El rap de la victoria

 
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Nos había llegado la hora. La euforia inicial se había diluido. Estábamos dispuestos a recoger los muertos y regresar. Tal era mi estado de ánimo aquel día memorable. La televisión de El Salvador prefirió, nosotros hubiéramos actuado igual, pasar en vivo el juego Brasil – Escocia. Absolutamente normal. No quise darme por enterado y seguí en mis angustias. Un silencio sepulcral contagioso vagaba en el ambiente. Era un pasajero extraviado en el tiempo, concentrado en un alambicado algoritmo que se empeñaba en hacerme pasar ridículos con el contador. Me levanté, atormentado y aturdido, luego de largas horas haciendo y deshaciendo. Pasé por las oficinas desiertas, en el segundo piso se escuchaba lacónica una narración radial futbolística y en el otro sector un murmullo cómplice. Crucé el patio engalanado con mangos podridos, luego la estancia donde reinaba el enorme ojo vacío de la piscina abandonada. Llegué a la calle y caminé hacia las inmediaciones del hotel, allí, en una farmacia cercana podría sacarle una fotocopia al pasaporte para cobrar los timbres del exótico recoveco burocrático nacional.

Una muchacha morena y simpática al ver el documento tico me dijo:

–Acaban de empatar. Debería estar viendo el partido. –Fue información y censura a la vez.

Había olvidado el encuentro, luego de la modestísima presentación contra Brasil. Donde no tuvimos agallas siquiera para buscar un tiro de esquina, tal y como lo pronosticó un irreverente fanático manudo. El juego contra Suecia era un asunto de trámite. Perder y regresar. Las frustraciones acostumbradas. Son cosas que no cambian.

–¿Cuál es el marcador? –Le pregunté. Mientras ella le daba miraditas al juego de los brasileños contra Escocia en la televisión.

–Brasil – Escocia: cero a cero. El de Costa Rica: uno a uno. –Me respondió.

Al regresar a la oficina, casi volando, me fui a buscar a Juan Rafael, el otro tico que trabajaba conmigo. Lo encontré solitario en su escritorio escuchando la narración de YSKL, la única emisora que se había dignado darle trámite al juego Suecia – Costa Rica, eso sí, luego del empate. Antes, como todas, estaba con Brasil – Escocia.

–Estamos jugando bien. Empató Roger Flores. –Me dijo Juan Rafael.

En la sala de conferencias Herr Mylius y el personal salvadoreño, junto con los demás extranjeros, se habían concentrado para ver en directo a Brasil. Nadie nos tenía fe. Tampoco yo. Había apostado en contra.

Durante el largo viaje rumbo a Italia 90 perdidos todos los amistosos. Luciendo muy mal. Clasificamos porque México había sido castigado por la FIFA. Éramos, con justificada razón, la cenicienta del mundial. Luego de derrotar a Escocia(1) y sorprender. Hasta el colorido presidente de Brasil Fernando Collor de Mello se asustó y llamó al mandatario nuestro para felicitarnos. Fue un tiempo feliz. Pero luego vino Brasil y nos expulsó del paraíso. Tuvimos un partido ridículo, con los once debajo del marco. Los titulares de la prensa italiana fueron implacables. Tampoco es que Brasil fuera maravilloso. Nos ganaron con autogol de Mauricio aunque el silbatero se lo apuntara a Luiz Antônio da Costa Müller. Fue el peor partido de ese mundial(2).

Me senté en frente. Faltaba poco para finalizar. Siempre he creído que los narradores de la radio se esmeran por hacer las transmisiones emotivas. Sin embargo, al salvadoreño le faltaba enjundia. Aquello era aburrido. Además daba la impresión de hacerse el sueco. Adivinaron mis quejas. Alguien en la emisora suspendió la reseña y explicó así:

–Vamos a hacer un poco de justicia. Nuestro relato, a pesar del esfuerzo, no se puede comparar al sentimiento que ahora mismo están dándole los ticos en vivo desde el Luigi Ferraris de Génova en Italia. Nos conectaremos con las voces de Radio Columbia de Costa Rica. Adelante ticos.


Y se hizo la luz.

Juan Rafael y yo intercambiamos miradas. Inmediatamente surgió desde el fondo del diminuto radiecillo la voz inconfundible de Mc Gregor. Debo confesarlo. Me ericé. Le subí el volumen.

Everardo Herrera y Mario Mc Gregor se llenaban la garganta de fútbol. Javier Rojas lloraba en algún rincón del estadio o de algún hotel. Vaya uno a saber. El uno a uno se le hacía imposible y además jugando bien.

Cuando YSKL le dio el paso a Columbia Costa Rica dominaba.

Entonces vino el momento mágico. Lo demás sería para adobar el bocadillo y enterrar para siempre las viejas glorias de los Chaparritos de Oro y las dos Olimpiadas de Antonio Moyano Reina.

Everardo comentaba así:

“Queda poco tiempo. Resistimos con gran fútbol. Es maravilloso en el Luigi Ferraris. Costa Rica despliega todo. Que gran día. Que gran tarde Mario”.

“Si vamos bailando de la cumbia. Y una pelota reventada que llega frente al área del equipo sueco. Va dominando atrás Tomás Ravelli. Mandó a su equipo arriba y busca el pelotazo. El pelotazo va arriba, va larga. Guima suba. Sube Guimaraes. El cabezazo. Vaya Hernán. Arranca, arranca, arranque, arranque. Vaya, vaya, vaya, vaya, vaya. Va a ser gol. Va a ser gol. Tiró. Goooooolazo. Gooooooool de Costa Rica. Gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol”(3).

Llore Javier. Y Javier lloró y lloró Everardo y Mario también. ¿Quién no lloró?

“Perdónenme que lloremos los tres”. “Costa Rica se queda a jugar en Bari”. Sentenció Everardo.

Costa Rica le ganó a Suecia 2 a 1. Fue maravilloso(4). Ese día un país entero lloró y sonrió a la vez. Ese día nos sentimos orgullosos de ser ticos.

Es para mi modesta opinión ese gol el más importante en la historia del fútbol de Costa Rica. Por lo que significó. El segundo en mi lista, también anotado por Hernán Evaristo Medford Bryan, fue cuando Costa Rica derrotó a México en el Azteca 2 a 1. Ese día Hernán fue declarado non grato por los mejicanos. Qué ironía otro Hernán y no tan cortés.

El 20 de junio de 1990 ha sido el único día en mi vida que me he alegrado al perder una apuesta.

***

(1) Los diarios escoceses se enfurecieron por que, según ellos, su selección había sido humillada por un equipo de aficionados, entre los que destacaban un policía, un fabricante de botellas, dos panaderos y varios futuros taxistas. Luego Costa Rica los volvería a derrotar en el mundial sub 20 (2007) en Canadá 2 a 1.

(2) Irónicamente. Según la prensa el partido Brasil – Costa Rica en el mundial de Japón y Korea en 2002 fue el mejor.

(3) Video en Youtube. Garantizado. Se llora.

(4) En enero de 2008. Dieciocho años después Suecia y Costa Rica se volverán a ver las caras. Esta vez será en el Alejandro Morera Soto en Alajuela. Ojalá Mario Mc Gregor se pueda volver a lucir con un rap que termine en victoria. Ojalá Hernán nos haga llorar por tercera vez…