Número 142 • Sábado 13 de junio de 2009 • InicioCuentos • Marginalias • Fotografía Contacto •  Ciudad Reseñas

El cautiverio sigue. No olvidemos la liberación de todos los secuestrados ¡TODOS!
 
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Marginalia
Diez años
Saúl Álvarez Lara

En diez años suceden muchas cosas. En diez años un niño que comienza a estudiar sin saber leer o escribir, se convierte en adolescente a punto de terminar su bachillerato y, en el mejor de los casos, con una idea clara de la profesión que quiere seguir en su vida. Si un joven está para entrar a la universidad, en diez años es ya un profesional ejerciendo, quizá con posgrados u otros títulos. En diez años pasan muchas cosas en la vida de una persona, de una familia, de una casa, calle o ciudad. Sale uno de su ciudad y si regresa diez años después la encontrará cambiada, edificios donde antes había parques, puentes donde antes eran sólo callejuelas, comercios y almacenes donde antes vivía un amigo o una novia, y ni hablar de los conocidos de diez años antes, ya son otros, se casaron, cambiaron de casa, de barrio, ciudad o simplemente murieron.
Diez años son mucho tiempo, tanto, que las ideas y por supuesto la manera de hablar de ellas cambia. En diez años lo que era una esperanza se puede convertir en amenaza, los ejemplos abundan. En diez años el amor eterno se acaba, matrimonios llegan a su fin, comienzan y terminan guerras, desconocidos alcanzan la fama y antes de que termine el período, diez años, la han perdido.
En un país como Colombia en diez años se suceden por lo menos dos presidentes, dos políticas, dos maneras de ver, gobernar y negociar el país; en diez años pasarán tres alcaldes o gobernadores y las regiones no serán las mismas. En diez años suceden muchas cosas, aunque no siempre se puede decir que mejores.
En diez años es posible que una persona escriba varias novelas, de nuevo los ejemplos abundan, es posible, según eso, crear varias ficciones, varios mundos en diez años. En diez años, la imaginación, lo único que nadie podrá secuestrar nunca, abundará en ideas y volará y cambiará y dejará de ser la misma.
Hace pocos días la hija del Teniente Coronel Luis Mendieta secuestrado por las Farc hace diez años, ya habría alcanzado el grado de General, pidió a quienes la escuchaban que pensaran en lo que ha sucedido en sus vidas durante los últimos diez años, el tiempo que su padre lleva en la selva contra su voluntad. Hacer el intento lleva, en lo personal, a una sucesión casi infinita, en muchos casos la memoria no la abarca, de hechos, de eventos, de alegrías y tristezas. Si se trata de diez años en la vida del país, con seguridad el que dejó el Teniente Coronel Mendieta cuando lo secuestraron era distinto al que es hoy, ya no reconocerá las ciudades, las calles. Sus amigos habrán cambiado de vivienda o de ciudad y su familia es otra, con absoluta seguridad es otra, aunque lo hayan esperado durante diez años con la fidelidad que han demostrado. Un Argumento. Un hombre regresa a su ciudad después de diez años de ausencia. Nada parece haber cambiado pero nadie lo reconoce, las gentes que cruza en las calles lo miran indiferentes y lo saludan con distancia. Para él, en cambio, todos parecen iguales al día en que se fue. En cierto momento mira su reflejo en el vidrio de una vitrina y no se reconoce, es como si el tiempo sólo hubiese corrido para él. En ese momento comienza la historia. *Pierre Alechinski, pintor belga, dice que la margen, él la llama “marginalia”, es el espacio alrededor del cuadro donde se anotan historias, nombres, resúmenes, agregados, fechas o datos que conducen al interior de la obra.

*“Diez años” fue escrito hace más de un año cuando el entonces Teniente Coronel Mendieta, ahora General, llevaba ese tiempo de secuestro. Hoy son más de once años de cautiverio para él y los otros secuestrados de las Farc. ¿Hasta cuándo?

© Saúl Álvarez Lara
2008


Primero cogieron a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego se llevaron a los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los obreros y no dije nada porque no era obrero ni sindicalista. Luego se metieron con los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Y cuando finalmente vinieron por mí no quedaba nadie para protestar.
Martin Niemüller

Pida. Exija. Reclame. Grite por la liberación inmediata de todos los secuestrados en Colombia. ¡Todos! No espere. De cuantos seamos en todas las ciudades, plazas, calles, esquinas, casas y por todos los medios posibles, depende la libertad de los secuestrados.

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