Desarrollo Curricular y PEIC: Algunas Reflexiones para compartir

PROCESO DE PROBLEMATIZACIÓN Y DESARROLLO CURRICULAR

Uno de los conflictos mejor planteado en las instituciones educativas esta determinado por el no saber como operativizar el avance que van marcando las leyes en los elementos pedagógicos y curriculares , tal es el caso de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, entre otras, donde se plasma un ciclo comunal donde el proceso de planificación deja de estar tácito y es normado en cada una de sus fases, así como los elementos plasmados en la Ley Orgánica de Educación relacionados con la Didáctica centrada en procesos, el enfoque Geohistórico y y el desarrollo curricular para determinar una educación de calidad centrada en la pertinencia social.

De allí pues que atendiendo ese ciclo comunal, las dimensiones o ejes que deben abordar las comunidades para su desarrollo desde la determinación de ejes de desarrollo comunitario, se propone abordar el hecho educativo convirtiendo los ejes de desarrollo comunitario en ejes de desarrollo curricular, de manera tal que el abordaje de la realidad sea coherente tanto en la escuela como en la comunidad, de manera que las transformaciones SOCIALES se inicien desde la educación, desde la concientización, desde el estudio por parte de todas y todos de las alternativas, de las opciones y de las relaciones coyunturales para la transformación en aras de la Suprema Felicidad

Los principales referentes para concretar un “DEBER SER”, son la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013. Una vez comparado ese “Deber Ser” con la realidad se determinan las metas en cada uno de los ejes desde los ámbitos propuestos en cada Eje y se proyecta en la fase de transición la función que debe asumir la escuela en ese proceso de transformación. Si el eje de desarrollo es el SOCIAL, en este caso tomando el ámbito de la SALUD, es en la escuela, donde debe formarse a un hombre o mujer que asuma la salud desde lo preventivo, que sepa alimentarse bien, que valore el deporte y el esfuerzo físico como fuente de salud corporal y mental, que asuma la convivencia sana como parte de la salud social y que conozca sus deberes y derechos relacionados con la salud individual y colectiva para que pueda defenderlos, entre otras cosas. Si asumimos esa propuesta de escuela podremos darnos cuenta que los espacios que propone la Ley Orgánica de Educación en su artículo 6, numeral 3, literal e están implícitos en los ejes de desarrollo y que solo debemos alinearlos con las aspiraciones de la comunidad para que esa escuela se parezca a la que realmente se necesita para promover y consolidar transformaciones, así como para formar a ese ser en lo político, axiológico, económico, cultural y social, es decir una verdadera formación integral que trascienda la atomización



Una forma de darle forma a la problematización para el desarrollo curricular podría encontrarse en los siguientes cuadros, en la cual se pretende relacionar una realidad social (Diagnóstico) con un “Deber Ser” plasmándose las aspiraciones de la comunidad a través de la escuela como verdadero centro del quehacer comunitario e interrelacionándose los espacios señalados en la ley. Una vez visualizadas las aspiraciones en el marco de la CRBV, el PNSB y los planes regionales, municipales y comunitarios, cada eje de desarrollo comunitario se convierte en un eje de desarrollo curricular, de manera tal que cada grado, en colectivo deberá abordar esa realidad ya caracterizada y lo planificado debe atender a una meta comunitaria y pedagógica incorporando de manera integral la propuesta de la Educación Bolivariana en el marco de los valores socialistas. Habiendo realizado un diagnóstico con la participación de todos no quedaría ninguna excluida y por ende lo que se aborde debe ser pertinente.

Esta propuesta que busca darle pertinencia al hecho educativo, se orienta además con referentes obligatorios de la propia Ley Orgánica de Educación, con elementos disgregados en diversos artículos y donde se especifican los fines de la educación (art. 15):

