarativa, por lo que es tan cambiaria una acción como la otra (SSTS de 9 feb 1981,17 oct 1984, 30 nov 1983 y 2 sep 1998).

STS 782/1998 de 2 sep (Rec. 922/1994) - "El núcleo de la presente contienda está constituido por un negocio jurídico basado en un endoso de lo que en principio era una letra de cambio y que por no reunir los requisitos esenciales que exige el artículo 1 de la Ley Cambiaria, ya no puede reputarse como tal cambial, sino en un documento oficial con todos los efectos del artículo 2 de dicha Ley Cambiaria. Pero asimismo hay que tener en cuenta que la emisión de una letra de cambio que por determinadas razones ha perdido su fuerza ejecutiva, no por ello ha de perder su eficacia, pudiéndose ejercitar la acción cambiaria a través del juicio declarativo correspondiente (S. de 16 de julio de 1.984). Por ello no se puede cuestionar el valor probatorio de la letra que ha perdido su eficacia ejecutiva, tendente a demostrar el negocio subyacente y a la que sirve como medio de ejecución o cumplimiento. En el presente caso también está comprobado la existencia del negocio jurídico subyacente, como es la venta de una partida de jamones, suscrito el 3 de mayo de 1.991. Establecidas las anteriores premisas, hay que efectuar, ahora, el excurso lógico necesario para llegar a la conclusión definitiva. En la presente contienda judicial, todo se inicia por un contrato de compraventa de una partida de jamones, en el que aparece como vendedor, el endosante del cambial que sirve, con otros, como pago al precio, que han pagado los vendedores -ahora recurridos- al endosatario de dicho cambial -ahora recurrente-. O sea, que ha existido un contrato subyacente perfectamente válido y no atacado por el cauce procesal correspondiente, que como pago del precio se han aceptado por los compradores varias letras de cambio que han sido atendidas todas, menos la última girada, las cuales fueron endosadas correctamente al ahora recurrente, y la última al haber perdido su fuerza ejecutiva se ha perseguido su realización a través el actual juicio declarativo. Todo lo cual significa el éxito de la pretensión de la parte recurrente. Otra cuestión sería que se hubiera intentado atacar la validez del contrato subyacente por el mal estado de la mercancía vendida, pero ello ni por asomo lo ha conseguido, ni siquiera perseguido, la parte recurrida, únicamente lo ha mencionado. Por ello no se debe tener en cuenta dicha circunstancia, que sólo se ha comentado."

Conceptos reclamables

La suma reclamable se determina en los arts. 58-59 LCCH y, para la letra de resaca, en el 62.

El tenedor podrá reclamar el pago del importe del pagaré, y sus intereses en su caso; los intereses desde el vencimiento, calculados al tipo del interés legal más 2 puntos; y los demás gastos de protesto y comunicaciones.

Si la acción se ejerce antes del vencimiento se deducirá lo correspondiente (58).

El que hubiera pagado la letra podrá repetir por el importe del pagaré, y sus intereses en su caso; los intereses desde el pago, calculados al tipo del interés legal más 2 puntos, y los demás gastos (59).

Conceptos incluibles en la deuda cambiaria - Reclamables en vía cambiaria aun pagado el principal

Dice la SAP-Jaén 173/2008 de 18 jun (Rec. 175/2008) - "Sentado lo anterior, surge entonces, que conceptos han de integrar la deuda cambiaria, estableciéndose al respecto en el artículo 58 LCCH, que el tenedor podrá reclamar a la persona contra quien ejercite su acción, el importe de la letra de cambio no aceptada o no pagada, con los intereses en ella indicados conforme al art. 6 de la citada Ley, pero además (art. 58. 2º y 3º LCCH), tanto los réditos de la cantidad anterior devengados desde la fecha del vencimiento de la letra calculados al tipo del interés legal del dinero incrementado en dos puntos, más los demás gastos, incluidos los del proteto y los de las comunicaciones, por lo que aun estando acreditado el pago del principal, que puede haberse efectuado con anterioridad a la presentación de la demanda, como una vez efectuada ésta, pero sin haberse efectuado su traslado a la parte demandada, quedaría por abonar parte de la deuda, que no habrá de extraerse para acudir a un procedimiento declarativo, al establecer la LEC en su artículo 819 que solo procederá el Juicio Cambiario, por lo que no podrá prosperar la alegación radicada en el art. 67 de la citada ley, en relación a que quedó extinguido el crédito cambiario (en este sentido SAP Huelva de 25 de aBril de 2007).

Conceptos incluibles en la deuda cambiaria - Gastos de descuento y comisiones de devolución no incluibles

Dice la SAP-Jaén 173/2008 de 18 jun (Rec. 175/2008) - "SEGUNDO.- Se excepciona igualmente por la parte apelante, pluspetición, y que la parte radica en los gastos de descuento. Sobre este particular aparece la polémica en las sentencias de las Audiencias, de bien adoptar la postura estricta que niega su inclusión en la deuda cambiario, u otra más amplia que los integran al considerarlas relacionadas, de forma directa y causal, con un contrato de descuento bancario. La primera postura además tiene presente que dichos gastos deben incluirse además basados en la instrumentabilidad de la letra en el tráfico jurídico mercantil y su utilidad practica (SAP de La Coruña 27 de Abril de 1998 y SAP Valladolid 23 de Septiembre de 2002), y vendrán a ser tenidos en cuenta fuera de la esfera de la cartular mediante el contenido del artículo 1.107 CC en cuanto son consecuencia necesaria de su falta de cumplimiento De otra parte, la postura que niega tal inclusión (AAP de Palencia 14 de Junio de 2001 y SAP Baleares 28 de Junio de 2007), encuentra su razón en el hecho de que las comisiones de devolución, aún siendo gastos bancarios que han sido soportados por la ejecutante, es lo cierto que en el negocio de descuento bancario no ha intervenido la ejecutada. La cuestión se deberá solucionar, con igual razonamiento que el tenido en cuenta en el Fundamento anterior, y por lo tanto al no estar incluidos en el artículo 58.3º LCCH no deberán ser de cuenta de la parte ejecutada, siendo que los previstos en tal precepto, son los que se derivan de manera directa del hecho de que el deudor cambiario no atiende al pago del título correspondiente, siendo por lo tanto estos, los gastos de protesto, o los de comunicaciones, por lo que se habrá de estimar esta alegación y reducirse la cantidad fijada en la instancia en 2.700 euros correspondientes a los gastos de comisión de devolución. Sin perjuicio de ello los cálculos de interés que se realizan por la parte en la alzada, no pueden acogerse al no haberse sometido en la instancia a los principios de rogación, bilateralidad, y contradicción como sustentadores del superior de tutela judicial efectiva."

