Fictum sapiens (español)

Al mundo...

A Dímitra...

 Nota:      Los números de los capítulos corresponden a su orden cronológico

Fictum sapiens 

Criatura sabia

1. 

Érase una vez un niño.

Érase una vez un libro.

El niño abría el libro y leía las páginas. Era un libro sobre pájaros.

Un día el niño leyó:

“El ser humano nunca logrará volar sólo con la fuerza de sus músculos. Para levantar su peso, necesitaría alas de diez metros de largo y para mover estas alas, músculos torácicos de dos metros de grosor. Aún así, sólo podría despegarse con la ayuda de vientos violentos.”

Érase una vez una promesa:

“Un día yo volaré.

Yo volaré.”

 

21.

“Les saludo con respeto, a todos los que están aquí y a los que me están oyendo desde lejos.

Me he atrevido a invitarles, porque hay un sueño que me está atormentando hace años y que, junto a una esperanza, quiero compartir con ustedes.”

 

2.

A los doce años intentó sostenerse en el aire.

Hizo una estructura simple y la cubrió con tela. Podría ser un paracaídas. Colgó una cesta por debajo.

Para la prueba subió piedras - con peso igual al suyo - al techo de su casa. Empezó a llenar la cesta. A la cuarta piedra paró. Sacó las piedras, entró él y dio un empujón con las manos.

Fueron cinco metros de dura caída.

Al final había dolor y desencanto y amargura. Pero sobre todo dolor.

 

22.

“El ser humano hace siglos que camina abúlico sobre la Tierra. Todos vienen aquí para vivir y morir y nadie se ha librado jamás de esta regla.

Tanto si creen en Dios, en la fortuna, en el azar o en cualquier otra cosa, ustedes saben que nuestra especie un día desaparecerá, cediendo paso a otro ser o a la Nada.

¿Y qué hemos hecho nosotros al respecto?

Hemos aumentado el término medio de la vida y hemos vencido todas las enfermedades y como la muerte ya se debe sólo a la decaída del cuerpo, estamos luchando por la vida eterna.

Y hemos acumulado tanto conocimiento sobre la vida que hoy en día podemos intervenir en ella. Y hemos aprendido a transformar a todos los seres vivos y a definir la forma de los hijos de todas las criaturas antes de nacer.”

 

3.

Encontró planos y diseñó él mismo aparatos voladores. El funcionamiento de todos tenía como objetivo el movimiento y el retraso de la inevitable caída.

 

4.

Escribió:

“El punto de la caída.

El punto donde desaparece el sueño.

Lo prevés mirando desde el árbol o la cumbre donde estás. Piensas “será desde ahí hasta allí”.

Luego saltas y sólo entonces, como un relámpago, tu percepción se despeja y el punto es conocido.

Si estás unido a una máquina intentas superarlo, superar los límites de las previsiones.

Y en menos tiempo de lo que dura una idea, has llegado. Doblas las piernas, el cuerpo, el pensamiento, todo tu ser para mantenerte en el aire, en la libertad, para no tocar el suelo por donde andan todos los que caminan.

Y luego el contacto.

El contacto es el final. Duro o suave, el contacte es siempre el final.”

 

23.

“Y soñábamos.

Desde los albores de la historia, soñábamos con volar. Creamos dioses y demonios con alas, observamos los seres del aire y nos esforzamos en subir a los cielos nosotros mismos.

Creamos un sustituto del vuelo natural con máquinas, lo idealizamos con las drogas pagando un precio demasiado alto, y con la bioelectrónica moderna vivimos las experiencias de los pájaros, perdiendo el equilibrio de nuestros cerebros.

Y probamos otros métodos, unos mejores, otros peores.”

 

5.

Voló en avión, tanto antes de su promesa como después. Pero fue siempre un desencanto. Atrapado, tenía que soportar el peso en el pecho, el aburrimiento del vuelo y luego el dolor de los oídos.

Más adelante voló en helicóptero y avioneta, en planeador y otras máquinas.

Le daba alegría poder conducir él mismo y ver la tierra. Se entusiasmaba cuando no había una cáscara protectora y el viento le secaba la boca.

Nunca olvidó el vuelo verdadero.

 

24.

