La Niña Emilia...la inmortal.

La Mujer que recuerdo desde mi niñez:


Quienes eramos unos niños a finales de los años 60`s en las amplias y polvorientas calles de Evitar-Bolivar, tuvimos el privilegio de conocer a una menuda mujer que pese a sus marcadas limitaciones económicas, Dios la premió con el don de tener un corazón fuerte y aguerrido para responder como madre y padre en la crianza de sus hijos; su temple, inverso a su contestura corporal, le permitió vivir el día a día venciendo las dificultades del momento, porque su obseción era salir adelante con sus hijos, uno de ellos, compañero de travesuras del grupo: NADIN ( inspiración del coroncoro según ella).
La versatilidad en la elaboración de dulces, una forma más de ganarse la vida, la convertía en la preferida de los niños y niñas de la época, por sus famosos dulces de azucar con figuras de animales, especialmente aves, recuerdo los paticos; cabe recordar, que la competencia eran las variedades de cocadas que las jóvenes preparaban para surtir a las tiendas y a jugadores de dominó.
El coraje que la invadía para asumir las vicisitudes  de la vida estaban perfectamente sincronizada con un verbo elocuente, retador, seguro y muy respetado por aquellos que pretendían, en medio de las controversias de la vida social, sacarle ventaja.
Su familia, orientada por su madre Juana García (q.e.p.d), era su apoyo más cercano en esos años, pude tenerla cerca porque a los dos patios los separaban la conocida Inspección de Policía, que nunca funcionó, desde su sardinel Nadín y yo eramos unos artístas en la elaboración de carros con el barro amarillo que se formaba despues de la lluvia;  Fueron tiempos hermosos para recordar la niñez y aun para mujeres como Emilia Herrera cuyos sufrimientos eran poesías para tejer mundos, sus llantos una melodía con la fuerza del "Tambó" y sus alegrias una invitación a la vida.
(Emilia: te recordamos, tu voz vive.  q.e.p.d)
La mujer que nos llena de orgullo:



Las regiones, ciudades y pueblos tienen iconos, emblemas, personajes y en general códigos que lo identifican y sus nativos así lo asumen, con un orgullo bien arraigado que le sirve para fortalecer su cultural local, hoy, una exigencia para afrontar la globalización que nos pretende uniformar a todos.
Emilia Herrera, la Apolo o la Niña Emilia, como cualquiera quisiera llamarla desde lo más profundo de su corazón, es nuestro mayor orgullo, es el icono y la mujer grande con voz picante que recoge la esencia al conjugar la espiritualidad, lo emocional  y los valores culturales de un pueblito ribereño del Canal del Dique, donde el "tambó", la caña de millo y el sonoro cantar de esta figura inmortal, la hacen ser quien es: La Mejor.
Como mueve sus caderas al son de su voz  y acompañadas de unas piernas, que aunque aparentemente débiles por los años, parecen torres fortalecidas por la sangre que palpita cuando se  entrega al público; esa es Emilia una emblemática cantante de los ritmos típicos de las riberas del Rio Magdalena, nacida para ser ejemplo de perseverancia, luchadora constante, entregada al calor humano y llevando siempre el orgullo de ser Evitalera.
( Dios bendiga siempre. q.e.p.d)