  • Formar ciudadanos y ciudadanas a partir del enfoque geohistórico con conciencia de nacionalidad y soberanía, que aprecie los valores patrios, que valore sus espacios geográficos y tradiciones, saberes populares, ancestrales, artesanales, culturales. Esto no puede hacerse desde lo teórico, debe abordarse dese la realidad, donde el descubrimiento sea fundamental en el proceso, haciendo vivo esos momentos donde el levantar la información sea una meta colectiva para reconstruir toda una historia viva cuya fuente principal deben ser los propios habitantes de ese sector o comunidad, sus ancianos o fundadores, sus matronas, parteras, artesanos, agricultores, vecinos todos quienes permitirán a la comunidad a través de la escuela sistematizar todo lo que se descubra, elaborándose con ello mapas, croquis, calendarios productivos, festivos, sociales y sobre todo haciendo viva esa historia para ser incorporada al desarrollo curricular, estableciéndose momentos permanentes de encuentros, de intercambios, de aprendizaje donde desde la visión del presente recuperemos y aprendamos con la reconstrucción del pasado. Es muy importante que esos espacios sean planificados con la participación de odas y todos y además sean formativos, de manera tal que allí puedan participar los niños y niñas con sus reconstrucciones y los protagonistas de esa historia, para compartirla o para enseñarnos desde su hacer. Una forma de organizar toda la información obtenida es a través de los espacios propuestos en la LOE (Art. 6, Num. 3 Lit. e), los cuales debemos convertir en una forma de ver la realidad y la formación integral : Visto desde lo planteado, según la ley el estado docente debe coordinar para alcanzar un nuevo modelo de escuela, concebida como espacio abierto para la producción y el desarrollo endógeno, el quehacer comunitario, la formación integral, la creación y la creatividad, la promoción de la salud, la lactancia materna y el respeto por la vida, la defensa de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado, las innovaciones pedagógicas, las comunicaciones alternativas, el uso y desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, la organización comunal, la consolidación de la paz, la tolerancia, la convivencia y el respeto a los derechos humanos. Desde esa complejidad se deben abordar las realidades y si la meta es la reconstrucción del pasado cada uno de los espacios propuestos nos otorga referentes importantes. La producción antes y ahora, el desarrollo antes y hoy, la salud y la convivencia, los valores que debemos rescatas y así espacio por espacio le otorgamos profundidad a lo abordado.


  • Desarrollar el potencial creativo de cada ser humano para el pleno ejercicio de su personalidad y ciudadanía, en una sociedad democrática basada en la valoración ética y social del trabajo liberador y en la participación activa, consciente, protagónica, responsable y solidaria, comprometida con los procesos de transformación social. Este fin estipulado en la LOE no puede ser abordado sin asegurar a cada uno de nuestros niñas y niños un verdadero diagnóstico que trascienda los elementos tradicionales de motricidad, lectura, escritura y operaciones matemáticas. Un diagnóstico que le asegure a cada uno la posibilidad de que su maestra o maestro pueda tener claro quién es en su hogar, con su familia, con sus compañeros y con el propio docente, a quien valora y respeta, su referente adulto, sus sueños, aspiraciones, temores, sus saberes previos en relación a su espacio local, la salud, la moral, el amor y sobre todo sus potencialidades en todos los ámbitos. Si efectivamente logramos determinar esos elementos podremos entonces saber cómo proponer momentos significativos de aprendizaje con nuestros niños y niñas otorgándoles no solo pertinencia al hecho educativo sino significatividad. Si cada niño se ve reflejado en la planificación del docente en función de sus intereses valorará la participación y hará de ella un recurso permanente que debe ser promovido en todo momento por los docentes en cada toma de decisiones dentro y fuera del aula. De igual forma debe abordarse la formación en, por y para el trabajo liberador, no desde la enseñanza de oficios en el aula sino del trabajo como un valor, como la forma legítima de cada uno para obtener los recursos para la superación y el mantenimiento de la familia, valorando el esfuerzo de todos en la comunidad, rescatándose el papel de sus padres, vecinos, amigos como trabajadores honestos y constantes, así como las relaciones de explotación y de injusticia que existan como una manera de abordar la formación del sentido de la justicia y el respeto por el otro. Las alternativas de producción social, de propiedad comunitaria, deben ser abordadas desde la escuela con situaciones reales, por ejemplo sembrando y produciendo todos para fortalecer el programa alimentario entre todos en vez de vender lo producido para obtener dinero es una forma de enseñar a los niños y niñas a producir para sí mismos, para mejorar su propia calidad de vida en vez del lucro individual o por grados. En este punto el histórico de las relaciones productivas, las formas de propiedad, la participación de la comunidad en la cadena productiva de manera que promovamos la construcción de un nuevo modelo productivo social en las comunidades

  • Desarrollar una nueva cultura política fundamentada en la participación protagónica y el fortalecimiento del Poder Popular, en la democratización del saber y en la promoción de la escuela como espacio de formación de ciudadanía y de participación comunitaria, para la reconstrucción del espíritu público en los nuevos republicanos y en las nuevas republicanas con profunda conciencia del deber social. Este fin de la LOE está absolutamente direccionado por el pensamiento de nuestro Simón Rodríguez, quien postulo que “Solo la EDUCACIÓN impone OBLIGACIONES a la VOLUNTAD” Estas obligaciones son las que llamamos HÁBITOS y esos hábitos debemos fundamentarlos en los PRINCIPIOS SOCIALES, aquellos que permitan como decía el maestro superar el principio de “cada uno para sí y Dios para todos” y pueda ser sustituido ´por “PENSAR EN TODOS, PARA QUE TODOS PIENSEN EN ÉL” Es necesario que asumamos que la escuela debe ser política, pero sin disfraces, se debe abordar la política de la República con un único fin: formar hombres para la sociedad, donde como decía Rodríguez se enseñe más de lo que deseen los padres, se enseñe todo bien partiendo de los derechos y deberes de cada ciudadano, de sus principios de convivencia, del concepto de sociedad y de suprema felicidad para todos y todas, teniéndose como primera fuente de formación la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, su concresión en la comunidad y las necesidades de corregir injusticias por aquellas omisiones que afecten el cumplimiento de ese mandato soberano. Es imposible formar en principios sociales para el individualismo, como escuela bolivariana formamos para la convivencia, para lo colectivo sin renunciar a lo individual de manera que podamos todos ver en los intereses del prójimo nuestros propios intereses de manera que defendiendo sus interese esté luchando por los míos. Una vez Simón Rodríguez escribió: “Si los gobiernos llegaran a persuadirse, de que el primer deber que les impone su misión es el de cuidar que no haya en sus ESTADOS, un SOLO INDIVIDUO¡ que ignore sus DERECHOS Y DEBERES SOCIALES, habrían dado un GRAN PASO¡ en la Carrera de la Civilización que abre el Siglo PRESENTE” Podríamos agregarle a lo escrito el hecho de que somos los maestros en las escuelas quienes debemos cuidar que no haya un solo niño o niña ni miembro de la comunidad que ignore sus DERECHOS Y DEBERES SOCIALES de manera que gobiernen los PRINCIPIOS SOCIALES en TODO.