Costas, intereses y gastos de comisiones bancarias

La SAP-Madrid 172/2009 de 21 abr (Rec 866/2009) dice - "TERCERO.- Dicho lo anterior, hemos de referirnos al pronunciamiento que, en cuanto a costas, intereses y gastos se recoge en la sentencia apelada. Frente al auto de incoación del proceso, en el que se acuerda requerir a la demandada al pago de 37.874,77€ de principal y gastos, mas otros 11.362,43€, calculados para intereses, gastos y costas, cantidades correctas, ya que la primera corresponde a la suma de las dos primeras partidas reclamadas y la segunda es el resultado de aplicar el artículo 575 LEC, la sentencia fija el principal en 34.999,31€ y cuantifica los intereses y gastos en 4.725,46€, cantidades que resultan, la primera de la suma del nominal de dos de los pagarés reclamados, excluyendo el abonado parcialmente, y la segunda de adicionar a los 1.875,46€ que se reclaman como gastos de comisiones bancarias derivados de los pagarés impagados, los 2.850€ que se reclaman como cálculo de intereses devengados, incrementados en dos puntos, a partir de la fecha de vencimiento de los pagarés, hasta el día del pago de los mismos, fórmula que no se considera correcta, siendo la procedente, una vez que se ha desestimado íntegramente la oposición, no se han cuestionado los gastos reclamadosy se ha declarado correcta la inclusión en la condena de los 1.000€ dimanantes del pagaré nº..., adecuar el fallo a la parte dispositiva del auto de 6 de Febrero de 2.008. CUARTO.- En cuanto a las costas causadas por este recurso, su acogimiento obliga a no hacer expresa condena, debiendo abonar, cada parte, las generadas a su instancia y las comunes por mitad, conforme prescribe el artículo 398 LEC. Vistos los artículos citados, preceptos concordantes y demás de general y pertinente aplicación III.- FALLAMOS Que estimando el recurso de apelación interpuesto por don H, debemos revocar referida resolución, exclusivamente en lo referente a las cantidades por las que se despacha ejecución, que se concretan en treinta y siete mil ochocientas setenta y cuatro euros, con setenta y siete céntimos (37.874,77€) de principal y gastos, mas otros once mil trescientos sesenta y dos euros con cuarenta y tres céntimos (11.362,43€) calculados para intereses y costas, sin perjuicio de su ulterior liquidación; manteniendo el resto de los pronunciamientos de la sentencia de instancia; todo ello sin hacer expresa imposición en cuanto a las costas causadas por este recurso.

Pérdida de las acciones cambiarias

El tenedor perderá sus acciones cambiarias cuando no hubiera presentado al pago, dentro de plazo, el pagaré a la vista o a un plazo desde la vista; o cuando, siendo necesario, no se hubiera levantado el protesto o la declaración equivalente; o cuando, siendo ‘Sin Gastos’, no lo hubiere presentado al pago dentro del plazo (63).

Si el plazo de presentación estuviera estipulado en un endoso, solo beneficiará al endosante que la puso (63).

Cuando se pierden las acciones cambiarias frente a todos los obligados, el tenedor puede dirigirse contra algún firmante si éste se hubiera por ello enriquecido injustamente: deberá hacerlo dentro de los 3 años siguientes a la extinción de las acciones cambiarias (65).

Prescripción de la acción cambiaria

Las acciones cambiarias frente al firmante prescriben a los 3 años desde el vencimiento del pagaré (88).

Las acciones frente a los endosantes prescriben al año desde el protesto, declaración equivalente o desde su vencimiento si era con cláusula ‘Sin Gastos’ (88).

Las acciones de un endosante frente al librador o frente a otros endosantes prescriben a los 6 meses desde que pagó o se le notificó la demanda interpuesta contra él (88).

La interrupción de la prescripción (ver 1973 CC) solo surte efectos frente a aquél respecto del cuál se hubiera interrumpido (89).

