5.- Metodología: Recursos Didácticos.

PLAN GENERAL

 

Metodología: Recursos didácticos

 

1. UN ESTILO DE RELACIÓN EDUCATIVA

1.1.Los maestros

1.2.Los alumnos

 

2. MODOS DE INTERVENCIÓN DIDÁCTICA

2.1.     La vigilancia

2.2.     El silencio

2.3.     Las señales

2.4.     El arte de preguntar

2.5.     La transmisión de saberes para la vida

2.6.     Los estímulos motivadores

2.6.1       Las recompensas

2.6.2       Los castigos

2.6.3   Los encargos

 

3. LAS ACTIVIDADES ESCOLARES Y LAS TAREAS

 

4. LA ORGANIZACIÓN DE LA ESCUELA

4.1. Como agrupar a los alumnos

4.2. La distribución del tiempo

4.3. La ordenación de los espacios

4.4. Los materiales escolares y los recursos

 

5. NUEVAS APORTACIONES DIDÁCTICAS

5.1. La enseñanza individualizada o personalizada

5.2. La lectura eficaz

5.3. Programa de Enriquecimiento Instrumental

 

6. UNA LECCIÓN ACTUAL

 

7. CONCLUSIONES

 

8. PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

 

 

 

UN ESTILO DE RELACIÓN EDUCATIVA

 

1.1.                       Los Maestros

El maestro es un modelo y un transmisor-mediador de los valores humanos. No es un mero comunicador de saberes; cree en la perfectibilidad del alumno, es optimista con respecto a su tarea: para llevarla adelante, no cuenta únicamente con sus solas habilidades didácticas sino además el maestro debe poseer lo que se ha llamado las doce virtudes del buen maestro que son en sí un programa de formación: La gravedad, el silencio, la humildad, la prudencia, la sabiduría, la paciencia, la mesura, la mansedumbre, el celo, la vigilancia, la piedad y la generosidad, firmeza, la constancia y la cordura. Finalmente, debe evitar cometer los siguientes errores propios de la inexperiencia, que son los siguientes: el hablar demasiado, el activismo, la ligereza, la precipitación, el rigorismo y la dureza, la impaciencia, la no aceptación de determinadas personas (porque no le caen bien), la lentitud, la pesadez, la flojedad, el desaliento, la excesiva familiaridad con los alumnos y con sus padres, la inconstancia, el exterior extravertido y disipado.

 

1.2.                       Los Alumnos

Los alumnos parten de una situación de carencias que la escuela tiene que ayudar a superar. La Escuela de hoy cree en la perfectibilidad (en la modificabilidad) de los alumnos por medio de la acción educativa de la escuela. Los alumnos son miembros activos de la escuela: participan en su propia educación y en los aprendizajes de sus compañeros: por ejemplo: Al colocar a un alumno recién llegado, cuidará de situarlo cerca de alguien que pueda enseñarle a seguir con facilidad y que no se dedique a charlar con él; que un alumno inquieto y atolondrado esté entre dos tranquilos y juiciosos. Los alumnos son sujetos activos y reflexivos en su educación.

La escuela ha de atender a la diferencia de caracteres y capacidades de los alumnos. Así, con respecto a los alumnos menos capacitados, no hay que exigir de ellos más de lo que pueden dar; no hay que desanimarlos, sino procurar que adelanten; alentándolos de vez en cuando y contentándose con el poco progreso que hacen. En todos estos casos, no se habla en teoría del alumno, sino de una determinada manera de actuar, de dirigirse a ellos, de tratarlos, de educarlos.

 

2. MODOS DE INTERVENCIÓN DIDÁCTICA

 

2.1.           La vigilancia:

Es uno de los pilares de la Escuela de hoy. Responde al trillado aforismo: “Más vale prevenir...”. No se trata de una vigilancia policial y meramente externa y en muchos casos coercitiva, sino que es una verdadera y eficaz intervención educativa, este es uno de los medios más eficaces de que disponen los maestros para trabajar en la educación de los niños y jóvenes, que se traduce en una  solicitud constante del maestro que no pierde de vista a los alumnos, a fin de preservarlos de todo peligro físico y moral, y de formarles la conciencia con el recuerdo de sus deberes.

