Luns de poesía en Ferrol





Poema à Mãe


No mais fundo de ti,

eu sei que traí, mãe


Tudo porque já não sou

o retrato adormecido

no fundo dos teus olhos.


Tudo porque tu ignoras

que há leitos onde o frio não se demora

e noites rumorosas de águas matinais.


Por isso, às vezes, as palavras que te digo

são duras, mãe,

e o nosso amor é infeliz.


Tudo porque perdi as rosas brancas

que apertava junto ao coração

no retrato da moldura.


Se soubesses como ainda amo as rosas,

talvez não enchesses as horas de pesadelos.


Mas tu esqueceste muita coisa;

esqueceste que as minhas pernas cresceram,

que todo o meu corpo cresceu,

e até o meu coração

ficou enorme, mãe!


Olha — queres ouvir-me? —

às vezes ainda sou o menino

que adormeceu nos teus olhos;


ainda aperto contra o coração

rosas tão brancas

como as que tens na moldura;


ainda oiço a tua voz:

         Era uma vez uma princesa

         no meio de um laranjal...


Mas — tu sabes — a noite é enorme,

e todo o meu corpo cresceu.

Eu saí da moldura,

dei às aves os meus olhos a beber,


Não me esqueci de nada, mãe.

Guardo a tua voz dentro de mim.

E deixo-te as rosas.


Boa noite. Eu vou com as aves.


                                    Eugénio de Andrade, in "Os Amantes Sem Dinheiro"


POEMA A LA MADRE

Traducción: ©Índigo-2014 (nuria p. serrano)


En lo más hondo de ti,

sé que te traicioné, madre.


Todo porque ya no soy

el niño adormecido

en el fondo de tus ojos.


Todo porque tú ignoras

que hay lechos donde el frío no se demora

y noches rumorosas de aguas matinales.


Por eso, a veces, las palabras que te digo

son duras, madre,

y nuestro amor es infeliz.


Todo porque perdí las rosas blancas

que apretaba junto al corazón

en el retrato enmarcado.


Si supieses que aún amo las rosas,

tal vez no llenases las horas de pesadillas.


Pero olvidaste muchas cosas;

olvidaste que mis piernas crecieron,

que todo mi cuerpo creció,

que ¡hasta mi corazón

se hizo enorme, madre!


Mira – ¿quieres escucharme? –

a veces aún soy el niño

que se adormeció en tus ojos;

aún aprieto contra el corazón

rosas tan blancas

como las que tienes enmarcadas;


aún oigo tu voz:

Érase una vez una princesa

en medio de unos naranjos...


Pero –sabes- la noche es enorme,

y todo mi cuerpo creció.

Salí del marco,

di a beber mis ojos a las aves.


No me olvidé de nada, madre.

Guardo tu voz dentro de mí.

Y te dejo las rosas.


Buenas noches. Me voy con las aves.



Adeus


Já gastámos as palavras pela rua, meu amor,

e o que nos ficou não chega

para afastar o frio de quatro paredes.

Gastámos tudo menos o silêncio.

Gastámos os olhos com o sal das lágrimas,

gastámos as mãos à força de as apertarmos,

gastámos o relógio e as pedras das esquinas

em esperas inúteis.


Meto as mãos nas algibeiras e não encontro nada.

Antigamente tínhamos tanto para dar um ao outro;

era como se todas as coisas fossem minhas:

quanto mais te dava mais tinha para te dar.


Às vezes tu dizias: os teus olhos são peixes verdes.

E eu acreditava.

Acreditava,

porque ao teu lado

todas as coisas eram possíveis.


Mas isso era no tempo dos segredos,

era no tempo em que o teu corpo era um aquário,

era no tempo em que os meus olhos

eram realmente peixes verdes.

Hoje são apenas os meus olhos.

É pouco, mas é verdade,

uns olhos como todos os outros.


Já gastámos as palavras.

Quando agora digo: meu amor,

já se não passa absolutamente nada.

