Alabanzas a Jesús de Nazaret

 

 

 

Fray Pastor Ibáñez, ofmcap.

 

Marzo 2011

 


¨Misericordia”, Dios mío, por tu bondad. Perdona mis pecados y los de cada ser humano, y en toda caída que tengamos danos la mano, ¡sálvanos! (Catecismo de la Iglesia Católica, 2631).

 

A ti Jesús, Hijo eterno de Dios y de la siempre Virgen María,  Dios y Hombre: todo honor y toda gloria, todo nuestro amor y toda nuestra alegría. ¡Ayúdanos a amarte cada vez más! Ahora y siempre, en esta vida y eternamente. Sin tu divina ayuda somos sarmiento seco. (Catecismo 456; Jn 15,6)

 

Uniéndome a quienes te aman, alaban y bendicen –con tu ayuda divina- yo también te amo, te alabo y te bendigo; porque te lo mereces, Señor. Para ello dame tu Corazón, y también el Corazón de la Madre; esos Corazones que sólo saben amar, que nunca cesan de hacer el bien. (Catecismo 478; 456; 487; 368; 2669; 2843)

 

EXORDIO A LAS ALABANZAS A JESUS DE NAZARET

 

“Los cristianos somos pueblo de Dios, y no tenemos mas que un Padre, que es Dios, y un Hermano mayor, que es Jesucristo” (Monseñor José María García Lahiguera).

En todo ser humano anida una fuerte tendencia hacia la felicidad. Todos/as queremos ser felices, inmensamente felices, incansablemente felices.

Deseando la felicidad  coincidimos todos, al buscarla por distintos caminos las divergencias son grandísimas.

La fama, el poder temporal, acumular más y más riquezas caducas, la droga los placeres ilícitos… Estas cosas son pretendidas por muchas personas pensando que allí está lo bueno para ellas. Vana ilusión, todo eso esclaviza y no da buena felicidad, porque no la tiene. Los que se matan y quienes matan pueden pensar, por su ceguera, mejor es matar que rezar. Cuando el ser humano se deja dominar por el odio, u otro impulso malo, Satanás es su amo y su verdugo.

“No hay termino medio: o llevas la carga ligera (Mt 11,30), que, por mejor decir, te llevará a ti, o, colgada a tu cuello una muela de molino, la maldad te hunde a ti en un mar de plomo” (2C34).

El labrador cultivando la tierra, matando la hierva se cansa, pero él no busca esa fatiga por si misma, lo hace pensando en la cosecha que le dará frutos para alimentarse y solución a sus necesidades económicas. Otro tanto se puede decir de quien edifica o compra un piso, estudia una carrera, se dedica al deporte profesional, la política o cualquiera de las muchas forma honradas que todo ciudadano –varón o mujer- dispone para vivir, promocionarse, ayudar a los demás, dar gloria a Dios.

Sólo el bien obrar aquí abajo, con la mirada interior puesta en el amor que no tendrá fin, libera, da autentica alegría; y con ello vamos atesorando en el cielo donde ni la polilla ni el orín, corroen, ni los ladrones socavan y roban (Mt 6,20)

La fuente única e inagotable de la felicidad es Jesús de Nazaret, el Resucitado. “Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10,38). Y sigue haciendo el bien sin cesar, su amor es infinito, jamás tendrá fin. Como desea hacernos plenamente dichosos/as, nos enseña con ejemplos de su vida, y con palabras nos dice: “Entrad por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por él. En cambio es estrecha la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran” (Mt 7, 13-14).

Todo esfuerzo por evitar lo que nos lleva a la puerta ancha es bueno, es hacernos el bien. La constancia en recorrer el camino angosto que lleva a la vida es mejor, produce el mayor  bien. Hablar de los demás, de sus fallos es cosa fácil; pero sin apenas darnos cuenta nos va acercando a la puerta ancha.

Conocerse a si mismo/a es difícil, pero produce buenos resultados. Conocer a Jesucristo como él desea ser conocido es la mejor tarea, la más bella, es la ocupación eterna y extasiante de gozo que no tendrá fin (Jn 17,3).

“Y guardémonos mucho de la malicia y astucia de Satanás, que quiere que el hombre no tenga su mente y su corazón vueltos a Dios” (San Francisco de Asís 1 R XXII,19).

