Abril del 68: ébano 0 marfil
 
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Ebony and Ivory live together in perfect harmony

Paul McCartney

La revolución estaba en Praga[1] y en Memphis, no en París. Quizá, por los acontecimientos venideros, abril del 68 reclama mayor trascendencia que el mítico mayo del 68. Cuando la glamorosa señora Clinton, finalmente, decida deponer sus pretensiones de regresar a la Casa Blanca, entonces se abrirá el debate racial con la crudeza desnudándose ante la apuesta por el poder. Negro o blanco. Ébano o marfil. Un tema viejo, duro y manoseado.

Otra vez emergerá, desde el fondo de los recuerdos, esa imagen alusiva: un negro incólume, mirando hacia un punto inexistente en el horizonte escurridizo de las ilusiones, portando un cartel con un grito de angustia desgarrador: “I am a man”. Basta mirarlo. Su rostro tallado con la parsimonia prometida por el remordimiento y la dureza de la injusticia. Atrás otro negro, elegante también, como si la ocasión lo exigiera, levanta hasta la altura de su pecho un rótulo idéntico. Más atrás a la derecha, otro negro, como una sombra, los observa, y en el fondo la premonición del cielo pintado en tonos gris. “I am a man” sólo cuatro cortas palabras. Inglés puro y simple como el del niño iniciando la conquista del idioma. Sujeto verbo y predicado. ¿Qué soy? Soy un hombre. Pero lo curioso es que el verbo está subrayado en el cartel. El grito se torna, con el estricto detalle, más elocuente: soy, soy, soy, soy. Una pedrada en el estanque y luego los círculos creciendo. El eco retórico golpeando, una palabra: soy. Ese grito se escucha cada vez que regresan las imágenes de los famélicos negros africanos muriendo frente a las cámaras de algún yuppie blanco aventurero.

Mientras los estudiantes[2] burgueses de París reclamaban el amor libre y pintaban las paredes de las riberas del Sena con “Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, exijamos lo imposible”, un negro, en Memphis, solamente suplicaba en silencio que lo dejaran ser un hombre. Esa fotografía recurrente en blanco y negro tiene otro detalle evocador. Bajo el gran rótulo del motel Lorraine un anuncio dice: “381 days. Montgomery Bus Boycott Story. Feb. 8 – April 13”. Aquí es inevitable recordar a Rosa Parks y el boicot a los buses de Montgomery, Alabama en 1955, que empezó el 1 de diciembre, cuando Rosita rehusó moverse a la parte de atrás del autobús como dictaba la ley Jim Craw, que exigía a las personas negras ceder su asiento a las blancas. Fue encarcelada por haber perturbado el orden público. Quizá para muchos sea romanticismo puro. Sin embargo, regresar al año 68[3] ahora que las elecciones en Estados Unidos van a dilucidarse entre ébano y marfil, es interesante recordar la otra revuelta. No espero ébano y marfil viviendo en perfecta armonía. Espero la dureza de la realidad: blanco sobre negro.

Abril del 68 evoca un punto de inflexión en el movimiento por la defensa de los derechos de la población negra. El día 4 de abril de 1968 su líder, Martin Luther King[4], fue asesinado por un pistolero a sueldo, mientras se preparaba para apoyar una huelga de los empleados municipales de limpieza de Memphis. No es descabellado imaginarse que pedían algo posible. Uno pensaría que su muerte no sucedió en vano porque el gobierno de los Estados Unidos terminaría aprobando el Acta de los Derechos Civiles y el Acta de los Derechos de Votación, en cuyas marchas previas Luther King reclamó el derecho al voto, la no discriminación, y otros derechos civiles básicos.

En agosto del año pasado (2007)[5], mi querida amiga Yhanna me invitó a un mitin. Hablaría Obama en un barrio de negros en las afueras de Chicago. En la mañanita me volvió a decir lo que durante la semana me repitió: “Es una actividad de negros. Si quiere no va. No pasa nada” Nunca me dijo de qué se trataba, pensé en un bailongo quizá. Éramos muy pocos. Un puñado de negros y negras iluminando la noche con su sonrisa grande, blanca y cálida y tres “cara pálida”: un chino, una mejicana y yo. Mucho ébano y poco marfil. Recuerdos de abril del 68. Y en medio de aquello Obama: elegante, inteligente, gentil, elocuente y sincero. Digamos, como casi todos los políticos. Pero éste es negro, vive en Estados Unidos, tiene un nombre musulmán y desciende de kenianos.

Al regreso al 1100 de North Dearborn St. Yhanna, llena de fe, me dijo: “Vamos a ganar”.

***

[1] En 1968 los rusos invadieron la antigua Checoslovaquia, con sus tanques reprimieron la “Primavera de Praga”.

[2] “En las batallas campales entre policías y estudiantes en París me siento más cerca de los primeros, hijos de campesinos, que de los sublevados, hijos de burgueses” François Truffaut cineasta francés.

[3] “Tanta conmemoración de Mayo del 68 me produce un aburrimiento invencible. Ya me lo sé todo. Otros hechos coetáneos me importan mucho más, y reciben mucha menos literatura”. Antonio Muñoz Molina.

[4] Martin Luther King, Jr. (15 de enero de 1929 — 4 de abril de 1968) fue ministro de la iglesia bautista y activista del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos para los afroamericanos. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964. Murió asesinado en el Motel Lorraine en Memphis.

[5] En agosto de 2007 sólo cuatro gatos creían que Obama llegaría a la Casa Blanca: el padre, el hijo, el espíritu santo y mi querida amiga Yhanna.

Felipe Ovares Barquero

Abril y Mayo 08