El deleite de un haijin primerizo[1]

 
 

Nada conforta

como una teta tibia

o mejor dos.

Haiku de Mario Benedetti [2].site hit counter

 

El haiku es una de las formas de poesía tradicional japonesa más popular, derivado del haikai, se compone de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima. Suele contener una palabra clave llamado kigo.

 

Cometí la ligereza de creer que el haiku era un tema desconocido entre los estimables lectores. Vuesa gentil y graciosa merced incluida. Pues resulta que no. Hubo una cantidad respetable que me censuró por el haiku final agregado en el texto cuyo título es “Quién se tragó la nuez?” La excusa ahora parecería muy sencilla y lisonjera de mi parte y ojalá creíble para la crítica. No sé si con ella recupere la autoestima de haijin prematuro. Veremos.

 

Voy a intentar una defensa. Mi conocimiento del idioma japonés moderno es básico y, gracias a mi querida amiga Tomoko Seiko, inexorablemente puntual. Traducir un poema del japonés medio (finales del siglo XVI), con sus divergencias fonéticas, “caracterizado por la existencia de numerosas palatalizaciones de las consonantes coronales”, suponía una grandísima empresa, sin embargo, con paciencia hasta eso se puede lograr. El producto de tal aventura fue ese haiku final tan menoscabado.

 

Una vez que las palabras fueron emergiendo desde las tonalidades oscuras del papel de arroz y ganando sentido en español no me preocupé, he aquí el grave error, de la estricta métrica del Haiku clásico (5-7-5), para un total de 17 sílabas. Este detalle no pasó el filtro de mis amables sensores que me sermonearon merecidamente. Quizá si hubiera mencionado que el haiku traducido estaba fuertemente influenciado por el estilo Shinkeikoo postmoderno y el japonés de la cadena televisiva NHK habrían aceptado el trámite. Eso sí, aprendí la lección y corregí el texto mencionado insertando la aclaración respectiva.

 

Es factible que aún así persista el titubeo. Aunque sería de mal gusto que también corrigiera el citado haiku del pez y la nuez. Es por ello que he regresado, como regresa el pobre hombre censurado, a los rollos de papel de arroz donde tomé el poema de Aji No-Moto Suzuki. Nada más estimulante que algunas noches de insomnio para traducir los diecinueve haikus añadidos al final. Ojalá sea una reivindicación de mi parte y un premio para los amables y pacientes lectores. Van numerados y, en los casos notables, comentados. El último es una dedicatoria o quizá sea el epitafio sobre alguna tumba olvidada. Premonición o coincidencia, sólo Dios sabrá la intención que guía sus misteriosos y estrictos designios.

 

Obsérvese en todos, que me caiga el peso de la inquisición nuevamente si he cometido algún desliz, la severa pauta silábica clásica 5-7-5. El ejercicio fue, en una medida sustancial, el retorno a mis primeras lecciones de gramática en las alturas del claustro de Meteora en Monte Athos.

 

Deseo agregar, como ustedes ya habrán notado, que me provoca la aritmética y los números primos, quizá por eso, inconscientemente, traduje diecinueve haikus: 17 + 2 = 19. Primo más primo igual primo.

 

He aquí el pago por mi pecado…

 

1

Tened paciencia.

El primer haiku será

el más difícil.

 

Nota: Este haiku introductorio es un virtuosismo del poeta. Los estudiosos de la música llamarían, sin complejos, un scherzo. Una diminuta obra de arte. Es un consejo para el haijin primerizo, Aji le recomienda tener paciencia y estar atento. Un haiku que se auto define. Por mi formación académica, doctorado en Resonancias Mórficas y licenciatura en Computación, se me antoja una definición quasi-recursiva y me recuerda aquella frase “una rosa es una rosa” cuya autoría se suele atribuir a la escritora Gertrude Stein. Aunque bien pudo ser cualquier jardinero fiel que haya leído la estupenda novela “La piedra lunar” del Wilkie Collins.

 

2

Sobre el papel

la ira de la pluma:

quizá la obra.

 

Nota: Continúa el poeta japonés insistiendo en la paciencia. No todo lo que se pretende etiquetar como arte en realidad lo es. Citando al poeta y filósofo romano Titus Lucretius Carus: “La humildad es la madre de todas las virtudes”.

 

3

Para el gato.

¿La Luna será Luna?

Sino ¿qué será?

 

Nota: Se evidencia la sublime relación con el haiku 4. Al leer estas tres líneas es forzoso recordar los primeros dos versos del poema “De que nada se sabe” de Jorge Luis Borges[4], las escribo enseguida:

 

La Luna ignora que es tranquila y clara

y ni siquiera sabe que es Luna.

 

Es válida aquí la duda ¿Leería Borges a Aji No-Moto?

 

4

Fue con un haiku

como la Luna supo

que era Luna.

 

Nota: Nuevamente un consejo para el haijin primerizo. Sin duda un juego de seducción. Aquí, según el erudito japonés Takako Ahumado[3], el poeta le hace ver al debutante que tiene licencia para definir a su antojo lo que desee. Similar acotación hace el filósofo español José Ortega y Gasset al afirmar: cada poeta viene al mundo con su propio diccionario. Reaparece también en este haiku el concepto de la recurrencia muy extendido en la obra del poeta Aji No-Moto.

 

5

En la bufanda

quedará el perfume.

Es tu ausencia.

