Escapando de la tribu
 

 

Nos asustamos al ver que el indio se acercaba a nosotros. Salimos corriendo lo más rápido que pudimos. Ellos, al ver que huíamos, nos comenzaron a atacar, tirándonos las lanzas y flechas que llevaban. Por suerte, mientras huíamos, no nos llegó ni una lanza ni flecha, hasta que Jose Luis se tropezó, callendose de bruces y raspándose la cara; intentando levantarse, pero era demasiado tarde. Lo habían atravesado un sinúmero de lanzas y flechas. Horrorizados, casi nos detuvimos por el impacto de ver asi a nuestro amigo, pero el miedo era más grande, asi que tuvimos que seguir corriendo.

Después de un rato nos dimos cuenta de que aquel lugar en el que estábamos era un gran pasillo y un poco más adelante se veía un poco de luz.