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Historia de los cuerpos de bomberos en el mundo.

La historia del Cuerpo de Bomberos se remonta a los orígenes de la humanidad, ya que podemos estar seguros que el descuido nació en el hombre antes de la idea de frotar pedernales para hacer el fuego con que cocinar sus alimentos y calentarse en los fríos días de invierno. El fuego una vez producido y debidamente controlado, era el amigo más fiel del hombre, se volvía un peligroso enemigo que destruía sus hogares, sus utensilios de labranza y sus siembras, cuando el descuido permitía que se extendiese fuera del control humano. Es lógico pensar que el hombre conoció el fuego a través de la naturaleza y sus fenómenos, tales como el rayo, la combustión espontánea o el volcán en erupción. En la misma forma en que la naturaleza le enseño al hombre que era el fuego y los daños que podía ocasionar, le enseño también como extinguirlo. Así el hombre de la prehistoria vio como el agua que caía en forma de lluvia apagaba el fuego. Así a lo largo de los siglos y a lo ancho del mundo, el agua siempre ha sido el principal medio de extinguir incendios; siendo en extremo interesante ver como el agua ha mantenido la supremacía en cuanto a agentes para extinción del fuego, a pesar de los innumerables esfuerzos hechos por el hombre para buscarle sustituto.

El desarrollo y el perfeccionamiento de los pitones de rocío han demostrado la importancia y efectividad en fuegos en aceites, en aparatos y motores eléctricos y en otras ocasiones en que se considero peligroso el uso del agua. Así gano el agua otra lucha por su liderato. Prácticamente el progreso habido en la ciencia de apagar fuegos, desde los más remotos días de la historia antigua hasta nuestros días, se ha basado en el desarrollo de inventos de maneras para obtener mayores cantidades de agua y lanzar la misma, en la forma más efectiva para extinguir el fuego. A medida que la civilización se desenvolvía, los edificios ganaron altura. Los pueblos crecían en todas direcciones y los primitivos cubos de cuero resultaban inefectivos. Y es ahí donde comienza la interesante historia de la transición desde el humilde cubo hasta la moderna bomba de alta presión. La historia de los Cuerpos de Bomberos debidamente organizados, se remonta a los tiempos en que las antiguas ciudades de Grecia y Roma estaban en es apogeo de su esplendor, varios siglos antes de la era cristiana. Lentamente, estas instituciones fueron desarrollándose, mejorándose en cuanto a organización técnica y a equipo se refiere, alcanzando un alto grado de eficiencia, durante el primer siglo después de Cristo en la ciudad de Roma.

Para esta época, la Metrópoli Romana tenia un Cuerpo de Bomberos que contaba con cerca de 7000 miembros que luchaban contra las llamas, usando métodos empíricos y relativamente muy eficientes. Muy poco se sabe de los Cuerpos de Bomberos durante el periodo de tiempo comprendido por los siglos III al X de la edad media. Como casi todas las ciencias y artes, la ciencia de combatir incendios cayó en la oscuridad del olvido, poco después del colapso del imperio romano, para resurgir de nuevo entre el esplendor del renacimiento, a mediados del siglo XIV. Las modernas máquinas que hoy vemos avanzar con rapidez asombrosa por las avenidas de las grandes ciudades y que son usadas por las mas progresistas y eficientes organizaciones, son en realidad las ediciones ampliadas y mejoradas de las maquinas llamadas “Siphona”, inventadas cuatro siglos antes de Cristo por Ctesibius, ingenioso griego nacido en Alejandría y por otro no menos ingenioso griego, Heron, quien nació en el año 200 A.C., inventó un aparato para la extinción de incendios cuyas características esenciales han sido usadas hasta 2000 años mas tarde. Con anterioridad a Ctesibius y a Heron, no se conoce ningún aparato de combatir incendios que no sea el cubo de cuero. En el año 440 A.C., y aunque por corto tiempo, se uso un aparato hecho de los intestinos y estomago de los bueyes. 

Los intestinos eran usados en forma de mangueras, mientras el estomago, o un saco de lona, servia de tanque o recipiente. Al operarse tan rústico sistema, se llenaba de agua el saco y se llevaba al lugar del siniestro; los intestinos se estiraban hasta alcanzar el edificio en llamas, y varios hombres hacían presión sobre el saco, obligando al agua a pasar a través de las mangueras hasta el fuego. Este método no parece haber dado buenos resultados, ya que en toda la historia no se vuelve a mencionar. Mas tarde apareció la “jeringa”, que consistía básicamente de un cilindro y un pistón para imprimir presión. Se llenaba el cilindro de agua y haciendo presión con el pistón, se obligaba al agua a salir por el pitón con relativa fuerza. Este tipo de extinguidor se uso en Roma, para el año 300 A.c. y estaba en uso en Inglaterra para fines del siglo XII. Las bombas inventadas por Heron en Roma y por Ctesibius en Grecia, tenían bastante en común y son estas las que dieron la base para el desarrollo de nuestra moderna y eficiente bomba. La bomba inventada por Heron, consistía en dos pistones de bronce conectados a una sola salida.

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