“Pero la capacidad innata, aunque con menos rendimiento que la artificial, es incomparable, porque pertenece totalmente al individuo que la ejerce. El individuo no necesita entrenamiento y puede ejercerla en cualquier momento él solo, sin ayuda.

Y además es igual para todos.”

 

6.

Voló por primera vez cuando el virus “0” era todavía un sueño.

Dormía.

Salió de su cuerpo y viajó.

Por encima de la tierra y el mar, por encima de bosques y praderas, por encima de montes y barrancos.

Se caía y se levantaba, volaba y se deslizaba.

A ras de tierra sin chocar con otros seres, a alturas tremendas sin marearse.

Y era libre. Era más libre de lo que podía imaginar o desear.

Sintió un placer que no volvió a encontrar en ninguna experiencia.

Se despertó creyendo que lo recordaba todo. Y nunca en toda su vida pidió una satifacción mayor que aquella, porque lo hubiera considerado hybris.  En un trozo de papel escribió:

“IDEAL”.

 

25.

“Yo también soñé con volar. Y quise entregar este don a los humanos.

Trabajé mucho con el potencial de las mutancias y junto a mi Discípulo creamos una serie de virus.

Y ahora estoy en condiciones de decirles y proponerles que si lo deseamos, dentro de unos años nuestros descendientes tendrán alas y podrán volar.

Óiganme, por favor.”

 

7.

Fue una ceremonia sencilla en un aula de la universidad.

En la mano sostenía un rollo de papel. El papel certificaba que había sido un estudiante excelente y que ahora era un científico, un genetista. Sus maestros decían que sería un gran biotecnólogo.

Dos ojos miraban fijos el mundo a través de la ventana.

“Prometo...”

Dos labios murmuraron:

“Prometo...”

 

8.

Y luego empezó la investigación.

Que duró años.

Duró tanto, que antes de que terminara vio unas ciudades borrarse del mapa y otras nacer.

Duró tanto, que en su ocaso su pelo ya era gris.

Y durante todos estos años realizaba también otras investigaciones. Porque no podía decir a los dirigentes “Estoy buscando un virus que hará que los humanos den a luz a pajaros”.

 

26.

“El cambio que propongo es grande, pero se limita al cuerpo.  En cuanto podemos prever, la mente permanecerá inafectada.

Pero la mentalidad cambiará.”

 

9.

Era un grupo de pequeños ratones blancos con serenos ojos negros, acurrucados en un rincón de su jaula.

El científico miró los ratones.

“Les pido perdón por lo que estoy a punto de hacer.

Pido perdón a la Vida, a la Naturaleza, al Equilibrio, a Dios – si existe – y al mismo Universo – si tiene sentido.

Si lo que voy a hacer en su totalidad causará daño, prefiero fracasar.”

Había ratones hembras y machos. El científico puso una inyección a cada animal.

 

10.

Fue la primera persona que vio ratones con alas.

Era un frío amanecer de invierno, cuando la nueva especie apareció en la Tierra.

Dentro de las jaulas los recién nacidos estaban mamando tranquilos.

Fuera del laboratorio la gente pasaba deprisa.

El hombre miraba.

 

27.

“Hasta hoy hemos hecho guerras y cada guerra ha sido más cruel que la anterior.

Y hemos creado sociedades con el propósito de trabajar juntos por el progreso y el bien común, pero todas han terminado de mala manera.”

 

11.

Unos días después, las madres ratones dejaron de amamantar. Cuando los bebés se acercaban, ellas les mordían.

El hombre les dió de comer con un cuentagotas.

 

28.

“Y hemos atribuido las guerras y nuestros fracasos a la necesidad, a nuestros impulsos, a nuestra codicia, a leyes naturales y sobrenaturales, a nuestra enajenación de la naturaleza, a la superpoblación y otras causas.

Y ninguna educación, ninguna religión o filosofía, ningún proyecto científico ha logrado vencer nuestras pasiones.

Frente a la Locura, frente a legisladores y a destinos que no entendemos, resultamos impotentes.”

 

12.

Los ratones con alas vivieron y pudieron volar.

Cuando crecieron, se aparearon entre ellos.

La segunda generación fue aceptada por sus padres. Todas las madres amamantaron a sus hijos.

 

29.