 

 

Perdona, Señor Jesús, todos nuestros pecados.

¡Enamóranos! ¡Atráenos! ¡Sedúcenos!

¡Haz que participemos de tu infinito amor!

Que con María y como en María se realice,

en cada ser humano, el maravilloso plan de

salvación pensado en la intimidad de la

Santísima Trinidad desde siempre y para

toda la eternidad.

 

 

 

1. ¡Te amo, Jesús!  Encarnado por nosotros/ as, en el seno de María. Eres mi Todo. ¡Gracias, Jesús!¡Te alabo, Jesús!¡Te adoro, Jesús!¡Te queremos, Jesús!¡Te bendecimos, Jesús!¡Te glorificamos, Jesús!¡Amado seas, Jesús! (Lc 1, 37-38)

 

2. ¡Te amo Jesús! Ofreciéndote allí al Padre, como víctima. Con tu ayuda, Contigo y con la Madre me ofrezco yo también al Padre. Cristo Jesús, con el bautismo nos injertas en Ti, nos haces participes de tu misma vida, vivir cada día según las promesas bautismales es crecer en la vida divina del mismo Dios. Y en tanto olvidamos o no cumplimos lo prometido el día de nuestro bautismo nos vamos apartando de Dios –fuente única e inagotable de todo bien- quedando prisioneros, esclavos de verdugos sin misericordia; aparentan ofrecer miel y únicamente van inyectando veneno a fin de que jamás tengamos vida eterna. (Hb 7,25;10,7;Catecismo 519)

 

3. ¡Te amo Jesús! Visitando a Juan, desde el sagrario de María. Jesús, María, os amo, salvadnos. (Lc 1,41)

 

4. ¡Te amo María! Dando a luz al Hijo de Dios e Hijo tuyo, en un establo; quedando siempre Virgen. Gracias María por tu firme y constante ¨sí¨ a Dios Padre, por tu docilidad al Espíritu Santo; por tu plena dedicación a cuidar a Jesús y porque eres la mejor colaboradora de nuestro único y eterno Salvador. (Lc 2,7; Catecismo 495; 496)

 

5. ¡Te amo Jesús! Reclinado en el pesebre oscuro de Belén. Bendito seas Jesús, ahora y siempre. Madre de Jesús, Madre mía, Madre de todos/ as deseo ser siempre niño pequeño; que me puedas manejar como a Jesús cuando lo ponías en el pesebre, que tanto en los saludos, silencios, miradas, amor, sea todo, todo, como agrada a tu purísimo Corazón y que seas también mi maestra, mi luz, mi fuerza, a fin de conocer momento tras momento lo que agrada al Señor y llevado en tus incansables brazos vencer todas dificultades, pues Tú eres toda de Dios y quien se entrega a Ti alcanza antes y mejor a Dios; se unifica con la divina voluntad y empieza a gustar algo de lo que en el cielo con plenitud creciente y eternamente gozará. (Lc 2,7; Catecismo 963-975)

 

6. ¡Te amo Jesús! Con el beso casto del amor. Jesús, nos unimos a los besos que te dio la Madre y Virgen Santa María, ellos superan, con mucho, los besos y signos mal intencionados. (Mc 14,44; Mt 22,15-22; 26,49)

 

7. ¡Te amo Jesús! Adorado por pastores, ángeles y reyes. Eres maravilloso. (Mt 2,2; Lc 2,10-11)

 

8. ¡Te amo Jesús! En los brazos amorosos de tu Madre. Tú eres el Todo, yo sin ti la nada. (Mt 2,11)

 

9. ¡Te amo Jesús! Ofrecido en el templo por María y José. El ofrecimiento de la Madre alcanza a todos/as que nos dejemos modelar por su benéfico obrar. (Lc 2,23)

 

10. ¡Te amo Jesús! Prófugo y desterrado en las orillas del Nilo. Llegando a Egipto, José y María debieron ocuparse buscando alojamiento, trabajo, alimentos. Pero viendo a Jesús libre del cruel Herodes, daban gracias por todo al Padre. (Mt 2,13-14)

 

11. ¡Te amo Jesús! Niño agraciado en la ciudad de Nazaret. Mejor que agraciado autor de toda la gracia. (Mt 2, 23)