E no entanto, antes das palavras gastas,

tenho a certeza

que todas as coisas estremeciam

só de murmurar o teu nome

no silêncio do meu coração.


Não temos já nada para dar.

Dentro de ti

não há nada que me peça água.

O passado é inútil como um trapo.

E já te disse: as palavras estão gastas.


Adeus.

                                                        Eugénio de Andrade, in “Poesia e Prosa”


"Adiós"

Ya hemos gastado las palabras en la calle, amor mío,

y lo que nos ha quedado no basta

para alejar el frío de cuatro paredes.

Lo hemos gastado todo salvo el silencio.

Hemos gastado los ojos con la sal de las lágrimas,

hemos gastado las manos a fuerza de apretárnoslas,

hemos gastado el reloj y las piedras de las esquinas

en esperas inútiles.


Meto las manos en los bolsillos y no me encuentro nada.

Antes teníamos tanto que darnos;

era como si todo fuese mío:

cuanto más te daba más tenía que darte.


A veces decías: tus ojos son unos peces verdes

y yo me lo creía.

Me lo creía

porque a tu lado

todas las cosas eran posibles.


Pero eso era en el tiempo de los secretos,

era en el tiempo en que tu cuerpo era un acuario,

era en el tiempo en que mis ojos

eran realmente peces verdes.

Hoy son sólo mis ojos.

Es poco, pero es la verdad,

unos ojos como los demás.


Ya hemos gastado las palabras.

Cuando ahora te digo amor mío,

ya no pasa absolutamente nada.

Y sin embargo, antes de gastarse las palabras,

estoy seguro de que todo se estremecía

sólo con murmurar tu nombre

en el silencio de mi corazón.


No tenemos ya nada para darnos.

Dentro de ti

no hay nada que me pida agua.

El pasado es inútil como un trapo.

Ya te lo he dicho: las palabras están gastadas.


Adiós.


Urgentemente

É urgente o amor

É urgente um barco no mar


É urgente destruir certas palavras,

ódio, solidão e crueldade,

alguns lamentos, muitas espadas.


É urgente inventar alegria,

multiplicar os beijos, as searas,

é urgente descobrir rosas e rios

e manhãs claras.


Cai o silêncio nos ombros e a luz

impura, até doer.

É urgente o amor, é urgente

permanecer.


“Urgentemente”

Es urgente el amor

Es urgente un barco en el mar.

Es urgente destruir ciertas palabras

odio, soledad y crueldad,

algunos lamentos,

muchas espadas.

Es urgente inventar alegría,

multiplicar los besos, los trigales,

es urgente descubrir rosas y ríos

y mañanas claras.

El silencio cae en los hombros,

y la luz impura hasta doler.

Es urgente el amor,

Es urgente permanecer.

                                             Traducción de Ángel Campos Pámpano

 Os Amigos

Os amigos amei

despido de ternura

fatigada;

uns iam, outros vinham,

a nenhum perguntava

porque partia,

porque ficava;

era pouco o que tinha,

pouco o que dava,

mas também só queria

partilhar

a sede de alegria —

por mais amarga.



Até Amanhã


Sei agora como nasceu a alegria,

como nasce o vento entre barcos de papel,

como nasce a água ou o amor

quando a juventude não é uma lágrima.

É primeiro só um rumor de espuma

à roda do corpo que desperta,

sílaba espessa, beijo acumulado,

amanhecer de pássaros no sangue.

É subitamente um grito,

um grito apertado nos dentes,

galope de cavalos num horizonte

onde o mar é diurno e sem palavras.

Falei de tudo quanto amei.

De coisas que te dou

para que tu as ames comigo:

a juventude, o vento e as areias.

LA PASIÓN


Levanto trabajosamente los ojos de la página;

arden;

arden ciegos de tanta nieve.

Duele esta pasión por el silencio,

por el susurro del silencio,

por el ardor

del silencio que sólo los dedos adivinan.

