Cascajales: Camposanto prehispánico
 

 

La intervención sistemática, estuvo bajo la dirección del Arqueólogo Jorge A. Centurión Centurión, se realizó en Marzo del 2,005, en el marco del Proyecto Arqueológico de Emergencia Cascajales, permitiendo registrar importantes testimonios culturales y arribando a notorias conclusiones, entre ellas: Las evidencias documentadas permiten señalar que tuvo dos momentos de ocupación, asimismo, estas son de carácter arquitectónico y funerario.

 

Las construcciones del primer momento de ocupación en el sitio arqueológico de Cascajales esta orientadas hacia el Oeste, en un eje Este – Oeste con frente principal hacia el Oeste, asemejándose mucho a aquellas conexas a Sinan (palabra Muchik que significa “Casa de la Luna”). Su cronología es aún tentativa, sin embargo están asignadas al Lambayeque Medio (900 – 1,100 d.C.).

Con relación al segundo momento de ocupación, Cascajales se convirtió en un Cementerio con alta densidad poblacional, aparentemente convencional. El patrón funerario esta dado por la ubicación de los cuerpos en fosas, en posición decúbito dorsal, orientados de Sur a Norte (en la mayoría de casos con variación al Noroeste, orientación que compartían con las estructuras rectangulares), con los pies al Norte y la cabeza al Sur, levemente levantada como mirando al Norte. Normalmente estaban acompañados por una o más vasijas de cerámica. Cabe resaltar que tiene una evidencia muy importante, que es el Entierro Nº 03, cuya orientación es de Este a Oeste (con la cabeza al Este) y el detalle que ha sido un personaje sacrificado, toda vez que presenta desarticulada la cabeza, puntualmente decapitado.

En todos los entierros los individuos son dispuestos con la cabeza levantada, como mirando hacia un punto determinado, en estos casos al Norte o al Oeste, como si la tradición consistiera en disponerles la “mirada” al punto hacia donde ellos se van a dirigir a su otra vida, ó como rindiendo pleitesía a algún lugar determinado. Al Oeste seguramente hacia el mar, que era la vía que conducía a los sacrificados al lugar donde la Luna (máxima deidad Lambayeque) concurría a castigar a los delincuentes (De la Calancha, 1,638; 1,977, p.1,239; Hocquenghem, 1,897, p. 130); y hacia el Norte los difuntos de muerte natural, probablemente hacia algún punto de origen de los Lambayeque y Muchik en general. Estos dos puntos son hacia donde se orienta la Huaca Sinan (en la actualidad conocida también como “Huaca El Taco”) por un lado y Santuario Cerrillos por otro lado.

UBICACIÓN

En la costa Norte del Perú, sección baja, margen izquierdo de la Cuenca Chancay - Lambayeque, a la altura del Km. 3  de la vía Reque – Puerto Eten y extremo Norte de la Pampa de Reque – Eten, se localiza el primer cementerio investigado sistemáticamente de la Zona Arqueológica Monumental del valle Chancay - Lambayeque.

 

Cultura Lambayeque

(750 – 1350 dc)

 

Area de influencia

La Cultura Lambayeque se desarrolló alrededor del 750 al 1350 d.C., abarcando un territorio desde Piura hasta Trujillo, con influencia que llegó hasta la frontera Ecuatoriana-Colombiana por el norte y por el sur hasta la ciudad de Lima. Se caracterizó por su fortísimo poder económico, político y religioso, basado en una alta productividad agrícola gracias a un articulado sistema de irrigación inter valles que iba desde el Valle La Leche al Norte hasta el de Zaña por el Sur. Una desarrollada tecnología y alta producción metalúrgica de cobre, permitiéndole el monopolio de estos objetos, así como el control de una amplia red de intercambio en América del Sur. Una ideología religiosa identificada por el “Dios Naylamp” y representada por una organización sacerdotal eficaz, eficiente e influyente. Finalmente, por una marcada diferenciación social.