 

12. ¡Te amo Jesús! Buscándote con José y María por las calles de Jerusalén. También te buscamos en tantas personas que te tienen olvidado. (Lc 2,48)

 

13. ¡Te amo Jesús! Hallándote sentado entre los doctores en el Templo del Señor. Quien busca halla, que te busquemos y estemos siempre a tu lado. (Lc 2,46; Mt 7,8)

 

14. ¡Te amo Jesús! Trabajando sudoroso en el taller de San José. La sagrada Familia santificó el trabajo, con él solucionó el sustento y ejercitó las virtudes. (Lc 2,51)

 

15. ¡Te amo Jesús! Bautizado y proclamado Hijo amado por el Padre en el Jordán. Gracias por el bautismo, con él quedé unido/a  a ti como el sarmiento a la vid. (Mt 3,13-17)

 

16. ¡Te amo Jesús! Ayunando en el monte de la cuarentena. Pasar hambre voluntariamente, únicamente por mantener buena figura corporal, carece de valor trascendental; ayunar y orar imitando a Jesús nos aumenta el amor a Dios y al prójimo. (Mt 4, 2 ss.)

 

17. ¡Te amo Jesús! Transformando el agua en vino, haciendo crecer la fe de tus discípulos. El milagro de Caná, insinuado por la Madre, nos manifiesta tu divinidad. (Jn 2, 3-11)

 

18. ¡Te amo Jesús! Predicando el Sermón de la Montaña. Escucharte es obedecerte día tras día, seguir tus enseñanzas y ejemplos con amor creciente. (Mt 5,2-12)

 

19. ¡Te amo Jesús! Anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios. Haz que también nosotros/as realicemos alegres nuestra evangélica tarea. (Mc 1,14-15)

 

20. ¡Te amo Jesús! Amansando las olas del Tiberiades. Cuando las fuerzas antagónicas de nuestro ser formen grandes tormentas, Jesús, danos tu paz. (Mt 8,26; Jn 14,27)

 

21. ¡Te amo Jesús! Caminando sediento por las sendas de Judea. Tengo los ojos puestos en ti. ¨La vida eterna está en conocer al Padre, único Dios verdadero y a su enviado, Jesucristo¨. Tema bellísimo, inagotable; siempre nuevo. (Jn 17,3)

 

22. ¡Te amo Jesús! Curando paralíticos, ciegos y leprosos. Médico y maestro, das salud y sabiduría a quienes te aceptan. (Mt 8,3-16)

 

23. ¡Te amo Jesús! Pero aumenta mi débil amor. Sin ti no podemos nada, y Contigo podemos todo lo que Tú quieres realicemos. (Jn 15,5; Fip 4,13)

 

24. ¡Te amo Jesús! Multiplicando panes y resucitando muertos. Que por tus obras seas conocido y amado como el único que hace maravillas. (Jn 6,8-13; Mt 9,25; Lc 7,11-17; Jn 11, 17-45)

 

25. ¡Te amo Jesús! Pasando en soledad largas noches de oración. Con tu compañía la oración es fecunda y también nos da alegría. (Lc 6,12; Lc 5,16)

 

26. ¡Te amo Jesús! Viéndote orar mucho, enséñanos a orar, con María, día tras día. Virgen orante, ayúdanos a orar en todo instante. (Mc 6,46; 14,32)

 

27. ¡Te amo Jesús! Buscando ovejas perdidas y abrazando pródigos. Viniste a buscar lo que estaba perdido y a sanar toda clase de enfermedad, gracias por tanto amor. (Lc 15,6-20; Mt 9,35)

 

28. ¡Te amo Jesús! Transfigurado en la cumbre del Tabor. Cuanto más nos dejemos guiar por ti, más crecerá en nuestro corazón tu inagotable amor. (Lc 9,29)

 

29. ¡Te amo Jesús! Tú tienes palabras de vida eterna, sin ti nada vale. Contigo lo tenemos todo, nada nos puede faltar. (Jn 6,68; Sal 22,1)

 

30. ¡Te amo Jesús! Hablando y descansando en el hogar apacible de Betania. Habla Señor, agranda tu amor en nuestros corazones. (Lc 10,38-42; Jn 11,1-44; 12,1-11)