 

2.2.           El silencio:

No es solamente la ausencia del ruido, el vacío comunicativo y sin sentido. Se trata más bien de un silencio activo que propicia un ambiente de trabajo intelectual o manual, la interiorización de los saberes y sostiene la atención sobre lo que se está haciendo. El estilo silencioso debe empezar por el maestro. El silencio del maestro contribuirá, mejor que cualquier otro medio, a mantener el orden en la escuela, le proporcionará la oportunidad de velar con facilidad sobre sí mismo y sobre los alumnos.

 

2.3.           Las señales:

La señal se usa en lugar de la palabra, con lo cual se economiza tiempo y se reserva el uso de la palabra para los momentos claves de la función educadora: explicaciones, hacer reflexionar a los alumnos... Hoy se ha perdido esta práctica en gran medida; incluso ha desaparecido de las aulas el instrumento emblemático para producir señales: Sólo en la época en que se ensayó la enseñanza personalizada, se volvieron a utilizar las señales (pandero o claves) para no interrumpir constantemente con palabras el trabajo personal. ¿No habría que volver a retomar algunos de estos signos, no verbales, para evitar gritos, enfados, ruidos estridentes producidos con las palmas de las manos o con objetos contundentes sobre las mesas para llamar la atención?

 

2.4.    El arte de preguntar

No sólo se echará mano de preguntas para mantener la atención de los niños y jóvenes para asegurar los aprendizajes, sino que se evitará hablar de manera dejada que cause aburrimiento o escogerá alguna historia que pueda cautivar a los alumnos, refiriéndola de forma tal que les agrade y renueve la atención, ha de subrayar, dentro de la metodología en la escuela.

El arte de la pregunta y el entrenamiento al que se aconseja se someta el maestro novel para hacerse experto en utilizar diversos tipos de preguntas:

·        Para pedir una enumeración, una definición o un dato.

·        Para clasificar o para comparar, analizar, sintetizar, deducir, inferir.

·        Para aplicar saberes a diversos campos de la vida del educando.

·        Para autocorregir los errores en que se ha incurrido.

·        Para inventar, para crear situaciones nuevas.

·        Para motivar y mediar aprendizajes.

·        Para descubrir estrategias de aprendizaje, para llegar a conceptos y principios.

·        Para descubrir valores y enjuiciar actitudes...

·        Y, de manera general, el maestro ha de ser consciente de en qué momento es oportuno hacer la pregunta, y cómo y en que términos formulársela a los alumnos.

 

2.5             La transmisión de saberes para la vida

Dado que la escuela de hoy surge para dar respuesta a necesidades reales, no es una escuela especulativa y especialmente teórica, sino que trata de dar respuestas prácticas y concretas, de modo que la escuela realiza todas sus actividades y aprendizajes orientados a tal finalidad: enseñar conocimientos, hábitos, habilidades y valores  morales esenciales para la vida de las personas en sociedad.

 

 

2.6.           Los estímulos motivadores:

Ciertas corrientes pedagógicas de algunas escuelas han criticado todo el sistema tradicional de emulación: premios y castigos. En algunos aspectos esta crítica es razonable, sobre todo si la práctica de la estimulación es rutinaria, caprichosa y poco asumida por los alumnos. Por otro lado, no parece educativo arraigar en los niños el hábito de la competitividad a ultranza. Por evitar este riesgo se ha abandonado todo sistema de estimulación (o por el contrario, se ha llegado a la práctica actual de la sobresaturación de recompensas) que ha producido un tipo de alumnos desmotivados y un segundo tipo de estudiantes instalados en un cierto sentimiento de impunidad, situaciones ambas que manifiestan lo que se ha llamado el analfabetismo ético: todo es igual, todo da lo mismo: nada está ni bien ni mal. Esta propuesta pedagógica, conocedora de que los humanos también nos movemos por estímulos, plantea un sistema de recompensas y castigos siempre sometido a revisión, y a los ajustes pertinentes, para que resulte eficaz y consiga las metas que se pretenden: orden y trabajo (formación) en las aulas; maduración y crecimiento del alumno.