Ciegos, también.

 

DE TORMENTAS


Todavía sabemos cantar,

sólo nos cambió la voz:

somos ahora más lentos,

más amargos,

y un nuevo gesto es igual al que pasó.

Un verso ya no es la maravilla,

un cuerpo ya no es la plenitud.




NO, NO ENCUENTRO EL RETRATO


No, no encuentro el retrato.

Estabas de perfil, una luz de ceniza

caía de tus brazos;

de la casa próxima, el humo

subía lentamente los últimos peldaños

del otoño, un cachorro

saltaba en la plaza, no tardaría

en oscurecer.

Estabas de perfil, en el regazo

tu mano acompañaba la rosa que te di.

Déjala estar y ser,

la mano, rosa también.

 

EL LUGAR DE LA CASA


Una casa que no fuese un arenal

desierto, que ni casa fuese;

sólo un lugar

donde llegó la lumbre y en su entorno

se sentó la alegría; y calentó

las manos; y partió porque tenía

un destino; cosa simple

y poca, pero destino:

crecer como árbol, resistir

al viento, al duro invierno,

y una mañana sentir los pasos

de abril

o, ¿quién sabe?, la floración

de las ramas, que parecían

secas y de nuevo se estremecen

con el súbito canto de la alondra.

SORDO, SUBTERRÁNEO RÍO


Sordo, subterráneo río de palabras

corre lento por mi cuerpo todo;

amor sin márgenes donde la luna rompe

y nimba de luz el propio lodo.

 

Correr del tiempo o sólo rumor del frío

donde se pierden el amor y la razón de amar

--sordo, subterráneo, impiadoso río,

¿para dónde vas, sin yo poder quedar?

                        Revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile ISSN 0717-2869


Cinco poemas de El peso de la sombra (O peso da sombra)

Trabajo con la frágil y amarga


materia del aire

y sé una canción para engañar la muerte –

así errando voy camino de la mar.

Trabalho com a frágil e amarga

matéria do ar

e sei uma canção para enganar a morte –

assim errando vou a caminho do mar.


Como si aún fueran las hojas

cantan los pájaros

en el aire lavado de las tilas:

algunas

van cayendo en estas sílabas.


Como se fossem folhas ainda

os pássaros cantam

no ar lavado das tílias:

algumas cintilações

vão caíndo nestas sílabas.



Qué joven es la mano en el papel

o en la tierra.

Joven y paciente: cuando escribe

y cuando al sol

se transforma en caricia.


Que jovem é a mão sobre o papel

ou sobre a terra.

Jovem e paciente: quando escreve

e qundo ao sol

se transforma em carícia.


Hacer de una palabra un barco

es todo mi trabajo

o de flor del lino el espejo

donde la luz del rostro cae

excesiva.



Fazer de uma palavra um barco

é todo o meu trabalho

ou da flor do linho o espelho


onde a luz do rostro cai

excessiva.



Ahora las aves vuelven, en sus ramos

altos son la materia

más próxima a los ángeles

–¿intentaré tocarlos,

hacer de ellos el poema?


Agora as aves voltam, são nos ramos

altos a matéria

mais próxima dos anjos

–ousarei eu tocar-lhes,

fazer delas o poema?



EL ARTE DE LOS VERSOS


Toda ciencia está aquí,

en el modo que tiene esta mujer,

de los alrededores de Cantão,

o de los campos de Alpedrinha,

de regar cuatro o cinco bancales

de coles: mano certera

con el agua,

intimidad con la tierra,

empeño del corazón.

Así se hace el poema.             




Es urgente el amor

Es urgente un barco en el mar.

Es urgente destruir ciertas palabras

odio, soledad y crueldad,

algunos lamentos,

muchas espadas.

Es urgente inventar alegría,

multiplicar los besos, los trigales,

es urgente descubrir rosas y ríos

y mañanas claras.