Es admisible la acción cambiaria que requiere el pago de solo parte de un pagaré

La SAP-Madrid 172/2009 de 21 abr (Rec 866/2009) dice - "PRIMERO.- El presente recurso trae causa del juicio cambiario seguido a instancia de don H contra la mercantil PE SL, en reclamación de 37.874,77€, importe de tres pagarés librados por la demandada, con vencimiento los días..., si bien en cuanto al segundo de ellos, por importe de 6.000€, se circunscribe la reclamación a 1.000€, al aducir el demandante el pago parcial por el resto; pretensión que ha sido acogida por la sentencia apelada, si bien circunscrito el despacho de ejecución a 34.999,31€, mas 4.725,46€, de intereses y gastos; resolución que es cuestionada por el demandante don H, quien formula el presente recurso, en el que se aduce, como único motivo de apelación, error en la apreciación de los fundamentos de derecho de la demanda, todo ello en relación con la desestimación de la cantidad de 1.000€ dimanantes del pagaré nº..., así como los intereses y gastos contenidos en los números 2) y 3) del suplico de la demanda, manteniendo que no se han ejercitado acumuladas una acción cambiaria y otra de reclamación de cantidad, sino, exclusivamente la acción cambiaria derivada del artículo 49 LCCH, si bien, en cuanto a uno de ellos se ha hecho protesta de abono de pagos legítimos por importe de 5.000€. SEGUNDO.- Ha de darse la razón al apelante en cuanto a la cuestión substancial que formula en esta segunda instancia y que no es la otra que la de incluir en la ejecución los 1.000€ que restan de abonar de los 6.000€ de nominal del pagaré nº..., y ello porque efectivamente, la reclamación de dicha suma no implica el ejercicio de una acción ordinaria de reclamación de cantidad que, de existir, sería de imposible acumulación al juicio cambiario, sino que se integra plenamente en dicha acción cambiaria porque la reclamación nace del pagaré citado, siendo incuestionable que mientras no se abone el título en su integridad, conserva plenos efectos en cuanto al resto, quedando fuera de duda la posibilidad y eficacia del pago parcial, tal y como se desprende del art. 45 LCCH. En otras palabras, no ha existido en este proceso acumulación a la acción cambiaria ejercitada, de acciones ordinarias, sino que se ha deducido una acción cambiaria con base en tres pagarés, uno de ellos abonado parcialmente, por lo que la reclamación respecto a éste se ha concretado a 1.000€, suma que restaba por abonar."

Legitimación activa

Legitimación activa del Banco descontante de los pagarés

SAP-Madrid-11 153/2009 de 20 mar (Rec. 430/2007) - "SEGUNDO.- Debe examinarse en el primer motivo de apelación, la legitimación de BANCO DE BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA, S.A. para el ejercicio de la presente acción, en su condición de tenedor de los tres pagarés objeto de este litigio, tenencia generada por el descuento de dichos efectos que en su día llevó a cabo el banco, a la también mercantil BRENTASOL, S.L., y mantenida ante el impago de los mismos y la imposibilidad de resarcirse de su importe a cuenta de la descontataria. Como pone de manifiesto la STS. de 21 de Septiembre de 2.006 , "En virtud del contrato de descuento el Banco descontante tiene la obligación de devolver al descontatario los títulos descontados, cuando no pudo hacer efectivo el crédito incorporado a los mismos, con la misma eficacia jurídica que tenían en el momento que se le cedieron, siempre que el descontatario haya efectuado el reingreso o se haya producido el reintegro. Así lo viene declarando la doctrina de esta Sala (Sentencias de 28 de junio de 2001, 24 de junio de 2002, 30 de abril de 2003, 2 de marzo y 25 de noviembre de 2004; 10 de febrero y 3 de julio de 2006, entre las más recientes)". Posteriormente señala dicha sentencia que "La doctrina jurisprudencial (Sentencias, entre las más recientes, 10 de marzo de 2000; 28 de junio de 2001; 24 de junio de 2002; 2 de marzo y 2 de junio de 2004; 10 de febrero de 2006 ) viene señalando que el contrato de descuento se caracteriza por la cláusula sobreentendida "salvo buen fin", por lo que la transmisión de los títulos por el descontatario al Banco descontante se considera "cessio pro solvendo", que significa la posibilidad de exigir el reingreso o reintegro por parte del descontatario caso de que su crédito incorporado al título no pudiere ser hecho efectivo del deudor del mismo". Este derecho al reintegro puede hacerse efectivo bien extrajudicialmente mediante la práctica de un contraasiento en la cuenta del cliente descontatario, haciéndose así el pago por vía de compensación, el que tendrá plena efectividad en el caso de que existan fondos bastantes en la cuenta para cubrir el importe de los pagarés , los cuales serán devueltos al descontatario, bien por vía judicial, teniendo acción el Banco tanto contra el descontatario, como la correspondiente acción cambiaria , por vía de regreso, contra cualquiera de los obligados al pago en base al título descontado, si bien ha de precisarse, en este último caso, que la legitimación para reclamar a los obligados cambiarios que no han pactado el contrato de descuento, solo se extiende al nominal de los títulos valores y a los gastos de protesto, no así a las comisiones de descubierto pactadas por el Banco con el descontatario, ajenas a la acción cambiaria , que no pueden considerarse incluídas en el artículo 58 de la Ley Cambiaria y del Cheque y que solo a éste pueden reclamarse. TERCERO.- La sentencia de instancia, que en lo substancial acoge la tesis expuesta, remitiéndose a lo dicho por la sentencia de la A.P. de Cuenca de 10 de Mayo de 2.000 , estima la oposición por entender que el Banco demandante, ha dirigiendo la acción tanto contra el descontatario, como contra la libradora y la endosante de los pagarés que, en su día, dejaron de abonarse, tesis que, de ser cierta, debería de corroborarse, pues es cierto que el Banco no puede, de forma simultánea, percibir el importe del crédito resultante del contrato de descuento cargándolo en la cuenta de su cliente y, al mismo tiempo, pretender el cobro del título que no estaría ya poseyendo de forma legítima mas, en el presente caso, no puede equipararse el fallido intento de cobro de los pagarés a la descontataria, mediante el cargo de su importe en cuenta, con el efectivo cobro de los mismos, evidentemente no realizado, al haberse devuelto los pagarés al Banco accionante, argumento que es recogido por la sentencia de la Audiencia Provincial de Cuenca de 10 de Mayo de 2.000 , tantas veces citada, que al respecto señala: "En este sentido, nada obsta la circunstancia de que la entidad financiera procediese a cargar en la cuenta del endosante el importe del título, más comisiones y gastos, pues dicha anotación contable está evidentemente muy lejos de equivaler al pago. Así, y en contra de lo que parece haber pretendido el Letrado de la parte apelante ante esta Sala en el acto de la vista, es claro que el mero apunte contable de cargo en una cuenta corriente bancaria no equivale en absoluto al pago por el deudor, ni sirve, naturalmente, para extinguir la obligación de éste, siendo para ello, lógicamente requisito necesario que previamente existan fondos con los que poder atender a ese cargo". En consecuencia, el Banco accionante, es legítimo tenedor de los títulos -no debe tampoco olvidarse que el endoso de los mismos es en blanco- y, por tanto, está legitimado para ejercitar, conforme a lo establecido en el artículo 50.1 de la Ley Cambiaria y del Cheque, la acción de regreso contra los endosantes, el librador y las demás personas obligadas siempre y cuando, como aquí ocurre, el pago no se hubiera efectuado, debiendo haber sido el título de esta manera presentado al pago en tiempo oportuno y habiéndose levantado el protesto o hecho la declaración equivalente, requisitos que, en el supuesto que ahora se enjuicia, aparece oportunamente cumplido, siendo de aplicación lo dispuesto en el artículo 57 de la Ley Cambiaria y del Cheque cuando dice que los que hubieran librado, aceptado, endosado o avalado una letra de cambio (precepto que opera en cuanto al pagaré conforme a lo prevenido en el artículo 96 de la Ley Cambiaria ) responden solidariamente frente al tenedor de la letra, teniendo el portador derecho a proceder contra todas estas personas individual o conjuntamente, sin que le sea indispensable observar el orden en que se hubieran obligado, sin que la acción intentada contra cualquiera de las personas obligadas impida que se proceda contra las demás, aunque fueran posteriores en orden a la que fue primeramente demandada. Y esto es, precisamente, lo que ha realizado aquí la entidad financiera dirigiendo su acción cambiaria de forma conjunta contra la libradora de los pagarés y contra la endosante, sin que conste acreditado el anterior pago de los citados efectos, pago que no solo no ha acreditado la recurrente, como la correspondía, a tenor de lo dispuesto en el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , sino que queda cuestionado por la propia tenencia de los pagarés por el demandante. En conclusión, ha de estimarse el primero de los motivos de apelación y aceptar la legitimación del banco demandante, para el ejercicio de esta acción, si bien circunscrita tal legitimación, como ya se ha puesto de manifiesto en el fundamento jurídico anterior, al nominal de los títulos valores y a los gastos de protesto, no así a las comisiones de descubierto pactadas por el Banco con la descontataria - BRENTASOL, S.L.-, propias de aquel contrato y ajenas, por lo tanto a la acción cambiaria , y que no pueden considerarse incluídas en el artículo 58 de la Ley Cambiaria y del Cheque, comisiones que importan 920,64 euros y que han de quedar al margen de este proceso."