 

2.6.1. Recompensas:

Los maestros darán de vez en cuando recompensas a los alumnos que cumplan con mayor exactitud sus deberes, para inducirlos a hacerlos con gusto, y para estimular a los otros con la esperanza de merecerlos. Entre los premios que ofrece este sistema están, en primer lugar, los libros, láminas, materiales de uso escolar y otros. Dentro del sistema de estimulación se cuenta con el paso de los alumnos de un grupo a otro, a cursos superiores, los encargos de aula, las responsabilidades, etc.

 

2.6.2. Los castigos:

En cuanto a los castigos, se insiste continuamente en que sean pocos, eficaces y que lleven unidas “la suavidad y la firmeza”. Si se quiere que una escuela funcione regularmente y con mucho orden, hay que llegar a que los castigos sean raros. La suavidad) consiste en que en las reprensiones no aparezca nada de dureza, ni aflore la cólera ni la pasión, sino más bien que se advierta una seriedad de padre, una compasión llena de ternura, y cierta firmeza que sea a la vez viva y eficaz, y que se vea en el maestro que reprende o castiga por necesidad y con celo por el bien común, qué es lo que le mueve a proceder como procede. No se puede hacer ninguna corrección sin haber juzgado si puede ser útil y ventajosa; por lo cual, no tiene sentido hacer una corrección sin haber pensado antes si servirá de alguna utilidad, sea para el alumno a quien se le hace, sea a los otros que la van a presenciar. La corrección ha de ser adecuada a los diversos tipos de alumnos, para que no resulte contraproducente. El maestro debe evitar toda corrección antes de conocer al alumno para que aplique a cada caso los establecidos y consensuados por profesores, alumnos y padres.

 

2.6.3. Los encargos

Son una forma de estimulación positiva, a la vez que una manera de promocionar la participación de los alumnos en la vida y en el funcionamiento de la escuela. Si no se puede decir tajantemente que este modelo de escuela representa una apuesta decidida por el sistema mutuo, sí es verdad que se acerca a él en algunos aspectos y uno de los más representativos es el de la participación de los alumnos en la escuela, en su clase y en su sección, mediante los «encargos», de mlos que ya se ha hablado en cuadernos anteriores. Se recomienda reemplazarlos cada mes y mantener entre ellos, mediante algunas recompensas, cierta estimulación que los incite al buen desempeño de su oficio. Esta práctica de los encargos, tan característica en esta modalidad de escuela, debe estar presente en la mayoría de las aulas, mediante los actuales consejos de clase y los encargados o vocales de diversas actividades; aunque, desde luego, su eficacia está un tanto desdibujada. Las prisas, la enseñanza superprogramada, el escaso interés de los alumnos por cualquier tipo de responsabilidad, el tempo «activista» a que está sometida la escuela y la educación, en general, no son las situaciones más oportunas para cuidar para estas, pero debe cambiarse esta situación.

 

3.        LAS ACTIVIDADES ESCOLARES Y LAS TAREAS

Otra de las constantes en este tipo de escuela es la minuciosa organización de las actividades y tareas en los diversos niveles. Las actividades del aula estarán bien planificadas y estructuradas, de modo que no hay ningún tiempo muerto en la clase, lo que supondría momentos de distracción y motivos de desorden. Tienen especial interés en esta pedagogía las tareas realizadas en los cuadernos como pruebas fehacientes de los aprendizajes, y de las habilidades conseguidas por el alumno, a la vez que son testimonio de los desvelos del maestro que ha ido corrigiendo y orientando paso a paso las actividades. En el apartado de «registros», o documentos de funcionamiento de la escuela, ha de haber un apartado para consignar las tareas que se encargarán diariamente a los alumnos.