El silencio cae en los hombros,

y la luz impura hasta doler.

Es urgente el amor,

Es urgente permanecer.



“Um amigo é às vezes o deserto…”

Um amigo é às vezes o deserto,

outras a água.

Desprende-te do ínfimo rumor

de agosto; nem sempre

um corpo é o lugar da furtiva

luz despida, de carregados

limoeiros de pássaros

e o verão nos cabelos;

é na escura folhagem do sono

que brilha

a pele molhada,

a difícil floração da língua.

O real é a palavra.



Outono

O outono vem vindo, chegam melancolias,

cavam fundo no corpo,

instalam-se nas fendas; às vezes

por aí ficam com a chuva

apodrecendo;

ou então deixam marcas; as putas,

difíceis de apagar, de tão negras,

duras.



AHORA LAS PALABRAS

Me obedecen ahora mucho menos,

las palabras. Rezongan

por todo, no hacen

caso de lo que les digo,

no respetan mi edad.

Probablemente se hartaron de las riendas,

no me perdona

la mano rigurosa, la indiferencia

por el fuego de artificio.

Me gustan, nunca he tenido

otra pasión, y durante muchos años

ellas también me quisieron: bailaban

a mi alrededor cuando las encontraba.

Con ellas hacía lumbre,

soportaba mis días, pero ahora

están ariscas, se me escapan de entre

los dedos, se burlan

si intento retenerlas. ¿O será que

ya sólo busco las más encabritadas?

                                        La sal de la lengua, 1995. Traducción de Ángel Campos.


AGORA AS PALAVRAS


Obedecem-me agora muito menos,

as palavras. A propósito

de nada resmungam, não fazem

caso do que lhes digo,

não respeitam a minha idade.

Provavelmente fartaram-se da rédea,

não me perdoam

a mão rigorosa, a indiferença

pelo fogo-de-artifício.

Eu gosto delas, nunca tive outra

paixão, e elas durante muitos anos

também gostaram de mim: dançavam

à minha roda quando as encontrava.

Com elas fazia o lume,

sustentava os meus dias, mas agora

estão ariscas, escapam-se por entre

as mãos, arreganham os dentes

se tento retê-las. Ou será que

já só procuro as mais encabritadas?

                                                                                               O sal da lengua, 1995.


Com essa nuvem

Para que estrela estás crescendo,

filho, para que estrela matutina?

Diz-me, diz-me ao ouvido,

se é tempo ainda,

eu e essa nuvem, essa nuvem alta,

de irmos contigo.


         Con esa nube

¿Para qué estrella estás creciendo,

hijo, para qué estrella matutina?

Me dice, me dice al oído,

si hay tiempo aún,

yo y esa nube, esa nube alta,

de irnos contigo.


CHUVA DE MARÇO

A chuva detrás dos vidros,

a chuva de março,

acesa até aos lábios, dança.

Mas a maravilha

não é a primavera chegar assim

como se não fora nada,

a maravilha são os versos

de Williams

sobre a rasteira e amarela

flor da mostarda.



LLUVIA DE MARZO

La lluvia detrás de los cristales,

la lluvia de marzo,

encendida hasta los labios, danza.

Pero la maravilla

no es que la primavera llegue así

como si nada,

la maravilla son los versos

de Williams

sobre la rastrera y amarilla

flor de mostaza.




As Palavras Interditas

Os navios existem, e existe o teu rosto

encostado ao rosto dos navios.

Sem nenhum destino flutuam nas cidades,

partem no vento, regressam nos rios.

Na areia branca, onde o tempo começa,

uma criança passa de costas para o mar.

Anoitece. Não há dúvida, anoitece.

É preciso partir, é preciso ficar.

Os hospitais cobrem-se de cinza.

Ondas de sombra quebram nas esquinas.

Amo-te... E entram pela janela

as primeiras luzes das colinas.

As palavras que te envio são interditas

até, meu amor, pelo halo das searas;

se alguma regressasse, nem já reconhecia

o teu nome nas suas curvas claras.