Acción directa del tenedor contra el firmante

Aún no presentado el pagaré al pago

Como dice la STS-1ª 1137/2000 de 14 dic, "Diversamente de lo que se dice en dicha resolución, el pagaré [se trata de un pagaré no presentado al pago/cobro] no tenía por qué ser protestado, pues según el art. 97 LCCH el firmante del mismo queda obligado de igual manera que el aceptante de una letra de cambio. A su vez el art. 49 de dicha norma establece que, a falta de pago, el tenedor tendrá contra el aceptante y su avalista, acción directa para reclamar, sin necesidad de protesto, lo previsto en los artículos 58 y 59. Es decir, pese a la falta de diligencia imputable al Banco demandado, la entidad actora, al tener en su poder el pagaré no presentado, que le había sido devuelto, disponía de la acción ejecutiva inherente a tal título-valor, sin perjuicio de aquellas otras de naturaleza causal derivadas del contrato subyacente, a las que la Audiencia se refiere."

La STS-1ª 674/2008 de 15 jul, referida a letra de cambio pero aplicable al pagaré, dice: "El motivo se desestima porque las cambiales en que se documentó la parte de precio impagada, aunque no se haya probado que se presentaron al cobro, no por ello han de entenderse perjudicadas en este caso, aplicando literalmente el párrafo 2º del art. 1.170 CC. La pérdida de la acción cambiaria que ello implica es inocua en el caso litigioso, ya que no existen otros obligados cambiarios contra los que el librado aceptante pudiera accionar de regreso. Las letras están libradas por el vendedor y aceptadas por el comprador, y ninguna otra persona consta en ellas como tenedor o avalista. Si la falta de presentación estimase el comprador que le pudiera producir un perjuicio, como el que fuese incumplidor del contrato, lo pudiera haber evitado acudiendo a la consignación que permite el art. 48 de la Ley Cambiaria y del Cheque de 16 de julio de 1.985."

Claramente dice la SAP-Cádiz 202/2008 de 13 nov (Rec. 131/2008) - "En el ámbito sustantivo, podemos decir que la persona que emite el pagaré, denominada firmante, es aquella que promete pagar la cantidad expresada en el título en una fecha determinada (art. 94 Ley Cambiaria y del Cheque). Actúa, al mismo tiempo, como librado y como librador, en la terminología de la letra de cambio. Por eso, asume la obligación cambiaria principal en virtud de la mera declaración o firma del efecto, respondiendo de forma directa y sin necesidad de aceptación. De acuerdo con el art. 97 LCCH, "el firmante de un pagaré queda obligado de igual manera que el aceptante de una letra de cambio". Esta equiparación, respecto a la obligación cambiaria, entre el firmante del pagaré y el aceptante de la letra, junto con la aplicación al pagaré del régimen jurídico relativo a las acciones por falta de pago derivadas de la letra de cambio (arts. 49 a 60 y 62 a 68), según dispone expresamente el art. 96 de la LCCH, hace que el tenedor del título pueda ejercitar contra el firmante la acción cambiaria directa para reclamar su importe, sin necesidad de protesto (art. 49, párrafo segundo ), y sin necesidad de presentación al cobro en el plazo previsto (art. 63 LCCH), dado que el firmante no se obliga bajo ninguna condición, y que el perjuicio de la acción cambiaria sólo afecta a las acciones de regreso pero no a la acción directa contra el obligado principal, la cual se conserva sin necesidad de presentación material del efecto al pago, ni de levantamiento de protesto y, en tanto no prescriba, podrá ser ejercitada tanto por la vía ordinaria como por la ejecutiva.