 

4.        LA ORGANIZACIÓN DE LA ESCUELA

 

4.1. Como agrupar a los alumnos

La atención a la diversidad deberá reinventar agrupaciones flexibles para dar respuesta a las necesidades educativas de cada alumno. La escuela de hoy tiene esta idea muy clara: entre lo individual y lo grupal está el grupo pequeño al que el maestro se puede dirigir con eficacia. Las secciones no son estructuras cerradas en el tiempo ni para todas las materias. Hay que dejar en cada sección algunos estudiantes que sepan mejor el contenido que se esta estudiando, para que sirvan a los otros de modelo y les ayuden a los  mas lentos en el aprendizaje. Para asegurarse de que un alumno está preparado para abordar con éxito las tareas de la nueva sección a la que accede el maestro analizara los trabajos realizados por el alumno durante los quince últimos días y le propone una tarea de la sección siguiente, a la que va a acceder, para ver si la realiza con cierta inicial soltura.

 

4.2. La distribución del tiempo:

En función de la eficacia, los tiempos en la escuela deberán estar bien marcados desde el principio, aunque con la suficiente flexibilidad, como para adaptarse a situaciones diversas. Aunque en las escuelas hay una horario general, existe también otra gran variedad de modalidades de horarios para los diversos tipos de días de asueto y según las diversas circunstancias, de tal manera que todo está previsto y perfectamente reglamentado. De todas formas, el tiempo en la escuela está al servicio del aprendizaje y, en general, se marca un tiempo que propicie la tranquilidad y el orden, para el  aprendizaje, el ritmo pausado de las tareas y el aprovechamiento de los alumnos que presentan mayores dificultades. El tiempo para cada sección debe estar definido de acuerdo con el tiempo que el maestro debe emplear para desarrollar cada actividad docente, del número de alumnos que tiene en cada sección, de la facilidad o dificultad que los alumnos tienen en cada sección.

También es importante la puntualidad, los alumnos podrían ir llegando a la escuela durante media hora antes del toque de la campana para el comienzo de las clases. Durante esa media hora, los alumnos se ocupan en preparar y repasar las lecciones, el comienzo del trabajo se realiza poniendo a los alumnos en fila para acceder a las aulas todos a un tiempo. Siempre nos sorprenden las excepciones razonables y el hecho de que los horarios sean funcionales: tienen en cuenta la dificultad de las materias, se alternan las actividades más intelectuales con las manuales, Otro rasgo que caracteriza al aprovechamiento del tiempo en las escuelas es la forma de cambiar de actividad con el mayor orden y en el menor tiempo posible y atendiendo a las señales convenidas. En definitiva, la escuela debe valora el tiempo dedicado a la educación, no sólo como posibilidad de mediar saberes, sino como medio que se le da al maestro para ejercer su vocación. No se reducirá jamás el tiempo de la escuela, si no es por necesidad evidente e indispensable.

 

4.3. La ordenación de los espacios

La escuela de hoy considera el espacio escolar como un elemento más al servicio de la eficacia de la actividad educativa. La organización o distribución de la clase (mesas o bancos) también está en función de las tareas que se han de realizar y no por mera estética. Por eso se cuidará que el primer banco esté a menos de cuatro pies del muro en el que cuelgan el pizarrón. En cuanto sea posible, las clases habrán de estar en el piso bajo, entre patio y jardín, y tener cada una su entrada particular. Cuando tienen la puerta que da a un corredor común que las preserva de los ruidos de fuera, es necesario que tal corredor reciba directamente el aire y la luz. Las clases deberán de ser rectangulares y de una longitud no muy diferente a la altitud. Tendrán cuatro metros de alto, y la superficie será calculada en razón de un metro y medio por alumno. En todo caso, no se busca sino la funcionalidad: la luz, la ventilación, la limpieza, la amplitud de espacios, porque en cualquier humilde inmueble bien distribuido y organizado convenientemente se puede realizar la actividad educativa. Debiendo predominar siempre la higiene y limpieza, buen gusto.