“Pero yo creo que hemos fracasado porque nunca intentamos algo todos juntos, unidos. Cada grupo siempre se oponía a los demás, pensando que su sistema era mejor, y el mundo giraba siempre alrededor del mismo eje.

Pero si mi propuesta es aceptada creo que la Humanidad actuará como un conjunto, ya que toda ella afrontará el mismo hecho, que sobrepasará en importancia todas las diferencias y los problemas.”

 

13.

El experimento había tenido éxito.

El científico estaba pensando. Se sentía como Dios y como Diablo al mismo tiempo. Comprendió que el ser humano, durante siglos, se había estado acercando a saltos a estos dos extremos.

Decidió seguir.

 

30

“La nueva criatura vivirá en los cielos y en la tierra y quizás volando aprenderá de nuevo a amar la naturaleza.

Las costumbres y la civilización cambiarán, las ciudades y los objetos se construirán desde el principio para servir a nuevos propósitos.

El período de transición durará pocas generaciones y quizás entonces se alzará una Sociedad de Oro.

Pero incluso si no se lleva a cabo nada de eso, incluso si la nueva criatura hereda nuestra Locura, no habrá cambiado excepto por un par de alas y creo que nuestros descendientes estarán agradecidos, tanto como lo estaríamos nosotros si nuestros antepasados nos hubieran regalado las piernas de una forma parecida.”

 

14.

Érase una vez un joven.

El joven era un discípulo.

Su maestro tenía una idea extraña. Era una idea romántica y espantosa. Quería plantar alas en la espalda del ser humano.

El maestro pidió ayuda a su Discípulo. El Discípulo pensó mucho. Un día se levantó con los brazos abiertos y murmuró:

“En esta tierra, en la tiera donde camino, me trajeron sólo para vivir y morir, para existir y ser olvidado. He llegado a esta tierra para no hacer Nada.

Con el derecho que me dan mi mente y mis sentidos, decido, para bien o para mal, intentar cambiar al ser humano, porque tengo que hacer Algo.

Cualquier inteligencia que me esté observando, para bien o para mal, puede intentar destruirme si lo considera correcto.”

El joven se convirtió en ayudante del Maestro.

 

31.

Pero ahora quiero hablar del modo del Cambio.

Hemos aprendido a crear virus y a cargarlos de genes y los llamamos controlados porque no se contagian, sólo se implantan y se insertan selectivamente en los tejidos deseados. Allí, en cada célula, entra sólo un virus, no para destruir, sino para añadir o para anular material genético, lo cual significa características. Y enviando los virus a las células reproductivas no transformamos al individuo, sino a sus descendientes.

Cuando empecé la investigación sabía que unos querrían el Cambio y otros no.

Pero si nuestra especie se separara, temía que las dos razas empezaran una guerra sin fin. Por eso tendríamos que transformarnos todos o ninguno. Pero no podríamos obligar a nadie a transformarse en contra de su voluntad. Sin embargo, quizás podríamos exigir esto para sus hijos, ya que serían miembros del mundo futuro.

Incluso si todos quisiéramos cambiar, quizás tendríamos que envolvernos en capullos y transfomarnos allí dentro, tal como lo hacen las orugas para convertirse en insectos adultos. Pero esto todavía es imposible.

Por todas estas razones he estudiado el segundo modo y ahora digo que si decidimos hacer el Cambio tendremos que empezar por nuestros hijos.”

 

15

El maestro y el Discípulo trabajaron durante años.

Fuera del laboratorio pasaron inviernos y veranos, las hojas amarillearon y las flores se abrieron.

Estudiaron durante horas el cuerpo y el cerebro del ser humano. Intentaron prever las reacciones a todos los cambios que causarían.

Crearon y mutaron millares de cultivos de tejidos y células.

Y un día terminaron.

 

32.

“Y ya que los hijos que nacen con forma distina a la de su especie a menudo son considerados extraños y rechazados, mi Discípulo y yo repartimos la transformación en cinco generaciones. Esperamos que así cada generación se adapte a la anterior y acepte la siguiente. El precio será la esterilidad entre las cinco generaciones.”

 

33

“Permítanme ahora enseñarles la forma de la nueva criatura.”

 

34.

