Etnobotánica‎ > ‎Mitos y leyendas‎ > ‎

Broussonetia papyrifera (morera de papel)


Nombre científico: Broussonetia papyrifera (L) Vent.

El nombre del género lo recibe en recuerdo del botánico y médico francés del siglo XVIII Pierre Marie Auguste Broussonet. El específico, papyrifera, hace referencia al uso que se le da a la corteza de este árbol en Extremo Oriente.

Nombre común: morera de papel, moral de papel, moral de China, morera de China.

 


Tokelau Maetonga

             Tokelau Maetonga nació de dos madres. Vino al mundo en una isla desierta del Pacífico, en la pequeña isla de Kelefesia, donde no habitaba ningún hombre; allí fue donde llegaron nadando y con mucho esfuerzo, dos mujeres samoanas a las que una tormenta hundió su canoa. Del amor que había entre ambas, nació un muchacho de inenarrable belleza, Tokelau Maetonga: “el aire del sur que reposa en los brazos del viento del norte”.

         Cuando el niño, que creció feliz entre playas y palmerales, se hizo hombre quiso conocer el mundo y partió hacia la vecina isla de Tonga donde reinaba Tu’i Tonga. Se despidió de sus madres, se puso el turbante para protegerse del sol, montó en la canoa y partió hacia la isla, donde esos días se celebraba el casamiento del rey con la preciosa Fatafehi.

         Al arribar a Tonga, la Sagrada, sus habitantes se retiraban a descansar de los excesos de la fiesta. Las mujeres de alto rango se fueron a sus habitaciones y los hombres del poblado, con el rey a la cabeza, salieron a cazar zorros voladores.

         El recién llegado entró en la casa de la joven esposa, donde todo el mundo dormía agotado, excepto Fatafehi que intuía la presencia de un extraño, ella, embelesada por la belleza del muchacho, nunca vista en hombre alguno, se quedó prendada. Fue inevitable, pasaron una noche de amor, y a la mañana siguiente, antes de partir para su isla, Tókelau entregó a Fatafehi su tocado confeccionado con fibra de morera, que exhalaba la más seductora de las fragancias.

         El agradable e embriagador aroma que desprendía el turbante llegó al rey, le hizo evocar el amor por su esposa, y temiendo algún suceso aciago, abandonó la cacería y se encaminó en busca de su mujer. Cuando el Tu’i Tonga llegó al poblado, la bella y sensual Fatafehi, tumbada en una esterilla de hojas de pandano, recordaba con nostalgia a su joven amante. El rey nada mas verla sospechó de su infidelidad y ciego de ira por los celos la mató.

         

El joven ya había llegado a Kelafesia, la isla de sus madres, allí, presintiendo que algo horrible había sucedido, volvió a la isla de Tonga donde supo de la muerte de su amada Fatafehi; con el semblante lleno de tristeza, velaba a la joven, cuando el rey le vio, sospechó y le hizo acudir a su presencia, ante sus iracundas preguntas, Tokelau confesó el motivo de su llanto.

         La contemplación de la extraordinaria belleza del joven conmovió al rey, sintió por él una atracción incontenible y comprendiendo los sentimientos de la mujer, llamó a Tokelau a su lado y le invitó a velar juntos a Fatafehi, estuvieron junto a ella toda la noche, hasta que las estrellas desaparecieron del firmamento.

         Por su belleza sin igual y por el amor que despertó en el Tu’i Tonga, Tokelau se libró de la furia del rey y de una muerte segura, pudiendo regresar a su isla, donde las dos mujeres samoanas, aquellas que dieron a luz al hombre más hermoso que ha vivido bajo el cielo, le esperaban.


 
Comments