Dói-me esta água, este ar que se respira,

dói-me esta solidão de pedra escura,

estas mãos nocturnas onde aperto

os meus dias quebrados na cintura.

E a noite cresce apaixonadamente.

Nas suas margens nuas, desoladas,

cada homem tem apenas para dar

um horizonte de cidades bombardeadas.

LAS PALABRAS PROHIBIDAS

Los barcos existen y existe tu rostro

Apoyado en el rostro de los barcos.

Sin ningún destino flotan por las ciudades,

Parten por el viento, regresan por los ríos.

En la arena blanca, donde comienza el tiempo,

Un niño pasa de espaldas al mar.

Anochece. No hay duda, anochece.

Es necesario partir, es necesario quedarse.

Los hospitales se cubren de ceniza.

Olas de sombra se rompen en las esquinas.

Te amo…Y entra por la ventana

La primera luz de las colinas.

Las palabras que te envío están prohibidas,

Mi amor, hasta por el halo de las mieses;

Si alguna regresara, ya ni reconocería

Tu nombre en mis curvas claras.

Me duele este agua, este aire que se respira,

Me duele esta soledad de piedra oscura,

Y estas manos nocturnas donde estrecho

Mis días quebrados por la cintura.

Y la noche crece apasionadamente.

En sus márgenes desnudos, desolados,

Cada hombre sólo tiene para dar

Un horizonte de ciudades bombardeadas.

Visto en un espejo por Heriberto Desocio



Retrato Ardente

Entre os teus lábios

é que a loucura acode

desce à garganta,

invade a água.


No teu peito

é que o pólen do fogo

se junta à nascente,

alastra na sombra.


Nos teus flancos

é que a fonte começa

a ser rio de abelhas,

rumor de tigre.


Da cintura aos joelhos

é que a areia queima,

o sol é secreto,

cego o silêncio.


Deita-te comigo.

Ilumina meus vidros.

Entre lábios e lábios

toda a música é minha.




RETRATO ARDIENTE

Es entre tus labios

cuando la locura acude,

baja a la garganta

invade el agua.


Es en tu pecho

donde el polen del fuego

se junta a la fuente,

se derrama en la sombra.


Es en tus costados

donde la fuente empieza

a ser río de abejas,

rumor de tigre.


De la cintura a las rodillas

la arena quema

el sol es secreto,

ciego el silencio.


Acuéstate conmigo.

Ilumina mis cristales.

Entre labios y labios

toda la música es mía.





A ARTE DOS VERSOS


Toda a ciência está aquí,

na maneira como esta mulher

dos arredores de Cantão,

ou dos campos de Alpedrinha,

rega quatro ou cinco leiras

de couves: mão certeira

como a água,

intimidade com a terra,

empenho do coração.

Assim se faz o poema.                                           


                                            Rente ao dezir, 1992.


CONSEJO


Sé paciente; espera

que la palabra madure

y se desprenda como un fruto

al pasar el viento que la merezca.

                                  Los amantes sin dinero, 1950. Traducción de Ángel Campos.


CONSELHO


Sê paciente; espera

que a palavra amadureça

e se desprenda como um fruto

ao passar o vento que a mereça.

                                                                            Os amantes sem dinheiro, 1950.


TRES O CUATRO SÍLABAS


En este país

donde se muere de corazón incompleto

dejaré tan sólo tres o cuatro sílabas

de cal viva junto al agua.

Es lo único que me queda

y el bosque inocente de tu pecho

mi desvariado y dulce y frágil

pájaro de las arenas borradas.

Qué extraño oficio el mío

buscar a ras de tierra

una hoja entre el polvo y el sueño

húmeda aún del primer sol.

                                            Víspera del agua, 1973. Traducción de Ángel Campos.






TRÊS OU QUATRO SÍLABAS


Neste país

onde se morre de coração inacabado

deixarei apenas três ou quatro sílabas

de cal viva junto à água.