El Maestro se calló y también la sala y el mundo entero. El discípulo se levantó, subió al estrado y empezó a proyectar las diapositivas.

 

35.

Era como si se hubieran mezclado imágenes de la naturaleza en la cabeza de un diseñador demente.

El cuerpo era pequeño y parecía vagamente una pera invertida. Las extremidades eran delgadas, las piernas eran más cortas y terminaban en manos. El cuello era más largo y doblado y los ojos oblicuos. Las alas eran enormes. Se extendían como dos triángulos grandes y de sus bordes se proyectaban dos largos paralelogramos y luego dos más, formando un ángulo. Los vértices de los triángulos y los paralelogramos estaban cubiertos de plumas y más abajo las alas desnudas y el resto del cuerpo peludo. Y por supuesto había una cola. Una cola grande, gruesa y espesa como la de una ardilla.

La gente permanecía inmóvil.

El Maestro siguió:

 

36.

“Diseñamos el ser humano desde el principio. Quitamos muchas cosas y añadimos otras. La forma que escogimos ha sido la más aproximada a nuestra especie.

La altura media oscilará entre 1,10 a 1,20 metros, el peso medio será de 37 a 42 kilos y la envergadura superará los 5,50 metros. Dentro del cuerpo creamos espacio para los sacos aéreos, añadimos un segundo corazón y unos nervios para que el cerebro pudiera coordinar las seis extremidades.

La criatura no podrá volar muy rápido, ni tampoco por mucho tiempo; pero podrá volar.

Y ya que no será un ser humano, ni un pájaro ni un verdadero mamífero, pero será inteligente, lo llamamos Fictum sapiens.”

 

16.

Érase una vez un hombre.

El hombre era científico.

El hombre, el científico, acababa de terminar una investigación. La investigación había tenido éxito.

“Dios mío.

Durante años, muchos años, la mayor parte de mis años en esta tierrra, luché para que los humanos pudieran volar. Quería tener alas, pero pensaba que debería iluminar el camino para mi pueblo. Tuve que elegir entre el camino del individuo y el de la sociedad. Elegí el segundo, porque era el más fácil, porque era el que me provocaría menos dolor.

Rompí mi promesa y me negué a mí mismo la posibilidad de ser un pájaro, negué la posibilidad de cualquier individuo a convertirse en pájaro. Ahora, sólo si todos lo queremos, podemos convertir a nuestros hijos en pájaros.”

 

37.

“Pero me están preguntando sí tenemos derecho a cambiar la forma de nuestros descendientes.

En cuanto a esto, creo que sí; ya que la nueva forma será superior a la nuestra.

Y además, ¿tenemos derecho a cambiar la forma de nuestra especie?

También creo que sí. Nuestro deber es utilizar todas nuestras fuerzas para evolucionar. Es el mandamiento del Universo.

Si el ser humano existe gracias a la evolución, sabemos ya que no se somete a la selección natural. Sólo existe la selección de la sociedad y de la civilización, pero es ciega. Nuestra evolución es nuestra  propia responsabilidad. Tenemos que encargarnos de ella.”

 

17

“Dios mío, me siento muy cansado para retomar el primer camino desde el principio.

Pero incluso si pudiera, ya no tengo el valor de transformarme. No siento que tenga el derecho de transformar a los que ya han nacido y todavía no sé si tengo el derecho de transformar a los que van a nacer.”

 

38.

“Y si el ser humano existe porque le creó un Creador, creemos que le dio fuerzas suficientes para poder evolucionar. Y le mandó hacerlo.

Eso dicen casi todas las religiones.”

 

18.

“Si la humanidad acepta, apenas me dará tiempo de ver el primer eslabón de la cadena entre el Hombre Sabio y la Criatura Sabia, en las caras de la siguiente generación.

Los Jueces me acusarán de haber alejado las consecuencias de mis actos de mi propia vida. Tendrán razón.  Quizás sea un fugitivo, quizás sea cobarde, pero les digo que mi consciencia se mantiene clara, aunque llena de dudas. Y digo que las dudas no son fruto del pánico o la ceguera, sino de mi incapacidad para decidir por todo el mundo.”

 

39.

“Pero ¿quizás esto sólo tiene que ver con la evolución del espíritu?