  • Fomentar el respeto a la dignidad de las personas y la formación transversalizada por valores éticos de tolerancia, justicia, solidaridad, paz, respeto a los derechos ecdtihumanos y la no discriminación. Este mandato claro debe hacerse efectivo a partir de una formación en valores coherente, traducida en ejemplo, desde la concepción de modelar para enseñar, incorporando en cada acción, en cada momento de la jornada integral la intencionalidad ética, sin incoherencias. Vamos a conseguir contradicciones como parte de ese proceso dialéctico, quizás tratemos de formar en la solidaridad combatiendo a una madre o padre que le prohíbe a sus hijos compartir los colores o el saca puntas pero como docentes tal vez debamos asumir llevar unos colores o sacapuntas vistosos para todos siendo el modelo de solidaridad del salón. No asumamos este reto como una tarea fácil pero si como un compromiso serio y por ello debe ser rigurosamente seguido en el proceso de formación integral de manera que podamos registrar los avances éticos y morales de nuestros niños y niñas como parte de su obligación social.

  • Impulsar la formación de una conciencia ecológica para preservar la biodiversidad y la sociodiversidad, las condiciones ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos naturales. Por si solo explicado este fin nos obliga a determinar el impacto del uso humano en el ambiente y a promover acciones que permitan su rescate y mejos aprovechamiento. Asi mismo es necesario que vinculemos a nuestros niños y niñas con cada una de las situaciones que les despierten inquietudes y conciencia por la defensa de nuestro planeta, de nuestros recursos y los de nuestros hermanos países.

  • Desarrollar la capacidad de abstracción y el pensamiento crítico mediante la formación en filosofía, lógica y matemáticas, con métodos innovadores que privilegien el aprendizaje desde la cotidianidad y la experiencia. Que profundo fin y cuanto dinamiza la acción docente. Hace de la innovación un mandato permanente, pero desde el contexto, desde la realidad y desde el reconocimiento de los saberes previos de todos y todas, de allí pues que al hacer nuestro PEIC, nuestros proyectos debemos determinar cuales son esos saberes previos y a quien pertenecen para incorporarlos al hecho educativo. No solo son operaciones matemáticas, es LÓGICA, es formar a cada uno para que sea capaz de razonar, de argumentar y de solucionar. Simón Rodríguez proponía que enseñáramos a nuestros niños a obedecer la razón y no a la autoridad, de allí pues que enseñemos a partir de los ¿porqué?, a través de despertar inquietudes que deben ser contestadas por los propios niños y niñas convirtiéndonos los docentes en creadores de situaciones de aprendizaje realmente innovadoras que promuevan el descubrimiento, el razonamiento y más inquietudes.


        Cuantas inquietudes no son generadas por estos elementos incorporados en la ley de educación y debe ser desde el colectivo donde se discutan y se reflexione para la transformación, para la adecuación de lo escrito y su transformación en acciones, de forma tal que asumamos en cada una de nuestras escuelas lo que se plantea en el artículo 14: “La educación regulada por esta Ley se fundamenta en la doctrina de nuestro Libertador Simón Bolívar, en la doctrina de Simón Rodríguez, en el humanismo social y está abierta a todas las corrientes del pensamiento. La didáctica está centrada en los procesos que tienen como eje la investigación, la creatividad y la innovación, lo cual permite adecuar las estrategias, los recursos y la organización del aula, a partir de la diversidad de intereses y necesidades de los y las estudiantes. La educación ambiental, la enseñanza del idioma castellano, la historia y la geografía de Venezuela, así como los principios del ideario bolivariano son de obligatorio cumplimiento, en las instituciones y centros educativos oficiales y privados. Siendo mandato de Ley, cada uno de esos elementos debe verse reflejado en el PEIC y en cada uno de los Proyectos elaborados en la institución.

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