Bajina Bašta y otras imágenes inéditas

 
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En aquella época fue un acontecimiento destacado entre los Vagos del Recreo y otros no tan allegados. Mi hermano conserva aún esa y otras fotografías junto al legendario “giramondo” del fútbol que le tomó un tal Iván, al que le decíamos Frijol[1], en la pequeña cancha del hotel Cipresal en las montañas de la endeble provincia herediana. Sucedió en el inolvidable año 1990, cuando la sele se preparaba para el mundial Italia 90. Se las agenció revelándola el mismo día y regresando al siguiente para conseguir un autógrafo. Velibor “Bora[2]” Milotinovic escondido, como siempre, tras una pava[3] indescifrable y una sonrisa sincera, le estampó la firma y una dedicatoria: “para que la amistad nos una siempre…”. Luego, mi hermano siguió cultivándola. Guarda hermosas estampas al lado del querido Velibor en México, Argentina, Nueva York y otra en las afueras del World Cup Stadium en Gwangju, Corea del Sur, cuando Costa Rica derrotó a China 2 a 0 en el mundial de Corea y Japón 2002. Para mi gusto la más apreciable es la que nos retrató un peatón desconocido, a los tres luciendo la camiseta del Partizan de Belgrado[4], junto al monumento del soldado, también, desconocido en una bella ciudad en el valle del Drina llamada Bajina Bašta[5], donde nació Bora. Esa también tiene una dedicatoria: “por la amistad de dos países hermanos: Serbia y Costa Rica…”.

Si existe o existió alguien, a quien el fútbol de Costa Rica le debe una fotografía en la Galería del Deporte, o un honoris causa o el nombre de algún mal llamado estadio, una calle, un puente, un mercado, un mol, es al mítico Bora, él con una selección mediocre logró algo memorable, motivar a un grupo de ticos para hacerles creer que la victoria era un asunto de actitud. Luego se le maltrató, tuvo que regresar varias veces a cobrarle el premio a Sasso; años más tarde, Guimaraes, su pupilo en Italia 90, lo derrotó 2 a 0 en Corea, y allí mismo pronuncio aquella frase lapidaria que será recordada para siempre: “a celebrar carajo” y hasta en Taiwán se lanzaron a las calles a ovacionar la victoria tica sobre China y la ocurrencia del gelado. Ahora le acaba de dar nuestro bajá[6] y su diplomacia el leñazo final a él y a su querida patria, donde más duele.

Para tratar de mediar el asunto del golpe bajo del bajá a mi querido amigo Bora, lo voy a reseñar de la siguiente manera: imaginémonos, sólo por un instante brevísimo en la historia infinita del tiempo, que el bello cantón de Sarapiquí se va poblando paulatinamente de migrantes[7], llegado el lejano año de gracia de nuestro señor de 2016, bisiesto y con eclipses, el censo nacional nos revela que la población de heredianos autóctonos ha disminuido al diez por ciento y tiende a la baja, y el noventa restante, que tiende al alza, son migrantes o descendientes que han adoptado entre otras costumbres el “pura vida” pronunciado con un dejo[8] cadencioso, sin alejarse por ello de la prosodia esencial. Como son la mayoría han decidido independizarse de Costa Rica con el apoyo de la ONU, la UE, USA, la FIFA y el Parlacen. ¿Qué pensaríamos los ticos y las ticas si los queridos serbios fueran los primeros en reconocer la independencia del novísimo Reino Voto de Sarapiquí y los dos Afluentes? en cuya prístina capital Old Harbor ya ondea la flamante bandera azul y blanca de la naciente nación con el mapa en el escudo de armas para disipar las dudas.

He construido esa relación imaginaria para intentar acercarme a la tristeza de Bora al enterarse de que Costa Rica fue la primera nación en reconocer la independencia de Kosovo, la provincia rebelde serbia poblada por la mayoría apabullante de migrantes que se han lanzado a la calle a celebrar, mostrando orgullosos la bandera naranja de Albania con el águila imperial negra y bicéfala heredada de los bizantinos.

Así informó EFE de la noticia:“La prensa kosovar agradeció hoy a Costa Rica que haya sido el primer Estado del mundo que ha reconocido a Kosovo, ex provincia serbia que declaró su independencia de forma unilateral el pasado domingo”.

