6.- La Evaluación Educativa.

6.- La Evaluación Educativa.

PLAN GENERAL

INTRODUCCIÓN:

 

1. OBJETIVOS

2. INTRODUCCIÓN

3. APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE EVALUACIÓN

4. LA EVALUACIÓN EDUCATIVA AFECTA A TODOS Y HACE INTERVENIR A TODOS

5. LA EVALUACIÓN INTERNA Y EXTERNA

6. CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN

7. FINALIDADES DE LA EVALUACIÓN

8. CONCLUSIÓN

9. PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

 

1.      OBJETIVOS

1.1. Aproximarnos a una nueva comprensión de la evaluación educativa que  hace intervenir a todos.

1.3. Descubrir que no hay mejora posible sin evaluación.

1.4. Estimular una nueva practica de la evaluación que nos permita dialo­gar con todos, tomar conciencia del camino recorrido y alcanzado y señalar los siguientes pasos a dar.


2.      INTRODUCCIÓN

La evaluación es parte integrante de nuestra vida, continuamente nos estamos sometiendo a evaluación. No pasa un día sin que al finalizar la jornada no hagamos un balance de lo que hicimos y como lo hicimos, que nos falta por hacer, etc. Y así sucede con todos los aspectos de la vida. Por ello no es posible pensar y organizar un proceso de enseñanza sin que no este presente el componente de la evaluación.

Cuando se pretende la excelencia en el desempeño educativo es indispensable continuamente evaluar nuestros propios procedimientos de enseñanza, de modo que nos permita adecuarlos a las necesidades y características del alumnado de manera que satisfagan las expectativas de los educandos. De igual modo los alumnos deben ser sometidos sistemáticamente a evaluaciones para poder comprobar su evolución, así como la eficacia de nuestro propio desempeño profesional.

Es importante que los maestros se adapten a los alumnos para lo cual deben conocerlos, y discernir la manera de proceder con cada uno si hubiera que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, quedaría éste: el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. De ahí el auge que tiene en la actualidad la evaluación inicial y la dimensión diagnostica de la evaluación.

Las escuelas se componen de profesionales. Tales profesionales, deben buscar constantemente servir a sus alumnos y a la comunidad de la mejor manera posible. Deben poseer unos criterios exigentes altos. Deben comparar sus prácticas con los criterios. Deben intentar mejorar aquellos aspectos de sus trabajos que sean deficientes, o cuando el estado de la ciencia haya confirmado que existen mejores estrategias para educar a sus alumnos. Deben traba­jar en colaboración con colegas, padres y la comunidad con el fin de satisfacer de manera efectiva el abanico de necesidades educativas de todos sus alumnos. Debiendo mostrarse abiertos e interesados en que otros evalúen su trabajo. En lugar de eso, la escuela efectiva es aquella cuyos profesionales realizan y utilizan sistemáticamente las evaluaciones para servir bien a los alumnos y para informar al público sobre los logros y necesidades de la escuela.

 

3.      Aproximación al concepto de evaluación


La palabra es un término que se viene usando mucho en las últimas déca­das y que en la actualidad está cargado de nuevos significados. Esta aprecia­ción nos debe permitir flexibilizar nuestra mente para ser capaces de captar lo que hoy se entiende por evaluación.

Antiguamente se entendía por evaluación, o se hablaba de ella en términos de  corrección, de exa­men, de “cambio de nivel”, del grado de ajuste a unas normas o criterios.

En épocas más recientes, la evaluación se ha ejercido como control; se ha aplicado más al producto y a los resultados que a los procesos; ha sido más comprendida como medida y cuantificación; se ha polarizado en exceso en el alumno y su rendimiento más que en cualquier otro factor del proceso de enseñanza-aprendizaje y se ha usado para comparar y clasificar.

En muchos momentos, la evaluación educativa es entendida como fuente de mejora. Podemos afirmar con rotundidad que sin evaluación no hay mejora posible y que sólo evaluando de continuo es como lograremos mejorar pro­gresivamente. La evaluación nos permite conocer lo que sucede en la escuela, valorarlo y actuar más eficazmente.

