La Química del Amor

 
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"Polvo serán, mas polvo enamorado".
Francisco Gómez de Quevedo y Villegas.
(1580-1645)


Le sugerí a un estimable colega, PhD en Química y enamorado, que escribiera un artículo acerca de la química del amor, y su respuesta, escueta pero contundente fue: me puedo entregar. Y para verdades el tiempo y para justicia Dios. Unos días después descubro en Internet una noticia inquietante, ahora les cuento, y enseguida otra sorpresa, veo en los anaqueles del súper mercado la revista de la National Geographic desplegando en la portada el tema de marras. ¡Alors, mon ami!

Me encuentro con una investigación realizada en la Universidad de Pisa. Los fríos científicos desnudan la magia del amor con un golpe: directo y seco, el amor no es ni más ni menos que un asunto químico, ecuaciones, hormonas y sustancias melosas, todo reducido a los viejos conceptos: tiempo, espacio y materia. Lo fragmentan como si tal, en una pizarra de laboratorio, entre integrales, derivadas, series de Fourier y funciones insólitas cuyos colochos(1) tienden a cero en intervalos cerrados, nada de sábanas blancas, ni copas de vino, ni rosas rojas, ni tu canción preferida. La maravilla cuántica del Teorema de Bell(2), donde cada fotón siente lo que le sucede a su fotoncito enamorado, no importa la distancia que los separe a pesar de Einstein, parece tambalearse. La indagación responsabiliza a las sustancias: dopamina, feniletilamina y ocitocina, y otras con nombres inverosímiles, de la locura del amor.

Los investigadores de la Universidad de Pisa analizaron a varios cientos de parejas de enamorados, a quiénes clasificaron, dependiendo de la fase, es decir, apenas entrando al enamoramiento, en plena crisis y saliendo, descubrieron que “cuando el amor llega así de esa manera uno no tiene la culpa”(3), las culpables son esas sustancias amorosas que están en el cuerpo dada la circunstancia y la cantidad depende de la fase, al desaparecer el amor se desvanecen las bandidas. Como decía Jacinto Benavente: El amor es como Don Quijote, cuando recupera la cordura es para morir.

Empíricamente, hace unos años, le sugerí a una amiga mi tesis acerca del amor, y casi me guinda, le dije: el amor verdadero dura cinco años, luego desaparece, es cierto que muchas parejas viven felices toda la vida, pero lo que sucede es que pasan a otro estado, donde el amor se convierte en una extraña sociedad que puede perdurar: llámese costumbre, cariño o como quiera. Estar enamorado es un asunto cuántico: “es confundir la noche con los días, ignorar el tiempo y su medida”(4), esa clase de amor solo existe durante cinco años.

Pero no. Los científicos pisanos me corrigen con un balde de agua aún más fría, toda su parafernalia de laboratorio: buretas, pipetas graduadas, agitadores, pichelitos depurados en alcohol, guantes de látex y una tal Erlen Mayer (prima de Sepp Mayer: Der Torhüter des Jahrhunderts(5)), concluyen que no es así. El amor verdadero, la locura donde la distancia no existe, sólo se mantiene dos años: veinticuatro meses. Por otro lado, la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York, luego de un estudio similar concluye, "los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses". Como dicen en Gato Verde de Alajuela: ¡Me aguevás!

La doctora Donatella Marazziti, encargada de las pesquisas en la Universidad de Pisa, argumenta “los enfermos del amor” por que eso son los enamorados, “sufren de un trastorno obsesivo-compulsivo, pasión y psicosis, y comparten diversos aspectos. Esto no es meramente una teoría sin fundamentos: ambos estados están asociados a bajos niveles cerebrales de serotonina, una sustancia química fabricada por el cuerpo que nos ayuda a lidiar con situaciones estresantes". El estudio revela que los niveles de testosterona en los hombres bajan y suben en las mujeres, en otras palabras, el hombre tiende a parecerse a la mujer y viceversa, es como si la naturaleza quisiera eliminar la diferencia ancestral entre hombres y mujeres. En ese breve espacio-tiempo, al que casi todos y todas alegremente quisiéramos volver una y otra vez, se cumplen casi todos los principios de las teorías de género.