Acciones del tenedor contra el endosante

Pagaré No a la orden - Necesidad de protesto o declaración equivalente que conste en el mismo pagaré

SAP-Madrid-25 187/2009 de 16 abr (Rec. 812/2008) - "PRIMERO. - Estimada la oposición en juicio cambiario, por faltar el protesto o declaración equivalente de falta de pago, de quien en el pagaré no a la orden aparece como la persona a la que se ha de hacer el pago y transmitente por cesión ordinaria del título al tenedor ejecutante, se alza éste contra la expresada resolución alegando que basta con demostrar, como asegura haber acreditado, la presentación al cobro en tiempo y forma hábil por cámara de compensación y que su pago fue denegado para producir la misma eficacia en orden al cumplimiento de los requisitos exigidos por el artículo 51 LCCH. SEGUNDO. - Compartimos y hacemos nuestros los argumentos y pronunciamientos de la resolución apelada. El artículo 51 LCCH es muy claro al exigir que en el propio título ha de constar la declaración firmada y fechada de la Cámara de Compensación en la que se deniegue el pago. Por tanto, no basta con aportar prueba de la presentación al cobro, como efectivamente demuestra la recurrente en periodo de prueba, sino que la norma exige una declaración y que ésta conste en el pagaré con los requisitos de estar firmada y fechada. Por eso, el artículo 63 LCCH priva al tenedor de sus acciones cambiarias contra el endosante cuando la declaración equivalente no se hubiera hecho, y no se puede entender realizada mientras no conste reflejada en el título."

Excepciones oponibles

El deudor puede oponer las excepciones personales (causales) que tuviera frente al tenedor, y también las que tuviera frente a los tenedores anteriores si el actual tenedor actuó a sabiendas en perjuicio del deudor (20 y 67).

Estas excepciones solo se dan entre personas vinculadas entre sí directamente, salvo mala fe del tenedor.

El avalista no podrá oponer las excepciones personales del avalado.

Si se oponen estas excepciones causales en el juicio ejecutivo, y la sentencia entra en ellas, luego no pueden alegarse en el declarativo ordinario, si se interpusiere éste (TS 20-4-49, 25-3-55 y 17-11-60).

Además, también podrá oponerse alegando:
  • inexistencia o falsedad de su declaración o firma (violencia, coacción, incapacidad, …: esto es, error obstativo y dolo y violencia frente a su causante, aunque no pueden hacerse valer frente a terceros;
  • la falta de formalidades del pagaré o falta de legitimación del tenedor; y
  • la extinción del crédito cambiario (20, 67 – referencias en 14, 20, 45, 46, 48, 59, 60, 62, 63, 67, 88 y 89 y 1156, 1157, 1172, 1174-1176, 1182, 1187, 1192, 1195-1197, 1203 CC).
  • Pago por intervención (70 y 74-78).

Excepciones oponibles - Falta de provisión de fondos - en materia de incumplimiento contractual, sólo el incumplimiento total o absoluto es adecuado en principio para ser opuesto a la acción cambiaria por el cauce del citado art. 67

