Lombardía/6

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En esta península, hay dos atracciones de pago, que cuestan exactamente lo mismo: 4€. La visita al interior del fuerte, no merece demasiado el gasto, según nos comentaron. Si debe resultar más atractivo, recorrer con calma la grota de Catullo, que es un conjunto de ruinas. Pero como digo, son opiniones basadas en lo que nos vontaron y no en nuestra experiencia.

 

La península se puede rodear. Basta con enfilar la calle principal y luego tirar hacia la derecha. Se llega a una especie
de espigón de madera, que a estas horas, esta abarrotado de tomadores de sol, tumbados sobre sus toallas. ¡No sé como pueden aguantar con este calor, que aquí además, es bastante húmedo!. También hay bastante gente en el agua. Finalmente, giramos a la derecha y recorremos –ahora, gracias a Dios, a la sombra-, el largo y agradable paseo, que discurre al borde del lago y que desemboca, en el punto de partida.
 
 

            La guinda de este viaje, la podríamos haber puesto, visitando la cercana Peschiera, que aunque menos bella que Sirmione, también resulta un lugar bastante atractivo. En fin, tendrá que ser para la próxima vez, que volvamos al lago de Garda. Creo que nos gustaría retornar a este lago y el de cómo, en invierno. ¡Seguro que tienen otro encanto bien distinto!.                                                                      Sirmione

 
 
Volvemos al entramado del casco histórico. Muchas casas están decoradas con enormes enredaderas de bonitas flores, aunque no llegamos a saber, de que especie se trata. Después de más de dos horas, tomamos el bus, que nos devuelva a Brescia (3,95€), dado que es más una fórmula más cómoda, que volver a Desenzano y desde allí tomar el tren.

 

 

¡ESTA ESCAPADA SE ACABA!

 

Pero el viaje, se hace más largo de lo esperado, superando la hora. El tren cubre la distancia entre Desenzano y Brescia en media hora, mientras que el bus tarda casi tres cuartos. Menos mal que al menos, hay aire acondicionado.

 

Nos quedan tan solo dos horas, para visitar algunas iglesias, que nos dejamos pendientes por falta de tiempo, en Brescia y abastecernos de pasta diversa para casa, en el supermercado de por la mañana. Ahora el centro está más animado y hay algunas tiendas tipo chino, abiertas y atendidas por inmigrantes, mayoritariamente subsaharianos. En realidad, casi todos los que pueblan el centro, son inmigrantes: Vemos hindúes, muchos árabes, sudamericanos… y una pequeña carpa abierta por los lados, donde más de tres decenas de animosos rumanos, celebran una animada fiesta, con música tradicional, de ritmos muy agradables. Todo esto hace, que el paseo de despedida, resulte realmente entrañable.

 

A las ocho y dieciséis minutos, tomamos el tren para Bérgamo (3,60€), donde llegamos pasadas las nueve. Miramos los horarios de buses al aeropuerto y decidimos tomar el último, a las doce de la noche. Aprovechamos, por tanto, para volver a subir a la Ciudad Alta, esta vez por la escalera, que parte junto al funicular. Está algo oscura, pero sube y baja bastante gente, incluidas familias con niños, así que la suponemos segura

Bellagio

Al llegar arriba, nos encontramos con lo que no esperábamos, pero resulta ser una grata sorpresa: La ciudad está pletórica, las calles llenas de gente y muchos negocios abiertos. ¡Aquí la ciudadanía sale de noche, cuando han disminuido los rigores del calor y permanecen enclaustrados en casa, durante el día.

 

Los principales monumentos, disponen de una leve iluminación. El conjunto histórico a estas horas, posee un cierto aire medieval, que nos emociona bastante y que hace de estas últimas horas de escapada, unas de las más placenteras, dentro de la apoteosis general, que han supuesto estos cortos, pero intensos, días de viaje, por esta región maravillosa.

 

Bajamos hasta la terminal ferroviaria y tomamos el autobús, que nos conduce hasta el aeropuerto. Los hechos que ocurrieron desde entonces, ya han sido narrados en las primeras hojas de este relato

 

            Así termina una escapada, que sin embargo, tendrá su continuación, en poco menos de dos meses. Hace un par de horas, acabo de reservar dos billetes de avión, de nuevo con Ryanair y a Bérgamo, por ocho euros cada uno, para el puente del Pilar. Todavía no he comprado los de vuelta, ni planificado el itinerario de tres días, pero a buen seguro estará compuesto, de algunos de los descartes de este viaje: Toscana, Emilia Romaña o Piamonte. ¡¡Ya veremos!!.    


 
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