¿Quién se tragó la nuez?


 
 site hit counter

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo
Matsuo Bashô (1644 - 1694)


Querido Señor Lanier:

 

A vuesa distinguida y graciosa merced envío aquesta misiva, con versos incluidos, y facerme perdonar quisiera el atrevimiento si lo que en ella os relato no fuera de vuestro gentil agrado.

 

Luego de haber cumplido con mis deberes de académico de tiempo completo, para familiarizarlo con esta hermosa actividad le contaré que hoy viernes, día tristón, ventoso y frío, atendí a casi noventa estudiantes y estudiantas[1] en la soda de Biolo, debían completar un software fundamental para conocer el funcionamiento de las bases de datos, sustento vital para la temática de los cursos de emprendedores. Después del interesantísimo intercambio de conocimientos hice una pausa para un café ralo con bizcocho y escribirle esta brevísima relación.

 

Fíjese vuesa señoría que al dedicarse por completo a la academia a UNO se le hace casi imposible asistir a las campañas que vosotros los académico-administrativos, con tanto ahínco, organizan. Tal es el caso del asunto que ahora nos lía, me refiero a la campaña aritmética UNA + UNO = SEGURIDAD [2].

 

Apunta vuesa merced, con el delgadísimo y pálido dedo inquisidor, no haberme visto el día del lanzamiento de la campaña de los dientes blanqueados con Adobe Photoshop[3] de la encantadora morena. Sin temor a equivocarme le diré que lo contrario a la siguiente afirmación también es cierto y fácilmente demostrable, sin la penuria de recurrir a la elegancia del teorema de Thales y Cuales de Mileto: si me colocan en frente de siete individuos vestidos por Armani y perfumados por Hugo Boss y me premiaran con un tour a la China Popular por acertar cuál de ellos es vuesa merced, lamentablemente perdería el viajecito. Si repitieran el ejercicio con los y las demás miembros y miembras de la nomenclatura universitaria: reprobaría el cursito[4]. Así las cosas esforzado caballero andante en 4 x 4, puedo concluir que es insostenible que me haya visto o nos hayamos visto ese día. Su gentil señoría no me conoce. Jamás nos hemos encontrado en la llanura universitaria. Sin embargo, sólo para motivar el morbo le diré, déle una ojeada a las fotografías o al video del evento, el segundo de la derecha, tercera fila de las sillas maquilladas con faldas blancas, ese de lentes oscuros made in China, bigote regular, patilla ancha, boina calada al estilo del che,  cigarrillo sin filtro cabalgando en la oreja izquierda y corbata con gasparín flotando sobre fondo azul acuoso, ese con pose de yuppy intelectual, ese quizá sea yo.

 

Ahora bien (cada vez[5] escribo más florido). Supongamos que “ese no soy yo”, como dice la canción. Me pregunto entonces no sin cierto asombro ¿Mi notable ausencia del evento aritmético me desautoriza para criticar la inseguridad en el campus Omar Dengue? Entonces, según se deduce de su razonamiento, la seguridad es un asunto de todas y todos, si y sólo si, asistieron al lanzamiento de la primera y última campaña universitaria para la prevención del delito y la inseguridad ciudadana.

 

Una de las preguntas que hice ese día de la eventual ausencia al memorable evento fue: ¿Debemos alertar a la UNA para que UNOS peluqueen los charrales? Esto debería ser una “condicio sine qua non” de los encargados del mantenimiento y embellecimiento de los jardines universitarios.

 

También me quedó la duda: ¿Se previene la seguridad o la inseguridad?

 

Oigamos las respuestas…

 

[1] Descubrí esta curiosa relación, luego de una minuciosa investigación epidemiológica, en nuestra querida universidad: el salario de un académico es inversamente proporcional a la cantidad de estudiantes que tiene matriculados en sus cursos. Por ejemplo, un profesor interino que percibe cuatro tejas y media atiende de 120 a 150 estudiantes, y de postre lo despiden el 15 de diciembre. Los que ganamos el doble tenemos entre 70 y 90. Un catedrático que disfruta de más de dos millones no da clases, no tiene estudiantes. ¿Qué hace? Lo mismo que el papá del desaparecido pececito: nada. Como siempre habrá notables excepciones.

 

[2] ¿Dientes blancos o sexo seguro? Mi querida amiga la sicóloga israelí Eva Sión insiste que hay un exceso de doble sentido, quizá triple, en esta abrumadora campaña.

 

Cuando se despeja la curiosa ecuación UNA + UNO = SEGURIDAD, considerando eso si, que la incógnita es la SEGURIDAD uno llega a dos igualdades, casi iguales las dos, interesantes, cuyo análisis y discusión lo reservaré, debido a que he descubierto una riqueza enorme para un artículo de economía elemental.

 

(1)UNA = SEGURIDAD - UNO

Es decir, UNA es igual a SEGURIDAD sin UNO

(Se cumple durante el cierre institucional, cuando la actividad mediática tiende a cero por la derecha)

 

(2)UNO = SEGURIDAD - UNA

Es decir, UNO es igual a SEGURIDAD sin UNA

(Posiblemente trabajando en un call center o edificio inteligente)

 

[3] La pasta dental preferida de las y los modelos para sus apariciones gráficas.

 

[4] Escogería asistir de oyente y mirón al curso Emprendedurismo Corporal Manual de la Escuela de Ecuménicas siempre y cuando tenga laboratorio.

 

[5] “Una vez y otra vez y mil veces más”. La palabra “vez” se escribe con z desde mediados del medioevo, según me ilustra mi querido amigo Irineo Rojas famoso etimólogo y erudito de nuestro bellísimo idioma Español, radicado desde que se pensionó en Corasalito de Nicoya.

 

El siguiente poema, casi un haiku alejandrino, fuertemente influenciado por el estilo Shinkeikoo postmoderno, se lo dedico a vuesa merced a ver si no os enfadáis y recobráis vuestra gentil algarabía.

 

Érase una vez

un pez,

nadaba en Suez.

Tiempo después

murió el juez,

no de estrés,

ni de insensatez,

tragó la nuez

que comió el pez

aquella vez

allá en Suez.

La cuestión es:

¿Quién lanzó la nuez?

Aji No-Moto Suzuki (1650- ?)

 

Felipe Ovares Barquero

Soportando el frío,pero contento,

en la soda de Biolo, donde doy consulta y receto.

 

Favor dispensar los yerros.

A veses se bloquea el corrector hortográfico.