La SAP-Cádiz 202/2008 de 13 nov (Rec. 131/2008) dice: "Así mismo, y aunque la provisión de fondos es en realidad inexistente en el pagaré, porque librador y librado coinciden en la persona del firmante que además se obliga sin aceptación, de acuerdo con la remisión contenida en el citado art. 96 LCCH, la naturaleza del pagaré no altera sustancialmente el régimen de excepciones previsto para la letra de cambio, y por consiguiente el firmante podrá, en principio, oponer al beneficiario del pagaré las excepciones basadas en sus relaciones personales con él (art. 67 LCCH), ante cuya existencia cede el carácter abstracto de la obligación cambiaria. El régimen de oponibilidad de excepciones al que se encuentra sometida la acción cambiaria aparece configurado muy claramente en los arts. 20 y 67 de la citada Ley Especial, en relación con el art. 824.2 de la LEC. De estas normas se infiere que el deudor cambiario puede oponer al tenedor del título las excepciones basadas en sus relaciones personales con él, debiendo entenderse por "relación personal" cualquier clase de relación jurídica extracambiaria que una a las partes, consagrándose así un sistema dualista, en el que, si bien se mantiene el carácter abstracto de la deuda cambiaria y la inoponibilidad de excepciones causales entre terceros de buena fe, vinculados únicamente por haber suscrito el efecto, dicha abstracción decae, quedando la obligación cambiaria condicionada por la relación preexistente que le sirve de causa, cuando aquélla surge entre partes vinculadas por ese negocio subyacente, en cuyo caso rige la ilimitada oponibilidad de excepciones extracambiarias, cual puede ser la inexistencia o la extinción de la obligación causal. La obligación cambiaria reviste así, en el orden sustantivo y entre partes, un evidente condicionamiento o limitación derivada de su carácter causal que se traduce en la libre oponibilidad de excepciones extracambiarias, puesto que el tenedor cambiario no puede, en tal caso, pretender ostentar más derechos frente al deudor que los que le atribuye la relación causal preexistente entre ambos. Ello no impide, sin embargo, atribuir al negocio cambiario el carácter abstracto que le es propio en el ámbito procesal, y que se traduce en la inversión de "onus probandi" sobre la existencia y validez de la causa. Conforme a lo dispuesto en la Ley Cambiaria, la firma de la letra por el aceptante y del pagaré por el emisor es el hecho constitutivo mismo de su obligación de pago ante el tenedor del efecto (arts. 33, 49, párrafo segundo, y 97 LCCH), siendo la obligación de hacer provisión de fondos al librado, o las demás que se deriven del negocio causal, deberes extracambiarios. De ahí que al librador o tenedor que ejercita la acción cambiaria le baste con la presentación del título, en el que se contiene la obligación de pago, para probar todos los hechos constitutivos de su pretensión, mientras que al demandado que, contra la literalidad del documento, alega un hecho impeditivo o extintivo de la obligación cambiaria, mediante el planteamiento de una excepción causal, corresponde la carga de probar su realidad, incumbiendo así al deudor cambiario principal demostrar la inexistencia o invalidez de la relación que le vincula al accionante. Este efecto de abstracción procesal, derivado de la naturaleza autónoma de la acción cambiaria respecto a la causal y de que la acción que se hace valer es aquélla y no ésta es, además, coherente con el principio general del derecho de obligaciones que establece una presunción "iuris tantum" favorable a la existencia y licitud de la causa de los contratos (art. 1277 CC), trasladable a la obligación cambiaria, que ha de presumirse unida a un negocio jurídico subyacente, real y válido, mientras no se pruebe lo contrario. Aunque el art. 67 LCCH no parece imponer ninguna limitación a las excepciones nacidas de las relaciones personales, el criterio jurisprudencial mayoritario parece orientarse en el sentido de considerar que, dada la naturaleza especial y sumaria del juicio cambiario, con limitada cognición y medios de alegación o defensa, de manera que los efectos de cosa juzgada que produce la sentencia dictada en este proceso se limitan a las cuestiones que pudieron ser alegadas y discutidas en él debiendo plantearse las restantes en el juicio correspondiente (art. 827.3 LEC), su ámbito no puede abarcar todos los aspectos del negocio causal con carácter exhaustivo, y así las materias de fondo de naturaleza compleja que precisan un debate más amplio no pueden resolverse en este procedimiento sin desnaturalizarlo y han de ser remitidas al oportuno juicio declarativo (SSTS 8 junio 1968, 9 febrero 1977, 9 abril 1985, 17 marzo 1989, 15 octubre 1991). Así, en materia de incumplimiento contractual, sólo el incumplimiento total o absoluto es adecuado en principio para ser opuesto a la acción cambiaria por el cauce del citado art. 67, pero no, en términos generales, el mero incumplimiento irregular o defectuoso, que no puede servir de obstáculo a la acción basada en un título cambiario cuyo libramiento responde a la necesidad de cumplir una obligación preexistente, salvo que se trate de vicios o defectos de tal entidad o relevancia que supongan una frustración total del fin del negocio, dándose un verdadero "aliud pro alio", que hace imposible servirse de la cosa entregada conforme a su natural destino, de manera que no es posible aducir la "exceptio non rite adimpleti contractus" dentro del juicio cambiario, al no ser el cauce adecuado para discutir incumplimientos que no son esenciales, patentes o categóricos, y que inciden en aspectos que desbordan el estricto marco de este proceso, so pena de convertirlo en un juicio amplio sobre la valoración y el cumplimiento del contrato subyacente. En el presente caso, la parte deudora alega el incumplimiento total puesto que entiende que tales pagaré no obedecen a deuda alguna. Y si tenemos en cuenta el reconocimiento por parte del legal representante de la entidad Patersur de que Construferjes le hizo adelanto a cuenta de certificaciones que pudieran emitirse con posterioridad y que esta entidad no terminó las correspondientes obras, es por lo que debemos entender que dichos pagarés no obedecen a trabajo real realizado, como lo viene a demostrar que dos pagarés sean librados con anterioridad a la fecha del documento en el que ambas entidades vienen a liquidar sus cuentas, con un saldo muy positivo para la entidad apelada. Pero es que además, la conducta de ambas entidades con posterioridad a dicho documento liquidatorio nos lleva a la conclusión de que los pagarés reclamados no obedecían a realidad alguna, y que en todo caso deberá ser en el juicio correspondiente donde deban determinar el saldo liquidatorio entre ambas, en base a la sobras relamente ejecutadas por Patersur y las cantidades efectivamente abonadas por Construferjes."

Falta de provisión de fondos - Letras o pagarés de favor - Inversión del onus probandi

