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Características de los buenos lectores

posted Dec 25, 2009, 1:41 PM by ricardo marin   [ updated Dec 25, 2009, 4:38 PM ]


 

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LECTURA INTELIGENTE

El hecho de que usted esté leyendo este material me lleva a inferir que, obviamente, sabe leer (¡Qué revelación!, ¿no?), lo que no significa que sea un/a buen/a lector/a. ¿Se hizo esa pregunta alguna vez? Pues bien, hágasela ahora, pues ahí la cosa cambia, debido a que ese es un asunto que no debe pasar por alto si desea alcanzar éxito, principalmente académico. La mayoría de las personas, por el simple hecho de saber leer, cree que lo hace bien. Error. La mayoría lee mal. Continúe esta lectura y lo comprenderá mejor, además de, con breve entrenamiento, comprobarlo por usted mismo/a.
A continuación expondré ciertas cualidades que se exigen de un/a buen/a lector/a, proveyéndole ejercicios para su entrenamiento. Si los lleva a la práctica con metódica disciplina y con la dosis de motivación necesaria (en el capítulo siguiente trataré mejor el tema de la implicancia de las emociones en la labor intelectual y cómo aprovecharlas), conseguirá un buen nivel de lectura con altos porcentajes de velocidad y comprensión, no importando su condición actual. Imagine que observa una película documental acerca de la guerra por el Chaco, entre Paraguay y Bolivia. La ve de comienzo a fin, de tirón y sin detener ni pausar el film. Se entera que comenzó un 15 de junio de 1932 y el armisticio se sucedió el 12 de junio de 1935, pero la paz oficial se firmó el 21 de julio de 1938. Al concluir la misma, usted tendrá un esquema general de lo ocurrido y podrá referir los hechos más significativos sin confundir el orden. Por ejemplo, no dudará de si la guerra comenzó primero o si antes de su inicio se firmó el protocolo de paz. La lógica más elemental le ahorrará ese tipo de dilemas, por lo cual, ya tiene una sólida base desde la cual arrancar para profundizar el aprendizaje. A ese tipo de datos con fácil deducción lógica llamaremos datos secuenciales. Es sencillo reconocerlos si prestamos atención y sincero interés a la lectura. Nuestros sistemas educativos se encargaron de potenciar esta capacidad mental, simplificándonos muchísimo la tarea.
Sin embargo, existe un rango de datos que resiste toda lógica y no se obtiene por deducción sino sólo por la fijación exacta de sus componentes en la memoria. A estos llamaremos datos puros, o sea, sin combinación, los más esenciales, son sólo eso: datos. Supongamos que quiera recordar fechas exactas y nombres complicados; sin técnicas que despierten su interés y llamen su atención, no sólo gastará mucho tiempo y energías para grabar estos datos, sino que también será muy vulnerable a confundirlos, a invertir el orden o, en el peor de los casos, olvidarlos en el momento menos oportuno. Para grabarlos con precisión y recuperarlos con sólo desearlo, utilizaremos ciertas técnicas especiales, expuestas más adelante, a su debido momento.
Si usted no identifica los datos secuenciales y los datos puros en la información que lee, estará perdiendo muchísimo tiempo al leer y puede sentirse abrumado/a por la exigencia de tener que explicarlos luego, especialmente si hablamos de un material extenso. 

Características generales

Datos secuenciales: los que se pueden deducir; narraciones, sucesiones, efectos, acciones, productos matemáticos, suposiciones silogísticas, etc.
Datos puros: sólo se aprenden de memoria; fechas, nombres, lugares, cantidades, medidas, etc.
Para proseguir este tema e indicar las características de los buenos lectores, junto con técnicas de lectura veloz y eficiente, necesito primero asegurarme de que se entendió bien lo brevemente expuesto hasta aquí. En las secciones correspondientes, sea tan amable de dejar su firma (si lo entendió) o su duda o comentario a este respecto.
Aguardaré cierto porcentaje de participación para continuar.
Gracias por la participación; su aporte es beneficioso para todos los miembros. 

Continuando el tópico tres

Note que lo expuesto anteriormente indica la manera en que habremos de afrontar un material escrito:
En términos de cantidad: de mayor a menor. O sea, es importante leer de una vez “todo el material” para así tener una amplia perspectiva del mismo, lo cual simplificará su comprensión pues deja una fuerte estructura o armazón lógica que es más fácil de aprovechar. Tener visiones parciales puede generar confusión o malas interpretaciones, lo cual es desconcertante y puede desanimar a quien recién comienza a enterarse del tema; además, las partes son más fáciles de comprender una vez situadas en el todo que es el contexto o marco de referencia desde el cual interpretarlas.
En términos de profundidad: de menor a mayor. Esto significa que, en la primera lectura o lectura previa del material, el nivel de profundidad será superficial con relación a la segunda o tercera lectura. Note que esta es una de las razones (y no la única) por las cuales es importante leer con rapidez. 


Mitos acerca de la lectura


Leer bien = Leer lento

Esta falsa idea tiene sus raíces primordialmente en la ignorancia. Numerosísimos experimentos realizados en universidades y diversos centros educativos en varios países demuestran que quienes mejor leen son justamente quienes más rápido lo hacen. El inconveniente del que lee lentamente es que fragmenta la información en pequeños segmentos (o palabras) que le impiden ver las ideas que están tras ellos, la intencionalidad del escritor, de ese modo siempre está viendo fragmentos que le exigen mayor esfuerzo intelectual para concertar las partes y formar ideas, que son, al final de cuentas, lo que proporciona toda lectura. Es como si el lector lento se detuviese en silla + mesa + bolígrafo + techo + cuaderno + puerta + enseñar + pizarrón + recreo + uniforme + profesor + pupitre + pared + alumno... Mientras que el lector rápido identifica “sala de clases” directamente y con ello evita distraerse, pues va al marco principal en el cual se insertarán posteriormente las partes.