 

31. ¡Te amo Jesús! Bendiciendo complacido a los niños inocentes. Contágianos tu amor para ayudar eficazmente a los niños. (Mc 10,16)

 

32. ¡Te amo Jesús! Triunfador, el Domingo de Ramos, entre hosannas. Más que con aplausos, te alabamos aceptando tu divino querer. (Jn 12,13; Mt 7,21)

 

33. ¡Te amo Jesús! Lavando de rodillas los pies de tus discípulos. Humildad y servicio, para gloria de Dios y bien de la humanidad, es rasgo muy importante en el cristiano/a. (Jn 13,5-15; Mt 23,12; 20,28)

 

34. ¡Te amo Jesús! Instituyendo la Eucaristía y el sacerdocio. Gracias a la Eucaristía y el sacerdocio podemos gustar, ya en la tierra, un poco la vida del cielo. (Lc 22,15-20; Jn 6,54; Catecismo 1323; 1402; 1130)

 

35. ¡Te amo Jesús! Promulgaldo el mandamiento del amor. ¨Os doy un mandamiento nuevo; que os améis unos a otros como yo os he amado¨(Jn 13, 34). Jesús al darnos el mandamiento nuevo se pone como modelo insuperable y único, para cumplirlo debemos fijar nuestras intenciones y toda atención siempre en Él; con su ayuda: pensar como Jesús pensaba, hablar como quiere que hablemos, obrar como Jesús obraba y como ahora desea obremos. (Jn 13,15; Catecismo 165,2719,2730,2659; Hb 12,2)

 

36. ¡Te amo Jesús! Sudando sangre en la agonía de Getsemaní. Nos enseñas a ser compasivos/as, deseas recibir en cada persona necesitada ayuda eficaz. (Lc 22,44: Catecismo 517,606; Mt 25,40, 1P 1,18-19;1Co 6,20; 7,23: Rm 14,8 ss)

 

37. ¡Te amo Jesús! Condenado a muerte por el sanedrín. Aceptas ser condenado dando la mayor muestra de amor. (Mc 14,64; Jn 15,13;19,7)

 

38. ¡Te amo Jesús! Permitiendo ser juzgado en el Pretorio de Pilato. No son los acontecimientos ni autoridad alguna de la tierra lo que te lleva a la muerte, es tu amor inmenso al Padre, tu deseo incomprensible de salvarnos a todos los humanos con el precio de tu Sangre. (Jn 10,18;19,16; Catecismo 598,609,1851)

 

39. ¡Te amo Jesús! Aguantando ser despreciado, como loco, por Herodes. Toda persona honrada que camina esperando la vida eterna suscita envidias y desprecios en muchos/as que viven únicamente para este mundo caduco. (Lc 23,11: Si 2,1)

 

40. ¡Te amo Jesús! Azotado cruelmente, con látigos de sangre. Siempre que olvidamos alguna de tus enseñanzas, siempre que ponemos nuestra mirada en algún falso dios; es como devolverte azotes a cambio de tu intenso y gratuito amor. (Mt 27,26; Lc 23,2-25; Mc 15,2-15; Catecismo 2094,2559,2736)

 

41. ¡Te amo Jesús! Escarnecido vilmente por los soldados. La mejor manera de reparar las ofensas que te hemos causado es: esforzarnos (con tu ayuda) por imitarte practicando tus ejemplos y virtudes. (Jn 19,3; 6,28-29;18,22-23; Mc 14,65)

 

42. ¡Te amo Jesús! Coronado de espinas, como rey de burla. Con cada pecado que cometemos, en tu cabeza, una nueva espina ponemos. (Jn19,1-3; Mt 27,29-30)

 

43. ¡Te amo Jesús! Cargado con la cruz, camino del Calvario. Todo hombre y toda mujer puede decir como San Pablo: ¨me amó y se entregó por mí a la muerte¨ (Gal 2,20; Jn 19,17-18).

