disparos sobre blanco





Azaroak 30 - Abenduak 20

30 de Noviembre - 20 de Diciembre

Arteleku-Donostia


Tenía propensión a efectuar disparos violentos, sobre la ciudad, sobre la conversación, y se abría paso a codazos, sin piedad, y aunque no obtuviera resultado alguno, había conseguido estudiar posibilidades. Disparaba sobre blanco variantes de cada frase, transigiendo, errando tiros, hasta que llegaba un momento en que escribir un libro era para ella como el desvarío de un loco. Conseguía darle cierto sentido al texto, pero sin quedar nunca del todo satisfecha. No sacrificaba nada al formalismo. Directamente al centro. Poco o nada le importaba que todo quedara áspero.

El 25 de julio de 1926, Virginia Woolf escribió en su diario: 'Si el arte se basa en pensamiento, ¿cuál es el proceso de transmutación?'. Pensaba en blanco. Se hundía en el sillón, apenas sin poder levantarse, todo insípido, sin sabor, sin color. Tenía enormes deseos de descansar, de estar sola al aire libre. El aire le resultaba delicioso. Pensaba con veneración en su capacidad de escribir, como si fuera algo increíble.

Con la mente en blanco se dormía en el sillón. Detectaba las proporciones del paisaje que cambian bruscamente. De noche y en los días incoloros, veía personas jugando al futbol en e prado, personas que parecían hundidas en una tabla plana; y las colinas se alzaban muy altas y escarpadas a su alrededor. Los detalles quedaban borrados, y esto para ella constituía un efecto extremadamente bello; destacaban los colores de los vestidos de las mujeres, muy luminosos y puros, en el entorno casi desteñido.

Virginia Woolf sabía que las proporciones eran anormales, como si mirase por entre sus propias piernas. Efectuaba disparos sobre blanco. Directamente al centro de las posibilidades.

Ainhoa Güemes
White House. Agosto 2009


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