Hay que leer minuciosamente

Fíjese usted que entiende completamente sin ver todos los detalles, pues su mente se encarga de descifrar las ideas y rellenar lo faltante:
«Para lxxr bixn no xs nxcxsario vxr todas las lxtras, solo xs importantx dar rxfxrxncias a nuxstra mxntx»

Leer en voz alta mejora la comprensión
La corrección de este defecto lo abordaré en el apartado dedicado a la verbalización. Lo cierto es que una persona que lee en voz alta o mueve los labios al leer (subvocalización) no conseguirá superar el límite de 250 PPM (palabras por minuto), pues difícilmente alcanzará a hablar más rápido que esto, lo cual significa que está estancada a un nivel palabras, quedándole distante la posibilidad de entrar al apasionante mundo de la lectura de ideas al cual lo invita la lectura veloz y eficiente. 


Características de los buenos lectores


* Tienen los ojos entrenados. Como los factores implicados en la lectura son de naturaleza fisiológica —visual— y psicológica—comprensión—, los buenos lectores tienen los ojos entrenados para abarcar más palabras en una sola fijación. No miran una sola palabra por vez, sino que cubren un espacio mucho mayor con la vista “quieta”, de esta manera se detienen menos veces en cada renglón. Tampoco leen mientras sus ojos están en movimiento, pues esto sería como sacar una fotografía desde un vehículo en movimiento a gran velocidad: la foto saldría borrosa.
Evitan inútiles regresiones. Uno de los peores defectos de los lectores inexperientes es regresar constantemente sobre aquello que ya leyeron, porque se distrajeron o no entendieron muy bien algo. Esto no sólo es innecesario, sino que también es perjudicial, pues además de hacerles perder tiempo, fragmenta la información sobremanera. Lo que no se entendió al comienzo no se entenderá regresando a él, sino terminando el párrafo, cuando se completará la idea.
Leen sin pronunciar las palabras ni mentalmente. El mover los labios al leer o el pronunciar lo leído, como ya mencioné anteriormente, limita la velocidad de lectura y aumenta las posibilidades de distracción. Lo que los buenos lectores buscan son ideas, la intencionalidad del autor. A este apasionantísimo mundo se ingresa a partir de superar las 300 PPM, aproximadamente. 
Leen a distintas velocidades. Un artículo periodístico tiene un lenguaje sencillo, fácil de asimilar, su objetivo es informar de la manera más rápida y puntual posible. Sin embargo, una poesía busca un goce estético en la cual las palabras piden que disfrutemos de ellas, que sintamos sus complejidades sintácticas con tal de obtener la satisfacción de su belleza. Un escrito profesional, por ejemplo, requiere que el lector conozca su vocabulario técnico. Dependiendo de sus objetivos, los buenos lectores regularán su velocidad de acuerdo al terreno, como si de un vehículo se tratase: no es lo mismo transitar una carretera ancha y asfaltada que ir por un camino pedregoso y con muchos accidentes terrenales o tener que arribar una cuesta. A diferencia de los lectores malos, los lectores rápidos y eficientes pueden acelerar o disminuir la marcha de manera opcional, mientras que los del primer conjunto solo tienen “un cambio”, van siempre “en primera”, por así decirlo, sin importar el terreno, ya sea un párrafo de transición, un párrafo central, una introducción o una recapitulación.
Atienden los detalles de su postura corporal. Los detalles que podrían ser superfluos o pasar desapercibidos en una lectura de pasada, de unos cuantos minutos nada más, pasan a ser relevantes cuando se trata de una lectura profesional o de estudios, en las cuales se requiere largo tiempo leyendo. En ese caso, las manifestaciones de cansancio y distracción se agravan a medida que corre el reloj. Los buenos lectores no descuidan esos detalles y los prevén, generando hábitos que los ayuden a mantener largas horas de lectura con óptima concentración sin sentir los efectos del cansancio, especialmente cuando el aprendizaje va excitándoles el ánimo. Por eso conocen el placer de la lectura. 
Tienen organización intelectual. Como la filosofía de nuestros tiempos lo indica: “La última evolución del pensamiento humano es la capacidad de síntesis”, el buen lector organiza la información de tal forma que pueda condensarla, retenerla y exponerla con precisión en mucho menor tiempo, con menos esfuerzos y, eso sí, disfrutando muchísimo más que el lector lento. Nunca subraya el material ni se detiene en detalles durante la primera lectura.
Discriminan datos secuenciales de datos puros. Esto facilita potencialmente su capacidad de comprensión y retención, pues el buen lector lee con la más sublime de sus capacidades intelectuales para el aprendizaje: lee con pasión. Como dice Ramón Campayo, plusmarquista Guinness y pentacampeón mundial de memorización actual: “El sentimiento es la fuerza de la mente”. Reconocer datos secuenciales de datos puros es muy estimulante, pues simplifica sobremanera el aprendizaje.
Leen activamente. De lo dicho anteriormente se entiende que la lectura es un trabajo predominantemente intelectual y, por ende, anímico y requiere una labor activa por parte del lector. Un lector malo suele adoptar una actitud pasiva como si esperase que el material lo estimule, sin embargo, los buenos lectores participan anímicamente en el proceso de aprendizaje, por lo cual son ellos quienes inciden en el proceso, quienes lo regulan intencionalmente.
Eso sí, antes de profundizar acerca de la lectura veloz, conviene considerar otros factores.

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