Algunas de las definiciones sobre evalua­ción educativa:

 

3.1. “La evaluación es un proceso sistemático de reflexión sobre la práctica” (Rosales, 1989).

Es importante que la evaluación se base más en la práctica en lo que realmente acontece y se da en el alumno y en la escuela a diario y que dicha reflexión y todo lo que ella conlleva (recogida de datos, análisis y evaluación de los mismos) se haga procesal y sistemáticamente. Progresiva y con criterio y no de forma puntual y desorganizada.

 

3.2. Todo ello nos lleva a la conceptualización que de la evaluación educativa hace M.a Casanova, en 1995: “Proceso sistemático y rigu­roso de recogida de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y significativa para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente”.

 

3.3. Por su parte, los diversos autores que nos hablan de la evaluación contínua, se basan en las posibilidades que ésta nos ofrece para disponer permanentemente de información acerca, por ejemplo, del camino que está siguiendo el alumno en su proceso de aprendizaje, en su formación como persona. De este modo, es posible regular los ritmos y estilos de la enseñanza con los del aprendizaje y acompasar­los convenientemente para reforzar los elementos positivos y corregir los negativos mediante las actuaciones que sean necesarias.

 

3.4. «La evaluación es un instrumento de diálogo, comprensión y mejora de la práctica educativa» (Santos Guerra, M. A., 1993).

Al definirlo así, se nos indica la vocación colectiva que conlleva todo proceso evaluativo, tanto en su diseño y aplicación, como en su uso posterior. Ese diálogo afecta a toda la comunidad educativa y a la sociedad a la que se sirve. Todos deben contribuir a comparar la prác­tica con los criterios, con los valores y capacidades consensuadas por todos los implicados en el proyecto educativo y colaborar en mejorar los aspectos detectados como deficientes o ausentes.

No quisiéramos dejar de subrayar la dimensión instrumental que muy acertadamente señala Santos Guerra en su conceptualización. Entendiendo por instrumento, tal y como aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española aquello ”de lo que nos servimos para hacer una cosa o conseguir un fin”. La evaluación, en nuestra práctica habitual, carece de esta dimensión instrumental ya que solemos hacerla tarde y no solemos tenerla en cuenta… Para recuperar esta dimensión debemos evaluar al principio, a lo largo y al final del proceso educativo y tomar decisiones, manteniendo o modificando aquello que interfiere, desoriente o limite los fines educativos traza­dos.

 

4.      La evaluación educativa afecta a todos y hace intervenir a todos

No debemos seguir evaluando de forma fragmentada y puntualmente. La evaluación no es algo unidireccional y potestad de un sector de la población escolar.


EVALUACIÓN:

  • Proceso sistemático de reflexión sobre la práctica…

  • Recogida de datos… para conocer… y tomar decisiones.

  • Es continua.

  • Sirve de instrumento de diálogo, comprensión y mejora.

 

­Actualmente son muchos los autores que hablan de la evaluación como una realidad colaborativa, ya que todos deben participar en todo el proceso evaluativo: recogiendo datos, analizándolos, tomando decisiones y acome­tiendo posteriormente las mejoras propuestas.

Si todos los miembros de la comunidad educativa son artífices y desti­natarios de la evaluación: profesores, alumnos, padres personal no-docente, todos deben intervenir en ella. Si la comunidad es la que ha construido y consensurado un proyecto educativo que nuclea el ser y el quehacer del acto educativo, por tanto todos han compartido unos valores y unas metas, es responsabilidad de todos hacer el seguimiento del camino recorrido, de las dificultades encontradas, previstas o no y de los ajustes a realizar.