Sea así o no, si el mundo que hemos creado constituye la medida de nuestro espíritu, creo que hemos fracasado. Por tanto estamos obligados a intentar algo distinto. De lo contrario preveo que pronto dejaremos de existir junto a muchas cosas o que, con los criterios de hoy, nuestra existencia no merecerá la pena.

Además creo que cuidar el cuerpo es tan importante como cuidar el espíritu, por lo menos mientras el espíritu necesite de las experiencias del cuerpo para desarrollarse.

Quizás en el futuro nuestros lejanos descendientes eliminen el cuerpo y más adelante el cerebro, aportando así al Sentido y a la Mente posibilidades que ahora ni siquiera podemos imaginar.

Pero de momento el cambio que les propongo es suficiente.”

 

19.

“Y siempre tendré estas dudas, sea la respuesta “Sí” o No”, hasta la muerte.

Pero he decidido luchar por el “Sí”, porque lo considero correcto.

Dios mío, si quieres, ayúdame.”

El Hombre pidió hablar delante del parlamento mundial.

 

40.

“Por supuesto que se pueden diseñar muchos cambios parecidos. Y qizás ustedes se asusten y digan que el que antaño fue ser humano puede convertirse en un niño mimado, jugando con su forma como un insensato.

Quizás sea así. Quizás en cada nuevo planeta donde llegue el Niño, tome la forma más adecuada para sobrevivir. Algunas formas serán destructivas. Algunas brillarán. Siempre ha sido así.

Nosotros aquí, ahora, debemos empezar. Puede que nosotros aquí, ahora, fracasemos. Debemos probar.”


20.

La sala grande estaba llena.

Había líderes políticos y religiosos, filósofos y científicos, periodistas y artistas. Había idealistas y escépticos, conservadores y revolucionarios.

Y estaba él y a su lado el Discípulo. Dos hombres frente a la humanidad.

Respiró hondo. Empezó a hablar.

 

41.

“Vamos pues a hacer un referéndum mundial por un “Sí” o un “No”. Y hasta que la decisión haya sido tomada, por favor respetemos la grandeza de decidir. 

Sé que después, si la respuesta es afirmativa, ningún comportamiento podrá considerarse injustificado. Instintos, más poderosos que la lógica, guiarán entonces nuestros actos. Tendremos que aceptarlo.

Ahora yo me despido de ustedes y deseo que lo que hagamos sea para bien. Así en el futuro alguien podrá decir que hicimos lo mejor posible.

Gracias.”

 

42.

Había entrado en la sala, un hombre maduro, con el pelo gris. Salió unas horas más tarde, envejecido, con cabello blanco, pero con el cuerpo erguido y la mirada hacia el cielo.

 

43.

Pasó un año. Los Investigadores estaban examinando el trabajo del Científico. Dijeron que no habían podido encontrar ningún error, pero tampoco podían garantizar que fuera correcto.

Pasó otro año hasta que los líderes de los pueblos aceptaran que había que hacer el referéndum.

Y pasó un tercer año hasta que el referéndum se organizara. Y se decidió que el cambio se realizaría si las dos terceras partes de la humanidad votaran por el “Sí”.

 

44.

“Presidente”, preguntó el Maestro, “¿vas a apoyar mi propuesta?”

“No”, contestó el Presidente.

“¿Por qué?”

“Porque tu propuesta hace realidad mi mayor sueño. Si pasa esto, no tendré con qué soñar. Y entonces moriré. 

Temo que lo mismo le pasará a la humanidad.”

 

45.

“Y tú, ¿mi gran amigo?”, le preguntó el Hombre al Árbol de sus sueños.

Tardó en contestar. Al final tendió su gran mano verde hacia el pecho del Hombre.

“Tus alas están aquí”, dijo. “Si amas, un día encontrarás la paz y entonces volarás, con o sin alas.

Si no amas, entonces incluso con alas nunca podrás volar bien.”

 

46.

La Propuesta.

Era tan importante que luchó ella sola; nada pudo contenerla.  El referéndum fue decidido. Y hasta que todos lo aceptaron, hubo chantajes y revoluciones y guerras entre los estados.