 

4.4. Los materiales escolares y los recursos

La escuela no debe despilfarrar recursos, sino que dentro de su sencillez y humildad, y contar con los materiales imprescindibles para cumplir su misión y no puede renunciar a ellos porque, en caso contrario, quedaría mermada parte de su eficacia. Hay un cierto cuidado reverencial por los materiales para que duren y sirvan al mayor número de alumnos posibles. La escuela se abre a todo tipo de jóvenes, de modo que habrá algunos que puedan costearse sus materiales; hay otros, tan pobres, a los que la escuela tiene que proveer de lo más necesario. Finalmente, hay elementos comunes (cartelones, sillas, mesas, pizarras…) que la escuela tiene que agenciarse para servicio de todos los alumnos: unos, por ser de uso común; otros, porque sería engorroso que cada alumno trajera los suyos como sería el caso de la tinta. Hay una idea permanente en la escuela y es que pretende ser un taller de trabajo, preparatorio para la vida. Por consiguiente, si el alumno quiere progresar, necesita de herramientas: si carece de ellas, o se olvida de llevarlas a clase, no puede trabajar y se dedicará a molestar a los demás estudiantes pues no tiene nada que hacer. De ahí la insistencia en que todos tengan sus materiales de trabajo: si algunos alumnos carecen de medios para procurárselos, la escuela se los proporciona, aún a costa del bolsillo de los maestros. En la actualidad, se habla de la pedagogía ecológica o del escenario. Un aula en la que sobreabunden los elementos estimulares es más rica que otra desnuda y aséptica: se aprende en y del escenario. Por otra parte, hay que tener cuidado para no caer en la trampa del «aula enciclopedia» o «rastrillo» en la que hay de todo, incluso elementos distorsionantes de los aprendizajes. Hoy se podría hacer una verdadera tipología de aulas: aula laboratorio, aula taller, aula hogar «nido» confortable, aula escaparate de las habilidades decorativas del maestro, aula «caos»… Frente a estas formas de barroquismo, la escuela prefiere un espacio estimular suficiente y cambiante, pero significativo: con los elementos seleccionados y organizados para el trabajo que se va a realizar y para apoyar los aprendizajes que se pretenden conseguir y aplicar.

La escuela debe ser cuidadosa a la hora de llevar al día estos documentos, registro de admisión, de cambios de sección, de cambios de curso o nivel, de asistencia y puntualidad, el de las cualidades de las estudiantes.

 

5.        NUEVAS APORTACIONES DIDÁCTICAS

 

5.1. La enseñanza individualizada o personalizada

Se trataba de conjugar el sistema simultáneo con la atención a las características personales de cada alumno. En ella se mezclaban una serie de ideas pedagógicas: la enseñanza programada que avanza por pequeños pasos o microhabilidades, el sistema de proyectos que se completa con una especie de contrato entre el alumno-profesor, los aprendizajes multidisciplinares, la globalización, el trabajo individual mediante fichas que lo guían, la socialización llevada a cabo en sesiones de normalización y puestas en común. Esta forma eurística de trabajar y de aprender, requiere una organización del aula «por rincones» en los que se ofrecen esquemas, material concreto, abstracto, bibliografía y recursos audiovisuales para el desarrollo del programa.

El alumno se responsabiliza de su plan de trabajo y lo va desarrollando a su ritmo. El trabajo personal y de investigación requieren un silencio y un orden imprescindible que dan al aula un aire de colmena activa y relajada, laboriosa y curiosa: aula laboratorio.