En nuestra escuela, no solo debemos evaluar al alumno, sino también al profesor, así como la influencia de la actuación de los padres o en qué grado el personal no docente facilita la consecución del proyecto educativo. Además, la potestad de evaluar deberá recaer tanto en el profesor, los alumnos también evalúen y que los padres y personal no docente intervengan igualmente evaluando la actuación docente, el programa, los recursos empleados, el contexto, etc.

 

5.      La evaluación interna y externa

La escuela que cada vez se concibe más a sí misma como autónoma y como realidad que aprende, requiere incrementar y desarrollar la evaluación interna (o autoevaluación) y resituar la evaluación externa.

Si un centro educativo adquiere y toma protagonismo y autononomía en su organización y funcionamiento y en los planteamientos educativos y curri­culares estará muy interesado por conocer cuáles son sus logros, lo relevante del camino recorrido, las dificultades y deficiencias encontradas y relanzar desde ahí su programa.

Para que la escuela funcione siempre bien, no nos debemos fijar sólo en el rendimiento del alumno; son múltiples los factores que contribuyen hoy en día a la calidad y excelencia de la escuela.

El afianzar la evaluación interna no va en contra de la evaluación externa; al contrario, ambas se complementan. Mientras que la evaluación externa se preocupa más de los resultados, de comparar y clasificar, la autoevaluación atenderá más los procesos y los aspectos formativos de la evaluación.

La autoevaluación es una realidad cada vez más presente a la que Joaquín Gairín (1996), caracteriza por:

Se inicia en el centro educativo:

q       la realizan profesionales que actúan en él; sin excluir la posibili­dad de ayudas externas;

q       su objeto es mejorar y comprender la práctica;

Se busca:

q       reflexionar sobre lo que se hace:

q       clasificar la comprensión de lo que se hace y/o pretende hacer;

q       impulsar el diálogo y la participación;

q       mantener e incrementar la moral y cohesión de los miembros;

q       proveer información sobre aspectos de la institución;

q       corregir errores;

q       intensificar el esfuerzo de lo esencial;

q       aumentar la coherencia y coordinación del personal;

q       ayudar al perfeccionamiento del profesorado.

El modelo de autoevaluación implica actividad colectiva y supera la consolidación que atribuye todas las causas de los eventos a acciones individuales. En este sentido resulta ser una clave fundamental en la reestructuración institucional, sustituyendo el control burocrático y uni­direccional por la autorregulación y autocontrol.

La participación en los procesos de autoevaluación no sólo es una exigencia técnica, sino social. La participación de los usuarios de las instituciones aporta validez a las preguntas, indicadores, crite­rios, etc. El problema no residirá en admitir esa participación sino en delimitar la forma y el grado como se ha de desarrollar.

La autoevaluación como concreción de una reflexión permanente y compartida sobre la acción educativa deja así de ser sentida como una amenaza, fiscalización o imposición para convertirse en una excusa, medio para el intercambio, el encuentro o la ayuda.


Esta modalidad de evaluación podría clasificarse al mismo tiempo de externa e interna, en la medida en que pueden intervenir agen­tes externos que faciliten el proceso de autorreflexión: está guiada por principios democráticos; y más allá del valor que pueda tener para los centros educativos, permite generar un conocimiento sobre las escuelas y favorecer los procesos de autorreflexión.

 

6.       Características de la evaluación

La evaluación educativa debe tener en cuenta las siguientes características:

1.      Globalidad

La evaluación tiene una dimensión holística, debe considerar todos los aspectos del funcionamiento del centro, todos los factores que intervie­nen en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es importante evaluar el Centro y no solo aspectos específicos o puntuales.

2.      Continua

La evaluación necesita integrarse en el proceso del curso para poder intervenir como orientadora y reguladora permanente del mismo. No se trata de una repetición obsesiva de pruebas sino que conduzca a una permanente adaptación.

3.      Sistemática

Ha de ajustarse a un plan. Debe ser algo ordenado y relacionado con vistas a lograr más fines.

