¿Si o no?
 
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En una encuesta[1] a boca de jarro, informal por supuesto, me gusta preguntarles a las personas que tienen o han tenido alguna relación de cualquier índole con la UNA, si estarían dispuestos a donar una cantidad simbólica a la institución. El ejercicio es divertido y tiene una respuesta variada, colorida e interesante. Los lógicos modernos la llamarían respuesta difusa o borrosa. Típica de nuestra idiosincrasia en la cual nunca existe un si o un no.

Es común hallar en los sitios web de las universidades de los Estados Unidos un hipervínculo hacia la página de donaciones, allí los abultados numeritos navegan en aguas diáfanas y agradecidas.

Por ejemplo, en la página principal de la Trinity University de San Antonio en Texas está la conexión a “Supporting Trinity”, se leen estos tres párrafos que agrego enseguida:

“Trinity University está agradecida por el soporte financiero recibido de sus alumnos, personal administrativo, académico, padres de familia, fundaciones y empresas. Este soporte le ha permitido a Trinity llegar a ser una institución excepcional”.

“Sin embargo, los retos que aún enfrenta Trinity, hacen que ese soporte siga siendo necesario. Trinity se esfuerza por llegar a ser una institución líder en artes y ciencias en el país y procura reclutar a los mejores estudiantes que en última instancia serán los líderes del mañana, la universidad continuará requiriendo la asistencia de aquellos que creen en su misión”.

“Dar es una decisión individual, y Trinity ofrece oportunidades que se ajustan a las expectativas de cada persona. Mucha gente da porque recibió becas y ayudas financieras cuando fueron estudiantes y ahora desean ver a otros jóvenes gozando de las mismas ventajas que Trinity les dio. Otros apoyan sus programas y departamentos preferidos debido a la creencia de que los estudiantes de estas áreas contribuirán con la sociedad…”.

Textos similares se encuentran en casi cualquiera de las cientos de universidades y colleges de los Estados Unidos. En algunas de estas instituciones incluso tienen un monto meta, como el que se establece en la teletón. En Trinity el objetivo es obtener $200 millones.

Según el U.S. News & World Report’s “America’s Best Colleges, Trinity tiene 15 años de ser el college número 1 en su especialidad, gracias en cierta medida a la ayuda de las personas que creen en la institución, usualmente son personas vinculadas afectivamente con la universidad.

En Harvard University los principales contribuyentes por muchas décadas habían sido los ex-alumnos, sin embargo, este panorama ha cambiado y ahora, no sólo este colectivo colabora, también lo hacen empresarios exitosos que en algunos casos ni siquiera han pasado por una universidad, la motivación surge al ver en Harvard un gran sustento para sus negocios. Esta universidad recolecta varios cientos de millones de dólares anualmente.

Me imagino que estas instituciones tendrán un departamento de donaciones, cuyo personal cuenta con el perfil adecuado para atender a los posibles colaboradores, pero sobretodo, para ir a tocar puertas y atraer fondos. Me imagino también, que al igual que allá, aquí existen ex–alumnos, padres de familia, empresas, empleados, fundaciones, pensionados, todos y todas, agradecidos con la UNA que gustosamente estarían dispuestos a dar. ¿? Ya tenemos los filántropos del fútbol nacional…

La Fundación Bill & Melinda Gates de Seattle, por ejemplo, contribuyó con $10 millones a la Universidad de Duke para apoyar las becas de los estudiantes de la escuela de negocios, y el actor Paul Newman recién donó la misma cantidad a la Kenyon University de Ohio donde estudió. En esta universidad la meta es recolectar $230 millones.

Quizá el hecho más notable sea el de La Universidad de California en Los Angeles (UCLA) que reporta en su página “Giving to UCLA” la increíble cifra de tres mil millones de dólares aportados por 225.000 donantes. Entre los consentidos se encuentran los que aportaron un millón de dólares, y por supuesto, los atendieron en la zona VIP del evento realizado en abril para festejar la marca mundial.

En mi modesta escuela primaria, en Santo Domingo de Heredia, había un fondo de donaciones, llamado patronato, cada familia aportaba mensualmente una cantidad simbólica de acuerdo a su presupuesto o a sus sentimientos. No tengo idea del destino final del dinero, pero sí la certeza de la infinidad de circunstancias donde ese dinero se convertía en un paliativo divino. Era una gran escuela pública. Los hijos de Jorge Pasión eran los preferidos de las maestras por los onerosos aportes.

Siempre recuerdo con aprecio a Flor Abarca Campos, una humilde agricultora a quien conocí en medio de la neblina perenne en Londres de Quepos, ella me dijo:

-Vivo eternamente agradecida con la Universidad Nacional por haberle permitido a mis hijos estudiar, siempre les digo que deben devolverle el favor de alguna manera.

Fue en ese momento que se me ocurrió iniciar ese divertido referéndum con una sola y breve pregunta:

¿Usted daría?

***

Resultados de la encuesta hasta hoy 3 de junio de 2007

68.73% Indecisos

25.03% Si

6.00% No rotundo

0.24%No responde



[1]Instrumento numérico que los antiguos solían emplear para engañar a la gente.