 

5.2. La lectura eficaz

Es el momento de buscar nuevas formas de aprender y de enseñar los contenidos básicos e instrumentales y a la vez de desarrollar la idea de «aprender a aprender». Surgen en el mercado pedagógico las llamadas «técnicas de estudio» para dar respuesta al fracaso escolar. Dentro de las técnicas siempre hay un apartado dedicado a la lectura de estudio que se explica (cómo hay que leer para aprender) pero no se ejercita a los alumnos en estos principios básicos de una buena lectura; de modo que se puede dar la paradoja de que los alumnos sepan cómo han de leer, pero no sepan leer. Se empieza a pensar que la llave de acceso a muchos aprendizajes y a la cultura es la lectura y que esta habilidad no está bien tratada metodológicamente en la escuela. Recomendamos la «lectura eficaz», cuyo objetivo básico es leer más y comprender mejor. Se diseñan una serie de actividades (juegos de lectura) encaminadas a desarrollar las habilidades implícitas en el acto lector: habilidad y discriminación visual, visión directa, indirecta, discriminación de letras, comprensión, vocabulario, estructuras morfosintácticas, memoria, hipótesis de significado, inferencias y se procura que el lector aproveche estas estrategias al enfrentarse a los diversos tipos de textos que tendrá que leer. Se trata de conseguir una lectura tan fluida y a la vez tan adaptada a cada tipo de texto y a cada situación, que al estudiante no le resulte enojoso leer, sino agradable, reconfortante. A todas estas técnicas, ya de por sí practicadas en un ambiente lúdico, se añaden otras de «animación de la lectura» que pretenden hacer de los alumnos «lectores activos y eficaces».

 

5.3. Programa de Enriquecimiento Instrumental

Dentro de esta misma idea pedagógica del «aprender a aprender», se adopta en las escuelas de un programa para el desarrollo cognitivo, afectivo, estimativo y para la integración sociocultural. Parte de una idea optimista de la educación que es fundamental: la modificabilidad (perfectibilidad) del alumno. Se piensa que mal pueden los alumnos adquirir saberes y querer adquirirlos (aprendizaje significativo) si no están bien desarrolladas sus capacidades cognitivas: hacer hipótesis y comprobarlas, crear relaciones virtuales, situar los datos y los acontecimientos en el tiempo y en el espacio, clasificar, comparar, comprender y seguir instrucciones, inducir, deducir, abstraer. Este programa se ha conocido en el mundo educativo como PEI, (Pro-grama de Enriquecimiento Instrumental), creado por R. Feuerstein. Su impacto ha sido importante para las escuelas, ya que además de su aplicación reducida a pequeños grupos de alumnos con necesidades educativas especiales, sus principios pedagógicos han sido asimilados por muchos maestros que han modificado su sistema de enseñanza y los alumnos sus modos de aprender. El maestro se considera menos un técnico que sabe, y sabe transmitir saberes, que un mediador, capaz de mediar a sus alumnos una serie de actitudes y valores: la trascendencia de los aprendizajes, su significado, el sentido del esfuerzo, el autocontrol, la colaboración. Y el alumno va descubriendo que él es el protagonista de sus aprendizajes, el que tiene que desarrollar estrategias para aprender a partir de su reflexión y de las ayudas del maestro y de sus compañeros.

 

6.        UNA LECCIÓN ACTUAL DENTRO DE LA TRADICIÓN

Dentro de las múltiples variables que inciden en el acto de la enseñanza-aprendizaje cuya unidad básica puede ser una lección, se presenta aquí el armazón básico de lo que puede ser el modelo de una lección en el que se pretenden conjugar tradición y renovación en esta propuesta de escuela. Cuatro tiempos:

Primer tiempo: dedicado a descubrir lo que saben los alumnos sobre el tema que se va a abordar, a detectar qué curiosidades tienen sobre el tema, qué desean aprender y por qué. Tiempo también, para plantear los objetivos del aprendizaje, para mediar la importancia, la significación y la trascendencia de lo que se va a aprender.

Segundo tiempo: exposición del contenido: relacionándolo con lo que saben los alumnos, con sus experiencias. Aquí serán buenos los mapas conceptuales, los ejemplos, los datos previamente buscados y ahora aportados por los alumnos individual o grupalmente.

