Uso de las abreviaturas

El uso de abreviaturas está fuertemente ligado a la presentación impresa del escrito. Así, debe evitarse el uso de una abreviatura cuando sea la única palabra que aparece en una línea del texto (en cuyo caso debe sustituirse por la palabra no abreviada) y no se admite su uso para expresiones que abrevian varias palabras cuando la abreviatura completa no puede escribirse en la misma línea del texto (esto implica que no se permite la división de una abreviatura al final de una línea).

Muchas abreviaturas tienen una forma convencional tan extendida, que su uso es casi universal. En este tipo de abreviaturas, es importante fijarse en las letras de las que constan (por ejemplo, "Av." o "Avda.") y en la forma en que se escriben (en mayúsculas o en minúsculas; singular o plural; con o sin punto).

Por ejemplo, las abreviaturas de los ordinales también siguen un convenio normalizado: se escribe el numeral correspondiente y luego se añade la terminación en forma volada (en función de que la palabra termine en "-er" o "-a" o "-o").

  • primero: 1.º
  • segunda: 2.ª
  • tercer: 3.er
  • vigesimo quinto: 25.º

El uso de abreviaturas no debe ser indiscriminado y debe ser eficaz. Por ejemplo, cualquier abreviatura debe suprimir al menos dos letras de la palabra abreviada, aunque hay algunas abreviaturas de uso general que no cumplen esta norma. Tampoco es adecuado utilizarlas con cantidades cuando éstas están expresadas en letra. Por ejemplo, es incorrecto escribir "cincuenta eur.", siendo más adecuado utilizar la palabra completa: "cincuenta euros". Otra norma de estilo es no utilizar abreviaturas de tratamiento cuando la palabra abreviada no precede al nombre propio. Por ejemplo, es incorrecto su uso en "...un Sr. estaba...", siendo en este caso necesario el uso de la forma no abreviada. Esta norma también es aplicable al uso de abreviaturas que se refieren al tipo de vía.

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