Número 116 • Sábado, Agosto 30 de 2008 • Inicio CuentosMarginalias Fotografía Contacto  •

No olvidemos la liberación de todos los secuestrados ¡TODOS! 
 
 

Ficción de la semana
Los dientes de mamá*
Por Sandra Castrillón Castrillón

Papá toma la cabeza de ella entre sus manos y la lleva a la mesa. Varias veces. Cuando ella se queja veo salir astillitas blancas en mil direcciones. Son los dientes de mamá. Algunos van a parar a la acera de la calle. Yo voy a buscarlos y aprovecho para perderme un rato. Hasta que todo esto acabe.
Cuando regreso mamá trae atado a la mandíbula un pañuelo de flores. No se me ocurre preguntarle qué va a hacer, o por qué no va donde el médico. Los ojos enrojecidos evitan mirarme a toda costa. Revuelve y revuelve una sopa de pasta con papas.
Estamos los dos en la cocina a la hora del almuerzo. Ella sirve la sopa.
Afuera un reguero de sonidos hace que tengamos un fondo para mirar los platos, las cucharas, las arepas pequeñas al borde de los platos.
No sé cómo logra meter la cuchara a la boca y pasar el caldo de papas entre ese túnel sanguinolento que yo adivino a través de las múltiples flores del pañuelo.
Esa mujer es mi madre.
Se para, lava su plato, algunas papitas saltan al fondo del lavaplatos. Sale de la cocina. Se quita el delantal. Enciende el televisor.
Abro la puerta de la calle. El sol en la acera del frente. Un olor a coca-cola en algún lugar. El cielo limpio y la cancha con ruidos de pelota de goma. La goma se huele desde aquí.
Papá está en la tienda. La copa de aguardiente, vacía, roza el codo sobre el que descansa una mano que explica. He venido hasta aquí para decirle algo. He venido. Estoy a las puertas de este lugar caliente, se siente calor aun en la entrada.
La cabeza de papá se gira dos veces. En una me mira, en la siguiente me reconoce. No sé para qué vine. Nunca voy a hablarle, nunca sé cómo es estar así, cerca, mirándole los ojos grises. No conozco su voz.
Me acerco, pido un aguardiente. Vuelve a mirarme por tercera vez. Deja que yo lo mire.
Nos estamos mirando.
No lo conozco. Por eso puedo sacar el revólver caliente del bolsillo caliente y esperar a ver su cara de niño que grita, ver todo el proceso de gestos que no creen y se vuelven una reacción tardía.
Tumba los bancos altos de la barra. Se lleva en la caída las copas de aguardiente. Riega aguardiente. La gente grita y yo no hago más que contemplarlo.
Lo miro mientras pienso en mamá. Inútilmente.

9 de marzo del 2004


* Los dientes de mamá hace parte del libro Odios publicado por la Editorial Universidad de Antioquia. Medellín, 2005

Sandra Castrillón Castrillón
Psicóloga de la Universidad de Antioquia y aspirante a magíster en investigación psicoanalítica de la misma universidad, institución donde además es docente de cátedra de las Facultades de Medicina y Artes. Su práctica clínica y sus actividades investigativas han estado enfocadas principalmente hacia la condición y las problemáticas de la juventud contemporánea.
Su libro Odios ganó el Concurso Nacional de Novela y Cuento de la Cámara de Comercio de Medellín, 2005. Es coautora del libro Dodecaedro de palabras o los círculos de fuego. Editorial Fe de Erratas, 1995. Cuentos suyos han aparecido en periódicos y revistas del país.
 
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