4. Contextualizada

Debe tener en cuenta a cada uno como es, sus antecedentes y experiencias, su nivel de desarrollo físico y mental, su motivación y expectativas… Surge así una pregunta compleja de resolver: si partimos del presupuesto de que todos somos diferentes, ¿podemos evaluar a todos por igual?

5. Diagnóstica

Identifica las deficiencias y dificultades, así como los logros y fracasos, analizando sus causas.

6. Reguladora

La recogida de información y el análisis de la misma cobra sentido si revierte en el proceso educativo regulándolo, es decir, introduciendo variaciones para mejor lograr los objetivos y responder así con efica­cia.

Es lo que algunos autores denominaron evaluación formativa, pues al realizar el seguimiento se va aprendiendo a actuar más adecuadamente.

7. Criterial

Que la valoración tenga como referencia, más que la comparación o clasificación, los criterios previamente establecidos por todos y recogi­dos en los Planteamientos Institucionales.

8. Colaborativa, compartida

Que todos se sientan artífices y colaboren; de esa forma se sentirán responsables y participarán igualmente en la propuesta de mejora.

9. Útil y orientadora

La evaluación tiene un carácter funcional, es decir, debe resultar útil y orientar a los implicados e interesados en la misma.

 

7.        Finalidad de la evaluación

La finalidad es: valorar y criticar en función de los objetivos con el propósito de mejorar la calidad educativa.

Por ello podemos señalar los siguientes pasos:

1. Recoger información

En todo proceso evaluativo la recogida de datos es esencial. Debemos desempeñar un difícil equilibrio que va entre no tener datos o muy escasamente y el tener demasiados datos.

Para esta recogida de la información hay que buscar los momentos adecuados, usar los instrumentos y técnicas que mejor se ajusten a la información que queremos obtener.

Podemos y debemos registrar tanto datos cualitativos como cuantitati­vos.

2. Analizarla

Una vez recopilada la información hay que analizarla. Valorar y con­trastar lo obtenido con lo proporcionado. Detectar en qué confluyen y en qué se distancian.

3. Informar

Es muy importante dar a conocer los resultados obtenidos a todos los afectados e interesados en ellos.

4. Tomar decisiones

Recogidos los datos y analizados hay que tomar decisiones sobre a qué se debe dar continuidad y qué hay que reconducir: programas, actua­ción docente, métodos, selección de actividades, etc.

5. Actuar

Trazadas las posibles mejoras a abordar debemos ser responsables y acometerlas.

 

8.       CONCLUSIONES

El cambio y la mejora de la calidad en los centros educativos es un objetivo alcanzable si se mejoran los procesos de gestión, de organización. Una de las herramientas que posibilitan esta mejora en la gestión es la evaluación.

La evaluación facilita la información necesaria sobre el estado del centro, potenciando mecanismos de discusión, reflexión y participación de todos los  agentes implicados.

La evaluación perderá su sentido si no está enfocada a analizar la eficiencia y la efectividad del sistema para lograr un determinado perfil de centro y una determinada posición del mismo en el entorno.

La evaluación nos sirve para analizar la puesta en marcha y el desa­rrollo del proyecto educativo.

La evaluación es una herramienta idónea para constatar el grado de cumplimiento de diversas metas y objetivos del Proyecto Educativo.

 

9.       PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

1. De lo leído en el presente documento,

a.   ¿qué destacarías?

b.   ¿por qué?

2. ¿Existe en tu Centro una cultura de evaluación?

a.   ¿Qué pasos habéis dado para lograrla?

b.   ¿Qué os queda por hacer?

3. Desde tu práctica habitual,

a.      ¿qué evalúas?,

b.      ¿cómo evalúas?,

c.      ¿para qué evalúas?,

d.      ¿qué haces después de obtener e informar de los resultados?

4. ¿Qué rasgos de la evaluación educativa señalarías como más urgentes de incorporar a la concepción que tenéis en la actualidad de ella en tu Centro?

5. ¿Qué propondrías a tu Centro para mejorar la práctica evaluativa del mismo?



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