 

44. ¡Te amo Jesús! Clavado y levantado en la cruz, como malhechor. Todos y todas somos causantes de tu muerte, ante tanto dolor no te quejas; respondes con silencio e infinito amor. (Mt 27,37-44; Jn 19,18)

 

45. ¡Te amo Jesús! Excusando y perdonando a tus verdugos. En tiempos de Jesús de Nazaret eran muchos los que morían clavados en una cruz. Solamente Jesús murió voluntariamente, sin lamentos, disculpando y perdonando hasta a sus mismos verdugos. “Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen”, en la muerte y resurrección mostró Jesucristo la verdad de su Evangelio. (Lc 23,34; Mt 5,44; 16,21; Jn 10,15)

 

46. ¡Te amo Jesús! Porque nos das a tu Padre por Padre nuestro. (Mt 6,8-15)

 

47. ¡Te amo Jesús! Porque nos das tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. (Mc 14,22-25)

 

48. ¡Te amo Jesús! Porque has pagado toda nuestra deuda y nos has reconciliado con Dios Padre. (Mt 20,28; 26,28)

 

49. ¡Te amo Jesús! Porque estás de intermediario haciendo por nosotros/ as, en vez nuestra, lo que sin ti no podemos, y todo lo que intentemos hacer por nuestra cuenta, sin la ayuda divina, nunca tendrá valor ante el Padre eterno. (Hb 12,24)

 

50. ¡Te amo Jesús! Porque adoras, expías, agradeces y alabas al Padre por nosotros/as, y porque sin cesar estás intercediendo a nuestro favor, especialmente, en cada Eucaristía. (Hb 7,25)

 

51. ¡Te amo Jesús! Porque nos tienes preparado un sitio a tu lado para contemplarte, amarte y gozarte, en plenitud, eternamente. (Jn 12,26; 14,1-3)

 

52. ¡Te amo Jesús! Porque nos das a tu Madre por Madre nuestra. (Jn 19,26-27)

 

53. ¡Te amo Jesús! Dejándome llevar siempre por la Madre, sin separarme nunca jamás de Ella. Que todos los humanos nos dejemos ayudar por la Virgen María. (Jn 2,5)

 

54. ¡Te amo Jesús! Por haber dado tantísimo poder a la oración, pero sólo a favor del bien. (Mt 7,7-11; Mc 14,38; Sant 4,3)

 

55. ¡Te amo Jesús! Por tu constante disposición para perdonar a quien, con arrepentimiento y deseo de enmienda, se acerca a ti. (Mt 18,22; Lc 1,77; Jn 8,11)

 

56. ¡Te amo Jesús! Porque en todo fallo, en cada caída me enseñas a conocer mi impotencia y me ayudas a confíar sólo en ti que lo puedes todo.  ( Mc 10,27; Job 42,2; Lc 1,37)

 

57. ¡Te amo Jesús! Por poder unir –con tu auxilio-  mis sufrimientos a los tuyos, mis intenciones a tus intenciones salvadoras. (Catecismo 1370 s.s.)

 

58. ¡Te amo Jesús! Por el don de la fe, por el don del bautismo y por la gracia de la vocación que me has dado. (Catecismo 977 ss)

 

59. ¡Te amo Jesús! Por darme la vida y por el don de la libertad. (1Co 6,19-20; 1P 1,18-19)

 

60. ¡Te amo Jesús! Porque me amas, porque Tú siempre me has amado, porque siempre nos has amado a todos y a todas. (Jn 3,17-18; Mt 4,4)

 

61. ¡Te amo Jesús! Muriendo por nosotros/as, en la cruz. (Jn 19,30)

 

62. ¡Te amo Jesús! Resucitando del sepulcro, en la mañana de gloria. Con tu resurrección das valor imperecedero a tu vida y mensaje, de parte del Padre nos has dado a conocer la intimidad Divina. (Jn 20,26-29; Mc 16,14-19)

 

63. ¡Te amo Jesús! Y te servimos cuando, como Pedro, arrepentidos/as lloramos el pecado. Somos pecadores/as, si perdonamos al prójimo, siempre que humildemente pidamos perdón al Señor sanará nuestra alma. (Lc 22, 62; Mt 6,14)

 

64. ¡Te amo Jesús! Tú te prolongas entregando a Pedro el rebaño de la Iglesia. También te prolongas en cada cristiano/a que hace del Evangelio la norma suprema de su vida. (Jn 21,15-17)

 

