Toscana, Umbría y Roma/5

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Primero, nos acomodamos en el exterior, donde hay bastante gente, la mayoría joven. Pero sobre las dos de la mañana, tenemos un incidente, que nos hace ir, hacia el interior de la terminal. Hay tres individuos, que están merodeando a una chica, que está durmiendo en el suelo, con sus bultos al lado. Ante la sospecha, de que le vayan a tobar, saco la cámara y trato de fotografiarlos, tirando de zoom. Pero a la tercera foto, se han dado cuenta e intentan quitárnosla. El alboroto, ha llamado la atención de otros pasajeros y estos supuestos chorizos, se han marchado, raudamente, sin dejar rastro. La chavala, sigue durmiendo y no se ha enterado de nada. Nosotros, al menos, conciliamos el sueño, durante unas tres horas.

 

 

ÚLTIMO DÍA EN ITALIA

 

Cogemos el vuelo para Bergamo, a donde llegamos una hora más tarde, antes de las ocho de la mañana. Como aún no se me han curado las heridas, de los primeros días, tengo los pies algo dañados, debido a la larga caminata de ayer, por nuestra querida Roma. Por cierto. ¿Por qué Roma, es de las pocas ciudades italianas, que no tiene Duomo, con su Campanille y Baptisterio?. ¿Tendrá algo que ver, la cercanía de El Vaticano?

 

Hacemos algunas compras, en el centro comercial, que hay junto al aeropuerto –como ya Italia ha sido eliminada, no hay ningún escaparate, relacionado con el Mundial- y tomamos el bus para Bergamo.

 

Nuestra intención hoy, es visitar Pavía. Así, que cogemos un tren para Milán-Lambrate, primero y luego otro, hasta nuestro deseado destino (5,55 euros, obteniendo el billete, conjuntamente). Pavía, lo teníamos pendiente, desde el viaje a Lombardia, en agosto pasado.

 

El monumento más famoso de Pavía, es la Certosa, o monasterio cartujo, fundado en 1396 y situada, a pocos kilómetros de la ciudad. La caída de la torre Cívica, de Pavía, en 1989, fue la fuerza motivadora, para que se empezaran a reunir, los fondos necesarios, para que la torre inclinada de Pisa, no corriera la misma suerte.

 

Otros intereses turísticos, que se ofrecen en esta localidad, son el museo situado, en el castello Visconteo, San Pietro in Ciel d'Oro, la pinacoteca Malaspina, el Duomo –cuya cúpula, es la tercera en dimensiones, aunque no en altura, después de las de San Pedro y Florencia-, San Michele Maggiore, San Teodoro y el famoso ponte Coperto, sobre el río Ticino, además del palazzo Bottigella.

 

Después de comer y tras la extensa visita, retornamos a Milán, donde paseamos un rato por el centro. Esta ciudad, parece como si fuera, nuestra segunda casa. A las seis, retornamos a Bergamo y desde la estación y sin más dilación, nos vamos hacia el aeropuerto. Dos horas después, aterrizamos en Madrid, en vuelo de Ryanair, poniendo así, punto final, a esta primera parte del viaje, por territorio italiano. Ahora nos esperan, ocho vibrantes días, por Marruecos.


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