“Ayayaya Costa Rica” (una onomatopeya de alegría) titula hoy "Express", uno de los principales diarios kosovares, que destaca que según fuentes del Gobierno en Pristina, el país centroamericano fue el primero en anunciarle que reconocería al nuevo Estado” de Kosovo cuna de la cultura serbia. El segundo país ha sido Turquía que en el pasado fue derrotado por el antiguo Reino de Serbia en una de las tantas guerras de la culta Europa. Para tener una mejor perspectiva de los viejos problemas de los Balcanes la lectura de “Un puente sobre el Drina” de Ivo Andric, premio Nobel de Literatura 1961, sería un buen inicio.

Gracias Bora. Perdona y comprende a nuestro bajá lisonjero por caer en la tentación de subir a la cima de la ONU. Para lograrlo ha formalizado relaciones con los árabes moderados, incluida Palestina a pesar de Israel, y ya tiene escritas sendas cartas para reconocer a Chechenia y las dos Osetias cuando se independicen de Rusia, al País Vasco en detrimento de la madre patria por estar devolviendo ticos de Barajas y tal, y hasta se estudia la posibilidad de abrir un consulado en el diminuto atolón de Kapingamarangi en el basto océano Pacífico.

La historia de los Balcanes es variopinta, por allí han circulado o lo han soñado entre otros: Solana y los yuppies, Anibal el cartago con sus elefantes azules, los médicos, los visigodos, Pérez Reverte y los vascongados, el turco, el tuerto, el Manco deLepanto y su Dulcinea, el caballo de Atila, Hugo Boss y los del Río, los búlgaros, la madona y el espantapájaros, la secretaria del virrey, las águilas gringas e indetectables, los rusos, los macedonios, los dacios, César y las legiones romanas perseguidas por su ex yerno, los manudos, los meodos, los etruscos, Google y los Wikies, los unos, Asterix y Obelix, los bizantinos, los serbios, los narcos, los cruzados con San Luis a la cabeza, los judíos, Artemisa desnuda, Napoleón, Hitler y los nazis, los musulmanes, los templarios, los otomanos, los persas, los mongoles, los católicos, los bucólicos, los mormones, los florenses, los rockeros, Alejandro Magno y Bucéfalo, Clareta Petacci y el Duce, y la secta ocultista de la sinfonía de la transformación con el bajá arriba, etc.

***

Una vez estuve en un cementerio, de paso, en los Balcanes[9], eran católicos los que ahí descansan, a cada tumba, los comunistas[10] le cercenaron la cruz de hierro.

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La mayoría de los habitantes en Kosovo son musulmanes pero adoran a los norteamericanos.

Es un mundo extraño, pero es el único que tenemos…

17 de febrero de 2008

En Tres Rosales, Sarapiquí.



[1] No confundir con Fritjof Capra y sus conexiones ocultas.

[2] Bora en serbio vanguardista significa arrugado.

[3] Mechón de cabello que cubre parte sustancial de la frente.

[4] Bora y su hermano Milos jugaron para el Partizan. Milos dirigió luego al Partizan y también a la selección de la antigua Yugoslavia. Bora rechazó la oferta para dirigir a la selección de Serbia y Montenegro en 2003 alegando razones personales. Milos fue un gran jugador pero no tuvo mucho éxito como entrenador a Bora le sucedió lo contrario. El 25 de marzo de 2000, Bora se enfrentó, siendo entrenador de China a Yugoslavia, jugaron en el estadio del Partizan. Yugoslavia ganó 1 a 0.

[5] Bajina Bašta significa el Jardín del Bajá.

[6]Léase presidente. Bajá, el diccionario de la lengua nos ilustra así: Bajá del árabe bāšā, y este del turco paşa. 1. m. En el Imperio otomano, hombre que obtenía algún mando superior, como el de la mar, o el de alguna provincia en calidad de virrey o gobernador. 2. m. En algunos países musulmanes, título honorífico.

[7] Migrante. Adjetivo. Que migra o emigra, es decir, que viene o va.

[8]Acento peculiar del habla de determinada región.

[9]Balcanes viene de dos palabras turcas: Bal: miel y kan: sangre. Existen otras interpretaciones, ésta me gusta y se acomoda bien a la convulsa historia de la región.

[10] El FK Partizan lleva ese nombre en homenaje a la resistencia comunista contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El club se fundó el 4 de octubre de 1945.