Linguística Chomskiana

 

Durante los siglos XVII y XVIII los estudios del lenguaje se centraron en atribuir reglas para el uso adecuado de éste. De esta manera, se retomó el concepto “gramática” propuesto por los griegos en siglos anteriores. En 1816 comenzó un nuevo periodo cuando se descubrió que las distintas lenguas podían compararse entre sí, y de esta manera investigar el origen y relación que existían entre ellas.

En siglo XIX, gracias a la inspiración causada por el lingüista suizo Ferdinand Saussure, se bautiza al estudio del lenguaje con el nombre de “Lingüística”. Fueron precisamente los estudios de este teórico, los que dieron la base para la distinción entre lengua (como sistema) y habla (como uso) y la definición de signo lingüístico (significado y significante) que serían necesarias para los estudios posteriores. Sin embargo, a pesar de haber tenido una aceptación casi general por parte de los teóricos, surgieron en paralelo críticos y por ende, nuevos lingüistas que con un nuevo paradigma intentaron dar un giro al ciencia El más importante de ellos es el estadounidense: Noam Chomsky.

Este lingüista norteamericano creó una corriente llamada generativismo, la cual permitió comenzar a estudiar el lenguaje desde un punto de vista internista, es decir, dejar de lado el lenguaje como vínculo social, y así visualizarlo como una capacidad innata, y por ende, comenzar a estudiar la mente humana.

La lingüística chomskiana produjo un desplazamiento del centro de atención del estudio, que pasó de la lengua como sistema, a la lengua como proceso de la mente del hablante, y por ende, sería una capacidad innata tanto para adquirir como para usar una lengua.

Al firmar que “las lengua son objetos del mundo real internos a la mente de los individuos, es decir, (…) propiedades de la mente-cerebro, (...) individuales (...) e (…) intencionales (…)” (P. 23), Chomsky dejó de lado el lenguaje como medio de comunicación social y vital para centrarse en éste como competencia lingüística, esto es el conocimiento de una lengua.

Ahora bien, el niño nace con este órgano mental, donde aproximadamente a los ocho meses de edad se activa el Mecanismo de Adquisición Lingüístico (LAD) y así su competencia comienza a desarrollarse. Éste necesita escuchar la lengua y así, activará el mecanismo propio del lugar donde se encuentra (así se explica la diversidad de idiomas).

Chomsky platea que existen Universales Lingüísticos, es decir, elementos que conformen la gramática universal (mecanismo que permite producir y comprender una lengua.)
 
Problemas abordados por la Linguística Chomskiana
 

Teniendo en cuenta que la lingüística chomskiana nos habla de la mente como “el órgano mental del lenguaje que conforma sistemas autónomos premodelados de manera innata(…)” (P.35), es posible afirmar que los fenómenos verbales que podrían ser abordados son aquellos en que el lenguaje de un individuo aparece afectado de manera individual, es decir, no por consecuencia de otra deficiencia. Por ejemplo, la afasia (pérdida de las habilidades comunicativas previamente aprendidas y comúnmente se presenta después de accidentes cerebrovasculares o enfermedades degenerativas que afectan las áreas del lenguaje en el cerebro) y la disartria (dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras, se manifiesta en la conversación diaria) podrían ser trastornos del lenguaje estudiados por la lingüística chomskiana, ya que ambos casos las personas tienen dificultad para expresarse, sin embargo, no es producto de que no entiendan; pueden leer y comprender correctamente, sólo el poder comunicar algo les es difícil o imposible, en casos más severos.

Como conclusión, es posible reafirmar que los trastornos del lenguaje que podrían ser abordados desde la lingüística de Chomsky son aquellos en que se presentan disociaciones dobles, esto quiere decir, “en los cuales un paciente tiene deteriorada una determinada capacidad cognitiva mientras conserva intacta otra, y un segundo paciente no presenta alteraciones en la primera capacidad a la vez que ha perdido, en mayor o menor grado, la segunda”(P. 37).

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