 

Nota: Me hubiera encantado que la última línea de este haiku fuera “de tu ausencia”, sin embargo, preferí ser severamente fiel al fonema original. Con este pequeño cambio (“De” por “es”) el verso completo me parece más bello. Pero en este caso mi oficio es traducir, no dejarme seducir por la debilidad. Este es un pecado usual cometido por los traductores de haikus al español que imponen una rima inexistente en la lírica del haijin.

 

6

¿Para qué tanto

Universo si nadie

nos está viendo?

 

Nota: “mirando” por “viendo” me parece más rítmico, sin embargo, violaría la regla 5-7-5.

 

7

Tu boca roja:

Besos, palabras, besos.

¿Qué más quisiera?

 

Nota: Para Takako en este verso se nota una desesperada ilusión por trascender hacia otro amor. Evidentemente más intenso y saludable.

 

8

La vida se va

recordando la magia

de otros días.

 

Nota: Aunque no le encuentro una gran riqueza poética a este haiku, según Takako Ahumado, el verso es un llamado de atención para el disfrute pleno de la brevedad de la vida, principalmente va dirigido a las mujeres que constantemente se niegan los placeres del amor corporal sometiéndose al arresto de un canon religioso egoísta o mal interpretado. A lo mejor, continúa el investigador, ignorando que tienen (ellas) la llave del corazón. Takako apunta la fuerte correspondencia de este haiku con el 10, 11 y 13 que le dan al conjunto de la obra poética un holismo dichoso.

 

9

Cuando no esté.

¿Gozarán la ausencia

mis enemigos?

 

10

Mujer bonita,

contigo los espejos

serán muy crueles.

 

11

Hombre coqueto,

contigo los espejos

serán más crueles.

 

Nota: Podrían pensar amables lectores que los dos haikus anteriores vienen de uno que no supe traducir y lo hago aparecer en dos. No es así. Los ideogramas, tanto hombre y mujer como bonita y coqueto, propios del hiragana son inconfundibles aún para el primerizo. Takako señala que la vanidad arremete a la mujer y al hombre por igual.

 

12

¿Si regresara

otra vez a tu lado,

me dirás amor?

 

13

Muere el rico.

Igual muere el pobre.

La Luna sigue.

 

14

Pálido dedo,

señálame otra vez.

Eres el juez.

 

15

Érase una vez

un juez muerto con la nuez

que tragó el pez.

 

Nota: La rima es casual. La traducción, por ejemplo, al inglés no la tendría.

 

16

Fue Rey una vez.

Llegó la puntual muerte.

Ay. Viva el Rey.

 

Nota: Takako Ahumado especula acerca de este haiku como el epitafio del último samurai del periodo Sengoku, curiosamente una mujer trasvestida, la shogun Yukita. De ser cierto Aji No-Moto Suzuki lo que hizo fue copiarlo de la tumba de la guerrera. La traducción es estrictamente fiel. Obsérvese la frase “Llegó la puntual muerte” que nos evoca el estilo borgeano adjetivo – sustantivo usual en la poesía en lengua inglesa. Puede cotejarse, solo por citar un ejemplo, la versión original de los sonetos de William Shakespeare.

 

La última línea, esas cinco sílabas “Ay. Vi–va –el­– Rey”, me dieron una batalla enorme, todas las traducciones deseadas acababan en 4 sílabas, nunca en las caprichosas 5. Dichosamente se me ocurrió utilizar la interjección “ay” que suele emplearse para expresar muchos y muy diversos movimientos del ánimo, y más ordinariamente aflicción o dolor. En este caso queda la duda, siempre válida en un verso tan corto, pero creo haber recuperado casi fielmente el sentido del haiku original.

 

El verso completo es irresistible de embutir en un lirismo simplista, debido al problema que surge al tener en mente la antigua frase “Muerto el Rey, viva el Rey”. La traducción al inglés se dejó llevar por esa tentación.

 

17

Todo te lo di.

Igualmente te irás.

Gracias otra vez.

 

Nota: Se trata de la escalofriante resignación de un hombre enamorado al ver a su amada partir.

 

18

En tu ausencia

los negros zopilotes

dirán presente.

 

Nota: Sin palabras. Terrible.

 

19

A vuesa merced

tan gentil y graciosa

el haiku final.

 

Nota: Otro posible epitafio según Ahumado.

 

[1] Haijin es el nombre dado al autor de un haiku. Los haijin japoneses más conocidos son Usuda Arô, Matsuo Basho, Yosa Buson, Kobayashi Issa, Ritsurin Issekiro, Arakida Morikate, Masaoka Shiki, Yamasaki Sokan, Uejima Onitsura y por supuesto Aji No-Moto Suzuki, inexplicablemente olvidado hasta los albores del siglo XX.

 

[2] Benedetti, Mario. Rincón de haikus. Madrid. Visor. 1999.

El haiku citado es a propósito de aquellos y aquellas que no las quieren soltar.

 

[3] Ahumado, Takako. The Complete Poetry of Aji No-Moto Suzuki. A Bilingual Edition. San Francisco. Berkley. 1925.

 

[4] Borges, Jorge Luis. Diecisiete haikus. La cifra. 1ra. ed. Buenos Aires. Emecé. 1981.

No logré evitar el irresistible deseo de citar este hermoso haiku tomado del libro anterior.

 

¿Es un imperio

esa luz que se apaga

o una luciérnaga?

 

Felipe Ovares Barquero

Haijin y tal.

24 de noviembre de 2008

 

El texto anterior forma parte de un estudio aceptado en el XXXV Congreso Mundial de Haijin(es) en Sendai, Japón a celebrarse del 5 al 10 de diciembre de 2008. Primero Dios.