Mientras tanto, en el Trinity College de Londres, revelan que efectivamente el amor es ciego, en la etapa de enamoramiento el sentido crítico gobernado por una maraña de redes neuronales se viene abajo y no funciona bien. Es una de las poquísimas oportunidades en que no importa que el sistema esté caído, si todo lo demás funciona bien.

Conversando con mi querido amigo Alivio Lozano PhD en psicología con énfasis en terapias intensivas y cuestiones del corazón, me decía: “¿A quién no le gusta estar enamorado?” Lo jodido, según su respetable opinión, es que logren aislar esas sustancias u hormonas y luego las puedan vender en algún tipo de spray, de manera que al usarlo, según la prescripción en letra menuda como siempre, el cuerpo y el cerebro se sientan enamorados. Pero, continúo con la cita de Alivio, la locura del amor tiene fundamento si somos correspondidos, en otro caso, podría ser contraproducente, excepto para tratar a algunas personas que padecen trastornos emocionales severos de soledad y falta de cariño. Concluye el experto con una receta más natural. Para estos pacientes mi recomendación es conseguirse un gato o gata.

Por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.(6)

Es indispensable dejar clara una cuestión, en la cual coinciden los nuevos investigadores que han tenido que ver con el estudio, aunque la pasión se mantiene apenas unos meses, vuelve, ya sea con la misma persona o con otra, aconsejan darle motivos, incentivarlo, crearle un espacio, dos es peligroso. Eso de que uno se enamora solo una vez en la vida es otro de los tantos cuentos chinos que olvidó Andrés Openheimer, en ese caso es mejor ir a la fuente con Lin Yutang.

Aunque exista la posibilidad de que la conciencia sea un epifenómeno de determinadas reacciones electroquímicas complejas, de que la vida sea el producto de procesos moleculares fortuitos y que el universo sea un accidente(7), existe la emoción, la sorpresa, la belleza y el inexplicable desasosiego de tu ausencia.

¡A enamorarnos carajo!

Que el tiempo pasa y Paul McCartney ya apagó las sesenta y cuatro velitas(8).

***

(1)Según la Real Academia de la Lengua:

Colocho viene del nahua colotl que significa alacrán.

1. m. y f. C. Rica, El Salv., Hond. y Nic. Persona de pelo rizado. U. t. c. adj.

2. m. Am. Cen. Viruta.

3. m. Am. Cen. Rizo, tirabuzón, bucle.

4. m. C. Rica. Enredo, maraña.

(2)El teorema de Bell lo propuso el físico John Stewart Bell. Fue confirmado experimentalmente por Alain Aspect en la Universidad de París. Henry Stapp de la Universidad de Berkley afirma que el Teorema de Bell es “el descubrimiento más profundo de la historia de la ciencia”. De hecho prueba que el mundo es fundamentalmente inseparable.

(3)Tomado de la letra de la canción “Caballo Viejo”,escrita por Simón Díaz.

(4)Tomado de la canción “Estar enamorado” interpretada por Raphael.

(5)Sepp Mayer o Maier portero de la selección alemana y del Bayer Munich, llamado el Portero del Siglo. Su defensor central en ambos equipos era el Kaiser Franz Beckenbauer, el señor de pelo blanco que las cámaras sorprendieron dormido, en el AOL-Arena de Hamburgo, durante el inolvidable juego Costa Rica – Ecuador. En tiempos de la pulga Simonsen, la época dorada del Hamburgo y del Borussia Mönchengladbach, el retocado AOL tenía un nombre más popular: Volksparkstadium. Alan Simonsen se fue al Barcelona y allí brilló tres años hasta que tuvo que irse para darle campo a Maradona que llegó precedido de la mano de Dios. Vingt ans déjà.

(6)Tomado del Soneto V escrito por el poeta español Garcilaso de la Vega (1501-1536). El pobre murió de una pedrada en la cabeza, cuando tenía treinta y cinco años, y no de un flechazo en el corazón como piensan algunos románticos.

(7)David Peat. Sincronicidad. Puente entre mente y materia.

(8)Paul McCartney ex Beatle, escribió la canción "When I’m Sixty-Four" dedicada a su padre Jim cuando tenía 16 años. En 1967 se incluyó en el álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club, cuando su padre tenía 64 años.

FOB

18 de junio de 2006 en Medio Queso de Upala.

Sin mi media naranja.

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