65. ¡Te amo Jesús! Volviendo al cielo, en tu Ascensión triunfal. Esta vida terrena, qué triste sería sin la esperanza del cielo. (Hch 1,9-11)

 

66. ¡Te amo Jesús! Enviando desde el Padre al Espíritu Santo Paráclito. Con el Espíritu Santo los Apóstoles reciben sabiduría, valor, para dar testimonio de la Resurrección. (Hch 2,2-4)

 

67. ¡Te amo Jesús! Ofreciéndote al Padre cada día en el altar. Tu compañía es, con mucho, lo mejor que tenemos en la tierra. (Hb 8,6; 7,27)

 

68. ¡Te amo Jesús! Morando, día y noche, en el sagrario. Gracias por el don de la fe, danos constantemente más fe a todos/as del mundo entero. (Mt 28,20-21)

 

69. ¡Te amo Jesús! Recibiendo, cada día, la llegada de los justos. Que ningún fallo nuestro impida nos lleves a amar y gozar CONTIGO para siempre. (Mt 6,13; 7,13)

 

70. ¡Te amo Jesús! Esperando a todos/as en el cielo. Sabernos amados/as es la mejor fortuna, Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad(1 Tm 2, 4; Jn 13,1; 1Jn 3,1; Catecismo 851).

 

71. ¡Te amo Jesús! Porque eres la fuente única de todo el amor, y porque Tú, Señor, eres todo el Bien, que nunca disminuye y que jamás se acabará. (Catecismo 519,1085)

 

 

72. ¡Te amo Jesús! Completando, al fin del mundo, el Cristo místico glorioso. Creo llegará ese momento plenamente dichoso y que nunca tendrá fin. (1Co 15,28)

 

 73. ¡Te amo Jesús! ¡Te amo Cristo! ¡Te amo JESUCRISTO! Perfecto Dios y perfecto Hombre. Nuestro único y eterno Salvador. Inúndanos con tu divino amor para que te amemos a ti y a nuestros prójimos, sin descanso, cada vez más y mejor. Agradecer es amar y amar es la mejor forma de agradecer. (Catecismo 1020)

 

JESÚS, MARÍA, OS AMO; SALVAD LAS ALMAS

 

Dice el Papa Juan Pablo II, entre otras cosas, a las religiosas Clarisas y Basilianas en Castelgandolfo el día 14 de agosto del año 1979, “¿Qué debemos hacer? Imitar al Buen  Pastor y afanarnos sin descanso por la salvación de las almas. Sin olvidar la caridad material y la justicia social, debemos estar convencidos de que la caridad  mas sublime es la espiritual, es decir, el interés por la salvación de las almas. Y las almas se salvan con la oración y con el sacrificio. Esta es la misión de la Iglesia.

Particularmente vosotras, religiosas de clausura y almas consagradas, debéis sentiros como Abrahán en el monte, para implorar misericordia y salvación de la infinita bondad del Altísimo y que vuestra alegría sea saber que muchas almas se salvan justamente por vuestro sacrificio.

  

 

“Quién ha encontrado a Cristo no puede tenerlo sólo para si, debe anunciarlo¨ 

(Nuevo Milenio Ineunte, no. 40, Juan Paulo II)

 

 

 


“Quién ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia El¨ 

(Benedicto XVI)

 

 

 

¨Es bueno hablar de Dios, es mejor hablar con Dios, y lo más bueno es: escuchar y obedecer a Dios.

Vivamos mirando siempre a los mejores modelos, dejándonos acompañar y ayudar por quienes nos aman tantísimo y nunca jamás nos van a fallar: Jesús de Nazaret, nuestro eterno y único Salvador. “Aquí estoy, ¡oh Dios!, para hacer tu voluntad”  (Hb 10, 7)

 

 

 

¨El otro insuperable modelo es María Santísima, la siempre Virgen y Madre de Dios;  que también es Madre nuestra. “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra¨  (Lc 1, 38)

 

 

 

 

¨Haced lo que Él os diga¨ (Jn 2, 5)

 

 

 

 


Otras obras del Hermano Pastor Ibáñez, ofmcap:

 

               1. Apuntes para la vida cristiana y consagrada  

 

               2. Amar es hacer El Bien 1

 

            3. Amar es hacer El Bien 2 -