Para Tener en Cuenta


Todos podemos aprender a hacer música. No importa la edad. Tampoco aquello de tener o no "condiciones musicales". Poco importa hasta dónde llegaremos. Lo importante es disfrutar del proceso. Los resultados son muchas veces sorprendentes.

Cada proceso de aprendizaje es único, y esto es más que un mero enunciado. Pero todos tienen algo en común: presentan ciclos parecidos a los de la economía. El entusiasmo va y viene siguiendo las contingencias de la vida. A los ciclos de expansión y de gran avance, le siguen otros de recesión y desinterés. Las ondas pueden ser más o menos marcadas en duración e intensidad, pero son inevitables.

Sabiendo ésto, aprovechamos al máximo los momentos de expansión y fogoneamos para remontar lo más rápido posible los ciclos de recesión. Lo importante es que los ciclos continuen y el proceso no se corte.

Más allá de lo técnico, creemos que uno de los grandes trabajos del maestro es motivar y hacer contacto con el alumno. De esta manera, estamos en mejores condiciones para remontar las crisis.

Un proceso exitoso es aquel que logra que un alumno incorpore lal música y el instrumento como algo permanente en su vida, ya sea a nivel amateur o profesional. Y, a diferencia de lo que hemos visto tantas veces con el método tradicional, nuestros alumnos suelen terminar desarrollando una relación duradera con el piano y la música.

Los resultados que obtenemos son tan diversos como nuestros alumnos. Hay niños, jóvenes y adultos que disfrutan de ir progresando con el instrumento, otros que arman bandas; hay adultos que resuelven asignaturas pendientes o graban su primer CD y jóvenes que proyectan e inician carreras profesionales en la música como intérpretes o compositores.



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