Srta. Perez

Maestros de Excelencia

Escuelas pobres, niños pobres

         El éxito de una institución educativa se mide en términos de la actitud del administrador escolar, los maestros, la forma de cómo se imparten y la satisfacción que éstos proporcionen a su equipo de trabajo.  Una buena planificación brinda mayor coherencia funcional, racionalizando las tareas y anticipando situaciones.  Además, permite evitar la improvisación y reducir la incertidumbre y las actuaciones contradictorias, unificar criterios racionalizando las tareas, garantizar el uso racional del tiempo y coordinar la participación de todos los recursos involucrados.  A su vez, planificar y brindar una buena clase es una función esencial e ineludible de los maestros. 

         La función principal de los maestros es brindar una educación de excelencia a todos los estudiantes.  Alvarado, Cedeño, Beitia y García (1999) refieren que “la planificación educativa es una herramienta técnica para la toma de decisiones, que tiene como propósito facilitar la organización de elementos que orienten el proceso educativo”.  Para estos autores, planificar implica asumir posiciones y tomar decisiones, prever con anticipación lo que se realizará, proyectando los objetivos y recursos; de modo que se logren los fines y propósitos con mayor eficacia y coherencia.  Por tanto, todo educador debe realizar una planificación de su trabajo de manera consiente y sistemática.

 Actualmente en las escuelas asisten muchos estudiantes de escasos recursos económicos. Si esta población de estudiantes de bajo nivel que actualmente asisten a las escuelas, son atendidos por un personal docente que piensa que el alumno de escasos recursos no puede ser educado en un alto nivel de comprensión,  se formará una población futura con un pobre conocimiento de materias. Por el contrario, si está educando un personal que conoce que todos los estudiantes -tanto los de escasos recursos económicos, como los de altos recursos económicos-  pueden alcanzar mayores conocimientos, la educación mejorará grandemente.  Se necesitan maestros que estén consientes de que hoy día asisten a las escuelas alumnos que absorben todo lo que se le enseña…educadores con una visión positiva; conocedores de que el nivel económico del alumno no determina su nivel de inteligencia.

Todo maestro debe aplicar estrategias, métodos y técnicas que demuestren su liderato instruccional. Deberán desarrollar nuevas técnicas e instrumentos eficaces, como por ejemplo: (1) que las comunidades se involucren en proyectos educativos caracterizados por una visión compartida, sistémica e intersectorial, (2) el trabajo en equipo, (3) la participación ciudadana y (4) el reconocimiento de la diversidad; donde sus miembros descubran el entusiasmo por aprender a través de una experiencia educativa estimulante y atractiva.  Es importante mencionar, que la tecnología en estos tiempos es vital. En la coordinación de los procesos internos de la organización es necesario atender la dinámica de la interacción de cuatro subsistemas: persona, estructura, tecnología y tarea.  Si se propone introducir un cambio significativo de una de las variables importantes, es claro que otras variables se afectarán.  La modificación y la interactividad entre estos factores serán capaces de alcanzar exitosamente el logro de las metas y objetivos establecidos por la organización. Por tanto, los educadores deben estar en una constantemente búsqueda de qué es lo nuevo en la tecnología.

Sin duda alguna, la clave del éxito de una escuela estriba en la habilidad del maestro para guiar de manera efectiva a sus estudiantes.  Educar es una tarea compleja que requiere un trabajo constante y sistemático; además de una vocación innata para ir superando los variados retos que en el camino se van presentando.  La necesidad de maestros de excelencia es evidente y real, ya que éstos juegan un papel en el centro educativo.
 
 
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