É só o que me resta

e o bosque inocente do teu peito

meu tresloucado e doce e frágil

pássaro das areias apagadas.

Que estranho ofício o meu

procurar rente ao chão

uma folha entre a poeira e o sono

húmida ainda do primeiro sol.

                                                                                    Véspera da água, 1973.


LA SÍLABA


Toda la mañana he buscado una sílaba.

Es poca cosa, es cierto: una vocal,

una consonante, casi nada.

Pero me hace falta. Sólo yo sé

la falta que me hace.

Por eso la buscaba con obstinación.

Sólo ella me podía defender

del frío de enero, de la aridez

del verano. Una sílaba.

Una única sílaba.

La salvación.

                                     Oficio de paciencia, 1994. Traducción de Ángel Campos.


A SÍLABA


Toda a manhã procurei uma sílaba.

É pouca coisa, é certo: uma vogal,

uma consoante, quase nada.

Mas faz-me falta. Só eu sei

a falta que me faz.

Por isso a procurava com obstinação.

Só ela me podia defender

do frio de janeiro, da estiagem

do verão. Uma sílaba.

Uma única sílaba.

A salvação.                                                      Ofício de paciencia, 1994.



Nocturno a Duas Vozes


— Que posso eu fazer

senão beber-te os olhos

enquanto a noite

não cessa de crescer?


— Repara como sou jovem,

como nada em mim

encontrou o seu cume,

como nenhuma ave

poisou ainda nos meus ramos,

e amo-te,

bosque, mar, constelação.


— Não tenhas medo:

nenhum rumor,

mesmo o do teu coração,

anunciará a morte;

a morte

vem sempre doutra maneira,

alheia

aos longos, brancos

corredores da madrugada.


— Não é de medo

que tremem os meus lábios,

tremo por um fruto de lume

e solidão

que é todo o oiro dos teus olhos,

toda a luz

que meus dedos têm

para colher na noite.


— Vê como brilha

a estrela da manhã,

como a terra

é só um cheiro de eucaliptos,

e um rumor de água

vem no vento.


— Tu és a água, a terra, o vento,

a estrela da manhã és tu ainda.


— Cala-te, as palavras doem.

Como dói um barco,

como dói um pássaro

ferido

no limiar do dia.

Amo-te.

Amo-te para que subas comigo

à mais alta torre,

para que tudo em ti

seja verão, dunas e mar.



Labirinto ou Alguns Lugares de Amor

O outono

por assim dizer

                  pois era verão

forrado de agulhas


a cal

rumorosa

do sol dos cardos


sem outras mãos que lentas barcas

vai-se aproximando a água


a nudez do vidro

a luz

a prumo dos mastros


os prados matinais

os pés

verdes quase


o brilho

das magnólias

apertado nos dentes


uma espécie de tumulto

as unhas

tão fatigadas dos dedos


o bosque abre-se beijo a beijo

                                       e é branco



Litania

O teu rosto inclinado pelo vento;

a feroz brancura dos teus dentes;

as mãos, de certo modo, irresponsáveis,

e contudo sombrias, e contudo transparentes;


o triunfo cruel das tuas pernas,

colunas em repouso se anoitece;

o peito raso, claro, feito de água;

a boca sossegada onde apetece


navegar ou cantar, ou simplesmente ser

a cor dum fruto, o peso duma flor;

as palavras mordendo a solidão,

atravessadas de alegria e de terror,


são a grande razão, a única razão.



Letanía

Tu rostro inclinado por el viento;

la feroz blancura de tus dientes;

las manos, de cierto modo, irresponsables,

y con todo sombrías, con todo transparentes;

el triunfo cruel de tus piernas,

columnas en reposo si anochece;

el pecho raso, claro, hecho de agua;

la boca sosegada donde apetece

navegar o cantar, o simplemente ser

el color de un fruto, el peso de una flor;

las palabras mordiendo la soledad,

atravesadas de alegría y de terror;

son la mayor razón, la única razón.




