CUENTOS DE NAVIDAD.

  "Todo padre tiene la obligación de inventar cuentos para sus hijos"  -  Oscar Wilde.

   

 1. Leyenda del árbol de navidad.

      Era Nochebuena. Había nevado todo el día, pero por la tarde, la nieve había cesado de caer y el cielo estaba lleno de estrellas. Un leñador volvía a su casa, atravesando el bosque. Se le había hecho tarde y la noche lo había sorprendido en el bosque.

      El hombre se detuvo un momento para descansar un poco. Alzó los ojos y vio ante sí un pequeño abeto que se alzaba al cielo. Miles de estrellitas parecían estar posadas en sus ramas, como si estuviera cubierto de hilitos de plata. Ante aquella escena tan inesperada, el leñador se quedó maravillado.

      Tras cortar el abeto, se lo llevó a casa, donde lo esperaban su mujer y sus dos hijitos. Como por milagro, las estrellitas se habían quedado sobre las ramas del árbol.

           Durante toda la Nochebuena la casa del leñador quedó iluminada por el pequeño abeto reluciente.

 

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2. El conejito burlón

              Vivía en el bosque verde un conejito dulce, tierno y esponjoso.  Siempre  que  veía  algún  animal  del  bosque, se burlaba  de  él.  Un  día  estabada  sentado a la sombra de un árbol, cuando se le acercó una ardilla.
       - Hola señor conejo.
              Y  el conejo mirando hacia  él  le sacó la lengua  y  salió corriendo. Que maleducado, pensó la ardilla. De camino a su madriguera,  se  encontró  con  una  cervatillo,  que  también quiso saludarle:
   - Buenos días señor conejo; y de nuevo el conejo sacó su lengua  y se fue corriendo. Así,  a todos los animales del bosque que se iba encontrando en su camino.
        Entonces todos los animales decidieron darle una lección, y  se  pusieron de acuerdo para que cuando lo vieran , no lo saludaran, como sino le vieran. Y así lo hicieron, ignoraron al conejo. No hablaron con él ni le saludaron. Un día, los animales
 
organizaron una fiesta, el conejo escuchó el lugar donde se iba a celebrar y pensó en ir, aunque no le hubiesen invitado. 
      Cuando todos los animales se divertían, apareció el conejo en medio de la fiesta y todos hicieron como sino le veían. El conejo abrumado ante la falta de atención de sus compañeros decidió marcharse con las orejas bajas. Los animales, dandóles pena del pobre conejo, decidieron invitarle a la fiesta. Pero le hicieron  prometer que nunca más haría burla a ninguno de los animales del bosque.
  El conejo muy contento, prometió no burlarse nunca más de sus amigos del bosque, y todos se divirtieron mucho en la fiesta y vivieron muy felices para siempre.
  

 

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3. Un viaje increíble

          Carlos, era un ratón que vivía en la punta de un cerro, trabajaba día y noche para limpiar el polvo a una bota que hace años atrás le había regalado su amigo, el viejito Michel.
          Era su costumbre pasar las navidades con esa bota, y  como  faltaba poco para las fiestas, estaba limpiándola, cuando  escuchó que golpeaban su puerta.
   - ¡Era su amigo Michel, que venía del pueblo!
   Se le veía muy cansado, por lo que se sentó a descansar.  Michel había subido caminando hasta la punta del cerro para invitar a Carlos a pasar la Navidad en su casa porque pensaba que su amigo se sentiría solo en Navidad,  había tardado en su viaje más de los que debía, sabía que para subir a la punta del cerro tenía que caminar nueve días, pero…debido a  lo resbaloso del pasto, había tardado el doble.
Michel se encontraba cansado y triste porque faltaban solo tres días para la Navidad. Sabía que era imposible estar de vuelta con su familia para ese día.
      Carlos, preocupado, pensaba y pensaba en cómo poder ayudar a su amigo.  ¡Y planeó un viaje increíble!
     Y fue así que, con voluntad y amistad, Carlos y Michel celebraron juntos la Navidad. Carlos con su bota, y Michel con su familia
.

 

                            

 

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4. Un regalo de navidad.

   En una pequeña ciudad había sólo una  tienda que vendía arboles de Navidad. Allí se podían encontrar arboles de todos los tamaños, formas y colores.
  El dueño había organizó un concurso para premiar al árbol más bonito y mejor decorado del año y  sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio.
  Todos los niños de la ciudad querían ser premiados  y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.
  Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:¡A mí... a mí... mírame a mí ¡
  Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la
atención y lograr ser escogidos.
  ¡A mí que soy grande!... ¡no, no a mí que soy gordito!... o ¡a mí que soy de chocolate!... o ¡a mí que puedo hablar!. Se oía cada día.
    La tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía:
  A mí, a mí... que soy el más chiquito.
    Casi en vísperas de Navidad, llegó una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito. Se llevaron  el único árbol que le quedaba: pequeñito.

    El arbolito se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso. Cuando llegó a una casa tan grande, , el arbolito pensó: ¿Cómo siendo tan pequeño, podría  lucir ante tanta belleza y majestuosidad?.
   La pareja llamó a su hija:¡Regina!... ven... ¡hija!... te tenemos una sorpresa!
   El arbolito escuchó y su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
    Pero, al verlo, la niña dijo:  Yo quería un árbol grande, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? y rompió en llanto.
 ¡No lo quiero!...es horrendo... ¡no lo quiero! Gritaba furiosa la niña.
   Los padres, desilusionados,  lo llevaron de regreso a la tienda y arbolito quedó muy triste.

   Más tarde, llegó a la tienda una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes. Compraron el arbolito sin importarles el tamaño.
   Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban:
 - ¿Lo encontraste papi?... ¿Es cómo te lo pedimos
mami? , los niños se le fueron encima al pequeño arbolito.
 ¿Y que pasó despues?  Ya se lo imaginarán...

 

            

 

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5 . Nacimiento del Niño Jesús

    Era un 24 de diciembre María y José iban camino a Belén, José iba a pie y María sentada en un asno.
 Ella estaba embarazada y esa noche tendría a su hijo, el que se llamaría Jesús.
    Tiempo atrás el arcángel Gabriel había visitado  a María para anunciarle que en su vientre llevaría al hijo de Dios, al que debía llamar Jesús.
     Buscaron donde dormir esa noche, pero nadie podía alojarlos, estaba todo ocupado. Un señor de buena voluntad les presto un establo para que pasaran la noche y  José juntó paja para hacerle una cama a Maria.
      En el cielo nació una estrella que iluminaba mas que las demás y en el oriente, lejos de Belén estaban tres sabios astrólogos, se llamaban: Baltazar, Melchor y Gaspar. Ellos sabían que el nacimiento de esta estrella significaba que un nuevo rey iba a nacer.
      Los tres sabios a los que conocemos como Los Tres Reyes Magos fueron guiados por la estrella hasta el pesebre del nuevo rey: Jesús.
  "El nuevo rey ha nacido" dijeron los Reyes Magos, y le regalaron a Jesús oro, mirra e incienso.
  Así como Baltasar, Melchor y Gaspar llevaron regalos a Jesús, ahora el viejito pascuero(Papá Noel) trae regalos en Navidad, celebrando cada año, el Nacimiento de Jesús.

      

 

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6.-

(por completar)