Las buenas acciones de Google

 
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En agosto de 2004 Google colocó sus acciones en Wall Street, luego del espinoso camino que deben cumplir las empresas para poder, no sólo entrar en ese juego, sino también para mantenerse, que lo digan en Pipasa, cuya mampara en el mercado accionario más grande del mundo, Rica Foods, acaba de ser desplumada por no acatar las reglas. La historia de Google es un ensueño(1). En julio de 2004, cuando mi amiga alemana Bertha von Blumen (en español, podría ser Berta de Flores) me consultó si era una buena idea comprar acciones de Google, mi humilde consejo fue: Todas las que pueda.

Por medio de un banco en Panamá, aquí es complicado, le pidió a su agente de bolsa que le comprara cien mil dólares en acciones. El 4 de agosto ingresaron a su portafolio, dólares más, dólares menos, 1000 acciones de Google, calculo que pudo haber adquirido 100,000 o más, pero es muy codo, a pesar de haber celebrado, hace apenas unos días, sus noventa y tantos calendarios, sigue soñando con incrementar, aún más, su fortuna. Y como ella misma me confiesa:

-Todo es para mi sobrina.

El 4 de agosto de 2004 las acciones de Google debutaron en Wall Street valoradas en $100, durante el día oscilaron entre los $96 y los $113, al final cerraron con una modesta ganancia de dos dólares y pico. No fue esencialmente una buena noticia para Frau Bertha. Me llamó para sermonearme:

-¡Scheiße! Me embarcó. Voy a pedir que las vendan.

-Yo me esperaría un mes. –Le sugerí.

-¿Y si pierdo, qué hago?

-¿Y si gana qué hace? –Le respondí de nuevo atizando, un poco con doble sentido, su avaricia.

El setiembre de 2004 cerraron en $129.60.

El octubre de 2004 llegaron a $190.64.

En agosto de 2005, un año después, valían $286, es decir, en doce meses, mi querida amiga (su sobrina) había ganado, digamos que $186,000 (ciento ochenta y seis mil dólares), aproximadamente $15,500 por mes, ¿Y yo? Pues nada, porque no me sobra ni para ir al estadio a ver al glorioso, menos para especular en la bolsa de Nueva York.

Hace unos días me llamó para contarme que había vendido las acciones porque siente que morirá en cualquier momento y su sobrina prefiere efectivo, le dieron un poquillo más de $400,000 (cuatrocientos mil dólares), después de pagarle al banco por la intermediación. En las últimas diez semanas las acciones de Google han variado desde los $273.35 hasta los $475.11.

-Es espantoso vivir tanto –Me dijo. Fue la última frase y luego se despidió.

Con infinita modestia, en otras ocasiones le di consejos sobre el mercado accionario que le resultaron extraordinarios, la única pifia, en donde perdió casi $15,000, fue porque no me hizo caso cuando le dije que vendiera las acciones de Red Hat(2) que se desplomaron unos días después de mi sugerencia.

Cada vez que la visito, para reconfigurarle su portafolio en Yahoo, me invita a tomar té con unas galletas de anís que ella misma hornea, según una legendaria receta hallada en un monasterio medieval de monjes benedictinos cerca de Munich(3). Al final, me paga con medio saco de naranjas y se despide en alemán como si fuera una gracia: Vielen Dank für die…

La última vez, quizá previendo alguna conjetura de que aquella sería la última vez, después del té, me dijo:

-Tomémonos una cerveza trapense. Es de lo mejor. Se la voy a servir en un vaso soplado. Eso es un lujo. Ahora los belgas los fabrican en serie. Nada que se haga en serie es serio.

Nos despachamos seis cada uno y terminamos bailando aquella canción de Polo Montañez que dice “te voy a hacer un bolero si llega la inspiración…” a ritmo de salsa suave, y luego “Si fuera mía” con los pasitos de bolero de los que Natalia Pacheco se sentía orgullosa cada vez que me veía en sus clases de baile sudando mis angustias. Por dicha solo la lora enjaulada fue testigo de aquella velada.

Por supuesto que no hay almuerzo gratis, sueño que me tenga presente en su testamento aunque sea en la última línea. Nunca más la volví a ver.

***

Ayer, sorpresa incluida, me llamó el abogado para contarme que Frau Bertha había dejado este mundo:

-Venga el lunes para leerle unas líneas del testamento que le convienen.

Eso fue el viernes. Pasé el peor fin de semana de mi vida especulando acerca de cuál sería su último deseo para conmigo. En situaciones como estas, que son muy pocas en la vida, la imaginación vuela. Había pensado comprar un entero del 44 aprovechando el nuevo gordito de la JPS, pero al final me dije: ¿Para qué, a lo mejor ya no necesito?

No voy a entrar en detalles de lo que el abogado leyó, pliego tras pliego, diré que a su sobrina le heredó la finca en donde vivía y una fortuna en efectivo de 32 y medio millones de euros. Esa cantidad y las curvas imposibles de la sobrina me causaron un escalofrío abismal.

“Para mi querido amigo (se refiere a mi persona), con quién disfruté de tantas tardes de té y de su apreciable olfato para invertir en la bolsa, le dejo la moto Yamaha amarilla que compré la semana pasada con la intención de economizar gasolina, es nueva, no la pude usar. Disfrútala y aprende a bailar, a las mujeres eso nos mata...”.

-Vielen dank. –Dije entre dientes.

El peor negocio de Frau Bertha no fue lanzarme a las calles sin casco a economizar gasolina, lo peor fue haber vendido las acciones de Google(4).

Estimado lector, si le sobra un dinerillo compre acciones de esta empresa(5) y dentro de dos años cuando las venda, acuérdense de que ya tengo moto.

***

(1)En Yahoo finanzas se puede consultar la historia de las acciones de Google, el código es GOOG. Suerte.

(2)Red Hat ya no cotiza en la bolsa.

(3)Munich significa poblado de monjes. No sé si será cierto que la receta de las galletas llamadas “springerle” es de los mencionados monjes, pero si que es muy antigua.

(4)Tengo la impresión de que las acciones de Google van a seguir subiendo. Se que ni el gerente financiero, ni la junta directiva de Google van a seguir mi consejo, pero deberían dividir el precio para bajarlo (en Wall Street a este truco le llaman: split), por ejemplo un buen split en este momento es dividir cada acción en cuatro nuevas que valdrían como $100. Esa jugada las haría mucho más atractivas.

(5)Un diario inglés recién reveló que Google está construyendo un súper computador en Oregon del tamaño de dos canchas de fútbol, con el cual pretende darle un enorme disgusto a Microsoft y a Yahoo. Si el proyecto, ultra secreto llamado Project 02, tiene éxito (no veo porque no) las acciones de Google se podrían disparar aún más.

Felipe Ovares Barquero

11 de agosto de 2006

Baden-Baden, Alemania.

La sobrina de Frau Bertha me invitó

a esparcir las cenizas de su tía en las

aguas del río Oos. Luego fuimos a bailar...