Dice la SAP-Jaén 173/2008 de 18 jun (Rec. 175/2008) - "Pues bien, como reiteradamente se ha afirmado por éste Tribunal, la persona que emite el pagaré denominada firmante, conforme a la denominación que se contiene en el punto 7 del art. 94 LCCH, promete pagar la cantidad determinada en el citado pagaré y a la fecha que indica, encontrándonos así ante una promesa de pago, pura y simple (art. 94.2 LCCH) y actuando dicho firmante como librador y librado, y sin ser precisa la aceptación, queda obligado como el aceptante en una cambial. Siendo por lo tanto el pagaré, al igual que la letra de cambio, un negocio causal entre las partes, lo que supone un evidente condicionamiento o limitación derivada de dicho carácter, que se traduce en la libre oponibilidad de excepciones extracambiarias, puesto que el tenedor cambiario no puede, en tal caso, pretender ostentar mas derechos frente al deudor que los que le atribuye la relación causal preexistente entre ambos, siendo la obligación de hacer provisión de fondos al librado, o las demás que se deriven del negocio causal, deberes extracambiarios. De ahí que al librador o tenedor que ejercita la acción cambiaria le baste con la presentación del titulo, en el que se contiene la obligación de pago, para probar todos los hechos constitutivos de su pretensión, mientras que el demandado, que contra la literalidad del documento, alega un hecho impeditivo o extintivo de la obligación cambiaria, mediante el planteamiento de una excepción causal, corresponde la carga de probar su realidad, incumbiendo así al deudor cambiario principal demostrar la inexistencia o invalidez de la relación que le vincula al accionante. Este efecto de abstracción procesal, derivado de la naturaleza autónoma de la acción cambiaria respecto a la general del derecho de obligaciones que establece una presunción "iuris tantum" favorable a la existencia y licitud de la causa de los contratos (art. 1277 CC), trasladable a la obligación cambiaria, que ha de presumirse unida a un negocio jurídico subyacente, real y valido, mientras no se pruebe lo contrario. Por lo que, una vez justificado que el mismo reúne todos los requisitos del art. 84 de la citada Ley, solo queda por determinar si existe, la provisión de fondos a que se opone la demandada (S.A.P. Murcio 05.04.2005). En este sentido, el negocio cambiario, es abstracto, careciendo de causa típica que lo individualice y obedeciendo a diversas causas, como pueden ser donandi, credendi, de caución, o solvedi, integrándose en el grupo de los negocios jurídicos abstractos, como la cesión de créditos o reconocimiento de deuda, aunque presumiéndose siempre la causa, aun no expresada ésta. Como ya se afirmó por esta Audiencia Provincial Sección 1ª, S. 04.11.04 (Pte. Jurado Cabrera, María Jesús), en este sentido, es necesario señalar que mientras que en la anterior legislación, la alegación por parte del librado-aceptante de la falta de provisión de fondos o en este caso la falta de causa de las letras de cambio, hacía recaer sobre el librador la carga de probar la existencia de la misma, como presupuesto necesario de una deuda cambiaria que le alcanza, en la actualidad este último es deudor por el hecho de aceptar libre y validamente la orden de pago aparejada a la propia letra, de modo que la obligación del deudor cambiario dimanante de la apariencia de licitud y existencia de la relación cambiaria, induce a presumir la exigibilidad de la deuda por la razón de la eficacia constitutiva del titulo, por lo que no recae sobre el librador la carga de probar que el tiempo del vencimiento era deudor el aceptante de una cantidad igual o mayor, es decir la provisión de fondos, sino que es al deudor cambiario a quien atañe alegar y probar las excepciones personales frente al tenedor legitimo de la letra, que articula al amparo del art. 67 de la Ley Cambiaria, incluidas las dimanantes de la relación provisoria y en el caso de letras de favor o complacencia el motivo determinante del favor."

Falta de provisión de fondos - Letras o pagarés de favor o complacencia vs Fraude de ley

SAP-Burgos-3 168/2009 de 16 abr (Rec. 96/2009) - "Primero. Se ejercita en los presentes autos la acción cambiaria contra los dos intervinientes en el libramiento de un pagaré , uno en calidad de librador y aceptante, y el otro en calidad de tomador o librado, y ejercita la acción cambiaria un tercero que está en la posesión del pagaré por haberlo adquirido en virtud de una operación de descuento. Recurre en apelación la única parte que se opuso a la demanda que fue el librador aceptante Aislamientos SL. (...) Tercero. Como segundo motivo de oposición se alega la falta de provisión de fondos, y ello por tratarse de un pagaré de mero favor o complacencia que se libró con la exclusiva finalidad de dar crédito a Aisladitex SL. Como señala la SAP Vizcaya (Sección 3) de 1 de febrero de 2007 (SP/SENT/113085 ) alegada la excepción por el deudor cambiario, de suscripción del pagaré por mera complacencia o de "favor" es preciso recordar que esta sala tiene establecido con reiteración en relación a esta alegación, y así en sentencia de 22/4/98 "efectivamente esta Sala ha tenido ocasión de pronunciarse en resoluciones anteriores respeto de las denominadas letras de favor y manteniendo que: letras de favor son aquellas en las que el firmante no se incorpora al círculo cambiario con el propósito de contraer una deuda, sino tan sólo con la finalidad de procurar un crédito a otro firmante, que se verá favorecido con el descuento de la letra. Una nota esencial de la letra es la existencia de una relación amistosa entre el favorecedor y el favorecido, y por ello, se denomina también letra de complacencia, dado que no se concibe otra causa que justifique que alguien preste su consentimiento a aceptar una letra sin tener intención de introducirse en el círculo cambiario, llegándose a exigir como característica de la letra da favor, el que el favorecedor se encuentre en una situación económica que le permita reforzar el crédito de una forma objetiva dado que si el favorecedor no tuviera bienes para garantizar el crédito, nos encontraríamos ante un auténtico fraude de ley. Por otro, se debe resaltar que la característica de la letra de favor consiste en que no tiene detrás una deuda extracambiaria del firmante al favorecido, siendo la función de la cambial ser girada por el librador sin hacer provisión de fondos y obteniendo mediante la cesión al tomador un crédito, si bien con la contraprestación de remitir el efectivo al aceptante, antes de que sea presentada al pago. De lo expresado ahora, se desprende, que sería incongruente oponerse a una ejecución cambiaria, alegando simultáneamente la falta de provisión de fondos y la condición de la letra de favor o complacencia, dado que cuando se argumenta que la letra es de favor, en realidad se esta admitiendo como causa contractual el afianzamiento, valor equivalente a la provisión de fondos (STS de 9 de Octubre y 3 de Junio de 1.963), y cuya prueba incumbe al opositor. E igualmente cuando la letra se presenta a ejecución por un tercero ajeno al ámbito cambial, se contiene que aún así y admitiendo se tratase de letras de favor y teniendo presente que tal figura entronca con el concepto del negocio jurídico fiduciario, cuya principal característica es la divergencia entre el fin económico que se persigue y el medio jurídico que se utiliza, de tal modo que las partes se proponen obtener un efecto distinto y más restringido del que es propio del medio jurídico que se pone en juego. Teniendo en cuenta que la letra de cambio es un título valor destinado a circular en el tráfico mercantil, por consiguiente entre favorecedor y favorecido ese pacto interior es preferente, pero el problema se plantea respecto de terceros adquirentes de esas letras porque la tenencia faculta para el ejercicio de las acciones cambiarias y de ahí que la Ley Cambiaria trate de armonizar uno y otro aspecto de esas letras, defender los intereses de favorecedor por un lado y tenedor o portador por otro, al disponer el artículo 20 que el demandado por una acción cambiaria no podrá oponer al tenedor excepciones fundadas en sus relaciones personales con el librador o tenedores anteriores, a no ser que el tenedor al adquirir la letra haya procedido, a sabiendas en perjuicio del deudor. Y el artículo 67 permite oponer las relaciones personales que tenga con los tenedores anteriores, si al adquirir la letra el tenedor procedió de mala fe. En el supuesto de autos, aunque ahora en el recurso se alegue la exceptio doli que supondría que Caja España habría adquirido el pagaré a sabiendas de la falta de provisión de fondos, ni tan siquiera se ha intentado probar esta circunstancia, lo cual además es sobremanera difícil tratándose de un Banco ajeno a la forma concreta en la que se hayan desarrollado las relaciones ente las partes firmantes del pagaré. Por otra parte si la causa del pagaré era la obtención de financiación para Aisladitex SL, esta se obtuvo con el descuento del pagaré en Caja España, con lo que la adquisición del pagaré por el Banco entraba dentro de las previsiones del negocio concertado entre las partes."