Pequena Elegia de Setembro

Não sei como vieste,

mas deve haver um caminho

para regressar da morte.


Estás sentada no jardim,

as mãos no regaço cheias de doçura,

os olhos pousados nas últimas rosas

dos grandes e calmos dias de setembro.


Que música escutas tão atentamente

que não dás por mim?

Que bosque, ou rio, ou mar?

Ou é dentro de ti

que tudo canta ainda?


Queria falar contigo,

Dizer-te apenas que estou aqui,

mas tenho medo,

medo que toda a música cesse

e tu não possas mais olhar as rosas.

Medo de quebrar o fio

com que teces os dias sem memória.


Com que palavras

ou beijos ou lágrimas

se acordam os mortos sem os ferir,

sem os trazer a esta espuma negra

onde corpos e corpos se repetem,

parcimoniosamente, no meio de sombras?


Deixa-te estar assim,

ó cheia de doçura,

sentada, olhando as rosas,

e tão alheia

que nem dás por mim.



No sé cómo has venido,

pero debe haber un camino

para regresar de la muerte.


Estás sentada en el jardín,

las manos en el regazo llenas de dulzura,

con los ojos posados en las últimas rosas

de los dias serenos y largos de Septiembre.


¿Qué música escuchas atentamente

que no me me haces caso?

¿Qué bosque o río o mar?

¿O es que es dentro de ti

en donde todo canta todavía?


Querría hablar contigo,

decirte solamente que aqui estoy,

pero que tengo miedo,

miedo de que la música termine

y tú no puedas más mirar las rosas.

Miedo a romper el hilo

con que tejes los días sin memoria


Con que palabras

o besos o lagrimas

recordamos a los muertos sin herirlos

sin traerlos a esta espuma negra

donde los cuerpos y cuerpos se repiten,

parsimoniosamente, en medio de las sombras?


Dejate estar así,

o llena de dulzura,

sentada, mirando las rosas,

y tan ajena

que ni reparas en mi



Último Poema


É Natal, nunca estive tão só.

Nem sequer neva como nos versos

do Pessoa ou nos bosques

da Nova Inglaterra.

Deixo os olhos correr

entre o fulgor dos cravos

e os dióspiros ardendo na sombra.

Quem assim tem o verão

dentro de casa

não devia queixar-se de estar só,

não devia.



Juventude

Sim, eu conheço, eu amo ainda

esse rumor abrindo, luz molhada,

rosa branca. Não, não é solidão,

nem frio, nem boca aprisionada.

Não é pedra nem espessura.

É juventude. Juventude ou claridade.

É um azul puríssimo, propagado,

isento de peso e crueldade.



FRUTOS

Pêssegos, peras, laranjas,

morangos, cerejas, figos

maçãs, melão, melancia,

ó música de meus sentidos,

pura delícia da língua;

deixa-me agora falar

do fruto que me fascina,

pelo sabor, pela cor,

pelo aroma das sílabas:

tangerina, tangerina.


FRUTOS

Higos, fresas, manzanas,

melones, melocotones, cerezas,

peras, sandías, naranjas,

oh música de mis sentidos,

pura delicia de la lengua;

déjame ahora hablar

de la fruta que me fascina,

por el sabor, por el color,

por el aroma de sus sílabas:

mandarina, mandarina.




Pequena Elegia Chamada Domingo


O domingo era uma coisa pequena.

Uma coisa tão pequena

que cabia inteirinha nos teus olhos.

Nas tuas mãos

estavam os montes e os rios

e as nuvens.

Mas as rosas,

as rosas estavam na tua boca.


Hoje os montes e os rios

e as nuvens

não vêm nas tuas mãos.

(Se ao menos elas viessem

sem montes e sem nuvens

e sem rios...)

O domingo está apenas nos meus olhos

e é grande.