Durante tres años el mundo vivió en la Edad Media. Aparecieron Mesías y nacieron religiones, presagiaron el fin del mundo los salvadores y prometieron su futuro los visionarios. Leyendas y profecías vieron la luz, pregonaron loa magos poderes que no tenían y loa demagogos se declararon exorcistas de la maldición inminente.

Y en tres años la humanidad envejeció tanto como no había envejecido en tres milenios. Y se derramó sangre en las calles y en los ojos de los hombres se vislumbraba el terror. Y los corazones latían arduamente, porque tanto defensores como detractores sabían que si la Propuesta era aceptada, sería el final del ser humano.

 

47.

“¿Sabes el resultado, Maestro?” preguntó el Discípulo sobre el referéndum antes de que empezara.

“Por supuesto que lo sé... ¿Y tú?”

“No quiero saberlo. Quiero tener esperanza.”

 

48.

Las urnas fueron mandadas hasta los confines de la tierra.

Y la gente de la Tierra, diez días antes del Día, pasó la noche en blanco.

El voto duró tres días y tres noches. Desfilaron multitudes ante las cajas de madera y billones de manos echaron billones de papelitos en la primera decisión universal sobre el futuro.

 

49.

En la sala grande estaban otra vez sentados los líderes mundiales. Y el Maestro y el Discípulo estaban presentes. Los dos no habían votado.

El recuento duró cuatro días y después el resultado fue esculpido en piedra y convertido en monumento.

Último recuento:

                   “NO” :           unos billones de votos

 

  “EN BLANCO” :             unos miles de votos

 

                      “SÍ” :          un voto

 Un voto.

 

50.

Un niño, que se convirtió en joven, en hombre y en anciano, habló al Mundo por última vez.

“Doy las gracias a los que votaron por el “No”, porque demostraron que el Ser Humano pertenece a la Naturaleza, ya que la Naturaleza impone a todas sus especies el deseo de vivir.

Doy las gracias a todos los que votaron en blanco, porque demostraron que el Ser Humano tiene dudas y ha conquistado la Búsqueda, aunque no siempre encuentra respuestas. Por eso el Ser Humano pertenece a sí mismo.

Doy las gracias a la persona que votó por el “Sí”, porque demostró que el Ser Humano quiere evolucionar y quizás encuentre el valor para hacerlo; por eso el Ser Humano pertenece a Dios.

Doy las gracias a la Naturaleza, al Ser Humano y a Dios, que me han permitido  llegar hasta el final. Ojalá la humanidad encuentre la felicidad.

Adiós.”

 

51.

Fuera, en la calle, la gente salía uno a uno, como después de la lluvia.

Una figura cansada, encorvada, caminaba despacio. Nadie hubiera podido reconocerla. El Anciano que ya era sabio, miraba el cielo, sereno. Podría vivir feliz los pocos años que le quedaban.

 

52.

“Pájaros, voladores de la Tierra, viajeros de los cielos, cuando decidí mandar a los humanos entre ustedes no les pregunté. No le pedí permiso a nadie para infectar el aire con muestros cuerpos pesados y peludos. No le rogué a nadie que nos aceptara en su hogar, ni siquiera les expliqué lo que estaba intentando hacer.

Humilde e irrevocablemente les pido ahora perdón y piedad y compasión. 

No quería rebajarles a mis medidas, sino elevar a los humanos a sus alturas.

Y créanme, créanme, si hay algo que quiero y admiro en su maravillosa y absoluta singularidad, son ustedes.”

 

53.

La humanidad permanecía muda.

Le había sido demostrado que no era inmortal y estaba considerando las responsabilidades que surgían de esto.

De momento reinaba el agotamiento. Poquito a poco los seres humanos se recuperarían y si querían también crecerían.

 

54.

Un joven que ahora era Maestro entró en el laboratorio. Sus ojos estaban irritados y su aliento ardía. Se quedó inmóvil por unos segundos, mirando los bancos, como si estuviera rezando.  Luego sin dudar en ninguno de sus movimientos, abrió un diario grueso. En la primera página en blanco escribió:

Hombre-Pájaro

Camino 1º

Investigación del virus “0”.

 

55.

Un día, el día que los seres humanos al cabo de muchos años volvieron a respirar profundamente, una voz, sin habla, gritó:

Yo volaré.

Lo prometo.

YO volaré.