5. Imagenes reales e Imagenes virtuales.

Normalmente cada punto de un objeto emite luz en muchas direcciones. Para simplificar nuestros dibujos nosotros dibujaremos dos o tres rayos. Estos rayos de luz son desviados al pasar por lentes o al chocar con espejos.

 

Si la luz que procede de un objeto después de sufrir cambios de dirección se junta en un punto del espacio diremos que allí existe una imagen real del objeto. Una pantalla, una atmósfera con humo, un negativo fotográfico colocados en ese punto recogerán la luz que proviene del objeto y veremos una imagen modificada de él.

 

Si la luz que proviene de cada punto del objeto no se junta en un punto sino en una zona del espacio entonces la imagen será borrosa. A cada punto del objeto le corresponderá una zona y la imagen no se verá nítida.

 

Si la luz que procede de un objeto no se junta sino que se separa cada vez más no se forma una imagen. Las pantallas no recogerán una imagen en absoluto. Pero si colocamos nuestros ojos en la dirección correcta, veremos estos rayos separándose. Puede ocurrir que para nuestros ojos parezca  que provienen de un punto. En ese punto nuestro ojo va a construir una imagen. Se llama imagen virtual. Es una construcción mental a partir de rayos que se separan.


También los espejismos son imágenes virtuales como bien saben los viajeros perdidos por el desierto.

Los Bahr el Shaitan o Lagos de Satán –nombre con el que los árabes designan a los espejismos de agua en el desierto-, así como los “charcos” que aparecen en la cinta asfáltica, son imágenes refractadas del cielo; asimismo, las islas que se supone existen en el mar son resultado de la refracción de montañas, barcos y ciudades que, casi siempre, se encuentran a muchos kilómetros de distancia

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