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La verdadera historia de "La llorona"

 
¿Existió La llorona? ¿Hay algún antecedente real del personaje?
Esta noticia se encuentra en EL LITORAL. COM, en la sección sucesos, del día 15 de julio de 2009. ¿La compartimos?
 
















Murió De los Santos

¿Desapareció La Llorona?


El mítico ser, o a quien se le atribuía serlo, falleció en Santa Fe, luego de aterrorizar generaciones.



José Luis Pagés
A los 73 años murió Rodolfo de los Santos, aquel hombre detenido en nuestra ciudad el 13 de marzo del ‘79, bajo sospecha de encarnar ese temible personaje a quien la gente nombraba con temor: La Llorona. De los Santos, nunca admitió ser aquel que aterró a los santafesinos, aunque sí reconoció que pesaba sobre su conciencia alguna historia oscura que nunca reveló.    
De los Santos dejó de existir en el hospital Cullen, adonde llegó con un problema pulmonar, a fines de diciembre del 2008, procedente de la cárcel. En Las Flores ya no era un presidiario sino un hombre viejo, que había rogado para ser readmitido, porque no soportaba el asilo de ancianos.
Al hombre se le atribuyeron algunos delitos sexuales y otros contra la propiedad; pero en el ‘93 la Justicia lo encontró inimputable. Con el tiempo, en el año 1997, recaló en el hogar Don Guanella, pero después, en marzo de 2007, regresó por su lugar en la cárcel donde hasta sus últimos días trabajaría en la huerta.  

La Llorona era a la noche lo que La Solapa a la siesta. La sola mención de su nombre hacía el efecto del toque de queda, y en contados segundos la ciudad quedaba desierta. La Llorona era como cualquier fantasma, pero más creíble. Por ejemplo, a diferencia de La Solapa, que prefiere el silencio y rara vez se deja ver en público, ella se mostraba en cualquier callejón oscuro y si no encontraba a nadie a quien sorprender, se tiraba de los pelos y gritaba como una loca histérica.  
A veces aparecía en el Parque Sur, otras en el Garay, o en dos y hasta tres barrios diferentes al mismo tiempo.

 La situación no daba para más. La policía cazó al primer sospechoso que se cruzó en el camino y lo guardó en la piojera. Durante meses, en el subsuelo de la Jefatura fue exhibido, a los curiosos visitantes, un tipo oscuro, flaco y derrengado. Era el tal De los Santos, malogrado futbolista que había escapado en bicicleta del psiquiátrico de Oliveros. De él decían: “¡Éste es el llorón! Acá lo tienen!”. Así aseguraban en público, lo mismo que desmentían en privado.

Murió De los Santos, pero difícilmente desaparezca la leyenda. El asunto de La Llorona nunca fue debidamente aclarado.