·· Foto de Francisco Garzón Céspedes con sus padres realizada en 1989 en La Habana



Todo,
cada minuto de mi vida actual -y de mi existencia desde hace mucho-
y cada acción y/o palabra de mi obra,
en homenaje a mis padres,
de inicio una sirvienta y un obrero de línea,
pobres pero nunca miserables,
que respiraron sin algo de que avergonzarse y haciendo mejor lo que los rodeaba,
y, por tanto y hasta el infinito, haciendo mejor el mundo.
Dos seres que se amaron entre sí hasta el final y más de lo que me amaron,
y que me amaron tanto y tan ejemplarmente que desde los inicios mismos me permitieron
ser, estar, amar, crear, comunicar, comprender
y compartir y compartirme.
Todo, igual, a mi amor de pareja,
que es verdad porque cada cual ama a la otra parte más de lo que se ama,
algo que yo aprendí de mis padres.