Tercer tiempo: realización, por parte de los alumnos, de actividades de investigación para completar la aportación del profesor, de aplicación, de resumen, de transferencia. En este momento el profesor propone variedad de actividades según las diversas secciones o intereses de los alumnos. El profesor está más al tanto de los alumnos con dificultades, puede ayudarse de alumnos monitores. Se corrigen las actividades.

Cuarto tiempo: dedicado a sintetizar lo aprendido y a expresarlo oralmente o por escrito, a valorar y a describir las estrategias utilizadas en el aprendizaje, a reflexionar sobre los posibles cambios de actitudes.

 

7.         CONCLUSIONES

 

1.                  La metodología es un saber práctico, una manera de actuar en la escuela que debe responder a un principio básico y general: cómo hacer para conseguir las metas deseadas. Toda la metodología y los recursos didácticos de la escuela están al servicio de la idea de una escuela de hoy: educar a los jóvenes, sobre todo a los más pobres, a los menos favorecidos.

2.         Este «saber hacer» que es la metodología se puede desglosar en una serie de respuestas a preguntas que se plantean día a día en el funcionamiento de la clase y de la escuela para conseguir un ambiente de trabajo característico, que dependerá de las respuestas que se vayan dando a dichas preguntas. Las respuestas de la escuela no son teóricas, sino prácticas, experimentadas y contrastadas por distintas generaciones de maestros.

3.         ¿Cómo es la relación didáctica maestro-escolares? El maestro es un modelo, un mediador, que cree en la modificabilidad (perfectibilidad) del alumno; éste, por su parte, se siente protagonista de sus aprendizajes y conoce sus carencias y se aplica a superarlas. Ve cómo va creciendo y se considera capaz de participar en los progresos de sus compañeros.

4.         ¿Cuál es el estilo educativo?– Se basa en la reflexión y en la prevención para evitar conflictos: vigilancia. – Cultiva el silencio para crear un ambiente de atención, trabajo y maduración. – Usa señales para mantener la atención, el silencio, el ambiente de trabajo y producen un distanciamiento suficiente para que el maestro esté sosegado y dueño de sí.– Favorece los aprendizajes y la adquisición de buenos hábitos mediante estímulos positivos y negativos que se pretende sean asumidos conscientemente por los escolares como móviles para conseguir la modificación de las conductas.– Utiliza, como estímulos positivos, los encargos, que le proporcionan al escolar la oportunidad de participar en la vida de la escuela, y la promoción de una sección a otra cuando se domina una habilidad o unos determinados saberes.

5.         ¿Cuál es método de enseñanza-aprendizaje? Se comienza provocando el deseo de aprender por medio de preguntas.  Luego se van definiendo los conceptos (por partes) y se profundiza en su comprensión con ejemplos y con aplicaciones prácticas. En general, se desconfía de las grandes exposiciones teóricas (incluso en el catecismo) que mantienen pasivas las mentes de los escolares. Se pretende que lo que se aprenda sea útil, ya sea para el propio desarrollo personal o para la futura profesión de los escolares, lo cual despertará su interés. Las tareas que se realizan en la escuela están perfectamente diseñadas y experimentada su eficacia, a la vez que están bien graduadas en su creciente dificultad.

6.         ¿Cómo se agrupan los alumnos para aprender? Los alumnos se agrupan en clases, según los niveles (y también la edad) que tengan al acceder a la escuela. Dentro de la clase, y según las diversas materias, se establecen secciones para responder lo mejor posible a la preparación de cada alumno. Hay al menos tres secciones: se pasa de una a otra, o a otra clase, en cualquier momento del curso, con tal de que se dominen los objetivos de cada sección: estímulo por promoción.

7.         ¿Cómo se organiza el tiempo para los aprendizajes? En sesiones de mañana y tarde, conjugando actividades teóricas con otras más prácticas Hay diversidad de horarios, según los días; los tiempos se ajustan a la dificultad de las tareas y al número de alumnos que han de realizarlas. No se pueda perder ni un minuto y la puntualidad es un lago muy significativo en la Escuela de hoy.