Excepciones - Exceptio doli - Conivencia entre endosante y banco descontante

SAP-Madrid-11 153/2009 de 20 mar (Rec. 430/2007) - "CUARTO.- La desestimación, al menos en parte del primero de los motivos de oposición, obliga a examinar el segundo de ellos que se enmarca en el ámbito de la exceptio doli, aduciendo la ejecutada connivencia entre la endosante y el Banco accionante. La procedencia de examinar cuestiones derivadas del contrato causal, o lo que es igual, la posibilidad de examinar las excepciones que bajo la expresión relaciones personales entre deudor cambiario y tenedores anteriores -en la terminología del artículo 67 LCCH, de aplicación al pagaré por la remisión expresa que lleva a cabo el artículo 96 de la propia Ley- engloba dicho precepto, solo es posible, en los casos de endoso, cuando el tenedor ha adquirido el pagaré, a sabiendas del perjuicio del deudor, tal y como el citado artículo establece, en perfecta sintonía con el artículo 20 de tan citada Ley, cuando con carácter general establece que el demandado por una acción cambiaria, no podrá oponer al tenedor excepciones fundadas en sus relaciones personales con el librador o con los tenedores anteriores, a no ser que el tenedor al adquirir la letra -el pagaré-, haya procedido, a sabiendas, en perjuicio del deudor. Esta circunstancia, -connivencia con el tenedor a la hora de llevar a cabo el endoso, o al menos cocimiento del perjuicio que se causaba al deudor cambiario con dicha transmisión-, integrada en el proceso a través de la doctrinalmente conocida como "exceptio doli", es el único medio, en supuestos como el presente, para permitir el examen de la relación subyacente respecto de la que el banco ejecutante es tercero cambiario, exigiéndose en todo caso, la acreditación por parte de quien lo invoca, del concierto o al menos del conocimiento de las circunstancias excepcionales que concurrían en el caso de autos, demostración, que conforme a lo dispuesto en el artículo 217 CC, corresponde acreditar a la ejecutada, siendo evidente que en el presente caso, en modo alguno consigue acreditar dicha circunstancia, pues ni se ha practicado prueba al efecto, ni tampoco puede inferirse dicha connivencia, pues una cosa son las operaciones que el banco pueda hacer una vez impagados los pagarés y otra, muy distinta es que se sepa con anterioridad a su descuento las circunstancias existentes en el contrato subyacente, supuesto este último que podría dar lugar a considerar la excepción expuesta, y que, de haberse conocido por la entidad bancaria, hubiera dado lugar al rechazo del descuento de los pagarés en cuestión; razones que han de comportar la desestimación de este motivo de oposición."

Letras de resaca

Sobre las letras de resaca, ver 60 y 62.

AVAL

El pago puede garantizarse mediante aval total o parcial del importe del pagaré, que deberá constar en el mismo pagaré.

Pueden ser avalistas los firmantes del pagaré o terceros.

Puede avalarse aún después del vencimiento o de la denegación del pago, siempre que el avalado no estuviera liberado al tiempo de dar el aval (35).

La simple firma de alguien – que no sea el firmante o el librado - en el anverso del pagaré vale como aval.

Si no se dice a quien se avala, se presume que es al librador firmante (36).

El avalista responde como el avalado, pero no podrá oponer las excepciones personales del avalado.

El aval vale aunque la obligación garantizada fuera nula, salvo que lo sea por vicio de forma.

Al pagar, el avalista adquiere los derechos del pagaré frente al avalado y quienes sean responsables frente a éste (37).


FISCALIDAD

Los pagarés nominativos, No a la orden o al portador no están sujetos al pago del timbre móvil del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados por el concepto de documentos mercantiles; los demás (los que son a la orden) sí.

Pero en algún caso pueden estar sujetos, especialmente cuando llevan rendimientos implícitos (en general, los pagarés financieros).

Emitir pagarés sin timbre o con timbre inferior no le quita fuerza ejecutiva al pagaré: a la letra de cambio sí.

El obligado a pagar impuestos en su caso es el librador firmante.