Os montes estão distantes e ocultam

os rios e as nuvens

e as rosas.



Que Diremos Ainda?

Vê como de súbito o céu se fecha

sobre dunas e barcos,

e cada um de nós se volta e fixa

os olhos um no outro,

e como deles devagar escorre

a última luz sobre as areias.


Que diremos ainda? Serão palavras,

isto que aflora aos lábios?

Palavras?, este rumor tão leve

que ouvimos o dia desprender-se?

Palavras, ou luz ainda?


Palavras, não. Quem as sabia?

Foi apenas lembrança doutra luz.

Nem luz seria, apenas outro olhar.


Ahora vivo más cerca del sol…


Ahora vivo más cerca del sol, los amigos

no saben el camino: es bueno

ser así de nadie

en las altas ramas, hermano

del canto exento de algún ave

de paso, reflejo de un reflejo,

contemporáneo

de cualquier mirada desprevenida,

solamente este ir y venir con las mareas,

ardor hecho de olvido,

polvo dulce a la flor de la espuma,

eso apenas.

                                                 Versión de Aníbal Núñez


A pequena pátria

A pequena pátria; a do pão;

a da água;

a da ternura, tanta vez

envergonhada;

a de nenhum orgulho nem humildade;

a que não cercava de muros

o jardim nem roubava

aos olhos o desajeitado voo

das cegonhas; a do cheiro quente

e acidulado da urina

dos cavalos; a dos amieiros

à sombra onde aprendi

que o sexo se compartilhava;

a pequena pátria da alma e do estrume

suculento morno mole;

a da flor múltipla e tão amada

do girassol.



VIAJE

Iremos juntos separados,

las palabras mordidas una a una,

taciturnas, centelleantes

—oh mi amor, constelación de bruma,

hombro de mis brazos vacilantes.

Olvidados, recordados, repetidos

en la boca de los amantes que se besan

en lo alto de los navíos;

deshechos ambos, ambos enteros,

en el rastro de los peces luminosos,

ahogados en la voz de los marinos.


Aos jacarandás de Lisboa


São eles que anunciam o verão.

Não sei doutra glória, doutro

paraíso: à sua entrada os jacarandás

estão em flor, um de cada lado.

E um sorriso, tranquila morada,

à minha espera.

O espaço a toda a roda

multiplica os seus espelhos, abre

varandas para o mar.

É como nos sonhos mais pueris:

posso voar quase rente

às nuvens altas — irmão dos pássaros —,

perder-me no ar.




Em Lisboa com Cesário Verde


Nesta cidade, onde agora me sinto

mais estrangeiro do que um gato persa;

nesta Lisboa, onde mansos e lisos

os dias passam a ver gaivotas,

e a cor dos jacarandás floridos

se mistura à do Tejo, em flor também;

só o Cesário vem ao meu encontro,

me faz companhia, quando de rua

em rua procuro um rumor distante

de passos ou aves, nem eu já sei bem.

Só ele ajusta a luz feliz dos seus

versos aos olhos ardidos que são

os meus agora; só ele traz a sombra

de um verão muito antigo, com corvetas

lentas ainda no rio, e a música,

sumo do sol a escorrer da boca,

ó minha infância, meu jardim fechado,

ó meu poeta, talvez fosse contigo

que aprendi a pesar sílaba a sílaba

cada palavra, essas que tu levaste

quase sempre, como poucos mais,

à suprema perfeição da língua.



O sal da terra


Eram o sal da terra, as abelhas,

no ar leve

e verde das tílias.

Iam e vinham ligeiras como se a fadiga

lhes fosse alheia: algumas

regressavam à colina

onde tecem a seda da sombra;

outras caem a prumo,

embriagadas com a violenta

fragância das tímidas flores

quase apagadas.

Basta estar atento

à luz oblíqua para descobrir

como a perfeição é completa deste lado

do mundo. Mas só eu agora

de olhos fechados sigo o seu rumor.