8.         ¿Dónde se producen los aprendizajes? Fundamentalmente en las aulas. La clase es un espacio amplio, limpio, bien iluminado, con los muebles distribuidos de forma funcional y, a ser posible, protegido del ruido exterior. Tiene un cierto aire de taller y de templo, en el que los aprendizajes se mezclan con la oración. No son espacios suntuosos sino funcionales, dentro de su humildad y sencillez. Lo importante en esta escuela no son las paredes sino las relaciones personales y el esfuerzo para aprender.

9.         ¿Qué recursos se emplean en las escuelas para aprender? Se trata ahora de recursos materiales: libros, papel, secantes, plumas, muestras, cartelones de alfabetos, pizarras, y otros materiales didácticos. Se pretende habituar a los escolares a ser ordenados y previsores, ya que, si no traen los materiales a las clases, no se podrá trabajar, y los olvidadizos suelen impedir el trabajo de los demás. En este aspecto, la escuela debe ser sobria en cuanto a materiales, pero explota sus virtualidades al máximo. Conocedora de las carencias de algunos de sus alumnos, se buscaran fórmulas para proporcionárselos gratuitamente. Este hecho hace que los maestros y los escolares los tengan en gran estima, no los derrochen y los cuiden con esmero, pues podrán servir para otros alumnos.

10.      ¿Cómo deja constancia la escuela de su funcionamiento?

Todos estos registros son llevados con esmero y pulcritud. Pero no es ésta una escuela burocratizada. Le interesa más la eficacia y por eso aprovecha al máximo aquellos documentos que representan un esfuerzo de reflexión, de evaluación y de información para actuar con eficacia desde el principio del curso en la escuela.

 

 

8.         PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

1.                  ¿Cuáles son las ideas sobre las que se sostiene toda la pedagogía y la práctica pedagógica en esta nueva propuesta?

2.                  Valora, desde tu experiencia, estos elementos de la metodología:– La vigilancia– El silencio– El sistema simultáneo, el individual y el mutuo.– El aprendizaje para la vida.

3.                  ¿Qué opinas de los estímulos? ¿Cómo funcionan en tu Centro los sistemas de premios y castigos? ¿Cómo solucionas los conflictos que surgen en el aula? ¿Qué utilidad tiene en tu Centro el Reglamento de Organización y Funcionamiento?

4.                  ¿Qué haces para despertar el interés de tus alumnos por aprender? ¿Qué tiempo dedicas a preparar clases? ¿Cómo dejas constancia de la preparación de tus clases? ¿Como realizas la corrección de las tareas?

5.                  ¿Cómo planteas las unidades didácticas? ¿Qué rasgos caracterizan tu método de enseñanza? ¿Qué importancia das a las preguntas? ¿Qué tipo de actividades te dan mejores resultados en el aula? ¿Cómo consigues aprendizajes significativos?

6.                  ¿Qué materiales crees imprescindibles para realizar con comodidad tu tarea educativa? ¿Cómo valoras los medios audiovisuales? ¿Cómo seleccionas y utilizas los libros de texto?

7.                  ¿Qué iniciativas se te ocurren para hacer participar más activamente a tus alumnos en su formación? ¿Estás contento con la participación de los alumnos en la clase? ¿Cómo conseguir que los alumnos participen activamente en la vida del Centro?

8.                  ¿Qué mejorarías en el espacio de tu clase? ¿Cómo harías más funcional tu Centro?

9.                  ¿Cómo ves el «tempo» de tu actividad docente? ¿En qué medida te resultan útiles las programaciones? ¿Qué situaciones te provocan desasosiego en la enseñanza?

10.             Enumera los elementos de tu actividad docente que crees están en la línea de esta nueva propuesta de escuela?¿Qué innovaciones aportas con tu práctica?

Email: escueladehoy@bellsouth.net  Sitio Web: http://valorescubanos.org

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